1.1 Sociologia - Luis Perez Cruz
1.1 Sociologia - Luis Perez Cruz
UNIDAD
¿Qué es la
sociología? 1CAPÍTULO
Cuestionario diagnóstico
Q ¿Qué es la sociología?
Q ¿Cómo defines las ciencias sociales?
Q ¿Son útiles las ciencias sociales?
Objetivo
Problematizar sobre las ideas que existen de la sociología
y su importancia en la actualidad.
2
UNIDAD 1 Teoría del conocimiento
También Bourdieu abunda sobre esta visión y considera que el sociólogo va más
allá y cuestiona principios y conceptos establecidos en la sociedad, porque está en
constante cambio, no todo está determinado, el principio básico de nuestra discipli-
na está en el cuestionamiento de los patrones establecidos, y en considerar un ser
colectivo y buscar el cuestionamiento a los mecanismos de dominación.
Así, resulta importante señalar que nuestro tiempo nos obliga a cambiar esa
concepción que sostenían teorías como la marxista, que consideran que el queha-
cer sociológico resulta infructuoso y sin utilidad para los diversos actores sociales, y
que el compromiso del sociólogo se deba enfocar exclusivamente en relación con la
transformación de la sociedad. En todo caso, es pertinente abocarse hacia el análisis
sustentado en un estudio riguroso y de manera metódica, para que los resultados
puedan ser utilizados en situaciones concretas.
3
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SOCIOLOGÍA
1
Sergio Bagú. Tiempo, realidad social y conocimiento, p. 11.
4
UNIDAD 1 Teoría del conocimiento
2
Ídem.
3
Ely Chinoy. La sociedad. Una introducción a la sociología, p. 396.
5
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Figura 1.7
Sociología rural
Sociología de la educación
Ramas
Sociología de la cultura
de la sociología
Sociología urbana
Sociología política
La sociología no se puede comparar con la biología
debido a que es una ciencia teórica encaminada a los
hechos de la vida orgánica.
Es posible trabajar
tr la sociología desde la perspectiva teórica y desde la práctica,
no se excluyen, pero lo que sí consideramos fundamental es que nuestra disciplina no
debe puntualizar cómo debe construirse una sociedad, pues estamos en posibilidades
de asumir una postura basada en juicios de valor.
Por ejemplo, Luis Recasens hace una acotación al respecto y señala lo siguiente:
“…cabe observar que la biología, que es una ciencia teórica encaminada al conoci-
miento de los hechos de la vida orgánica, estudia tan sólo las leyes de esos hechos, y
no formula ninguna regla de tratamiento; pero, asimismo es verdad que el higienis-
ta y el médico precisan ineludiblemente un acopio de saber biológico, para mejorar
y curar los organismos humanos”. 4
Disciplinas auxiliares
Como ya vimos en párrafos anteriores, Augusto Comte es el principal promotor y
animador de la sociología bajo principios que, pese a la multiplicidad de críticas
y negaciones durante el siglo xx por parte del extremismo teórico de izquierda, la
funda bajo la influencia del pensamiento de la Ilustración, en el sentido de entender
al conocimiento humano como una totalidad, así como a su objeto de estudio. Con
este espíritu, Comte propone una disciplina que tenga como objetivo la reflexión y,
sobre todo, corregir las discrepancias y conflictos, muy propios del siglo xix europeo,
de la existencia colectiva del hombre. Esto significa que pretende abarcar todos
los fenómenos sobre el desarrollo histórico de la humanidad con un objetivo espe-
cífico: evitar mediante el análisis la confrontación, que esto último se traduzca en
rebeliones, revoluciones, guerras entre países, lucha por los mercados del mundo y
el surgimiento del monopolio como una forma de dominación de los países indus-
trializados hacia los económicamente atrasados.
Para la comprensión de la realidad y la búsqueda de una explicación sustenta-
da en su carácter científico, lo que realiza Comte es una clasificación de las ciencias,
no una división. Para ello, parte de la idea de tomar en consideración el carácter de
los fenómenos, de lo simple y general a lo complejo y particular, clasificándolos en
4
Luis Recasens Siches. Sociología, p. 16.
6
UNIDAD 1 Teoría del conocimiento
5
Enciclopedia Más actual, p. 350.
6
Wilhelm Dilthey. El mundo histórico, p. 50.
7
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e
estos modos de conocer ya no encuentro comparabilidad al-
Figura 1.10
guna”.7 Por ello, para el idealismo alemán, en confrontación
g
con el positivismo, toma en cuenta al momento de la reflexión
de lo social, la oposición entre el sentir y la captación objetiva,
e
entre lo que nos agrada y desagrada; esto último hace referen-
cia, según Dilthey, a la toma de posición del sujeto.
En términos generales, las ciencias de la naturaleza tienen
como objeto de estudio a seres u objetos cuya relación con el
hhombre no es de convivencia, comunicación u organización,
sino que es algo externo a su vida en sociedad, únicamente se
rrelacionan cuando los utiliza para su bienestar material. Las
ciencias sociales son aquellas que se encargan de estudiar los
ffenómenos provocados por el hombre al vivir en sociedad o su
Un ejemplo de estudio sociológico es la vida cotidiana. oobra, incluyendo al mismo estudioso de lo social o científico de
llo social como comúnmente se le denomina.
En consecuencia, cuando se realiza un análisis de lo social no estudiamos
algo ajeno a nuestra vida cotidiana o vivencias diarias. Además, el hombre tam-
poco deja de ser un ser vivo, biológico, ni deja de formar parte y depender de un
medio físico del que es producto y al cual no puede negar o aislarse.
Ante este panorama, la relación de la sociología con otras formas de pensa-
miento no es de dependencia, sino de integración ya que todas las disciplinas in-
tentan acercarse a la realidad desde sus propios alcances y limitaciones en una
relación de interdependencia.
La sociología, al igual que las llamadas ciencias sociales, estudian al hombre
en sociedad, pero desde diversos puntos de interés de la realidad social. Por ejem-
plo, la economía trata de los aspectos materiales de producción y distribución de
la riqueza, además de caracterizar los diversos momentos de la evolución de la
humanidad, pero las manifestaciones y repercusiones sociales tienen su apoyo en
la interpretación de éstos desde un punto de vista sociológico.
Por otra parte, la historia se encarga de los procesos sociales en el pasado y se
auxilia de la sociología para la explicación de los sistemas económicos, políticos y
Figura 1.11 culturales; con este apoyo el historiador tendrá que encontrar su expresión con-
creta.
Podríamos seguir enumerando las diversas maneras de correspondencia entre la
sociología y otras disciplinas sociales, ya que todas se relacionan porque tienen un
objeto de estudio común, pero con inclinaciones distintas de acuerdo con los inte-
reses específicos de cada una.
Por otro lado, la relación de la sociología con las ciencias naturales y exac-
tas está en función de los determinantes sociales del desarrollo tecnológico y
científico. Por ejemplo, pensemos en la Revolución Industrial, en dónde y en qué
momento surgió; es comprensible que no fuese el resultado de una sucesión de
descubrimientos científicos espontáneos, sino resultado de la expansión del ca-
pitalismo que se tradujo en una serie de necesidades en cuanto a la demanda de
mercancías, lo cual permitió, entre otras cosas, el desarrollo de la maquinaria,
la creación del ferrocarril, la multiplicación de fábricas y la construcción de ca-
minos.
La relación de la sociología con las
ciencias naturales y exactas está Por ejemplo, al considerar su relación con la biología, cuando se descubre la
en función de los determinantes
vacuna contra la rabia, se podría pensar en las reacciones que provocó y, sobre
sociales del desarrollo tecnológico y
científico. todo, los efectos sociales en su época y en el futuro. Así, podríamos citar otros
7
Ibídem, p. 51.
8
UNIDAD 1 Teoría del conocimiento
Figura 1.13
LECTURA COMPLEMENTARIA8
Sí es cierto que el conocimiento humano se ha desarrollado partiendo de necesidades pr p ácticas,, porqu q e el
conocer la verdad es un arma en la lucha por la existencia, tanto frente a la naturaleza extrahumana, como
en la concurrencia de los hombres entre sí, hace mucho tiempo que dicho conocimiento ha dejado de ser un
simple medio para los fines de la acción, trocándose en fin último. No obstante, el conocimiento no ha roto
todas las relaciones con los intereses de la práctica, ni aún en la forma autónoma de la ciencia, aunque
ahora estos intereses no aparecen ya como meros resultados de la práctica, sino como acciones mutuas
de dos esferas independientes. No sólo en la técnica se ofrece el conocimiento científico para la realiza-
ción
ción de
de lo
loss fine
ness ex
exte
teririor
ores
es ddee la vvol
olun
unta
tadd, ssin
inoo qu
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iénn en llas
as ssititua
uaci
cion
ones
es pprá
ráct
ctic
icas
as, ta
tant
ntoo in
inte
tern
rnas
as
como externas, surge la necesidad de una comprensión teórica. A veces aparecen nuevas direcciones del
pensamiento, cuyo carácter abstracto no hace más que reflejar en los problemas y formas intelectuales
los intereses de nuevos sentimientos y voliciones. Así, las exigencias que suele formular la ciencia de la
sociología no son sino la prolongación y el reflejo teórico del poder práctico que alcanzaron en el siglo XIX
las masas frente a los intereses del individuo. En la modernidad, los estratos inferiores de la sociedad
han despertado mayor atención en los estratos superiores, y si este hecho se basa justamente sobre el La sociología también estudia a la
concepto de “sociedad”, es porque la distancia social entre uno y otro hace que los inferiores aparezcan sociedad en cuanto a sus creencias.
no como individuos, sino como una masa uniforme y que no se vea otra conexión esencial entre ambos
que la de formar juntos “una sociedad”. Desde el momento en que, como consecuencia de las relaciones
prácticas de poder, las clases, cuya eficacia consiste no en la importancia visible de los individuos, sino en
su naturaleza “social”, atrajeron sobre sí la conciencia intelectual, el pensamiento que, en general, toda
existencia individual está determinada por innumerables influencias del ambiente humano. Y este pensa-
miento adquirió, por decirlo así, fuerza retroactiva. Al lado de la sociedad presente, la sociedad pasada se
ofreció como la sustancia que engendra las existencias individuales, no otra suerte que el mar engendra
las olas. Pareció, pues, descubierto, el suelo nutricio, por cuyas energías resultaban explicables las formas
particulares de los individuos. Esta dirección del pensamiento se veía apoyada por el relativismo moderno,
por la tendencia a descomponer en acciones recíprocas lo individual y sustancial. El individuo era sólo el
8
Tomado de Georg Simmel. “El problema de la Sociología”, en Estudios sobre las formas de socia-
lización, pp. 11-14.
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Figura 1.14 lugar en que se anudaban hilos sociales y la personalidad no era más que la forma particular en que esto
acontecía. Adquirida la conciencia de que toda actividad humana transcurre dentro de la sociedad sin que
nadie pueda sustraerse a su influjo, todo lo que no fuera ciencia de la naturaleza exterior tenía que ser
cien
i cia
i de lla sociieddad.
d Surgió
ió ésta,
t pues, como ell amplilio campo en que concurriieron la éétitica y lla histori
t ia
de la cultura, la economía y la ciencia de la religión, la estética y la demografía, la política y la etnología,
ya que los objetos de estas ciencias se realizaban en el marco de la sociedad, la ciencia del hombre tenía
que ser la ciencia de la sociedad.
A esta concepción de la Sociología como ciencia de todo lo humano contribuyó su carácter de ciencia
nueva, adscribiéndose a ella todos los problemas que eran difíciles de colocar en otra disciplina. Lo que
ocurrió
ió simpl
i lemente t fue que se echaron
h en un gran puchero
h toddas las cieni cias
i hhiistó
tóricas,
i psicoló
i lógicas,
i
normativas y se le puso al recipiente una etiqueta que decía: Sociología. En realidad sólo se había ganado
un nombre nuevo, pero lo designado por este nombre o estaba ya determinado en su contenido y relaciones
o se produjo dentro de las provincias conocidas de la investigación. Si el hecho de que el pensamiento y la
acción humanos se realizan en sociedad y son determinados por ella, ha de convertir la Sociología en una
ciencia que los abrace íntegros; ¿por qué no considerar asimismo la Química, Botánica y Astronomía como
capítulos de la Psicología, ya que sus objetos, en último término, sólo adquieren realidad en la conciencia
humana y están sometidos a sus condiciones?
La religión también fue y es un
El error se funda en un hecho mal interpretado, sin duda, pero muy importante. El reconocimiento de que
estudio de la sociología.
el hombre está determinado, en todo su ser y en todas sus manifestaciones por la circunstancia de vivir en
acción recíproca con otros hombres, ha de traer desde luego una nueva manera de considerar el problema
Figura 1.15 en las llamadas ciencias del espíritu. Hoy ya no es posible explicar por medio del individuo, de su enten-
dimiento y de sus intereses, los hechos históricos (en el sentido más amplio de la palabra), los contenidos
de la cultura, las formas de la ciencia, las normas de la moralidad; y si esta explicación no basta, recurrir
en seguida a causas metafísicas o mágicas. Por lo que toca al lenguaje, verbigracia, ya no estamos ante
la alternativa o de creer que ha sido inventado por individuos geniales, o de creer que ha sido dado por
Dios al hombre. En la religión ya no cabe plantear el dilema entre la invención de astutos sacerdotes y la
inmediata revelación, etc. Hoy creemos comprender los fenómenos históricos por las acciones recíprocas y
conjuntas de los individuos, por la suma y sublimación de incontables contribuciones individuales, por la
encarnación de las energías sociales en entidades que están más allá del individuo y que se desarrollan
por encima de él. Por consiguiente, en la relación con las ciencias hoy existentes, la Sociología es un
nuevo método, un auxiliar de la investigación para llegar, por nuevas vías, a los fenómenos que se dan
en aquellos campos del saber. Pero este papel que desempeña la Sociología no es esencialmente distinto
Desde siempre la humanidad ha del que desempeñó la inducción cuando en su día penetró como un nuevo principio de investigación en
pensado en cómo construir formas de todas las ciencias posibles, se aclimató en ellas y les ayudó a encontrar nuevas soluciones para los pro-
organización social equitativas y justas
que nos lleven a la felicidad.
blemas planteados. Pero así como la inducción no constituye una ciencia en particular, y menos una que
lo abarque todo, tampoco, por las mismas razones, la Sociología. Por cuanto se funda en la idea de que el
hombre debe ser comprendido como ser social, y en que la sociedad es la base de todo acontecer histórico,
Figura 1.16 no contiene la Sociología ningún objeto que no esté tratado ya en las ciencias existentes, sino que es sólo
un nuevo camino para todas ellas, un método científico que, justamente por ser aplicable a la totalidad de
los problemas, no constituye una ciencia por sí.
