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Maestría en Educación 2020 Unidad 3 y 4

Este documento presenta un resumen de un curso de maestría sobre las instituciones educativas y su relación con el entorno. Los objetivos del curso son que los estudiantes comprendan los procedimientos de investigación aplicada a su campo de trabajo y que vinculen las necesidades de las instituciones educativas con otros sectores. El contenido temático incluye la educación y su incidencia en la sociedad, así como elementos de vinculación como la motivación y el liderazgo. El documento también incluye un largo resumen de un artículo sobre la función

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Maestría en Educación 2020 Unidad 3 y 4

Este documento presenta un resumen de un curso de maestría sobre las instituciones educativas y su relación con el entorno. Los objetivos del curso son que los estudiantes comprendan los procedimientos de investigación aplicada a su campo de trabajo y que vinculen las necesidades de las instituciones educativas con otros sectores. El contenido temático incluye la educación y su incidencia en la sociedad, así como elementos de vinculación como la motivación y el liderazgo. El documento también incluye un largo resumen de un artículo sobre la función

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INSTITUTO UNIVERSITARIO

DEL CENTRO DE MÉXICO

MAESTRÍA EN EDUCACIÓN

NOMBRE DE LA ASIGNATURA O UNIDAD DE APRENDIZAJE

LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS Y SU RELACIÓN CON EL ENTORNO

INSTITUTO UNIVERSITARIO DEL CENTRO DE MÉXICO


NOMBRE AUTORIZADO DE LA INSTITUCIÓN
OBJETIVO GENERAL O FINES DE APRENDIZAJE: Al finalizar el curso el
estudiante comprenderá y aplicará los procedimientos metodológicos para el
diseño e implementación de investigación aplicada a su campo de trabajo en las
instituciones educativas.

OBJETIVO GENERAL O FINES DE APRENDIZAJE: Al finalizar el curso el


estudiante vinculará diferentes perspectivas, las necesidades de la institución, el
sector social, las empresas, el gobierno, y otros sectores que buscan o comparten
intereses con la escuela para encontrar esquemas de negociación y apoyo entre
sectores.

CONTENIDO TEMÁTICO

3.- LA EDUCACION Y SU INCIDENCIA EN LA SOCIEDAD


1.1. Importancia de la vinculación entre lo educativo y lo social
1.2. Educación para mejorar la sociedad
1.3. Educación para mejorar al individuo

4.- ELEMENTOS DE VINCULACIÓN


1.4. La motivación
1.5. La modificación del comportamiento.
1.6. Los grados de participación
1.7. El liderazgo persuasivo versus liderazgo directivo
1.8. El proceso de los tiempos.
1.8.1. La apertura
1.8.2. El convencimiento
1.8.3. El cierre
1.8.4. Las formas y prototipos
LA EDUCACION Y SU INCIDENCIA EN LA SOCIEDAD

Importancia de la vinculación entre lo educativo y lo social

INTRODUCCIÓN

En cada formación económica social, ha sido una tendencia que la sociedad logre la conservación y
trasformación de su cultura, mediante el proceso de socialización. En este sentido la educación ha
sido un fenómeno social de gran relevancia, al facilitar la adaptación de los individuos a los
contextos socioculturales, así como la trasformación de estos en la sociedad.

En este marco, la sociedad precisa que la educación como fenómeno social genere cambios y
constituya un factor de desarrollo en lo económico, político cultural y social. Para ello resulta vital
que dicho fenómeno, facilite una socialización de valores, normas y patrones de comportamiento
en los ciudadanos desde su función social.

Al respecto refiere Díaz (2008), la función social de la educación como preservadora, estabilizadora y


controladora de la existente situación social permite transmitir, conservar, promover y consolidar
los patrones de conducta, las ideas y valores socialmente aceptados, creándose en este proceso
una cualidad superior, traducida en nuevos valores para la interpretación de nuevas realidades
que construye cada generación. Para cumplir sus funciones sociales las categorías calidad y
pertinencia serán claves si se busca construir un nuevo escenario educativo en cualquier sociedad.

Desde el enfoque permanente de la educación en el informe de la Organización de las Naciones


Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), se plantea que la educación
permanente debe ser una restructuración continua del ser humano, de sus conocimientos, aptitudes,
y de su acción. Debe permitir tomar conciencia y desempeñar su función social en aras de lograr
una trasformación en la sociedad.

Desde estas concepciones la función social de la educación juega un rol fundamental, al permitir la
preparación de los ciudadanos a través del proceso de socialización. Asegura mediante la
asimilación y objetivación del individuo, trasmitir la herencia cultural de generación en generación.
Especial rol social desempeñan los profesionales de la educación en la referida función social, al
ser los agentes socializadores encargados profesionalmente de desempeñar tal responsabilidad en
sus contextos de actuación profesional.

Los estudios del tema objeto de revisión bibliografía se enmarcan en el contexto internacional con
los trabajos de Delval (1999); Amar (2000); Flores, (2011); Contreras (2004); Pérez (2009); Crespillo (2010); Vizcaíno, (2010); Krüger, Jiménez &
Molas (2011)
. Estos investigadores presentan las funciones sociales de la educación desde las relaciones
dialécticas entre educación y sociedad. Sostienen que las funciones sociales de la educación tienen
gran importancia en la actualidad, para el proceso de socialización de los escolares y permiten la
inserción futura en la vida ciudadana de los sujetos.
Los estudios acerca de la función social se centran de lo general a lo particular, al enfocarlos desde
la educación como fenómeno social, a la escuela como institución socializadora y al docente como
profesional que posee dicho encargo social. Se infiere en dichos estudios, que esta función precisa
de los contextos educativos al abordar como uno de sus contenidos la trasmisión cultural y
socializadora.

El estado actual del conocimiento objeto de revisión bibliográfica, revela que estos estudios
presentan las funciones sociales de la educación encaminadas en sentido general a lograr una
trasformación social en correspondencia con las demandas actuales de la sociedad; sin embargo,
carecen de referentes teóricos que clarifiquen el origen de la función social y el rol social del
profesional de la educación que es el encargado de cumplir dicha función. No explicitan los
contextos educativos implicados y en su mayoría omiten el proceso de socialización.

En el contexto nacional se accedió a analizar los estudios de Blanco & García (2002); Díaz (2008); Cobas &
Fernández (2014)
, los cuales desde perspectivas pedagógicas y sociológicas plantean los contenidos de la
función social de la educación y particularizan en que contribuir a la trasformación educativa,
atenuar los problemas sociales que afectan la educación en Cuba, es tarea priorizada de los
graduados de la Licenciatura en Educación, especialidad Pedagogía y Psicología.

Sus estudios parten de las condiciones histórico-sociales concretas en que se desarrolla la


educación como fenómeno social, y la forma de institucionalizar la educación en la sociedad. Se
identifican como contextos educativos la escuela -familia y la comunidad. Las variables que
predominan en su concepción son la labor educativa, cultura del diálogo, proceso de socialización,
función política, cultural y socioeconómica.

En sentido general en los estudios consultados no dejan claros aspectos teóricos relacionados con
la conceptualización de la función social y la teoría donde surge el término. Es insuficiente el
tratamiento al rol social que desempeñan los profesionales de la educación y sus contextos
educativos de intervención social. Tal insuficiencia, puede contribuir a nuevas líneas de
investigación, en aras de contextualizar la utilidad de la educación para la sociedad actual, en el
tratamiento de sus problemáticas sociales desde el rol social de los profesionales de la educación.

Es por ello por lo que el objetivo del estudio es analizar el estado actual del conocimiento acerca de
la función social de la educación, mediante la revisión bibliográfica, y con ello poner al relieve
insuficiencias teóricas relacionadas con el rol social de los profesionales de la educación y los
contextos educativos donde interviene la función social de la educación.

Diversos son los investigadores que disertan acerca de la función social de la educación, unos se
centran en la educación como fenómeno social: Delval (1999); Amar (2000); Díaz (2008); Flores, (2011). Otros
abordaron la especificidad de la función social de la escuela como Contreras (2004); Pérez (2009); Crespillo
;  ;  ; y otros la especificaron para el docente. Para cualquiera de los
(2010) Vizcaíno, (2010) Krüger, Jiménez & Molas (2011)

casos, son los profesionales de la educación los encargados desde su rol profesional de cumplir la
función social que tiene la educación y la escuela.

En el caso de la función social de la educación según Delval (1999), desde la perspectiva filosófica


señaló que la educación como institución social, también realiza importantes y múltiples funciones,
a través de las cuales proporciona unidad, madurez y cohesión, tanto al grupo en general como a
sus miembros.

Presentó en su estudio como contenidos de la función social los siguientes: asegurar la continuidad
social, promover el cambio social, adaptar a los individuos al grupo, ejercer un control social,
servir a los fines políticos, realizar una selección social, disminuir las diferencias sociales y
promover el desarrollo material de la sociedad.

Direccionó la función social hacia la educación como medio que facilita la formación de los
ciudadanos. Las propuestas de sus contenidos no explicitan el carácter de sistema que poseen
dichas funciones y el rol social del profesional de la educación, a los cuales se le asigna dicho
encargo social. Es apreciable como las funciones sociales que presentó omiten el proceso de
socialización, mediante el cual se logra la formación de los ciudadanos.

El estudio de Amar (2000), desde una perspectiva sociológica, partió de los cuatro grandes cambios que
afectan la educación:

 Proceso de urbanización mundial.

 Creación sin precedentes de intelectuales como fenómeno demográfico masivo.

 Posición de las mujeres en la sociedad.

 Transformación del hábitat humano.

Presentó el referido investigador los escenarios en que se moverá la educación, según la


Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura: La globalización
acentuará la desigualdad social, las relaciones entre el Norte y el Sur, las presiones migratorias, el
libro cibernético, los multimedios y los nuevos ámbitos institucionales de la educación. Expuso,
además, los desafíos de la educación: desafío del conocimiento y el desafío moral. Resaltó que la
educación para cumplir su función social debe tener en cuenta los pilares básicos relacionados con
el aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a vivir juntos.

Enfatizó que es tarea de la educación asegurar personas bien educadas, y esto implica que para que
los valores de una sociedad se materialicen, para que se reflejen en la conducta, para que orienten
la vida de la gente es preciso que se cree en los educandos, una conciencia colectiva que inste a
hacer lo correcto, de acuerdo con un contexto social determinado, y a nivel individual; fomentar en
los niños y jóvenes una conducta moral para que su vida se adhiera a valores culturalmente
compartidos de acuerdo con una convicción producto del razonamiento y del diálogo. Plantea que
el sistema educativo no se decide a afrontar el desafío moral que le corresponde, es difícil que otras
instituciones sociales puedan cumplir con esta función social tan vital para la sobrevivencia de la
sociedad.

Este autor presentó las características de la sociedad para indicar los desafíos de la educación desde
los pilares según la UNESCO. Es apreciable la relación sociedad /educación, sin embargo, no
explicita el rol social de los profesionales en los contenidos de la función social que los limita al
conocimiento y al desarrollo de una educación moral. Adolece el artículo de referentes teóricos
acerca del tratamiento conceptual del término función social, así como la teoría sociológica que le
da origen; presupuestos necesarios en la actualidad para un mejor desempeño de la función social.

El estudio de Díaz (2008), resalta que las funciones sociales de la educación se dirigen a tres
dimensiones fundamentales: preservar la cultura social, desarrollar la cultura social y promover la
cultura social.

La función preservadora de cultura de la educación garantiza la continuidad y cohesión que permite


a la sociedad perdurar más allá de la vida de los miembros que la conforman. La transmisión de la
cultura es condición de supervivencia de la sociedad y se logra de una generación a otra. La
función de desarrollo de cultura de la educación está en correspondencia con la formación de
personas críticas y creativas que generen nuevos conocimientos y den respuesta desde un enfoque
histórico cultural a los problemas presentes y futuros transformando y enriqueciendo la sociedad.

La función de promoción de cultura de la educación complementa las de preservar y desarrollar en


tanto logra mediar entre una y la otra, haciendo que las personas libres y creadoras que se formen,
adaptadas a las normas sociales del grupo, estén preparadas para difundir la nueva cultura que se va
creando como una nueva cualidad a lo largo del proceso educativo y permita así que las nuevas
actitudes, valores y patrones de conducta de la sociedad no la desestabilicen, si no que la potencien
y eleven a un nivel superior (Díaz, 2008).

Refiere además que desde las funciones sociales de la educación se definen los objetivos de las
políticas educativas de la sociedad como: la incidencia de la capacitación profesional, social y
política de sus miembros en el progreso del país. El control social que los dirigentes puedan ejercer
sobre las ideas, valores y actitudes que se desean transmitir. La mejora de la calidad humana de los
individuos. La democratización de la enseñanza bajo el principio de igualdad de oportunidades. La
relación entre los intereses individuales y los intereses sociales. El perfeccionamiento continúo del
sistema general de educación.

El estudio parte de la relación de la educación y la sociedad y encamina las funciones sociales


hacia la trasformación sociocultural, sin embargo, no hace referencia al rol social de los
profesionales de la educación en el desempeño de la referida función.
Según Flores (2011), desde una perspectiva filosófica, puntualizó el rol social que guarda el
profesor en relación con su labor de educador, enfatizó en la importancia de adoptar una filosofía
en relación con el tema central que es la educación.

Enunció en su estudio la conceptualización del término función social y definió que se asocia al rol
del profesor que encierra profunda responsabilidad y obligación social, elementos que están
presentes en el acto de educar. Presentó las funciones sociales en el contexto actual: función
productiva, transformación social, formación del individuo no tiene que estar encaminada hacia su
desarrollo personal o cultural, sino que principalmente se le concibe como un medio o forma de
capital más dentro de la producción de mercancías.

Concretó este autor el concepto de función social e introduce nuevos términos como la
trasformación. Este enfoque amplio la contribución de la educación hacia la sociedad y explicita la
responsabilidad del profesor. No refiere el carácter de sistema de las funciones que presenta e
integra varios contenidos de las funciones sociales en una misma función.

, desde una perspectiva pedagógica y sociológica señalaron que la educación


Cobas, Fernández & Blanco (2014)

como factor de la práctica social desempeña una función social finalista, caracterizada por el
cumplimiento de tareas especificadas asignadas por la sociedad por lo que presenta tres funciones
sociales particulares para el Sistema Nacional de Educación en Cuba: socioeconómica, política y la
cultural.

Con respecto a la socioeconómica sustentan que consiste en la preparación de los sujetos para su
inserción futura en la vida laboral desde su condición de productores. En la función política
expresaron que se resume en la preparación de los estudiantes para el cumplimiento de los deberes
y derechos como ciudadanos. Se pone en práctica dicha función en los contenidos de las
asignaturas del currículo. Para la función cultural refirieron que se compendian en las actividades y
tareas encaminadas a asegurar la preparación del ciudadano para una vida más plena y útil en
relación con el patrimonio cultural. Incluye lo estético, artístico, educación ambiental, la cultura del
empleo del tiempo libre y la preparación para la vida familiar.

Estos autores concretaron las funciones sociales desde la relación dialéctica entre educación y
sociedad. Subyace en sus propuestas funciones relacionadas a la preparación de los sujetos hacia su
futura profesión y hacia una cultura ciudadana. No explicita el rol social de los profesionales de la
educación al respecto, ni al proceso de socialización el cual propicia la asimilación y objetivación
de los contenidos sociales.

Con respecto a la función social de la escuela se consultó a García , hizo referencia a los
(2002)

contenidos de la función social de la escuela como los siguientes:

 Dirigir la labor educativa basada en el conocimiento, la aceptación y la comprensión de las


etapas y características de los escolares, orientándola hacia formas socialmente aceptables
de autoafirmación.
 Fortalecer la continuidad histórica de la cultura nacional, mediante sus nexos con la
comunidad, la familia y las instituciones sociales, que favorezcan sus funciones educativas.

 Contribuir a formar un ciudadano con valores definidores de la cubanía, es decir con un


sentido de la identidad nacional y de la dignidad y solidaridad humanas, cuyos sentimientos
acerca de la defensa de la Patria socializadora estén basados en el patriotismo, de nuestro
pueblo, sus tradiciones, la preservación de la independencia y la soberanía.

