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Microempresa de Productos para Farmacia

El documento describe el complejo proceso de fabricación de medicamentos, especialmente los de alta especialización. Estos requieren tecnología avanzada y personal altamente calificado para controlar cada parámetro del proceso de producción en instalaciones especializadas. El proceso incluye 7 fases: pesaje, granulación, secado, tamizado, mezclado, compresión y en algunos casos recubrimiento, para fabricar los medicamentos de manera segura y eficaz.

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Microempresa de Productos para Farmacia

El documento describe el complejo proceso de fabricación de medicamentos, especialmente los de alta especialización. Estos requieren tecnología avanzada y personal altamente calificado para controlar cada parámetro del proceso de producción en instalaciones especializadas. El proceso incluye 7 fases: pesaje, granulación, secado, tamizado, mezclado, compresión y en algunos casos recubrimiento, para fabricar los medicamentos de manera segura y eficaz.

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¿Cómo se fabrica un medicamento?

Todos estamos acostumbrados a disponer en la farmacia de los distintos


tratamientos que necesitamos. Pero, ¿qué hay detrás de ellos?

Antes de llegar a nuestras manos, los medicamentos requieren de un


proceso de desarrollo, fabricación y acondicionamiento complejo, que
implica aún un mayor nivel de dificultad en el caso, por ejemplo, de
determinados medicamentos de alta especialización como los utilizados en
áreas de oncología y trasplantes.

¿Qué son los medicamentos de alta especialización?


Además de los medicamentos genéricos que todos podemos tener a mano
en nuestro botiquín habitual, como son el ibuprofeno o el paracetamol,
también existen medicamentos genéricos de alta especialización, que son
aquellos destinados a áreas como oncología, trasplantes o
endocrinología. La fabricación a gran escala de este tipo de fármacos
cuenta con una gran relevancia social, pues hace accesibles a la población
tratamientos que, de otra manera, tendrían un coste muy elevado para el
ciudadano.

Su desarrollo farmacéutico y clínico exige tecnologías avanzadas que


permitan controlar todos los parámetros del proceso de producción.
Además, este tipo de medicamentos exige que los principios activos se
trabajen en circuito cerrado y por parte de profesionales altamente
cualificados. Para trabajar en óptimas condiciones, los profesionales
disponen de equipos de protección individual como sistemas autónomos de
respiración y buzos especialmente adaptados.

Este personal especializado controla el proceso de producción desde el


momento en el que comienza la fabricación hasta la fabricación del último
estuche.

¿En qué tipo de instalaciones se fabrican estos


fármacos?
Los medicamentos de alta especialización se fabrican en instalaciones
especiales, que cuentan con tecnología puntera y con los últimos sistemas
en climatización, calidad y seguridad, para garantizar que el producto
cuenta con las condiciones óptimas para su manipulado y mantenimiento, y
que los profesionales están totalmente protegidos.
En su unidad de Genéricos de Alta Especialización (GAE), en Olloki
(Navarra), Cinfa fabrica cada año 60 millones de comprimidos y cápsulas
de fármacos indicados para el tratamiento del cáncer de pecho y de
próstata o para evitar el rechazo tras los trasplantes de hígado o riñón.
Así, la planta se divide en distintas salas donde se fabrica un único
producto cada vez, con unos protocolos de limpieza muy exigentes y un
sistema de climatización automatizado que purifica el aire a través de
filtros de alta eficiencia. De esta manera, se retiene la práctica totalidad
de las partículas del aire, asegurando que tanto el aire que entra como el
que sale de la planta lo hace totalmente limpio. Así mismo, mediante el
control de las presiones, se re direccionan los flujos de aire, lo que
permite aislar las salas donde se desarrollan las diferentes fases del
proceso, además de controlar su temperatura y humedad.
Por último, cada sala cuenta con un equipo de fabricación controlado por
ordenador que gestiona cada fase, tanto de fabricación como de limpieza
automática.

¿Cuáles son las fases del proceso de fabricación?


El proceso de fabricación de un medicamento se divide en siete fases:

