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Métodos para Estudio Bíblico Efectivo

Este documento ofrece consejos para hacer el estudio bíblico personal más fructífero. Recomienda (1) leer la Biblia buscando alimento espiritual en lugar de curiosidades o para debates, (2) marcar la Biblia con anotaciones y subrayados para recordar enseñanzas y (3) aprender de memoria pasajes breves para internalizar las Escrituras.

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Métodos para Estudio Bíblico Efectivo

Este documento ofrece consejos para hacer el estudio bíblico personal más fructífero. Recomienda (1) leer la Biblia buscando alimento espiritual en lugar de curiosidades o para debates, (2) marcar la Biblia con anotaciones y subrayados para recordar enseñanzas y (3) aprender de memoria pasajes breves para internalizar las Escrituras.

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METODOS DE ESTUDIO BIBLICO

NUESTRO ESTUDIO BIBLICO PERSONAL: COMO HACERLO MAS FRUCTIFERO

Algo que debe distinguir al creyente debe ser el aprecio extraordinario por la Biblia,
aunque no sea expresado siempre en forma dramática, es el sentimiento común de los
hijos de Dios. Sabemos que "toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar,
para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios
sea perfecto (apto, capaz), enteramente preparado para toda buena obra" (2 Tim.
3:16, 17). Y en ocasiones hasta compartimos el sentir del Salmista y decimos:

"¡Cuan dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca" (Sal. 119:103).

Pero si somos honrados, tenemos que confesar que hay ocasiones también cuando
leemos las Escrituras más bien por un sentido de deber que por el espontáneo deseo
de hacerlo.

Y aunque sabemos que nuestras lecturas bíblicas debieran traernos bendición, a veces
cerramos el Libro con cierto sentido de decepción. Estamos convencidos de que "esto
no debe ser así", pero ¿cómo podemos lograr que nuestro estudio bíblico personal sea
siempre fructífero?

I. LEA LA BIBLIA EN BUSCA DE ALIMENTO ESPIRITUAL

Para algunos hermanos parece que el Libro de Dios es una simple sarta de
curiosidades. Se deleitan en hacer alarde de sus "conocimientos bíblicos", pero éstos
resultan ser de escaso provecho espiritual. Consisten en el aprendizaje de los detalles
mecánicos de la Escritura y en una familiaridad amplia con sus datos curiosos. Por
supuesto, debemos conocer los nombres de los sesenta y seis libros de la Biblia y saber
el orden en que aparecen. Vale la pena saber que Marcos no era uno de los doce
apóstoles y que Dan y Beerseba no fueron marido y mujer. Además, es interesante
saber que el capítulo más largo de la Biblia es el Salmo 119 y que el más breve es el
Salmo 117. Pero puede uno saber todo estoy mucho más sin que su vida diaria dé
evidencia de una íntima comunión con Cristo.

Para otros, parece que la Biblia es más bien un almacén de parque. La leen al través de
gruesos lentes de polemista, buscando siempre algo con qué combatir las opiniones
ajenas. No cabe duda de que la polémica tiene su lugar y que cada creyente debe
saber defenderse de los estragos del error. No obstante esto, el propósito principal con
que damos lectura a la Palabra de Dios debe ser el de buscar pan y no piedras.

Ahora bien, si vamos a obtener de la Biblia nuestro alimento espiritual, tendremos que
leerla con regularidad. He oído decir que un perro puede sobrevivir sin comida por 20
días, una tortuga por 500 días y cierta especie de pez por 1000 días. ¡Pero no debemos
aspirar a ser cristianos tipo can, tortuga o pez! Más bien debemos recordar la práctica
de Israel de recoger el maná cada día (Éxodo, capítulo 16) y arreglar nuestro horario de
tal manera que podamos seguir su ejemplo.

"Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y


esperaré" (Sal. 5:3). Sin duda la mañana es el mejor tiempo para nuestra cita diaria
con Dios porque entonces nuestra mente está más despejada. El lugar debe ser el
sitio más tranquilo de que podamos disponer. Pero sea dónde y cuándo sea, lo
importante es que se establezca el hábito de tomar tiempo cada día para leer la
Biblia y orar.

Pero es posible leer la Biblia con regularidad y todavía no obtener mucho alimento
espiritual. La mayoría de nosotros somos algo perezosos, y si no tomamos medidas
adecuadas, nuestra lectura tiende a degenerar en una simple rutina. El remedio está
en la práctica de leer con propósito, acercándonos a la porción escogida en busca de
información específica. En seguida se enumeran diez preguntas que debemos
hacernos cada vez que leemos un pasaje bíblico:

1. ¿Cuál es el tema general de este pasaje?