 Reforzar el conocimiento de las mejores tradiciones culturales y


patrióticas latinoamericanas que enriquezcan los valores más legítimos del contexto
histórico donde vive, teniendo en cuenta la necesidad y tendencia a la integración de los
países del subcontinente.

 Propiciar procesos de apropiación de contenidos significativos que contribuyan a la


formación científico-técnica, humanista y práctica acorde con las necesidades sociales,
grupales e individuales.

 Promover espacios y coloquios atractivos para el ejercicio de la opinión, la discrepancia, la


discusión, la crítica, la reflexión individual y colectiva, pero también para el intercambio y
el acuerdo, donde se aprenda a escuchar y respetar los criterios de otros, es decir formar una
cultura del diálogo y de la racional tolerancia.

 Estimular y respetar la democratización de todo el proceso de dirección, organización y


funcionamiento del sistema de las relaciones internas y externas de la escuela como célula
básica del sistema educativo, así como de otras formas de organización del proceso que se
instrumenten.

 Fortalecer sus funciones laborales, contribuyendo a la producción de bienes que resuelvan,


problemas y carencias de la comunidad y de la propia institución educativa, la formación de
normas de conducta correctas, así como brindar conocimientos de funciones que como
institución social corresponden a la familia y que, en el futuro como padres, los escolares
habrán de asumir; todo ello como parte de la preparación para la vida.

 Fortalecer las diversas formas y métodos de trabajo colectivo, donde cada individuo


encuentre posibilidades de despliegue máximo de sus potencialidades.

Resaltó el investigador, la especificidad con la presentación de las funciones sociales de la escuela,


explicitó la labor educativa que se ha de desarrollar y coordinar en dicha institución. Las funciones
que presentó clarifican el rol social que posee esta institución desde un carácter participativo y
significativo. No abordó el concepto del término en cuestión, así como la teoría sociológica
relacionada con el mismo y el rol social de los profesionales de la educación al ser esta la que
desempeña dicha función.
, presentó un acercamiento al rol social desde la escuela, unido a intereses globales.
Contrera (2004)

Afirmó que los conceptos de individuo y de ciudadano son ideas esenciales para comprender la
función social; el rol de la educación se sostiene en las relaciones interpersonales, facilitan la
transmisión de los aprendizajes sociales sobre los que se desarrolla la convivencia de la sociedad.

Subyace en este artículo la relación entre Estado y políticas educativas al plantear que escuela y
Estado se ubican históricamente en una relación de funciones recíprocas que podríamos entender
desde la perspectiva del poder político.

Abordó que la escuela desde su función social le corresponde la reproducción de valores.


Enfatizó al respecto que los valores que la escuela dispensa a las nuevas generaciones y que,
además, sostienen los aprendizajes explícitos en la experiencia escolar quedan relativizados por la
competitividad, el consumo y el individualismo, en clara contradicción con la función social de la
escuela.

Los trabajos de Moral & Ovejero (2005), desde una perspectiva psicológica, analizaron las funciones sociales
de la educación desde la Psicología Social de la Educación al ámbito educativo. Abogó por un
mayor entendimiento entre escuela y sociedad, entre aprendizaje y cultura global, y entre
ciudadanía y participación social con potencialidad transformadora.

Propuso en su estudio como funciones sociales de la escuela la de orientar, construir


personalidades, desarrollar potencialidades desde la socialización. Afirmó que la escuela debería
actuar como agencia orientadora, y tener como fin el pleno desarrollo de la personalidad del
alumno y su formación integral.

En tanto definió que la función socializadora y socio afectiva de la enseñanza es la forjadora de


actitudes, reguladora de comportamientos, entrenadora en roles y en la adopción de
posicionamientos frente a las exigencias grupales, guía de normas de actuación. La función de
aprendizaje social en la escuela, en la que los semejantes son el objeto de vinculación. La conexión
de la función socializante con la labor reproductora del proceso de endoculturación es otra de las
funciones sociales. Presentó además la transmisión aséptica de conocimientos al explicitar que las
escuelas actúan como legitimadoras de ciertas formas de conocimiento.

Mediante la educación también se puede ejercer una función de integración. La educación debe
iniciar la interiorización y la actuación responsable ante las contrariedades que afectan a la
sociedad.

Este estudio presenta las funciones sociales de la educación concretadas en el contexto educativo
escuela. Prevalece desde la perspectiva psicológica variables relacionadas con la socialización,
aprendizaje social, integración y la endoculturación. Carece el estudio de un tratamiento
conceptual acerca del término en cuestión, así como el rol social de los profesionales de la
educación como los encargados de cumplir dicha función.
, el cual desde su perspectiva sociológica ponderó que la educación posee función de
Pérez (2009)

socialización en su sentido amplio. Consideró que, concebida la escuela como institución social
configurada para desarrollar el proceso de socialización de las nuevas generaciones, su función
aparece netamente conservadora: garantizar la reproducción social y cultural como requisito para la
supervivencia misma de la sociedad desde su función reproductora. Refirió, además, que la escuela
debe preparar a los alumnos para su incorporación futura en el mundo del trabajo.

Clarificó que la escuela desde su función socializadora contribuye a la formación del ciudadano
para su intervención en la vida pública, así como la escuela cumple la función de imponer la
ideología dominante en la comunidad social, mediante un proceso más o menos abierto y explícito
de transmisión de ideas y comunicación de mensajes, selección y organización de contenidos de
aprendizaje. El estudio adolece de concepciones teóricas acerca de la función social en cuanto a su
definición, rol social de los profesionales y la teoría sociológica de la educación en que se sustenta.

, expuso la relación entre escuela y sociedad y como esta condiciona la formación y


Crespillo (2010)

organización de grupos representados por educadores y educandos. Presentó como función social
de la escuela la relacionada con la función condensadora o concentradora, sostiene que la escuela
es la institución encargada de reunir o aglutinar las influencias que va a transmitir al alumno. Como
otra de sus funciones sería la seleccionadora de la escuela, argumenta que la selección de las
influencias a transmitir es previa, en correspondencia con la sociedad. Estableció la relación de
dependencia de la educación en la escuela con el contexto histórico -cultural de la sociedad donde
se desarrolle.

Presentó como otra de sus funciones la de coordinar las diversas influencias que cada individuo
aporta de los diferentes ambientes a los que pertenece. Señaló que le compete a la escuela tener en
cuenta las influencias educativas que reciben los escolares en otro contexto educativos como la
familia para su adecuada coordinación. Con respecto a la función amplificadora resaltó que la
escuela no solo debe llevar al alumno de un ambiente a otro sino también la de ampliar su
experiencia social y cultural.

Las funciones sociales de la escuela “deberán fijarse teniendo en cuenta su estructura de


institución social, es decir, teniendo en cuenta que forma parte de una determinada comunidad.
De aquí que las estrechas relaciones entre escuela y sociedad sean una necesidad y una constante
de los análisis sociológicos de la educación”(Crespillo, 2010). Sustentó su estudio en que la escuela no
puede ser neutra, no debe estar a espaldas de las realidades sociales concretas. Expuso que además
ha de tener en cuenta su relación con el papel Estado-escuela y la colaboración de la familia con
esta.

Incorpora el referido investigador la variable como la coordinación y amplificación, lo direcciona


hacia el contexto educativo escuela; sin embargo, no explicita el rol social de los profesionales y no
hay posición teórica del autor en cuanto al concepto de función social y la teoría en que se sustenta.

, enunció que el funcionamiento de la cultura académica en el escenario de socialización


Vizcaino (2010)

postmoderno ha de tener en cuenta tres funciones: la función socializadora, la función instructiva y


la función educativa. La escuela es una institución multifuncional que desempeña distintos
cometidos en relación con el sistema social global o sus subsistemas más relevantes.

La función socializadora refirió que se “trata del aprendizaje de los jóvenes, de valores, normas,
comportamientos, actitudes o aptitudes, enfocados a la cultura social dominante, en el contexto
político y económico al que pertenece. Todos los procesos de socialización condicionan a las
nuevas generaciones, las formas de actuar”.(Vizcaíno, 2010, p. 126)

Definió que la función socializadora de la escuela constituye una primera mediación social en el
desarrollo individual, en la construcción de significados. La escuela es una institución que gestiona
colectivos más que individuos, y los alumnos aprenden en ella a comportarse como miembros de
aquéllos porque así es como la sociedad espera de ellos que se comporten el día de mañana. Las
escuelas, son escenarios, de formas de participación que reproducen en mi natura, aunque con
modificaciones la estructura general del Estado.

Dentro de esta función declaró otras funciones sociales de la escuela como la formación de los
jóvenes para su preparación para el trabajo, la función de nueva planta, y la función de custodia.

Con respecto a la instructiva expuso que utiliza dos funciones: el perfeccionamiento de los
procesos espontáneos de socialización, para garantizar la formación del capital humano, que
requiere el funcionamiento del mercado laboral. La función compensatoria; ya que trata de
compensar las deficiencias de los procesos espontáneos de socialización, tanto en lo que se refiere
a carencias y desigualdades.

En tanto para la función educativa resaltó que “requiere una comunidad de vida, de participación
democrática, de búsqueda intelectual de diálogo y aprendizaje. Una comunidad educativa que
rompa las barreras ratifícales entre la escuela y la sociedad, un espacio de cultura donde se
aprenden los conceptos, herramientas técnicas y códigos de la cultura de la humanidad. Como
consecuencia de la participación en el intercambio de significados, deseos y comportamientos con
los compañeros y adultos (Vizcaíno, 2010).

La función educativa, requiere autonomía e independencia intelectual, y se caracteriza por el


análisis crítico de los mismos procesos incluso legitimados democráticamente. La tarea educativa
de la escuela se propone, la utilización del conocimiento y la experiencia más depurados. La
potenciación del sujeto.

En sentido general propuso tres funciones sociales concretadas en el contexto escuela. Emplea
variables como instructiva, socializadora y educativa. No especifica el rol social de los
profesionales de la educación, así como un tratamiento teórico en cuanto a definición conceptual de
la función social y la teoría en que sustenta. (Krüger, Jimémez & Molas (2011), presentó la especificidad de la
función social en el nivel superior al establecer las siguientes: la Educación Superior tiene la
función de transmitir pautas de comportamiento basado en la racionalidad cognitiva científica.
Selección social basada en el código binario de apto o no apto.
Este estudio se concreta para el contexto de la Universidad, emplea variables selección social y
trasmisión. No se especifica el rol social de los profesionales máximos responsables de desempeñar
dicha función.

A los docentes se le atribuye según los estudios consultados una función social. Según Madrid & Amanda
(1999)
, el relacionado con el contexto educativo y social de la profesión docente. Enfatizaron que su
rol debe concebir la formación de los ciudadanos; contribuir al mantenimiento del orden social
vigente y a la producción de adultos que sean lo más parecidos a los que ya existen y que se
mantienen en las posiciones de poder.

Para ello propuso las siguientes vías para su logro: a) promoción de los individuos que pertenecen
a las clases dominantes, para reproducir fielmente la estructura social y, b) transmisión de ideas y
actitudes que tienden, de igual modo, a dicha conservación del orden social y que dificultan,
consecuentemente, las posibilidades de un cambio real y efectivo.

Este estudio se concreta en el contexto educativo escuela, al acentuar la formación ciudadana como
uno de los contenidos de la función social. Se empleó variables como conservación, promoción y
transmisión. Son insuficientes las concepciones teóricas acerca de la función social en cuanto a su
tratamiento conceptual y teoría sociológica de la educación en la que se sustenta.

El estudio de (Prieto (2008), particularizó que el docente de la Educación Primaria y Secundaria no es un


mero transmisor de conocimientos, sino que además es un agente socializador y que, con su
docencia transmite una serie de valores que van a calar en la formación de menores y jóvenes.
Propuso un análisis y descripción de sus funciones, así como la especificidad de este profesional en
la labor educativa no solo en la dimensión escolar.

Presentó en uno de sus apartados la función del docente en las instituciones escolares al explicitar
que desde su rol el docente debe lograr en sus alumnos una actitud crítica en nuestra sociedad
actual. Abordó, además, la formación de la ciudadanía al referir que el papel que éste desempeña
en ella se plantea como un hecho esencial, a partir de una noción elemental sobre las diferentes
funciones básicas que se espera que el profesorado dé cumplimiento a lo largo de su práctica
educativa. Presentó las siguientes funciones al destacar que su rol social se centra en:

 Instructor y especialista de una materia, que tiene que darla a conocer e impartirla sobre
unos menores determinados.

 Educador: entendiendo por esta función a aquella persona que es capaz de instruir y formar
al alumno desde una perspectiva global, atendiendo a todas sus vertientes, así como a su
propio desarrollo personal.

 Solucionar problemas: el profesor es aquella persona que debe de estar cualificada, para dar
respuesta a todos los conflictos que le pueda presentar el alumno, sean éstos de carácter
cognoscitivo o psicológico, sin tener en cuenta que, el docente, no tiene el deber de poseer
conocimientos específicos de psicología.
 Anexo familiar: son muchas las ocasiones en las que, el profesor o tutor debe suplir el
afecto que el menor no posee en su familia.

 Mediador ante situaciones conflictivas: el tutor debe ser consciente de la realidad familiar
que rodea al menor y, en determinados momentos en los que estas complicaciones puedan
llegar a interferir de una manera negativa en el desarrollo propio del alumno, debe ejercer
de agente intermediario llegando a aconsejar a la propia familia sobre los pasos a dar, para
zanjar este conflicto negativo para el niño.

En sentido general, se puede inferir que los estudios consultados presentan las funciones sociales
de la educación, de la escuela y del docente. Estas se direccionan a partir de la relación
educación /sociedad y manifiestan la educación ciudadana como eje principal. Predominan las
perceptivas pedagógicas, sociológicas y filosóficas en los investigadores.

Los elementos coincidentes de los estudios analizados nuclean entorno a los contenidos propuestos
para la función social, puntean en lograr una cultura cívica para facilitar la inserción de los
ciudadanos a la sociedad, y especialmente al mundo laboral. Parte de reconocer la relación entre
educación y sociedad, resaltan la educación como el medio para lograr una comunidad educativa
que separe las barreras entre la escuela y la sociedad; un espacio de cultura donde se asimilen y
objetivicen los contenidos socialmente válidos por la sociedad.

Como elementos a diferenciar ponemos en relieve los relacionados con que algunos abordan la
función social desde lo general (educación como fenómenos sociales), otros le asignan a la escuela
dicha función y los investigadores que hablan de la función social del docente. A juicio de la autora
de la investigación, considera que en cualquiera de los casos la función social dirigida a la
educación o a la escuela el representante profesional para cumplir con ese encargo social es el
profesional de la educación desde el proceso de socialización.

Es por ello que desde esta mirada científica es preciso que los referentes teóricos relacionados con
el tema objeto de revisión bibliográfica deben hacer referencia en primer lugar a la teoría
sociológica de la educación en la cual se introduce el término, un tratamiento conceptual que
precise las variables que se ponen de manifiestos ,así como la especificidad de los roles a asumir
por cada uno de los profesionales de la educación con énfasis en el especialista en Pedagogía -
Psicología y sus contextos de actuación profesional.

A partir de estos referentes teóricos, el estado actual del conocimiento objeto de revisión
bibliográfica, contaría con una logicidad científica que clarificaría el desempeño actual de tal
importante función. La concreción de sus contenidos desde un enfoque de sistema, reorganizarían
el accionar social al tener en cuenta las actuales problemáticas de la educación como fenómenos
sociales.

CONCLUSIONES
La función social se le asigna a la educación como fenómeno social, a la escuela como agencia de
socialización y al docente como profesional que cumple con dicho encargo social.

Para la revisión bibliográfica se emplearon métodos teóricos, los cuales facilitaron la


generalización de conclusiones relacionadas con el contenido objeto de revisión bibliográfica. El
estudio develó que la función social de la educación, de la escuela y el docente parte de la relación
dialéctica entre educación y sociedad. Se direccionan hacia la trasformación sociocultural de la
sociedad mediante el proceso de socialización. Se constató insuficiencias teóricas acerca del rol
social que desempeñan los profesionales de la educación que cumplen con dicho encargo desde sus
contextos de actuación profesional.

