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Principios del Derecho Administrativo

Este documento presenta los principios generales del derecho administrativo como la legalidad objetiva, la oficialidad, el informalismo a favor del administrado y el debido proceso. Explica que el derecho administrativo regula la relación entre la administración pública y los ciudadanos. También describe los principios inspiradores diferenciados de España como la actuación objetiva, el servicio a los intereses generales y la organización y funcionamiento eficaces. Finalmente, señala que el principio de legalidad es el más importante porque establece que las autoridades deben actuar con

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Principios del Derecho Administrativo

Este documento presenta los principios generales del derecho administrativo como la legalidad objetiva, la oficialidad, el informalismo a favor del administrado y el debido proceso. Explica que el derecho administrativo regula la relación entre la administración pública y los ciudadanos. También describe los principios inspiradores diferenciados de España como la actuación objetiva, el servicio a los intereses generales y la organización y funcionamiento eficaces. Finalmente, señala que el principio de legalidad es el más importante porque establece que las autoridades deben actuar con

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UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA

CENTRO UNIVERSITARIO DE SUROCCIDENTE


MAZATENANGO SUCHITEPEQUEZ.

CURSO:
Administración Pública

DOCENTE:
Lic. Herwin Estuardo Ortíz Morán
NOMBRE: CARNÉ:
Sandra María Gómez Guarchaj 201941830

TAREA:
Principios del derecho administrativo, ¿Por qué se dice el derecho
administrativo es propio de la administración Publica?, principios
inspiradores diferenciados, ¿Por qué se dice que el principio de legalidad lo
es todo?

SEMESTRE: SECCIÓN:

VII “B”

FECHA:
26/02/2022
Contenido
INTRODUCCIÓN .............................................................................................................................. 3
PRINCIPIOS DEL DERECHO ADMINISTRATIVO ..................................................................... 4
¿POR QUÉ SE DICE QUE EL DERECHO ADMINISTRATIVO ES PROPIO DE LA
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA? ...................................................................................................... 4
PRINCIPIOS INSPIRADORES DIFERENCIADOS..................................................................... 5
¿POR QUÉ SE DICE QUE EL PRINCIPIO DE LA LEGALIDAD LO ES TODO? ................ 12
CONCLUSIONES ........................................................................................................................... 14
REFERENCIAS .............................................................................................................................. 15
INTRODUCCIÓN

Existen cuatro principios generales del Derecho Administrativo conocidos como


principios del procedimiento administrativo, los cuatro son: legalidad objetiva, de la
oficialidad, del informalismo en favor del administrado y del debido proceso o
garantía de la defensa, aunque no son los únicos que existen. Por otro lado se dice
que el derecho administrativo es propio de la administración pública del Estado, esto
porque se dedica a regular la relación de la Administración pública con los
ciudadanos, en sus múltiples facetas.

Los principios inspiradores diferenciados garantizan un servicio sociable básico de


calidad, universales y gratuitos, generando condiciones agradables en todo
momento. Mientras que el principio de legalidad, sin lugar a dudas, el principio más
importante del derecho administrativo, puesto que establece que las autoridades
administrativas - y en general, todas las autoridades que componen el Estado -
deben actuar con respeto a la Constitución.
PRINCIPIOS DEL DERECHO ADMINISTRATIVO

Existen cuatro principios generales del Derecho Administrativo (aunque no son los
únicos que existen), conocidos como principios del procedimiento administrativo:

Principio de la legalidad objetiva. Establece que todo acto emanado de un poder


público debe darse en perfecta concordancia con la ley vigente y su jurisdicción, y
no a las subjetividades involucradas, es decir, a la voluntad de las personas.

Principio de la oficialidad. Establece que la iniciación, impulso y desarrollo de los


procesos de tipo judicial y/o administrativo deberán depender siempre de un órgano
del poder público, y no de la voluntad de los individuos involucrados.
Principio del informalismo en favor del administrado. Establece que los
ciudadanos deberán ser juzgados independientemente del cumplimiento de ciertas
obligaciones formales, para que determinadas rigurosidades formales no
entorpezcan la búsqueda de una solución justa para su caso.
Principio del debido proceso o garantía de la defensa. Establece que el Estado
debe respetar todos los derechos consagrados por la ley de una persona, sin
importar la gravedad de los crímenes que se presuma haya cometido o se pruebe
que haya cometido. Esto implica la posibilidad de una defensa, de un juicio de ley
en condiciones objetivas y de un castigo proporcional a la gravedad
del delito cometido, entre otras cosas.

