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Teoría del conocimiento 1

UNIDAD

„ Capítulo 1. ¿Qué es la sociología?


„ Capítulo 2. La sociología como ciencia
SOCIOLOGÍA

¿Qué es la
sociología? 1CAPÍTULO

Cuestionario diagnóstico
Q ¿Qué es la sociología?
Q ¿Cómo defines las ciencias sociales?
Q ¿Son útiles las ciencias sociales?

Objetivo
Problematizar sobre las ideas que existen de la sociología
y su importancia en la actualidad.

Para los sociólogos ha resultado de sustancial importancia reflexionar sobre qué es


Figura 1.1
su disciplina, ya que constituye un ejercicio primario y fundamental; sin la reflexión
sobre la sociología no sería posible comprender nuestro quehacer cotidiano, para
nosotros también es elemental pensar sobre la disciplina a la que nos dedicamos,
además de que la comprensión del texto que tenemos en nuestras manos depende
de esa reflexión.
Asimismo, y como primer aspecto a considerar, creemos sustancial explicar que
a toda forma de pensamiento le corresponde una circunstancia histórica; sin este
último elemento no sería comprensible, y tampoco podríamos estar en condiciones
de explicar nuestra realidad. Con lo anterior pretendemos hacer hincapié en que
las ideas que tengamos de la realidad son producto de ella misma, no podemos ver
los fenómenos y problemas sociales fuera de nuestra realidad, los sociólogos estamos
dentro de la sociedad. Para ser más precisos, como analistas de la sociedad, forma-
mos parte de ésta, vivimos los problemas y fenómenos como todos los integrantes
de una comunidad, no estamos aislados. Por eso decimos que las ideas que tenga-
La sociología se encarga del estudio mos son el reflejo de lo que vivimos como individuos sociales.
de toda manifestación humana.
Caracterizamos a la sociología como una disciplina cuyo objeto de estudio es
toda manifestación humana; es decir, toda acción producto de nuestras relaciones
con otros individuos, en la que interactuamos y no es posible desligarnos de ello, ni
mucho menos dejar de participar en su desarrollo y evolución a través del tiempo,
por eso cuando a una persona se le pregunta sobre elecciones, o sobre economía,
una contestación usual es que no le interesa participar en política o no le interesa la
economía, esa afirmación la hace porque cree desvincularse de su realidad, sin em-
bargo, constituye una acción, es una participación o respuesta, positiva o negativa,
de la realidad que vive.

2
UNIDAD 1 Teoría del conocimiento

Por el hecho de que la reflexión del sociólogo responda a la realidad que


Figura 1.2
vive, no es sencillo definir a la sociología de una vez y para siempre, ya que
cada época y sociedad tienen ideas definidas y distintas, incluso cada autor
tiene diversas concepciones, por ello definirla se torna difícil y complejo. No
obstante lo anterior, daremos algunos puntos de referencia para esclarecer
el objeto de estudio y los alcances de nuestra disciplina.

No consideramos que la respuesta a qué es la sociología sea ociosa,


porque supone razonar sobre un conjunto de circunstancias que es nece-
sario precisar. En primer término, resulta indis pensable abordar la utili-
dad de la disciplina, ya que encontramos tendencias que hacen hincapié
en los grandes problemas y males que aquejan a la humanidad, así como
diferentes formas de explicarlos, además de la multiplicidad de formas de
solucionarlos. Definir la sociología nos ayuda a esclarecer y proponer me-
canismos para enfrentar los problemas sociales. Además, como asegura el
En la actualidad la sociología se encuentra ante una
sociólogo Pierre Bourdieu, porque se ha considerado a los sociólogos como gran oportunidad de proponer formas de solucionar
críticos, conflictivos y problemáticos, por ello delimitar los lleva a ser muy los problemas que aquejan a la humanidad.
reflexivos y siempre buscar estar al frente en la explicación de los fenóme-
nos sociales. Por tanto, resulta complejo explicar su utilidad y definir a la
disciplina misma.

También Bourdieu abunda sobre esta visión y considera que el sociólogo va más
allá y cuestiona principios y conceptos establecidos en la sociedad, porque está en
constante cambio, no todo está determinado, el principio básico de nuestra discipli-
na está en el cuestionamiento de los patrones establecidos, y en considerar un ser
colectivo y buscar el cuestionamiento a los mecanismos de dominación.

De acuerdo con lo anterior, en la actualidad la sociología se encuentra ante


una gran oportunidad de proponer formas de solucionar los graves problemas que
aquejan a la humanidad, temas como la discriminación, la pobreza, el desempleo,
los grupos vulnerables (mujeres, niños, jóvenes), la delincuencia organizada, entre
muchos otros, forman parte de la complejidad de las sociedades actuales y es pre-
ciso enfrentarlos a través de los conocimientos que cotidianamente tomamos. Estu-
diar sociología no puede ser un proceso rutinario de adquisición de conocimiento.
Un sociólogo es alguien capaz de liberarse de la inmediatez de las circunstancias
personales para poner las cosas en un contexto más amplio. El trabajo sociológico
depende de lo que el autor americano Wright Mills, en una célebre expresión, deno-
minó la imaginación sociológica (Mills, 1970). La imaginación sociológica nos pide
sobre todo visualizar la realidad no de manera mecánica, sino haciendo uso de la Figura 1.3
imaginación que nos permita interpretar esa realidad.

Así, resulta importante señalar que nuestro tiempo nos obliga a cambiar esa
concepción que sostenían teorías como la marxista, que consideran que el queha-
cer sociológico resulta infructuoso y sin utilidad para los diversos actores sociales, y
que el compromiso del sociólogo se deba enfocar exclusivamente en relación con la
transformación de la sociedad. En todo caso, es pertinente abocarse hacia el análisis
sustentado en un estudio riguroso y de manera metódica, para que los resultados
puedan ser utilizados en situaciones concretas.

En los últimos años y con el empeño de cambiar la perspectiva que se tie-


ne sobre la sociología, ha surgido una tendencia que revalora la utilidad de
los estudios de carácter social. Sobre todo a través de diagnósticos, encuestas,
asesorías y consultas. Ha quedado atrás la visión romántica y exclusivamente Charles Wright-Mills fue un sociólogo
humanista del quehacer sociológico, la cual consideraba que la única forma de estadounidense. Uno de sus libros
más recordados es La imaginación
que la disciplina trascendiera era con la idea de que el sociólogo debía cumplir
sociológica.
la misión de transformar radicalmente a la sociedad, eliminando las diferencias
sociales.

3
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SOCIOLOGÍA

Referentes categóricos en torno a la sociología


Concepto y objeto de la sociología
La sociología forma parte de las llamadas ciencias sociales y es indispensable que
tomemos en consideración dos niveles, las condiciones sociales en que surge y la
relación que guarda con la ciencia; lo anterior es importante porque no podemos
concebirla sin sus vínculos e interdependencia con otras disciplinas. Incluso, la ten-
dencia actual en los estudios sociales es hacia el análisis interdisciplinario.
Lo anterior es básico porque no podemos comprender un estudio sociológico
sin las herramientas de carácter metodológico que le proporcionarán rigurosidad y
credibilidad. Para hacer uso de éstas es importante que podamos reflexionar sobre
su utilidad, y que pensemos en las implicaciones y en evitar que nuestro acerca-
miento a la realidad sea sólo para satisfacer exclusivamente al sociólogo, en vez
de para contar con una interpretación objetiva de la sociedad y su funcionamiento.
Como ya comentamos las condiciones en que surgió la sociología determinaron
su carácter, ya que los inicios del siglo xix estuvieron marcados por una fe en los lo-
gros de la ciencia y se proyectaba un futuro donde el progreso material de las socie-
dades sería ininterrumpido. Lo anterior tenía como contraste a las sociedades que se
debatían y destruían por mantener un orden o desmantelarlo e instaurar regímenes
que garantizaran la libertad e igualdad de los individuos.
Para Comte había que terminar con periodos largos de inestabilidad, de guerras
y de deterioro económico, así como de condiciones sociales que no estaban en co-
rrespondencia con las promesas no solamente de libertad e igualdad, sino también
de progreso para toda la humanidad. Así entonces, Comte fue construyendo una
noción de ciencia que recuperará el éxito de ésta en terrenos que permitieron el
desarrollo tecnológico y la explotación intensiva de la naturaleza en beneficio del
hombre. Además de que el europeo del siglo xix pensaba en un futuro promisorio,
lleno de progreso, bienestar y felicidad; ello se tradujo en concebir una visión opti-
mista del desarrollo social y construir, en función del optimismo que despertaba el
capitalismo, sociedades donde el progreso y el bienestar material evitarían los pro-
blemas y las confrontaciones sociales. Es decir, necesariamente la consolidación de
un nuevo modelo llevaría a la humanidad a estadios de progreso sin límites.
Ahora bien, es importante que podamos circunscribir la relación de la socio-
logía con la ciencia en cuanto se comienza a reflexionar sobre la realidad social,
buscando sobre todo que tenga un sustento básico, por ello será necesario recurrir
a la teoría del conocimiento, que sustancialmente se refiere a la relación estable-
cida entre el científico social y su objeto de estu-
Figura 1.4 dio. Ello de entrada implica una carga ideológica
f
fuerte, ya que no creemos que el estudioso de lo
social pueda mantenerse al margen de su rea-
l
lidad. Incluso esta relación va más allá de una
cuestión lógica, también supone, de acuerdo con
Sergio Bagú, lo siguiente: “La realidad social, esa
i
intergénesis de lo humano, es nuestra condición
de vida y, a la vez, la materia de nuestro conoci-
m
miento de lo social. Esos dos polos de la relación,
sin fundirse, sólo se explican como partes de un
m
mismo proceso. El nexo que se establece entre
ambos no es del tipo que se presenta entre dos
objetos inanimados, sino de otro tipo especial”.1
Aristóteles fue un filósofo griego
cuyas ideas han ejercido una enorme Ahora bien, no solamente nos limitamos a
influencia sobre la historia intelectual. aceptar que la relación entre el estudioso de lo

1
Sergio Bagú. Tiempo, realidad social y conocimiento, p. 11.

4
UNIDAD 1 Teoría del conocimiento

social y la realidad es de carácter ideológico, además partimos de un principio de


orden, ya que nuestra noción de ciencia ha estado encaminada a plantear y asegu-
rar que lo científico es sinónimo de ordenamiento, Bagú lo explica en los siguientes
términos: “Esforzarse por conocer es a partir de la hipótesis de que lo cognoscible
posee una organización. Es el primer requisito de toda ciencia. Esforzarse por cono-
cer el conocimiento de lo social y lo social mismo es suponerles organizados. Ni lo
social es un azar, ni lo conocemos por azar”.2
Así entonces, lo científico en las ciencias sociales supone una serie de principios
que también comparten las otras ciencias, ya que resulta sustancial considerar que
el principio de ordenamiento constituye la base del carácter científico del conoci-
miento.

Los campos de la sociología


No cabe duda que el análisis sociológico ha tenido múltiples apli-
caciones, sobre todo porque constituye una fuente de información Figura 1.5

precisa, lo que supone un desarrollo que crece y se diversifica, pero


aún nos encontramos con posturas que consideran la actividad so-
ciológica como falta de consolidación, sobre todo porque no con-
creta su anhelada objetividad; además de que no consideran que
esté imbuida de rigurosidad y claridad.
Desde los tiempos de Comte, a la sociología se le pretendió
convertir en la ciencia que tendría en sus manos el perfecciona-
miento y la construcción de una sociedad que viviese en armonía,
pero esa pretensión chocó contra una realidad que en muchas oca-
siones mostraba poca disposición a lograr ese objetivo preciado.
Mucho se ha transformado la inclinación del sociólogo, sin per- Hay sociólogos que están enseñando la sociología en
der la esencia de tratar de remediar los problemas que atañen a diferentes ramas, como lo es la medicina.
las sociedades; lo complejo y diversificado de las sociedades han
permitido una especie de ampliación de lo considerado como in-
vestigación y su aplicación.
De acuerdo con el sociólogo Ely Chinoy, “Como resultado de este desarrollo, hay
Figura 1.6
sociólogos que están enseñando en escuelas de medicina, de comercio, de derecho
y de trabajo social, así como en colegios de artes liberales y escuelas de graduados; y
a menudo están empleados como investigadores en hospitales, oficinas, fábricas,
agencias del gobierno y establecimientos militares. En campos que alguna vez la
gente consideró como exclusivos del hombre más bien práctico que intelectual”.3
Hasta este punto encontramos dos maneras de concebir el quehacer socio-
lógico: una que pretende anteponer la objetividad en la investigación y, otra, que
considera importante el aspecto práctico y útil de esta disciplina. Ello nos lleva a con-
siderar la posibilidad de desprender una variedad de ramas de la sociología de
acuerdo con la problemática que pretendamos estudiar.
Paralelamente, en las universidades se ha construido una serie de ramas gene-
rales que tratarían de explicar la totalidad de la sociedad; por ejemplo, tenemos la
sociología política, urbana, rural, de la educación y de la cultura. Éstas constituyen
la base de las investigaciones hechas desde los centros universitarios; incluso se
han construido algunas más específicas como movimientos sociales, género, desa- La sociología sirve en el campo
rrollo regional, nuevos actores sociales, entre otras. del comercio, ya que se tratan los
problemas de una organización o
En Europa y Estados Unidos se le proporciona mayor peso a la actividad práctica institución.
que pudiese desarrollar el sociólogo, mientras que en otros países, como el nuestro,

2
Ídem.
3
Ely Chinoy. La sociedad. Una introducción a la sociología, p. 396.

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SOCIOLOGÍA

se orienta a la cuestión teórica y a la investigación que tenga como fin principal


abocarse a problemas sociales para resolverlos.
Es posible ordenar las ramas de la sociología de acuerdo con el fin que se persiga;
ya sea una visión acorde a la perspectiva que se hace desde los cubículos universita-
rios, para la resolución de los grandes problemas sociales; o una visión para enfrentar
problemas específicos y concretos que se nos presenten en la realidad.

Figura 1.7

Sociología rural

Sociología de la educación

Ramas
Sociología de la cultura
de la sociología

Sociología urbana

Sociología política
La sociología no se puede comparar con la biología
debido a que es una ciencia teórica encaminada a los
hechos de la vida orgánica.

Es posible trabajar
tr la sociología desde la perspectiva teórica y desde la práctica,
no se excluyen, pero lo que sí consideramos fundamental es que nuestra disciplina no
debe puntualizar cómo debe construirse una sociedad, pues estamos en posibilidades
de asumir una postura basada en juicios de valor.
Por ejemplo, Luis Recasens hace una acotación al respecto y señala lo siguiente:
“…cabe observar que la biología, que es una ciencia teórica encaminada al conoci-
miento de los hechos de la vida orgánica, estudia tan sólo las leyes de esos hechos, y
no formula ninguna regla de tratamiento; pero, asimismo es verdad que el higienis-
ta y el médico precisan ineludiblemente un acopio de saber biológico, para mejorar
y curar los organismos humanos”. 4

Disciplinas auxiliares
Como ya vimos en párrafos anteriores, Augusto Comte es el principal promotor y
animador de la sociología bajo principios que, pese a la multiplicidad de críticas
y negaciones durante el siglo xx por parte del extremismo teórico de izquierda, la
funda bajo la influencia del pensamiento de la Ilustración, en el sentido de entender
al conocimiento humano como una totalidad, así como a su objeto de estudio. Con
este espíritu, Comte propone una disciplina que tenga como objetivo la reflexión y,
sobre todo, corregir las discrepancias y conflictos, muy propios del siglo xix europeo,
de la existencia colectiva del hombre. Esto significa que pretende abarcar todos
los fenómenos sobre el desarrollo histórico de la humanidad con un objetivo espe-
cífico: evitar mediante el análisis la confrontación, que esto último se traduzca en
rebeliones, revoluciones, guerras entre países, lucha por los mercados del mundo y
el surgimiento del monopolio como una forma de dominación de los países indus-
trializados hacia los económicamente atrasados.
Para la comprensión de la realidad y la búsqueda de una explicación sustenta-
da en su carácter científico, lo que realiza Comte es una clasificación de las ciencias,
no una división. Para ello, parte de la idea de tomar en consideración el carácter de
los fenómenos, de lo simple y general a lo complejo y particular, clasificándolos en

4
Luis Recasens Siches. Sociología, p. 16.

6
UNIDAD 1 Teoría del conocimiento

dos clases: los de “cuerpos brutos” y los de “cuerpos organi-


Figura 1.8
zados”, con ello se refiere a los seres inorgánicos y orgánicos.
De acuerdo con los criterios mencionados clasifica a las
ciencias de la siguiente manera: astronomía, física, química,
fisiología y física social. En cierta forma, Comte plantea una
dependencia y una secuencia en esta clasificación, por lo que
no considera una parcialización del conocimiento que inclu-
ya a más de una disciplina.
Quizás la propuesta de Comte no se sustenta en que
las ciencias sociales imiten la idea de conocimiento y de
los procedimientos para generarlo de las ciencias naturales.
Considera a todos los seres vivos, de acuerdo con dos tipos
de fenómenos, los referidos al orden individual y los de la La astronomía está clasificada dentro de las ciencias.
especie, incluidos también los seres humanos: la física or-
gánica o fisiología y la física social. Por ello cuando propone
la construcción de una física para lo social no está pensando en la ciencia que
traduce las leyes en ecuaciones matemáticas, sino en rescatar su origen etimo-
lógico, donde physikos se refiere a la naturaleza, “a las propiedades de los cuerpos
y las leyes que tienden a modificar su estado o su movimiento sin cambiar su
naturaleza”.5
La razón de ser de todo el conocimiento humano, sin distinciones de ningu-
na clase, es la realidad que vivimos y, sobre todo, que percibimos; pero sobre todo
no concordamos con las propuestas de la teoría positivista hacia el siglo xix, de
hacer del conocimiento de lo social similar a lo realizado en el terreno de las cien-
cias naturales, propuesta que se enfrentó, en especial en Alemania, al desafío de
diferenciar lo que correspondía al terreno cultural o social de lo natural. Es de-
cir, como afirma el filósofo alemán Wilhelm Dilthey: “en las ciencias de la natu-
raleza podemos, desde el exterior y mediante el enlace de conceptos abstractos,
obtener conclusiones sin afectar la estructura del objeto de estudio”, pero en las
ciencias del espíritu, como las llama Dilthey, la conexión entre el fenómeno y la
conceptualización es estrecha porque el estudioso también vive y comprende
la realidad; en consecuencia, no es posible escapar a la interpretación y opinión
de lo que se vive.
Figura 1.9
El mismo filósofo opina que el rápido desarrollo de las ciencias naturales hacia
los siglos xvi y xvii se debió, fundamentalmente, a las nuevas ideas que surgieron
en el terreno político y económico. Se desplazó la verdad de Dios por la verdad cien-
tífica y racional, de este modo el desarrollo de las ciencias naturales tuvo un éxito
asombroso, lo cual no dejó de influir en las ciencias del espíritu. En estas últimas al
parecer no existía un orden o metodología que permitiese concretar soluciones a los
problemas sociales, como lo realizaban en descubrimientos e inventos que revolu-
cionaron la vida material del hombre, ya que para este filósofo y para buena parte
de la filosofía idealista alemana decimonónica, fue sustancial introducir la idea de
sentir, que se refiere a “detectar aquellas condiciones de la conexión estructural
de la captación objetiva, del sentir y del querer que son determinantes para las
formas lógicas”.6
Ante este planteamiento, el mismo Dilthey se pregunta lo siguiente: “¿Se puede
aplicar el concepto de estructura a la vida afectiva?”, para ello es necesario que las
“vivencias afectivas” sean unidades estructurales y “sobre esta base se demostrará
Wilhelm Dilthey opina que el rápido
luego que las relaciones estructurales del sentimiento componen un campo que se
desarrollo de las ciencias se debió
puede delimitar lo mismo frente a la captación que al querer”. Más adelante agre- fundamentalmente a las nuevas
ga: “Oír, ver, palpar, tienen esta posibilidad de comparación y el juicio acerca de un ideas que surgieron en el terreno
objeto visto es comparable con la percepción, pero si coloco el sentimiento junto a político.

5
Enciclopedia Más actual, p. 350.
6
Wilhelm Dilthey. El mundo histórico, p. 50.

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e
estos modos de conocer ya no encuentro comparabilidad al-
Figura 1.10
guna”.7 Por ello, para el idealismo alemán, en confrontación
g
con el positivismo, toma en cuenta al momento de la reflexión
de lo social, la oposición entre el sentir y la captación objetiva,
e
entre lo que nos agrada y desagrada; esto último hace referen-
cia, según Dilthey, a la toma de posición del sujeto.
En términos generales, las ciencias de la naturaleza tienen
como objeto de estudio a seres u objetos cuya relación con el
hhombre no es de convivencia, comunicación u organización,
sino que es algo externo a su vida en sociedad, únicamente se
rrelacionan cuando los utiliza para su bienestar material. Las
ciencias sociales son aquellas que se encargan de estudiar los
ffenómenos provocados por el hombre al vivir en sociedad o su
Un ejemplo de estudio sociológico es la vida cotidiana. oobra, incluyendo al mismo estudioso de lo social o científico de
llo social como comúnmente se le denomina.
En consecuencia, cuando se realiza un análisis de lo social no estudiamos
algo ajeno a nuestra vida cotidiana o vivencias diarias. Además, el hombre tam-
poco deja de ser un ser vivo, biológico, ni deja de formar parte y depender de un
medio físico del que es producto y al cual no puede negar o aislarse.
Ante este panorama, la relación de la sociología con otras formas de pensa-
miento no es de dependencia, sino de integración ya que todas las disciplinas in-
tentan acercarse a la realidad desde sus propios alcances y limitaciones en una
relación de interdependencia.
La sociología, al igual que las llamadas ciencias sociales, estudian al hombre
en sociedad, pero desde diversos puntos de interés de la realidad social. Por ejem-
plo, la economía trata de los aspectos materiales de producción y distribución de
la riqueza, además de caracterizar los diversos momentos de la evolución de la
humanidad, pero las manifestaciones y repercusiones sociales tienen su apoyo en
la interpretación de éstos desde un punto de vista sociológico.
Por otra parte, la historia se encarga de los procesos sociales en el pasado y se
auxilia de la sociología para la explicación de los sistemas económicos, políticos y
Figura 1.11 culturales; con este apoyo el historiador tendrá que encontrar su expresión con-
creta.
Podríamos seguir enumerando las diversas maneras de correspondencia entre la
sociología y otras disciplinas sociales, ya que todas se relacionan porque tienen un
objeto de estudio común, pero con inclinaciones distintas de acuerdo con los inte-
reses específicos de cada una.
Por otro lado, la relación de la sociología con las ciencias naturales y exac-
tas está en función de los determinantes sociales del desarrollo tecnológico y
científico. Por ejemplo, pensemos en la Revolución Industrial, en dónde y en qué
momento surgió; es comprensible que no fuese el resultado de una sucesión de
descubrimientos científicos espontáneos, sino resultado de la expansión del ca-
pitalismo que se tradujo en una serie de necesidades en cuanto a la demanda de
mercancías, lo cual permitió, entre otras cosas, el desarrollo de la maquinaria,
la creación del ferrocarril, la multiplicación de fábricas y la construcción de ca-
minos.
La relación de la sociología con las
ciencias naturales y exactas está Por ejemplo, al considerar su relación con la biología, cuando se descubre la
en función de los determinantes
vacuna contra la rabia, se podría pensar en las reacciones que provocó y, sobre
sociales del desarrollo tecnológico y
científico. todo, los efectos sociales en su época y en el futuro. Así, podríamos citar otros

7
Ibídem, p. 51.

8
UNIDAD 1 Teoría del conocimiento

ejemplos como las expectativas de una vida más larga en


Figura 1.12
comparación con el pasado como consecuencia de los des-
cubrimientos en la medicina; el conocimiento del cuerpo hu-
mano y, por tanto, de los métodos para un mejor control natal
a fin de evitar los problemas sociales de la explosión demo-
gráfica, así como el control y erradicación de enfermedades
que permiten una vida más estable de las sociedades. Aunque
para nuestro tiempo, la prolongación de las expectativas de
vida ha significado, sobre todo para los países pobres y subde-
sarrollados, la proliferación de la pobreza no solamente como
un fenómeno privativo de alguna clase social, sino de grupos
de edades. La historia se encarga de los procesos sociales en el pasado y se
auxilia de la sociología.
La relación de la sociología con otras ciencias ha tenido
diversas interpretaciones, desde las que la juzgan como poco confiable
confiable y la co-
locan al final de todas las ciencias, hasta las que la consideran, junto con otras
disciplinas sociales, como determinante del acontecer humano en todos sus as-
pectos, desde los estrictamente sociales hasta los de carácter técnico y científico,
así como administrativo.
En resumen, la sociología y las demás disciplinas o ciencias están en relación
porque su objeto de estudio, de una u otra manera, es la realidad; las ciencias na-
turales la estudian bajo su aspecto físico, mientras que las disciplinas sociales lo
hacen en sus manifestaciones dentro de las sociedades, en sus comportamientos,
actitudes, creencias, vida económica, organización y formas de gobierno.

