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Dos Espadas

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DOS ESPADAS (José Hardy Niishima) Por L. H. Dalton ‘ Trad. por Olivia S. D. de Lerin CASA BAUTISTA DE PUBLICACIONES i Box 4255 — E] Paso, Texas, EE. UU. de N.A. d unta Bautista de Publicaciones Editorial “El Lucero” Buenos Aires, Argentina Santiago, Chile Publicado con permiso de la EDINBURG HOUSE PRESS Londres, Inglaterra 4 M60 “Tlustre anciano, el honorable Pequefiito gs hombre,” ‘“Shuimetay” £xclamé_el_anciano, samurai, como diciendo SAC aMo 2) —anclano “(Hurral”, Cuatro veces en los afios anteriores, un mensajero se habia inclinado ante él con las noticias de que él era_abuelo, pero. siempre habia _quedado decepcionado con las noticias.; Segtin los samural, que eran pare a0 MUGS NGL oe es- tos nuevos infantes no valian porque eran mujercitas. ora _por fin, el jefe de la familia Niishima ciertamente odia considerarse abuelo. Su familia era como un Arbol del orbs Bats eee rama, asegurando asi su conti- nuo crecimiento en el futuro. Y_las buenas nuevas habian legado | en_un dia venturoso. as festividades de afo nuevo estaban en su apogeo., Las ca- les estaban adornadas con linternas de muchos colores, Las casas estaban decoradas con shime, un adorno fantastico, ga- rantizado para dar buena suerte. \Cuando cien despué dio_al_nifi lisman \su_nombre, se escribieron en é1 dos palabras: primero, segin da_costumbre, el nombre de su familia, luego la exclamacién , on la cual buelo habia proc do las nuevas jde su na- cimiento: Niishima_Shi a : Cinco anos mas tarde Ilegé otro gran dia. ‘iAhora soy un hombre!” grité_orgullosamen Shimeta, _ {En _lugar de sus ropas de infante, semejantes a las de las p ninas, él tenia un traje nuevo de seda, rortado como el de su- padre, y lo mejor de todo era que ie habian dado dos peque-_ 6 DOS ESPADAS has _espadas exactamente iguales a las que usaban su padre y su_abuelo en el cinturén; adie sino aa un soldado y_un caballero podian usar esas espadas. / eta ya sabia exactamente por qué se nécesitaban dos y cémo debian usarse, Con Ja espada grande, de cincuenta y ocho centimetros de largo, © a veces Sila persona eran gran samurai, la espada tenia hasta dos metros, debia_pelear para matar enemigos. Cuando ¢l samurai visitaba a un amigo se quilaba Ta espada y la dejaba con un sirviente, o si no tenia sirviente debia po- nerla culdadosamente en el piso del zaguan, Nunca debia blan- dirla descuidadamente ni jactarse de ella delante de los demas, no importa cudn orgulloso se sintiera en su corazén, Pero da_es- pada pequeiia se _usaba_tini con _un_propdésito: para matarse antes que someterse a cualquier deshonra. Desde ni- no el samurai debia aprender cémo hacer esto de la manera correcta. Antafo el samurai era instruido cuidadosamente para decapitarse eso era dificil, pensaba Shimeta. En la actualidad solamente unos cuantos de los samurai mds grandes podian hacer eso, pero todos debian aprender a cometer el harakiri (suicidio sacandose las entrafias) correctamente. “La espada cefiida,” decia el abuelito, “es el alma del samu- rai.” = Los ejercicios de esgrima eran los que mas le gustaban a Shimeta. Cuando creciera, su espada larga seria tan larga y tan fina como la de su padre, su espada corta tan filosa como la de él. El pensaba que serian sus tesoros mas preciados y que nunca se separaria de ellos. . . {Si él hubiera podido vistumbrar Jo que le esperaba en el futuro unos cuantos afios después! Las dos pequenas espadas fueron ciertamente su mejor re- galo de cumpleafios. Pero cuando leg a la casa, del templo al cual sus padres lo habian Ilevado para celebrar el gran dia, habia muchos regalos para él: dulces de muchas clases, trom- pos, y lo mejor de todo una cometa nueva. A Shimeta le gustaba volar la cometa mas que tener ejerci- cios de esgrima. La mitad superior del cordén con el cual vo- Jaba 61 su cometa habia sido metida en goma y después cubier- al. DOS ESPADAS a ta con vidrio molido, y lo principal del juego era volar la co- meta de tal manera que pudiera cortar el cordén de la cometa de otro muchacho! A medida que crecia, a Shimeta se le olvida- ‘ba todo cuando iba a volar su cometa, se olvidaba aun de la ce- ha que le esperaba en su casa. ‘Nive | bajo tu propio sombrero hijo ano fs dijo su padre al fin. “No te compraré mas eometas.”