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Actividad Reproductiva en Hembras Veterinarias

El documento aborda la actividad reproductiva de la hembra en animales domésticos, destacando la importancia de la pubertad y los ciclos estrales en el proceso reproductivo. Se describen las fases del ciclo estral y el papel de las hormonas en la regulación de la función ovárica, así como las variaciones en la actividad reproductiva según la especie. La comprensión de estos procesos es crucial para optimizar la producción animal y garantizar la supervivencia de las crías.
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Actividad Reproductiva en Hembras Veterinarias

El documento aborda la actividad reproductiva de la hembra en animales domésticos, destacando la importancia de la pubertad y los ciclos estrales en el proceso reproductivo. Se describen las fases del ciclo estral y el papel de las hormonas en la regulación de la función ovárica, así como las variaciones en la actividad reproductiva según la especie. La comprensión de estos procesos es crucial para optimizar la producción animal y garantizar la supervivencia de las crías.
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Veterinaria Educación Profesional

Reproducción Animal

MVZ. Adrián Alberto Mendoza Granados

Alumna: Anya Teressa Martínez Paz

Matrícula: 2020-08-2-399

Grupo: 5ͦA

Fecha de Entrega: Jueves 3 de Marzo

“Actividad Reproductiva de la Hembra.”


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Introducción
La etapa reproductiva es la más importante económicamente, en el proceso
reproductivo, la cual inicia con la pubertad y los ciclos estrales y durante esta se
producen los celos o calores, donde la hembra es cubierta por el macho de la
especie o se práctica la inseminación artificial para lograr la gestación y el parto con
el nacimiento de las crías y la producción específica según la especie (leche, carne,
lana, pieles, huevos, etc). (Rosell, 2004).
Los mecanismos que controlan la función reproductiva de los mamíferos es el
resultado de siglos de selección natural orientada hacia la preservación de las
diversas especies en su hábitat (Gonzalez, 1987).

Actividad Reproductiva de la Hembra

La pubertad tiene diferentes definiciones, de acuerdo con la especie en estudio. En


los animales domésticos comúnmente se emplea como criterio la aparición del
primer estro psíquico, en el caso de los bovinos también se ha utilizado la aparición
del primer cuerpo lúteo (CL) en la superficie del ovario (Gonzalez, 1987).
La pubertad es el periodo en la vida del animal en que adquiere la madurez sexual o
la capacidad para reproducirse, es cuando aparecen los primeros caracteres
sexuales secundarios y adquieren un gran crecimiento y desarrollo de los órganos
genitales. En las hembras comienza con la primera ovulación (con o sin
manifestaciones de celo) y finaliza una vez adquirida la ciclicidad, momento en que
los ciclos estrales con manifestaciones externas de celo y ovulación suceden a
intervalos regulares. El inicio endocrino de la pubertad podría establecerse en el
primer pico preovulatorio de LH. Todos los acontecimientos que suceden
inmediatamente antes de este hecho conforman el periodo prepuberal y los que se
producen después, el periodo puberal (Bavera, 2000).

Durante su vida reproductiva las hembras de las especies domésticas presentan


ciclos estrales. (Galina y Valencia, 2008).
En este ciclo suceden cambios morfológicos, histológicos y hormonales en los
órganos reproductores cuyo fin es preparar las condiciones para los eventos
reproductivos más importantes: ovulación, fecundación, nidación y desarrollo de la
gestación. Estos fenómenos están regulados por un estricto control neuroendocrino,
representado por el sistema hipotálamico-hipófisis-ovárico, representando una
unidad integrada que en conjunto con la corteza cerebral, los receptores internos y
externos dirigen las funciones sexuales.
El sistema de control que regula los procesos endocrinos está constituido por un
mecanismo hormonal y un sistema regulador nervioso, los que funcionan en
estrecha relación. Aparentemente estos dos sistemas reguladores son muy
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diferentes, ya que el endocrino, la información se transmite por la sangre y en el
vegetatitvo mediante impulsos nerviosos, que permite respuestas más rápidas. Sin
embargo, no son siempre tan claras porque las terminaciones nerviosas, liberan
transmisores químicos, colinérgicos y adrenérgicos (acetilcolina y noradrenalina), los
que en ocasiones circulan por la vía hemática y pueden ser considerados como
hormonas (Rosell, 2004).

