0% encontró este documento útil (0 votos)
85 vistas48 páginas

Recurso de Apelación por Accidente Laboral

El documento presenta un recurso de apelación contra una disposición de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo que determinó que el actor presenta una incapacidad física del 6.9% como consecuencia de un accidente laboral. El recurso alega que el dictamen médico no consideró adecuadamente las secuelas físicas y psicológicas continuas del accidente, y que la capacidad laboral del actor se encuentra más limitada. Además, invoca la teoría de los actos propios dado que la ART reconoció inicialmente su responsabil

Cargado por

Tamara Ayelén
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
85 vistas48 páginas

Recurso de Apelación por Accidente Laboral

El documento presenta un recurso de apelación contra una disposición de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo que determinó que el actor presenta una incapacidad física del 6.9% como consecuencia de un accidente laboral. El recurso alega que el dictamen médico no consideró adecuadamente las secuelas físicas y psicológicas continuas del accidente, y que la capacidad laboral del actor se encuentra más limitada. Además, invoca la teoría de los actos propios dado que la ART reconoció inicialmente su responsabil

Cargado por

Tamara Ayelén
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

INTERPONE RECURSO DE APELACION- SE ELEVE A LA JUSTICIA

ORDINARIA DEL TRABAJO - PLANTEA INCONSTITUCIONALIDAD.


FORMULA RESERVA DE CASO FEDERAL.-

Expte N°266090/21

Sr. Titular del SERVICIO DE HOMOLOGACIÓN –

Comisión Médica Nº10-

Moreno 401- CABA

BARRIENTOS SERGIO JAVIER, DNI 30.604.932,


con domicilio real en la calle AMANCIO ALCORTA 1856 - C.A.B.A. - CAPITAL
FEDERAL - CP: 1283, con el patrocinio letrado del Dr. CHMIELEVSKY
GUSTAVO , Tº 87, Fº 489 del C.P.A.C.F constituyendo domicilio procesal en la
calle Lavalle 1527, piso 3° oficina “13” de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
(zona de notificación 118) y domicilio electrónico en
consultor@[Link], CUIT 20-27042391-5, como mejor proceda en
derecho, me presento y digo:

I.- Objeto.

Que vengo a promover recurso de apelación en los


términos del art 1 y art 2 de la Ley 27.348 y Resolución 298/2017 MTEYSS art
3 y art 4 contra la disposición dictada en el marco del expediente Nº 266090/21
en fecha 25/02/2022, solicitando se haga lugar al mismo y se eleven los
actuados a la Justicia Ordinaria del Fuero Laboral (la cual se acompaña como
prueba).

II.- Hechos.

Que hace aproximadamente 7 meses ingresé a trabajar en


relación de dependencia para ROWING S.A, cumpliendo funciones como
OPERARIO.

Mi jornada laboral, al momento del accidente ventilado en


autos, era de Lunes a Sábado de 07.00 a 18.00 hs, percibiendo al momento del
accidente una remuneración mensual aproximada de $56.000 (pesos
CINCUENTA Y SEIS mil).

Cabe destacar que al momento de mi incorporación a mi


puesto laboral, mi estado de salud era óptimo, dando cuenta de esto los
exámenes pre-ocupacionales efectuados en su oportunidad.

El día 09/02/2021, me encontraba en yendo al trabajo,


para realizar una colocación de gas, momento en que piso mal y siento un tirón
en la pierna derecha. Continue con mi labor hasta que no soporte el dolor y
decidí dar aviso a mi empleador.

Debí realizar la denuncia a la ART y me atendieron en la Clínica Monte Grande


donde me realizaron sendos estudios para constatar el daño sufrido.

Me informan que debían colocarme un yeso y que debía consultar con un


traumatólogo.

Finalmente me informan que tenia un corte de tendón de Aquiles en la pierna


derecha y que debía operarme.

Tras varios controles, me dicen que no era tan necesario operarme y que era
mejor que haga la recuperación con kinesiología.

Les informe que lamentablemente no me era suficiente el tratamiento, ya que


continuaba con complicaciones e incluso dolores repentinos.

Mi preocupación era enorme, ya que al tener afectada la pierna, complicaba mi


trabajo.

Así y todo, aun con un dolor inmenso y gran dificultad para


movilizarme, en fecha 23/07/2021 me dieron el alta definitiva con retorno
laboral.

Asimismo es dable manifestar que a raíz de lo acontecido me hallo


imposibilitado de realizar mi vida social y profesional de forma normal atento a
una sensación constante de vulnerabilidad e inseguridad, generándome tal
situación un estado de stress y depresión crónica.

Sumado a todo, al momento del accidente, realizaba trabajos esporádicos, que


generaban un ingreso extra. Actualmente y con las consecuencias del daño,
me encuentro imposibilitado de realizar alguna tarea extra.

III-AGRAVIOS.-

Ahora bien, reseñado el accidente laboral objeto del presente, la


Superintendencia de Riesgos del Trabajo, en el marco del expediente
administrativo concluyó que el actor presenta una incapacidad física
únicamente del 6.90% producto del mismo. (conforme Dictamen de fecha
20/10/2021)

En el mismo orden de ideas, el dictamen médico objeto de


agravio fue dictado sin ningún tipo de consideración real sobre lo que he
padecido desde el momento del infortunio. Mas aun, cuando las secuelas
del siniestro aun persisten y me imposibilitan de realizar mi vida y mis
laborales con normalidad.

La cuestión de aseverar de manera generalizada la


inexistencia de limitación en la movilidad e inexistencia de pérdida de
motricidad, no encuentra fundamento científico sustancial alguno. Más aún si
se considera que el actor presenta dificultades para realizar sus tareas
habituales.
No sólo se omitieron los análisis correspondientes,
sino que también se descartó injustificadamente el uso de técnicas
apropiadas para la determinación de la movilidad de las articulaciones
afectadas.

Dicho ello, no surge que el galeno haya evaluado al actor


mediante alguna técnica para determinar la existencia de limitación funcional
como por ejemplo el proceso estático de Goniometría, que se utiliza para
identificar y determinar la ausencia de movilidad de una articulación.
Dicho ello, no surge que el galeno no me haya evaluado
mediante alguna técnica para determinar la existencia de patologías
neurológicas y/o mentales. .

Asimismo, a raíz de las secuelas descriptas y del accidente


vivido, padezco una condición psicológica denominada como reacción
vivencial, anormal, neurótica, como consecuencia del accidente sufrido.
Determinado como R.V.A.N. Depresiva Grado II, lo cual no fue valorado por la
Superintendencia ni por la ART puesto que, como podrá apreciar V.S. aun no
se ha realizado en ningún momento un test psicodiagnóstico para valorar las
secuelas psíquicas generadas por el mismo.

Finalmente, es dable destacar que tratándose de una


secuela visible que no podré ser obviada ante el más somero examen
preocupacional, viendo reducidas considerablemente mis posibilidades de
aprobar un examen de éste tipo, dificultándoseme sensiblemente mi reinserción
laboral en el caso de necesitar encontrar un nuevo puesto laboral.

Por todo lo expuesto y el daño sufrido se interpone el


presente recurso de apelación a fin de reclamar las indemnizaciones
correspondientes.

IV.- Teoría de los actos propios.

Hemos visto que una vez sufrido el gravísimo infortunio, la


demandada, a la luz de su obligación legal, dio asistencia y prestaciones
médicas a mi representado (ver documentación adjunta en anexo). Es decir,
realizó una serie de actos unilaterales en los cuales claramente ha reconocido
su responsabilidad y su consiguiente obligación reparadora en el accidente
sufrido. De este modo, la actora ha denunciado oportunamente lo ocurrido en
la ART y recibido en virtud de ello, atención de facultativos. En esta
inteligencia, la ART jamás puso ningún reparo a asumir sus responsabilidades
de prestaciones médicas, las cuales demuestran a las claras la asunción de
responsabilidad por parte de la demandada.

Como prueba incontrastable de lo expuesto, y de la plena


asunción de responsabilidad por parte de la contraparte, puede leerse en
anexo adjunto las constancias de atención médica y turnos médicos brindados
por la Aseguradora de Riesgos del Trabajo.

¿Puede quedar, entonces, alguna duda de la


responsabilidad de la Prestadora en cuanto al siniestro ocurrido?

Claro que no.

Lo antes expuesto demuestra un reconocimiento de la


responsabilidad que la demandada posee en el accidente. Y por ello debe
responder.

Es decir, ¿Por qué dan curso al reclamo efectuado,


admitiendo su responsabilidad en el hecho y dando prestaciones médicas e
inclusive sometiéndolo a una intervención quirúrgica?

Evidentemente porque reconocen que le deben a mi


mandante.

Los extremos citados, introducen a este debate el rico


campo de la “DOCTRINA DE LOS ACTOS PROPIOS”, cuyos presupuestos
tornan genuino aplicar aquí el “VENIRE CONTRA FACTUM”: a) una situación
jurídica pre-existente, b) una conducta del sujeto, jurídicamente relevante y
plenamente eficaz, que suscite en la otra parte una expectativa seria de
comportamiento futuro, c) una pretensión contradictoria con esa conducta
atribuible al mismo sujeto.

Tiene dicho la Excma. Corte Suprema de Justicia de la


Nación que “... La doctrina de los actos propios -construida sobre una base
primordialmente ética- sirve para descalificar ciertos actos que contradicen
otros anteriores en tanto una solución opuesta importaría restar trascendencia
a conductas que son jurídicamente relevantes y plenamente eficaces”. (Corte
Sup., 18/07/2002, - Actuar S.A. y otros v. Agua y Energía Eléctrica S.E.
s/contrato administrativo).

En igual sentido: “... Si, en vez de conceder a Somisa la


posibilidad de verificar y eventualmente rever su actitud, la empresa dio origen
a una situación de incertidumbre que no concilia con el interés que ha
postulado en favor de la continuidad del contrato, ello permite su
encuadramiento en la doctrina de los actos propios, que descalifica la
contradicción con los actos propios anteriores ya que importaría restar
trascendencia a conductas que son jurídicamente relevantes y plenamente
eficaces.” (Corte Sup., 19/10/2000, - Produmet S.A. v. Sociedad Mixta
Siderurgia Argentina s/ cumplimiento de contrato).

Asimismo, se expidió la Cámara Nacional de Apelaciones


en lo Civil: “... la doctrina de los actos propios exige de las partes que traban
una relación jurídica, una conducta coherente, acorde con el deber de ejercer
los derechos de buena fe. (Conf., entre otros: Borda, Alejandro “La teoría de
los actos Propios”, Abeledo-Perrot, 1993, O. 55, Díaz-Picao, Luis, “La doctrina
de los propios actos”, ED. Bosch, 1963, N. 5, P. 142). La Corte Sup. Ha
receptado desde antiguo dicha doctrina, habiéndola formulado en época más
reciente en el sentido de que es exigible a las partes un comportamiento
coherente, ajeno a los cambios de conducta perjudiciales, debiéndose
desestimar toda actuación que implique un obrar incompatible con la confianza
que merced a sus actos anteriores, se ha suscitado en la otra parte (Fallos
312:1725; 315:158 y 890). (C. Nac. Civ. y Com. Fed., sala 3ª, 23/05/2000, -
GÓMEZ HNOS. S. DE H. v. YPF. S.A. s/INCUMPLIMIENTO DE CONTRATO.
CAUSA N. 30807/95., entre muchos otros)

En igual sentido, la Cámara de Apelaciones en lo Civil y


Comercial Federal, “En todo casi, la situación harto nebulosa que rodea la nota
de opción de prórroga reconoce como origen de la conducta discrecionalmente
asumida por la actora –al no observar las precauciones que exigían la
naturaleza y trascendencia del acto- extremo que veda la procedencia de
cualquier queja sobre el punto (Conf.. C.S.; doctrina de fallos 252:208;
255:283; 258:299; 298:220; 299:373; 302:478, Entre muchos otros).” (c. nac.
civ. y com. fed., sala 2ª, 03/11/1998, - produmet s.a. v. sociedad mixta
siderurgia argentina /somisa s/ cumplimiento de contrato. causa 5933/91.)

