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Manuel de Falla: Vida y Obra

Manuel de Falla fue un compositor español del siglo XX. Nació en 1876 en Cádiz y recibió formación musical desde temprana edad. Estudió en el Conservatorio de Madrid y fue influenciado por Felipe Pedrell, quien despertó su interés por el flamenco. Compuso obras célebres como El amor brujo, El sombrero de tres picos y Siete canciones populares españolas. Vivió en París y Argentina antes de fallecer en 1946, siendo una gran influencia para compositores españoles.

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Manuel de Falla: Vida y Obra

Manuel de Falla fue un compositor español del siglo XX. Nació en 1876 en Cádiz y recibió formación musical desde temprana edad. Estudió en el Conservatorio de Madrid y fue influenciado por Felipe Pedrell, quien despertó su interés por el flamenco. Compuso obras célebres como El amor brujo, El sombrero de tres picos y Siete canciones populares españolas. Vivió en París y Argentina antes de fallecer en 1946, siendo una gran influencia para compositores españoles.

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Manuel de Falla

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Para otros usos de este término, véase Falla (desambiguación).
Manuel de Falla
ManuelDeFalla.JPG
Información personal
Nombre de nacimiento Manuel María de los Dolores Clemente Ramón del Sagrado
Corazón de Jesús Falla y Matheu Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 23 de noviembre de 1876 Ver y modificar los datos en Wikidata
Cádiz (España) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 14 de noviembre de 1946 Ver y modificar los datos en Wikidata (69
años)
Alta Gracia (Argentina) Ver y modificar los datos en Wikidata
Sepultura cripta de la Catedral de Cádiz Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española
Religión Catolicismo
Educación
Educado en Real Conservatorio Superior de Música de Madrid Ver y modificar los
datos en Wikidata
Alumno de
José Tragó
Felipe Pedrell Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Compositor, poeta y pianista Ver y modificar los datos en Wikidata
Área Artes escénicas Ver y modificar los datos en Wikidata
Género Orquesta y música clásica Ver y modificar los datos en Wikidata
Instrumento Piano Ver y modificar los datos en Wikidata
Obras notables
El amor brujo
El sombrero de tres picos
Fantasia Baetica
El retablo de Maese Pedro
Concierto para clave Ver y modificar los datos en Wikidata
Miembro de
Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
Academia Nacional de Bellas Artes de Argentina Ver y modificar los datos en
Wikidata
Distinciones
Caballero de la Legión de Honor
Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio (1940) Ver y modificar los datos
en Wikidata
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Manuel de Falla y Matheu (Cádiz, 23 de noviembre de 1876-Alta Gracia, Argentina, 14
de noviembre de 1946) fue un compositor español del nacionalismo musical, uno de
los más importantes de la primera mitad del siglo xx, junto a Isaac Albéniz,
Enrique Granados, Joaquín Turina y Joaquín Rodrigo, y uno de los compositores
españoles más importantes de todos los tiempos.

Perteneció a una acomodada familia de comerciantes gaditanos y recibió formación


musical desde su infancia, tanto piano como solfeo. Continuó sus estudios con
varios profesores y, gracias a las amistades familiares, entró en los círculos
culturales de la ciudad, particularmente en casa de Salvador Viniegra. Allí,
conoció las obras de importantes compositores. Su primera interpretación pública
fue con su madre en el recital para piano de Las siete últimas palabras de Cristo
en la cruz de Joseph Haydn. Posteriormente, se trasladó a Madrid, donde continuó su
formación en piano con José Tragó y compuso obras para piano y música de cámara.
Conoció a Felipe Pedrell, quien fue una notable influencia en su posterior carrera
y despertó su interés por el flamenco y el cante jondo. Más tarde, se marchó a
París, donde entabló amistad con diversos miembros de la sociedad cultural de la
ciudad, como Paul Dukas, Isaac Albéniz, Claude Debussy, Ricardo Viñes (que lo
introdujo en Los Apaches), Maurice Ravel, Ígor Stravinski o Joaquín Nin. A su
regreso a Madrid en 1914, se estrechó su relación con María y Gregorio Martínez
Sierra y colaboraron en algunas de sus obras. Tuvo una destacada presencia en la
vida cultural y política de la ciudad y creció su popularidad, y trabajó con
Serguéi Diáguilev y sus Ballets Rusos. En 1919 se marchó a Granada, donde entabló
relación con Antonio de Luna García, Federico García Lorca, Miguel Cerón, Fernando
de los Ríos, Hermenegildo Lanz y Manuel Ángeles Ortiz, entre otros, y pudo conocer
con mayor profundidad el flamenco y el cante jondo. En 1939 y finalizada en España
la Guerra civil, se trasladó a Argentina, donde vivió hasta su fallecimiento en
1946.

Entre sus obras más célebres se encuentran la pantomima El amor brujo, el ballet El
sombrero de tres picos, las Siete canciones populares españolas para voz y piano,
la Fantasia Bætica para piano y Noches en los jardines de España, todas ellas
compuestas al regreso de su estancia en París. Además, compuso la ópera La vida
breve, una ópera para marionetas, El retablo de Maese Pedro, el Concierto para
clave y cinco instrumentos, varias zarzuelas (aunque la única que se representó fue
Los amores de la Inés) y varias obras vocales, para piano y música de cámara. Su
última obra, Atlántida, la terminó su discípulo Ernesto Halffter y se publicó
después de la muerte del compositor.

Ejerció una gran influencia sobre el Grupo de los Ocho y la Generación del 27. El
Archivo Manuel de Falla, inaugurado en Granada en 1991, guarda numerosas
fotografías, cartas, partituras, manuscritos y otros documentos del compositor.

Índice
1 Biografía
1.1 Infancia y juventud
1.2 Estancia en Madrid
1.3 Etapa parisina
1.4 Regreso a Madrid
1.5 Etapa granadina
1.6 Exilio en Argentina y fallecimiento
2 Obra
2.1 Estilo e influencias
2.2 Composiciones
3 Legado
3.1 Influencia sobre el Grupo de los Ocho y la Generación del 27
3.2 Archivo Manuel de Falla
3.3 En la cultura popular
4 Véase también
5 Notas y referencias
6 Bibliografía
7 Enlaces externos
Biografía
Infancia y juventud

Manuel de Falla en 1883, disfrazado del conde Raoul de Los hugonotes de Giacomo
Meyerbeer.
Manuel María de los Dolores Clemente Ramón del Sagrado Corazón de Jesús Falla y
Matheu1a nació el 23 de noviembre de 1876 a las seis de la mañana en el domicilio
familiar de la plaza de Mina n.º 3, en Cádiz (España).1 Fue el hijo mayor del
matrimonio formado por José María Falla Franco, un acomodado comerciante de origen
valenciano, y de María Jesús Matheu Zabala, proveniente de una adinerada familia
industrial catalana, aunque ambos eran de Cádiz.13 Tuvo cuatro hermanos: José María
«Pepito» (nacido 2 años después que Manuel), María del Carmen (seis años más
joven), Servando y Germán, los dos últimos eran gemelos y 13 años menores que él.13
Lo bautizaron en la iglesia católica de Nuestra Señora del Rosario el 26 de
noviembre.12 Los fallecimientos de su abuelo materno —en 1884—, su tía Magdalena —
durante la epidemia de cólera de 1885—, y sus hermanos Pepito —en la misma época— y
Servando —al poco de nacer en 1889—, lo impactaron enormemente. Se dice que Manuel
contrajo tuberculosis en su infancia. Todo ello, unido a su débil complexión, hizo
que desarrollara una obsesión por la limpieza y miedo a contagiarse y enfermar.13

