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VITAMINAS

Este documento presenta una introducción sobre las vitaminas, definiéndolas como sustancias orgánicas esenciales requeridas por los animales en pequeñas cantidades. Luego, proporciona información sobre el marco teórico de las vitaminas, incluyendo su clasificación, funciones y deficiencias. Finalmente, detalla la historia del descubrimiento de las vitaminas a través de investigaciones en la nutrición animal.

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VITAMINAS

Este documento presenta una introducción sobre las vitaminas, definiéndolas como sustancias orgánicas esenciales requeridas por los animales en pequeñas cantidades. Luego, proporciona información sobre el marco teórico de las vitaminas, incluyendo su clasificación, funciones y deficiencias. Finalmente, detalla la historia del descubrimiento de las vitaminas a través de investigaciones en la nutrición animal.

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“ESCUELA SUPERIOR POLITÉCNICA DE CHIMBORAZO”

“FACULTAD DE CIENCIAS PECUARIAS”


“ESCUELA DE INGENIERÍA ZOOTÉCNICA”
“EXPOSICIÓN FINAL DE NUTRICIÓN ANIMAL”
“VITAMINAS”

AUTORES:
Córdova Lenin
Maroto Wilmer
Manzano Edhy
Cárdenas Freddy
TEMA:
VITAMINAS
DOCENTE:
Ing. Patricio Guevara. Msc
SEMESTRE:
Sexto “A”
PERIODO ACADÉMICO:
Octubre 2016 – Marzo 2017
1
I. TEMA:

VITAMINAS

II. INTRODUCCIÓN:

Los nutrientes principales (grasas, carbohidratos y proteína) constituyen el fuerte de la


dieta del animal,(Linstromberg, 1979), nos dice que también sonnecesarios ciertos
componentes en la dieta del animal en cantidades minúsculas. La falta de trazas de estos
nutrientes en la dieta animal produce enfermedades deficitarias que se manifiestan como
crecimiento escaso o alteraciones del metabolismo o del comportamiento. Estos
constituyentes esenciales de la dieta se llaman vitaminas. Las vitaminas pueden definirse
con sencillez como sustancias naturales, muy extendidas y potentes, requeridas por el
organismo animaly que este es, normalmente incapaz de sintetizar. La necesidad de ciertas
vitaminas varía según las especies y así la vitamina que necesita un animal puede no ser
requerida por otro. Las investigaciones de las vitaminas es una de las muchas áreas en las
que se relacionan la química orgánica y la nutrición. Constituyen un complejo campo de
estudio y de nuestra exposición se limitará únicamente a una breve revisión de las
principales vitaminas.

Las vitaminas están dentro de un grupo de 13 nutrientes específicos conocidos que se


hallan implicados en casi todos los procesos metabólicos del organismo. Aunque las
cantidades de vitaminas que se necesitan en la dieta de los animales son muy pequeñas,
estos nutrientes son absolutamente básicos en ella. Cuando existe una deficiencia, los
síntomas pueden manifestarse claramente al cabo de dos a cuatro semanas en el caso de
varias vitaminas, y cuando esta deficiencia se prolonga en el tiempo, pueden llegar a
aparecer importantes enfermedades (Willians, 2002).

Las vitaminas son un grupo de compuestos orgánicos inconexos que desarrollan funciones
específicas para favorecer el crecimiento y conservar la salud. (Wilmore & Costill, 2007),
detallan que las necesidades de las vitaminas en los animales es en proporciones bajas pero
sin ellas el animal no podría utilizar los otros nutrientes que ingiere. Las vitaminas actúan
principalmente como catalizadores en las reacciones químicas. Son esenciales para la
liberación de energía, para la formación de tejido y para la regulación metabólica. Las
vitaminas pueden clasificarse en dos categorías principales: las liposolubles y las
hidrosolubles. Las vitaminas liposolubles A, D, E, K, se absorben desde el tracto digestivo
junto y unido a los lípidos.

2
III. MARCO TEÓRICO:

VITAMINAS

Las vitaminas según detalla,(Ileana, 2007), son sustancias orgánicas imprescindibles para la
evolución normal de los procesos vitales en el organismo animal. Son necesarias para
mantener la salud y la capacidad de rendimiento y han de aportarse con los alimentos. Por
regla general, el organismo animal no puede sintetizar por sí mismo las vitaminas.
Constituyen un grupo de moléculas de estructura química muy heterogénea, con variado
peso molecular que oscila desde los 122 para la niacina hasta los 1.355 para la
[Link] presentan estructuras muy parecidas a otros compuestos
orgánicos, tales como la vitamina C con los azúcares, vitamina D con las hormonas
esteroideas y la vitamina B12 con las porfirinas(Entrala, 2010).

Su acción las hace comparables a los agentes catalizadores estudiados en fisiología celular.
Así por ejemplo, la tiamina o vitamina B1, forma parte de una coenzima particular que
regula la degradación de los azucares; en ausencia de ella, esta operación no puede
alcanzar su desarrollo final y en consecuencia la acumulación en el organismo de
metabolitos glucosidicos produce trastornos nerviosos. De modo vulgar podríamos
comparar la acción de las vitaminas con la correspondiente a un lubricante capaz de
asegurar el funcionamiento de los mecanismos.

Existe mucha controversia en el significado verdadero de las vitaminas por lo cual a través
de varias investigaciones realizadas por los científicos, (Sánchez, Márquez, & Abad, 2005),
denotan que las vitaminas son sustancias orgánicas imprescindibles en la alimentación de
los seres vivos. No aportan energía, puesto que no se utilizan como combustible, pero sin
ellas el organismo no es capaz de aprovechar los elementos constructivos y energéticos
suministrados por la alimentación. Normalmente se utilizan en el interior de las células
como precursores de las coenzimas, a partir de los cuales se elaboran los miles de enzimas
que regulan las reacciones químicas de las que viven las células.

Las vitaminas son esenciales en el metabolismo animal, aunque su déficit no se manifiesta


de igual forma en todas las especies. Los tejidos animales tienen reservas de vitaminas A,
D, E, K y B12 por lo que no se requiere una ingesta diaria. Si es necesario el aporte diario de
vitamina C en primates y cuyes. La vitamina A preformada en alimentos de origen animal y
como provitamina en vegetales. Abunda en los aceites de pescado, pero es inestable si el
aceite no contiene un antioxidante. Las deficiencias de vitamina A (dietas hipo proteicas),
alteran la respuesta inmunitaria y reproductora, la visión, el crecimiento y otras funciones
pero también es perjudicial su exceso, aunque es improbable provocarlo con una
alimentación normal. Con exposición a la luz UV y un aporte de calcio y fosforo suficientes
3
no se requieren suplementos de vitamina D. La sobredosis de vitamina D provoca depósitos
de calcio en los tejidos blandos (Miján, 2002).