Finalmente, la doctrina citada también es seguida por la


Cámara de Apelaciones en lo Comercial: “.... Aún no mediando contrato ni
pacto que observar o cumplir, no es lícito intentar desconocer una declaración
de voluntad o una situación de aquiescencia. Es inadmisible el intento de
ejercer judicialmente un derecho subjetivo o facultad jurídica incompatible con
el sentido que la buena fe atribuye a la conducta anterior. El venir contra o
contravenir el hecho propio comprende también una conducta tendiente no ya a
destruir lo hecho sino a desconocerlo, a evitar sus consecuencias o a eludirlas.
Nótese también que una de las consecuencias del deber de obrar de buena fe
es la necesidad de un comportamiento coherente”. C. Nac. Com., sala D,
20/02/1984, - GIUDICE, CARLOS v. ASTILLEROS ALIANZA SA. ).

En conclusión, debemos destacar una vez más, que luego


de tomar intervención en el caso, aceptar el trámite, dar curso a la
asistencia médica ¿Por qué no se hizo cargo de los daños sufridos en su
totalidad?

No lo sabemos. Pero lo que sí podemos asegurar es que


ha mostrado una conducta jurídicamente relevante que denota aceptar la
responsabilidad que tiene con mi mandante y lo cual genera que en esta
instancia no pueda negar, por lo menos de manera seria, que es civilmente
responsable del siniestro ocurrido.

Despejada, entonces, cualquier duda sobre el


reconocimiento de responsabilidad efectuado por PREVENCION
ASEGURADORA DE RIESGOS DEL TRABAJO S.A. corresponde
adentrarnos en los daños sufridos.

Veamos, entonces, el alcance de la reparación por los


cuales la demandada deberá responder.

V.- Responsabilidad emergente de la ley 24.557.

De acuerdo con los hechos reseñados, la responsabilidad debe


atribuirse en virtud de lo dispuesto por el Art. 6 de la ley 24.557.
La responsabilidad de la demandada, surge palmariamente
del Art. 6 de ley 24.557, el cual reza en su parte pertinente:

“Se considera accidente de trabajo a todo acontecimiento


súbito y violento ocurrido por el hecho o en ocasión del trabajo, o en el
trayecto entre el domicilio del trabajador y el lugar de trabajo, siempre y
cuando el damnificado no hubiere interrumpido o alterado dicho trayecto por
causas ajenas al trabajo.”

De lo expuesto surge la evidente responsabilidad emanada


de la ley.

Tal como define clásicamente la doctrina en el accidente en


circunstancia laboral: “Si bien la vinculación del accidente con el hecho o con la
ocasión del trabajo, en la literalidad del valor de las palabras, debería suponer
una diferencia conceptual en la que el primero reclamaría una relación de
causalidad en tanto la segunda sólo demandaría la circunstancia de tiempo y
lugar que implica la ocasionalidad y que no exige así un nexo causal con el
trabajo, no es éste el criterio seguido mayoritariamente en la Argentina tanto en
el marco de las leyes anteriores como en la actual.

En efecto, así como frente al mismo presupuesto causal del


contemplado en el artículo 2º de la ley 24.028 se afirmaba que el accidente es
“del trabajo” si el trabajo y las condiciones en que se presta son la causa
ocasional del daño, es decir que debe haber relación de causalidad(no de
actualidad) entre el trabajo y el riesgo en el sentido en que sea el trabajo la
causa que expone al operario al riesgo propio de la industria o agrava la
exposición de un riesgo genérico, en el marco del actual texto legal también
pudo sostenerse que a los fines de la imputación de la autoria no basta por
cierto, que el episodio haya ocurrido” en ” el trabajo o “durante” la jornada
como ocurre en las llamadas “muertes súbitas”, los “paros cardiorrespiratorios”
que, por así decirlo, le acontecen al trabajador en el establecimiento sin que
medie ningún aporte circunstancial del trabajo en la causación y que
igualmente hubieren podido afectarle en su domicilio o en cualquier lugar
distinto. El trabajo no es, respecto de tales efectos, sino una mera condición
irrelevante o indiferente asimilable a una fuerza mayor” 1.

Asimismo, veremos como además del reconocimiento legal


del derecho que ampara a mi mandante, también lo ha admitido expresamente
la demandada a través de sus actos.

Por otro lado, la Aseguradora de Riesgos de Trabajo, es


responsable por su conducta negligente, al incumplir lo ordenado en los arts. 1,
4, inc.2°; 31, inciso 1° de la LRT, el decreto 170/96, y la resolución 43/97; de la
SRT.

Las normas citadas obligan a la misma a efectuar controles


periódicos, para indicar a sus asegurados las medidas de seguridad que deben
tomar a los fines de prevenir accidentes, como así también llevar registros de
siniestralidad por establecimiento, y a realizar las correspondientes denuncias
en caso de que las empresas no cumplan con los planes de seguridad
sugeridos por las mismas.

Además, están obligadas a brindar cursos a los


trabajadores de las empresas aseguradas a los fines de prevenir accidentes,
pues son éstos últimos los beneficiarios de los contratos que suscribieron el
asegurador y el empleador.

En efecto, el Art. 19 del decreto 170/96; en su inciso c)


establece: “Brindar capacitación a los trabajadores en técnicas de prevención
de riesgos”.

El Art. siguiente obliga a las aseguradoras que: “deberán


contar con personal especializado en higiene y seguridad o medicina de
trabajo…” y en el artículo 21, de citado decreto, indica que: “ La capacitación
brindada, por la aseguradora deberá realizarse en el domicilio del empleador o
del establecimiento en su caso, salvo acuerdo en contrario. Las fechas y
horarios de capacitación serán acordados con el empleador. Los trabajadores
estarán obligados a concurrir a éstos cursos de capacitación que se dicten

1
Mario E. Ackerman. Tratado de Derecho del Trabajo. Santa Fe, Rubinzal Culzoni Editores,

2007 p.133.
dentro de sus horarios de trabajo, y a firmar las constancias correspondientes.”

VI.- Inconstitucionalidad Arts. 8, 21, 22 y 46 de la ley


24.557, art. 4°, apartado 1°, de la ley 26.773, Decreto de necesidad y
urgencia 54/2017 y Ley 27348.-

El hecho de que el suscripto no haya seguido el trámite


reglado por los arts. 21 y 22 de la Ley de Riesgos de Trabajo no resulta óbice
para la admisibilidad y procedencia de la presente acción.

Sobre el punto, tacho de inconstitucionales las normas


contenidas en los arts 8 apartado 3, 21, 22 y 46 de la ley 24.557 y art. 4°,
apartado 1° de la ley 26.773; ello con fundamento en las diversas razones que
a continuación expongo, siendo cada una de ellas suficiente como para
justificar la procedencia de la tacha efectuada:

A) En primer lugar, la inconstitucionalidad que planteo


surge a modo de consecuencia directa e inmediata de la invalidez
constitucional del Art. 46 LRT, conforme actual doctrina de la CSJN en el
precedente ‘’Castillo’’ y luego de modo más que pacifico por nuestros tribunales
inferiores.

De este modo el mencionado precedente de nuestro Alto


Tribunal resuelve:

“El citado art. 46, inc. 1 de la LRT, censurado por el a quo


fundamentalmente con base en el art. 75, inc. 22, de la CN y jurisprudencia de
esta Corte, dispone: ‘Las resoluciones de las comisiones médicas provinciales
serán recurribles y se sustanciarán ante el juez federal con competencia en
cada provincia ante el cual se formulará la correspondiente expresión de
agravios o ante la Comisión Médica Central a opción de cada trabajador [...].
Las resoluciones que dicte el juez federal con competencia en cada provincia y
las que dicte la Comisión Médica Central serán recurribles ante la Cámara
Federal de la Seguridad Social’”.
“Desde su instalación, la Corte ha sostenido que la
competencia de los tribunales federales es, por su naturaleza, restrictiva, de
excepción y con atribuciones limitadas a los casos que menciona el art. 100
―actual art. 116― (Fallos: 1: 170; 190:170; 283:429 y 302:1209, entre muchos
otros), tal como, por lo demás, lo establece la ley 27, e incluso la ley 48 para lo
concerniente a la competencia apelada extraordinaria del Tribunal (art. 15)”.

“La reforma de la Constitución Nacional producida en 1994


no ha hecho más que profundizar este principio arquitectónico de nuestro orden
constitucional, al precisar, como ya lo había puesto en claro la jurisprudencia
del Tribunal (Fallos: 248:781, 782, consid. 1, sus citas y otros), que el dictado
de las normas mentadas en el art. 75, inc. 12, podía asumir, sin mengua de su
naturaleza común, la forma de cuerpos ‘unificados o separados’”.

“No es constitucionalmente aceptable que la Nación pueda,


al reglamentar materias que son como principio propias del derecho común,
ejercer una potestad distinta de la que específicamente le confiere el citado art.
75, inc. 12. Lo contrario implicaría tanto como reconocer que las pautas
limitativas que fija la Constitución Nacional cuando se trata de derecho común,
referentes a la no alteración de las jurisdicciones locales y a la aplicación de
esas leyes por los tribunales de provincias si las cosas o las personas cayeren
bajo sus respectivas jurisdicciones, pueden ser obviadas por la sola voluntad
del legislador (Fallos: 271:206, 209, consid. 4)”.

“La Ley de Riesgos del Trabajo, en primer lugar, no


contiene disposición expresa alguna que declare federal el régimen de
reparaciones sub lite (doctrina de Fallos: 248:781, 783, consid. 3). Además,
parece indudable que el régimen procesal que instrumenta el impugnado art.
46, inc. 1, no puede revestir, si de intencionalidad inequívoca se trata, un
carácter siquiera indicativo. En segundo término, un doble orden de
circunstancias surge con toda nitidez a los fines del sub discussio: la citada ley,
por un lado, regula sustancialmente sólo relaciones entre particulares y, por el
otro, de sus preceptos no aparece manifiesta la existencia de una específica
finalidad federal para sustentar una declaración de tal naturaleza (ídem
paréntesis anterior). En tal sentido, la aparición de las aseguradoras de riesgos
del trabajo como nuevo sujeto en los nexos aludidos, lejos de enervar este
aserto lo consolida, desde el momento en que aquéllas son ‘entidades de
derecho privado’ (ley 24.557, art. 26, inc. 1)”.

“Si a todo ello se suma que la mencionada ley no tuvo otro


objeto, para lo que interesa, que establecer, bien que bajo algunas
modalidades propias, la regulación de un universo jurídico que, materialmente
considerado, es análogo al que contemplaban las leyes 9688 y 24.028, cabe
concluir en la inexistencia de razón valedera alguna para prescindir de la
reiterada y ya recordada jurisprudencia de esta Corte, que reconoce carácter
común a las disposiciones que rigen las relaciones jurídicas de la presente
causa”.

“Toda pretensión tendiente a conferir naturaleza federal a


normas que regularmente pertenecen al orden común debe ser escrutada con
el mayor rigor, sobre todo por cuanto es deber indeclinable del Tribunal impedir
que, a través de esos medios, se restrinjan indebidamente las facultades
jurisdiccionales de las provincias, que son inherentes al concepto jurídico de
autonomía (Fallos: 248:781, 783, consid. 2, y otros). Es menester no olvidar
que la reserva de la jurisdicción provincial de la que daban cuenta los ya
citados arts. 67, inc. 11, y 100 de la CN (actuales arts. 75, inc. 12, y 116), era
ajena al texto de 1853 y fue introducida por la Convención de 1860, con el
deliberado propósito de impedir que las provincias carecieran de jurisdicción en
las materias a que dicha norma hace referencia”.

