INDEPENDENCIA
LEE BLESSING
TRADUCCIÓN y ADAPTACIÓN: CECILIA CHIARANDINI
INDEPENDENCIA (INDEPENDENCE) de Lee Blessing.
TRADUCCIÓN Y ADAPTACIÓN: Cecilia Chiarandini.
PERSONAJES
EVELYN BRIGGS.
KESS: La hija mayor.
JO: La hija del medio.
SHERRY: La hija menor.
ÉPOCA: Presente. A fines de mayo.
LUGAR: Independence, Iowa.
2
PRIMER ACTO
Escena 1
Interior de una vieja casa de madera. Al frente del escenario está el living.
Situado al fondo de la escena está el frente de la casa. A la derecha la puerta
que lleva al dormitorio de SHERRY. A la izquierda, una puerta que da a la
cocina. Al fondo a la derecha, un pasillo que lleva a las escaleras. Al fondo a
la izquierda, una arcada que lleva al comedor. El living está lleno de muebles
viejos, antiguos: un sofá, varias sillas, etc. Todo mantenido en buenas
condiciones.
Luego de un momento, JO entra empujando la puerta con mosquitero. Usa un
cuello ortopédico. KESS la sigue, llevando una valija.
JO: ¡No puedo creerlo! Estás bárbara, tan bronceada. ¿Cómo hacés para
broncearte así en Minneapolis?
KESS: Jo, ¿No tendrías que estar en reposo?
JO: No, estoy muy bien. Dejame entrar tu valija…
KESS: No te preocupes. Yo la entro…
JO: (Entrando al living.) Bueno, dale. Mirala bien a esta vieja casa. ¿Qué
pensás? Después de cuatro años.
KESS: (Permaneciendo en el umbral.) Creo que deberías estar en reposo.
JO: No te preocupes. Hoy es el último día que tengo que usar esto. El doctor
dijo que estoy bien y que no haga movimientos bruscos.
KESS: Por teléfono dijiste que era una emergencia.
JO: Esto es una emergencia.
KESS: Me dijiste que estabas postrada. Yo vine hasta acá porque pensé que
no podías levantarte de la cama.
JO: Estuve postrada. Es que …
KESS: ¿Qué significa esto? Estás moviéndote por todo el living. Si solamente
tenés una herida menor …
JO: Me fracturé el cuello. Bueno… se astilló. Una vértebra de la columna aquí
atrás. El doctor dijo que podría haberme quedado paralítica. De verdad, me
podría haber muerto. (Sobre el cuello.) Me torcí tan mal los músculos, que tuve
que usar esto por una semana.
3
KESS: ¿Me hiciste dejar mi trabajo – me hiciste manejar durante horas –
porque te astillaste el cuello?
JO: Bueno … sí.
KESS: ¿Por qué?
JO: ¿Vas a entrar o no? (Kess se da vuelta para irse.) ¡Kess! No me causa
gracia. (Kess se detiene, la mira.) Por favor, entrá. (Kess entra, se queda
parada incómoda.)
KESS: ¿Cómo fue que te lastimaste?
JO: Alguien trató de matarme.
KESS: ¿Matarte? ¿Quién?
JO: Mamá.
KESS: ¿Mamá trató de …? ¿Por qué no me lo dijiste cuando hablamos por
teléfono?
JO: No podía decírtelo por teléfono…
KESS: ¿Intentó matarte?
JO: Bueno, sí … de alguna manera, sí. Me pegó. Y me caí. Caí dos metros. En
la calle. ¿Sabés dónde? Frente a la farmacia Druman, donde la calle baja? Es
una caída de dos metros desde la vereda, y … ella me empujó.
KESS: Dijiste que te pegó.
JO: Me pegó, pero fue como un empujón. Quiero decir, me caí de espaldas.
Sobre mi cuello. Casi me atropella un Cadillac. Quedé tirada en el suelo
inconsciente por unos minutos.
KESS: ¿El conductor del Cadillac vio lo que pasó?
JO: No, justo estaba doblando la esquina.
KESS: ¿Alguien vio lo que pasó?
JO: No, era domingo. Los negocios estaban cerrados. Pero pasó.
KESS: ¿Y por qué te pegó mamá?
JO: Porque estoy embarazada. (Un instante.) ¿Qué te parece la casa? La
pintamos el año pasado. (KESS se dirige a una silla, deja su valija, pero
permanece parada.)
4
KESS: Es genial estar de vuelta en casa. Sólo puedo quedarme un par de
días. Estoy dando clases en tres cursos distintos …
JO: Yo no espero que te quedes mucho tiempo – de verdad. Necesito que
estés acá un poco, para apoyarme. Necesito ayuda con mamá, y … otras
cosas. Vos sabés cómo es mamá.
KESS: Sí, ya sé cómo es mamá.
JO: Necesito que … le hagas frente. Te acordás – como la última vez.
KESS: La última vez la interné por tres meses. ¿Eso querés?
JO: Oh, no – no, no, no, no, no, no. No, no quiero eso. Sólo digo que
teniéndote de vuelta en casa … ayudaría tanto. Entendés, por una vez
tener a todas sus hijas juntas acá, para …
KESS: Tener con quién pelear.
JO: No, para … amarlas. (SHERRY entra desde su habitación con un kit de
maquillaje.)
SHERRY: Hey, está mi hermana mayor?
JO: Sherry – creí que estabas duchándote.
SHERRY: Mañana. (Coloca un espejo, toma su cepillo del estuche.) Hola,
Kess. ¿Cómo andás? Espero que no te moleste que me cepille mientras hablo
con vos. Tengo que ir a trabajar. Me alegro de verte. (Comienza a maquillarse.)
KESS: Yo también me alegro de verte.
SHERRY: ¿Cómo te fue en estos cuatro años?
KESS: Bien. ¿Y a vos?
SHERRY: Me voy definitivamente del colegio en un par de semanas. ¡Por fin!
¿Podés creerlo?
KESS: Estás distinta.
SHERRY: Eso espero. Dios mío, tenía quince la última vez que me viste.
¿Viniste a pasar el día?
KESS: En realidad …
SHERRY: Te quedás el tiempo suficiente para ponerte al día con lo que hace
mamá. En realidad estuvo animando el lugar últimamente. Jo se ligó una
trompada. La misma rutina que usó conmigo. Cada dos por tres tiene una hija
soltera embarazada. Preguntale. Vuelve del trabajo en un ratito.
5
JO: (Yendo hacia la cocina.) Kess, por qué no…
KESS: ¿Mamá trabaja?
SHERRY: (Riéndose.) Ah, sí. Es voluntaria en el Instituto de Salud Mental.
KESS: ¿Desde cuándo?
SHERRY: Desde hace casi un año. Jo le consiguió ese trabajo. ¿No le
contaste en tus cartas, Jo? Mamá es como una voluntaria modelo allá. Salió en
el diario y todo. “Ex paciente psiquiátrica ahora ayuda a otros pacientes del
Instituto de Salud Mental”. Viste esos artículos que te hacen sentir orgullosa y
como la mierda al mismo tiempo? Mirá lo que es mi pelo. Tengo que ir a
trabajar esta noche.
KESS: (A Jo.) ¿Mamá está trabajando con pacientes psiquiátricos?
SHERRY: No te preocupes. No les va a hacer nada. Está en el taller de
manualidades. No la dejan estar a solas con nadie.
JO: Ella quería hacerlo. No pude negarme.
SHERRY: Hey, ¿Qué me contás de la embarazada? ¿Te contó absolutamente
todo?
KESS: Todavía no.
SHERRY: Es muy ridículo, creéme. Perdoname, Jo, pero es así. Quiero decir,
imaginate esto: Jo, que fue virgen prácticamente desde la época de la colonia,
finalmente decidió salir con alguien. ¿Te contó sobre eso? Bueno, adiviná qué?
Salió y salió con él. Y en el transcurso de estos acontecimientos, quedó
embarazada.
JO: Su nombre es Don Orbeck.
SHERRY: El Matador Don Orbeck.
KESS: (A Jo.) Bueno, ¿Cómo es?
SHERRY: Tiene un Subaru – eso es todo. De todos modos, él le propuso
casamiento a Jo…
KESS: ¿Quiere casarse con vos?
SHERRY: Quería casarse. Jo le dijo que no.
KESS: ¿No quisiste casarte con él?
SHERRY: Lo rechazó.
6
JO: Hubiera sido egoísta de mi parte. (La miran.) ¿Casarme con él y dejar a
mamá sola como a un perro? Don no iba a venir a vivir con ella, comprenden?
SHERRY: No es ningún estúpido.
JO: Aparte, creo que sólo era de … compromiso. Porque se sintió en la
obligación de hacerlo.
SHERRY: Así que – como te dije – Jo ahora está sola y embarazada, y ahí
tenemos a este cazador paseándose por el pueblo, en busca de otras presas.
JO: Sherry.
SHERRY: Bueno, es así. ¿Sabés con quién aparece ahora en Popeye´s?
JO: ¿Con quién?
SHERRY: ¿Querés volverte loca? Con Heidi Joy Duckly.
JO: Me estás cargando.
SHERRY: No-o. Heidi Joy. (A KESS.) Es una enana rubia que ni te imaginás.
Digo, Don nunca fue muy original, pero Heidi. ¿Sabés qué me dijo una vez en
voz alta? “Las mujeres nunca deben quejarse – eso es tarea de los hombres.”
Tendría que haber estrangulado a esa puta, en serio. (KESS se acerca a la
ventana del frente de la casa, se asoma y mira.) Y, ¿qué te parece la vida de
Jo? Está jodida, eh? Y yo pensé que estaba en problemas cuando yo tuve un
hijo …
JO: (A SHERRY.) Deberías haberme dejado a mí contarle sobre Don.
SHERRY: Te hubiera tomado todo el día. Hey, Kess. ¿Te gusta como me
queda el pelo así?
KESS: ¿Qué? Ah… sí, claro.
SHERRY: No me estás mirando. ¿Qué estás mirando?
KESS: El semáforo.
SHERRY: El único semáforo. De eso se trata. Independencia, Iowa.
KESS: Las mismas casas. Todavía los mismos carteles.
SHERRY: Con las mil y una maneras para venderte herbicida. Me voy a ir
volando de acá apenas me gradúe. Tengo diecinueve años y todavía estoy en
la secundaria. Ese es el verdadero costo de los hijos ilegítimos, creéme. Jo,
vos fuiste inteligente al esperar.
KESS: Se ve el Instituto de Salud Mental desde acá.
7
SHERRY: Segundo hogar de los dementes del noreste de Iowa. Quiero decir
de mamá y Jo.
JO: Sherry…
SHERRY: (Levantándose, luego de ordenar su kit.) No hablo en serio. Sólo
que alguien que trabaje ahí siempre va a traer algo de eso a su casa.
JO: Yo trabajo en contaduría. Nunca me acerco a los pacientes.
KESS: (Mirando la casa de al lado.) Los enanos de la señora Anderberg se
multiplicaron.
SHERRY: Sí. La Tierra de los Ornamentos para Césped. Debe tener como
veinte. Todos los personajes de Iowa: cuidador de caballos, cervatillos,
mexicanos durmiendo … Hey! ¿Sabés qué? Podría usarlos en una escultura.
Amasarlos a todos juntos. Mierda, qué buena idea. Me pregunto si podré
comprarle algunos mañana. Soy una artista.
KESS: Ah sí? Qué bueno.
SHERRY: No, en serio. Gané una cosa en la escuela. Soy genial. Hasta mi
profesora lo dice.
KESS: Eso es fantástico. Qué bien …
SHERRY: “Eso es fantástico. Qué bien.” Siempre la misma, Kess.
JO: Sherry, ¿No vas a llegar tarde al trabajo?
SHERRY: Eso te encantaría. Mamá y Jo están muy avergonzadas de mí,
ahora que soy moza en Popeye´s.
KESS: ¿En Popeye´s? ¿No se enojaron con vos en el colegio?
SHERRY: Nah. Están demasiado desesperados por librarse de mí. Me gradúo
en tres semanas. (Lleva su kit a su dormitorio.) Hey, ¿qué te parece? Me mudé
acá abajo. No es exactamente un departamento separado, pero casi. Todavía
creo que mi gran error fue no conseguir un departamento separado cuando
nací.
KESS: ¿Sherry?
SHERRY: (Desde su dormitorio.) ¿Qué?
KESS: ¿Cómo la ves a mamá?
SHERRY: (Apareciendo con una chaqueta liviana.) Oh, fantástica. Mejor que
nunca. Anoche le revoleó un zapato a mi novio. Estábamos sentados en el
8
cuartucho, mirando tele. Mamá estaba ahí, cosiendo. Este tipo y yo estábamos
abrazados y, mierda – nada especial. De repente le tiró un zapatazo. Y siguió
cosiendo, sin dar explicaciones. Es genial.
KESS: ¿Cómo fue que Jo se lastimó?
JO: Ya te dije …
SHERRY: Mamá la empujó a la calle o algo así. No sé. Hey, me tengo que ir a
trabajar. Popeye´s es un bar de mala muerte, pero todo sea por la plata. (Se
dirige a la puerta principal.) Algún día contame algo sobre vos. Nos vemos más
tarde. Buenas noches. (Se detiene otra vez.) Este lugar te parece que cambió?
KESS: Sí. Un poco.
SHERRY: Nada cambió. (Se va por la puerta principal.)
KESS: Bueno. La que seguro no cambió nada es ella, no?
JO: No mucho. (Jo levanta del suelo el cabello y lo tira a la basura.)