Al abordar el estudio de las vitaminas en la alimentación de los animales es preciso


salvaguardarse en dos posturas extremas: la una consiste en denegar a las vitaminas toda
importancia en la cría de los animales, en considerar estas sustancias como curiosidades
científicas cuya utilización es únicamente una cuestión de moda. La otra actitud consiste en
adoptar la tesis de que todas las irregularidades en la cría de los animales son avitaminosis,
recurriendo en todas sus vicisitudes al uso de las vitaminas en dosis masivas, siempre
onerosas y a veces inútiles. Los conocimientos adquiridos por los nutricionistas son en la
actualidad suficientemente sólidos para poder afirmar que la solución razonable se sitúa
entre estos dos extremos; es preciso investigar cuales son las posibilidades carenciales en
vitaminas, y buscar entonces la forma más económica y razonable en efectuar la
suplementación de raciones (Concellon, 1978).

Las vitaminas son diferentes entre sí en cuanto a estructura química, función en el


organismo y distribución en los alimentos, en los cuales se encuentran en pequeñas
cantidades. En ocasiones, según nos detallan, (Rosa & Rodríguez, 2015), el organismo no
obtiene las vitaminas de los alimentos debido a una dieta pobre o inadecuada y entonces se
enfrenta a una deficiencia vitamínica. Esta deficiencia puede ser de una o varias vitaminas y
puede ser temporal o permanente.

Según,(Muñoz, 2002), las vitaminas son sustancias lábiles, ya que se alteran fácilmente por
cambios de temperatura y pH, y también por almacenamientos prolongados. Debemos
tener en cuenta que la mayor parte de vitaminas sintéticas no pueden sustituir a las
orgánicas, es decir, a las contenidas en los alimentos o extraídas de productos naturales.
Aunque las moléculas de las vitaminas de síntesis tengan los mismos elementos
estructurales que las orgánicas, en muchos casos no tienen la misma configuración espacial
por lo que cambian sus propiedades.

Las vitaminas deben ser aportadas a través de la dieta, puesto que el cuerpo del animal no
lo puede sintetizar. Una excepción es la vitamina O que se puede formar en la piel con la
exposición al sol, y las vitaminas k, B1, B12, y ácido fólico, que se forman en pequeñas
cantidades en la flora intestinal (Sánchez, Márquez, & Abad, 2005)

Estudios llevados a cabo por científicos japoneses según nos menciona, (Pérez, 2007),
demuestran que las bacterias intestinales son capaces de producir espontáneamente
vitaminas de los tipos B1, B2, B12 y C. Ahora bien, para que eso sea posible el organismo
debe disponer de una buena flora intestinal, siempre y cuando la alimentación suministrada
al organismo animal y humano sea la correcta.
4
Lo que no se puede conseguir con las vitaminas es compensar un aporte insuficiente o
desequilibrado de energía, materia nitrogenada y mineral. Tampoco las vitaminas son
agentes curativos de las enfermedades infecciosas y si a veces se utilizan en terapéutica es
porque algunas de ellas son capaces de mejorar el terreno o bien de participar en
fenómenos de desintoxicación (Besse, 1971).

La existencia de las vitaminas comenzó a sospecharse alrededor de 1880, cuando los


científicos intentaron mantener el crecimiento de ratones alimentándolos con dietas
purificadas compuestas exclusivamente de hidratos de carbono, lípidos, proteínas
nutricionalmente completas y sales inorgánicas. Se observó que estos ratones no crecían
normalmente. Décadas de investigaciones ulteriores revelaron de forma gradual la
necesidad de pequeñas (a menudo ínfimas) cantidades de otros compuestos orgánicos que
recibieron el nombre de vitaminas(Hill, Gordon, & Anderson, 2006).

Funk creó el término de vitaminas en el año de 1912, cuando sugirió que los alimentos
contenían algunos constituyentes orgánicos especiales, que prevenían algunas
enfermedades como el beriberi, el escorbuto, pelagra y raquitismo. Desde esa época se han
ido aislando y descubriendo una lista larga de vitaminas (Church & Pond, 1996).

La palabra vitamina se acuño para describir un factor alimenticio esencial (tiamina) que
previniera la polineuritis en aves de corral; posteriormente se clasificó como vitaminas a
una serie de sustancias orgánicas que, aunque difieren químicamente y tienen funciones
fisiológicas distintas, comparten las siguientes características: son componentes de los
alimentos, pero no son glúcidos, lípidos, ni proteínas; están presentes en los alimentos en
cantidades variables, pero generalmente muy pequeñas; su ausencia o deficiencia causa
síntomas específicos de anormalidad; el animal es incapaz de sintetizarlas, por lo que su
presencia en el alimento es esencial. (Shimada, 2003).

La palabra vitamina proviene de una raíz compuesta: vit-amina. Una amina es un


compuesto químico que contiene nitrógeno, y el prefijo vit indica que es esencial para la
vida. De forma que una vitamina es esencial para la vida (Pensanti, 2005).

(León, 1983), nos dice que las vitaminas incluyen una serie de compuestos orgánicos,
requeridos por el animal en pequeñas cantidades, pero cuya omisión o deficiencia produce
una sintomatología característica que finalmente resulta en la muerte del animal,
actualmente se conocen unas 15 vitaminas cuyas funciones son muy variables y en algunos
casos muy específicos.

Las vitaminas se clasifican en dos grupos: las solubles en agua (complejo B y vitamina C), y
las solubles en lípidos (A, D, E, K). Las primeras no se almacenan en los tejidos por lo que su

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presencia en los alimentos debe ser considerable y constante; la excepción a esta regla es la
vitamina B12. Las liposolubles se almacenan en el hígado y en otros tejidos por lo que su
ingestión puede hacerse por etapas (Shimada, 2003).

Generalmente se acepta que los animales con un rumen desarrollado pueden sintetizar
todas las vitaminas reconocidas como hidrosolubles. Aunque cuando el rumen padece una
disfunción, los microorganismos del rumen pueden experimentar una cierta disfunción en
su capacidad para la síntesis de las vitaminas del grupo B. Cuando los rumiantes precisan
una atención especial los veterinarios suelen administrarles suplementos de vitaminas del
complejo B como parte de una medida contra el estrés (Wayne, 1990).

En el caso de los rumiantes, aunque los alimentos sean pobres en vitaminas hidrosolubles la
síntesis microbiana de las mismas es suficiente para llenar los requerimientos del animal.
Algo similar ocurre con los conejos, así como con aquellas aves y cerdos que tienen acceso a
su propia materia fecal (Ileana, 2007).