¿Pero cuál puede ser el objeto propio y nuevo cuya investigación haga de la Sociología una ciencia inde-
pendiente con límites determinados? Es evidente que, para que quede legitimada como una nueva ciencia,
no hace falta descubrir un objeto cuya existencia sea hasta ahora desconocida. Todo lo que designamos en
general como objeto es un complejo de determinaciones y relaciones, cada una de las cuales, si se descu-
bre en una pluralidad de objetos, puede convertirse a su vez en objeto de una nueva ciencia.
10
UNIDAD 1 Teoría del conocimiento
Evaluación
Cuestionario:
1. ¿Por qué el autor dice que el conocimiento humano se ha desarrollado partiendo de necesidades prác-
ticas?
2. ¿Qué es lo que determina al hombre al vivir en sociedad?
a) Su relación con Dios
b) Sus vínculos con la naturaleza
c) Su relación familiar
d) Su circunstancia y relaciones con otros individuos
3. ¿Cuál puede ser el objeto propio y nuevo cuya investigación haga de la sociología una ciencia inde-
pendiente?
4. ¿Cómo es posible comprender los fenómenos sociales e históricos?
a) Por los grandes personajes
b) Por los designios religiosos
c) Por el azar
d) Por la interrelación de los individuos que integran una sociedad
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12
UNIDAD 1 Teoría del conocimiento
La sociología
como ciencia 2
CAPÍTULO
Cuestionario diagnóstico
Q ¿Crees que la sociología es una ciencia? ¿Por qué?
Q ¿Consideras que los fenómenos sociales pueden abordarse con un
método científico, como los fenómenos naturales o físicos? ¿Por qué?
Objetivo
Reflexionar sobre la forma en que los sociólogos ven a su profesión
como ciencia y la importancia que esto tiene.
1
Stephen W. Hawking. Historia del tiempo. Del big bang a los agujeros negros, p. 73.
13
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2
Ibídem., p. 30.
3
Esta visión de Stephen W. Hawking es optimista, ya que considera que el objetivo de la
ciencia es posible, es alcanzable, pero existen otras visiones que van más allá y consideran
la posibilidad de que el hombre nunca podrá contar con una concepción general del uni-
verso, y tampoco podrá explicarse el porqué de su existencia en la inmensidad del universo,
como es el caso de Ikram Antaki, que se muestra escéptica y plantea que la actual teoría
explica el universo y su origen no es consistente, ya que, asegura: “no es el Big Bang el origen
del universo. La expresión es poco afortunada y poco entendida. Hoy, la ciencia no puede
afirmar que conoce el origen del universo. Ni siquiera sabe si lo tuvo. Hablar del principio
supone que antes no hubo nada. Y eso no lo sabemos”. Lo anterior se traduce en una visión
que asegura la temporalidad del universo; es decir, que tuvo un principio y tendrá un fin,
“¿llegará el universo a un equilibrio y a la muerte? ¿O se expandirá y enfriará lentamente?
De hecho, se enfriará cada vez más rápido. Nuestro Sol morirá en unos miles de millones de
años. En un billón de años todas las estrellas se habrán consumido. No habrá nuevos astros
en formación. Sólo quedarán los agujeros negros, que necesitan más tiempo para desapare-
cer, ¿Luego?”.
14
UNIDAD 1 Teoría del conocimiento
“Muertas las estrellas, apagados sus restos, es posible que no hayamos inventariado todas las fuerzas
de la naturaleza, y que hubiera una quinta o sexta fuerza. Cada nueva fuerza es capaz de prolongar
la vida del universo.” Incluso la misma Antaki recupera una famosa frase de Lévi-Strauss que muestra
no sólo las limitaciones del ser humano y de conocimiento científico, sino también su minúscula impor-
tancia para el universo, la cual dice: “El universo comenzó sin el hombre y terminará sin él”.
4
John Viazey. Capitalismo, p. 55.
5
Alberto Tenenti. La formación del mundo moderno. Siglos xvi y xvii, p. 241.
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después de ésta, pero se encuentra con que aquí mismo puede modificar su contex-
to para construir su propio paraíso y su propia felicidad.
La humanidad se encuentra en la disyuntiva de la vida eterna y la temporalidad
de su presencia en el mundo; construye el conocimiento en función de la realidad
que vive, y las teorías que hoy explican la realidad quizá en el futuro no tengan la
misma validez y estemos ante otras concepciones distintas que nos muestren otro
mundo y otro universo.
16
UNIDAD 1 Teoría del conocimiento
social. Esos dos polos de la relación, sin fundirse, sólo se explican como partes de un
mismo proceso. El nexo que se establece entre ambos no es del tipo que se presenta
entre dos objetos inanimados, sino de otro tipo especial”.6
Para estar en condiciones de comprender a fondo la cuestión planteada en el
párrafo anterior, es importante rescatar el pensamiento de Platón y de Aristóteles,
ya que a partir de su filosofía es posible esclarecer para qué tenemos que elaborar
el conocimiento; es necesario entender cómo se construye en sí el conocimiento,
pero de nuestra realidad social. Por ejemplo, el objetivo de Platón es la búsqueda
de la razón, de la unidad y del ser, más allá de lo sensible, de la pluralidad y del
devenir. Es decir, la idea no es conocer por conocer, el conocimiento es el amor a
la sabiduría, entendiendo esto último como la ausencia de carencia o pobreza de
algo. Así, el pensamiento platónico busca el sentido de la verdad, la reflexión estará
encaminada a sustentar y organizar la realidad vivida metódicamente. Esta postu-
ra está cargada de una fuerte concepción idealista del conocimiento, en la cual lo
sustancial es conocer, ya que esto nos llevará a la sabiduría; debemos mostrar una
pasión por el conocimiento.
Con el pensamiento platónico estamos ciertos que la construcción del cono-
cimiento es posible, siempre y cuando tengamos la convicción de que queremos
realizarla, así como ordenarla mediante un procedimiento que nos proporcione cer-
tidumbre.
Por otra parte, Aristóteles considera que la construcción del conocimiento debe
tener como base definir y clasificar; este filósofo griego pone las bases de la organi-
zación de una reflexión sobre la realidad. Asimismo, hace hincapié en la necesidad
de que el conocimiento no sea la acumulación de información, sino un acercamien-
to a la realidad para estar en condiciones de influir en su transformación, con lo
cual el hombre tiene la capacidad de discernir sobre su entorno. No cabe duda que
esta perspectiva tiene objetivos que se acercan a nuestra idea sobre el fin del cono-
cimiento, ya que no es suficiente creer que éste nos hará más humanos, sino que es
indispensable encontrarle una utilidad práctica.
Ahora bien, no sólo nos limitamos a aceptar que la relación entre el estudioso
de lo social y la realidad es de carácter ideológico; además partimos de un princi-
pio de orden, ya que nuestra noción de ciencia ha estado encaminada a plantear y
asegurar que el quehacer científico sea sinónimo de ordenamiento. Bagú lo explica
en los siguientes términos: “Esforzarse por conocer es a partir de la hipótesis de
que lo cognoscible posee una organización. Es el primer requisito de toda ciencia.
Esforzarse por conocer el conocimiento de lo social y lo social mismo es suponerles
organizados. Ni lo social es un azar, ni lo conocemos por azar”.7
Así, lo científico en las ciencias sociales supone una serie de principios que tam-
bién comparten las otras ciencias, ya que resulta sustancial considerar que el prin-
cipio de ordenamiento constituye la base del carácter científico del conocimiento.
6
Sergio Bagú. Tiempo, realidad social y conocimiento, p. 11.
7
Ídem.
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UNIDAD 1 Teoría del conocimiento
LECTURA COMPLEMENTARIA
Lévi-Srauss ha comprendido su doctrina acerca de la competencia explicativa del positivismo estructural Figura 2.5
en términos de lo que llama el “principio de incertidumbre de las ciencias sociales”; éste afirma tan sólo
que la comprensión de nuestra propia sociedad, o de la sociología, es muy distinta de la comprensión que
tenemos de otras sociedades, ajenas, aisladas de nuestra tradición histórica. Según insiste Lévi-Strauss
en Triistes tropiiquess y otras obbras, poddemos o bi
bien captar la estructura de una sociieddadd, renunciand
i do a
la comprensión histórica, empática, de ella como contenido, o bien volvernos parte de la historia de una
sociedad, perdiendo con ello la oportunidad de discernimiento estructural desapegado. De suerte que
una antropología estructural de nuestra propia sociedad es imposible, ya que todos estamos demasiado
metidos en la necesidad histórica de nuestra sociedad como para lograr aquélla. En términos marxistas,
se diría que como todos participamos de las ideologías de nuestra propia sociedad, nos es imposible por
el mero pe
p nsamiento appartarnos de ella y verla como si fuésemos “visitantes pu p ros”. Supu
p estamente todo
nuestro modo de pensar está tan determinado por nuestro medio histórico y social que, de acuerdo con
Lévi-Strauss, no es posible semejante objetividad. Tal posición, como hemos visto, está en entero acuerdo
con el tradicional aborrecimiento experimentado por la sociología hacia la filosofía pura. Claude Lévi-Strauss, fue un
antropólogo, fundador de un
Pero con respecto a otras sociedades es posible un tipo de conocimiento genuinamente objetivo. En su caso enfoque estructuralista basado en
vale lo opuesto. En una sociedad primitiva, a cualquiera de nosotros le es imposible alcanzar auténtica la lingüística.
comprensión empática —llegar a ser parte de la necesidad histórica de dicha sociedad— por la sencilla
razón de que procedemos de la nuestra. Por otra parte, el ser un visitante puro de esta sociedad acarrea el
privilegio del discernimiento estructural, si no del entendimiento de su esencia histórica y dialéctica. Ésta
nunca la conoceremos sin abandonar nuestro racionalismo occidental que es base de nuestra comprensión
científica estructural. Lo que hacemos es esencialmente, sostiene Lévi-Strauss, traducir los términos de
una sociedad primitiva a los de la nuestra, poniendo estructura en vez de contenido, y forma en lugar
de esencia, mientras al mismo tiempo convertimos el contenido de nuestra propia sociedad —nuestro
racionalismo filosófico y método científico— en la forma de otra, estudios sobre el parentesco, etc., expre-
sados como formas de la sociedad en cuestión. Se da un intercambio bidireccional, en el cual corre infor-
mación, por el método de la antropología estructural, de una sociedad a otra. La objetividad científica del
proceso es garantizada, a juicio de Lévi-Strauss, por el hecho de que nuestro “contenido” (conciencia de
clase, experiencia histórica europea, etcétera) no puede, o mejor, no tiene necesidad de pasar directamente
a nuestra comprensión de la otra sociedad, ya que bien puede carecer de cosas como la conciencia de cla-
se y no tener historia pertinente para la nuestra. Nuestra ideología sólo puede salvar la brecha volviéndose
puramente un código estructural, un mero aparejo de signos que, como los de la música, no significan
nada intrínseco, sino sólo sus propias relaciones extrínsecas. Así, el análisis mitológico se torna análogo
a la composición musical, y de un modo muy notable. Nuestra ideología, con su contenido irrelevante por
Figura 2.6
lo demás, se vuelve precisamente tan objetiva como lo hace en relación con el mundo físico, donde la
conciencia de clase y la participación histórica son igualmente superfluas. O sea que el entendimiento
científico positivo de las sociedades adopta la forma de una ciencia de transformaciones estructurales
que median entre nuestra conciencia y la de otros hombres de otras sociedades. A este respecto es un
comportamiento de la ciencia de la comunicación.
Pero lo que concierne a nuestra propia sociedad, ocurre al contrario. Aquí no puede haber estudio estructu-
ral objetivo, ya que la aplicación de nuestras propias teorías a nuestros quehaceres está condenada a ser
más o menos circular, puesto que las causas finales no existen para Lévi-Strauss en la mente consciente
sino en la dialéctica materialista. Habiéndose puesto del lado de Sartre y habiendo negado la posibilidad
de conocimiento consciente y objetivo independiente de la necesidad histórica, Lévi-Strauss ha negado
para siempre la posibilidad del conocimiento social seguro e incontrovertible que ingenuamente creían
Saint-Simon y Comte que residía en una ciencia natural de la sociedad. En su lugar, Lévi-Strauss ha
puesto un conocimiento social más sutil y, siguiendo a Marx, lo ha hecho dependiente de la dialéctica de
la historia. Esto no niega la posibilidad de auténtico conocimiento histórico y social de nuestra sociedad,
sino que simplemente sostiene que todo nuestro conocimiento es condicional a propósito del proceso histórico
y que es en la historia y no en la conciencia de nuestras mentes individuales donde reside la verdad última y Saint Simon, filósofo francés, que
definitiva. puede incluirse entre los filósofos del
socialismo utópico.
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Vivimos, de acuerdo con Lévi-Strauss, en sociedades “calientes”, esto es, en sociedades impulsadas
por la energía de la diferenciación social. La verdad, la sociológica, reside en comprender esto. Es difícil
en eest
stee ca
caso
so aadh
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eririr tal
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octr
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“realidad social”, sea la que sea, es infinitamente debatible y, sin duda, los únicos argumentos que
pueden ser aducidos para justificar la posición marxista en el presente caso son los que razonan a
partir de las condiciones presentes e intentan que la teoría marxista es la que da razón de los hechos
del modo más plausible. Más esto en sí mismo implica grandes dificultades, ya que podría uno acep-
tar la teoría pero rechazar su trascendencia, creer que los proletarios acabarán por triunfar pero re-
chazar esta conclusión como moralmente indeseable. El marxismo descansa en resumidas cuentas en
una especie i de supuesto t morall sansiimoniiano que, sii bbiien deffendiddido por los marxiisttas como evid idente t
por sí mismo, puede no obstante no ser rechazado por los no creyentes, y que en ningún caso constituye
verdad positiva auténtica. La ética es asunto de controversia notoria. La otra posibilidad es rechazar la
doctrina ética por “filosófica”, y así empobrecida e ideológicamente sospechosa y, en cambio, confiar
por entero en la doctrina sociológica de la inestabilidad del conflicto de clase y de la victoria proletaria.
Pero en este caso, si la victoria proletaria final no es postulada como el fin moralmente recto, sólo
manifestará compulsión si se afirma que es el fin histórica y dialécticamente apropiado. No es posible
otra apologética si la lucha de clases está aún en marcha. Si no se ve la revolución como moralmente
correcta, no puede ser justificada del todo sobre fundamentos de hecho, ya que esto implicaría una
creencia en su inestabilidad histórica, lo cual sólo puede proceder de la fe. Antes del Apocalipsis, las
circunstancias son siempre ambiguas y la evidencia histórica siempre controvertible. El apologista de
Marx no puede confiar demasiado en la razón sola ya que, como señalé antes, esto, llevado demasiado
lejos, comprometería la doctrina de la naturaleza ideológica de todo pensamiento y de su dependencia
con respecto a la dialéctica.