KESS: Entonces, mamá no es feliz.
JO: Estuvo terrible. Incluso después de decirle que no iba a casarme con Don
- que yo me iba a quedar acá. Actúa como si no me creyera.
KESS: ¿Pensás en dejarla?
JO: Yo no podría dejarla.
KESS: Yo lo hice.
JO: Vos sos vos. Vos lo pudiste hacer.
KESS: Todo el mundo lo hace. La gente madura. Se va de sus hogares.
(Durante el siguiente parlamento de JO, EVELYN aparece en el comedor sin
que se den cuenta. Tiene puesto un abrigo. Se detiene cuando ve a KESS.)
JO: No dejan hogares como éste. Mamá necesita más ayuda que otras
personas. Necesita que alguien esté acá. Permanentemente.
KESS: Te necesita a vos, querés decir?
JO: Sí, a mí. Si nadie más lo hace. (Silencio.) Lo lamento. Todavía no te
perdonó, sabés.
EVELYN: (Entrando al living.) ¿Quién dijo que no la perdoné?
JO: ¡Mamá!
9
EVELYN: Qué tontería decir que no la perdoné a Kess. ¿De dónde sacaste
esa idea?
JO: Bueno … vos dijiste …
EVELYN: (Yendo hacia Kess.) No podés imaginar qué sorpresa me dio Jo
cuando me contó que venías. Espero que estés a gusto acá.
KESS: Gracias.
EVELYN: ¿Querés tomar un té?
KESS: No, gracias.
EVELYN: ¿No? ¿Café? ¿Algo?
KESS: No.
EVELYN: Bueno, yo quisiera una taza de té. Jo, sé buenita y preparate un
tecito, querés? Como nos gusta a las dos, sí?
JO: Eh … bueno. (Va a la cocina.)
EVELYN: Sentate.
KESS: En un minuto.
EVELYN: (Sentándose cerca de la valija de KESS.) Yo me siento. Estuve
parada durante horas. En el Instituto de Salud Mental. Trabajo en el taller de
manualidades, sabés.
KESS: Me enteré.
EVELYN: Pensé que te iba a interesar, ya que fuiste vos la que me metió ahí,
de entrada. Por supuesto, ahora estoy ayudando a otras personas, en vez de
ser asistida. A todos les encantan los proyectos que Imagino. Cosas simples,
realmente. Con maderas, hilos, pintura y otras cosas. (EVELYN abre la valija
de KESS y hurga en su interior.) ¿Cuánto tiempo vas a quedarte? ¿Trajiste
muchas cosas?
KESS: ¿Qué estás haciendo?
EVELYN: Mirando tus cosas. (Sosteniendo un libro.) ¿Qué es este libro? Qué
gordo que es…
KESS: Es un estudio de imágenes de las baladas escocesas típicas del siglo
Diecisiete.
EVELYN: ¿Para qué lo usás? ¿Lo leés?
10
KESS: Estoy escribiendo un libro.
EVELYN: ¿Ah, sí? ¿Cómo se titula?
KESS: “Imágenes de las Baladas Escocesas típicas del Siglo Diecisiete.”
EVELYN: ¿Y eso no es la misma cosa?
KESS: Es mi punto de vista.
EVELYN: (Ríe, continúa hurgando.) Nunca lo voy a entender.
KESS: Mamá, ¿por qué estás revisando mis cosas?
EVELYN: Hace mucho tiempo que no te veo. Quiero tener una idea de quién
sos. De cómo cambiaste, digo.
KESS: (Recuperando su bolso, alejándolo de ella.) Yo no cambié.
EVELYN: Volviste. ¿Cuánto tiempo te vas a quedar?
KESS: Todavía estamos discutiendo eso con Jo.
EVELYN: Espero que te quedes un tiempo largo. Es emocionante tener a
todas mis chicas juntas otra vez. Es un regalo poco frecuente.
KESS: Jo me dijo que quisiste matarla.
EVELYN: ¿Por qué no te sentás?
KESS: Me voy a sentar cuando yo quiera.
EVELYN: ¿Tenés miedo de sentarte? (Silencio. KESS se sienta en una silla.)
Siempre te sentabas ahí. (KESS se levanta inmediatamente.) Es tan difícil
saber de qué hablar después de cuatro años, no? ¿Todavía seguís siendo
lesbiana?
KESS: (Silencio.) Sí, mamá. Todavía sigo siendo lesbiana.
EVELYN: Me imagino que te debe resultar muy difícil poder darle a Jo un buen
consejo sobre este tipo Don Orbeck. Está terriblemente confundida en este
momento. Quiere casarse con él, pero yo creo haberle señalado los
inconvenientes de eso.
KESS: ¿Y cuáles son?
EVELYN: Ah – bueno, todo el mundo aconseja no casarse ante un embarazo
accidental. Quiero decir, tomá como ejemplo mi vida. Me casé con Henry
Briggs sólo porque te estábamos esperando a vos, y eso no funcionó tan
maravillosamente, no?
11
KESS: Creo que no.
EVELYN: ¿Qué es lo que pasa con las mujeres en esta familia? Nos ponemos
cerca de un hombre, y quedamos embarazadas. Probablemente vos hagas
bien en mantenerte lejos de los hombres.
KESS: Mamá …
EVELYN: ¿Seguro que no querés sentarte? Siento que tengo la vista clavada
en lo alto de un gran edificio.
KESS: Prefiero estar parada.
EVELYN: Espero que no se te ocurra hacer nada gay mientras estés en el
pueblo. Digo, es tu vida, pero…
KESS: (Yendo hacia la cocina.) Me voy a ayudar a Jo a la cocina.
EVELYN: No, se fue a la panadería a comprar masitas.
KESS: Ah, sí?
EVELYN: Siempre va cuando prepara el té. Es uno de nuestros pequeños
pecados.
KESS: (Suspira, se apoya en el respaldo de una silla.) Oh.
EVELYN: Pasó tanto tiempo desde la última vez que hablamos. Reconozco
que durante los primeros años deseaba que te murieras, pero ahora ya lo
superé.
KESS: Mamá …
EVELYN: Jo está casi recuperada, también. De su cuello, digo. Así que,
supongo que verás que todas estamos muy bien en …
KESS: Mamá, ¿puedo hablar?
EVELYN: Por supuesto. Estamos conversando.
KESS: Cuando venía manejando, hablaba conmigo misma – y me decía
“Mamá tuvo cuatro años. Las dos tuvimos cuatro años. Cuatro años de no
vernos, de no hablarnos, ni siquiera escribirnos. Quizás las cosas sean
completamente diferentes ahora. Tal vez nos encontremos con que nos
olvidamos cómo solíamos hablarnos la una a la otra. Y a lo mejor inventamos
una manera nueva.”
EVELYN: ¿Hablás sola en el auto?
12
KESS: ¡¿Por qué nos metemos en conversaciones como ésta?! ¿No podés
simplemente decir, “Hola, Kess – qué lindo volver a verte”?
EVELYN: No.
KESS: ¿Por qué no?
EVELYN: Porque no es así.
KESS: (Un instante.) ¿Y por qué no?
EVELYN: ¿No es obvio? Hace mucho tiempo que abandonaste esta familia.
Nunca más nos visitaste, nunca nos contaste nada sobre tu vida …
KESS: Estaba tratando de hacer algo por mí misma.
EVELYN: Y entonces, hace cuatro años , de sopetón, viniste y decidiste que
yo necesitaba asistencia médica.
KESS: La necesitabas.
EVELYN: En tu opinión.
KESS: Te encontré sentada en el suelo detrás de una silla, envuelta en una
manta.
EVELYN: Y me abrazaste. Yo me acuerdo; fue muy dulce. Y después me
sacaste de acá y me llevaste al Instituto de Salud Mental, y …
KESS: ¿Qué querías que hiciera? ¿Llevarte a Minneapolis conmigo? No
hubieras ido. ¿Renunciar a mi trabajo? ¿Volver acá?
EVELYN: Eso podría haber sido un buen comienzo.
KESS: ¡Yo soy una profesional mamá! Tengo una carrera. Me lleva todo mi
tiempo y mi energía – pongo todo mi amor para hacerla bien. Yo no soy una
profesora mediocre. Soy extremadamente buena en lo que hago.
EVELYN: Ya lo sé, querida. Sos una especialista.
KESS: Solamente estuviste ahí tres meses.
EVELYN: ¿Cuánto amor te gustaría, Kess?
KESS: ¿Qué?
EVELYN: ¿No es eso de lo que estamos hablando? ¿En realidad? Vos no
estás acá por Jo. Estás acá por amor. Querés un poco de mi amor.
KESS: Eso sería bueno.
13
EVELYN: Bueno, entonces, se me ocurre que sólo vamos a regatear sobre la
cantidad. Vos sos especialista; quizás no necesites mucho amor de mi parte. A
lo mejor sólo necesitás un poquito. Creo que puedo ofrecerte eso.
KESS: ¿Por qué trataste de matar a Jo?
EVELYN: Yo no traté de matarla. Le pegué.
KESS: Ella cree que trataste de …
EVELYN: Vos mostrame una sola madre que no le haya pegado a su hijo.
KESS: (Silencio.) Bueno. Voy a estar acá por unos días. Creo que Jo y Sherry
podrán aprovechar toda la protección y el bienestar que yo que pueda
brindarles.
EVELYN: Ellas no necesitan protección …
KESS: Yo creo que sí. Necesitan eso, y mucho amor.
EVELYN: Sos igualita a Henry Briggs, sabías? Siempre lista para crear nuevas
tragedias.
KESS: Mamá …
EVELYN: Tenés el mismo falso discurso y su aparente lógica. Pero al igual
que Henry, te convertís en parte de esta familia sólo cuando te conviene, y …
KESS: Mamá …
EVELYN: Y un buen día te vas a ir para siempre. ¿No? ¿No?
KESS: ¿Por qué le pegaste a Jo?
EVELYN: ¡Yo nunca le pegué a Jo! (Levantándose.) Yo me acuerdo cuando
una madre y su hija podían conversar como seres humanos sobre estas cosas.
Podés preguntarle a cualquiera en Independencia sobre mí. Todos te van a
decir que Evelyn Briggs es la mujer más cuerda y la más querida del pueblo.
Soy maravillosa con esos pacientes. No sé qué te habrá dicho Jo, pero eso …
KESS: (Desde “te habrá.”) Jo sólo me dijo …
EVELYN: ¡Pero eso no es verdad! Yo soy perfectamente capaz de funcionar
en una atmósfera cariñosa y cálida. ¡Que es lo que estoy tratando de crear
continuamente!
JO: (Desde afuera, en la cocina.) ¡Má! Volví. ¡Traje tus favoritas! ¡Masitas de
canela!
14
EVELYN: Mejor que vaya a ayudar a Jo. Espero que hayas disfrutado de la
Crítica Constante. (Sale a la cocina. KESS echa un vistazo a la habitación,
suspira y se desploma en el brazo del sillón. Las luces se apagan.)
Escena 2
Sábado a la mañana, dos días después. JO ya no usa el cuello ortopédico.
KESS (entrando): ¿Estás tomando las vitaminas que te di?
JO: Sí.
KESS: ¿Cómo está tu cuello?
JO: (Girando su cabeza.) Perfecto.
KESS: ¿Vomitaste hoy?
JO: Sip.
KESS: Bien. En sólo dos días mejoramos en varias cosas.
JO: ¿Kess? ¿Es divertido? ¿Estar de vuelta?
KESS: ¿Estar de vuelta con vos? Sí, claro que es divertido.
JO: ¿Cuánto tiempo te podés quedar?
KESS: Ya te dije. Hasta el lunes.
JO: Es un gran alivio que estés acá. Ahora realmente estoy tranquila. Mamá
está más contenta.
KESS: No estoy tan segura de eso.
JO: Sí. En serio. Ayer me dijo que es muy lindo cuando una familia se reúne.
KESS: A mí no me lo dijo.
JO: Pero lo dijo. A alguien. Eso es un avance.
KESS: ¿Vos creés que eso es un avance, eh?
JO: Por supuesto. No es fácil para ella, sabés. Tiene que ir de a pasitos.
KESS: ¿Sabés a qué llamaría yo avance? ¿Avance de veras? Que vos te
vengas a vivir conmigo.
JO: ¿Qué?
15
KESS: Vení a vivir conmigo.
JO: No puedo hacer eso.
KESS: ¿Por qué no? Tratá de pensarlo racionalmente …
JO: No tengo que pensarlo racionalmente. No podría hacerlo.
KESS: ¿Por qué no?
JO: Porque no puedo abandonar a mamá. ¿Cómo podés sugerirlo siquiera?
KESS: Yo creo que …
JO: ¿Qué pasaría con ella? Contestame - ¿qué pasaría?
KESS: Ella va a estar bien.
JO: ¿Ah sí, eh? ¡¿Cómo?!
KESS: Se las arregló durante 58 años.
JO: No, no es así. Nunca se arregló sola. Siempre necesitó de alguien.
Primero fue su familia, después papá, después vos cuando papá se fue, y
ahora yo. ¿Quién se quedaría acá si yo me fuera? Sherry no. Mamá estaría
completamente sola.
KESS: (Silencio.) ¿Y qué?
JO: ¡¿Y qué?!
KESS: Tengo una casa muy grande en Minneapolis. Hay una habitación para
vos. A mi pareja no le molestaría …
JO: ¿Le preguntaste a tu pareja? Kess, por Dios …
KESS: Tenía que saber antes de …
JO: ¿Para eso viniste? ¿Para tratar de separarme de mamá?