La vitamina E tiene propiedades antioxidantes y participa entre otras en la respuesta


inmunitaria y en la función reproductora. Sus requerimientos dependen principalmente de
la ingesta y la concentración tisular de ácidos grasos poliinsaturados. La forma más utilizada
para suplementar con vitamina K la dieta es con vitamina K3 sintética (menadiona).

El papel de la fracción de la vitamina K sintetizada por la flora bacteriana y reciclada por los
animales coprófagos, deben ser relevantes, porque en animales SFF es frecuente la
aparición de enfermedades hemorrágicas.(García P. , 1983), nos dice que estos animales y
otros con escasa síntesis microbiana deben ser suplementados con más vitamina k en la
dieta. Las vitaminas hidrosolubles, excepto la B12 (sintetizada por la microflora intestinal)
no se almacenan en los tejidos. Algunas vitaminas del complejo B son sintetizadas en gran
cantidad por la flora intestinal. Los roedores obtienen una buena cantidad de sus
necesidades por cecotrofagos. Los animales sintetizan la vitamina C en sus tejidos, excepto
el cuy y los primates, que requieren un aporte diario. Es esencial para la función inmunitaria
y para la síntesis del colágeno, particularmente en hembras preñadas y lactantes.

En cuanto a las vitaminas liposolubles, los rumiantes dependen al igual que los
monogástricos, de los aportes de los alimentos, en particular para las vitaminas A y E, y en
menor medida para las del grupo D. en efecto, la vida al aire libre en que se desarrollan
estas especies, al menos parte del año, les permite aprovechar las radiaciones solares para
sintetizar el colecalciferol a partir de los esteroles cutáneos. Esto supone un suplemento de
vitamina D3 que añadir al suministro por el ergocalciferol (vitamina D2), formando
igualmente por irradiación en el curso de la recolección de los forrajes. Los efectos de la
henificación, beneficiosos en este caso, son por el contrario perjudiciales para el contenido
6
en carotenos o tocoferoles de los henos. En lo que se refiere a la vitamina A, o retinol, se
produce una cierta pérdida que se ve aumentada por la acción desfavorable de las
hidrogenasas de los microorganismos del rumen sobre las uniones etilénicas del caroteno y
del retinol. Para el tocoferol, la influencia es menor, pero podría tener consecuencias
indirectas sobre la salud de los terneros o sobre la calidad de los productos lácteos. En todo
caso es esencial que las vitaminas cubran las necesidades de estos dos factores, que
regulan en primer lugar la permeabilidad de las membranas celulares, la integridad de los
epitelios, el buen funcionamiento reproductivo (al menos para el grupo vitamínico A), el
desarrollo de alguno de los procesos de desintoxicación ,etc.

El contenido en vitaminas del complejo B de la leche es, más o menos, constante a lo largo
del año, mientras que el nivel de vitaminas liposolubles varían bastante.(Jarrige, 1981),nos
dice que un aporte regular de estas vitaminas últimas permitirá elevar su cantidad en la
leche y en la mantequilla, que son una importante fuente de vitaminas para el hombre.

Un porcentaje alto de retinol, y de alfa tocoferol en el calostro servirá para reforzar las
defensas del ternero recién nacido frente a las numerosas agresiones de las que es víctima
desde el momento en que nace el ternero dependiendo de las condiciones de la
explotación. Para asegurar estas calidades dietéticas de la leche y de los productos lácteos
no deben desdeñarse los suplementos vitamínicos. Estos jugarán igualmente un papel
esencial en otros casos relacionados con las virtudes de la crianza. También se ha
demostrado la necesidad de ciertos aportes de tiamina para la profilaxis de la necrosis del
córtex cerebral. Igualmente es necesario un aporte de vitaminas del grupo D para la
profilaxis de la fiebre vitularia sobre todo en vacas de elevada producción láctea. En este
aspecto, el conocimiento de las actividades reforzadas de los metabolitos del cole calciferol
(vitamina D3) ofrece grandes posibilidades y hace concebir grandes esperanzas en la lucha
contra enfermedades metabólicas cuyas consecuencias económicas son muy graves
(Jarrige, 1981).

Los requerimientos de cada vitamina dependen de muchos factores que deben


considerarse siempre, debido a la naturaleza cambiante de dichos factores. Entre los más
importantes están la disponibilidad de la vitamina presente en los ingredientes diversos, la
estabilidad del alimento y por ende la vitamina contenida en él, en su caso la síntesis
gastrointestinal de origen microbiano así como el sitio de dicha síntesis (retículo - rumen,
ciego, buche, etc.), la eficiencia del mecanismo de absorción (competencia entre
liposolubles, presencia de sistemas de transporte específicos, etc.), la destrucción de los
compuestos por microorganismos gastrointestinales o sustancias antagónicas, el
almacenamiento tisular y transferencia a través de la placenta, leche o yema, el estrés y los
factores genéticos (Shimada, 2003).
7
Según los expertos en nutrición animal, (Hill, Gordon, & Anderson, 2006), nos dicen que la
necesidad de vitaminas en los animales contemporáneos a menudo es consecuencia de lo
que podría llamarse un “oportunismo” evolutivo. La vitamina A es un ejemplo ilustrativo. El
término vitamina A designa el retinol y varios compuestos estrechamente relacionados. Los
animales no poseen la capacidad de sintetizar la estructura compleja del retinol a partir de
“ladrillos” pequeños y para ello dependen de las plantas o de las algas, donde el retinol
forma parte de pigmentos carotenoides, como el beta caroteno. Un animal puede obtener
vitamina A al ingerir carotenoides y liberar el retinol de estas moléculas de gran tamaño. La
vitamina A también puede obtenerse al ingerir otro animal que ya degradó a los
carotenoides para extraer vitamina A. En última instancia, el retinol deriva en ambos casos
de las plantas o de las algas.

Las necesidades vitamínicas de los rumiantes son a nivel del metabolismo general y celular,
las mismas que las de los monogástricos. Sin embargo, las vías y los medios para cubrir
estas necesidades son diferentes, ya que la síntesis llevada a cabo por los microorganismos
del rumen hace a los rumiantes independientes con respecto al aporte exógeno de las
vitaminas del complejo B. Un equilibrio alimenticio conveniente puede reforzar aún más
esta autonomía, aunque ésta también puede resultar comprometida si la dieta no aporta
las cantidades adecuadas de ciertos factores. Este es el caso de la vitamina B12 cuando
existe una carencia de cobalto, o de la tiamina (vitamina B1), cuando la ración aporta un
exceso de glúcidos. Tal es el origen de la necrosis del córtex cerebral. La amida del ácido
nicotínico, niacina o también llamada vitamina PP, podría entonces añadirse para mejorar
el rendimiento energético de algunas de las reacciones que se producen en el rumen
(Jarrige, 1981).

