LA EDAD MEDIA
La Edad Media fue un período de la historia europea que dejó profundas huellas
en el continente. Marcada por importantes acontecimientos históricos, su inicio y
su fin se encontraron entre cambios culturales, políticos, sociales y económicos,
convirtiéndose en uno de los períodos más fascinantes de la historia. El paso de la
edad antigua a la conocida como edad media, no fue algo inmediato sino que,
evidentemente, se desarrolló de modo gradual ya que hubo una transición en
diversos ámbitos
•Economía: se sustituye el modelo de producción esclavista al de producción
feudal.
•Sociedad: desaparece la ciudadanía romana y la definición de los estamentos
medievales.
•Política: descomposición de las estructuras centralizadas romanas y dispersión
del poder entre los pueblos bárbaros.
•Ideología y cultura: sustitución de la cultura clásica por el teocentrismo cristiano o
musulmán
PERIODOS
La Edad Media suele ser situada por los historiadores entre dos sucesos de suma
importancia. El primero, que marca su inicio, se le atribuye a la caída del Imperio
Romano.
Por otro lado, el hecho que marca el fin de la Edad Media es la caída del Imperio
Romano de Oriente en 1453. Pero muchas eran las profundas transformaciones
que estaban ocurriendo en aquel momento (siglo 15 y 16), entre ellas:
El Renacimiento,
•El descubrimiento de América,
•la incorporación de la Imprenta,
•la Reforma Protestante de Lutero.
Resumiendo, según la periodización tradicional la Edad Media va del año 476 (fin
de la Edad Antigua) y el año 1453 (comienzo de la Edad Moderna). Desde una
perspectiva un poco más abierta, se considera que la etapa Medieval abarca
aproximadamente los años 500 a 1500 d.C.
ETAPAS
La Edad Media se divide en tres etapas: la Temprana Edad Media, Alta Edad
Media y la Baja Edad Media
TEMPRANA EDAD MEDIA
Comienza a fines del siglo 5 y llega hasta fin del siglo 8. Se caracterizó por la
fusión de las culturas germánicas y la latina (heredera del Imperio Romano ya
desaparecido). Desde el punto de vista político se ve la desintegración del Imperio
Romano de Occidente, y la formación de los llamados Reinos Romano
Germánicos. En este período se desarrolló también el Imperio Carolingio. En la
economía se ve la transición desde el modo de producción esclavista
característico de Roma al Sistema Feudal que será característico de la siguiente
etapa
ALTA EDAD MEDIA
Abarca los siglos 9 a 11. Se trata del momento de auge del feudalismo o modo de
producción feudal, con una producción basada en una mano de obra servil y
centrada en los Señoríos. Políticamente es un momento de descentralización del
poder, en el que los Reyes son pocos más que pares de los Grandes Señores y
tienen muy poco poder efectivo.
BAJA EDAD MEDIA
Comienza a inicios del siglo 12 y llega hasta mediados del siglo 15. Es un
momento de reapertura, donde lentamente vuelven a ganar importancias las
ciudades y las actividades comerciales, surgiendo un nuevo grupo social: la
burguesía. Es el momento en que empiezan a desarrollarse las primeras
transformaciones que luego llevarán en la edad Moderna al surgimiento del
sistema capitalista.
LOS REINOS BARBAROS
EL FIN DEL IMPERIO ROMANO
Desde el siglo 2 d.C. encontramos que las fronteras del Imperio fueron
atravesadas por una serie de pueblos, no beligerantes, que entraban en pequeñas
tandas poblacionales con la esperanza de encontrar nuevas tierras que cultivar,
además de buscar la protección del Imperio romano.
Esto se debía a que, desde esa época, los pueblos nómadas más beligerantes
habían intensificado su marcha hacia el sur, obligando a las poblaciones
asentadas a trasladarse si querían sobrevivir. Por ello no es de extrañar encontrar
entre las filas de las legiones a miembros procedentes de tribus bárbaras que se
alistaban en el ejército buscando una paga, además de poder conseguir pasar a
ser ciudadano romano. Pero fue a partir del siglo 4 cuando comenzaron las
verdaderas invasiones, pues en dicho momento, encontraremos que una serie de
pueblos comenzaron a cruzar en masa las diferentes zonas del Imperio, haciendo
imposible el control del paso de estos. En gran medida sabemos que esto ocurrió
debido a que los soldados apenas recibían sus pagas y su abastecimiento, debido
a la gran crisis económico-social que azotaba al Imperio. Esto unido al avance de
pueblos guerreros como fue el caso de los hunos, hizo que las tribus germanas y
procedentes de Asia se fueran asentando, creando incluso reinos dentro de las
fronteras.