Figura 1.13
LECTURA COMPLEMENTARIA8
Sí es cierto que el conocimiento humano se ha desarrollado partiendo de necesidades pr p ácticas,, porqu q e el
conocer la verdad es un arma en la lucha por la existencia, tanto frente a la naturaleza extrahumana, como
en la concurrencia de los hombres entre sí, hace mucho tiempo que dicho conocimiento ha dejado de ser un
simple medio para los fines de la acción, trocándose en fin último. No obstante, el conocimiento no ha roto
todas las relaciones con los intereses de la práctica, ni aún en la forma autónoma de la ciencia, aunque
ahora estos intereses no aparecen ya como meros resultados de la práctica, sino como acciones mutuas
de dos esferas independientes. No sólo en la técnica se ofrece el conocimiento científico para la realiza-
ción
ción de
de lo
loss fine
ness ex
exte
teririor
ores
es ddee la vvol
olun
unta
tadd, ssin
inoo qu
quee ta
tamb
mbié
iénn en llas
as ssititua
uaci
cion
ones
es pprá
ráct
ctic
icas
as, ta
tant
ntoo in
inte
tern
rnas
as
como externas, surge la necesidad de una comprensión teórica. A veces aparecen nuevas direcciones del
pensamiento, cuyo carácter abstracto no hace más que reflejar en los problemas y formas intelectuales
los intereses de nuevos sentimientos y voliciones. Así, las exigencias que suele formular la ciencia de la
sociología no son sino la prolongación y el reflejo teórico del poder práctico que alcanzaron en el siglo XIX
las masas frente a los intereses del individuo. En la modernidad, los estratos inferiores de la sociedad
han despertado mayor atención en los estratos superiores, y si este hecho se basa justamente sobre el La sociología también estudia a la
concepto de “sociedad”, es porque la distancia social entre uno y otro hace que los inferiores aparezcan sociedad en cuanto a sus creencias.
no como individuos, sino como una masa uniforme y que no se vea otra conexión esencial entre ambos
que la de formar juntos “una sociedad”. Desde el momento en que, como consecuencia de las relaciones
prácticas de poder, las clases, cuya eficacia consiste no en la importancia visible de los individuos, sino en
su naturaleza “social”, atrajeron sobre sí la conciencia intelectual, el pensamiento que, en general, toda
existencia individual está determinada por innumerables influencias del ambiente humano. Y este pensa-
miento adquirió, por decirlo así, fuerza retroactiva. Al lado de la sociedad presente, la sociedad pasada se
ofreció como la sustancia que engendra las existencias individuales, no otra suerte que el mar engendra
las olas. Pareció, pues, descubierto, el suelo nutricio, por cuyas energías resultaban explicables las formas
particulares de los individuos. Esta dirección del pensamiento se veía apoyada por el relativismo moderno,
por la tendencia a descomponer en acciones recíprocas lo individual y sustancial. El individuo era sólo el

8
Tomado de Georg Simmel. “El problema de la Sociología”, en Estudios sobre las formas de socia-
lización, pp. 11-14.

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Figura 1.14 lugar en que se anudaban hilos sociales y la personalidad no era más que la forma particular en que esto
acontecía. Adquirida la conciencia de que toda actividad humana transcurre dentro de la sociedad sin que
nadie pueda sustraerse a su influjo, todo lo que no fuera ciencia de la naturaleza exterior tenía que ser
cien
i cia
i de lla sociieddad.
d Surgió
ió ésta,
t pues, como ell amplilio campo en que concurriieron la éétitica y lla histori
t ia
de la cultura, la economía y la ciencia de la religión, la estética y la demografía, la política y la etnología,
ya que los objetos de estas ciencias se realizaban en el marco de la sociedad, la ciencia del hombre tenía
que ser la ciencia de la sociedad.
A esta concepción de la Sociología como ciencia de todo lo humano contribuyó su carácter de ciencia
nueva, adscribiéndose a ella todos los problemas que eran difíciles de colocar en otra disciplina. Lo que
ocurrió
ió simpl
i lemente t fue que se echaron
h en un gran puchero
h toddas las cieni cias
i hhiistó
tóricas,
i psicoló
i lógicas,
i
normativas y se le puso al recipiente una etiqueta que decía: Sociología. En realidad sólo se había ganado
un nombre nuevo, pero lo designado por este nombre o estaba ya determinado en su contenido y relaciones
o se produjo dentro de las provincias conocidas de la investigación. Si el hecho de que el pensamiento y la
acción humanos se realizan en sociedad y son determinados por ella, ha de convertir la Sociología en una
ciencia que los abrace íntegros; ¿por qué no considerar asimismo la Química, Botánica y Astronomía como
capítulos de la Psicología, ya que sus objetos, en último término, sólo adquieren realidad en la conciencia
humana y están sometidos a sus condiciones?
La religión también fue y es un
El error se funda en un hecho mal interpretado, sin duda, pero muy importante. El reconocimiento de que
estudio de la sociología.
el hombre está determinado, en todo su ser y en todas sus manifestaciones por la circunstancia de vivir en
acción recíproca con otros hombres, ha de traer desde luego una nueva manera de considerar el problema
Figura 1.15 en las llamadas ciencias del espíritu. Hoy ya no es posible explicar por medio del individuo, de su enten-
dimiento y de sus intereses, los hechos históricos (en el sentido más amplio de la palabra), los contenidos
de la cultura, las formas de la ciencia, las normas de la moralidad; y si esta explicación no basta, recurrir
en seguida a causas metafísicas o mágicas. Por lo que toca al lenguaje, verbigracia, ya no estamos ante
la alternativa o de creer que ha sido inventado por individuos geniales, o de creer que ha sido dado por
Dios al hombre. En la religión ya no cabe plantear el dilema entre la invención de astutos sacerdotes y la
inmediata revelación, etc. Hoy creemos comprender los fenómenos históricos por las acciones recíprocas y
conjuntas de los individuos, por la suma y sublimación de incontables contribuciones individuales, por la
encarnación de las energías sociales en entidades que están más allá del individuo y que se desarrollan
por encima de él. Por consiguiente, en la relación con las ciencias hoy existentes, la Sociología es un
nuevo método, un auxiliar de la investigación para llegar, por nuevas vías, a los fenómenos que se dan
en aquellos campos del saber. Pero este papel que desempeña la Sociología no es esencialmente distinto
Desde siempre la humanidad ha del que desempeñó la inducción cuando en su día penetró como un nuevo principio de investigación en
pensado en cómo construir formas de todas las ciencias posibles, se aclimató en ellas y les ayudó a encontrar nuevas soluciones para los pro-
organización social equitativas y justas
que nos lleven a la felicidad.
blemas planteados. Pero así como la inducción no constituye una ciencia en particular, y menos una que
lo abarque todo, tampoco, por las mismas razones, la Sociología. Por cuanto se funda en la idea de que el
hombre debe ser comprendido como ser social, y en que la sociedad es la base de todo acontecer histórico,
Figura 1.16 no contiene la Sociología ningún objeto que no esté tratado ya en las ciencias existentes, sino que es sólo
un nuevo camino para todas ellas, un método científico que, justamente por ser aplicable a la totalidad de
los problemas, no constituye una ciencia por sí.
¿Pero cuál puede ser el objeto propio y nuevo cuya investigación haga de la Sociología una ciencia inde-
pendiente con límites determinados? Es evidente que, para que quede legitimada como una nueva ciencia,
no hace falta descubrir un objeto cuya existencia sea hasta ahora desconocida. Todo lo que designamos en
general como objeto es un complejo de determinaciones y relaciones, cada una de las cuales, si se descu-
bre en una pluralidad de objetos, puede convertirse a su vez en objeto de una nueva ciencia.

La familia es tema de la sociología.

10
UNIDAD 1 Teoría del conocimiento

Evaluación
Cuestionario:
1. ¿Por qué el autor dice que el conocimiento humano se ha desarrollado partiendo de necesidades prác-
ticas?
2. ¿Qué es lo que determina al hombre al vivir en sociedad?
a) Su relación con Dios
b) Sus vínculos con la naturaleza
c) Su relación familiar
d) Su circunstancia y relaciones con otros individuos
3. ¿Cuál puede ser el objeto propio y nuevo cuya investigación haga de la sociología una ciencia inde-
pendiente?
4. ¿Cómo es posible comprender los fenómenos sociales e históricos?
a) Por los grandes personajes
b) Por los designios religiosos
c) Por el azar
d) Por la interrelación de los individuos que integran una sociedad

BibliografíaBibliografí
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12
UNIDAD 1 Teoría del conocimiento

La sociología
como ciencia 2
CAPÍTULO

Cuestionario diagnóstico
Q ¿Crees que la sociología es una ciencia? ¿Por qué?
Q ¿Consideras que los fenómenos sociales pueden abordarse con un
método científico, como los fenómenos naturales o físicos? ¿Por qué?

Objetivo
Reflexionar sobre la forma en que los sociólogos ven a su profesión
como ciencia y la importancia que esto tiene.

Ya en el capítulo anterior explicamos la importancia que tiene considerar a la so-


Figura 2.1
ciología como ciencia, ya que de ello depende la certidumbre no exclusivamente
de la reflexión, sino de la aplicabilidad de los estudios. Por ello consideramos
fundamental preguntarnos por qué la sociología es una ciencia.
Con este fin recordaremos los orígenes de la sociología y esclarecemos el
porqué es justo a principios del siglo xix cuando se hace necesario, desde la
perspectiva de Augusto Comte, abordar la problemática social bajo paráme-
tros científicos.
El hombre ha formulado teorías para estar en condiciones de compren-
der la realidad, así como para poder transformarla en su beneficio; esta ta-
rea le ha llevado no sólo a la sistematización del conocimiento que acumula
a través del tiempo, sino también a hacer cada vez más compleja la forma
de abordar los fenómenos. En esta labor, el conocimiento ha evolucionado; La sociología se dedica al estudio de los grupos
por ejemplo, ha variado la manera de explicar el universo desde la época sociales.
de Aristóteles hasta Albert Einstein, pasando por Isaac Newton, se consideró
primero que la Tierra era redonda y bajo una perspectiva estática y se modificó ó la
l
noción absoluta del espacio y el tiempo, hasta la actualidad; ahora sabemos que el
espacio y el tiempo no son absolutos, y que como consecuencia además el universo
no es estático, que está en constante expansión y tal vez no es infinito. Como señala
Stephen W. Hawking, “de lo único que podemos estar verdaderamente seguros es de
que si el universo fuera a colapsar, no lo haría como mínimo en otros diez mil millo-
nes de años, ya que se ha estado expandiendo por lo menos ese tiempo. Esto no nos
debería preocupar indebidamente: para entonces, a menos que hayamos coloniza-
do más allá del sistema solar, ¡la humanidad hará tiempo que habrá desaparecido,
extinguida junto con nuestro Sol!”1

1
Stephen W. Hawking. Historia del tiempo. Del big bang a los agujeros negros, p. 73.

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Quizá pareciera intrascendente mencionar lo anterior, ya que constituye parte


Figura 2.2
de ciencias que parecieran distantes a la sociología; no obstante, creemos muy im-
portante rescatarlo porque nos permitirá considerar que la construcción de teorías,
en las disciplinas que queramos, responde a un espacio y un tiempo determinados,
lo que en filosofía se denomina la circunstancia histórica. Ahora bien, la formación
de la última teoría con respecto al universo está circunscrita y responde a nuestro
tiempo, ya que fue durante el siglo xx cuando se formuló la teoría de la relatividad
general, sobre todo bajo la influencia determinante de Albert Einstein, que a gran-
des rasgos sugiere la necesidad, en primer lugar de plantear la existencia de dife-
rentes perspectivas para comprender la realidad, ya que: “Es muy difícil construir
una única teoría capaz de describir todo el universo. En vez de ello, nos vemos forza-
dos, de momento, a dividir el problema en varias partes, inventando un cierto número
de teorías parciales. Cada una de ellas describe y predice una cierta clase restringi-
Albert Einstein, físico de origen alemán, da de observaciones, despreciando los efectos de otras cantidades.”2
considerado uno de los científicos más
importantes del siglo XX. Es importante insistir en la pertinencia de comprender que las teorías se confi-
guran en función de un contexto histórico, y que a lo largo de la historia los hombres
han articulado formas de explicar su realidad, y posteriormente se han desechado
esas teorías para dar paso a otras que son cada vez más complejas y responden a
otros tiempos. Finalmente, el objetivo del conocimiento ha sido la búsqueda por
transformar, así como sustentarlo en la conexión de hechos y acontecimientos, lo
que ha permitido la formación de una idea de ciencia en la cual la explicación se
hace en función de ir relacionando diversas partes para construir una teoría gene-
ral o de un orden. Por ello el conocimiento no se detendrá, ya que, como señala el
mismo Hawking, no cesará hasta que poseamos una descripción completa del uni-
verso en el que vivimos; en otros términos, hasta que logremos descifrar el porqué
estamos aquí y de dónde venimos.3
Pareciera que el objetivo del conocimiento es la búsqueda de un orden que an-
tes no existió, así lo vemos en las distintas teorías que han pretendido explicar el
universo. Incluso las últimas formas de explicarlo han partido del principio de una
explosión que le dio origen y que permitió el surgimiento de una dinámica susten-
tada, o que obedece a leyes y éstas rigen y le dan forma a ese aparente orden.
Así, entonces, la relación de la humanidad con la ciencia por momentos es con-
tradictoria, ya que a medida que conocemos cada vez más el mundo en el universo
en el que estamos inmersos, descubrimos que nuestra presencia en la inmensidad
del espacio y del tiempo tiene sentido sólo para nosotros. Por ello, nos empecina-
mos en encontrar un orden universal que responda a nuestros requerimientos, a
nuestro deseo de encontrar sentido a la existencia del hombre; construimos una
idea de ciencia que nos proporcione certidumbre sobre lo que nos rodea y, en función
de eso, definirla en nuestros propios términos.

2
Ibídem., p. 30.
3
Esta visión de Stephen W. Hawking es optimista, ya que considera que el objetivo de la
ciencia es posible, es alcanzable, pero existen otras visiones que van más allá y consideran
la posibilidad de que el hombre nunca podrá contar con una concepción general del uni-
verso, y tampoco podrá explicarse el porqué de su existencia en la inmensidad del universo,
como es el caso de Ikram Antaki, que se muestra escéptica y plantea que la actual teoría
explica el universo y su origen no es consistente, ya que, asegura: “no es el Big Bang el origen
del universo. La expresión es poco afortunada y poco entendida. Hoy, la ciencia no puede
afirmar que conoce el origen del universo. Ni siquiera sabe si lo tuvo. Hablar del principio
supone que antes no hubo nada. Y eso no lo sabemos”. Lo anterior se traduce en una visión
que asegura la temporalidad del universo; es decir, que tuvo un principio y tendrá un fin,
“¿llegará el universo a un equilibrio y a la muerte? ¿O se expandirá y enfriará lentamente?
De hecho, se enfriará cada vez más rápido. Nuestro Sol morirá en unos miles de millones de
años. En un billón de años todas las estrellas se habrán consumido. No habrá nuevos astros
en formación. Sólo quedarán los agujeros negros, que necesitan más tiempo para desapare-
cer, ¿Luego?”.

14
UNIDAD 1 Teoría del conocimiento

Esta concepción del conocimiento científico es trasladada hasta las ciencias


Figura 2.3
sociales, que pretenden explicar la realidad social en función de la búsqueda de una
sociedad justa, de formas de organización social perfectas y sin diferencias sociales.
En resumen, por lo general en las diversas disciplinas se recuperan, como ya
desglosamos líneas atrás, la idea de que existe un caos y después sobreviene el or-
den que obedece a leyes y se tiene como objetivo la búsqueda de la preservación de
ese orden para lograr estabilidad y certidumbre a la existencia humana.
Ahora bien, nos preguntamos dónde comienza esa forma sistemática y rigurosa
de contemplar la realidad, así como la división del conocimiento y básicamente la
división de éste en áreas específicas.
Desde siempre la humanidad ha pensado en cómo construir formas de organi-
zación social equitativas, justas y que nos lleven a la felicidad. Pensar en el futuro
promisorio ha constituido un mito que está en la mente de pensadores y ello, en la
historia moderna, partió no de la reflexión sobre lo social sino del mundo material,
ya que hacia el siglo xvii el crecimiento económico y la acumulación de capital
permitieron abrir nuevas perspectivas para los países europeos, gracias al impresio- Las ciencias sociales tratan de buscar
una sociedad justa.
nante desarrollo industrial, que pudo transformarlos en poco tiempo, así lo asevera
el historiador John Vaizey: “La industria carbonera inglesa fue la primera extractiva
en gran escala organizada sobre la base capitalista, proporcionó al hombre proba-
blemente la mayor nueva fuente de energía desde que se generalizó el uso del mo-
lino de viento, y quizá desde que el caballo fue usado por primera vez como animal
de arrastre”.4
El preámbulo de la industrialización europea tuvo características sociales que
es necesario considerar, ya que “La mortalidad infantil sigue siendo muy elevada.
En la región de Simancas (España), por ejemplo, alcanzó valores de 40 a 50%, y en
Palencia 68% de los nacidos murió antes de cumplir los siete años. Si tomamos el
caso de Beauvais (norte de Francia) en el siglo xvii, podemos comprobar que la mi-
tad de la población no llegaba a los veinte años, y que una cuarta parte de los recién
nacidos moría durante su primer año de existencia”.5 Incluso
las expectativas de vida al nacer eran de 34 años para las mu- Figura 2.4
jeres y de 28 para los hombres. El desarrollo del pensamiento
político y social, así como la recuperación del humanismo des-
pués del siglo xv permitió que la problemática social no pa-
sara desapercibida. El crecimiento económico, la acumulación
de capital y el surgimiento de teorías sociales nuevas abrieron
las puertas a la construcción y definición de la reflexión sobre
lo social.
Esto nos lleva a considerar que si en un siglo de revolu-
ción industrial la humanidad avanzó lo que nunca desde los
orígenes, entonces los hombres de ese tiempo se preguntaban
¿Qué será en el futuro? Ello permitió consolidar una forma de
pensar generalizada, donde el hombre empeñaba toda su fe
en la ciencia y el progreso ininterrumpido. Insistimos, es justo en
los siglos de consolidación del capitalismo que la humanidad Desde siempre la humanidad a pensado en como construir
formas de organización social equitativas.
se coloca entre la fe providencial y la fe en la ciencia, y el hom-
bre no deja de considerar la posibilidad de una forma de vida

“Muertas las estrellas, apagados sus restos, es posible que no hayamos inventariado todas las fuerzas
de la naturaleza, y que hubiera una quinta o sexta fuerza. Cada nueva fuerza es capaz de prolongar
la vida del universo.” Incluso la misma Antaki recupera una famosa frase de Lévi-Strauss que muestra
no sólo las limitaciones del ser humano y de conocimiento científico, sino también su minúscula impor-
tancia para el universo, la cual dice: “El universo comenzó sin el hombre y terminará sin él”.

4
John Viazey. Capitalismo, p. 55.
5
Alberto Tenenti. La formación del mundo moderno. Siglos xvi y xvii, p. 241.

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después de ésta, pero se encuentra con que aquí mismo puede modificar su contex-
to para construir su propio paraíso y su propia felicidad.
La humanidad se encuentra en la disyuntiva de la vida eterna y la temporalidad
de su presencia en el mundo; construye el conocimiento en función de la realidad
que vive, y las teorías que hoy explican la realidad quizá en el futuro no tengan la
misma validez y estemos ante otras concepciones distintas que nos muestren otro
mundo y otro universo.

Teoría del conocimiento


La sociología forma parte de las llamadas ciencias sociales, por lo que es indispen-
sable que tomemos en consideración dos niveles: las condiciones sociales en que
surge y la relación que guarda con la ciencia. Esto es importante, porque no pode-
mos concebirla sin sus vínculos e interdependencia con otras disciplinas. De hecho,
la tendencia actual en los estudios sociales es hacia el análisis interdisciplinario.
Ello es fundamental porque no podemos comprender un estudio sociológico
sin las herramientas de carácter metodológico que le proporcionarán rigurosidad
y credibilidad. Para hacer uso de éstas es importante que podamos reflexionar so-
bre su utilidad; no es posible limitarnos a su uso, sino que precisamos pensar las
implicaciones para contar con una interpretación objetiva de la sociedad y su fun-
cionamiento.
Las condiciones en que surge la sociología determinaron su carácter, ya que los
inicios del siglo xix estuvieron marcados por una fe en los logros de la ciencia y por
la creencia de un futuro ininterrumpido del progreso material de las sociedades.
Esto tenía como contraste sociedades que se debatían y destruían por mantener un
orden o desmantelarlo, e instaurar regímenes que garantizaran la libertad e igual-
dad de los individuos.
La Francia de Augusto Comte había pasado de la Revolución de 1789, cuyos
principios fueron la eliminación del orden monárquico y la instauración de un ré-
gimen que garantizara la libertad e igualdad de los individuos, al imperio napoleó-
nico, la Constitución y la Época del Terror. Es decir, el inicio del siglo xix significó
para los franceses inestabilidad política, deterioro económico y su derrota militar
en Europa.
Para Comte había que terminar con los largos periodos de inestabilidad, de gue-
rras y de deterioro económico, así como de condiciones sociales que no correspon-
dían con las promesas no sólo de libertad e igualdad, sino también de progreso para
toda la humanidad. Así entonces, Comte fue construyendo una noción de ciencia
en terrenos que permitieron el desarrollo tecnológico y la explotación intensiva de
la naturaleza en beneficio del hombre, por lo que el europeo del siglo xix pensaba
en un futuro promisorio, lleno de progreso, bienestar y felicidad, a esta concep-
ción optimista del desarrollo social se sumaron las expectativas que despertaba el
capitalismo, en cuanto a que en las sociedades resultantes el progreso y el bienestar
material evitarían los problemas y las confrontaciones sociales. Es decir, necesa-
riamente la consolidación de un nuevo modelo llevaría a la humanidad a estadios
de progreso ilimitados.
Es importante que podamos circunscribir la relación de la sociología con la
ciencia en cuanto se comienza a reflexionar sobre la realidad social, buscando so-
bre todo que tenga un sustento básico, por lo que será necesario recurrir a la teoría
del conocimiento, que sustancialmente se refiere a la relación establecida entre el
científico social y su objeto de estudio. De entrada esto implica una carga ideoló-
gica fuerte, ya que el estudioso de lo social no puede mantenerse al margen de su
realidad. Incluso esta relación va más allá de una cuestión lógica, también supone,
de acuerdo con Sergio Bagú, que: “La realidad social, esa intergénesis de lo humano,
es nuestra condición de vida y, a la vez, la materia de nuestro conocimiento de lo

16
UNIDAD 1 Teoría del conocimiento

social. Esos dos polos de la relación, sin fundirse, sólo se explican como partes de un
mismo proceso. El nexo que se establece entre ambos no es del tipo que se presenta
entre dos objetos inanimados, sino de otro tipo especial”.6
Para estar en condiciones de comprender a fondo la cuestión planteada en el
párrafo anterior, es importante rescatar el pensamiento de Platón y de Aristóteles,
ya que a partir de su filosofía es posible esclarecer para qué tenemos que elaborar
el conocimiento; es necesario entender cómo se construye en sí el conocimiento,
pero de nuestra realidad social. Por ejemplo, el objetivo de Platón es la búsqueda
de la razón, de la unidad y del ser, más allá de lo sensible, de la pluralidad y del
devenir. Es decir, la idea no es conocer por conocer, el conocimiento es el amor a
la sabiduría, entendiendo esto último como la ausencia de carencia o pobreza de
algo. Así, el pensamiento platónico busca el sentido de la verdad, la reflexión estará
encaminada a sustentar y organizar la realidad vivida metódicamente. Esta postu-
ra está cargada de una fuerte concepción idealista del conocimiento, en la cual lo
sustancial es conocer, ya que esto nos llevará a la sabiduría; debemos mostrar una
pasión por el conocimiento.
Con el pensamiento platónico estamos ciertos que la construcción del cono-
cimiento es posible, siempre y cuando tengamos la convicción de que queremos
realizarla, así como ordenarla mediante un procedimiento que nos proporcione cer-
tidumbre.
Por otra parte, Aristóteles considera que la construcción del conocimiento debe
tener como base definir y clasificar; este filósofo griego pone las bases de la organi-
zación de una reflexión sobre la realidad. Asimismo, hace hincapié en la necesidad
de que el conocimiento no sea la acumulación de información, sino un acercamien-
to a la realidad para estar en condiciones de influir en su transformación, con lo
cual el hombre tiene la capacidad de discernir sobre su entorno. No cabe duda que
esta perspectiva tiene objetivos que se acercan a nuestra idea sobre el fin del cono-
cimiento, ya que no es suficiente creer que éste nos hará más humanos, sino que es
indispensable encontrarle una utilidad práctica.
Ahora bien, no sólo nos limitamos a aceptar que la relación entre el estudioso
de lo social y la realidad es de carácter ideológico; además partimos de un princi-
pio de orden, ya que nuestra noción de ciencia ha estado encaminada a plantear y
asegurar que el quehacer científico sea sinónimo de ordenamiento. Bagú lo explica
en los siguientes términos: “Esforzarse por conocer es a partir de la hipótesis de
que lo cognoscible posee una organización. Es el primer requisito de toda ciencia.
Esforzarse por conocer el conocimiento de lo social y lo social mismo es suponerles
organizados. Ni lo social es un azar, ni lo conocemos por azar”.7
Así, lo científico en las ciencias sociales supone una serie de principios que tam-
bién comparten las otras ciencias, ya que resulta sustancial considerar que el prin-
cipio de ordenamiento constituye la base del carácter científico del conocimiento.

Sociología del conocimiento


La sociología del conocimiento nace como consecuencia de la teoría del conoci-
miento y como una necesidad de explicar el carácter y la naturaleza de los análisis
sociales, ya que a principios del siglo xx y con el surgimiento de la sociología fue
pertinente reflexionar sobre el sentido de los estudios y reflexiones y hacer una
especie de sociología de la sociología. Encontramos los primeros comentarios al res-
pecto en el pensamiento de Emile Durkheim y Max Weber. Durkheim, por ejemplo,
planteaba la necesidad imperiosa de explicitar la manera en que abordamos los
fenómenos sociales, porque denunciaba que la mayoría de los estudios sociológicos
no se abocaban a este aspecto sustancial, que tenía que ver con la construcción de
la metodología.

6
Sergio Bagú. Tiempo, realidad social y conocimiento, p. 11.
7
Ídem.

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Lo anterior, como ya lo mencionamos, supone la necesidad por definir el papel


del sujeto y el objeto; ya no resultaba posible pensar sólo en la descripción de un
fenómeno social y, con ello, en la nula influencia del sociólogo. Es decir, la perspec-
tiva de los positivistas de buscar la objetividad a través de una descripción fiel o
fotográfica de la realidad ya no garantiza la cientificidad del conocimiento; es indis-
pensable construir formas que correspondan a una realidad social distinta a la de
la naturaleza.
En este sentido, el estudioso de lo social estará influido por su circunstancia y
por su situación socioeconómica, pero esto no supone renunciar a la objetividad,
ya que perdería su carácter científico. La construcción del carácter científico de lo
social es una labor que debe considerar la circunstancialidad del sociólogo, pero
además la historicidad de las sociedades.
También es importante no perder de vista la influencia de las ideologías en el
momento de acercarnos a conocer la realidad social, ya que durante mucho tiempo
y sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, el planeta estuvo dividido en
dos bloques; esa división esencialmente fue de carácter ideológico, lo cual influyó
de manera decisiva en el mundo intelectual. En ocasiones, la sociología también se
vio determinada, por su importancia ideológica más que por su posible contribu-
ción científica. Así, en diversas ocasiones era más relevante justificar y legitimar
desde el punto de vista político la permanencia de un orden económico y político
que sustentar la necesidad de transformaciones profundas en las sociedades.
Las diversas ideologías —stalinismo, marxismo, liberalismo, entre otras—
fluyeron en los diversos niveles, incluidas las universidades, lo que nos llevó a dis-
torsionar el carácter científico de los análisis. La cientificidad, más que una cuestión
epistemológica, se orientó a justificar el carácter ideológico.
La justificación ocupó una parte importante en los escritos sociológicos, ya que
la confrontación política entre los dos bloques: socialismo y capitalismo, se trasla-
dó a las universidades; la perspectiva socialista trataba de sostener la necesidad
de transformar el orden imperante en otro en el que prevaleciera la igualdad de
oportunidades para los individuos; el otro punto de vista mostraba una estructura
que no era necesario desarticular, sino sólo corregir las partes de ese todo que no
funcionaban.
A fin de cuentas, y pese a la confrontación ideológica, se logró avanzar, tanto
cualitativa como cuantitativamente en el análisis, pero también en muchas oca-
siones se pervirtió y desprestigió las tareas de la sociología. Aún en la actualidad
se desconocen las posibles actividades del sociólogo, e incluso se desconfía de una
aparente postura de manera exclusiva crítica hacia la sociedad. Mucha de la des-
confianza hacia los estudios sociales tienen su origen en la disputa ideológica del
siglo xx; no obstante, en muchas universidades se comienza a trabajar en dos as-
pectos: sustentar la cientificidad de los estudios sociales, desde la epistemología;
y en la certidumbre y credibilidad en la aplicación de resultados en programas y
proyectos de orden social.
Mucho se ha avanzado en la certidumbre y aplicabilidad de los análisis sociales,
sobre todo cuando se trata de encontrar una utilidad práctica. Por ello es pertinente
continuar la reflexión sobre el carácter científico de la sociología, así como medir los
avances temáticos y teóricos en la actualidad.
Sólo apuntaremos que la sociología en nuestros días ha encontrado en los es-
tudios microsociales una posible veta que nos permitirá transitar a una etapa en la
que sea más importante este tipo de aspectos y dejemos de lado momentáneamen-
te las preocupaciones ideológicas, ya que hay problemas que se agudizan, como el
de la pobreza en el mundo y sus repercusiones en distintos ámbitos como el educa-
tivo, el laboral y el del desarrollo de países pobres.