No tengo el propósito de embarcarme en una larga crítica metodológica del marxismo, ni siquiera de
explorar cabalmente las pocas observaciones anteriores. Lo único que pretendo es mostrar que Lévi-
Strauss confía en fundamentos probatorios muy diferentes de los de su método estructural positivo.
En este último caso, los perennes criterios científicos de economía, abarque y elegancia teórica deben
seguir siendo las normas últimas, a las que pudiera añadirse el requisito de un reduccionismo materia-
lista nocional, ya que no debemos olvidar que ésta es una forma de positivismo que, como la variedad
marxista, está prejuiciada contra la filosofía pura y requiere un empirismo tangible en su base. En el
primer caso, el del positivismo histórico, marxista, la posición de Lévi-Strauss es que la historiografía,
estadística, arqueología, demografía y otros estudios pueden contribuir con verdades científicas a la
sociología moderna. Pero a fin de cuentas, si la sociología ha de tomar en consideración el pasado, debe
apreciar que el conocimiento histórico depende de las condiciones presentes, es dado el cambio. Esto
no significa que tales teorías históricas cambiantes sean en modo alguno falsas. Es sólo el resultado
del hecho, de sobra evidente, de que el presente es consecuencia del pasado y de que los factores que
conforman el presente y en consecuencia también nuestra imagen del pasado son por su parte con-
secuencia del pasado merced al proceso dialéctico. La historia en este caso es, como señalé antes, la
finalidad última. Mientras la historia no se haya completado, la explicación final tiene que permanecer
por necesidad incompleta. La naturaleza provisional, incompleta, del conocimiento histórico emana de
este hecho. En el caso del positivismo estructural, sin embargo, es primero y sobre todo el inconsciente
racional, colectivo, dependiente a su vez de la fisiología cerebral, el que es la causa final. Como esta
finalidad siempre nos acompaña y no está sujeta a la revelación de la historia a través del tiempo, es en
consecuencia, al menos en principio, conocible en sentido completo, tan completo como el concerniente
a la naturaleza inanimada.
Creo que es claro que, como venimos discutiendo, Lévi-Strauss distingue dos causas finales, la mente y
la dialéctica, y atribuye a ambas una forma diferente de positivismo. En el caso de la historia, la causa
final pertinente es la dialéctica de las relaciones materiales, y la ciencia apropiada lo que he llamado
positivismo marxista. Éste trata nuestra expresión social en una dimensión temporal irreversible, dia-
crónica, análoga a lo que Saussure llamaba parole. Ésta es una realidad más indefinida, progresiva, en
continuo crecimiento y desarrollo, que, en la terminología de Sartre, constantemente se “destotaliza” y
“retotaliza”, esto es, continuamente disuelve y reconstituye el sistema. Es una articulación de conteni-
do, una expresión de significado subjetivo, es la historia de cómo “habla” de la sociedad. Opuesta a ésta
se encuentra la dimensión temporal reversible, sincrónica, de lo que podríamos denominar estructura.
Aquí la causa final reside en la mente misma y a fin de cuentas dentro de la mente como objeto físico y
20
UNIDAD 1 Teoría del conocimiento
natural, según señalamos arriba. Aquí la ciencia apropiada es el positivismo durkheniano estructural.
Considera nuestra expresión social como languee o código, como un mecanismo detenido en su movi-
mien
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mos,
s, eess laa
estructura objetiva de la expresión. En última instancia, es la forma que la mente impone al contenido
que la historia y la dialéctica le prescriben.
“El principio de incertidumbre” enuncia la necesidad de distinguir estas dos dimensiones tan distintas
del análisis sociológico, y es fácil ver la razón de ello. Confundir la ciencia de la vida social considera
un código con la de la sociedad en el proceso de expresión, sería regresar a formas anteriores de
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smo,
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ente
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antitza
zaba
ba
inevitablemente el mismo tipo de comprensión en el pasado y en el futuro. Para Lévi-Strauss esto sería
como confundir la gramática latina de César con su interpretación de los acontecimientos de la guerra
de las Galias. En este caso la gramática pertenece a un elemento de lenguaje considerado código; el
real sentido del libro, la sucesión de ideas expresadas en virtud de la gramática, al mensaje. No reco-
nocer la distinción decisiva entre código y mensaje, estructura y contenido, o bien llevará a una idea de
la sociedad como un caos inestructurado, cambiante y moviente —un flujo termodinámico, dan ganas
de dec
decirir—, o bie
bienn, yyen
endo
do aall ex
extr
trem
emoo op
opue
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stoo, res
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rá eenn su ccon
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pcióiónn co
como
mo uunn si
sist
stem
emaa in
inmu
muta tabl
blee
y fijo, que repite mecánicamente un repertorio limitado de actividades. A este último extremo tienden
casi todos los positivistas durkhenianos –en otras palabras, a una sociología mecanicista en la que el
cambio social es problemático o epifenoménico. La primera posibilidad tiende a ser la consecuencia,
igualmente irreal, de insistir en el cambio y la dialéctica, como se ve en obras de autores como Sartre.
Tomado de C. R. Badcock. Lévi-Strauss, el estructuralismo y la teoría sociológica.
LECTURA COMPLEMENTARIA
Aprender a pensar sociológicamente —en otras palabras, usar un enfoque más amplio— significa cul-
tivar la imaginación. Como sociólogos, tenemos que imaginar, por ejemplo, cómo experimentan el sexo y
el matrimonio aquellas personas —la mayoría de la humanidad hasta hace poco tiempo— a quienes el
amor
am or rrom
omán
ántitico
co lles
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enoo e in
incl
clus
usoo le
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Estu
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logí
gíaa no ppue
uede
dee ser uunn pr
proc
oces
esoo
rutinario de adquisición del conocimiento. Un sociólogo es alguien capaz de liberarse de la inmediatez de
las circunstancias personales para poner las cosas en un contexto más amplio.
El trabajo sociológico depende de lo que el autor americano Wrigth Mills, en una Figura 2.7
célebre expresión, denominó la imaginación sociológica (Mills, 1970).
La imaginación sociológica nos pide, sobre todo, que seamos capaces de pensar
distanciándonos de las rutinas familiares de nuestras vidas cotidianas, para
poder verlas como si fueran algo nuevo. Consideremos el simple acto de beber
una taza de café. ¿Qué podríamos decir, desde un punto de vista sociológico, de
este hecho de comportamiento, que parece tener tan poco interés? Muchísimas
cosas. En primer lugar, podríamos señalar que el café no es sólo una bebida, ya
que tiene un valor simbólicoo como parte de unos rituales sociales cotidianos.
Con frecuencia, el ritual al que va unido el beber café es mucho más importante
que el acto en sí. Dos personas que quedan para tomarse un café probablemente
tienen más interés en encontrarse a charlar que en lo que van a beber. La bebida
y la comida dan lugar en todas las sociedades a oportunidades para la inte-
racción social y la ejecución de rituales y éstos constituyen un interesantísimo
objeto de estudio sociológico.
En segundo lugar, el café es una drogaa que contiene cafeína, la cual tiene efecto El café también puede verse desde el punto de vista sociológico.
estimulante en el cerebro. La mayoría de las personas en la cultura occidental
8
Giddens, Anthony, Sociología, p. 29.
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SOCIOLOGÍA
no considera que los adictos al café consuman droga. Como el alcohol, el café es una droga aceptada
socialmente, mientras la marihuana, por ejemplo, no lo es. Sin embargo, hay culturas que toleran el
cons
consum
umoo de m
mararih
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incl
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coca
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café
fé y eell al
alco
coho
holl. A llos
os
sociólogos les interesa saber por qué existen estos contrastes.
En tercer lugar, un individuo, al beber una taza de café, forma parte de una serie extremadamente
complicada de relaciones sociales y económicas que se extienden por todo el mundo. Los procesos de
producción, transporte y distribución de esta sustancia requieren transacciones continuadas entre per-
sonas que se encuentran a miles de kilómetros de quien la consume. El estudio de estas transacciones
globales constituye una tarea importante para la sociología, puesto que muchos aspectos de nuestras
vidas actuales se ven afectados por comunicaciones e influencias sociales que tienen lugar a escala
mundial.
Finalmente, el acto de beber una taza de café supone que anteriormentee se ha producido un proceso de
desarrollo sociall y económico.
Junto con otros muchos componentes de la dieta occidental ahora habituales —como el té, los pláta-
nos, las patatas y el azúcar blanco— el consumo de café comenzó a extenderse a finales del siglo XIX y,
aunque se originó en Oriente Medio, la demanda masiva de este producto data del periodo de la expan-
sión colonial occidental de hace un siglo y medio. En la actualidad, casi todo el café que se bebe en los
países occidentales proviene de áreas (Sudamérica y África) que fueron colonizadas por los europeos,
así que de ninguna manera es un componente “natural” de la dieta occidental.
Evaluación Cuestionario:
1. ¿Qué es la ciencia?
2. El hecho de que la sociología sea una ciencia ¿es de utilidad?
3. ¿La realidad social puede verse bajo un método científico?
Bibliografía
Ashton, T. S. La Revolución Industrial. México, Fondo de Cultura Económica, Breviarias No. 25,
1981, 195 pp.
Badcock, C. R. Lévi-Strauss, el estruturalismo y la teoría sociológica, México, Fondo de Cultura
Económica “Brevarios” No. 286, 1983, 182 pp.
Bagú, Sergio. Tiempo, realidad social y conocimiento. México, Siglo XXI Editores, 1982, 214 pp.
Comte, Augusto. La filosofía positiva. México, Editorial Porrúa, “Sepan Cuántos...” No. 340, 303 pp.
Fichte, Johann Gottlieb. Introducción a la teoría de la ciencia, España, Sarpe Editores, 1984, 155 pp.
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torial Grijalbo, 1988, 245 pp.
Tecla, J. Alfredo. Premisas de la teoría del conocimiento, México, Ediciones Taller Abierto, 1986, 241 pp.
Tenenti, Alberto. La transformación del mundo moderno. Siglos xiv-xvii, España, Editorial Crítica,
1985, 471 pp.
Vaizey, John. Capitalismo, Inglaterra, Fondo de Cultura Económica, 1977, 223, pp.
22
Origen y desarrollo
de la sociología 2
UNIDAD
El pensamiento
social y el
pensamiento
sociológico 3CAPÍTULO
Cuestionario diagnóstico
Q ¿Sabes qué es la sociología?
Q ¿Qué estudia la sociología?
Q ¿El sociólogo puede influir en cambiar algún problema social?
24
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología
Se piensa que Sócrates fue el fundador real de la filosofía, pues antes existía,
Figura 3.2
Pero únicamente eran “ideas sugestivas”, según George H. Sabine.1 Se sabe muy poco
acerca de sus conclusiones, y sólo tenemos referencia de sus enseñanzas mediante
lo expresado por su discípulo Platón.
Es posible que Sócrates nunca haya cuestionado el sistema político en que vi-
vía, ni entendiera la importancia de la organización social, mediante normas de
convivencias y respeto; sin embargo, no dejó de ser crítico y anhelar que gobernara
alguien cuya virtud fuese el conocimiento. Desde entonces surge el debate de quién
será el individuo más apto para gobernar, para este filósofo de la antigüedad el co-
nocimiento nos proporciona el criterio suficiente para ponderar lo bueno y lo malo,
así como lo justo.
Lo anterior se deduce de su crítica a los gobernantes, que se dice estuvo muy re-
lacionada con su condena a muerte, y del hecho que Platón manifestara influencia
del pensamiento socrático en La República.
Sócrates, filósofo griego considerado
Ahora bien, Platón (427-347 a.C.) nació en Atenas, descendiente de una familia uno de los más grandes.
aristocrática. Su preocupación por la democracia y su opinión acerca del Estado
estuvieron determinadas por la derrota de Atenas en la Guerra del Peloponeso, que
terminó con las aspiraciones expansionistas de Atenas y con la rebelión aristocrá-
tica de “los Treinta” (404 a.C.). Estos sucesos no le permitieron ingresar en la vida
Figura 3.3
política y, pocos años después, murió Sócrates.
Las escuelas atenienses fueron las primeras de Europa que impartieron educa-
ción superior y la Academia de Platón fue la primera que enseñó filosofía. El objetivo
de la academia no era impulsar instituciones educativas, sino satisfacer una nece-
sidad humana de preparación adecuada; distinguir el bien del mal y lo verdadero
de lo falso, además de conocer los medios intelectuales para arribar a lo correcto.
El pensamiento de Platón fue idealista, ya que lo impresionó la circunstancia
de la muerte de su maestro Sócrates, y su propuesta de un Estado para él perfecto,
estableció la posibilidad de una relación entre ética y política, Estado y justicia. A
partir de ello se entendió la política no exclusivamente como una actividad natural
del ser humano, sino que además debía ser esencialmente ética.
La Academia de Atenas fue una escuela
Platón se opuso, como Sócrates, a los pensadores sofistas, quienes aseguraban filosófica creada por Platón cerca de
que el Estado era una asociación fundada en el egoísmo y el temor de los hombres 388 a.C.
entre sí, y concebían una idea de justicia que estaba encauzada y beneficiaba a los
más fuertes, ya que entonces entendían las relaciones sociales como una cuestión
de poder y fuerza, mas no como la búsqueda del consenso fundado en la armonía.
En contraposición, Platón afirmaba que el Estado nacía de la necesidad de aso-
ciación de los hombres para sentirse seguros y poder sobrevivir; entendía la justicia Figura 3.4
como el cumplimiento de saber, como la construcción de relaciones que permitan
la armonía al interior de una sociedad, aprender a discernir entre lo que beneficia a la
mayoría y evitar lo que le perjudica.
La concepción platónica de Estado es muy distinta de la sustentada en nuestro
tiempo, ya que, al hablar de bienestar y felicidad, el filósofo griego no propone una
ilustración, sino un cuerpo compuesto por todos los hombres, exclusivamente como
comunidad, no como individuos. Para ello era necesario ver el interés general y de-
jar en un segundo plano el particular o de grupos. Quizás para Platón la institución
que pudiera garantizar ello sería el Estado.
Así, la justicia no se ejercerá para los hombres en particular, sino como los
integrantes de una comunidad, y su fin será el beneficio del Estado, aún prescin-
diendo de la felicidad personal. Por esta razón, para Sócrates y Platón la justicia es
fundamental, pues mantiene unida a una sociedad y, si se ignora o viola, afecta la
integración misma del Estado y de los individuos. Los sofistas eran un conjunto de
pensadores.