KESS: No, es que pensé que …
JO: Si vos creés que yo dejaría a mamá para irme a vivir con vos y esa …esa..
KESS: ¿Esa qué?
JO: Ya sabés.
KESS: ¿Esa qué? Susan se llama.
16
JO: Creo que mejor la cortamos acá.
KESS: (Controlándose, no a la defensiva.) Mi pareja – Susan – es igual que
yo. Nuestra vida es más normal que cualquier cosa que suceda en esta casa.
JO: (Silencio.) Perdoname.
KESS: OK.
JO: Lo único que sé es que no puedo irme y abandonar a mamá, eso es todo.
KESS: Porque ella te necesita.
JO: Exacto.
KESS: ¿Para qué? ¿Para qué te necesita?
JO: Para todo. Me necesita para que la escuche. Me necesita para hablar,
para estar con ella – para pensar en ella. ¿Para qué puede necesitar alguien a
otra persona?
KESS: ¿Las personas a veces no deberían … cambiar a quien necesitan?
JO: Mamá hizo eso.
KESS: No hablo de mamá. Hablo de vos.
JO: (Silencio.) Estamos saliéndonos de tema.
KESS: ¿Qué necesitás vos de mamá?
JO: Nada. Yo la ayudo. Ella no me ayuda a mí. ¿OK?
KESS: Algo. Vos obtenés algo de eso.
JO: No quiero nada. Yo doy. Así es mi vida. Yo doy a la gente. No hay nada de
malo en eso. Deberías tratar de probarlo alguna vez.
KESS: Yo no estaba diciendo …
JO: Es fácil para vos. Simplemente te llevás lo que necesitás de la gente. No
te importa cuánto cambies al hacerlo. No te preocupa si toda tu familia ya no te
reconoce más cuando vos … (Se detiene, muy avergonzada.) Perdoname.
KESS: No te preocupes.
JO: No es verdad – nosotras te reconocemos. Vos siempre vas a ser … Kess.
(Silencio. KESS suspira.)
KESS: Bueno … Me voy a tomar aire…
17
JO: ¿Por qué no te venís a vivir acá?
KESS: ¿Qué?
JO: Mudate acá. Cerca de nosotras.
KESS: No puedo hacer eso.
JO: ¿Por qué no? Podés cambiar. Encontrarías la manera. Traé a Susan.
KESS: ¿Susan …? A mamá le encantaría.
JO: Podrías trabajar, buscar un trabajo …
KESS: Jo …
JO: Podés hacer cualquier cosa si verdaderamente querés.
KESS: ¿Es por eso que me pediste que viniera? ¿Para alejarme de mi vida?
JO: ¡No te estoy alejando! Te estoy ... invitando. Podrías hacer mucho bien
acá. En realidad podrías darle algo a mamá …
KESS: Yo sí que le doy. Yo le doy muchísimo, como recordarás. ¿Quién
estuvo aquí para poner a mamá en el Instituto de Salud Mental cuando lo
necesitó?
JO: ¿Quién estuvo acá cuando salió? Vos ya te habías ido. Fui yo la que la
llevó a saludar a todos nuevamente. La llevé a todos los negocios. Fui de
compras con ella.
KESS: Me voy el lunes.
JO: Dale – andate!
KESS: Me voy.
JO: ¡Perfecto! (Silencio. SHERRY entra, comiendo una cupcake.)
SHERRY: Esto se está convirtiendo en un día alegre, lleno de vida. Qué pasa
con ustedes dos gritándose, y con mamá.
KESS: ¿Qué pasa con mamá?
SHERRY: ¿No escucharon el allanamiento sorpresivo que se mandó esta
mañana? Me pescó con un chico.
JO: Ya te pescó con chicos antes.
SHERRY: No con dos chicos.
18
JO: ¿Dos chicos …?
SHERRY: Ay, fue muy estúpido. Yo solamente estaba en la cama con uno de
ellos.
JO: Bueno, quiénes …?
SHERRY: Ed y Red Randall. (A KESS.) Ed es mi novio.
JO: ¿Qué hacía Red ahí?
SHERRY: Vino a preguntarle algo a Ed, eso es todo. Creo que quería pedirle
dinero prestado, no sé. Todavía era de noche. De todas maneras – fue tan
estúpido – Red estaba arrastrándose a través de la ventana, se resbaló sobre
la cómoda e hizo un ruido espantoso, y mamá entró. Y ahí estábamos: los tres
en mi cama. Bueno, Red tenía medio cuerpo en el suelo.
JO: Ay, Sherry …
SHERRY: Mamá habrá estado rondando mi cuarto. Ellá entró justo, estaba
vestida y todo. Bueno, la cosa es que casi mata a Ed y a Red, y casi arruina mi
vida social.
JO: ¿Qué les hizo?
SHERRY: (Ríe.) Les tiró tu foto. Tu foto de graduación. La que está
enmarcada? (SHERRY señala una mesa donde están las fotos enmarcadas de
KESS y SHERRY, con un evidente hueco entre ellas.)
JO: Oh, no.
SHERRY: ¿Quién sabe para qué la tenía en la mano?
JO: ¿Ahora dónde está?
SHERRY: Desparramada en mi habitación. Los dos se cagaron encima. Se
rajaron por la ventana en dos segundos. Entonces mamá gritó, “Algún día me
lo vas a agradecer”, y se fue.
JO: ¿A dónde se fue?
SHERRY: Qué se yo. A lo mejor se tiró al río y se ahogó.
JO: Voy a fijarme en su habitación. (JO sube corriendo.)
KESS: ¿Por qué no nos avisaste?
SHERRY: ¿Qué querés que te diga? Ella siempre es así.
KESS: ¿No te importa para nada?
19
SHERRY: ¿Y a vos? No te veo corriendo por las escaleras. (Pasa un
momento. JO vuelve.)
JO: Está … durmiendo. Está bien.
KESS: Me voy a caminar.
SHERRY: Ella está bien y Ed está cagado en las patas. (Se acurruca en el
sofá.) Avísenme cuando se vayan de esta casa para siempre. No quisiera ser
la última en atravesar esa puerta. (Cierra los ojos para dormir. Las otras la
miran fijamente, luego entre ellas. Las luces se apagan.)
Escena 3
Cerca del mediodía, el mismo día. JO está mirando fijamente por una ventana
lateral, hacia el fondo de la casa. Se escucha barrer en el cuarto de SHERRY.
Al cabo de un momento, EVELYN sale – con una pala llena de vidrios en una
mano, una escoba y una foto estropeada en la otra.
EVELYN: Ya está todo en orden. Al menos tu foto no está tan despedazada.
Un poco de cinta scotch … (EVELYN va hacia la cocina con la pala)
JO: Lamento que lo hayas tenido que limpiar vos sola.
EVELYN: No – Sherry tiene todo el derecho a exigirlo. Yo fui la que me enojé.
Yo lo ensucié. (EVELYN desaparece en la cocina.)
JO: Ella no me iba a dejar limpiarlo a mí. Yo me ofrecí, pero ella …
EVELYN: (Afuera.) Está bien, está bien. La intención es lo que cuenta.
(Reentrando, sin la escoba ni la pala, pero con la foto.) Hay que conseguir un
nuevo marco para esto. (La pone sobre la mesa con las otras fotos.) Una foto
tan linda. Lamento haber arrojado tu foto. Pero la estaba mirando justo cuando
escuché esos ruidos, y yo …
JO: Está bien, mamá.
EVELYN: Bueno, existe un nivel básico de respeto. En cualquier casa.
JO: Ya lo sé. ¿Dormiste bien, esta mañana?
EVELYN: Lo más bien. Perdí la mitad del día, pero no me importa. ¿Está
Sherry por aquí? ¿Dónde están todas?
JO: Kess salió a correr. Sherry está en el patio.
EVELYN: (Yendo a la ventana por la que JO estaba mirando.) ¿Está ahí?
¿Qué está haciendo?
JO: Trabajando en su escultura.
20
EVELYN: Ah. Bueno. Debería terminar con eso.
JO: Decíselo vos.
EVELYN: Es tan horrible. Y justo está pegada a la huerta de la señora
Anderberg. Ayer llamó por teléfono y se quejó. Dijo que si ella hubiera sabido lo
que Sherry iba a hacer con esos ornamentos para césped, jamás se los
hubiese vendido.
JO: Demasiado tarde.
EVELYN: Le dije que si ella quería demandar a Sherry, yo la iba a apoyar.
JO: ¿Contra tu propia hija?
EVELYN: En realidad yo no estoy segura de que Sherry sea mi hija. Estaba
tan drogada cuando la tuve, que me podrían haber dado cualquier bebé, y no
me hubiera dado cuenta. (JO ríe. EVELYN sonríe.) Es lindo tener a todas en
casa otra vez. Nunca estamos todas juntas en la misma habitación, parece,
pero al menos estamos todas ... cerca. ¿Te gusta tenerla aquí?
JO: ¿A quién – a Kess? Claro. Es maravilloso.
EVELYN: (Silencio.) Sí, no es cierto?
JO: Sí.
EVELYN: Espero que la esté pasando bien. Supongo que vino acá
probablemente creyendo que nos iba a encontrar en una especie de batalla
campal.
JO: No vino creyendo eso.
EVELYN: Sólo Dios sabe qué fue lo que le contaste.
JO: Yo no le conté nada.
EVELYN: Le dijiste que yo te había pegado.
JO: Y si me pegaste.
EVELYN: Yo no te pegué. Yo estiré el puño, eso es todo. Simplemente estiré
el puño contra el destino, y ahí estabas vos. No es lo mismo que querer
golpearte.
JO: Yo sentí el …
EVELYN: No es lo mismo. (Silencio.) No cabe la misma responsabilidad, no?
JO: (Silencio.) No.
21
EVELYN: (Toma una revista.) Kess estuvo hablando con la gente del pueblo
sobre mí. ¿Sabías? La señora Herold se enojó. Estaba muy enojada. Kess se
acercó a ella – a pesar de no haberla visto en años – y le preguntó, “¿Cómo la
ve a mi madre últimamente?” Todavía me parece escucharla.
JO: Estoy segura que no tuvo ninguna intención de …
EVELYN: Si las hubiese tenido más seguiditas, seríamos más unidas. Ahora
estaríamos todas aquí. Kess ya era mayor de edad cuando Sherry nació.
Estaban tan distantes como la Tierra y la luna.
JO: ¿Querés comer algo …? (EVELYN deja la revista.)
EVELYN: ¿Dónde estuviste el miércoles a la noche?
JO: ¿Qué?
EVELYN: El miércoles a la noche. La noche anterior a la llegada de Kess. ¿A
dónde fuiste?
JO: A ningún lado. Estuve por ahí.
EVELYN: Bueno, dónde?
JO: En ningún lado en especial.
EVELYN: A algún lado tenés que haber ido.
JO: No fui a ningún lado, está bien? No fui.
EVELYN: Simplemente tenía curiosidad.
JO: ¿Cuál es el problema?
EVELYN: Imagino que ninguno.
JO: Muy bien. No tiene importancia. No tiene ninguna importancia.
EVELYN: (Silencio.) Entonces por qué no podés contármelo?
JO: (Yendo hacia las escaleras.) Me voy a cambiar. Kess y yo vamos a salir
cuando ella vuelva …
EVELYN: La señora Rowley dijo que te vio por la casa de Don. El miércoles a
la noche. (JO se detiene.) ¿Ahí fuiste? ¿A la casa de Don?
JO: Sí.
EVELYN: Fuiste ahí, y nunca me lo contaste?
22
JO: No había nada que contar. Él no estaba en su casa.
EVELYN: Ah. Estuviste afuera mucho tiempo.
JO: Ya sé. Es que … estuve sentada en la escalera de la entrada un rato.
EVELYN: (Silencio.) ¿Por qué?
JO: Pensé … que iba a volver pronto.
EVELYN: No – quise decir, por qué fuiste a verlo?
JO: Por nada.
EVELYN: Siempre hay algún motivo. Tiene que haber algún motivo.
JO: Quería ver si tenía ganas de salir conmigo, está bien?
EVELYN: ¿No lo llamaste antes?
JO: Fue una especie de antojo.
EVELYN: Pensé que Don y vos ya habían terminado.
JO: Terminamos; y qué? (Silencio.) Él está saliendo con otras chicas. Yo me
quedé esperándolo durante media hora en los escalones de su casa. La gente
pasaba y me decía, “Hola, Jo. Don salió esta noche, sabés.” Y yo les
contestaba, “Ya lo sé.” Todos me miraban como si yo fuera … lo que era.
Entonces volví.
EVELYN: (Yendo hacia ella, sentándose cerca.) Te extrañé mucho estas
últimas semanas. Me alegro de que ya no nos peleemos. ¿No? (JO asiente.
EVELYN toma su mano.) A veces un hombre entra en tu vida, y una piensa que
es la solución a todos tus problemas, pero siempre te das cuenta de que no lo
es. Henry era simplemente un hombre. Yo no le importaba. Era atractivo, y él
estaba bien mientras hubiese suficiente dinero o lo que fuera, pero al final ni le
importó.
JO: Ya lo sé.
EVELYN: Me voy a poner contenta cuando Sherry se vaya de esta casa. No
debería decir esto, pero es verdad. Entonces vamos a ser sólo vos y yo. Va a
ser divertido. (JO asiente.) Tendremos a Kess y a Sherry que nos visitarán de
vez en cuando, por supuesto. Pero más que nada, aquí estaremos sólo
nosotras. Cuento con vos. Tan pocas personas en el mundo pueden
verdaderamente contar con alguien. ¿No te parece? Yo viví en esta casa toda
mi vida. ¿Te das cuenta de lo que eso significa?