18
UNIDAD 1 Teoría del conocimiento

LECTURA COMPLEMENTARIA

El principio de incertidumbre en las ciencias sociales

Lévi-Srauss ha comprendido su doctrina acerca de la competencia explicativa del positivismo estructural Figura 2.5
en términos de lo que llama el “principio de incertidumbre de las ciencias sociales”; éste afirma tan sólo
que la comprensión de nuestra propia sociedad, o de la sociología, es muy distinta de la comprensión que
tenemos de otras sociedades, ajenas, aisladas de nuestra tradición histórica. Según insiste Lévi-Strauss
en Triistes tropiiquess y otras obbras, poddemos o bi
bien captar la estructura de una sociieddadd, renunciand
i do a
la comprensión histórica, empática, de ella como contenido, o bien volvernos parte de la historia de una
sociedad, perdiendo con ello la oportunidad de discernimiento estructural desapegado. De suerte que
una antropología estructural de nuestra propia sociedad es imposible, ya que todos estamos demasiado
metidos en la necesidad histórica de nuestra sociedad como para lograr aquélla. En términos marxistas,
se diría que como todos participamos de las ideologías de nuestra propia sociedad, nos es imposible por
el mero pe
p nsamiento appartarnos de ella y verla como si fuésemos “visitantes pu p ros”. Supu
p estamente todo
nuestro modo de pensar está tan determinado por nuestro medio histórico y social que, de acuerdo con
Lévi-Strauss, no es posible semejante objetividad. Tal posición, como hemos visto, está en entero acuerdo
con el tradicional aborrecimiento experimentado por la sociología hacia la filosofía pura. Claude Lévi-Strauss, fue un
antropólogo, fundador de un
Pero con respecto a otras sociedades es posible un tipo de conocimiento genuinamente objetivo. En su caso enfoque estructuralista basado en
vale lo opuesto. En una sociedad primitiva, a cualquiera de nosotros le es imposible alcanzar auténtica la lingüística.
comprensión empática —llegar a ser parte de la necesidad histórica de dicha sociedad— por la sencilla
razón de que procedemos de la nuestra. Por otra parte, el ser un visitante puro de esta sociedad acarrea el
privilegio del discernimiento estructural, si no del entendimiento de su esencia histórica y dialéctica. Ésta
nunca la conoceremos sin abandonar nuestro racionalismo occidental que es base de nuestra comprensión
científica estructural. Lo que hacemos es esencialmente, sostiene Lévi-Strauss, traducir los términos de
una sociedad primitiva a los de la nuestra, poniendo estructura en vez de contenido, y forma en lugar
de esencia, mientras al mismo tiempo convertimos el contenido de nuestra propia sociedad —nuestro
racionalismo filosófico y método científico— en la forma de otra, estudios sobre el parentesco, etc., expre-
sados como formas de la sociedad en cuestión. Se da un intercambio bidireccional, en el cual corre infor-
mación, por el método de la antropología estructural, de una sociedad a otra. La objetividad científica del
proceso es garantizada, a juicio de Lévi-Strauss, por el hecho de que nuestro “contenido” (conciencia de
clase, experiencia histórica europea, etcétera) no puede, o mejor, no tiene necesidad de pasar directamente
a nuestra comprensión de la otra sociedad, ya que bien puede carecer de cosas como la conciencia de cla-
se y no tener historia pertinente para la nuestra. Nuestra ideología sólo puede salvar la brecha volviéndose
puramente un código estructural, un mero aparejo de signos que, como los de la música, no significan
nada intrínseco, sino sólo sus propias relaciones extrínsecas. Así, el análisis mitológico se torna análogo
a la composición musical, y de un modo muy notable. Nuestra ideología, con su contenido irrelevante por
Figura 2.6
lo demás, se vuelve precisamente tan objetiva como lo hace en relación con el mundo físico, donde la
conciencia de clase y la participación histórica son igualmente superfluas. O sea que el entendimiento
científico positivo de las sociedades adopta la forma de una ciencia de transformaciones estructurales
que median entre nuestra conciencia y la de otros hombres de otras sociedades. A este respecto es un
comportamiento de la ciencia de la comunicación.
Pero lo que concierne a nuestra propia sociedad, ocurre al contrario. Aquí no puede haber estudio estructu-
ral objetivo, ya que la aplicación de nuestras propias teorías a nuestros quehaceres está condenada a ser
más o menos circular, puesto que las causas finales no existen para Lévi-Strauss en la mente consciente
sino en la dialéctica materialista. Habiéndose puesto del lado de Sartre y habiendo negado la posibilidad
de conocimiento consciente y objetivo independiente de la necesidad histórica, Lévi-Strauss ha negado
para siempre la posibilidad del conocimiento social seguro e incontrovertible que ingenuamente creían
Saint-Simon y Comte que residía en una ciencia natural de la sociedad. En su lugar, Lévi-Strauss ha
puesto un conocimiento social más sutil y, siguiendo a Marx, lo ha hecho dependiente de la dialéctica de
la historia. Esto no niega la posibilidad de auténtico conocimiento histórico y social de nuestra sociedad,
sino que simplemente sostiene que todo nuestro conocimiento es condicional a propósito del proceso histórico
y que es en la historia y no en la conciencia de nuestras mentes individuales donde reside la verdad última y Saint Simon, filósofo francés, que
definitiva. puede incluirse entre los filósofos del
socialismo utópico.

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SOCIOLOGÍA

Vivimos, de acuerdo con Lévi-Strauss, en sociedades “calientes”, esto es, en sociedades impulsadas
por la energía de la diferenciación social. La verdad, la sociológica, reside en comprender esto. Es difícil
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caso
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“realidad social”, sea la que sea, es infinitamente debatible y, sin duda, los únicos argumentos que
pueden ser aducidos para justificar la posición marxista en el presente caso son los que razonan a
partir de las condiciones presentes e intentan que la teoría marxista es la que da razón de los hechos
del modo más plausible. Más esto en sí mismo implica grandes dificultades, ya que podría uno acep-
tar la teoría pero rechazar su trascendencia, creer que los proletarios acabarán por triunfar pero re-
chazar esta conclusión como moralmente indeseable. El marxismo descansa en resumidas cuentas en
una especie i de supuesto t morall sansiimoniiano que, sii bbiien deffendiddido por los marxiisttas como evid idente t
por sí mismo, puede no obstante no ser rechazado por los no creyentes, y que en ningún caso constituye
verdad positiva auténtica. La ética es asunto de controversia notoria. La otra posibilidad es rechazar la
doctrina ética por “filosófica”, y así empobrecida e ideológicamente sospechosa y, en cambio, confiar
por entero en la doctrina sociológica de la inestabilidad del conflicto de clase y de la victoria proletaria.
Pero en este caso, si la victoria proletaria final no es postulada como el fin moralmente recto, sólo
manifestará compulsión si se afirma que es el fin histórica y dialécticamente apropiado. No es posible
otra apologética si la lucha de clases está aún en marcha. Si no se ve la revolución como moralmente
correcta, no puede ser justificada del todo sobre fundamentos de hecho, ya que esto implicaría una
creencia en su inestabilidad histórica, lo cual sólo puede proceder de la fe. Antes del Apocalipsis, las
circunstancias son siempre ambiguas y la evidencia histórica siempre controvertible. El apologista de
Marx no puede confiar demasiado en la razón sola ya que, como señalé antes, esto, llevado demasiado
lejos, comprometería la doctrina de la naturaleza ideológica de todo pensamiento y de su dependencia
con respecto a la dialéctica.
No tengo el propósito de embarcarme en una larga crítica metodológica del marxismo, ni siquiera de
explorar cabalmente las pocas observaciones anteriores. Lo único que pretendo es mostrar que Lévi-
Strauss confía en fundamentos probatorios muy diferentes de los de su método estructural positivo.
En este último caso, los perennes criterios científicos de economía, abarque y elegancia teórica deben
seguir siendo las normas últimas, a las que pudiera añadirse el requisito de un reduccionismo materia-
lista nocional, ya que no debemos olvidar que ésta es una forma de positivismo que, como la variedad
marxista, está prejuiciada contra la filosofía pura y requiere un empirismo tangible en su base. En el
primer caso, el del positivismo histórico, marxista, la posición de Lévi-Strauss es que la historiografía,
estadística, arqueología, demografía y otros estudios pueden contribuir con verdades científicas a la
sociología moderna. Pero a fin de cuentas, si la sociología ha de tomar en consideración el pasado, debe
apreciar que el conocimiento histórico depende de las condiciones presentes, es dado el cambio. Esto
no significa que tales teorías históricas cambiantes sean en modo alguno falsas. Es sólo el resultado
del hecho, de sobra evidente, de que el presente es consecuencia del pasado y de que los factores que
conforman el presente y en consecuencia también nuestra imagen del pasado son por su parte con-
secuencia del pasado merced al proceso dialéctico. La historia en este caso es, como señalé antes, la
finalidad última. Mientras la historia no se haya completado, la explicación final tiene que permanecer
por necesidad incompleta. La naturaleza provisional, incompleta, del conocimiento histórico emana de
este hecho. En el caso del positivismo estructural, sin embargo, es primero y sobre todo el inconsciente
racional, colectivo, dependiente a su vez de la fisiología cerebral, el que es la causa final. Como esta
finalidad siempre nos acompaña y no está sujeta a la revelación de la historia a través del tiempo, es en
consecuencia, al menos en principio, conocible en sentido completo, tan completo como el concerniente
a la naturaleza inanimada.
Creo que es claro que, como venimos discutiendo, Lévi-Strauss distingue dos causas finales, la mente y
la dialéctica, y atribuye a ambas una forma diferente de positivismo. En el caso de la historia, la causa
final pertinente es la dialéctica de las relaciones materiales, y la ciencia apropiada lo que he llamado
positivismo marxista. Éste trata nuestra expresión social en una dimensión temporal irreversible, dia-
crónica, análoga a lo que Saussure llamaba parole. Ésta es una realidad más indefinida, progresiva, en
continuo crecimiento y desarrollo, que, en la terminología de Sartre, constantemente se “destotaliza” y
“retotaliza”, esto es, continuamente disuelve y reconstituye el sistema. Es una articulación de conteni-
do, una expresión de significado subjetivo, es la historia de cómo “habla” de la sociedad. Opuesta a ésta
se encuentra la dimensión temporal reversible, sincrónica, de lo que podríamos denominar estructura.
Aquí la causa final reside en la mente misma y a fin de cuentas dentro de la mente como objeto físico y

20
UNIDAD 1 Teoría del conocimiento

natural, según señalamos arriba. Aquí la ciencia apropiada es el positivismo durkheniano estructural.
Considera nuestra expresión social como languee o código, como un mecanismo detenido en su movi-
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estructura objetiva de la expresión. En última instancia, es la forma que la mente impone al contenido
que la historia y la dialéctica le prescriben.
“El principio de incertidumbre” enuncia la necesidad de distinguir estas dos dimensiones tan distintas
del análisis sociológico, y es fácil ver la razón de ello. Confundir la ciencia de la vida social considera
un código con la de la sociedad en el proceso de expresión, sería regresar a formas anteriores de
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ba
inevitablemente el mismo tipo de comprensión en el pasado y en el futuro. Para Lévi-Strauss esto sería
como confundir la gramática latina de César con su interpretación de los acontecimientos de la guerra
de las Galias. En este caso la gramática pertenece a un elemento de lenguaje considerado código; el
real sentido del libro, la sucesión de ideas expresadas en virtud de la gramática, al mensaje. No reco-
nocer la distinción decisiva entre código y mensaje, estructura y contenido, o bien llevará a una idea de
la sociedad como un caos inestructurado, cambiante y moviente —un flujo termodinámico, dan ganas
de dec
decirir—, o bie
bienn, yyen
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sist
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inmu
muta tabl
blee
y fijo, que repite mecánicamente un repertorio limitado de actividades. A este último extremo tienden
casi todos los positivistas durkhenianos –en otras palabras, a una sociología mecanicista en la que el
cambio social es problemático o epifenoménico. La primera posibilidad tiende a ser la consecuencia,
igualmente irreal, de insistir en el cambio y la dialéctica, como se ve en obras de autores como Sartre.
Tomado de C. R. Badcock. Lévi-Strauss, el estructuralismo y la teoría sociológica.

LECTURA COMPLEMENTARIA

El desarrollo de un punto de vista sociológico8

Aprender a pensar sociológicamente —en otras palabras, usar un enfoque más amplio— significa cul-
tivar la imaginación. Como sociólogos, tenemos que imaginar, por ejemplo, cómo experimentan el sexo y
el matrimonio aquellas personas —la mayoría de la humanidad hasta hace poco tiempo— a quienes el
amor
am or rrom
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rutinario de adquisición del conocimiento. Un sociólogo es alguien capaz de liberarse de la inmediatez de
las circunstancias personales para poner las cosas en un contexto más amplio.
El trabajo sociológico depende de lo que el autor americano Wrigth Mills, en una Figura 2.7
célebre expresión, denominó la imaginación sociológica (Mills, 1970).
La imaginación sociológica nos pide, sobre todo, que seamos capaces de pensar
distanciándonos de las rutinas familiares de nuestras vidas cotidianas, para
poder verlas como si fueran algo nuevo. Consideremos el simple acto de beber
una taza de café. ¿Qué podríamos decir, desde un punto de vista sociológico, de
este hecho de comportamiento, que parece tener tan poco interés? Muchísimas
cosas. En primer lugar, podríamos señalar que el café no es sólo una bebida, ya
que tiene un valor simbólicoo como parte de unos rituales sociales cotidianos.
Con frecuencia, el ritual al que va unido el beber café es mucho más importante
que el acto en sí. Dos personas que quedan para tomarse un café probablemente
tienen más interés en encontrarse a charlar que en lo que van a beber. La bebida
y la comida dan lugar en todas las sociedades a oportunidades para la inte-
racción social y la ejecución de rituales y éstos constituyen un interesantísimo
objeto de estudio sociológico.
En segundo lugar, el café es una drogaa que contiene cafeína, la cual tiene efecto El café también puede verse desde el punto de vista sociológico.
estimulante en el cerebro. La mayoría de las personas en la cultura occidental

8
Giddens, Anthony, Sociología, p. 29.

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no considera que los adictos al café consuman droga. Como el alcohol, el café es una droga aceptada
socialmente, mientras la marihuana, por ejemplo, no lo es. Sin embargo, hay culturas que toleran el
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sociólogos les interesa saber por qué existen estos contrastes.
En tercer lugar, un individuo, al beber una taza de café, forma parte de una serie extremadamente
complicada de relaciones sociales y económicas que se extienden por todo el mundo. Los procesos de
producción, transporte y distribución de esta sustancia requieren transacciones continuadas entre per-
sonas que se encuentran a miles de kilómetros de quien la consume. El estudio de estas transacciones
globales constituye una tarea importante para la sociología, puesto que muchos aspectos de nuestras
vidas actuales se ven afectados por comunicaciones e influencias sociales que tienen lugar a escala
mundial.
Finalmente, el acto de beber una taza de café supone que anteriormentee se ha producido un proceso de
desarrollo sociall y económico.
Junto con otros muchos componentes de la dieta occidental ahora habituales —como el té, los pláta-
nos, las patatas y el azúcar blanco— el consumo de café comenzó a extenderse a finales del siglo XIX y,
aunque se originó en Oriente Medio, la demanda masiva de este producto data del periodo de la expan-
sión colonial occidental de hace un siglo y medio. En la actualidad, casi todo el café que se bebe en los
países occidentales proviene de áreas (Sudamérica y África) que fueron colonizadas por los europeos,
así que de ninguna manera es un componente “natural” de la dieta occidental.

Evaluación Cuestionario:
1. ¿Qué es la ciencia?
2. El hecho de que la sociología sea una ciencia ¿es de utilidad?
3. ¿La realidad social puede verse bajo un método científico?

Actividad 1: En grupo de 5 compañeros indaguen diferentes posturas de la teoría sociológica sobre


cómo abordar la realidad social y clasifíquenlas de acuerdo con semejanzas y diferencias.

Actividad 2: En hojas blancas describe otro ejemplo de pensar sociológicamente.

Bibliografía
Ashton, T. S. La Revolución Industrial. México, Fondo de Cultura Económica, Breviarias No. 25,
1981, 195 pp.
Badcock, C. R. Lévi-Strauss, el estruturalismo y la teoría sociológica, México, Fondo de Cultura
Económica “Brevarios” No. 286, 1983, 182 pp.
Bagú, Sergio. Tiempo, realidad social y conocimiento. México, Siglo XXI Editores, 1982, 214 pp.
Comte, Augusto. La filosofía positiva. México, Editorial Porrúa, “Sepan Cuántos...” No. 340, 303 pp.
Fichte, Johann Gottlieb. Introducción a la teoría de la ciencia, España, Sarpe Editores, 1984, 155 pp.
Hawking, Stephen W. Historia del tiempo. Del Big Bang a los agujeros negros, México, Grupo Edi-
torial Grijalbo, 1988, 245 pp.
Tecla, J. Alfredo. Premisas de la teoría del conocimiento, México, Ediciones Taller Abierto, 1986, 241 pp.
Tenenti, Alberto. La transformación del mundo moderno. Siglos xiv-xvii, España, Editorial Crítica,
1985, 471 pp.
Vaizey, John. Capitalismo, Inglaterra, Fondo de Cultura Económica, 1977, 223, pp.

22
Origen y desarrollo
de la sociología 2
UNIDAD

„ Capítulo 3. El pensamiento social y el pensamiento sociológico


„ Capítulo 4. La sociología en México
SOCIOLOGÍA

El pensamiento
social y el
pensamiento
sociológico 3CAPÍTULO

Cuestionario diagnóstico
Q ¿Sabes qué es la sociología?
Q ¿Qué estudia la sociología?
Q ¿El sociólogo puede influir en cambiar algún problema social?

Figura 3.1 El pensamiento social


Antes de iniciar el presente capítulo, es pertinente realizar algunas aclaraciones.
En primer lugar, cuenta con una parte introductoria titulada Pensamiento social
porque analizamos y reflexionamos sobre diversas épocas y sistemas sociales. Tam-
bién mencionaremos a los pensadores que, sin ser estrictamente analistas socioló-
gicos, tienen como objeto de estudio la sociedad.
En segundo lugar, se considera que la sociología se inicia en el siglo xix con
Augusto Comte, lo cual tomamos como punto de referencia. Asimismo, creemos
que los filósofos, sociólogos, historiadores y todos los teóricos en general, están in-
mersos en una realidad que determina su formación intelectual, su opinión y sus
actitudes, al explicar y reflexionar sobre la sociedad. Así, no podemos evitar que
hayan propiciado el surgimiento y desarrollo de tendencias o escuelas sociológicas.
Los conceptos e ideas sobre la organización del hombre y la posibilidad de per-
feccionarla se originaron en la antigüedad. Resulta indudable la diferencia de situa-
Augusto Comte es considerado ciones históricas entre aquel tiempo y el nuestro, pero la recuperación de ideas, ins-
creador del positivismo y de la tituciones y conceptos antiguos no deja de tener presencia, pues se han adaptado a
disciplina de la sociología. las circunstancias actuales.
De esta manera, las propuestas de modelos políticos, económicos y culturales se
fundamentan en el conocimiento, las reflexiones y la realidad anteriores. Por ello, no
es posible entender el surgimiento y el entorno físico donde se desarrolló, y las formas
de pensamiento de la Antigüedad.
Es difícil reconstruir el pensamiento de Sócrates (469 o 470-399 a.C.), porque no
dejó ningún escrito, y porque las versiones sobre su filosofía son extremadamente
escuetas y contradictorias.

24
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología

Se piensa que Sócrates fue el fundador real de la filosofía, pues antes existía,
Figura 3.2
Pero únicamente eran “ideas sugestivas”, según George H. Sabine.1 Se sabe muy poco
acerca de sus conclusiones, y sólo tenemos referencia de sus enseñanzas mediante
lo expresado por su discípulo Platón.
Es posible que Sócrates nunca haya cuestionado el sistema político en que vi-
vía, ni entendiera la importancia de la organización social, mediante normas de
convivencias y respeto; sin embargo, no dejó de ser crítico y anhelar que gobernara
alguien cuya virtud fuese el conocimiento. Desde entonces surge el debate de quién
será el individuo más apto para gobernar, para este filósofo de la antigüedad el co-
nocimiento nos proporciona el criterio suficiente para ponderar lo bueno y lo malo,
así como lo justo.
Lo anterior se deduce de su crítica a los gobernantes, que se dice estuvo muy re-
lacionada con su condena a muerte, y del hecho que Platón manifestara influencia
del pensamiento socrático en La República.
Sócrates, filósofo griego considerado
Ahora bien, Platón (427-347 a.C.) nació en Atenas, descendiente de una familia uno de los más grandes.
aristocrática. Su preocupación por la democracia y su opinión acerca del Estado
estuvieron determinadas por la derrota de Atenas en la Guerra del Peloponeso, que
terminó con las aspiraciones expansionistas de Atenas y con la rebelión aristocrá-
tica de “los Treinta” (404 a.C.). Estos sucesos no le permitieron ingresar en la vida
Figura 3.3
política y, pocos años después, murió Sócrates.
Las escuelas atenienses fueron las primeras de Europa que impartieron educa-
ción superior y la Academia de Platón fue la primera que enseñó filosofía. El objetivo
de la academia no era impulsar instituciones educativas, sino satisfacer una nece-
sidad humana de preparación adecuada; distinguir el bien del mal y lo verdadero
de lo falso, además de conocer los medios intelectuales para arribar a lo correcto.
El pensamiento de Platón fue idealista, ya que lo impresionó la circunstancia
de la muerte de su maestro Sócrates, y su propuesta de un Estado para él perfecto,
estableció la posibilidad de una relación entre ética y política, Estado y justicia. A
partir de ello se entendió la política no exclusivamente como una actividad natural
del ser humano, sino que además debía ser esencialmente ética.
La Academia de Atenas fue una escuela
Platón se opuso, como Sócrates, a los pensadores sofistas, quienes aseguraban filosófica creada por Platón cerca de
que el Estado era una asociación fundada en el egoísmo y el temor de los hombres 388 a.C.
entre sí, y concebían una idea de justicia que estaba encauzada y beneficiaba a los
más fuertes, ya que entonces entendían las relaciones sociales como una cuestión
de poder y fuerza, mas no como la búsqueda del consenso fundado en la armonía.
En contraposición, Platón afirmaba que el Estado nacía de la necesidad de aso-
ciación de los hombres para sentirse seguros y poder sobrevivir; entendía la justicia Figura 3.4
como el cumplimiento de saber, como la construcción de relaciones que permitan
la armonía al interior de una sociedad, aprender a discernir entre lo que beneficia a la
mayoría y evitar lo que le perjudica.
La concepción platónica de Estado es muy distinta de la sustentada en nuestro
tiempo, ya que, al hablar de bienestar y felicidad, el filósofo griego no propone una
ilustración, sino un cuerpo compuesto por todos los hombres, exclusivamente como
comunidad, no como individuos. Para ello era necesario ver el interés general y de-
jar en un segundo plano el particular o de grupos. Quizás para Platón la institución
que pudiera garantizar ello sería el Estado.
Así, la justicia no se ejercerá para los hombres en particular, sino como los
integrantes de una comunidad, y su fin será el beneficio del Estado, aún prescin-
diendo de la felicidad personal. Por esta razón, para Sócrates y Platón la justicia es
fundamental, pues mantiene unida a una sociedad y, si se ignora o viola, afecta la
integración misma del Estado y de los individuos. Los sofistas eran un conjunto de
pensadores.

1
George H. Sabine. Historia de la teoría política, p. 36.

25
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Esto parecía indicar que en la realidad quienes tenían razón eran los sofistas;
pero la intención de Platón era crear una idea de Estado, no describir una sociedad.
Ese propósito condujo al discípulo de Sócrates a reflexionar sobre las causas por las
que los individuos se desviaban del bien, de lo cual concluyó que la justicia consiste
en cumplir los deberes a través de las tareas encomendadas a cada individuo, así
como evitar en lo posible cualquier diferencia material, que contribuye al enfrenta-
miento entre los hombres.
Se han encontrado múltiples inconvenientes al pensamiento de Platón, pero si
consideramos su situación y momento histórico, podemos comprender su tesis y su
actitud, ya que:
Figura 3.5
a) Es muy común criticar a los pensadores de la antigüedad, porque excluyeron de
su concepción social a esclavos y artesanos. Para ellos, la estructura fundamen-
tal eran las ciudades-Estado, por su poca población y las ideas, los valores y las
creencias que imperaban; además actualmente creemos que el bienestar econó-
mico brinda seguridad y respeto, a diferencia del mundo griego en el que se
pensaba lograr el bien personal y del Estado mediante la educación y la prepa-
ración para discernir sobre el bien y el mal.
b) También es frecuente cuestionar la inclinación idealista de aquellos filósofos en
sus tesis sobre organización social; pero debemos comprender que eran las pri-
meras manifestaciones de pensamiento social y que los conceptos se encontra-
ban restringidos por el modelo de su comunidad.
Ahora bien, pasemos a anotar algunas ideas sobre Aristóteles, quien nació en
la ciudad de Estagira, hacia el año 384, y murió en el 332 a.C.; cuando tenía 18 años
se trasladó a Atenas e ingresó en la Academia de Platón. Por algún tiempo participó
con él; pero se opuso sistemáticamente a sus ideas. En 335 fundó el Liceo, escuela
instalada en casa de Apolo Licio. En ésta, a diferencia de Platón, además de filosofía
enseñaba ciencias naturales, lo cual implicó cambios en la concepción del conoci-
Para Aristóteles el Estado es la base
miento y su aplicación. Ahora, la reflexión no se limitaba a la forma de organización
de la evolución humana.
social, sino también al del medio que rodea al ser humano.
El análisis de Aristóteles superó al de Platón. En el plano del conocimiento se
alcanzaba de manera sistemática y en orden de importancia, primero la física para
comprender la metafísica y la lógica, y después pasar a la ética y la política, consi-
derados los conocimientos más importantes, porque con ellos se logra, según José
Figura 3.6 María de Torre, la felicidad y el bienestar individual y social.2
Para Aristóteles, el Estado es la base de la evolución humana, por lo que es la
asociación más elemental. El hombre no puede vivir aislado de otros, lo que le da su
carácter de animal político (zoo politikón). Aristóteles concluye que el mejor de los Es-
tados y el más proclive a
Figura 3.7 la felicidad del hombre es
el integrado por la clase
media, porque los hom-
bres de esta condición
media se someten muy
fácilmente a la razón. Tal
vez así pensó, porque él
pertenecía a ese estrato.
Los ricos y los pobres no
se someten; los unos por
su condición económica,
y los otros por su rencor
hacia la sociedad, lo cual
Los ricos y los pobres no se someten, El hombre no puede vivir aislado de otros, lo que le da su lleva a estos últimos a la
los unos por su condición económica carácter de animal político. violencia y el desorden.
y los otros por su rencor hacia la
sociedad.
2
José María Torre. Compendio de filosofía, p. 426.