2. ¿Cuál es la lección principal que el pasaje enseña?

3. ¿Cuál es, para mí, el versículo más inspirador en este pasaje?

4. ¿Qué enseña este pasaje acerca de Dios?

5. ¿Encuentro en el pasaje algún ejemplo que debo seguir?

6. ¿Señala el pasaje algún pecado que yo debo confesar?

7. ¿Hallo en este pasaje algún error que debo evitar?

8. ¿Presenta el pasaje algún deber que necesito cumplir?

9. ¿Contiene el pasaje alguna promesa que debo reclamar?

10. ¿Consigna el pasaje alguna oración que debo hacer mía?

No quiero decir que en todo pasaje bíblico que leamos habremos de encontrar una
respuesta para cada una de estas diez preguntas. Pero el hecho de estar pendientes de
hallar algo relacionado con todas ellas nos ayuda a mantenernos más alertas.

Además, esta manera de leer tiene la grandísima ventaja de que nos obliga a descubrir
en la Biblia un mensaje personal. No podemos leer así sin darnos cuenta de que Dios
está hablando a nuestro propio corazón. Y esto nos mueve a obedecer, pues Cristo ha
dicho: "Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis" (Juan 13:17). Y
cuando obedecemos, recibimos mayores manifestaciones de la gracia de Dios, porque
en otro lugar el Señor declaró que "el que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es
el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me
manifestaré a él" (Juan 14:21).

II. MARQUE SU BIBLIA

Es una reverencia mal entendida la que no le permita hacer anotaciones en los


márgenes de las páginas de su Biblia o subrayar pasajes que para usted son de
importancia especial.

En nuestra propia Biblia subrayar los pasajes bíblicos o escribir en los márgenes las
fechas y las frases que nos recuerdan eventos relacionados con esa escritura, se
convierten para nosotros en el testimonio y la obra de Dios en ese momento, aparte
de ser gran fuente de inspiración.

Por medio de anotaciones marginales puede uno conservar también los frutos de su
estudio sobre expresiones claves de la Escritura. Por ejemplo, en Lucas 11:20 Jesús
dice: "Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de
Dios ha llegado a vosotros." En mi Biblia tengo subrayadas las palabras "el dedo de
Dios" y al margen la anotación de cuatro citas: Mateo 12:28; Salmo 8:3; Éxodo 31:18 y
Éxodo 8:19. Estas anotaciones bastan para traer a la memoria el fruto de un estudio
interesante hecho hace varios años atrás sobre la expresión "el dedo de Dios".

Mateo 12:28 es un pasaje paralelo con Lucas 11:20. Allí las palabras de Cristo son:
"Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a
vosotros el reino de Dios." Comparando los dos pasajes, queda claro que la expresión
"el dedo de Dios" es el equivalente de "el Espíritu de Dios".

Pasando a las otras tres citas consignadas en la anotación marginal, vemos que en cada
una de ellas aparece la expresión "el dedo de Dios". "Cuando veo tus cielos, obra de
tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre...?"(Salmo
8:3)."Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte Sinaí, dos tablas del
testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios” (Éxodo 31:18). "Entonces los
hechiceros dijeron a Faraón: Dedo de Dios es éste. Mas el corazón de Faraón se
endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho"(Éxodo 8:19).

En estos tres pasajes "el dedo de Dios" es relacionado, respectivamente, con la


creación del mundo, con la entrega de la ley de Dios y con la redención de Israel de la
esclavitud egipcia. Entonces, si "el dedo de Dios" es una expresión bíblica equivalente a
"el Espíritu de Dios", tenemos aquí una referencia a la participación del Espíritu Santo
en tres grandes obras divinas: la creación, la revelación y la redención. ¡Y todo esto es
recordado mediante una breve anotación marginal!
Además de hacer anotaciones marginales, otra manera provechosa de marcar la Biblia
es mediante el uso de lápices de distintos colores. Se le asigna a cada color un tema, y
cuando se encuentra un pasaje que habla de este tema, se le subraya con el color
correspondiente.

El interés y la necesidad personales dictarán el significado que uno asigne a los colores.

