El rumbo de las disciplinas: es ser como Jesucristo
LAS DISCIPLINAS ESPIRITUALES: ¿QUÉ SON?
Son aquellas prácticas que se encuentran en las Escrituras que
promueven el crecimiento espiritual entre los que creen en el
evangelio de Jesucristo.
Son los hábitos de devoción y cristianismo experiencial que el
pueblo de Dios ha practicado desde los tiempos bíblicos.
En primer lugar, la Biblia recomienda las Disciplinas Espirituales tanto
personales como interpersonales.
Disciplinas Espirituales Disciplinas Espirituales
Personales Interpersonales
Leer y estudiar la Palabra Escuchar la lectura de la
de Dios a solas Biblia y estudiarla con la
Adorar a Dios en privado iglesia
Mateo 4:1; 14:3; Marcos adorarlo públicamente con
1:35; Lucas 4:42 su pueblo
Lucas 4:16
Tanto las Disciplinas personales como las interpersonales son
instrumentos de bendición para los seguidores de Jesús y son parte del
crecimiento en la piedad, pues la Biblia enseña ambas.
Segundo, las Disciplinas Espirituales son actividades, no actitudes.
Actividades: son prácticas, cosas que hacemos,
Actitudes: no atributos del carácter,
El objetivo de practicar una Disciplina en particular, desde luego, no tiene
que ver tanto con hacer como con ser, es decir, ser como Jesús.
Pero la manera bíblica de crecer para ser más como Jesús es
mediante el hacer las Disciplinas Espirituales bíblicas con la
motivación apropiada.
Tercero, quiero limitar el tema de este libro a aquellas Disciplinas
Espirituales que son bíblicas; es decir, a las prácticas que la Biblia enseña
expone.
Y el resultado es que prácticamente cualquier cosa puede
definirse como una Disciplina Espiritual y, peor aún,
significa que nosotros mismos determinamos cuáles son las
mejores prácticas para nuestra salud espiritual y nuestra
madurez, en lugar de aceptar las que Dios ha revelado en las
Escrituras.
Creo que se puede argumentar, en mayor o menor grado a favor de cada
una, que las siguientes Disciplinas Espirituales personales se recomiendan
en las Escrituras:
el estudio de la Biblia,
la oración,
la adoración,
la evangelización,
el servicio,
la mayordomía,
el ayuno,
el silencio y el retiro,
el escribir un diario y el aprendizaje.
Cuarto, las Disciplinas Espirituales que se encuentran en las Escrituras son
suficientes para conocer y experimentar a Dios, y para crecer en la
semejanza a Cristo - 2 Timoteo 3:16-17.
Quinto, las Disciplinas Espirituales son prácticas derivadas del evangelio,
no divorciadas del evangelio.
Sexto, las Disciplinas Espirituales son medios, no fines.
El fin, es decir, el propósito de practicar las Disciplinas, es la
piedad.
Mi definición de piedad es intimidad con Cristo y
conformidad a Cristo; una conformidad que es tanto interna
como externa, una conformidad creciente al corazón de
Cristo y a la vida de Cristo.
Esta semejanza a Cristo es el objetivo, la razón por la que
debemos practicar las Disciplinas
LAS DISCIPLINAS ESPIRITUALES: EL MEDIO PARA UNA VIDA
PIADOSA
La característica más importante de cualquier Disciplina Espiritual es su
propósito.
Ese propósito es la piedad (1 Timoteo 4:7)
Eso es lo que hicieron los héroes piadosos de la historia cristiana.
Desde los tiempos bíblicos hasta nuestros días, las personas piadosas
siempre han sido personas espiritualmente disciplinadas.
La piedad se logra por medio de la disciplina
En realidad, Dios usa tres catalizadores principales para cambiarnos y
adaptarnos a la semejanza a Cristo, pero solo uno de ellos está, en gran
parte, bajo nuestro control.
1. Uno de los catalizadores que Dios utiliza para transformarnos son las
personas. Dice Proverbios 27:17Ot
2. ro agente de cambio que Dios usa en nuestra vida son las
circunstancias. El clásico texto para esto es Romanos 8:28
3. Luego está el catalizador de las Disciplinas Espirituales. La
diferencia entre este catalizador y los dos primeros es que cuando
Dios usa las Disciplinas, obra fundamentalmente de adentro hacia
afuera.
El crecimiento en la santidad es un regalo de Dios (vea Juan 17:17; 1
Tesalonicenses 5:23; Hebreos 2:11).
En Colosenses 1:28-29, el apóstol Pablo ilustró cómo estas dos cosas, el
esfuerzo del cristiano y la obra de Dios, pueden darse simultáneamente en
la persona en la que mora el Espíritu Santo.
Así son las cosas con las Disciplinas Espirituales. La gracia de Dios
produce el deseo y el poder para ellas. Pero los cristianos deben practicar
personalmente las Disciplinas.
Por ejemplo:
el hambre profunda e insaciable por la Biblia es un don de Dios, pero
somos nosotros quienes tenemos que dar vuelta a las páginas y leer
las palabras.
Dios no arrastra nuestro cuerpo pasivo y lo pone frente al escritorio,
ni hace que nuestras manos abran la Biblia, ni hace girar nuestros
ojos de un lado al otro por las páginas, sin ningún esfuerzo de
nuestra parte. 2 Corintios 3:18
Explicar la exegesis de las disciplinas
LAS DISCIPLINAS ESPIRITUALES: LA VOLUNTAD DE
DIOS PARA LOS CRISTIANOS