26
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología

La importancia de la oposición aristotélica al orden platónico radica en fun-


Figura 3.8
dar la lógica de la historia del pensamiento, nos referimos al enfrentamiento entre
materialismo e idealismo. Confrontación que se extiende a buena parte del pensa-
miento político moderno.
La crítica más significativa hacia la filosofía de Aristóteles ha sido su justifica-
ción de la esclavitud, aspecto comprensible en aquel entonces, porque la estructura
económica antigua se fundaba en ese hecho; así como ahora se justifica la usura,
en otros tiempos se condenó. Por esa razón, Aristóteles justifica la esclavitud, por
ser necesaria para la estructura económica, social y política. Recordemos que la
base de la economía en la antigua Grecia fue la agricultura y no el comercio. En
conclusión, el pensamiento antiguo griego es la base de la tradición intelectual oc-
cidental, ya que marcó los parámetros y los conceptos fundamentales para explicar
la organización social e, incluso, con Platón y Aristóteles se inicia la oposición entre
las concepciones idealistas y materialistas.
En otros términos, el hombre se ha organizado de varias formas, desde la fami-
lia hasta el Estado, lo cual le ha permitido diversificar sus actividades e implantar y
desarrollar nuevas técnicas para transformar la naturaleza, en beneficio individual
y general.
La base de la economía de la antigua
Por ello, la cultura griega aportó los cimientos para reflexionar sobre la sociedad Grecia fue la agricultura y no el
y buscar lo que era para Sócrates, Platón y Aristóteles el bien de toda actividad hu- comercio.
mana: la felicidad. La estructuración del pensamiento antiguo tuvo como objetivo el
establecimiento de relaciones armónicas en formas de organización cada vez más
complejas.
Entre las diversas concepciones históricas de la política, se
encuentra también el cristianismo que no es sólo una religión, Figura 3.9
sino un sistema filosófico y social que ha participado en el poder
espiritual y el temporal o político. En sus orígenes, fue víctima de
persecuciones, ya que su carácter libertario y monoteísta afectó
de manera directa el sistema esclavista al proponer la igualdad de
los hombres.
En esa época el Imperio Romano gozaba de una expansión
impresionante, lo que originó disgregación y falta de identidad
y control regional. Para Salazar Mallén: “[…] el esclavo no tenía
patria, pero la emancipación le dio no sólo una ciudad, sino tam-
bién un hogar”.3
Los primeros cristianos carecían de recursos y, según el mis-
mo Salazar Mallén, eran esclavos. Durante dos o tres años, Cristo
destinó su sabiduría a los pobres y enfermos y a quienes pade- Antes se consideraba que los esclavos no tenían patria ni
cían injusticias sociales. El surgimiento del cristianismo sentó las derechos.
bases para la integración de una nueva religión, además de mos-
trar que la sociedad está constituida por jerarquías, pero ello no
impide que las clases bajas jueguen un papel importante en la
estructura social.
En diversas frases manifestó su simpatía por las clases bajas, lo cual, afirmó, no
obedecía a cuestiones políticas:
Mi reino no es de este mundo, si de este mundo fuera mi reino, claro está que mis
gentes me habrían defendido para que no cayese en manos de los judíos: más mi
reino no es de acá.4
Asimismo, señalaba de manera puntual lo siguiente: “Dad al César lo que es del
César y a Dios lo que es de Dios”.5

3
José María Torre. Compendio de filosofía, p. 426.
4
Ibídem, p. 62.
5
Ibídem, p. 63.

27
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Sin embargo, después de su muerte, sus ideas fueron utilizadas con fines po-
líticos y, en lugar de perseguirse, se difundieron para que se lograra la fusión del
“Reino de los Cielos” con el terrenal. Así entonces, se comenzó a construir una nueva
filosofía y una nueva forma de organización social, la cual perduró hasta aproxima-
Figura 3.10 damente el siglo xvi
De esta manera, el cristianismo intentó aplicar su teoría de una sociedad ideal
a la realidad que enfrentaba. Posteriormente, durante la Edad Media, el poder espiri-
tual y el terrenal se fusionaron y dieron como consecuencia la aplicación de la con-
cepción cristiana a un tipo de sociedad y época determinadas, la monarquía sería el
sistema político que permitiría mantener una sociedad sustentada en la fusión del
poder material y el espiritual.
Es importante esclarecer algunos aspectos del pensamiento de San Agustín
(354-430). Llamado Aurelio Agustín, nació en Tagaste, hoy Argelia, su familia perte-
necía a estratos medios, su padre se propuso hacer de él un intelectual. Hasta los
once años estudió en la escuela de su ciudad natal y después ingresó a la escuela
de Madaura.
San Agustín estableció una relación entre el mundo material y el espiritual,
entre el hombre y Dios, e intentó conciliar ambos conceptos antagónicos. Así, la
voluntad de Dios guía la evolución social del hombre; pero éste, haciendo valer su
libertad, ha dado vida a la sociedad a lo largo de la historia.
San Agustín, estableció una relación Asimismo, esa libertad humana se encuentra limitada por el tiempo, que es fi-
entre el mundo material y el nito y, en cierta medida y de acuerdo con el cristianismo, eterno; pero una eternidad
espiritual.
providencial. El fin último de la evolución social es “la eternidad divina”.6 Para San
Agustín, existen dos tipos de ciudades o sociedades: la celestial y la terrenal; una ha
sido fundada por Dios en la paz y la felicidad humanas; la otra es el reino material;
impulsivo, egoísta y creado por el demonio, pero que finalmente nos permite transi-
Figura 3.11
tar hacia la primera, todo depende de nuestra conducta en la Tierra.
Entonces, el objetivo que debe perseguir el hombre no es el poder político u otro
de carácter material, sino la ciudad de Dios, mediante el ejemplo y la búsqueda del
bienestar general o de la sociedad, de acuerdo con la enseñanza de Cristo, es más
importante el sacrificio personal.
A diferencia de los filósofos antiguos, para Agustín el modelo de organización
es la sociedad cristiana, no una república. Allí se compartirían el poder celestial y
el político. A pesar de ello, en la conciliación del mundo material con el espiritual
se da la supremacía del segundo, y se permite que los gobernantes aprovechen su
cualidad inherente para legitimar su poder.
Santo Tomás de Aquino (1225-1274) nació en Italia, en Roccasecca, cerca de Aqui-
no. A la edad de diez años fue enviado a la Universidad de Nápoles, donde aprendió
dialéctica y humanidades. Se considera que el mérito de Santo Tomásfue sintetizar
el pensamiento cristiano, lo cual fue posible por múltiples razones, entre las cuales
podemos mencionar las siguientes:
Santo Tomás de Aquino, su gran a) El cristianismo había pasado su etapa más difícil: persecuciones, crisis internas
mérito fue el haber sintetizado el y falta de cohesión; lo que en el siglo xii le permitió ser analizado bajo la pers-
pensamiento cristiano. pectiva de una religión de Estado.
b) El imperio romano había sido invadido por los pueblos del norte, a los que el
cristianismo denominó “bárbaros”, hasta el siglo ix. Además, los pueblos musul-
manes se expandieron hacia Europa y se difundió el islam.
c) En la época de Santo Tomás se consolidó el cristianismo, ya que las Cruzadas,
cuya primera intención fue recuperar la Tierra Santa, permitieron que fueran
descubiertas nuevas regiones y que se difundiera esta religión.

6
Ibídem, p. 72.

28
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología

Por ello, como producto de su época, el pensamiento de San-


Figura 3.12
to Tomás se encuentra muy relacionado con las circunstancias
que vivió. Éstas fueron muy diferentes a la época de San Agustín,
en la que aún no se consideraba el cristianismo como una reli-
gión del Estado.
Con su doctrina, a Santo Tomás le interesaba recuperar el
pensamiento griego fundamentalmente el aristotélico. La sínte-
sis que se puntualizó en párrafos anteriores entre la razón y lo
divino, en la cual existía una mutua dependencia, que va a per-
mitir la aparición, siglos después, del racionalismo.
La teoría de Santo Tomás se fundamenta en dos parámetros;
por una parte, y de la misma manera que Aristóteles, consideraba
al hombre un ser político, que al unirse en sociedad para sobrevi-
vir satisface una necesidad natural —requiere la cooperación de
otros para desarrollar y descubrir las formas de transformar la Aristóteles y Santo Tomás de Aquino consideraban al hombre
naturaleza y beneficiarse—. Pero, en cuanto a la forma idónea de un ser político.
gobierno, Santo Tomás no cuestiona el ejercicio del poder, siem-
pre y cuando éste vea por los intereses generales. A pesar de ello,
para él la mejor forma de gobierno es la monarquía, pues, según afirma, la demo-
cracia cae más fácilmente en la tiranía. Esto demuestra que Santo Tomás refleja el
pensamiento de su época, que conoce un solo modelo y la idea de algo nuevo resulta
herético y parece tiránico.7
En términos generales, el pensamiento de Santo Tomás de Aquino es además
una síntesis de lo que representó no sólo en términos políticos, sino también en el
desarrollo del pensamiento, entre la recuperación de la filosofía de Aristóteles y la
fe cristiana propia de la época. A partir de este momento hay un punto de contacto
entre la filosofía de la Antigüedad y la cristiana.
Posteriormente en la Alemania del siglo xvi se dio un fenómeno de magnitud
impresionante, que influyó de manera considerable en el desarrollo político e inte-
lectual de los siglos siguientes, nos referimos a la reforma religiosa del siglo xv, que
se tradujo en la aparición del protestantismo.
Dicha reforma se originó con la demanda de órdenes religiosas, como la de
los hussitas, de renovar la Iglesia Católica a fondo; incluso personalidades como Figura 3.13

Erasmo de Rotterdam (1466-1536), humanista holandés, habían abierto el camino


al proponer posibles cambios. Erasmo propuso reformas basadas en las enseñanzas
de Cristo; así, intentó reconciliar a católicos y protestantes con el ejemplo del amor,
humildad y pobreza, base de las enseñanzas del hijo de Dios.
En 1517, Martín Lutero (1483-1546) comenzó a pugnar por una serie de trans-
formaciones de la Iglesia Católica, que incluían disminuir los sacramentos; que la
salvación tuviera como base la fe y no el hecho de ofrecer dinero y bienes a las
instituciones eclesiásticas, además de impulsar una reforma política y clerical del
catolicismo, ya que la doctrina se había alejado profundamente de los feligreses, por
lo que los cambios eran urgentes.
Después de muchas entrevistas con el rey Carlos V, se permitió que en los
territorios alemanes donde hubo mayor influencia del protestantismo, se eligiera un
credo religioso; pero en 1529 se abolió este derecho, provocando que los reformado-
res se rebelaran, por lo cual se les llamó protestantes. Este hecho supuso el inicio
de un proceso de ruptura al interior de esta religión. Martín Lutero, teólogo alemán, inició
la reforma protestante.
Las ideas luteranas para reformar la Iglesia Católica (fundamentación de la au-
toridad eclesial en las escrituras y rechazo de los votos monásticos, entre otras), se
extendieron por diversas regiones de Europa, como Suecia, Dinamarca e Inglaterra.
Paulatinamente, abarcó buena parte del norte del continente, llegando a represen-
tar una influencia no exclusivamente religiosa, sino también política.

7
Santo Tomás de Aquino. Del gobierno de príncipes, p. 4.

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Jean Cauvin llamado Calvino (1509-1564), reformador religioso francés, conti-


Figura 3.14
nuó e introdujo el luteranismo en Suiza. Quizá fue más riguroso que Lutero, por lo
que se vio obligado a salir de Ginebra en 1537; su postura radical se sustentaba en
el regreso a los orígenes, renunciando a privilegios y poder económico.
Hacia 1536 Calvino escribió su obra Instituciones de la religión cristiana, en la que
explicaba sus teorías sobre la predestinación, proponía reducir los sacramentos a
sólo dos (bautismo y comunión), consideraba la primacía del Evangelio como fuente
de verdad, y afirmaba la necesidad de una autoridad severa y de una iglesia guar-
diana de dogma. La postura de Calvino implicó asumir una actitud más austera e
inflexible con respecto a la conducta de los individuos.
Resulta interesante que, sobre todo en el norte de Europa, el protestantismo
haya influido de manera determinante, debido a factores históricos y geográficos. El
centro del poder de la Iglesia estaba en Roma, y ese distanciamiento, como señalan
muchos autores, junto con el abuso de las autoridades eclesiásticas, provocaron la
Jean Calvino fue un teólogo francés, demanda de reformas que solucionaran esta situación. Por eso, se pedía que la fe y
considerado uno de los padres de la lo expresado en la Biblia fueran los instrumentos que permitieran la recuperación
Reforma Protestante. de las instituciones, además de modificar lo que no funcionaba.
Durante los siglos xvi y xvii no se pudo resolver el problema, al contrario, pa-
Figura 3.15 recía que se interesaban en separar aún más católicos y protestantes, por lo que en
esas fechas incluso se libraron diversas guerras religiosas.
En este mismo lapso se iniciaron los grandes descubrimientos científicos, pues
el capitalismo había impulsado la búsqueda de mercados y, para satisfacerlos, hubo
de encontrarse la mejor manera de producir más en menos tiempo. Para ello, se
estimuló a los científicos y técnicos mediante el pago comunitario.
René Descartes (1596-1690) es un ejemplo de lo anterior. Estudió geometría,
álgebra, ciencias naturales, física, psicología y filosofía. Su mayor aportación fue su
Discurso del método en el que, mediante la supremacía de la razón, innata a todos
los hombres por encima del instinto, afirmaba que toda acción debe basarse en la
reflexión y no en la precipitación, dudando incluso de la realidad para llegar a
la verdad de una manera razonada y ordenada. Propuso la duda universal como el
principio básico de la nueva ciencia.
René Descartes, considerado como
el padre de la filosofía moderna. De esta manera, Descartes representa el inició de la Edad Moderna, y fue el
promotor fundamental del pensamiento en los siglos posteriores. La síntesis de este
espíritu fue la Ilustración.
Figura 3.16
En este mismo sentido, Niccolo Machiaveli o Nicolás Maquiavelo (1469-1527)
vivió la transición de la estructura política medieval a la monarquía absoluta, en
la cual se llevó a cabo un desplazamiento de las instituciones feudales, tanto las
protestantes como las católicas. Según George H. Sabine:
La monarquía absoluta derrocó el constitucionalismo feudal y las ciudades-Estados
libres, en los que se habían basado en gran parte la civilización medieval, del mis-
mo modo que posteriormente el nacionalismo derrocó la legitimidad dinástica a la
que había dado origen la monarquía absoluta.8
Particularmente en Italia, el desarrollo comercial había impulsado en especial
el mercantilismo y el industrialismo, de manera simultánea decayeron de modo
significativo las instituciones antiguas en comparación con otros países europeos.
En la época de Maquiavelo, Italia estaba divida en cinco regiones: Nápoles, Mi-
lán, Venecia, Florencia y los Estados Pontificios. El vacío político no permitió que
Italia se consolidara, pues la mayoría de sus gobernantes cayeron en manos de in-
Nicolás Maquiavelo fue un vasores franceses, españoles y alemanes. Asimismo, se responsabilizó a la Iglesia y
diplomático, además de ser un al Papá de la precaria situación en la península, ya que los intereses particulares no
funcionario público, político y permitieron un desarrollo económico, además de las disputas políticas.
escritor italiano.
8
George H. Sabine, op. cit., p. 250.

30
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología

El libro más importante de Maquiavelo fue El príncipe, que escribió al pretender


un puesto en la administración de los Médici. A pesar de ello, en la obra se descri-
ben la caída y el ascenso de los Estados. Maquiavelo, además, mostró la política en
sus dimensiones reales y trató de los medios utilizados para alcanzar y mantener
el poder. Sin embargo, no propuso ni descubrió los mecanismos del poder político,
sino que los explicó y articuló, desmitificando la idea de su origen providencialista.
La trascendencia de Maquiavelo estriba en que expone de una manera siste-
mática las relaciones políticas como suceden en la realidad. Esto es útil para los
políticos prácticos, pero también para los pensadores sociales, pues muestra el es-
píritu de los siglos xvi y xvii, en los que pretendió racionalizar las tesis de esos
intelectuales.
Jean Bodin o Juan Bodino (1530-1596) trató de sintetizar la ciencia política, no
bajo parámetros divinos, sino estrictamente “racionales”. Asimismo, procuró alejar-
se del partidismo religioso, lo cual resultó muy valioso para su objetivo. No obstante,
a pesar de vivir la época del Renacimiento y la Reforma protestante no dejó de estar
marcado por otro tipo de elementos que le rodearon, donde la influencia del catoli-
cismo era básica:
Dado que, después de Dios, nada hay de mayor importancia sobre la Tierra que
los príncipes soberanos, instituidos por Él como sus lugartenientes para mandar
a los demás hombres, es preciso prestar atención a su condición para, así, respetar y
reverenciar a su majestad con la sumisión debida, y pensar y hablar de ellos digna-
mente, ya que quien menosprecia a su príncipe soberano, menosprecia a Dios, del
cual es su imagen sobre la Tierra.9
Y agrega más adelante:
Es preciso que los atributos de la soberanía sean tales que sólo convengan al príncipe
soberano, puesto que si son comunicables a los súbditos, no puede decirse que sean
atributos de la soberanía.10
Figura 3.17
Sin embargo, lo más importante de Bodino es el análisis de las diversas formas
de gobierno, y señala que son tres: monarquía, aristocracia y democracia, descri-
biéndolas posteriormente y concluyendo que no se pueden fusionar entre sí. Al ex-
plicar, por ejemplo, el régimen democrático, toma en cuenta la determinación del
hombre en su propio destino. A partir de Bodino se comienza a pensar en la posibi-
lidad de que el hombre mismo es proclive a construir su destino, no dejándolo en
manos de un poder sobrenatural o de Dios.
Quizá su pensamiento representa un momento de transición de la Edad Media
a la época moderna, porque aún piensa que los príncipes representan a Dios en la
Tierra, y que por ello deben y están dispuestos a dirigir a los hombres. Pero cuando
describe los tres tipos de gobierno existentes, concede importancia a la participa-
ción del hombre común y corriente en las decisiones políticas, sobre todo al referirse
a la democracia, en la cual la mayor parte del pueblo colabora y se rige a sí mismo.
Posteriormente, y ya entrado el siglo xvii, la filosofía política se separó de la
religión como su base de estudio. La lucha de los intelectuales europeos para con-
trarrestar tanto el control férreo de la Iglesia Católica sobre el Estado, como la teoría
del determinismo divino calvinista, que cada día ganaba más adeptos, obedeció a los
En la Edad Media se consideraba a
cambios económicos y sociales de la época, que permitieron la aceptación al cambio.
los príncipes representantes de Dios.
Johannes Altusio explicó la sociedad de manera filosófica y no teológica; es decir, Luis 1º , rey de España en el siglo XVIII.
sin considerar supuestas causas externas al hombre, sino razones propiamen-
te humanas. En su obra La política metho-dicae, publicada en 1603, argumenta que
la sociedad se organiza mediante un contrato de varios niveles: “[…] La familia, la
corporación voluntaria (collegium), la comunidad local, la provincia y el Estado”.11

9
Jean Bodin. Los seis libros de la República, p. 72.
10
Ibídem, p. 73.
11
George H. Sabine, op. cit., p. 30.

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Por lo tanto, Altusio propone diversos niveles de contrato, en los que la unión de los
Figura 3.18
más simples (familia, patria, tribu) dan vida al Estado.
Sin embargo, su mayor contribución para poder modificar las ideas predomi-
nantes fue afirmar que la soberanía radica esencialmente en los pueblos unidos
bajo ese contrato, y no en los príncipes o monarcas. Según Altusio, a estos últimos
sólo les corresponde administrar el poder, para alcanzar las metas que persiga la
sociedad. Así, considera el derecho natural (jusnaturalismo) como base de la orga-
nización social, del contrato social.
A pesar de estas ideas que trataban de explicar el arreglo social por medio del
contrato, la base de su jusnaturalización era el decálogo bíblico, lo que denotaba
su cercanía al calvinismo; el paso final hacía la separación completa del derecho
natural de sus relaciones con la autoridad religiosa no lo dio Altusio, sino Grocio.12
Ahora bien, Grocio, en su libro De jure belli ac pacis, publicado en 1625, analiza
las relaciones internacionales de su época y crea un paradigma que excluye a la
religión, y aun a las Santas Escrituras de cualquier intervención en el derecho como
base de las relaciones humanas.
La familia, la patria y la sociedad dan Esta ideología que pensaba en la posibilidad de que la soberanía le pertenece
vida al Estado. originariamente al pueblo, es ya una necesidad apremiante en la Europa del siglo
xvii, pues la lucha entre protestantes y católicos hacía imposible delimitar un mar-
co jurídico para resolver controversias internacionales que aceptaran las dos partes.
Con base en esta necesidad, Grocio propone que el derecho natural, desligado
de cualquier religión, es el único válido para la organización social. Asimismo, re-
toma a autores romanos como Cicerón y Caménides para afirmar que el hombre
se organiza de una manera natural, innata, en la sociedad como principios tales
como:
[…] la seguridad de la propiedad, la buena fe, la honestidad en los tratos y un acuer-
do general entre las consecuencias de la conducta de los hombres y de sus premios.13
En el pensamiento de Grocio el origen de las relaciones humanas, desde las
Figura 3.19 primeras formas de organización, se encuentra en la naturaleza, y es la respuesta
ante la imposibilidad de que la Iglesia Católica y sus reglas morales sigan rigiendo la
vida del hombre europeo, principalmente a causa del protestantismo; esta situación
o confrontación se debe en la diferencia de ideas entre católicos y protestantes. En
palabras de Grocio, el derecho natural es:
[…] un dictado de la recta razón que señala que una acción, según sea o no conforme
a la naturaleza racional, tiene en sí una calidad de fealdad moral o necesidad moral,
y que en consecuencia tal acto es prohibido u ordenado por la naturaleza.14
Aunque esta teoría obedece a una necesidad política, es arriesgado calificar los
actos humanos como buenos o malos en sí mismos, dejar la organización social en
manos de la naturaleza, y excluir de ella al hombre y su capacidad de razonar. Con
esta lógica, nace un movimiento que proporciona nuevas explicaciones sobre la
sociedad: la Ilustración.
Thomas Hobbes decía que hay tres
tipos de gobierno: la aristocracia, la Para Thomas Hobbes (1588-1679), al igual que para Bodin, existen tres tipos de
democracia y la monarquía. gobierno: la democracia, la aristocracia y la monarquía. El Estado es fundamental
para la sobrevivencia del hombre, pues, señala Hobbes en su Leviatán, fuera de aquél
el individuo sólo tiene sus propias fuerzas para protegerse y, si está adentro, puede
contar con el apoyo de sus conciudadanos:
[…] fuera de la sociedad civil reinan las pasiones, la guerra, la pobreza, el miedo, la
soledad, la miseria, la barbarie, la ignorancia y la crueldad. Pero en el orden del Esta-

12
Ibídem, p. 311.
13
Ibídem, p. 313.
14
Ibídem, p. 314.

32
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología

do, la razón, la paz, la seguridad, las riquezas, la decencia, la elegancia, las ciencias
y la tranquilidad reinan por doquier.15
Hobbes trata de justificar la monarquía absoluta que prevalecía en su época. En
esas fechas, la centralización del poder parecía ser la única posibilidad para salir de
las diversas guerras civiles ocasionadas por el fin del sistema feudal y el comienzo
de un sistema que aún no acababa de definirse.
Los fundamentos para asegurar que la monarquía absoluta fuese la forma idó-
nea de gobernar son los siguientes: en otros tiempos, también la monarquía cons-
tituyó un régimen, pero lo realmente importante para Hobbes es entender que la
desigualdad “ha sido introducida por consentimiento universal” y no tiene nada de
injusta, en cambio la igualdad ha provocado un estado de guerra, la igualdad no nos
llevaría al bienestar.
Los que hablan de igualdad, según Hobbes, atacan el gobierno de un solo hom-
bre, porque también desean detentar el poder. El régimen popular no es el más
adecuado, pues para tomar decisiones de economía o política es preciso conocer sus
múltiples instancias y mecanismos, además de que no es posible lograr la igualdad
material para todos.
En Inglaterra, en la época de Hobbes, era constante la violencia y las revolu-
ciones. De éstas la más importante fue la guerra civil de 1648, cuyo objetivo era
defender un gobierno fuerte y autoritario que, supuestamente, garantizaba la paz
interna del país, pero era fuerte el movimiento que pretendía abrir espacios políti-
cos para otros grupos, estaban en contra del monopolio del poder y los privilegios
para la aristocracia.
El movimiento intelectual denominado como Ilustración sintetizó las inquietu-
des, ideas y teorías manifestadas desde el Renacimiento, muchas fundamentadas
en el pensamiento de las culturas griega y latina. La Ilustración tuvo sus comienzos en
Inglaterra, hacia fines del siglo xvii, pero el país que contribuyó de manera más
importante a su consolidación fue Francia, durante el siglo xviii. Asimismo, su ex-
presión práctica y más trascendente fue la Revolución Francesa de 1789.
Este movimiento retomó las teorías dirigidas a transformar al antiguo régimen,
basadas en el culto a la razón y en la ciencia, para alcanzar el progreso y, como con-
secuencia, la felicidad del hombre. Los fenómenos naturales y sociales dejaron de
atribuirse a la intervención providencial, al descubrir sus leyes mediante la razón.
También se destacó la decisiva influencia del hombre en su entorno natural y social.
Cuando se habla de la Ilustración, es común referirse a los tres grandes pen-
sadores franceses: Francois-Marie Arouet Voltaire (1694-1778), el Barón de Montes- Figura 3.20
quieu (1689-1755) y Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), si bien es cierto el movi-
miento ilustrado se extiende por la mayor parte de Europa, la que más influye es la
Ilustración francesa.
Voltaire contribuyó principalmente a argumentar la necesidad de la libertad
civil y a criticar la intolerancia del gobierno y la Iglesia Católica de Francia; pero
mostró muy poco interés por la reivindicación de las masas populares, a las cuales
consideraba “crueles y estúpidas”. A través de la sátira y la narrativa pugnó magis-
tralmente por la libertad del escritor, pensador o investigador.
Montesquieu construyó un modelo político aplicable a cualquier sociedad, que
consistía en dividir el poder en tres partes: Ejecutivo, Judicial y Legislativo; donde es-
tarían en equilibrio las distintas fuerzas políticas, a fin de alcanzar la paz y la esta-
bilidad social. Asimismo, criticó el monopolio político y la concentración del poder.
A diferencia de lo que se cree, Rousseau se opuso a racionalizar el pensamiento Voltaire fue un escritor, historiador
y concedió mayor importancia a la subjetividad. En El contrato social indica que el y filósofo, además de ser el principal
representante de la Ilustración.
hombre se transformó gracias al contrato firmado y que, en su época, era necesa-

15
Thomas Hobbes. Del ciudadano, Leviatán, p. 12.

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rio crear otro, dado que el antiguo régimen estaba en decadencia. Consideraba la
Figura 3.21
necesidad urgente de la búsqueda de nuevas relaciones sociales, que concedieran
mayores libertades.
Para concluir el presente apartado, creemos fundamental considerar que desde
el Renacimiento se inició todo un proceso dentro del pensamiento que culminó
cuando surgen movimientos revolucionarios que pretenden transformar a las so-
ciedades e imponer sistemas, cuyo sustento está en el desarrollo de nuevas ideas
igualitarias y liberales, para suprimir los regímenes sustentados en el poder en una
sola persona (el monarca) y que no obedecen a ningún tipo de ley que pudiera pro-
teger al individuo común y corriente.
La idea dentro del pensamiento fue construir modelos que explicaran y media-
ran los males que aquejaban a las sociedades, a través de mecanismos distintos que
pudieran ofrecer certidumbre a ese tipo de estudios sociales, que contaran con la
credibilidad suficiente para ser aplicables a la realidad.
Desde el Renacimiento se inició
todo un desarrollo de nuevas ideas
igualitarias y liberales, para suprimir
los regímenes sustentados en el El pensamiento sociológico
poder de los monarcas. Retrato del
rey Eduardo II de Inglaterra. No cabe duda que el pensamiento sociológico requiere de un constante análisis,
resulta indispensable volver la vista constantemente y reflexionar sobre sus fun-
damentos, ya que desde el presente que nos toca vivir, cada época le imprime for-
mas distintas. Por ello, es importante para este capítulo no sólo enriquecerlo, sino
también considerar que vivimos en una sociedad mexicana distinta. Este pensar
Figura 3.22 en México bajo una óptica del siglo xxi implica una reorientación de la manera de
considerar la sociología en su pasado y en su cambiante presente.
Esto es una necesidad que no se puede postergar, ya que la sociología establece
una relación de mutua dependencia con la realidad social. Estamos ciertos que la
circunstancia va a influir en las tendencias conceptuales y temáticas de nuestra
disciplina; porque, como puntualiza el filósofo mexicano Luis Villoro, “la realidad no
es descarnada, es interpretada por seres humanos de carne y hueso”. Además, como
asevera George Ritzer:
El contexto social configura profundamente todos y cada uno de los campos intelec-
tuales. Ello es particularmente cierto en el caso de la sociología, que no sólo se deriva
de ese contexto social como su objeto de estudio.16
Considerando que esta serie de reflexiones a la teoría sociológica desde el pre-
sente de cada sociedad, esperemos se traduzca en la comprensión de que las teorías
se inscriben en una circunstancia, y por ello es fundamental no perder de vista el
contexto social y la forma en que los sociólogos lo perciben.

