UNIVERSIDAD MÁS EDUCACIÓN Y
ENSEÑANZA
DOCENTE:
LIC. ILECARA COLORADO BUSTILLOS
MATERIA:
FARMACODEPENDENCIA Y ADICCIÓN
TRABAJO:
INVESTIGACIÓN
NOMBRE:
MARÍA FERNANDA VELÁZQUEZ MAGAÑA
GRADO:
7º CUATRIMESTRE
LICENCIATURA EN:
CIENCIAS CRIMINOLÓGICAS ADVERSARIALES
VILLAHERMOSA, TABASCO. NOVIEMBRE DEL 2021.
”LA DESPENALIZACIÓN DE LA MARIHUANA EN MÉXICO”.
Desde comienzos de 2021, y tras varios años de retrasos tras su
legalización en el Congreso, en México se reguló el uso, la venta y la distribución
de la marihuana medicinal, a la que ahora se suma este importante avance para el
consumo lúdico.
La despenalización de
la Suprema Corte de la
Justicia de la Nación e
México del uso recreativo de
la marihuana es un hecho
que se podría considerar de
suma importancia. Porque
este será el primer paso para
el país para comenzar a
regular y controlar el mercado
de dicha droga. Acto que otorgará a los ciudadanos mexicanos más seguridad
frente a problemas de violencia por venta ilegal de drogas relacionados con el
narcotráfico. Hablar sobre la legalización de las drogas y en especial de la
marihuana es una moda, ya sea por las opiniones que se han generado en tomo al
fracaso de la cruzada antidroga, porque ya algunos países la están legalizando o
porque al parecer la prohibición ya no resulta la vía más útil; pero el tema va
mucho más allá, estamos a tiempo para que la sociedad civil, los catedráticos,
políticos, y especialistas en la materia, pongan más atención con el fin de que se
analice y revise la prohibición actual y tal vez considerar que continuar con la
misma, ya no resulta lo más viable.
El uso de la marihuana, con fines placenteros, ha adquirido una
connotación delictiva por lo tanto condenable. La sociedad mexicana ha visto la
sustancia en forma ambivalente, por un lado, la elogia y por el otro la rechaza. Al
principio, la asoció con los avances de la ciencia, pero posteriormente con la
delincuencia. La Ley General de Salud permite la portación de hasta cinco gramos
de marihuana, sin embargo, su cultivo, producción y comercialización siguen
estando prohibidas, implicando una contradicción jurídica. Es por ello que en los
últimos años se ha debatido sobre la posibilidad de regularizar su comercio incluso
para fines recreativos.
ANTECEDENTES DE LA MARIHUANA EN MÉXICO.
Durante mucho tiempo se tuvo que la marihuana era mesoamericana, pero
realmente su origen es asiático. Esta planta ha recorrido todo el mundo y llegó a
México con la llegada de Cristóbal Colón, que la traía en sus embarcaciones en
cuerdas hechas de cáñamo. Fue Hernán Cortés quien importó diversas plantas de
Europa y Asia, incluyendo el cannabis sativa e indica con el fin de levantar la
economía de la Nueva España. A su vez, algunos comenzaron también a
consumir cannabis, anteriormente a la llegada de los invasores, la población local
ya tenía la cultura del consumo de plantas y raíces con efectos psicoactivos:
hongos, peyote, toloatzin (semilla de la virgen) y el picietl o yetl conocido como
nicotina rústica (tabaco).
Así que la llegada de esta nueva planta, el cannabis, fue bien recibida, y
pronto la comenzaron a usar tanto para fines recreativos y medicinales como para
rituales religiosos. Con el paso del tiempo, el uso medicinal del cannabis se fue
desarrollando cada vez más en México, pues en el siglo XVI ya se utilizaba para
tratar la gonorrea y para regular el ciclo menstrual, así como para paliar el dolor
muscular y de muelas.
En México se extendió su uso en la época de la Revolución principalmente
por los seguidores de Francisco Villa. Pero en 1916 Venustiano Carranza decretó
la ilegalidad de producción, comercio y consumo. En 2009 se reformó la Ley
General de Salud para no criminalizar a los usuarios de drogas, sin embargo, el
cultivo, la producción y la comercialización siguen estando prohibidas.
SINTOMATOLOGÍA AGUDA Y USO CRÓNICO.
Los efectos del cannabis sobre el sistema nervioso central consisten en un
estado de bienestar, sentimientos de relajación, alteraciones en la percepción del
tiempo y distancia, aumentos en las percepciones visuales, auditivas y gustativas.