Para los inicios del Siglo 5, en el año 418 encontraremos el primer reino bárbaro
aceptado por Roma, siendo este el reino visigodo de Tolosa. El resto de reinos se
conformarían tras la caída del Imperio, en el 476 cuando Odoacro, rey de los
Hérulos, depuso al último emperador romano, Rómulo Augusto.
LOS VÁNDALOS
Fueron un pueblo que entró en las fronteras del Imperio antes incluso que los
visigodos y que fueron saqueando de este a oeste todo el Imperio. Eran originarios
de lo que actualmente conocemos como Polonia y entraron por la cuenca de
Panonia, lugar por donde entraron la mayoría de los pueblos bárbaros.
Allí entraron en contacto con el Imperio Romano de Oriente que los sobornó para
que marcharan hacia Occidente y de esa manera no entraran en sus tierras (esta
actuación realizada por los bizantinos se hizo normal, por tanto, cabe aceptar la
tesis, que fueron los bizantinos uno de los culpables de la caída del Imperio
Romano de Occidente).
De esa manera fueron atravesando todo el territorio llegando incluso a Roma, la
cual saquearon. Tras esto marcharon a las Galias y de allí entraron en la
Península Ibérica. Al llegar al sur de esta, consiguieron hacerse con la tecnología
de la náutica (tenemos que decir que la mayoría de los pueblos bárbaros no tenían
el conocimiento de la náutica).
LOS VISIGODOS
A partir del año 418 conformaron el primer reino aceptado por el Imperio, siendo
confederados de este. Una de las tareas que se les encomendó fue la pacificación
de las zonas de la Galia y de Hispania que estaban siendo arrasadas por grupos
de tribus bárbaras que habían conseguido entrar anteriormente.
De esa manera una de las campañas más importantes que realizaron fue la
pacificación de Hispania y, para ello, entraron en contacto con las tribus de los
suevos, alanos y vándalos, consiguiendo derrotarlos en algunas ocasiones.
En la zona de las Galias, lo tuvieron algo más complicado, debido a que, desde el
norte, el pueblo de los francos, fue haciéndose fuerte, hecho por el que fueron
perdiendo poder y espacio. Tras una serie de enfrentamientos, en la batalla de la
Vouillé en el año 507, Alarico (rey de los visigodos) fallecía en pleno combate,
siendo obligados los visigodos a marchar hacia la península ibérica, perdiendo las
posesiones en el sur de Francia.
Siguiendo con nuestra lección sobre los principales reinos bárbaros en la Edad
Media debemos decir que desde el año 507 hasta el 560 encontraremos un
periodo en el que los visigodos debieron de hacer frente a los pueblos
anteriormente mencionados que no quisieron ceder parte de sus territorios para
que estos se asentaran; de esa manera, durante esos años, fueron conformando
lo que sería conocido más tarde como el reino visigodo español, cuya capital sería
Toledo. Este se encontró activo hasta el año 711, momento por el cual llegaron los
musulmanes a la península ibérica.
EL REINO DE WESSEX
La historia de las islas británicas es algo desconocido ya que fue la primera
provincia romana en ser abandonada, debido a la lejanía con la capital del Imperio
y a las constantes luchas entre los romanos y los pictos (pueblo autóctono de las
islas).
A raíz de ello (y gracias a algunas crónicas de romanos que quedaron afincados
en las islas) conocemos la llegada de sajones, jutos y anglos a dichas tierras. Por
ello encontraremos una serie de luchas entre dichos pueblos por la
preponderancia militar.
Sería en el año 827 cuando el reino de Wessex, terminaría por aplastar al resto de
reinos, haciendo que las islas fueran controladas por un solo reino, aunque esto
con la llegada de los normandos terminaría con una nueva división de reinos, lo
cual no se solucionaría hasta bien entrada la Edad Moderna con la posterior
unificación de Escocia e Inglaterra
LOS FRANCOS
Los francos fueron el único pueblo que desde el principio no tuvo problema con la
sociedad romana debido a que eran los únicos católicos (ya que el resto de
pueblos bárbaros procedían del arrianismo y ello hacía que no se pudieran dar
matrimonios con tanta facilidad). De esa manera, la aristocracia romana fue
enlazándose con los nobles germanos produciéndose una aculturación mucho
más rápida. Por ende, sabemos que era un pueblo bastante belicoso y se dedicó
desde el primer momento a pacificar su zona, haciendo que los pueblos que
llegaban, tanto desde el norte como desde el este, tuvieran que marchar a otros
lugares.