Para garantizar que las crías nazcan en la época del año más favorable para su
supervivencia, algunas especies restringen su actividad reproductiva a un periodo
del año, durante el cual pueden presentar varios ciclos estrales. Existen otras
especies que ciclan durante todo el año.
● Monoéstricas: especies que presentan un solo ciclo estral e inician un periodo
de anestro, manifestando este patrón una, dos o hasta tres veces al año.
Generalmente, los animales de este grupo presentan una fase de
receptibilidad sexual muy prolongada para garantizar la fertilización. Dentro
de esta clasificación se encuentran los caninos.
● Poliéstricas estacionales: son aquellas especies que se caracterizan por
presentar una serie de ciclos estrales durante una temporada limitada del
año. Aquí se encuentran los equinos, que se reproducen en las épocas del
año de más horas de luz o fotoperíodo creciente (primavera-verano), los
felinos que en zonas templadas presentan actividad ovárica entre enero y
septiembre (o hasta noviembre) con una épica de descanso reproductivo
generalmente asociada a la disminución en la cantidad de luz, así como los
ovinos y caprinos, que se reproducen durante los periodos de fotoperiodo
decreciente (otoño-invierno).
● Poliéstricas continuas: este grupo se caracteriza por presentar ciclos estrales
durante todo el año, p.ej: bovinos y porcinos (Galina y Valencia, 2008).

La función ovárica está regulada por el clásico Sistema Endocrino. Este sistema
involucra diversas glándulas endocrinas que secretan sus hormonas a la circulación
sanguínea o linfática, a través de las cuales las hormonas son transportadas hasta
sus órganos diana. La actividad endocrina ovárica está representada principalmente
por la producción de tres hormonas: dos esteroides (estrógenos y progesterona) y
una proteica (relaxina); produce otros esteroides, andrógenos y corticoesteroides, al
parecer envueltos en el control del desarrollo de los folículos y en el funcionamiento
del cuerpo lúteo.
Los estrógenos como su nombre lo indica, son sustancias capaces de producir
manifestaciones de estro o celo en los animales. La hormona estrogénica desarrolla
los caracteres sexuales secundarios en las hembras, por lo que es la hormona
feminizante. Las principales modificaciones morfológicas producidas por los
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estrógenos en los órganos genitales son: edema, hiperemia y crecimiento celular
(epitelial y muscular). Los estrógenos estimulan la contractibilidad uterina y aumenta
así la frecuencia y la amplitud de sus contracciones. Acción semejante tienen sobre
el oviducto. El cuello uterino bajo la acción de los estrógenos segrega abundante
moco y este se hace más fluido y más fácilmente cristalizable (fenómeno de
arborización) en el curso de su desecación. Estas hormonas promueven la actividad
fagocitaría del útero, estimulan el crecimiento del epitelio vaginal y provocan su
queratinización. La descamación de células superficiales aumenta. En el frotis
vaginal los índices cariopicnótico y acidófilo se elevan. La fuente principal de los
estrógenos en la hembra no gestante es el folículo, pero en la gestante la cantidad
mayor de esta hormona se produce en la placenta.
La progesterona siempre es producida por el cuerpo lúteo al principio de la preñez y
es esencial para el mantenimiento de la gestación. También se produce en la
placenta de algunos animales, pero en determinadas especies (yegua y oveja) al
final de la gestación dicha producción alcanza gran importancia, al sustituir a la
producida por el cuerpo lúteo. Esta hormona es un factor de primera necesidad para
el mantenimiento de la gestación. Después de producida la fecundación, esta
hormona inhibe la actividad contráctil del útero y estimula el desarrollo de sus
glándulas. También provoca la mucificación del epitelio vaginal y ejerce acción
hiperplásica sobre los acinos glandulares de la mama (Rosell, 2004).

La GnRH es secretada en forma de pulsos discretos que vía Sistema


Porta-Hipofisiario alcanza la adenohipófisis. A su vez estos pulsos determinan la
secreción típica de los pulsos de gonadotropinas (LH, FSH). Las gonadotropinas
estimulan el crecimiento de los folículos antrales y consecuentemente incrementan
la producción de esteroides ováricos. Dicho incremento afecta la secreción de
LH/FSH a través de un mecanismo de retroacción negativa. Las gonadotropinas son
liberadas en forma de pulsos. Estos pulsos estimulan la producción de andrógenos
tecales que son convertidos en estrógenos (E2) en las células de la granulosa. Los
E2 estimulan la secreción de pulsos de LH de alta frecuencia pero de baja amplitud.
Las células de la granulosa y las células de la teca, presentes en el folículo, son las
encargadas de la biosíntesis esteroidal. Producto del efecto de las gonadotropinas
sobre el ovario, se logra que uno o varios folículos ovulen (animales monovulares o
animales poliovulares) y producto de esto se forme el Cuerpo Lúteo (CL). Este está
formado por las células luteales que son las encargadas de la producción de
progesterona en la fase luteal. Este esteroide inhibe la liberación de LH, la cual es
secretada en pulsos característicos de baja frecuencia y gran amplitud durante la
fase luteal (Rosell, 2004).

