Acción Administrativa en Sectores Específicos
Acción Administrativa en Sectores Específicos
La actividad administrativa puede clasificarse por sectores, por la forma o por la técnica
de intervención.
La policía tenía que ver con el orden interior en un sentido amplio, el conjunto de
conocimiento y habilidades que se emplean para garantizar el bienestar ciudadano. Es
decir todos los temas de importancia para la comunidad se incluían en ese concepto. En la
actualidad, se refieren a la actividad que desarrollan los poderes públicos para asegurarse
de que se cumplen las disposiciones establecidas en beneficio de todos. Imponen
obligaciones a los ciudadanos y limitan su libertad. Se reconoce la actividad de policía
cuando existe una limitación de las libertades, para lo cual es necesaria la existencia de
normas. No está vinculada estrictamente al concepto de vigilancia del orden público, lo
que no quiere decir que esta actividad no esté incluida en la de policía. Los instrumentos
ordinarios de esta actividad son normas que establecen obligaciones y, aplicándolas, actos
administrativos. Se caracteriza por tanto por la imposición unilateral de obligaciones.
La actividad de servicio público está relacionada con la aparición del Estado social. El
servicio público implica que el poder público realiza una actividad prestacional en
beneficio de los ciudadanos. La asunción de esos servicios generalmente se hace por
monopolio o con reserva exclusiva al sector público. Es lo más contrario a la libertad de
empresa y ha sido utilizada en toda Europa hasta la llegada de la liberalización económica
a partir de los años 90. Se basaba en los principios de igualdad (todo ciudadano debe
poder acceder a ellos), continuidad (no puede dejar de prestarse) y adaptación (estar al
día de las tecnologías relacionadas con ese servicio). El servicio público tiene justificación
y su razón de ser en múltiples razones. En muchos casos la existencia responde a una idea
del Estado como garante del acceso de todos en condiciones de igualdad, en otros a la
pasividad de la iniciativa privada o su miedo a grandes inversiones (teléfono, ferrocarril).
Son servicios que se consideran estratégicos, esenciales para el ser humano, lo que impide
que el Estado pueda desentenderse de su prestación. En el siglo XXI, el Estado deja de ser
interventor directo o indirecto (mediante concesionarios) en la prestación de servicios y
se convierte en un regulador de la competencia. Las empresas privadas de estos servicios
están obligadas a la prestación de un servicio universal para evitar que pequen de buscar
sólo la rentabilidad (descreme del mercado)
Como sabemos, servicio público en sentido estricto significa que el Estado realiza una
actividad prestacional en beneficio de sus ciudadanos. Los servicios, en un principio
dejados en mano privada, lo que daba lugar a fallas del sistema, pues el hecho de tener que
comprometer grandes cantidades de capital y la base de la economía liberal y la búsqueda
de la máxima rentabilidad no garantizaban el acceso universal, por lo que el Estado tuvo
que hacerse cargo de estos servicios. La liberalización económica, de mano de la UE, lleva a
la aparición del Estado regulador. El mercado comienza a imponerse al servicio público
prestado por el Estado en régimen de monopolio o concesión, prohibiendo el principio de
proporcionalidad el monopolio salvo en casos en que fuera estrictamente necesario., pues
se prefiere el libre mercado, con las limitaciones del servicio universal, sobre el servicio
público.
Desde los 80 los servicios dejaron de prestarse con derechos especiales y exclusivos para
pasar a liberalizarse, quedando sometidos a las reglas del TFUE y la competencia. Eso solo
será así para el caso de que la misión que les fue encomendada no quede comprometida,
en cuyo caso podrán ser inaplicadas esas reglas. El art. 106.2 TFUE sólo era de aplicación
para los SIEG, por lo que servicios de interés general a secas (de solidaridad) quedaban
fuera de la aplicación del artículo En su Comunicación de 1996, la Comisión explicó el
valor fundamental de la competencia para la prestación de los servicios públicos, situando
los servicios de interés general en una dimensión diferente y reconociendo no perder de
vista la función de solidaridad. Se establece el principio de neutralidad frente al estatuto
público o privado de la empresa (art.. 365 TFUE) y la libertad de los Estados miembros
para determinar las misiones de interés general y otorgar derechos excusivos o especiales
necesarios para el desarrollo de esas misiones y ordenar la gestión de las empresas
responsables y en su caso, financiarlas (art. 90 TFUE).
Lo más peculiar de la regulación consiste en las b que la rigen que no son las normas o
decisiones que adoptan los órganos competentes, sino la existencia de una lógica peculiar,
poniéndose de manifiesto significativamente en la regulación económica. Ésta consiste en
tratar de garantizar la competencia en sectores tendentes al monopolio natural. Para
ello hay que fijar las condiciones artificiales de la competencia, pues en esos sectores
tendentes al monopolio la oferta y la demanda no se dan de forma natural. Es el caso de las
redes de telecomunicaciones donde se quebranta el derecho de propiedad para promover la
competencia. Además debe determinarse el precio, pues no puede dejarse en manos del
propietario de la red, sino que un órgano debe intervenir garantizaindo la menor
interferencia en el mercado y la garantía de la existencia de efectiva competencia. Debe
respetarse la dinámica natural del mercado pero interferir cuando no están condiciones
naturales de competencia. Las reglas del órgano regulador suelen surgir al modo pretoriano
(soluciones puntuales a la vista de las circunstancias). Esto no resta importancia al derecho
positivo. Las intervenciones dirigidas al logro de fines de solidaridad o igualdad estarán
definidas en las normas que agotaran los márgenes de intervención necesarios para lograr
esos objetivos; pero una vez definidos su aplicación no debe quedar interferida por nada.
A nivel territorial el Estado tiene la legislación y a veces la ejecución y las CCAA pueden
contribuir a la ejecución con las competencias sobre comercio interior de sus Estatutos. Hay
organismos autonómicos pero su importancia es menor, pues los que regulan la competencia
en el Mercado son la UE y la CNMC, destacando como instrumento le Ley 15/2007 de Defensa
de la Competencia. La estructura de la CNMC es el Presidente y el Consejo formado por el
presidente y 10 consejeros por un período de 6 años no reelegibles. La Dirección de
Competencia realiza la instrucción de expedientes, investigación y estudio y prepara
informes para la CNMC. Puede impugnar actos de AP sujetos al DA o normas de rango no
legal siempre que supongan obstáculos para la competencia, incluyendo acuerdos del cm que
infrinjan la LDC. La coordinación con los órganos autonómicos se articula por la Ley 1/2002
correspondiendo al Estado la competencia en el ámbito supra-autonómico o en el conjunto
del mercado nacional.
Hay varios preceptos en nuestra constitución que contribuyen a definir nuestro modelo
económico. Los arts. 33 y 38 hacen referencia a la propiedad y la libertad de empresa en
una economía de mercado como derechos fundamentales. Pero también incluye algunos
referidos a la libre iniciativa económica del Estado (128.2), la misión de los poderes
públicos de modernizar los sectores económicos (130.1) o la planificación económica
(131) además de los principios rectores de la política social y económica. Se ofrecen
limitaciones a los derechos fundamentales cuando se habla de la función social de ese
derecho a la propiedad o de la vinculación de la libre empresa a las exigencia de la
economía y la planificación.
Debido a la entrada en la UE, ya no basta con tener en cuenta nuestra CE, sino que las
normas comunitarias influyen en gran medida en nuestro modelo económico. En un
principio, el carácter de las Comunidades europeas era puramente económico y los
tratados no estaban a la altura de las Constituciones omnicomprensivas de los miembros.
El art. 128 CE, que reserva ciertos servicios al sector público parece haber sufrido una
mutación constitucional, pero es realmente virtual pues el art. 93 permite atribuir a las
instituciones comunitarias determinadas competencias, incluyendo en el ámbito
económico, produciendo una liberalización de estos sectores que en ningún modo supone
una variación de los preceptos constitucionales, convirtiendo en ilícito lo que era lícito.
Los poderes públicos siguen, sin embargo, comprometidos en la garantía de los objetivos
de interés general y promoción de la igualdad y la libertad, vigilando e imponiendo a los
empresarios obligaciones, arbitrando la competencia empresarial. El Estado podría, ex 9,
rescatar las previsiones del art 128 y retomar sus obligaciones ante fallas del mercado, lo
cual se permite en el art. 106 TFUE, cuando dice que podrán excluirse las reglas de la
competencia cuando el interés público no pudiera quedar satisfecho de este modo.
En cuanto a los aspectos subjetivos del orden económico hay que tener en cuenta la
descentralización competencial que propicia la CE. El Estado, vía 149.1.13. se reserva
para sí la definición de las bases de la ordenación general de la economía., lo que no quita
que las CCAA hayan asumido competencias de carácter económico. A parte de esta
competencia general, hay que tener en cuenta otras de carácter sectorial, tanto del Estado
como de las CCAA directamente relacionadas con la economía y que alteran el reparto de
competencias. Asimismo debe tenerse en cuenta que la modificación del art. 135 trata de
poner límites al ejercicio de las competencias en base al principio de estabilidad
presupuestaria, lo que supone una restricción a la capacidad de decisión y atribuyen al
Estado competencias que le permite limitar las competencias estatutarias de las CCAA. La
CE supone que por LO el Estado determine los límites de la deuda, el déficit y los criterios
de distribución de los mismos entre las CCAA y el Estado o entre sí, así como la forma y el
plazo para la corrección de las desviaciones.
Las corporaciones locales también pueden tomar decisiones que inciden o tienen que
ver con la actividad económica. El planeamiento urbanístico ha sido especialmente
relevante en este ámbito, pero también el desarrollo de los transportes locales y la
municipalización de servicios sin monopolio cuando la iniciativa privada no ofrece a los
vecinos los servicios necesarios.
Con relación a los aspectos objetivos e instrumentales, existen dos polos: los
relacionados con el mercado y las libertades económicas y las que tienen que ver con el
Estado, con las necesidades públicas (binomio Estado-mercado). La crisis revela que
intervención pública y libertad económica no dejan ser dos caras de una misma moneda,
están interrelacionadas, contagiando al sector financiero a los poderes públicos.
Tanto desde el punto de vista constitucional como comunitario existen varios títulos para
intervenir en la vida económica lo que debe verse como una garantía de la efectividad de
los derechos y libertades de las personas. No debe olvidarse que España se configura como
un Estado social y democrático de Derecho. Son muchos los tipos de intervención: puede
que se trate de lograr que el mercado funcione y corregir insuficiencias sin sustituirlo, o
puede que trate de intervenir en él respetando las reglas o sustrayendo actividades al
mercado.
Toda la actividad económica se ejerce por los órganos competentes. En el caso de la UE las
competencias son normativas sobre todo pero hay algunas administrativas; e.g. En
materia de competencia y ayudas a los EM es la Comisión (DG IV) la que las ejerce. El
Consejo de la UE puede ejercer competencias administrativas y gubernativas en materia
económica, e.g. en materia de déficit público puede imponer multas. Destacan el BCE y el
SEBC. En el ámbito sectorial también tienen competencias normativas y ejecutivas.
En España las competencias pueden adoptarse a cualquier nivel, por lo que cuanto más
elevado más importante y trascendente la medida:
1. Plano local y municipal: La Entidades locales (art. 86 LBRL) pueden ejercer iniciativa
pública en la actividad económica en concurrencia con los particulares (decisión del
Pleno) o en régimen de reserva exclusiva (decisión del Pleno + aut. de la ca)
2. Plano autonómico: Con particularidades pero parecida al Estado. Todas las que tengan
que ver con la economía autonómica, no solo las transversales o generales.
3. Plano estatal: Competencias más relevantes (149.1). Los poderes superiores en
materia de ordenación económica están en el Gobierno: el Consejo de Ministros, en la
Comisión Delegada de Asuntos Económicos y en los Ministerios de Economía y
Competitividad y de Hacienda y Administraciones Públicas. No puede olvidarse, una
vez más, que determinados departamentos ministeriales sectoriales tiene un
importancia primordial en la vida económica.
o Órganos colegiados
o Nombramiento por las Cortes para garantizar el equilibrio y la capacidad.
o Incompatibilidades de los altos cargos
o Tiempo predeterminado de ejercicio del cargo e imposibilidad del cese
o Período de guarda con posterioridad al cese
o Recurribilidad de las decisiones ante Tribunales directamente.
o E.g. CNMV CNMC
Además destaca el Banco de España que goza de gran independencia (condición impuesta
por Alemania para garantizar la estabilidad de precios art. 127 TFUE) y que está en el
SEBC. La constitucionalidad de la independencia se arregla teniendo cuenta que es el
Gobierno quien nombra al gobernador del BE.