Manuel y sus hermanos recibieron una buena educación en casa. Recibió sus primeras
lecciones de solfeo de su madre, intérprete de piano. Además, su nodriza, «La
Morilla», le enseñó canciones de cuna y populares que estimularon su imaginación y
dejaron huella en él.456 A los nueve años de edad, su madre decidió que tenía que
estudiar más formalmente, por lo que continuó sus estudios musicales con una
profesora de piano amiga suya llamada Eloísa Galluzo y cuyos métodos de enseñanza
eran «muy severos».78 Después, estudió sucesivamente solfeo y armonía con Alejandro
Odero y armonía y contrapunto con Enrique Broca.9810 También realizaba prácticas de
piano a cuatro manos de obras de Richard Wagner y Wolfgang Amadeus Mozart con una
amiga de la familia.9 En esa época, Manuel asistía a las veladas vespertinas de
música de cámara que se celebraban en casa de Salvador Viniegra, amigo de la
familia, y tuvo acceso a la gran biblioteca musical que poseía.711 También asistía
a otros eventos musicales en Cádiz, donde descubrió música como Fausto de Charles
Gounod y obras de Mozart, Ludwig van Beethoven, Vincenzo Bellini y Edvard Grieg,
que estaba de moda.12713 Su primera interpretación pública fue con su madre en el
recital para piano de Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz de Joseph
Haydn en la iglesia de San Francisco.b

Solicitud al instituto para cambio de «oficial» a «doméstica» de varias asignaturas


de 1891.c
En el Archivo Histórico Provincial de Cádiz se encuentra custodiado su expediente
escolar, que estaba en posesión de los fondos del Instituto Columela donde estudió,
hasta que fue transferido al Archivo en diciembre de 2003. En él, aparte de sus
buenas notas, se destaca su manejo a la hora de resolver una operación aritmética y
la excelente caligrafía que tenía a pesar de contar con sólo once años de edad.15

A los doce años, sus intereses eran principalmente la literatura y el periodismo.


En 1888, junto con un grupo de amigos, fundó y dirigió la revista literaria casera
El Burlón y, en 1891, participó en una segunda titulada El Cascabel, que también
terminó dirigiendo.145 En esa época, se especula que compusiera una ópera en cuatro
actos llamada El conde de Villamediana, de la que no se conserva la música, pero sí
el libreto, que estaba inspirado en obras del Duque de Rivas. Alrededor de 1892,
cuando tenía 16 años, compuso su opus n.º 1, Gavotte et Musette para piano.14 A los
diecisiete años, según confesó el propio Falla en una carta en 1928 a su biógrafo y
amigo Alexis Roland-Manuel, decidió que su vocación era la música.1617

Estancia en Madrid

Casa madrileña de la calle Serrano n.º 72 en la que vivió Falla de 1901 a 1907.
A partir de 1896 comenzó a viajar con asiduidad a Madrid, donde asistió al Real
Conservatorio de Música y Declamación. Allí estudió piano con José Tragó, que tenía
muy buena opinión sobre su alumno y comentó que era «un joven muy estudioso, muy
concienzudo; de buenos talentos artísticos y al cual seguramente le está esperando
un prometedor futuro en este difícil arte».1819 Hacia finales de ese año, se
estableció definitivamente en Madrid.20 En 1897 se matriculó oficialmente en
calidad de alumno libre del Conservatorio.21 Ese mismo año compuso Melodía, una
obra para violonchelo y piano y dedicada a Salvador Viniegra.22 Al año siguiente
superó, con altas calificaciones, el equivalente a tres años de solfeo y cinco de
piano en el Conservatorio,23 y compuso Scherzo en do menor para piano.d En 1899
terminó los estudios oficiales en el Conservatorioe y obtuvo, por unanimidad, el
primer premio de piano de dicho centro.23 En esos años, realizó viajes frecuentes a
Cádiz y dio recitales en las casas de Viniegra y de Manuel Quirell, en los que
interpretaba composiciones de Frédéric Chopin, Robert Schumann o Grieg, junto con
obras propias.23 En casa de Viniegra, estrenó en 1899 obras como Romanza, Melodía
para violonchelo y piano (dedicada a Viniegra), Cuarteto en sol y Serenata
andaluza; en la de Quirell, estrenó Nocturno, y Mireya en el Teatro Cómico.22 En
1900 compuso Canción para piano y algunas piezas vocales y para piano. Estrenó
Serenata andaluza y Vals-Capricho en el Ateneo de Madrid.25 Su familia se mudó con
él, debido a problemas financieros en los negocios familiares, y los mantuvo con
los ingresos que obtenía impartiendo clases de piano.2023

Falla conoció a Felipe Pedrell en 1901 en Madrid. Este fue una gran influencia para
Manuel de Falla, ya que despertó en él el interés por el flamenco y, en especial,
por el cante jondo.
Hasta ese momento, Falla sólo había compuesto obras para piano o música de cámara.
Alrededor de 1900, escribió su primera zarzuela, forma musical muy de moda en ese
momento en España, La Juana y la Petra o La casa de Tócame Roque (inspirada en la
popular casa madrileña). No llegó a estrenarse y su música se perdió, aunque en sus
cuardernos el compositor apuntó que constaba de cinco números musicales.26 En 1901
conoció a Felipe Pedrell, quien fue una notable influencia en su posterior carrera,
ya que despertó en él el interés por el flamenco y, en especial, por el cante
jondo.2728 Pedrell impartía clases en el Conservatorio y el Ateneo. Melquiades
Almagro, un rico amigo de Falla, pagó las lecciones que recibió de Pedrell.29 Ese
año Falla también compuso Cortejo de gnomos y Serenata, ambas para piano.30 El 12
de abril de 1902 se estrenó Los amores de la Inés, la única de sus zarzuelas que se
representó, en el Teatro Cómico de Madrid y tuvo veinte actuaciones, realizadas por
la compañía de Loreto Prado y Enrique Chicote.31 Ese mismo año conoció a Joaquín
Turina y Federico Chueca, que lo ayudó y apoyó sus zarzuelas, y la Sociedad de
Autores publicó Vals-Capricho y Serenata andaluza.30 Entre 1901 y 1902, escribió
Limosna de amor, con libreto de José Jackson Veyán, otra zarzuela que no se
representó.3233

Al año siguiente compuso Allegro de concierto y lo presentó a un concurso convocado


por el Conservatorio de Madrid, que finalmente ganó Enrique Granados, y la Sociedad
de Autores publicó las obras Tus ojillos negros y Nocturno.30 Ese mismo año,
comenzó a trabajar con Amadeo Vives en las zarzuelas Prisionero de guerra, El
cornetín de órdenes y La cruz de Malta, de las que sólo se conservan algunos
fragmentos.34 Los años de estudio en la capital española culminaron con la
composición, en 1904, de la ópera La vida breve, en colaboración con Carlos
Fernández Shaw, que se hizo acreedora del primer premio de un concurso convocado
por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando al año siguiente.35 Aunque las
bases del concurso estipulaban que la obra ganadora debía representarse en el
Teatro Real de Madrid, Falla hubo de esperar ocho años para dar a conocer su
partitura, no en Madrid, sino en Niza (Francia).3637 En abril de 1905 obtuvo el
premio como pianista en un concurso organizado por la firma Ortiz y Cussó.38 En esa
época, se sintió fuertemente atraído por su prima María Prieto Ledesma y la última
referencia a este asunto está fechada el 14 de noviembre de 1905.39

Etapa parisina

Claude Debussy ayudó a Falla durante su estancia en París y lo introdujo en los


círculos musicales de la ciudad.
Falla había ampliado su círculo de amistades y su fama estaba creciendo en Madrid,
gracias a los dos premios que ganó. En cambio, en parte por la decepción que sufrió
al no poder estrenar La vida breve en el Teatro Real como le habían prometido,
decidió trasladarse en Francia.36 Se desconoce la fecha exacta en la que Falla se
mudó allí, pero se tiene constancia de una carta que envió a su familia el 16 de
agosto de 1907.40 Se afincó en París, por consejo de Joaquín Turina y Víctor
Mirecki Larramat, y sus inicios no fueron fáciles, ya que llegó a reunir cupones de
periódicos para obtener comida gratuita.36 Empezó ganándose la vida como pianista y
director de una pequeña compañía de pantomima que interpretaba L'enfant prodigue de
André Wormser, y realizó una gira por Francia, Bélgica, Alemania y Suiza.41 Poco
después de su llegada a París, conoció a Paul Dukas, quien le presentó a Isaac
Albéniz y Claude Debussy.42 Gracias a una carta de recomendación, también entabló
relación con Ricardo Viñes, que lo introdujo en Los Apaches, un círculo de jóvenes
músicos progresistas con miembros como Debussy, Maurice Ravel, Ígor Stravinski y
Joaquín Nin, entre otros.43f También por mediación de Viñes y Albéniz, entabló
relación con Alexis Roland-Manuel, tuvo acceso a otros círculos culturales
parisinos y conoció a otros artistas españoles en la ciudad, como Enrique Granados,
Pau Casals, Miguel Llobet, Ángel Barrios, Enrique Fernández Arbós, Josep Maria Sert
y Pablo Picasso.46 Durante ese tiempo, se ganó la vida dando clases piano a los
hijos de familias adineradas y realizando giras de conciertos.47