“La Ley de Riesgos del Trabajo, de tal manera, ha


producido dos consecuencias incompatibles con la Constitución Nacional:
impedir que la justicia provincial cumpla la misión que le es propia y
desnaturalizar la del juez federal al convertirlo en magistrado ‘de fuero común’
(Fallos: 113:263, 269)”.

“Que, en suma, la competencia federal en cuestión no


encuentra otro basamento que el mero arbitrio del legislador. En consecuencia,
el fallo de la Sala Primera de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de
Mendoza, que mantuvo la resolución de primera instancia en cuanto había
declarado la inconstitucionalidad del art. 46, inc. 1 de la ley 24.557 en el
supuesto materia de este litigio, debe ser confirmado”.

(“Castillo, Ángel Santos c/ Cerámica Alberdi S.A.”, CSJN,


7/9/04, elDial, AA23AE).

A su vez, la propia Corte Suprema de Justicia de la Nación


ha admitido la validez del ejercicio de ciertas potestades jurisdiccionales por
parte de órganos de la Administración Pública, pero ello es a condición de que
la decisión de los mismos pueda posteriormente ser objeto de un control
judicial suficiente. En función de ello, la inconstitucionalidad del trámite reglado
por la ley para el ejercicio de dicho control (art. 46 LRT), provoca
necesariamente la invalidez de la actuación misma de tales organismos
(comisiones médicas), desde que resulta imposible escindir ambos tramos o
etapas de un mismo procedimiento.

Es que el esquema o diseño estructurado por la LRT en


orden al procedimiento, resolución e impugnación de las decisiones de las
comisiones médicas constituye un todo inseparable, no pudiendo admitirse la
validez constitucional de uno de los aspectos y descalificarse el restante.
Siendo así, la ineficacia constitucional de uno de ellos (etapa de revisión y
control jurisdiccional) provoca irremediablemente el derrumbe de todo el
sistema.

En este sentido es pacífica la jurisprudencia:

“Derivado de la inconstitucionalidad del art. 46 de la ley


24.557, se impone declarar que lo dispuesto por los arts. 8, 21 y 22 del mismo
ordenamiento ―preceptos que se refieren a la intervención de las comisiones
médicas― resulta inaplicable”.(“Aguirre, María Cristina c/ Provincia ART S.A. s/
accidente de trabajo. Acción especial”, SCBA, 8/2/06, elDial, W18AB7).

"Vázquez Vialard nos explica que 'la ley 24557, con el


loable propósito de evitar la introducción de cuestiones que dilatan el proceso,
ha establecido un procedimiento de actuación que puede traer inconvenientes
en determinadas situaciones cuando lo que se controvierte es una cuestión
jurídica y no una cuestión estrictamente médica' (D.T. 1998-B-2179/2180)". -El
autor citado concluye: "En mi opinión, cuando la controversia gira alrededor de
cuestiones jurídicas, o de hecho y prueba, las Comisiones Médicas carecen de
competencia para intervenir y el tema debe ser sometido a la justicia del
trabajo, ámbito en el que también se deberá demandar el reconocimiento de las
prestaciones dinerarias y en especie de la LRT, por obvias razones de
economía procesal y para cumplir con el imperativo constitucional del art. 14
bis ('El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá
carácter de integral e irrenunciable'). Cualquier norma legal o reglamentaria
que diera una solución diferente debería ser declarada contraria a nuestra
Norma Fundamental" (op. cit., págs. 296/297). (Voto del Dr. Balladini)."
("Albarracín Claudio Alejandro c/ Frutas Pesce y Otro s/Accidente de Trabajo y
Cobro de Haberes s/ Inaplicabilidad de Ley", 20/10/03. STJ de Río Negro SL,
elDial - AX1DFF)

“La Ley de Riesgos del Trabajo dispone que las comisiones


médicas serán las encargadas de determinar la naturaleza laboral del
accidente, así como la graduación de la invalidez y la revisión de las
circunstancias que importan en una calificación jurídica, lo que es propio de un
órgano jurisdiccional y no administrativo. Sostener la constitucionalidad de la
ley en tal sentido importaría concederle legitimidad a la “jurisdicción médica’, lo
que carece de raigambre constitucional, excediendo las facultades acordadas
por la Constitución Nacional, en franca violación al principio de división de
poderes consagrados por la Carta Magna”. (“Cardozo, Alejandro Fabián c/
Provincia ART S.A. P/ ACC”, Primera Cámara Laboral de Mendoza,
Circunscripción 1ª, 27/7/06, elDial, MC3A08).

“La competencia atribuida a la Comisión Médica debe ser


interpretada en los límites establecidos por los arts. 18 y 109 de la CN,
conforme los cuales la garantía constitucional del juez natural establecida en
nuestro sistema republicano sólo se logra cuando la función judicial es
cumplida por un juzgador imparcial integrante del Poder Judicial”. (“Provincia
S.A. ART en Jº 32.163, “Fronceda, Luis c/ Inst. Provincial de Juegos y Casinos
de la Provincia y otros p/ enf. acc. s/ inc. - cas.”, CSJ de Mendoza, 5/6/08).
Ante tal situación, resta únicamente al justiciable la
posibilidad de acudir ante el Juez competente (juzgado Nacional con
competencia en lo laboral) para demandar directamente, y por la vía procesal
correspondiente (demanda ordinaria) la reparación del daño sufrido.

Las mencionadas comisiones carecen de formación


jurídico-técnica para investigar los hechos, determinar la verdad o certeza de
los mismos y utilizar adecuadamente los medios de prueba y la valoración o
ponderación de los distintos elementos probatorios, conforme a una correcta
hermenéutica jurídica.

La independencia del ejercicio de la función jurisdiccional y


del Poder judicial como poder constituye un ‘‘deber’’ funcional del Juez y un
“derecho’’ a la jurisdicción del justiciable, siendo semántica toda
argumentación sobre la independencia o imparcialidad que se quiera atribuir a
las comisiones médica, en detrimento de la jurisdicción local, violando con ello
la voluntad del poder constituyente (art. 5,116 y 114 inc. 1º de la Constitución
Nacional). Es el poder judicial quien tiene el ejercicio exclusivo de
competencias privativas como las de ‘‘interpretar’’ y ‘‘aplicar’’ la ley sin
intervención de los otros poderes.

Las funciones atribuidas a las ‘‘comisiones médicas’’ (art.


8.21 y 22 LRT ) las llevan a emitir un acto de claro contenido jurisdiccional y
eso es, precisamente, lo que prohíbe la constitución nacional (art. 109), por
tratarse de una función exclusiva e indelegable del Poder Judicial (art. 5, 116, y
75 inc 12 de la Constitución Nacional) y de total exclusión de la administración
y justifica federal (art. 121 y 75 inc. 12 C.N), ya que las cosas y las personas
caen en el presente caso dentro de la jurisdicción provincial y de modo alguno
involucra a las personas a que se refiere el art, 116 de la Constitución Nacional.

Dichas prohibiciones son normas constitucionales


operativas, imperativas y de orden público, sobre las cuales no pueden avanzar
los poderes constituidos mediante la sanción de normas de inferior jerarquía
que atribuyan competencias que no correspondan al poder administrador, sino
a otro poder del Estado (el judicial).
En definitiva las funciones cuasi –jurisdiccionales de las
comisiones medicas colisionan gravemente con la garantía constitucional del
debido proceso (art. 18 C.N) conduciendo a soluciones que no se compadecen
con los fines personalistas o ‘’ pro hominis’’ de la ley Fundamental, entre ellas,
la prohibición del juzgamiento por ‘‘comisiones especiales’’ (art. 18 C.N). Tal
calificación es la que cabe predicar de las ‘‘Comisiónes Medicas”, que como es
obvio al estar integradas por médicos, solo están capacitadas para dictaminar
sobre materia propia de la ciencia médica o del arte de curar, careciendo de
idoneidad técnico-jurídica para ejercer funciones jurisdiccionales.

A modo de colofón, estimo necesario remarcar que los


fallos dictados en los últimos tiempos con relación a esta materia por el máximo
Tribunal de Justicia de nuestro país, han generado serias dudas al respecto a
cómo debe entenderse que ha quedado diseñado el sistema tendiente a
obtener la reparación de infortunios laborales, al punto tal que existen
opiniones encontradas tanto en doctrina como en jurisprudencia, respecto al
alcance que corresponde otorgar a dichos precedentes judiciales.

En ese contexto, debe entenderse presente que estamos


ante un reclamo que interpone un trabajador persiguiendo la reparación de los
daños que padece a consecuencia de un accidente sufrido durante el
desenvolvimiento de un contrato de trabajo , por lo que no parece atinado ni
prudente que se prioricen cuestiones de índole formal por encima del derecho
de aquel.

B) Por los mismo motivos hasta aquí expuestos, y en virtud


que la disposición prevista en el apartado 1°, del Art. 4° de la ley 26.773,
prosigue en la misma inteligencia que las normas aquí atacadas de
inconstitucionales, solicitamos a VS que la declaración de inconstitucionalidad
efectuada se haga extensiva al mencionado apartado. Véase que el apartado
atacado, importa nuevas funciones y atribuciones a las Comisiones médicas,
previsiones relacionadas con la determinación de incapacidades laborativas sin
el debido contralor judicial, así como la determinación de los montos que le
corresponderían percibir al trabajador. Cuestiones éstas, que en el presente
capítulo se encuentran tachadas de inconstitucional y por ende corresponden
hacer extensivo al apartado citado.

C) Recientemente, el poder ejecutivo dictó el decreto de


Necesidad y Urgencia 54/2017 y la ley 27348.

Sin temor a reiterarnos (obligados se reiteran una y otra vez


normas que avasallan los derechos constitucionales de los trabajadores)
solicitamos a VS declare la inconstitucionalidad del Decreto 54/2017 en sus
artículos 1,2, 3, 13, 14 y concordantes. Y se declare la inconstitucionalidad de
los art. 1,2,3, 13, 14, 15 y concordantes de la ley 27348.

Dada la idéntica redacción de ambas normas (otra muestra del


dislate legislativo generado por el PEN), trataremos las ofensas
constitucionales de dichas normas de modo conjunto.

Resulta evidente, que el decreto mencionado, en el articulado


tachado de inconstitucional, reitera y profundiza el procedimiento ante las
Comisiones médicas que ya estableciera el Art. 46 de la ley 24557. Con el
agravante que establece un procedimiento obligatorio por parte del trabajador a
efectos de poder acceder a la justicia.

Es decir, si el trabajador quiere reclamar sus derechos, a


diferencia de cualquier ciudadano, debe primero atravesar un engorroso (y a la
fecha inexistente) procedimiento previo que únicamente tiene como objeto
impedir y dificultar el reconocimiento completo de sus derechos, el cual sólo
puede estar dado por el órgano judicial.

Dicho de otro modo, el decreto establece que el trabajador es una


especie de ciudadano de "segunda categoría" que, si quiere acceder a la
justicia, no tiene las mismas prerrogativas que el resto de la ciudadanía.

El fundamento central del dictado de las normas (ver la exposición


de motivos) es la alta litigiosidad dada en el marco de la ley 24557.

Conclusión, ante el supuesto problema de la elevada cantidad de


reclamos judiciales, la solución de la norma es....impedirlos.
Pareciera evidente, que el negar el acceso a la justicia, lo único que
evita es la verdadera consagración de los derechos constitucionales mas
elementales de la república, contenidos en los artículos fundamentales de
nuestra Carta Magna, tales como el Art. 14, 16,17,18,19 y 28 de la Constitución
Nacional.

Resulta indignante que un gobierno de turno intente, evitando la


discusión parlamentaria, restringir y pulverizar de éste modo los derechos de
los trabajadores. El punto más absurdo, tal vez, sea la profundización de
procedimientos e instancias administrativas, que nuestro más Alto Tribunal, ya
ha declarado inconstitucional en reiterados fallos desde el año 2004 (véase
apartado A del presente capítulo).