En relación con la estabilidad de precios cabe destacar el nuevo artículo 135 dispone que
el legislador orgánico pueda distribuir los límites de déficit y de deuda entre las distintas
Administraciones Públicas, los supuestos excepcionales de superación de los mismos y la
forma y plazo de corrección de las desviaciones que sobre uno y otro pudieran producirse.
La estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera vienen reguladas por la LO
2/2012 (cuyas medidas entran en vigor a partir del 2020). Las previsiones de la Ley
afectan seriamente al ejercicio de las competencias propias cuando lo que esté en juego
sea la superación de los limites impuestos para garantizar la estabilidad presupuestaria
así como el principio de sostenibilidad financiera. Las Administraciones públicas que no
cumplan las previsiones de la Ley pueden ser objeto de medidas preventivas, correctivas o
coercitivas.
El BCE, que es el único que puede emitir billetes y que autoriza la emisión de billetes y
moneda metálica, no puede adquirir deuda pública de los Estados de forma directa, pero sí
en el mercado secundario y además se pueden crear fondos específicos con que se ayuda a
los países afectados por la crisis de la deuda soberana, con lo que se bordean las
prohibiciones del art. 123 TFUE. En el plano interno son las Cortes, a propuesta del
Gobierno condicionado por la UE, las que aprueban los presupuestos del Estado y una
determinada política económica mediante un ley que a la que no pueden proponerse
enmiendas que supongan disminución de gastos o aumento de créditos sin la conformidad
del Gobierno. Además de estos mecanismo de política económica general hay otros
sectoriales. La política económica de los Gobiernos ha de moverse dentro de los límites
fijados por las nuevas previsiones constitucionales y en coordinación cada vez más
estrecha con las Instituciones europeas y con las demás políticas económicas de los demás
países.
La moneda única y la definición y la aplicación de una política monetaria única (art. 109
TFUE) y de tipos de cambios única con el objetivo de mantener la estabilidad de precios,
puede no coincidir con la política económica que cada Estado quiera realizar. Las previsiones
sobre política económica del TFUE no han desplegado, hasta ahora, todas sus posibles
virtualidades como es el caso de la prohibición de descubiertos por los BCEM o los déficits
excesivos. Ya no puede realizarse una política económica plenamente autónoma. Las
decisiones de política económica de un país no afectan sólo a ese país sino a todos los demás
con los que comparte moneda. De ahí la necesidad de una real coordinación de todas esas
políticas. Hay que aplicar las previsiones del TFUE aunque esto supondrá pérdida de
soberanía en la definición de las políticas económicas.
La pieza básica la constituye el Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC) cuyo objetivo
principal es mantener la estabilidad de precios. Formado por el Comité Ejecutivo ( Presi +
Vice + 4 miembros nombrados por el CE) y el Consejo de Gobierno formado por el Comité
Ejecutivo del BCE y los gobernadores de los BCEM. Funciones:
En orden a la organización del Banco de España la misma se articula sobre la base del
Gobernador, el Subgobernador, el Consejo de Gobierno y la Comisión Ejecutiva. Por otra parte
el Banco de España no sólo tienen las funciones relativas a la política monetaria sino muchas
otras relacionadas con el sistema financiero español y su vigilancia.
Es función primaria del Estado, pues a través del monopolio de la fuerza se garantizan las
condiciones de convivencia mínimas para una vida social políticamente organizada. Debe
ser ejercida conforme a unos fundamentos y límites determinados en la CE. La seguridad y
el orden público están en tensión con las libertades, pero el disfrute de éstas se garantizan
a través de la actuación administrativa conforme al 104 CE. Garantiza los derecho
fundamentales y, por ende, la dignidad de la persona, como base del orden político y la paz
social (10 CE) y sobre todo la libertad, como valor informador del Estado y como derecho
individual. La prevención y protección frente a las posible amenazas que afecten a este
reducto mínimo de la libertad e integridad individual fundamenta y justifica la intervención
policial en tanto es el presupuesto del ejercicio de los demás derechos fundamentales.
Esta garantía, genera tensión con las libertades y derechos fundamentales. pues su ejercicio
está sometido al respeto y la garantía del orden público y la seguridad afecta a algunos
derechos sometidos a garantía especiales por el art. 53.1 (e.g. vida, libertad y seguridad, libre
circulación, expresión y comunicación) o como en el caso de la religión y la manifestación que
sólo pueden ser coartados bajo ciertas circunstancias. Además todos estos derechos pueden
ser coartados en caso de alarma excepción o sitio o por la imposición de deberes por
catástrofe (art. 30)
VER POR EL TEMA
Aparece a partir de los años 70 el llamado Derecho del MA, primero en el plano nacional y
luego en el internacional, dado el carácter pluriestatal que precisa el tratamiento de la
materia. El principal impulsor de medidas protectoras del ma ha sido la ONU mediante la
Conferencia de Estocolmo 1972, en la que se adoptó la Declaración de Estocolmo y el Plan
de Acción para el Medio Humano y el PNUMA, y posteriormente, mediante las
Conferencias de UN sobre el MA y el Desarrollo (Río 1992 (Declaración sobre el MA y el
desarrollo sostenible, Agenda 21, Convenio sobre Biodiversidad y Convenio Marco sobre
el Cambio Climático que llevaron a la firma en 1997 del Protocolo de Kyoto) y
Johannesburgo 2002 (renovar la Declaración de Río con programas ejecutivos). Se ha ido
desarrollando el Convenio Marco (PK) celebrándose periódicamente cumbres sobre el
cambio climático de escaso éxito , debido a la crisis (Durban 2011 y Doha 2012, donde se
amplía el PK hasta 2020)
1. Cautela y acción preventiva (No puede usarse como pretexto para medidas
proteccionistas)
2. Corrección de los atentados al ma
3. Quien contamina paga
El art. 149.1.23 atribuye al Estado la competencia básica de protección del ma, sin
perjuicio de las facultades de las CCAA. Es decir, legislación básica para el Estado y normas
adicionales de protección y gestión en materia de protección ambiental para las CCAA.
Debido a la transversalidad de la materia, puede que toque títulos competenciales
exclusivamente autonómicos, por lo que el ma no puede ser utilizado para absorber
cualquier ordenación en que se vea implicado el ma, sino que sólo será la que
directamente tienda a su preservación, conservación o mejora, es decir, no pueden dejarse
vacías de contenido las competencias autonómicas bajo el pretexto de la protección
ambiental. El problema está en la aplicación del derecho UE pues normalmente son las
CCAA las que deben concretar las medidas y hacer efectivas las directivas comunitarias,
pero en caso de incumplimiento por su parte, el Estado, en principio, no puede suplir su
falta, pues es incompetente.
Por otro lado, las Entidades Locales tienen competencia genérica sobre el medio ambiente,
ejerciendo todos los municipios competencias para su conservación, debiendo contar con
Además existen una serie de organismos con diversas funciones. Con carácter consultivo,
cuya función es la de vertebrar las distintas instancias y permitir la participación de
expertos y la sociedad en la elaboración de las políticas ma, se encuentra:
o El Consejo Asesor del MA, un órgano colegiado que participa y realiza el seguimiento
de las políticas ma generales en el que participan representantes de ONGs y
organizaciones profesionales.
o El Consejo Nacional del Clima, un órgano colegiado que se encarga de elaborar,
seguir y evaluar la estrategia española de lucha.
o Consejo Nacional del Agua, órgano superior de consulta y participación que reúnes a
las tres instancias territoriales y organismos de cuenca y demás organizaciones
profesionales y económicas, sindicales y empresariales y sin ánimo de lucro.
o El Consejo de la Red de Parques Nacionales, en el que está la AGE, las CCAA con
Parques, los Presidentes de los Patronatos y rptes. de las organizaciones
conservacionistas y de los municipios con territorio en PN.
En cuanto a los organismos de gestión de recursos naturales, como el caso de los Parque
Nacionales, cuya gestión se coordina por el OA Parques Nacionales, dependiente del
MAAMA y que coordina la Red de Parques Nacionales, y cuya directa gestión corresponde
a las CCAA, que tiene además a su cargo los montes, fincas y bienes patrimoniales de
propiedad estatal. Cada Parque cuenta con su propio órgano de gestión dependiente de la
CA. A esto hay que sumar las confederaciones hidrográficas, adscritas al MAAMA, como
organismos autónomos con plena autonomía funcional.
Las autorizaciones se solicitan en dos fases: Primero se pide la licencia de instalación (para la
que se abre trámite información pública) y la licencia de obras y se ejecutan las obras y luego
se solicita la de funcionamiento que se obtiene tras la inspección (ver dibujo Pág. 23). Para
otorgar la licencia de instalación será preceptivo y vinculante para la decisión del Alcalde
(emitida en el plazo de 5 meses en Madrid y con silencio negativo) el informe ambiental del
órgano competente. Las obras pueden comenzarse sin esperar a que se otorgue la licencia de
instalación, petición que suele concederse si se renuncia a la reclamación de responsabilidad
en caso de que se deniegue la licencia. La inspección se realiza desde que se solicita la licencia
de funcionamiento, pudiendo hacerse en cualquier momento y teniendo la Admón. ius
variandi incluso para revocar la licencia cuando lo exija el interés general ambiental.
todas las que exige la Ley, y que es otorgada por el órgano competente de la CA (no confundir
con la autorización sustantiva industrial). Se exige a las instalaciones públicas o privadas que
desarrolle alguna de las actividades del Anexo I, a excepción de aquellas destinadas a la
investigación y desarrollo de nuevos productos y procesos. La autorización trata de prevenir
la contaminación y los residuos (y mejorar su gestión y reutilización, o eliminación) mediante
la aplicación de las técnicas más novedosas y el uso eficiente de los recursos, así como la
prevención y limitación de las consecuencias de los accidentes.
El procedimiento se inicia con una solicitud ante el órgano competente con toda la
información y un resumen. Tras la información pública de 30 días y los informes preceptivos,
se dicta propuesta de resolución que será adoptada por el órgano competente, no durando
más de 10 meses o silencio negativo. La autorización establece los valores límite de emisión,
las prescripciones sobre protección del suelo y las aguas subterráneas, la gestión de residuos,
la minimización de la contaminación transfronteriza y otras derivadas de la legislación
sectorial.
Algunos espacios son protegidos por la Ley 5/2007 de Parques Nacionales, cuyo contenido
básico afecta a los objetivos y requisitos para la declaración de Parque Nacional por parte de
las CA, su régimen de protección y autorización de actividades en los mismos que son
desarrollados a través de una abundante y diversa normativa autonómica, que presenta una
estructura y una denominación muy variada, y en la que común encontrar nuevos
instrumentos de protección y nuevas denominaciones que generan una cierta confusión. Los
espacios protegidos son regulados, declarados y gestionados por cada Comunidad Autónoma
y, entre ellos se encuentran los Parques Naturales, Parques Regionales, Reservas Naturales,
Espacios Naturales Protegidos, Paisajes Protegidos, Monumentos Naturales.