Paul Dukas, al que Manuel de Falla conoció en París, fue una gran influencia para
el compositor gaditano durante su estancia en la ciudad.
En 1908 y debido a la mediación de Albéniz, el rey Alfonso XIII le otorgó una beca
para que pudiera seguir residiendo en París y concluir las Cuatro piezas
españolas.48 En enero de ese año inició una gira por el norte de España, junto con
el violinista Antonio Fernández Bordas y el violonchelista Víctor Mirecki.49 El 23
de marzo terminó la obra Con afectos de júbilo y gozo.50 Paul Milliet tradujo al
francés el libreto de La vida breve para que el estreno de la obra fuera posible en
Francia.48 El 27 de marzo del año siguiente se estrenaron en la Salle Érard las
Cuatro piezas españolas interpretadas por Ricardo Viñes, que más tarde fueron
publicadas por el editor Jacques Durand gracias a la recomendación de Dukas,
Debussy y Ravel.51 Ese mismo año comenzó a componer una serie de piezas llamadas
Nocturnos, que más tarde se convirtieron en Noches en los jardines de España, y
revisó sustancialmente la orquestación de La vida breve.52 El contacto con la vida
musical parisina ejerció una gran influencia sobre él, quedó especialmente
impresionado por Peleas y Melisandeg de Debussy y Borís Godunov de Módest
Músorgski, y entró en contacto con la música sinfónica y de cámara europea de
vanguardia, incluso escuchó a Richard Strauss dirigir sus obras.4753

El 4 de mayo de 1910, gracias a la colaboración de Ravel y Gabriel Fauré, la


soprano Ada Adiny-Milliet estrenó en la Société Nationale Indépendante, acompañada
al piano por Falla, las Trois mélodies, realizadas sobre textos de Théophile
Gautier.5448 En ese mismo año se produjo su primer encuentro con Ígor Stravinski y
conoció a Georges Jean-Aubry, Ignacio Zuloaga y Wanda Landowska.47 Un año más tarde
realizó su primera visita a Londres, por mediación de Jean-Aubry, y en marzo
ofreció algunos recitales.55 Los inviernos de 1910 y 1911 lo afectaron gravemente
en su salud,h que ya era débil de por sí, lo que incrementó su fervor religioso y
le hizo acercarse a los círculos afines a sus inquietudes religiosas, especialmente
los Apaches, con Viñes y Léon Bloy, entre otros.57

En 1912 realizó un viaje a Suiza e Italia.37 En Milán, negoció con Tito Ricordi la
publicación de La vida breve, pero no llegaron a un acuerdo.58 El 30 de noviembre,
Ricardo Viñes presentó en la Sociedad Filarmónica Madrileña las Cuatro piezas
españolas de Falla.37 Revisó, con la ayuda de Dukas y Debussy, la partitura de La
vida breve y realizó mejoras en su estructura y orquestación.5960 El 1 de abril de
1913 se estrenó en el Casino Municipal de Nizai y el 30 de diciembre de ese año se
realizó en el Teatro Nacional de la Opéra-Comique de París el ensayo general, con
público y crítica.61 La obra se estrenó oficialmente el 7 de enero de 1914 en dicho
teatro y fue un éxito.6061 Tras el fracaso con Ricordi, Max Eschig publicó la
partitura y se convirtió en el editor de Falla.37 Ese mismo año conoció, por
mediación de Turina, a Gregorio y María Martínez Sierra.j63 Debido al éxito
obtenido, Falla decidió establecerse definitivamente en París.64 Gracias a su
contrato con Eschig, a mediados de 1914 pudo terminar las Siete canciones populares
españolas.65 Sin embargo, tras el inicio de la Primera Guerra Mundial, Falla tuvo
que regresar a España y fijó su residencia de nuevo en Madrid.66

Regreso a Madrid

Manuel de Falla, c. 1914.


Durante la estancia de Falla en París, la crítica musical en Madrid había cambiado.
Surgieron numerosas publicaciones especializadas y eran frecuentes las disputas
entre ellas, en ocasiones motivadas por su ideología política y fuertes en muchos
casos.67 Tras su regreso a Madrid, el 14 de noviembre de 1914 se representó La vida
breve, con la soprano Luisa Vela como protagonista, en el Teatro de la Zarzuela y
bajo la dirección de Pablo Luna.6869 El estreno fue un gran éxito y posteriormente
se representó en 26 ocasiones.68 Su relación con los Martínez Sierra, a los que
había conocido durante su estancia en París, se estrechó. Comenzaron a trabajar
juntos en La Pasión, una obra que se estrenó el 30 de noviembre en el Teatro Lara y
para la que el compositor escribió una soleá para voz y guitarra.7062 En los años
siguientes, Falla compuso música incidental para algunas de las obras teatrales del
matrimonio, como Otelo o tragedia de una noche de verano, Pascua florida o
Amanecer, y también escribió música para canciones escritas por María, como «El pan
de Ronda que sabe a verdad».k62 El 15 de enero de 1915, el Ateneo de Madrid
homenajeó a Joaquín Turina y Manuel de Falla.l En el acto se estrenaron, con gran
éxito, las Siete canciones populares españolas, interpretadas por Luisa Vela y
acompañada al piano por el propio Falla.73 El 8 de febrero, se realizó el concierto
de presentación de la Sociedad Nacional de Música en el Hotel Ritz de Madrid, en el
que la soprano Josefina Revillo interpretó por primera vez la antibelicista Oración
de las madres que tienen a sus hijos en brazos, con texto de Martínez Sierra.7074
Falla conoció al secretario de la Sociedad, Adolfo Salazar, que además era un
influyente crítico y lo apoyó en sus habituales desencuentros con la prensa
madrileña.75

Matrimonio Martínez Sierra

María y Gregorio Martínez Sierra colaboraron con Manuel de Falla en algunas de sus
obras.
El 15 de abril tuvo lugar el estreno en el Teatro Lara de la primera versión de El
amor brujo, que escribió junto a Martínez Sierra, interpretada por Pastora Imperio
en el papel de Candelas y bajo la dirección orquestal de José Moreno Ballesteros,
padre de Federico Moreno Torroba, que interpretó el piano. Recibió disparidad de
críticas: unas criticaron la orquestación y animaron a Falla a dejar esos «ensayos
menores» y dedicarse a «grandes obras», y le achacaron falta de «españolidad» por
la «obsesión» de Falla por la música francesa y rusa; en cambio, otras la
destacaban como «el nuevo renacimiento musical español» y valoraron el esfuerzo de
elevar el flamenco a la categoría de arte.7677 En cualquier caso, la obra tuvo una
buena recepción de público y se representó en veintiocho ocasiones.78 Entre finales
de marzo y principios de abril realizó un viaje con María Lejárraga por Andalucía,
en el que pudo conocer Granadam y también visitaron Ronda, Algeciras y Cádiz.7980
Poco después se trasladó a Barcelona con el matrimonio Martínez Sierra y su
estancia en la ciudad se prolongó casi seis meses. Santiago Rusiñol lo invitó a
pasar unos días en Cau Ferrat de Sitges y allí puede que trabajara en la primera
versión de concierto de El amor brujo y en las Noches en los jardines de España.81
La Orquesta Sinfónica de Madrid, dirigida por Enrique Fernández Arbós,n estrenó la
primera el 28 de marzo de 1916 en el Hotel Ritz de Madrid.83 El 9 de abril, se
estrenó la segunda en el Teatro Real, a cargo de la misma orquesta, junto con el
pianista José Cubiles y dirigida de nuevo por Fernández Arbós.84 Falla comenzó a
trabajar con el matrimonio Martínez Sierra en la pantomima El corregidor y la
molinera, basada en la novela El sombrero de tres picos de Pedro Antonio de
Alarcón.85 Puede que Falla eligiera esta historia más costumbrista para poder
obtener un mayor éxito comercial.86 Se estrenó el 7 de abril de 1917 en el Teatro
Eslava, producida por la compañía de los Martínez Sierra y bajo la dirección de
Turina.87