Luis Villoro, filósofo, investigador, Por otra parte, no es posible dejar de lado la discusión sobre lo que la cons-
catedrático, diplomático y académico tituye y los elementos que deben integrar una teoría; por lo general, se cree que
mexicano. una teoría constituye, desde el punto de vista científico, una visión de conjunto
de la sociedad, y ésta requiere cumplir una serie de condiciones metodológicas.
Pero es indispensable aclarar que nuestra intención no es reconstruir meticu-
losamente la teoría sociológica en su totalidad, ni establecer los componentes
teóricos y metodológicos de las tendencias, sino realizar apuntes sobre las prin-
cipales propuestas, así como su contribución al pensamiento y a la comprensión
de la realidad actual, ya que la idea es contar con una noción que nos permita
establecer las diferencias conceptuales que existen a la hora de abordar la pro-
blemática social.

16
George Ritzer. Teoría sociológica moderna, p. 5.

34
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología

Periodo formativo
(1830-1900)
El nacimiento del pensamiento positivista implica y está relacionado con el espíritu
que prevaleció durante más de tres siglos (del xv al xviii), en el que el uso de la razón
desempeñó un papel determinante. El desarrollo del pensamiento tuvo como eje fun-
damental el avance del mercantilismo y el desarrollo industrial, sobre todo porque
construyeron la base de los descubrimientos científicos y el impulso tecnológico.
La fe en el progreso fue el instrumento ideológico que permitió enfrentar al
régimen e ideología católica de la Edad Media. La gestación del protestantismo y
su influencia en la organización social, para las cuales el centro de toda actividad
científica, económica, política, social o cultural, era el hombre y no Dios, fueron la
piedra fundamental de las concepciones de la historia moderna. Desde Maquiavelo,
hasta la Ilustración, el hombre recuperó su papel central en la construcción de su
destino, y pudo labrar las condiciones para transformar intensivamente la natura-
leza en su beneficio.
En el terreno político, el hecho de que el hombre tuviera conciencia de Figura 3.23
sus capacidades para transformar su entorno mediante el uso riguroso del
conocimiento, mediante la racionalización de todas sus actividades, le per-
mitió, hacia el siglo xviii, impulsar una forma de organización social y polí-
tica distinta, en la cual la decisión de gobernar y elegir a sus representantes
quedara en manos del pueblo. Este paso fue determinante para el futuro po-
lítico del mundo, ya que el siglo xviii fue el inicio de la decadencia de las
monarquías, la forma de gobierno que tenía dos características esenciales: el
poder recaía en un solo individuo, lo que se traducía en su uso arbitrario y
el sustento ideológico de esta forma de poder se basa en el origen divino de los
gobernantes. Por ello, la legitimización de la autoridad se sustentaba en la fe y
el temor religioso infundido al pueblo. El temor a Dios fue la base de la opre-
sión de los monarcas al pueblo y los privilegios de la nobleza o aristocracia.
Entre la revolución inglesa de 1688, hasta la francesa de 1789, pasando
por la guerra de independencia de las Trece Colonias norteamericanas, en
Napoleón se autoproclamó emperador de los franceses.
1774, la humanidad sentó las bases de un nuevo tipo de sociedad, cuyos prin-
cipios ideológicos de libertad e igualdad denotaban ya un modelo político,
económico y social distinto. Es hacia el siglo xix que el liberalismo inunda el mundo
político y económico, y sucede la consolidación de un nuevo orden mundial. El costo
fue que Europa estuviera inmersa en constantes guerras y revoluciones, lo cual en el
pensamiento social se tradujo en el surgimiento de dos tendencias: una que preten-
día continuar los movimientos revolucionarios para erradicar de manera definitiva
las diferencias sociales, cosa que el nuevo sistema no pudo lograr; y la otra, que pug-
naba por establecer sociedades estables porque consideraba que las revoluciones
habían sido nocivas para la humanidad y creía que la vuelta al pasado permitiría
lograr la estabilidad.
Pero el regreso ya no fue posible, y la humanidad no sólo transitó hacia otra
forma de organización social y política, sino que también, en el terreno económico,
sucedió un avance incontrolable del capitalismo, que hasta nuestros días continúa,
sobre todo con la diversificación de los mercados y basados en los avances tecnoló-
gicos. Tan sólo pensemos en la utilidad de las nuevas tecnologías y su importancia
en la globalización que vivimos.
Ahora bien, al siglo xix se le ha llamado “el siglo del nacimiento de las ciencias
sociales”. La sociología, en particular, estaba entonces presente en las explicaciones
y en la realización de diversas teorías, cuya diversidad y amplitud, además de la
multiplicación de los datos empíricos, provocaron que las ciencias sociales se frac-
cionaran y se formaran otras disciplinas.
Entre 1830 y 1842, Augusto Comte escribió su obra Curso de filosofía positivista,
con el objetivo de inaugurar y sintetizar una ciencia general de la vida humana, que

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abarcara todos los aspectos físicos y sociales de la organización de las sociedades,


para ello fue necesario considerar y reflexionar sobre los beneficios y perjuicios de
la inestabilidad política que se vivía en esa época, además de las consecuencias que
traería a la humanidad.
Durante todo el siglo xix, la forma y la circunstancia en que se fundó la socio-
logía influyeron en los teóricos sociales que se basaron en la fe en desarrollo y el
progreso, elementos fundamentales de la nueva etapa en la historia de la humani-
dad. Lo que se experimentaba era una mayor producción de mercancías gracias a
los descubrimientos científicos, lo cual se traducía en mayores beneficios para la
humanidad.

Augusto Comte (1798-1857)


Circunstancia histórica
A comienzos del siglo xix se dieron dos procesos dirigidos a un fin común: el de-
sarrollo y progreso ininterrumpidos. Éstos fueron el avance de la ciencia y la tecno-
logía, así como la aplicación de ideas políticas apoyadas en otras de tipo filosófico
y económico. Ambos aspectos mostraron el rumbo del pensamiento social. Como
elementos complementarios, hubo grandes transformaciones sociales (la indepen-
dencia de las Trece Colonias norteamericanas, la Revolución Francesa y las invasio-
nes napoleónicas en Europa) que, propiciadas bajo los mismos objetivos, influyeron
de manera determinante en la situación general de la época.
Después del Renacimiento (siglo xv) fue importante buscar explicacio-
Figura 3.24 nes del devenir social, pues se estaba abandonando la idea de que el destino
del hombre lo dictaba la Providencia, y fue relevante, así como necesario,
pensar en parámetros de referencia distintos, uno de los principales fue la
recuperación de la filosofía de la antigüedad, en los que el hombre no sólo
constituía el centro del universo sino que también era el elemento determi-
nante en la organización social; es decir, la humanidad por sí misma edifi-
caba su futuro.
Con el tiempo, los pensadores sociales fueron complicando las teorías
acerca del origen del hombre y de la sociedad, así como las formas de reflexio-
nar sobre su desarrollo, éstas se fueron articulando con una fuerte influencia
del racionalismo de la época, y fue más notoria la concepción de que reflexio-
nar sobre lo social debía hacerse bajo principios, en primer lugar, científicos y
Se conoce como Revolución Francesa al
no moralistas ni de sentido común. Así entonces, lo científico inundó el mundo
proceso social y político ocurrido en Francia
entre 1789 y 1799. de lo social, el éxito de la ciencia en el mundo natural, se tradujo en un opti-
mismo para resolver de una vez y para siempre la inestabilidad social.
El capitalismo y, en consecuencia, la Revolución Industrial marcaron ideológi-
camente la aparición de las ciencias sociales, cuya base e impulso fueron el racio-
nalismo, el naturalismo y el progreso. Esto supone el abandono de la explicación
religiosa de la realidad, fundamentada en la tradición, autoridad y revelación, para
dar paso a la razón y el análisis sistemático. Por ello fue fundamental la aparición
de la sociología, ya que para Comte la realidad social requería de una explicación
científica que no existía en su época.
Eric John Hobsbawn consideraba a la primera mitad del siglo xix como la más
revolucionaria conocida hasta entonces por la historia de la humanidad. En esta
época hubo, además, un vertiginoso aumento de la población, por lo que las gran-
des ciudades se multiplicaban, el comercio parecía ilimitado, y los descubrimientos
científicos eran innumerables. No cabe duda que el Siglo de las luces marcó a la hu-
manidad desde perspectivas como la economía, la política y lo social.
No podemos soslayar que el contraste del progreso fue la situación extremada-
mente pobre de los obreros industriales que profundizaba las diferencias de clases;
Hobsbawn comenta este fenómeno de la siguiente manera:

36
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología

Sin duda todos esos triunfos tenían su lado oscuro, aunque éste no figurase en los
cuadros estadísticos. ¿Cómo se iba a encontrar una expresión cuantitativa para el
hecho, que pocos podrían negar hoy, de que la Revolución Industrial creó el mundo
más feo en el que el hombre jamás viviera, como lo demostraran las horrendas, su-
cias, malolientes y enlodadas calles de los barrios bajos de Manchester?17
Desde nuestro punto de vista, existieron diversos periodos revolucionarios, en
los que, en toda Europa, el sistema político-económico del antiguo régimen entró
en crisis. A partir de la Revolución Francesa, sucedieron una serie de movimientos
de rebeldía contra el absolutismo, los cuales fueron:
a) Las guerras de independencia libradas en 1810 a 1815 en las colonias españolas
americanas, además de los levantamientos en algunas partes de Europa como
España (Constitución de Cádiz), Alemania, etc., los cuales fueron influidos por
las ideas liberales.
b) A principios de la década de 1830, hubo diversas guerras locales y de tipo liberal,
de nuevo principalmente en Europa.
c) Para muchos historiadores, 1848 es el año revolucionario en el que la burguesía
inició el abandono de la violencia como medio para lograr las grandes transfor-
maciones, y se realizaron una serie de revoluciones, en las que las ideas socialis-
tas predominaron e intentaron frenarse.
Si en 1830 y 1848 las revueltas fueron sociales y la estable burguesía europea se
volvía más renuente a aceptarlas, en 1871 la revolución fue esencialmente socialis-
ta. Por primera vez, se intentaron implantar las ideas comunistas en una sociedad.
A esta revolución se le conoce como la Comuna de París.
La consolidación y el ascenso económico y político de la burguesía provocaron
la necesidad de ésta de buscar los medios para justificar la estabilidad política y que Figura 3.25
considerara la inviabilidad de la violencia como el medio adecuado para lograr la
igualdad y libertad individuales. Ante esta disyuntiva, la recién fundada sociología
adoptó la postura de evitar los movimientos sociales que transgredieran el orden
político liberal. Esta nueva ciencia, desde Comte, asumió el compromiso de mante-
ner el orden establecido y por ningún motivo fue partidaria de la violencia revolu-
cionaria para alcanzar sociedades más justas.
El surgimiento, la adaptación y la aceptación del pensamiento positivista en
Europa estuvieron vinculados con esa necesidad liberal de implementar principios
y regímenes. Por ejemplo, Leopoldo Zea alude a la aceptación del positivismo en
México de la manera siguiente:
En el siglo XIX las revueltas fueron
[…] una filosofía no es sino la expresión conceptual de una determinada circunstan- sociales, mientras que la burguesía
no las aceptaba del todo.
cia histórica, habrá que buscar las razones por las cuales fue posible la adopción del
positivismo de Comte en las especiales circunstancias de México.18
Zea nos propone entender y explicar una teoría en función de su contenido, así
como la razón de su nacimiento y adaptación en una época determinada. En otras
palabras, cuando se establece y acepta una forma de pensamiento, es porque se
necesita y será utilizada porque de lo contrario simplemente no existe; cualquier
propuesta no empírica es aplicable a una realidad precisa, porque si no es así, no
tiene razón de ser.

La ley de los tres estados


Para precisar el pensamiento de Augusto Comte, y después de analizar la situación
europea en el siglo xix, trataremos sus ideas con base en su interés para la socio-

17
Eric John Hobsbawm. Las revoluciones burguesas, p. 527.
18
Leopoldo Zea. El positivismo en México: nacimiento, apogeo y decadencia, p. 39.

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logía y, sobre todo, con el fin de comprender por qué las propone, ya que él mismo
señala que esa ley de los tres estados inunda a la humanidad en cualquiera de sus
formas y en cualquiera de las explicaciones que se pretendan hacer de la realidad
social, lo cual explica de la siguiente manera:
[…] desde su primera y simple manifestación hasta nuestros días, creo haber descubierto
una gran ley fundamental, a la que se halla sometido por una necesidad invariable, sea
por las pruebas racionales suministradas por el conocimiento de nuestra organización,
sea sobrelas verificaciones históricas resultantes de un examen atento del pasado.
Reafirmando lo anterior y ahondando sobre esta idea, nuestra filosofía expresa
lo siguiente:
[…] Esta ley expresa que cada una de nuestras concepciones principales,
Figura 3.26 cada rama de nuestro conocimiento, pasa sucesivamente por tres estados
teóricos diversos: el estado teológico o ficticio; el estado metafísico o abstrac-
to, y el estado científico o positivo. En otros términos, el espíritu humano por
su naturaleza emplea sucesivamente, en cada una de sus investigaciones,
tres métodos de filosofar.19
El objetivo del espíritu europeo de principios del siglo xix fue encontrar la
paz y la felicidad a través del progreso prometido por el liberalismo. Augusto
Comte pertenecía a una familia pequeña burguesa, católica y monárquica,
por lo que al explicar el desarrollo de las sociedades, pensó en cómo justificar
la imposibilidad de las transformaciones y fundamentar la realización de un
progreso ininterrumpido. Por todo ello considera la necesidad de que el proce-
so de investigación científica pase necesariamente por tres momentos, cada
uno forma parte de una evolución, donde el inicio representa el pensamiento
elemental, y se llega hasta el más complejo; veamos cómo lo enuncia;
El objetivo de las revueltas que han existido
durante el paso del tiempo es encontrar la paz […] el primero es el punto de partida necesario de la inteligencia humana;
y felicidad a través del liberalismo. el tercero su estado fijo y definitivo; el segundo está destinado únicamente a
servir de transición.20
Según el pensamiento de Comte, la humanidad se había desarrollado en tres
etapas o edades cronológicas, y la última era su síntesis y correspondía a su máxi-
ma evolución. Así, esa ley de los tres estados no sólo rige el devenir de la humanidad
a través del tiempo, sino que también es vigente al momento de organizar la expli-
cación de la realidad social, incluso encauza la vida de los individuos.
Antes de describir los tres estadios, recordemos que en el siglo xix se resumen
tres siglos, y es bajo el sustento de la fe en el progreso como se consolidó la burgue-
sía europea. El fin último del planteamiento de esta ley se traduce en una visión que
niega la posibilidad de otra etapa, y está totalmente en contra no sólo de movimien-
tos sociales, sino de la propuesta socialista de eliminar al capitalismo.
Estado teológico o ficticio. Comte no hace ninguna delimitación cronológica ni es-
pecífica. No obstante que George Ritzer la sitúa hasta el año 1300, tampoco expresa
en qué sociedades particulares se dio este periodo, pero, por su explicación, pode-
mos afirmar que se refiere a la antigüedad grecorromana, que guarda prejuicios
hacia una época, ya que asegura:
[…] las ideas sobrenaturales sirven para ligar el pequeño número de observaciones
aisladas de que entonces se compone la ciencia.
y continúa:
[…] los hechos observados son explicados, es decir, vistos a priori, según hechos
inventados.21

19
Augusto Comte. La filosofía positiva, p. 34.
20
ídem.
21
Ídem.

38
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología

Después de leer a Comte, podemos señalar que su objetivo es concluir que el


desarrollo material es el medio para lograr la felicidad. Para él, el bienestar nece-
sariamente garantizará sociedades estables y permitirá la continua evolución de la
humanidad.
Asimismo, indica que ese estado y la interpretación de cualquier fenómeno
social o natural eran muy elementales, y obedecían al grado mínimo de avance
intelectual. Por ello subestima a los pensadores de épocas anteriores a la suya. Esta
etapa en la historia de la humanidad resultó representar una visión ficticia de la
realidad, ya que su sustento fue en esencia providencialista, contaba con la inter-
vención exclusiva de seres sobrenaturales y no tenía ninguna base sobre la realidad
misma.
Estado metafísico o abstracto. Comte considera que esta etapa careció de valor y
fue un periodo de transición entre el primero y el último. Así, la caracteriza y define
como “híbrida”.
En esta etapa, le parecen importantes la subjetividad y las ideas sobre los fe-
nómenos sociales, no sin criticar el acercamiento que tuvieron con la teología y la
ciencia, por lo que no existía una definición clara. Sin embargo, el filósofo no explicó
las causas de ello ni determinó la época y la religión donde se presentó este estado,
el cual escribe de la manera siguiente:
[…] liga los hechos según ideas que no son ya en absoluto sobrenaturales por entero
[…] Estas ideas son abstracciones personificadas, en las que el espíritu puede ver a
su voluntad o el hombre mítico de una causa sobrenatural, o la enumeración abs-
tracta de una simple serie de fenómenos […]22
Además, agrega que estas ideas más que beneficiar provocaron una serie de Figura 3.27
desajustes que describe así:
Las ideas gobiernan o desarreglan al mundo o, en otros términos, el mecanismo
social en general reposa en definitiva sobre opiniones […] La gran crisis política
y moral de las sociedades actuales se origina, en último análisis, en la anarquía
intelectual. Nuestro mayor recuento de los daños consiste; en efecto, en la profun-
da divergencia que existe ahora entre todos los espíritus con respecto a todas las
máximas fundamentales cuya fijeza es la primera condición de un verdadero orden
social. Mientras que las inteligencias individuales no reconozcan y acepten mediante
un sentimiento unánime, cierto número de ideas generales capaces de construir una
doctrina social común, no es posible ignorar que el estado de naciones continuará
siendo, de modo inexorable, esencialmente revolucionario, a pesar de todos los pa-
liativos políticos que podrán adoptarse, y que, de hecho, sólo traerán consigo modi- La crisis política y moral de las
sociedades actuales se origina en la
ficaciones precarias.23
anarquía intelectual.
Para nuestro filósofo francés es importante considerar que las abstracciones y
las ideas aisladas y no circunscritas a una serie de leyes o doctrina social, nos llevan
a la inestabilida social. Es decir, Comte cree en la homogeneidad del pensamiento
social a través de las leyes generales que rigen a las sociedades. Esto no fue posible
durante la etapa metafísica.
Estado científico o positivo. Comte asegura que este estado es el modo definitivo en
la construcción de la ciencia, por ello los dos primeros no estaban destinados más
que a preparar de manera gradual la consolidación de la última etapa. Es decir, las
etapas teológicas y metafísica sirvieron únicamente para que el hombre llegase a la
época del progreso ininterrumpido y el bienestar material.
Mediante el procedimiento científico, sustentado en la observación y el razona-
miento, es posible encontrar las leyes que rigen a las sociedades. Es decir, es posible
que todos los fenómenos sean representaciones de uno general.

22
Ídem.
23
Ídem, p. 35.

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De esta manera, para Comte resulta negativa y condenable cualquier revolu-


ción que pretenda romper el orden que el hombre siempre había tratado de alcan-
zar. Recordemos que los pensadores sociales siempre han buscado aplicar sus ideas
a una cierta realidad, con el fin de encontrar el modelo del sistema donde el hombre
viva en paz con sus semejantes. Como muchos otros, Comte también pensó que
había llegado ese momento.
En el estado positivo —lo indica el mismo término—, el espíritu es una síntesis
de las etapas anteriores, y el hombre ha alcanzado un alto grado de civilización.
Respecto al desarrollo científico, Comte afirma:
[…] el espíritu humano, reconociendo la imposibilidad de llegar a nociones absolu-
tas, renuncia a buscar el origen y destino del universo y a conocer las causas íntimas
de los fenómenos, para ver únicamente, […] mediante el empleo bien combinado del
razonamiento y la observación, sus leyes afectivas, es decir, sus relaciones invaria-
bles de sucesión y de similitud.24
Sustenta su teoría del desarrollo físico y mental, argumentando que éste tiene in-
fancia, juventud y madurez, que representan los tres estados. Finalmente, el fun-
dador de la sociología opina que la ciencia puede resolver y reformar a la sociedad.
Para el filósofo Francisco Larroyo:
[…] hay tres constantes, que le suministran ese carácter de sistematicidad propicio
para formar escuela filosófica: a) un ideal de reforma de la sociedad, b) reforma, por
cierto, que ha de basarse en la ciencia positiva, y c) dentro del postulado dentro de
la unidad antropológica y social, ello es, de la unidad del género humano (la huma-
nidad), la idea de progreso en la historia.25

Teológica o ficticia
Dominan las ideas sobrenaturales. Hay
un grado mínimo de avance intelectual.

Metafísico o abstracto

Ley de los tres Periodo de transición entre el estado


estados o etapas teológico y el positivista. Las ideas y
opiniones gobiernan al mundo, son ideas
y abstracciones sueltas.

Científico o positivo
La observación y el razonamiento cien-
tífico dominan hasta descubrir leyes
sociales. La ciencia puede puede refor-
mar la sociedad.

24
Ídem, p. 35.
25
Francisco Larroyo. Estudio introductorio a la filosofía positiva, p. XXXI.

40
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología

La sociología
Es importante destacar que para definir un modelo político positivista, fue indis-
pensable reorganizar las formas de explicar los fenómenos sociales y justificar las
posibilidades de controlar sus cambios, como ya se había hecho con la naturaleza a
través de las ciencias de esta área. Finalmente, como ya lo hemos señalado, Comte
es reflejo del optimismo por la ciencia de su tiempo.
La propuesta concreta de Comte fue integrar una “física social”, que se define
en los términos siguientes:
La física social es el estudio positivo del conjunto de las leyes fundamentales propias
de los fenómenos sociales […] La posibilidad de elaborar la ciencia social a la manera
de las ciencias positivas ya establecidas como también señalar el verdadero carácter
filosófico de ella.26 Figura 3.28
Y agrega como sus objetivos los siguientes:
[…] advertir con nitidez el sistema de operaciones sucesivas, filosóficas y prácticas
que han de liberar a la sociedad de su fatal tendencia a la disolución inminente y
conducirla de modo directo a una nueva organización más progresiva y sólida que
la asentada sobre la filosofía teológica.27
La importancia de Comte no se restringe al hecho de haber fundado la sociolo-
gía, sino que le incorpora ciertos rasgos distintivos en las perspectivas sociológicas
contemporáneas, los cuales se sustentan en el carácter científico de cualquier aná-
lisis social.
La herencia comtiana a la sociología se centra, según Franco Ferrarotti, en tres Franco Ferrarotti, sociólogo italiano.
aspectos: por una parte, en una fuerte tradición empírica, en la que casi se desco-
noce la subjetividad.
En segundo lugar, la sociología tiende a globalizarse, es decir, a buscar los facto-
res de coincidencia en un determinado sistema. Lo individual no forma parte de lo
complejo social, sino las fuerzas generales que hacen de las sociedades complejos
amplios y generales.
En tercer lugar y por último, un apartado conceptual y teórico que implica,
además, la imposibilidad de explicar la realidad social desde la influencia de algún
elemento en particular, y la necesidad de comprender las sociedades como genera-
lidades regidas por leyes de ese mismo tipo.
Esto se relaciona de manera estrecha con el espíritu de la época, en el cual se
buscó aplicar en las ciencias sociales, los métodos que en las ciencias naturales ha-
bían tenido éxito. No obstante, en las primeras también intervienen, de una manera Figura 3.29
determinante, el método histórico:
[…] en el que reside esencialmente, por la naturaleza de tal ciencia, la única base
fundamental en que realmente puede descansar el sistema de la lógica positivista.28
Es decir, en primera instancia, Comte marca el predominio de las ciencias natu-
rales, por su éxito a lo largo de varios siglos y, en segunda, considera la posibilidad
de cierta independencia, por parte de las ciencias sociales, ya que la crítica más
importante contra el positivismo fue el hecho de que consideraba a las sociedades
como organismos vivos o sistemas, por lo que era factible estudiarlos desde fuera.
En otros términos, para el positivismo cabe la posibilidad de que el sociólogo se
mantenga al margen de la realidad, que no esté involucrado en la dinámica social.
De lo anterior se desprende un problema que para Jürgen Habermas constituye una
de las bases fundamentales de la crítica al positivismo y que puntualiza así:
Jürgen Habermas, filósofo y
26
Ibídem, p. 54. sociólogo alemán.
27
Ídem.
28
Ídem.