Por último, hay medidas de fomento para incentivar las actividades privadas respetuosas con
el ma como son la incorporación de los costes ambientales (impuestos ecológicos), el
sufragar los costes ambientales (ayudas ambientales directas o indirectas) y la introducción
del respeto al medio ambiente como elemento competitivo de la empresa (se aprecia en el
sistema de gestión económica y auditoría ambiental, por el que se obtiene una mención por
parte de autoridades comunitarias o nacionales) y del producto (etiquetado ecológico,
concedido por organismo neutral para aquellos productos sometidos voluntariamente a
evaluación ecológica). Así sucede con el Sistema Comunitario de Ecogestión y Ecoauditoria
(EMAS) iniciado con el Reglamento 71/2001, y que puede aplicarse a cualquier organización
(desde una empresa o a una Administración pública) y mediante el que se comprueba que se
ajusta a unas obligaciones y estándares de carácter medioambiental para obtener la
validación de un verificador, como disfrutar de determinados beneficios en el caso de la
contratación pública. A nivel nacional existen sistemas similares de ecogestión y ecoauditoria
(AENOR medioambiental)
La Carta Europea de Ordenación del Territorio (Consejo de Europa, 1983) define la ordenación del
territorio como la “expresión espacial de la política económica, social, cultural y ecológica de toda la
sociedad”, y como una disciplina científica, una técnica administrativa y una política de responsabilidad
pública a desarrollar y dirigida al desarrollo regional equilibrado y a la organización física del territorio.
- El urbanismo también está íntimamente relacionado con la ordenación del territorio, pues en ambos
estamos hablando de ordenación del uso del suelo. La ordenación del territorio tiene una implicación
más amplia que el mero uso del suelo, y el enfoque del urbanismo es sobre el municipio.
a) Regional Planning: técnica de gestión en un marco descentralizado de los diversos aspectos que
afectan a un determinado ámbito, superando una visión meramente urbanística. Se desarrolló
en los países anglosajones (perspectiva sectorial).
c) Raumordnung o Raumplanung: se trata de la práctica germánica, que con una visión más
pragmática, hace primar la perspectiva geográfica de organización física de la utilización del
territorio. El Derecho español se ajusta a esta opción.
LA ORDENACIÓN DEL TERRITORIO Y LA UNIÓN EUROPEA : la ordenación del territorio constituye una
función pública que se integra en una perspectiva de la UE. Ya en el Tratado de Amsterdam de 1997
encontramos como objetivos principales el desarrollo equilibrado, armónico y sostenible del territorio,
pero es sobre todo con la publicación de la Estrategia Territorial Europea (ETE) en 1999 y en el artículo
3.3 del TUE donde se plasma la implicación de la UE en este ámbito. Así, en tal artículo encontramos
como objetivos principales el desarrollo equilibrado y competitivo de los territorios que la integran, la
conservación de su medio natural y su patrimonio cultural y la cohesión económica y social de todas las
regiones. Además, el artículo 173 del TFUE atribuye a la UE la misión de reforzar su cohesión
económica, social y territorial.
Por otro lado, la última de las actuaciones en el ámbito de la UE ha sido la adopción de la Agenda
Territorial Europea 2020 (ATE 2020), principal instrumento orientador de la política territorial de la
UE, que tiene como meta hacer realidad la cohesión territorial de la UE. (Nota: no es vinculante para los
Estados miembros).
Se debe tener en cuenta que no se trata de una competencia exclusiva de la UE sino de una competencia
complementaria, pues el Estado también puede regular en esta materia. La UE -> acciones
complementarias a través de programas, etc.
A NIVEL INTERNO: es importante partir que pese a la expresión empleada (ordenación del territorio),
no es el territorio lo que se ordena, sino que lo necesario es organizar las actividades que tienen
incidencia territorial.
La CE no hace una mención directa sobre la ordenación del territorio en la parte dogmática (quizá
porque en el momento de la redacción esta cuestión no estaba lo suficientemente madura). Pero una
definición acertada es la que da el profesor Parejo, según el cual por ordenación territorial podemos
entender la acción o función pública encaminada a poner en orden - colocar en su lugar- las actividades
públicas y privadas con incidencia territorial para lograr como fin último la calidad de vida entendida en
términos de desarrollo sostenible. Por esto debemos entender que entre las diversas políticas públicas
que inciden sobre el territorio (gobierno sobre el territorio), la política específicamente territorial es
aquella que se focaliza en la incidencia que esas actividades tienen con el fin de racionalizar las mismas
(gobierno del territorio). La ordenación del territorio es, por tanto:
- una competencia: se trata efectivamente de una función pública atribuida a las Comunidades
Autónomas por el artículo 148.1.3ª (cabe resaltar que todas ellas han asumido con plenitud tal
competencia legislativa y ejecutiva sobre la ordenación del territorio y del litoral);
- y una política que persigue compatibilizar, componer y armonizar todas las acciones que se
superponen e inciden sobre el territorio; se trata de una actividad de planificación. Son
Nuestra constitución recoge los valores que persiguen la ordenación del territorio y el urbanismo: la
calidad de vida y la protección del medio ambiente; la utilización racional de los recursos naturales; la
regulación del suelo de acuerdo con el interés general; y la protección del patrimonio histórico, cultural
y artístico (arts. 45-47 CE).
Por ello el artículo 2.1 del Texto Refundido de la Ley del Suelo de 2008, dispone que las políticas
relativas a la regulación, ocupación, transformación y uso del suelo tienen como fin común la utilización
de tal recurso conforme al interés general y al principio de desarrollo sostenible, cuyo anclaje
constitucional se encuentra en el artículo 47 CE.
La distinción entre ordenación del territorio y urbanismo no es tanto material como de perspectiva:
ambas persiguen la racionalización, la ordenación del aprovechamiento y la utilización del territorio,
pero la diferencia sustancial está en cómo lo hacen: tal como se decía anteriormente, la ordenación del
territorio adopta una perspectiva supralocal, preferentemente regional, incidiendo más en la
composición de las actividades principales; mientras que el urbanismo atiene más al ámbito local de la
ciudad. Esto viene a significar que bien estemos ante una regulación unitaria (de ordenación territorial
y urbanística de forma conjunta) o en normaciones separadas, han de articularse dos sistemas o
procesos de planificación diferenciados.
REPARTO DE RESPONSABILIDADES : el art. 148.1.3ª permite asumir a las CCAA competencias sobre
ordenación del territorio, urbanismo y vivienda. Pero esta competencia autonómica de ordenación del
territorio es concurrente con otras competencias atribuidas al Estado: bases y coordinación de la
planificación general de la actividad económica; legislación básica de protección del medio ambiente,
puertos, aeropuertos y obras públicas de interés general... (Aun así no hay una ley estatal de
ordenación del territorio, ésta no puede existir, como hemos dicho hay leyes de las CCAA. A nivel
estatal hay una ley del suelo, pero toca más bien el urbanismo).
No siempre la concurrencia de títulos competenciales ha de dar lugar a conflictos, pero para el caso de
que esto ocurra, ha de establecerse el criterio de resolución. Para esto, lo procedente parece ser el
empleo de técnicas de coordinación. La doctrina del TC ha establecido que:
c) Y es precisamente esa posibilidad de concurrencia la que obliga a buscar fórmulas que en cada
caso concreto permitan su articulación. Dentro de ellas desempeña un papel integrador la
competencia de ordenación del territorio, pues significa una política global para el territorio.
->> Así, ni la ordenación del territorio puede desconocer las competencias de otras instancias
territoriales, ni puede quedar vaciada de contenido y reducida a la mera posibilidad de
planificar.
d) Para integrar ambas competencias debemos acudir, en primer lugar, a fórmulas de
cooperación, muy adecuadas en aquellos supuestos en que la actuación conjunta y coordinada
favorecen el ejercicio óptimo de las competencias.
e) En caso de que la coordinación no resulte suficiente ha de acudirse al criterio de prevalencia:
si no se repsuelve el conflicto prima la competencia estatal porque el Estado representa un
interés suprarregional.
Todas las CCAA han elaborado su legislación de ordenación territorial. Actualmente, la función pública
específicamente denominada ordenación del territorio se orienta a la coordinación del planeamiento
urbanístico municipal y de las funciones sectoriales con relevancia territorial. Se trata de una función
pública horizontal o integradora cuyo objetivo es crear un marco de referencia para las políticas
económicas, sociales, ambientales y culturales.
- La planificación a nivel insular: las CCAA insulares han definido un sistema de planeamiento más
complejo e integrado. En Canarias es particularmente complejo porque comprende Directrices de
ordenación, Planes Insulares, Planes y Normas de Espacios Naturales Protegidos y Planes Territoriales
de ordenación, parciales y especiales. En Baleares el planeamiento es algo más simplificado:
comprende Directrices de Ordenación Territorial, Planes Territoriales Insulares y Planes Directores
Sectoriales.
La regla general es la eficacia de segundo grado, pero cada vez es más frecuente la incorporación de
instrumentos y previsiones que penetran en el espacio urbanístico para legitimar actuaciones
autonómicas directas. Es el caso de las denominadas Zonas y Actuaciones de Interés Regional, que son
proyectos de alcance regional, que utilizan los mecanismos urbanísticos ordinarios y cuyo efecto
jurídico es la clasificación ope legis como sistemas generales de suelo que quedan destinados a uso
dotacional público. También los instrumentos de ordenación de los recursos naturales ostentan una
posición de jerarquía funcional, y además su legislación les ha otorgado una aptitud para desempeñar
un papel ordenador de carácter global, que comprende también de elementos urbanísticos.
Se trata de una competencia autonómica, lo que no obsta que el Estado pueda dictar una
regulación en base a otros títulos que inciden en ella.
Precedentes directos en el siglo XIX con las Leyes de Ensanche basadas en el concepto de
propiedad civil. Son un proyecto de obra pública que apenas imponen cargas a los
propietarios. El urbanismo actual nace con la Ley de 1956 que lo concibe como una
función pública que desborda el concepto de propiedad civil que no incorpora el ius
aedificandi. El Plan se torna eje de la ordenación urbanística y se introduce la idea del
reparto equitativo de beneficios y cargas. El derecho de propiedad inmobiliaria pasa a
configurarse de un derecho subjetivo con limitaciones a una situación jurídica que
comprende facultades y cargas que permiten calificarlo como un bien de interés público.
El sistema de 1956 no tuvo plena operatividad.
El urbanismo fue asumido en su totalidad por las CCAA con la entrada en vigor de la CE
que distinguió urbanismo de ordenación del territorio. El Estado mediante la Ley 8/90 y el
RDLEG de 1992 trataron de conseguir un mayor protagonismo del Estado en materia
urbanística. Estas normas fueron impugnadas y declaradas inconstitucionales por la STC
61/97 en la que explicita que el carácter supletorio de las normas estatales no son un
título competencial, es decir, la función supletoria solo puede desplegarse cuando es
dictada al amparo de un título específico de atribución de competencias de que pueda
disponer el Estado. La STC deja intacta la legislación preconstitucional del Estado, pues
la competencia ha quedado arrebatada y deja al Estado sin posibilidad de modificarla,
pudiendo aplicarse con carácter supletorio las normas preconstitucionales. Solo
Baleares no legisló en urbanismo.
a) Dirección y control por parte de las Admones. competentes del proceso urbanístico
b) Participación de la comunidad en las plusvalías que genere esa actuación
c) Derecho a la información y participación en la ordenación y gestión urbanística
El régimen estatutario del derecho de propiedad viene determinado por dos momentos:
• Definido por la legislación estatal: Acude a las situaciones fácticas y básicas del suelo.
La Ley 8/2013 introduce dos subcategorías: suelo urbanizado totalmente
transformado o necesitado de transformación y suelo rural preservado o susceptible
de transformación. Se aproximan las dos regulaciones
• Definido por la legislación autonómica: Técnicas de calificación y clasificación
Facultades
Para el suelo rural las del uso conforme a la naturaleza y la racional utilización de los
recursos naturales, sin que puedan hacerse parcelaciones urbanísticas. En cuanto al suelo
rural susceptible de urbanización se permiten:
Deberes
b) Patrimonios públicos del suelo: Bienes recursos y derechos que adquiere la Admón.
en cumplimiento del deber de cesión del art. 16.1. b) y que se constituyen con la finalidad
de regular el mercado de terrenos, obtener reservas de suelo para la inciativa pública y
facilitar la ejecución de la ordenación.