En 1916 Manuel de Falla entabló contacto con Ígor Stravinski y Serguéi Diáguilev,
cuyos célebres Ballets Rusos se hallaban por aquella época en Madrid, e inició un
viaje por el sur de España con este.
España fue un país neutral durante la Primera Guerra Mundial. Falla se mostró
públicamente en contra de esa postura y firmó un manifiesto en 1915, que apoyaron
otros intelectuales como Gregorio Marañón, Américo Castro y Fernando de los Ríos.
Tras el fallecimiento de Enrique Granados,op criticó la agresión alemana por
«arrebatarnos a un artista de los nuestros que tan brillantemente representó a
España en el extranjero». Ese mismo año, escribió más artículos en los que
denunciaba la «perniciosa» influencia de la «tradición alemana» en la música
europea.88 Por otro lado, esa neutralidad de España revitalizó la vida cultural de
su capital, Madrid, y atrajo a diversos artistas internacionales, como fue el caso
de Serguéi Diáguilev y sus Ballets Rusos, que estuvieron de gira por el país en
1916 y 1917.90 Falla entabló contacto con Ígor Stravinski y Diáguilev y realizó
sendos viajes acompañado por este y el bailarín Léonide Massine: en 1916, por el
sur del país,91 y durante el verano de 1917, por España, en el que el 8 de octubre
acudieron a Fuendetodos a la inauguración de un monumento en homenaje a Francisco
de Goya.92 Antes de finalizar el año, inició una nueva gira por el norte de España
acompañando al piano a la soprano Aga Lahowska.93

En 1918, comenzó a componer la ópera cómica Fuego fatuo, con libreto de María
Martínez Sierra y basada en música de Frédéric Chopin, del que Falla era gran
admirador. María atribuyó a la estricta moral del compositor el retraso en la obra,
por no estar de acuerdo con su libreto, aunque no hay pruebas de tales reticencias.
En cambio, el propio Falla realizó gestiones personales con varios teatros para
estrenar la obra, que resultaron infructuosas, ya que varios la rechazaron, como el
Teatro Eslava, dirigido temporalmente por el compositor Manuel Penella y que
inicialmente había accedido a representarla, o la Opéra-Comique de París, cuyo
director, Albert Carré, afirmó: «¡Debería escribir música original!». La obra no
llegó a estrenarse. Entre tanto, al estar inmerso en la composición de Fuego fatuo,
Falla rechazó una proposición por parte de Diáguilev para componer un ballet que
finalmente encargó a Stravinski y se convirtió en Pulcinella. Falla y los Martínez
Sierra iniciaron otra colaboración con la tragicomedia Don Juan de España. Estaba
en una etapa muy temprana de creación y debido a la lentitud de Falla en su
composición, que de nuevo María achacó a la moral del compositor, finalmente los
Martínez Sierra encargaron la música a Conrado del Campo y la obra se estrenó el 18
de noviembre de 1921. Todo esto contribuyó a que la relación entre el matrimonio y
el compositor se rompiera tras el estreno de la tragicomedia, pese a que María y
Falla habían mantenido una correspondencia casi diaria durante años.94959697
Probablemente, su último trabajo juntos fue El corazón ciego de Gregorio, en el que
Falla puso música a dos canciones del cuarto acto y que se estrenó en octubre o
noviembre de 1919.q El 27 de abril, Falla pronunció una conferencia titulada El
arte profundo de Claude Debussy en un homenaje que rindió el Ateneo de Madrid al
compositor francés, y se realizó un concierto, en el que también participaron Aga
Lahowska, Arthur Rubinstein y la Orquesta Filarmónica.10093

En 1919 fallecieron sus padres, con unos meses de diferencia: el 12 de febrero, su


padre, y el 22 de julio, su madre.9993r En 1917, Falla había empezado a trabajar en
una nueva versión de El corregidor y la molinera, que se acabó convirtiendo en el
ballet El sombrero de tres picos. El estreno de la obra se retrasó por problemas
financieros con los Ballets Rusos de Diáguilev.101 El 22 de julio de 1919
realizaron el estreno de El sombrero de tres picos en el Alhambra Theatre de
Londres, con coreografía de Massines y decorados y figurines de Pablo Picasso. Fue
el estreno más exitoso de la compañía en esa temporada.102 Ese mismo año y por
encargo de Rubinstein comenzó a componer Fantasia Bætica.103
Etapa granadina

Excursiones granadinas donde asistían Manuel de Falla, Antonio de Luna García y


Federico García Lorca, entre otros.
Tras la muerte de sus padres, Falla decidió viajar en septiembre de 1919 a Granada
con su hermana María del Carmen. Se alojaron en la Pensión Carmona, gracias a las
gestiones realizadas por su amigo desde los tiempos de París Ángel Barrios, y
estuvieron en compañía del matrimonio Vázquez Díaz.10499 Durante esa visita a la
ciudad conoció al poeta Federico García Lorca, que recitó un poema dedicado a la
ciudad después de un concierto.104 El 23 de enero de 1920, tuvo lugar el estreno en
París de Noches en los jardines de España, bajo la dirección de Enrique Fernández
Arbós y con Rosa García Ascott en el papel solista, y ese mismo mes, los Ballets
Rusos realizaron una exitosa representación de El sombrero de tres picos en el
Théâtre National de l'Opéra de París.106 El 20 de febrero, Arthur Rubinstein
estrenó en Nueva York la Fantasia Bætica.106 El compositor gaditano concluyó su
primera obra en Granada en agosto, Homenaje pour le Tombeau de Claude Debussy para
guitarra.106 En septiembre de 1920, Falla y su hermana decidieron fijar su
residencia en Granada y alquilaron el carmen de Santa Engracia en la Calle Real de
la Alhambra, número 43.106 Una de sus primeras actividades allí fue organizar un
concurso de cantaores de cante jondo.104106 Allí llevó una vida retirada, rodeado
de un grupo de amigos entre los que se encontraba Antonio de Luna García y Federico
García Lorca.107 En diciembre publicó su artículo «Claude Debussy et l'Espagne» en
La Revue Musicale.106

Manuel de Falla.
El estreno de Homenaje pour le Tombeau de Claude Debussy tuvo lugar el 24 de enero
de 1921 en París, con la interpretación del laúd-arpa a cargo de Marie-Louise Henri
Casadesus.108 El estreno en su versión para guitarra fue realizado por Miguel
Llobet durante una gira por España un mes más tarde.106 En esa época, Falla estuvo
muy vinculado con la vida cultural de la ciudad andaluza y frecuentó las amistades
de personajes como Miguel Cerón, Fernando de los Ríos, Hermenegildo Lanz, Manuel
Ángeles Ortiz y, sobre todo, Federico García Lorca.106 En mayo realizó un viaje a
París y Londres, ciudad en la que interpretó la parte para piano de Noches en los
jardines de España en el Queen's Hall.109 A su regreso a España coincidió en la
capital con Ígor Stravinski, que estaba dirigiendo en el Teatro Real su ballet
Petrushka.110 Tras su ruptura con los Martínez Sierra, comenzó la composición de
las dos suites de El sombrero de tres picos y terminó Fanfare pour une fête, por
encargo de la revista Fanfare de Londres, que sería publicada en su primer número
en agosto.109

