Radiología Torácica en Atención Primaria
Radiología Torácica en Atención Primaria
1.1 INTRODUCCIÓN
A pesar del desarrollo tecnológico alcanzado por la imagenología, continúa siendo el estudio
radiológico del tórax la exploración que se realiza con mayor frecuencia en cualquier
departamento de radiodiagnóstico, constituyendo un alto porcentaje de estas solicitudes las
realizadas por centros de Atención Primaria y los Servicios de Urgencias.
El enfoque diagnóstico de las enfermedades del tórax comprende dos aspectos básicos: la
identificación de una anormalidad en la radiografía de tórax y la correlación clínica con los
hallazgos radiográficos, Esto nos debe conducir hacia un diagnóstico que tome en
consideración otras pruebas radiológicas especiales, determinaciones analíticas, exámenes
de función pulmonar y procedimientos como la broncofibroscopia o la obtención de muestras
para análisis microbiológico o anatomopatológico.
A pesar de que la radiología torácica fue una de las primeras aplicaciones de las que dispuso
el médico, los problemas en la interpretación de la radiografía de tórax continúan, en algunas
ocasiones, sorprendiéndonos. De hecho, constituyen un verdadero desafío, y dado que los
patrones radiográficos son generalmente inespecíficos, está justificada la frustración para
quienes pretenden encontrar en estas descripciones una correlación directa con la anatomía
patológica o con la microbiología.
Es muy importante utilizar un conocimiento de las grandes patologías para poder predecir qué
patrón o patrones tienen probabilidad de aparecer en una enfermedad concreta. Con el
manejo de esta línea argumental de conocimiento estaremos en una mejor disposición para
sacar el mayor partido a la lectura de una radiografía de tórax. (Gil Gayarre M et al, 1997)
En radiología convencional disponemos de cinco densidades, que de menos a más son: aire,
grasa, agua, calcio, metal. En la radiografía de tórax dichas densidades corresponden:
Como soporte, se ha documentado a cada una de las referencias en los respectivos capítulos
con figuras ilustrativas e imágenes de casos reales demostrativos. También como
complemento se presentan casos clínicos, con la intención preferencial de situar en el día a
día al médico general frente a la lectura de la radiografía de tórax.
Es muy importante contar con un criterio clínico para ordenar la realización de estos estudios,
teniendo en cuenta el costo-beneficio para el paciente y decidir si realmente es necesario o no
la realización del mismo. Como en cualquier otro exámen imagenológico conlleva una
preparación previa (cuadro 2). A su vez, se deben tener en cuenta los criterios para su
indicación, así como las limitaciones y contraindicaciones de estos estudios (cuadros 3,4).
Cuadro 2. Preparación
Preparación
En los exámenes convencionales del tórax, la preparación del paciente, es la
cooperación y el adiestramiento del mismo, para mantener la posición deseada y
para que suspenda la respiración temporal; en inspiración o espiración, durante el
tiempo requerido
Cuadro 3. Indicaciones
Indicaciones
▪ Es el examen que se utiliza como pesquizaje en el diagnóstico
precoz de la neoplasia de pulmón.
▪ También se indica en la evaluación inicial del paciente con sospecha
o evidencia de enfermedad respiratoria y para continuar su
evolución.
▪ A la distancia de telecardiograma (con las 4 vistas AP, OAD, OAI y
LAT) se utiliza ante la sospecha de enfermedad cardiaca, para
evaluar la silueta cardiaca y los campos pulmonares.
▪ En chequeos preoperatorios.
Limitaciones y contraindicaciones
▪ La mayor limitación del examen simple es no tener una película
anterior para comparar, o la información clínica previa adecuada del
paciente.
▪ Un examen normal, no descarta totalmente lesiones como:
pequeñísimas metástasis, tumores primitivos, y lesiones óseas, así
como neumonías y lesiones obstructivas pulmonares, en sus
estadios muy precoces.
▪ El telecardiograma, en ocasiones no permite detectar con exactitud
aumento de cavidades cardiacas.
▪ No existen contraindicaciones absolutas, solo debe tomarse en
cuenta en pacientes que no pueden ser sometidos a altas dosis de
radiaciones ionizantes. Ej.: embarazadas, inmunodeprimidos y otros.
La lateral, (figura 2) se obtiene, por convenio, con el lado izquierdo en contacto con el aparato
(lateral izquierda). Dado que las estructuras que quedan más lejos de la placa se magnifican,
siendo posible diferenciar el lado derecho del izquierdo en la lateral: la pared torácica,
hemidiafragma y demás estructuras se visualizan de mayor tamaño en el lado derecho que en
el izquierdo en condiciones normales, esta vista permite no sólo ubicar lesiones identificadas
en la PA, sino demostrar patología en áreas más o menos ciegas a la PA como el esternón,
columna vertebral, área retroesternal, retrocardiaca y lengüeta pulmonar posterior.
En algunos casos no es posible hacer un diagnóstico definitivo con las dos radiografías
estándar (PA y Lateral), por ello, y antes de recurrir a la solicitud de técnicas de alta
tecnología, se deben conocer otras proyecciones complementarias que ayuden a resolver o
confirmar la duda diagnóstica.
Figura 4a. Radiografía PA de tórax que muestra imagen de aspecto nodular que impresiona
extrapulmonar.