1. Pesaje. En primer lugar, se fraccionan y pesan con extrema


precisión los principios activos y los excipientes necesarios para la
fabricación de un lote de medicamentos, siguiendo en todos los casos
las cantidades indicadas en la fórmula de cada especialidad.
2. Granulación. En esta fase, el principio activo y los excipientes se
mezclan con una solución para formar el granulado húmedo. Para
lograr una mezcla perfecta, el equipo cuenta con dos agitadores que
pueden girar a una velocidad superior a 200 revoluciones por minuto.
3. Secado. Durante el secado, se extrae esta solución para obtener
un granulado con el grado de humedad adecuado. El secado se realiza
con aire caliente y filtrado, para lo que se llegan a utilizar hasta
800 metros cúbicos de aire cada hora.
4. Tamizado. El objetivo de esta fase es obtener siempre el tamaño
de gránulo adecuado para cada medicamento.
5. Mezclado. Al granulado, se le añaden los excipientes necesarios
para su compresión, y luego se mezcla hasta que queda
perfectamente homogéneo. En este proceso, se controlan dos
parámetros específicos para cada especialidad: la velocidad y el
tiempo de giro del depósito.
6. Compresión. El granulado obtenido tras el mezclado es sometido a
presión para obtener los comprimidos. En esta fase, se controlan en
tiempo real el cien por cien de los comprimidos producidos y se
realiza también control estadístico de su peso, dureza y dimensión.
El equipo con el que se trabaja cuenta con una velocidad de 8.000
comprimidos por hora.
7. Recubrimiento. En algunos casos, los comprimidos se recubren con
una película de polímero, que se aplica mediante un sistema de
pistolas atomizadoras. Este recubrimiento constituye una barrera
entre el comprimido y el ambiente. Se trata de la parte más
delicada del proceso y sus funciones pueden ser aislarlo de la luz,
modular su liberación a nivel intestinal o gástrico o, simplemente,
darle al comprimido el color deseado.

Una vez fabricados, los medicamentos pasan al proceso de acondicionado,


donde se introducen en un blíster para protegerlos del ambiente y se
envasan, junto con el prospecto, en su estuche correspondiente.
Posteriormente, llegarán a las farmacias, donde estarán a disposición de
todos los ciudadanos.

Algunos Consejos para impulsarnos al mercado:

1. Estudie el mercado antes de aventurarse y ponga atención a


los requisitos
Antes de hacer planes, Murillo recomendó estudiar el mercado al que se
quiere dirigir, ya sea que vaya al lugar directamente y visite los posibles
supermercados en los que venderá y busque aliados.

Otra opción es contratar a alguna empresa confiable que haga un estudio


de precios y de mercado.
También debe investigar qué requisitos debe cumplir el producto ante la
Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en
inglés) para ingresar al mercado estadounidense.

Es fundamental revisar el registro de marcas de Estados Unidos para ver


si se puede comercializar el producto. Puso el ejemplo de una empresa que
no puede introducir su producto a ese país, pues ya existe una marca con
el mismo nombre.

Dentro de ese estudio de mercado debe preguntarse lo siguiente: ¿quién


va a ser mi competencia? ¿Cómo se compara mi producto en calidad con
otros similares? ¿El precio de mi producto es el más justo, es el más
adecuado?

Si se percata de que ya existen muchos productos parecidos al suyo y que


será difícil competir, trate de introducir aquellos bienes que sean
novedosos y únicos.

2. Empiece por un mercado específico


Si su producto está dirigido a ticos, enfóquese en los supermercados de
las ciudades que más concentran costarricenses, como Nueva Jersey,
Nueva York, Texas.

Si es un producto dirigido a hispanos, igualmente busque las ciudades


donde más se agrupa este sector.

Identifique oportunidades en mercados pequeños, lo cual facilitará la


introducción del producto.

3. Estudie la logística y al distribuidor


Uno de los aspectos más importantes es cómo llegará el producto a los
supermercados. Murillo mencionó dos medios de distribución básicos: el
agente representante (bróker) y el distribuidor directo (direct store
delivery).

El agente representante no tiene un almacén, tiene relación con los


vendedores y se encarga de presentarles el producto. Además, cobra
entre un 5% y un 7% de comisión, por lo que hay que tomar en cuenta ese
gasto al momento de fijar el precio del producto. Existen agentes
especializados en productos hispanos.

Por otro lado, el distribuidor directo vende el producto al punto de venta.

“El distribuidor también representa el producto, compra el producto, lo


almacena y lo distribuye de tienda en tienda todos los días, y tiene
vendedores en la calle empujando el producto, a cambio de ganarse su
comisión”, detalló Murillo. Agregó que esta es la mejor opción,
inicialmente, para un suplidor de productos hispanos.

El director le recomendó a las empresas asegurarse de que el distribuidor


se esfuerce por vender el producto. Para ello, hay que estudiarlos bien,
entrar en diferentes tiendas y preguntarles a los gerentes qué piensan del
distribuidor.

4. Cuide el sitio en el que coloca su producto


Por ejemplo, si su producto son granos, debe definirse bien el sitio en el
que se pondrá: ¿Se colocará en la sección hispana? ¿En la sección de
productos saludables? ¿En la sección de granos?

Hay que planificar con bastante anticipación y tener una buena idea de
dónde se va a posicionar el bien.

Si se trata de un producto nuevo o que se va a colocar en una sección


reducida, se deben manejar cajas con pocas unidades: con un máximo de
12, ojalá menos, pues hay supermercados a los que no les interesa adquirir
un producto que tenga demasiadas unidades.