Criterio:
o Suelo rural: Capitalización de la renta anual o potencial para el suelo (La mayor de
las dos) y para las edificaciones el coste de reposición según estado y antigüedad.
o Suelo rural susceptible: Valor del suelo rural y la indemnización de la iniciativa de
promoción y edificación, según el grado de progreso.
o Urbanizado: Reglas complejas
LECCIÓN 7
La ordenación urbanística tiene por objeto regular la utilización y aprovechamiento del suelo
(superficie, suelo y subsuelo) en lo que excede de su directa explotación a tenor de su naturaleza (usos
agrícola, forestal, ganadero y cinegético), para lo que ha de delimitar el contenido del derecho de
propiedad, puesto que el disfrute y disposición del suelo (con la excepción del dominio público) son
susceptibles de apropiación privada , objeto de tráfico jurídico privado.
Hay que hacer una distinción entre la noción clásica del derecho de propiedad y el derecho de
propiedad urbanística. Así, si el primero se refiere a una situación de dominio individual sobre la cosa,
el segundo constituye una delimitación administrativa de los derechos: integrado por deberes y cargas,
es un derecho estatutario, lo que significa que su contenido no puede fijarse a priori, de forma abstracta
e intemporal, sino que será en cada momento, el que derive de la ordenación urbanística. De esta
manera, los planes condicionan el derecho de propiedad de los titulares de las tierras que se va a
urbanizar.
Régimen jurídico de la propiedad urbanística-> hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:
a) La delimitación del contenido del derecho de propiedad urbana se produce de forma compleja,
pues es resultado de la ordenación urbanística y de un proceso de transformación del suelo o
proceso urbanístico. Todos los sistemas legales urbanísticos autonómicos se caracterizan por
tener dos momentos: 1) la ordenación y planificación y 2) la ejecución, que se unen en un único
proceso urbanístico.
b) El estatuto de la propiedad del suelo es heterogéneo: hay tipos de suelo diferentes e incluso
usos distintos dentro de cada categoría de suelo, diferencias que justifican un régimen jurídico
diverso.
c) Tanto el proceso de ordenación como el de transformación (planeamiento y ejecución) son
procesos dirigidos por los poderes públicos: independientemente del mayor o menor grado de
participación de los sujetos privados en las actividades de transformación, la responsabilidad en
último término es siempre publica. (Quien hace la ciudad es la Admón., con la participación de
los ciudadanos).
d) Se distingue entre un estatuto objetivo del suelo y un estatuto subjetivo del propietario a
partir de la separación del terreno y su aprovechamiento urbanístico como objeto de derechos
diferentes. El suelo y su aprovechamiento son bienes jurídicos diferentes: el aprovechamiento
es el contenido que se le da en el plan, es el núcleo de la propiedad urbanística .
e) Según los tipos de suelo, el contenido de la propiedad urbanística es heterogéneo. Para hacer
compatible esta diversidad con el ppio de igualdad, rige el principio de equidistribución o
reparto equitativo entre beneficios y cargas urbanísticas: se establecen cargas y
obligaciones para equilibrar la plusvalía. La vigente Ley del Suelo vincula el principio de
distribución equitativa de beneficios y cargas con las actuaciones de transformación urbanística
atendiendo al porcentaje de “edificabilidad media ponderada de la edificación
Ordenación urbanística autonómica
Las técnicas a través de las cuales se desarrolla la actividad de planificación son la clasificación y
calificación del suelo: discriminan los tipos de suelo y pormenorizan los usos en cada uno de ellos.
- Clasificación: es la decisión administrativa por la que se encuadra cada parte del término
municipal en alguna de las categorías legales (tipos) de suelo previstas en la legislación
autonómica. Tradicionalmente han sido: (mirar páginas 5 y 6 del tema).
a) suelo urbano: el que se ha convertido en ciudad, y que a su vez puede ser consolidado
("ya está todo hecho", aunque lo llamaríamos consolidado aunque estuvieran los solares
pero aún no las edificaciones).
b) suelo urbanizable: aquel que está en trance de pasar a ser ciudad. Distinguimos aquí
entre el suelo no programado (de reserva) y el programado (en el que hay una división).
c) suelo no urbanizable (suelo rural), que puede estar protegido o no protegido (éste
último podría pasar a ser urbanizable).
Como hemos dicho, corresponde a las CCAA establecer la ordenación urbanística general: esto se hace a
través de la Ley y el planeamiento. Para entender la relación entre ambos es necesario tener en cuenta
dos aspectos:
1. La naturaleza normativa de los planes: son normas reglamentarias, subordinadas a la Ley cuyas
previsiones deben en todo caso respetar.
2. Al definir los planes, las leyes influyen en el contenido de los mismos, pues no realizan
remisiones en blanco al plan sino que incorporan determinadas previsiones que o bien resultan
de directa aplicación (sin necesidad de que se apruebe plan alguno) o tienen eficacia mediata,
llamadas a ser asumidas por los distintos planes. A esto último se le llama estándares
urbanísticos: son determinaciones mínimas qeu han de ser integradas por el plan urbanístico.
Tipos de planes
- El plan general: es el instrumento esencial sobre el que gira todo el sistema de planeamiento. Es un
instrumento integral de ámbito municipal que contempla la ordenación completa de uno o varios
términos municipales. De carácter transversal u horizontal, realiza la clasificación de todo el suelo del
municipio, define los elementos que integran la estructura general y establece un programa de
desarrollo y ejecución, y por tanto, un plazo mínimo de vigencia. Su estructura se basa en la distinción
entre ordenación estructural y pormenorizada. Por último, el plan contiene previsiones para todas las
clases de suelo, cuya concreción varía según cada una de ellas. La ordenación contenida en el plan se
integra en documentos convencionales y gráficos (planos) puramente informativos, de análisis,
justificación y fijación de objetivos, de ordenación y relativos a la gestión.
-Planes parciales: desarrollan el plan general, por lo que son instrumentos de planeamiento derivado
que presuponen la existencia del plan general al que están jerárquicamente subordinados. El objetivo
es alcanzar para la regulación del suelo urbanizable el grado de detalle que contiene el plan general
para el suelo urbano y legitimar la actuación de ejecución. Requiere estudios justificativos, memoria,
planos de ordenación, planos de proyecto y ordenanzas. Estos planes vienen por tanto a desarrollar
cómo va a ser el crecimiento del municipio.
-Planes especiales: atienden a necesidades concretas, específicas y a veces de carácter sectorial. (no
pueden sustituir los instrumentos de ordenación general ni clasificar el suelo, sin perjuicio de las
limitaciones de uso que en ellos puedan establecerse).
-Otros instrumentos de ordenación: los Estudios de Detalle (tienen por objeto completar o adaptar
en suelo urbano las determinaciones relativas a alineaciones o rasantes ya establecidos por el
planeamiento urbanístico a escala detallada), que tienen carácter normativo. También son
instrumentos complementarios los Proyectos de urbanización y los Catálogos.
a) Iniciativa: la competencia para iniciar la tramitación de los planes corresponde, en todo caso, a
las AP competentes (en este caso, el Ayuntamiento).
Publicación: la aprobación de los planes debe ser objeto de publicación en el Boletín Oficial
correspondiente (nos referimos al acuerdo de aprobación definitiva y a las normas y ordenanzas de los
planes). Además, todo el contenido de los planes ha de estar a disposición de los ciudadanos y ser
accesible por medios telemáticos.
Eficacia: la ley determina la obligatoriedad de los planes para los particulares y los poderes públicos;
dispone que son inmediatamente ejecutivos. IMPORTANTE: una manifestación de de esto es la
declaración en situación de fuera de ordenación de los edificios e instalaciones preexistentes que
contradigan la ordenación fijada en el nuevo planeamiento, lo que significa su congelación (no se
pueden realizar más que pequeñas reparaciones, pero no la consolidación, aumento de volumen o
incremento de valor a efectos de expropiación. Se trata de edificaciones que antes eran legales y ahora
quedan fuera de ordenación, se convierten en ilegales.
Vigencia: los planes tienen vigencia indefinida (hasta que se apruebe otro), sin perjuicio de su revisión
o modificación, o incluso la suspensión de su vigencia mientras se tramita la revisión.
- por modificación se entiende la mera introducción de cambios concretos o aislados, sin alterar
el modelo territorial.
2. LA EJECUCIÓN DEL PLANEAMINETO Y EL USO DEL SUELO
Tras la fase de planificación viene un segundo momento: la ejecución del planeamiento para la
consecución del modelo territorial diseñado, de conformidad con la programación y previsiones
establecidas. se trata también de una función pública de responsabilidad de una AP, generalmente la
municipal. (Dentro del Plan se incorpora el sistema de ejecución del mismo). Para proceder a la
ejecución del planeamiento son necesarios unos requisitos:
- Sistema de compensación: (el más común), es el que mayor protagonismo da a los propietarios
incluidos en el polígono o unidad de actuación. En efecto, son los propietarios los que ejecutan el
planeamiento (aportación de terrenos de cesión y costeamiento de las obras de urbanización) en
régimen de solidaridad de beneficios y cargas: lideran la gestión y asumen la financiación. Para ello
constituyen una Junta de Compensación, organismo jurídico público que responde a la idea de
autoadministración, que goza de personalidad jurídica y plena capacidad de obrar y se rige por sus
estatutos. Para la constitución de la Junta se requiere el voto favorable de los propietarios que
representen el 60% del suelo. Pueden adherirse a la Junta los propietarios que no hayan aprobado la
iniciativa, y también las empresas urbanizadoras que vayan a colaborar en la gestión. Su actuación se
concreta en dos actuaciones fundamentales: 1) elaboración de un proyecto de compensación mediante
el que se distribuyen los beneficios y cargas entre los miembros; 2) la elaboración de un proyecto de
urbanización que permite la ejecución material de las obras a cargo de la Junta.
Formas de gestión
El Dcho estatal vigente admite diferentes modalidades de participación pública y privada en la gestión
urbanística. En algunas legislaciones autonómicas han adquirido especial importancia las modalidades
de gestión indirecta (mediante concesión, previa licitación conforme a las bases en que se fijan las
obligaciones y derechos del concesionario y de los terceros; o mediante la intervención de un agente
urbanizador que no sea propietario, que será retribuido en fincas edificables salvo que esté
expresamente previsto su retribución en dinero).
La edificación de los suelos transformados hacen nacer el ius aedificaendi , que no es sólo un derecho
sino también un deber que ha de ser cumplido en determinado plazo, y cuyo incumplimiento faculta
para la utilización de la expropiación y la venta forzosa.
El deber legal más importante respecto de las edificaciones existentes es el deber de conservación, que
se aplica tanto a terrenos como a edificios, que implica dedicarlos a usos que no sean incompatibles con
la ordenación territorial y urbanística y conservarlos en condiciones legales para servir a dichos usos y
siempre en condiciones de seguridad, salubridad, etc.
3. LA DISCIPLINA URBANÍSTICA
Es una cláusula de cierre para que todo se cumpla, e integra el conjunto de actuaciones dirigidas a:
1. Realización de actos de edificación o uso del suelo sin licencia u orden de ejecución o sin
ajustarse a los términos con que fueron concedidas (construcciones) en curso de ejecución. El
mecanismo para legalizar esas construcciones es el siguiente: el Alcalde deberá disponer la
suspensión inmediata de las actuaciones concediendo un plazo de 2 meses para que el
interesado solicite licencia o ajuste las obras a la licencia concedida. De no ser así, o cuando las
obras no puedan ser legalizables, ordenará la demolición.
3. Actos de edificación o uso del suelo en ejecución que resultan amparados por una licencia u
orden de ejecución que constituya, sin embargo, una infracción urbanística grave por
contravenir en tales términos la ordenación urbanística. El Alcalde ordenará la suspensión
inmediata para proceder a la revisión jurisdiccional del otorgamiento de la licencia.
- actuaciones que pese a contar con licencia o acto de autorización, se realicen sin ajustarse a ella;
Las infracciones se clasifican en graves y leves atendiendo a la importancia del daño social producido.
La sanción típica es la multa en cuya imposición ha de atenderse al principio de proporcionalidad.