Educación para mejorar la sociedad

El paradigma humanista en la educación refleja el interés del ser humano por superar vacíos que la
educación tradicional u otras ideologías han dejado en el ser. Por ello, el reconocimiento del
potencial y las cualidades individuales representan una necesidad que debe ser abarcada y acatada
por el sector educativo, con miras a brindar un mejor apoyo a la formación y consolidación
pedagógica en nuestras sociedades.
La contextualización de nuestra realidad educativa propone cambios de pensamiento y metodología
ante las necesidades de la población estudiantil. Ante este panorama se dejan ver y escuchar
movimientos encaminados a preparar y enfrentar al estudiante al contexto, lo cual representa un
reto en la nueva sociedad de conocimiento, que requiere acciones concretas desde las aulas para la
formación humana e integral.

Introducción
 
A través de la historia, las colectividades han procurado, a su manera, ser sociedades del
conocimiento. El acceso y empoderamiento de este se mantuvo acaparado por un grupo con ciertas
características diferenciadas, que presentaron ventajas y dominio del conocimiento, y le
concedieron ese privilegio a un círculo muy cerrado de sabios. Esta propagación de conocimiento
fue trasmitida de generación en generación, en sus inicios de forma verbal, luego por los
manuscritos y con pasar del tiempo por medio de los libros, gracias a la revolución que trajo
consigo la imprenta, hasta llegar a lo que hoy conocemos como tecnologías de información y
comunicación (TIC).
 
La evolución histórica hacia esta apertura ha estado sustentada en la educación para todos y
apoyada por las luchas sociales en contra de las desigualdades y exclusiones vividas a través de los
tiempos. Por ello, en una sociedad de información y conocimiento, la educación humanista toma
auge en miras de propiciar y abrir nuevas perspectivas a un conocimiento público, auténtico e
igualitario que se fortalezca de las capacidades y pueda respetar las diversidades.
 
Por ende, es menester propiciar la apertura al conocimiento, mediante acciones que consoliden una
educación humanista, que involucre los diferentes actores, de manera que puedan utilizar
eficazmente las herramientas que nos proporciona la sociedad de la información, que tome en
cuenta la individualidad y que a la vez fortalezca el aporte de equipo que puede brindar la
diversidad con miras de consolidar la sociedad de conocimiento.
 
Educación Humanista
 
Para comprender el Humanismo, es necesario primero conocer su significado de acuerdo con el
contexto histórico, social, cultural, espiritual, además de otros aspectos que a través de las épocas
han dado diferentes connotaciones. Sin embargo, cada aporte ha contribuido a entenderlo como lo
percibimos hoy.4eesza
 
El concepto de humanismo, con su implicación en aspectos pedagógicos, ha dado paso al concepto
de educación humanista, el cual resulta controversial, pues parte del hecho de que toda educación
debe ser humanista y que, por lo tanto, propicia las condiciones de desarrollo intelectual e integral
del estudiante.
 
Según García (s.f.) la educación humanista se define como de tipo indirecto, pues en ella el docente
permite que los alumnos aprendan, mientras impulsa y promueve todas las exploraciones,
experiencias y proyectos que estos preferentemente inicien o decidan emprender, a fin de conseguir
aprendizajes vivenciales con sentido.
 
A su vez, Patiño (2007) define la educación humanista más allá del desarrollo intelectual cultural y
crítico, y retoma la dimensión que tiene que ver con la necesidad espiritual de acercamiento a la
realidad trascendente, a Dios.
 
Estas definiciones comparten el pensamiento sobre un aprendizaje más humanizado, para lograr
mejores resultados al conocer experiencias o situaciones que puedan afectar de una u otra forma el
rendimiento del estudiante, pues como seres integrales nos afectan y desequilibran circunstancias,
que, de ser tratadas o canalizadas, logran que el estudiante un ser reflexivo y propositivo en la
búsqueda de soluciones.
 
La educación humanista representa en los tiempos actuales una vislumbre hacia un paradigma que
visualiza las necesidades individuales y pueda responder acertadamente a cada estudiante, de
acuerdo con sus divergencias y, a su vez, fomente las iniciativas y el potencial creativo de cada
alumno en una sociedad de competencias y conocimiento.
 
Perfil del educador Humanista
 
La participación del profesor, como un ente canalizador, desempeña rasgos significativos que
deben ser aplicados con miras de su rol formador, generador y no simplemente trasmisor. Entender
la nueva posición del estudiantado en la nueva sociedad implica cambios significativos de actitud
en todos los actores involucrados con nuevas experiencias creativas e innovadoras que fomenten su
desarrollo en todas sus áreas.
 
Ser un docente humanista requiere compromiso, dedicación y tiempo, la experiencia en el ámbito
educativo ha reflejado la necesidad que tienen los estudiantes de encontrar personas que se
interesen en ellos y presten atención a sus inquietudes, propuestas u opiniones. A continuación, se
presentan características sobresalientes del perfil de este tipo de docente:
 
 Escucha a las personas y es humilde para reconocer que los estudiantes tienen mucho
para enseñar.
 Se interesa no solo en que el estudiante adquiera conocimientos, sino también en su
desarrollo integral.
 Respeta la libertad de opinión, sin tendencias a reprimirla.
 Se apropia de las tendencias educativas dirigidas a mejorar el aprendizaje.
 Es cooperativo y promueve el aprendizaje colaborativo.
 Busca alternativas de solución ante dificultades que se puedan presentar en el proceso
de enseñanza o en situaciones particulares del estudiante, actúa con respeto y
sensibilidad.
 Posee una actitud receptiva ante las críticas o recomendaciones.
 Genera aprendizaje en lugar de simplemente transmitir conocimiento.
 No es arrogante.
 
Este docente promueve la expresión, comunicación, investigación y la formación autodidacta para
fortalecer al individuo, de modo que logre apropiarse de conocimientos base, los cuales permitan
formar un criterio y realizar la acertada toma de decisiones ante las olas de pensamiento de la
sociedad de información en la que estamos inmersos. Por ende, urge la concienciación de no ser
partidarios de un ser acumulador de datos, simplemente.
 
La contextualización a nuestra realidad educativa propone cambios de pensamiento y metodología
para muchos docentes que anteponen su dominio a las necesidades de la población estudiantil, lo
cual nos lleva a una reflexión sobre lo que estamos haciendo y lo que podemos cambiar y llegar
hacer, con el fin de llevar iniciativas a las aulas y lograr el aprendizaje deseado y el desarrollo de
las facultades, no solo de los estudiantes, sino de todos los actores involucrados en este proceso.
Esto nos llevará por un camino donde hay que desaprender para volver a aprender mejores
prácticas, que fomenten el valor del ser humano como un ente social, individual e integral, con
destrezas necesarias para su inmersión en la sociedad del conocimiento y de la información.
 
Humanismo en la sociedad del conocimiento y de la información
 
El nuevo siglo ha traído fenómenos complejos que han originado diversas conceptualizaciones y
adjetivaciones, los cuales procuran contribuir a la comprensión de las nuevas dinámicas
socioculturales que vive la humanidad. Las TIC dieron paso a la sociedad de información y al
mismo tiempo a la sociedad del conocimiento, cuya diferencia la ilustra Toledo de la siguiente
manera:
 
La diferencia entre la Sociedad de la Información y la Sociedad del Conocimiento, que
propugna la declaración de Bolonia es que entre uno y otro proceso está el aprendizaje, en el
marco de una formación humanista que reivindique para el estudiante la conciencia de su papel
participativo en la transformación social y productiva. No se trata, por lo tanto, de manejar
información, sino de convertirla a través del aprendizaje en conocimiento, única manera que le
permitirá tomar decisiones y desarrollar acciones de futuro, siempre en el marco de la
pertinencia, la calidad y la internalización que proponen tanto los documentos de la
conferencia Mundial como la Declaración de Bolonia. (2010)
 
De la cita anterior, podemos destacar que no toda información es conocimiento. Esto es un asunto
complejo que va mucho más allá de los datos que se recolectan cuantitativamente en un archivo o
incluso en una base de datos. La sociedad originada a partir de esta detonación de los medios de
comunicación no es del conocimiento, sino más bien una sociedad de la información, de la
recolección de datos que producen acaparamiento de riqueza material e incluso del poder.
 
Actualmente, vivimos en una sociedad de acopio de información que tiene diferentes niveles de
transparencia y de relación con las situaciones humanas, las cuales no se diferencian y forman una
especie de estandarización de saberes que coloca en interrogantes la conveniencia y los
impedimentos éticos de estos datos recolectados.
 
Formar seres humanos con perspectivas integrales en una sociedad que se caracteriza por el
fenómeno de la sociedad de la información es todo un reto, el cual va excavando, en gran medida,
la capacidad de reflexionar, analizar, distinguir, cuestionar, procesar y tomar una actitud sobre los
datos multiplicados con rapidez en la Internet. Hallamos diseños teóricos que requieren desarrollar
y explorar los desafíos dibujados por la sociedad del conocimiento a la alineación humanista,
reflexiones sobre la ética profesional en estudiantes y profesores, que dejan ver el cambio en
métodos de evaluación.
 
Debe existir un desafío de vínculo social entre el sector educación con las organizaciones de la
sociedad civil, para suscitar el desarrollo humano y el comunitario en un tiempo evidente por el
individualismo, el esbozo de un caso de formación humanista y sus desafíos ante el transcurso de
globalización o trabajos que recapacitan sobre la gestión del conocimiento desde una apariencia
humanista en esta sociedad de la información y del conocimiento.
 
El informe denominado “Reinventar las telecomunicaciones”, publicado por la Unión Internacional
de Telecomunicaciones, sobre el Desarrollo de las Telecomunicaciones en el 2002, señala la forma
como se pueden utilizar estas nuevas tecnologías para alcanzar los objetivos planteados en la
Declaración del Milenio y algunas utilidades de las tecnologías agrupadas, según un objetivo. De
dicho informe, a continuación, se extraen los siguientes puntos transcendentales:
 
Reducir la pobreza:
 
 Aumentar el acceso a la información comercial y reducir los costes de las
transacciones a favor de las economías menos desarrolladas.
 Fomentar la capacidad de los países en desarrollo para participar en la economía
mundial y aprovechar sus ventajas comparativas.
 Acrecentar la eficiencia, la capacidad de competir y el acceso a los mercados de las
empresas de los países en desarrollo.
 
Educación e inclusión:
 
 Aumentar el número de profesores capacitados, mejorando su capacitación gracias a
las TIC, la formación a distancia (e-learning) y redes de conocimiento que vinculen a
unos profesores con otros.
 Ampliar la disponibilidad de materiales y recursos docentes de calidad mediante las
TIC.
 Impartir programas de educación y alfabetismo, especialmente aquellos destinados a
grupos con riesgo de exclusión, mediante las tecnologías idóneas.
 
Estas propuestas constituyen un reto, en el cual es clave entender que todos somos participes en
lograr la sociedad igualitaria, que trasciende las dimensiones sociales, éticas y políticas en busca de
un desarrollo humano sostenible.
 
Hacia una educación humanista
 
La educación, desde el nivel más básico hasta el grado académico más alto (doctorado o
posdoctorados), forma cada generación para insertarse, retribuir y aportar para la construcción de
una sociedad más justa e imparcial. Se debe luchar por una sociedad más equitativa y solidaria con
el auxilio del sistema educativo, lo cual implica iniciativas políticas que den esperanzas y estímulo
a ese arduo compromiso. Actualmente, con la ayuda de las tecnologías de información como
herramienta de apoyo para los estudiantes, se trabaja para estimular la ambición por aprender y
satisfacer las necesidades de conocimiento.
 
La educación en nuestros días presenta una preocupación para nuestra sociedad, ante la tendencia
de los jóvenes por aprender apresuradamente, con el fin de incorporarse con mayor rapidez a la
fuerza de trabajo de la sociedad. La actividad educativa y la inmersión en un mundo tan acelerado
dificultan la visión de calidad, donde instruir se ha convertido en un asunto mecánico dirigido a
obtener productos explícitos.
 
Desde esta perspectiva, se considera el trabajo de formar a los educandos como una
responsabilidad de inigualable compromiso, ante la huella que como docente se dejará en el
estudiante y la de este en la sociedad; por ende, urge que el estudiante se desarrolle plenamente
como persona, a sabiendas de que el objetivo final de la educación no es la perfección; por el
contrario, es la preparación para la vida. Debe considerarse la existencia de ciertas habilidades en
la naturaleza humana, frecuentes en todos, las cuales componen el caudal de las energías
principales del hombre, sin importar su clase social y vocación.
 
La escuela hoy
 
Un centro de estudios (escuela, colegio, universidad), en sentido extenso, representa un lugar
donde es viable que el ser humano se desarrolle en su humanidad. La calidad del centro radica
esencialmente en la comunicación desde la reciprocidad enseñanza-aprendizaje. El crecimiento de
las nuevas tecnologías de la información y la comunicación ha fundado nuevos contextos para la
aparición de sociedades del conocimiento, las cuales buscan la edificación a nivel mundial de
sociedades que sean nacimientos de progreso.
 
Para conseguirlo, se deben tener presentes dos desafíos trazados por la revolución de la
información, los cuales recubren una importancia específica: el acceso a la información para todos
y el futuro de la libertad de expresión. Las tecnologías de la información y las comunicaciones
(TIC) se han transformado en una herramienta imprescindible para la disputa contra la pobreza,
usualmente una obligación para el desarrollo.
 
Con ellas las naciones en desarrollo tienen una oportunidad sin antecedentes de propiciar
efectivamente objetivos de desarrollo de principal necesidad, como la disminución de la pobreza y
suministro de servicios básicos de salud y educación, entre otros.
 
Las sociedades del conocimiento, fuentes de desarrollo
 
Un componente central de las sociedades del conocimiento es la cabida para identificar,
transformar y difundir, así como aplicar conocimientos necesarios para el desarrollo humano. Las
sociedades se basan en un enfoque de la sociedad que atenúa la independencia y comprende
elementos de diversidad, composición, apoyo y colaboración.
 
La posición basada en el “desarrollo humano” y la “autonomía” es un componente central de la
generalidad de sociedades del conocimiento. Esto debería aprobar una mejor puesta en práctica de
los derechos universales y las libertades fundamentales, los cuales perfeccionen, al mismo tiempo,
la minimización de la pobreza; y el aumento de las políticas de desarrollo.
 
El auge de las sociedades del conocimiento exige que se sujeten nuevas relaciones entre el
conocimiento y el desarrollo, porque este es un instrumento para indemnizar las necesidades
económicas, como un elemento colmado de progreso. Replantear la dimensión del aprendizaje en
las nacientes sociedades del conocimiento, no parece tarea fácil; debemos quizás, enmarcar la
cultura de la innovación, en todos los ámbitos de la dinámica humana, con la edificación y
disponibilidad de los conocimientos, como características más importantes en el desarrollo de las
sociedades del aprendizaje.
 
Por ende, libertad de palabra y autonomía son, entre otros, derechos fundamentales, donde es
obligatorio realzar liberación de expresión. Valores como la libertad de expresión y la libertad de
investigación científica, acompañadas de un espíritu crítico y ético permiten construir legítimas
sociedades del conocimiento.
 
¿Hacia una sociedad mundial de la información?
 
En el plano universal, los elementos de desigualdad ante los acaecimientos tecnológicos se
conciertan al crear una genuina brecha digital universal, la cual pone en el lienzo de juicio la
generalidad del desarrollo de las nuevas tecnologías. Si el sistema directo particular de la Internet
intentaba prometernos una eliminación temporal de los instrumentos de las distancias y el
alejamiento. La presencia de la brecha digital nos recuerda que se sigue viviendo una geografía del
ciberespacio.
 
En efecto, las desigualdades en materia de dotación industrial inducen a desigualdades de
desarrollo en las infraestructuras, las cuales son el motor de la difusión de las nuevas tecnologías.
Por lo tanto, se puede decir que existe efectivamente una correlación entre las desigualdades en
materia de desarrollo industrial y las disparidades en el acceso a la información.
 
Las TIC crean la base tecnológica para la Sociedad de la Información. De forma espontánea, la
“brecha digital” es una expresión utilizada para opinar que entre países y entre desiguales grupos
de personas dentro de un país haya una extensa diferencia entre quienes tienen acceso a las TIC y
quienes no lo poseen. Son, cada vez más, una columna para la edificación de las sociedades y
economías presentes. Una de las consecuencias de la brecha digital en las poblaciones que no
tienen acceso a la información es la pérdida de oportunidades para resolver algunas carencias
primordiales de desarrollo.
 
