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Ética y Derechos en Salud Reproductiva

El documento aborda la importancia de la ética en la salud, presentando varios casos de violaciones a derechos humanos relacionados con el embarazo adolescente y la atención médica. Se destacan situaciones de discriminación y obstáculos legales que enfrentan las mujeres en México, así como la necesidad de un sistema de seguridad social universal y la eliminación de disposiciones discriminatorias. Se concluye que la ética de la salud debe garantizar la igualdad y el respeto a la dignidad humana en todos los contextos.

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Ética y Derechos en Salud Reproductiva

El documento aborda la importancia de la ética en la salud, presentando varios casos de violaciones a derechos humanos relacionados con el embarazo adolescente y la atención médica. Se destacan situaciones de discriminación y obstáculos legales que enfrentan las mujeres en México, así como la necesidad de un sistema de seguridad social universal y la eliminación de disposiciones discriminatorias. Se concluye que la ética de la salud debe garantizar la igualdad y el respeto a la dignidad humana en todos los contextos.

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UNIVERSIDAD ABIERTA Y A

DISTANCIA DE MÉXICO

ÉTICA
Y
SALUD
UNIDAD 3
EVIDENCIA DE APRENDIZAJE
ACTUAR ÉTICO DEL PROFESIONAL DE LA SALUD

ESTUDIANTE: FLORENCIO IVAN VERDE TOH

ASESOR: ALMA AZUCENA LÓPEZ MUÑOZ

FECHA DE ENTREGA: 21/03/2019


INTRODUCCIÓN

Puede estar recogida en un código deontológico o profesional, o puede estar


constituida por un conjunto de normas ajustadas a la moral y al correcto proceder de
una sociedad determinada. La ética profesional es especialmente importante cuando
surgen conflictos entre el desarrollo de un trabajo o actividad, los intereses propios o
de terceros, y la conciencia ética personal del individuo. En esta actividad
mencionaremos algunos casos donde la ética se pone a prueba.
CASOS

En 2015, a sus 17 años, Marimar fue víctima de una violación sexual y resultó
embarazada. Acompañada de sus padres denunció los hechos y acudió al Hospital
General de Cuernavaca “Dr. José G. Parres”.

Los médicos le informaron que el producto presentaba una malformación congénita, lo


cual implicaba un alto riesgo para el embarazo por lo que Marimar solicitó una
interrupción del mismo. Pero el hospital, a través del Comité de Bioética, negó el
servicio. Esto a pesar de que la normativa vigente garantiza el acceso al aborto en
caso de violación. La decisión fue impugnada ante un juez federal a quien se solicitó
que se constataran las violaciones a derechos humanos que derivaban de la negación
del servicio. La impugnación no procedió a favor Marimar por lo que se interpuso un
recurso de revisión en la SCJN.

El 4 de abril de 2018, la SCJN otorgó el amparo a Marimar. Actualmente la menor y


sus padres son reconocidos como víctimas de violaciones a derechos humanos y la
Comisión Ejecutiva de Atención y Reparación a Víctimas de Morelos (CEARV) tendrá
que garantizar la medida de reparación del daño. El caso de Marimar refleja los
obstáculos tanto médicos como legales que las adolescentes en situación de
embarazo deben sortear. Actualmente, según cifras de la Organización Mundial de la
Salud (OMS), el embarazo adolescente es la segunda causa de muerte a nivel
mundial entre las adolescentes de 15 a 19 años.

Para una adolescente, el embarazo puede obstaculizar su desarrollo psicosocial, sus


oportunidades educativas y laborales, así como mantenerla en situación de pobreza y
mala salud. La situación de vulnerabilidad se acentúa en otros grupos, como el de las
personas indígenas o con discapacidad para quienes, por motivos de discriminación,
es más difícil acceder tanto a información sobre métodos anticonceptivos como a los
propios métodos.

El embarazo adolescente, además de ser un asunto de salud pública, es una cuestión


de justicia reproductiva, que refleja un conjunto de acciones y omisiones por parte del
Estado relacionadas con diferentes derechos humanos, incluyendo el derecho a la
salud, a una vida libre de violencia y al libre desarrollo de la personalidad.
CASO 2

En mayo de 2018, Pilar de apenas 15 años, supo que estaba embarazada. La razón:
dos meses antes, durante sus vacaciones en Cuetzalan, Puebla, fue víctima de abuso
sexual por parte de su tío.

Pilar denunció los hechos en un Ministerio Público de Ciudad de México. Las


autoridades le dijeron que no podían atender su caso porque había ocurrido en otra
entidad, pero le informaron que, por tratarse de una violación sexual, tenía derecho a
interrumpir el embarazo si así lo deseaba. Con 10 semanas de embarazo, Pilar
regresó a Puebla para interponer la denuncia penal e interrumpir su embarazo. Las
autoridades poblanas comenzaron la investigación sobre el abuso sexual pero le
negaron su solicitud para interrumpir el embarazo, argumentando que el aborto no era
legal en Puebla.