Simplemente por vía de ilustración se les indica el plan. Use lápices de siete colores,
relacionando cada color con un tema como sigue: (1) rojo - la sangre; (2) azul - la
oración; (3) amarillo - el Espíritu Santo; (4) anaranjado - la iglesia; (5) verde - el Reino
de Dios; (6) castaño -el pecado y sus consecuencias; y (7) violeta - los advenimientos de
Cristo: las profecías tanto de su primera como de su segunda venida en el Antiguo
Testamento y las promesas de su segunda venida en el Nuevo.

Este sistema de subrayar pasajes con lápices de color aporta un beneficio doble. En
primer lugar, el hecho de estar siempre pendiente de encontrar pasajes que traten los
siete temas aguza la atención y hace que uno se fije más en lo que está leyendo. En
segundo lugar, después de que uno ha subrayado un pasaje con un color determinado,
es mucho más fácil volverlo a localizar cuando lo necesite con urgencia.

Antes de abandonar este punto, cabe una palabra de orientación práctica. Las
anotaciones marginales deberán hacerse o con un bolígrafo de punta fina o con una
pluma especial para tinta china. Las tintas ordinarias se extienden y echan a perder el
papel, por fino que éste sea. Si desean subrayar con colores, es necesario usar lápices
que no sean tan duros que rompan el papel o tan suaves que pronto pierdan su punta.

III. APRENDA DE MEMORIA PASAJES SELECTOS

Esto no es tan difícil como algunas personas se lo imaginan. La mente humana tiene
una maravillosa capacidad para la retención siempre y cuando se siga un
procedimiento adecuado para aprender.

Póngase la tarea de aprender cuando menos un nuevo texto cada semana. Para
principiar, escoja un texto relativamente breve. Habiendo escogido el texto, divídalo
en sus partes naturales (éstas son indicadas por los signos de puntuación) y vaya por
partes. Lea la primera parte del texto varias veces, procurando repetirlo de memoria
después de cada lectura.

Siga haciendo esto hasta que logre repetir esta parte del texto completamente en
forma correcta.

Pase luego a la parte siguiente, leyéndola y repitiéndola hasta aprenderla bien. Luego
repita las dos partes juntas antes de proceder al aprendizaje de lo que reste. Siga este
procedimiento hasta poder repetir al pie de la letra el texto entero, juntamente con su
respectiva referencia.
Cuando lo pueda repetir todo, entonces escríbalo para fijarlo todavía mejor en la
mente. A la siguiente semana, antes de iniciar el aprendizaje de un texto nuevo, repase
bien el texto que ya tiene aprendido y luego proceda con el nuevo como lo hizo con el
primero. A la tercera semana, repase los dos textos ya aprendidos antes de empezar
con el siguiente. De esta manera, en un año se habrá aprendido un mínimo de
cincuenta y dos pasajes selectos de la Biblia.

El 25 de noviembre de 1966 apareció en la revista Christianity Today el testimonio de


un pastor norteamericano respecto a un beneficio sorprendente que él había recibido
de su disciplina personal en el aprendizaje de porciones extensas de la Escritura.
Oigamos su relato.

"Una noche, hace pocos años, regresé solo a casa después de mis vacaciones de
verano. Mi esposa e hijos se habían quedado atrás para disfrutar de unos días
adicionales de descanso. Al entrar en la casa quise prender la luz, pero no había
corriente. Busqué fósforos y encendí una vela. Ya estaba listo para llamar a la
compañía de luz para reclamar la falta de servicio cuando observé que la tapicería de la
silla en que estaba sentado estaba acuchillada.

Sobresaltado, miré hacia una ventana y vi que las cortinas estaban hechas trizas.

"Vela en mano, me fui de cuarto en cuarto. La situación iba de mal en peor.

Absolutamente todo había sido acuchillado. Grandes tajadas habían sido cortadas en
los muebles. La ropa colgaba de sus ganchos, pero estaba en tiras nada más. Los
colchones tenían profundas cortaduras en forma de cruz. No había cosa que hubiera
quedado ilesa.

"Llamé a la policía. Los detectives tardaron como una hora para revisar los daños y me
dijeron que se trataba sin duda de una pandilla de vándalos juveniles. El agente de
seguros me avisó que lamentablemente mi póliza no contenía ninguna cláusula que
me protegiera de las pérdidas sufridas.