Se muestra en su dimensión más física con sus formas y volúmenes. Pero hay otras
perspectivas:
La obra pública se relaciona con políticas públicas de la mayor importancia que están
muchas veces en el origen de la decisión de realizar una obra pública. Además, goza de un
valor y un sentido en sí misma considerada y un crisol de muchas otras perspectivas,
utilidades y posibilidades que abre y que son distintas a las obras públicas en sí mismas
consideradas como lo demuestran los sucesivos planes relativos a las infraestructuras. Un
ejemplo claro es el PEIT complementado por el PEI de 2010. El nuevo plan PITVI no es un
buen ejemplo del sentido que las obras públicas y los planes en que se delinean suelen
tener como instrumentos de política económica. Se quiere llamar la atención sobre la
multiplicidad de perspectivas sobre las que puede abordarse las obras públicas y que
intrínsecamente confluyen en ella.
La norma definitiva es la Ley General de Obras Públicas de 1877 (LGOP), que trae cola de
otras leyes y RD. La proliferación posterior de leyes especiales fue vaciando de alguna
Es el conjunto de criterios que debe tener en cuenta la AP a la hora de realizar sus planes
de obras públicas, a saber:
1. Necesidad que satisface la obra pública: Debe cohonestarse con la priorización entre
las diversas obras de distinta clase, pero también dentro de cada clase y con la
coordinación de las distintas clases de obras (No cabe un aeropuerto si no se prevén
los accesos por carretera o tren)
2. Equilibrio territorial y solidaridad interterritorial: No basta con hacer obras públicas
donde hay gran demanda de ellas, sino que debe suscitarse la cuestión de incorporar
las zonas más aisladas a la dinámica general. El art. 158.2 CE impone este criterio que
se hace realidad mediante el FCI.
3. Financiación de las obras públicas: Directamente con cargo a presupuestos públicos
(carreteras) o mediante el cargo de tasas a usuarios (aeropuertos y puertos)
4. Constitución en red de las obras públicas: Dota de un valor adicional y potencia el uso
conjunto de todas las infraestructuras públicas. No obstante, la rentabilidad de todo
los nodos de esa red no es la misma.
5. Organización y gestión mediante órganos que no pueden quedar completamente
descentralizados para no perder la idea de red. E.g. Cada puerto con un autoridad
portuaria y un fondo de compensación.
Se habla cada vez más de infraestructuras, algo que subyace o hace posible otras cosas,
actividades o políticas. Se ha producido una evolución del concepto de obra pública que
tiende a dar más relevancia a la infraestructura. Antes lo relevante era la obra pública en sí
(la carretera como medio conectivo). Pronto se empezó a ver la necesidad de acceso
universal y de aprovechamiento general de la carretera promoviendo el desarrollo
económico. Los mismo pasa con las obras hidráulicas, la presa es importante en sí misma
pero además es una estructura indispensable para la prestación del suministro de agua
Igual pasa con la energía y las telecomunicaciones, sin perjuicio de que sea más difícil
distinguir las obras de las instalaciones.
Otra de las razones que da más importancia a la infraestructura sobre el concepto de obra
pública es la liberalización de los servicios. Se consuma el paso a la terminología de
“infraestructura” para lo que antes se llamaba obra pública en cuanto resultado de un
conjunto de trabajos que tienen por objeto un bien inmueble. En el caso del ferrocarril la
vía se caracteriza como infraestructura por la relación al servicio que se presta que hacen
o pueden hacer distintos operadores utilizando una infraestructura que hace posible tal
servicio de transporte abonando unos cánones por tal utilización.
Existen determinadas competencias relacionadas con las obras públicas y que pueden
producir áreas de solapamiento. Los criterios de reparto en las obras públicas tienen en
cuenta el territorio (ámbito autonómico o suprautonómico) y el interés de la obra, que es
el elemento relevante, pues el hecho de que sean de interés general determina la
competencia del Estado en el caso puertos, aeropuertos y carreteras. En cuanto a las obras
hidráulicas, el criterio de reparto lo da la competencia sobre las aguas mismas. Si son de
competencia estatal serán de competencia estatal salvo que se establezcan formas de
participación con las CCAA. Si las aguas discurren por más de una CA serán competencia
del Estado, tomándose la cuenca hidrográfica en su conjunto y no cada afluente. En
ferrocarriles según transcurra por mas de una CA. En carreteras según enlace ciudades de
más de una CA.
Los conflictos de competencias que pueden suscitarse sobre todo en relación al urbanismo
y la ordenación del territorio deben ser resueltos en primer plano mediante técnicas de
La LGOP, cuyo objeto central son las obras públicas, conserva su vigencia en muchos
artículos, salvo derogaciones expresas y determinadas por la Ley 13/2003 y las
derogaciones implícitas del principio de sucesión temporal. Además, esta materia se
regula por numerosas normas especiales y no pueden dejarse a un lado el TRLCSP y la
LPAP, que son leyes especiales no por la materia, sino porque regulan un aspecto funcional
concreto de las obras públicas.
Los dos aspectos que interesan del régimen general de las obras públicas son:
La planificación
El Plan se configura como técnica principal para la ordenación de las obras públicas. En el
ámbito estatal, es el Ministerio de Fomento quien debe formar los planes generales de
obras públicas que han de ser costeados por el Estado y presentarlos a las Cortes para su
clasificación y aprobación por orden de preferencia. El Gobierno no podría llevar acometer
obra alguna cuando no se hubieren consignado el crédito necesario con cargo a los
presupuestos generales, salvo autorización por Ley especial. Esta previsión de la LGOP se
ha visto sustituida por las exigencias particulares de cada una de las normas especiales.
Las infraestructuras que los sujetos privados han construido sobre el demanio o sean ellas
mismas bienes demaniales en cuanto obra destinada al uso general o al servicio público.
La LGOP dice que revierten a la AP al término del plazo de 99 años salvo pacto en
contrario, la LPAP dice que han de ser demolidas, salvo que se previera lo contrario en la
concesión, y la LCSP dice que hay que entregarlas al término del plazo de 40 años, salvo
que se haya pactado lo contrario en los pliegos. Esta regla es la que prevalece (porque la
LCSP es norma especial conforme a lo dicho) lo que no supone una derogación de la LPAP,
que seguirá vigente cuando no se trata de infraestructuras.
Carreteras
El régimen jurídico de las carreteras es a nivel estatal la Ley 25/1988 la que regula la
planificación, proyección, construcción conservación, financiación, uso y explotación de las
carreteras estatales, que son las integradas en un itinerario de interés general o cuya
función en el sistema de transporte afecte a más de una Comunidad Autónoma con lo que
se integran en la Red de Carreteras del Estado, modificable por RD. A nivel autonómico hay
leyes para las carreteras autonómicas, siendo una competencia plena no compartida.
Los planes de carreteras deben coordinarse entre sí, que se lleva a cabo por los
procedimientos de la Ley 12/83, LBRL y LRJPAC. El RD 1818/94 de Carreteras establece el
contenido de los planes:
Se aprueban por RD a propuesta del MFOM. El MFOM debe además, cuando se acuerde la
redacción, revisión o modificación de un instrumento de planeamiento, emitir un informe
preceptivo y vinculante en el plazo de un mes pasado el cual y un mes más se entiende su
conformidad.
La planificación de las carreteras atiende al PITVI 2012-2024 que trata de determinar las
acciones que se deben acometer en relación con la regulación, gestión y el funcionamiento
de los distintos modos de transporte y de optimizar el uso de las infraestructuras con muy
baja utilización. Además se establecen una serie de principios como desarrollar las redes
de transporte españolas e incentivar su inclusión en las redes transeuropeas, profundizar
en la liberalización del mercado, potenciar la participación del sector privado y postular
un sistema integrado que abarque el conjunto del sistema de transporte. Se estructura en
tres grandes programas de actuación: a) programa de regulación, control y supervisión, b)
programa de gestión y prestación de servicios, y c) programa de actuación inversora
Tipos de carreteras
salvo en puntos singulares o con carácter temporal, por una franja de terreno no
destinada a la circulación o, en casos excepcionales, por otros medios
b) Son autovías las carreteras que, no reuniendo todos los requisitos de las autopistas,
tienen calzadas separadas para cada sentido de la circulación y limitación de accesos a las
propiedades colindantes.
c) Son vías rápidas las carreteras de una sola calzada y con limitación total de accesos a las
propiedades colindantes .
d) Son carreteras convencionales las que no reúnen las características propias de las
autopistas, autovías y vías rápidas.
En todo caso no son carreteras ni los camnos de servicio ni los construidos por personas
con análoga finalidad. Los elementos funcionles como las áreas de servicio, de descanso,
de estacinamiento, de auxilio también están afectas a la conservación y explotación de la
vía. La financiación se hace con cargo a los presupuestos públicos.
Puertos
La gestión de los puertos corresponde en gran medida a las CCAA, de hecho los vocales de
las autoridades portuarias los designa la CA, salvo alguna reserva al Estado. La
finanaciación tiene en cuenta los cirterios de solidaridad y rentabilidad. Cuentan con una
Autoridad Portuaria que hará los Planes de Empresa acordados con Puertos del Estado,
siendo de 2,5 el objetivo de rentabilidad. Asimismo se establece el FCI, administrado por
Puertos del Estado y que sirve como instrumento de redistribución de los recursos.
Aeropuertos
Los aeropuertos han sufrido un proceso de privatización por el RDL 13/2010 en la que se
crea una sociedad pública estatal Aena Aeropuertos S.A. que asume las competencias y
funciones de la EPE AENA. Se prevé la posible gestión individualizada de determinados
aeropuertos mediante contratos de concesión de los servicios aeroportuarios y la creación
de sociedades filiales (El Prat y Barajas). La CNMC ha asumido las competencias de la
Comisión de la Regulación Económica Aeroportuaria, con la finalidad de que como
autoridad independiente pueda resolver cuantos problemas suscite la aparición de los
nuevos gestores de la actividad de los aeropuertos abiertos a este sistema.
Tema 9: Industria
9.1. Consideraciones generales sobre la actividad administrativa en la industria
1) Siglo XIX: Desde las Cortes de Cádiz se comenzó a reconocer la libertad de industria y
comercio, disponiéndose así en el Decreto 268 de 1813. Esto no era incompatible con
el hecho de que los reglamentos de policía pudieran establecer condiciones al ejercicio
de cada concreta actividad industrial para acomodarla a las necesidades colectivas.
2) Dictadura: Existía una casi total ausencia de libertad, quedando regulada la industria
por la Ley de Ordenación y Defensa de la Industria Nacional (LODIN) que exigía la
expedición de autorizaciones por el ministerio de Industria quien fijaría las normas y
trámites a seguir según unas necesidades nacionales abstractas. La valoración del
emprendedor de la oportunidad de su inversión y la asunción del riesgo
correspondiente desaparecía en cuanto su iniciativa dependía de la autorización final
de la Administración
3) Democracia: Aparece la Ley 21/1992 de Industria (LI) que derogaba por completo la
LODIN y reconoce la libertad de establecimiento industrial sin perjuicio de exigirse
autorización administrativa previa, pero sólo cuando lo estableciera una Ley por
razones de interés público o un reglamento en ejecución de un tratado internacional,
autorización no discrecional sino que responde a la protección de otros bienes y
valores.
4) Siglo XXI: Las Leyes 17/2009 y 25/2009, siguiendo la DIRSE, sustituye las
autorizaciones por comunicaciones previas o declaraciones responsables que sólo
proceden en casos limitados y restrictivos con respecto a la DIRSE. (COMPLETAR)
El concepto de industria
También se emplean técnicas de fomento como premios o distinciones, así como ayudas
y subvenciones a la puesta en marcha y modernización de la industria. Por otro lado,
destaca el sistema de etiquetado que aseguran un sistema fiable para los consumidores y
usuarios acerca de determinados productos y empresas que cumplen con las normas de
calidad y seguridad.
Destaca la figura del Poder público empresario industrial (Caso de SEAT o ENDESA).
Esta actividad está limitada en la actualidad por la privatización de las empresas
existentes y las que desarrollan alguna actividad industrial lo hacen dentro de la SEPI que
funciona como holding para muchas otras empresas de capita público total o parcial.
La industria tiene que ver con la libertad de empresa, configurada en el art. 38 CE como un
derecho fundamental. Ésta tiene límites, el primero de ellos el estar enmarcada en una
economía de mercado y de acuerdo con las exigencias de la economía general y en su caso
de la planificación. Pero también hay otras actividades públicas que condicionan el
ejercicio de la libertad industrial como es el caso del urbanismo y la ordenación del
territorio, el ma, la salud pública, la seguridad, etc., que afecta a la concreta forma de
ejercer la libertad.