Manuel de Falla llegó a convertirse en uno de los ejes de la vida cultural


granadina gracias a su amistad con Miguel Cerón, Fernando de los Ríos, Hermenegildo
Lanz, Manuel Ángeles Ortiz y, sobre todo, Federico García Lorca (en la imagen).
A comienzos de 1922 estableció definitivamente su residencia en el carmen de la
Antequeruela Alta, número 11.104106 El diplomático Ricardo Baeza, amigo de Falla,
le encomendó el encargo de componer Canto de los remeros del Volga, en favor de los
refugiados rusos.109 Realizó un viaje durante la Semana Santa de Sevilla, durante
el cual conoció a Segismundo Romero y a Eduardo Torres, con los que en un futuro
colaboraría para formar la Orquesta Bética de Cámara y que finalmente se
presentaría el 11 de junio en 1924 con un concierto en el sevillano Teatro
Llorens.109 Se unió a Miguel Cerón, Federico García Lorca, Hermenegildo Lanz y
otros miembros de la «tertulia del Rinconcillo», para celebrar un concurso de cante
jondo a fin de rescatar el «canto primitivo andaluz». El festival musical se
materializó los días 13 y 14 de junio en la Plaza de los Aljibes de la Alhambra.111

El 6 de enero de 1923, festividad de los Reyes Magos, en Granada, Falla participó


en una fiesta privada montada por Federico García Lorca, Adolfo Salazar y el
artesano, titiritero y artista polifacético Hermenegildo Lanz.112 Se representó una
adaptación lorquiana para títeres de cachiporra del cuento andaluz «La niña que
riega la albahaca y el príncipe preguntón», un entremés atribuido a Cervantes y el
Misterio de los Reyes Magos, un auto sacramental del siglo xiii, para el que Falla
había colaborado en la composición de la música incidental.113

En febrero, La Revue Musicale publicó dos artículos de Falla: «Felipe Pedrell,


(1841-1922)» y «Wanda Landowska à Grenade», que detallaba la visita de dicha
clavecinista a Granada en noviembre del año anterior.114115 Los días 23 y 24 de
marzo se realizó el estreno en público de la versión de concierto de El retablo de
Maese Pedro en el Teatro San Fernando de Sevilla. La escenificación de la obra tuvo
lugar en París, en el palacete de la princesa Edmond de Polignac el 25 de junio de
1923;116 los decorados y figurines fueron obra de Manuel Ángeles Ortiz y los
títeres con cabezas y figuras planas del aguafuertista y titiritero aficionado
Hermenegildo Lanz.117

Realizó algunos viajes a Francia, Bélgica e Italia y en Madrid conoció a Ernesto


Halffter.118 Comenzó a componer Concierto para clavecín a instancias de Wanda
Landowska119 y el 12 de diciembre, Manuel de Falla y Ángel Barrios fueron
propuestos como académicos por la Real Academia de Bellas Artes de Granada, siendo
finalmente admitidos por unanimidad como académicos de número el 21 de febrero del
año siguiente.118

A comienzos de 1924 finalizó la obra Psyché, sobre un texto de Georges Jean-Aubry,


y que se estrenaría el 9 de febrero del año siguiente en el Palacio de la Música
Catalana en Barcelona.120 El 7 de abril fue nombrado académico de honor de la Real
Academia Hispano-Americana de Ciencias y Artes de Cádiz.118 En junio de dicho año
tuvo lugar la presentación de la Orquesta Bética de Cámara, por la que llevaba
trabajando desde hacía dos años.120 El 10 de diciembre se estrenó una revisión
orquestal del Prélude à l'après-midi d'un faune de Claude Debussy que Falla había
compuesto para dicha orquesta. Esta interpretación corrió bajo la dirección de
Ernesto Halffter y tuvo lugar en el Teatro San Fernando de Sevilla.121

El año siguiente aceptó el cargo como académico numerario de la Real Academia de


Bellas Artes de Granada. El 22 de mayo tuvo lugar el estreno en París de la versión
definitiva para ballet de El amor brujo en el Trianon Lyrique, con decorados y
figurines de Gustavo Bacarisas, Falla ejerciendo como director musical y Antonia
Mercé «La Argentina» y Vicente Escudero en los papeles de Candelas y Carmelo,
respectivamente.122123 El 20 de noviembre, la Orquesta Bética interpretó la
revisión orquestal realizada por Falla de la obertura de El barbero de Sevilla de
Gioachino Rossini en el Teatro San Fernando de Sevilla, dirigida por su discípulo
Ernesto Halffter. En dicha revisión eliminaron los trombones, ya que la orquesta
carecía de ellos.121 Falla volvió a tener problemas de salud.122 El 29 de diciembre
tuvo lugar la representación de El retablo de Maese Pedro en Nueva York, con la
Orquesta Filarmónica, Wanda Landowska y Willem Mengelberg, como director.118 Fue
nombrado miembro de la Hispanic Society of America.118

En 1926 participó en el homenaje que realizó el Centro Artístico en honor al


caricaturista Luis Bagaría.118 Las representaciones de El retablo realizadas en
Ámsterdam el 26 de abril, que contó con Luis Buñuel como director de escena y con
Willem Mengelberg como director de orquesta, y Zúrich el 20 de junio en el Festival
de la Sociedad Nacional de Música Contemporánea fueron un éxito.118 Terminó la
composición del Concerto para clavecín y orquesta de cámara, que fue estrenado el 5
de noviembre en el Palacio de la Música de Barcelona por Wanda Landowska,
acompañada por un grupo de profesores de la Orquesta Pau Casals y dirigidos por el
propio Falla.122 Fue homenajeado con motivo de su quincuagésimo aniversario y
recibió la distinción de hijo adoptivo de la ciudad de Sevilla el 20 de marzo e
hijo predilecto de la ciudad de Cádiz en abril.124
Casa de Manuel de Falla durante su estancia en Granada, convertida en museo.
Los homenajes continuaron en 1927, ya que fue nombrado hijo adoptivo de Guadix el
28 de febrero.125 Anteriormente, los días 8 y 9 de ese mismo mes, se realizaron
sendos conciertos de la Orquesta Bética de Cámara en el Coliseo Olympia de Granada,
dirigidos por Ernesto Halffter y el propio Falla, respectivamente.125 En Barcelona,
el 17 de marzo tuvo lugar el Festival Falla, que contó con la presencia del
compositor.125 El mes siguiente, Falla se unió al homenaje que el Ateneo de Granada
rindió al compositor alemán Ludwig van Beethoven.124 Falla compuso la música para
el Soneto a Córdoba de Luis de Góngora como conmemoración del tercer centenario del
fallecimiento del escritor, obra que fue estrenada el 14 de mayo en la Salle Pleyel
de París, con Madeleine Greslé y el propio compositor al piano.126 En esa época
comenzó la preparación de la música incidental para la representación del auto
sacramental de Pedro Calderón de la Barca El gran teatro del mundo que se realizó
en la Plaza de los Aljibes de la Alhambra el 27 de junio (aunque en un principio
estaba planeada para el 18, problemas técnicos impidieron la representación) que
fue organizada por el Ateneo de Granada y la Junta de Damas de Honor y Mérito. En
dicha representación intervinieron además, Antonio Gallego Burín como director
artístico, Hermenegildo Lanz como escenógrafo y Ángel Barrios como director de
orquesta.126 El 5 de noviembre se realizó un Festival Falla en Madrid, en el que el
propio compositor interpretó el Concerto.125 Sus actuaciones finalizaron ese año el
11 de diciembre con un homenaje a Domenico Scarlatti, del que interpretó catorce
sonatas en el Ateneo de Granada.127

El 30 de enero de 1928 tomó posesión de su cargo como académico de número de la


Real Academia de Bellas Artes de Granada.125 En marzo realizó un viaje a París para
supervisar una producción de El amor brujo, que contaba con la presencia de Antonia
Mercé «La Argentina» y los decorados y el vestuario fueron elaborados por Gustavo
Bacarisas.125 En el Théâtre National de l'Opéra-Comique se estrenó una producción
de El retablo de Maese Pedro dirigida por Ignacio Zuloaga.125 El día 14, recibe la
condecoración de caballero de la Legión de Honor.125 En septiembre viajó a Siena,
en compañía de su amigo Juan Gisbert Padró, para actuar como solista en una
audición del Concerto128 y el 29 de octubre fue nombrado miembro de la Kungl
Svenska Musikaliska Akademien Vágnar de Estocolmo.129 Por esas mismas fechas
recibió la visita en Granada de Maurice Ravel.129

