Cines y teatros en la Calzada Madero
Poririo Rodríguez
Durante décadas la Calzada Madero se distinguió por sus cines y teatros.
En la primera mitad del siglo XX, la Calzada Madero era un el Obrero era muy caluroso en verano y muy frío en invierno.
concurrido paseo familiar, ya fuera a pie o en carro, y se podía Las primeras cintas mudas, que constaban de varios rollos, se
transitar en doble dirección vehicular (de poniente a oriente, proyectaron en este cine, que tenía su propia orquesta dirigida
y de oriente a poniente, hasta 1977), separada por un amplio por el pianista y compositor Casimiro Rodríguez, para acompañar
camellón con bancas metálicas y palmeras en todo lo largo de las películas. Como en ese entonces algunas películas tenían
la calzada e iluminada totalmente de noche. su propia partitura, cada cine tenía su pianista que debía saber
leer música.
Primero fue Calzada Unión, de 1892 a 1915, y después ya se
le empezó a conocer como Calzada Madero. El Obrero era popular en Madero más que nada por sus peleas
de box y lucha libre y los precios más baratos eran de 25
No fue en Madero donde comenzaron los primeros teatros y centavos. Había primero cuatro peleas preliminares y en la
cines en la ciudad de Monterrey, pero con el tiempo no hubo estrella se enfrentaba a un extranjero con un mexicano. Ahí se
en la ciudad otra avenida que le ganara en número de hicieron famosos Monzón y José Rivera.
espectáculos. Tal vez el más antiguo local fue el Cine Obrero,
que comenzó a funcionar a principios de siglo y se cerró en Muy antiguas en La Calzada Madero eran las inmensas carpas
1943. Estaba en la esquina sureste con Colegio Civil y era propiedad de impermeables “Beas”, propiedad de Francisco Beas, en Madero
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José Bahena. Como era un tosco jacalón de madera y lámina, y Doctor Coss, que daban sus tandas desde las cinco de la
tarde y sus precios costaban 75 centavos en luneta general y
50 centavos en grada general (año 1936). También la gente le
decía Circo Beas, porque tenía seis leones africanos y había
payasos: Pipo, Tonchito y Bobito, y había también carros
eléctricos, satélites látigo, rueda de la fortuna, gusano y volantín
de caballitos. Los domingos había matinée infantil desde las
once horas con rifa de juguetes, y había actos de magia y
malabaristas. Se cobraba 25 centavos en luneta y 15 centavos
en grada general. “Feerica iluminación”, decían los programas
del popular Circo Beas.
Esta y l’otra por el mismo boleto
El Teatro y Cine Lírico, entre Juárez y Colegio Civil, aún existe,
abandonado desde que cerró sus puertas cuando eran Lírico 1
y 2, el 13 de abril de 1997, y fue el último centro de espectáculos
que se cerró en La Calzada Madero. No era tan antiguo como
su homónimo capitalino que data de 1908. El Lírico calzadero
debe de haberse abierto en la segunda mitad de la década de
los veinte. En los treinta se daban cuatro tandas cada hora
desde las ocho hasta las once de la noche con los
espectáculos Campillo y Atracciónes Cabrera. Ahí empezó
a actuar Susana Cabrera cuando era niña, también se
presentaban seguido en el Lírico Paco Miller y su muñeco
Don Roque (¡le rajo la cara a cualquiera, maldita sea!), La
Panchita y María Victoria.
Cine Florida, espacio relevante para los cinéilos de aquella época.
El Teatro Regis (esquina noroeste de Madero y Jiménez) se
inauguró el 20 de agosto de 1937. Estaba construido totalmente en la república mexicana. Especializado en proyectar películas
de madera y era propiedad de Dionisio Martínez Garza. Un mexicanas, ya que los cines Elizondo, Encanto y Rodríguez,
incendio terminó con el Regis el domingo 8 de agosto de 1943. ya no querían pasarlas por el deterioro de su producción. El
En este teatro hizo una larga temporada la regiomontana (no Reforma se cerró el 19 de mayo de 1992, catorce años permaneció
colombiana, como mucha gente cree) Sofía Álvarez. cerrado hasta que un incendio motivó su destrucción.