Esto hizo que pronto fueran designados como aliados del Imperio, pudiendo
conformar un reino. Dicho reino no tendría sede fija, pues, aunque había rey, este
iba moviéndose por todo el territorio junto a su corte itinerante haciendo que
fueran el resto de nobles los cuales debieran alojarlos.
No sería hasta el año 771 cuando encontraremos una capital fija, Aquisgrán,
consiguiéndose esto bajo el reinado de Carlomagno. Sería con este rey cuando el
reino de los francos llegaría a su cenit, pues conformó un Imperio que abarcó
desde la actual Cataluña, hasta lo que es Austria. Tras su muerte, su reino se
dividió entre sus hijos (norma habitual entre los pueblos barbaros) quedando
conformado el mapa medieval (Francia, Sacro Imperio Romano Germánico e
Italia).
LOS OSTROGODOS
Para concluir con nuestra lección sobre los principales reinos bárbaros en la Edad
Media, debemos hablar de los ostrogodos que, tras el año 493, consiguieron
acabar con el reino de los Hérulos, que fueron los que habían depuesto en el año
476 al último emperador de Roma.
Su rey principal fue Teodorico, que estaba relacionado con el pueblo visigodo
español. Por ello, durante su reinado fueron constantes las relaciones en las que
podemos decir que llegó incluso a gobernar, de manera indirecta, dicho reino.
Durante su reinado mantuvo a Italia unificada y se puede decir que hubo un
gobierno de paz, teniendo buenas relaciones con el emperador de oriente. Tras su
muerte, se produjo la conquista por parte de los bizantinos del reino ostrogodo y
en el año 553 se fecha el fin del reino.
LOS GERMANOS
Los distintos pueblos germánicos se asentaron en diferentes zonas del antiguo
Imperio romano de Occidente, fundando reinos en los que los germanos
pretendieron inicialmente segregarse como una élite social separada de la
mayoría de la población local. Con el tiempo, los más estables de entre ellos
(visigodos y francos) consiguieron la fusión de las dos comunidades en los
aspectos religioso, legislativo y social. Fueron reinos germánicos desde el siglo V
hasta finales del VIII: el Reino Suevo (409-585), el Reino Visigodo de Tolosa (476-
507), el Reino Visigodo de Toledo (507-711), el Reino Franco (481-843) y el Reino
Ostrogodo (493-553).
La diferencia cultural y de grado de civilización entre los pueblos germánicos y el
Imperio romano era muy notable, y su contacto produjo la asimilación por los
germanos de muchas de las costumbres e instituciones romanas, como el
Derecho Romano, que siguió aplicándose como fundamento del derecho visigodo
en el Liber Iudiciorum, también llamado Lex Visigothorum o Código de Recesvinto,
mientras que se conservaron otras leyes y costumbres propias de sus antiguas
tradiciones e instituciones, formando así la cultura que se desarrolló en la Europa
medieval y que es la base de la actual civilización occidental.
SACRO IMPERIO GERMANO
El Sacro Imperio Romano Germánico fue un Estado imperial de Europa Occidental
y Central, creado en el 962 por Otón I, rey de Germania. Su nombre deriva de la
pretensión de sus gobernantes de ser la continuidad del Imperio de Carlomagno,
el cual se desintegró en el 843 tras la firma del Tratado de Verdún. Estaba
integrado por unos 300 Estados que podían ser principados, ducados, obispados o
ciudades libres. Su máxima autoridad era un emperador, el cual era elegido por
varios príncipes electores.
Este imperio perduró durante casi 900 años, ya que se disolvió en 1806, luego de
que Francisco II de Habsburgo renunciara a la corona imperial
EL REINO LOMBARDO
En latín, Regnum Langobardorum; en italiano, Regno dei Longobardi; en
lombardo, Regn dei Lombards), más tarde, reino de (toda) Italia (en latín, Regnum
totius Italiae) fue un estado medieval temprano establecido por los los lombardos
en la península itálica entre 568-569 (invasión de Italia) y 774 (caída del reino con
la llegada de los francos de Carlomagno). El rey era elegido tradicionalmente por
los aristócratas de más alto rango, los duques, ya que varios intentos de
establecer una dinastía hereditaria fracasaron. El reino se subdividió en un número
variable de ducados, gobernados por duques semiautónomos, que a su vez se
subdividieron en gastaldatos a nivel municipal. La capital del reino y el centro de
su vida política era Pavía, en la moderna región de Lombardía, en el norte de
Italia.