Figura 4b. Radiografía en proyección oblicua del mismo paciente, donde se confirma que la
lesión está en el parénquima pulmonar
1.3.2 PROYECCIÓN POSTEROANTERIOR EN ESPIRACIÓN FORZADA
Es difícil su valoración debido a que existe un aumento anormal del flujo pulmonar sanguíneo
que unido a la ausencia de efectos gravitatorios produce una distribución homogénea del flujo
desde el vértice a la base, además el aumento del retorno venoso sistémico hacia el corazón
ensancha el mediastino superior o “pedículo vascular “distorsionando el tamaño de la silueta
cardiaca, el diafragma se eleva y los pulmones se ven más pequeños. (Figura 6)
En esta proyección, una lesión anterior se proyecta hacia arriba y una lesión posterior se
proyecta hacia abajo.
Son un buen instrumento para visualizar lesiones en los campos pulmonares superiores,
especialmente vértices, libres de estructuras óseas, y para confirmar lesiones del lóbulo medio
y língula.
También conocida como Vista de Pancoast, se utiliza para detectar pequeños derrames
pleurales o valorar su movilidad.
2. El sujeto debe estar rigurosamente de frente: los extremos internos de las clavículas
deben estará la misma distancia de las apófisis espinosas.
3. Debe estar realizada en apnea y en inspiración máxima: se tiene que visualizar por lo
menos hasta el sexto arco costal anterior por encima de las cúpulas diafragmáticas.
4. Las escápulas deben proyectarse por fuera de los campos pulmonares.
5. Debe estar penetrada, es decir, realizada con alto kilovoltaje para poder ver los vasos
retrocardiacos y vislumbrarse la columna dorsal por detrás del mediastino.
6. Debe incluir todas las estructuras anatómicas desde los vértices pulmonares y los
senos costofrénicos laterales en la PA hasta esternón y senos costofrénicos
posteriores en la lateral.
Penetración: la columna torácica debe visualizarse a través de la silueta cardiaca (Figura 9).
Si la placa está poco penetrada, el diafragma y las bases pulmonares no se harán visibles
(Figura 10) (Sufre Martínez E et al, 2004).
Figura 10. Radiografía de tórax poco penetrada. El diafragma y las bases no se ven con
claridad.
Inspiración: deben de ser visibles por encima del diafragma el arco anterior de la 6ª costilla o
los arcos posteriores de la 10ª en el hemitórax derecho. Una inspiración escasa hace que se
agrupen las estructuras pulmonares y puede simular una lesión alveolar (Figuras 11,12 y 13).
Figura 11. La escasa inspiración hace que se agrupen las estructuras pulmonares y puede
simular una lesión alveolar.
Rotación: no debe haber rotación y, para ello, las apófisis espinosas vertebrales deben estar
equidistantes de los extremos mediales de ambas clavículas (Figuras 14 y 15). La rotación
severa hace que las arterias pulmonares se vean más grandes de lo habitual (Ugarte JC,
Banasco J, Ugarte D,200).
Angulación: la clavícula debe proyectarse sobre el tercer arco costal. Como se ha citado
previamente, en la proyección lordótica el rayo está angulado hacia la cabeza y en ella las
estructuras anteriores, como las clavículas, se verán en la placa más altas que las posteriores
y el contorno cardiaco estará alterado y magnificado y no se distinguirá el diafragma.
Efecto de la Magnificación: En una placa PA, el corazón está más cerca de la película y se
amplía menos (es la placa estándar). En una placa AP, el corazón está más lejos de la
película y se amplía más (es la habitual en portátiles). (Figuras 16 y 17) (Sloane RM et al,
1999).
Figura 16. El efecto de magnificación hace que en proyección AP el corazón se visualice más
grande, normalizándose en la proyección PA
Figura 17. Efecto de agrandamiento cardíaco. Radiografía de tórax realizado en equipo
portátil (AP)
1.5 ARTEFACTOS
Los artefactos suelen ser frecuentes, pueden simular diferentes patologías que nos llevan en
ocasiones a errores diagnósticos y a tomar decisiones incorrectas. Su reconocimiento evita
realizar exploraciones adicionales innecesarias (Fernández J., Moreno I, 2006).
Figura 18. En proyección de ambos hemitórax imágenes que impresionan nódulos siendo
ambos pezones.
Pliegue cutáneo: La compresión de la piel sobre el chasis puede dar la falsa imagen de una
línea pleural que simula un neumotórax. Su margen interno suele ser más denso por la
superposición de tejidos blandos, es habitual que exceda la pared costal y la presencia de
vascularización distal a la presencia del pliegue debe ayudar en su identificación. (Figura 19)
Figura 19. Paciente con mala posición que impresiona una atelectasia en pulmón derecho y
son pliegues cutáneos.
Otros artefactos: El uso inadecuado de prendas, artículos de vestir durante la realización del
estudio hace que se proyecten imágenes espurias en los hemitórax (Figura 20), también
estructuras anatómicas normales (músculos esternocleidomastoideos, escápulas, entre otras)
(Ugarte JC, Ugarte Moreno D, Cepero Nogueira M, Hernández Rivero H, 2010) (Figura 21)
Figura 20. Cuerpos extraños (cadenas y sostenes) que generan artefactos en el estudio.
