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Matrimonio: Símbolo de Cristo e Iglesia

Este documento discute el matrimonio como un símbolo del matrimonio entre Cristo y su iglesia. Primero, resume cómo Cristo bendijo el matrimonio en las bodas de Caná a través de su primer milagro. Segundo, describe cómo Dios escogió a Israel como su esposa pero fue traicionado por su infidelidad, aunque prometió reconciliarse. Tercero, señala que la iglesia no es diferente a Israel, ya que a veces busca otros dioses a pesar de que Cristo la ama y ofrece perdón.
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Matrimonio: Símbolo de Cristo e Iglesia

Este documento discute el matrimonio como un símbolo del matrimonio entre Cristo y su iglesia. Primero, resume cómo Cristo bendijo el matrimonio en las bodas de Caná a través de su primer milagro. Segundo, describe cómo Dios escogió a Israel como su esposa pero fue traicionado por su infidelidad, aunque prometió reconciliarse. Tercero, señala que la iglesia no es diferente a Israel, ya que a veces busca otros dioses a pesar de que Cristo la ama y ofrece perdón.
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2do domingo de después de Epifanía (16 de enero)

Isaías 62:1-5; Efesios 5:22-33; Salmo 128 San Juan 2:1-11


EL MATRIMONIO, SIMBOLO DEL
MATRIMONIO DE CRISTO Y SU IGLESIA

+ En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén


o Intro: El matrimonio en nuestra sociedad
Hoy en día en nuestra sociedad hablar del matrimonio es tema de burla y hasta
de ofensa para algunos. Recuerdo cuando les dijimos a nuestra familia sobre
nuestro deseo de casarnos. Uno de mis hermanos me dijo ¿Por qué quieren
suicidarse? Y nuestros papás dijeron ¿Acaso estas embarazada Yolanda?
De la misma forma cuando dictamos charlas para los matrimonios en crisis, las
personas no asisten a las charlas, se ponen a la defensiva, y no quieren hablar
del tema. Hermanos, como iglesia debemos defender el matrimonio, enseñarlo
a nuestros hijos, y honrarlo Como Cristo lo honró. Jesús no despreció el
matrimonio, sino que, aceptó la invitación con su madre y sus discípulos, asistió
de buena gana e hizo el primero de sus milagros.
1. Cristo bendice el matrimonio con su presencia en las bodas de Caná

Que Dios se haga presente una boda ya es motivo de mucha honra. ¿Quién de
nosotros no quisiera que Jesús esté presente corporalmente en nuestro
casamiento? Me imagino que todos. Jesús asiste a nuestro matrimonio
espiritualmente cuando invocamos su nombre. En esta boda Jesús no se quedó
como un simple invitado, sino que bendijo su matrimonio haciendo su primer
milagro, convirtió el agua en vino.
Cuando estamos casados Cristo nos bendice de muchas maneras: con amor
entre esposos, con hijos, con bienes materiales, con abundancia, y sobre todo
con su Palabra. Dios puso su Palabra para que sea la joya más preciada en el
matrimonio de manera que tú tengas la seguridad que Tú esposa o esposo es
agradable a Dios. La Palabra de Dios es como una corona, la cual te dice tu
esposo es el rey de tu hogar, tu esposa es la reina del hogar, legítimo a quien
puedes confiarle todas las cosas. Sin embargo, quien no tiene la Palabra de
Dios, es decir, otras mujeres o otros hombres, ellos son despreciables,
prohibidos, y repugnantes a los ojos de Dios.
En el matrimonio Dios nos exhorta dos cosas: Que seamos fieles el uno con el
otro y que cumplamos los votos que hicimos a nuestro esposo o esposa delante
de Dios y delante de la congregación: “Yo te prometo fidelidad, en la pobreza y
en la riqueza, en la salud y en la enfermedad hasta que la muerte nos separé.”
La iglesia debe salir en defensa del matrimonio
La iglesia debe salir en defensa del matrimonio, dar el ejemplo a la sociedad y a
nuestros hijos. Y por el contrario no dejarse llevar por los engaños del mundo.
En el mundo escuchamos palabras como “para que te estás casando si te vas a
divorciar. Además el divorcio es más costoso. Mejor convivan nomás” “No te
cases porque perderas tu libertad, ya no saldrás con tus amigos”.
El diablo es enemigos del matrimonio. El diablo vino para mentir, matar y
destruir. Y pone cizaña en nuestro matrimonio como mentiras entre los
cónyuges, palabras hirientes, y seduce con otra mujer u hombre para cometer
adulterio. Recuerden que el adulterio no solo es el acto de cometerlo, sino que
podemos cometer adulterio en palabras, en pensamientos, viendo en las redes
sociales pornografía. Esto es muy peligroso para los matrimonios porque puede
destruir su matrimonio.
La iglesia debe ser firme en esto y enseñar que los miembros que están
conviviendo juntos sin estar casados, ni los están viviendo en adulterio no
pueden recibir la Santa Cena, porque están viviendo en pecado de adulterio y
fornicación. Y no lo van a recibir hasta que se arrepientan y se casen. Y el
adultero hasta que no confiese su pecado y busque el perdón de su esposa. Así
el Señor advierte de aquellos que participan de la Santa Cena de manera
indigna, serán condenados. (1 Corintios 11:27ss)
Con esto solo se les pide que sean cristianos. Porque aquel que es cristiano y
tiene fe, obedece la Palabra de Dios y va por sus caminos. Pero aquel que es
convive sin estar casado o comete adulterio, desprecia la Palabra de Dios, y
hace lo que se le antoja.
2.Dios escogió al Pueblo de Israel como esposa, pero fue traicionado.