¿POR QUÉ SE DICE QUE EL DERECHO ADMINISTRATIVO ES PROPIO DE LA


ADMINISTRACIÓN PÚBLICA?

El derecho administrativo regula la relación de la Administración pública con


los ciudadanos, en sus múltiples facetas: obtener una licencia, una multa de tráfico,
el pago de arbitrios, las fiscalizaciones e inspecciones, por ejemplo. ... Es mucho
lo que el derecho administrativo puede hacer en bien del ciudadano.

El derecho administrativo, es un instrumento al servicio del Estado.


Es mucho lo que el derecho administrativo puede hacer en bien del ciudadano. Es
la base de la regulación de los sectores especiales. De nada sirve saber de
electricidad, agua, telecomunicaciones, transporte, entre otros, si no se tiene en
cuenta las normas de los actos administrativos (en especial, la motivación), de los
contratos públicos, la legalidad de los reglamentos, entre otros.

PRINCIPIOS INSPIRADORES DIFERENCIADOS

Principios inspiradores de España

Actuación objetiva. En la Administración se ha de actuar siempre con la más


absoluta objetividad, desde la asignación de los funcionarios a los puestos de
trabajo - y con mayor razón de quienes hayan de desempeñar funciones directivas-
hasta la creación o montaje de órganos o entes institucionales. Y, naturalmente, sin
dejarse influir por consideraciones de tipo partidista y aún menos personalista. Para
ello será necesario que se venzan las tendencias a considerar la Administración, en
cierto modo, como un patrimonio particular, así como a utilizar las designaciones o
ceses como un medio para hacer más manejable el mecanismo administrativo,
tratando de que sirva a intereses personales o partidistas. Y, aún con mayor razón,
se deberá producir la actua ción objetiva al tomar decisiones o adoptar resoluciones.
Es induda ble que la Administración siempre deberá, ajustarse a las normas -tanto
sustantivas como de proce dimiento- en todos los escalones o grados, de forma que
la actuación de los funcionarios responda a las misiones y facultades que tenga
conferidas.

- Al servicio de los intereses generales. La obviedad de este principio


constitucional no exime de que se insista en destacar su importancia sustancial. Es
fin básico de toda la misión del Estado -y de todos los órganos públicos- la aplicación
de los medios de que se disponga sola y exclusivamente para servir a los intereses
auténticos de la comunidad, sin ponerlos en ningún caso al servicio de intereses de
partido y menos aún de intereses privados de quienes asumen el poder. Habrá que
insistir muy reiteradamente en la necesidad de analizar en cada caso la naturaleza
de los intereses que se tratan de servir, por cuanto, tras presuntos intereses
generales se pueden ocultar los verdaderos intereses particulares, de partido o
grupo.

- Organización y funcionamiento eficaces. Sin una buena y flexible organización


no se puede conseguir la eficacia. El sentido de la organización implica la utilización
económica de los medios, la simplificación de los métodos y procedimientos, la
eliminación de todo lo innecesario o superfluo, así como la lucha contra la tendencia
a que las humorísticas «leyes de Parkinson» -sobre todo la tendencia a crear
innecesariamente puestos y funciones- constituyan uno de los vicios que se
registran desgraciadamente en no pocos casos.

- Jerarquismo. En el artículo 103 se utiliza el término «jerarquía», palabra que no


nos parece acertada, por las connotaciones que lleva consigo, debido a su
utilización abusiva durante los últimos lustros, hasta el punto de que se la consideró
como uno de los pilares fundamentales del sistema autoritario ya desaparecido.
Existe, ciertamente, una concepcióncorrecta del principio de jerarquía aplicado aja
Administración -el escalonamiento de los órganos y el recurso ante el superior
contra las resoluciones del inferior-, pero quizá hubiese sido preferible utilizar otro
sinónimo. En todo caso no hay duda del sentido en que el texto constitucional utiliza
el término. No se trata, por tanto, de que haya que establecer ningún tipo de
autoritarismo en la estructura de la Administración, lo que tampoco implica el que
no exista una correcta disciplina, necesaria siempre.