Figura 21. Músculos esternocleidomastoideos se proyectan en ambos vértices
1.6 BIBLIOGRAFÍA
o Blajot Pena I. Radiología clínica del tórax. 2nd ed. Barcelona: Toray, 1977: 21-22.
o Felson B. Principios de radiología torácica. 2 nd ed. Madrid:McGraw-Hill 2000.
o Fernández J., Moreno I. Diagnóstico por imagen del tórax. Editorial Caduceo.
Barcelona. España 2006.
o Gil Gayarre M, Delgado Macías MT, Martínez Morillo M, OtonSánchez C. Manual de
radiología clínica. 2a ed. Madrid: Harcourt Brace; 1997.
o Gurney W, Winer-Muran H. Serie radiológica clínica. 1ª [Link]: Elsevier 2004.
o Mata Olmo I, Alvarez Sanz C, Ferreirós Dominguez J. Anatomía radiológica del torax:
Estudios convencionales. Diag. Imag, 1988; 2:1-14.
o McLoud TC. Thoracic radiology. The Requisites. Saint Louis: Mosby; 1998.Müller NL,
Fraser RS, Coleman NC, Paré PD. Radiologic diagnosis of diseases of the chest.
Philadelphia: W.B. Saunders Co., 2001.
o Pedrosa C. Diagnóstico por Imagen. Vol1. Editorial McGraw-Hill. Interamericana.
Madrid, España.
o Sifre Martínez E, Guasp Vizcaino MJ, Lloret Larrea MR, Arenas Jiménez J, Alonso
Charterina S, Sanchis Aldás JL, Radiología del Tórax. Curso monográ[Link]
Valenciana.2004.
o Slone RM et al: Thoracic Imaging: A Practical Approach. NewYork, McGraw-Hill, 1999.
o Ugarte JC, Banasco J, Ugarte D. Manual de Imagenología. 2da Edic. Editorial Ciencias
Médicas.
o UgarteJC, Ugarte Moreno D,Cepero Nogueira M, Hernández Rivero [Link]
semiológicas para el diagnóstico imagenológico del tórax. Primera Edición Editorial
CIMEQ, 2010.
o Velillas Milán A, Sanz Marín M. Atlas básico de anatomía radiológica. 1ª [Link]:
Guidotti farma 2000.
2.1 Generalidades
2.4 Pleura
2.5 Diafragma
2.9 Mediastino
2.12 Bibliografía
2.1 GENERALIDADES
Este hecho explica que cualquier delimitación de una imagen radiológica dependa en parte de
las diferencias en la densidad radiográfica de las diferentes estructuras vecinas, como se ve
en la (figura 1).
Nos referiremos a la piel, tejido celular subcutáneo y músculos como componentes de las
partes blandas en una radiografía de tórax. Determinadas estructuras de estos componentes
pueden visualizarse en la placa normal, produciendo líneas o sombras, que deben distinguirse
de las verdaderas alteraciones patológicas.
Los pliegues axilares formados por el borde inferior de los músculos pectorales mayores
pueden verse como una línea descendente que se introduce en ambos hemitórax,
observándose especialmente en individuos musculosos (Fernández J., et al, 2006).
Figura 2. Pectorales mayores (1), Pliegues axilares (2 y 3) y Sombras de las mamas (4).
2.3 TÓRAX ÓSEO
Los componentes del tórax óseo en radiografía torácica son las costillas, columna vertebral,
clavículas, escápulas y esternón (Figura 3). Estos componentes se superponen a estructuras
internas torácicas, producen sombras y, en ocasiones, pueden confundirnos si no conocemos
bien su anatomía o si la radiografía de tórax no se ha realizado con las condiciones técnicas
adecuadas. Para su especial visualización debemos cambiar, en ocasiones, tanto la
proyección como la técnica de la placa (Figura 4 y 5).
Figura 3. Unión de costilla con cuerpo vertebral (1), Proceso espinoso (2), Clavícula (3)
Proceso transverso (4), Escapula (5) y Cuerpo vertebral (6).
Figuras 4 y 5. Cuerpo vertebral (1), Costillas (2 y 3), Unión de costillas al esternón (4, 5, 6),
mama (7), Espacios intervertebrales (8, 9), Hemidiafragmas (10 y 11).
En una radiografía de tórax convencional las costillas se suelen visualizar en toda su longitud,
se delimita mejor el extremo posterior que el anterior y las costillas superiores que las
inferiores.
Si se desea visualizar con claridad las costillas en toda su longitud se deben realizar
proyecciones especiales. El extremo anterior costal está unido a los cartílagos costales, que
con frecuencia se encuentran calcificados, dando origen a imágenes calcificadas que se
superponen en el parénquima pulmonar, sin representar patología.
La sombra de las escápulas, en una radiografía de tórax realizada con técnica incorrecta,
tanto en proyección anteroposterior (AP) como en proyección posteroanterior (PA), puede
superponerse al parénquima pulmonar y simular un proceso condensativo en las zonas
axilares. Por lo que una correcta proyección PA separará las escapulas delos campos
pulmonares (Pedrosa C, 1999).
Figura 6. Proyección lordótica. Al subir las clavículas aparecieron lesiones que no salían en el
estudio convencional.
En esta proyección lateral es habitual encontrar una línea paralela por detrás del esternón y
delante de la pleura parietal (línea retroesternal), producida por grasa de partes blandas
(Figura 7). En la proyección PA podemos observar dos líneas en la porción superior del tórax,
a ambos lados del esternón (líneas paraesternales), causadas por el contacto de los pulmones
con la pared torácica anterior, que presentan, en ocasiones, marcas originadas por los
cartílagos costales.