5. Haga mercadeo de su producto de forma efectiva


Para mantener su producto vivo, debe invertir en la marca. No se trata de
hacer comerciales de televisión, que le saldrán carísimos. Haga
promociones y ofrezca degustaciones del producto.

Establezca un calendario promocional, en el que se planifique cómo serán


las promociones en todo el año. A un supermercado le interesa un producto
que se promocione bien, pues es una garantía de que se venderá más
fácilmente. Si un producto no da la talla, es probable que el supermercado
lo retire.

6. Sea paciente
Los supermercados manejan calendarios, según el tipo de producto, para
proceder a realizar su codificación. Por ejemplo, si se trata de frutas, el
ingreso del producto se codifica en un mes determinado.

Si su producto se introduce luego de ese mes, es probable que tenga que


esperar todo un año para que se codifique, de ahí que es relevante
manejar esos calendarios y contar con la asesoría de un agente o de un
distribuidor.

Por ello, Murillo recomendó ser pacientes y saber que tal vez tengan que
esperar al menos seis meses para que se codifique su producto y que entre
a los estantes de los supermercados.
Ganancias excesivas
Con algunos remedios a más de US$100.000 por tratamiento completo, y
cuyo costo apenas alcanza una mínima fracción de ésto, no es difícil darse
cuenta del porqué.

El año pasado, 100 destacados oncólogos de todo el mundo escribieron una


carta abierta para disminuir el precio de los medicamentos contra el
cáncer.

Brian Druker, director del Instituto Knight y uno de los firmantes,


pregunta: "Si ganas US$3.000 millones al año con (la droga para el
cáncer) Gleevec, ¿no podrías ganar US$2.000 millones? ¿Cuándo se cruza
la línea a las ganancias excesivas?"

Y no pasa sólo con estas drogas. Entre abril y junio pasado, la firma
Gilead vendió US$3.500 millones por Sovaldi, una nueva medicina contra la
hepatitis C.

Las farmacéuticas justifican sus altos precios argumentando que sus costos
en investigación y desarrollo (I&D) son altísimos.

En promedio, sólo tres de diez drogas lanzadas al mercado son rentables,


una de ellas convertida en éxito de ventas con ingresos anuales de
US$1.000 o más. Muchas otras ni siquiera salen al mercado.

Pero las farmacéuticas gastan mucho más en mercadeo de sus remedios -


en algunos casos, incluso el doble- que en desarrollarlos. Además, el
margen de utilidad ya toma en cuenta los costos de I&D.

La industria argumenta que el valor de las medicinas también debe ser


considerado.

"Las drogas ahorran dinero a largo plazo", dice Stephen Whitehead,


director ejecutivo de la Asociación de Industrias Farmacéuticas Británicas.

"Ejemplo: la hepatitis C, un traumático virus que requiere trasplante de


hígado", explica. "Con un tratamiento a unos US$55.500 por 12 semanas,
90% de los pacientes están curados, nunca necesitaron cirugía y pueden
seguir sosteniendo a sus familias. Es un ahorro gigantesco".
Cierto, pero poder cobrar un precio alto no necesariamente significa deber
hacerlo, especialmente cuando tiene que ver con la salud, dicen los críticos
como Drucker.

A los accionistas a quienes responden las grandes farmacéuticas, no les


preocupa demasiado ese argumento.

Hace poco tuvimos la suerte de ver por dentro los laboratorios de Bayer,
una de las industrias farmacéuticas más grandes y potentes. Eso nos dio la
oportunidad de conocer el proceso desde lo más íntimo, hablando con los
investigadores y las personas detrás de la caja de aspirinas que tienes en el
armario. Por ello vamos a contaros el complejo e interesante proceso,
sorprendente en muchos aspectos, que hay detrás de la producción de
medicinas.

Primer paso, descubrir un compuesto


Aunque pueda parecerlo este no es lo más complejo ni difícil de todo el
procedimiento de producción de medicinas. Eso no quiere decir que sea
sencillo, por supuesto. Este proceso comienza cuando un investigador se
pregunta, al ver una enfermedad, qué se puede hacer contra ella. Las
enfermedades se estudian para conocer los mecanismos que las provocan.
Una vez realizados numerosos estudios donde se observan moléculas,
proteínas y efectos de la enfermedad llega nuestro investigador y se
cuestiona concretamente: ¿qué compuestos conocemos que puedan afectar a
estos mecanismos?

Las industrias farmacéuticas tienen una gran base de datos, cada día
mayor, en la que se describen los efectos de millones y millones de
sustancias de todo tipo. En estas bases de datos también se explican cómo
actúan sobre ciertas enfermedades o sencillamente sobre nuestro
organismo. Esto se realiza gracias a una batería de pruebas llamada HTS o
Análisis de Alto Rendimiento (High Troughput Screening). El HTS está
completamente automatizado El proceso de screening es capaz de analizar
más de 300.000 sustancias nuevas en un día y lo llevan a cabo unos robots
dentro del laboratorio capaces de analizar más de 300.000 sustancias en un
solo día.