En ese mismo año de 1937 se inauguró el Cine Teatro Florida, Teatro México
propiedad del circuito Rodríguez, entre Galeana y Emilio
Carranza, acera norte. Era más bonito por dentro que por fuera Entre Juárez y Guerrero (acera sur) estuvo una carpa llamada
con su ornamentación colonial y simulación de estrellas en el Politeama, propiedad de Joaquín Herrero, él se la traspasó al
techo. Al empezar la función se oían toques de campanas. En señor Arnulfo Mejorada, quien le dio una manita de gato y le
mi opinión, los más grandes cómicos que han existido después puso el pomposo nombre de Teatro México. En realidad
de Charles Chaplin, se presentaron en El Florida: Stan Laurel y seguía siendo una carpa con sillas de tijera, y fue inaugurado
Oliver Hardy (El Gordo y El Flaco), el miércoles 27 de septiembre el 10 de noviembre de 1950 con la obra teatral La Sombra,
de 1944, ofreciendo un sketch en español. Ambos hablaban con María Tereza Montoya y su esposo Ricardo Mondragón.
muy bien el español. El padre Carlos Álvarez fue quien bendijo el local. El empresario del
México era Guillermo Vallejo, quien poco después se dedicó a
Desde octubre de 1953 el Cine Teatro Florida fue elegido por formar caravanas, con cómicos y cantantes, patrocinadas por
La Sociedad Artística Tecnológico para sus conciertos y para la cerveza Corona. La Montoya vino a Monterrey para
las presentaciones anuales de ópera. quedarse, pero era imposible poner teatro serio en el
México, porque a la vuelta, en la esquina de Arteaga y Juárez,
La Cadena de Oro construyó el Cine Reforma, frente al Florida, estaba la Arena Monterrey, que se abrió cuando se cerró el
para competir con él, y se inauguró el 19 de diciembre con Obrero, y todas las palabrotas del público de las gradas se
una película de Cantinlas: Soy un prófugo. Era un cine con
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oían claramente en el teatro. En el elenco de la Montoya
capacidad para 5,000 espectadores y era de los mas grandes
estaba Carlos Baena y él animó al empresario Alfredo Robledo
de traer compañías teatrales de la capital para presentarse en Flash Gordon
el Teatro México de Madero. Fue así que vinieron por primera
vez a Monterrey, cuando casi nadie los conocía, gente como Más al oriente, entre Doblado y Diego, acera sur, estaba el
Silvia Pinal, Rafael Banquells (entonces eran marido y mujer), Cine Escobedo, donde hoy está Banca Airme, desde ines de
Alfonso Mejía, Roberto Cobo y Oscar Órtiz de Pinedo, al año los veinte. El Escobedo era muy popular por sus películas de
siguiente de 1951. Pero poco después vino Joaquín Pardavé al episodios de Flash Gordon o Brick Rogers, que la chiquillada
México a presentar teatro de revista con bastante éxito, cuando ya que vivía en las colonias Martínez, Obrera, Terminal y Venustiano
se había ido el empresario Vallejo, y se habían hecho cargo del Carranza, llenaban a reventar el Escobedo, y se podían saltar
teatro Rodolfo Domingo López y Francisco Amelius, y desde la bardita de madera que separaba luneta de galería, y hacían
entonces ésa fue la característica del Teatro México: teatro de un ruido ensordecedor al empezar la serie que constaba de
revista, con dos funciones: 6:30 y 9:00 PM. Luneta numerada 12 episodios o más. En cines de circuito como el Florida, se
3 pesos y luneta general 2 pesos. Chis Chas, Tello Mantecón, estrenaban dos o tres episodios de “La legión del Zorro”, por
Gloria Berrones y Roberto Cobo “Calambres”, eran los cómicos ejemplo, pero en El Escobas (así le decía la raza) ya pasaban
de planta en la primera mitad de los cincuenta. la serie completa que nadie se quería perder. También estaba
el Cine Maravillas, llegando a Zaragoza, que pasaban los seriales,
y a veces pasaban hasta dos series completas: El monstruo
invisible y El avión fantasma, que daban tiempo para que los
Carteleras de la época cinéilos cenaran unos taquitos de trompo en la calzada.
Actualmente está para llorar La Calzada Madero, no hay ni
teatros ni cines. Lo mismo pasa con los periódicos, pues ya
(casi) no hay monitos.
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