La pleura es una estructura serosa que recubre la caja torácica formada por la pleura parietal
y la pleura visceral. La pleura no es visible radiológicamente de forma normal, salvo cuando
forma invaginaciones sobre el parénquima pulmonar para dar lugar a las cisuras pulmonares.
Otras situaciones donde se consigue visualizar la pleura en la radiografía de tórax implican la
existencia de alguna patología.
Las cisuras son invaginaciones de la pleura visceral sobre el parénquima pulmonar, que
pueden llegar hasta los hilios pulmonares y se visualizan cuando se sitúan paralelas o
tangenciales a la dirección de los rayos que impresionan la placa.
Normales o habituales (cisuras mayor y menor): las cisuras mayores separan los lóbulos
superiores derecho e izquierdo de los lóbulos inferiores y la cisura menor delimita y separa el
lóbulo medio derecho del lóbulo superior de dicho lado (Figura 8, 9).
Figura 8. Pleura: proyección lateral. En la radiografía de tórax lateral se pueden apreciar las
cisuras mayores que no suelen aparecer en la proyección posteroanterior, ya que su plano es
casi perpendicular al haz de rayos. En esta proyección podremos apreciar la pleura anterior y
posterior: 1) borde paraesternal;2) borde para esternal retro costal. 3) almohadilla grasa
pericárdica; 4) senos costodiafragmáticos posteriores; 5) senos costodiafragmáticos
posteriores, 6) cisura mayor; 7) cisura menor; 8) diafragmas.
paracardíaca; cisura accesoria superior que separa el segmento apical de la base del resto de
los segmentos del lóbulo inferior; y la cisura menor izquierda que separa la língula del lóbulo
superior izquierdo.
Figura 10. Pseudolóbulo de la Ácigos. Cisura de la ácigos (1), vena ácigos (2), lóbulo de la
ácigos (3).
Figura 11. Pleura. En una radiografía de tórax no puede verse la pleura en contacto con la
pared. En el estudio de la pleura podemos identificar aquella parte que va por dentro de las
cisuras (menor, mayor y accesorias) y los senos costo diafragmáticos;1) pleuroapical.
Superposición de la pleura a los arcos costales. 2) reflexión pleural inferior y anterior: a)
cámara gástrica; b) pleura diafragmática; c) línea paraaórtica; d) línea paraespinal izquierda.
3) línea de unión pleural: a) posterior. b) anterior.4) cisura interlobar menor. 5) senos
costodiafragmáticos.
2.5 DIAFRAGMA
Se trata de un músculo estriado con una porción tendinosa central que, además de ser el
principal músculo inspiratorio, limita y separa la caja torácica de la cavidad abdominal. Está
recubierto en su parte superior o cara torácica por la porción diafragmática de la pleura
parietal su porción central se encuentra íntimamente unida al pericardio y presenta tres
orificios o forámenes para el paso de la aorta, la vena cava inferior y el esófago.
Incluso, en ocasiones, podemos visualizar la parte inferior o abdominal del diafragma ante la
existencia de asas intestinales interpuestas entre hígado y diafragma o la presencia de aire
peritoneal libre.
La unión de las costillas con el diafragma conforma los diferentes ángulos costofrénicos:
derecho, izquierdo, posteriores y anteriores. Suelen ser ángulos agudos, abiertos hacia el
tórax, con forma de “V”; si bien, pueden presentarse aplanados por existir patología aguda o
crónica a nivel pleural.
La tráquea es una estructura tubular que se inicia bajo las cuerdas vocales y finaliza en la
carina traqueal, con una longitud de 6 a 9 centímetros, situada en la línea media, y sólo
discretamente desplazada a la derecha a la altura del cayado aórtico. Radiológicamente, se
representa como una estructura de densidad aire sobre la densidad agua del mediastino. Se
divide en dos bronquios principales, derecho e izquierdo, también visibles sobre mediastino e
hilios, que posteriormente dan lugar a ambos sistemas bronquiales (Figuras 15 y 16). En el
parénquima pulmonar los bronquios no tienen representación radiológica sobre una densidad
aire y sólo se hacen visibles si se colocan paralelos al haz de rayos de la placa (signo del
gemelo) o en condiciones patológicas de dilatación y aumento del grosor de su pared
(bronquiectasias), o condensación del parénquima subyacente, produciéndose broncograma
aéreo. Los diferentes sistemas bronquiales derecho e izquierdo se observan a continuación:
Anatómicamente, son áreas o zonas en sentido parasagital por donde los vasos, bronquios,
nervios y vasos linfáticos entran y salen del pulmón hacia el mediastino. Radiológicamente,
estas estructuras se representan en un plano y con una disposición diferente dependiendo de
las dos proyecciones estándar de la placa de tórax, PA y L.
Las imágenes hiliares normales están formadas por las arterias pulmonares y las venas
pulmonares superiores, pues los bronquios, al tratarse de una densidad aire, aportan poco y
los ganglios linfáticos normales son de un tamaño muy reducido.
En el hilio derecho la identificación del bronquio del lóbulo superior y el bronquio intermediario
sirven para su evaluación y frecuentemente se reconocen ambos en la radiografía. La arteria
pulmonar derecha se divide dentro del mediastino y por el hilio trascurren sus ramas: la arteria
interlobar derecha y el tronco anterior.