- Descentralización y desconcentración. En el artículo 103 de la Constitución se


utilizan ambos términos, que pudieran parecer totalmente sinónimos, si bien pueden
ser vistos desde ángulos matizados. Si se quiere descentralizar, hay que ir contra
la tendencia a concentrar en un centro común las actividades políticas y
administrativas, procurando que no se las haga depender rígidamente de un poder
central. Con ello se quiere ir contra una concepción del Estado en la que se
establezca una organización gubernamental en que se subordinen las comunidades
más pequeñas a la supremacía del Estado. Por ejemplo, el ejercicio de la tutela o
control de los municipios por las autoridades estatales. Sin embargo, al
descentralizar y desconcentrar -buscando una mayor eficiencia y una redistribución
del poder- no se tiene por qué considerar socavada la soberanía del Estado, ni el
principio de solidaridad, que debe inspirar las relaciones entre los diversos órganos
públicos. En realidad lo que se pretende es que la Administración responda a las
exigencias que de la propia Constitución se deducen, singularmente respecto a las
autonomías de las nacionalidades o regiones, así como de los municipios y los
demás entes en que una sociedad pluralista puede estructurarse. La cuestión es
compleja y su mejor tratamiento rebasa de lo que se pretende [Link] artículos.

- Coordinación. Tal exigencia es especialmente importante cuando las tensiones


entre los entes autonómicos y el poder del Estado puede revestir caracteres
preocupantes. La coexistencia de la soberanía del Estado con los poderes
atribuidos a otros entes o instituciones exigirá siempre una conveniente
coordinación. Pero sin que ,al coordinar se pretenda, por una vía indirecta volver a
reinstalar de hecho una concentración del poder, en el sentido de volver a reunir en
un centro lo que estaba separado. Siempre que se compartan poderes será
necesario un esfuerzo considerable para lograr una coordinación, y singularmente
cuando haya que resolver cuestiones de competencia. Será en esta próxima etapa,
cuando se apliquen los Estatutos, cuando esto se verá con mayor claridad. Por otra
parte, la coordinación siempre será necesaría entre los diversos órganos, sean de
cualquier nivel o ámbito. Además, entre nosotros, será la coordinación una
exigencia especialmente necesaria, por nuestra propensión a funcionar a nuestro
aire y sin sometimientos de unos a otros.

- Sometimiento pleno a la ley y al derecho. El margen entre lo discrecional y lo


reglado dará siempre lugar a cuestiones de difícil solución, pero el principio habrá
de quedar siempre muy claro: hay que someterse a la ley y al derecho y de ninguna
manera a la arbitranedad y al capricho. En casos de duda, habrán de resolverse las
cuestiones en favor de la norma. Es un Estado de Derecho el que ha establecido la
Constitución, por lo que el grado de discrecionalidad deberá irse reduciendo
progresivamente, hasta dejarlo restringido a unos límites y a unos contenidos
francamente estrechos.
Los problemas del personal

Y llegamos aquí a un punto verdaderamente crucial y trascendente. Se trata del


elemento humano. Si hay buenos ftíncionarios, y si se consideran debidamente
apreciados y considerados, estimulados y retribuidos, la Administración funcionará,
aunque las estructuras no sean buenas. Y, por el contrario, si el sistema de
selección y promoción es en exceso «digital» o no se practica una justa y constante
valoración y calificación de cada funcionario, o se les cambian para funciones que
no desean, o no se les paga adecuadamente, la Administración no funcionará o lo
hará mal. Esto, por elemental y obvio, parece que no debiera ni mencionarse, pero
tal obviedad no se correspondecon la realidad de los hechos.

La desorganización administrativa y funcionarial podría ser corregida y la


inoperancia y desmoralización rectificadas si el Estatuto de la Función Pública
saliese de los ámbitos restringidos en que ahora se encuentra para ser conocido y
discutido por los funcionarios y los ciudadanos. Con ello se habría dado un paso
importante para que, cuando se transforme en norma sea objeto de general
aceptación. Porque si se continua manteniendo es-ste importante instrumento de
regulación de las relaciones de los funcionarios con la Administración, en ámbitos
de elaboración Sumamente restringidos, es muy probable que al faltarle el aliento y
nutrición de un apoyo democrático eficaz nazca sin vitalidad y no responda a las
aspiraciones ni de los funcionarios ni de los ciudadanos en general.

La regulación de los métodos de provisión de vacantes será uno de los puntos que
habrá de merecer una especial atención, tanto por lo que hace referencia al nuevo
ingreso como en lo relativo a la promoción para los cargos de rango superior. Será
de básica trascen dencia que se consigan unas fórmulas que permitan que la
Administración pública sea desem peñada por funcionarios seleccionados
racionalmente, de acuerdo con criterios técnico-profesionales, a fin de que el grado
de indepen dencia en la actualidad sea real y efectivo, sin que se vea sometido el
funcionario a presiones de ningún género.