Se pueden presentar cambios en la imagen corporal, desorientación, reacciones
de pánico y paranoia, además presentar un deterioro en la memoria y dificultades
de concentración. La intensidad de estos efectos está determinada no solamente
por la dosis de THC sino también por experiencias pasadas, las expectativas del
consumidor, el ambiente y las diferentes sensibilidades.
El consumo crónico e intenso de cannabis puede originar daños en la salud
física. En el sistema respiratorio, aumenta el riesgo de padecer bronquitis y
faringitis, así como síntomas de obstrucción respiratoria. En el sistema
cardiovascular, ocasiona cambios en la presión arterial. En cuanto al sistema
endócrino, inhibe las hormonas sexuales con mayor riesgo de impotencia, así
como irregularidades menstruales. Respecto al sistema inmunitario, aumenta la
posibilidad de invasión de microorganismos a los pulmones.
Se asocia con restricciones o retardo en el crecimiento fetal durante el
periodo medio y tardío del embarazo y con un menor peso en el nacimiento. El
THC atraviesa la barrera placentaria y se acumula en la leche materna. Hay
evidencia que indica que el consumo de marihuana durante la lactancia produce
problemas en el desarrollo motriz de los niños. Asimismo, existe relación entre el
consumo prenatal de marihuana con el funcionamiento cognitivo, los estados de
ánimo, la atención y el consumo de sustancias en la infancia que repercuten en el
rendimiento académico.
Otro problema relacionado con el uso crónico de la mariguana es el
Síndrome A-motivacional consistente en una conducta que se caracteriza por la
pérdida de las motivaciones convencionales. Algunos de los síntomas son:
a) pérdida del interés general y apatía;
b) fatiga, pasividad y aburrimiento;
c) decremento del funcionamiento;
d) deficiencias de concentración;
e) deficiencias de la coordinación y,
f) pérdida de la preocupación por la apariencia.
Se han reportado de forma sistemática casos de episodios psicóticos
agudos en individuos sanos que consumen marihuana. En adolescentes, el uso de
cannabis sativa se asocia con un incremento de dos a tres veces en la
probabilidad de desarrollar esquizofrenia. Se estima que una de cada diez
personas que consumen marihuana experimenta eventualmente síntomas
psicóticos como oír voces, convencimiento de que alguien les quiere hacer daño o
de que son perseguidos.
USOS TERAPÉUTICOS DE LA MARIHUANA.
Un campo sumamente activo de investigación relacionado con los
cannabinoides tiene que ver con su uso potencial en la medicina. El hecho de que
hoy se discuta seriamente en varios países la legalización de la marihuana para
aliviar una gran variedad de síntomas de diversas enfermedades, constituye un
aliciente para que diversas compañías farmacéuticas dediquen un esfuerzo a la
búsqueda de derivados activos para su uso clínico.
La idea detrás de los estudios que pretenden desarrollar nuevos fármacos,
es disociar los diversos efectos adversos de la molécula original. Por ejemplo,
resultaría atractivo obtener un fármaco que mantenga el poder antiemético de la
marihuana sin producir efectos de tipo psicológico, o lograr un derivado
susceptible de consumo oral ya que, en individuos sin experiencia previa en su
uso, y sin experiencia en fumar, la marihuana en cuanto a sus efectos terapéuticos
resultaría inútil, además del daño pulmonar secundario al hecho de fumar.
Como resultado de estas investigaciones, se tienen ya algunos derivados
químicos sintéticos de los cannabinoides que además constituyen —para bien o
para mal— una fuente potencial de compuestos de uso recreativo. Por el
momento, las aplicaciones clínicas prometedoras son el alivio de náuseas y la
estimulación del apetito. Con relación al efecto inmunosupresor, se ha propuesto
que los cannabinoides son una alternativa terapéutica en los pacientes con
enfermedad de Alzheimer. Recientemente, se ha reportado que análogos
sintéticos de los cannabinoides reducen la inflamación cerebral y previenen el
deterioro mental de los pacientes. Por lo que hace al glaucoma, la literatura
documenta que la mariguana puede disminuir la presión ocular en aquellos
pacientes con ojos hipertensos. Actualmente, no existe un medicamento de
prueba para ayudar a los pacientes en las fases progresivas de la enfermedad.
EL CASO PARTICULAR DEL USO DE LA MARIHUANA EN MÉXICO.
En cuanto a la prevalencia del uso de la marihuana, México se encuentra
entre los consumidores menores en relación con los países europeos y de
América Latina, a pesar de la percepción mundial de la violencia que prevalece en
el país producto de las drogas. Esta violencia está más relacionada con el crimen
organizado y el narcotráfico que con el consumo, ya que la disponibilidad, la
producción y circulación de drogas en México es mucho mayor que los usuarios
de drogas ilegales. Según la Encuesta Nacional contra Adicciones (ENA) de 2011,
la marihuana sigue siendo la droga de mayor consumo, representando 80% del
consumo ilegal de drogas.