Veamos entonces los vastos fundamentos que impone la declaración de


inconstitucionalidad de las normas en crisis.

C.1) La supuesta Necesidad y Urgencia.

EL decreto 54/2017 fue dictado en el marco de la supuesta necesidad y


urgencia fundada en el receso legislativo (ver exposición de motivos del
decreto). Dicho fundamento, del cual de su simple lectura se desprende que no
existe ni necesidad ni urgencia, resulta la única referencia efectuada por el
poder ejecutivo a efectos de dictar la norma en cuestión.

Evidentemente, el mecanismo utilizado es una mera argucia para evitar


el tratamiento legislativo de una norma fundamental que regla la salud de los
trabajadores.

Al respecto La Corte Suprema ha determinado en un caso de similares aristas:

"Cabe confirmar la sentencia que hizo lugar a la acción de


amparo promovida con el objeto de que se declare la inconstitucionalidad del
decreto de necesidad y urgencia 558/02 -que introdujo modificaciones a la ley
20.091- de entidades de seguros y su control-, pues dichas reformas
incorporadas por el Poder Ejecutivo no traducen una decisión de tipo
coyuntural destinada a paliar una supuesta situación excepcional en el sector,
sino que, por el contrario, revisten el carácter de normas permanentes
modificatorias de leyes del Congreso Nacional.

Si la Corte, en ejercicio de la facultad de control ante el dictado


por el Congreso de leyes de emergencia, ha verificado desde el precedente
“Ercolano” (Fallos:136:161) la concurrencia de una genuina situación de
emergencia que imponga al Estado el deber de amparar los intereses
vitales de la comunidad -esto es, corroborar que la declaración del
legislador encuentre debido sustento en la realidad-, con mayor razón
debe ejercer idéntica evaluación respecto de la circunstancias de
excepción cuando ellas son invocadas unilateralmente por el Presidente
de la Nación para ejercer facultades legisferantes que por regla
constitucional no le pertenecen (arts. 44 y 99, inciso 3º, párrafo 2º, de la
Constitución Nacional). (Del Voto de la Dra. Argibay).

En nuestro sistema constitucional, el Congreso Nacional es el único


órgano titular de la función legislativa, por lo cual los actos emanados del
Poder Ejecutivo Nacional en ejercicio de las facultades conferidas en el artículo
99 inc. 3º de la Constitución Nacional sólo pueden identificarse con una ley a
partir de su ratificación por aquél, pues desde ese momento, y no antes, existe
la voluntad legislativa plasmada en una norma (Voto del Dr. Juan Carlos
Maqueda).

Dado que el texto constitucional no habilita a concluir en que la necesidad y


urgencia a la que hace referencia el inciso 3º del art. 99 de la Constitución
Nacional sea la necesidad y urgencia del Poder Ejecutivo en imponer su
agenda -habitualmente de origen político circunstancial- sustituyendo al
Congreso de la Nación en el ejercicio de la actividad legislativa que le es
propia-, cabe confirmar la sentencia que hizo lugar a la acción de amparo
promovida con el objeto de que se declare la inconstitucionalidad del decreto
de necesidad y urgencia 558/02 -que introdujo modificaciones a la ley 20.091
(de entidades de seguros y su control)-, pues tal norma no supera el test de
validez constitucional fundado en el examen de la concurrencia de dichas
razones excepcionales (Voto del Dr. Juan Carlos Maqueda)."(lo resaltado es
propio)2

El fallo citado correspondiente a nuestro Mas Alto Tribunal da


plena claridad de los motivos que demuestran en el caso de autos la
inexistencia de necesidad y urgencia alegada por el poder ejecutivo y que
imponen la declaración de inconstitucionalidad del decreto en crisis.

En este sentido, la doctrina más destacada es conteste.

"Para algunos – en la corriente en la que nos enrolamos – los decretos


de necesidad y urgencia dictados en los últimos años en materia laboral han
incrementado la inseguridad jurídica que ha caracterizado a la Argentina en los
últimos años – que al decir de Oscar Geréz en un trabajo publicado en esta
revista, N. 16/2003, P. 163-, “…Reflejada en los continuos cambios y la
mutación en el régimen jurídico aplicable que, lejos de procurar un descenso –
o al menos – el mantenimiento de la tasa de desempleo – más bien lo acentuó
-, al haber actuado como un elemento catalizador, incrementando la expulsión
de mano de obra o el trabajo marginal”. Consideramos que no es un
fundamento jurídico sino político, “que resulta irrelevante que el
Congreso esté o no en el período ordinario de sesiones… de lo que se
trata y se requiere es la imposibilidad de legislar, y no simplemente estar
en receso”. (lo resaltado es nuestro).3

"Algunos constitucionalistas, como Quiroga Lavié, Pérez Hualde,


Bidart Campos, entre varios, consideran que no sólo deben encontrarse
impedidos los trámites ordinarios sino también los posibles; se exige la virtual
parálisis institucional; un verdadero estado de necesidad, la crisis política
entendida como la falta de respuesta absoluta del Poder Legislativo ante la
necesidad imperiosa de su intervención.

2
Consumidores Argentinos c/ EN - PEN - Dto. 558/02-SS - ley

20.091 s/ amparo ley 16.986. Fecha: 19 de mayo de 2010 Fallos: 333:633

3
Grisolía, Julio A. (2011) Summa Laboral Doctrina – Legislación

– Jurisprudencia, Revista de Derecho Laboral y Seguridad Social. Buenos Aires, Argentina: Ed.

Abeledo Perrot, Tomo I, P. 290.


Carlos Etala aconseja utilizar como interpretación el art. 16 Const.
de Francia de la 5ª República de 1958, que en su parte pertinente expresa:
“Cuando las instituciones de la República, la independencia de la Nación, la
integridad de su territorio o la ejecución de sus compromisos internacionales
están amenazadas, de una manera grave e inmediata, y cuando el
funcionamiento regular de los poderes públicos constitucionales se
interrumpe…” (“La persistencia en el dictado de pretendidos decretos de
necesidad y urgencia, claramente constitucionales. A propósito de los decretos
50/2002 [LA 2002-A-73], 883/2002 [LA 2002-B-1786] y 662/2003 [LA 2003-B-
1751]”, DT 2003-A-493 y SS.). Para Bidart Campos es cuando existe
imposibilidad de seguir el trámite normal de sanción de las leyes; no debe
representar una mera inconveniencia, ni habilita para escoger
discrecionalmente, por un puro criterio coyuntural y oportunista, entre la
sanción de una ley y la elaboración más rápida de un decreto. La utilización del
decreto no es el procedimiento previsto constitucionalmente para zanjar las
“urgencias” y “necesidades” del Poder Ejecutivo. Cuando el Congreso está en
sesiones él es el árbitro constitucional de la necesidad y la urgencia que existe
en sancionar determinadas leyes, y, agrega, al no estar constituida la Comisión
Bicameral el Poder Ejecutivo de ninguna forma está habilitado para dictar
decretos con sustancia legislativa por razones de “necesidad y urgencia”.

Para la Corte Suprema es atribución judicial evaluar el


presupuesto fáctico que justificaría la adopción de decretos de necesidad y
urgencia, y en este sentido corresponde destacar criterios de mera
conveniencia ajenos a circunstancias extremas de necesidad, puesto que la
Constitución habilita a elegir discrecionalmente entre la sanción de una ley o la
imposición más rápida de ciertos contenidos materiales por medio de un
decreto (in re “Verrocchi, Ezio D. v. Poder Ejecutivo Nacional, Administración
Nacional de Aduanas sobre acción de amparo”, del 19/8/1999, causa V. 916
XXXII, LL 1999-E-593)." 4

4
Grisolía, Julio A. (2011) Summa Laboral Doctrina – Legislación

– Jurisprudencia, Revista de Derecho Laboral y Seguridad Social. Buenos Aires, Argentina: Ed.

Abeledo Perrot, Tomo I, P. 292/293.


C.2) La supresión de un Poder del Estado. La justicia en manos
de MEDICOS.

Las normas en análisis, poseen una única finalidad.

Que el trabajador no acceda a la Poder Judicial cuando sus


derechos se vean afectados.

Cualquier otra lectura que se efectué de las normas mencionadas,


resultan simples distracciones ante la evidente maraña de normas y
procedimientos elaborados por el Poder Ejecutivo que buscan, únicamente,
persuadir al trabajador a través del hostigamiento y superposición de trámites a
lo largo del tiempo que signifiquen a la postre el abandono del derecho.

Claramente, esta finalidad sólo puede realizarse avasallando la


mayoría de derechos y garantías amparados en nuestra Carta Magna.

Veremos a continuación, como de la conjunción de diversas


disposiciones incluidas en la ley 27348, se elimina lisa y llanamente la
posibilidad del debate jurisdiccional.

Véase que la mencionada ley reduce la intervención del Poder


Judicial a la mera revisión de lo dictaminado por las Comisiones Médicas a
través de un recurso directo contra el dictamen médico. De este modo este
modo establece "Los recursos interpuestos procederán en relación y con
efecto suspensivo, a excepción de los siguientes casos, en los que procederán
con efecto devolutivo..." (art. 2 ley 27348).

Y es aquí donde se encuentra la clave de bóveda.

La ley establece que ante el dictamen emanado por la Comisión


Médica el recuso ante la justicia laboral, únicamente procederá en relación. Es
decir, no existe instancia judicial de debate amplio sobre el sinfín de
cuestiones de transcendencia legal que pueden suscitarse en torno a un
accidente laboral.

En este sentido, llegado el recurso a los estrados del tribunal, el


Magistrado actuante únicamente podrá revisar el dictamen de la Comisión
Médica, en lo que fuera materia de competencia de dicha Comisión, pero no
podrá otorgar un debate amplio y sin limitantes sobre las diversas cuestiones
excluidas de dicho organismo administrativo.

En este sentido, la estructura del Poder Judicial pasaría a tener un


rol de mero empleado administrativo, revisor de la decisión de otro empleado
administrativo.

Vale decir el recuso que propone la ley, únicamente permite


revisar los términos del dictamen administrativo (ello dado que sólo es
susceptible de ser recurrido en relación) mas no permite introducir cuestiones
que la Comisión médica no haya tratado en su dictamen.

La violación a los arts. 14 bis, 17,18,19 y 28 de la CN resultan


alarmantes.

La profundización del trámite por ante las Comisiones Médicas,


que ya ha recibido innumerables fallos determinando su palmaria
inconstitucionalidad ahora ha sido transformada en un "corset" que envuelve a
la actuación del Poder Judicial.

De esta manera, nótese, que en caso de proseguir el trámite


previsto por la ley 27348, el actor no podría nunca, en ninguna instancias,
solicitar la declaración de inconstitucionalidad de la enorme cantidad de normas
y disposiciones que atropellan sus derechos (tal es el caso de la presente
demanda). En este sentido podrá observar SS que en las presentes
actuaciones se persigue (mas allá de la indemnización por accidente) la
declaración de inconstitucionalidad de una vasta cantidad de disposiciones
legales que violentan los mas esenciales derechos de raigambre constitucional
del trabajador. Obviamente dicha declaración de inconstitucionalidad no podría
nunca efectuarla los MEDICOS de la Comisión Médica. Y dado que la instancia
judicial es meramente revisora de lo actuado en instancia administrativa,
tampoco podían hacerlo los tribunales intervinientes. Todo ello en una flagrante
violación al artículo 116 de la CN.
Porque no debemos aquí ser timoratos en las definiciones, las
normas en crisis buscan simplemente que los derechos de los trabajadores
sean juzgados por MÉDICOS y no por JUECES.

Así de claro, así de aberrante.