El ejercicio de la libertad de empresa se puede ver condicionado sin que lo esté la libertad,
modulándose su práctica, y fuera de los casos desproporcionados, la Admón. lo único que
hace al regular es buscar un equilibrio razonable con otros bienes y valores sin
comprometer el núcleo esencial de la liberta de empresa. La LI reconoce la libertad de
establecimiento para la instalación, traslado y ampliación de actividades industriales y
actualmente sustituye la autorización por la comunicación previa y la declaración
responsable (art. 71 LRJPAC) en aquellos casos en que lo disponga la ley y cuando tenga
que ver con el orden publico, seguridad y salud pública, en el trabajo o protección del ma.
Como la autorización industrial es independiente de cuantas otras hayan de otorgarse
conforme a la normativa sectorial, la comunicación y la declaración sólo sustituirán, en su
caso, a aquellas. En todo caso, las empresas industriales habrán de atender a las
obligaciones derivadas de la normativa medioambiental y urbanística.
Las reglas básicas de la industria, en los productos, son las del mercado, pero también en
lo que se refiere a las empresas, su organización y medios. Hay toda una regulación
sectorial contenida en normativa específica que no puede dejarse a un lado. Otra forma de
aproximarse a la industria es el modo de garantizar que exista competencia entre
productos industriales sin que ello deteriore la calidad y seguridad de los mismos.
La intervención de la UE en la industria
La solución para las trabas de los Estados a la libre circulación de mercancías pasaba por
la armonización comunitaria de los productos, de forma que se asegura que si cumplían
con las normas de la Comunidad, ninguna mercancía podía ser obstaculizada. Pero esta
medida exigía un trabajo excesivo para la Comisión relativo a todo tipo de productos. Por
eso se sentó un nuevo principio, el de reconocimiento mutuo, según el cual los productos
legalmente comercializados en un EM eran de obligada aceptación en otros aunque no
cumpliera exactamente con las normas de ese país. En ese contexto hay que situar la
Resolución del Consejo 1985 sobre la nueva aproximación en materia de armonización y
normalización y la Comunicación de la Comisión sobre el mismo tema. Cuatro
consideraciones:
1. A través del control directo por la Administración Pública aunque también puede
probarse, según lo que establezcan los Reglamentos aplicables,
2. Por declaración del titular de las instalaciones y en su caso del fabricante, su
representante, distribuidor o importador del producto;
3. Mediante certificación o Acta de Organismo de Control, instalador o conservador
autorizados o técnico facultativo competente;
4. Por cualquier otro medio de comprobación previsto en el derecho comunitario y
que no se halle comprendido en los apartados anteriores (art. 13 LI).
Hay una serie de definiciones clave que hay que tener en cuenta para comprender la
seguridad y la calidad industriales:
a) Nivel normativo: Por una parte encontramos las AP competentes para aprobar los
reglamentos técnicos obligatorios, pero por otro lado están los organismos de
normalización que son entidades privadas sin ánimo de lucro. Es la AP la que los
reconoce y deben inscribirse en el Registro integrado industrial y podrá suspender
temporalmente o anular el reconocimiento otorgado, cuando se compruebe que el
organismo de normalización ha dejado de cumplir los requisitos y obligaciones
establecidas del RD 2200/1995.
b) Nivel de acreditación: La lleva a cabo la ENAC como única entidad reconocida por el
RD 1715/2010, dotada de potestad pública para otorgar acreditaciones
reconocimiento formal de la competencia técnica de una entidad para certificar,
inspeccionar o auditar la calidad, o un laboratorio de ensayo o de calibración
industrial.
c) Nivel de certificación: Dos tipos de infraestructuras
a. Acreditables para la calidad: Acreditadas por la ENAC
i. Entidades de certificación: Pj o pf que establecen la conformidad en
análisis voluntario
ii. Laboratorios de ensayo: Comprobaciones solicitadas voluntariamente
de conformidad con las normas
iii. Entidades auditoras o de inspección: Acreditadas por la ENAC
iv. Laboratorios de calibración industrial.
Merece también ser resaltado el papel que cumplen las entidades privadas para cumplir
fines y tareas que en otras épocas realizaban las mismas Administraciones públicas. Esa
forma de participación en dichas actividades empieza a tener importancia en lo que son
actividades de carácter técnico (e.g. ITV).
1 En la versión inicial del Real Decreto se hablaba de entidades públicas o privadas.
El sector servicios viene conformado por todas aquellas actividades que no consisten en la
producción o transformación de bienes. Es el predominante en las economías
desarrolladas suponiendo un 70% del PIB e incluye una gran variedad de subsectores
(construcción, turismo, transportes), algunos de los cuales cuentan con regulación propia
y autónoma dada su complejidad e importancia. El concepto del servicio, dada su
determinación negativa en oposición al sector primario y secundario, es de contenido
expansivo y viene definido en el artículo 2 de la Ley 17/2009, de 23 de noviembre, sobre
el libre acceso a las actividades de servicios y su ejercicio (LLAASE) como cualquier
actividad económica por cuenta propia prestada a cambio de una remuneración y que se
contempla en el art. 57 TFUE. Se caracterizan así por:
Los servicios y el comercio en general tienen una naturaleza singular que justifican su
sometimiento a un régimen especial de derecho público y privado. En lo que hace a éste,
recordar la formación y especialidad del derecho mercantil. En lo que hace a lo primero, el
comercio ha sido objeto de intervención pública para garantizar que se desarrolle de
forma compatible con el interés general. No siempre es fácil distinguir donde termina el
alcance de la intervención administrativa y donde empieza la estricta ordenación privada
del DM.
Actualidad: Plena libertad de comercio (art. 38 CE), con un contenido esencial que no
puede ser desconocido. El proceso de integración europea conduce a un proceso de
desapoderamiento estatal sobre el contenido y alcance de la libertad de empresa y la
libertad de comercio y prestación de servicios. Las restricciones estatales a las libertades
La realización del mercado interior implica la plena libertad de comercio entre los EM,
tanto de bienes como de servicios, así como de trabajadores y de capitales (art. 26 TFUE).
La idea del mercado común basado en la libertad de circulación está en la base de la
creación de la CEE, pero la mera proclamación de las libertades del mercado no fue
suficiente para su inmediata introducción debido a:
Para asegurar la realización de las libertades del mercado se han tomado una serie de
medidas para facilitar la circulación de bienes y las actividades de servicio mediante la
técnica de aproximación de legislaciones. El AUE 1986 planteó la supresión de las
fronteras comerciales que supusiera la sustitución del mercado común por un mercado
único interior, lo cual se consiguió con el TUE 1992, que obligó a adoptar medidas en
materia de política exterior y seguridad (PESC) y en materia de cooperación judicial
(CAJI). La plenitud del mercado interior no ha sido absoluta, aún puede integrarse más y
hacerse más abierto y más competitivo, de manera que se intensifique la competencia, se
cree empleo, se mejoren los precios y las condiciones para los consumidores y el acceso a
una amplia gama de productos y servicios.
Estado tiene, sin embargo, título competencial para intervenir en el comercio interior por
razón del 149.1.13 (ordenación general de la economía), por lo que puede establecer el
marco general en el que se desarrolle la ordenación del comercio interior, además de
tener competencias en las transacciones comerciales de ámbito suprautonómico. Cada
CCAA ha dictado leyes al respecto.
El comercio mayorista no cuenta con una ley estatal general por lo que su regulación
vienen dada por un conjunto de normas específicas que regulan el comercio al por mayor
por razón de su importancia estratégica, incidencia en la salud u otros (nota 27). Las Leyes
del comercio interior autonómicas regulan el comercio mayorista, y, aunque varíen,
coinciden en su carácter mínimo a la hora de regularlo, incluyendo por lo general una
prohibición de simultaneidad con el comercio minorista, la ordenación del establecimiento
y el seguimiento de la actividad a través de un registro de empresas y actividades
comerciales.
El comercio minorista se regula a nivel estatal por la ley 7/1996 (LOCM) que lo define en
su art. 1 como la actividad desarrollada profesionalmente con ánimo de lucro consistente
en ofertar la venta de cualquier clase de artículos a los destinatarios finales de los mismos,
utilizando o no un establecimiento. Se reconocen dos libertades esenciales:
El Estado
CCAA
Entidades Locales
Las importaciones también son libres, si bien hay procedimientos para la aplicación de
sistemas de vigilancia y salvaguardia de los intereses de la unión. Existe un arancel
aduanero común de manera que el producto una vez entra al mercado comunitario circule
libremente.
Asimismo la UE dispone una serie de medidas protectoras contra las importaciones objeto
de dumping y objeto de subvenciones por no EM y en defensa de las exportaciones
obstaculizadas facilitando un procedimiento que permite a los operadores económicos y a
los EM pedir a las instituciones comunitarias que reaccionen.
La transposición de la DIRSE
El origen de la DIRSE está en la Estrategia de Lisboa 2000 que pretendía que para 2010 la
UE se hubiera convertido en la economía basada en el conocimiento más dinámica y
competitiva del mundo. El mercado de servicios, muy fragmentado, es importante dado su
carácter estratégico y su peso económico lo que motivó que se adoptara una única
directiva caracterizada por:
Se aprovecha el proceso de transposición para llevar a cabo una reforma más extensa y
profunda que incluye la modificación de la intervención administrativa en la industria y se
va más allá de la DIRSE en la apertura de los servicios. El establecimiento de una Ley
general como la Paraguas, se fundamenta en las competencias estatales del 149.1.13, 1 y
18 (bases del régimen jurídico de las AP) y su contenido es muy general basado en
principios y objetivos, no entrando a establece la ordenación de las actividades de
servicios en cada caso que se determina en cada una de las leyes y reglamentos
sectoriales-verticales. Entre las novedades de la Ley Paraguas se incluye un mecanismo de
exigencia de responsabilidad a las CCAA en la transposición, cláusula recogida de forma
general en la LO 2/2012 de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera.
Objeto y ámbito de la LP
La LP tiene como finalidad establecer las disposiciones generales necesarias para facilitar
la libertad de establecimiento de los prestadores y la libre prestación de servicios,
simplificando los procedimientos y fomentando, al mismo tiempo, un nivel elevado de
calidad en los servicios. Trata de evitar la introducción de restricciones al funcionamiento
de los mercados de servicios que, de acuerdo con lo establecido en ella, no resulten
justificadas o proporcionadas. SE aplica, en principio a todas las actividades de servicios
que se definen como cualquier actividad económica por cuenta propia, prestada
normalmente a cambio de una remuneración, distinta de la producción de bienes y de las
actividades prestadas por cuenta ajena. Se excluyen determinados servicios (financieros,
comunicaciones electrónicas, transporte, sanitarios, empresas de trabajo temporal,
audiovisuales, juegos, autoridad pública, vivienda social, atención a la infancia, seguridad
privada y apoyo a familias y personas)
a) No discriminación
b) Necesidad de acuerdo al interés general
c) Proporcionalidad: Medio mas adecuado por falta de medidas menos restrictivas
Se ejerce por los prestadores de servicios con libertas, salvo las limitaciones de la LP.
Determinadas actividades quedan excluidas de esta libertad por razón del interés general
y se someten a una normativa propia. Los requisitos a los que haya de supeditarse la
posibilidad de prestar servicios sin establecimiento deberán estar justificados por razones
de orden público, seguridad, salud o ma y han de ser igualmente proporcionados, no
discriminatorios.