La brecha digital es un espejo de otras privaciones, como sociales y económicas. No obstante,
todos los países, incluso los denominados países más pobres, han desarrollado su acceso y
utilización de las TIC; asimismo, países desarrollados se han adelantado de forma exponencial, de
modo que las diferencias han continuado aumentando. Dentro de cada país, está ocurriendo algo
semejante, por lo cual la brecha interna también progresa.
 
Sin embargo, cabe recalcar que el sector educativo ha apostado al uso de la tecnología en las aulas
y, por ende, hoy día vemos pasos encaminados a que los estudiantes puedan tener acceso a las
diversas tecnologías desde sus centros de enseñanza. Además de este avance, se requiere una
educación humanista que logre aprovechar los recursos de que dispone la institución para procurar
e incentivar en el estudiante la búsqueda de conocimiento y el uso ético de estas herramientas en
pro de su bienestar y el de la sociedad.
 
Consideraciones
 
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura (UNESCO, 2005) en su Informe Mundial de la UNESCO: Hacia las sociedades del
conocimiento, recalca la necesidad de “actuar para que los conocimientos se articulen con las
nuevas formas de elaboración, adquisición y difusión del saber valorizadas por el modelo de la
economía del conocimiento” en una sociedad que se nutre de sus diversidades y capacidades.
 
Producto de esta declaración y como se mencionó anteriormente, el sector educativo ha sido y es el
ende desde el cual se debe propiciar la apertura al conocimiento autentico que tome en
consideración al ser humano en su dimensión integral y logre favorecer y fortalecer sus facultades
y diversidades con miras a una educación de calidad para la vida.
 
Para lograr este cometido, cada persona debe ser diferenciada y abstraer sus particulares
necesidades, lo cual representa una complejidad y un reto a abordar desde el sector educativo; si
bien es cierto, los planteamientos están en la teoría, estos difieren en la práctica, donde muchas
veces quedan vacíos sobre cómo proceder ante circunstancias presentadas por la persona, el grupo
o el modelo pedagógico por seguir.
 
Al ser el estudiante la razón primordial del proceso educativo surge la pregunta de si realmente
nuestra educación contiene el ingrediente humano y si como docentes somos eficientes en la
generación de aprendizaje y no meramente en la enseñanza de teorías y conocimientos, en una
sociedad tan acelerada por las TIC.
 
Desde este argumento, la formación del educador en TIC posee un doble significado: la necesaria
apropiación de un conjunto de capacidades en estos temas como instrumentos para cualquier
profesional en un mundo altamente tecnológico y, en segundo lugar, la apropiación de las TIC
como una eficaz herramienta para convertir y mejorar la enseñanza y el aprendizaje, sin dejar de
lado la parte humana.
 
Necesitamos un cambio metodológico obligatorio que permita integrar las TIC en el currículo. Las
TIC son parte del mundo de nuestros estudiantes (Facebook, YouTube, Google, entre otras). Ellos
ya saben usarlas con muchas otras finalidades relacionadas con el ocio. Con todo esto, la idea no
solo es consultar la información, a modo de libros de texto, sino procurar crear nuevo
conocimiento, nuevos materiales y herramientas, a partir de las posibilidades que nos brindan.
 
Los cambios medulares en el paradigma educativo deben surgir como respuesta a las nuevas
súplicas sociales, lo cual implica obligatoriamente que las nuevas tecnologías sean competentes
para atender uno de los principales objetivos de la educación: el proceso emocional de los
educandos y su formación.
 
La búsqueda de nuevas fases sociales y educativas difícilmente será posible si las TIC continúan
siendo herramientas técnicas utilizadas únicamente para la adquisición y transferencia de
conocimientos, pero inhábiles de informar y contribuir con los objetivos sociales que apremian la
educación y la sociedad.
 
La incorporación de las TIC en la educación, como ya se ha definido, no garantiza por sí sola la
introducción y el equilibrio social. El reto se fundamenta en ser capaces de continuar transfiriendo
los valores perenemente a través de los diferentes medios y que a la vez promuevan el aprendizaje
para que las nuevas generaciones logren desenvolverse dentro de la cultura digital de una manera
responsable.
 
Desde el ambiente académico, se debe beneficiar la revolución tecnológica para que se proporcione
la creación de conocimientos, donde se consoliden sociedades intelectuales que resguarden la
educación integral dentro de las políticas de desarrollo, en procura que la educación sea un
elemento para distribuir e incrementar el bienestar de la sociedad y así alcanzar el desarrollo en
todas sus formas.

Educación para mejorar al individuo

Introducción

El interés en el tema surge de la reflexión, fruto de la formación profesional, de la experiencia


adquirida y de la práctica como directivo de instituciones educativas y como docente investigadora
universitaria en la formación de directivos, a través de lo cual he podido analizar las siguientes
situaciones:

 En los últimos años se ha generalizado la idea de que las organizaciones educativas deben
funcionar como empresas y los directores tener un perfil de empresarios para que aquellas
sean competitivas, productivas, eficaces y eficientes y logren sobrevivir.

 Las organizaciones educativas, universidades y colegios de hoy día, se están interesando


más por ser empresas y descuidan o se olvidan de la finalidad educativa, su función
específica.

 Existe un interés más centrado en el beneficio económico y en impulsar estrategias para


lograr este propósito a corto plazo, que en la persona y en los objetivos de largo plazo; se le
está dando más primacía a lo primero y se está desplazando y perdiendo el interés por lo
segundo.

 Parece que la ética dificultara la eficacia y que únicamente la racionalidad instrumental y la


técnica fueran suficientes para una buena gestión. En el diseño e implementación de los
programas de formación de directivos es marcada la tendencia al desarrollo de habilidades
técnicas y sociopolíticas. A la formación humanística, que contribuye a una gestión ética y
a la formación de directivos y gerentes virtuosos, no se le da mucha relevancia.

 La mayoría de las aplicaciones implementadas en la organización educativa provienen de la


organización empresarial, y se han realizado más desde un razonamiento teórico y técnico
que desde un razonamiento práctico.

 Existe una tendencia a evaluar la gestión escolar y universitaria a partir de criterios de


excelencia de las empresas.

 Las instituciones educativas se están interesando más por producir que por formar, lo que
desvirtúa su naturaleza educativa al orientar su quehacer solamente por resultados. La
tendencia al reconocimiento social y a la acreditación de las instituciones educativas
centrada en los tangibles, en lo objetivable (póiesis), está marcando una orientación
exclusiva por los resultados externos con olvido de los resultados internos o intangibles
(praxis).

 Existe una tensión permanente en las instituciones educativas entre lo pedagógico y lo


administrativo, el ideario y la supervivencia, la formación y los rendimientos, el mercado y
la academia.

Ante estos hechos surgen algunas preguntas: ¿es lo mismo una organización educativa que una
organización empresarial?; ¿la finalidad educativa y la finalidad empresarial son una misma?; ¿qué
es lo común y lo diferente en estos dos tipos de organizaciones?; ¿es necesario que la organización
educativa funcione como una empresa para que sea exitosa?; ¿son los beneficios económicos el
propósito que caracteriza a la empresa y lo que garantiza su supervivencia?; ¿le conviene a la
institución educativa seguir extrapolando los modelos de gestión empresarial para evaluar la
calidad y para cumplir su finalidad educativa?; ¿por qué las instituciones educativas están más
preocupadas por buscar modelos que les permitan ser productivas y autosuficientes, que por buscar
modelos que aseguren el éxito de su misión de educar?; ¿es posible armonizar lo pedagógico
(ideario) y lo administrativo (beneficios y rendimientos) en las instituciones educativas? Estos
planteamientos son puntos interesantes que necesitan ser abordados. Intentaremos clarificar
algunos de

Existe una apreciación generalizada que considera que las características propias de la organización
empresarial son las de todo tipo de organización. Según esto, hay que ver la organización educativa
como una empresa, por cuanto el propósito de la empresa consiste en generar beneficios
económicos, asegurar la productividad y su rentabilidad. Esta perspectiva desvirtúa no solo a la
organización empresarial, cuya razón de ser es asegurar la perdurabilidad, sino a otro tipo de
organizaciones, como las educativas. En el fondo subyace, a mi modo de ver, una errónea
interpretación de la relación medios fines. Reconocer los medios como tales y los fines propios de
la organización es la clave para no desnaturalizarla. De ahí que el enfoque antropológico sea
pertinente a la hora de reconocer cómo ha de ser tratada esta relación medios-fines en la
organización y, especialmente, en la organización educativa.

 La organización empresarial: Aproximación conceptual

Es mucha la literatura que hay al respecto, así como variados enfoques de la organización
empresarial. No es objeto de este trabajo llevar a cabo un estudio exhaustivo de esas concepciones,
sino más bien reflexionar sobre las diferentes finalidades que se han otorgado a la empresa desde
su origen y mostrar cómo algunas son finalidades de tipo genérico básicas de cualquier
organización humana, y otras son específicas de la actividad empresarial. Posteriormente se
analizarán los cambios que se están generando en su concepción, que pasan de una visión
economicista a una visión antropológica, y, finalmente, se definirán las características de las
organizaciones empresariales a partir del enfoque antropológico.

Finalidades de la organización empresarial


Es conocido que las organizaciones se definen por sus fines. Se caracterizan por ser proyectos
dotados de uno o varios objetivos, algunos de ellos comunes a todas las organizaciones y otros
específicos de cada una, lo que permite definirlas y diferenciarlas. Tomas Melendo explica y
recoge muy bien las finalidades comunes a toda organización y las específicas que han
caracterizado a la organización empresarial.

Finalidad económica o mercantil

Desde su origen, la empresa ha sido concebida por su finalidad económica. Es decir, "en el sentido
esencial de creación y distribución de recursos intrínsecamente escasos, o en el significado más
restringido de actividad estrictamente monetaria. Y así, la empresa ha podido ser definida en
función de la producción de bienes y servicios, o de forma más estrecha, atendiendo a la
generación de beneficios" 1. Varios clásicos, como Woot, han considerado la creatividad
económica como elemento distintivo de la función empresarial, de manera que las empresas crean
riqueza, producen más de lo que consumen, por lo que se concluye que, además de su función
productora de bienes o servicios, ejercen una función auténticamente creadora al generar un
excedente de riqueza.

Individualizar un elemento discriminatorio de las empresas que las diferencie de otro tipo de
organizaciones no equivale a definirlas en su conjunto como un todo íntegro y pleno. Las
consecuencias que se derivan de definirlas exclusivamente por su dimensión económica, aun
entendiendo está en su sentido más amplio, conduce, en último término, a un empobrecimiento
falsificador. Porque los objetivos de la empresa la definen, pero no en exclusividad. En cuanto
agrupación de personas humanas en contacto y al servicio de otras personas, las organizaciones
empresariales tienen otros fines más radicales, que deben alcanzar a través de la gestión y del modo
propio que determinan sus objetivos y naturaleza económicos.

La producción concebida como único fin de la actividad económica es una deformación, una
deshumanización. La producción no es un mal, es necesaria; pero hay algo más que producción y
es justamente el modo en que lo producido incide en quien lo produce 2. Tomando la idea básica de
Tomás de Aquino, se puede decir que conseguir ganancias no es malo si no se convierte en
finalidad principal de la vida. Transformar la generación de beneficios en objetivo único de la
empresa es convertir un valor útil en un valor fin. Es evidente que la sola acumulación de
beneficios, sin un fin ulterior que dé razón de ella, no constituye, ni desde el punto de vista ético, ni
desde el punto psicológico, justificación suficiente para una vida humana. De ahí que la empresa
haya de definirse atendiendo también a miras más altas 3.

Los beneficios pueden tener un carácter de consecuencia, de algo que sobreviene sin ser lo
directamente buscado; ser la consecuencia del hecho de hacer algo bien. En lugar de ser un fin en sí
mismo, las ganancias son el resultado de la gestión de los empresarios, pero no necesariamente son
lo directamente perseguido por ellos. En torno al tema se plantean diversas inquietudes: algunas
organizaciones pueden creer que, cuando no se buscan directamente los beneficios, estos no se
generan, o que, por la fijación excesiva de obtención de dividendos, se disminuye el interés
prestado a esos otros elementos que son el fundamento del beneficio, de los que los dividendos
dependen, tales como: mejor producto, mejor servicio, innovación, participación en los resultados,
interés por el cliente. Melendo plantea, de acuerdo con diversos estudios de Peters y Watermam,
que "las empresas que parecían estar mejor enfocadas -las que tenían programas de actuación más
cuantificados, con los objetivos financieros más precisos- habían obtenido peores resultados
financieros que aquellas otras cuyas declaraciones eran más cualitativas y menos precisas" 4.
Melendo concluye que la eficacia (beneficios) se deriva de una actitud ética que exige tratar a las
personas dignamente, "dándoles la primacía sobre las cosas, considerándolas siempre como
personas, como fines en sí, y no como simples instrumentos ni como cosas. (...) Tratar a las
personas -y no al dinero, las máquinas o las mentes- como recurso natural. (...) Tratarlas a ellas -no
a la inversión de capital ni a la automatización- como la fuente principal del aumento de la
productividad. (...) Corroborar la prioridad de las personas no sólo en la atención a una mejora de
cuenta de resultados, sino por su propio valor intrínseco, y encarar bajo la razón de personas a
todos los partícipes de la organización empresarial, es el ámbito común para forjar la excelencia del
empresario y la actitud ética del empresario" 5. Esto explica cómo la ética no dificulta la eficacia;
una actitud ética, una atención a factores humanos cualitativos y un trato adecuado a la persona
puede que, a medio o largo plazo, generen beneficios, ganancias y resultados. Tampoco se puede
afirmar que la ética asegura la rentabilidad de los negocios. Lo que sí asegura es que las decisiones
serán más humanas y contribuirán a la humanización de la empresa y al desarrollo personal de
quienes la integran. Y como la ética reclama eficacia, asegura que en el trabajo se busquen los
medios adecuados para el fin propuesto.

No parece que existan razones válidas (ni mayores beneficios, ni la supervivencia de la empresa, ni
el progreso, ni la ciencia) en la organización para considerar a la persona como simple instrumento.
"Todo hombre tiene un derecho derivado de su condición de persona a ser considerado como un
cierto fin; no cabe subordinarlo a causa alguna, por alta que esta sea, si ello lesiona su dignidad
constitutiva. Todo hombre ha de ser tratado como lo que es, como algo único e irremplazable,
provisto de unas características particulares y de un destino peculiar, que en parte él mismo
determina. (...) A esto se opone radicalmente la práctica de algunas corporaciones: la de concebir a
las personas que con ella se relacionan de hecho más que de derecho- como uno más, como un
simple número, como una de las unidades de un género -proveedor, empleado, cliente- en todo
equiparable a los restantes componentes de dicho colectivo y sustituible por ellos. (...) la ilicitud de
tratar a las personas como una simple función, como un papel, que tanto puede desempeñar ella
como otro individuo de las mismas características. (...) lo importante del individuo no residiría
tanto en lo que es sino en cómo funciona" 8. La solución a estos problemas está en la actitud ética
de la empresa, fundamentada en la consideración detenida de la intrínseca valía de la dignidad del
hombre.

Los bienes y servicios a los que la empresa da vida poseen, además de un armazón económico, un
profundo significado humano y, por consiguiente, una honda repercusión social, aspectos de gran
importancia que se tratarán a continuación (finalidad humana y social).

Finalidad humana: perfeccionamiento personal de los partícipes


Además del valor económico añadido, se han atribuido otros objetivos a la empresa, como prestar
un servicio a la sociedad en la que está inmersa y sobrevivir dentro del sistema ateniéndose a las
reglas del juego que tal sistema tiene para la supervivencia; también se la ha señalado como factor
de transformación de las civilizaciones. Algunos de estos elementos permiten definir tres notas
esenciales de la empresa:

a. entrega de bienes (productos y servicios) a la comunidad social;


b. obtención de una compensación adecuada para los componentes de la empresa;
c. consecución de la autocontinuidad por un periodo indefinido

No obstante, en rigor, no se trata propiamente de una adición de características que hay que cubrir
una a una. Básicamente, todas y cada una de ellas hacen referencia a una misma finalidad:
perfeccionamiento personal de quienes hacen la empresa; es decir, el desarrollo de las personas.

