Personajes:
• La golondrina
• mariposa
• Caperucita Roja
• La mamá de Caperucita
• El Lobo feroz
• La Abuelita
Narrador: Un claro en el bosque, un pequeño sendero y lo que parece ser la puerta de
una casa semioculta con enredaderas. Una golondrina revolotea entre los árboles,
parece que, buscando a alguien. La golondrina cesa su revoloteo y se detiene en una
rama, parece que, a esperar.
GOLONDRINA: Hola.
MARIPOSA: Hola.
GOLONDRINA: Hoy es un día muy especial.
MARIPOSA: ¿Por qué?
GOLONDRINA: Porque me han dejado salir a jugar, a mí sola, con Caperucita. Esa es
su casa, y este es el árbol….
CAPERUCITA: ¡Golondrina, Golondrina!
GOLONDRINA: (Golondrina se esconde)
No le digas que me has visto.
CAPERUCITA: Golondrina, ya estoy aquí.
(Caperucita busca a la Golondrina y ve a la mariposa que no para de reír.)
Hola, ¿has visto a la Golondrina? Hemos quedado aquí, en este árbol.
MARIPOSA: no lo he visto a la Golondrina por aquí.
NARRADOR: Apareció por detrás la Golondrina tirando de la caperuza roja, y pasaron
la tarde jugando.
MAMÁ: Caperucita
CAPERUCITA: Allá voy.
MAMÁ: Caperucita, Caperucita, ven aquí.
CAPERUCITA: ¡No, estoy jugando!
MAMÁ: ¡¡¡Caperucita!!!
CAPERUCITA: Ya voy.
MAMÁ: Lleva este cesto a tu abuelita, ha estado enferma; mira le he puesto una torta y
un tarrito de miel, esto le ayudará, y le dará fortaleza.
CAPERUCITA: Vale.
MAMÁ: Vete ahora temprano, y por el sendero. Yo me voy a trabajar.
CAPERUCITA: Que sí mamá.
MAMÁ: Caperucita es muy importante que no te apartes del sendero, es el camino más
seguro, ya sabes que si vas por el bosque te puede salir el lobo feroz, además te puedes
caer y romper el tarro de miel y entonces…
CAPERUCITA: Que sí mamá.
MAMA: ¡Ah! Cuando entres no te olvides de darle los «Buenos días,» y no andes
curioseando por todos los cajones.
CAPERUCITA: No te preocupes, lo haré todo bien.
NARRADOR: Y así se despidieron. Su madre le dio un beso en la frente y se fue a
trabajar.
Caperucita: Adiós mami, que tengas un buen día.
MAMÁ: Y tú también tesoro, ten cuidado.
CAPERUCITA: Mami, ¿te he dicho que te quiero?
MAMÁ: Cariño, yo también te quiero mucho.
CAPERUCITA: Mami, yo te quiero de aquí a París.
MAMÁ: Y yo de aquí al infinito.
CAPERUCITA: Mami, y yo al infinito y más.
MAMÁ: Adiós tesoro, ten mucho cuidado.
CAPERUCITA: Mami, adiós.
Narrador: la mariposa y la golondrina se preguntaban a donde iba caperucita asi que le
preguntaron.
Mariposa y Golondrina: ¿Qué le pasa a tu abuela?
CAPERUCITA: Está enferma. Me tengo que ir a llevarle este cesto.
Golondrina: Nos vemos mañana a la misma hora en el árbol, adiós Caperucita.
CAPERUCITA: Adiós Golondrina. Adiós Mariposa
Narrador: mientras caperucita iba en el sendero El Lobo feroz la observaba. Así que se
acercó a ella olfateándola. Caperucita tiernamente lo saludo.
CAPERUCITA: Buenos días, amable lobo.
LOBO: Bueno, bueno. ¿Adónde vas tan temprano, Caperucita Roja?
CAPERUCITA: A casa de mi abuelita.
LOBO: Olfatea
¿Y qué llevas en esa cesta?
CAPERUCITA: Llevo una torta y un tarrito de miel que me ha dado mi mamá para mi
pobre abuelita, está enferma y así con esta comida va a tener algo bueno para
fortalecerse.
LOBO: ¿Y dónde vive tu abuelita, Caperucita Roja?
