Excelencia Vs.
Mediocridad
El mínimo esfuerzo, impulsado por una débil motivación, para alcanzar lo mínimo indispensable a
largo plazo.
Acomodarse a una calidad de vida inferior, ordinaria y común
Ejemplos de mediocridad:
Mediocridad ante las Demandas de Dios
Caín:
Del fruto de la tierra (una ofrenda) Gén. 4:3
No miró con agrado / ¿Por qué Dios rechazó el sacrificio de Caín? [era una ofrenda para justificarse
a sí mismo y una negativa a vivir bajo el pacto revelado de Dios. La ofrenda de Caín fue rechazada,
de la misma forma que lo fue el intento de Adán de usar hojas de higuera para cubrirse]
Tristeza (decayó su semblante)
Ira (se ensaño, al rojo vivo)
Pecado (los deseos de Caín lo dominaron y lo llevaron a pecar)
Mediocridad ante las Promesas de Dios
Pueblo de Israel:
Números 14
Este capítulo narra las dos reacciones del pueblo ante el informe de los enviados que aparece en el cap.13:
regresar a Egipto (vv. 1–5) y matar a los dos enviados que tenían fe (vv. 6–10). Estos fueron salvados por la
intervención divina, mientras la gente era sentenciada a muerte (vv. 10–38). El pueblo entonces intentó
invadir la tierra prometida contrariando el mandato de Jehová (vv. 39–45).
14.2 Vivir o morir como esclavos en Egipto era preferible a sufrir las penalidades del desierto, de acuerdo
con las quejas de la gente (Éx 14.11; 16.3; 17.3). Ahora morir en el desierto parece preferible a morir en la
tierra prometida.
Mediocridad en la Comunión con Dios
El pueblo de Israel en el gobierno de los jueces
Jueces 2:18-19
18 Y cuando Jehová les levantaba jueces, Jehová estaba con el juez, y los libraba de mano de los enemigos
todo el tiempo de aquel juez; porque Jehová era movido a misericordia por sus gemidos a causa de los que
los oprimían y afligían.
19 Mas acontecía que al morir el juez, ellos volvían atrás, y se corrompían más que sus padres, siguiendo a
dioses ajenos para servirles, e inclinándose delante de ellos; y no se apartaban de sus obras, ni de su
obstinado camino.
Su comunión con Dios dependía de que alguien les impartiese la Ley, si no ellos se desviaban.
¿Por qué el pueblo de Israel abandonaría tan rápidamente su fe en Dios? Para explicarlo de una manera
simple, la religión cananea parecía más atractiva a la naturaleza sensual y ofrecía más beneficios
inmediatos (permisividad sexual e incremento de fertilidad en embarazos y cosechas). Una de sus
características más atractivas era que la gente podía seguir siendo egoísta y cumplir con los requerimientos
religiosos. Podían hacer casi lo que quisieran y aún así seguir siendo obedientes por lo menos a uno de los
muchos dioses cananeos. La prostitución masculina y femenina no sólo era permitida, sino alentada como
forma de adoración.
Sin embargo, la fe en el único Dios verdadero no ofrece beneficios inmediatos que apelen a nuestra
naturaleza humana pecaminosa. La esencia del pecado es el egoísmo; la esencia del estilo de vida de Dios
es el desprendimiento. Debemos buscar la ayuda de Cristo para vivir el estilo de Dios.
Mediocridad en la Obediencia a Dios
Saúl:
1º Samuel 15:8-9
8 Y tomó vivo a Agag rey de Amalec, pero a todo el pueblo mató a filo de espada.9 Y Saúl y el pueblo
perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los
carneros y de todo lo bueno, y no lo quisieron destruir; mas todo lo que era vil y despreciable destruyeron.
15.9 Saúl y sus hombres no destruyeron todo el botín de guerra como lo ordenó Dios (15.3). La ley de
dedicar algo —apartarlo— enteramente para la destrucción era bien conocida para los israelitas. Cualquier
cosa que estuviera bajo la «prohibición» de Dios debía ser completamente destruido (Deuteronomio 20.16–
18). Dios quería evitar que la idolatría invadiera a Israel, porque muchas de sus cosas de valor eran ídolos.
El violar esta ley era castigado con la muerte (Josué 7). Mostraba falta de respeto y total desacato a Dios
porque violaba directamente su mandamiento.
Cuando encubrimos el pecado para proteger lo que tenemos o para beneficiarnos materialmente, no
estamos siendo listos, sino desobedeciendo la ley de Dios. La obediencia selectiva no es más que otra
clase de desobediencia.
Mediocridad en el servicio a Dios
Laodicea:
Ciudad en Asia Menor, situada en Frigia, en el valle del Lico. La fundó el seléucida Antíoco II (siglo III a.C.) y
la nombró en honor de su esposa Laódice. Era una ciudad tan próspera en su comercio, que después de un
terremoto desastroso en 60 d.C. se dio el lujo de rehusar el subsidio imperial ofrecido para su
reconstrucción (cf. Ap 3.17). Su situación sobre una transitada carretera hizo de ella un centro bancario (cf.
Ap. 3.18a); sus productos distintivos eran ropas de una brillosa lana negra y polvos medicinales (cf. Ap.
3.18b, c). Sin embargo, tenía la desventaja de que su ubicación la obligaba a abastecerse de agua desde
las termas de Hierápolis por una red de tubería; el agua llegaba tibia y provocaba vómitos en muchos casos
(cf. Ap. 3.15s).
En contraste con las cartas de nuestro Señor a las otras iglesias, en donde condicionó su crítica al
elogiarlos primeramente, aquí en Laodicea no puede hallar nada bueno que decir. Es evidente que El tenía
más respeto por el feroz fanatismo ardiente o el formalismo helado y gélido que por la muerta y paralizante
tibieza (Ap 3.17b). La congregación de la iglesia en Laodicea era tibia y satisfecha de sí misma.
Más patético aún, la congregación de Laodicea estaba ciega a su propio letargo espiritual. Medían su
situación o condición espiritual por su riqueza material, pensando que «lo habían logrado». «Porque tú
dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un
desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo» (Ap. 3.17). Cualquiera que haya sido su riqueza relativa,
no era rica para con Dios.
Confiaban en las señales del materialismo como indicadores de su espiritualidad. Lea la historia del rico en
Lucas 12.13–21. ¿Por qué Dios le llama «necio»?
Laodicea era célebre por la preparación de un colirio especial que se decía ser muy eficaz en el tratamiento
de varios desórdenes oftálmicos. Algunos de estos creyentes habían ayudado a otros a ver físicamente,
pero estaban ciegos espirituales. No podían ver su pobreza espiritual ni que habían dejado a Cristo fuera de
sus vidas.
Deleite Disfrutar de la voluntad de Dios Salmo
40:8
Rendir Cuentas Eclesiastés 4:9-10; 1º Corintios 16:13-17
Valores Piadosos Discernimiento espiritual Mateo 6:33
Una Mente Entrenada Mente enfocada 2º Corintios 10:5
Poner a Dios Primero(prioridades) 1º Corintios 10:31
Dedicación Entrega total Romanos 12
Palabra de Dios Conocimiento específico de la Palabra de Dios 2º Timoteo 3:16-17