El suministro de vitaminas depende directamente de la capacidad de síntesis de las mismas,


muchas enzimas necesitan una molécula orgánica (coenzima) o cofactor (iones metálicos),
para llevar a cabo su función catalítica. Muchas de estas coenzimas se derivan de las
vitaminas hidrosolubles. Los expertos en nutrición, (Melo & CUamatzi, 2007), nos menciona
que en 1935 el bioquímico alemán Otto Warburg había conseguido aislar e identificar la
estructura de una coenzima que ahora se llama fosfato de dinucleótido de nicotinamida y
adenina que es necesaria en algunas reacciones de oxidación reducción catalizadas por
enzimas en la célula. Encontró que uno de los componentes de esta coenzima o de grupos
prostéticos (ion o grupo orgánico termoestable diferente de un aminoácido que se une a
una proteína y desempeña el papel de su grupo activo), de las enzimas. Estas moléculas
prácticamente ejercen las mismas funciones en todos los seres vitos con la diferencia de
que los animales superiores han perdido la capacidad de sintetizarlas. Por esta razón, las
vitaminas son nutrientes esenciales. La falta de una vitamina en la dieta, o su absorción

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deficiente por el tubo digestivo, produce en general una enfermedad con síntomas
característicos.

Una deficiencia de la vitamina provoca la aparición de pequeñas hemorragias, tumefacción


vulvar y degeneración epitelial de las mucosas, en general, esto provoca una endometritis
que posteriormente llega a ser metritis debido a que se afecta la submucosa y la capa
muscular del útero (Campos & Hernández, 2008).

El primer periodo de deficiencia vitamínica en el organismo, en el cual no aparecen signos


clínicos (aunque si los hay bioquímicos), se llama etapa marginal y; después, si continua la
deficiencia, se pasa a un segundo periodo, en el cual aparecen los signos clínicos(Rosa &
Rodríguez, 2015).

La carencia total o parcial de una o más vitaminas ocasiona múltiples trastornos


metabólicos, que se reflejan en disminución de rendimientos de todo tipo, tal como
retrasos en el crecimiento, trastornos en la reproducción y diversas enfermedades. El
enriquecimiento de las dietas con vitaminas hace posible la explotación intensiva de
animales tan necesaria para garantizar la alimentación de la población mundial (Ileana,
2007).

Cuando una o más vitaminas están ausentes en el organismo se habla de avitaminosis. Por
el contrario, si se ingieren en exceso se habla de hipervitaminosis, condición que también
trae como consecuencias negativas para la salud (Rosa & Rodríguez, 2015).

SINTESIS DE VITAMINAS

Dentro del ciclo de vida, las vitaminas son pre sintetizadas por las plantas. Los animales y
seres humanos carecen de las enzimas necesarias para elaborarlas, razón por la que son
indigeridas las provitaminas con los alimentos y se culmina su síntesis con la ayuda de las
bacterias que habitan en la porción colónica del conducto digestivo. Las vitaminas
descubiertas (dejando la posibilidad de que existan otras aún no encontradas), realizan
funciones importantes dentro del proceso de integración vital y energética de los
organismos superiores posibilitando su adecuada expresión vital y psicofísica (Rodriguez,
1996).

El autor, (Ramírez, 2003), menciona que la síntesis de vitaminas hidrosolubles del complejo
B y las vitamina K pueden llevarla a cabo los microorganismos del rumen. Cuando el
alimento es rico en vitaminas del complejo B, la cantidad sintetizada es relativamente
pequeña, pero si el aporte alimenticio disminuye, esta cantidad aumenta. Por tanto, el
rumiante adulto es independiente del suministro externo de estas vitaminas, aunque hay

9
que recordar que la síntesis adecuada de vitamina B12, está condicionada por la presencia
de cobalto suficiente en la dieta.

En comparación con las cantidades de otros nutrientes que son necesarias los
requerimientos vitamínicos de los animales son insignificantes; por ejemplo, un cerdo de 50
Kg no necesita más que de 2 a 6 miligramos de vitamina B (tiamina) al día. Sin embargo, la
carencia persistente de estas vitaminas en la dieta da lugar a alteraciones metabólicas que
pueden acabar una enfermedad (Fric & Perez, 1969).

Hay algunos compuestos que después de sufrir un cambio químico actúan como vitamina,
como ocurre con el beta caroteno y algunos esteroles; a estas sustancias, precursoras de las
vitaminas se les llama provitaminas.

Hay algunas vitaminas que se destruyen al oxidarse. Este proceso es acelerado por el calor,
la luz, y algunos metales como el hierro. Es necesario tener en consideración este hecho
cuando se almacena el alimento, pues según las condiciones puede afectarse su potencia
vitamínica final (Fric & Perez, 1969)

ANTIVITAMINAS

Una noción extraordinariamente importante es la de las antivitaminas, el descubrimiento


de este concepto debido a Fildes y Woods, conduce a los nutricionistas a una revisión de la
totalidad del problema de los aportes vitamínicos ya que una carencia no está ligada
necesariamente a una insuficiencia de aporte o absorción. Se conoce como antivitaminas
(Ladure, 1970):

 Las antivitaminas K, se hallan en una variedad del trébol (dicumarol) y usada como
raticida.
 Una antivitamina B1, o tiaminasa, en los pescados

FUENTES DE VITAMINAS EN LA ALIMENTACIÓN DE ESPECIES ZOOTÉCNICAS

VITAMINAS EN VACAS LECHERAS

Las vacas lecheras, lo mismo que todos los animales, requieren de vitaminas. Por fortuna,
en condiciones normales los alimentos naturales aportan la mayoría de las vitaminas o sus
precursores en cantidades adecuadas. De las vitaminas que se conocen, solo la vitamina A y
la D pueden faltaren la ración diaria término medio. Los miembros del complejo B y la
vitamina K se sintetizan en el rumen y la vitamina C se sintetiza en los tejidos. La vitamina E
abunda en la mayoría de los alimentos. Sin embargo, en ciertas condiciones se debe
verificar si el aporte vitamínico es adecuado, por ejemplo (Ensminger & Olentine, 1978):

10
 Cuando se da forraje en cantidades limitadas o éste es de baja calidad
 Cuando la cantidad de heno curado al sol es escasa o los animales no están
mayormente expuestos al sol
 Cuando se dan altas proporciones de ensilaje de maíz
 Cuando se usan muchos sustitutos de leche para terneros de corta edad

La carencia de vitamina A se puede moriegar(Ensminger & Olentine, 1978):

 Cosechando con mayor cuidado las plantas forrajeras


 Agregando un suplemento de vitamina A, a la ración de grano a razón de 2200 a
11000 unidades internacionales por kilogramos de mezcla de concentrado
 Inyectando vitamina A de acuerdo con las instrucciones del fabricante

Añadiendo un 5 por ciento de alfalfa o pasto deshidratado a la ración de grano.