Se establece una violación a los principios republicanos de


división de poderes con la única finalidad de aniquilar los derechos y garantías
de los trabajadores.

Insólitamente, hace más de diez años nuestro más Alto Tribunal


viene sosteniendo de modo reiterado que el procedimiento administrativo en
crisis resulta contrario a la Constitución. El remedio aportado por la ley 27348,
es impedir al Poder Judicial proteger los derechos y garantías constitucionales
socavados.

El decreto 54/2017 y la ley 27348, ratifican y profundizan el


procedimiento previo por ante las Comisiones Médicas, del mismo modo que la
ley 24557 y 26773. Dichas normas son inconstitucionales y así lo ha
determinado la Corte Suprema en reiterados fallos tales como "Castillo",
Venialgo" y "Marchetti" entre muchos otros. Es por ello, que remito a los
extensos argumentos expuestos en el Apartado A) del presente Capítulo y los
doy por reproducidos aquí en torno a la inconstitucionalidad del Art. 46 de la
Ley 24.557 y concordantes.

Nótese que el decreto en crisis no hace más que reiterar las


disposiciones ya declaradas inconstitucionales con el agravante de restringir de
modo obligatorio y previo su cumplimiento, el acceso a la justicia. Sin perjuicio
de la inconstitucionalidad expuesta, dicha norma viola el principio de condición
más favorable estipulado en los artículos 7 y 8 de la LCT.

C.3) Violación de la Condición más favorable para el trabajador.

La insistencia con el procedimiento por ante las comisiones


médicas estipulado en el art. 46 de la ley 24557 y su profundización en tanto su
exigencia de previo y exclusivo trámite, establecen un régimen más regresivo
para el trabajador, buscando no sólo que el trabajador no perciba su justa
reparación sino adicionando estamentos administrativos obligatorios previos al
acceso a la justicia.

Evidentemente esta regresión legislativa, viola el art. 7 y 8 de la


LCT, los cuales consagran el principio de la condición mas favorable. Principio
éste, fundamental del derecho del trabajo.

En este sentido, ninguna norma (ni ley ni decreto) puede


empeorar la situación del trabajador. Nuevamente, el Dr. Grisolia aporta luz
sobre esta cuestión: "Es una de las manifestaciones del principio protectorio o
tuitivo del Derecho del Trabajo, precisamente la razón de ser de este derecho,
que tiende a compensar la desigualdad económica de las partes favoreciendo
jurídicamente al trabajador, el inferior en aquel sentido. Este principio puede
sintetizarse indicando que las normas no se modifican ni sustituyen para
empeorar la situación del trabajador. Debe respetarse la condición más
favorable de que éste gozaba antes del pacto, norma, convenio colectivo o
laudo que intente desmejorarlo. Vulnerar este principio o norma, atento a su
categorización de la ley, motivaría la eventual sanción de nulidad por ilicitud o
prohibición con la que se fulminan estos pactos, conforme a lo previsto en el
art. 44 LCT.: “… en ningún caso tal supresión parcial podrá afectar los
derechos adquiridos por el trabajador en el curso de la relación”. Al respecto
pueden verse los acuerdos plenarios de la C. Nac. Apels. Trab. de la Capital
Federal n. 240, del 26/8/1982 (JA 1982-III-370), n. 104, 31/10/1966, n. 157, del
15/7/1971 (JA 11-1971-300). Asimismo, los fallos de la Corte Sup.,
“Nordensthol, Gustavo J. v. Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del
Estado”, de fecha 2/4/1985 (y en otro similar, Corte Sup., 22/9/1987, DL 1987-
455); allí se sostuvo que el art. 2 inc. a Ley 21.476 (ALJA 1976-B-1077) era
institucional porque la limitación de los derechos individuales y de las
obligaciones nacidos de los contratos en situaciones de excepción o de
emergencia puede reconocerse siempre que las restricciones aludidas dejen a
salvo la sustancia del derecho que se limita, ya que, cualquiera que sea la
gravedad de la situación a que responden las leyes de excepción, no deja de
regir el límite impuesto por el art. 28 CN. (LA 1995-A-26)." 5

5
Grisolía, Julio A. (2011) Summa Laboral Doctrina – Legislación
C.4) De la discriminación ente trabajadores. Art. 16 de la CN.

La ley 27348, en su art. 1°establece: "...Los trabajadores


vinculados por relaciones laborales no registradas con empleadores
alcanzados por lo estatuido en el apartado primero del artículo 28 de la ley
24.557 no están obligados a cumplir con lo dispuesto en el presente artículo y
cuentan con la vía judicial expedita..."

DE este modo se configura una discriminación absolutamente


irrazonable y arbitraria en desmedro de los trabajadores que se encuentran
registrados en debida forma respecto a aquellos que no lo están.

Lo absurdo de la norma muestra un beneficio (el de no tener que


transitar un trámite inconstitucional y tener pleno acceso a la justicia) otorgado
a quienes no han sido registrados conforme a derecho. La justificación a dicha
trascedente diferenciación es inentendible y viola de modo flagrante el art. 16
de la CN.

Resulta esclarecedor un fallo del Juzgado Nacional de Primera


Instancia en lo Laboral n° 41:

“Por lo que se viene coligiendo el DNU pone en una mejor


situación a un trabajador clandestino que otro registrado. ¿Es eso razonable?
Obviamente que no lo es y podríamos traer a colación una gran cantidad de
decisiones del Tribunal Cimero definiendo a la irrazonabilidad en situaciones
menos absurdas que la que estamos analizando…

Pero nos hemos centrado en el principio de igualdad.


Tradicionalmente la Corte ha diseñado dos parámetros de igualdad. Ello en el
sentido de establecer una diferencia entre el juicio de igualdad ‘hacia adentro’
(conformándose con que no se excluya a unos lo que se concede a otros en
iguales circunstancias) y ‘hacia fuera’ (intentando igualar a los que están
incluidos con los que están excluidos de una determinada categoría). En autos
nos encontramos con que la diferencia entre los unos y los otros está fuera de

– Jurisprudencia, Revista de Derecho Laboral y Seguridad Social. Buenos Aires, Argentina: Ed.

Abeledo Perrot, Tomo I, P. 535.


la categoría de trabajador (me gusta decir más persona que trabaja) que
pertenece –si se me permite la expresión- ‘igual a sí mismo’ confundiéndose el
uno con el conjunto ya que existe una identidad ontológica en tanto persona.
Que una persona tenga una relación laboral registrada o no registrada no
depende de él, ni mucho menos de la naturaleza de la prestación laboral que
entrega al empleador. Si fulano se accidenta estando ‘en negro’ y mengano
también sufre un infortunio laboral poseyendo su recibo de sueldo ‘en legal
forma’, no altera la categoría de igualdad en que se encuentran. ¿Por qué uno
tiene la ‘vía judicial expedita’ y el otro no?…

Sin ningún tipo de dudas el art. 1º, DNU 54/2017 establece


una desigualdad peyorativa (semiológicamente en clave de exclusión),
respecto de trabajadores como la actora legalmente inscripta, en relación
a relaciones laborales no registradas (total o parcialmente, podrá adunar el
intérprete)…

Como vimos, si el Más Alto Tribunal de la República ha hecho


mérito de la desigualdad de las personas que trabajan en relación a un
ciudadano que sufre un accidente (juicio de igualdad hacia fuera), con mayor
razón resulta palmaria la violación a la igualdad de una misma categoría de
personas… las que trabajan…

Es una desigualdad que viola, además, un derecho humano


internacionalmente reconocido como el contemplado en el art. 25.1, PSJCR:
‘Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido o a cualquier otro
recurso efectivo ante los jueces o tribunales competentes, que la ampare
contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la
Constitución, la ley o la presente Convención, aun cuando tal violación sea
cometida por personas que actúen en ejercicio de sus funciones oficiales’…"6

Por todo lo expuesto, solicito a VS se declare la


inconstitucionalidad del decreto 54/2017 y la ley 27348por ser violatorio de los
fundamentales derechos de raigambre constitucional de acceso a la justicia,

6
Juzgado Nacional del Trabajo n° 41, " Martinez Nacncy Mabel

C/ QBE ART", expte n°: 8361/2017, inédito.


igualdad ante la ley, debido proceso, derecho de propiedad y razonabilidad
contenidos en los Arts. 14,16, 17, 18, 9 y 28 de la Constitución Nacional y
violatorio asimismo del Art. 75, 99 inciso 3 y 116 de la Constitución Nacional.

VI.- Inconstitucionalidad del art. 12 y concordantes de la ley


24.557

Conforme las cuestiones de hecho y derecho que a continuación


se exponen, dejamos planteada y peticionamos se declare la
inconstitucionalidad del art. 12 de la ley 24.557, en cuanto rige el modo en el
cual debe calcularse el Ingreso Base Mensual, parámetro, éste, fundamental
para determinar la indemnización a percibir por parte del trabajador, toda vez
que el mismo conculca los principios constitucionales básicos contemplados en
los arts. 14 bis,16,17,18,19, 28, 75 inc. 23 y 75 inc.22 de nuestra Carta Magna.
Toda vez que disminuye y establece topes de modo irrazonable y arbitrario
sobre los montos percibidos por el trabajador que deberán tenerse en cuenta
para el cálculo indemnizatorio.

El art. 12 de la LRT dispone en relación al Ingreso Base


Mensual que "a los efectos de determinar la cuantía de las prestaciones
dinerarias se considera ingreso base la cantidad que resulte de dividir la suma
total de las remuneraciones sujetas a aportes y contribuciones, con destino al
Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones, devengadas en los DOCE (12)
meses anteriores a la primera manifestación invalidante, o en el tiempo de
prestación de servicio si fuera menor a UN (1) año, por el número de días
corridos comprendidos en el período considerado."

Evidentemente, la disposición legal deja en evidencia que la


formulación del módulo económico no computa toda la retribución que percibe
el trabajador. Es fácil colegir, entonces, que las prestaciones a calcular no
reflejarán el auténtico ingreso que el trabajador recibe en actividad y que, en
caso de probarse en autos la existencia de incapacidad laborativa, perderá de
ganar en el futuro.
Ello por cuanto, el art. 12 tachado de inconstitucional, dispone que
sólo se habrán de tomar en cuenta las remuneraciones sujetas a aportes y
contribuciones, las cuales son sujetas a cotización (esta inteligencia sigue el
art. 23 apartado 2° de la LRT). Tal como se expone, el salario sobre cuya base
se calculan las reparaciones tarifadas tal como lo dispone el art. 12 de la LRT
no es el real, auténtico y completo ingreso que percibe el trabajador cuando
presta servicios.

Ahora bien, no es ésta la única restricción que sufre el trabajador


a su ingreso, que perjudica de modo directo la prestación dineraria a percibir.
También resulta inconstitucional el tope "oculto" previsto en el citado artículo.

Véase, que el art. 12 de la ley 24.557, establece que para


determinar las prestaciones dinerarias sólo se considera ingreso base "la
cantidad que resulte de dividir la suma total de las remuneraciones sujetas a
aportes y contribuciones". Dicha norma debe ser analizada a la luz del art. 9 de
la ley 24.241, la cual dispone a los fines del cálculo de los aportes y
contribuciones jubilatorios que: " A los fines del cálculo de los aportes y
contribuciones correspondientes al SISTEMA INTEGRADO DE
JUBILACIONES Y PENSIONES (SIJP) las remuneraciones no podrán ser
inferiores al importe equivalente a TRES (3) veces el valor del módulo
previsional (MOPRE) definido en el artículo 21. A su vez, a los fines
exclusivamente del cálculo de los aportes previstos en los incisos a) y c) del
artículo 10, la mencionada base imponible previsional tendrá un límite máximo
equivalente a SETENTA Y CINCO (75) veces el valor del módulo previsional
(MOPRE)."