JO: No deja de sorprenderme.
23
EVELYN: Vos también. Viviste en esta casa toda tu vida.
JO: Sí.
EVELYN: Kess se va a ir el lunes. Después se irá Sherry. Sólo vos y yo. Al fin.
(Silencio.) Estoy usando mi camafeo.
JO: ¿Qué?
EVELYN: Tengo puesto mi camafeo. ¿Te diste cuenta?
JO: Ay … es precioso. Perdón, no me había dado cuenta.
EVELYN: Eso pasa porque no me miraste. En el taller de artesanías nos
enseñan a mirar de frente a los pacientes – al menos a aquellos que te miran
fijamente – y sonreír y alentarlos. Creo que es un buen consejo para la vida en
general, no te parece? (Sobre el camafeo.) Es hermoso, no? Las reliquias
familiares siempre lo son.
JO: Sí .
EVELYN: Henry, tu padre, y yo íbamos a Des Moines una vez al mes cuando
vos eras chica. Él iba por negocios – supuestamente – y yo iba de compras.
Después de haber hecho esto por más de un año, de pronto un día me miró
camino a casa y me dijo, “¿Qué es eso?” “Es mi camafeo” le contesté. “¿De
dónde lo sacaste?” me preguntó. “Lo tengo desde hace siete años,” le
respondí. “¿Por qué nunca antes te lo pusiste?” “Lo llevo puesto todo el
tiempo,” le dije, “es mi joya preferida.” Entonces, se quedó en silencio, durante
todo el viaje de vuelta. Nunca se disculpó. (Desprendiéndose el camafeo,
examinándolo.) Esa fue la primera vez que sentí pena por él. Debe ser extraño
para un hombre, vivir en un mundo repleto sólo de cosas grandes.
JO: Siempre me lo mostrabas, y a Kess también.
EVELYN: Sí, no es cierto?
JO: Nos dejabas tenerlo.
EVELYN: (Comienza a dárselo a JO, de pronto lo vuelve hacia ella para
observarlo detenidamente.) Ustedes dos se peleaban por el camafeo, no?
JO: Algunas veces. Siempre ganaba Kess. (EVELYN se coloca nuevamente el
camafeo.) Hacía años que no te lo ponías. ¿Por qué lo usás ahora?
EVELYN: Así no me olvido de dárselo a Kess.
JO: ¿Se lo vas a dar a Kess?
24
EVELYN: Bueno, ya sé que había dicho que te lo iba a dar a vos. Pero eso fue
cuando estaba furiosa con Kess, y pensaba que nunca más sería parte de esta
familia.
JO: Le vas a dar a Kess el …?
EVELYN: Estuve pensando en esto desde que me levanté. En verdad es una
idea perfecta. Después de todo, Kess estuvo mucho más serena esta vez.
Necesitamos darle algo a cambio. ¿Y qué mejor que el camafeo? Es suyo por
derecho. Ella es la mayor.
JO: Pero …
EVELYN: Ya sé – estoy quebrando la tradición, que es dárselo antes de morir.
Pero creo que podría ser justo el mensaje que ella necesita para darse cuenta
que … Yo la amo, y que estoy bien. ¿Creés que le va a gustar?
JO: (Silencio.) Por supuesto. Es precioso.
EVELYN: Lo es, no es cierto? Recuerdo cuando tu tía Elaine murió, y yo me lo
quedé. ¿Te das cuenta de que este camafeo ha sido propiedad de las mujeres
de esta familia por más de 150 años? Imaginátelo. Perdón por no tener uno
para vos, también. Pero Kess tiene que vivir lejos de acá. Podemos darle esto
para que se acuerde de nosotras. Vos estás acá. Me tenés a mí. (Silencio.) Te
voy a decir algo más. Ahora que Don está … bueno, moviéndose en otras
direcciones, creo que vos y yo tenemos una oportunidad especial – una de
esas oportunidades que una madre y una hija raramente consiguen. Tenemos
la suerte de darnos mutuamente algo mucho más valioso que un camafeo.
JO: ¿Qué?
EVELYN: Nuestras vidas. (Un largo silencio. EVELYN besa a JO en la frente.
JO está inmóvil.) A ver, dónde puedo dejar esto?
JO: ¿Dejarlo?
EVELYN: ¡Ya sé! Sobre su mesa de luz. Así cuando suba esta noche lo va a
encontrar. (Va hacia la escalera.)
JO: Bueno … si se lo vas a dar a ella, por qué no se lo das a ella?
EVELYN: No, no, no. Así es mejor. Una sorpresa.
JO: Es ridículo darle el camafeo de esa manera.
EVELYN: No entendés –va a ser estupendo. Mirá: me meto en su cuarto, lo
dejo en su mesita de luz. Ella entra, mira a su alrededor, va hacia la mesita y …
¿Lo ves? Va a ser muy especial.
JO: Eso no es especial.
25
EVELYN: Por supuesto que sí.
JO: Dárselo en la mano y mirarla a los ojos – eso sería especial. Dejárselo en
una mesa de luz es de cuarta.
EVELYN: No, es magnífico. Lo que pasa es que vos no lo ves.
JO: Nunca querría que me den un regalo de esa manera. Especialmente ese
regalo. De mi propia madre …
EVELYN: Kess va a estar encantada de recibir este regalo de esta manera. Y
no me vengas con una dosis de celos …
JO: ¡Yo no estoy celosa!
EVELYN: Nadie conoce a Kess como yo. Y voy a subir en este preciso
instante a dejarle este camafeo justo en su puta mesa de luz, está claro?!
JO: Sí.
EVELYN: Bien. Kess es mi hija mayor. Ella y yo nos comunicamos de maneras
que vos y Sherry no comprenderían.
JO: Sí, mamá. (EVELYN comienza a salir, se detiene.)
EVELYN: Va a ser un gesto encantador. De parte de las dos. (EVELYN se va
por las escaleras. JO la mira fijamente un momento, las luces se apagan.)
Escena 4
Domingo por la noche, al día siguiente. SHERRY sentada a la mesa, con un
montón de diapositivas frente a ella. Las mira una por una mientras habla,
dividiéndolas en dos grupos. KESS, que tiene puesto el camafeo, se sienta en
el sillón, hojeando un libro.
SHERRY: Lo que digo es que él es genial, eso es todo.
JO: (Fuera, en la habitación de SHERRY.) ¿Es genial, no?
SHERRY: Por supuesto. Es de Nueva York. Es motoquero. Lo conocí en el bar
anoche. Es un artista.
KESS: (En voz alta.) ¿Qué te parece Maddox?
JO: (Fuera.) ¿Qué?
KESS: Maddox. Ese podría ser.
JO: (Fuera.) ¿Me estás cargando? ¿Maddox?
26
SHERRY: No puedo creer que estén eligiendo nombres de bebés.
KESS: Por supuesto. (Gritando.) ¿Qué tal Hannibal?
JO: (Fuera.) No. Sherry, dónde está tu top negro?
SHERRY: En la puerta del armario.
JO: (Fuera.) Ah – gracias!
SHERRY: (a KESS.) ¿No querés que te cuente sobre este tipo que conocí?
KESS: No. (SHERRY de repente le quita el libro a KESS.)
SHERRY: Bueno, escuchá – porque es un tipo súper interesante.
KESS: ¡Sherry …!
SHERRY: Dale. Pueden buscar nombres de bebés más tarde. Este tipo es un
tipo maduro.
KESS: No tengo tiempo. Mañana vuelvo a mi casa.
SHERRY: ¿Y qué? Mandáselos por correo. (KESS agarra el libro. SHERRY se
lo arranca de la mano y se sienta sobre él. Un empate.)
KESS: Jo, Sherry tiene el libro.
JO: (Fuera.) Sherry …
SHERRY: Jo – probate mis zapatos negros, también. Están sobre el stéreo.
Bueno, uno de ellos está seguro.
JO: (Fuera.) Ah – sí. ¡Gracias!
SHERRY: De nada. (A KESS.) Bueno. Antes que nada, él es muy distante.
Como si no fuese de acá, entendés?
KESS: (Mirando irritada hacia la habitación de SHERRY.) ¿De dónde es?
SHERRY: Nueva York. ¿No me oíste? Te dije que es motoquero.
KESS: Fantástico.
SHERRY: Tiene una Harley que parece un avión. Y usa ropa de
cuero y cadenas … Y está lleno de tatuajes.
JO: (Fuera.) ¿Tatuajes?
27
SHERRY: ¡En los dos brazos! Más uno chiquito en la nariz. Es como una parra
o algo así, que se le enrula en un costado de la nariz. ¿Querés saber de qué
trabaja?
KESS: (Inclinada en la entrada de la habitación de SHERRY, mirando
fijamente adentro.) No.
JO: (Fuera.) ¡Sí!
SHERRY: Es fotógrafo de insectos.
JO: (Fuera.) ¿Es qué?
SHERRY: Toma primeros planos de insectos – como en las películas de Walt
Disney y esas cosas. Tiene una red para cazar mariposas en su moto. Yo la vi.
KESS: Jo, te parece que tenés que usar eso?
JO: (Entra con un llamativo top negro.) ¿Por qué no?
KESS: No sabés exactamente para qué viene Don.
JO: Viene a buscarme para salir con él. Me dijo: “¿Podemos ir a algún lado?”
Esas fueron las palabras exactas. Sherry, a vos te gusta?
SHERRY: Sí, en mí. (Silencio. La miran fijamente a JO.)
JO: Bueno … Pensé que tal vez él querría ir a un restaurant o algo así.
(Silencio. La confianza de JO se desmorona. Vuelve a la habitación de
SHERRY.)
SHERRY: En fin, este tipo es uno de los proveedores más importantes de
Disney. Al menos es lo que me dijo. ¿Sabés qué insecto detesta filmar?
KESS: Me doy completamente por vencida.
SHERRY: La Mantis religiosa.
JO: (Fuera.) ¿Qué les parece el verde?
KESS: Jo …
SHERRY: Dice que todos la filman. Todas las películas sobre naturaleza
tienen una Mantis religiosa. ¿Alguna vez lo notaste?
KESS: Sherry …
SHERRY: Y es siempre la misma toma: mantis religiosa sentada inmóvil;
mantis religiosa agarra algo más rápido que la vista; mantis religiosa se lo
come; mantis religiosa se sienta inmóvil otra vez. Es un insecto limitado.
28
JO: (Fuera.) Estoy poniéndome este otro.
KESS: No creo que …
JO: (Fuera.) Olvidate. Ya elegí.
SHERRY: ¿Sabés el que más le gusta? El escarabajo pelotero. Tiene más
inventiva. Hace rodar esas bolitas de mierda por todos lados, entendés?
KESS: Entiendo.
SHERRY: Es muy creativo. Así que, como te dije, este tipo es un artista, y yo
le mostré algunas diapositivas de mis esculturas, y le gustaron, y las va a llevar
a New York. Para hacerme famosa – entendés? Mañana le voy a mandar más.
¿Querés verlas?
KESS: No.
JO: (Fuera.) ¿Cómo se llama?
SHERRY: ¿Quién?
KESS: ¿Tiene el “motoquero fotógrafo de insectos y experto en arte” nombre?
SHERRY: Farrell. ¿No es buenísimo? Hablamos un par de horas y ya nos
conocemos. Es una relación relámpago. (Le devuelve a KESS el libro.) Pensé
que a lo mejor te interesaba. (JO vuelve a entrar con un top que es ligeramente
más recatado, pero sigue siendo muy de vestir.)
JO: Éste es el otro. ¿Qué tal me veo?
SHERRY: Como Heidi Joy Duckly.
JO: Bueno, no me importa. Me voy a poner esto.
KESS: Jo, ni siquiera sabés a dónde vas a ir.
JO: A algún lado vamos a ir. Eso es lo que importa.
KESS: ¿Por qué no se quedan en casa? Pueden hablar acá.
JO: (Yendo hacia la ventana del frente, mira.) Ah, qué idea brillante.
KESS: ¿A qué hora viene?
JO: En media hora. (Yendo al sofá.) No puedo creer que me haya llamado.
Alguien le debe haber contado que estuve en su casa.
SHERRY: Sí, más o menos la mitad del pueblo.
29
JO: No me importa.
KESS: Jo, realmente vale la pena estar tan excitada por Don?
JO: Yo no estoy excitada.
KESS: Es que … ya causó tantos problemas …
JO: ¿Qué problemas?
KESS: Mamá esta noche, por empezar.
JO: Bueno … Yo no puedo ayudar a mamá. Tenemos una pelea tras otra, y.
así siempre. Ella está bien ahora.
KESS: Está afuera limpiando el garage. A las nueve de la noche. ¿Te parece
que está bien?
JO: ¡No es mi culpa que ella esté enojada! Deberías estar contenta de que me
aleje de mamá.
KESS: Lo estoy, pero …
JO: Vos estás molesta porque es tu última noche acá, y yo salgo. Te entiendo.
Y lo lamento, pero …
KESS: Me encantaría que estuvieras un poco menos desesperada por Don.
JO: ¿Cómo esperás que esté? Don me llamó. A lo mejor quiere que nos
casemos.
SHERRY: ¿Y qué si te lo pide? Lo vas a rechazar otra vez.
JO: Esta vez no.