Teniendo presente la finalidad mencionada, es necesario articular los diferentes objetivos de modo
que la adquisición de unos esté unida al logro de los otros. Y así la finalidad de la empresa se
traduce en los siguientes objetivos:

a. proporcionar un servicio a la comunidad social;


b. generar un valor económico añadido;
c. generar una compensación humana suficiente;
d. lograr una capacidad de autocontinuidad.

Los objetivos señalados en b) y d) agrupan el aspecto económico, mientras que los señalados en a)
y c), el perfeccionamiento humano, porque el servicio que se presta a la sociedad tiene que
redundar en una mejora personal de los miembros que la componen. Esta dualidad se puede
integrar en un cometido único. No se trata de añadir un objetivo genérico, común a todas las
sociedades humanas, al específico o propio de la empresa, ni viceversa. Lo que ha de hacerse es
lograr el propósito común de la manera propia que señalan las dimensiones específicas, o de
alcanzar y gestionar los fines particulares de la empresa de modo que con ella se obtenga la
finalidad común más radical, es decir, obtener el perfeccionamiento humano, y de la sociedad,
mediante la creación y distribución de bienes y servicios y la consiguiente obtención de
dividendos; o bien generar utilidades y los subsiguientes beneficios y mejorar con ello a los
individuos y a la sociedad en su conjunto. De lo señalado se desprende que el fin de la empresa es
el que corresponde a la naturaleza humana del empresario, por lo que se puede afirmar que "el fin
de la empresa consiste en promover la mejora humana de cuantos con ella se relacionan y de la
sociedad en su conjunto, mediante la gestión económica de bienes y servicios que genera y
distribuye y de los que naturalmente siguen unos beneficios con los que logra subsistir como
empresa. Por consiguiente, perfeccionamiento humano -fin común- a través de los procedimientos
que le son propios" 9. Esta consideración del fin de la empresa añade a las consideraciones
estrictamente económicas -beneficio, cuenta de resultados, etc.- la primacía de la persona sobre
esos medios.
Finalidad social: perfeccionamiento de la sociedad

Promover el perfeccionamiento humano y el de la sociedad, como se ha dicho, es la finalidad


última de la organización empresarial y el de las organizaciones en general y a ella se subordinan
las finalidades específicas de cada organización. Una vez que se ha subrayado la importancia de
que la empresa oriente su acción a promover la mejora personal de cuantos con ella se relacionan, a
continuación, se abordará por qué y cómo debe promover la mejora de la sociedad, esto es, su
finalidad social. Ciertamente "la empresa está inserta en esa sociedad que incide, a su vez, sobre
ella. De la capacidad empresarial para dar respuesta a los problemas de esa sociedad dependerán
también las posibilidades de esta en cuanto a niveles de satisfacción, calidad de vida y estabilidad
social. Pero esta incidencia de la empresa sobre la sociedad no se limita solamente a las
prestaciones que la empresa hace o que puede hacer a la misma, sino que la propia estructura
empresarial, su estructura de poder y su evolución, implicarán una fuerte incidencia en la propia
estructura de la sociedad. No puede nadie negar a la empresa, además de la dimensión sociotécnica
y económica, una seria influencia en el modelo de sociedad en la que se quiere vivir y desarrollar.
En este sentido es en el que la empresa no es ‘neutral’ al entorno en que incide" 10. La influencia
que ejerce la organización empresarial en la sociedad se manifiesta en los efectos que se derivan de
su comportamiento, sea incrementando el bien común o dañando la utilidad pública.

La responsabilidad social de la empresa, cuestión ampliamente tratada 11 y que aquí abordaremos


brevemente, se puede integrar en dos sistemas de valores distintos: ganarse la vida y construir vida.
Quizás sea este último el más apropiado para la empresa, no solo por razones éticas, sino también
por motivos de eficacia o de subsistencia. Desde esta perspectiva, puede afirmarse que la
responsabilidad social es económicamente rentable cuando: "1) la sociedad es la que, en un sentido
absoluto, torna posibles los beneficios de una determinada corporación; 2) la sociedad espera de
ese organismo empresarial una atención a las necesidades efectivas del entorno; 3) las compañías
que satisfagan las expectativas de la sociedad se ganarán su confianza; 4) el resultado último de esa
actitud favorable es un incremento de ganancias" 12. El reto de las organizaciones empresariales se
origina en un nuevo estilo de gestión, que pretende administrar con prudencia buscando beneficios
a largo plazo e incluyendo beneficios sociales y no solo beneficios económicos a corto plazo.

La empresa debe contribuir al bien común básicamente porque "debe reparar el deterioro que
muchas veces de manera inevitable ha deparado a la sociedad. (...) Todo el que es ayudado por el
conjunto de condiciones que integran el bien público debe a su vez aportar lo que le corresponda
para el incremento y mantenimiento de dicho bien. (...) La propia capacidad de la empresa
determina la necesidad de acudir en ayuda de otras personas, y de una manera muy particular, la de
colaborar con el bien común" 13.

La responsabilidad social de la empresa, en su verdadero sentido, está referida al bien común; pues,
de acuerdo con Tomás de Aquino, quien persigue el bien común de la multitud persigue también su
bien propio, por el beneficio que la parte recibe del todo y porque la parte se debe al todo, de tal
manera que el fin se alcanza solamente en relación con el todo. Respecto a la empresa habría que
decir, en primer lugar, que su poder configurador sobre el entorno es de tal calibre que puede llegar
a potenciarlo o a sanearlo plenamente, lo que repercute, sin duda alguna, en el florecimiento propio
y en el económico de la corporación, en aumento de beneficios para los empleados, en mejora
directa del nivel de vida de los clientes potenciales, en incremento del poder adquisitivo, en
aumento de ganancias, en salud de la empresa, e incide en los casos de debilidad o conflicto
nacional o supranacional al crear condiciones sociales y de mercado adecuadas. En segundo lugar,
en la medida en que alcanza su madurez y fin al promover la mejora posible de todos los
depositarios con los que tiene relación, la misma posibilidad de contribuir al incremento del bien
común constituye, contemporáneamente, la condición de perfeccionamiento conclusivo de la
empresa misma 14.

De este modo, puede concurrir al bien común enunciando que quienes la componen tienen derecho
a la propia perfección y para ello debe buscar la promoción de los otros. Y así, "la empresa goza
del derecho de colaborar a esa mejora y, en definitiva, a la construcción del bien general. Y con el
derecho posee la obligación, (...) siempre y cuando se le respete su libertad y capacidad de
iniciativa. (...) Las personas tienen también la capacidad y la libertad para percibir lo que es bueno
en sí -y no necesariamente para él- y, por lo tanto, lo bueno y útil para los demás y, en definitiva,
para todos los demás: el bien común y ejecutarlo" 15. Conviene señalar que los intentos en el ámbito
de la organización por integrar la ética en la dirección, a través de la responsabilidad social, han
sido constantes, con desigual acierto y resultado.

Fin genérico y fin específico

La empresa puede contribuir al bien común cumpliendo su función social, realizando su fin
específico: creación de riqueza o utilidades y provisión de trabajo. Acerca de esta finalidad se
puede afirmar con Melendo que "nadie discute -sobre todo cuando el concepto de bienes materiales
se amplía hasta dar cabida a los servicios- que la producción y distribución de recursos materiales
o, si se quiere, la creación de utilidades o, en su traducción económica, de riqueza, es uno de los
momentos en que se articula el fin mismo de las empresas. Esta, por lo tanto, concurre eficazmente
a la instauración del bien común en la misma medida en que el bie-nestar material es parte
integrante o condición del mismo. Y en la medida, también, en que la naturaleza de los recursos
proporcionados por la empresa favorezca realmente el bienestar propiamente humano de los
consumidores. Es obvio, pero no está de más anticiparlo, que si una empresa produce bienes o
servicios cuyo uso degrada a la persona humana, por más que dicha compañía parezca cumplir con
su fin específico de generar utilidades, en nada coopera al bien común; al contrario, lo daña" 16.

La creación de riqueza o utilidades, el primer fin específico, no es lo único que el bien común
exige, pues se necesitan los bienes materiales en número abundante y suficiente. "La participación
en los recursos materiales necesarios constituye un componente del bien común; todos han de tener
acceso a ellos; pero como se da el caso de que son las clases más desasistidas las que no pueden
beneficiarse de los mismos, ayudar a estas personas necesitadas puede considerarse -con cierto
motivo- completar lo que le falta para la realización del bien común" 17. El segundo fin específico,
la provisión de trabajo, se presenta más importante por ser el medio de perfeccionamiento del
hombre en cuanto tal. Siguiendo a Melendo, se puede decir que el trabajo es uno de los medios más
eficaces, no solo para subvenir a la propia subsistencia, personal o familiar, y para completar la
creación, subordinándola ordenadamente al servicio de las personas, sino para conducir a estas a su
propia culminación en cuanto hombres. Además de ser un procedimiento de contribución al bien
común, de manera extraordinaria, en virtud de la división del trabajo, con su tarea profesional
colabora cada ciudadano en la constitución del bien general de toda la sociedad, a la par que se
completa como persona. Por eso, ofrecer a los que en ella ejercen ese cometido la posibilidad de
realizar un trabajo digno es uno de los medios internos más eficaces con que las empresas
concurren al bien público. La empresa solo contribuye al bien público mediante la provisión de
trabajo cuando las condiciones de este sean dignas; más en concreto, cuando esa tarea constituya
una ayuda eficaz para el crecimiento de la humanidad y de las virtudes morales de cuantos en la
corporación están empleados 18.

A través de los fines específicos, la organización empresarial cumple su función genérica. Esto es
lo que le resulta propio por el hecho de ser una organización: la promoción de todos los que la
componen. El fin genérico de las organizaciones está relacionado con "la mejora personal en tres
ámbitos constitutivos del bien humano: el de las virtudes morales, el de los bienes de la cultura y el
de las condiciones materiales de subsistencia y bienestar" 19.

Cambios en la conceptualización

Llano señala que el estudio de las grandes tendencias empieza a dejar ver un cambio, un nuevo
modo de ver las cosas, lo que le ha permitido identificar unos valores dominantes y unos valores
ascendentes en la cultura de la empresa. Los primeros aún imperan y los segundos empiezan a
emerger cada vez con más fuerza, en lo que él llama la nueva sensibilidad con miras al logro de
una contemporaneidad auténtica. A cada uno de los seis parámetros que establece le señala el valor
dominante y el ascendente, mediante lo cual ilustra la forma como se están generando los cambios
en el concepto de la empresa, que han pasado de una visión economicista de comienzos del siglo
XX a una visión antropológica de finales del siglo XX y comienzos del XXI. Dentro de dichos
parámetros se encuentran 20:

 La finalidad de la empresa. En la línea de los valores dominantes sigue vigente la idea de


que el objetivo principal y casi exclusivo de la empresa económica es la ganancia, las
utilidades, el beneficio. La perspectiva humanista de la nueva sensibilidad adopta una
visión pluridimensional, según la cual las finalidades de la empresa son cuatro: a)
proporcionar un servicio a la comunidad social; b) generar un suficiente valor económico
añadido (beneficio); c) proporcionar a sus miembros satisfacción personal y
perfeccionamiento humano; d) lograr una capacidad de autocontinuidad o permanencia. Los
valores emergentes enfatizan las finalidades a) y c) y los valores dominantes insisten en que
los fines esenciales son b) y d). Las finalidades a) y c) se corresponden con un pensamiento
antropológico y social. Como se ha dicho, estos bienes específicamente humanos tienen
calidad de fines; los bienes económicos son mediales y, por lo tanto, subordinados a otros
más altos. Por esta razón, no debe haber contraposición entre el aspecto humano y el
financiero de la empresa, sino una síntesis que supere por incremento en vez de por
eliminación.
 Tendencias humanas básicas.  Tomando como referente los valores dominantes, la
respuesta es clara: el afán de posesión, la tendencia a tener más, la pulsión de dominar y
triunfar. La tendencia humana básica es el deseo: el impulso hacia la posesión y el disfrute.
Los valores ascendentes, en cambio, enfatizan otra tendencia fuerte, que es la efusividad, la
necesidad de aportar, compartir y de crear. Los bienes a los que tiende el deseo son de tipo
material; al compartirlos, disminuyen y se devalúan. Con los de la efusividad pasa lo
contrario: aumentan cuando se participan. La eficacia reside, más bien, en el aumento de
tendencias creativas. El impulso de emprender es efusivo, creativo, expansivo, proyectivo.

 Definición de la estrategia. Es convertir el logro de los objetivos en la única medida de


éxito de la estrategia, con independencia de si, para conseguirlos, se han respetado o no los
criterios básicos, las políticas, de la empresa. Separados de sus criterios inspiradores, los
objetivos intencionales se degradan a meros resultados fácticos. Lograr los resultados a
cualquier costo es algo que ninguna institución se puede permitir. Desde los valores
emergentes, el enfoque es más estético que mecánico. La visión cualitativa es comprensiva
y dinámica, mientras que la meramente cuantitativa es inercial. Un progreso mecánico no es
una acción. Es solo la vía hacia un resultado que no enriquece las condiciones iniciales.
Desde esta perspectiva, la estrategia debe formularse y evaluarse a partir del fin genérico y
específico de las organizaciones y no únicamente desde los fines mediales: beneficio
económico y supervivencia.

 Consecuencias de la actividad empresarial. Fijarse más en los resultados que en los


principios es un defecto de visión al que cabría llamar astigmatismo social. Pero resulta
frecuente que tal distorsión perceptiva vaya acompañada de una miopía social, de una
visión corta, que no va más allá de los propios objetivos y de las cercanas circunstancias.
La nueva sensibilidad pretende rectificar ese voluntarismo perceptivo ampliando y
diversificando el campo de visión.

 Desarrollo de las personas en la organización. La cultura de una empresa, su estilo


cognoscitivo y ético, se traducen, sobre todo, en la forma en que trata a sus integrantes y la
forma en que logra que se perfeccionen, en que crezcan y se desarrollen en la corporación.
Y, en buena parte, el tipo de desarrollo personal que la organización cultiva depende de los
sistemas de promoción interna que tenga establecidos. En el sistema de los valores
dominantes, la promoción consiste en subir de un nivel a otro, en la línea de rango que
empuja de abajo hacia arriba, con metas de preponderancia que suscitan la competencia.
Pero esta tendencia resulta perversa si no se sintetiza en el valor ascendente que es la
inclusión o sentido de pertenencia. Es una tendencia que se mueve en el ámbito interno del
ser y no en la superficie externa del tener y del aparecer.

 Actitud ante los impulsos espontáneos. Mientras se siga considerando que la finalidad de la


empresa no es más que la ganancia; si se plantean las estrategias desde el punto de vista de
los resultados y no desde la perspectiva de los principios; si se da prioridad a los objetivos
primarios sobre las responsabilidades secundarias; si tales son todavía los valores
dominantes, entonces no es extraño que las apetencias desiderativas y de rango estén a flor
de piel. La tendencia al disfrute inmediato de gratificaciones sensibles es culturalmente
letal. Adormece la capacidad de proyecto, fomenta el conformismo y domestica la
disidencia. Se mueve en una espiral descendente, que sume a las personas en el vórtice del
hedonismo. Esta es la tendencia dominante. La tendencia emergente reclama en la
producción calidad real, y alto nivel estético en el diseño, suscita la selección en el
consumo, reclama la sobriedad, la templanza y el autodominio y exige acoplar los
instrumentos tecnológicos a las capacidades éticas. Las nuevas oportunidades vitales nacen
de conferir al trabajo su auténtico sentido de servicio, de misión.

1.3. Una conceptualización fundamentada en el enfoque antropológico

Pérez López analiza el concepto de empresa desde los enfoques y teorías organizacionales
descritos: el enfoque mecanicista o de sistema técnico, el enfoque psicosociológico u orgánico y el
enfoque antropológico. Pone de relieve las consecuencias para la organización empresarial y para
la sociedad cuando se concibe la empresa en términos de los dos primeros enfoques y explica las
características y los beneficios del enfoque antropológico. Consecuentemente, define la empresa
como una organización humana. "Dentro de las organizaciones humanas, la empresa es una especie
o tipo concreto de organización cuyo objetivo es el de producir y distribuir riqueza. Los sistemas
productivo-distributivo y de incentivos de una empresa pretenden regular la producción,
distribución y consiguiente adquisición de bienes y servicios. (...) Todos los que participan en una
empresa lo hacen, entre otras razones, para conseguir unos ciertos bienes o servicios. (...) El propio
objeto de la empresa es la producción y distribución de la riqueza material" 21.