"Ya solo, me subí a la recámara. Al acostarme sentí el filo cortante del colchón donde
había sido acuchillado en forma de cruz. Mis nervios estaban por estallar. Entonces
cerré los ojos, y pronunciando paulatinamente cada palabra, empecé a repetir de
memoria los pasajes bíblicos que sabía: el Salmo 1, el Salmo 23, 1 Corintios 13, Juan
14, el Salmo 46, el Salmo 90, el Salmo 91, Apocalipsis 1, el Salmo 122. Tuve que repetir
mi repertorio dos veces, quizás tres.

Pero entonces me dormí profundamente hasta el alba."

La repetición pausada de pasajes bíblicos que sabemos de memoria no sólo puede


curar nuestro insomnio, sino —como lo comprobó el mismo Señor Jesús (Mat. 4:4, 7,
10) nos proporciona las armas con que derrotar a Satanás en la hora de la tentación.
Pero tal vez el beneficio más importante de todos es que nos ayuda a meditar. Y esto
nos trae a nuestra siguiente consideración.

IV. MEDITE LO QUE LEE

La meditación ha sido llamada "digestión espiritual". Es el proceso mediante el cual


el significado de nuestras lecturas (o de nuestra observación) es asimilado y
convertido en fibra moral y espiritual. Algunos pasajes que inculcan este deber, que
señalan las esferas de su operación y que ensalzan sus beneficios son: Josué 1:8; Salmo
1:2, 3; 19:14; 104:34; 145:5; Hageo 1:5, 7; Lucas 2:19.

En relación con esto, parece que nuestro principal problema es que no sabemos
meditar.

Vivimos vidas tan agitadas que nos es sumamente difícil disfrutar de la calma
necesaria para reflexionar. Hemos llegado a pensar que la meditación es un lujo en
vez de un artículo de primera necesidad.

Pero hay cuando menos dos cosas que podemos hacer para remediar esta situación.
La primera es aprovechar los paréntesis que se abren en nuestra rutina diaria para
repasar detenidamente los pasajes bíblicos que nos hemos aprendido de memoria.
Tales paréntesis son los momentos que pasamos en los transportes urbanos, los ratos
que nos hace esperar el amigo con quien tenemos una cita, el tiempo que gastamos
haciendo cola para pagar una cuenta o para cobrar un documento, o aun los instantes
que nos hace demorar el cambio de luces de un semáforo. Demos gracias a Dios por
estos paréntesis (1 Tes. 5:18; Ef. 5:20) y gocémonos en el refrigerio espiritual que nos
pueden proporcionar —si es que los aprovechamos de la manera indicada.

Aún más importante, sin embargo, sería que aprendiéramos a combinar la meditación
con nuestro estudio diario de la Palabra de Dios. Esto limitaría la extensión del pasaje
que podríamos estudiar, pero nos permitiría profundizar mucho más en su significado.
Como ejemplo tomemos a Marcos 2:1-12, la historia del paralítico sanado por Jesús.
(Practica que vimos en clase y que Uds. van a terminar en sus cuadernos ) Después
de leer cada unidad de pensamiento, detengámonos para meditar. El resultado podría
ser como sigue.

V. ESTUDÍE LA BIBLIA DE ACUERDO A UN PLAN

Las cosas hechas a través de la improvisación o el azar no suelen salir muy bien.
Aunque de vez en cuando escuchamos el testimonio de algún hermano que asegura
haber encontrado el preciso mensaje que necesitaba por el sencillo procedimiento de
abrir la Biblia al azar y leer lo primero que captó su atención, tenemos que insistir en
que tales experiencias son poco comunes. Ocasionalmente encontramos una moneda
tirada en la calle. Pero ninguno de nosotros se atrevería a sufragar los gastos de su
casa sobre la base de lo que pudiera así hallar. Preferimos buscar un empleo que tenga
un plan definido de pagos.

METODOS DE ESTUDIO BIBLICO

Es la Biblia uno de los libros traducidos a mayor número de idiomas; ha servido de


inspiración para la creación de cuadros, esculturas, composiciones musicales, poemas,
artículos, dramas, más que cualquier otro libro. Ha sido el tema central cátedras,
sermones, discursos, comentarios, investigaciones, estudios que todos los demás libros
escritos.

A través de los siglos éste ha sido el libro sometido al más meticuloso escrutinio, al
más severo estudio y a la más despiadada crítica, sin embargo ha logrado permanecer
indemne a través de todo, o sea, perfecto sin error, La Biblia es el libro más antiguo,
pero a la vez el más vigente, el más profundo, pero a la vez el más sencillo, el más
general en su aplicación, pero el más personal, el más increíble, pero el más lógico, el
más divino, pero el más humano, el más completo, pero el más claro. Su contenido es
el más pesimista, pero a la vez el más optimista, sus acusaciones son las más severas,
pero sus ofertas las más amables, sus descripciones son las más crudas, pero sus
palabras las más tiernas, sus juicios los más espantosos, pero sus promesas las más
inspiradoras.