SHERRY: ¿Va a aceptar vivir con mamá?¿Va a entrar alguna vez a esta casa?
JO: Me voy de casa. Voy a dejar a mamá.
SHERRY: Seguro.
JO: Ojalá ya estuviera acá.
KESS: Relajate.
JO: Quizás vayamos al cine. Nos gusta hacer eso. Sher, ¿qué están dando en
el pueblo?
SHERRY: La nueva de James Bond.
30
JO: ¡James Bond! Genial. ¿Se acuerdan cuando éramos chicas que íbamos a
verlo?
KESS: Síii. Mamá nos llevaba.
JO: Sí … Se acuerdan, todas comíamos pochoclo, y mamá se acercaba a
nosotras y nos decía, “Miren a James Bond. Observen su manera de actuar
con las mujeres. Miren lo que les sucede a las mujeres …”
KESS, JO and SHERRY: (Juntas.) “To-o-o-o-o-o-o-odas mueren.” (Risas.)
SHERRY: Mi Dios, todas nos acordamos.
JO: “To-o-o-o-o-o-o-odas mueren.” Tal cual. ¿Qué pasó con la mujer en la
última que vimos? ¿No cae en una picadora de autos o algo así?
KESS: Creo que sí.
JO: Sí. (Silencio. Se quedan calladas.)
KESS: (Suspira.) OK, OK, OK. Salí con él. Pasala bien. Desesperate si querés.
JO: Gracias. Bueno – eh … (Señala el libro.) Elegí más nombres de bebés.
SHERRY: ¿Tenemos que hacerlo?
KESS: Está bien. Que te parece, eh … Rafi.
JO: ¿Kass? No sé.
SHERRY: ¿Por favor, podríamos hacer otra cosa?
KESS: ¿Y Banquo?
JO: ¿Lo dejamos por ahora?
SHERRY: ¿Y Shulamith?
JO: Buscá un nombre de nena. Va a ser una nena.
SHERRY: Shulamith es un nombre de nena.
KESS: Montana.
JO: No.
KESS: Chloe.
JO: ¿Estás ignorando todos los nombres comunes?
31
KESS: ¿Quién necesita un libro para María? Dunya.
SHERRY: ¿Podemos realmente considerar Shulamith?
JO: Sherry …
SHERRY: Hey – qué tal Merlín?
JO: ¿Merlín? ¿Por qué?
SHERRY: Porque así podría desaparecer si quisiera.
JO: ¡Ella no va a desaparecer! ¡Va a nacer y va a tener una madre y un padre!
SHERRY: Ah sí, quién?
JO: ¡Don y yo!
SHERRY: ¡Ay, despertate! Probablemente va a venir a decirte que no vayas
más a su porch!
KESS: ¡Sherry!
SHERRY: Y vos – vos sos una idiota más grande que Jo! Eligiendo nombres
de bebés. Te recuerdo que nunca elegiste uno para el mío.
KESS: ¿Para qué hubiera servido?
SHERRY: Podría haberme ayudado a quedármela.
KESS: Tenías 15 años.
SHERRY: ¡Era lo suficientemente grande! ¡Tuviste que meterte y arrancármela!
KESS: ¡Y me alegro de haberlo hecho! (Silencio. KESS deja el libro.) No
hagamos esto.
SHERRY: (En voz baja.) Yo le puse un nombre, igualmente. Shulamith.
Probablemente se llama Barbie o Cathy, ahora.
KESS: Donde quiera que esté, ella está en una familia mucho mejor que ésta.
SHERRY: ¿Cómo sabés? Así como venís, te vas. (Sacude el camafeo de
KESS.) Sólo pasás por acá de vez en cuando, elegís lo que más te gusta, y te
volvés a ir.
KESS: Ah – supongo que también lo querías, eh?
SHERRY: No, pero Jo sí.
32
JO: Yo no.
KESS: (A SHERRY.) Yo vengo acá porque ustedes tres no pueden
arreglárselas sin mí. A la larga, siempre hacen un desastre.
SHERRY: ¡A lo mejor será porque nos gustan los desastres!
JO: Bueno, chicas …
SHERRY: No puedo creerlo. No te importa esta familia más de lo que me
importa a mí – sin embargo todo el mundo te admira. Todos te respetan. Y
mientras tanto, yo soy la supuesta mierdita …
KESS: ¡Sí! (SHERRY pega un grito enojada y empuja a KESS hacia el sofá.
Comienzan a luchar.)
JO: ¡Kess! ¡Sherry! ¡Ya basta! ¡Basta! ¡TERMÍNENLA! (Mientras pelean,
EVELYN entra por la cocina. Está desgreñada, sangrando, asustada.)
EVELYN: ¿Kess? ¿Kess?
JO: (Echando un vistazo.) Ay, Dios – Mamá! (Las otras miran.)
EVELYN: Kess, estoy lastimada.
JO: (Corriendo hacia ella, mientras las otras se levantan.) ¿Qué pasó?
EVELYN: (Yendo a los brazos de KESS.) Estaba limpiando el garage. Y…
encontré los platos viejos. La vajilla de porcelana. Creo que… rompí algo. No
pude sostener los platos … (KESS y JO la sientan en una silla. SHERRY sale
corriendo a la cocina.)
JO: Voy a buscar una toalla. (JO sale a la cocina.)
EVELYN: Estaba yo sola. Estaba … Estaba completamente sola allá afuera.
KESS: Ahora, tranquilizate. Está todo bien. Estás conmigo. (JO vuelve con una
toalla.)
EVELYN: Yo la veía a Jo. Ella no estaba … ahí, pero … Yo la vi.
JO: ¿Son sólo esas heridas?
KESS: Creo que sí.
JO: A ver, dejame cubrírselas. (SHERRY entra.)
SHERRY: Ay dios – no lo puedo creer. El garage está lleno de platos rotos.
Por todas partes.
33
EVELYN: Yo estaba completamente sola. (Afuera se escucha la bocina de un
auto llamando.)
JO: Ay, Dios mío – Don! (Yendo hacia la puerta.) Eh … eh … (La bocina suena
otra vez.) Kess, yo … ése es Don … Yo … (Ella de pronto sale corriendo hacia
la puerta.)
EVELYN: ¿A dónde va?
KESS: No importa.
EVELYN: Pero a dónde …?
KESS: ¿Por qué rompiste los platos?
EVELYN: ¿Qué?
KESS: ¿Por qué rompiste los platos?
EVELYN: Los tenía en la mano.
SHERRY: ¿Son graves las heridas?
KESS: No. Mamá, se los tirabas a alguien?
EVELYN: Sí.
KESS: ¿A quién? ¿A quién se los tirabas? (JO vuelve de la calle.)
JO: ¿Mamá? Le dije que se vaya. Le dije que no podía seguir viéndolo, está
bien? ¿Mamá? Le dije a Don que se vaya. Se fue. Se fue para siempre.
EVELYN: (En voz baja.) Se los tiraba a Jo. (Las luces se apagan.)
FIN DEL PRIMER ACTO
SEGUNDO ACTO
Escena 1
Las luces se encienden sobre KESS y EVELYN, vestidas con batas, sentadas
a la mesa. Están jugando al Scrabble. Jueves por la noche, cuatro días
después.
EVELYN: Solía sentarme a esta mesa con mis hermanas. ¿Sabías? Recuerdo
que muchas veces nos sentábamos en este living y hablábamos durante horas.
Mayormente de nuestros amigos. Bueno, de los amigos de ellas, en realidad.
Yo era mucho más chica. Nos quedábamos hablando noches enteras. En esta
casa. Mi madre nació acá.
34
KESS: ¿Permitís las letras griegas?
EVELYN: No. Silencio.) Estábamos despiertas durante noches. Me encantaba
eso cuando era chica. Ahora desearía poder dormir.
KESS: ¿Anoche dormiste, no?
EVELYN: Ah, sí, ahora estoy mucho más tranquila. Me hiciste tanto bien esta
semana. Lamento haberte hecho cambiar tus planes, pero estoy muy contenta
porque te quedás un poco más.
KESS: Quiero estar segura de que te sientas mejor. Me refiero a …
EVELYN: ¿Mis destrozos? Ah, sí. Me siento mucho mejor. De hecho eso me
permitió desahogarme. Me asusté, lo admito, pero ahora estoy contenta de que
haya ocurrido. Y no voy a extrañar a esos platos. Eran horribles. Me hacés
sentir como una princesa, me prestás tanta atención desde ese momento.
Espero que no haya sido difícil para vos.
KESS: Agonía.
EVELYN: ¿Ah, sí? ¿Tan malo fue?
KESS: (Colocando letras en el tablero.) No, esa es la palabra que estoy
jugando. “Agonía.” Veamos: eso es uno-dos-tres-cuatro-cinco-seis-siete-ocho-
nueve. Mas puntaje por palabra doble. Dieciocho.
EVELYN: ¿Quién va ganando?
KESS: Yo.
EVELYN: ¿En serio? ¿Por cuánto?
KESS: Um… 380 puntos.
EVELYN: Uh … (Jugando.) “Yo.” (KESS la mira.) Esa es mi palabra.
KESS: (Anotando el puntaje.) Cuatro puntos.
EVELYN: Es tan dulce de tu parte cuidarme mientras tus hermanas salen a
divertirse.
KESS: Hace tres noches que están saliendo.
EVELYN: Bueno, lo necesitan. Qué me contás de la nueva desilusión que se
llevó Jo con este Don? Creo que perdió todas las chances ya, no? No podés
decirle a alguien que se vaya y esperar que vuelva. Intentó llamarlo de nuevo?
KESS: (Asiente.) Mm – hmmm. Parece que nunca está en la casa.
35
EVELYN: Bien. Nosotras sí que estamos en casa, no? Un par de viejas
solteronas, en casa, a la noche. (KESS está ideando una jugada.) ¿Cómo voy
yo?
KESS: ¿Qué?
EVELYN: ¿Creés que estoy en problemas?
KESS: ¿Qué querés decir?
EVELYN: En el juego.
KESS: Ah – si podés ganar? No, no podés.
EVELYN: Ah. (Silencio.) ¿Te gusta el camafeo? Veo que lo llevás puesto todo
el tiempo.
KESS: Es precioso. Gracias, de veras.
EVELYN: ¿Ya jugaste?
KESS: Casi.
EVELYN: (Se sienta otra vez.) Creo que vamos a ritmos diferentes. A mí me
gusta jugar unos cuantos juegos juntos de Scrabble por vez. Vos hacés de
cada jugada una obra de arte.
KESS: (Jugando dos letras.) Veamos … si hago esto, son 4 por “galón”, 35 por
“laberinto”, y 37 por “avellana” por el puntaje de dos letras triples … lo que en
total suma … 76.
EVELYN: “Tú.”
KESS: Cuatro puntos. Mamá, te divierte esto? No tenemos que jugar si no
querés.
EVELYN: ¿Qué otra cosa podríamos hacer?
KESS: Bueno … Supongo que podríamos jugar un poquito más.
EVELYN (Silencio.): Vos sos mi nena más callada. Siempre lo fuiste. Sherry
habla hasta por los codos, pero vos nunca me contás nada, verdaderamente,
sobre vos. La señora O´Connor te vio el otro día.
KESS: ¿La señora O´Connor?
EVELYN: Te acordás de ella. Tu maestra de cuarto grado? Que siempre
sonríe y usa lápiz de labios color púrpura? ¿Dientes grandes? Bueno, ella me
dijo que todavía te recuerda, de aquella época – exactamente de la manera en
que eras: dura como un poste, y terriblemente callada.
36
KESS: Yo no era dura.
EVELYN: Ah, sí que eras. Ella te recuerda muy bien. Decía que era como si
estuvieras muerta, salvo que te movías de un lugar a otro. ¿No es una manera
chocante de decirlo? Pero entiendo a qué se refería. ¿Ya jugaste? ¿Qué estás
haciendo?
KESS: (Llorando silenciosamente.) Nada.
EVELYN: ¿Estás llorando?
KESS: No, estoy bien.
EVELYN: Sí. Estás llorando y no se te escucha. ¿Cómo hacés eso? Llorar en
silencio. Siempre llorás de esa manera.
KESS: ¡Yo no lloro en silencio! Lloro en voz alta como todo el mundo.
EVELYN: Tan callada.
KESS: Yo no era callada. Vos no podías escucharme.
EVELYN: Vos te fuiste de casa antes de que yo supiera que eras de esa
manera. “Lesbiana”, quiero decir. ¿Lo sabías? ¿En aquella época?
KESS: Por supuesto.
EVELYN: ¿Ah, sí? ¿Desde cuándo?
KESS: Siempre. No había nada que pudiera hacer por acá.
EVELYN: Bueno, por supuesto que no. Espero que no.
KESS: Había algo. El bosque, por ejemplo.
EVELYN: ¿El bosque?
KESS: Para alguien como yo, el bosque era el único lugar donde podía …
(EVELYN repentinamente se levanta.)
KESS: Mamá … Yo odiaba el bosque. Odiaba los pájaros, los árboles, las
arañas … las garrapatas. Pero cuando tenía dieciséis años, yo quería coger
con alguien - y tenía que ser una chica sí o sí – entonces me convertí en
consejera de la Asociación Cristiana de Jóvenes y fui al bosque. Y esperé, y
esperé a que otra consejera estuviera ahí por la misma razón que yo. Y rezaba
mamá, rezaba para que no me descubrieran y me echaran porque pensaban
que quería cogerme a nenas de ocho años. Pasé tres veranos acostándome
aterrorizada en una carpa de mierda por una aventura que duró dos semanas,
con una consejera que ni siquiera me gustaba. (Silencio.) ¡Mamá! Me
escuchás!? (De pronto se escucha a SHERRY y a JO afuera en el porch.)