El propósito de la organización empresarial no es el beneficio económico. Lo que sí es


característico de ella es la creación o distribución y reparto de bienes materiales. La diversidad de
motivos por los que los seres humanos participan en las organizaciones empresariales es tan grande
como la de los que participan en cualquier tipo de organización. No se puede decir que el único
motivo por el cual las personas se relacionan en la organización empresarial sea el logro de bienes
o servicios, o lo económico. Al respecto, dice Pérez López: "Puede que en algunos casos sea el
motivo dominante (no único), pero en otros muchos ni siquiera es así. (...) La creencia de que el
propósito de la organización empresarial es el beneficio económico constituye un error frecuente
que está en la base de lo que se escribe sobre la empresa" 22.

En este sentido, "el mayor riesgo que tiene la empresa, respecto a otras organizaciones humanas, de
ser reducida a un sistema técnico le viene de que, por razón de su objeto, el primero de aquellos
valores, es decir, el valor económico, tiene para ella una importancia fundamental. (…) En efecto,
una empresa ha de producir más de lo que consume o deja de ser empresa, (...) pero no es lo mismo
reconocer la necesidad que tienen las empresas de lograr metas económicas, que decir que tales
metas son las únicas. (...) No puede confundirse la afirmación de que la empresa ha de obtener
como condición necesaria de funcionamiento un balance positivo entre el valor económico
producido y el valor económico consumido, con la afirmación de que lo que ha de hacer es
maximizar esa diferencia. (...) La consecuencia inmediata de estos errores es la de confundir la
empresa con un sistema técnico" 23. Si los directivos deciden sobre esta base se tiende a destruir la
realidad orgánica e institucional de la empresa, es decir a destruirla como organización humana.
Los motivos económicos forman parte de todas las organizaciones porque son una condición para
poder operar. Cuando una organización orienta su propósito exclusivamente al beneficio
económico, se reduce al enfoque mecanicista o de sistema técnico. Una organización puede ser
concebida -tanto a la hora de explicarla como de dirigirla- como un sistema técnico, un organismo
o una institución. El enfoque dependerá de la calidad de los motivos de quienes toman las
decisiones.

El enfoque o paradigma antropológico concibe la empresa como institución, es decir, como "una
realidad humana cuya razón última es la organización de capacidades de las personas para
satisfacer necesidades de esas mismas personas"24. Desde ese punto de vista, la empresa "posee tres
dimensiones características que definen su calidad, su auténtico valor; son esas propiedades que
hemos denominado eficacia, atractividad y unidad. (...) Cualquier visión realista de la empresa
suele reconocer que esta tiene la función de crear riqueza (eficacia), a través de la aplicación de
unas capacidades operativas específicas (lo que llamamos su objeto) para satisfacer necesidades
concretas (que denominábamos misión externa). En síntesis, al pensar en la empresa se está
pensando en las tres dimensiones siguientes:

 la cantidad de riqueza que crea a través de su operar;


 su capacidad de hacer las cosas, que corresponde a la que es capaz de desarrollar en sus
productores, a través del correspondiente aprendizaje de estos;
 su capacidad de saber qué cosas hay que hacer para satisfacer las necesidades reales de sus
consumidores" 25.

Desde el punto de vista dinámico, la empresa, al realizar sus operaciones, va aprendiendo positiva
o negativamente. Los procesos de aprendizaje vienen definidos por los cambios que suceden tanto
en el plano de su capacidad de hacer, como en el de su capacidad de saber qué hay que hacer. Estas
cualidades son las que le otorgan capacidad para alcanzar los objetivos que desee, así como para
definir qué objetivos concretos ha de proponerse si quiere ser coherente con su propia
supervivencia y mejora. La eficacia, la atractividad y la unidad son valores que abstractamente
representan la bondad de una empresa tanto desde el punto de vista económico (creación de
riqueza: eficacia), como del sociológico (capacidad de operar: atractividad) y de la moral
(capacidad de aplicar sus posibilidades operativas a la satisfacción de necesidades humanas, a
través de la correcta definición de las metas de acción: unidad). Normalmente, las decisiones que
se toman en una empresa tendrán consecuencias en los tres planos mencionados y pueden ser
positivas en uno de ellos y negativas en otro u otros.

Muchas organizaciones y empresas se identifican en las definiciones formales con un enfoque


antropológico. Tales definiciones, además, son expresadas en los documentos relacionados con su
imagen corporativa (principios, misión, visión, objetivos y propósitos), pero luego, en el operar de
la organización, en la práctica, estas solamente se concentran en la eficacia, en la consecución de
metas económicas, en ofrecer productos y servicios que les permitan obtener recursos a corto
plazo, descuidando los otros dos factores esenciales para lograr su supervivencia a través de un
crecimiento natural: el aumento de la capacidad técnica y la satisfacción de las necesidades reales
de los clientes. Pierden identidad, se desvían de su propósito fundamental y descuidan el desarrollo
y crecimiento de su recurso primordial: la persona.

De este modo, "el análisis de una empresa como institución reconoce que su valor más importante
está ligado a su realidad moral, al grado de unidad que efectivamente posea. Ese valor es el que
más directamente determina la evolución futura de los otros dos. Por supuesto que, a corto plazo,
existen unos niveles mínimos de eficacia y atractividad que son absolutamente necesarios para que
la empresa pueda operar.

Por eso, en una visión institucional nunca se hablará de que la empresa tenga que maximizar nada.
Generalmente se hablará de unos mínimos necesarios, siendo, además, muy conscientes del peligro
que supone el excesivo hincapié en los resultados inmediatos -eficacia-, debido a las consecuencias
negativas en los otros planos de la realidad" 26.

2. La organización educativa: aproximación conceptual

Existen varias denominaciones para referirse al lugar o contexto donde se educa, donde se lleva a
cabo la acción educativa o la formación de las personas, donde se realiza el proceso de enseñanza y
aprendizaje: escuela, universidad, institución educativa, institución de educación superior,
organización escolar, centro educativo, colegio. Algunas de ellas sirven para señalar o especificar
el nivel educativo al que corresponde la educación que se imparte: preescolar, básica primaria y
secundaria, media y superior. Estas denominaciones se refieren a organizaciones de educación
formal. Es decir, "al sistema educativo altamente organizado y estructurado jerárquica y
cronológicamente, que abarca desde el jardín de infancia hasta los más elevados niveles de la
universidad. En la mayoría de los países, la asistencia escolar es obligatoria hasta una edad
específica y los logros de los estudiantes, generalmente medidos por años de asistencia a clase y
test, son simbolizados por una jerarquía de certificados, diplomas y títulos" 27.

Existen organizaciones que orientan su acción a la educación no formal, a "actividades o


programas organizados fuera del sistema escolar, pero dirigidos hacia el logro de objetivos
educacionales definidos" 28; y organizaciones que orientan la educación a nivel macro, pero estas
últimas no cumplen con la característica señalada antes, el contexto específico donde se desarrolla
la educación: la institución educativa, el marco organizativo de la escuela, de la universidad, donde
se realiza la actuación educativa (formación y enseñanza) a través de un sistema formal. La escuela
y la universidad son organizaciones educativas formales.

Lo primero que se debe señalar con relación a la naturaleza de la organización educativa es que es
una organización humana, y en ese sentido tiene lo propio, lo común a todas las organizaciones: la
finalidad humana y social, el perfeccionamiento personal y social, aspecto que se ha tratado
ampliamente en el punto anterior. En segundo lugar, tiene una función específica -educar-, un para
qué, que hallamos en la dimensión teleológica de la educación. La organización educativa tiene
como finalidad la formación de las personas, cooperar a su proceso de humanización, facilitar su
propio perfeccionamiento, ayudar a alcanzar la excelencia, la plenitud 29.
La organización educativa es el medio a través del cual se posibilita la actuación educativa
(enseñanza y formación), la actividad de enseñar: la docencia, y la acción de aprender: la
formación. "Del conocimiento del fin depende siempre la eficacia del medio; conocer el fin es
saber el sentido, y de este se deriva el uso fecundo del medio" 30. Lo que parece evidente es que
cuando algo está claro es porque se conoce el fin y entonces sobran las interpretaciones, pues se
conoce y se sabe cómo hemos de actuar. Antes de resolver el cómo es preciso ocuparse del para
qué; para producir eficazmente es necesario conocer el sentido.

2.1. Naturaleza y finalidad de la educación

Existen diferentes concepciones sobre educación 31, en su mayoría guiadas por la dominante


racionalidad tecnológica e instrumental, que deja sin contestar aspectos esenciales como quién es la
persona que se educa y cuál es la naturaleza y finalidad de la educación. Sin embargo, para el
objeto de este trabajo y teniendo en cuenta que lo que suscita la sociedad globalizada, y en lo que
muchos autores convergen, es en la primacía de la persona, núcleo radical del quehacer educativo,
se ha optado por el concepto de educación que a continuación se explica, porque pone en primer
plano la dimensión ética de la actuación educativa (sin desdeñar aspectos técnicos) y está
fundamentado en un enfoque antropológico, que permite superar el dualismo existente entre lo
individual y lo social.

"Educar es, en su sentido primigenio -entendido como actividad-, dirigir, encaminar (lo propio de
la enseñanza); y, aplicado a la acción, perfeccionar y desarrollar las facultades intelectuales y
morales (lo propio de la formación)" 32. El dualismo ser individual y ser social presente en la
actuación educativa ha de ir dirigido a integrar los diversos saberes teóricos que intervienen en la
actuación del educador. Para entenderlo se propone la distinción hecha por la filosofía griega
entre póiesis (hacer cosas) y praxis (obrar), que se corresponde con enseñanza y formación. "La
primera hace referencia a acciones realizadas por el hombre que, al finalizar, quedan plasmadas en
un resultado exterior y llevan la impronta de quien lo realiza. (...) La acción personaliza a lo
producido (...) y quien lo realiza también se perfecciona. (...) La póiesis se mueve en el ámbito de
los resultados y de las habilidades técnicas -en cómo hacer las cosas mejor-, es decir, en la
satisfacción de las necesidades. Pero reducir la actuación educativa a póiesis es contemplar al
hombre como una cosa, es fijarlo, objetivarlo (...) La praxis hace referencia a la acción en sí
misma, a aquellas acciones que permanecen en el propio sujeto -ver, oír, pensar- o a las acciones
del hombre en cuanto influyen en él mismo. La acción personaliza al sujeto que la realiza. (...) El
ámbito del actuar propio de la praxis se refiere a la sabiduría práctica y a los hábitos del carácter
que nos hacen ser mejores, y no sólo a hacer las cosas mejor, en referencia a los hábitos
intelectuales y morales" 33. La actuación educativa como praxis, lejos de objetivar al hombre, lo
contempla desde una posición permanente de trascendencia, en la medida en que es capaz de
otorgar sentido a lo producido; y desde una de apertura, lo que permite entenderlo siempre con
referencia a. La persona no es única en el mundo, ya que existen otras personas con las que hay que
contar.

Decía Aristóteles 34 que acción y producción son dos géneros distintos, y se puede añadir,
recurriendo a Altarejos, que no hay acción verdaderamente educativa que sea pura póiesis -
enseñanza-, porque en toda acción educativa, aun en aquella que finalice una obra exterior, hay un
proceso de decisión en el que el sujeto no solo decide sobre el objeto, sino también sobre sí mismo
-es el aspecto formativo que conduce a la actuación educativa- 35. Desde este punto de vista, la
actuación educativa (enseñar y aprender) no es solamente un proceso de socialización, sino que, a
través de este, la acción del educador influye en él mismo y en las demás personas afectadas por
sus decisiones, planificándolo. "La integración de los saberes que requiere la actuación educativa
no debe venir del lado de la técnica porque esta ofrece una visión fragmentaria e incompleta del
hombre. Por el contrario, son los saberes humanísticos los que estudian la nota diferencial de la
acción humana -su carácter práxico o práctico-, y por lo tanto a quienes corresponde, desde una
posición jerárquica superior, llevar a cabo esta función de síntesis (integración en el todo), en la
que los saberes técnicos ocupan una posición subordinada" 36.

El tratamiento científico de los medios es diferente al de los fines. La distorsión del tratamiento y
del ordenamiento de los diferentes tipos de saberes no es nueva. Sin embargo, es necesario dejar
claro que la primacía de la técnica pone en peligro a la sociedad. Por el contrario, un correcto orden
jerárquico de los saberes exige devolver la primacía al saber teórico sobre el práctico, y al hombre
sobre el cosmos, y otorgar así el papel rector a las humanidades y a la ética. El carácter
subordinante de la ética sobre los saberes técnicos significa que el educador, junto con su
preparación técnica, tenga un espíritu humanista, conozca bien cómo es y cómo actúa el hombre.
La ética reconoce los saberes inferiores y la necesidad de los saberes técnicos en la actuación
educativa y en la organización de las instituciones educativas. Lo importante es saber encuadrar la
técnica sin desplazar la persona del lugar que le compete. En este contexto, "la función de síntesis
que le corresponde al educador consiste más bien en lograr que la persona sea considerada como
persona dentro de un sistema racional establecido, o dicho de otro modo, en establecer un sistema
racional sin desplazar o ensombrecer el carácter único de la persona" 37.

Desde esta posición jerárquica superior, el lugar que corresponde a la ética en la actuación
educativa se concreta en tres aspectos:

 En la definición de la naturaleza y finalidad de la educación se encuentran los bienes


honestos, que son los que contribuyen al desarrollo integral de la persona y a su
planificación.

 En los principios generales de actuación38 se encuentran las normas. Los principios no se


dan a priori, sino que son fruto del conocimiento y de la experiencia acumulada. El
educador tiene en cuenta los principios generales y la situación concreta en la deliberación;
esto es la racionalidad práctica, la sabiduría práctica. La toma de decisiones requiere un
proceso de análisis de las circunstancias particulares del problema y del modo que estas se
concretan en principios generales, y un proceso de síntesis que lleve a elegir entre
alternativas.

 En el proceso de la toma de decisiones tienen importancia especial las virtudes morales, que
ayudan a la sabiduría práctica a decidir mejor, al tiempo que, a través de decisiones
correctas, crecen y dejan a la persona mejor dispuesta para tomarlas 39.
La acción educativa es esencialmente ética por el hecho de que exige la intervención del educador
y del educando. El obrar bien compromete a la persona del educando y del educador en la decisión
y en la acción. El educador es responsable desde el primer momento del proceso y de los efectos
que desencadena. Los métodos y la planificación, desde esta perspectiva, son subsidiarios de la
acción íntegra e integradora del educador. Ver y tratar al educando como persona supone
implicarlo en su proceso de aprendizaje para que contribuya activamente a su educación. "El
aprendiz, tanto como recibir, debe aportar; y esto no es posible si el educador, además de dar, no
está dispuesto a recibir o, dicho más plenamente, a aceptar" 40. Compartir es necesario para dar
sentido profundo al tener o poseer; estos aspectos carecerían de sentido si la persona se cierra a sí
misma y no da lo que tiene. "Dando, pero también dándome, no sólo beneficio a otros, sino que me
perfecciono personalmente, o sea, me perfecciono como lo que soy: en definitiva, aprendo a ser" 41.
Dar y aceptar corresponden a la libre donación personal; dejar ser es el acto de la trascendencia que
constituye signo auténtico de la personalidad.

La educación tiene una dimensión ética porque a través de ella los sujetos que participan se
perfeccionan y porque exige obrar bien, utilizar los medios correctos. "La globalización pone en
primer plano la dimensión ética de la educación, y esto en varios sentidos: la formación de
educadores, la necesidad de unas pautas comunes de formación humana, la referencia generalizada
hacía unos valores morales idóneos o el marco deontológico de la profesión educativa" 42.