Esta última práctica no se recomienda para vacas en lactancia porque reduce el nivel
energético de las mezclas de concentrado de alta energía. Para prevenirse de posibles
carencias a veces a los terneros recién nacidos se les da una inyección de vitamina A (por lo
general mezclada vitaminas D y E) poco después de nacer. Algunos productores de leche
inyectan con regularidad vitamina A, a todas las vacas cuando se secan, porque consideran
que así se reducen las dificultades en el parto y se obtienen terneros más y más sanos
(Ensminger & Olentine, 1978).

Los rumiantes domésticos para desarrollar correctamente sus funciones vitales y


productivas, como es sabido según los autores, (Torres & Caja, 1997), tienen la necesidad
de todas las vitaminas en las mismas proporciones que el resto de los mamíferos. Sin
embargo, dadas las características especiales de su sistema digestivo, muchas de las
vitaminas hidrosolubles (especialmente las del grupo B), y algunas liposolubles (vitamina k)
pueden ser sintetizadas en cantidades superiores a las necesidades por los
microorganismos del rumen.

VITAMINA NECESIDADES SINTESIS RUMINAL (mg7d)


(mg/d) 6 HORAS 24 HORAS COBERTURA
NECESIDADES
Riboflavina (B2) 32 35 140 440 %
Niacina 182 219 876 480%
Ácido 117 43 172 150%
pantoténico
Síntesis de vitaminas hidrosolubles y grado de cobertura de las necesidades vitamínicas en ganado bovino

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Poe este motivo, a efectos prácticos la mayor parte de las raciones o piensos para
rumiantes se recomienda que sean suplementadas fundamentalmente en vitaminas
liposolubles, principalmente A, D3, K. Suele asumirse así que, las necesidades en otras
vitaminas son cubiertas por la absorción de las producidas por los microorganismos del
rumen, como es el caso de las B1 (Tiamina), B2 (Riboflavina), niacina (B3 o ácido nicotínico),
B6 (piridoxina), B12 (cianocobalamina), biotina, colina, ácido fólico (folacina), ácido
pantoténico y vitamina K, o por las sintetizadas en los tejidos del propio animal como la
vitamina C (Torres & Caja, 1997).

Las vacas lecheras que siempre están bajo techo pueden sufrir de raquitismo por carencia
de vitamina D. Siendo difícil prever el contenido de vitamina D del forraje porque depende
del tiempo que haya estado expuesto a los rayos solares durante su secado, suele ser una
buena medida agregar vitamina D a la mayoría de las raciones para terneros. La vitamina D
se puede añadir a razón de 330 unidades internacionales por kilogramo de concentrado. A
los terneros también se les puede inyectar vitamina D (por lo general combinada con
vitamina A y E) poco después de nacer.

Con excepción de la deficiencia más probable de vitamina D por vivir bajo techo, los
requerimientos vitamínicos de las vacas lecheras y los bovinos para carne son similares.

Según él, (NCR, 1989), recomienda la necesidad de suplementar ciertas vitaminas (B1, B12,
Niacina y posiblemente colina), en algunas condiciones particulares, tales como rumiantes
jóvenes o sometidos a dietas lácteas, situaciones de deficiencia de cobalto, raciones ricas
en alimentos muy fermentecible (melaza, tubérculos y raíces, cereales especialmente
cuando han sido finamente molidos o tratados al calor), o ricas en sulfatos (pulpas de
remolacha muy sulfatadas), intoxicaciones o empleo de alimentos enmohecidos y,
especialmente cuando se adicionan productos conservantes antimicrobianos o antibióticos.

Por otro lado, (Zinn & Stuart, 1987), indican que en el caso de terneros de cebo (feedlot) al
inicio del periodo de engorde, el ácido pantotenico y el ácido fólico pueden también ser
limitantes en el crecimiento. No obstante, señala igualmente que no deben esperarse
respuestas a la suplementación oral de estas vitaminas dada su elevada degradabilidad en
el rumen.

Con excepción de la deficiencia más probable de vitamina D por vivir bajo techo, los
requerimientos vitamínicos de las vacas lecheras y los bovinos para carne son similares.

Es muy probable que falte la vitamina A, Si el ganado esta en pasto verde, no hay problema.
Según nos dice, (Cassard, 1963), el bovino necesita entre 450 a 1450 gramos de un buen
heno de alfalfa verde en el cual dicho heno aportará con la Vitamina A que necesitan los

12
novillos que están en un lote seco. No es probable que falte esta vitamina en las raciones
que contienen ensilaje, maíz amarillo o heno verde especialmente de leguminosas. Si están
en pasto o forraje seco, hay que tener cuidado. Las raciones adecuadas en vitamina A
suelen aportar también suficiente vitamina D, y las vacas que reciben la luz del sol obtienen
en cantidad suficiente. Las terneras jóvenes que se crían en establo, si no consumen un
buen heno curado al sol pueden necesitar un suplemento como el aceite de hígado de
pescado. Rara vez son un problema para el ganado bovino las otras vitaminas.

VITAMINAS PARA GANADO CAPRINO

Según investigaciones realizadas por, (Ensminger & Olentine, 1978), las necesidades de
vitaminas en ganado caprino son reducidas. La vitamina A es la única vitamina que se
agrega rutinariamente a las raciones de las cabras. Ocasionalmente se inyectan vitaminas D
y E conjuntamente con vitamina para prevenir deficiencias.

VITAMINAS PARA GANADO OVINO

Los ovinos adultos requieren las vitaminas liposolubles A, D, E, y K, pero no fuentes


adicionales de vitaminas del complejo B porque estas últimas se sintetizan en cantidades
adecuadas por acción de los microorganismos del rumen.

Las raciones para ovejas son adecuadas en todas las vitaminas liposolubles, con excepción
del escaso contenido de caroteno y/o vitamina A en las praderas secas de invierno. Sin
embargo, estos animales pueden acumular depósitos hepáticos de vitamina A que les
permiten mantener la producción por unos 3 a 4 meses. La carencia de vitamina D no es
problema si no se mantiene a las ovejas con una dieta carente en ella en ambientes que no
reciben sol. En algunas regiones de los Estados Unidos de América esto puede ocurrir
(Ensiminger & Olentine, 1978).