1
George H. Sabine. Historia de la teoría política, p. 36.
25
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SOCIOLOGÍA
Esto parecía indicar que en la realidad quienes tenían razón eran los sofistas;
pero la intención de Platón era crear una idea de Estado, no describir una sociedad.
Ese propósito condujo al discípulo de Sócrates a reflexionar sobre las causas por las
que los individuos se desviaban del bien, de lo cual concluyó que la justicia consiste
en cumplir los deberes a través de las tareas encomendadas a cada individuo, así
como evitar en lo posible cualquier diferencia material, que contribuye al enfrenta-
miento entre los hombres.
Se han encontrado múltiples inconvenientes al pensamiento de Platón, pero si
consideramos su situación y momento histórico, podemos comprender su tesis y su
actitud, ya que:
Figura 3.5
a) Es muy común criticar a los pensadores de la antigüedad, porque excluyeron de
su concepción social a esclavos y artesanos. Para ellos, la estructura fundamen-
tal eran las ciudades-Estado, por su poca población y las ideas, los valores y las
creencias que imperaban; además actualmente creemos que el bienestar econó-
mico brinda seguridad y respeto, a diferencia del mundo griego en el que se
pensaba lograr el bien personal y del Estado mediante la educación y la prepa-
ración para discernir sobre el bien y el mal.
b) También es frecuente cuestionar la inclinación idealista de aquellos filósofos en
sus tesis sobre organización social; pero debemos comprender que eran las pri-
meras manifestaciones de pensamiento social y que los conceptos se encontra-
ban restringidos por el modelo de su comunidad.
Ahora bien, pasemos a anotar algunas ideas sobre Aristóteles, quien nació en
la ciudad de Estagira, hacia el año 384, y murió en el 332 a.C.; cuando tenía 18 años
se trasladó a Atenas e ingresó en la Academia de Platón. Por algún tiempo participó
con él; pero se opuso sistemáticamente a sus ideas. En 335 fundó el Liceo, escuela
instalada en casa de Apolo Licio. En ésta, a diferencia de Platón, además de filosofía
enseñaba ciencias naturales, lo cual implicó cambios en la concepción del conoci-
Para Aristóteles el Estado es la base
miento y su aplicación. Ahora, la reflexión no se limitaba a la forma de organización
de la evolución humana.
social, sino también al del medio que rodea al ser humano.
El análisis de Aristóteles superó al de Platón. En el plano del conocimiento se
alcanzaba de manera sistemática y en orden de importancia, primero la física para
comprender la metafísica y la lógica, y después pasar a la ética y la política, consi-
derados los conocimientos más importantes, porque con ellos se logra, según José
Figura 3.6 María de Torre, la felicidad y el bienestar individual y social.2
Para Aristóteles, el Estado es la base de la evolución humana, por lo que es la
asociación más elemental. El hombre no puede vivir aislado de otros, lo que le da su
carácter de animal político (zoo politikón). Aristóteles concluye que el mejor de los Es-
tados y el más proclive a
Figura 3.7 la felicidad del hombre es
el integrado por la clase
media, porque los hom-
bres de esta condición
media se someten muy
fácilmente a la razón. Tal
vez así pensó, porque él
pertenecía a ese estrato.
Los ricos y los pobres no
se someten; los unos por
su condición económica,
y los otros por su rencor
hacia la sociedad, lo cual
Los ricos y los pobres no se someten, El hombre no puede vivir aislado de otros, lo que le da su lleva a estos últimos a la
los unos por su condición económica carácter de animal político. violencia y el desorden.
y los otros por su rencor hacia la
sociedad.
2
José María Torre. Compendio de filosofía, p. 426.
26
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología
3
José María Torre. Compendio de filosofía, p. 426.
4
Ibídem, p. 62.
5
Ibídem, p. 63.
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SOCIOLOGÍA
Sin embargo, después de su muerte, sus ideas fueron utilizadas con fines po-
líticos y, en lugar de perseguirse, se difundieron para que se lograra la fusión del
“Reino de los Cielos” con el terrenal. Así entonces, se comenzó a construir una nueva
filosofía y una nueva forma de organización social, la cual perduró hasta aproxima-
Figura 3.10 damente el siglo xvi
De esta manera, el cristianismo intentó aplicar su teoría de una sociedad ideal
a la realidad que enfrentaba. Posteriormente, durante la Edad Media, el poder espiri-
tual y el terrenal se fusionaron y dieron como consecuencia la aplicación de la con-
cepción cristiana a un tipo de sociedad y época determinadas, la monarquía sería el
sistema político que permitiría mantener una sociedad sustentada en la fusión del
poder material y el espiritual.
Es importante esclarecer algunos aspectos del pensamiento de San Agustín
(354-430). Llamado Aurelio Agustín, nació en Tagaste, hoy Argelia, su familia perte-
necía a estratos medios, su padre se propuso hacer de él un intelectual. Hasta los
once años estudió en la escuela de su ciudad natal y después ingresó a la escuela
de Madaura.
San Agustín estableció una relación entre el mundo material y el espiritual,
entre el hombre y Dios, e intentó conciliar ambos conceptos antagónicos. Así, la
voluntad de Dios guía la evolución social del hombre; pero éste, haciendo valer su
libertad, ha dado vida a la sociedad a lo largo de la historia.
San Agustín, estableció una relación Asimismo, esa libertad humana se encuentra limitada por el tiempo, que es fi-
entre el mundo material y el nito y, en cierta medida y de acuerdo con el cristianismo, eterno; pero una eternidad
espiritual.
providencial. El fin último de la evolución social es “la eternidad divina”.6 Para San
Agustín, existen dos tipos de ciudades o sociedades: la celestial y la terrenal; una ha
sido fundada por Dios en la paz y la felicidad humanas; la otra es el reino material;
impulsivo, egoísta y creado por el demonio, pero que finalmente nos permite transi-
Figura 3.11
tar hacia la primera, todo depende de nuestra conducta en la Tierra.
Entonces, el objetivo que debe perseguir el hombre no es el poder político u otro
de carácter material, sino la ciudad de Dios, mediante el ejemplo y la búsqueda del
bienestar general o de la sociedad, de acuerdo con la enseñanza de Cristo, es más
importante el sacrificio personal.
A diferencia de los filósofos antiguos, para Agustín el modelo de organización
es la sociedad cristiana, no una república. Allí se compartirían el poder celestial y
el político. A pesar de ello, en la conciliación del mundo material con el espiritual
se da la supremacía del segundo, y se permite que los gobernantes aprovechen su
cualidad inherente para legitimar su poder.
Santo Tomás de Aquino (1225-1274) nació en Italia, en Roccasecca, cerca de Aqui-
no. A la edad de diez años fue enviado a la Universidad de Nápoles, donde aprendió
dialéctica y humanidades. Se considera que el mérito de Santo Tomásfue sintetizar
el pensamiento cristiano, lo cual fue posible por múltiples razones, entre las cuales
podemos mencionar las siguientes:
Santo Tomás de Aquino, su gran a) El cristianismo había pasado su etapa más difícil: persecuciones, crisis internas
mérito fue el haber sintetizado el y falta de cohesión; lo que en el siglo xii le permitió ser analizado bajo la pers-
pensamiento cristiano. pectiva de una religión de Estado.
b) El imperio romano había sido invadido por los pueblos del norte, a los que el
cristianismo denominó “bárbaros”, hasta el siglo ix. Además, los pueblos musul-
manes se expandieron hacia Europa y se difundió el islam.
c) En la época de Santo Tomás se consolidó el cristianismo, ya que las Cruzadas,
cuya primera intención fue recuperar la Tierra Santa, permitieron que fueran
descubiertas nuevas regiones y que se difundiera esta religión.
6
Ibídem, p. 72.
28
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología
7
Santo Tomás de Aquino. Del gobierno de príncipes, p. 4.
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9
Jean Bodin. Los seis libros de la República, p. 72.
10
Ibídem, p. 73.
11
George H. Sabine, op. cit., p. 30.
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Por lo tanto, Altusio propone diversos niveles de contrato, en los que la unión de los
Figura 3.18
más simples (familia, patria, tribu) dan vida al Estado.
Sin embargo, su mayor contribución para poder modificar las ideas predomi-
nantes fue afirmar que la soberanía radica esencialmente en los pueblos unidos
bajo ese contrato, y no en los príncipes o monarcas. Según Altusio, a estos últimos
sólo les corresponde administrar el poder, para alcanzar las metas que persiga la
sociedad. Así, considera el derecho natural (jusnaturalismo) como base de la orga-
nización social, del contrato social.
A pesar de estas ideas que trataban de explicar el arreglo social por medio del
contrato, la base de su jusnaturalización era el decálogo bíblico, lo que denotaba
su cercanía al calvinismo; el paso final hacía la separación completa del derecho
natural de sus relaciones con la autoridad religiosa no lo dio Altusio, sino Grocio.12
Ahora bien, Grocio, en su libro De jure belli ac pacis, publicado en 1625, analiza
las relaciones internacionales de su época y crea un paradigma que excluye a la
religión, y aun a las Santas Escrituras de cualquier intervención en el derecho como
base de las relaciones humanas.
La familia, la patria y la sociedad dan Esta ideología que pensaba en la posibilidad de que la soberanía le pertenece
vida al Estado. originariamente al pueblo, es ya una necesidad apremiante en la Europa del siglo
xvii, pues la lucha entre protestantes y católicos hacía imposible delimitar un mar-
co jurídico para resolver controversias internacionales que aceptaran las dos partes.
Con base en esta necesidad, Grocio propone que el derecho natural, desligado
de cualquier religión, es el único válido para la organización social. Asimismo, re-
toma a autores romanos como Cicerón y Caménides para afirmar que el hombre
se organiza de una manera natural, innata, en la sociedad como principios tales
como:
[…] la seguridad de la propiedad, la buena fe, la honestidad en los tratos y un acuer-
do general entre las consecuencias de la conducta de los hombres y de sus premios.13
En el pensamiento de Grocio el origen de las relaciones humanas, desde las
Figura 3.19 primeras formas de organización, se encuentra en la naturaleza, y es la respuesta
ante la imposibilidad de que la Iglesia Católica y sus reglas morales sigan rigiendo la
vida del hombre europeo, principalmente a causa del protestantismo; esta situación
o confrontación se debe en la diferencia de ideas entre católicos y protestantes. En
palabras de Grocio, el derecho natural es:
[…] un dictado de la recta razón que señala que una acción, según sea o no conforme
a la naturaleza racional, tiene en sí una calidad de fealdad moral o necesidad moral,
y que en consecuencia tal acto es prohibido u ordenado por la naturaleza.14
Aunque esta teoría obedece a una necesidad política, es arriesgado calificar los
actos humanos como buenos o malos en sí mismos, dejar la organización social en
manos de la naturaleza, y excluir de ella al hombre y su capacidad de razonar. Con
esta lógica, nace un movimiento que proporciona nuevas explicaciones sobre la
sociedad: la Ilustración.
Thomas Hobbes decía que hay tres
tipos de gobierno: la aristocracia, la Para Thomas Hobbes (1588-1679), al igual que para Bodin, existen tres tipos de
democracia y la monarquía. gobierno: la democracia, la aristocracia y la monarquía. El Estado es fundamental
para la sobrevivencia del hombre, pues, señala Hobbes en su Leviatán, fuera de aquél
el individuo sólo tiene sus propias fuerzas para protegerse y, si está adentro, puede
contar con el apoyo de sus conciudadanos:
[…] fuera de la sociedad civil reinan las pasiones, la guerra, la pobreza, el miedo, la
soledad, la miseria, la barbarie, la ignorancia y la crueldad. Pero en el orden del Esta-
12
Ibídem, p. 311.
13
Ibídem, p. 313.
14
Ibídem, p. 314.
32
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología
do, la razón, la paz, la seguridad, las riquezas, la decencia, la elegancia, las ciencias
y la tranquilidad reinan por doquier.15
Hobbes trata de justificar la monarquía absoluta que prevalecía en su época. En
esas fechas, la centralización del poder parecía ser la única posibilidad para salir de
las diversas guerras civiles ocasionadas por el fin del sistema feudal y el comienzo
de un sistema que aún no acababa de definirse.
Los fundamentos para asegurar que la monarquía absoluta fuese la forma idó-
nea de gobernar son los siguientes: en otros tiempos, también la monarquía cons-
tituyó un régimen, pero lo realmente importante para Hobbes es entender que la
desigualdad “ha sido introducida por consentimiento universal” y no tiene nada de
injusta, en cambio la igualdad ha provocado un estado de guerra, la igualdad no nos
llevaría al bienestar.
Los que hablan de igualdad, según Hobbes, atacan el gobierno de un solo hom-
bre, porque también desean detentar el poder. El régimen popular no es el más
adecuado, pues para tomar decisiones de economía o política es preciso conocer sus
múltiples instancias y mecanismos, además de que no es posible lograr la igualdad
material para todos.
En Inglaterra, en la época de Hobbes, era constante la violencia y las revolu-
ciones. De éstas la más importante fue la guerra civil de 1648, cuyo objetivo era
defender un gobierno fuerte y autoritario que, supuestamente, garantizaba la paz
interna del país, pero era fuerte el movimiento que pretendía abrir espacios políti-
cos para otros grupos, estaban en contra del monopolio del poder y los privilegios
para la aristocracia.
El movimiento intelectual denominado como Ilustración sintetizó las inquietu-
des, ideas y teorías manifestadas desde el Renacimiento, muchas fundamentadas
en el pensamiento de las culturas griega y latina. La Ilustración tuvo sus comienzos en
Inglaterra, hacia fines del siglo xvii, pero el país que contribuyó de manera más
importante a su consolidación fue Francia, durante el siglo xviii. Asimismo, su ex-
presión práctica y más trascendente fue la Revolución Francesa de 1789.
Este movimiento retomó las teorías dirigidas a transformar al antiguo régimen,
basadas en el culto a la razón y en la ciencia, para alcanzar el progreso y, como con-
secuencia, la felicidad del hombre. Los fenómenos naturales y sociales dejaron de
atribuirse a la intervención providencial, al descubrir sus leyes mediante la razón.
También se destacó la decisiva influencia del hombre en su entorno natural y social.
Cuando se habla de la Ilustración, es común referirse a los tres grandes pen-
sadores franceses: Francois-Marie Arouet Voltaire (1694-1778), el Barón de Montes- Figura 3.20
quieu (1689-1755) y Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), si bien es cierto el movi-
miento ilustrado se extiende por la mayor parte de Europa, la que más influye es la
Ilustración francesa.
Voltaire contribuyó principalmente a argumentar la necesidad de la libertad
civil y a criticar la intolerancia del gobierno y la Iglesia Católica de Francia; pero
mostró muy poco interés por la reivindicación de las masas populares, a las cuales
consideraba “crueles y estúpidas”. A través de la sátira y la narrativa pugnó magis-
tralmente por la libertad del escritor, pensador o investigador.