El tronco anterior irriga el lóbulo superior, sale del mediastino por delante del bronquio para
hacerse rápidamente lateral a éste.
La vena pulmonar superior derecha cruza anterior a la rama interlobar de la arteria pulmonar
hasta desembocar en la aurícula izquierda, y contribuye a dar volumen al hilio derecho en su
parte superior. El ángulo que se observa en el hilio derecho entre las estructuras vasculares
está formado en su parte superior por la vena pulmonar superior y la arteria interlobar en su
porción inferior.
En el hilio izquierdo debemos también localizar el bronquio principal y el bronquio del lóbulo
superior. La arteria pulmonar izquierda, no se bifurca en el mediastino como la arteria
pulmonar derecha, sino que pasa delante del bronquio principal, realiza un cayado sobre él,
interiormente a la salida del bronquio del lóbulo superior, y pasa después a la parte más
posterior y lateral del bronquio del lóbulo inferior, ya como arteria pulmonar inferior izquierda.
La vena pulmonar superior izquierda discurre posterior al bronquio principal izquierdo e inferior
a la arteria pulmonar hasta desembocar en la aurícula izquierda.
En la proyección PA el hilio izquierdo se sitúa más alto que el hilio derecho 0,5-3 cm más alto
en el 90% de los casos. Habitualmente los dos hilios pulmonares son de igual tamaño y
densidad, como se ve en la figura anterior.
El bronquio del lóbulo superior izquierdo lo encontramos situado un poco más inferior y
posterior que el bronquio del lóbulo superior derecho y debajo de la arteria pulmonar izquierda,
que se posiciona paralela al arco aórtico y detrás de la carina (Ugarte JC, 2004).
2.8 CAMPOS PULMONARES
Los abscesos se dan frecuentemente en el segmento posterior del lóbulo superior o en los
segmentos superior o basal posterior del lóbulo inferior y, de manera especial, en el lado
derecho, mientras que los secuestros son invariablemente localizados en un segmento basal
posterior del lóbulo inferior.
Las arterias y venas pulmonares son el substrato morfológico de las sombras pulmonares.
Otras estructuras como las paredes bronquiales, vasos bronquiales, linfáticos e intersticio son
muy delgadas o pierden contraste y no son visibles en circunstancias normales. Las pequeñas
sombras vasculares producen sobre la placa una superposición de ramas, que hacen difícil la
diferenciación entre venas y arterias.
Sin embargo, algunos signos permiten la identificación de los troncos mayores de las venas y
arterias: las arterias acompañan al bronquio y las venas no; el origen de los troncos arteriales
es más craneal que el de la entrada de las venas a la aurícula derecha. Las venas pueden a
menudo ser reconocidas a nivel de los lóbulos inferiores por su cruce horizontal con la arteria,
que es reconocida por su clásico curso peribronquial. En las zonas superiores las venas son
más laterales y horizontalizadas que las arterias (figuras 14 y 15) (Fraser RS, et al, 2002).
Figura 14. Hilios derecho e izquierdo (1 y 5), contorno derecho del corazón (aurícula derecha)
(2), botón aórtico (6), aorta ascendente (7), orejuela de la aurícula izquierda (8).
Figura 15. Campos pulmonares (1), Hilios (2 y 3), Tráquea (4), Diafragma derecho (5),
Diafragma izquierdo (6), Ángulos costofrénicos (7), Vertebra (8) y Botón aórtico (9).
2.9 EL MEDIASTINO
DIVISION ANATOMO-RADIOLOGICA
1. Mediastino superior
2. Mediastino anterior
3. Mediastino posterior
a. Área prevertebral
b. Área paraespinal
c. Área retrocrural
Figura 16. División del mediastino. En proyección lateral pueden verse el mediastino superior
(S), el anterior (A) y los espacios prevertebral (PV) y paraespinal (PS) del mediastino posterior.
En proyección PA se representa esquemáticamente el área paraespinal (PS) y el área
retrocrural (RC).
En la placa de tórax, el mediastino suele ser una parte opaca en la que no podemos
diferenciar las estructuras que lo conforman, pues la mayoría de ellas tienen densidad agua y
producen signo de la silueta entre sí, motivo por el que pierden sus límites.
En la proyección PA, el borde mediastínico derecho, y de arriba abajo, está formado por la
línea paratraqueal que corresponde en su parte más baja a la vena cava superior, hilio
derecho y la parte de la silueta cardiaca correspondiente a la aurícula derecha. En ellado
izquierdo, encontraremos la línea paratráqueal izquierda, formada en parte con la arteria
subclavia izquierda, botón aórtico, hilio izquierdo, orejuela de aurícula izquierda y ventrículo
izquierdo.
La línea posterior, o reflexión pleural posterior, es una banda delgada que se superpone sobre
la columna de aire traqueal; se origina desde los arcos de la interfase pulmón-tejidos blandos
de ambos vértices y cruza la columna desde el ángulo superior derecho de la 2ª vértebra
dorsal al ángulo inferior izquierdo de la 3ª vértebra. Se observa en casi el 40% de las
proyecciones PA.
La gran cisura solo se ve en la placa lateral y parte de la región posterior a nivel de la cuarta o
quinta vértebra dorsal hasta llegar al punto inmediatamente por detrás de ángulo costofrénico
anterior; separa el lóbulo superior del inferior y en el lado derecho también el medio del
inferior.