VITAMINAS PARA EQUINOS

Desde hace mucho tiempo se sabe que el contenido vitamínico de los alimentos varía
mucho de acuerdo con el suelo, las condiciones climáticas y la cosecha y almacenado.
Pueden ocurrir carencias de vitaminas por (Ensminger & Olentine, 1978):

 Sequía prolongada o en otras condiciones de restricción dietética


 Producción forzada o estrés
 Cuando se dan grandes cantidades de alimentos muy refinados
 Si se utilizan forrajes de baja calidad.

Ciertas vitaminas son necesarias para el crecimiento, desarrollo, salud y reproducción de los
caballos. A veces se ven carencias de vitamina A y D. Además se sabe que los equinos
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precisan de vitamina E y algunas vitaminas del grupo B. También se reconoce que la
carencia de una sola vitamina es la excepción y no la regla.

Los forrajes verdes, de mucha hoja y alta calidad, además de una abundante exposición al
sol, suelen aportar a los caballos la mayoría de las vitaminas que necesitan. Los equinos
obtienen el caroteno (que pueden convertir en vitamina A) y riboflavina de las pasturas
verdes y del heno de color verde de no más de un año de antigüedad, y vitamina D de la luz
solar y del heno curado al sol. Si no se dispone de abundante forraje verde ni de luz solar, el
criador debe recabar el consejo de un especialista en nutrición equina sobre el empleo de
aditivos vitamínicos para los alimentos.

Los requerimiento de vitamina A y D que necesitan los bovinos son de la misma manera
para los equinos, pero como estos no tienen rumen, estos animales no son tan capaces de
elaborar sus propias vitaminas como los rumiantes. Probablemente los caballos necesitan
que sus dietas haya tiamina y riboflavina, del complejo B. Pero las raciones para los caballos
contienen normalmente estas vitaminas en abundancia, así que lo único que tiene que
hacer el ganadero es cerciorarse de que las vitaminas A y D sean adecuadas en las raciones
de estos animales (Cassard, 1963).

CARACTERISTICAS

Las vitaminas según nos destaca, (Miján, 2002), son un grupo heterogéneo de sustancias
orgánicas presentes normalmente en cantidades muy pequeñas en los alimentos, que son
esenciales para el crecimiento y mantenimiento de la función celular y de los órganos.
Deben ingerirse a través de la dieta, bien porque el organismo no pude sintetizarlas bien
porque no lo hace en cantidad suficiente para satisfacer los requerimientos.

En términos generales las vitaminas hidrosolubles tienen la capacidad de actuar como


coenzimas es decir, son reguladores metabólicos mientras que las liposolubles funcionan
más como parte integral de las membranas celulares, con un funcionamiento que se
asemeja al de las hormonas. El carácter hidrosoluble supone su asociación a alimentos con
un alto contenido en agua, mientras que las liposolubles se asocian a la ingestión de
alimentos generalmente grasos. Además este diferente comportamiento determina
también que los procesos de digestión, absorción y metabolismo sean distintos en el caso
de las liposolubles, el proceso es más complejo pues requieren los mismos factores y etapas
que en el caso de la grasa dietaría. También de manera global puede hablarse de
diferencias en el almacenamiento corporal y la excreción. Las liposolubles tienden
almacenamiento más prolongado, mientras que las hidrosolubles se excretan rápidamente
lo que supone que la ingestión de estas últimas debe hacerse de manera más regular que
en el caso de las liposolubles, para evitar problemas potenciales de deficiencias. El mayor
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tiempo de almacenamiento plantea la posibilidad de que los problemas de toxicidad sean
mayores con las liposolubles, en comparación con las hidrosolubles, las cuales se excretan
rápidamente. Es importante también recordar que al referirse a las vitaminas no se está
hablando solo de las 12 sino de una serie de numerosos compuestos vitáremos que
presentan diferente actividad biológica(Berg, 2008).

Las características de las vitaminas según nos menciona,(Serra & Aranceta, 2006), se
destacan las siguientes:

 Las vitaminas son componentes orgánicos que contienen carbono, hidrogeno y en


algunos casos, oxigeno, nitrógeno y azufre.
 La mayor parte de las vitaminas son nutrientes esenciales que no pueden ser
sintetizados en el organismo debiendo por tanto ser aportados por la dieta. No
obstante, existen tres vitaminas relativamente independientes puesto que pueden
sintetizarse endógenamente:
 Vitamina D3: Su síntesis se produce a nivel cutáneo.
 Vitamina K: La flora bacteriana intestinal es capaz de sintetizarla proporcionando gran
parte de las necesidades diarias.
 Ácido nicotínico: Estas vitaminas se sintetizan en el hígado a partir de un aminoácido
esencial, el triptófano.
 Las vitaminas son sensibles a determinadas manipulaciones, pudiéndose decir en
general que el calor, la oxidación y otros procesos químicos les pueden afectar, aunque
no lo hacen por igual al conjunto de las vitaminas.
 Aunque la clasificación que se mantiene en la actualidad es la de vitaminas hidrosolubles
y liposolubles, la clasificación apenas tiene relación con sus funciones nutricionales, por
lo que una aproximación a estas seria aquella que resulta la citada relación. En este
sentido se podría hablar de:
 Vitaminas con función coenzimatica del metabolismo intermediario: B1, B2, B6, niacina,
ácido pantoténico y biotina.
 Vitaminas de proliferación celular: ácido fólico y vitamina B12.
 Vitaminas y antioxidantes: vitamina A y carotenoides, E y C.
 Vitamina K: coagulación sanguínea.
 Vitamina D3, hormona D3 y regulación homeostática del calcio.
 Son muchas las fuentes alimentarias hasta el punto de que, excepto algún alimento en
ocasiones en concreto, prácticamente todas aportan vitaminas, en mayor o menor
proporción número y en mayor o menor cantidad. En este sentido, debe destacarse que
no existe un alimento que las posea todas y, menos aún, en cantidades tales que la

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ingestión del mismo satisfaga las necesidades del individuo. De ahí la importancia de
que la dieta habitual sea variada, evitando así el peligro de deficiencia vitamínica.
 En general, puede decirse que son fundamentales en la regulación de los procesos
metabólicos, actuando como catalizadores en las reacciones bioquímicas asociadas
íntimamente a las enzimas correspondientes y a determinados minerales.

FUNCIONES

Las vitaminas ejercen una función reguladora en el organismo. A estos compuestos se les
descubrió precisamente al detectar los síntomas que ocasionaban su carencia, como en los
casos de escorbuto, pelagra y raquitismo, cuyos síntomas fueron curados mediante la
administración de alimentos frescos que contenían suficientes vitaminas(Gama, 2004).