37
SHERRY: (Afuera, borracha.) Vamos, Jo – no podés reconocer tu propia
casa?
JO: (Afuera, borracha.) Parece distinta.
SHERRY: (Ayudándola a pasar por la puerta de entrada.) Creéme, es ésta.
Hola. Estamos borrachas.
KESS: Jo, dijiste que no ibas a tomar alcohol.
JO: (Desplomándose en el sofá.) No.
SHERRY: Relax. Tomó dos cervezas nada más.
JO: Dos y media.
SHERRY: No deberías haber tomado ninguna. Así no hubieses sido una
calamidad.
JO: No fui una calamidad.
EVELYN: ¿Jo, estás bien?
JO: Estoy bien. ¿Estoy acostada?
EVELYN: (A SHERRY.) ¿Qué le pasa?
SHERRY: Nada. Fue un desastre, eso es todo.
EVELYN: ¿Un desastre?
JO: Me quiso enganchar con alguien. ¿Podés creerlo? Mi hermanita me quiso
enganchar. Con el barman.
KESS: Sherry, qué …?
SHERRY: Es un tipo genial. Muy simple para trabajar. Por lo menos así era.
JO: Era tan lindo, no?
SHERRY: La cagaste. Te quedabas helada cada vez que él te hablaba.
JO: No podía hablar con un hombre tan lindo.
SHERRY: Perdió dos horas de su tiempo con vos. Realmente lo intentó.
Nunca lo vi esforzarse tanto. Le gustabas, estúpida. (A las otras.) Estaba
sentada ahí como Helen Keller, todo el tiempo. Finalmente, él le dijo, “Mirá – te
hice cincuenta preguntas. ¿Qué tal una respuesta?” ¿Saben qué contestó?
“Estoy embarazada.” Le contó que estaba embarazada.
38
JO: Él me preguntó qué hacía.
SHERRY: Los barman no buscan mujeres embarazadas. Todo el mundo lo
sabe. No las encuentran atractivas.
JO: Creí que yo tenía un brillo especial.
SHERRY: Sí, con tu brillo lo espantaste muy bien. ¿Por qué tenés que contarle
eso a alguien, cuando simplemente querés coger con él?
JO: Yo no quería coger con él.
SHERRY: No tiene nada de malo. A algunos incluso les gusta. (De repente
EVELYN tira el Scrabble al suelo. Las letras se desparraman por el piso. Todas
la miran. Ella sonríe dulcemente, con verdadera vergüenza.)
EVELYN: Estoy un poco cansada. Mejor me voy a dormir.
KESS: Mamá, no ... no tenés que …
EVELYN: Estoy bien. (A SHERRY.) Me alegro de que la hayas traído a casa
con vida. (EVELYN sale a las escaleras.)
KESS: Te felicito.
SHERRY: Yo no lo tiré.
KESS: (A JO.) A vos también.
JO: Estoy embarazada y muy orgullosa. (KESS comienza a juntar el Scrabble.)
SHERRY: Estás embarazada y sin pareja. Dios mío, son las 10:30 y ya
estamos en casa de vuelta.
KESS: Sherry, ayudame con esto.
SHERRY: ¿Me estás cargando? Llamala a mamá que lo junte.
JO: (Rodando del sillón al suelo.) Yo te ayudo.
SHERRY: (Observándolas.) No puedo creerlo. ¿Esto es lo que logré?
¿Después de tres noches de terapia intensiva?
KESS: ¿Terapia intensiva? La estuviste llevando a bares.
SHERRY: Le estuve mostrando estilos de vida alternativos. Ella quiso ir.
JO: Yo lo único que quiero es olvidarme de Don.
KESS: Hay mejores maneras.
39
SHERRY: No, no hay. Conocer tipos nuevos. Es la clave de mi vida.
KESS: Sí, muy bien.
JO: Él era muy lindo.
KESS: Maravilloso.
SHERRY: ¿Por qué te enojás? Jo se divirtió esta noche. No se quedó
deprimida en casa como siempre.
KESS: ¿Cómo se siente tener trece años eternamente?
SHERRY: Estupendo. Y te voy a decir que más se siente estupendo. Sacar a
Jo de esta casa y lejos de una loca.
KESS: Mamá no es una loca.
SHERRY: ¿Ah, no? Te parece que no es de locos, tratar de matarse con un
juego de vajilla?
KESS: Vos escuchaste al Dr. Hanson igual que yo. Todas lo escuchamos.
SHERRY: ¿Vos te pensás que yo voy a creerle a un tipo que la vio una sola
vez?
KESS: Él trabaja con ella en el hospital.
SHERRY: ¡Pero la vio una sola vez! Ayer. Y tengo que creerle cuando dice,
“Oh, su comportamiento fue un poco extremo – en realidad ella no está
profundamente perturbada?”
KESS: ¡Sí!
SHERRY: Bien, creo que eso es pura mierda. Él tampoco quiere estar cerca
de ella.
KESS: (Silencio.) Él dijo, si recuerdan, que ella no necesitaba estar internada.
Sólo necesita resolver algunos problemas acá, con nosotras. Creo que eso
podría suceder mucho más rápido si ustedes se dejaran de boludear todas las
noches.
SHERRY: ¿Qué pensás que deberíamos hacer? ¿Quedarnos sentadas todo el
día y tomar el té?
KESS: Eso podría ayudar.
SHERRY: Genial. Tomamos el té durante una semana, y así vos te vas a
Mississippi tranquila, otra vez.
KESS: Minneapolis! ¿Y quién dijo que me voy en una semana?
40
SHERRY: Tenés que volver algún día. Seamos realistas, Kess, vos no le
hacés ningún bien a ella.
KESS: ¿Y vos qué bien le hacés?
SHERRY: Yo la ignoro. (Silencio.) ¿Por quién volviste acá, en todo caso? Creí
que era por Jo.
KESS: (Rendida.) Por todas. Volví por todas.
SHERRY: Yo creo que volviste por vos. (Silencio.) A la mierda con todo esto,
me voy a bailar. (SHERRY se dirige a su cuarto.)
JO: Oh ... Sherry, no …
SHERRY: (Desapareciendo en su habitación.) ¿Por qué no? ¡Es tiempo de
música!
JO: Siempre la ponés tan alta …
SHERRY: (Fuera.) ¡Tan alta! ¡Estás loca! (De pronto, comienza a escucharse
un rock a todo volumen. SHERRY vuelve, mientras KESS sale a la cocina.)
JO: ¡Esto es no tener consideración!
SHERRY: (Bailando.) ¿Por qué? ¿Porque es lo que me gusta?
JO: ¡Lo hacés todo el tiempo! (Mientras hablan, KESS vuelve, trayendo unas
tijeras, de tal manera que SHERRY no las ve. KESS entra a la habitación de
SHERRY. La música para.)
SHERRY: ¡Hey! ¡Prendelo! (KESS vuelve, con las tijeras.) ¿Qué hiciste?
KESS: Necesitás cables nuevos para los parlantes.
SHERRY: ¡¿Qué?! (Se va corriendo a su habitación. KESS mira a JO mientras
va hacia las escaleras.)
KESS: Mañana las espero a todas para el té de las cinco.
JO: Kess … (Pero KESS desaparece por las escaleras.)
SHERRY: (Fuera.) ¡Sos una bestia! (Entrando.) ¿Dónde está?
JO: Subió …
SHERRY: (Yendo hacia las escaleras.) ¡La voy a matar!
JO: (Agarrándola.) Sherry, pará…!
SHERRY: Lo arruinaste, tortillera de mierda!
41
JO: (Sosteniéndola.) Sherry …
SHERRY: ¡Te voy a quemar todos tus libros!
JO: Sherry, hagamos algo divertido, eh?
SHERRY: ¡Te voy a volar el auto!
JO: ¡Sherry …!
SHERRY: ¿Me escuchás?
JO: ¡Vamos a divertirnos! ¡Por favor! ¡Vamos a divertirnos! (Las luces se
apagan.)
Escena 2
Viernes por la tarde, al día siguiente. KESS y EVELYN vienen de la cocina.
KESS lleva té para cuatro en una bandeja, que coloca en una mesa baja cerca
del sofá.
KESS: (En voz alta, al entrar.) Vamos, todas. Nos vamos a divertir.
EVELYN: ¿Dónde me siento?
KESS: Donde quieras. Donde más te guste. (EVELYN mira dudosamente
todos los asientos. KESS señala una silla.) ¿Qué te parece ahí?
EVELYN: (Sentándose.) Muy bien.
KESS: ¿Sherry? ¿Jo? ¿Vienen?
SHERRY: (Fuera, en la cocina.) Lo estamos pensando.
KESS: Dale, vamos – que el té se va a enfriar. (A EVELYN.) ¿Querés leche,
no?
EVELYN: Sí, gracias.
KESS: (Cantando.) Sher-ry, Jo-o…
SHERRY: (Entrando con una remera y un jeans sucios, imitando el tono de
KESS.) Está bie-en, ahí va-mos.
JO: (Entrando, vestida con esmero.) ¿Dónde querés que nos sentemos?
KESS: Donde quieran. (SHERRY y JO miran. KESS les señala dos lugares.)
Ok, vos: ahí. Y vos: ahí. (Se sientan.) ¿Todas están cómodas? ¿Cómo querés
tu té?
42
SHERRY: En mi cuarto.
KESS: ¿Jo?
JO: Solo.
KESS: (Dándole la taza a JO, luego a SHERRY.) Bien. ¿Sherry? (SHERRY
permanece en silencio, luego toma la taza.) Bueno. Aquí estamos – como nos
sugirió el Dr. Hanson – las cuatro, sentadas juntas. Primero, quisiera
agradecerles a todas por estar de acuerdo en intentarlo.
SHERRY: Yo solamente lo hago para demostrar que puedo. Además, estoy
cansada de trabajar en mi escultura.
KESS: Eso está muy bien. El Dr. Hanson dijo que es importante ponernos en
marcha para ser una familia feliz. Tenemos que dejar que nos pasen cosas, al
menos en este momento. Cuanto más nos comportemos como una familia
normal y feliz, tendremos más chances de llegar a serlo alguna vez. El nuevo
camino va a ser natural e inevitable, como el viejo y malo que teníamos.
SHERRY: Me gusta el viejo y mal camino.
KESS: Ya lo sé. Pero por ahora, comportémonos bien, de acuerdo? Como un
experimento. Así que – quién tiene ganas de ser la primera en decir algo
bueno? (Un largo silencio.)
EVELYN: El té está muy bueno.
KESS: Gracias. Ése es un buen comienzo. ¿Alguien más quiere decir algo
positivo? (Otro silencio incómodo.)
JO: Me gusta mi taza. Quiero decir, siempre me gustaron estas tazas, desde
que las compraste.
EVELYN: Gracias.
KESS: Bien. ¿Alguien más? (Silencio.) Sherry, creo que me está empezando a
gustar tu escultura.
SHERRY: Andá a la mierda.
JO: Sherry …
SHERRY: Yo no levanté la voz.
KESS: No se trata de eso.
SHERRY: Bien, lo decís por decir. A vos no te gustan mis cosas más que a
otros.
43
KESS: Ya lo sé, sin embargo estoy aparentándolo.
SHERRY: Entonces estás mintiendo.
KESS: Es cierto.
SHERRY: ¿Por qué?
KESS: ¡¡Para ser amable!! (Con más control.) Perdón. Por favor – sólo decí
gracias, OK? No tenés que saber qué significa; no tenés que sentirlo. Sólo
decilo. (Silencio. SHERRY se levanta.)
SHERRY: No lo voy a decir.
JO: ¿Por qué no?
SHERRY: (Yendo a su cuarto.) Esto es estúpido. No quiero hacer esto.
KESS: Querés decir que no podés hacerlo.
SHERRY. (Deteniéndose en la puerta.) Sí que puedo hacerlo.
KESS: No, no podés.
SHERRY: Yo puedo.
KESS: Demostralo.
SHERRY: (Silencio. Con extremo disgusto.) Gracias, Kess. Fue un hermoso
cumplido sobre mi escultura.
KESS: De nada. ¿No querrías venir a sentarte nuevamente?
SHERRY: Me voy a quedar parada.
KESS: Por mí está bien – las demás qué dicen?
JO: Sí, no hay problema.
EVELYN: Sherry puede hacer lo que quiera. Siempre hace lo que quiere.
SHERRY: ¿¡A eso lo llamás positivo?!
KESS: Mamá, pensé que habíamos quedado en probar lo que dijimos.
EVELYN: ¿No lo estoy haciendo bien?
KESS: Empecemos de nuevo. ¿Qué tal si cada una cuenta algo que está
haciendo, y luego el resto de nosotras hace un comentario positivo al respecto?
¿Qué les parece?
44
SHERRY: Estúpido.
KESS: Sherry, por qué no nos contás sobre tu escultura? ¿Qué es lo que más
te gusta de ella?
SHERRY: Que es grotesca.
KESS: (Siguiendo adelante.) Muy bien. Grotesca. Bueno. ¿Por qué te gusta
eso?
SHERRY: Porque espanta a la señora Anderberg. Desde que puse al ciervito y
al campesino juntos en un acto antinatural. Ella limpia el jardín mucho más
rápido.
KESS: ¿Alguien tiene algo … positivo para decir sobre esto?