Existen cisuras lasaccesorias, como la ácigos que separa el lóbulo de la ácigos del resto del
lóbulo superior derecho y se forma por el desarrollo anómalo de la vena ácigos, se ve en 1 de
cada 200 individuos normales; la cisura accesoria inferior separa al segmento basal medial del
resto del lóbulo inferior más frecuente del lado derecho; y la cisura accesoria superior separa
el segmento superior de ambos lóbulos inferiores del resto del lóbulo (Proto AV, 1992).
Figura 17. En la proyección PA puede verse la cisura menor u horizontal (CH), Hilio (H). En la
proyección lateral se observa la cisura menor (flechas huecas), que se unen a nivel del hilio
con la cisura mayor derecha (flechas rectas) y que termina en el diafragma derecho (D). La
cisura mayor izquierda (flechas curvas) es visible cruzando el diafragma derecho y llegando
hasta el izquierdo (I).
Cada lóbulo pulmonar se divide en segmentos, cada segmento esta abastecido por un
bronquio que se llama bronquio segmentario.
Vamos a comenzar por el lóbulo superior derecho, el bronquio de este lóbulo sale a la altura
de la bifurcación traqueal y da tres ramas para los tres segmentos: 1 es el segmento apical, el
2 segmento anterior y el 3 segmento posterior.
Por último, sale el bronquio del lóbulo inferior que abastece de oxígeno los segmentos: 6
segmento apical o superior del lóbulo inferior, 7 basal medial, 8 basal anterior, 9 basal lateral y
10 basal posterior. Y hemos terminado el pulmón derecho.
Ahora estamos preparados para conocer la anatomía segmentaria del pulmón izquierdo,
existen pocas diferencias entre los dos pulmones, recuerde no hay ningún órgano simétrico.
Del bronquio principal izquierdo sale el bronquio del lóbulo superior que se divide en una rama
superior y otra lingular; de la rama superior salen los bronquios de los segmentos: 1 3, apical
posterior y 2 anterior; de la lingular tenemos los bronquios de los segmentos: 4 lingular
superior y 5 lingular inferior.
El lóbulo inferior izquierdo es muy similar al derecho, hay autores que los describen igual, pero
nosotros como Pedrosa tenemos unidos el segmento 7 y 8, se nombra anterobasal medial.
Puede disfrutar el diagrama que aparece a continuación (Figuras 18, 19, 20, 21 y 22).
DERECHO
IZQUIERDO
La lectura de una radiografía de tórax debe realizarse de una manera uniforme y sistemática,
con el objetivo de analizar todas y cada una de las estructuras y poder extraer toda la
información disponible. El análisis básico incluye una serie de pasos que van, desde la
apreciación de la calidad técnica de la placa, hasta la valoración pormenorizada y sistemática
de todas las estructuras incluidas en la radiografía de tórax; esto se realizará en cada una de
las proyecciones PA y lateral del estudio radiográfico básico de tórax:
Verificar las características técnicas. La radiografía debe haber sido realizada con un voltaje
adecuado y permitir visualizar la trama vascular pulmonar hasta la periferia, así como los
vasos pulmonares de las bases, incluidos los que se encuentran por detrás de la silueta
cardiaca en la base izquierda.
Estar bien centrada. Tomaremos como referente las porciones internas de ambas clavículas
que deben encontrarse a la misma distancia de una línea formada por la unión de las apófisis
espinosas de las vértebras dorsales.
Cada médico escoge de que manera analiza la radiografía de afuera hacia adentro o de
adentro hacia afuera, lo importante es que no quede nada por analizar, siguiendo el viejo
axioma, hay que ver las cuatro esquinas (figura 24).
Mediastino: es necesario conocer los componentes anatómicos del mismo para valorar su
contorno, identificar las diferentes líneas mediastínicas (uniones reconocibles (tráquea,
bronquios principales y vena ácigos).
Pleura: localizar las diferentes cisuras pleurales y seguir los límites de la pleura a nivel
mediastínico y diafragmático.
Figura 25. Distribución de los campos que hace más cómoda su interpretación.
Figura 26. Hilios y estructuras cercanas.
La sistemática en la proyección lateral deberá ser igual a la proyección PA con algunas
peculiaridades:
Estructuras óseas: el esternón y los cuerpos vertebrales deberán ser menos densos a
medida que descendemos en la columna dorsal.
Cúpulas diafragmáticas: las dos cúpulas diafragmáticas deben visualizarse con nitidez; la
cúpula derecha se percibe en toda la extensión del tórax, desde la zona paravertebral hasta el
extremo inferior del esternón, mientras que la cúpula izquierda no suele ser visible en su tercio
anterior, al tomar contacto con la silueta cardiaca.
Corazón: examinar la silueta cardiaca, tanto su forma como el volumen, intentar delimitar las
arterias pulmonares y la aorta torácica en todas sus porciones.
2.12 BIBLIOGRAFÍA
▪ Blajot Pena I. Radiologíaclínica del tórax. 2nd ed. Barcelona: Toray, 1977: 21-
22.
▪ Felson [Link] de radiología torácica. >2nd ed. Madrid:McGraw-Hill 2000.
▪ Fernández J., Moreno I. Diagnóstico por imagen del tórax. Editorial Caduceo.
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▪ Fraser, RS; Müller, NL; Galman, N; Paré,PD. Diagnóstico de lasenfermedades
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▪ Lichtenstein D, Goldstein I, Mourgeon E, Cluzel P, Grenier P, Rouby JJ.