Esto quiere decir, que el salario de cotización jubilatorio se


encuentra limitado, sin perjuicio de que el salario real del trabajador sea
superior.

Como corolario de ello, vemos que además de que la regla del art.
12 limita los valores y conceptos a considerar para el cálculo del Ingreso Base,
opera una segunda limitación, la cual consiste en que para computar aquel
módulo no puede tenerse en cuenta un salario superior al valor que se haya
fijado en cada período como tope máximo para las retenciones por aportes
jubilatorios y para las contribuciones patronales con igual destino. Ello
demuestra que el art. 12 de la ley 24.557 no hace más que mutilar y restringir el
valor salarial a computar a la hora de calcular las prestaciones de contenido
patrimonial a abonar a los damnificados de un infortunio laboral. En este
sentido los topes generales y particulares al salario del trabajador, provocan
una distorsión muy marcada, que desvirtuad la indemnización a percibir 7.

En este sentido, la inconstitucionalidad de los topes fijados por la


ley 24.557, ha sido recepcionado por la Corte Suprema y ratificado
reiteradamente por nuestros tribunales, ya sean topes que afecten de modo
directo a la indemnización (tal como era el art. 14 de la LRT previo a su
modificación por el decreto 1694/09) o aquellos que afecten al salario a
considerarse a efectos del cálculo indemnizatorio, tales como el contenido en el
art. 12 del la LRT.

En idéntico sentido se ha manifestado la doctrina citada respecto


del precedente "Ascua"8 del más Alto Tribunal. En este caso la Corte va
mucho más allá y con fundamento en el derecho constitucional y en el derecho
internacional de los derechos humanos, reprocha la misma existencia el techo
legal a las indemnizaciones tarifadas. En dicho precedente, la Corte efectúa un
señalamiento más general y abarcador, que propone como pauta interpretativa
la prevalencia de los cálculos aritméticos basados principalmente en el salario,
adicionado con el coeficiente de edad, porcentaje de incapacidad y demás
coeficientes, sin limitación alguna, de modo que el esquema tarifado pueda
cumplir con la finalidad de resarcir las pérdidas de aptitud productiva que el
daño laboral le produce a la víctima.

Siguiendo esta inteligencia sostiene la jurisprudencia:

"Corresponde declarar la inconstitucionalidad del tope

7
ver en extenso: Maza, Miguel Angel. Tratado Jurisprudencial y

Doctrinario Derecho del Trabajo y Riesgo del Trabajo Tomo I. Pág. 128, y siguientes. Ed. La
Ley.

8
CS, 2010/08/10. "Ascua Luis Ricardo c/ SOMISA".
indemnizatorio fijado en la ley de riesgo de trabajo si de la simple comparación
aritmética entre lo que el actor percibiría con el tope o sin él, se advierte el
concepto de pulverización y confiscación de la indemnización debida, pues se
quebrante no sólo el art. 14 bis del la Constitución Nacional que otorga al
trabajador la protección de las leyes como sujetos especialmente protegidos,
sino también los artículos 17 y 28 y los tratados internacionales de derechos
humanos con jerarquía constitucional." 9

Por todo lo expuesto, solicito a VS se sirva declarar la


inconstitucionalidad del art.12 de la ley 24.557, en cuanto impone un límite
irrazonable y arbitrario a los salarios que percibe el trabajador a efectos del
cómputo del cálculo indemnizatorio.

Asimismo, solicito a VS que a efectos de proceder, en el momento


procesal oportuno, al cálculo indemnizatorio conforme ley, se tome como base
salarial la totalidad de las remuneraciones percibidas por el trabajador en los
periodos correspondientes, sin discriminación, restricción o tope alguno.

VII.- Solicita inconstitucionalidad de la ley 24.432,


artículos 1 y 8.

Asimismo, solicito a V.S. se declare la inconstitucionalidad


de los artículos 1 y 8 de la ley 24.432.-

En efecto, la misma ha sido declarada inconstitucional


reiteradas veces, por violentar gravemente derechos y garantías consagrados
en la Constitución Nacional.

La inconstitucionalidad de la norma en cuestión se basa


fundamentalmente en la violación del derecho de propiedad consagrado por el
art. 17 de la Constitución Nacional, ya que al beneficiario de los honorarios se
le impone una carga de gratuidad en su trabajo, en la parte de su honorario que

9
CNTrab, Sala VII, 11/03/2005, "Berti, Alfredo J c. Asociación

Civil Atlético Boca Juniors". LaLeyonline.


superase el tope y/o resultado del prorrateo practicado, tal como sucede en el
caso de autos.

Ello ocasiona una arbitrariedad irrazonable, que colisiona


con el derecho de trabajar consagrado constitucionalmente.

Por otra parte, debe destacarse también que los honorarios


no pueden estar sujetos a cuestiones azarosas tales como la cantidad de
peritos y/o letrados intervinientes que concurran en ese prorrateo.

En el sentido mencionado se ha expedido la Cámara


Nacional de Apelaciones del Trabajo, aplicando el criterio sentado por nuestro
Máximo Tribunal. Así, se ha manifestado:

"Los arts. 1 y 8 de la ley 24432 resultan irrazonables pues


se apartan de todo principio de razón y consagran una inequidad toda vez que
el remanente deberá ser afrontado por quien resultó vencedor y se vio obligado
a litigar para obtener el reconocimiento de su derecho. Ello cobra particular
patetismo en el caso de una indemnización por accidente, que posee carácter
alimentario y se devenga en situaciones de emergencia para el trabajador o
sus derechohabientes (CSJN Fallos 261:336; 295:937, en autos “Carrizo,
Domingo c/ AGP” 6/7/82 DT T 100-598 y sgtes. CNAT Sala III Expte n°
18599/01 sent. int. 52650 17/10/01 “Rey de Torrez,Mirta por sí y en rep de su
hija menor c/ Servicio Penitenciario Federal s/ accidente” (P.- E.-) En igual
sentido: CNAT Sala V Expte n° 3638/99 sent. 67829 28/9/05 “Carrizo de
Depaoli, Claudia c/ Servicio Penitenciario Federal s/ accidente” (M.- GM.- Z.-)

Así también se ha referido que la cuestionada norma afecta


no solo el derecho de propiedad, sino también el principio protectorio contenido
en el artículo 14 bis de la CN.

Así, la Sala X en autos: “Albornoz, José c/ Establecimiento


Gamar y otro” del 30/10/98, ha decidido: "cabe advertir que si el no condenado
en costas se ve obligado a pagar a los peritos y letrados la porción de
honorarios que dejaron de percibir del condenado en costas, en virtud de
aquella limitación legal y que el afectado no podría repetir por imperio del tope
dispuesto por la norma de marras, el sistema se torna irrazonable. Asimismo, la
posibilidad de ejecutar a la parte (en el caso la parte actora) que ha ganado el
juicio ante la limitación de responsabilidad del vencido dispuesta por el
legislador en relación con los honorarios devengados en primera instancia
violenta el principio protectorio consagrado en el art. 14 bis, así como el art. 17
de la CN que consagra el derecho de propiedad. Además, el agravio
constitucional se verifica pese a que no se discuta la vigencia del derecho del
profesional referente a la totalidad de los honorarios regulados puesto que se
consagra la imposibilidad del ejercicio de su derecho al cobro íntegro por la
retribución de un trabajo y porque avanza sobre el crédito debido a un
trabajador y beneficia al deudor moroso en el cumplimiento de sus obligaciones
legales." (CNAT Sala VI Expte n°47445/88 sent. int. 24603 26/12/01
“Rodríguez, Demetria c/ Roman SA y otros s/ accidente” (CF.- FM.-)

"Habiéndose dilucidado la acción a través de las


regulaciones de la ley 24028, resulta infranqueable el obstáculo que representa
el art. 13 titulado “Protección del crédito del trabajador, al propósito de disminuir
las sumas reconocidas en reparación de accidentes o enfermedades laborales
a través de la parcial incidencia de las costas del proceso, perjuicio que se
configuraría de imponerse a cargo del actor el saldo impago de los honorarios
de su representación letrada al aplicarse el mecanismo del art. 277 de la LCT
reformado por la ley 24432. De tal manera y a fin de preservar la intangibilidad
del derecho de propiedad de la representación letrada de la parte actora
correspondería confirmar la inconstitucionalidad del art. 8 de la ley 24432, tal
como se resolviera en primera instancia." CNAT Sala IX Expte n°12659/95
sent. int. 5693 16/7/02 “Lobo Deoquino, Miguel c/ FE ME SA s/ accidente” (Z de
R.- P.- B.-)

"La posibilidad de ejecutar al trabajador que ha ganado el


juicio, ante la limitación de responsabilidad de empleador dispuesta por el
legislador en relación a los honorarios devengados en primera instancia,
violenta claramente el principio protectorio consagrado en el primer párrafo del
art. 14 bis, así como el derecho de propiedad consagrado por el art. 17, ambos
de la CN. En tal sentido, la CSJN ha decidido que “las leyes resultan
irrazonables cuando los medios que arbitran no se adecuan a los fines cuya
realización procuran, o cuando consagra una manifiesta inequidad” (Conf.
García Pintom, José c/ Mickey SA s/ infracción art. 44 inc. 1 ley 11683”). Ello
ocurre en la posibilidad antedicha, por lo que en consecuencia cabe declarar la
inconstitucionalidad de la norma en tanto permita ejecutar al actor por el posible
saldo impago de honorarios devengados en primera instancia que las
demandadas, condenadas en costas, no abonen en función de la limitación de
responsabilidad impuesta por la ley 24432. (Del voto del Dr. Simon)." (CNAT
Sala X Expte n° 10798/95 sent. int. 5082 30/10/98 “Albornoz, José c/
Establecimiento Gamar SA y otro s/ despido” (S.- Sc.- C.-)

De lo expuesto surge claramente que la disposición legal


contenida en la norma que aquí se cuestiona resulta inconstitucional, pues
carece de razonabilidad, consagra una grave inequidad y vulnera expresas
garantías constitucionales.

Coincidirá V.S que no resulta admisible que alguien que


realizó un trabajo profesional y que tiene un crédito a su favor reconocido por
una sentencia firme, pasada en autoridad de cosa juzgada, no pueda ejecutar
al deudor para obtener el pago íntegro de su acreencia.

Esta disposición legal resulta violatoria del principio de


igualdad ante la ley, que tiene rango constitucional (art. 16 de la CN), dado que
tanto el deudor como el acreedor de un crédito por honorarios judiciales son
tratados de un modo diferente del resto de los deudores y acreedores y
significa un menoscabo al derecho de propiedad del titular del honorario (art. 17
de la CN), pues en principio el trabajo profesional se presume oneroso.

"No se puede olvidar que el trabajo – amparado en


diversas formas por la protección de las leyes conforme la clara directiva
constitucional- se presume oneroso. Dicha onerosidad se encuentra ratificada
en diversas disposiciones de la LCT (arts. 4, 21, 22), en clara concordancia con
el carácter tuitivo de nuestra disciplina. A ello se suma que la representación
judicial ejercida por el letrado apoderado del actor se presume onerosa, de
conformidad con las leyes que rigen el mandato (art. 1871 el C. Civil), así como
el carácter eminentemente alimentario de la retribución de dicho profesional.
Desde tal perspectiva, y dadas las particularidades del caso concreto, no puede
convalidarse la norma en examen, atento la contradicción con garantías
constitucionales como las consagradas en los arts. 14, 14 bis y 17 de nuestra
Carta Magna. (Del voto del Dr. Corach)." (CNAT Sala X Expte n° 10798/95
sent. int. 5082 30/10/98 “Albornoz, José c/ Establecimiento Gamar SA y otro s/
despido” (S.- Sc.- C.-)

Por los fundamentos expuestos, solicito se declare la


inconstitucionalidad de los artículos 1 y 8 de la ley 24.432.-

VIII.- Inconstitucionalidad del art. 17 del decreto 472/2014 y


concordantes.