El objetivo de este módulo es simple, pero necesario: consiste en dirigir la atención


de nuevo al valor e importancia del estudio de la Biblia en sí, a diferencia del estudio
de libros sobre la Biblia y con todo, conocer muy poco el contenido de la Biblia. Se
espera que los obreros cristianos de nuestras iglesias puedan hallar en él sugerencias
para un conocimiento más pleno de su manual de servicio, y para un uso más eficiente
de su arma de combate simplemente, la Biblia. No puede haber duda que el ministerio
más poderoso y fructífero siempre será el del mismo que, como Apolo, es "poderoso
en las Escrituras".

Estas y muchas son las razones por las cuales debemos estudiar la Biblia.

¿POR QUE ESTUDIAR LA PALABRA DE DIOS?

1.PORQUE NOS REVELA LA VOLUNTAD DE DIOS.

La Biblia es digna de nuestro estudio y reflexión, debido a que ha probado ser la


mejor guía del hombre para discernir la voluntad de Dios para su vida. La Biblia
contiene un extraordinario mensaje directo y claro de parte de Dios para cada
individuo.

La Biblia es una guía inmejorable en relación con el futuro. Es posible discernir la


voluntad de Dios para nuestro presente, si estudiamos detenidamente sus planes
futuros, los actos de Dios en la Historia no son Desordenados o irregulares, siguen el
patrón definido de un plan trazado de antemano el cual se va cumpliendo al pie de la
letra con el paso de los siglos.

Las orientaciones de la Escritura sobre el futuro son claras, y a la luz de ellas, el


cristiano puede y debe discernir la voluntad de Dios para su vida hoy. Pero la utilidad
de las Escrituras sería limitada en verdad, si estas hablaran solamente sobre el pasado
y el futuro, sus enseñanzas y mensaje poseen extraordinaria vigencia también para el
día de hoy.

En 2 Timoteo 3:16-17nos dice. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para
enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el
hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

2.POR QUE CONTIENE EL PLAN DE SALVACION.

No existe estudio de mayor valor de importancia, ni podemos dedicarnos a una


consideración de mayor urgencia y necesidad, que la reflexión sobre la salvación de
nuestra alma.

Pablo recordó a Timoteo, que las Sagradas Escrituras, te pueden hacer sabio para la
salvación por la fe que es en Cristo Jesús.

Guía al ser humano a la salvación de su alma proveyendo un plan claro, sencillo y


comprensible a través del cual pueda ser salvo.

La comprensión del plan Divino de salvación, tal y como lo encontramos en la Biblia, es


también de suprema importancia considerando lamentable desorientación que existe
en relación con este importante asunto. Cada individuo parece poseer una propia
teoría sobre la salvación.

Cristo tuvo que luchar en contra de este mismo problema ya que los religiosos de su
tiempo torcían el significado de las Escrituras. A ellos Cristo desafío diciendo: Juan
5:39.

Así, la Biblia es el único libro que exige imprescindiblemente un conocimiento personal


de su autor, Cristo Jesús antes que rinda los tesoros de su contenido y los misterios
encerrados en sus páginas. La forma de establecer esa relación personal y directa con
Cristo es lo que se ha llamado el plan de salvación y consiste en los siguientes pasos.

HABITOS EN EL ESTUDIO DE LA BIBLIA

No podemos dejar de mencionar la necesidad de cultivar desde el primer momento,


hábitos sanos y correctos en el estudio. A continuación mencionaremos ocho hábitos
de importancia para el buen desempeño del estudio de la Biblia.
TIEMPO.

El estudio esporádico es de poco provecho, el estudiante serio de la Biblia separará


tiempo para su lectura y estudio. Ese tiempo debe ser diariamente y el mejor de las
horas del día, por regla general el mejor tiempo es temprano en la mañana cuando la
mente está fresca y el cuerpo descansado.

LUGAR.

A menudo se cree que cualquier lugar es bueno para estudiar la Biblia, pero la elección
de un sitio apropiado es más importante de lo que nos imaginamos. Debe ser un sitio,
tranquilo, libre de interrupciones y donde exista el menor número de distracciones
posibles.