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▪ Pedrosa C. Diagnóstico por Imagen. Vol1. Editorial McGraw-Hill.
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▪ Proto AV. Conventional chest radiographs: anatomic understanding of necer
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▪ Remy J. Capdeville R. ABC de radiologia pulmonary. México, Barcelona:
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▪ Slone RM et al: Thoracic Imaging: A Practical Approach. NewYork, McGraw-
Hill, 1999.
▪ Ugarte JC. Manual de Imagenología Médica, 2da edición Edimed. 2004.
3.9 Bibliografía
El espacio extrapleural es el que se localiza entre la pleura parietal y la caja torácica. Incluye
las estructuras mediastínicas, óseas, tejidos blandos (vasos, nervios, músculos, tejido
conectivo) y diafragma.
Todos estos signos pueden aparecer en una lesión pleural, por lo que el hallazgo de lesiones
óseas acompañantes nos ayuda a confirmar la lesión como extrapleural. La bilateralidad de
una masa prácticamente excluye una lesión pulmonar (Felson B, 2000).
Este fenómeno es muy claro y aplicándolo correctamente puede ser una herramienta muy útil
para localizar las lesiones en las radiografías del tórax.
Para fines prácticos consideraremos cuatro estructuras básicas para el uso de este signo
(Figura 3, Dibujo 2). (Pedrosa C, 1999).
Figura 4. Opacidad que borra el contorno derecho de la silueta cardíaca (signo de la silueta
positivo), en relación con un gran derrame pleural
Figura 5. Opacidad redondeada que permite visualizar el contorno derecho de la silueta
cardiovascular (signo de la silueta negativo) se corresponde con una lesión en lóbulo inferior.
Borde derecho de la aorta ascendente: Tiene localización anterior, su contorno se
oblitera cuando las lesiones se localizan en el segmento anterior del lóbulo superior
derecho, en el lóbulo medio, en el mediastino anterior o en la porción anterior de la
pleural. Cuando este borde no está obliterado, la lesión es posterior y puede estar en
el segmento superior del lóbulo inferior derecho, en el segmento posterior del lóbulo
superior derecho, en el mediastino posterior o en la porción posterior de la cavidad
pleural (Figura 6).
Figura 6. Opacidad homogénea, densa que oblitera el borde derecho dela aorta ascendente
en relación con una atelectasia del segmento anterior del lóbulo superior derecho (signo de la
silueta positivo).
c. Borde izquierdo del arco aórtico: Si está obliterado, y es posterior, la lesión puede
localizarse en el segmento apicoposterior del lóbulo superior izquierdo, en el
mediastino posterior o en la porción posterior de la cavidad pleural. Si este borde no se
oblitera, la anomalía es anterior y puede estar en el segmento anterior del lóbulo
superior izquierdo, en el segmento superior de la língula, en el mediastino anterior o en
la cavidad pleural anterior (Figura 7).
Aquí también incluiremos el borde lateral de la aorta descendente, el cual es posterior
y se oblitera por lesiones que se localizan en los segmentos superior y basal posterior
del lóbulo inferior, en el mediastino posterior o en la región posterior del espacio
pleural.(Sifre Martínez E et al, 2004).
Figura 7. Opacidad heterogénea, extensa, mal delimitada que se funde con borde del
arco aórtico (signo de la silueta positivo), se corresponde con una neumonía en el
segmento apicoposterior del lóbulo superior.
Figura 8a. Imagen nodular que borra el borde inferior izquierdo de la silueta cardíaca (signo
de la silueta positivo).
Figura 8b. Signo de la silueta. Radiografía PA de tórax que muestra una condensación
pulmonar en la base izquierda, que borra el contorno cardiaco, lo que indica que la
localización de la lesión es anterior (língula). La proyección lateral nos lo confirma.
Figura 9. Signo de la silueta negativo. Radiografía PA de tórax donde se visualiza una masa
pulmonar con signo de la silueta negativo ya que no borra el contorno cardiaco izquierdo. Esto
nos permite localizar la masa en lóbulo inferior izquierdo (retrocardíaca).
El borde más alto del mediastino anterior llega a las clavículas, mientras que el mediastino
posterior asciende más. Si una lesión sobrepasa el borde de la clavícula debe ser posterior.
Por el contrario, una lesión mediastínica anterior con extensión cervical no se verá por encima
de las clavículas (Dibujo 3, Figura 6).
Este signo tiene importancia para localizar lesiones en la parte superior del mediastino. Se
basa en que el borde más alto del mediastino anterior acaba en las clavículas, mientras que el
mediastino posterior es más alto (Dibujo 3). De este modo, si una lesión es anterior sus
contornos se pierden por encima de la clavícula debido a que se funden con los tejidos
blandos del cuello (signo cervicotorácico positivo) (Figura 10). Por el contrario, si la lesión es
posterior sus bordes son visibles por encima de la clavícula (signo cervicotorácico negativo)
(Figura 11), este signo es una aplicación del signo de la silueta. (Ugarte JC, Banasco J, Ugarte
D,2004).
Dibujo 3. Signo cervicotorácico: 1) lesión mediastínica posterior: visible por encima de las
clavículas; 2) lesión mediastínica anterior: no rebasa la clavícula.