Montesquieu construyó un modelo político aplicable a cualquier sociedad, que
consistía en dividir el poder en tres partes: Ejecutivo, Judicial y Legislativo; donde es-
tarían en equilibrio las distintas fuerzas políticas, a fin de alcanzar la paz y la esta-
bilidad social. Asimismo, criticó el monopolio político y la concentración del poder.
A diferencia de lo que se cree, Rousseau se opuso a racionalizar el pensamiento Voltaire fue un escritor, historiador
y concedió mayor importancia a la subjetividad. En El contrato social indica que el y filósofo, además de ser el principal
representante de la Ilustración.
hombre se transformó gracias al contrato firmado y que, en su época, era necesa-
15
Thomas Hobbes. Del ciudadano, Leviatán, p. 12.
33
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SOCIOLOGÍA
rio crear otro, dado que el antiguo régimen estaba en decadencia. Consideraba la
Figura 3.21
necesidad urgente de la búsqueda de nuevas relaciones sociales, que concedieran
mayores libertades.
Para concluir el presente apartado, creemos fundamental considerar que desde
el Renacimiento se inició todo un proceso dentro del pensamiento que culminó
cuando surgen movimientos revolucionarios que pretenden transformar a las so-
ciedades e imponer sistemas, cuyo sustento está en el desarrollo de nuevas ideas
igualitarias y liberales, para suprimir los regímenes sustentados en el poder en una
sola persona (el monarca) y que no obedecen a ningún tipo de ley que pudiera pro-
teger al individuo común y corriente.
La idea dentro del pensamiento fue construir modelos que explicaran y media-
ran los males que aquejaban a las sociedades, a través de mecanismos distintos que
pudieran ofrecer certidumbre a ese tipo de estudios sociales, que contaran con la
credibilidad suficiente para ser aplicables a la realidad.
Desde el Renacimiento se inició
todo un desarrollo de nuevas ideas
igualitarias y liberales, para suprimir
los regímenes sustentados en el El pensamiento sociológico
poder de los monarcas. Retrato del
rey Eduardo II de Inglaterra. No cabe duda que el pensamiento sociológico requiere de un constante análisis,
resulta indispensable volver la vista constantemente y reflexionar sobre sus fun-
damentos, ya que desde el presente que nos toca vivir, cada época le imprime for-
mas distintas. Por ello, es importante para este capítulo no sólo enriquecerlo, sino
también considerar que vivimos en una sociedad mexicana distinta. Este pensar
Figura 3.22 en México bajo una óptica del siglo xxi implica una reorientación de la manera de
considerar la sociología en su pasado y en su cambiante presente.
Esto es una necesidad que no se puede postergar, ya que la sociología establece
una relación de mutua dependencia con la realidad social. Estamos ciertos que la
circunstancia va a influir en las tendencias conceptuales y temáticas de nuestra
disciplina; porque, como puntualiza el filósofo mexicano Luis Villoro, “la realidad no
es descarnada, es interpretada por seres humanos de carne y hueso”. Además, como
asevera George Ritzer:
El contexto social configura profundamente todos y cada uno de los campos intelec-
tuales. Ello es particularmente cierto en el caso de la sociología, que no sólo se deriva
de ese contexto social como su objeto de estudio.16
Considerando que esta serie de reflexiones a la teoría sociológica desde el pre-
sente de cada sociedad, esperemos se traduzca en la comprensión de que las teorías
se inscriben en una circunstancia, y por ello es fundamental no perder de vista el
contexto social y la forma en que los sociólogos lo perciben.
Luis Villoro, filósofo, investigador, Por otra parte, no es posible dejar de lado la discusión sobre lo que la cons-
catedrático, diplomático y académico tituye y los elementos que deben integrar una teoría; por lo general, se cree que
mexicano. una teoría constituye, desde el punto de vista científico, una visión de conjunto
de la sociedad, y ésta requiere cumplir una serie de condiciones metodológicas.
Pero es indispensable aclarar que nuestra intención no es reconstruir meticu-
losamente la teoría sociológica en su totalidad, ni establecer los componentes
teóricos y metodológicos de las tendencias, sino realizar apuntes sobre las prin-
cipales propuestas, así como su contribución al pensamiento y a la comprensión
de la realidad actual, ya que la idea es contar con una noción que nos permita
establecer las diferencias conceptuales que existen a la hora de abordar la pro-
blemática social.
16
George Ritzer. Teoría sociológica moderna, p. 5.
34
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología
Periodo formativo
(1830-1900)
El nacimiento del pensamiento positivista implica y está relacionado con el espíritu
que prevaleció durante más de tres siglos (del xv al xviii), en el que el uso de la razón
desempeñó un papel determinante. El desarrollo del pensamiento tuvo como eje fun-
damental el avance del mercantilismo y el desarrollo industrial, sobre todo porque
construyeron la base de los descubrimientos científicos y el impulso tecnológico.
La fe en el progreso fue el instrumento ideológico que permitió enfrentar al
régimen e ideología católica de la Edad Media. La gestación del protestantismo y
su influencia en la organización social, para las cuales el centro de toda actividad
científica, económica, política, social o cultural, era el hombre y no Dios, fueron la
piedra fundamental de las concepciones de la historia moderna. Desde Maquiavelo,
hasta la Ilustración, el hombre recuperó su papel central en la construcción de su
destino, y pudo labrar las condiciones para transformar intensivamente la natura-
leza en su beneficio.
En el terreno político, el hecho de que el hombre tuviera conciencia de Figura 3.23
sus capacidades para transformar su entorno mediante el uso riguroso del
conocimiento, mediante la racionalización de todas sus actividades, le per-
mitió, hacia el siglo xviii, impulsar una forma de organización social y polí-
tica distinta, en la cual la decisión de gobernar y elegir a sus representantes
quedara en manos del pueblo. Este paso fue determinante para el futuro po-
lítico del mundo, ya que el siglo xviii fue el inicio de la decadencia de las
monarquías, la forma de gobierno que tenía dos características esenciales: el
poder recaía en un solo individuo, lo que se traducía en su uso arbitrario y
el sustento ideológico de esta forma de poder se basa en el origen divino de los
gobernantes. Por ello, la legitimización de la autoridad se sustentaba en la fe y
el temor religioso infundido al pueblo. El temor a Dios fue la base de la opre-
sión de los monarcas al pueblo y los privilegios de la nobleza o aristocracia.
Entre la revolución inglesa de 1688, hasta la francesa de 1789, pasando
por la guerra de independencia de las Trece Colonias norteamericanas, en
Napoleón se autoproclamó emperador de los franceses.
1774, la humanidad sentó las bases de un nuevo tipo de sociedad, cuyos prin-
cipios ideológicos de libertad e igualdad denotaban ya un modelo político,
económico y social distinto. Es hacia el siglo xix que el liberalismo inunda el mundo
político y económico, y sucede la consolidación de un nuevo orden mundial. El costo
fue que Europa estuviera inmersa en constantes guerras y revoluciones, lo cual en el
pensamiento social se tradujo en el surgimiento de dos tendencias: una que preten-
día continuar los movimientos revolucionarios para erradicar de manera definitiva
las diferencias sociales, cosa que el nuevo sistema no pudo lograr; y la otra, que pug-
naba por establecer sociedades estables porque consideraba que las revoluciones
habían sido nocivas para la humanidad y creía que la vuelta al pasado permitiría
lograr la estabilidad.
Pero el regreso ya no fue posible, y la humanidad no sólo transitó hacia otra
forma de organización social y política, sino que también, en el terreno económico,
sucedió un avance incontrolable del capitalismo, que hasta nuestros días continúa,
sobre todo con la diversificación de los mercados y basados en los avances tecnoló-
gicos. Tan sólo pensemos en la utilidad de las nuevas tecnologías y su importancia
en la globalización que vivimos.
Ahora bien, al siglo xix se le ha llamado “el siglo del nacimiento de las ciencias
sociales”. La sociología, en particular, estaba entonces presente en las explicaciones
y en la realización de diversas teorías, cuya diversidad y amplitud, además de la
multiplicación de los datos empíricos, provocaron que las ciencias sociales se frac-
cionaran y se formaran otras disciplinas.
Entre 1830 y 1842, Augusto Comte escribió su obra Curso de filosofía positivista,
con el objetivo de inaugurar y sintetizar una ciencia general de la vida humana, que
35
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SOCIOLOGÍA
36
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología
Sin duda todos esos triunfos tenían su lado oscuro, aunque éste no figurase en los
cuadros estadísticos. ¿Cómo se iba a encontrar una expresión cuantitativa para el
hecho, que pocos podrían negar hoy, de que la Revolución Industrial creó el mundo
más feo en el que el hombre jamás viviera, como lo demostraran las horrendas, su-
cias, malolientes y enlodadas calles de los barrios bajos de Manchester?17
Desde nuestro punto de vista, existieron diversos periodos revolucionarios, en
los que, en toda Europa, el sistema político-económico del antiguo régimen entró
en crisis. A partir de la Revolución Francesa, sucedieron una serie de movimientos
de rebeldía contra el absolutismo, los cuales fueron:
a) Las guerras de independencia libradas en 1810 a 1815 en las colonias españolas
americanas, además de los levantamientos en algunas partes de Europa como
España (Constitución de Cádiz), Alemania, etc., los cuales fueron influidos por
las ideas liberales.
b) A principios de la década de 1830, hubo diversas guerras locales y de tipo liberal,
de nuevo principalmente en Europa.
c) Para muchos historiadores, 1848 es el año revolucionario en el que la burguesía
inició el abandono de la violencia como medio para lograr las grandes transfor-
maciones, y se realizaron una serie de revoluciones, en las que las ideas socialis-
tas predominaron e intentaron frenarse.
Si en 1830 y 1848 las revueltas fueron sociales y la estable burguesía europea se
volvía más renuente a aceptarlas, en 1871 la revolución fue esencialmente socialis-
ta. Por primera vez, se intentaron implantar las ideas comunistas en una sociedad.
A esta revolución se le conoce como la Comuna de París.
La consolidación y el ascenso económico y político de la burguesía provocaron
la necesidad de ésta de buscar los medios para justificar la estabilidad política y que Figura 3.25
considerara la inviabilidad de la violencia como el medio adecuado para lograr la
igualdad y libertad individuales. Ante esta disyuntiva, la recién fundada sociología
adoptó la postura de evitar los movimientos sociales que transgredieran el orden
político liberal. Esta nueva ciencia, desde Comte, asumió el compromiso de mante-
ner el orden establecido y por ningún motivo fue partidaria de la violencia revolu-
cionaria para alcanzar sociedades más justas.
El surgimiento, la adaptación y la aceptación del pensamiento positivista en
Europa estuvieron vinculados con esa necesidad liberal de implementar principios
y regímenes. Por ejemplo, Leopoldo Zea alude a la aceptación del positivismo en
México de la manera siguiente:
En el siglo XIX las revueltas fueron
[…] una filosofía no es sino la expresión conceptual de una determinada circunstan- sociales, mientras que la burguesía
no las aceptaba del todo.
cia histórica, habrá que buscar las razones por las cuales fue posible la adopción del
positivismo de Comte en las especiales circunstancias de México.18
Zea nos propone entender y explicar una teoría en función de su contenido, así
como la razón de su nacimiento y adaptación en una época determinada. En otras
palabras, cuando se establece y acepta una forma de pensamiento, es porque se
necesita y será utilizada porque de lo contrario simplemente no existe; cualquier
propuesta no empírica es aplicable a una realidad precisa, porque si no es así, no
tiene razón de ser.
17
Eric John Hobsbawm. Las revoluciones burguesas, p. 527.
18
Leopoldo Zea. El positivismo en México: nacimiento, apogeo y decadencia, p. 39.
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SOCIOLOGÍA
logía y, sobre todo, con el fin de comprender por qué las propone, ya que él mismo
señala que esa ley de los tres estados inunda a la humanidad en cualquiera de sus
formas y en cualquiera de las explicaciones que se pretendan hacer de la realidad
social, lo cual explica de la siguiente manera:
[…] desde su primera y simple manifestación hasta nuestros días, creo haber descubierto
una gran ley fundamental, a la que se halla sometido por una necesidad invariable, sea
por las pruebas racionales suministradas por el conocimiento de nuestra organización,
sea sobrelas verificaciones históricas resultantes de un examen atento del pasado.
Reafirmando lo anterior y ahondando sobre esta idea, nuestra filosofía expresa
lo siguiente:
[…] Esta ley expresa que cada una de nuestras concepciones principales,
Figura 3.26 cada rama de nuestro conocimiento, pasa sucesivamente por tres estados
teóricos diversos: el estado teológico o ficticio; el estado metafísico o abstrac-
to, y el estado científico o positivo. En otros términos, el espíritu humano por
su naturaleza emplea sucesivamente, en cada una de sus investigaciones,
tres métodos de filosofar.19
El objetivo del espíritu europeo de principios del siglo xix fue encontrar la
paz y la felicidad a través del progreso prometido por el liberalismo. Augusto
Comte pertenecía a una familia pequeña burguesa, católica y monárquica,
por lo que al explicar el desarrollo de las sociedades, pensó en cómo justificar
la imposibilidad de las transformaciones y fundamentar la realización de un
progreso ininterrumpido. Por todo ello considera la necesidad de que el proce-
so de investigación científica pase necesariamente por tres momentos, cada
uno forma parte de una evolución, donde el inicio representa el pensamiento
elemental, y se llega hasta el más complejo; veamos cómo lo enuncia;
El objetivo de las revueltas que han existido
durante el paso del tiempo es encontrar la paz […] el primero es el punto de partida necesario de la inteligencia humana;
y felicidad a través del liberalismo. el tercero su estado fijo y definitivo; el segundo está destinado únicamente a
servir de transición.20
Según el pensamiento de Comte, la humanidad se había desarrollado en tres
etapas o edades cronológicas, y la última era su síntesis y correspondía a su máxi-
ma evolución. Así, esa ley de los tres estados no sólo rige el devenir de la humanidad
a través del tiempo, sino que también es vigente al momento de organizar la expli-
cación de la realidad social, incluso encauza la vida de los individuos.
Antes de describir los tres estadios, recordemos que en el siglo xix se resumen
tres siglos, y es bajo el sustento de la fe en el progreso como se consolidó la burgue-
sía europea. El fin último del planteamiento de esta ley se traduce en una visión que
niega la posibilidad de otra etapa, y está totalmente en contra no sólo de movimien-
tos sociales, sino de la propuesta socialista de eliminar al capitalismo.