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Pretendo justificar contra el positivismo el punto de vista de que el proceso de inves-


tigación organizado por los sujetos pertenece, a través de los actos de conocimiento,
al contexto objetivo mismo que se trata de conocer.29

El progreso
La cuestión del progreso fue fundamental en el pensamiento de Comte, ya que la
última etapa de la historia de la humanidad estaba fundada en el progreso material
de las sociedades; entonces, las transformaciones debían darse en todos los niveles,
desde el económico hasta el cultural. Un ejemplo claro fue la creación del calenda-
rio positivista.
Elaborar un calendario positivista significaba proponer una transformación
cultural en la Europa del siglo xix, los meses se llamarían: Aristóteles, Descartes,
Shakespeare, Gutenberg, etc., como muestra de la fe positivista en la ciencia, el pro-
greso y el bienestar material.
Para Comte, sus contemporáneos vivían en un desorden moral e intelectual,
debido a las crisis sociales. Por ello percibían a su presente como una especie de des-
compensación y lucha entre la subjetividad y la razón. Su solución era restablecer
Figura 3.30
el orden bajo una nueva filosofía, a la que denominó positiva.
Comte vivió una época de inquietud que se manifestaba en las revoluciones de
varios países del viejo continente, lo cual para muchos no fue negativo, sino formó
parte de los movimientos sociales y políticos que permitieron la liberación de mu-
chos pueblos; pero para otros fue un estado de anarquía que debía organizarse y
reestructurarse con un nuevo espíritu.
Nuestro filósofo francés pensó que el acelerado desarrollo material incremen-
taría los niveles de vida individual y social. El hecho de pensar que los adelantos
científicos beneficiarían al hombre en su totalidad, resultó tan irreal como estar
seguro de que la distribución de los bienes creados sería equitativa. No contó con
Se creía que los niveles elevados que el capitalismo llegaría al extremo de enfrentarse a sí mismo por el monopolio
de desarrollo traerían bienestar de los bienes materiales.
individual y social.
Así, su fe en el progreso, su intento por construir una ciencia que estudiara los
aspectos sociales y su propuesta de reorganizar las sociedades, se apoyaron en su
empeño por restablecer el orden, sobre todo porque la época que le tocó vivir fue
muy compleja y violenta. Esto último fue obsesivo para Comte, al grado de rechazar
cualquier cambio social. A fin de alcanzar el progreso, propuso mantener una socie-
dad estática en el orden político y dinámica en el permanente desarrollo científico
y tecnológico.
Para Carlos Marx, el problema social se derivaba del aspecto económico, en
especial de la propiedad de los medios de producción; sin embargo, para Comte era
esencial la organización previa de las ideas; pensaba que la crisis social era básica-
mente intelectual. Por ello, con el hecho de reconstruir la evolución cultural de la
humanidad, pretendía señalar que el desarrollo del pensamiento podía llegar a su
culminación con el positivismo.
La mayor parte del pensamiento social ha tenido como objetivo fundamental
la felicidad del hombre, lo cual ha implicado que exista una multiplicidad de pro-
puestas. Particularmente en Comte, encontramos una idea de bienestar y felicidad
asociados al progreso que pudiera proporcionar el uso de la razón; para él, este
último elemento por sí mismo garantizaría y haría posible una sociedad justa e
igualitaria. El progreso y la evolución de la humanidad se encuentran en la última
etapa de la historia.

29
Jürgen Habermas. La lógica de las ciencias sociales, p. 65.

42
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología

Karl Marx (1818-1883) Figura 3.31


Marx y su tiempo
En 1848, un exiliado alemán de 30 años de edad, llamado Karl Marx, escribía con el
filósofo Friedrich Engels, a petición de la Liga Internacional Comunista, el Manifies-
to del Partido Comunista, publicado a principios de ese año, y que cambiaría la historia
del pensamiento social. La última frase de ese documento resume en gran parte la
propuesta marxista: “¡Proletarios del mundo, uníos!”
La mayor aportación de Marx, que en todo momento tuvo a su lado a Engels,
está en el terreno de la militancia política, pero los textos filosóficos y económicos
sirvieron para construir un modelo de interpretación de la realidad social, ya que
desde la perspectiva del historiador inglés Perry Anderson, la integración de los par-
tidos obreros en Europa fue visible hacia finales del siglo xix; por ello:
[…] la relación entre la teoría de Marx y la práctica proletaria fue siempre desigual
y mediata: raramente hubo una coincidencia directa entre ambas: la articulación de Karl Marx, fue un filósofo, intelectual
la complejidad objetiva entre “clase” y “ciencia” en este periodo (aún prácticamente militante del comunismo alemán.
sin estudiar) se reflejó, a su vez, en la naturaleza y destino de los mismos escritos
de Marx. En efecto, los límites del movimiento obrero de la época pusieron ciertas
limitaciones a la obra de Marx y Engels.30
Marx nació en Tréveris, Prusia, descendiente de una familia judía; su educa-
ción en la Universidad de Berlín fue liberal. Continuó sus estudios de derecho en la
Universidad de Bonn, donde se graduó. En esta época, se interesó en los aspectos
sociales influido por las ideas hegelianas, y escribió en el periódico liberal La gaceta Figura 3.32
renana, la cual dirigió posteriormente. En esta gaceta redacta sus primeros ataques
al régimen, lo que provocó que la publicación se clausurara por órdenes del káiser.
El desarrollo de las ideas de Marx estuvo enmarcado por dos momentos his-
tóricos: la Revolución Francesa, que defendía los valores de la igualdad, libertad y
fraternidad; así como la revolución Industrial, que consolidó el capitalismo, pero
también fue la base para una nueva propuesta: el socialismo.
Así, entonces, el pensamiento de Marx fue influido por el siglo xix que determi-
nó el futuro de la humanidad, ya que el capitalismo logró su consolidación a costa
del trabajo extremoso de los obreros, el tráfico de esclavos hacia Europa y Estados
Unidos, la explotación de los recursos de América Latina, el Medio y lejano Oriente,
así como las guerras provocadas por la lucha de los mercados en el mundo.
Asimismo, por influencia de la Ilustración y de todo el movimiento revoluciona-
rio, el pensamiento liberal, en muchas ocasiones, se orientó hacia posturas mucho El capitalismo logró su consolidación
más radicales y que pretendían terminar con la explotación de que eran objeto los a costa del trabajo extremo de los
obreros de las principales ciudades europeas. Marx y Engels retoman las banderas obreros.
de lo que ellos llamaron el socialismo utópico, y su idea fue construir una concep-
ción sobre la realidad del sistema capitalista, ya que para Engels:
“La reivindicación de la igualdad no se limita a los derechos políticos, sino que se ex-
tendía a las condiciones sociales de vida de cada ciudadano, ya no se trataba de abo-
lir tan sólo los privilegios de clase, sino de destruir las propias diferencias de clase”.31
Por todo ello, desde la perspectiva de Engels, por supuesto también de Marx, el
materialismo histórico nos permitiría construir una teoría general de las socieda-
des, ya que:
[…] los nuevos hechos obligaron a revisar toda la historia anterior. Entonces se vio
que, con excepción del estado primitivo, toda la historia anterior había sido la historia
de las luchas de clases, y que estas clases sociales, pugnantes entre sí, eran en todas
las épocas fruto de las relaciones de producción y de cambio, es decir, de las relaciones
económicas de su época.32

30
Perry Anderson. Consideraciones sobre el marxismo occidental, p. 10.
31
Friedrich Engels. Del socialismo utópico al socialismo científico, p. 40.
32
Ibídem, p. 61.

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No cabe duda que el siglo de Marx se caracterizó por experimentar cambios


vertiginosos, y que fue difícil para el pensamiento político de la época estar en con-
diciones de abstraerse de la realidad y contemplarla al margen; esto, creemos, fue
más complicado precisamente en ese siglo. Por ello, resulta sustancial que podamos
abundar sobre los diferentes elementos que influyeron para que las sociedades del
mundo presenciaran cambios tan importantes. Aun con las aspiraciones de objeti-
vidad y cientificidad para abordar la realidad, no fue posible desarrollar la interpre-
tación de la realidad misma.

Las etapas de la historia de la humanidad


Figura 3.33a
Marx no escribió sobre sociología como se suele hacer hoy; sin em-
bargo, sus escritos políticos han sido la base para crear una socio-
logía marxista, a partir de las etapas de la evolución material y es-
piritual de la humanidad. Éstas necesitarían explicarse —según la
sociología marxista— mediante varias sociologías. Respecto a ello,
Rozhin propone, con base en la teoría política de Marx, la estructura
siguiente:
a) Sociología del régimen de la comunidad primitiva.
b) Sociología de la sociedad esclavista.
c) Sociología de la sociedad feudal.
d) Sociología de la sociedad capitalista.
e) Sociología de la sociedad comunista
• Primera fase (sociedad socialista).
• Segunda fase (sociedad comunista).
Figura 3.33b
Es difícil dar una valoración práctica de este esquema, en el que se da por hecho
difí il d
el tránsito de la sociedad capitalista a la comunista, sobre todo debido a los últimos
acontecimientos mundiales, que parecen contradecir la teoría marxista. Sin embargo,
creemos pertinente rescatar el elemento de análisis sociológico, lo mismo que su
propuesta de separar el idealismo y el naturalismo de la sociología, y la aplicación,
en ésta, del método científico.

El pensamiento político concibe la posibilidad de que la humanidad se dirija


hacia una inevitable sociedad igualitaria. En el marxismo, se consideraban dos ele-
mentos que permiten explicar las transformaciones en la historia: los modos de
producción y la existencia de diferenciaciones sociales.

A toda forma de organización social le corresponde una forma de producir, y


ello reflejará los mecanismos por los que la sociedad distribuya su riqueza. Para
Marx y los marxistas, todos los modos de producción existentes han permitido
a) Sociología de la sociedad esclavista. las diferencias de clases, por lo que de manera inevitable la lucha entre las clases
b) Sociología de la sociedad feudal. impulsa las transformaciones y el paso de un modo de producción a otro.

Muchas de las críticas hacia el marxismo concentrarán su atención en con-


siderar que las diferencias de clases en una sociedad no necesariamente llevan a
comprender los problemas en su organización material y, como puntualiza Pierre
Villar, los de la producción y distribución de los bienes materiales.

Los sociólogos marxistas critican ásperamente la sociología empírica o, como


ellos la denominan, “burguesa” porque:
[…] renuncia por completo a la idea de la regularidad de la inevitabilidad del proce-
so histórico […] arroja por la borda todas las tentativas de dar a la sociología base
científica.33

33
Pavlovich, Rozhin V. Introducción a la sociología marxista, p. 69.

44
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología

Para la mayor parte del pensamiento marxista es inexorable el advenimiento


de la sociedad comunista, y su explicación o interpretación gira alrededor de esa es-
pecie de meta final, y cualquier otra forma de explicar la realidad social no es cien-
tífica o carece de credibilidad, ya que las sociedades en que vivimos se rigen por la
existencia de pobres y ricos, por las condiciones socioeconómicas de los individuos.
Para los marxistas, la sociología no sólo debe explicar y describir fenómenos de
un determinado sector, sino consideran indispensable contribuir de manera prác-
tica a cambiar la estructura capitalista por la comunista. Asimismo, la sociología
marxista plantea que es inevitable transformar el modo de producción capitalista
en el comunista, por lo que el marxismo se enfrenta a un problema difícil al consi-
derar que las sociedades se rigen por leyes que irremediablemente se cumplirán, no
importando la forma en que los individuos traten de influir; para ellos, la humani-
dad está encaminada a una sociedad sin clases, sin lucha de clases. Figura 3.34

La lucha de clases
Para los sociólogos marxistas, la mayor aportación del ideólogo alemán es su teoría
de la lucha de clases, porque ésta es el motor del cambio social. La historia de la
humanidad siempre se ha determinado por la rebelión de explotados contra sus
explotadores, aspecto que conocieron economistas como Adam Smith y David Ri-
cardo, pero que no explicaron. Posteriormente, Marx señaló:
[…] 1) Que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas frases históricas
de desarrollo de la producción; 2) Que la lucha de clases conduce necesariamente a la
dictadura del proletariado: 3) Que esta dictadura no es de por sí más que el tránsito
hacia la abolición de todas las clases y hacia una nueva sociedad.34
Por tanto, la sociología marxista explica las clases y la lucha de clases a partir Adam Smith, economista y filósofo
de las relaciones de producción a lo largo de la historia económica, política e ideo- de origen escocés, además de ser
lógica. El factor más importante es el político, pues implica la lucha por el poder, en uno de los mayores exponentes de la
el caso de la clase obrera, por llegar a la dictadura del proletariado. economía clásica.

Pero existen perspectivas, como la de Joseph A. Shumpeter, que señala que “una
clase es una creación del investigador, y debe su existencia a un sentido organizador
de éste”.35 Por lo que expresa que resulta indispensable distinguir entre los que son Figura 3.35
los fenómenos sociales reales de los de la construcción científica. Con ello es im-
portante que tengamos mucho cuidado, sobre todo con tendencias radicales dentro
del marxismo, al momento de dar como un hecho que las clases sociales y la lucha
de clases son la realidad, y no construcciones teóricas que nos permiten facilitar la
explicación de esa realidad.
Asimismo, desde la visión de Schumpeter, también creemos sustancial conside-
rar que la pertenencia a una clase social no es una cuestión individual y que se dé
por voluntad propia, sino corresponde a una situación de clases; por ello, para este
mismo autor, es necesario comprender lo siguiente:
Una clase es algo más que una mera aglomeración de miembros de una clase. Es
algo por sí misma, y esto no puede ser reconocido por el comportamiento de uno de
sus miembros. Una clase tiene coincidencia de su identidad como un todo, se sublima
como un todo, tiene su vida particular, “espíritu” […] los miembros se comportan
entre sí de manera característicamente diferente de su conducta con respecto a los Joseph Schumpeter, economista
miembros de otras clases. Están en estrecha asociación, se comprenden mejor; traba- austro-estadounidense, se destacó
jan más fácilmente en colaboración; cierran filas y erigen barreras contra los ataques por sus investigaciones sobre el ciclo
exteriores a su medio […]36 económico.

Ante este panorama, creemos fundamental, al igual que Schumpeter, consi-


derar la posibilidad de encontrarnos, al momento de realizar un análisis sobre las

34
Karl Marx y Friedrich Engels. Obras escogidas, p. 424.
35
Joseph A. Schumpeter. Imperialismo, clases sociales, p. 109.
36
Ibídem, p. 111.

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clases sociales, con cuatro problemas básicos: la naturaleza de las clases; la fun-
dación de la clase en el proceso vital del conjunto social; la cohesión de clase y la
formación de las clases.
Así, no es posible comprender a las clases sociales a partir exclusivamente del
aparato productivo, sino contemplar la posibilidad y la existencia de una diversidad
importante de aspectos, ya que podríamos tomar por ejemplo los metodológicos,
entre muchos otros.

Emilio Durkheim (1858-1917)


El funcionalismo. Esta teoría se fundó por una parte, para recuperar las ideas de los
Figura 3.36
clásicos o iniciadores del pensamiento sociológico, debido a la todavía importante
influencia racionalista y progresista; y por otra, a fin de superar la simple descrip-
ción de una estructura, mediante la explicación de la función de un fenómeno en
una sociedad determinada.
Hacia la segunda mitad del siglo xix, el dominio del pensamiento materialista
y todo lo que representaba, racionalismo y fe en el progreso, sobre el idealista, se
manifestó en muchas esferas de las disciplinas sociales, incluida la sociología,
incluso predominó e influyó de manera importante en la mayoría de los países
europeos.
Por consiguiente, recuperar el espíritu de los primeros positivistas era esencial.
En ese momento, el pensamiento sociológico se había desarrollado de tal modo que
regresar a Comte o a Spencer significaba explicar los aspectos de la comunidad hu-
mana desde la perspectiva materialista y aún con una influencia determinante de
Emilio Durkheim, sociólogo francés, los métodos de investigación de las ciencias naturales y exactas.
estableció el primer departamento
de sociología en la Universidad de En ese contexto se estableció el funcionalismo, que continuó abordando los
Bordeaux. Es considerado uno de los fenómenos sociales, pero ya sin describir una estructura, sino explicando y reflexio-
padres fundadores de dicha ciencia. nando sobre su función. Además de destacar, en los análisis, la función de los temas
o problemas sociales, supera la exclusiva descripción con un poco de reflexión sobre
el papel de los diversos aspectos sociales.
Así entonces, desde el punto de vista de Carlo Donolo, Durkheim traza dos as-
pectos sustanciales para el posterior desarrollo del funcionalismo: produjo la supe-
ración del utilitarismo individualista y la acentuación de la función integradora de
cultura e instituciones. Quienes también aportan cuestiones para el desarrollo del
funcionalismo son Max Weber y, posteriormente, Vilfredo Pareto.
La época de Emilio Durkheim. Como ya afirmamos, se considera
que en el siglo xix nacieron las ciencias sociales, pero también se
q
Figura 3.37
desplazó el idealismo y se dio mayor importancia al materialismo.
d
Para la sociología, esos años significaron la influencia del método
P
analítico de las ciencias naturales, el cual se procuró que, al ponerlo
en práctica, llevase sistemáticamente a las formas de control social.
e
En síntesis, podemos asegurar que el siglo xix fue estimulante
ppara estudiar las sociedades, con objeto de controlarlas o cambiar-
llas debido a las múltiples revoluciones y guerras. Por ejemplo, la
ppoblación y la mano de obra aumentaron por diversas razones, ello
ppropició que los obreros se organizaran, lo cual se manifestó en
lla aceptación de las ideas sindicalistas, socialistas y anarquistas.
AAsimismo, se dieron las condiciones para impulsar el feminismo.
Se pensó que si las ciencias naturales y exactas habían logrado
dominar y transformar la naturaleza en beneficio del hombre, se
d
El siglo XIX fue propicio para estudiar las sociedades con el
podría hacer lo mismo con los fenómenos sociales. Pero se hizo
p
fin de cambiar las revoluciones y guerras.
caso omiso de la participación del estudioso social, en la misma
c
comunidad sobre la que reflexionaba.
c

46
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología

Por otra parte, la vida de Durkheim se delimitó por la situación de su país, Fran-
Figura 3.38
cia, y por el pensamiento de Comte. Vio cuando se estableció la Tercera República, la
incursión de Francia en América Latina, la Guerra Civil alemana, la Guerra Franco-
Prusiana y la derrota de Francia en dicho conflicto.
Incluso, citaremos una descripción de un biógrafo de Durkheim al referir minu-
ciosamente la realidad francesa después de la caída de Napoleón III y la llegada de
la III República:
“En los primeros días de la Tercera República, Francia se encontraba profundamente
dividida en torno a las cuestiones referentes a las relaciones entre Estado e Iglesia, al
laicismo, al clero, a la educación laica, así como a lo que afectaba a la forma republi-
cana de gobierno. Si eran muy numerosos los partidarios de las causas republicana
y laica y que afirmaban su fe en la ciencia positiva, no faltaban quienes reafirmaban
su fe y sostenían la causa de la Iglesia. De esta suerte, si bien algunos intelectua-
les consideraron la caída del Imperio como una liberación, otros contemplaban los
acontecimientos del año 70 al 71 como una circunstancia que exigía la reiteración de Napoleón III, último monarca que
su fe en Dios y en la Iglesia. Y no faltó un tercer grupo que, si se orientaba hacia la reinó sobre Francia en el año de 1852.
religión, adoptaba al mismo tiempo hacia la Iglesia y el clero una actitud crítica”.37
Esta situación en particular no dejó de afectar la postura de Durkheim, ya que
descendía de una familia de rabinos y él mismo, en un momento, no dejó de con-
templar la posibilidad de seguir el mismo camino.
Asimismo, en esta época se consolida el capitalismo y se transforma el libre
cambio en el acelerado crecimiento de los capitales, lo cual provocó el monopolio
económico y el acaparamiento de sus beneficios. De esta manera se presenta el im-
perialismo, fenómeno propio de los países europeos de finales del siglo xix.
No cabe duda que para Francia, la segunda mitad representó un retroceso y la
pérdida de credibilidad, sobre todo de su ideología de la defensa de la latinidad en
América, frente al avance de los sajones y protestantes, representados por Estados
Unidos. La derrota de franceses en México supuso el crecimiento, expansión y pre-
dominio de Norteamérica en el continente; iniciándose con ello el proceso de deca-
dencia paulatino del dominio europeo en el mundo.

Concepto de sociología
Antes de iniciar este apartado, solamente señalaremos que el desarrollo de la socio-
logía en Francia fue tan trascendente como el de la economía en Inglaterra. Hacia la
segunda parte del siglo xix, Gustavo Le Bon (1841-1931) y Gabriel Tarde (1843-1904)
intentaron fusionar el materialismo con el idealismo. Ellos, en términos generales,
plantearon una evolución de las sociedades, pero no en el sentido biológico, sino
dándoles un carácter de imitación de los sistemas anteriores, cuyas ideas rescatan.
Esto no es automático, pues se adapta a las circunstancias de cada época y lugar.
Durkheim, el más joven de los sociólogos de ese tiempo, rompió con la concep-
ción de que la sociedad era un organismo o una máquina. Al entenderla mediante
una dinámica distinta, para la cual son determinantes las manifestaciones de gru-
pos sociales, no necesariamente de los individuos susceptibles de analizarse, por
constituir una serie de características que predominan en una comunidad dada.
Por ejemplo, al tratar el fenómeno del suicidio, Durkheim lo considera normal y
con una función social específica, aun cuando para la mayoría resulte, psicológica-
mente, una actitud negativa y anormal.
Para que se logre entender lo anterior, propone, influido por el desarrollo de la
ciencia, un método sistemático de análisis para evitar las nociones vulgares, que
nos llevan a conclusiones equivocadas. Afirma que la actitud del sociólogo debe
ser similar a la del biólogo, químico o físico; pero que es pertinente comprender la

37
Harry Alpert. Durkheim, pp. 34-35.

47
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particularidad de los hechos sociales y, más aún, la dinámica propia de las comu-
nidades.
Así, el papel de la sociología será estudiar la sociedad: “...como un todo, en su
forma y en su materia, en sí mismo y por sí mismo, teniendo presente lo que tiene
de particular”.38
Incluso, para hacer hincapié en el objeto de estudio de nuestra materia, los al-
cances y limitaciones, señala las diferencias entre hechos sociales y psíquicos, entre
la psicología y la sociología.
Las manifestaciones sociales son la base de la tesis de Durkheim entonces, de-
pendiendo de cómo entienda el concepto de “manifestación social”, él determinará
su noción de la sociología. Por ejemplo, en toda sociedad existe un gran número de
fenómenos, de los cuales se pueden distinguir los que corresponden a las ciencias
naturales y los que competen a la sociología. Un fenómeno social es: “...toda manera
de hacer, fijada o no, susceptible de ejercer una coacción exterior sobre el individuo;
o bien, que es general en la extensión de una sociedad dada, conservando una exis-
tencia propia, independiente de sus manifestaciones individuales”.39
En Durkheim todavía hay influencia positivista, al indicar que la
Figura 3.39 actitud
a de un sociólogo debe ser la misma que la de un químico o un
físico.
f Sin embargo, es el primero que se dirige a considerar un hecho
social
s como una manifestación distinta de otros factores que afectan a
una
u comunidad; pero cuya competencia es de otras áreas.
Hacia la década de 1890, la sociología se populariza y determina
cualquier
c análisis de carácter social. En esa época, precisamente, se pu-
blican
b obras de Durkheim como Las reglas del método sociológico (1895) y
El
E suicidio (1897). Los escritos sociológicos se conocieron con frecuencia
hasta
h casi el inicio de la Primera Guerra Mundial.
No cabe duda que la sociología, en su primer momento, se asoció al
pensamiento
p conservador y para estar en condiciones de esclarecer la
postura
p de Durkheim, es necesario considerar que aunque no es posi-
Durante la Primera Guerra Mundial los escritos ble
b poner en cajones el pensamiento sociológico, su inclinación estuvo
sociológicos se conocieron con mayor profundidad. más
m cerca del conservadurismo, pero, como aseveran diversos autores,
fue
f de corte humanista y cultural. Incluso, si nos acercamos un poco
a llas ttemáticas,
áti veremos que los grandes temas de la sociología de aquella época
fueron los temas religiosos, la comunidad, la tradición y la autoridad, así como una
preocupación importante por sustentar los estudios en bases científicas y con un
objetivo racionalista.
Figura 3.40
Para Emilio Durkheim, la sociología no requiere acercarse al radicalismo de los
militantes socialistas, pero no deja de expresar a través de su trabajo que las socie-
dades del siglo xix están siendo sacudidas por tendencias como la industrialización,
el radicalismo político y la democracia; es necesario detenerse a reflexionar y en-
contrar solución a muchos de los problemas sociales.

La sociología de Max Weber (1864-1920)


Max Weber, hijo de un político contemporáneo de Bismarck, nació en Erfurt, Alema-
nia, en 1864. Vivió su infancia en un ambiente de políticos. Estudió en varias univer-
sidades, fundamentalmente en la de Berlín, donde, según Salvador Giner, se dedicó
a analizar las leyes y la historia.
Su padre era, ideológicamente, liberal-conservador y, cuando Max Weber era
Max Weber, filósofo, economista
niño en 1868, fue diputado por el Partido Liberal Nacional. Su madre era de ten-
y sociólogo alemán, considerado
uno de los fundadores del estudio
moderno, antipositivista de la 38
Emilio Durkheim. Las reglas del método sociológico, p. 17.
sociología. 39
Ibídem, p. 29.