Figura 10. Signo cervicotorácico positivo. Masas mediastínicas de localización anterior que no
sobrepasan el borde de la clavícula. También es aplicable a esta radiografía el signo
extrapleural. Corresponde a adenopatías por linfoma.
Figura11. Signo cervicotorácico negativo. La lesión es visible por encima de la clavícula
izquierda.
3.4.1 SIGNOS DIRECTOS
Dibujo 4. Signo del colapso lobar: 1) radiografía PA: desplazamiento de la cisura menor y
consolidación del lóbulo superior derecho; 2) radiografía lateral: desplazamiento de las cisuras
mayor y menor, y consolidación.
Figura 12. Colapso total del pulmón izquierdo.
Figura 13. Atelectasia del segmento posterior del lóbulo inferior derecho.
Figura 14. Atelectasia del lóbulo superior izquierdo
Se define por la visibilidad anormal del aire de los bronquios en el seno de una opacidad, es
un signo cierto de lesión alveolar. Se produce por la presencia de exudado en los alvéolos que
contrasta con los bronquios aireados, visibles a través de la condensación alveolar (Dibujo 5,
Figura 16) (Ugarte JC, Ugarte Moreno D, Cepero Nogueira M, Hernández Rivero H, 2010).
La enfermedad del espacio aéreo es la causa más frecuente de broncograma aéreo, sin
embargo, no hay que considerar al broncograma aéreo como un signo patognomónico de
patrón alveolar, pues una enfermedad intersticial grave, puede presentarlo.
Dibujo 5. Signo del broncograma aéreo: se visualizan los bronquios aireados, a través de la
condensación.
En ocasiones, si hay alternancia de áreas alveolares afectadas y áreas alveolares libres, se
producen pequeñas áreas de aireación alveolar en el seno de la condensación que reciben el
nombre de “alveolograma aéreo”, se traducen como pequeñas imágenes radiotransparentes,
sobre todo en la periferia. A pesar de lo que pueda sugerir el término «alveolograma», su
visibilidad debe ser el resultado de la suma del contenido de aire, de gran cantidad de alvéolos
dentro del acino (Figura 17) (Peters S, Adjei AA, Gridelli C, Reck M, Kerr K, Felip E, 2012).
Figura 16. Broncograma aéreo: detalle ampliado del LSI donde apreciamos consolidación
pulmonar con visualización de los bronquios aireados.
Dibujo 6. Signo de la ocultación hiliar: masa que sobresale más de 1 cm lateral a los vasos
hiliares, excluye su dependencia cardiaca
Figura 18. Signo de la ocultación hiliar. Radiografía PA de tórax que muestra una masa
paramediastínica derecha que corresponde a una masa ganglionar. Observar además la
presencia de un nódulo en campo pulmonar medio izquierdo.
Es un signo aplicable a una masa localizada en la región hiliar, para determinar si corresponde
a una estructura vascular aumentada o a una masa mediastínica. Si las ramas de la arteria
pulmonar convergen hacia la masa más que hacia el corazón se trata de una gran arteria
pulmonar. Por el contrario, si convergen hacia el corazón es indicativo de masa mediastínica
(Dibujo 7, Figura 19).
Habitualmente el hemidiafragma derecho está en una posición ligeramente más alta que el
izquierdo. Cuando esta diferencia sobrepasa la altura de un cuerpo vertebrales plantea que
estamos en presencia de una elevación diafragmática que puede ser unilateral o bilateral y
sus causas más frecuentes son (Lichtenstein D, et al, 2004):
3.8.1 ELEVACIÓN DIAFRAGMÁTICA UNILATERAL
Figura 20. Elevación del hemidiafragma derecho por derrame subpulmonar que se hace
evidente en vista de Pancoast.
Figura 21. Elevación diafragmática izquierda por pérdida de volumen pulmonar, debido a
neumonectomía.
Figura 22. Elevación del hemidiafragma derecho por parálisis frénica secundaria a
compresión por tumor parahiliar
3.9 BIBLIOGRAFÍA
▪ Blajot Pena I. Radiología clínica del tórax. 2nd ed. Barcelona: Toray, 1977: 21-
22.
▪ Felson B. Principios de radiología torácica. 2nd ed. Madrid: McGraw-Hill 2000.
▪ Fernández J., Moreno I. Diagnóstico por imagen del tórax. Editorial Caduceo.
Barcelona. España 2006.
▪ Lichtenstein D, Goldstein I, Mourgeon E, Cluzel P, Grenier P, Rouby JJ.
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▪ Pedrosa C. Diagnóstico por Imagen. Vol1. Editorial McGraw-Hill.
Interamericana. Madrid, España. 1999.
▪ Peters S, Adjei AA, Gridelli C, Reck M, Kerr K, Felip E. Principales signos
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▪ Sifre Martínez E, Guasp Vizcaino MJ, Lloret Larrea MR, Arenas Jiménez J,
Alonso Charterina S, Sanchis Aldás JL, Radiología del Tórax. Curso
monográfico. Generalitat Valenciana. 2004.
▪ Ugarte JC, Banasco J, Ugarte D. Manual de Imagenología. 2da Edic. Editorial
Ciencias Médicas. 2004.
▪ Ugarte JC, Ugarte Moreno D, Cepero Nogueira M, Hernández Rivero H.
Estrategias semiológicas para el diagnóstico imagenológico del tórax. Primera
Edición Editorial CIMEQ, 2010.