2.2. Conceptualización sobre la organización educativa

Desde el punto de vista de la finalidad, se puede decir que una organización es educativa si forma,
educa; si su actividad productiva (enseñanza), su buen hacer, se orienta a suscitar en la persona un
obrar feliz, una actuación ética. Si esto no sucede así, no es educativa. La organización educativa es
el ámbito donde se realiza la acción formativa para posibilitar a la persona crecer, mejorar,
perfeccionarse, desarrollarse integralmente y trascender. Es donde se satisface la necesidad de
educabilidad a través de la enseñanza. Es donde se forman personas íntegras, que contribuyan a
transformar la sociedad. Es el medio a través del cual se posibilita el fin último de la educación: la
persona formada 43.

Las organizaciones que tienen como propósito, tanto en su intención como en su acción, formar
personas (en el pleno sentido de lo que significa formación) a través de la enseñanza son
organizaciones educativas; de lo contrario, no lo son. Muchas de ellas se han dedicado más a la
actividad educativa, a la dimensión poiética, y han descuidado su finalidad formativa, la praxis, lo
que desvirtúa su razón de ser. "La enseñanza -actividad del educador- dispone las mejores
actividades a realizar por el educando, tanto en el orden del conocimiento teórico como en el orden
del hacer práctico. ¿Cuáles son las mejores y por qué? Las que más eficazmente susciten acciones
en el aprendiz, porque ellas son el cauce del perfeccionamiento humano, que debe ser entendido
como crecimiento personal" 44. De este modo, "la formación humana es el crecimiento personal
asistido o ayudado. Esta ayuda puede ser: a) formalmente intencional, o b) indirecta y espontánea,
no buscada como tal ayuda, pero ejercida de modo derivado como influencia formativa. En el
primer caso se puede hablar con propiedad de agentes formativos; en el segundo, de ámbitos de
formación" 45.
La palabra educativa tiene una implicación: "La integración de la actividad de enseñar con la
acción de aprender cuando esta tiene un carácter formativo, esto es de crecimiento perfectivo en el
que aprende" 46. Siguiendo el planteamiento de Naval y Altarejos se puede afirmar que la
enseñanza, para que sea educativa, debe tener por finalidad ayudar a formar en virtudes, pues a
través de ellas el ser humano crece en la posesión de sus actos, lo que constituye la médula del
perfeccionamiento personal. La formación de hábitos operativos buenos, o virtudes, con la ayuda
de la enseñanza es la esencia de la educación; y siendo las virtudes perfecciones intrínsecas de las
potencias humanas, la educación se realizará según la capacidad de actualización de estas. Este
planteamiento indica que la educación es como el crecimiento personal: tiene una jerarquía y unos
grados en su realización que se corresponden con la naturaleza ético-antropológica de la persona;
pero no son un mero reflejo de ella. El desarrollo jerárquico de las potencias determina el sentido y
progresión de la acción educativa, haciendo que esta atienda a lo primario antes que a lo superior,
aunque sin negar su mayor excelencia. Así, las potencias superiores -inteligencia y voluntad-,
siendo el objeto supremo de la enseñanza y el núcleo decisivo de la formación humana, no son,
pese a ello, el primer referente de la acción educativa; pues las potencias superiores requieren un
desarrollo proporcionado de las inferiores para poder operar en plenitud 47.

De este modo, se atienden primero las funciones o potencias vegetativas y locomotrices, luego las
potencias sensitivas y luego las potencias racionales. Las primeras generan costumbres; las
segundas ya pueden decirse con rigor que forman hábitos o virtudes básicas; las potencias
racionales ordenan a las sensitivas; por lo tanto, los hábitos o virtudes se toman en sentido pleno y
completo. Como la persona es una unidad en su ser, las potencias se articulan en su actuación.
Ahora, la actuación de una potencia afecta a la totalidad de la persona, cuya formación, para que
sea humana, debe integrar todas las potencias con el fin de reforzar y consolidar la unidad personal,
manifestada operativamente en la razón 48. De lo anterior se concluye que la formación humana es
integral. "Al tener como referencia a la persona, no cabe pensar en una verdadera educación,
llámesele a esta estética, afectiva, moral e intelectual, si estas diversas dimensiones se encuentran
desconectadas o desintegradas. Cabe la posibilidad de propiciar el desarrollo de una o de algunas
potencias en sí mismas, abstraídas o separadas de las restantes; pero entonces no deberá hablarse de
educación" 49.

El agente real de la formación humana es el educando en cuanto persona. Son agentes


coadyuvantes o ministeriales quienes sirven o ayudan a la formación humana.

 Los padres son los principales y primeros agentes, por ser obligación o deber 50.
 Los maestros son agentes educativos y su ámbito propio es la escuela.
 El gobernante es un agente indirecto en la formación del ciudadano. Tiene a su cargo el
cuidado y la ordenación de la convivencia en la sociedad civil.

Hoy en día, cuando se habla de educación, el referente primario es la escuela y secundariamente la


familia. En la investigación pedagógica ha sido censurado este protagonismo de la escuela 51, pero
no ha sido efectiva esa censura. "La preeminencia de la escuela como agente primordial y principal
de la educación es una consecuencia del cientificismo pedagógico (...) y también de la concepción
de la sociedad como artificio, fruto del contrato social. Por ello, sólo puede hablarse propia y
rigurosamente de educación cuando es formal; esto es, cuando la enseñanza es promovida y
gestionada por una institución social que se constituye ad hoc -la escuela- y que la desarrolla
racionalmente, comunicando los conceptos y contenidos metodológicos de las ciencias según
pautas de la investigación pedagógica sobre los procesos de aprendizaje. Se llega a admitir como
inevitable la atención a la educación no formal, debido a la complejidad creciente y el acelerado
dinamismo de cambio en la sociedad, que imponen la promoción de actividades docentes fuera de
la escuela para subvenir necesidades específicas. No obstante, con todas las diferencias
particulares, el modelo sigue siendo la escuela; dicho de otro modo, la educación no formal es sólo
un precipitado o derivado extensivo de la educación formal. En cuanto a la educación informal, se
la considera inabarcable por la racionalidad pedagógica, debido a su carácter espontáneo,
contingente y circunstancial; es decir, incapaz de ser afrontada científicamente. Sin embargo, la
educación no es una ciencia, sino un arte, aunque no por ello deja de servirse de los hallazgos de
las ciencias de la conducta humana; y este arte empieza a ejercerse en el primer ámbito educativo
natural: la familia" 52.

En sentido estricto, la organización educativa hace referencia a las organizaciones de educación


formal, como la "enseñanza académica institucionalizada, desde la educación infantil hasta la
educación superior" 53. Por lo tanto, se puede concluir que la organización educativa es el ámbito
propio donde se desarrolla la educación formal. Como ya se explicó, la educación no formal es una
extensión de la formal. La educación no formal es "la enseñanza que se imparte organizada y
sistemáticamente para atender necesidades particulares, pero fuera del sistema ordinario, como
pueden ser los cursos de actualización y perfeccionamiento profesional o las actividades de la
pedagogía social" 54. La educación informal es "todo otro tipo de aprendizaje que se realiza a lo
largo de la vida y que tiene lugar en ámbitos donde no se imparte una enseñanza programada
racionalmente: por ejemplo, en la familia y en la empresa laboral" 55.

De igual modo que en la familia se educa mediante la convivencia cotidiana en el hogar, en la


empresa puede educarse a través de la intensa y fecunda convivencia humana en la jornada laboral.
Entendida así la educación, se ubicaría está en el campo de la educación informal, con la familia y
la empresa como ámbitos formativos propios. Tradicionalmente se ha entendido que "el desarrollo
de los trabajos en la situación actual de la sociedad, en efecto, no permite pensar más en la vida de
las personas dividida en etapas, de las cuales unas se dedican a aprender y otras a aplicar lo
aprendido en el mundo laboral" 56.

En el ámbito laboral, el valor más preciado es la capacidad de aprender continuamente. Peter


Drucker señala que la enseñanza no puede continuar siendo un monopolio de las escuelas. "La
educación en la sociedad poscapitalista tiene que impregnar la sociedad entera; las organizaciones
patronales de todo tipo -empresas, organismos gubernamentales, entidades no lucrativas- tienen
que convertirse en organizaciones donde se aprende y se enseña" 57. Lo que se postula es una
formación constante y continua como dimensión permanente de los nuevos procesos laborales.
"Cómo pueda realizarse esto se irá viendo poco a poco; pero, de entrada, no plantea tantos
problemas como pudiera parecer si, al hablar de educación, no se piensa sólo en términos de
educación formal. (...) La empresa está llamada a convertirse en un ámbito formativo por necesidad
dimanada de sus propios fines, y en este caso sí cabe hablar con rigor de ámbito educativo, puesto
que deberá ocuparse de enseñar intencionalmente y no sólo de permitir o incluso procurar que se
aprenda. Esto lleva a una reconformación de los trabajos y del ethos profesional. La gestión de este
proceso de enseñanza-aprendizaje en el nuevo ámbito formativo de la empresa constituye, sin duda
ninguna, el mayor y más fecundo reto de la educación en nuestros tiempos" 58.

Aparentemente, podría decirse que "el interés por la educación en este planteamiento es puramente
instrumental. Se precisa del saber para producir más y mejor. Sin embargo, el mismo desarrollo de
este planteamiento, que lleva a la sociedad del saber, desemboca también en una genuina
preocupación educativa, al poner en primer plano a la persona, pues los puestos de trabajo ya no
resultan intercambiables tan fácilmente como en la sociedad industrial. El saber es vida y la vida se
realiza en las personas, que pasan así a ocupar el primer plano en la planificación y la organización
empresarial. Esta afirmación de la singularidad personal se aviene perfectamente con la valoración
del conocimiento y, consecuentemente, con la atención preferente a la educación" 59. Finalmente,
se puede concluir señalando que "el saber siempre está encarnado en una persona, transportado por
una persona, aumentado o mejorado por una persona, empleado bien o mal por una persona. Por lo
tanto, el paso a la sociedad del saber convierte a la persona en lo esencial" 60.

De los planteamientos formulados se podría concluir que la organización educativa es el ámbito


propio de la educación formal y, por extensión, de la educación no formal. La familia, la escuela, la
empresa y la sociedad son el ámbito propio de la educación informal, por su influencia formativa
fruto de la convivencia social. Pero si se toma en cuenta el planteamiento de Peter Drucker de que
la empresa puede y debe enseñar y formar intencionalmente, y esta asume ese reto, se podría decir
que la empresa es también el ámbito propio de la educación no formal. Lo que la empresa no puede
y no debe asumir es ser el ámbito propio de la educación formal. Por lo tanto, conviene recordar lo
expresado al comienzo de esta exposición: las organizaciones se definen por su propósito. La
claridad en torno a la finalidad es lo que permite su eficacia como medio.

El propósito de la organización empresarial es la producción y distribución de la riqueza o bienes


materiales y la provisión de un trabajo digno, y el de la organización educativa es enseñar y
formar integralmente a la persona intencionalmente, fundamentalmente a través de la educación
formal, por extensión, a través de la no formal y por convivencia, a través de la educación
informal. Si la organización empresarial asume el propósito de la organización educativa en cuanto
a la educación formal se desvirtúa. Una cosa es que por necesidades particulares que tienen que ver
con su propósito necesite promover una formación continua, como algo extensivo y
complementario de la formación de base, y se proponga enseñar y aprender intencionalmente a
través del trabajo, para cumplir o lograr objetivos educativos de carácter no formal, y por la
interacción y comunicación, de carácter informal, y otra es asumir el propósito específico de la
organización educativa: ayudar a enseñar y formar integral, intencional y formalmente a través
del sistema escolar. La nueva característica de enseñar y aprender intencionalmente no es exclusiva
de la empresa; es una característica de las organizaciones inteligentes, es decir, de todas las
organizaciones que asuman el reto de aprender y generar conocimiento en el marco de la "sociedad
del conocimiento".
Como se verá en otro artículo, que se publicará próximamente, sobre convergencias y divergencias
entre la organización empresarial y la educativa, esta última participa de las características
comunes propias de toda organización y su propósito o finalidad específicos difiere de lo que se
entiende por organización empresarial. La organización viene a ser el continente o marco común,
mientras que el contenido de ese continente es lo que permite abordar las diferencias entre
organizaciones.

La finalidad genérica permite comprender la relación común que existe entre ellas. No tener clara
la finalidad común es lo que ha llevado a confundir lo común con lo particular. Todas las
organizaciones deben buscar el crecimiento personal de cuantos con ella se relacionan y la mejora
de la sociedad. Para cumplir estas finalidades deben: 1) satisfacer las necesidades reales a través de
un servicio; 2) ofrecer compensación humana suficiente; 3) generar un beneficio económico y
social; 4) lograr la autocontinuidad y supervivencia. Estas características son propias de todas las
organizaciones; no son específicas de la empresa. La diferencia radica en el modo en que cada una
logra ese fin común, que alcanza a través de su finalidad específica, de la particularidad de lo que
hace o de aquello a lo que se dedica. Esa dimensión específica es lo que permite definirlas y
distinguirlas.

La organización empresarial y la organización educativa son medios o dispositivos para alcanzar el


fin común de las organizaciones y de la vida humana.

Tomando como punto de partida el enfoque antropológico, se define la organización


empresarial como una realidad humana que tiene como finalidad la creación y distribución de
riqueza o bienes materiales y la provisión de trabajo digno. La organización educativa es el ámbito
donde se forma integralmente a las personas a través de la enseñanza, de modo intencional y
formal.

Conclusiones

 Existe una opinión generalizada que considera que las características propias de la
organización empresarial son las de todo tipo de organizaciones. En el caso que nos ocupa,
ve la organización educativa como una organización empresarial, por cuanto considera que
el propósito de la empresa consiste en generar beneficios económicos, asegurar la
productividad y su rentabilidad. Esta perspectiva desvirtúa no solo a la organización
empresarial, cuya razón de ser es asegurar la perdurabilidad, sino a otro tipo de
organizaciones, como las educativas. En el fondo subyace una errónea interpretación de la
relación medios-fines. Reconocer los medios como tales y los fines propios de las
organizaciones es la clave para no desnaturalizarlas.

 La tendencia a atribuir las características de la empresa a la organización educativa se debe


a que no se ha profundizado en la relación entre ellas. No se pueden pensar las
características generales de las organizaciones como si fueran únicamente de la empresa y
no se puede perder la finalidad específica de las organizaciones porque perderían su
identidad. Los avances de la empresa como organización potencian y enriquecen a las
demás, pero sin que por ello dejen de ser lo que son. No se puede afirmar que todas las
organizaciones son empresas por el hecho de aprender de estas, ni afirmar lo mismo porque
tengan una finalidad genérica o común: el perfeccionamiento humano y de la sociedad. Si
bien existen aspectos en que se complementan y se potencian, la diferencia radica en la
forma o modo como cada una logra ese fin común. Las organizaciones logran el fin
genérico a través de su finalidad específica, de la particularidad de lo que hacen o de
aquello a lo que se dedican. Esa dimensión específica es lo que permite definirlas y
distinguirlas.

UNIDAD 4 ELEMENTOS DE VINCULACIÓN

La motivación

Qué es la motivación, su importancia y sus principales teorías

La motivación es uno de los aspectos psicológicos que se relaciona más estrechamente con el
desarrollo del ser humano. No se caracteriza como un rasgo personal, sino por la interacción de las
personas con la situación, por ello varía de una persona a otra y en una misma persona puede variar
en diferentes momentos y situaciones.

Motivar a alguien, en sentido general, se trata de crear un entorno en el que éste pueda
satisfacer sus objetivos aportando su energía y esfuerzo, de ahí la importancia de que los
directivos dominen esta temática para que valoren y actúen, procurando que los objetivos
individuales coincidan lo más posible con los de la organización.

La motivación es un conjunto de factores internos o externos que determinan en parte las acciones
de una persona. (Significado de Motivación en el diccionario de la Real Academia Española)

Entrando en el aspecto psicológico del concepto una de las definiciones más básicas, pero a la vez
más completas, de motivación es:

La motivación es un estado interno que incita, dirige y mantiene la conducta. (Woolfolk, p.372)

Un motivo es algo que constituye un valor para alguien. La motivación, pues, está constituida
por el conjunto de valores que hacen que un sujeto «se ponga en marcha» para su consecución.
La motivación hace que salgamos de la indiferencia para intentar conseguir el objetivo previsto.
Entre motivo y valor no hay diferencia: motiva lo que vale para cada sujeto.