En 568, a tres años de la muerte de Justiniano I, una nueva oleada de germanos
provenientes de Panonia, los lombardos, se propagó por la Italia septentrional. Al
mando de Alboino, conquistaron Aquilea, Verona, Milán y Pavía para luego
avanzar hacia Spoleto y Benevento. Al morir Alboino en 572, asesinado por su
sucesor Clefi, siguió un período de anarquía que concluyó con la elección del hijo
de Clefi, Aulario, que se esforzó por someter a los duques lombardos a su
autoridad y en realizar nuevas conquistas. Sus obras fueron continuadas por sus
descendientes, hasta que con Liutprando los lombardos llegaron a las puertas de
Roma. Más tarde, el rey Astolfo decidió invadir los Estados Pontificios. Pero el
papa Esteban II pidió ayuda al rey franco Pipino el Breve, que entró en Italia y
obligó a Astolfo a abandonar sus planes expansionistas. Carlomagno, el hijo de
Pipino, acabó con el reino lombardo tras vencer a Desiderio en Pavía el año 774.
El Imperio bizantino se opuso a la invasión lombarda de Italia, que retuvo el control
de gran parte de la península hasta mediados del siglo VIII. Durante la mayor
parte de la historia del reino, el exarcado de Rávena y el ducado de Roma,
gobernados por los bizantinos, separaron los ducados lombardos del norte,
conocidos colectivamente como Langobardia Maior (Langbardland en proto-
germánico), de los dos grandes ducados del sur de Spoleto y Benevento, que
constituían Langobardia Minor. Debido a esta división, los ducados del sur eran
considerablemente más autónomos que los ducados del norte más pequeños.
EL FEUDALISMO
Se conoce como feudalismo al sistema político que predominó durante los siglos
centrales de la Edad Media (es decir, entre los siglos V y XII) en la Europa
Occidental y Oriental. Se caracterizó por la descentralización del poder político,
pasando la difusión del poder desde los reyes o emperadores a la base, formada
por la nobleza y la aristocracia, que era donde se llevaba a cabo la ejecución del
poder local.
Según la definición institucionalista, el feudalismo era el conjunto de instituciones
que se creaba tras la relación establecida entre un hombre libre (vasallo) al que
se le concede un bien (el feudo) por parte de otro hombre (llamado señor) ante el
que se encomendaba en una ceremonia oficial (el homenaje) que formalizaba la
aceptación del contrato de obligaciones recíprocas. A través de dichas relaciones,
el vasallo trabajaba la tierra del señor, el cual extraía el excedente productivo del
hombre que trabajaba la tierra. Se producía una especie de pago (normalmente
en especie) por parte del vasallo al señor como adquisición del derecho a trabajar
la mencionada tierra, pues la inexistencia de monedas forzaba el uso
del trueque como medio de pago.
PERSONAJES IMPORTANTES
PIPINO EL BREVE
Rey de los francos, primero de la dinastía Carolingia. Era hijo de Carlos Martel,
que le dejó en herencia el poder político que los Carolingios ejercían bajo los reyes
Merovingios como mayordomos de sus palacios. Pipino recibió en el 741 Neustria,
Borgoña y Provenza, mientras que su hermano menor, Carlomán, recibía
Austrasia, Suabia y Turingia; los restantes territorios eran compartidos.
Pero en 747 Carlomán ingresó en un monasterio, de manera que Pipino el Breve
quedó como único dueño del poder. Apoyándose en una estrecha alianza con el
papa Zacarías, en el 751 decidió deponer por incapacidad al último rey
Merovingio, Childerico III, y hacerse proclamar rey de los francos en Soissons.
Tras haber reorganizado la Iglesia en sus reinos, Pipino terminó de saldar su
deuda con el Papado auxiliándole en dos campañas militares contra sus enemigos
lombardos (754 y 756). El papa Esteban II le coronó y le nombró «protector de los
romanos» en el 754 (paso importante para las futuras veleidades imperiales de los
Carolingios) y Pipino, a cambio, entregó al papa los territorios de la Pentápolis y el
Exarcado de Rávena que había arrebatado a los lombardos, dando así origen a
los Estados Pontificios (Donación de Pipino, 756).
Por otro lado, prosiguió la política expansionista de sus predecesores, extendiendo
las fronteras del reino franco a costa de los sajones y de los árabes (a quienes
arrebató la Septimania); Pipino el Breve reafirmó asimismo su dominio sobre
Aquitania y redujo Baviera a vasallaje. Con todo ello dejó preparado el terreno
para la obra de su hijo y sucesor, Carlomagno.