Ciclo estral
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El ciclo estral consta de cuatro fases o periodos: diestro, proestro, estro y metaestro;
el diestro es el periodo de reposo sexual, en el cual se produce la lisis del cuerpo
lúteo; el proestro, donde por acción de las gonadotropinas, se inicia el desarrollo y
rápido crecimiento de folículos ováricos destinados a madurar, un marcado
incremento en la actividad de los órganos reproductivos; el estro, periodo de
aceptación del macho o periodo de maduración de los folículos; y el metaestro,
período de dehiscencia del folículo y de la formación y permanencia del cuerpo lúteo
(Motta et al., 2011).
En la vaca el ciclo estral común es de 21 días y el 84% de los ciclos están entre 18 y
24 días. El comportamiento del celo dura aproximadamente de 12 a 16 horas. La
ovulación ocurre de 10 a 15 horas después del fin del celo (Rosell, 2004).
● Fase folicular. Se conoce que fisiológicamente la fase folicular comienza en
realidad al final del ciclo que la antecede ya que su evento más importante
comienza entonces y consiste en un aumento significativo y progresivo de los
niveles circulantes de FSH. Por ello esta fase comprende todos los estadíos
de desarrollo y maduración folicular, definiéndose así la Foliculogénesis que
es un proceso aparentemente continuo e irreversible. El inicio del crecimiento
folicular es un proceso continuo, independiente de la influencia de las
gonadotropinas, incluso sin apoyo de la hipófisis por lo que el mecanismo de
inicio del crecimiento folicular sigue siendo oscuro. Sin embargo la
diferenciación celular normal y el desarrollo progresivo dependen de las Gn y
de la esteroidogénesis ovárica.
● Fase preovulatoria. La fase preovulatoria se caracteriza por la presencia de
un folículo dominante preovulatorio en el cual las células granulosas crecen
adquiriendo inclusiones lipídicas. Por otra parte en la teca aparecen vacuolas
que se tornan muy vascularizadas, lo que le da al folículo preovulatorio una
apariencia hiperémica. El oocito contenido dentro del folículo, continúa la
meiosis. Los niveles de E2 aumentan con rapidez, elevándose a un nivel
máximo aproximadamente entre las 26 y 36 horas antes de la ovulación. Por
consiguiente la FSH disminuye gradualmente hasta niveles muy bajos,
precisamente antes del brote de Gn combinado que se produce a final del
ciclo (pico de LH y FSH). Las concentraciones sostenidas de E2 estimulan la
liberación de LH. Ante la falta de FSH o de estrógenos adecuados, los
folículos responden a la liberación de LH con atresia más que con
luteinización. La LH unida a su receptor, promueve la luteinización de la
granulosa lo que da lugar a la producción de P4.
● Fase luteal; los restos del folículo que ovuló se convierten en el órgano
endocrino más efímero: el Cuerpo Lúteo (CL). El CL es la fuente principal de
P4 en la fase lútea. Después de la ovulación la membrana basal se rompe, el
folículo se retrae y su antro se llena de sangre y de linfa, y los vasos
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sanguíneos de la teca interna invaden la cavidad dejada por el folículo roto.
El CL está formado por las células luteínicas y una fina red de capilares. Las
células luteínicas proceden principalmente de las células de la granulosa que
crecen acumulando lípidos y pigmentos luteínicos. La red de capilares
proviene de los vasos de la teca que penetran en la granulosa a medida que
se produce una mayor vascularización. La transformación del compartimento
vascular de células granulosas a un CL muy vascularizado es un proceso
complejo que involucra tanto factores angiogénicos como anti-angiogénicos.
● La luteolisis no es más que el proceso de regresión del Cuerpo Lúteo. En la
vaca, este proceso es consecuencia de una interacción entre la secreción de
oxitocina (OX) luteal y la PGF2 endometrial. En ella ocurren los siguientes
fenómenos:
○ Apoptosis.
○ Invasión de macrófagos.
○ Incremento en pico del factor de necrosis tumoral .
○ Disminución de la concentración de enzimas esteroidogénicas.
La PGF2 endometrial parece ser la que inicia la luteolisis en los rumiantes
(Rosell, 2004).

Conclusión
Como ya se mencionó los procesos reproductivos de la hembra los dirige y controla
el sistema nervioso y el endocrino mediante procesos. También el conocer y
diferenciar los procesos que ocurren en dicho mecanismo es de importancia ya que
presenta la etapa más importante económicamente.

Bibliografía
Rosell, P. (2004). REGULACIÓN NEUROENDOCRINA DEL CICLO ESTRAL EN LOS ANIMALES
DOMÉSTICOS . Revista Electrónica de Veterinaria REDVET, 5 (7), pp.1-18.
Bavera, G.A. (2000). Pubertad. Argentina: FAV UNRC.
Galino, C., & Valencia, J. (2008). Reproducción de animales domésticos. México: Limusa.
Motta, P., Ramos, N., Gonzalez, C., & Castro, E. (2011). Dinámica folicular en la vida reproductiva de
la hembra bovina. vet zootec, 5 (2), pp.89-96.
Gonzáles, E. (1978). La aparición de la pubertad en vaquillas. México: Instituto Nacional de
Investigaciones Pecuarias. SARH.

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