En México está prohibida la producción, distribución, venta y cultivo de la
mariguana, (Arts. 235 y 237 Ley General de Salud). En 2009 se reformó la Ley
General de Salud donde se establece que no se ejercitará acción penal contra un
consumidor o farmacodependiente que porte hasta 5 gramos de marihuana
siempre y cuando sea para su consumo personal (Arts. 478 y 479) señalándose
que el consumidor que posee más de cinco gramos de marihuana, pero menos de
mil veces esa cantidad, será considerado responsable del delito de
narcomenudeo. Si excede las mil veces entonces será considerado responsable
por delito de narcotráfico. En esta reforma a la Ley General de Salud se estableció
un periodo de tres años —que se cumplió el 21 de agosto de 2012— para que las
entidades federativas comenzaran a investigar y sancionar el narcomenudeo (Art.
Primero Transitorio), lo que antes era de competencia federal (Art. 474).
Asimismo, autoriza a las policías locales y federales para que compren sustancias
ilícitas con la finalidad de detener a los traficantes. La nueva ley representa
avances significativos en asuntos clave como el reconocimiento y la diferenciación
entre usuario, farmacodependiente y traficante (Art. 192-bis), lo que permite
vislumbrar un desarrollo de derechos del consumidor.
Hay que resaltar que tal y como están redactados los artículos de la Ley
General de Salud, el consumo de marihuana —así como de otras sustancias—
está permitido sin importar si dicho consumo es por razones terapéuticas o
recreativas siempre que no exceda las cantidades establecidas en el mismo
cuerpo normativo.
ARGUMENTOS A FAVOR.
Muchos serían los beneficios si se aprobará una ley de regulación para el
comercio de la marihuana. Tendría un efecto favorable en la economía del país,
reduciría la capacidad de producción, corrupción y violencia del crimen
organizado. Gran cantidad de recursos públicos dedicados actualmente a la
persecución de organizaciones delictivas serían destinadas a la educación y a los
servicios de salud.
La legalización permitirá, además, la posibilidad de grabar con impuestos
etiquetados a productores, vendedores y consumidores, lo que no sólo es una vía
de control de operaciones de compra-venta y de obtención de recursos, sino
también una opción para incluir en la formalidad económica a este dinámico sector
y detener los desequilibrios económicos que produce la salida de dinero limpio del
producto interno bruto.
Casi todas las drogas están legalizadas en México, quizá la droga más
antigua y de uso más cotidiano sea el café. Cuando la cafeína se ingiere con
azúcar en las llamadas bebidas de cola, su efecto adictivo y excitante se potencia;
sin embargo, su ingestión se promociona habitualmente en los medios de
comunicación, aunque su abuso propicia diabetes. Asimismo, el tabaco y el
alcohol causan miles de muertos al año en hospitales y accidentes, no obstante,
se promocionan y se venden en medio de festiva aceptación social.
En los argumentos prohibicionistas el consumidor está ausente de la
definición jurídica, por tal razón se convierte en un sujeto vulnerable ante un
mercado en el que carece de garantías y de derechos dentro de una legislación
que lo considera un objeto de persecución antes que un sujeto de políticas de
salud, educación, prevención e información, y que limita, en el caso de los adultos,
el ejercicio de sus derechos más elementales.
ARGUMENTOS EN CONTRA.
Las razones sociales, jurídicas y de salud por las que se prohíbe la
marihuana son diversas, algunas que la sociedad toma muy en cuenta son: evitar
que terceros sufran los estragos de inhalar el humo que provoca fumar mariguana,
evitar que aumente la demanda de cannabis sativa, evitar problemas de salud
pública, preservar la moral, evitar mayor agresividad en los consumidores, limitar
la existencia de sectores sociales propensos a consumirla, reducir el índice de
criminalidad social y de crimen organizado, facilitar la venta de fármacos con
efectos similares a la marihuana, evitar muertes o enfermedades mentales
producidas por el consumo de la marihuana, evitar enfermedades mentales.
Por otro lado, el análisis médico considera a la adicción como un patrón
desadaptativo de consumo de sustancias psicoactivas que conlleva a un deterioro
clínicamente significativo que se caracteriza por alguno de los siguientes criterios:
intolerancia, dependencia física, consumo de la sustancia en cantidades mayores
o durante tiempos más largos de los que inicialmente se pretendían, deseo
persistente y esfuerzos infructuosos por controlar o interrumpir el consumo,
empleo del tiempo cada vez mayor en las actividades relacionadas con el
consumo y la obtención de la sustancia, así como a la recuperación de sus
efectos. Reducción importante de actividades familiares, laborales y/o recreativas,
así como la continuación del consumo de la sustancia a pesar de tener conciencia
del daño que ocasiona.