488
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología

dencia calvinista y profundamente puritana. Estos aspectos influyeron en Weber


durante su infancia.
En 1886 concluyó sus estudios de derecho en la Universidad de Berlín; luego
trabajó como abogado y se doctoró en 1889. En 1893 se le designó como profesor en
derecho en la misma institución.
Durante la misma década de 1890, imparte cursos en las universidades de Fri-
burgo y Heidelberg. Al mismo tiempo, participa en política adhiriéndose al ala más
progresista de los liberal-conservadores. Con la muerte de su padre padece una
fuerte depresión hasta 1905 cuando reanuda sus trabajos académicos y políticos.
Da conferencias en Estados Unidos de Norteamérica y sale a la luz una de sus obras
más importantes: La ética protestante y el espíritu del capitalismo.
En 1910 funda, junto con Georg Simmel y Ferdinand Tönnies, la Sociedad Ale-
mana de Sociología y organiza su primer congreso en Frankfurt. Al año siguiente
comienza sus estudios de sociología de la religión.
Cuando se inicia la Primera Guerra Mundial, abandona sus cátedras. Su madre
muere aproximadamente dos años antes que él y, en ese tiempo, prepara una nueva
edición de La ética protestante... y edita El político y el científico. Después de su muerte
se dan a conocer Economía y sociedad (1921-1922) e Historia económica general (1923).
Es importante tomar en cuenta que, al momento de publicarse los
Figura 3.41
textos de Weber, existía en Alemania una circunstancia intelectual dis-
tinta a la de Francia, donde particularmente se había desarrollado más
la sociología. Con ello nos referimos a que existía una especie de hilo
conductor que permitía darle seguimiento teórico al pensamiento so-
cial y después a la fundación de la disciplina.
En el pensamiento sociológico alemán, el idealismo se resistía a ser
desplazado por el racionalismo y el materialismo, como había sucedi-
do en el resto del continente europeo. Ideólogos como Wilhelm Dilthey,
Enrique Rickert y Wilhelm Windelband proponen y desarrollan la idea
de considerar las ciencias del espíritu (derecho, filosofía, historia, etc.)
como disciplinas independientes, en sus orígenes y metodologías, de las
ciencias naturales y exactas. El objeto de análisis que ambas agregan no La sociología era considerada una ciencia del espíritu,
es similar, ya que el mismo estudioso pertenece a una sociedad y una así como el derecho y la filosofía, además de otras
época determinada, lo cual influye en sus planteamientos. disciplinas independientes.

Por su parte, Max Weber escribe que la sociología es: “una ciencia que pretende
entender, interpretándola, la acción social para de esa manera explicarla causal-
mente en su desarrollo y efectos”.40 En esta definición, Weber señala a nuestra dis-
ciplina como ciencia, diferente a la concepción positivista, este último acercaba el
concepto al método y las técnicas de investigación de las ciencias naturales.
Para este teórico, la interpretación es muy importante, pues de ésta depende
que la sociología deje de verse como una descripción de la realidad “tal y como es”,
para considerarse como una ciencia con un objeto de estudio de naturaleza distinta
a los de otras ciencias, cuyo objeto de estudio son plantas, animales o fenómenos
físicos. Por ello, plantea construir una metodología propia, ya que la realidad social
es distinta, además de estar integrada por seres humanos.
La interpretación marca la diferencia, y en función de ésta se determinarán
los resultados, por lo que no es posible abarcar la realidad social en su totalidad, ni
mucho menos describirla, como ya aseveramos anteriormente, “tal y como es”. Para
Weber la comprensión, y no otros aspectos, es la base de las conclusiones de los es-
tudios sociológicos, ya que si bien es cierto que este pensador acepta la orientación
racionalista en la sociología, también afirma que es imposible negar la influencia
de “acciones reales” con características irracionales. Nada garantiza la racionalidad

40
Max Weber. Economía y sociedad, p. 5.

49
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del desarrollo histórico. Se es racionalista cuando se tratan de ordenar, sistematizar


e interpretar los fenómenos sociales. Además, como explicaremos más adelante, el
fenómeno de la racionalidad es propio de la civilización occidental.
Ahora bien, Weber difiere en gran medida con Durkheim y la tradición positi-
vista del siglo xix. Por un lado, Weber caracteriza a la sociología mediante una serie
de términos ausentes en las teorías sociológicas francesa e inglesa, como los de
interpretación y comprensión, que constituyen la base weberiana. Entendiendo por
ello que la realidad en muchas ocasiones es un conjunto de acciones irracionales
pero que mediante la construcción de tipos ideales estaremos ante la posibilidad de
comprenderlos en el sentido amplio del término.
Por otro lado, el objeto de estudio es esencial en la metodología sociológica.
Mientras que Durkheim considera que los fenómenos sociales están ordenados por
hechos sociales a los que llama “cosas”, Weber realiza este ordenamiento a partir
de la acción del hombre, que adquiere carácter social cuando el individuo toma en
cuenta a otros y, en conjunto, buscan un fin determinado.
Weber caracteriza la acción social tomando en cuenta cuatro tipos de acciones
(considerando que no toda acción humana es social, que son:

a) Acción racional con arreglo a fines. Está


racionalmente contemplada y determi-
nada por una sociedad.

b) Acción racional con arreglo a valores.


Se determina por la creencia en los va-
lores ético, moral y religioso, etcétera.
La acción social

c) Acción afectiva, especialmente emoti-


va. Se determina por afectos y estados
sentimentales actuales.

d) Acción tradicional. Está determinada


por costumbres arraigadas.41

Figura 3.42 De esta manera, Weber establece lo que no podría ser una ac-
ción social, como “la acción homogénea de muchos” o “la acción de
c
alguien influido por conductas de otros”.
En general, la sociología para Weber es una ciencia racional
cuya base es la significación; pero es necesario explicarla por el
c
método científico: “la sociología requiere una formulación precisa
m
como disciplina científica”.42
c
En resumen, y de acuerdo con Luis Aguilar, la síntesis y lo con-
creto fueron los principales parámetros para que Weber caracteri-
c
zara la sociología; pero también evitó “reñir violentamente con los
z
procedimientos de las ciencias naturales”, combinó la subjetividad
p
y el idealismo por la reflexión filosófica y social con las leyes y la

La actividad humana tradicional está determinada por las 41


4
Ibídem, p. 449.
costumbres. 42
4
Ídem.

50
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología

explicación causal de las ciencias naturales y exactas. El mismo Aguilar Figura 3.43
dice: “Weber marchó en esta dirección, buscando conjuntar la ‘com-
prensión del sentido’... y la ‘explicación causal’..., que en la tradición
intelectual alemana corrían paralelas, como producto del enfrenta-
miento entre romanticismo e Ilustración”.43
Incluso, la teoría de George Ritzer es que al pensamiento alemán
del siglo xix podríamos encontrarle dos vertientes filosóficas: la hege-
liana y la kantiana. A Weber lo identifica con la segunda, además cons-
truye una analogía de cómo ambos pensadores tienen una visión seme-
jante de la realidad social, sobre todo cuando afirma lo siguiente: “Para
Kant el mundo era una mareante confusión de acontecimientos que
no podían conocerse directamente. Sólo se podía adquirir conocimiento
En la tradición intelectual alemana la comprensión y la
del mundo a través de procesos del pensamiento (léase racionalidad)
explicación iban juntas debido al enfrentamiento del
que filtraban, seleccionaban y categorizaban aquellos acontecimientos. romanticismo y la ilustración.
Kant diferenciaba el contenido del mundo real a partir de las formas
mediante las cuales podía ser comprendido”.44
Regresemos con Aguilar Villanueva, quien agrega que para justificar, digamos,
la fusión entre idealismo y materialismo: Considera además que sólo así se encuen-
tra la tan buscada originalidad y validez, autonomía y rigor, del método histórico y
sociológico, su constitución en ciencias estrictas y diversas tanto de las genéricas
“ciencias de la naturaleza”, como de las apoteóticas “filosofías de la historia”.45
Tipos ideales. Hemos visto que Max Weber transformó la construcción de la socio-
logía. Esto significa que dotó de una estructura explicativa nueva a nuestra materia
en particular, y a las ciencias sociales en general. Ello tuvo como fundamento una
actitud meticulosa a la hora de definir, como señala Julien Freund, en Sociología de
Max Weber, rigurosamente los conceptos que utilizaba, además de esclarecer las
diferentes clases de problemas y los niveles de un aspecto.
Por supuesto que lo anterior es posible apoyado en una idea precisa de la racio-
nalidad, la que Weber desarrolla y explica, según Freund, en los siguientes térmi-
nos: “...es el resultado de la especialización científica y de la diferenciación técnica
propia de la civilización occidental. Consiste en la organización de la vida, mediante
la división y coordinación de las diversas actividades, sobre la base de un estudio
preciso de las relaciones entre los hombres, con sus instrumentos y su medio am-
biente”.46 En otros términos, para Freund esta concepción de la racionalización es
una especie de sublimación o refinamiento ingenioso de la conducta de la vida y un
dominio creciente del mundo exterior.
De lo anterior podemos concluir que en Weber existe la idea de que en occi-
dente se gesta el pensamiento sobre la realidad social, desde una visión científica,
además de que constituye una perspectiva que nos permite ordenar esa realidad
difusa, anárquica y, en ocasiones, irracional y sin sentido. Finalmente, en este so-
ciólogo alemán persiste la idea de que el conocimiento se construye de acuerdo con
parámetros que copiamos de los modelos de las ciencias naturales.
Por todo lo anterior, para Weber, el mecanismo para estar en condiciones de
ordenar la realidad social, lo encontraremos en la racionalización y ello es posible
mediante la propuesta de conceptualizaciones que nos permitan identificar proble-
máticas específicas y con características particulares.
Los tipos ideales constituyen esas abstracciones de la realidad que nos permi-
ten ordenarla y sistematizarla, son las herramientas que admiten abstraer estos
elementos de la realidad. Todo lo anterior nos permitirá tener la certeza de que, si
bien es cierto que no podemos conocer la realidad en su totalidad, sí nos acercamos
y comprendemos la naturaleza de los fenómenos sociales.

43
Luis Fernando Aguilar. Weber la idea de ciencia social, p. 300.
44
Ritzer, 2002, p. 33.
45
Luis Fernando Aguilar, op. cit., p. 302.
46
Julien Freund. Sociología de Max Weber, p. 21.

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Asimismo, con su propuesta, Weber intenta que se estudien los aspectos socia-
les con un alto grado de credibilidad, lo cual es posible mediante una explicación
metódica, seria y científica.
En otro orden de ideas, la acción social es susceptible de analizarse, de acuerdo
con Weber, a través de una tipología; es decir, ordenándola para que se pueda com-
prender y explicar de una manera sistemática.
Los tipos ideales se construyen con características que nos permiten conocer
lo particular de los fenómenos y lo general de la estructura social, para explicar de
modo aproximado la realidad. Estos tipos ideales pueden referirse a fenómenos ra-
cionales o irracionales, como ya habíamos mencionado anteriormente.
Recapitulando, la sociología para Weber es un “sistema de conceptos”, y con
los tipos ideales podrá “ordenar de manera conceptual”, y “lógicamente correcta y
metodológicamente fecunda”, toda forma de organización social en un tiempo de-
terminado; es decir, en una circunstancia histórica precisa.
Los tipos ideales en sociología deben ser claros y científicamente comprensi-
bles, de lo contrario, lo más razonable es desecharlos. Esto está muy relacionado
con el hecho de considerar a la sociología comprensiva como el instrumento para
explicar la acción social, que es la de muchos individuos que manifiestan maneras
individuales de actuar. Así, Weber duda de la construcción de categorías con base en
acciones colectivas, sin tomar en cuenta la individualidad en los fenómenos sociales.
En resumen, los tipos ideales podrían entenderse como categorías subjetivas
con las que se procura comprender la intención de la acción del agente social. Tam-
bién son selectivos respecto a casos extremos, puros, de acción, y eliminan elemen-
tos que pueden provocar ambigüedad en ellos. Asimismo, son ins-
trumentos metodológicos que no pretenden ser un fin de la ciencia
Figura 3.44 y se asemejan a los actuales modelos de investigación.
Para concluir con Max Weber, diremos que su indagación socio-
lógica lo llevó a conciliar dos formas de abordar fenómenos distintos
como los sociales y los naturales, que se enfrentaron sobre todo en
la Ilustración y durante la mayor parte del siglo xix. Inclusive duran-
te buena parte del siglo xx continuó siendo una parte fundamental
en la discusión filosófica y epistemológica.
Su propuesta no fue una especulación, pues construyó una es-
tructura analítica que sirvió para proporcionar una aproximación a
la realidad social, sobre todo gracias a sus estudios históricos sobre
diversos sistemas sociales en diferentes etapas. Para ello, utilizó y
creó los conceptos que supuso adecuados. Su planteamiento de los
En el siglo XX, los globalifóbicos se oponen a la aldea tipos ideales no sólo forma parte de la reflexión, sino también del co-
global.
nocimiento histórico de las diversas formas de organización social.

Forjadores de la sociología contemporánea


El siglo XX
A lo largo del siglo xx, el pensamiento sociológico ha seguido por diversas tenden-
cias teóricas y temáticas, sobre todo porque el siglo xix constituyó un parteaguas en
la historia de la humanidad. Como consecuencia de lo vivido en el siglo anterior y
hacia la década de 1930, nuestra disciplina comenzó a institucionalizarse e introdu-
cirse en el terreno universitario, aunque ya contábamos con manifestaciones de la
incursión exitosa de la sociología, sobre todo en Europa y Norteamérica.
En el siglo xx, la sociología ha pasado por tres etapas: la conservación de la he-
rencia positivista decimonónica, la institucionalización y definición de su campo de
estudio, así como la especialización en áreas de análisis provocada por su ingreso

52
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología

al ámbito académico y su fuerte financiamiento privado y en algunos otros casos


mediante el apoyo estatal.
Paralelamente, su utilización se diversificó y comenzó a influir en las decisiones
políticas y de inversiones (al realizar encuestas y estadísticas), además de comple-
tar la laicización de la cultura occidental, ello se traduce en que: “Esta corriente
se desarrolla principalmente en Estados Unidos, bajo su concepción la sociología se
orientó a la recolección de los datos de los hechos sociales para constituirlos y clasi-
ficarlos, apoyado sobre la idea de que no se forman teorías, sino que se registran los
hechos y se dejan que hablen por sí mismos: este cuerpo de teorías se desarrollaron
después de 1930 con implicaciones metodológicas que están presentes hoy día y
desde los orígenes de la sociología norteamericana”.47
Por supuesto que no en todas las regiones y países se experimentaron las mis-
mas tendencias; por ejemplo, en América Latina, desde principios del siglo xx se
empezó a consolidar toda una tradición que se alimenta de dos vertientes: el huma-
nismo y el marxismo. Ello trae como consecuencia una fuerte estructuración de la
sociología militante, sustentada sobre todo en la transformación radical de América
Latina para estar en condiciones de superar el subdesarrollo en que el imperialis-
mo nos tiene sujetos. Incluso, la mayor parte de los estudios que se realizan bajo
esta perspectiva desarrollan un lenguaje excesivamente radical, como es el caso de
Agustín Cueva, que define a la disciplina en los siguientes términos: “...surge como
una violenta impugnación de la sociología burguesa y sus interpretaciones del pro-
ceso histórico latinoamericano, oponiéndose a teorías como la del dualismo estruc-
tural, la del funcionalismo en todas sus variantes y, por supuesto, a las
corrientes desarrollistas”.48 En estas posturas denotan una negación a Figura 3.45
toda forma de explicar la realidad social que no sea la del materialismo
histórico. En esos mismos términos rescatamos de uno de los principales
representantes del marxismo en América Latina, André Gunder Frank,
quien define de manera tajante el desarrollo de América Latina hacia los
treinta en los siguientes términos: “El desarrollo de América Latina de la
‘teoría de la dependencia’ del subdesarrollo en la época de la posguerra
fue la respuesta a las cambiantes condiciones y oportunidades políticas
que se habían dado, por razones históricas, en especial en esta región del
mundo o en determinadas partes de la misma, por la crisis del capitalis-
mo mundial durante las décadas del 30 y 40... determinados países lati-
noamericanos experimentaron el surgimiento de regímenes burgueses
El Muro de Berlín separó a la República Federal
populistas y nacionalistas que se dedicaron a la tarea económica de la
Alemana de la República Democrática Alemana hasta
industrialización a través de la sustitución de importaciones, a la política el 9 de noviembre de 1989.
del desarrollismo, y a su legitimación ideológica a través del ‘estructura-
lismo’ y la dependencia”.49
En otro orden de ideas, en este momento nos encontramos, después de todo un
trayecto del pensamiento sociológico y después de que el siglo anterior experimen-
tó las dos guerras mundiales, las constantes crisis capitalistas, la implantación y, a
principios de los noventa, la caída de regímenes autonombrados socialistas; todo
ello nos conduce a los siguientes cuestionamientos: ¿Cuál será la profundidad de
los cambios sufridos por las sociedades al inicio del presente siglo? Y ¿Cómo influirá
esta situación en el desarrollo del pensamiento sociológico? Quizá sería importante
destacar que el inicio del presente siglo nos ha permitido vislumbrar la posibilidad
de que las transformaciones de las sociedades serán profundas y que será necesa-
rio el análisis y la reflexión bajo parámetros que nos permitan la certidumbre sobre
el futuro de las sociedades, sobre todo cuando sabemos, aunque no sea declarado
abiertamente, que la guerra en Afganistán y en el golfo Pérsico se deba por cuestio-

47
Para un mayor referente de esta tendencia, sobre todo en la sociología, revisamos la tesis de
licenciatura realizada por Olivia Araceli Aguilar Hernández en la Facultad de Trabajo social,
Sociología y Psicología de la Universidad Autónoma de Tlaxcala.
48
Agustín Cueva. Teoría social y procesos políticos en América Latina, p. 15.
49
André Gunder Frank. Capitalismo y subdesarrollo en América Latina, p. 308.

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nes económicas y que, en un futuro inmediato ante un crecimiento de la población


mundial, los problemas de alimentación y agua provoquen conflictos de naturaleza
distinta y cuyos efectos sean devastadores para la humanidad.
Recapitulando un poco, en el siglo xix y a pesar de la todavía fuerte influencia
positivista en la sociología, ya había fundamentos teóricos más sólidos y cierta au-
tonomía respecto a las ciencias naturales. Durkheim y Weber contribuyeron, aun-
que de distinta manera, a lograr la consolidación de la sociología como una ciencia,
con un sentido y objetivos precisos. De hecho, marcaron de manera importante a la
teoría sociológica, en términos teóricos y metodológicos.
Al concluir la Segunda Guerra Mundial, se consolidó la hegemonía estadouni-
dense en diversas partes del mundo y en particular en Europa, lo que hubo de tra-
ducirle en el terreno sociológico. Carlo Donolo expresa esto de la siguiente forma:
“...gran parte de las problemáticas y del patrimonio intelectual de la sociología son
de origen europeo, el establecimiento definitivo de la sociología como una disciplina
científica madura tiene lugar en Estados Unidos”.50

Figura 3.46 No obstante, también fue posible constatar el crecimiento acelerado


de una sociología con claras influencias marxistas, sobre todo después de
1945, y a partir del paulatino atraso de los países llamados del Tercer Mun-
do, así como del relativo éxito de los regímenes socialistas, principalmente
el cubano, con su revolución de 1959. Ello sirvió como un modelo a seguir
y como una opción para el futuro inmediato de los países cuyo desarrollo
se veía frenado por la influencia de los países desarrollados.
En consecuencia, se comprendió la sociología de distinta manera y
básicamente bajo dos perspectivas como ciencia; por una parte, con un
objetivo práctico y orientada al control de la sociedad; por otra, con propó-
sito de transformar las sociedades, con una clara tendencia a construir un
futuro promisorio para los países atrasados.

Al término de la Segunda Guerra Mundial la


Ello se debió a que después de la Segunda Guerra Mundial, el mundo
sociología tuvo un acelerado crecimiento con comenzó a vivir bajo la influencia de dos polos económicos e ideológi-
influencias marxistas. cos que se confrontaban, ya que uno, el liberal, promovía la consolidación
de un modo de producción capitalista, el otro, intentaba construir una
Figura 3.47 visión distinta, una alternativa que permitiera lograr la instauración de
una sociedad sin diferencias. La humanidad en este contexto vivió una
Guerra Fría permanente, en la que el enfrentamiento no fue militar sino
ideológico, aunque el temor a la posibilidad de una confrontación nuclear
permitiera un equilibrio más o menos permanente.
Hacia la década de 1960 se presentó la síntesis o las consecuencias de
la incursión académica de la sociología en las universidades. La gran can-
tidad de temas, obras y propuestas fue la prueba del éxito de su aplicación
a la realidad social. Mientras para unos este uso representó la transfor-
mación social, para otros significó la legitimación de un orden establecido.
En esta explicación no pretendemos ser exhaustivos ni dar una visión
completa de la teoría sociológica, sino describir brevemente las distintas
tendencias en la materia durante el último siglo de este milenio. Aun así,
Durante el siglo XIX el individuo tuvo una especie
no podemos dejar de lado concepciones como la sociología formalista de
de dependencia con respecto a su entorno y ello le
resta atributos al análisis social. Georg Simmel, Ferdinand Tönnies y Leopoldo Von Wiese.
El formalismo sociológico se expone en el último cuarto del siglo
xix y en el primer tercio del siglo anterior. Con esta tesis se resta importancia a
la determinación circunstancial del hombre y se concede un gran peso a la ac-
ción recíproca; ello porque la circunstancialidad le proporciona al individuo una
especie de dependencia con respecto a su entorno y ello, desde esa perspectiva,
le restaría cientificidad al análisis social. El formalismo está muy cerca del po-
sitivismo de Comte y Spencer; en este sentido, no considera las significaciones o

50
Carlo Donolo, op. cit., p. 12.

54
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología

interpretaciones propias de las ciencias sociales en el siglo xx, ya que ello supo-
ne la renuncia a la visión generalizante del positivismo en su primer momento.
Así, Ferdinand Tönnies promueve una sociología pura, en contraposición a una
sociología aplicada; en esta última la interpretación constituye la base fundamental
de la construcción objetiva del conocimiento en los asuntos sociales. Por ello, existe
un abismo entre quienes consideran a las ciencias sociales como autónomas, pese
a su origen positivista, y quienes insisten en que la objetividad se relaciona con que
el científico social requiere mantenerse al margen de la problemática social.
Con lo anterior, pasamos a otro nivel en la discusión en cuanto a la objetividad
en sociología, ya que en muchos ámbitos se trata de dejar al margen la lucha ideo-
lógica que privaba en el mundo y ofrecer alternativas metodológicas.
Los conceptos fundamentales de Tönnies son la sociedad y la comunidad, en las
cuales se establece una relación psicológica e histórico-social. En la comunidad y la
sociedad hay una unidad de voluntad humana para asociarse y actuar, al establecer
criterios de convivencia. Ello implica un distanciamiento con la tradición individualis-
ta y con las concepciones donde la particularidad constituye el eje bajo el cual se de-
sarrollan no sólo las sociedades, sino donde también surgen los fenómenos sociales.
Para Leopoldo Von Wiese no existe una realidad sustantiva, sino un conjunto de
relaciones y procesos en los que las formas sociales son fundamentales; es decir, lo
importante en el análisis social es la manera en que los individuos se interrelacio-
nan, establecen vínculos y, finalmente, acciones sociales.
En este sentido, la doctrina política nacionalsocialista y fascista, con una fuerte
influencia del idealismo alemán del siglo xix, se orientó principalmente a despre-
ciar la democracia por su fuerte inclinación individualista y por su deliberación
parlamentaria, asociando lo anterior y considerando superior a una raza y aglutinar
ciertas aspiraciones en un solo partido y dirigente.
Ante esta perspectiva, el fascismo concentró en el Estado todas las formas de
poder y olvidó la individualidad, ya que iba en contra del interés del espíritu de la
comunidad, de la identidad colectiva; el derecho al voto y la libertad de expresión
contrariaban el interés común, argumentando con ello el beneficio de la nación y,
en consecuencia, el nacionalismo. Se invalidó la lucha de clases y se debía atacar lo
que no se identificase como propio y nacional.
A continuación explicamos brevemente las tendencias o ideas que más han in-
fluido, sin pretender ser exhaustivos, en el pensamiento sociológico del siglo xx. Ello
nos permitirá la comprensión de la teoría sociológica de nuestro tiempo y estar en
condiciones de pensar la sociología en nuestro presente tan complejo, incierto y sin Figura 3.48
contar con una idea clara sobre el futuro inmediato de la cuestión social.

Talcott Parsons (1902-1979)


Parsons nace en Estados Unidos de Norteamérica y se incluye entre los teóricos que
consolidaron el auge de la sociología en ese país, sobre todo después de concluida la
Segunda Guerra Mundial. Carlo Donolo, en su ensayo Sociología, afirma que existen
dos grandes momentos del pensamiento sociológico en el siglo xx: el anterior y el
posterior a la Segunda Guerra Mundial. En esta circunstancia histórica Parsons jue-
ga un papel central y fundamental, sobre todo, ya particularmente en nuestra disci-
plina, Niklas Luhmann, reafirmando nuestra idea anterior, asevera lo siguiente: “En
las décadas que abarcan los años cuarenta y cincuenta, sobre todo en Estados Uni-
dos, hay dos fenómenos que llaman la atención: a) el surgimiento de la teoría del
funcionalismo estructural (o funcionalismo del mantenimiento de las estructuras),
y b) el desarrollo peculiar sobre el sistema de la acción que logró Talcott Parsons”.51 Talcott Parsons fue un sociólogo
estadounidense, y es uno de
los mayores exponentes del
funcionalismo estructuralista en
51
sociología.
Niklas Luhmann. Introducción a la teoría de sistemas, pp. 27 y 28.

55
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SOCIOLOGÍA

En el caso del estructural-funcionalismo, Luhmann considera que existía una


limitación de fondo y esta postura debía justificar la preservación de las estructuras
de los sistemas, lo cual representó para Parsons construir una perspectiva de facto
sobre la existencia de una estructura. Ello necesariamente llevó a esta tendencia a
preguntarse exclusivamente sobre las funciones necesarias para preservar y man-
tener un orden social establecido.
Ahora bien, en el periodo entre guerras (1917-1939) esta ciencia se consolidó y
Figura 3.49
rompió con la propuesta positivista de aplicarle la metodología de las ciencias exac-
tas y naturales. Paralelamente, se adapta la teoría weberiana y se generaliza la idea
de brindarle mayor importancia al sentido de los fenómenos sociales.
No cabe la menor duda que la Segunda Guerra Mundial influyó de manera de-
terminante en las ciencias exactas y las sociales, contribuyendo a transformar las
metodologías, enfoques, tendencias y temas. Por esta razón, se considera que a par-
tir de la década de 1940 existen elementos importantes para distinguir cómo cam-
bian las ciencias sociales en general, y la sociología en particular.

Para reforzar lo anterior, creemos que la Segunda Guerra Mundial, además de


constituir una tragedia para la humanidad, dividió al mundo, como ya vimos, en
dos grandes bloques económicos, pero sobre todo ideológicos; ello determinó cómo se
percibía la realidad social y la manera en que se iba abordar, tanto teórica como
metodológicamente.
Además de lo ya expuesto y considerando que nuestro autor también fue ani-
mador y difusor de la disciplina, estudió, como muchos que impulsaron la socio-
logía norteamericana, en Inglaterra, en el Amherst College y en la Universidad de
Heidelberg. En 1931, inició su carrera académica e intelectual, ya que de 1946 a 1949
La Segunda Guerra Mundial influyó fue presidente del Departamento de Relaciones Sociales y de la American Sociologi-
en el cambio de las ciencias sociales cal Society, ello lo consolidó como un teórico de la sociología y, como ya lo mencio-
y exactas.
namos, como animador y difusor de nuestra disciplina.
El pensamiento de Parsons. Aun cuando en el ámbito intelectual Parsons continuó la
trayectoria de Durkheim y recuperó el término de acción social de Weber, en su época
ya predominaba en la formación académica la sociología. La influencia de Parsons
en este terreno fue muy importante, incluso su misma formación fue muy distinta
a la de los sociólogos del siglo anterior, lo cual consideramos fundamental destacar,
porque a partir de este momento a esta disciplina se le considerará bajo otra visión.