La cuestión es compleja
La materia de personal no es sencilla. Los problemas son muchos y complejos: la
pluralidad de cuerpos, la diversidad de funciones, las tendencias elitistas en unos y
la aspiración a un excesivo igualitarismo en otros, el número elevado de los
funcionarios de algunos sectores, con el efecto multiplicador consiguiente, así como
las repercusiones presupuestarias de cualquier medida, son factores que complican
notablemente el panorama. Pero el que estas y otras cuestiones -por ejemplo, las
que se derivarán de la transferencia de funciones a los entes autonómicos- sean
complejas no quiere decir que, procediendo por pasos sucesivos, no se pueda llegar
a fórmulas bastante satisfactorias.

PRINCIPIOS INSPIRADORES DE UNA GESTIÓN PÚBLICA DE CALIDAD

Principio de servicio público.

Las Administraciones Públicas iberoamericanas están al servicio de los ciudadanos


y, en consecuencia, darán preferencia a la satisfacción de sus necesidades y
expectativas. La orientación a la calidad en la gestión pública supone maximizar la
creación de valor público, por lo que tiene que responder al principio de gestión para
resultados. Ello supone un esfuerzo para optimizar la dirección efectiva e integrada
del proceso de creación de valor público, para asegurar la máxima eficacia,
eficiencia y efectividad de su desempeño, la consecución de los objetivos de
gobierno y su mejora continua.

Principio de legitimidad democrática.

Una gestión pública de calidad tiene que estar inspirada en valores democráticos y,
en tal sentido, constituirse en una garantía y protección de las libertades públicas
consagradas a los ciudadanos. La legitimidad democrática de la gestión pública
proviene de la elección popular de las autoridades políticas y de la participación y
control de la ciudadanía sobre los asuntos públicos. También, es una fuente de
legitimidad el ejercicio independiente de una función pública profesional,
seleccionada bajo los principios de igualdad, mérito y capacidad, al servicio de un
programa de gobierno resultante del proceso democrático.
Transparencia y participación ciudadana.

Las Administraciones Públicas tienen que ser transparentes en su gestión, abiertas


al escrutinio público, tolerantes a la crítica y permeables a las propuestas de mejora
y de cambio provenientes de la ciudadanía.

Principio de legalidad.

Una gestión pública de calidad implica el sometimiento de la Administración Pública


al Estado de Derecho, bajo cuya orientación se organiza y actúa con racionalidad y
objetividad. El principio de legalidad contribuye a la calidad de la gestión pública,
por ser una ordenación consciente de las competencias públicas atribuidas a los
órganos y entes de la Administración Pública, a través de normas jurídicas. La
calidad en la gestión pública iberoamericana requiere la formalización de los
enfoques, modelos, acciones e instrumentos de calidad, mediante la adopción de
normas jurídicas que la regulen.

Principio de coordinación y cooperación.

Para lograr una gestión pública de calidad se requiere que todos los órganos y entes
de la Administración Pública contribuyan a la 9 prestación de servicios al ciudadano.
A tales efectos, las Administraciones Públicas iberoamericanas preverán la
asignación de competencias, relaciones, instancias y sistemas de coordinación de
sus entes y órganos, para prestar servicios de forma integral al ciudadano. La
coordinación interadministrativa resulta clave en aquellos Estados con modelos
descentralizados y con diferenciación competencial a nivel territorial.

Principio de ética pública

Una gestión pública de calidad implica la observancia de valores éticos que la


orientan, tales como la vocación de servicio público, la probidad, la honradez, la
buena fe, la confianza mutua, la solidaridad y la corresponsabilidad social, la
transparencia, la dedicación al trabajo, el respeto a las personas, la escrupulosidad
en el manejo de los recursos públicos y la preeminencia del Interés público sobre el
privado.

Principio de acceso universal.

La calidad en la gestión pública comprende el esfuerzo por lograr la universalización


y el más amplio y fácil acceso espacial y temporal de los ciudadanos a servicios
públicos de igual calidad, con independencia de la ubicación geográfica de los
ciudadanos y del momento en que éstos los requieran.

Principio de continuidad en la prestación de servicios.

Los servicios públicos se prestarán de manera regular e ininterrumpida, previendo


las medidas necesarias para evitar o minimizar los perjuicios que pudieran
ocasionarle al ciudadano en las posibles suspensiones del servicio.

Principio de imparcialidad.