En un principio, y para no entrar en disputas con Conrado del Campo, que había
preparado durante años la elección de Falla como miembro de la Real Academia de San
Fernando, rechazó la invitación formulada por miembros de ésta para cubrir la plaza
vacante a raíz del fallecimiento de Manuel Manrique de Lara.129 El 13 de mayo de
1929, y tras las presiones de los académicos, Falla fue elegido por unanimidad,
aunque nunca llegó a leer su discurso de ingreso.129 John Brande Trend publicó el
primer libro monográfico sobre Falla en Nueva York, titulado Manuel de Falla and
Spanish music.130 En esa época estaba totalmente inmerso en Atlántida y esperaba
poder estrenar la obra en la Exposición Universal de Barcelona o en la Exposición
Iberoamericana de Sevilla que se celebraban ese mismo año.131

A finales de enero de 1930, lo visitó Alfredo Casella, que se encontraba en la


ciudad realizando unos conciertos con el Trío Italiano131. El compositor italiano
fue un gran defensor de la música del español y deploraba que su Fantasia Bætica no
fuera más conocida en el mundo.132 En junio, realizó la grabación del Concerto y
algunas de sus canciones en París, en la que acompañó al piano a María
Barrientos.133 En diciembre realizó un viaje a Cádiz para dirigir un concierto en
el teatro que lleva su nombre. Durante esta estancia en su tierra natal aprovechó
la ocasión para realizar una excursión, inspirada por sus trabajos en Atlántida, al
islote de Sancti Petri, lugar en el que supuestamente estarían las ruinas del
templo de Hércules.134129
En diciembre de 1930, Manuel de Falla realizó un viaje al islote de Sancti Petri
mientras estaba trabajando en Atlántida.
En 1931 realizó su última visita a Londres para dirigir El retablo de Maese Pedro
en una retransmisión de la BBC.131 Fue partidario de la Segunda República en España
tras su proclamación el 14 de abril de ese año, debido a su inclinación por la
renovación y por su círculos de amistades liberales, e incluso fue designado como
primer director de la recién creada Junta Nacional de Música.132 Sin embargo, un
mes después escribió, junto con otros amigos granadinos, al presidente de la
República, Niceto Alcalá Zamora, y a su amigo Fernando de los Ríos, ministro de
Justicia, para pedirles que tomaran las medidas oportunas para detener la quema y
saqueo de iglesias, así como el creciente proceso de «desevangelización» de
España.131132 Preocupado por la «creciente falta de moralidad», escribió en 1932
sus voluntades, en las que establecía que sus obras debían ser representadas, sin
excepción, guardando las debidas medidas de limpieza moral cristianas y que su
cadáver debía ser enterrado en un lugar sagrado siguiendo el rito católico
romano.135

En diciembre de 1935 terminó Pour le Tombeau de Paul Dukas, que había fallecido en
mayo de ese año, y también finalizó la música incidental para el auto sacramental
La vuelta de Egipto de Lope de Vega y que se presentó en la Universidad de Granada
en el 300 aniversario de la muerte del escritor.136 Falla fue inicialmente
favorable al pronunciamiento militar de julio de 1936, que posteriormente derivó en
la Guerra civil española, dado que lo percibía como un factor estabilizador, de
igual forma que lo fue el de Primo de Rivera en los años 1920.136 Defendió a sus
amigos, a menudo poniendo en riesgo su propia integridad física. El 23 de mayo
apeló al presidente de la República, Manuel Azaña, en nombre de todos los
cristianos, para que ejerciera su autoridad y los protegiera, pero de nada sirvió
con su amigo García Lorca, asesinado en agosto de ese año. En noviembre, acudió en
auxilio de su amigo Hermenegildo Lanz, arrestado por el nuevo régimen.136 Después
del asesinato de Lorca, se recluyó en su domicilio y su salud se deterioró
considerablemente, y en un análisis de sangre se revelaba que padecía «grave
malnutrición». En una carta a José María Pemán del 18 de septiembre, Falla afirmaba
que la causa de sus problemas era la quema de iglesias en Cádiz, en sus palabras
una «blasfemia colectiva».137 En 1937, a instancias de Pemán y pese a su rechazo
inicial, escribió el Himno marcial para las tropas sublevadas.138137139 Continuó su
aislamiento voluntario y sólo tuvo contacto con su hermana y un reducido círculo de
amistades y vecinos, que incluían a Pedro Borrajo, Hermenegildo Lanz, Valentín Ruiz
Aznar, Ramón Pérez de Roda, Miguel Cerón y Luis Jiménez.137 El 1 de enero de 1938 y
sin su previo conocimiento, lo nombraron director del Instituto de España en
Salamanca (la institución cultural de referencia en la época), nombramiento que
rechazó con la excusa de su frágil salud y con el apoyo de Pemán.137140

Durante la década de 1920 y de 1930, visitó frecuentemente Barcelona y Cataluña y


se relacionó con varios artistas, críticos e intelectuales catalanes, como Joan
Lamote de Grignon, Oleguer Junyent, Frank Marshall, Rafael Moragas, Jaime Pahissa y
Santiago Rusiñol. Mostró interés por la sonoridad de la cobla y asistió a varios
conciertos de la Cobla Barcelona. También colaboró con diversas instituciones
catalanas, como la Asociación de Música Da Camera, la Banda Municipal de Barcelona
o la Orquesta Pau Casals, con quien estrenó el Concierto para clave junto con Wanda
Landowska.141

Exilio en Argentina y fallecimiento

Falla en Alta Gracia en 1944.


Debido a la situación en Europa y finalizada en España la Guerra civil, Falla
comenzó a plantearse la posibilidad de marcharse a Argentina y el 25 de mayo de
1939 escribió a un amigo para que le ayudara a conseguir dicho objetivo. Desde la
Institución Cultural Española de Buenos Aires le llegó el encargo de dirigir varios
conciertos, pero pasó el verano de ese año en La Zubia, cerca de Granada,
trabajando en la Suite Homenajes, que iba a ser su primer estreno en América.137 El
28 de septiembre, ya comenzada la Segunda Guerra Mundial, Falla y su hermana María
del Carmen se despidieron de su hermano Germán, su cuñada María Luisa, su sobrina
Maribel y de sus amigos. El 2 de octubre partieron en Barcelona a bordo del
Neptunia rumbo a Buenos Aires, donde llegaron el 18 de ese mes.142 Realizó varios
exitosos conciertos en noviembre en el Teatro Colón y su salud mejoró
temporalmente.143 La Asociación Wagneriana le rindió homenaje también ese mes.143
El gobierno de Francisco Franco intentó que volviera a España, le ofrecieron una
pensión de 25 000 pesetas si regresaba y en 1940 le concedieron el rango de
Caballero de Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio.143144 Sin embargo,
decidió quedarse en Argentina. Consideraba que el aire de la ciudad era demasiado
húmedo, por lo que se trasladó a una casa en un barrio de Córdoba, Villa Carlos, y
posteriormente a Villa del Lago.143 Dirigió varios conciertos en Córdoba y Buenos
Aires y el pianista Arthur Rubinstein lo visitó en su residencia de Villa del
Lago.143

Debido a la guerra en Europa, no pudo recibir ingresos por derechos de autor y tuvo
que ser ayudado por algunos amigos argentinos y exiliados españoles, como Juan José
Castro, Francisco Cambó, Guido Valcarenghi y José María Hernández Suárez.143
Continuó trabajando en Atlántida, pero en 1941 tuvo que parar temporalmente debido
a unas fiebres. Entre 1941 y 1942 revisó la orquestación de dos canciones y varias
partes de Los Pirineos de Pedrell, con motivo de un homenaje al compositor en su
centenario.143 También realizó versiones de obras de Tomás Luis de Victoria para un
concierto conmemorativo.143 Su dedicación a estas obras lo ayudó a descansar del
arduo trabajo que estaba suponiendo la Atlántida. Los estudios San Miguel le
propusieron que considerara la posibilidad de realizar sendas películas basadas en
El retablo de maese Pedro y La vida breve, proyectos que ya había contemplado en
1936 con José Cubiles y Fantasia Bætica. Inicialmente, rechazó estos proyectos
debido a la pobre calidad de sonido existente, pero al tener constancia de que
partes del Retablo podían realizarse de un modo mejor comenzó a trabajar en estos
dos proyectos.143 En 1943, Metro Goldwyn Mayer le propusieron la representación y
grabación a dos pianos de «La danza del fuego» con los pianistas José y Amparo
Iturbi. Aceptó esa propuesta, lo que le ayudó a mejorar su situación financiera.143