Estado teológico o ficticio. Comte no hace ninguna delimitación cronológica ni es-
pecífica. No obstante que George Ritzer la sitúa hasta el año 1300, tampoco expresa
en qué sociedades particulares se dio este periodo, pero, por su explicación, pode-
mos afirmar que se refiere a la antigüedad grecorromana, que guarda prejuicios
hacia una época, ya que asegura:
[…] las ideas sobrenaturales sirven para ligar el pequeño número de observaciones
aisladas de que entonces se compone la ciencia.
y continúa:
[…] los hechos observados son explicados, es decir, vistos a priori, según hechos
inventados.21
19
Augusto Comte. La filosofía positiva, p. 34.
20
ídem.
21
Ídem.
38
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología
22
Ídem.
23
Ídem, p. 35.
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SOCIOLOGÍA
Teológica o ficticia
Dominan las ideas sobrenaturales. Hay
un grado mínimo de avance intelectual.
Metafísico o abstracto
Científico o positivo
La observación y el razonamiento cien-
tífico dominan hasta descubrir leyes
sociales. La ciencia puede puede refor-
mar la sociedad.
24
Ídem, p. 35.
25
Francisco Larroyo. Estudio introductorio a la filosofía positiva, p. XXXI.
40
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología
La sociología
Es importante destacar que para definir un modelo político positivista, fue indis-
pensable reorganizar las formas de explicar los fenómenos sociales y justificar las
posibilidades de controlar sus cambios, como ya se había hecho con la naturaleza a
través de las ciencias de esta área. Finalmente, como ya lo hemos señalado, Comte
es reflejo del optimismo por la ciencia de su tiempo.
La propuesta concreta de Comte fue integrar una “física social”, que se define
en los términos siguientes:
La física social es el estudio positivo del conjunto de las leyes fundamentales propias
de los fenómenos sociales […] La posibilidad de elaborar la ciencia social a la manera
de las ciencias positivas ya establecidas como también señalar el verdadero carácter
filosófico de ella.26 Figura 3.28
Y agrega como sus objetivos los siguientes:
[…] advertir con nitidez el sistema de operaciones sucesivas, filosóficas y prácticas
que han de liberar a la sociedad de su fatal tendencia a la disolución inminente y
conducirla de modo directo a una nueva organización más progresiva y sólida que
la asentada sobre la filosofía teológica.27
La importancia de Comte no se restringe al hecho de haber fundado la sociolo-
gía, sino que le incorpora ciertos rasgos distintivos en las perspectivas sociológicas
contemporáneas, los cuales se sustentan en el carácter científico de cualquier aná-
lisis social.
La herencia comtiana a la sociología se centra, según Franco Ferrarotti, en tres Franco Ferrarotti, sociólogo italiano.
aspectos: por una parte, en una fuerte tradición empírica, en la que casi se desco-
noce la subjetividad.
En segundo lugar, la sociología tiende a globalizarse, es decir, a buscar los facto-
res de coincidencia en un determinado sistema. Lo individual no forma parte de lo
complejo social, sino las fuerzas generales que hacen de las sociedades complejos
amplios y generales.
En tercer lugar y por último, un apartado conceptual y teórico que implica,
además, la imposibilidad de explicar la realidad social desde la influencia de algún
elemento en particular, y la necesidad de comprender las sociedades como genera-
lidades regidas por leyes de ese mismo tipo.
Esto se relaciona de manera estrecha con el espíritu de la época, en el cual se
buscó aplicar en las ciencias sociales, los métodos que en las ciencias naturales ha-
bían tenido éxito. No obstante, en las primeras también intervienen, de una manera Figura 3.29
determinante, el método histórico:
[…] en el que reside esencialmente, por la naturaleza de tal ciencia, la única base
fundamental en que realmente puede descansar el sistema de la lógica positivista.28
Es decir, en primera instancia, Comte marca el predominio de las ciencias natu-
rales, por su éxito a lo largo de varios siglos y, en segunda, considera la posibilidad
de cierta independencia, por parte de las ciencias sociales, ya que la crítica más
importante contra el positivismo fue el hecho de que consideraba a las sociedades
como organismos vivos o sistemas, por lo que era factible estudiarlos desde fuera.
En otros términos, para el positivismo cabe la posibilidad de que el sociólogo se
mantenga al margen de la realidad, que no esté involucrado en la dinámica social.
De lo anterior se desprende un problema que para Jürgen Habermas constituye una
de las bases fundamentales de la crítica al positivismo y que puntualiza así:
Jürgen Habermas, filósofo y
26
Ibídem, p. 54. sociólogo alemán.
27
Ídem.
28
Ídem.
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SOCIOLOGÍA
El progreso
La cuestión del progreso fue fundamental en el pensamiento de Comte, ya que la
última etapa de la historia de la humanidad estaba fundada en el progreso material
de las sociedades; entonces, las transformaciones debían darse en todos los niveles,
desde el económico hasta el cultural. Un ejemplo claro fue la creación del calenda-
rio positivista.
Elaborar un calendario positivista significaba proponer una transformación
cultural en la Europa del siglo xix, los meses se llamarían: Aristóteles, Descartes,
Shakespeare, Gutenberg, etc., como muestra de la fe positivista en la ciencia, el pro-
greso y el bienestar material.
Para Comte, sus contemporáneos vivían en un desorden moral e intelectual,
debido a las crisis sociales. Por ello percibían a su presente como una especie de des-
compensación y lucha entre la subjetividad y la razón. Su solución era restablecer
Figura 3.30
el orden bajo una nueva filosofía, a la que denominó positiva.
Comte vivió una época de inquietud que se manifestaba en las revoluciones de
varios países del viejo continente, lo cual para muchos no fue negativo, sino formó
parte de los movimientos sociales y políticos que permitieron la liberación de mu-
chos pueblos; pero para otros fue un estado de anarquía que debía organizarse y
reestructurarse con un nuevo espíritu.
Nuestro filósofo francés pensó que el acelerado desarrollo material incremen-
taría los niveles de vida individual y social. El hecho de pensar que los adelantos
científicos beneficiarían al hombre en su totalidad, resultó tan irreal como estar
seguro de que la distribución de los bienes creados sería equitativa. No contó con
Se creía que los niveles elevados que el capitalismo llegaría al extremo de enfrentarse a sí mismo por el monopolio
de desarrollo traerían bienestar de los bienes materiales.
individual y social.
Así, su fe en el progreso, su intento por construir una ciencia que estudiara los
aspectos sociales y su propuesta de reorganizar las sociedades, se apoyaron en su
empeño por restablecer el orden, sobre todo porque la época que le tocó vivir fue
muy compleja y violenta. Esto último fue obsesivo para Comte, al grado de rechazar
cualquier cambio social. A fin de alcanzar el progreso, propuso mantener una socie-
dad estática en el orden político y dinámica en el permanente desarrollo científico
y tecnológico.
Para Carlos Marx, el problema social se derivaba del aspecto económico, en
especial de la propiedad de los medios de producción; sin embargo, para Comte era
esencial la organización previa de las ideas; pensaba que la crisis social era básica-
mente intelectual. Por ello, con el hecho de reconstruir la evolución cultural de la
humanidad, pretendía señalar que el desarrollo del pensamiento podía llegar a su
culminación con el positivismo.
La mayor parte del pensamiento social ha tenido como objetivo fundamental
la felicidad del hombre, lo cual ha implicado que exista una multiplicidad de pro-
puestas. Particularmente en Comte, encontramos una idea de bienestar y felicidad
asociados al progreso que pudiera proporcionar el uso de la razón; para él, este
último elemento por sí mismo garantizaría y haría posible una sociedad justa e
igualitaria. El progreso y la evolución de la humanidad se encuentran en la última
etapa de la historia.
29
Jürgen Habermas. La lógica de las ciencias sociales, p. 65.
42
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología
30
Perry Anderson. Consideraciones sobre el marxismo occidental, p. 10.
31
Friedrich Engels. Del socialismo utópico al socialismo científico, p. 40.
32
Ibídem, p. 61.
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SOCIOLOGÍA
33
Pavlovich, Rozhin V. Introducción a la sociología marxista, p. 69.
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UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología
La lucha de clases
Para los sociólogos marxistas, la mayor aportación del ideólogo alemán es su teoría
de la lucha de clases, porque ésta es el motor del cambio social. La historia de la
humanidad siempre se ha determinado por la rebelión de explotados contra sus
explotadores, aspecto que conocieron economistas como Adam Smith y David Ri-
cardo, pero que no explicaron. Posteriormente, Marx señaló:
[…] 1) Que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas frases históricas
de desarrollo de la producción; 2) Que la lucha de clases conduce necesariamente a la
dictadura del proletariado: 3) Que esta dictadura no es de por sí más que el tránsito
hacia la abolición de todas las clases y hacia una nueva sociedad.34
Por tanto, la sociología marxista explica las clases y la lucha de clases a partir Adam Smith, economista y filósofo
de las relaciones de producción a lo largo de la historia económica, política e ideo- de origen escocés, además de ser
lógica. El factor más importante es el político, pues implica la lucha por el poder, en uno de los mayores exponentes de la
el caso de la clase obrera, por llegar a la dictadura del proletariado. economía clásica.
Pero existen perspectivas, como la de Joseph A. Shumpeter, que señala que “una
clase es una creación del investigador, y debe su existencia a un sentido organizador
de éste”.35 Por lo que expresa que resulta indispensable distinguir entre los que son Figura 3.35
los fenómenos sociales reales de los de la construcción científica. Con ello es im-
portante que tengamos mucho cuidado, sobre todo con tendencias radicales dentro
del marxismo, al momento de dar como un hecho que las clases sociales y la lucha
de clases son la realidad, y no construcciones teóricas que nos permiten facilitar la
explicación de esa realidad.
Asimismo, desde la visión de Schumpeter, también creemos sustancial conside-
rar que la pertenencia a una clase social no es una cuestión individual y que se dé
por voluntad propia, sino corresponde a una situación de clases; por ello, para este
mismo autor, es necesario comprender lo siguiente:
Una clase es algo más que una mera aglomeración de miembros de una clase. Es
algo por sí misma, y esto no puede ser reconocido por el comportamiento de uno de
sus miembros. Una clase tiene coincidencia de su identidad como un todo, se sublima
como un todo, tiene su vida particular, “espíritu” […] los miembros se comportan
entre sí de manera característicamente diferente de su conducta con respecto a los Joseph Schumpeter, economista
miembros de otras clases. Están en estrecha asociación, se comprenden mejor; traba- austro-estadounidense, se destacó
jan más fácilmente en colaboración; cierran filas y erigen barreras contra los ataques por sus investigaciones sobre el ciclo
exteriores a su medio […]36 económico.
34
Karl Marx y Friedrich Engels. Obras escogidas, p. 424.
35
Joseph A. Schumpeter. Imperialismo, clases sociales, p. 109.
36
Ibídem, p. 111.
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clases sociales, con cuatro problemas básicos: la naturaleza de las clases; la fun-
dación de la clase en el proceso vital del conjunto social; la cohesión de clase y la
formación de las clases.
Así, no es posible comprender a las clases sociales a partir exclusivamente del
aparato productivo, sino contemplar la posibilidad y la existencia de una diversidad
importante de aspectos, ya que podríamos tomar por ejemplo los metodológicos,
entre muchos otros.
46
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología
Por otra parte, la vida de Durkheim se delimitó por la situación de su país, Fran-
Figura 3.38
cia, y por el pensamiento de Comte. Vio cuando se estableció la Tercera República, la
incursión de Francia en América Latina, la Guerra Civil alemana, la Guerra Franco-
Prusiana y la derrota de Francia en dicho conflicto.
Incluso, citaremos una descripción de un biógrafo de Durkheim al referir minu-
ciosamente la realidad francesa después de la caída de Napoleón III y la llegada de
la III República:
“En los primeros días de la Tercera República, Francia se encontraba profundamente
dividida en torno a las cuestiones referentes a las relaciones entre Estado e Iglesia, al
laicismo, al clero, a la educación laica, así como a lo que afectaba a la forma republi-
cana de gobierno. Si eran muy numerosos los partidarios de las causas republicana
y laica y que afirmaban su fe en la ciencia positiva, no faltaban quienes reafirmaban
su fe y sostenían la causa de la Iglesia. De esta suerte, si bien algunos intelectua-
les consideraron la caída del Imperio como una liberación, otros contemplaban los
acontecimientos del año 70 al 71 como una circunstancia que exigía la reiteración de Napoleón III, último monarca que
su fe en Dios y en la Iglesia. Y no faltó un tercer grupo que, si se orientaba hacia la reinó sobre Francia en el año de 1852.
religión, adoptaba al mismo tiempo hacia la Iglesia y el clero una actitud crítica”.37
Esta situación en particular no dejó de afectar la postura de Durkheim, ya que
descendía de una familia de rabinos y él mismo, en un momento, no dejó de con-
templar la posibilidad de seguir el mismo camino.
Asimismo, en esta época se consolida el capitalismo y se transforma el libre
cambio en el acelerado crecimiento de los capitales, lo cual provocó el monopolio
económico y el acaparamiento de sus beneficios. De esta manera se presenta el im-
perialismo, fenómeno propio de los países europeos de finales del siglo xix.
No cabe duda que para Francia, la segunda mitad representó un retroceso y la
pérdida de credibilidad, sobre todo de su ideología de la defensa de la latinidad en
América, frente al avance de los sajones y protestantes, representados por Estados
Unidos. La derrota de franceses en México supuso el crecimiento, expansión y pre-
dominio de Norteamérica en el continente; iniciándose con ello el proceso de deca-
dencia paulatino del dominio europeo en el mundo.
Concepto de sociología
Antes de iniciar este apartado, solamente señalaremos que el desarrollo de la socio-
logía en Francia fue tan trascendente como el de la economía en Inglaterra. Hacia la
segunda parte del siglo xix, Gustavo Le Bon (1841-1931) y Gabriel Tarde (1843-1904)
intentaron fusionar el materialismo con el idealismo. Ellos, en términos generales,
plantearon una evolución de las sociedades, pero no en el sentido biológico, sino
dándoles un carácter de imitación de los sistemas anteriores, cuyas ideas rescatan.
Esto no es automático, pues se adapta a las circunstancias de cada época y lugar.
Durkheim, el más joven de los sociólogos de ese tiempo, rompió con la concep-
ción de que la sociedad era un organismo o una máquina. Al entenderla mediante
una dinámica distinta, para la cual son determinantes las manifestaciones de gru-
pos sociales, no necesariamente de los individuos susceptibles de analizarse, por
constituir una serie de características que predominan en una comunidad dada.
Por ejemplo, al tratar el fenómeno del suicidio, Durkheim lo considera normal y
con una función social específica, aun cuando para la mayoría resulte, psicológica-
mente, una actitud negativa y anormal.