JO: Bueno … limpiar el jardín más rápido probablemente es un buen ejercicio.
KESS: Bien, Jo. Ése es un comentario positivo. Así que, bien. Bueno. Tenemos
una … clase de … intercambio civilizado. Sigamos probando. ¿Mamá?
Contanos qué estuviste haciendo hoy.
EVELYN: ¿Yo? Eh – nada. Ya me conocen.
KESS: ¿Qué hiciste esta mañana?
EVELYN: Salí a caminar.
KESS: ¿Y?
EVELYN: Caminé.
KESS: ¿Te cruzaste con alguien?
EVELYN: Por supuesto.
KESS: (Silencio.) ¿Con quién?
EVELYN: ¿Con quién? Um … con la señora Matthews.
KESS: ¿Cómo anda?
EVELYN: Bien. Realmente no tuve una mañana memorable. ¿Por qué no
seguimos con Jo?
KESS: ¿Hablaste con la señora Matthews?
EVELYN: Sí, pero …
KESS: ¿Sobre qué?
45
EVELYN: Ah, no mucho.
KESS: ¿Qué?
EVELYN: Sobre … Jo.
KESS: Jo. Bien. ¿Te dijo algo bueno sobre Jo?
EVELYN: Por supuesto. Ella la quiere mucho a Jo. ¿Por qué no hablamos
sobre …?
KESS: ¿Qué fue exactamente lo que dijo sobre Jo?
EVELYN: Nada. Simplemente que Jo es una chica muy fuerte de algún modo.
KESS: ¿Escuchaste eso, Jo? Ahora, eso es exactamente lo que quiero decir,
mamá. ¿Por qué tardaste tanto en contarnos una cosa como esa?
EVELYN: Bueno …
KESS: ¿En qué es fuerte ella? ¿Cómo surgió el tema?
EVELYN: Eh, no lo sé …
KESS: Debe haber surgido por algo.
EVELYN: En realidad, no.
KESS: Mamá, ¿qué es lo que no nos estás contando?
EVELYN: Nada.
JO: ¿Mamá? ¿Qué pasa?
EVELYN: Ay, Jo – te lo cuento después, sí? Cuando estemos a solas.
JO: ¿Es algo privado?
EVELYN: Bueno …
SHERRY: ¿Pero qué es? ¿Don se va a casar o algo así?
EVELYN: ¿Quién te lo dijo?
SHERRY: Me estás cargando. Era un chiste.
JO: ¿Don se va a casar?
KESS: Mamá, qué estás …?
46
JO: ¿Con quién?
EVELYN: Te lo iba a decir más tarde …
JO: ¡¿Con quién?!
EVELYN: Heidi Joy Duckly. La madre de Heidi se lo contó a la señora
Matthews esta mañana.
JO: Oh, Dios …
KESS: Jo …
JO: Oh, Dios.
KESS: Jo, escuchame - hay dos formas de manejar esto.
SHERRY: ¿Sí? ¿Suicidarte y qué más?
KESS: ¡Callate!
SHERRY: Qué positiva.
KESS: Jo, podemos montar en cólera ahora mismo, o tratar de calmarnos.
Podemos sacar algo provechoso de todo esto.
JO: ¡¿Provechoso?!
KESS: Sí. Alguna cosa. Ése es el problema que tenemos. Aparece una
dificultad, y colapsamos. No hagamos eso.
SHERRY: Los padres de Heidi deben sentirse felices de sacársela de encima.
El casamiento va a ser un show de cerdos.
KESS: ¡Terminala!
SHERRY: Solamente se pierde un Subaru.
EVELYN: Creo que sos afortunada en librarte de él.
JO: ¡No soy afortunada! (Se levanta, y va hacia las escaleras.)
KESS: ¿A dónde vas?
JO: ¡A mi cuarto! (Pero se detiene repentinamente, y se desploma en el
corredor.)
SHERRY: ¿Por qué te detuviste?
JO: Hacíamos el amor ahí.
47
EVELYN: Ése es el problema con las casas viejas. Siempre están llenas de
fantasmas. Los buenos recuerdos se convierten en malos. Yo veo a tu padre
en cada habitación. No literalmente, por supuesto. Hablando de recuerdos, Jo –
sabés que estuve haciendo en el altillo?
JO: ¿Qué?
EVELYN: Estuve pintando. Un poquito, todos los días. Adiviná qué estuve
pintando.
JO: ¿Qué?
EVELYN: Los muebles para la bebé. Todos los muebles para la bebé – los
tuyos y los de Kess y Sherry. Los hice nuevos para tu bebé. Iba a guardarlo en
secreto, pero creo que es una noticia chiquitita y buena para vos en este
momento. ¿Querés venir a verlos?
JO: Eh …
EVELYN: Ay, vamos. Están tan lindos. Tu bebé va a vivir acá con nosotras –
con su mamá y su abuela. Igual que yo cuando era chica. Y va a ser tan feliz,
tan bien cuidada y tan amada como lo fui yo. ¿No es maravilloso? ¿No querés
subir a verlos?
JO: Está bien.
KESS: Jo …
EVELYN: (Poniéndose de pie.) Bueno.
KESS: Jo – no creés que sería mejor seguir intentando esto? Podés ver los
muebles más tarde.
JO: (Silencio.) Voy a subir. (JO se da vuelta y sube rápidamente.)
KESS: Jo …!
EVELYN: Kess, lamento que este juego no haya funcionado. Tal vez lo
hagamos mejor en otro momento. (EVELYN sale por las escaleras.)
KESS: (Silencio.) ¿Vos ves lo que estoy tratando de hacer, no?
SHERRY: Sí. Estás tratando de formar una familia donde no la hay. (Silencio.)
Jo y yo vamos a ir a ver la nueva de James Bond esta noche. ¿Querés venir?
(Silencio.) Date la oportunidad de escapar de mamá.
KESS: (Silencio.) Está bien.
SHERRY: Bien. (Sale a la cocina. KESS suspira, echa su cabeza hacia atrás
en el sillón. Su mano se mueve hasta tocar el camafeo.)
48
SHERRY: (La llama desde la cocina.) Hey Kess, qué son estas cartas sobre la
mesada?
KESS: El correo. Las entré hoy a la mañana.
SHERRY: (Fuera.) No sé por qué, pero jamás las encuentro. (Silencio.) ¡Hey!
¡Hey, Kess! ¡Tengo una carta! ¡De Farrell!
KESS: ¿Farrell?
SHERRY: (Fuera.) ¡Mi motoquero!
KESS: Ah. Genial.
SHERRY: (Entrando con la carta.) No, Kess – esperá! ¡Es de una galería de
arte! Él incluyó una carta de la galería! Es la … eh, la Galería Raúl en … eh,
BROOKLYN!! ¡Quieren hablar conmigo!
KESS: ¿Sobre qué?
SHERRY: Sobre mí, sobre mi trabajo! ¿No entendés? Farrell realmente
llevó mi material a New York! ¡No creí que lo iba a hacer, pero lo hizo! ¡Y les
encantaron mis diapositivas! ¡Llaman a mi material una nueva corriente
artística! Es … es … eh, el Post-Post Infantilismo Moderno! ¿¡No es colosal!?
¡Los maté a todos allá!
KESS: Sherry …
SHERRY: ¡Kess! ¡Quieren hacer una exposición! ¡Me quieren allá ahora
mismo! Justo cuando pensaba que él realmente no trabajaba para Walt Disney!
KESS: ¿Te quieren dónde?
SHERRY: ¡En Nueva York! Para la exposición. Quieren que viaje para allá.
¿Vos tenés idea de cómo viven en Nueva York? ¡Son unos animales! ¡No
puedo esperar! Mañana mismo me tomo un avión.
KESS: ¿Y quién lo paga?
SHERRY: ¿Qué?
KESS: ¿Quién compra los pasajes?
SHERRY: Yo. ¿Por qué no? El hecho es que tengo una oportunidad.
KESS: ¿Cuál es el nombre de la galería?
SHERRY: La Galería Raúl.
KESS: Sherry.
49
SHERRY: ¿Qué?
KESS: ¿La Galería Raúl? ¿En Brooklyn?
SHERRY: ¿Cuál es el problema?
KESS: Es ridículo. Es un chiste.
SHERRY: ¿Vos creés que esto es mentira?
KESS: Sherry …
SHERRY: (A la defensiva.) Es verdad. Tiene membrete. Son reales.
KESS: Seguro.
SHERRY: ¡Ellos existen!
KESS: ¿No te das cuenta de que ese Farrell está jugando con vos?
SHERRY: ¡Farrell es un profesional!
KESS: Un profesional de qué – ésa es la cuestión.
SHERRY: Él y yo tuvimos un intercambio muy honesto entre nosotros.
KESS: ¿Cuánto intercambiaste?
SHERRY: Me importa un carajo, si el dice que es verdad, es verdad!
KESS: Sherry, mirame. Vamos, mirame a los ojos. ¿Realmente creés que
existe una corriente artística Post-Post-Infantilista Moderna?
SHERRY: (Explotando.) ¡¡Sí!! ¡La puta madre! ¡Creo más en eso que en esta
puta familia de mierda! ¡Existe una Galería Raúl!
KESS: Sherry …
SHERRY: ¡Existe!
KESS: Sherry, tranquilízate …
SHERRY: ¡Tengo una exposición! ¡Y voy a ir!
KESS: (Acariciándola.) Shhh – ya sé que vas a ir.
SHERRY: ¡Voy a ir!
KESS: Está bien.
50
SHERRY: ¡Es en Brooklyn! (Está por llorar.)
KESS: (Abrazándola.) Ya lo sé.
SHERRY: Brooklyn, Nueva York. Y yo voy a ir, yo …
KESS: Shh. Sí. Vas a ir a Nueva York. Claro que sí. A Nueva York. (Están en
silencio. KESS la abraza.)
SHERRY: (En voz baja.) ¿Cómo hizo mamá para vivir toda su vida acá?
KESS: Nos tuvo a nosotras. (Las luces se apagan lentamente.)
Escena 3
Al día siguiente, por la tarde. No hay nadie en el living. JO entra corriendo por
la puerta de entrada.
JO: ¿Kess? ¿¡Kess!?
KESS: (Afuera.) ¡Estoy arriba!
JO: ¿Podés bajar?
KESS: (Afuera.) Dame un minuto. (JO mira alrededor, va a la puerta del
dormitorio de SHERRY, mira adentro.)
JO: ¿Sherry? ¿Estás en casa? (No hay respuesta. JO está nerviosa.) ¡Kess!
KESS: (Afuera.) Ya voy. ¡Ya voy! (KESS entra desde las escaleras.) ¿Qué
pasa?
JO: ¿Dónde estabas?
KESS: Arriba.
JO: Parece que no hay nadie en casa.
KESS: ¿Qué pasa?
JO: ¿Dónde está mamá?
KESS: Fue al mercado.
JO: ¿Dónde está Sherry?
KESS: Con mamá. Jo, qué te …?
JO: Entonces, no están acá.
51
KESS: (Silencio.) Jo, ¿dónde estuviste toda la mañana?
JO: Fui a hacer una diligencia.
KESS: ¿Una diligencia de cuatro horas?
JO: Tuve que cruzar el puente hasta Waterloo. (Silencio.) Kess, te acordás
cuando me dijiste que me fuera a vivir con vos?
KESS: Sí.
JO: ¿Lo dijiste en serio?
KESS: Bueno … sí, en ese momento …
JO: Quiero ir. Quiero irme ahora mismo.
KESS: ¿Ahora?
JO: Sí. Y quiero quedarme. Quiero quedarme todo el verano por lo menos, y
tal vez mucho tiempo más.
KESS: Jo, ¿de qué estás hablando?
JO: Quiero irme. Vos dijiste que podía irme con vos. Dijiste que tu pareja, esa
…
KESS: Susan.
JO: Vos dijiste que Susan no tiene problema.
KESS: Bueno, no, pero … ¿por qué ahora?
JO: Tengo que escaparme de mamá.
KESS: ¿Qué te hizo?
JO: Nada.
KESS: (Silencio.) Ayer vos y mamá estaban eligiendo la habitación para el
bebé. ¿Qué pasó? ¿Por qué estás tan asustada?
JO: Es que hice algo … muy raro. Fui hasta la casa de Heidi. Pensé que iba
sólo a hablar con ella. Para … mirarla de una vez por todas a los ojos, y
preguntarle si realmente se había acostado con Don mientras él y yo
estábamos … ya sabés, como dijo Sherry …
KESS: Ya sé.
52
JO: Pero cuando di vuelta la esquina, la vi subirse al auto y salir. Así que la
seguí.
KESS: ¿Hasta Waterloo? (JO asiente.) ¿Qué hiciste allá?
JO: Miraba. Miraba cómo manejaba. Miraba cómo compraba. Fue a todos los
negocios para novias, y a otros también. Es una buena compradora.
KESS: ¿Te vio?
JO: No. Yo me escondí. Iba dos autos atrás de ella, como en las series de TV,
y me escondí detrás de las columnas en las tiendas. Nunca la perdí de vista. La
miré fijamente durante cuatro horas, y ella nunca me vio y yo nunca la perdí. Ya
no quería hablar con ella. Sólo quería observarla. Al volver a casa, pensé, “Mi
Dios, ¡¿por qué estoy haciendo esto!?” Y entonces, me dije, “Mamá estaría
manejando este auto. Yo vendría a ser mamá haciendo esto.” Y entonces
pensé, “mamá soy yo.” Kess, yo la quiero mucho a mamá.