CAPERUCITA: Vive al otro lado del bosque. Su casa está junto a los tres grandes
robles, al lado del río. Seguramente ya la habrás visto.
LOBO: Me encantaría conocerla.
CAPERUCITA: Otro día, es que está enferma y tengo un poco de prisa, adiós señor
lobo.
Narrador: El lobo pensó entonces un plan para poder devorarlas a las dos mientras
caperucita ataba los cordones de sus zapatitos. Y en sus pensamientos el lobo dijo:
¡Qué criatura tan tierna! ¡Qué buen bocadito y será más sabroso que la viejita! Así que
debo actuar con delicadeza y sin que nadie me vea, para comérmelas fácilmente.
Lobo: Mira, Caperucita Roja, que lindas flores se ven por allá, ¿por qué no te fijas en
las cosas bellas que hay a tu alrededor? Me parece que ni siquiera oyes a los pajaritos
que cantan.
Pareces absorta y preocupada, como si te dirigieras a la escuela; en cambio, todo lo que
te rodea es hermoso y alegre.
Narrador: Así que Caperucita Roja levantó la cabeza y vio los rayos del sol iluminando
el camino, los árboles, las bellas flores y el canto de los pájaros. Sin pensarlo dos veces
se decidió a disfrutar de lo que le rodeaba.
CAPERUCITA: Supongo que podría llevarle unas de estas flores frescas a mi abuelita.
LOBO: Seguro que le encantarán.
CAPERUCITA: Además, aún es muy temprano y no habrá problema si me atraso un
poquito, siempre llegaré a buena hora.
LOBO: Eso es estupendo, esas flores son preciosas. Además, ese camino es el más
corto, seguro que tú llegas antes que yo. Adiós Caperucita.
CAPERUCITA: Adiós Sr. Lobo. Y muchas gracias.
LOBO: Adiós Caperucita. ¡¡Auuuuuuuuuuuuu!!
Narrador: caperucita se distrajo con las flores y de pronto recordó que tenía que ir a casa
de su abuela así que decide ir por el camino corto que en realidad era el largo.
Caperucita: Creo que se me ha hecho un poco tarde, menos mal que este es el camino
más corto.
Narrador: mientras tanto el lobo ya había llegado a casa de la abuela y toco a la puerta
de su casa.
ABUELA: ¿Quién es?
LOBO: Soy su nieta, (carraspea y cambia de voz) Caperucita Roja.
ABUELA: Qué alegría, entra hijita, la puerta está entornada, es que estoy muy débil y
no me puedo levantar.
Narrador: El lobo abre la puerta, y sin decir una palabra más mira a la abuelita, y de
varios bocados se la traga. Se vistió con el gorro y vestido de la abuela.
LOBO: Se nota que la Abuela está bien alimentada. Estaba, jajaja… porque ahora está
en mi barriga. Jajaja.
Narrador: El lobo espero ansiosamente la llegada de caperucita para poder devorarla.
No tardó mucho en llegar y toco la puerta.
CAPERUCITA: ¡Buenos días!
LOBOABUELA: ¿Quién es?
CAPERUCITA: Soy tu nieta, Caperucita Roja.
LOBOABUELA: Entra Caperucita, la puerta está abierta.
CAPERUCITA: Hola abuela, buenos días. Te traigo tortas y un tarrito de miel de parte
de mi madre. Y este ramo de flores que he cogido para ti.
LOBOABUELA: Hola hijita, que alegría me da verte.
Deja todo en la repisa y ven a hacerme compañía. Tengo mucho frío.
CAPERUCITA: Abuela ¿te gustan las flores que te he traído?
LOBOABUELA: Si, son preciosas. Ji, ji. ji…..
Siéntate aquí, a mi lado.
CAPERUCITA: ¡Oh, abuelita! qué orejas tan grandes que tienes.
LOBOABUELA: Son para oírte mejor, mi niña.
CAPERUCITA: Pero, pero abuelita, qué ojos tan grandes que tienes.
LOBOABUELA: Son para verte mejor, querida.
CAPERUCITA: Pero abuelita, qué nariz tan, tan…. grande que tienes.
LOBOABUELA: Es para olerte mejor.
CAPERUCITA Y qué boca tan grande que tienes.
LOBO: ¡Auuuuuuuu! Es para comerte mejor.
Fin