Las vitaminas se necesitan diariamente pero en muy pequeñas cantidades, pues realizan
funciones muy específicas; actuando como hormonas, catalizadores de reacciones celulares
o como coenzimas, en el metabolismo de los macronutrientes (grasas, carbohidratos y
proteínas). Las vitaminas realizan, dentro de la fisiología animal y humana diferentes
funciones específicas.

Las vitaminas se diferencian de otros principios inmediatos en que no participan en la


formación de estructuras tisulares, ni experimentan degradación para liberar energía. Al
hablar de las funciones fisiológicas de las vitaminas se hace referencia en general a su
función en el metabolismo. Este término implica a todos los fenómenos bioquímicos que se
realizan en el organismo y que son necesarios para el correcto desarrollo y mantenimiento
de la vida. Dichos fenómenos o reacciones serán de catabolismo, entendiendo por este
aquellas reacciones de degradación que transforman las moléculas grandes en moléculas
pequeñas y simples. Y de anabolismo, es decir, las reacciones que posibilitarán la síntesis de
grandes moléculas partiendo de moléculas de estructuras simples(Bueno, 2010).

Las enzimas son sustancias orgánicas que se forman en las células para dirigir las reacciones
bioquímicas y son indispensables en el metabolismo. Están constituidas por dos partes; una
parte proteica y una parte no proteica llamada grupo prostéico. Este grupo prostéico
generalmente es una vitamina, un nutrimento inorgánico o una combinación de ambos.
Cuando se dice que una vitamina actúa como coenzima es que forma parte del grupo
prostético de una enzima (Rosa & Rodríguez, 2015).

Por otro lado, también es importante destacar que existen algunos compuestos afines a
una vitamina, que no son vitaminas pero que tienen una estructura semejante y que
realizan la misma función de la vitamina. Estos compuestos se denominan vitámeros(Rosa
& Rodríguez, 2015).

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Existen otros compuestos denominados provitaminas o precursores los cuales también son
compuestos semejantes en estructura química a las vitaminas, pero que no pueden actuar
directamente sino cuando el organismo los activa y cumplen la función de las vitaminas.

Al hablar de avitaminosis se hace referencia a la ausencia total de una o más vitaminas en el


organismo, lo cual no ocurre a menudo; en tanto, la deficiencia vitamínica significa ausencia
de una o más vitaminas en grados diversos. La carencia puede ser leve o grave(Rosa &
Rodríguez, 2015).

Las funciones de las vitaminas, y la necesidad que el organismo tiene son muy variadas.
Dependen de la función y de la distribución de las sustancias vitamínicas que participan en
diferentes procesos fisiológicos vitales como la edad del individuo (García, 1983).

La vitamina A está relacionada con la visión y con el mantenimiento de los tejidos


epiteliales, de alguna forma todavía desconocida interviene en la síntesis proteica. Por otra
parte, la vitamina D opera en el metabolismo del calcio y del fósforo jugando un papel en la
formación de los huesos. Sobre las funciones exactas de las vitamina E ha habido muchas
discusiones; está relacionada con el mantenimiento de una reproducción normal en
algunas especies y en mantener en condiciones saludables al tejido muscular, mientras que
la vitamina K ayuda a la preservación del poder coagulante de la sangre, y por ellos a
prevenir las hemorragias. Durante la última década o así se ha demostrado que varios
miembros del complejo vitamínico B, incluyendo la tiamina, riboflavina, niacina, piridoxina y
ácido pantoténico son constituyentes importantes de sistemas enzimáticos que regulan el
metabolismo de los carbohidratos, grasas y proteínas. Usualmente las vitaminas están
ligadas al ácido fosfórico y actúan en conjunción con proteínas específicas (Garrido &
Castejon, 1964).

De los otros dos miembros del complejo B, el ácido fólico y la vitamina B12 ayudan a la
prevención de ciertos tipos de anemia y la colina es un agente para la transferencia de
grupos metilo. Se demostró últimamente que algunas sustancias menos bien identificadas
son compuestos de función previamente conocida; errores de este tipo son difíciles de
evitar cuando se sospecha la existencia de un factor desconocido como factor esencial de la
dieta para algunas especies y, como este vago conocimiento como única guía para los
experimentos iniciales, hay que elaborar una dieta experimental completa en todos los
otros factores esenciales salvo de ése, de dudosa entidad. La vitamina C ayuda a mantener
en estado saludable las sustancias intracelulares (Garrido & Castejon, 1964).

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Las funciones vitales que realizan las vitaminas incluyen (Pensanti, 2005):

 Apoyar el normal funcionamiento de nuestros órganos.


 Ayudar al organismo a aprovechar los alimentos.
 Actuar como catalizadores de los procesos bioquímicos del cuerpo, incluyendo la
formación de la sangre, la transmisión nerviosa, el metabolismo de las proteínas e
incluso la formación de hormonas.
 Facilitan las reacciones metabólicas esenciales para la utilización de los aminoácidos,
de las grasas y de los carbohidratos.
 La vitamina A es crucial para el crecimiento y desarrollo normal del organismo animal
porque desempeña una función principal en el organismo óseo.
 La vitamina D es esencial para la absorción intestinal de calcio y fosforo y, por lo
tanto. Para el desarrollo de huesos y de la fuerza. Al regular la absorción de calcio,
esta vitamina tiene también un papel clave en la función neuromuscular.
 La vitamina K es un intermediario en la cadena de transporte de electrones por lo
que es importante para la Fosforilacion oxidativa.
 Estar presente de manera natural y en pequeña concentración en los alimentos.
 No ser sintetizada, en cantidad suficiente, en el organismo, por lo que debe aportarse
del exterior.
 Ser una sustancia orgánica diferente de los macronutrientes (carbohidratos, grasas y
proteínas).
 Ser esencial para la salud y el mantenimiento de la vida.
 Causar una enfermedad carencial especifica si no se obtiene en cantidad suficiente.

VITAMINAS DESDE UN PUNTO DE VISTA NUTRICIONAL

Las vitaminas son compuestas de bajo peso molecular. Muchas están relacionadas con
coenzimas, por lo que se piensa que es una de las razones por las que al faltar
determinadas vitaminas, algunos procesos químicos celulares no se realizan, se altera el
metabolismo y, por lo tanto la salud del organismo. Las cantidades de vitaminas requeridas
por el organismo son muy pequeñas (generalmente microgramos); ya que no proporcionan
energía sino que solo actúan en los mecanismos vitales por ejemplo los
biocatalizadores(Campos & Hernández, 2008).

