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Platón y Aristóteles: Justicia y Gobierno

1.3 Platón sus conceptos de justicia y régimen de gobierno, 1.4 Aristóteles sus conceptos de justicia y régimen de gobierno,
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Universidad Autónoma de Baja California

Facultad de Ciencias Sociales y Políticas

Teoría Política

Actividad 2

Arcadio López Razo

Pérez Rodríguez Guillermo

Mexicali, Baja California, 14 de febrero del 2022


Platón sus conceptos de justicia y régimen de gobierno.

En su primer de La República, Platón no que la relación entre ley y razón, que estos
conceptos son, lo que no permite dilucidar si una ciudad es justa o no, pues dice que,
en primer lugar, solo puede ser aceptada como tal si pasa la prueba de la razón y en
segundo lugar, una ley sólo puede ser tal y ser creadora de justicia si es acatada por
todos y cada uno actúa realmente orientado por ella, pues el problema de la justicia,
como veremos, tiene que ver con la forma de vida que cada uno elija, y al hacerlo,
indirectamente se está eligiendo, o mejor, determinando el modo de vida de los otros.

Como nos dice Platón, la justicia es inseparable de la actitud asumida frente a


los otros, sean hombres o dioses. La justicia implica en primer lugar una relación con
otros, y en la satisfacción de esta relación se obtiene una paz interior. Para Platón
todas las virtudes se basan en la justicia, y la justicia se basa en la idea del bien, el
cual es la armonía del mundo.

Entonces la justicia consiste en el perfecto ordenamiento de las tres almas, es


decir, cuando cada una desarrolla las virtudes que le son propias: el alma racional, la
prudencia el alma concupiscible, la templanza el alma irascible, la fortaleza. Cuando
estos presupuestos se dan, se llega a la felicidad a través de la virtud. No obstante,
Platón mantuvo siempre la afirmación de que debe ser la razón la que gobierne y que
el único medio que nos puede llevar a la justicia, y por tanto a la felicidad, es la
educación.

Para Platón el imperio de la justicia deviene necesariamente en la prevalencia


de la felicidad. Por ello es que el Estado tiene como misión promover ambas
cuestiones, sobre todo porque la felicidad en la cual desemboca la teoría platónica es
la de la sociedad entera (haciendo abstracción de la felicidad personal o individual).
La justicia y la felicidad son entonces, la justicia y la felicidad de la comunidad entera;
es decir, de la ciudad-estado en su conjunto.
Platón rechazó, así mismo, la concepción de la justicia como el mero
restablecimiento del equilibrio perdido por algún exceso. No es la justicia, para él,
simple compensación ante un daño sufrido. Justicia para Platón es más bien, y sobre
todo, rectitud. Esto equivale a decir que absolutamente todo en la ciudad-estado debe
responder y corresponder al orden ideal, descubierto por la vía racional por el filósofo-
gobernante.

La justicia en el régimen aristocrático no es distinta en nada de la justicia en


los regímenes democráticos o tiránicos. La característica común a todos ellos es,
según Trasímaco, que cada uno busca afirmar mediante su sistema legal, la
conveniencia y el provecho de los que detentan el poder en cada caso.

Por otro lado, la injusticia hace feliz a la ciudad o individuo que la elige como
guía. Quien afirma esto toma los aspectos externos y visibles como lo decisivo. Un
régimen injusto o un grupo que rige injustamente puede tener pequeños éxitos
políticos, conservar el poder por un tiempo, pero justamente a costa de destruir la vida
humana y los valores que la hacen posible. Legítimo es, para Sócrates, únicamente un
régimen político que posibilita la concordia y la amistad entre sus ciudadanos y esto
es posible porque cada uno sabe que de su obrar depende no sólo su bienestar y el del
otro y que sólo en la medida en que posibilite el del otro está posibilitando a su vez el
propio.

Quien verdaderamente ejerce una profesión, cuando la ejerce conscientemente,


busca no su propio provecho, sino el de aquél o aquello de lo que se ocupa. El
verdadero regente, si lo es, debe buscar el bienestar de aquellos bajo su gobierno.
Quien gobierna para su propio provecho no es, pues, un verdadero gobernante.
Aristóteles sus conceptos de justicia y régimen de gobierno.

Aristóteles afirma que la justicia universal representa la suma de las virtudes en las
relaciones sociales; en cambio, la justicia particular es una parte del total de las
virtudes, que tiene como objeto la distribución e intercambio de bienes, así como la
violación de las normas que presiden dichas actividades.

De suerte que es evidente que, al lado de la injusticia total, hay una parcial
sinónima de ella, pues su definición está dentro del mismo género; ambas pues tienen
la fuerza de ser definitivas con relación al prójimo, pero una tiene por objeto el honor
o el dinero o la seguridad o algo que incluya todo esto, y tiene por móvil el placer que
procede de la ganancia, mientras que la otra se refiere a todo cuanto interesa al ser
humano virtuoso

Lo que se debe hacer y no hacer se define, en efecto, en relación a la comunidad


o en relación a uno de sus miembros. Y, por eso, respecto de los delitos y los actos
justos, son dos los modos como cabe cometer injusticia o bien hacer acciones justas,
según, efectivamente, a uno sólo y determinado sujeto o a la comunidad. Porque el
que comete adulterio y el que hiere hace injusticia a un sujeto determinado, mientras
que el que no cumple sus deberes militares se la hace a la comunidad.