Las sustancias más prometedoras pasan a ser prototipos moleculares. Solo


una de cada 1.000 es adecuada para continuar con el proceso. Para
identificarla, esta sustancia prototipo ha de adherirse correctamente a la
molécula diana, la que estaba relacionada con la enfermedad. Una vez que
se ha identificado correctamente, el prototipo ha de pasar por una fase
donde se estudia la molécula estructuralmente. Gracias a los ordenadores se
prueban diversos derivados basados en el prototipo mediante computación.
Los que pasen esta fase serán optimizados un poco más adelante.

Optimizando y probando un medicamento

La siguiente fase de producción de medicinas consiste en la optimización.


Este procedimiento consiste en comprobar que los compuestos estimados no
producen toxicidad, se adhieren correctamente a la proteína diana y que se
pueden utilizar en un medicamento. Además se comprueba que son efectivos
a cantidades razonables. Tras la optimización llegamos por fin a las
primeras pruebas reales. Los ensayos preclínicos consisten en pruebas que
pasan por ver cómo actúa la molécula en cuestión sobre las células, sobre un
tejido y finalmente sobre un ser vivo complejo.

Este punto, uno de los más criticados y difíciles de entender, es todavía


necesario. Nosotros, como animales que somos, tenemos una biología muy,
muy complicada. Lo que en papel y ante una sola molécula puede parecer una
reacción limpia se puede convertir en un infierno capaz de matar a una
persona ante los millones de factores que produce nuestro cuerpo. Por eso
necesitamos todavía probar muchos de estos fármacos en animales. Eso sí,
se hace siempre con la máxima ética y se evita siempre que es posible,
como a la hora de refinar medicamentos parecidos.
Los ensayos clínicos y el mercado
Por fin, una vez que se comprueba la seguridad y la efectividad de la
molécula se comienzan las fases clínicas. La primera se realiza con muy
pocos pacientes, casos concretos y que son seguidos muy de cerca por un
médico. De la primera fase pasamos a la segunda, con grupos reducidos y
que llegan, como mucho, a un centenar de personas. Si el medicamento se
observa como positivo entonces pasaremos a fase tres, que es el paso final
de un medicamento antes de comenzar el proceso de comercialización.

La fase dos tiene como objetivo evaluar la dosis más efectiva así
como documentar cualquier tipo de contraindicación no prevista. La tercera
fase clínica se realiza para demostrar que el medicamento es mejor que
otra terapia similar disponible en el mercado. En cualquiera de estos puntos
el medicamento puede ser descartado de inmediato si no cumple con las
expectativas. Los ensayos clínicos, además, pueden llevar años de
administración y análisis. Una vez que se comprueba que el medicamento es
mejor que otros se podrá pasar a la fase de comercialización.

Conferencia sobre nuevos medicamentos en Bayer, Leverkusen.


La comercialización es el último paso y uno de los más complejos en la
producción de medicinas. El compuesto ha de pasar por comités de todo tipo
encargados de evaluar los resultados de los medicamentos, revisar sus
indicaciones y contraindicaciones y comprobar su posición en el mercado.
Además se exige que un laboratorio independiente estime los gastos y
beneficios de un medicamento para poder entrar dentro del sistema
sanitario. Se necesitan entre 12 y 15 años y más de 1000 millones de
euros para desarrollar un medicamento Normalmente, por cada medicamento
se generan hasta 500.000 páginas (unos 13Gb de datos) tan solo para su
comercialización.
Una vez que se aprueba legalmente es cuando la empresa detrás del
medicamento puede comenzar con el proceso de marketing. En general
desde que se descubre un prototipo hasta que se puede encontrar un
medicamento en el mercado se necesitan entre 12 y 15 años y más de 1000
millones de euros. Parece una cifra exagerada pero entre el 20 y el 40% se
va solo en las fases clínicas. Y eso sin contar con el hecho de que en
cualquier momento del proceso puede perderse todo el trabajo realizado
hasta el momento. Por todo ello la producción de medicinas es compleja y
cara pero sigue siendo indispensable en el tratamiento de enfermedades de
todo tipo. Detrás de la caja de aspirinas que tienes sobre la mesa hay miles
de millones y varios años de esfuerzo, muchos profesionales y mucha
investigación. No está mal acordarse de vez en cuando de ello.
Trabajo de Economía

Tema:
Microempresa de Productos para
Farmacia (AKSINN)
Profesora:
 Claudia Tamara
Fecha de entrega:
Jueves 08 de noviembre

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