En una gestión pública de calidad, la atención a todos los ciudadanos se realiza con
imparcialidad, asegurando que serán tratados con igualdad, sin discriminación por
motivos tales como el género, edad, raza, ideología, religión, nivel económico,
situación social o localización geográfica. Por causas objetivas, la Administración
Pública podrá establecer discriminaciones positivas para proteger a los ciudadanos
que lo puedan requerir. En todo caso, corresponde a la Administración Pública la
defensa del interés general frente a los intereses particulares.

Principio de eficacia.

La calidad en la gestión pública comprende cumplir con el principio de eficacia,


entendido como la consecución de los objetivos, metas y estándares orientados a
la satisfacción de las necesidades y expectativas del ciudadano.

Principio de eficiencia.
La gestión pública debe seguir el principio de eficiencia, comprendido como la
optimización de los resultados alcanzados por la Administración Pública con
relación a los recursos disponibles e invertidos en su consecución.

Principio de economía.

La calidad en la gestión pública dependerá de que se cumpla con el principio de


economía, esto es, que el funcionamiento de la Administración Pública propenda a
la utilización racional de los recursos públicos. La asignación de recursos a la
Administración Pública se ajustará estrictamente a los requerimientos de su
funcionamiento para el logro de las metas y objetivos previstos.

Principio de responsabilización.

Una gestión pública de calidad es aquella en la que existe responsabilización, esto


es, en la que hay rendición de cuentas por el desempeño de las autoridades,
directivos y funcionarios públicos frente a los ciudadanos, y control social sobre la
gestión pública.

Principio de evaluación permanente y mejora continua.

Una gestión pública de calidad es aquella que contempla la evaluación permanente,


interna y externa, orientada a la identificación de oportunidades para la mejora
continua de los procesos, servicios y prestaciones públicas centrados en el servicio
al ciudadano y para resultados, proporcionando insumos para la adecuada rendición
de cuentas.

¿POR QUÉ SE DICE QUE EL PRINCIPIO DE LA LEGALIDAD LO ES TODO?

El principio de legalidad es, sin lugar a dudas, el principio más importante del derecho
administrativo, puesto que establece que las autoridades administrativas - y en general,
todas las autoridades que componen el Estado - deben actuar con respeto a la Constitución,
la ley y al derecho, dentro de las facultades que le son atribuidas y de acuerdo con los fines
para los que fueron conferidas dichas facultades.

Esto implica, en primer lugar, que la Administración se sujeta especialmente a la ley,


entendida como norma jurídica por quienes representan a la sociedad en su conjunto, vale
decir, el Parlamento. Sin embargo, la evolución del principio de legalidad lo ha llevado a
incluir no solo a las demás normas con rango de ley, sino además a la Constitución y a las
demás normas de rango inferior a la Ley.
Lo que ocurre es que en el Estado de Derecho se ubica a la Administración como
esencialmente ejecutiva, encontrando en la ley su fundamento y el límite de su acción. Es
una Administración sometida al derecho, siendo que aunque ella está habilitada para dictar
reglas generales - reglamentos y normas internas como loa instrumentos de gestión y las
directivas -, estas están siempre subordinadas a la ley.
CONCLUSIONES

 Existen cuatro principios del derecho administrativo, los cuales en su


conjunto tienen como finalidad solucionar los posibles conflictos que puedan
aparecer entre las dos partes, es decir el servidor público y el Estado.
 El derecho que impera en las Administraciones públicas. Se trata de una
parte del derecho público que determina el ejercicio de la función
administrativa y a su vez, es una rama jurídica que se aleja de las normas
que rigen el sector privado, por lo mismo es propio de la administración
pública del Estado.
 Existen varios principios inspiradores que buscan garantizar la seguridad
administrativa, entre ellas podemos encontrar: Actuación objetiva, lo que
significa que se debe de tomar decisiones con la más absoluta objetividad,
desde la asignación de los funcionarios a los puestos de trabajo y todo lo que
implica la administración.
 El principio de legalidad es el más importante del derecho administrativo,
puesto que establece que las autoridades administrativas y en general, todas
las autoridades que componen el Estado deben actuar con respeto a la
Constitución, la ley y al derecho, dentro de las facultades que le son
atribuidas y de acuerdo con los fines para los que fueron conferidas dichas
facultades.
REFERENCIAS

 [Link]
 [Link]
servicio-del-ciudadano/
 [Link]
 [Link]
administrativo
 [Link]
[Link]
 [Link]

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