Conforme las cuestiones de hecho y derecho que a continuación


se exponen, dejamos planteada y peticionamos se declare la
inconstitucionalidad del art. 17 del decreto 472/2014, reglamentario de la ley
26773, en cuanto modifica de manera inconstitucional el modo en el cual debe
aplicarse el índice de variación RIPTE (Remuneraciones Imponibles Promedio
de los Trabajadores Estables), parámetro, éste, fundamental para determinar la
indemnización a percibir por parte del trabajador. La presente petición de
inconstitucionalidad se basa en que el artículo citado vulnera los principios
constitucionales básicos contemplados en los arts. 14 bis,16,17,18,19, 28, 75
inc. 23 y 75 inc.22 y art. 99inc. 3 de nuestra Carta Magna. Toda vez que de
manera arbitraria, irrazonable y contraria a la ley que reglamenta, pulveriza el
incremento indemnizatorio fijado por la ley 26773. .

El art. 17 del decreto 472/2014 dispone " Determínase que sólo


las compensaciones adicionales de pago único, incorporadas al artículo 11 de
la Ley Nº 24.557, sus modificatorias, y los pisos mínimos establecidos en el
Decreto Nº 1.694/09, se deben incrementar conforme la variación del índice
RIPTE (Remuneraciones Imponibles Promedio de los Trabajadores Estables),
desde el 1° de enero de 2010 hasta la fecha de entrada en vigencia de la Ley
Nº 26.773, considerando la última variación semestral del RIPTE, de
conformidad a la metodología prevista en la Ley Nº 26.417."
Véase que la norma en crisis, lejos de reglamentar la ley 26773, la
restringe y reescribe su alcance. Lejos de reglamentar la misma, la contradice e
intenta dejarla virtualmente sin efecto. Es fácil colegir, entonces, que la ley
26773, intentó reajustar las prestaciones dinerarias de ley, a efectos de
actualizar las mismas e incrementarlas. Mientras que el decreto que la
reglamente, únicamente busca derogar el texto legal al imponer restricciones a
su aplicabilidad. Debemos ser claros en este aspecto, la reglamentación de una
ley, mediante su decreto, no puede vulnerar la propia letra de la norma que
reglamenta.

De la lectura de la ley 26773 resulta evidente que, en


una interpretación gramatical de la misma se desprende claramente el modo en
el cual debe aplicarse el índice RIPTE: Se determina que la aplicación del
mencionado índice de ajuste se aplicara a la totalidad de la indemnización
dineraria prevista en el artículo 14 de la ley 24.557 “y sus modificatorias”. En
ningún pasaje de la ley la actualización queda restringida o limitada únicamente
a los págos únicos adicionales o pisos legales.

En efecto, la ley 26.773 tiene el objetivo fundamental de


mejorar las prestaciones en dinero contenidas en la ley 24.557 a través de
diversos mecanismos.

Pues bien, resulta evidente que lo dispuesto por el art. 17 del decreto
472/14 al establecer la aplicación del RIPTE solamente a los págos únicos
adicionales y los pisos mínimos establecidos por el decreto 1694/09,
contradice de manera expresa lo dispuesto por la ley 26773. Impidiendo de
modo inconstitucional la finalidad de la norma pues no mejora de manera
significativa la indemnización al trabajador.

Veamos entonces, el inadmisible intento derogatorio del decreto


472/14:

El artículo 8 de la ley 26.773 reza textualmente: “ Los importes


por incapacidad laboral permanente previstos en las normas que integran el
régimen de reparación, se ajustarán de manera general semestralmente
según la variación del índice RIPTE (Remuneraciones Imponibles Promedio de
los Trabajadores Estables), publicado por la Secretaría de Seguridad Social del
Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, a cuyo efecto dictará la
resolución pertinente fijando los nuevos valores y su lapso de vigencia.”

Es decir, la norma expresamente dispone que los importes por


incapacidad se ajustaran de manera “general” según el índice RIPTE,
refiriéndose expresamente al total de la prestación dineraria y no sólo a ciertos
factores que la componen (como podría ser el piso establecido por el decreto
1694/09).

Todo lo expuesto resulta evidente también teniendo en cuenta los


pronunciamientos judiciales de diversas salas del fuero habidos desde la
sanción de la ley 26.773, los cuales han aplicado reiteradamente la
actualización del índice RIPTE a la prestación dineraria del artículo 14 y 15 de
la ley 24.557.

Nótese que a través de un decreto del ejecutivo, se intenta


derogar una ley sancionada por el Congreso de la Nación. En este sentido, la
irrazonable restricción efectuada por el decreto en crisis no puede ser
considerada de otro modo más que el intento por transformar la ley en letra
muerta.

Recordemos aquí las acertadas palabras del Dr. Cornaglia quien


afirma que la clave de la cuestión consiste en la conjunción de dos principios
que tienen raigambre constitucional: el de indemnidad (art. 19 de la CN) y el de
razonabilidad (art. 28 de la CN) al punto que reconocido el derecho
fundamental, no puede la ley so pretexto de hacerlo operativo, terminar
negándolo o provocar un resarcimiento reducido, mezquino o irrazonable 10. Lo
expuesto adquiera una mayor gravedad institucional al ser un decreto
reglamentario el que vulnera de manera flagrante la ley que intenta ordenar y la
Carta Magna, en un intento arbitrario e irracional del ejecutivo por arrogarse las
facultades legislativas exclusivas del Congreso de la Nación, violando de
manera flagrante el art. 75 inc. 23 y 99 inc. 3 de la Constitución Nacional, todo
ello en un claro exceso al marco impuesto por el art. 28 de la CN.

10
PDLSS, T. 2008-19-Pág. 1643.
Asimismo, el art. 17 del decreto 472/14 viola el art. 17 de la CN al
afectar de manera directa el derecho de propiedad del trabajador. En este
sentido, tal como mencionáramos más arriba, se dispone que el ajuste por
RIPTE sea aplicable únicamente al piso legal de incapacidad y a los págos
únicos y no al monto general indemnizatorio dispuesto por el art. 8 de la ley
26773. El simple cálculo aritmético demuestra que de aplicarse la formula
dispuesta por el decreto en crisis se estaría restringiendo la indemnización
resultante de manera irracional, disminuyéndola de manera sustancial.

Asimismo, podrá observarse que la disposición cuya


inconstitucionalidad se peticiona, atenta de manera flagrante contra el art. 14
bis de la Constitución Nacional, al pulverizar y confiscar el monto
indemnizatorio que debe percibir el trabajador en concepto de prestación
dineraria. De este modo el decreto 472/14 colisiona contra el paradigma
normativo vigente impuesto por la Constitución Nacional el cual se sostiene en
el respeto de los derechos humanos fundamentales. De este modo si
existiesen dudas deberá primar la interpretación hacia el obligado control de
convencionalidad11. En este sentido, el más alto tribunal ha dicho que "el
decidido impulso hacia la progresividad en la plena efectividad de los derechos
humanos que reconocen, propia de todos los textos internacionales antes
aludidos y muy especialmente del PIDESC (art.2.1), sumado al principio por-
homine, connatural con estos documentos, determina que quien interpreta
deba escoger, si la norma lo posibilita, el resultado que proteja en mayor
medida a la persona humana (fallos 329:2265, 2272/2273) Y esta pauta se
impone aun con mayor intensidad, cuando su aplicación no entrañe colisión
alguna del derecho humano, así interpretado, con otros valores, principios,
atribuciones o derechos constitucionales. Ya en el precedente Bercaitz, de
1974, tuvo posibilidad de censurar toda inteligencia restrictiva de los derechos
humanos, puesto que contrariaba la jurisprudencia de la Corte, "concordante
con la doctrina universal" (fallos 289:430, 437; 293:26,27)" 12.

11
CSJN, in re "Rodriguez Pereyra Jorge Luis y Otro c/ Ejercito

Argentino s/ Ds. y Ps." 27/11/12.

12
Alvarez Maximiliano y otro c/ Cencosud SA s/ accion de
Por todo lo expuesto, solicito a VS se sirva declarar la
inconstitucionalidad del art.17 del decreto 472/14, en cuanto impone un límite
irrazonable y arbitrario al modo de aplicar el índice RIPTE a efectos del
cómputo del cálculo indemnizatorio.

Asimismo, solicito a VS que a efectos de proceder, en el momento


procesal oportuno, al cálculo indemnizatorio conforme ley, se aplique la
actualización del índice RIPTE a la totalidad de las prestaciones dinerarias de
ley, conforme lo dispone la ley 26.773, sin limitación o restricción alguna.

IX.- La incapacidad

Cabe observar, que la incapacidad que sufre el actor


debido al siniestro es mayor al 10% con más una incapacidad Psicológica
del orden del 10%, o porcentajes que en más o en menos se determinen
con las probanzas a producirse en autos.

Cuando se resarce patrimonialmente un daño físico es, a


primera vista, la protección del ingreso de la víctima, tratando de evitar que no
deje de ganar como habitualmente lo hacía. Sin embargo, estos bienes no son
sólo los que inmediatamente tutela el derecho, sino que resultan garantizados
como consecuencia de que, primero, hubo un agravio a la salud del individuo.
Del modo que el bien jurídico protegido, es la salud como integridad psicofísica.
(Lorenzetti, Ricardo Luis, “La lesión física a la persona, el cuerpo y la salud.
Daño emergente y lucro cesante” Rev. Del Dcho. Privado y comunitario. Daños
a las personas” 1, Rub.-Culzoni, pág. 108).

También para evaluar la pérdida de incapacidad física,


debe atenderse a las aptitudes de la víctima y a la repercusión que la secuela
postraumática tiene o puede tener sobre la personalidad del damnificado. Es
decir, que debe repararse no sólo la incapacidad laboral sino también la
disminución de la aptitud genérica del trabajador. En consecuencia, además del
importe exacto de las remuneraciones que venia percibiendo antes del

amparo, A. 1023, XLIII.


siniestro, es necesario ponderar la edad de la victima, el porcentaje de
incapacidad y las lesiones sufridas, conforme los arts. 1068, 1069, 1077 y 1083
del Código Civil (ver in extenso, Schick, Horacio “Riesgos del trabajo, Temas
fundamentales”, Pág. 264, Ed. David Grinberg libros jurídicos).

En este sentido sostiene la jurisprudencia:

“Sobre la queja respecto del porcentaje de incapacidad


reconocido y el monto de condena, el Tribunal utiliza de ordinario y como
primera orientación el método denominado en doctrina ‘cálculo de un capital
amortizable durante el resto de vida útil’, que tiende a la determinación de un
importe que, colocado a un interés puro, reditúe una suma que compense la
pérdida teórica de la capacidad de ganancia resultante de la incapacidad
sobreviniente al siniestro y que se agota al finalizar la vida útil de la víctima.
Esta pauta, confrontada con la situación específica del accidentado: su edad,
nivel de ingresos y grado de incapacidad, conduce a la confirmación del
importe fijado en grado, incluso a la confirmación del daño moral, ya que el
supuesto en examen se encuentra circunscripto a las directivas del artículo
1113 del Cód. Civil. La ausencia de culpa en el obrar del actor habilita la
procedencia de este tipo de reparación, por aplicación de la doctrina sentada
por la Sala VIII, in re ‘Vieites, Eliseo c/ Ford Motors Argentina S.A.’ (Acuerdo
Plenario Nº 243, 25/10/82)”. (CNTrab., Sala VIII, 30/4/07, “Domínguez, Pedro
Rubén c/ Edenor y otros s/ accidente - acción civil”, S.D. 34.093, expte. nº
24.746/1999)”.