En relación con el tema de la justicia universal, ante todo es menester advertir


que Aristóteles reflexiona desde un contexto social en donde no existe un amplio
desarrollo del proceso de diferenciación funcional de la sociedad, como sucede en la
modernidad. Por ello, cuando él habla de las leyes se refiere a todas las normas que
regulan las relaciones sociales, es decir, no sólo habla del sistema jurídico, sino
también de las costumbres en general. Precisamente, utiliza la noción de justicia
universal porque "las leyes hablan de todas las cosas y tratan de realizar lo que
conviene a todos. Sin embargo, en la Grecia clásica ya se establece una diferenciación
entre las costumbres en general y aquellas leyes escritas que conforman lo que
Aristóteles llama la justicia política. Esta diferenciación corresponde a la distinción
entre Oikos y polis. En el mito de Prometeo y Epimeteo, que narra Platón en el
Protágoras, se plantea que, si bien los hombres son espontáneamente sociales, sólo se
convierten en seres políticos cuando tienen la capacidad de reunirse para definir
conscientemente aquellas leyes que definen sus fines e identidad común, es decir,
cuando adquieren el sentido de la justicia y del pudor. De acuerdo con Aristóteles, los
seres humanos son por naturaleza animales políticos potencialmente. Esta
potencialidad política se actualiza cuando constituyen, mediante la actividad conjunta,
las polis. La justicia universal, por tanto, se refiere fundamentalmente al conjunto de
leyes que representan los muros espirituales de las polis y en las que se condensa el
bien común.

Aristóteles parte del supuesto de que la legalidad implica la justicia, pues las
leyes introducen un orden que hace posible no sólo la convivencia, sino también la
aspiración de alcanzar una vida buena. Aunque el conjunto de normas imperantes en
una sociedad concreta no cumpla plenamente con las exigencias de la justicia, su mera
eficacia ya implica un mayor grado de justicia en comparación con aquellas
sociedades en donde no existe una legalidad definida o donde ésta no se respeta. Para
Aristóteles el concepto de legalidad presupone no sólo una regularidad en las
conductas, sino también una referencia a la justicia. Porque la ley contiene el mandato
de vivir conforme a la virtud y la prohibición de comportarse de manera viciosa. Como
dirá más tarde San Agustín la diferencia entre las leyes y las órdenes dadas por un
ladrón es que en las primeras existe una demanda de justicia, de la que emana su
autoridad.

En tanto las leyes representan el principal medio para formar a los individuos
como miembros de la sociedad en general y como ciudadanos en particular, todos
deben obedecerlas. De acuerdo con Aristóteles el mejor gobierno es el gobierno de
las leyes; pues, la única otra alternativa a este último sería el gobierno de un ser
infinitamente sabio, capaz de controlar plenamente sus pasiones, lo que, como el
propio Platón reconoció, no es una alternativa real o viable en el mundo humano.
La relación indisoluble entre política y equidad se hace patente, por ejemplo,
cuando Aristóteles examina el problema de la inestabilidad de los regímenes políticos.
Gran parte de las transformaciones del orden político de las sociedades son efecto de
las discordias internas propiciadas por la desigualdad, Aristóteles advierte que esta
desigualdad no se presenta como tal en las polis, pues ello sería contradecir la
exigencia de igualdad propia de este ámbito social. Lo que sucede es que existen
diversos sentidos de la igualdad. Aristóteles distingue dos de ellos: “Pero la igualdad
es de dos clases: La igualdad numérica e igualdad según el mérito. Entiendo por
numérica lo que es idéntico o igual en cantidad o igual en cantidad o tamaño, y según
el mérito lo que es igual en proporción.”. De esta manera, normalmente los grupos en
pugna defienden distintas concepciones de la igualdad.

En primer lugar, se debe establecer el principio de que muchos son los


regímenes existentes y si bien todos están de acuerdo en la justicia y la igualdad
proporcional, no las alcanzan, como ya se ha dicho anteriormente. La democracia
surgió de creer que los que son iguales en un aspecto cualquiera son iguales. Y la
oligarquía de suponer que los que son desiguales en bienes en un solo punto son
desiguales en todo. Así pues, todos tienen cierta justicia, pero desde el punto de vista
absoluto están en el error. Y por esta razón, cuando unos u otros no participan del
poder según la concepción que cada uno tiene, se sublevan.
Cuadro comparativo de las ideas de Platón y Aristóteles.

Platón Aristóteles
Consideraba a la justicia como una idea Decía que cada sociedad tienes sus
universal y como una virtud. delimitaciones específicas a la que es
justicia y lo que es justo, y que era una
herramienta para alcanzar la felicidad.
Sociedad ideal en la que cada clase de Analiza y observa los hechos políticos
ciudadanos debe cumplir su función reales, y clasifica las formas de gobierno
propia, y de acuerdo con la parte del en virtud del fin al que tienden, según
alma que predomine en su ser, su virtud tiendan al bien común o al interés
propia. Los artesanos se encargarán de la particular. Pero no le interesa una
producción de los bienes, y su virtud será clasificación abstracta si no buscar la
la templanza, los guerreros se estabilidad en un régimen, la clase media
encargarán de la defensiva y su virtud actúa como factor estabilizador de la
será la fortaleza, y los filósofos deberán sociedad. El régimen ideal será la mezcla
gobernar y su virtud será la sabiduría o entre oligarquía y democracia en una
prudencia. Si cada uno cumple de sociedad donde la clase media sea la más
manera virtuosa su función se dará el abundante. Sin embargo, Aristóteles
equilibrio o justica social. En la solo considera ciudadanos a los hombres
Republica ideal da igualdad de derechos libres que no se dedican al trabajo
y deberes a hombres y mujeres. manual, descontando también de entre
estos, esclavos y mujeres. Para
Aristóteles el ser humano es
esencialmente político, tiene un ser
social, es decir, puede realizar sus
potencialidades en sociedad.

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