JUSTICIANO I EL GRANDE
Nacido en 482 en Tauresium, Iliria, en la península balcánica, Justiniano llegó a
gobernar Bizancio gracias a la ambición de su tío, que se proclamó emperador con
el apoyo del ejército y lo nombró heredero. Al ser coronado, en 527, Justiniano
tenía como objetivo restaurar la gloria del Imperio romano. Su política vino
marcada por un intenso programa de mejoras sociales muy transgresoras, guiado
por la inteligencia de su esposa y principal consejera, Teodora de Bizancio
La mayoría de las reformas formaron parte del compendio de nuevas leyes que
Justiniano fue promulgando durante su mandato, recogidas bajo el epígrafe de
Novellae Constitutiones, o Nuevas Leyes. La aportación se suma a la que
probablemente sea la mejor contribución de Justiniano al Imperio y a la historia de
la jurisprudencia: la recodificación completa del derecho romano. La tarea se
encargó al jurista Triboniano para que recopilara el pasado y el presente del
derecho romano, lo que equivalía a suprimir repeticiones y contradicciones y
asegurarse de que no había nada incompatible con la enseñanza cristiana.
Los invasores copian el derecho romano cambiando el nombre y agregando la
odalia método de castigo impuesto por pueblos barbaros, los pueblos barbaros no
sabían leer ni escribir llaman a los clérigos para llevar las riendas de los registros.
LA PAX ROMANA
Conformando casi dos siglos de tranquilidad, la Pax Romana fue el dispositivo
mediante el cual se pacificaron las regiones más conflictivas del Imperio, sin
embargo, ello implicó una paz armada, la cual propició tanto el desarrollo
económico como la expansión territorial, configurándose una etapa que los
historiadores señalan como los años dorados de Roma
La Pax Romana es un enunciado que derivándose del latín significa paz duradera,
de esta manera, históricamente se refiere al periodo en el que el emperador
Octavio Augusto declaró el fin de la guerra civil que desbastó al Imperio en el año
28 A.C., el cual se extendió hasta la muerte de Marco Aurelio, en el año 180 D.C.
Ahora bien, si algo caracterizó a esta larga etapa de concordia, también conocida
como Pax Augusta, fue una relativa protección y seguridad ante las temidas
invasiones bárbaras, las cuales se vivían en los poblados ubicados cerca de las
fronteras.
El emperador Octavio Augusto para poder imponer la Pax Romana, primero tuvo
que conseguir la paz interna y externa del Imperio, aunque, ninguna de las dos,
fue absoluta.
Al respecto, internamente administró y controló decididamente todo, imponiéndose
ante los gobernadores de las provincias, los jefes de los ejércitos y la aristocracia,
mientras, que externamente, desató una serie de guerras, las cuales tenían como
finalidad la conquista de nuevos territorios.
Igualmente, reestructuró la organización militar, para poder disponer de un ejército
que permanentemente atendiera la defensa del Imperio, sin que ello constituyera
un peligro potencial para las instituciones, en este sentido, los legionarios siendo
ciudadanos romanos, recibían recompensas y reconocimientos por parte del
estado
PLENITUD DE LA EDAD MEDIA
Con el término de Plena Edad Media se quería indicar un periodo de transición
desde una «época oscura» imperante en la Alta Edad Media hacia una Baja Edad
Media donde se darán las condiciones necesarias para el Renacimiento cultural
europeo y el auge de los estados nacionales.
Por tanto, mediante estas bases impuestas, la plenitud medieval sería el cénit de
la Edad Media, donde se tendría una mayor estabilidad política y social, donde se
darían las condiciones idónenas para que llegara un Renacimiento y pasar a una
Edad Moderna.
RENACIMIENTO
El Renacimiento es un movimiento artístico y cultural que empezó junto con la
Edad Moderna, un periodo posterior a la Edad Media y que se extendió entre los
siglos XIV y XVI.
Durante esta época, empiezan a producirse una serie de cambios y
descubrimientos que anunciaban el fin de la Edad Medieval y daban paso a la
modernidad: la aparición y consolidación de nuevos estados europeos, los viajes
transoceánicos entre Europa y América, el ascenso de la burguesía (que puso fin
a los estamentos del feudalismo)...
Así fue cómo se desarrollan los ideales del movimiento humanista, una nueva
forma de pensar que rompe con la visión medieval del mundo.
La cultura pasó de los monasterios a las calles, había una mayor libertad de
pensamiento y aparecieron las primeras universidades. La invención de la
imprenta también favoreció la difusión de nuevas ideas.