Por otro lado, (Gil, 2010), nos menciona que las vitaminas son compuestos orgánicos y de
carácter esencial que sin poseer valor energético ni plástico, son indispensables para el
crecimiento, el equilibrio nutricional y la salud. Son reguladores de multitud de procesos
metabólicos, funcionando normalmente como coenzimas y grupos prostéticos de enzimas,
vitaminas con función antioxidante como la vitamina C y E, vitaminas con función de
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coenzimas como el ácido fólico y la vitamina B12, la vitamina A y la vitamina D. Su carácter
esencial exige un aporte regular a través de la dieta y los alimentos ya sean en su forma
definitiva, ya sea como precursores o provitaminas. Solo en algunas ocasiones, las
vitaminas pueden ser sintetizadas por la microbiota intestinal como ocurre en la vitamina K
y en menor medida con la biotina.

Aunque se requiere en pequeñas cantidades, las vitaminas son indispensables en la dieta


humana y de los animales, solo los vegetales son capaces de sintetizar todas las vitaminas
que requieren, no así los animales que tienen que tomar la mayor parte de alimentos y solo
pueden sintetizar algunas; por ejemplo, el hombre sintetiza escasas cantidades de vitamina
D y K.

Una causa nutricional para la presentación de la metritis es la vitamina A la cual hace parte
del grupo de las vitaminas liposolubles y tiene relevancia especial en la función
reproductiva. Esta ejerce su acción sobre la integridad estructural y funcional de las células
epiteliales del organismo animal, actúa sobre el crecimiento, reproducción y el desarrollo
embrionario; pero su papel principal es actuar como protectora de los epitelios incluyendo
el endometrio. Además tiene un efecto estabilizante sobre varias membranas celulares y
actúa regulando la permeabilidad de la membrana(Campos & Hernández, 2008).

A pesar de que son indispensables cuando se ingieren en exceso son tóxicas y provocan
problemas conocidos en general como hipervitaminosis por ejemplo; el exceso de vitamina
A provoca anorexia (falta de apetito), cefalea, alteraciones en el hígado, irritabilidad,
pérdida de peso, dolores en los huesos. La hipervitaminosis D causa pérdida del peso,
calcinación de tejidos blandos, insuficiencia renal. La hipervitaminosis K se caracteriza por
provocar anemia y trastornos gastrointestinales (Gama, 2004).

La vitamina A actúa como estimuladora de los epitelios de la mucosa tubárica uterina y


vaginal, aumentando su resistencia frente a los agentes infecciosos que producen
problemas que finalizan en metritis, y es necesaria para los cambios histológicos que se
producen en la mucosa durante las diferentes fases del ciclo estral(Campos & Hernández,
2008).

Una deficiencia de vitamina A puede producir muerte embrionaria, aborto, terneros débiles
al nacimiento y de forma subsiguiente una retención de placenta, debido a que no hay
regulación de la filtración de líquidos y gases a través de las membranas fetales; también se
dificulta la fecundación, debido a la generación de una atresia ovárica y a la degeneración
del epitelio germinal. Adicionalmente se producen edemas que ocasionen terneros muertos
o prematuros (natimorfos), lo cual provoca una posterior retención de placenta. Estas

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retenciones provocan metaplasia queratinizante, de los epitelios de la mucosa útero
vaginal, lo cual provoca la aparición de metritis(Campos & Hernández, 2008).

La avitaminosis es cualquier trastorno causado por la ingestión deficiente de cualquier


vitamina. Cada deficiencia tiene sus consecuencias características pero, por lo general, no
se presentan solas. Los estados carenciales son, por lo común, el resultado de varias
deficiencias entre las cuales una dominante imprime su huella en el cuadro clínico. Por
ejemplo el Beriberi no es una carencia de vitamina B1 solamente, ni la pelagra de niacina, ni
el escorbuto de vitamina C. En los tres casos, la tiamina, la niacina y la vitamina V son los
elementos cuya carencia es prioritaria, pero no exclusiva, ya que hay otras deficiencias
asociadas. Todo esto sucede porque la buena alimentación provee de todas las sustancias
nutritivas en cantidades adecuadas. Al haber un desequilibrio en ella, que cause una
deficiencia específica, esta irá acompañada de otras deficiencias (García, 1983).

No todas las vitaminas actúan como coenzimas. Las vitaminas designadas por las letras A,
D, E, K, tienen un abanico variado de funcione, la vitamina A es el precursor del retinal, el
grupo sensible a la luz de la rodopsina y de otros pigmentos visuales y el ácido retinoico es
una molécula importante en la señalización. Una deficiencia de esta vitamina conduce a la
ceguera nocturna. Además los animales jóvenes necesitan vitamina A para crecer. La
vitamina C, o ascorbato actúa como antioxidante. Una deficiencia de vitamina C puede
acarrear el escorbuto, una enfermedad debida al colágeno mal formado y caracterizada
por lesiones dermatológicas y fragilidad de los vasos sanguíneos. Un metabolito de la
vitamina D es una hormona que regula el metabolismo del calcio y el fosforo. Una
deficiencia de vitamina D desequilibra la formación de los huesos en los animales jóvenes.
La deficiencia de vitamina E produce infertilidad en ratas. Esta vitamina reacciona con las
especies reactivas del oxígeno, tales como los radicales de hidróxido, y las inactiva antes de
que puedan oxidar los lípidos insaturados de las membranas, dañando las estructuras de
las células. La vitamina K es necesaria para la coagulación normal de la sangre (Berg, 2008).

Afortunadamente en términos generales los procesos carenciales vitamínicos no se


desarrollan de manera rápida sino gradualmente, en un proceso que de manera
esquemática incluye las siguientes etapas: una primera en la que hay una depresión de las
reservas corporales a las que también se les denomina deficiencia subclínica o marginal y
por lo general no es suficiente grave para motivar la verificación del diagnóstico. En estos
casos existe la típica sensación de cansancio, agotamiento, debilidad, etc., asociadas a un
estado marginal de una o varias vitaminas; si la deficiencia progresa se llega a una segunda
etapa en la que ya se manifiestan cambios metabólicos celulares, es decir, comienzan a
afectarse las funciones propias de las vitaminas. Estas dos etapas son claramente
reversibles cuando se administra la vitamina que ha originado la carencia. Muy distintas son
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la tercera y la cuarta etapas: aparecen los síntomas clínicos y los cambios morfológicos, en
muchas ocasiones ya irreversibles y que incluso pueden conducir a la muerte. En cualquier
caso, como ejemplo sirva decir que el desarrollo del escorbuto, enfermedad carencial más
característica por la vitamina C, se produce tras seguir aproximadamente 4 meses una dieta
deficitaria en esta vitamina (Miján A. , 2002).

Las vitaminas no solo sirven para curar o evitar trastornos ocasionados por una deficiencia.
En dosis estándares, también pueden prevenir el riesgo de enfermedades crónicas:
cardiovasculares, osteoporosis, degeneración macular e incluso el cáncer (García R. , 2012).

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