Mantuvo un estrecho contacto con sus amigos Carlos Guastavino, Julián Bautista,
Conchita Badía y muchos otros. Desde Granada, sus amigos le enviaron sus libros y
partituras musicales, tras el desmantelamiento de su anterior domicilio que había
sufrido un robo.143 Con la ayuda de Cambó, trasladó su residencia a Alta Gracia, a
una casa llamada «Los Espinillos», lugar que le gustaba por su similitud a Granada.
Allí continuó trabajando en Atlántida.145 Sus problemas de salud continuaron y
Falla se obsesionó con ello: tomaba gran cantidad de medicinas, se medía la
temperatura varias veces al día y tenía un enorme miedo a las corrientes de aire.
Durante 1943 continuó con ligeros progresos en Atlántida, aunque llegó a mencionar
la posibilidad de programarla como parte de un concierto. Completó «La Salve en el
mar» y prosiguió con «Els Atlants en el temple de Neptu».145 En 1944 comenzó, junto
a Jaime Pahissa, a trabajar en su biografía.u En octubre del año siguiente Rafael
Alberti lo visitó y el día 10 lo nombraron académico de la Academia Nacional de
Bellas Artes de Argentina.146

Retrato y tumba de Falla en la Cripta de la catedral de Santa Cruz de Cádiz.


En junio de 1946 copió la versión final del prólogo de Atlántida. El último
manuscrito está datado en julio de ese año. Finalmente, falleció la noche del 13 al
14 de noviembre, nueve días antes de su setenta cumpleaños, tras sufrir un paro
cardiorrespiratorio mientras dormía.146 Dos días antes, se había despedido de él
una de sus colaboradoras predilectas y gran amiga, la cantante Conchita Badía, que
se volvía del exilio. «Debe de ser el destino», le decía ella antes de irse. «Al
destino no hay que provocarlo», le replicaba Falla. «Yo seguiré viviendo aquí o en
cualquier parte de América. Adiós, Conchita. Hasta que volvamos a vernos. Y si no,
en lo eterno».147 El funeral tuvo lugar en la Catedral de Nuestra Señora de la
Asunción de Córdoba, el 19 de noviembre. El 22 de diciembre sus restos mortales
partieron de regreso a España, junto con su hermana María del Carmen.146
Embalsamado por el zaragozano Pedro Ara Sarriá,148 sus restos fueron trasladados
desde Buenos Aires, hasta Tenerife, por el vapor Cabo de Buena Esperanza, donde
fueron transbordados a bordo del minador Marte que lo llevó hasta su tierra natal,
Cádiz.149 Allí fueron recibidos por su familia, José María Pemán y diferentes
autoridades eclesiásticas, civiles y militares, entre las que se encontraba el
Ministro de Justicia, Raimundo Fernández-Cuesta, en representación del jefe del
Estado, Francisco Franco.149 El cortejo fúnebre se dirigió del muelle a la catedral
de Santa Cruz de Cádiz, donde se celebró un solemne funeral. Con autorización
expresa del papa Pío XII, los restos fueron enterrados en la cripta de la catedral,
donde se encuentran actualmente junto a los de José María Pemán.150

Con su muerte, no pudo culminar su última obra, Atlántida. La tarea de finalizarla,


según los esbozos dejados por el maestro, correspondió a su discípulo Ernesto
Halffter.151

Obra
Artículo principal: Anexo:Composiciones de Manuel de Falla
Estilo e influencias

«Primera canción popular española»


MENÚ0:00
De Siete canciones populares españolas. Interpretada por John Michel.
«Quinta canción popular española»
MENÚ0:00
De Siete canciones populares españolas. Interpretada por John Michel.
«Danza española»
MENÚ0:00
De La vida breve. Interpretada por Carrie Rehkopf.
¿Problemas al reproducir estos archivos?
Falla no fue un músico muy prolífico, pero su producción musical tiene, en palabras
de Harold Charles Schonberg, «la artesanía de una joya».152 Felipe Pedrell ejerció
una gran influencia sobre él, ya que le dio a conocer la música popular española
cuando fue su profesor.153 Falla afirmó que a él le debía la «más clara y firme
orientación a mi obra».154

Falla aunó el nacionalismo musical —con cierta influencia del noruego Edvard Grieg—
con el impresionismo, que conoció durante su estancia en Francia.155 Su estilo fue
evolucionando desde el nacionalismo folclorista de sus primeras composiciones,
hasta un nacionalismo que buscaba su inspiración en la tradición musical del Siglo
de Oro español y del que dan muestra la ópera para marionetas El retablo de Maese
Pedro, una de sus obras más alabadas, y el Concierto para clave y cinco
instrumentos.152153

En sus inicios, sus obras seguían la tradición de compositores nacionalistas


españoles previos, aunque era «más refinada, con una capa agregada de técnicas
impresionistas».152 Se basaba en el cante jondo, el flamenco, temas, melodías,
ritmos y giros andaluces o castellanos, pero con una elaboración propia de los
compositores franceses.152153 Durante su estancia en París, entabló relación con
compositores como Claude Debussy, Maurice Ravel, Paul Dukas o Isaac Albéniz, y su
influencia es notoria en sus obras de ese período, sobre todo en Noches en los
jardines de España, en la que, «a pesar del innegable aroma español que presenta,
está latente cierto impresionismo en la instrumentación».153 Schonberg ve una clara
relación entre esta obra y Sinfonía sobre un aire montañés francés, de Vincent
d'Indy y compuesta en 1886, ya que «ambas partituras están escritas para piano y
orquesta, ambas aprovechan una técnica pianística que abunda en arpegios y efectos
de arpa, y ambas partituras utilizan los elementos nacionales del modo más
refinado, en el estilo de la sala de conciertos».152 Estos aspectos no fueron en
detrimento de Noches en los jardines de España, La vida breve y Siete canciones
populares españolas, que se popularizaron inmediatamente tras su estreno.152 Además
de que la música «sugiere una encantadora evocación de España», también es «la obra
de un compositor sumamente diestro, un hombre que posee un oído sutil para el color
y una técnica de absoluta precisión».152

Su madurez creativa comenzó con su regreso a Madrid en 1914.153 Su estilo cambió de


manera notoria tras la Primera Guerra Mundial. Ígor Stravinski, que en 1918 había
compuesto La historia del soldado y estaba explorando el potencial del
neoclasicismo, influyó notablemente en Falla, que empezó a trabajar de igual forma.
Para Schonberg, El retablo de Maese Pedro, destinado a una orquesta de veinte
intérpretes, con instrumentos tan poco frecuentes como el clavicordio, el laúd-arpa
y el xilófono, «constituye una contraparte del pequeño relato coreográfico del
soldado creado por Stravinski».152 Schonberg describe al Concierto para clave y
cinco instrumentos como una «expresión del neoclasicismo hispánico».156 Dicha obra
no fue tan popular como sus predecesoras, pero tiene raíces más profundas en la
canción popular española y rememora las obras de Domenico Scarlatti.156 Según
Schonberg, «Falla no sólo fue muy superior a todos los compositores españoles de su
tiempo; fue también el único compositor español que superó los límites de la
mediocridad».152

Composiciones

Portada de Siete canciones populares españolas, de 1922.