PLAN.

Nunca se debe estudiar la Biblia, sin seguir un plan definido cuando se leen pasajes
salteados, o se estudian libros diferentes sin ningún sistema específico, los resultados
tienden a ser mínimos.

CONCENTRACION.

Es de suprema importancia que nos formemos el habito de concentrarnos en la


lectura, aun cuando tal vez esto signifique que al principio nos sujetemos nosotros
mismos a la disciplina, de que si descubrimos estar avanzando en la lectura sin leer
realmente, regresemos al comienzo y volvamos a empezar entendiendo palabra por
palabra lo que leamos.

OBSERVACION.

Es preciso habituar la mente a fijarse aún en los detalles más sencillos de lo que
leemos, por ejemplo: Los Personajes o grupos que se mencionan, los lugares, los
acontecimientos y lo que se dice de cada uno.

MEDITACION.

Quizá este sea uno de los hábitos más difíciles de adquirir en el estudio bíblico, pero a
la vez es también uno de los más estratégicos, porque de él depende que nuestra
lectura se convierta en conocimiento y aprovechamiento.

ANOTACIONES.

Pocas personas se encuentran dotadas de una capacidad de retención tan


extraordinaria que pueden retener todo lo que leen. Por eso es conveniente siempre
acompañar el estudio con un papel y lápiz, debemos de anotar los descubrimientos
más sobresalientes.
REPASO.

Esta es una de las leyes fundamentales del aprendizaje de cualquier materia y mucho
más del estudio bíblico, no es suficiente tan sólo estudiar, es necesario repasar lo
estudiado una y otra vez.

HERRAMIENTAS PARA EL ESTUDIO DE LA BIBLIA

Con frecuencia escuchamos dentro de los círculos de la iglesia sin exhortaciones a


estudiar la Biblia, pero pocas veces se nos instruye sobre un aspecto básico de tal
forma el contar con ciertas herramientas fundamentales que faciliten y orienten
debidamente nuestros esfuerzos, no es que sin ellas no se pueda estudiar la Biblia, sino
más bien, que existen ciertos libros que se han escrito con el fin de simplificar el
trabajo y asegurarnos de éxito en nuestro estudio y, por eso es interesante contar con
su valiosa ayuda.

Conforme el Cristiano inicia en serio su investigación de las Escrituras, conviene que


vaya adquiriendo algunos libros claves, hasta lograr reunir una pequeña pero bien
seleccionada biblioteca, no es preciso que esta colección muy vasta, solo lo más
importante, ejemplo de esto lo encontramos Eclesiastés 12:12, "No hay fin de hacer
muchos libros".

UNA BIBLIA DE ESTUDIO.

¡Nunca se debe juzgar un libro por las pastas! es esta relación con la Biblia, he aquí
entonces algunas de las características sobresalientes que debemos exigir en nuestra
Biblia de Estudio.

1.-Tamaño: De preferencia grande.

2.-Tipo: Sobre todo que la letra sea grande y clara.

3.-Papel: Grueso y resistente, con el propósito de hacer anotaciones sobre ella.

4.-Notas: Son explicaciones al margen del texto con el propósito de aclarar algún punto
oscuro.

5.-Referencias: Que tenga el mayor número de referencias posibles, son citas que nos
guían a pasajes paralelos; esto es que narran el mismo incidente que estamos leyendo,
otras veces nos guían a pasajes que contienen enseñanzas sobre el mismo tema y
otros usos semejantes. Lo más importante que ahorramos tiempo, nos orientan, nos
guían y nos facilita el estudio de las Escrituras.

CONCORDANCIA.
Es un índice de palabras en orden alfabético, en la cual se indican los pasajes de la
Escritura donde aparece cada palabra y donde nos señala el libro, capítulo y versículo
donde se encuentra.

MAPAS.

DIVERSOS TIPOS DE VERSIONES Y TRADUCCIONES.

Traducciones o versiones, se le llama "versión" en una traducción de las Escrituras de


un idioma a otro. Las traducciones de la Biblia al español las podemos clasificar,
simplemente, en antiguas y modernas.

LIBROS DE CONSULTA.

1.-Manual Bíblico.

2.-Atlas Bíblico.

3.-Diccionario Bíblico.

4.-Comentarios.

5.-Armonía de los evangelios.

Contando con estos valiosos libros de consulta completamos nuestro juego de


herramientas indispensables para realizar el estudio de las Escrituras.

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