En esta aproximación al concepto de motivación se encuentran los siguientes elementos:

 Indiferencia: estado «regular» del sujeto que aún no ha encontrado motivo alguno para
entrar en acción.
 Motivo: ese algo que moviliza al sujeto, en este caso se identifica como un «valor».
 Objetivo: lo que el sujeto desea conseguir una vez se ha puesto en marcha.
 Satisfacción: estado sel sujeto una vez alcanzado el objetivo.

Se infiere entonces que un proceso de motivación típico sería algo «lineal», de causa-consecuencia,
como el que se expresa en la siguiente gráfica:

Siendo así, se podría decir que una vez que el sujeto alcanza el objetivo (satisfacción), ese motivo
que hizo que se pusiera en marcha ya no es más un factor movilizador, por lo cual el sujeto volverá
al estado de indiferencia que le resulta natural.

En ocasiones se confunden los términos motivación y satisfacción por lo que aclaramos:

 La motivación es el impulso y el esfuerzo para satisfacer un deseo o meta, es anterior al


resultado.
 La satisfacción es el gusto experimentado cuando alcanzamos el deseo, es posterior al
resultado.

Bajo otra perspectiva (Ardila, p.83) la motivación es concebida como una variable intermedia (del
comportamiento), es decir que no se observa la motivación en sí, sino que se observa el
comportamiento motivado y de él se infiere la existencia de la motivación.

La siguiente figura muestra el esquema de la motivación como variable intermedia, no se observa


el eslabón intermediario, sino que se infiere por las condiciones antecedentes y el comportamiento
consecuente. El comportamiento consecuente se observa, las condiciones antecedentes se
manipulan y la variable intermedia se infiere:
Teniendo en cuenta las condiciones antecedentes y el comportamiento consecuente se tienen
entonces los siguientes elementos (Woolfolk, p.374):

 Motivación intrínseca: Motivación asociada con las actividades que son reforzadoras en sí


mismas. Lo que nos motiva a hacer algo cuando no tenemos que hacerlo.
 Motivación extrínseca: Motivación creada por factores externos como las recompensas y
los castigos. Cuando hacemos algo para obtener una calificación, evitar un castigo,
complacer al maestro o por alguna otra razón que tiene poco que ver con la tarea.
 Locus de causalidad: La localización —interna o externa— de la causa de la conducta. A
partir de la mera observación de la conducta es imposible decir si su motivación es
intrínseca o extrínseca.

La modificación del comportamiento.

MUCHOS de los principales logros de la sociedad, así como muchos de sus desafíos más
apremiantes, desde el racismo a las enfermedades coronarias, pasando por el SIDA o el
terrorismo, tienen sus raíces en la conducta. De acuerdo con un estudio recientemente publicado
en el Journal of the American Medical Association, aproximadamente la mitad de las muertes en
los Estados Unidos están causadas por comportamientos poco saludables. Este hecho llevó a que
más de 50 organizaciones científicas estadounidenses declararan los primeros diez años del
milenio como la «Década de la conducta». Pero ¿qué es la conducta? Antes de intentar responder,
tengamos en cuenta lo siguiente:

1. Niño con conducta retraída: un grupo de alumnos de guardería está en el recreo. Mientras la
mayor parte está jugando, un niño está sentado solo, sin hacer ningún esfuerzo por unirse a la
diversión. Un profesor intenta afanosamente, como ya ha hecho otras muchas veces, convencerle
para que juegue con los demás, pero el pequeño persiste en mantenerse aislado de los
compañeros.
2. Lentitud: Cathy es una niña de 7 años con una coordinación visomotora muy limitada que
asiste a un colegio para escolares con trastornos del desarrollo. Aunque es capaz de quitarse el
abrigo y las botas y ponerlas en su sitio, cada mañana tarda tanto en hacerlo, que ha llegado
incluso a pasar más de una hora en el vestuario. Sus profesores temen que esta lentitud interfiera
con el desarrollo de su autonomía y la confianza en sí misma. No obstante, no saben qué hacer
ante esta situación, ya que sus intentos no consiguen que Cathy se mueva más rápidamente.
3. Basuras: Tom y Rally acaban de llegar al lugar en que pretendían acampar y miran con
disgusto y sorpresa la basura que han dejado otros campistas. «¿No les importa el medio
ambiente?», pregunta Rally. «Si la gente sigue así», dice Tom, «no quedará naturaleza que
disfrutar». Comentan entristecidos que se tendría que hacer algo, pero a ninguno se le ocurre qué
solucionaría este problema.
4. Estudio poco efectivo: con dos trabajos finales para la semana que viene y un examen parcial,
Sam se plantea cómo va a superar este primer año de universidad. La semana previa al examen,
casi no duerme por intentar estudiar todo en el último minuto, y sólo consigue un aprobado
raspado. Tampoco termina ninguno de los dos trabajos y está casi seguro de perder puntos por
entregarlos tarde, siempre y cuando los profesores se los acepten.

5. Escribir una novela: Karen trabaja en un banco, pero su sueño es escribir una novela. Aunque
tiene libres casi todas las tardes y los fines de semana, todavía no ha empezado, porque pasa el
tiempo viendo la televisión, cosiendo, cocinando, quedando con los amigos y saliendo.
Lamentablemente, cada vez está más claro que Karen nunca logrará cumplir su sueño.
6. Velocidad al volante: ocurren muchos accidentes en la autopista que lleva a Pleasant City.
Aunque hay muchas señales que indican que hay que reducir la velocidad, los conductores hacen
caso omiso y sólo frenan cuando ya están dentro de la ciudad. Se han producido varios sustos en
que por poco los coches han atropellado a algún niño y si esto continúa así, al final alguien va a
resultar herido o incluso muerto.
7. Una fobia: Albert es joven sano que lleva una vida tranquila, pero tiene una peculiaridad: le
aterrorizan los aviones. Si le preguntan por qué le da miedo volar, no es capaz de responder con
argumentos porque racionalmente, sabe que es poco probable que ocurra algo imprevisto. La
fobia no sólo resulta incómoda, también es embarazoso que sus amigos no entiendan que no se
suba a un avión para irse de vacaciones con ellos.
8. Migrañas: mientras prepara la cena para su familia, Betty notó una sensación desagradable y
conocida que iba en aumento. De repente sintió náuseas y miró a su alrededor, con miedo, porque
sabía qué iba a suceder, puesto que ya le ha ocurrido en otras muchas ocasiones previas. Llamó a
sus hijos que veían la televisión en el salón: «Tom, Joe, vais a tener que terminar de preparar la
cena, estoy teniendo otro ataque». Subió corriendo al dormitorio, cerró las persianas y se acostó
en la cama. Finalmente, después de seis horas de dolor casi insoportable, los síntomas cedieron y
Betty bajó para sentarse con su familia, pero la amenaza de «otra de las migrañas de mamá», que
aparecen en cualquier momento, seguía flotando en el ambiente.
9. Dirección de la plantilla: Jack y Brenda estaban tomando café en el restaurante del que son
dueños. «Vamos a tener que hacer algo con el turno de tarde», dijo Brenda. «Cuando llegué esta
mañana la máquina de helados estaba sucia y no se habían repuesto ni los vasos ni las tapas».
«Eso es sólo la punta del iceberg», contestó Jack. «Deberías ver la parrilla, a lo mejor
necesitamos un plan de motivación para los empleados. ¡Tenemos que hacer algo!».
10. Rendimiento atlético: una joven gimnasta hace perfectamente sus ejercicios en los
entrenamientos. Pero se distrae muy fácilmente en las competiciones, tiene problemas para
centrarse en su actuación y casi siempre rinde por debajo de sus posibilidades. Ni su entrenador ni
ella saben qué hacer para solucionar el problema.
11. Adaptarse a la asistencia personal a domicilio: La madre de Mary tiene 88 años, y ha vivido
sola los últimos siete años. Por desgracia, cada vez está más claro que no se las puede arreglar por
sí misma, frente a lo cual, su hija ha conseguido que reciba asistencia en casa, pero a ella le
angustia «vivir con extraños». Mary no sabe qué hacer para que su madre supere la ansiedad.

¿QUÉ ES LA CONDUCTA?

Antes de hablar sobre modificación, debemos preguntarnos qué entendemos por conducta.
Algunos sinónimos frecuentes incluyen: actividad, acción, actuación, respuesta y reacción.
Esencialmente, la conducta es algo que una persona hace o dice. Técnicamente, la conducta es
cualquier actividad muscular, glandular o eléctrica de un organismo. ¿El color de ojos de alguien
es conducta? ¿Es parpadear conducta? La ropa que lleva alguien, ¿es conducta? ¿Es vestirse
conducta? Si respondió que no a la primera y a la tercera pregunta, y que sí a la segunda y a la
cuarta, entonces estamos de acuerdo. Uno de los objetivos de este libro es animarle a pensar y a
hablar sobre la conducta con propiedad.
Y conseguir un sobresaliente en la asignatura de Modificación de Conducta, o perder cinco kilos,
¿son conductas? No, eso son resultados de la conducta. El comportamiento que produce un
sobresaliente es estudiar de manera efectiva. Las conductas que llevan a perder peso son evitar
comer demasiado y hacer más ejercicio.

Caminar, hablar en voz alta, lanzar una pelota, gritarle a alguien son conductas manifiestas
(visibles) que podrían ser observadas y recordadas por otras personas además de quien las lleva a
cabo. Tal y como veremos más adelante, el término «conducta» hace referencia igualmente a
procesos «encubiertos» (privados, internos), que no pueden observarse directamente. No
obstante, mantenemos y explicaremos que todo el comportamiento es potencialmente observable.
En cualquier caso, la conducta encubierta o privada no se refiere a comportamientos llevados a
cabo en privado, como desvestirse en el dormitorio. Tampoco se aplica a actividades «secretas»,
como copiar en un examen, sino que más bien describe las actividades que tienen lugar «bajo la
piel» y que por tanto precisan de la aplicación de instrumentos especiales de evaluación. Por
ejemplo, justo antes de saltar a la pista de hielo, una patinadora podría pensar «espero no
caerme», a la vez que probablemente se siente nerviosa (ritmo cardiaco acelerado, etc.). Pensar y
sentir son conductas privadas, y serán discutidas en los capítulos 15, 27 y 28. Tanto las conductas
manifiestas como las encubiertas pueden alterarse mediante las técnicas de modificación de
conducta.
A veces pensamos en palabras, mediante el habla privada, como en el ejemplo de la patinadora
del párrafo anterior, y otras veces lo hacemos con imágenes. Si ahora mismo nos pidieran que
imaginemos un cielo azul, claro y con un par de nubes blancas y esponjosas, seguro que
podríamos hacerlo. Imaginar y el habla privada, son conductas no manifiestas, también
denominadas conductas cognitivas.

Las características de la conducta que se pueden medir son las dimensiones del comportamiento.
La duración de la conducta es el tiempo que persiste (por ejemplo, Mary estudió una hora). La
frecuencia de una conducta es el número de veces que tiene lugar en un periodo de tiempo
determinado (por ejemplo, Frank plantó cinco tomateras en 30 minutos). La intensidad o fuerza
de una conducta se refiere al esfuerzo físico o a la energía empleada para llevarla a cabo (por
ejemplo, Mary aplaude muy fuerte).

¿QUÉ ES LA MODIFICACIÓN DE CONDUCTA?

La característica más importante de la modificación de conducta es su énfasis en definir los


problemas en términos de comportamiento que pueden estimarse objetivamente, y en tomar los
cambios en las evaluaciones del comportamiento como el mejor indicador del grado de solución
del problema alcanzado.
Otra característica de la modificación de conducta es que los procedimientos y técnicas consisten
en mecanismos para alterar el entorno de un individuo y así ayudarle a funcionar más
adecuadamente. El término entorno hace referencia a las personas, los objetos y sucesos presentes
en el contexto más cercano de alguien, que pueden afectar a sus receptores sensoriales y alterar su
comportamiento. Las personas, objetos y situaciones que componen el entorno se denominan
estímulos. Por ejemplo, la profesora, la pizarra, otros estudiantes y el mobiliario de una clase son
todos potenciales estímulos en el entorno de un escolar. La propia conducta de una persona puede
ser también parte del entorno que influye sobre su comportamiento. Al dar un derechazo en tenis,
por ejemplo, tanto la visión de la pelota acercándose, como la conducta de llevar la raqueta hacia
atrás proporcionan estímulos para completar el derechazo y golpear la pelota para lanzarla al otro
lado de la red. Lo que los terapeutas dicen a sus clientes también es parte del entorno, pero la
modificación de conducta es algo más que psicoterapia verbal (como el psicoanálisis o la terapia
centrada en el cliente). Aunque tanto los modificadores de conducta como los terapeutas
«verbales» hablan con sus clientes, sus enfoques terapéuticos difieren en varios aspectos
importantes. Una diferencia radica en que los modificadores conductuales suelen implicarse
activamente en reestructurar el entorno cotidiano de los clientes para fortalecer las conductas
apropiadas, más que invertir el tiempo en hablar de las experiencias pasadas de los mismos.
Mientras el conocimiento de estas experiencias proporciona, en parte, información útil para
diseñar el programa de tratamiento, el conocimiento de las variables contextuales actuales que
controlan el rendimiento es más útil para perfilar una intervención eficaz. Otra diferencia consiste
en que los modificadores de conducta suelen «poner deberes» a sus clientes para hacer en casa, lo
cual involucra incluso la readaptación del entorno cotidiano con fines terapéuticos.
Una tercera característica de la modificación de conducta es que sus métodos y fundamentos
pueden ser descritos con precisión. Esto permite que los profesionales puedan leer descripciones
de los procedimientos empleados por sus colegas, y replicarlos para conseguir esencialmente los
mismos resultados. Lo cual facilita la enseñanza de las técnicas de intervención más que en el
caso de otras terapias psicológicas.
Como consecuencia de esta tercera característica, un cuarto rasgo es que las personas pueden
aplicar las técnicas de modificación de conducta en su vida cotidiana.
Una quinta característica es que, en gran medida, las técnicas conductuales provienen de la
investigación básica y aplicada de las ciencias del aprendizaje en general y de los principios del
condicionamiento operante y pavloviano en particular (por ejemplo, véase Pear, 2001). Por este
motivo, en la Parte II cubrimos estos principios en detalle y mostramos cómo son aplicables a
varios tipos de problemas conductuales.
Dos características finales que hay que resaltar son que la modificación de conducta subraya la
importancia de demostrar científicamente que una intervención particular es responsable de un
cambio en la conducta, y valorar la responsabilidad de todos los participantes que intervienen en
los programas: cliente, plantilla, administradores, asesores, etc.
Por todo ello, la modificación de conducta implica la aplicación sistemática de los principios y
las técnicas de aprendizaje para evaluar y mejorar los comportamientos encubiertos y manifiestos
de las personas y facilitar así un funcionamiento favorable.

El proceso de los tiempos.


La apertura
El convencimiento
El cierre
Las formas y prototipos

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1 Melendo, T. Las claves de la eficacia empresarial, Madrid, Rialp, 1990, 17-18.

2 Cfr. Aristóteles. Ética a Nicómaco, 6, 4, 1140b. Se refiere Aristóteles a que acción y producción


son dos géneros distintos, hasta el punto de poder afirmar que no hay acción que sea pura poíesis

3 Cfr: Melendo, T. Op. cit., 21.

4 Melendo, T. Ibíd., 31.

5 Melendo, T. Ibíd., 12.

6 Melendo, T. Ibíd., 39-40.

7 Melendo, T. Ibíd., 46-47.

8 Melendo, T. Ibíd., 48.

9 Melendo, T. Ibíd., 27.

10 Melendo, T. Ibíd., 59.

11 Cfr. Fontorodona, J.; Guillén, M.; Rodríguez, A. La ética que necesita la empresa, Madrid,
Unión Editorial, 1998.

12 Melendo, T. Op. cit., 62.

13 Melendo, T. Ibíd., 67-68.

14 Cfr. Melendo, T. Ibíd., 66.


15 Melendo, T. Ibíd., 70-74.

16 Melendo, T. Ibíd., 79-80.

17 Melendo, T. Ibíd., 77.

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