Al mismo tiempo le dieron información falsa asegurando que en ningún lugar de


Puebla le practicarían la interrupción del embarazo, y que si intentaba hacerlo en
CDMX, el juez las cuestionaría e incluso podría criminalizarla. A pesar de las
amenazas, Pilar regresó a la capital del país y con la asesoría de adecuada  accedió a
la interrupción legal del embarazo. Posteriormente, acompañada de su madre,
presentó una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Puebla por las
violaciones a derechos humanos cometidas por el personal del ministerio público de
Teziutlán, Puebla, al omitir los derechos que tenía Pilar como víctima de una violación
sexual.

La resolución de la queja se encuentra pendiente y se continúa asesorando a Pilar y


su familia en el reclamo de la reparación de los daños. En México, la única entidad que
permite el aborto por voluntad de la mujer hasta las 12 semanas de gestación, es
Ciudad de México. En el resto de los estados, solo se puede acceder al aborto en
casos de violación o por ciertas causales como riesgo a la salud o alteraciones graves
en el producto.  El que cada estado defina, con base en sus códigos penales,
condenas por abortar constituye un hecho de discriminación jurídica, pues las mujeres
no debería tener más o menos derecho de acceder a un aborto legal, de acuerdo con
su lugar de residencia. En la última década, algunos estados ampliaron el número de
causales legales para acceder a un aborto seguro, pero el desconocimiento de las
autoridades y del personal de salud sobre el tema, limita o impide el acceso que las
mujeres para este procedimiento.

Actualmente los códigos penales de todo el país contemplan la violación como causal
de exclusión; 29 estados establecen como causal que el aborto sea resultado de una
conducta imprudencial o culposa; 23, que exista peligro de muerte de la mujer; 15, que
la mujer enfrente riesgo a su salud, y 16, que el producto presente alteraciones
congénitas graves. Los estados con marcos normativos muy poco accesibles y en
donde prácticamente es imposible lograr acceder a este proceso son: Sonora,
Querétaro, Baja California, Guanajuato, Oaxaca y Puebla. Casos contrarios son:
Ciudad de México, Michoacán, Tlaxcala y Baja California Sur. Los estados que
castigan el aborto con condenas de cárcel de hasta 5 años son: Baja California,
Morelos, Puebla, Oaxaca, Sonora y Tamaulipas.

CASO 3

La violencia obstétrica se define como la forma específica de violencia institucional que


pueden sufrir las mujeres durante la atención del embarazo, parto y posparto.

Este fue el caso de Sandra, que a sus 31 años, llevaba su control prenatal en la
Unidad Médica Familiar (UMF) 33 del IMSS, en Tonila, Jalisco. A las 38 semanas de
gestación se presentaron los dolores de parto y acudió a dicha unidad médica, pero
fue trasladada al Hospital General de Zona, en Ciudad Guzmán, Jalisco porque
presentaba presión alta. Fue ingresada en urgencias y permaneció dos días hasta que
una médica le notificó que ya no tenía líquido amniótico, horas después fue ingresada
al quirófano. Sin previo aviso ni explicaciones, la doctora responsable le informó que le
practicaría una cesárea.

Acto seguido le preguntó a Sandra “si ya había hablado con su esposo sobre no tener
más hijos”, a lo que ella contestó que no, al escucharla la doctora la tachó de
“irresponsable”., salió del quirófano y le aseguró a los familiares de Sandra que por
motivos de salud, no era conveniente que tuviera otro embarazo y que incluso ella ya
había firmado el consentimiento para una Oclusión Tubaria Bilateral (OTB), un
procedimiento anticonceptivo permanente.

Su esposo, confiado en la versión de la médica, firmó el documento de autorización.


Enseguida la doctora regresó y, en un contexto de presión e intimidación, aprovechó
que Sandra tenía fuertes contracciones para conseguir su firma antes de la cesárea.

En octubre de 2017, Sandra, interpuso una queja ante la CNDH por la atención
inadecuada del personal médico la atendió y la manera en que consiguieron su
consentimiento para que se le practicara la OTB. La queja se encuentra en espera de
una resolución. Las agresiones o acciones más comunes contra las mujeres son:
gritos o regaños; retraso en la atención; presión para aceptar un método
anticonceptivo; anestesia denegada; firma involuntaria de papeles, y ser aislada de su
bebé por más de 5 horas.

los casos de violencia obstétrica presentan patrones comunes, como las fallas
estructurales y sistémicas del sistema de salud. Por lo que las acciones inmediatas a
tomar son: la implementación de legislación y políticas públicas que permitan a las
mujeres acceder a servicios de salud de calidad, así como la creación de mecanismos
para acceder a la justicia y a una reparación integral ante violaciones a derechos
humanos.

CASO 4

Gelleli es un caso más de las muertes que pudieron evitarse. Con 24 años cursaba su
segundo embarazo, en la semana 40 comenzaron los dolores de parto por lo que la
joven mazateca acudió a la Casa de Salud del municipio de Jalapa de Díaz, Oaxaca.

