FACULRTAD|DE DERECHO
TALLER DE CRIMINOLOGIA
ANALISIS DE LA SENTENCIA C 464 DE 2014
1. Identificación de la sentencia objeto de análisis C 464. Cuál es la sentencia objeto de
análisis.
a) Corporación Judicial que la profiere
b) Magistrado Ponente.
c) Tipo de sentencia
d) Que se resuelve mediante esta sentencia o que resuelve la corte con ese fallo o en este
pronunciamiento, cual es el objeto del control.
e) Característica de la decisión. Si se trata de una decisión divida o unánime, es decir si hubo
salvamento de voto o aclaración de voto.
2. Ejes temáticos o temáticas que se abordan en la sentencia y sus distintos enfoques.
3. Corriente de pensamiento por lo que está influenciada la decisión.
4. Pregunta de complementación. Complementar frase.
Como resultado del análisis de esta sentencia podríamos concluir que en ella la Corte constitucional
hace una conexión
de la justicia _____ con la justicia _____.
5. Quienes participaron como interviniente en el trámite de la demanda de inconstitucionalidad
6. Cuál de esas intervenciones fue más ilustrativa o algo más coherente con la decisión final de la
corte.
7. Opinión de los magistrados que hicieron salvamento de voto explicar en qué aspecto se
centraron.
SOLUCION
3. CORRIENTE DE PENSAMIENTO POR LO QUE ESTÁ INFLUENCIADA LA
DECISIÓN.
La Sala concluye que los delitos en comparación de explotación de menores, contenido en el
artículo 93 de la Ley 1453 de 2011 y el delito de trata de personas estipulado en el artículo 188A del
Código Penal no tienen identidad típica por cuanto se diferencian en cuatro puntos cardinales. En
primer lugar, por los sujetos pasivo de ambos tipos penales; en el artículo demandado -explotación
de menores-, el sujeto pasivo es determinado al recaer exclusivamente sobre menores de edad,
mientras que en la trata de personas el sujeto pasivo puede ser cualquier persona, es decir, es
indeterminado. En segundo lugar, aunque ambos delitos comprenden conductas alternativas,
los verbos rectores son completamente distintos: la explotación de menores reprocha al que utilice,
instrumentalice, comercialice o mendigue con menores de edad, por su parte, la trata pena a quien
capte, traslade, acoja o reciba a cualquier persona. En tercer lugar, el tipo penal de trata de personas
se diferencia de la explotación de menores al contener un ingrediente subjetivo o un carácter
intencional distinto del dolo que se emplea para describir la conducta, en este caso, el delito de trata
prevé como elemento adicional una finalidad de explotación, inexistente en el delito de explotación
de menores. Finalmente, el delito de trata de personas presenta modalidades de agravación ausentes
en el delito de explotación de menores.
6. CUÁL DE ESAS INTERVENCIONES FUE MÁS ILUSTRATIVA O ALGO MÁS
COHERENTE CON LA DECISIÓN FINAL DE LA CORTE.
La corte ha sostenido que el derecho penal se enmarca en el principio de mínima intervención,
según el cual, el ejercicio de la facultad sancionatoria criminal debe operar cuando las demás
alternativas de control han fallado. Esta preceptiva significa que el estado no está obligado a
sancionar penalmente todas las conductas antisociales, pero tampoco puede tipificar las que no
ofrecen un verdadero riesgo para los intereses de la comunidad o de los individuos, como también
ha precisado que la decisión de criminalizar un comportamiento humano es la última de las
decisiones posible en el espectro de sanciones que el estado está en capacidad jurídica de imponer,
y entiende que la decisión de sancionar con una pena, que implica en su máxima drasticidad la
perdida de la libertad, es el recurso extremo al que puede acudir al Estado para reprimir un
comportamiento que afecta los intereses sociales. En esta medida, la jurisprudencia legitima la
descripción típica de las conductas solo cuando se verifica una necesidad real de protección de los
intereses de la comunidad. De allí que el derecho penal sea considerado por la jurisprudencia como
ultima ratio del derecho sancionatorio.
La sentencia además destaca que el principio fundamental de Estado Social de Derecho, contenido
en el artículo 1 de la Constitución Política, como estructura básica de nuestro ordenamiento
constitucional, implica que el Estado tiene un deber constante con los ciudadanos consistente en
proporcionarles bienestar, lo cual se traduce en proveer un mínimo de bienes y servicios, materiales
y espirituales al alcance de los individuos y propender porque todos los colombianos tengan
empleo, seguridad social, vivienda, educación, alimentos, etc.|
Finalmente, la Ley 1453 de 2011, en su artículo 93, sin motivación en el trámite legislativo,
estableció el tipo penal de “explotación de menores”, que reprocha nuevamente a quien “mendigue
con menores de edad” con una pena de 3 a 7 años.
De las anteriores consideraciones y precedentes constitucionales, surgen tres conclusiones claras
para la Sala Plena: 1 la mendicidad es sancionable únicamente cuando se instrumentaliza o utiliza a
otra persona o un menor para obtener lucro. Empero, desde el punto de vista constitucional –en
virtud de la cláusula de Estado Social de Derecho- no existe justificación válida para reprochar
penalmente la mendicidad propia o en compañía de un menor de edad, que compone parte del
núcleo familiar; 2 este tipo de mendicidad propia con menores de edad, no tiene la intención de
explotar o instrumentalizar al menor sino la finalidad de que grupos familiares en debilidad
manifiesta satisfagan necesidades mínimas del ser humano y permanezcan unidos; 3 resulta
evidente que la intención del legislador fue sancionar de manera autónoma los actos en los que se
utilice un menor para mendigar, sin proscribir formas de mendicidad propia.