Dios desprecia tanto la infidelidad porque el mismo sufrió la infidelidad de su


pueblo Israel. En Ezequiel 16, Dios describe su relación con su pueblo como un
matrimonio, Él es como un esposo para el pueblo Israel. (por favor en sus casas
cuando tengas tiempo lean todo el capítulo de Ez. 16). Israel, cuando era una
niña fue rechazada y huérfana, Dios la escogió y la cuido, y esto hace referencia
a su pasado gentil y pagano cuando Dios llamó a los patriarcas Abram, Isaac y
Jacob. Después, Dios la desposó haciendo un pacto con ella como una boda, y
esto hace referencia a la liberación de Egipto y al pacto en el monte Sinaí. La
purificó y la adorno como una reina, y esto nos dice cuando Dios instituyó el
templo, los sacrificios, sacerdotes, y reyes. Pero ella, muy hermosa, confió en
su belleza y se prostituyo con otros señores; esto hace referencia a la idolatría y
culto a otros dioses que cometieron los reyes de Israel. Por eso, El Señor la
castigó y la repudió, El Señor destruyó al pueblo de Israel, y la llevó al exilio
como una esclava. El profeta Ezequiel cuenta la trágica historia de la infidelidad
de su pueblo, yendo atrás de otros dioses y despreciando a su Señor, que
siempre los amó, le fue fiel, y le dio todo para que sea feliz y bella.

Sin embargo, la historia no termina allí. El Señor promete que un día volverá a
desposar a la adúltera. La perdonará y la purificará de su contaminación. Este
tiempo de reconciliación estará marcado por la productividad de la tierra, y la
abundancia de frutos como pan, vino y aceite.

Esta promesa es cumplida cuando Cristo viene al mundo a rescatar y


reconciliarse con su esposa. La ama con tanto amor, que entrega su propia vida
en la cruz para lograr su perdón. Hace un nuevo pacto con ella, un pacto de
amor en su sangre, para purificarla y limpiarla de toda mancha y arruga, para
presentarla como una mujer gloriosa, hermosa, adornada de su justicia, pureza
y santidad.

La iglesia no es diferente a Israel: busca a otros dioses


La historia de Israel, no es diferente al de la iglesia, Nosotros, los gentiles,
pueblo no judío también fuimos rescatados y escogidos por Cristo, rescatados
de dioses paganos como el Sol, la Luna, y la Pachamama. En nuestro Bautismo,
fuimos limpiados y adornados con la justicia de Cristo, santidad y pureza. Cristo
nos dio el perdón, la vida eterna y salvación, Sin embargo, a veces somos
infieles a Dios y buscamos otros dioses, como el dinero, fama, placeres. Nos
llenamos de orgullo y olvidamos a Dios. Despreciamos todo lo que Dios nos ha
dado en Cristo, y nos prostituimos con otros dioses. Pero de la misma forma
que Cristo hizo con su pueblo Israel, lo hace con nosotros. Quiere rescatarnos
nuevamente y entregarnos su perdón. Renueva su pacto de amor, cada vez
que nos ofrece su cuerpo y su sangre para el perdón de nuestros pecados. Y
nos promete que nos dará una corona celestial, ropa celestial, mansiones
celestiales, y una boda en los cielos que no tiene fin.

Conclusión

Hermanos, Cristo nos da un ejemplo a los esposos que lo que debe reinar en
nuestros matrimonios es el perdón. Por supuesto que habrá problemas,
discusiones, toda clase de pecados, pero, así como Dios trato con nosotros, con
amor, con perdón, y buscando la reconciliación, de la misma forma nosotros
debemos tratar con nuestra pareja. Con amor, respeto, honra, fidelidad,
compromiso.
Que nuestros matrimonios puedan ser fieles a Cristo, que confiemos en sus
promesas, que le pidamos en oración por nuestros problemas y busquemos
ayuda. Que juntos podamos alabarle, servirle y obedecerle a nuestro Dios.
Amén.

+La paz que sobrepasa todo entendimiento humano, guarde sus mentes y
corazones en Cristo Jesús (Filipenses 4:7)

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