Artículo principal: Anexo:Composiciones de Manuel de Falla
Al regreso de su estancia en París compuso sus obras más célebres: la pantomima El
amor brujo, el ballet El sombrero de tres picos (compuesto para cumplimentar un
encargo de los célebres Ballets Rusos de Sergéi Diágilev), las Siete canciones
populares españolas para voz y piano, la Fantasia Bætica para piano y Noches en los
jardines de España, estrenada en el Teatro Real en 1916. Además, compuso la ópera
La vida breve, una ópera para marionetas, El retablo de Maese Pedro, el Concierto
para clave y cinco instrumentos, varias zarzuelas (la única que se representó fue
Los amores de la Inés) y varias obras vocales, para piano y música de cámara.157
Para Michael Christoforidis, El retablo de Maese Pedro «es posiblemente la
composición dramática más compleja realizada por Falla y sobre la que más control
ejerció, eligiendo el tema, reuniendo el libreto y participando en las primeras
producciones».158

En las obras El retablo de Maese Pedro y el concierto para clavecín y orquesta de


cámara de 1926 se percibe cómo la influencia de la música folclórica es menos
visible que una suerte de neoclasicismo al estilo de Ígor Stravinski.159 Mientras
que en sus obras anteriores Falla hacía gala de una extensa paleta sonora, heredada
directamente de la escuela francesa, en estas últimas composiciones, su estilo fue
haciéndose más austero y conciso, y de manera especial en el Concierto. Los últimos
veinte años de su vida, Manuel de Falla los pasó trabajando en la que consideraba
había de ser la obra de su vida: la cantata escénica Atlántida, sobre un poema del
poeta en lengua catalana Jacinto Verdaguer, que le había obsesionado desde su
infancia y en el cual veía reflejadas todas sus preocupaciones filosóficas,
religiosas y humanísticas.153 Cuando murió con la obra inacabada, su discípulo
Ernesto Halffter se encargó de acabarla. No tuvo demasiado éxito tras su estreno
bajo la dirección de Ernest Ansermet en Nueva York y tras ello tuvo pocas
representaciones.156

Como uno de los compositores cuya música fue moldeada más radicalmente por el
instrumento, Falla identificó la guitarra, su música y sus estilos de
interpretación como elementos intrínsecos de su música.158
Legado
La mayoría de las obras maduras de Falla se estrenaron en la década de 1920, desde
París hasta Nueva York, y, a finales de la década, posiblemente había alcanzado la
cima de su fama. Si bien sus obras continúan siendo populares, el interés de los
académicos por el compositor y su música ha variado, dependiendo de factores como
la moda musical, las perspectivas culturales de los escritores, las conmemoraciones
públicas e incluso las circunstancias políticas.158 La evolución del estilo musical
y las tendencias estéticas de Falla desde una perspectiva romántica tardía a una
modernista ha proporcionado a los comentaristas interesados mucho para elegir e
identificarse, una elección que se ha extendido a veces a interpretaciones
alternativas de la posición política del compositor durante un período tumultuoso
en la historia de España. En las décadas posteriores a su muerte en 1946, Falla
había sido considerado cada vez más como un compositor nacionalista, a menudo a
expensas de su cosmopolitismo y compromiso radical con la vanguardia musical
parisina del primer cuarto del siglo xx. Desde la década de 1980, estas
perspectivas han evolucionado, en parte por el acceso a los materiales en poder del
Archivo Manuel de Falla, que han transformado la investigación sobre la música de
Falla, su proceso compositivo y sus contextos culturales.158 Mientras que Falla fue
reconocido por muchos comentaristas de su época, como Adolfo Salazar y Alexis
Roland-Manuel, como compositor a la vanguardia de las corrientes neoclásicas de la
posguerra, esta dimensión de su trayectoria artística ha recibido una atención más
sostenida durante las dos décadas de comienzos del siglo xxi.158

Influencia sobre el Grupo de los Ocho y la Generación del 27


El Grupo de los Ocho nació a principios de los años 1930 con el fin de combatir el
conservadurismo en la música y su objetivo era continuar con la labor de renovación
de la música española iniciada por Manuel de Falla.160 Algunos, como Rosa García
Ascot y Ernesto Halffter fueron alumnos suyos y Adolfo Salazar fue su ideólogo. Las
dos obras que más influyeron a los compositores del Grupo de los Ocho fueron El
retablo de Maese Pedro y el Concierto para clavecín.122

Además, Falla inspiró a la Generación del 27, a la que pertenecían el Grupo de los
Ocho, y se convirtió en su «líder espiritual».161 De su relación con los escritores
de la Generación del 27, escribió Federico Sopeña:

Debemos a esta generación sacudirse el sambenito de la sordera heredada de los


intelectuales españoles. No hay que olvidar que Juan Ramón Jiménez, a pesar de sus
variantes de humor amargo, mantuvo la fidelidad a la obra de Falla. Cada uno de los
miembros de esta generación recibió de Juan Ramón alabanzas y sarcasmos, pero es
indudable que su cariño por la música y por Falla especialmente influyó de manera
decisiva.
Cada uno de los miembros cimeros de esta generación vivió la música a su manera,
pero intensamente. Cernuda, sin ser músico, es el que escribió de música con más
hondura: recordemos del capítulo anterior su encuentro providencial con el piano de
Falla. En la correspondencia de Gerardo Diego con Falla, se nota el cariño y la
deferencia, sin olvidar que fue Gerardo el primero en tocar la Fantasia Bætica,
después que la abandonó Rubinstein. De Lorca, su innata musicalidad inseparable de
su garbo humano, ya hemos hablado. Rafael Alberti al recibir el premio Nacional de
Literatura, lo primero que hizo fue comprar el Cancionero de Barbieri. Salazar
pertenece plenamente a esa generación, pues, como veremos más tarde, el único
discípulo de Falla, Ernesto Halffter, debe a Salazar su primera y entusiasta
proclamación. Contrasta esta influencia en la literatura con la ausencia de
discípulos verdaderos en el orden musical. Porque Falla se negó siempre a verse
como maestro de composición. Por otra parte, como veremos, Falla desde un año antes
estaba con la preocupación de Atlántida y, sin embargo, se metió en el corazón de
esa generación componiendo su «Soneto a Córdoba» sobre el poema de Góngora, y es
Góngora el que, precisamente, sirve de lazo de unión a todos ellos.162
Archivo Manuel de Falla
Artículo principal: Archivo Manuel de Falla
El Archivo Manuel de Falla se fundó en 1991 como lugar de conservación del legado
documental y la biblioteca del compositor y está ubicado en Granada.163 Cuenta con
más de 25 000 documentos epistolares, que ayudan a reconstruir la relación por
correspondencia, prácticamente completa, entre el compositor y las personas con las
que mantenía relación por carta. Además, incluye un catálogo de partituras y
manuscritos musicales, creado por Antonio Gallego en 1987; la biblioteca personal
del compositor, con cerca de 4500 libros y partituras impresas, y 223 revistas;
unas 2300 fotografías; programas de mano de conciertos en los que se interpretaron
obras del compositor, en los que actuó como intérprete o a las que asistió;
recortes de prensa, tanto española como extranjera, que el propio compositor
recopiló durante su vida; y otros documentos personales o manuscritos.164

En la cultura popular

Billete de 100 pesetas, en homenaje a Manuel de Falla.


Como homenaje a su labor artística, el Banco de España decidió emplear un retrato
de Manuel de Falla en el anverso de los billetes de 100 pesetas, que fueron
emitidos a partir del 17 de noviembre de 1970 (aunque se pusieron en circulación en
1973). Este billete fue el de mayor circulación durante la década de los 70 hasta
que, debido a la inflación, en 1982 se tomó la decisión de acuñar monedas de 100
pesetas. El billete de 100 pesetas con la efigie de Manuel de Falla comenzó
entonces a ser retirado por los bancos, aunque siguió siendo de curso legal hasta
la instauración del euro.165

En Cádiz, su ciudad natal, el Gran Teatro Falla recibe su nombre en su honor166 y


allí se celebra el Festival de Música Española de Cádiz Manuel de Falla en la
segunda quincena de noviembre, alrededor del día 23, fecha del nacimiento del
compositor.167 En Argentina, el Conservatorio Superior de Música de la ciudad de
Buenos Aires lleva su nombre.16

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