Simplificación administrativa
Cooperación administrativa
Las autoridades competentes españolas deben facilitar la información que les soliciten las
autoridades competentes de otro Estado miembro sobre los prestadores que estén
establecidos en España, debiendo proceder a las comprobaciones, inspecciones e
investigaciones cuando proceda. Y por lo que respecta a los prestadores establecidos en
otros Estados miembros que presten servicios en territorio español, las autoridades
españolas son responsables de sus supervisión en relación con los requisitos sobre la libre
prestación de servicios que puedan imponerse por lo que pueden solicitar información a
los Estados
Se prevé un mecanismo de alerta para los casos en que las autoridades identifiquen actos
o circunstancias específicos de carácter grave relativos a una actividad o a un prestador de
servicios que puedan ocasionar perjuicios graves para la salud o la seguridad de las
personas o el medio ambiente en cualquier parte del territorio de la Unión Europea. En
este caso, además de adoptar las medidas oportunas, deben informar inmediatamente a
los Estados miembros y a la Comisión Europea para que comprueben la existencia de
dichas circunstancia y adopten a su vez las medidas que consideren oportunas.
-LECCIÓN 11-
En alguno de los servicios que hemos mencionado (telecomunicaciones, electricidad, gas, suministro de
agua) existe una continuidad física en la red que no puede ser interrumpida, aunque en algunos casos
esta continuidad no sea tangible. En otros casos, no es necesaria la continuidad física de dicha red,
aunque es la organización bajo la lógica propia de las redes hace imprescindible el funcionamiento de
forma conjunta para posibilitar la prestación de los servicios. En ambos casos los servicios se prestan
gracias a una serie de elementos vinculados entre sí de manera necesaria y absoluta para hacer posible
su prestación. Aun así, la estructura en red introduce numerosas limitaciones por lo que condiciona el
modo de explotación de estos servicios: imposibilidad de que existan simultáneamente varias redes o
elementos de la red; impedimento por parte de las redes por más de un operador de forma simultánea.
-Desde una perspectiva económica, los sectores en red se caracterizan por tender al monopolio
natural, ya que una empresa produce con menores costes que si hubiera varias empresas compitiendo.
-Desde una perspectiva sociopolítica estos servicios presentan un gran interés público pues son
vitales e imprescindibles para la vida en sociedad, y el ciudadano no puede procurárselos por sí solo.
Por esta razón se atribuye el Estado la responsabilidad de garantizar el acceso a los mismos,
garantizándose su accesibilidad, su asequibilidad, su calidad y adaptación.
estos sectores si bien desvinculándolos de su gestión en régimen de monopolio bajo el nuevo concepto
de servicios de interés económico general. Las particularidades de éstos se han recogido a nivel
sectorial en las directivas que se han dictado para estos sectores, lo que da lugar a un reconocimiento
de los servicios de interés general como proyección a nivel europeo del concepto de servicio público
reconocido a nivel interno. Estamos pues ante un replanteamiento del concepto de servicio público
desde una perspectiva funcional u operativa más abstracta, como forma de intervención mediante la
cual el Estado asume la garantía de la prestación de unos determinados servicios en unas condiciones
concretas, independientemente de las técnicas empleadas para ello.
Por último, cabe destacar que estos sectores en red son servicios públicos de carácter económico, que
se distinguen de los de solidaridad o no económicos por su carácter oneroso. La financiación de estos
últimos se asume por el Estado -> asistencia sanitaria, educación pública y asistencia social. Estos
servicios han permanecido al margen de la UE pues se considera que son servicios no económicos que
quedan fuera de las normas del mercado único, por lo que su ordenación corresponde únicamente a los
Estados.
Dentro del sector de la energía se identifican los siguientes subsectores: electricidad, energía nuclear,
carbón, gas natural y el petróleo. Como hemos dicho, las peculiaridades de cada uno de estos
subsectores hacen que cada uno de ellos presente un tratamiento singular. Sin embargo el sector de la
energía presenta unas características propias, comenzando por su carácter estratégico: resulta
necesario para todas las demás ramas de la actividad económica y en general para el desarrollo de la
vida humana. Por otro lado, la energía constituye un factor de crecimiento económico que puede
condicionar el desarrollo (aunque su trascendencia va más allá de lo meramente económico); y tiene un
peso específico propio dentro del PIB. La composición actual de este sector en España viene definido
por la estructura de su demanda y de su producción interior.
En cuanto al sector eléctrico, aunque en principio puede parecerse mucho al resto de los sectores
energéticos, presenta una serie de características por razón de su funcionamiento: se requiere una
oferta idéntica a la demanda, pues la energía eléctrica no puede acumularse. El problema es que la
demanda es volátil e imprevisible, por lo que el sistema eléctrico tiene que estar preparado para
responder a la demanda que se vaya produciendo, lo cual afortunadamente puede irse programando
gracias a la estacionalidad de la demanda. Por otro lado, la energía eléctrica requiere de una red física al
contrario de otros sectores en red. En lo relativo a su estructura, podemos distinguir las siguientes
actividades:
- Generación: puede producirse en nuestro país a partir de las fuentes primarias señaladas por
parte de los generadores (cuya función es generar energía eléctrica); puede proceder de
intercambios internacionales derivada de personas físicas o jurídicas de sistemas eléctricos
extranjeros que venden y compran electricidad en el sistema español; o puede proceder de
productores en régimen especial (empresas que tienen un tratamiento económico especial que
mejora la eficiencia energética).
- Transporte: a través de redes de alta tensión desde los centros de producción hasta la red de
distribución (ésta puede clasificarse en transporte primario y secundario).
- Distribución: supone llevar la energía hasta el punto de consumo sin proceder a su venta al
consumidor final -> por esta razón los distribuidores además deben construir, mantener y
operar las instalaciones de la red de distribución.
- Comercialización: es la actividad que llevan a cabo aquellos que adquieren la energía eléctrica
en el mercado (diario e intradiario) a generadores (ordinario o de régimen especial) y a otros
comercializadores y la venden a los consumidores, o bien a otros comercializadores.
Este sector ha experimentado una evolución en función de las innovaciones tecnológicas y la aparición
de nuevas fuentes de energía. Así, se ha pasado de un suministro energético local a un sistema eléctrico
diversificado e integrado en su funcionamiento.
Durante toda su existencia ha sostenido el sector eléctrico la iniciativa privada, aunque sometida a
condiciones singulares en el desarrollo de la actividad. Es a partir de 1920 cuando se comienzan a
introducir los elementos característicos del servicio público, y el Real Decreto de 12 de abril de 1924
declara el suministro como un servicio público de prestación obligatoria y se ordena la actividad de
producción y distribución, para asegurar el suministro a los consumidores. Pero aunque esta actividad
era ya considerada como servicio público, no se sometió a monopolio público ya que se abarcaba el
suministro, pero no la producción ni el transporte, ni había un control público sobre las empresas.
A mediados del siglo pasado el sector eléctrico empieza a adquirir la condición de sistema a nivel
nacional ya que se procura la integración de todos los sistemas regionales de energía. Se trata de un
proceso de iniciativa iniciado por las empresas del sector que crearon Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA),
sociedad de sociedades que actuaba como instrumento de autorregulación del sector bajo la
supervisión de la Dirección General de Industria y con el objetivo de hacer frente a la creciente
demanda de energía a través del desarrollo de la red eléctrica española.
El sistema eléctrico de alcance nacional se consolida mediante Decreto de 12 de enero de 1951, con el
que se pretende evitar la nacionalización a cambio de una fuerte intensificación de las funciones
públicas que debe cumplir el sector eléctrico. Así se crea la red general peninsular, que preveía que el
mercado se integrase mediante los acuerdos privados entre empresas pero con unas tarifas máximas
unificadas. El sistema funciona así sobre una base privada aunque sometida a una intensa intervención
pública (sobre todo por lo que respecta a la garantía del suministro para el consumidor final).
Antes de su liberalización, en los noventa el sector eléctrico fue sometido a dos modificaciones que han
supuesto la configuración de los elementos más característicos de su configuración actual: la
explotación unificada en el Sistema Eléctrico Nacional, y la sucesiva implantación de un régimen
peculiar de redistribución de la energía eléctrica.
• La explotación unificada se introdujo mediante la Ley 49/1984, que nacionalizó la red de alta
tensión, cuya titularidad pasa a una nueva sociedad estatal. Aunque se declara servicio público
de titularidad estatal, esta declaración no alcanza a todo el sector sino sólo a la gestión
centralizada, por lo que se mantiene la intervención privada en la generación y distribución
mediante autorización administrativa. Así se rompe con la concentración de actividades en unas
empresas que habían acumulado la totalidad de las mismas en el sector eléctrico.
Por otro lado, tanto la gestión del servicio como la actividad de transporte se encomendó en
1985 a la Red Eléctrica de España (REDESA), sociedad anónima que desarrolla su actividad con
• En cuanto a las tarifas con que debían ser retribuidas las empresas, se articularon dos
conceptos: la tarifa como retribución global y conjunta del sistema eléctrico nacional (se fija
por el Gobierno de forma anual); y la retribución de las empresas eléctricas integrantes del
sistema no se lleva a cabo de forma directa sino que se modifican en función al sistema de
compensaciones. Conclusión: el flujo económico del sector no era libre -se fija la tarifa eléctrica-
ni tampoco directo - no existía una relación inmediata entre la tarifa y la retribución a las
empresas implicadas-.
Este sistema fue recogido en la Ley 40/1994, de 30 de diciembre, de ordenación del sector
eléctrico -> primera norma general y sistemática del sector eléctrico (antes-> infinidad de
normas). En esta ley se mantienen como servicio público los elementos fundamentales de la
estructura y funcionamiento del sistema eléctrico, en concreto la explotación unificada y el
suministro de los abonados. El transporte, producción y distribución no se consideran servicio
público por lo que se reconoce la libre iniciativa privada., por lo que no hay monopolio público.
En el momento de aprobación de esta Ley el panorama era el siguiente: había una gran
concentración de empresas y el sector eléctrico español quedaba centrado en dos grupos
empresariales : Iberdrola y Endesa (80% sector ) y luego estaba la Unión Eléctrica Fenosa e
Hidroeléctrica del Cantábrico (20%).
La política energética comunitaria comienza a formarse a partir del Acta Única Europea en 1986 con
el objetivo de lograr una mayor integración, dado que el principal obstáculo identificado era la
existencia de mercados jurídicos nacionales cerrados. Por ello, se elabora en 1990 la Carta Europea de
la Energía. Pero es a lo largo de esta década cuando se produce el cambio a nivel europeo en la
regulación del sector eléctrico, considerándose que éste no podía quedar al margen de la libre
competencia. Para ello se dicta la Directiva 96/92/CE sobre normas comunes para el mercado interior
de la electricidad, regulación básica a nivel comunitario de la electricidad, para abrir los mercados
nacionales a la competencia en la medida de lo posible, exigiendo asimismo la presencia de unas
autoridades independientes para resolver conflictos relacionados con los contratos y las negociaciones,
y de un gestor de la red encargado de la explotación, el mantenimiento y desarrollo en su caso de la red.
A nivel interno, aunque ni la Ley 40/1994 ni la Directiva 96/92/CE lo exigen, a mediados de los 90
comenzó a contemplarse una mayor apertura a la libre competencia a partir de un Protocolo para el
Establecimiento de una nueva Regulación del Sistema Eléctrico Nacional.
La Ley 54/1997, de 27 de noviembre, del Sector Eléctrico (LSE) se aprueba con la intención de iniciar
una verdadera liberalización buscando un mercado libre en que las empresas pudieran actuar en
competencia. Se busca por tanto un equilibrio razonable entre la intervención administrativa directa y
la creación de un verdadero mercado en este sector, y con el objetivo de cumplir lo siguiente: garantizar
el suministro eléctrico, la calidad del mismo y el menor coste posible, sin olvidar la protección al medio
ambiente. La LSE procede a la desintegración vertical de las distintas actividades, dividiendo las
actividades en régimen de monopolio natural (transporte y distribución) de las actividades en régimen
de libre competencia (generación y comercialización). Se abandona la noción de servicio público y se
sustituye la reserva pública que existía por la expresa garantía del suministro a todos los consumidores
en el territorio nacional-> la explotación unificada pasa a ser asumida por dos sociedades mercantiles y
privadas, responsables respectivamente de la gestión económica y técnica del sistema.
La entrada al mercado es libre, y también es libre la comercialización. La LSE introduce una novedad en
la organización administrativa: trata de dotarla de neutralidad e independencia, y encarga a la misma el
velar por el buen funcionamiento del sector. Se crea la Comisión nacional de la Energía, posteriormente
sustituida por la CNCM.