Para que se logre entender lo anterior, propone, influido por el desarrollo de la
ciencia, un método sistemático de análisis para evitar las nociones vulgares, que
nos llevan a conclusiones equivocadas. Afirma que la actitud del sociólogo debe
ser similar a la del biólogo, químico o físico; pero que es pertinente comprender la
37
Harry Alpert. Durkheim, pp. 34-35.
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particularidad de los hechos sociales y, más aún, la dinámica propia de las comu-
nidades.
Así, el papel de la sociología será estudiar la sociedad: “...como un todo, en su
forma y en su materia, en sí mismo y por sí mismo, teniendo presente lo que tiene
de particular”.38
Incluso, para hacer hincapié en el objeto de estudio de nuestra materia, los al-
cances y limitaciones, señala las diferencias entre hechos sociales y psíquicos, entre
la psicología y la sociología.
Las manifestaciones sociales son la base de la tesis de Durkheim entonces, de-
pendiendo de cómo entienda el concepto de “manifestación social”, él determinará
su noción de la sociología. Por ejemplo, en toda sociedad existe un gran número de
fenómenos, de los cuales se pueden distinguir los que corresponden a las ciencias
naturales y los que competen a la sociología. Un fenómeno social es: “...toda manera
de hacer, fijada o no, susceptible de ejercer una coacción exterior sobre el individuo;
o bien, que es general en la extensión de una sociedad dada, conservando una exis-
tencia propia, independiente de sus manifestaciones individuales”.39
En Durkheim todavía hay influencia positivista, al indicar que la
Figura 3.39 actitud
a de un sociólogo debe ser la misma que la de un químico o un
físico.
f Sin embargo, es el primero que se dirige a considerar un hecho
social
s como una manifestación distinta de otros factores que afectan a
una
u comunidad; pero cuya competencia es de otras áreas.
Hacia la década de 1890, la sociología se populariza y determina
cualquier
c análisis de carácter social. En esa época, precisamente, se pu-
blican
b obras de Durkheim como Las reglas del método sociológico (1895) y
El
E suicidio (1897). Los escritos sociológicos se conocieron con frecuencia
hasta
h casi el inicio de la Primera Guerra Mundial.
No cabe duda que la sociología, en su primer momento, se asoció al
pensamiento
p conservador y para estar en condiciones de esclarecer la
postura
p de Durkheim, es necesario considerar que aunque no es posi-
Durante la Primera Guerra Mundial los escritos ble
b poner en cajones el pensamiento sociológico, su inclinación estuvo
sociológicos se conocieron con mayor profundidad. más
m cerca del conservadurismo, pero, como aseveran diversos autores,
fue
f de corte humanista y cultural. Incluso, si nos acercamos un poco
a llas ttemáticas,
áti veremos que los grandes temas de la sociología de aquella época
fueron los temas religiosos, la comunidad, la tradición y la autoridad, así como una
preocupación importante por sustentar los estudios en bases científicas y con un
objetivo racionalista.
Figura 3.40
Para Emilio Durkheim, la sociología no requiere acercarse al radicalismo de los
militantes socialistas, pero no deja de expresar a través de su trabajo que las socie-
dades del siglo xix están siendo sacudidas por tendencias como la industrialización,
el radicalismo político y la democracia; es necesario detenerse a reflexionar y en-
contrar solución a muchos de los problemas sociales.
488
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología
Por su parte, Max Weber escribe que la sociología es: “una ciencia que pretende
entender, interpretándola, la acción social para de esa manera explicarla causal-
mente en su desarrollo y efectos”.40 En esta definición, Weber señala a nuestra dis-
ciplina como ciencia, diferente a la concepción positivista, este último acercaba el
concepto al método y las técnicas de investigación de las ciencias naturales.
Para este teórico, la interpretación es muy importante, pues de ésta depende
que la sociología deje de verse como una descripción de la realidad “tal y como es”,
para considerarse como una ciencia con un objeto de estudio de naturaleza distinta
a los de otras ciencias, cuyo objeto de estudio son plantas, animales o fenómenos
físicos. Por ello, plantea construir una metodología propia, ya que la realidad social
es distinta, además de estar integrada por seres humanos.
La interpretación marca la diferencia, y en función de ésta se determinarán
los resultados, por lo que no es posible abarcar la realidad social en su totalidad, ni
mucho menos describirla, como ya aseveramos anteriormente, “tal y como es”. Para
Weber la comprensión, y no otros aspectos, es la base de las conclusiones de los es-
tudios sociológicos, ya que si bien es cierto que este pensador acepta la orientación
racionalista en la sociología, también afirma que es imposible negar la influencia
de “acciones reales” con características irracionales. Nada garantiza la racionalidad
40
Max Weber. Economía y sociedad, p. 5.
49
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SOCIOLOGÍA
Figura 3.42 De esta manera, Weber establece lo que no podría ser una ac-
ción social, como “la acción homogénea de muchos” o “la acción de
c
alguien influido por conductas de otros”.
En general, la sociología para Weber es una ciencia racional
cuya base es la significación; pero es necesario explicarla por el
c
método científico: “la sociología requiere una formulación precisa
m
como disciplina científica”.42
c
En resumen, y de acuerdo con Luis Aguilar, la síntesis y lo con-
creto fueron los principales parámetros para que Weber caracteri-
c
zara la sociología; pero también evitó “reñir violentamente con los
z
procedimientos de las ciencias naturales”, combinó la subjetividad
p
y el idealismo por la reflexión filosófica y social con las leyes y la
50
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología
explicación causal de las ciencias naturales y exactas. El mismo Aguilar Figura 3.43
dice: “Weber marchó en esta dirección, buscando conjuntar la ‘com-
prensión del sentido’... y la ‘explicación causal’..., que en la tradición
intelectual alemana corrían paralelas, como producto del enfrenta-
miento entre romanticismo e Ilustración”.43
Incluso, la teoría de George Ritzer es que al pensamiento alemán
del siglo xix podríamos encontrarle dos vertientes filosóficas: la hege-
liana y la kantiana. A Weber lo identifica con la segunda, además cons-
truye una analogía de cómo ambos pensadores tienen una visión seme-
jante de la realidad social, sobre todo cuando afirma lo siguiente: “Para
Kant el mundo era una mareante confusión de acontecimientos que
no podían conocerse directamente. Sólo se podía adquirir conocimiento
En la tradición intelectual alemana la comprensión y la
del mundo a través de procesos del pensamiento (léase racionalidad)
explicación iban juntas debido al enfrentamiento del
que filtraban, seleccionaban y categorizaban aquellos acontecimientos. romanticismo y la ilustración.
Kant diferenciaba el contenido del mundo real a partir de las formas
mediante las cuales podía ser comprendido”.44
Regresemos con Aguilar Villanueva, quien agrega que para justificar, digamos,
la fusión entre idealismo y materialismo: Considera además que sólo así se encuen-
tra la tan buscada originalidad y validez, autonomía y rigor, del método histórico y
sociológico, su constitución en ciencias estrictas y diversas tanto de las genéricas
“ciencias de la naturaleza”, como de las apoteóticas “filosofías de la historia”.45
Tipos ideales. Hemos visto que Max Weber transformó la construcción de la socio-
logía. Esto significa que dotó de una estructura explicativa nueva a nuestra materia
en particular, y a las ciencias sociales en general. Ello tuvo como fundamento una
actitud meticulosa a la hora de definir, como señala Julien Freund, en Sociología de
Max Weber, rigurosamente los conceptos que utilizaba, además de esclarecer las
diferentes clases de problemas y los niveles de un aspecto.
Por supuesto que lo anterior es posible apoyado en una idea precisa de la racio-
nalidad, la que Weber desarrolla y explica, según Freund, en los siguientes térmi-
nos: “...es el resultado de la especialización científica y de la diferenciación técnica
propia de la civilización occidental. Consiste en la organización de la vida, mediante
la división y coordinación de las diversas actividades, sobre la base de un estudio
preciso de las relaciones entre los hombres, con sus instrumentos y su medio am-
biente”.46 En otros términos, para Freund esta concepción de la racionalización es
una especie de sublimación o refinamiento ingenioso de la conducta de la vida y un
dominio creciente del mundo exterior.
De lo anterior podemos concluir que en Weber existe la idea de que en occi-
dente se gesta el pensamiento sobre la realidad social, desde una visión científica,
además de que constituye una perspectiva que nos permite ordenar esa realidad
difusa, anárquica y, en ocasiones, irracional y sin sentido. Finalmente, en este so-
ciólogo alemán persiste la idea de que el conocimiento se construye de acuerdo con
parámetros que copiamos de los modelos de las ciencias naturales.
Por todo lo anterior, para Weber, el mecanismo para estar en condiciones de
ordenar la realidad social, lo encontraremos en la racionalización y ello es posible
mediante la propuesta de conceptualizaciones que nos permitan identificar proble-
máticas específicas y con características particulares.
Los tipos ideales constituyen esas abstracciones de la realidad que nos permi-
ten ordenarla y sistematizarla, son las herramientas que admiten abstraer estos
elementos de la realidad. Todo lo anterior nos permitirá tener la certeza de que, si
bien es cierto que no podemos conocer la realidad en su totalidad, sí nos acercamos
y comprendemos la naturaleza de los fenómenos sociales.
43
Luis Fernando Aguilar. Weber la idea de ciencia social, p. 300.
44
Ritzer, 2002, p. 33.
45
Luis Fernando Aguilar, op. cit., p. 302.
46
Julien Freund. Sociología de Max Weber, p. 21.
51
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Asimismo, con su propuesta, Weber intenta que se estudien los aspectos socia-
les con un alto grado de credibilidad, lo cual es posible mediante una explicación
metódica, seria y científica.
En otro orden de ideas, la acción social es susceptible de analizarse, de acuerdo
con Weber, a través de una tipología; es decir, ordenándola para que se pueda com-
prender y explicar de una manera sistemática.
Los tipos ideales se construyen con características que nos permiten conocer
lo particular de los fenómenos y lo general de la estructura social, para explicar de
modo aproximado la realidad. Estos tipos ideales pueden referirse a fenómenos ra-
cionales o irracionales, como ya habíamos mencionado anteriormente.
Recapitulando, la sociología para Weber es un “sistema de conceptos”, y con
los tipos ideales podrá “ordenar de manera conceptual”, y “lógicamente correcta y
metodológicamente fecunda”, toda forma de organización social en un tiempo de-
terminado; es decir, en una circunstancia histórica precisa.
Los tipos ideales en sociología deben ser claros y científicamente comprensi-
bles, de lo contrario, lo más razonable es desecharlos. Esto está muy relacionado
con el hecho de considerar a la sociología comprensiva como el instrumento para
explicar la acción social, que es la de muchos individuos que manifiestan maneras
individuales de actuar. Así, Weber duda de la construcción de categorías con base en
acciones colectivas, sin tomar en cuenta la individualidad en los fenómenos sociales.
En resumen, los tipos ideales podrían entenderse como categorías subjetivas
con las que se procura comprender la intención de la acción del agente social. Tam-
bién son selectivos respecto a casos extremos, puros, de acción, y eliminan elemen-
tos que pueden provocar ambigüedad en ellos. Asimismo, son ins-
trumentos metodológicos que no pretenden ser un fin de la ciencia
Figura 3.44 y se asemejan a los actuales modelos de investigación.
Para concluir con Max Weber, diremos que su indagación socio-
lógica lo llevó a conciliar dos formas de abordar fenómenos distintos
como los sociales y los naturales, que se enfrentaron sobre todo en
la Ilustración y durante la mayor parte del siglo xix. Inclusive duran-
te buena parte del siglo xx continuó siendo una parte fundamental
en la discusión filosófica y epistemológica.
Su propuesta no fue una especulación, pues construyó una es-
tructura analítica que sirvió para proporcionar una aproximación a
la realidad social, sobre todo gracias a sus estudios históricos sobre
diversos sistemas sociales en diferentes etapas. Para ello, utilizó y
creó los conceptos que supuso adecuados. Su planteamiento de los
En el siglo XX, los globalifóbicos se oponen a la aldea tipos ideales no sólo forma parte de la reflexión, sino también del co-
global.
nocimiento histórico de las diversas formas de organización social.
52
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología
47
Para un mayor referente de esta tendencia, sobre todo en la sociología, revisamos la tesis de
licenciatura realizada por Olivia Araceli Aguilar Hernández en la Facultad de Trabajo social,
Sociología y Psicología de la Universidad Autónoma de Tlaxcala.
48
Agustín Cueva. Teoría social y procesos políticos en América Latina, p. 15.
49
André Gunder Frank. Capitalismo y subdesarrollo en América Latina, p. 308.
53
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50
Carlo Donolo, op. cit., p. 12.
54
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología
interpretaciones propias de las ciencias sociales en el siglo xx, ya que ello supo-
ne la renuncia a la visión generalizante del positivismo en su primer momento.
Así, Ferdinand Tönnies promueve una sociología pura, en contraposición a una
sociología aplicada; en esta última la interpretación constituye la base fundamental
de la construcción objetiva del conocimiento en los asuntos sociales. Por ello, existe
un abismo entre quienes consideran a las ciencias sociales como autónomas, pese
a su origen positivista, y quienes insisten en que la objetividad se relaciona con que
el científico social requiere mantenerse al margen de la problemática social.
Con lo anterior, pasamos a otro nivel en la discusión en cuanto a la objetividad
en sociología, ya que en muchos ámbitos se trata de dejar al margen la lucha ideo-
lógica que privaba en el mundo y ofrecer alternativas metodológicas.
Los conceptos fundamentales de Tönnies son la sociedad y la comunidad, en las
cuales se establece una relación psicológica e histórico-social. En la comunidad y la
sociedad hay una unidad de voluntad humana para asociarse y actuar, al establecer
criterios de convivencia. Ello implica un distanciamiento con la tradición individualis-
ta y con las concepciones donde la particularidad constituye el eje bajo el cual se de-
sarrollan no sólo las sociedades, sino donde también surgen los fenómenos sociales.
Para Leopoldo Von Wiese no existe una realidad sustantiva, sino un conjunto de
relaciones y procesos en los que las formas sociales son fundamentales; es decir, lo
importante en el análisis social es la manera en que los individuos se interrelacio-
nan, establecen vínculos y, finalmente, acciones sociales.
En este sentido, la doctrina política nacionalsocialista y fascista, con una fuerte
influencia del idealismo alemán del siglo xix, se orientó principalmente a despre-
ciar la democracia por su fuerte inclinación individualista y por su deliberación
parlamentaria, asociando lo anterior y considerando superior a una raza y aglutinar
ciertas aspiraciones en un solo partido y dirigente.