Más aun, la “incapacidad debe ser objeto de reparación, al


margen de lo que pueda corresponder por el menoscabo de (la) actividad
productiva y por el daño moral, pues la integridad física en sí misma tiene un
valor indemnizable”. Continuó con sus fundamentos, aclarando que: “... En el
caso, fue juzgado que ‘la pérdida casi total de la audición sufrida por el actor y
sus graves secuelas sin duda producen un serio perjuicio en su vida de
relación, lo que repercute en sus relaciones sociales, deportivas, artísticas,
etc.’”. (CSJN, 21/9/04, “Aquino, Isacio c/ Cargo Servicios Industriales”, Sup.
Especial La Ley, 2004).
En otros antecedentes, la corte ha entendido que cuando la
víctima resulta disminuida en sus aptitudes físicas o psíquicas en forma
permanente, debe ser objeto de reparación al margen de lo que pueda
corresponder por el menoscabo laborativo o por el daño moral, pues la
integridad física tiene por sí misma un valor indemnizable y su lesión
comprende a más de aquella actividad económica diversos aspectos de la
personalidad que hacen al ámbito domestico, cultural y social, con la
consiguiente lustración del desarrollo pleno de la vida. (CSJN, “Pose, José
Daniel c/ Chubut”, LL 1994-B-434).

X.- Liquidación.

Que, conforme lo relatado en el acápite de hechos e


incapacidad resultante, las sumas a reclamar ascienden, conforme la
liquidación que a continuación se efectúa en los términos de la ley 24.557, a:

DATOS:

Edad: 36 años

Sueldo: 56.000$

Resultado de la fórmula = $ 1.315.386,72

Por lo expuesto precedentemente, la liquidación de la presente acción


asciende a la suma de $ 1.315.386,72 , o lo que en más o en menos resulte
de la prueba a producirse en el presente, con más sus correspondientes
intereses, costos y costas.

Conforme lo expuesto, y lo peticionado en el objeto de autos


solicitamos se adicione al capital nominal, previa declaración de
inconstitucionalidad del Decreto 472/2014, el coeficiente que surge del
índice RIPTE fijado y publicado por el MTEySS, conforme Art. 3, 8, 17 y
ccds. de La Ley 26773 sobre capital adeudado, mas sus intereses y
costas del juicio.

XI.- Prueba.
Ofrezco la siguiente prueba:

a) Confesional.

Se cite al representante legal de la accionada en su domicilio


societario a fin de que comparezca a absolver posiciones, a tenor del pliego
que oportunamente será acompañado, bajo apercibimiento de ser tenida por
confesa la accionada en caso de incomparecencia injustificada.

b) Documental.

Solicito que se agreguen como tales las siguientes:

1.- Copia simple de recibos de haberes.

2.- Copia simple DNI de la actora.

3.- Copia simple de alta médica

4.- Copia de Acta de Audiencia Medica, Dictamen Médico y Disposición de


Clausura en el Marco del Expediente administrativo.

c) Solicita se proceda a certificación.

En virtud de lo dispuesto en el “Convenio de Cooperación e


Intercambio de Información” celebrado entre la Administración Federal de
Ingresos Públicos y la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo con el
objetivo de disminuir la remisión de oficios judiciales, solicito que éste Juzgado
obtenga desde el sitio web de la Afip ([Link]) y agregue la misma a las
actuaciones para conocimiento de las partes la totalidad de remuneraciones
sujetas a aportes y contribuciones percibidas por el actor durante el año
anterior a la fecha del infortunio objeto del presente.

d) Documental en poder de la demandada.

Solicito se intime a la demandada a acompañar a estos


actuados la totalidad de las constancias de atención médica brindada al actor
en virtud del siniestro de marras.

e) Informativa

Se libren los siguientes oficios:

1.- CLINICA PRIVADA MONTE GRANDE con domicilio en Gral. Rodríguez


158, B1842 Monte Grande, Provincia de Buenos Aire, a fin de que remita copia
de la historia clínica del actor y todas las constancias que posea al respecto de
la atención del mismo.

Asimismo, solicito a V.S, se autorice a exigir en el mismo acto de la diligencia la


inmediata entrega de la historia clínica y/o constancias de atención, al propio
actor y/o a los autorizados a efectuar la diligencia indistintamente.

2.- Al empleador "ROWING SA‘’ con domicilio en Bolívar 879, C1066AAQ


CABA, CIUDAD AUTONOMA BUENOS AIRES, a fin de que informe: A) Fecha
de Ingreso del actor, horario, categoría laboral y mejor remuneración percibida;
B) Detalle de las remuneraciones sujetas a aportes y contribuciones percibidas
en el último año laborado; C) Remita copia de los doce últimos recibos de
sueldo del actor anteriores al siniestro; D) Informe sobre constancias de haber
practicado los exámenes pre-ocupacionales; E) Informe lugar efectivo de
prestación de tareas del actor al momento del accidente.

5.- En subsidio, y para el hipotético caso de no hacer lugar a la certificación


solicitada en el punto c), a "AFIP", a fin de que a efectos de que informe si la
empleadora se encuentra registrada por ante dicho organismo; si denuncia al
actor empleado, y en su caso, desde que fecha, en que categoría, si efectuaron
los aportes de ley correspondientes e informe las ultimas doce remuneraciones
percibidas por el actor anteriores al siniestro de autos.

6.- A la Superintendencia de Riesgos del Trabajo sita en la calle Moreno


401, CABA a fin de que remita copia del expediente administrativo 266090/21.
f) Pericial

1-CALIGRAFICA: se hace reserva de pericial caligráfica para el supuesto que


la demandada desconozca la documentación emanada de ella o alguno de sus
representantes o dependientes, a cuyo efecto, se designe perito caligráfico
único de oficio, quien, previo cuerpo de escritura confeccionada, se expedirá
sobre la autenticidad de la firma.

2-MÉDICA - TRAUMATOLOGÍA: Para que el perito informe en base al examen


físico del actor, de los antecedentes obrantes en su historia clínica y los
estudios que considere pertinentes.

• A) Diagnóstico de las lesiones que sufrió el actor y su relación con el siniestro


sufrido.

• B) Tratamientos realizados para las lesiones que presentó.

• C) Secuelas que presenta en la actualidad.

• D) Incapacidad que presenta en la actualidad.

•E) Si las secuelas requerirán tratamiento médico, quirúrgico o de


rehabilitación. En caso positivo frecuencia, duración y costo de los mismos en
un medio privado promedio.

• F) Si es posible que una o más operaciones permitan una "restitutio ad


integrum" de la lesión o por el contrario, siempre quedarán secuelas.

• G) Si el actor presenta cicatrices y si las mismas pueden ser eliminadas por


un tratamiento de cirugía plástica. En caso positivo costo de la misma en un
medio privado.

• H) Baremos utilizados para la valuación.

•J) Período de incapacidad total y transitoria sufrida por el actor como


consecuencia del accidente de autos.

•K) Si el actor se encuentra disminuido por sus secuelas físicas en sus


posibilidades de aprobar un examen preocupacional tipo.

• M) Si las secuelas actuales del actor le permiten realizar tareas pesadas y/o
tareas relacionadas con su actividad laboral, especialmente los movimientos de
coordinacion de "cierre-garra-puño".
• N) Si el tratamiento suministrado por la ART fue el adecuado o, si por el
contrario, existieran tratamientos o terapias más aptas para el tratamiento de la
lesión de la actora.

• Ñ) Si una fractura de radio izquierdo como la padecida por la actora puede


pasar desapercibida en una placa radiográfica como la que le practicaron a la
actora.

• O) En base a los estudios médicos de autos, determine el perito la demora en


la que incurre la ART desde el momento del accidente hasta que finalmente
diagnostican la fractura de radio izquierdo y cómo pudo haber afectado esa
demora a la actora en su recuperación.

3.-PSICOLOGÍA: Para que el perito informe en base a las entrevistas, los


antecedentes obrantes en su historia clínica y luego de realizarle un
psicodiagnóstico junto con el resto de los estudios que considere pertinentes.

• A) Si el actor presenta en la actualidad secuelas psicológicas atribuibles al


accidente de autos o a las lesiones y secuelas derivadas del mismo.

• B) Si el actor pudo realizar algún tipo de tratamiento de psicoterapia para


superar esta patología.

• C) Incapacidad parcial y permanente que presenta actualmente el actor por


sus secuelas psicológicas.

• D) Relación de las mismas con el accidente de autos o con las lesiones y


secuelas derivadas del mismo.

• E) Si la patología psicológica que presenta el actor requiere tratamiento de la


especialidad, en caso afirmativo, duración aconsejable, frecuencia semanal y
costo por sesión.

4.- PERICIAL CONTABLE:

Se designará perito contador único de oficio a fin de que examinando los


libros y papeles de la demandada, tenga bien informar:

a- Si la Aseguradora de Riesgo de trabajo celebró un contrato de seguro


con la empleadora siendo el beneficiario el actor.

b- En caso de ser afirmativo, determine fecha, lugar y condiciones del


contrato.

c- Indique el experto si la aseguradora recibió denuncia de un accidente


objeto del presente. De corresponder, informe el día del accidente, día de la
denuncia, quien hizo la denuncia, y si la aseguradora de riesgo de trabajo
aceptó el siniestro y brindó las correspondientes prestaciones médicas, en su
caso cuales fueron los prestadores médicos.

d- Dictamine si al actor se le abonaron las prestaciones por incapacidad


temporaria y/o por incapacidad total permanente y provisoria. En caso de ser
correcto, determine durante qué período se abonaron las mismas, montos de
dichos conceptos, rubro que los integran, causa por los cual los dejó de abonar.

e- Practique cálculo de las sumas que corresponden abonar al actor en


los términos de la ley de riesgos de trabajo (24.557), conforme la incapacidad
total y absoluta que padece.

f- Teniendo como factores el grado de incapacidad, la remuneración


mensual bruta, por todo concepto, sin retenciones que debió percibir el actor, la
edad del actor, la edad para jubilarse, actuarialmente, efectuar el cálculo sobre
el lucro cesante.

Dejo constancia que reservo el derecho de ampliar el


ofrecimiento de prueba en el momento procesal oportuno.

Asimismo, solicitó que todo examen o estudio médico que


deba realizarse el actor de autos, sean a costa de la demandada en virtud de
su responsabilidad legal.

XII.- Derecho.
Fundo el derecho que me asiste en la ley 24557 y totalidad
de normas, jurisprudencia y doctrina citada y desarrollada en la presente
demanda; art. 75 de la LCT y ley 19.587 y sus reglamentaciones.

XIII. - Caso Federal.

En caso de no hacerse lugar a los planteos de


inconstitucionalidad incoados, reservo el caso federal para ocurrir ante la Corte
Suprema de Justicia de la Nación por la vía del art. 14 de la ley 48 y por
violación de los arts. 14 bis, 17, 18 y 19, 75.

XIV. - Acordada

Se deja expresa constancia que la presente demanda no


ha tenido radicación en el fuero.

XV.- Petitorio.

En virtud de todo lo expuesto, a V.S. solicito:

1. Se me tenga por presentado, por parte en el carácter


invocado y con el domicilio legal constituido.

2. Se tenga por interpuesto el presente recurso en legal


tiempo y forma, ordenándose su elevación a la Justicia Nacional del Trabajo.

3. Se declaren las inconstitucionalidades incoadas.

4. Se tenga por ofrecida la prueba correspondiente a esta


parte, agregándosele la documental acompañada, ordenándose cuando
corresponda su producción y reservándose en secretaría la documentación
acompañada. Asimismo solicito se tenga presente la reserva de ampliar la
prueba ofrecida.
5. Oportunamente, se haga lugar al recurso interpuesto
todas sus partes ordenando abonar la contraria las sumas reclamadas,
ajustadas a las pruebas producidas en autos, en virtud de las prestaciones
dinerarias y en especie, más sus actualizaciones por índice Ripte, sus
intereses, costas y costos del proceso.

PROVEER DE CONFORMIDAD,

SERA JUSTICIA

También podría gustarte