* Actualmente existe un Proyecto de Ley del Sector Eléctrico, que se encuentra en el senado, que
pretende reconocer todas las novedades y modificaciones de la LSE debidas a los cambios en el sector.
Pretende hacer frente a los desequilibrios anuales entre ingresos y costes del sistema eléctrico, debidos
a la crisis económica, bajo el principio de sostenibilidad económica y financiera del sistema eléctrico y
estableciendo los parámetros que aseguran una rentabilidad razonable para los proyectos
empresariales. Se crea el bono social para los consumidores vulnerables y un Precio Voluntario para el
Pequeño Consumidor, que será el precio máximo de referencia al que podrán contratar la mayor parte
de los consumidores domésticos.
SUJETOS:
• Los sujetos gestores del mercado: son el operador del mercado y el operador del sistema. El
operador del mercado es la Compañía Operadora del Mercado Español de Electricidad (OMEL),
que es responsable de la gestión económica de la generación. El operador del sistema es la Red
Eléctrica de España (REE), responsable de forma exclusiva de la red de transporte de alta
tensión y de la gestión técnica del sistema garantizando la continuidad del suministro eléctrico y
la correcta coordinación del sistema de producción y transporte. Su función más relevante es
garantizar el equilibrio entre generación y consumo (para esto realiza las previsiones de la
demanda y opera en tiempo real las instalaciones de generación y transporte eléctrico). Ambos
operadores han de funcionar con un elevado grado de coordinación.
• La comercialización: tiene que desarrollarse de forma libre para cuyo inicio solamente hace
falta una declaración responsable. Se han creado así empresas comercializadoras dedicadas al
• Los consumidores: son los principales beneficiarios por las novedades en la contratación del
servicio eléctrico por parte de los consumidores. A partir de 2003 se establece que pueden
escoger el suministrador que quieran, pudiendo conocer las tarifas a través del comparador de
la CNMC (web). El consumidor puede:
- optar por el suministro de energía en el mercado liberalizado para lo cual cuenta con
dos opciones: ir a través de una empresa comercializadora, o actuar como consumidores
directos en el mercado, acudiendo directamente al mercado de producción.
El anterior sistema lo regulaba REDESA, por lo que ninguna central podía enviar la electricidad a la red
si no estaba incluida en la programación. Con la LSE las empresas productoras comunican las
condiciones de cantidad y precio a las que están dispuestas a vender la electricidad de sus instalaciones.
El mercado de producción está formado por el mercado diario, el intradiario y el mercado de servicios
complementarios.
- El mercado intradiario se refiere a los supuestos en que una vez establecido el Programa Diario se
presente la necesidad de efectuar algunos ajustes en sus ofertas o demandas. Funciona básicamente
con los mismos criterios que el mercado diario.
- El mercado de servicios complementarios está constituido por los procesos que permiten resolver los
desequilibrios que puedan surgir entre generación y demanda. Todos los procesos que forman parte de
este mercado permiten el control y la operación en tiempo real del sistema eléctrico.
Este sector ha estado siempre a la vanguardia de las transformaciones que han experimentado los
sectores en red. Al igual que el resto de servicios en red, presenta limitaciones y rigideces técnicas que
condicionan su prestación y lo caracterizan como monopolio natural, aunque las innovaciones
tecnológicas y su desarrollo económico han permitido reducirlas al mínimo y flexibilizar su prestación.
Sin embargo durante un siglo el sector estuvo sometido a un régimen de monopolio debido que estas
restricciones operaban en toda su intensidad en este sector aunque la diferencia estaba en que su
gestión era indirecta, dado que se prestaban por un sujeto privado mediante concesión administrativa.
La reserva de este sector fue gestionada por la Compañía Nacional Telefónica de España que pasó a
constituirse en el monopolista único en 1946 cuando fue convertida en empresa pública. El régimen
jurídico de las telecomunicaciones se mantuvo estable hasta su sustitución en 1991: hasta este
momento la CNTE había sido monopolista porque no cabía iniciativa en el sector, pero empezó a
ponerse en entredicho debido a los cambios tecnológicos y económicos. A nivel europeo fue
considerado necesario abrir los monopolios nacionales y crear un mercado único a partir de la
separación de las funciones de regulación y prestación del servicio, por lo que se impulsaron unas
Directivas de liberalización. A nivel interno este proceso y había comenzado con la aprobación de la
Ley/1987 de Ordenación de las Telecomunicaciones, que introdujo una apertura parcial (permitía la
iniciativa privada de los servicios que no tenían impacto en el mercado, complementarios de los
principales). A instancias europeas en los noventa este proceso de liberalización se intensificó,
procediéndose a la apertura de los monopolios con la telefonía vocal básica en 1998. El contenido de
estas medidas para la apertura plena dictadas por la UE se traspuso a nivel nacional con la Ley
11/1998, de 24 de abril, General de Telecomunicaciones. Se declara que las telecomunicaciones pasan
de ser un servicio público sometido a régimen de competencia a ser servicios de interés general que
se prestan en régimen de libre competencia. La CNMC es el ente regulador independiente del sector.
Se mantiene un requisito previo para el inicio de estas actividades: las autorizaciones generales y la
licencias individuales (que sustituyen a las concesiones). Telefónica se privatizó en 1997 con la venta
de las últimas acciones en manos del Estado.
Intensificación de la competencia : Una vez alcanzada una madurez en el sector liberalizado de las
telecomunicaciones desde las instancias europeas se planteó una profundización de la competencia. Se
adoptaron una serie de Directivas llamadas "Paquete Telecom", que constituyen el fundamento del
régimen jurídico de las telecomunicaciones actualmente en vigor. La transposición de las mismas tiene
lugar en la Ley 32/2003, de 3 de noviembre, General de Telecomunicaciones, que pretende
profundizar el principio de intervención mínima para favorecer la actividad privada. Se incrementa el
contenido del servicio universal garantizado para toda la población y se perfecciona la gestión del
espectro radioeléctrico por el mayor uso que se hace del mismo
Las últimas modificaciones: este régimen jurídico se ha mantenido pero con algunas modificaciones
derivadas de los nuevos retos que se han planteado en el sector. Se produce una modificación del
Paquete Telecom por la Directiva 2009/136/CE que introduce entre otros: la portabilidad en un día y
limitación en la duración inicial de los contratos (24 meses); mejor información hacia el consumidor;
mayor protección de los derechos de los usuarios relativos al acceso a internet; garantías de un Internet
abierto y más neutro; protección al usuario sobre violación de datos personales y Spam...
Estas novedades han de ser introducidas en nuestro ordenamiento a través de una modificación de la
LGT que actualmente se encuentra en tramitación.
Particularidades en el sector de las telecomunicaciones: es preciso concretar que este sector se refiere a
las redes y servicios de comunicaciones electrónicas, por lo que quedan excluidos los servicios de
comunicación audiovisual y de la Sociedad de la Información. Compete en exclusiva al Estado en virtud
del 149.1.21ª CE, por lo que las CCAA carecen de cualquier competencia sobre el mismo. Hay dos
actividades esenciales en este sector:
- Las redes de telecomunicaciones: pueden ser públicas o privadas. Las públicas se usan para
la prestación de servicios de comunicaciones electrónicas disponibles para el público. Pueden
ser continuas (par de cobre, el cable o la fibra óptica) o emplear un espectro radioeléctrico (la
red móvil, la red WIFI, Wimax o el satélite). El despliegue de las redes de nueva generación ha
planteado un dilema regulatorio a nivel europeo, pues se duda entre mantener las obligaciones
tradicionales sobre los operadores dominantes (con lo que se desincentiva su inversión) o
abstenerse de toda medida y dejar que las desplieguen y exploten libremente (lo que podría
constituir un abuso). Finalmente se ha optado por una solución intermedia, manteniéndose
para el operador significativo la obligación de compartición de las infraestructuras con otros
operadores cuando se trate de velocidades inferiores a 30 megas.
- Los servicios de telecomunicaciones: son múltiples (ADSL, Skype...). No existe limitación para
el desarrollo conjunto de las actividades de explotación de redes y prestación de servicios.
Sujetos del sector: la libre iniciativa en el sector se refleja en la ausencia de barreras de entrada en el
mismo, pues desaparece la exigencia de una autorización previa para la entrada en el mismo, bastando
con una simple notificación a la CNMC para constituirse como operador. Los operadores pueden ser
personas físicas y jurídicas, incluidas las APs, pues no existe prohibición para que los poderes públicos
actúen en el mercado (si bien cumpliendo unos requisitos y límites para que no distorsionen la libre
competencia). La condición de operador habilita para explotar redes y prestar servicios. Los
operadores se encuentran sometidos a una serie de obligaciones comunes, que resaltan el hecho de que
su actividad no es absolutamente libre sino que se encuentra condicionada a la garantía de la prestación
de servicios de interés general. Las autoridades públicas competentes en materia de
telecomunicaciones son denominadas Autoridades Nacionales de Reglamentación en las Directivas
europeas, son: el Gobierno, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo y la CNMC. La función de
regulación corresponde en exclusiva a la CNMC (su actividad se centra en las telecomunicaciones pero
se extiende también al ámbito audiovisual por interrelación entre ambos).
La intervención pública para garantizar la libre competencia: debido a la estructura en red del sistema
y a la condición de monopolio natural de este sector. Por eso se prevé que la CNMC defina y revise cada
dos años los mercados relativos a las redes y servicios de telecomunicaciones. Se prevé asimismo que la
CNMC imponga obligaciones específicas en cada mercado considerado para garantizar la libre
competencia. Además, se reconoce a todos los titulares de redes públicas el derecho y la obligación de
negociar la interconexión mutua con el objeto de garantizar la prestación de servicios y su
interoperabilidad. Por último, la garantía de la libre competencia también se alcanza mediante el
control público de los recursos de numeración.
El despliegue de las redes de comunicaciones (instalar la fibra óptica, las antenas de transmisión…)
implica necesariamente la ocupación de espacios que no pertenecen a los operadores. Para evitar un
bloque se establece que la posibilidad del despliegue de las redes por parte de los operadores que así
quieran hacerlo, en caso de dominio público se reconoce el derecho a la ocupación y en caso de dominio
privado, derecho a ser beneficiarios den el procedimiento de expropiación forzosa y al establecimiento
a su favor de servidumbres y de limitaciones de la propiedad. Otro elemento necesario para la
operatividad es el espectro radioeléctrico, que se declara como bien de dominio público de titularidad
estatal. La gestión corresponde al Gobierno, y el control al Ministerio de Industria, Energía y Turismo.
El uso común del espectro radioeléctrico –que se hace por el wifi- es libre, pero se exige autorización
administrativa en caso de uso especial no privativo (radioaficionados) y privativo, siendo necesaria la
concesión administrativa en los demás supuestos (los operadores de telefonía móvil).
ámbitos pueden quedar excluidos por no ser rentables (personas mayores, con discapacidad, pueblos
alejados…). Para evitar una ruptura del principio de solidaridad se establecen unas obligaciones de
servicio público que han de cumplirse en la medida en que no la haga el mercado de forma natural.
Entre ellas destaca el servicio universal, que es el conjunto mínimo definido de servicios de calidad
determinada accesible a todo usuario con independencia de su localización geográfica y a un precio
asequible. El contenido de dicho servicio se concreta por el Gobierno, y en la actualidad incluye la
conexión a la red telefónica pública y servicio telefónico fijo, el acceso a guías telefónicas gratuitas, una
oferta suficiente de teléfonos públicos de pago (cabinas telefónicas), unos servicios específicos para
usuarios discapacitados o con necesidades sociales y unas tarifas especiales para determinados
colectivos y territorios.
Más allá de eso, la oferta de servicios y las tarifas quedan a la libre iniciativa del mercado. Esto explica
que determinadas zonas no tengan cobertura de telefonía móvil o acceso a banda ancha (estos casos se
intentan compensar con ayudas públicas que facilitan el acceso a estos servicios.
El servicio universal se presta por el operador u operadores que se designen mediante real decreto. La
financiación del servicio universal corresponde al operador que la CNMC considere que su prestación
no implica una carga injustificada para los operadores obligados.