Aun así, no es posible calificar el pensamiento de Parsons como heredero de


algún autor o continuador de alguna tendencia en particular, ya que se desarrolló
en diversas etapas. Por ejemplo, al principio tuvo gran influencia de la acción social
de Max Weber. Respecto a esto, Don Martindale asegura que: “Su tesis doctoral en
filosofía se basó en parte en la obra de Max Weber. Con su traducción al inglés de
Die protestantische Ethik hizo bastante para presentar la sociología de Max Weber al
público americano”.52
Donde más manifiesta su posición de análisis de los fenómenos sociales, es
cuando articula su crítica al positivismo, en La estructura de la acción social. Aquí,
señala que los positivistas se caracterizan por insistir en la racionalidad, identificar
ésta con los procedimientos de la ciencia moderna y considerar la irracionalidad
como sinónimo de ignorancia.53
La crítica de Parsons se centra en la carencia positivista de una independencia
metodológica respecto a las ciencias exactas. Asimismo, y fundamentado en lo an-
terior, resalta la importancia de que el científico participe en la sociedad que analiza
y, en consecuencia, dar mayor peso al sentido y la interpretación. Aunque esto últi-
mo no es desarrollado ampliamente.

52
Niklas Luhmann. Introducción a la teoría de sistemas, pp. 27 y 28.
53
Ídem.

56
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología

La preocupación fundamental de Parsons, pese a su orientación marcadamente


conservadora, fue poder esclarecer y resolver la pregunta: “¿cómo conservar las es-
tructuras del sistema?”. Insistimos, esta preocupación está inscrita en un contexto
cuya constante fue la confrontación ideológica entre liberalismo y socialismo.
Al igual que Weber, Parsons trata de esclarecer cuál es el fin y los medios de una
acción social, ya que lo importante es estar en condiciones de medir los alcances y
el para qué de la acción, así como su fin último.
Sistema social. Hacia la década de 1950, el pensamiento de Parsons se había trans-
formado y estuvo cerca de recuperar concepciones positivistas. Escribe su obra El
sistema social, donde al utilizar el concepto de sistema social le resta importancia a
la acción social e incluso, como afirma Don Martindale, la considera un sistema. Por
ello, la acción social, desde la perspectiva weberiana, pierde su contenido subjetivo.
Este mismo autor dice que Parsons define a la sociedad como un sistema a gran
escala, donde cada parte integra una estructura en función de sus relaciones socia-
les. Todo individuo actúa de acuerdo con su status, lo que tiene una razón explicable
según su papel social.
Su teoría del sistema social se compone de una serie de elementos cuyo fin
es considerar a la sociedad como un gran sistema, donde existen subsistemas con
una lógica que obedece a los objetivos de la sociedad (gran sistema) y con acciones
orientadas a este mismo objetivo.
Así, los comportamientos individuales se encaminarán a los fines colectivos, de
lo contrario, el hombre podría salir y aislarse de la sociedad. Si las acciones de los
subsistemas no corresponden a los propósitos del sistema social, no hay equilibrio
y son factibles los desajustes. Esta concepción tiene un carácter jerárquico en el
que se fuerza la adaptación e integración de los individuos, de lo contrario, éstos no
están cumpliendo su función y pueden provocar el desequilibrio.
En otro orden de ideas, Parsons entiende que las acciones de los gobernantes Figura 3.50
estarán orientadas a satisfacer las necesidades y lograr los fines del sistema social
global. Por ello, habrá menos posibilidades para considerar legítimo el desacuerdo
y el cambio de un gobierno, ya que no sólo se cuenta con un marco jurídico que
respalda al sistema, sino con toda una estructuración conceptual que legitima un
orden establecido.
De acuerdo con Donolo, es preciso explicar el pensamiento de Parsons en fun-
ción de su época y de su formación intelectual, en la que las sucesivas crisis capi-
talistas fueron significativas y la supuesta transformación hacia otra fase, según
los marxistas, ha significado una estructuración de pensamiento que le da cuerpo y
sentido a sus planteamientos.

Robert K. Merton (1910-2003)


Merton y el nuevo sociólogo. Nació en Filadelfia y adquirió una formación eminen-
temente académica. Como Parsons, Merton pertenece a los sociólogos preparados en Robert King Merton, sociólogo de
las universidades. Se tituló en la Temple University en la década de 1930. Fue profesor origen estadounidense, fue premio
en Harvard y Columbia; director adjunto del Departamento de Investigación Social Nobel de Economía.
Aplicada en Columbia, y Presidente de la American Sociological Society.
Donolo describe a Merton de una manera muy peculiar. Señala que para enten-
der sus inclinaciones teóricas es preciso tomar en cuenta el siguiente aspecto: “Él
expresa la conciencia media del sociólogo como un nuevo tipo de profesionista de la
sociedad industrial de masas, como una forma de pragmatismo, de ideología liberal
abierta a una visión conflictiva y cautamente progresista del desarrollo social”.54

54
Carlo Donolo, op. cit., p. 22.

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SOCIOLOGÍA

Ahora bien, ello nos lleva a considerar que para Merton existía una conceptuali-
zación de ciencia que había transitado por diversos momentos desde que en el siglo
xvii “los filósofos de la naturaleza” se vieron en la necesidad de construir toda una
legitimación y justificación de la existencia de la ciencia, sobre todo en el sentido
de que sus fines se justificaban en términos culturales, económicos e incluso por “la
glorificación de Dios”. Sucesivamente ha sido necesario articular diversas maneras
para probar la pertinencia de la ciencia. A continuación recuperaremos la forma en
que el sociólogo estadounidense percibe esta cuestión: “Después de un largo perio-
do de relativa seguridad, durante el cual la prosecución y difusión del conocimiento
se elevó a un importante lugar, si no al primer rango en la escala de valores cultura-
les, los científicos se ven obligados a justificar ante el hombre los modos de obrar de
la ciencia en el mundo moderno”. Merton piensa que este tránsito acelerado de la
ciencia la llevó a asumir una postura al margen de la sociedad, por lo que “se nece-
sitó un ataque frontal a la autonomía de la ciencia para convertir este aislamiento
confiado en una participación realista en el conflicto revolucionario de las culturas.
La discusión del problema ha llevado a la clarificación y reafirmación del ethos de la
ciencia moderna”.55
Bajo esta perspectiva, pese a la forma en que se caracteriza el pensamiento
de Merton, él considera que la ciencia, en el sentido más amplio del término, está
inmersa en una circunstancia que la determina, incluso va más allá y asevera la
necesidad de hacer conciencia de que la ciencia participa de la dinámica social,
además de que influye culturalmente en las sociedades.
Figura 3.51 La sociología en las décadas de 1940 y 1950, ya no era la misma del
siglo anterior. Se convirtió en una disciplina que se inclinaba gradualmen-
te a la tecnificación y al empirismo. Sin embargo, en los siguientes años
el marxismo cobró auge en los estudios sociológicos, debido al desencan-
to capitalista por la Segunda Guerra Mundial; los conflictos en el Medio
Oriente, Vietnam y Corea, así como el triunfo de la revolución socialista
en Cuba. Este contexto provocó automáticamente una simpatía entre los
jóvenes de los países occidentales hacia los regímenes socialistas durante
los la década de 1960, manifestó la crisis en credibilidad del capitalismo.
En la sociología se introdujo el marxismo y dio a su quehacer una al-
Debido a las guerras mundiales y los conflictos ternativa distinta, activa y crítica. El problema ya no sólo era metodológico
orientales, surgió una simpatía de los jóvenes de y teórico, sino de confrontación política para transformar las formas de
los países occidentales por el régimen socialista. organización y gobierno en otras más justas e igualitarias.
El marxismo tuvo un avance muy importante por representar una alternativa
que pudiera garantizar sociedades no solamente estables, sino con una profunda
vocación igualitaria, además de no volver a una guerra mundial, sobre todo si las
razones de ésta tuvieron como sustento los mercados y zonas de influencia econó-
mica mundial.
Este panorama no ayudó mucho a sociólogos como Merton, ya que se polari-
zaron las dos grandes tendencias y se acentuaron e ideologizaron sus elementos
básicos: por una parte, a la sociología estadounidense se le asoció directamente con
el positivismo y su empeño por justificar la existencia del capitalismo; por la otra, el
marxismo acentuó su visión sobre el futuro, donde la desarticulación del capitalis-
mo constituía su prioridad.

Escuelas sociológicas contemporáneas


Jürgen Habermas (n. 1929)
Habermas ya se incluye en una generación en la que la influencia se da mediante
la preparación académica y la investigación, en las universidades ya hay discípulos

55
Robert Merton, “Science and technology in a democratic order”, p. 115.

58
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología

de sociólogos formados en las aulas y por ello las preocupaciones se relacionan más
con la teoría, la metodología y otros temas específicos.
Jürgen Habermas nació en Düsseldorf, Alemania; realizó sus estudios en
Gbttingen, Zurich y Bonn. Fue profesor de filosofía y sociología en Heidelberg, de
1961 a 1964, y posteriormente en Fráncfort hasta 1971. En la década de 1960, pero
sobre todo en la de 1970, desarrolló toda su teoría y, a principios de la década de
1980, ingresó en la Universidad Johann Wolfgang Goethe de Fráncfort.
La sociología según Habermas. La autorreflexión sociológica quizás es más fre-
cuente después de la segunda mitad del siglo xx. Esto no sólo implica teorizar y ha-
cer más compleja la metodología, sino analizar el desarrollo de la disciplina misma.
Ello permitirá contar con una visión de conjunto de la teoría sociológica, además de
esclarecer cuál ha sido el tratamiento conceptual y temático de nuestra disciplina.
El pensamiento de Habermas se desarrolla en este contexto, su idea es comple-
ja porque plantea y acepta una sociología comprensiva, retornando a Weber, para
que esta ciencia se transforme y después se conceptúe, junto con el fenómeno ana-
lizado de manera distinta.
Lo anterior significa que no es suficiente pensar que la época analizada influye
en los hechos y agentes del cambio, sino también en quienes reflexionan y elaboran
las formas de explicación; así como en el lenguaje y conceptualizaciones o termino-
logías utilizadas para elaborar el discurso explicativo.
La mayor contribución de Habermas a la sociología ha sido su teoría sobre la
esencia y su papel en las sociedades contemporáneas. También ha vinculado la re-
flexión sociológica con una práctica liberadora de la opresión capitalista. Para sus-
tentar sus principios, recupera la tradición idealista alemana y el marxismo.
La aportación de Habermas es teórica y cuestiona la hegemonía esta- Figura 3.52
dounidense en los estudios sociológicos, la teoría clásica y al marxismo en
creciente crisis.Se inclina en muchos de sus trabajos al estudio hermenéu-
tico del lenguaje.
Esto se debe a que, después de la Segunda Guerra Mundial, Estados
Unidos de Norteamérica logró influir en la política internacional y se con-
virtió en la nación más poderosa del mundo; pero su credibilidad y la del
capitalismo disminuyeron. Ello se manifestó en el creciente avance que
hubo del marxismo como modelo político alternativo (Corea, Vietnam y, en
América Latina, Cuba).
En las ciencias sociales se criticaron las dos ideologías hegemónicas: el
socialismo y el capitalismo. Con Habermas, esta crítica supera la simple neu-
tralidad y construye toda una forma de pensamiento que realiza una severa
crítica a quienes pretenden asumir una postura neutral, como es el caso del
positivismo, aseverando lo siguiente: “El valor descriptivo de las informacio- La Guerra de Vietnam fue un conflicto bélico que
nes científicas está fuera de toda duda; pero no hay que entenderlo como si enfrentó entre 1964 y 1975 a la República de
las teorías reflejaran hechos y relaciones entre hechos”.56 Vietnam, o Vietnam del Sur, y a los Estados Unidos,
contra la República Democrática de Vietnam, o
Es decir, es necesario articular una teoría fundamentada en el cuestio- Vietnam del Norte.
namiento del neopositivismo y el regreso al racionalismo.
Pero en algo Habermas está a favor, en modernizar las sociedades, cuando no
signifique exclusivamente “progreso técnico, crecimiento capitalista y administra-
ción racional”.57
Además, su tipo de modernización aparta la política de los avances tecnológi-
cos y científicos, ello quiere decir que está en la búsqueda de que la objetividad no
se involucre en la confrontación ideológica de los dos polos en el ámbito mundial.

56
Jürgen Habermas. La lógica de las ciencias sociales, p. 55.
57
Ibídem, p. 100.

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Figura 3.53 No obstante su postura teórica, sí realiza algunas precisiones con respecto a los
principios que sustentan al materialismo histórico, ya que nos dice que esta postura
descansa en dos elementos: en la generación y distribución de la riqueza y en los
mecanismos para ejercer el poder político.
Para ello realiza una serie de planteamientos, entre los más importantes está
el considerar a los sistemas sociales como reproductores de las relaciones sociales
y por ello las relaciones sociales habrán de reproducirse en condiciones de escasez.
Por otra parte, existe una conexión entre la riqueza y el poder, por ello el poder
se ejerce bajo un sistema normativo, que refleja una legitimación de la dominación
y un lenguaje que coaccione.

La Escuela de Fráncfort
Max Horkheimer, sociólogo alemán, La Escuela de Fráncfort es la manifestación de importantes pensadores en los cam-
famoso por su teoría crítica como pos de la filosofía, sociología y política. Se funda por decreto del Ministerio de Edu-
miembro de la escuela de Fráncfort. cación en Alemania, el 3 de febrero de 1923 y en él también participa el Instituto
de Investigaciones Sociales de la ciudad de Fráncfort, creado un año antes. Dicha
Escuela se logró gracias a la iniciativa de Manfred Gerlach desde 1922.
Figura 3.54 Pero el historiador Martín Jay dice que no podemos hablar de la Escuela de
Fráncfort sino hasta el regreso de sus integrantes después de la caída nazi en Ale-
mania, en la década de 1950. Ello implica toda una discusión sobre su carácter y las
implicaciones teóricas que pueda tener en la sociología.
La Escuela salió de la ciudad de Norteamérica a principios de la década 1930.
Sólo actuó en algunas ciudades de Europa como Ginebra y París, y en Estados Uni-
dos de Norteamérica. Esta situación se tradujo en considerar que esta tendencia
no podía ser homogénea ni podía tener una trascendencia sustancial en la teoría
sociológica del siglo xx.
A la escuela de Fráncfort se asocian nombres como Max Horkheimer (1895-
1973), su fundador; Theodor Wiesengrund-Adorno (1903-1966); Herbert Marcuse
(1903-1978); Walter Benjamin (1892-1940); Erich
Figura 3.56 Fromm (1900-1980), y Jürgen Habermas (1929- ).
Herbert Marcuse fue una de las Dentro de la sociología, la Escuela propone,
principales figuras de la escuela de fundamentalmente, recuperar la teoría crítica,
Fráncfort.
cuya polémica se intensificó con positivistas como
Karl Popper sobre todo en la década de 1960.

Figura 3.55
Habermas trata de concluir de manera de-
finitiva esa discusión al afirmar que el dualismo
ciencias sociales-ciencias naturales es un proble-
ma del siglo xix, y lo que se vive en el siglo xx es,
ante todo, una discusión metodológica y episte-
mológica.

Theodor Ludwig Adorno, Lo que más destaca de las tesis de la Escuela


considerado uno de los máximos de Fráncfort, incluso de Habermas, es su insis-
representantes de la Escuela detente relación teoría-praxis. Ésta se comienza a
Fráncfort y de la teoría crítica de
aplicar en los inicios de la segunda mitad del si-
inspiración marxista. glo xix, pues antes el problema era la autonomía
metodológica de las ciencias sociales y, en con-
secuencia, su posición ante los fenómenos socia-
Karl Popper, sociólogo australiano, les. Ello, de acuerdo con Habermas, se supera en nuestro siglo y lo importante es
notable por sus contribuciones a la
el compromiso de la sociología en el cambio social.
epistemología, además de teórico del
liberalismo y defensor de la sociedad Por esto último, la Escuela de Fráncfort se relaciona mucho con el marxismo, ya
abierta frente a los sistemas. que, además, sus planteamientos son contra el capitalismo, como sistema político y

60
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología

económico, dando como alternativa una transformación sustentada en la teoría de


Marx; pero ante la cual no dejan de ser críticos y propositivos.

Balance de la sociología actual


A manera de resumen, podemos afirmar, como primer elemento, que la sociología
está en constante transformación o, como algunos la llaman, está en constante y
permanente crisis, el devenir de las sociedades ha influido de manera determinante
en sus temas y tendencias teóricas.
Lo anterior se puede notar si se compara el perfil de un sociólogo latinoame-
ricano con el de un, por ejemplo, estadounidense. En la década de 1970, en Lati-
noamérica tuvo una gran influencia la teoría marxista, sobre todo en los estudios
sociológicos. Esto se plasmó en las dos teorías que marcaron las tendencias de esta
disciplina en el continente: la teoría de la dependencia y la del subdesarrollo, que
se contraponen aun cuando se relacionan con el marxismo. Ambas señalan la des-
igualdad en la región y proponen soluciones: la teoría de la dependencia indica un
desarrollo dentro de la misma dependencia respecto a los países industrializados,
fundamentalmente hacia Estados Unidos de Norteamérica; asimismo, plantea que no
será posible que América Latina se transforme y salga de la pobreza, hasta que
no exista un cambio social profundo, con otro modelo político y económico. Ello fue
el instrumento teórico y la justificación de quienes iniciaron los movimientos revo-
lucionarios dirigidos al marxismo en Latinoamérica.
Como podemos observar, la influencia marxista en las décadas de 1960 y 1970
en la sociología, resultó importante; pero se redujo al estudiar problemas y fenóme-
nos concretos y regionales, donde la cuestión era aplicar una teoría a una realidad y
donde sería preciso ir más allá de las conceptualizaciones y las abstracciones.
En la década de 1980, las ciencias sociales en general se estancan, lo cual no se Figura 3.57
ha superado en su totalidad, pero ya existen posturas que orientan su análisis a con-
siderar la nueva realidad, sobre todo cuando somos testigos de avances tecnológicos
que en muchas ocasiones rechazamos de manera abierta, pero que en el futuro inme-
diato no sólo serán aceptados socialmente, sino que será fundamental analizar sus
efectos en las sociedades; por lo que el historiador de cine Román Gubern58 asevera
lo siguiente: “La evolución cultural es una estrategia inventada por el hombre para
adaptarse mejor al medio ambiente que le ha tocado vivir, por lo que no puede ser
la misma en la selva, en la sabana, en una zona lacustre o en el desierto. Puesto que
estas estrategias son dirigidas por el hombre, las culturas humanas han conocido una
gran diversificación, aunque se pueden reconocer en todas ellas unos sustratos co-
munes, en episodios tan fundamentales como el nacimiento, el matrimonio, la muer-
te, la guerra, etc. En todas las sociedades humanas existen predisposiciones biológi-
cas que se elevan al rango de normas emanadas de la inteligencia humana y no de
la biológica: construyen códigos de conducta que reglamentan su convivencia y que
en las sociedades más desarrolladas se plasman en leyes y reglamentos escritos”.59
En la última década del siglo pasado, sin embargo dos hechos quizá contribu- La evolución cultural es una
yan al desarrollo de la sociología; las transformaciones mundiales (la caída del so- estrategia del hombre para adaptarse
cialismo y la crisis capitalista), así como las guerras iniciadas al inicio del presente al medio ambiente.
siglo, además de los avances científico-tecnológicos que son impresionantes.

58
Román Gubern nació en Barcelona en 1934 y escribió el texto El eros electrónico; ha traba-
jado como investigador en el Massachusetts Institute of Technology y ha sido profesor en
la University of Southern California (los Ángeles) y en el California Institute of Technology
(Pasadena), director del Instituto Cervantes en Roma y Presidente de la Asociación Española
de Historiadores de Cine. Actualmente es catedrático de comunicación audiovisual, en la
Facultad de Ciencias de la Comunicación, de la Universidad Autónoma de Barcelona.
59
Román Gubert, Eros electrónico, p. 9.

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Figura 3.58 La sociología se ha vinculado estrechamente con los problemas socia-


les más significativos de la época. Su objeto de estudio ya no es el fenóme-
no del suicidio visto en su recurrencia, sino a través de sus efectos sociales,
por ejemplo, además de los problemas del sistema y la posible alternativa
socialista. Esto genera análisis particulares sobre la influencia y conse-
cuencias de la Guerra Fría, de Vietnam, del subdesarrollo latinoamericano,
etcétera.
Carlo Donolo reconoce la diversidad de temas políticos, sociales y eco-
nómicos, así como el surgimiento de temas particulares; pero no deja de
criticar la producción sociológica actual, lo que hace así: “…no debe pasar
inadvertido el hecho de que, refinándose los métodos, especializándose los
objetos de estudio y profesionalizándose el papel del sociólogo, los resul-
tados denotaban mucha miseria cultural, un conocimiento sólo escolar de
La sociología se ocupa del análisis del los clásicos y finalmente una gran distancia intelectual respecto a los gran-
subdesarrollo en Latinoamérica (mixtecos- des temas políticos y sociales que se debatían en las diversas sociedades”.60
zapotecas).
No obstante, creemos que la sociología, desde su origen nunca ha sa-
tisfecho a los diversos críticos de pensadores, corrientes, tendencias, así como el
papel del sociólogo en la circunstancia histórica en que vive. Es posible que el cono-
cimiento de los clásicos no sea profundo, pero ante las transformaciones actuales,
el examen sociológico también es objeto de cuestionamientos y modificaciones, lo
cual parecería un atraso; sin embargo, en el cambio teórico social, el reto de la socio-
logía será adaptarse al cambiante mundo de principios de milenio; cuando termina
la Guerra Fría, entra en crisis el capitalismo y se derrumba el socialismo, la conse-
cuencia de ello es la reorganización mundial, que implica problemas y fenómenos
totalmente nuevos, cuya explicación debe realizarse con parámetros teóricos y me-
todológicos distintos.
Figura 3.59
Consideramos importante no solamente pensar sobre distintas ten-
dencias temáticas y teóricas, como son los problemas que generan, desde
un punto de vista sociológico, la corrupción, el terrorismo y la pobreza,61
sino también considerar, como lo puntualiza Giovanni Sartori,62 que existe:
“la distinción entre una cultura basada en la palabra, la escritura, y una
cultura visual basada en imágenes. En la primera concebimos entidades
abstractas que no vemos, lidiamos con mundos inteligibles (mundus inti-
lligibilis) a partir de conceptos. En el segundo caso estamos confinados al
mundo que vemos, es decir, a la percepción de los visibles concretos, al
ámbito de los mundos sensibles (mundus sensibilis), el de los sentidos”.63
Más adelante agrega: “En teoría son o deberían ser complementarios.
El mundus intelligibilis de lo no visto presupone y se edifica sobre el mundus
sensibilis, el de las cosas que sí vemos. Aquellas cosas que vemos requieren
percepciones (lo que percibimos con los ojos). Y a la inversa: percibir sin
La cultura visual prevalece en la actualidad.
concebir es ver sin entender, es una mirada estúpida”.64
Todo lo anterior nos lleva a reflexionar sobre las mutaciones, como puntualiza
Sartori, pero si además lo hacemos desde la sociología, no sólo estaremos ante un
mundo distinto en términos de los cambios tecnológicos, sino ante una problemáti-
ca nunca antes vista, que requiere de la construcción de teorías que expliquen esa

60
Carlo Donolo, op.cit., p. 70.
61
Los estudios sobre estos temas desde la sociología ya se están generalizando; no obstante
consideramos necesario avanzar sobre este aspecto, además resulta indispensable hacer un
balance de los alcances y trascendencia de ellos
62
Politólogo italiano que ha reflexionado sobre la influencia de los medios visuales en la for-
mación de las conductas en los individuos, sobre todo en su obra Homo Videns. La sociedad
teledirigida (1997).
63
Giovanni Sartori. Homo Videns. La sociedad teledirigida, p. 38.
64
Ídem.

62
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología

nueva realidad social, y será necesario replantearnos las respuestas que pudiera dar
nuestra disciplina. Paradójicamente, una parte de la humanidad vive nuevas reali-
dades construidas a partir del predominio del mundus sensibilis, que necesariamente
los lleva a perder parte de su inteligencia.65
Ante este panorama, resulta fundamental para la sociología llevar a cabo el
análisis a partir de esta idea, ya que si bien es cierto que concepciones como la
democracia, el género, la libertad e igualdad no son conceptos acabados, sí las cons-
truimos y definimos a partir de nuestra visualización del mundo y las imágenes que
vemos, a través de los medios, sobre todo de la televisión, por lo que será necesario
tomar en cuenta esta nueva realidad.
Por otra parte, creemos que a partir de que el hombre ha considerado posible
construir una inteligencia artificial, se ha hecho prevalecer la tecnología sobre la
psique, traduciéndose en la hipótesis de que quizá la inteligencia pudiese construir-
se fuera del cuerpo humano.
Por supuesto que las implicaciones de todo ello se traducen en lo que Román
Gubern llama las implicaciones emocionales y afectivas de las sociedades postin-
dustriales, llegando a considerar que la evolución de la humanidad, tanto biológica
como social, ha transitado por un largo camino, y los medios de comunicación están
generando cambios culturales profundos; por ello, las consecuencias más desastro-
sas las padecen los países atrasados, en los que se vive una realidad y se discuten
temas que se visualizan a través de los medios, que muestran imágenes que corres-
ponden a otro mundo, a otras realidades.

Figura 3.60

El concepto de bienestar a veces lo determina la capacidad económica.

65
Por inteligencia entenderíamos no exclusivamente la capacidad de adquirir y aplicar cono-
cimientos, sino de construir una percepción y comprender la realidad que percibimos, ya
que no todo se reduce a contemplar, a ver, sino también a tener la capacidad de entender y
explicar el mundo en que vivimos.

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Grupo Editorial Patria®
SOCIOLOGÍA

Evaluación
Cuestionario:
1. Describe las circunstancias en que surge la sociología.
2. ¿Por qué el pensamiento está relacionado con su época o circunstancia?
3. ¿Por qué el pensamiento de Weber transforma la teoría sociológica?
4. ¿Cuándo comienza la sociología a transformarse en una profesión que se estudia en las
universidades?
5. ¿Crees que se pueda hablar de una crisis de la sociología en la actualidad? ¿Por qué?

Actividad: Con la asesoría del profesor, formen grupos de 5 estudiantes y documenten un


problema de su comunidad con elementos de alguna teoría sociológica, expongan en clase.

Bibliografía
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