Culpa, pecado y conversió n
CASTILLO J.M., VÍCTIMAS DEL PECADO, TROTTA, MADRID, 2004,
221 PÁGINAS
Dentro de la colección de libros que va escribiendo
y ha escrito José María Castillo, Trotta ha editado este
interesante y sencillo texto sobre la imagen del pecado en
la historia de la Iglesia desde el origen hasta nuestros
tiempos. ¿Qué le preocupaba más a Jesús? ¿Por qué
mataron a Jesús? ¿Defendía Jesús la culpa? Claro que no,
pero es curioso como hemos reinterpretado una
espiritualidad que en ciertas ocasiones ha podido sanar y en
otras tantas dañar. ¿A qué precio hemos dado forma a la
misericordia y el perdón a partir del pecado?
El libro, como otros textos del autor, cumple el
objetivo de ofrecer una síntesis completa del pecado a
partir de la vida histórica de Jesús haciendo un interesante
recorrido moral y desgranando ciertas claves necesarias
para moldear la idea de pecado en la Iglesia. Resulta especialmente interesante para
estudiantes de teología que quieran profundizar en el concepto de pecado, pero desde
luego no es una introducción teológica del autor. Es más bien un estudio moral y
práctico de la concepción de pecado.
Tras presentar de forma concisa, demasiado breve en mi opinión, la figura de
Jesús y más adelante de Juan Bautista. Establece algunos paralelos vitales a partir de la
espiritualidad de cada uno, sin olvidar que Jesús bebió de la espiritualidad de Juan
Bautista. Poco a poco se va vaticinando un mensaje sólido en torno a la imagen de
pecado. Jesús mira por las personas y le importa más el ser humano que la ley (así lo
manifiesta en diferentes episodios evangélicos). Jesús rompe con su estilo y va gestando
una nueva forma de vivir la fe en Dios. El prójimo es la imagen de Dios y la puerta para
respetar a Dios y comunicarse con Él.
Después de este breve estudio a partir de las actitudes de Jesús, el libro, se centra
más en una clave más moral advirtiendo los posibles peligros del cumplimiento (cumplo
pero miento). La moral es más general, el moralismo tiene que ver más con el detalle.
Es posible que a nuestra Iglesia le pase algo parecido y no deje nacer la semilla de Jesús
de Nazaret. La Iglesia ha puesto el acento, durante varios siglos, en el pecado y no en el
mensaje evangélico. Quizás en la actualidad todavía quede algo de esto.
Más adelante, el texto destaca la concepción de pecado y los contrastes a partir
de la cruz, el sufrimiento, el poder, etc. ¿Qué entendemos por pecado desde lo que
hemos entendido? Es una parte muy bien hilvanada y bien surtida de imágenes y
conceptos a partir del NT, citando a algunos autores como Gnilka o Estrada que
presentan estilos bien relacionados y secundados por el autor.
En la segunda parte de la obra se va haciendo un contraste desde la imagen de
Dios en la historia hasta llegar a Jesús y la creación de la Iglesia. El pecado va
denotando distintas formas de entenderse.
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Culpa, pecado y conversió n
Me parece de vital importancia el capítulo 5, por el contenido que da a la
concepción de pecado. Pecado como un mal que puede responderse con perdón (imagen
de un Dios Padre misericordioso) o con castigo (imagen de un Dios Padre juez).
Tanto el castigo como el perdón, sólo pueden ejercerse por alguien que tenga poder. Ese
es el problema de tener una concepción trasnochada del pecado. El pecado que se
interpreta como un mal se gestiona desde el poder. La concepción de pecado que se
interpreta como tolerar el sufrimiento se gestiona desde la solidaridad. Esta última
imagen va más con la línea y la sensibilidad que tuvo Jesús.
Me ha parecido muy iluminador el capítulo 9, por condensar un estilo de
espiritualidad abierto en el que se deja ver que Jesús se preocupó por el sufrimiento de
la gente y por su fidelidad. Esta obra hace un repaso por la verdadera teología de Jesús
de Nazaret actualizando la idea e imagen de pecado (en mi opinión).
Hay que destacar el continuo contraste con el evangelio que facilita
pedagógicamente el paralelo con la vida de Jesús sacando conclusiones a corto plazo.
Finalmente, Castillo ofrece una concepción de pecado que pude ayudar a poner
nombre a actitudes que rompen con el prójimo y por lo tanto con Dios. El pecado es la
indiferencia a los demás, al mal que padecen algunos. El acomodarse y no mostrarse
sensible es el pecado dañino y actual. La indiferencia al prójimo es el verdadero pecado
humano.
En resumen, una obra muy recomendable y completa para trabajar de forma
personal e incluso con grupos la concepción de pecado. Es de fácil lectura y su estilo va
desgranando varias teorías, para demostrar que el pecado se origina y se provoca en el
sufrimiento humano.
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