KESS: Ya lo sé.
JO: Me imaginé cómo sería yo dentro de diez años, si me quedo con mamá.
Kess, yo no puedo ser mamá. ¿Cómo podría ayudarla si soy como ella?
KESS: Jo …
JO: Quiero irme mañana. Y quiero quedarme con vos. ¿Está bien?
KESS: Bueno … ya no creo que sea una buena idea.
JO: Kess …
KESS: Jo, no podemos dejar sola a mamá, sabiendo cómo es ella. Creí que
podíamos, pero eso fue antes de ver lo sola que está …
JO: No me importa …
KESS: Además, podría lastimarse. Es por eso que yo me quedé más tiempo –
para asegurarme que ella esté bien.
JO: Ella está bien; vámonos.
KESS: Ella no está bien.
JO: ¡Nunca lo va a estar!
KESS: Jo, qué te parece si me quedo unos días más, y luego vuelvo más
seguido, una vez por mes, durante … durante el tiempo que sea necesario?
¿Entonces podrías quedarte acá?
JO: ¡No! Yo me voy al norte a vivir con vos. Vos me lo ofreciste. Y yo lo
necesito.
53
KESS: Jo …
JO: ¡Me lo debés! (Silencio.) No me importa que te sientas culpable, Kess, te
lo aseguro. No podemos salvar a mamá. Salvame a mí. (De pronto se escucha
a SHERRY y EVELYN en la puerta de entrada.)
SHERRY: Acá llegamos – las Compradoras Anónimas. (Entrando.) Hola a
todas. Hay alguien más. ¿A dónde fuiste esta mañana, Jo? ¿A algún lugar
divertido?
JO: No.
SHERRY: (Llevando la bolsa a la cocina.) Tendrías que haber venido con
nosotras. La tienda estaba repleta de estatuas vivientes.
EVELYN: (Pegada al mosquitero, con una bolsa de comestibles.) ¿Alguien me
puede ayudar con la puerta?
KESS: (Apurándose a abrirle.) Oh – ahí voy mamá.
EVELYN: Gracias. Hola, Jo. ¿Tuviste una linda mañana? Oh, quisiera apoyar
esto. (Lo deja, sobre el sofá.) Ya está. ¿Por qué la comida moderna es tan
pesada? Sherry y yo decidimos hacer una gran cena esta noche, para Kess.
Todavía no la hicimos realmente, y Kess está empezando a adaptarse tan bien
a este lugar.
SHERRY: (Volviendo, a KESS.) Síii. ¿Estás segura que no estás chiflada?
EVELYN: Jo, ¿querés ayudarme a cocinar?
JO: No.
EVELYN: ¿Ah? ¿Estás ocupada esta noche?
JO: No.
EVELYN: (Silencio.) Oh. Bueno, a lo mejor vos podés, Kess.
JO: Ella tampoco puede.
EVELYN: ¿Por qué no?
KESS: Jo, éste no es momento …
JO: Ella va a estar haciendo las valijas. Y yo también.
EVELYN: ¿Las valijas? ¿Por qué?
JO: Me voy a Minneapolis con ella.
54
EVELYN: (Silencio.) ¿Ah, sí?
JO: Sí.
EVELYN: No entiendo. ¿Querés decir que vas de visita?
JO: No.
EVELYN: ¿Por más tiempo?
JO: Para siempre.
EVELYN: (Silencio.) Estás embarazada. No podés viajar.
JO: Dos meses y medio. No vamos a ir en un carromato.
KESS: Jo…
EVELYN: Oh, esto es un chiste. ¿No? Vos y Kess me están haciendo un
chiste. Ah, ya veo. Bueno, es muy gracioso. (Saca una naranja de la bolsa.)
¿Esto es una broma, Kess?
KESS: No, no exactamente …
JO: Mamá, estuve siguiendo a Heidi por todas partes.
EVELYN: ¿Siguiendo a Heidi? ¿Para qué?
JO: Sólo para observarla. Sólo para ver qué hace todo el día.
SHERRY: Debe ser apasionante.
JO: No pude evitarlo. Simplemente la seguí.
EVELYN: Todos tenemos impulsos que son difíciles de controlar. (Lanza la
naranja sobre el sillón.)
JO: Me parece que me voy a volver loca.
EVELYN: (Indignada.) ¡¿Qué mierda sabés vos?! ¡Yo estuve en el psiquiátrico!
JO: Yo sólo estaba …
EVELYN: ¡Vos sólo tratás de escaparte! ¡Subiéndote al caballo de otros que
huyen al galope de acá! (Lanza otra naranja sobre el sillón.)
SHERRY: Mamá, ¿qué estás haciendo?
EVELYN: ¿Qué?
55
SHERRY: Estás tirando naranjas sobre el sillón.
EVELYN: Bueno, claro que estoy tirando naranjas sobre el sillón! Esta es mi
casa. Había personas que vivían en este lugar. (Silencio.) ¿Quién se va a
quedar aquí?
JO: Bueno … Sherry …
EVELYN: Ella va a estar afuera de esta casa apenas se gradúe.
JO: Kess dice que va a venir a visitarte …
EVELYN: ¿Quién va a vivir aquí?
JO: Cuando seguí a Heidi, incluso la seguí hasta su casa. Lo hice. Me senté
en mi auto y observé a su madre salir y ayudarla a entrar las cosas que había
comprado. Se reían. Parecían hermanas.
EVELYN: Jo …
JO: ¡Vos estás loca! Y cuando no estás loca, estás enojada. Cuando no estás
enojada, sos exigente. ¡Pueden pasar meses hasta tener alguna momento
agradable!
EVELYN: Jo …
JO: ¡Yo soy la única que siempre te aguantó!
EVELYN: (Queriendo abrazarla.) Jo …
JO: (Retrocediendo.) ¡No! Me voy a vivir con Kess. Tengo que hacerlo. Tengo
que hacerlo.
EVELYN: (Silencio.) No podés. No podés, y eso es todo lo que tengo para
decir. Es una idea ridícula. Kess, ¿fue idea tuya?
KESS: No …
EVELYN: Jo nunca podría vivir con vos. Ella va a tener un bebé.
KESS: ¿De qué estás hablando?
EVELYN: Vos jamás podrías vivir con un bebé.
KESS: Por supuesto que podría vivir con un bebé.
EVELYN: No tenés ni idea. Entrarías en pánico en menos de un segundo.
KESS: ¡Yo puedo vivir con un bebé!
56
EVELYN: ¡Vos no sabés lo que ellos necesitan!
JO: ¡Es mi bebé!
EVELYN: ¡Vos callate! Estoy hablando con Kess.
KESS: Mamá, qué te parece si Jo sólo viene por un tiempito? Simplemente
para probar cómo va?
JO: No.
KESS: Vendríamos seguido a visitarte.
JO: ¡No!
EVELYN: ¿Realmente querés sacármela?
JO: ¡Yo me voy!
KESS: Yo no quiero sacarle nada a nadie …
EVELYN: Bueno, eso es lo que estás haciendo. Ustedes querrían un mundo
lleno de extraños, no? Les encantaría que no hubiese jamás contacto entre las
personas. (Centrándose en JO.) Bueno, no es así. A menos que ustedes lo
hagan. Kess y Henry me enseñaron eso. Fueron las dos personas más
calladas que conocí en mi vida. Durante ocho años, ellos fueron toda mi familia.
Henry y Kess. ¡Dos postes! ¿Pueden imaginarse cómo eran las cenas? Tuve
que suplicarle a Henry para tenerte. Vos eras la única distinta de todos
en esta familia. Vos sos la única a la que puedo mirar sin ver a Henry.
JO: (Retrocediendo.) Yo no puedo ayudarte.
EVELYN: ¿Entonces quién?
JO: Yo no puedo.
EVELYN: Sólo necesito que estés aquí un poco más. Unos días más.
JO: ¡No puedo! No puedo ayudarte, no puedo estar con vos, no puedo mirarte,
no puedo pensar en vos, no puedo hablar con vos, no puedo esperar a que vos
…
EVELYN: ¿Podés amarme?
JO: ¡¡No es cuestión de amar!!
EVELYN: ¿Podés?
JO: ¡Kess!
57
EVELYN: ¿Para qué te creés que están las familias? ¿Vos pensás que los
padres se mueren cuando cumplís los veintiún años? Yo tendría que morirme,
si todo lo que tengo por delante es el Instituto de Salud Mental y todo un pueblo
diciendo, “Pobre Evelyn Briggs. Primero la deja su marido, y ahora cada una de
las hijas la abandona.”
KESS: No te estamos abandonando. Vamos a venir. A visitarte.
EVELYN: ¿Cuándo? ¿Cada cuánto?
KESS: Una vez por mes.
EVELYN: ¿Una vez por mes?
KESS: Dos, entonces. Dos veces por mes.
JO: ¡No …!
KESS: ¡Jo! ¿Mamá? ¿Qué te parece?
EVELYN: ¡¡Desperdicié mi vida criando tres animales!!
JO: (A KESS.) ¡Yo no voy a volver!
EVELYN: ¡Yo viví para vos! Mi madre vivió para mí. Eso quiere decir familia –
cada generación se destruye con gusto a sí misma, por lo que viene después.
¡Incluso si sos vos! (Silencio. KESS lentamente se saca el camafeo de su
camisa.)
KESS: (En voz baja.) Jo y yo vamos a subir a hacer las valijas. Hablaremos
sobre las visitas más tarde. (Dejando el camafeo sobre la mesa cerca de
EVELYN.) Creo que deberías guardarlo por un tiempo. (Silencio. KESS
comienza a subir las escaleras.) Vamos, Jo. (Mientras JO la sigue, EVELYN
busca la bolsa del supermercado y saca una lata. La levanta en el aire.)
SHERRY: ¡Mamá! (EVELYN estrella la lata sobre el camafeo.)
JO: ¡NO!
KESS: ¡Mamá!
SHERRY: ¡Dios mío! (Silencio. La reliquia está hecha pedazos.)
JO: ¿Cómo pudiste hacer eso? ¡¿Cómo pudiste hacer eso?!
EVELYN: Porque era mío. (Las luces se apagan.)
Escena 4
Al día siguiente, por la mañana. Las luces lentamente se encienden sobre
SHERRY. KESS entra desde el porch.
58
KESS: ¿Jo está lista? Tengo todas mis cosas en el auto.
SHERRY: (Sosteniendo el libro.) Esto no.
KESS: (Agarrándolo.) Ah – gracias. ¿Jo está arriba?
SHERRY: Supongo que sí.
KESS: ¿Qué vas a hacer? ¿Cuando nos vayamos?
SHERRY: Me gradúo. Me voy.
KESS: (Silencio.) Si alguna vez venís a visitarnos, vas a ser bienvenida …
SHERRY: (Repentinamente se para.) Bueno, me voy un rato a lo de Ed
Randall. Si mamá pregunta, decile que estoy ahí, OK?
KESS: Sí, claro … ¿No querés despedirte de Jo?
SHERRY: No, así está bien.
KESS: ¿Sherry?
SHERRY: ¿Qué?
KESS: Me alegro de volver a verte.
SHERRY: Sí, bueno … te veo en cuatro años. (SHERRY se va por la puerta
principal. KESS observa el living un poco nerviosa, luego llama.)
KESS: ¡Jo – o! ¡Yo estoy lista! (JO entra desde las escaleras con un par de
bolsos.)
JO: Acá estoy.
KESS: ¿Esas son todas tus cosas?
JO: El resto está en el auto.
KESS: Bueno … entonces, eh … vamos yendo, si te parece.
JO: ¿Podrías llevar esto al auto? Quisiera despedirme de mamá.
KESS: Yo ya lo intenté. No sirvió de mucho.
JO: ¿Podrías llevarlos, igual? (KESS se encoge de hombros, y agarra los
bolsos.)
KESS: Te espero en el auto. (KESS sale por la puerta de entrada.)
59
JO: (Llamando arriba.) ¡¿Mamá?! ¡Me voy! ¿Mamá? ¿Podés bajar? (JO
espera incómodamente por un momento.) ¡¿Mamá?! (Espera nuevamente.
Finalmente, sacude su cabeza y se dirige a la puerta principal. EVELYN
aparece desde arriba.) Ah – eh, nos estamos yendo.
EVELYN: Ya sé.
JO: Perdón por haber tardado tanto en empacar. (Silencio.) Te voy a escribir,
sabés? Aunque me respondas o no (Silencio.) Y … te voy a venir a visitar,
dentro de un tiempo. Si vos querés. (Silencio.) Hablé con la señora Anderberg.
Me dijo que va a estar encantada de venir a visitarte, las veces que vos
necesites.
EVELYN: Es muy amable. Ella no nació aquí, sabés. Es de Michigan.
JO: Llamé al doctor Hanson. Él querría hablar con vos, en algún momento.
Solamente hablar. Cuando vos quieras.
EVELYN: (Silencio.) ¿Algo más?
JO: Quiero abrazarte.
EVELYN: (Silencio.) Vamos. Abrazame. (JO duda un instante, luego la abraza.
EVELYN no se resiste, pero no levanta sus brazos para abrazarla. JO
retrocede y la mira fijamente.)
JO: Podría llamarte cuando lleguemos allá. Esta tarde, digo. (Silencio.) Creo
que sí. (Silencio. JO se está yendo, se detiene.) ¿Sí? (Silencio. JO se va. Las
luces se apagan lentamente mientras EVELYN permanece inmóvil.)
FIN.
60