— Shimeta se incliné a tierra segin lo requerian los buenos modales;|pero no lo iban a privar de su juego, aunque su tl- tima cometa habia sido destrozada por el cordén de uno de sus compafieros de juego. Si su papd no le compraba mas co- metas, él se haria una por si mismo. Y asi lo hizo, cosa que record6 con orgullo por el resto de su vida, ya que resulto ser una cometa de primera calidad. Era una léstima que una persona no pudiera gastar todo su tiempo en el juego y en lucha simulada. Lo principal era que los muchachos se divertian mucho de esta manera en el an- tiguo Japén. Pero un samurai no se pertenecia. Lo mas impor- tante en su vida era servir leal y fielmente al daimio 0 princi- pe a cuya corte él pertenecia. El hogar de la familia Niishima miraba hacia el patio del principe al cual ellos pertencian. El padre de Shimeta era_ma- _estro de caligrafia de la familia real, y él esperaba que su_hi- jo ocupara el mismo puesto honroso. Asi que largas y tediosas horas tenian que gastarse en aprender a copiar la intrincada escritura japonesa. Ademas habia lecciones elaboradas de con- versacién muy cortés y buenos modales. Todo esto le chocaba al muchacho. Pero tenia que honrar y obedecer a sus padres. Esa era la leccion mas importante de todas. Un dia su abuelo, que era el jefe de la familia, oyé a Shime- ta hablarle a su madre Asperamente. Nunca antes habia casti- gado a su nieto, pero en esta ocasién, sin decir una sola pala- bra lo levanté, lo envolvié en una colchoneta como si hubiera sido un paquete, y lo encerré en un obscura alacena. Shimeta habria gritado con sorpresa e ira, sélo que recor- d6 aun entonces que el samurai nunca debe gritar. Pero cuan- 8 DON HSPADAS do una hora més tarde su abuelo lo sacé del encierro, se fue disgustado a un rinedn a Horar quletamente. El anciano lo si- guld y puso una mano sobre el hombro del muchacho. “Beeucha un poema que habla de una joven planta de bam- bd, una saga tlorna, hermosa y blenamada, Yo vi mi sasa do- blada por el peso do la nieve, para libertarla de la nieve, la cual hublera quebrado y destruido, le pegué con mi cayado. Pero dijo: “Nikunde wa utanu mono nari, sasa no yuki”, no te golpeo con enojo, nieve de la sasa, {Entiendes?” Kl muchacho entendid, siempre entendia rdpidamente. Des- pués de esto amé a su abuelo mds que nunca. Era la gran cosa ser un samurai, una gran cosa ser hijo de Dai Nippon del gran Japén. El sabia también que los chinos también eran un pueblo civilizado; pero que todas las otras na- ciones eran barbaras, y que el pueblo de Japon no deberia re- lacionarse para nada con ellas. Shimeta tenia diez afios cuan- do oy6 decir que una flotilla de estos barbaros, llamados ame- -Ticanos, habia llegado ata_bahia de Yedo. Parecian monstruos de los antiguos cuentos de hadas, mitad de bestias, mitad de magos quienes por medio de su magia podian dominar volca- nes y tornarlos en barcos extrafios que humeaban. En el patio del daimio se escuchaban muchas conversacio- nes acerca de estos hombres, un rumor se extendia un dia y otro al dia siguiente. “El Mikado pronto arrojar4 a estos barbaros.” “Todavia no se van.” “No se iran a menos que les prometamos que les vamos a permitir regresar.” “Se les va a permitir desembarcar, y estar entre nosotros, bajo ciertas condiciones.” “Estos barbaros son inofensivos. Lo tnico que desean es tra- tar pacificamente con nosotros.” “No son muy peligrosos.”. “Veran nuestro poder y nuestra grandeza, y sus corazones se derretiran dentro de ellos.” “Los barbaros tienen extrafios poderes y secretos propios DOS ESPADAS 9 de los cuales nosotros no sabemos nada y”, decfan hablando mucho mas bajo “la grandeza de Dai Nippon no es lo que ha- bia sido en los afios pasados. El daimio oprime al pueblo. El samurai se ha hecho pexezoso y no es habil en el manejo de la espada. jAy de nuestra tierra en el futuro a menos que sacu- damos esta fatal inercia!” “Shimeta escuchaba avidamente y su corazon ardia. Una mafiana enrollé su cama muy temprano y se fue solo al tem- plo que estaba en una montafia a cinco kilometros de distan- cia. Alli quem6 incienso y oré al dios de la guerra pidiéndole ue_le concedi. ran guerrero y ayudar a libertar_a su patria de estos terribles fora: Practieé con mas ahin- co su esgrima, hasta que un dia, ae acerca de la vida de un héroe chino famoso por su erudicién, encontré esta sen- tencia: “Una espada esta designada tinicamente para asesinar a un solo hombre, pero yo voy a aprender a matar diez mil enemigos.” 4Qué significa esto? ,Que la erudicién, o el conocimiento, era mas importante que cualquier otra cosa? ;Que un gran erudito pudiese servir a su patria mejor que un gran soldado? Desde aquel dia Shimeta dejo sus juguetes de nino y aun sus amadas cometas. Preferiria matar diez mil enemigos que vo- lar diez mil cometas. Iba a aprender todo lo que fuera necesa- rio aprender, todo el conocimiento del mundo. * “Ese hijo tuyo es muy inteligente, Niishima Tamiharu,” dijo el daimio. “jEscribe bien?” “Honorable principe, mi hijo no se dedica a la caligrafia co- mo yo quisiera, pero yo he hecho que practique diariamente el arte, no sin resultados.” “

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