De ese lugar la mandaron al Hospital General de Tuxtepec. Acompañada por Martín,


su pareja, buscó ayuda para trasladarse, pues la Casa de Salud de Jalapa no tenía
ambulancia. A las 6 de la tarde la pareja llegó al hospital de Tuxtepec, pero Gelleli fue
atendida hasta las 8 de la mañana del día siguiente. Horas después los médicos
informaron a Martín que realizarían una segunda operación porque en la cesárea le
habían perforado una arteria, y Galleli tenía una hemorragia interna. Sin dar más
detalles y a sabiendas de que Martín no sabe leer ni escribir, el personal del hospital
hizo que el joven firmara una hoja de consentimiento informado, advirtiendo que si no
lo hacía, Gelleli moriría. El siguiente reporte fue hasta la mañana siguiente diciendo
que Gelleli necesitaba ser otra operación debido a que la hemorragia no cedía. Los
familiares no se aceptaron que se hiciera porque los médicos señalaron que la
intervención “implicaba una alta posibilidad de que ella muriera en la sala de
operaciones y, en caso de sobrevivir, no había garantía de mejoría”. Un día después
Gelleli falleció.

Este caso actualmente está en trámite ante la Defensoría de los Derechos Humanos
del Pueblo de Oaxaca. Gelleli pertenecía a una comunidad indígena, un sector que por
lo regular es atendido en centros de salud en malas condiciones, sin intérpretes de
lenguas locales y con actitudes discriminatorias por parte del personal. Es prioritario
que el Estado garantice el acceso universal a servicios de salud obstétrica de calidad
para las mujeres sin importar su derechohabiencia u origen además de asegurarse de
que el personal médico respete el marco normativo vigente en materia de atención del
embarazo, parto y posparto.
CASO 5

Germán y Nadia tienen un hijo de 5 años. Germán tiene un empleo formal, y es


derechohabiente del IMSS. Nadia se dedica al hogar, por lo que no tiene seguridad
social.

En 2016 Germán ubicó las guarderías más cercanas a su casa y preguntó los
requisitos para meter a su hijo en alguna de ellas. Descubrió que el artículo 201 de la
Ley del Seguro Social, se lo impediría, pues solo contempla el acceso a este servicio
para hombres viudos o divorciados con la patria potestad de sus hijos o hijas.

La negativa del servicio le fue confirmada en el Departamento de Guarderías de la


Jefatura de Servicios de Prestaciones Económicas y Sociales del IMSS, pero le dijeron
que recibiría la solicitud para acceder al servicio de estancias infantiles del seguro
social como padre trabajador asegurado. Sin embargo, la petición fue negada, por lo
que Germán promovió un juicio de amparo contra las autoridades responsables de la
negativa y por la inconstitucionalidad de los criterios de acceso a la misma.

Un Juzgado en materia de trabajo, en Ciudad de México, le concedió el amparo contra


la disposición discriminatoria y así el Departamento de Guarderías otorgó el servicio a
Germán en las mismas condiciones en las que lo brinda a las mujeres trabajadoras
aseguradas. El acceso a la seguridad social es un derecho humano reconocido a nivel
mundial pero en México el acceso a este derecho está condicionado a que las
personas cuenten con un trabajo formal. Como consecuencia de esto, un alto
porcentaje de mujeres no cuenta con acceso a servicios de atención a la salud, como
en el caso de Nadia y por ende no tienen acceso a todos los derechos que establece
la ley.

Aunque se afilien a otros esquemas como el Seguro Popular, carecen de acceso a


prestaciones como licencias de maternidad, licencias de paternidad y estancias
infantiles.

REFLEXIÓN

Solo tres de estos casos han sido resueltos por la SCJN, a favor de los afectados.
Para garantizar el acceso a los derechos de estas mujeres será necesario constituir un
sistema de seguridad social universal que abarque a todas las personas trabajadoras,
tanto en esquemas de trabajo formal como informal.

Además se deben eliminar las disposiciones discriminatorias de la legislación hacia


grupos particulares, como los esquemas de derechohabiencia restrictivo vigentes
ahora.

La atención de los pendientes de cada tema es responsabilidad del poder ejecutivo;


del legislativo, y de las instituciones de salud federales y locales. Solo el trabajo
conjunto logrará un cambio positivo para el contexto actual de las mujeres en México
con relación a su salud reproductiva a partir de mecanismos y la garantía de sus
derechos humanos.

CONCLUSIÓN

La ética de la salud, sólo puede suponer la igualdad de las personas en términos de


posibilidad de subjetivación, lo no ético será la idea del loco definitivo, incurable,
proscripto para siempre de su ser social. La enfermedad es sólo una situación, lo ético
es sostener que el enfermo no pierde su condición de ser humano.

Referencias
Humanos, C. N. (15 de 03 de 2019). CNDH. Obtenido de CNDH: http://www.cndh.org.mx/

Nación, S. C. (15 de 03 de 2019). SCJN. Obtenido de SCJN: https://www.scjn.gob.mx/

salud, o. m. (15 de 03 de 2019). OMS. Obtenido de OMS: https://www.who.int/es

social, i. m. (15 de 03 de 2019). imss. Obtenido de imss: http://www.imss.gob.mx/

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