Ante esta perspectiva, el fascismo concentró en el Estado todas las formas de
poder y olvidó la individualidad, ya que iba en contra del interés del espíritu de la
comunidad, de la identidad colectiva; el derecho al voto y la libertad de expresión
contrariaban el interés común, argumentando con ello el beneficio de la nación y,
en consecuencia, el nacionalismo. Se invalidó la lucha de clases y se debía atacar lo
que no se identificase como propio y nacional.
A continuación explicamos brevemente las tendencias o ideas que más han in-
fluido, sin pretender ser exhaustivos, en el pensamiento sociológico del siglo xx. Ello
nos permitirá la comprensión de la teoría sociológica de nuestro tiempo y estar en
condiciones de pensar la sociología en nuestro presente tan complejo, incierto y sin Figura 3.48
contar con una idea clara sobre el futuro inmediato de la cuestión social.
55
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52
Niklas Luhmann. Introducción a la teoría de sistemas, pp. 27 y 28.
53
Ídem.
56
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología
54
Carlo Donolo, op. cit., p. 22.
57
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Ahora bien, ello nos lleva a considerar que para Merton existía una conceptuali-
zación de ciencia que había transitado por diversos momentos desde que en el siglo
xvii “los filósofos de la naturaleza” se vieron en la necesidad de construir toda una
legitimación y justificación de la existencia de la ciencia, sobre todo en el sentido
de que sus fines se justificaban en términos culturales, económicos e incluso por “la
glorificación de Dios”. Sucesivamente ha sido necesario articular diversas maneras
para probar la pertinencia de la ciencia. A continuación recuperaremos la forma en
que el sociólogo estadounidense percibe esta cuestión: “Después de un largo perio-
do de relativa seguridad, durante el cual la prosecución y difusión del conocimiento
se elevó a un importante lugar, si no al primer rango en la escala de valores cultura-
les, los científicos se ven obligados a justificar ante el hombre los modos de obrar de
la ciencia en el mundo moderno”. Merton piensa que este tránsito acelerado de la
ciencia la llevó a asumir una postura al margen de la sociedad, por lo que “se nece-
sitó un ataque frontal a la autonomía de la ciencia para convertir este aislamiento
confiado en una participación realista en el conflicto revolucionario de las culturas.
La discusión del problema ha llevado a la clarificación y reafirmación del ethos de la
ciencia moderna”.55
Bajo esta perspectiva, pese a la forma en que se caracteriza el pensamiento
de Merton, él considera que la ciencia, en el sentido más amplio del término, está
inmersa en una circunstancia que la determina, incluso va más allá y asevera la
necesidad de hacer conciencia de que la ciencia participa de la dinámica social,
además de que influye culturalmente en las sociedades.
Figura 3.51 La sociología en las décadas de 1940 y 1950, ya no era la misma del
siglo anterior. Se convirtió en una disciplina que se inclinaba gradualmen-
te a la tecnificación y al empirismo. Sin embargo, en los siguientes años
el marxismo cobró auge en los estudios sociológicos, debido al desencan-
to capitalista por la Segunda Guerra Mundial; los conflictos en el Medio
Oriente, Vietnam y Corea, así como el triunfo de la revolución socialista
en Cuba. Este contexto provocó automáticamente una simpatía entre los
jóvenes de los países occidentales hacia los regímenes socialistas durante
los la década de 1960, manifestó la crisis en credibilidad del capitalismo.
En la sociología se introdujo el marxismo y dio a su quehacer una al-
Debido a las guerras mundiales y los conflictos ternativa distinta, activa y crítica. El problema ya no sólo era metodológico
orientales, surgió una simpatía de los jóvenes de y teórico, sino de confrontación política para transformar las formas de
los países occidentales por el régimen socialista. organización y gobierno en otras más justas e igualitarias.
El marxismo tuvo un avance muy importante por representar una alternativa
que pudiera garantizar sociedades no solamente estables, sino con una profunda
vocación igualitaria, además de no volver a una guerra mundial, sobre todo si las
razones de ésta tuvieron como sustento los mercados y zonas de influencia econó-
mica mundial.
Este panorama no ayudó mucho a sociólogos como Merton, ya que se polari-
zaron las dos grandes tendencias y se acentuaron e ideologizaron sus elementos
básicos: por una parte, a la sociología estadounidense se le asoció directamente con
el positivismo y su empeño por justificar la existencia del capitalismo; por la otra, el
marxismo acentuó su visión sobre el futuro, donde la desarticulación del capitalis-
mo constituía su prioridad.
55
Robert Merton, “Science and technology in a democratic order”, p. 115.
58
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología
de sociólogos formados en las aulas y por ello las preocupaciones se relacionan más
con la teoría, la metodología y otros temas específicos.
Jürgen Habermas nació en Düsseldorf, Alemania; realizó sus estudios en
Gbttingen, Zurich y Bonn. Fue profesor de filosofía y sociología en Heidelberg, de
1961 a 1964, y posteriormente en Fráncfort hasta 1971. En la década de 1960, pero
sobre todo en la de 1970, desarrolló toda su teoría y, a principios de la década de
1980, ingresó en la Universidad Johann Wolfgang Goethe de Fráncfort.
La sociología según Habermas. La autorreflexión sociológica quizás es más fre-
cuente después de la segunda mitad del siglo xx. Esto no sólo implica teorizar y ha-
cer más compleja la metodología, sino analizar el desarrollo de la disciplina misma.
Ello permitirá contar con una visión de conjunto de la teoría sociológica, además de
esclarecer cuál ha sido el tratamiento conceptual y temático de nuestra disciplina.
El pensamiento de Habermas se desarrolla en este contexto, su idea es comple-
ja porque plantea y acepta una sociología comprensiva, retornando a Weber, para
que esta ciencia se transforme y después se conceptúe, junto con el fenómeno ana-
lizado de manera distinta.
Lo anterior significa que no es suficiente pensar que la época analizada influye
en los hechos y agentes del cambio, sino también en quienes reflexionan y elaboran
las formas de explicación; así como en el lenguaje y conceptualizaciones o termino-
logías utilizadas para elaborar el discurso explicativo.
La mayor contribución de Habermas a la sociología ha sido su teoría sobre la
esencia y su papel en las sociedades contemporáneas. También ha vinculado la re-
flexión sociológica con una práctica liberadora de la opresión capitalista. Para sus-
tentar sus principios, recupera la tradición idealista alemana y el marxismo.
La aportación de Habermas es teórica y cuestiona la hegemonía esta- Figura 3.52
dounidense en los estudios sociológicos, la teoría clásica y al marxismo en
creciente crisis.Se inclina en muchos de sus trabajos al estudio hermenéu-
tico del lenguaje.
Esto se debe a que, después de la Segunda Guerra Mundial, Estados
Unidos de Norteamérica logró influir en la política internacional y se con-
virtió en la nación más poderosa del mundo; pero su credibilidad y la del
capitalismo disminuyeron. Ello se manifestó en el creciente avance que
hubo del marxismo como modelo político alternativo (Corea, Vietnam y, en
América Latina, Cuba).
En las ciencias sociales se criticaron las dos ideologías hegemónicas: el
socialismo y el capitalismo. Con Habermas, esta crítica supera la simple neu-
tralidad y construye toda una forma de pensamiento que realiza una severa
crítica a quienes pretenden asumir una postura neutral, como es el caso del
positivismo, aseverando lo siguiente: “El valor descriptivo de las informacio- La Guerra de Vietnam fue un conflicto bélico que
nes científicas está fuera de toda duda; pero no hay que entenderlo como si enfrentó entre 1964 y 1975 a la República de
las teorías reflejaran hechos y relaciones entre hechos”.56 Vietnam, o Vietnam del Sur, y a los Estados Unidos,
contra la República Democrática de Vietnam, o
Es decir, es necesario articular una teoría fundamentada en el cuestio- Vietnam del Norte.
namiento del neopositivismo y el regreso al racionalismo.
Pero en algo Habermas está a favor, en modernizar las sociedades, cuando no
signifique exclusivamente “progreso técnico, crecimiento capitalista y administra-
ción racional”.57
Además, su tipo de modernización aparta la política de los avances tecnológi-
cos y científicos, ello quiere decir que está en la búsqueda de que la objetividad no
se involucre en la confrontación ideológica de los dos polos en el ámbito mundial.
56
Jürgen Habermas. La lógica de las ciencias sociales, p. 55.
57
Ibídem, p. 100.
59
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Figura 3.53 No obstante su postura teórica, sí realiza algunas precisiones con respecto a los
principios que sustentan al materialismo histórico, ya que nos dice que esta postura
descansa en dos elementos: en la generación y distribución de la riqueza y en los
mecanismos para ejercer el poder político.
Para ello realiza una serie de planteamientos, entre los más importantes está
el considerar a los sistemas sociales como reproductores de las relaciones sociales
y por ello las relaciones sociales habrán de reproducirse en condiciones de escasez.
Por otra parte, existe una conexión entre la riqueza y el poder, por ello el poder
se ejerce bajo un sistema normativo, que refleja una legitimación de la dominación
y un lenguaje que coaccione.
La Escuela de Fráncfort
Max Horkheimer, sociólogo alemán, La Escuela de Fráncfort es la manifestación de importantes pensadores en los cam-
famoso por su teoría crítica como pos de la filosofía, sociología y política. Se funda por decreto del Ministerio de Edu-
miembro de la escuela de Fráncfort. cación en Alemania, el 3 de febrero de 1923 y en él también participa el Instituto
de Investigaciones Sociales de la ciudad de Fráncfort, creado un año antes. Dicha
Escuela se logró gracias a la iniciativa de Manfred Gerlach desde 1922.
Figura 3.54 Pero el historiador Martín Jay dice que no podemos hablar de la Escuela de
Fráncfort sino hasta el regreso de sus integrantes después de la caída nazi en Ale-
mania, en la década de 1950. Ello implica toda una discusión sobre su carácter y las
implicaciones teóricas que pueda tener en la sociología.
La Escuela salió de la ciudad de Norteamérica a principios de la década 1930.
Sólo actuó en algunas ciudades de Europa como Ginebra y París, y en Estados Uni-
dos de Norteamérica. Esta situación se tradujo en considerar que esta tendencia
no podía ser homogénea ni podía tener una trascendencia sustancial en la teoría
sociológica del siglo xx.
A la escuela de Fráncfort se asocian nombres como Max Horkheimer (1895-
1973), su fundador; Theodor Wiesengrund-Adorno (1903-1966); Herbert Marcuse
(1903-1978); Walter Benjamin (1892-1940); Erich
Figura 3.56 Fromm (1900-1980), y Jürgen Habermas (1929- ).
Herbert Marcuse fue una de las Dentro de la sociología, la Escuela propone,
principales figuras de la escuela de fundamentalmente, recuperar la teoría crítica,
Fráncfort.
cuya polémica se intensificó con positivistas como
Karl Popper sobre todo en la década de 1960.
Figura 3.55
Habermas trata de concluir de manera de-
finitiva esa discusión al afirmar que el dualismo
ciencias sociales-ciencias naturales es un proble-
ma del siglo xix, y lo que se vive en el siglo xx es,
ante todo, una discusión metodológica y episte-
mológica.
60
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología
58
Román Gubern nació en Barcelona en 1934 y escribió el texto El eros electrónico; ha traba-
jado como investigador en el Massachusetts Institute of Technology y ha sido profesor en
la University of Southern California (los Ángeles) y en el California Institute of Technology
(Pasadena), director del Instituto Cervantes en Roma y Presidente de la Asociación Española
de Historiadores de Cine. Actualmente es catedrático de comunicación audiovisual, en la
Facultad de Ciencias de la Comunicación, de la Universidad Autónoma de Barcelona.
59
Román Gubert, Eros electrónico, p. 9.
61
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60
Carlo Donolo, op.cit., p. 70.
61
Los estudios sobre estos temas desde la sociología ya se están generalizando; no obstante
consideramos necesario avanzar sobre este aspecto, además resulta indispensable hacer un
balance de los alcances y trascendencia de ellos
62
Politólogo italiano que ha reflexionado sobre la influencia de los medios visuales en la for-
mación de las conductas en los individuos, sobre todo en su obra Homo Videns. La sociedad
teledirigida (1997).
63
Giovanni Sartori. Homo Videns. La sociedad teledirigida, p. 38.
64
Ídem.
62
UNIDAD 2 Origen y desarrollo de la sociología
nueva realidad social, y será necesario replantearnos las respuestas que pudiera dar
nuestra disciplina. Paradójicamente, una parte de la humanidad vive nuevas reali-
dades construidas a partir del predominio del mundus sensibilis, que necesariamente
los lleva a perder parte de su inteligencia.65
Ante este panorama, resulta fundamental para la sociología llevar a cabo el
análisis a partir de esta idea, ya que si bien es cierto que concepciones como la
democracia, el género, la libertad e igualdad no son conceptos acabados, sí las cons-
truimos y definimos a partir de nuestra visualización del mundo y las imágenes que
vemos, a través de los medios, sobre todo de la televisión, por lo que será necesario
tomar en cuenta esta nueva realidad.
Por otra parte, creemos que a partir de que el hombre ha considerado posible
construir una inteligencia artificial, se ha hecho prevalecer la tecnología sobre la
psique, traduciéndose en la hipótesis de que quizá la inteligencia pudiese construir-
se fuera del cuerpo humano.
Por supuesto que las implicaciones de todo ello se traducen en lo que Román
Gubern llama las implicaciones emocionales y afectivas de las sociedades postin-
dustriales, llegando a considerar que la evolución de la humanidad, tanto biológica
como social, ha transitado por un largo camino, y los medios de comunicación están
generando cambios culturales profundos; por ello, las consecuencias más desastro-
sas las padecen los países atrasados, en los que se vive una realidad y se discuten
temas que se visualizan a través de los medios, que muestran imágenes que corres-
ponden a otro mundo, a otras realidades.
Figura 3.60
65
Por inteligencia entenderíamos no exclusivamente la capacidad de adquirir y aplicar cono-
cimientos, sino de construir una percepción y comprender la realidad que percibimos, ya
que no todo se reduce a contemplar, a ver, sino también a tener la capacidad de entender y
explicar el mundo en que vivimos.
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Evaluación
Cuestionario:
1. Describe las circunstancias en que surge la sociología.
2. ¿Por qué el pensamiento está relacionado con su época o circunstancia?
3. ¿Por qué el pensamiento de Weber transforma la teoría sociológica?
4. ¿Cuándo comienza la sociología a transformarse en una profesión que se estudia en las
universidades?
5. ¿Crees que se pueda hablar de una crisis de la sociología en la actualidad? ¿Por qué?
Bibliografía
Aguilar Villanueva, Luis Fernando. Weber: La idea de ciencia social, México, unam-
Miguel Angel Porrúa, primera edición, 1989, p. 817.
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