“LA RELACIÓN ENTRE CRIMINOLOGÍA Y
FARMACODEPENDENCIA”.
La drogodependencia o farmacodependencia, conocida mayormente como
drogadicción es un fenómeno recurrente en algunos segmentos de la población,
cabe destacar que según sea el país es distinto el grado en que sus habitantes
sean consumidores.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la farmacodependencia
como: “Es un estado psíquico y a veces también físico producido por la interacción
entre un organismo vivo y un fármaco, caracterizado por comportamientos o
reacciones que incluyen el uso compulsivo de la sustancia, continuo o periódico,
para provocar sus efectos psíquicos y a veces para evitar el malestar determinado
por su ausencia”.
El uso de sustancias tóxicas en estos tiempos se ha convertido en un
problema mundial, tanto que se han adquirido implicaciones económicas, sociales
y delictivas. Muchas veces la situación psicopatológica es anterior al consumo de
sustancias, pero otras y aún más comunes, el trastorno se desencadena debido a
la dependencia de cualquier sustancia, siendo un fenómeno socioeconómico y
cultural en el que intervienen diversos factores, internos y/o externos, que
conllevan repercusiones legales y morales. Se puede observar una conducta
parasocial en la misma acción de consumir sustancias ilegales que atentan contra
la salud individual y colectiva. Dicha actividad, por su naturaleza implica una
conducta delictiva.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha autorizado informes que
sostienen que la dependencia de sustancias tiene tanto de trastorno cerebral
como de cualquier otro trastorno psiquiátrico, así como también afectando
regiones cerebrales relacionadas con la motivación y las emociones.
DAÑOS QUE OCASIONAN LAS DROGAS.
Entre los principales criterios para determinar los problemas de salud,
producto del consumo de drogas, son la mortalidad entre los usuarios comparada
con la mortalidad general y la morbilidad (prevalencia de la adicción) entre los
usuarios contrastada con las enfermedades que padece la población en general.
En ambos casos influyen factores muy diversos acreditables a la droga, al
consumidor y al medio ambiente. En cuanto a los daños específicos por las
distintas sustancias referiremos algunos en especial.
PSICOFÁRMACOS Y CRIMINOLOGÍA.
El uso o el abuso con
fines no terapéuticos de ciertos
medicamentos se está
convirtiendo en una
preocupación seria de distintos
sistemas de salud pública. Así,
el consumo de ciertos fármacos,
como los opiáceos, los
depresores o estimulantes del
SNC, según patrones similares a los de las drogas de abuso, está aumentando
notablemente en los últimos años. A título de ejemplo, en 1999 cerca de 4 millones
de americanos habían confirmado el consumo de medicamentos de prescripción
con fines no terapéuticos. Otro claro ejemplo viene dado por el consumo de
agentes hipnosedantes. En España, estas sustancias psicoactivas deben ser
consumidas únicamente bajo un estricto control médico; sin embargo, el uso y
abuso de estos fármacos, utilizados sin prescripción médica, está cada vez más
extendido y cobra una especial importancia.
Desde la perspectiva histórica, el empleo de los psicofármacos como
drogas de abuso se inició a principios del siglo XX, tras la comercialización de los
barbitúricos como agentes hipnóticos. Desde entonces, este fenómeno no ha
parado de crecer, involucrando cada vez a más medicamentos psicotrópicos
(anfetaminas, benzodiazepinas, etc.). Con el fin de controlar el desvío de agentes
terapéuticos de carácter psicotrópico hacia el mercado clandestino de las
sustancias de abuso.
Los psicofármacos también se han relacionado con otros tipos de hechos
delictivos, como la siniestralidad en accidentes de tráfico inducida por fármacos
hipnóticos, los cuadros de agresividad paradójica ocasionados por algunas
benzodiazepinas, los actos de suicidio en los que se han visto involucrados ciertos
psicofármacos, o los casos de dopaje en actividades deportivas.
FACTORES CAUSALES.
El fenómeno de la farmacodependencia es provocado por la interacción de
diversos factores causales que pueden ser de origen individual, familiar y social.
Los factores individuales se refieren a las características de la persona, es decir,
son la expresión de su personalidad: están conformados por la historia personal
de cada individuo, esto es, las experiencias vividas y el equipo biológico heredado,
lo cual viene a constituirse como la base de la conducta particular que nos
diferencia de los demás y que hace que la persona sea más o menos vulnerable
hacia el consumo de drogas.
FACTORES INDIVIDUALES.
- Presión social (influencia).
- Necesidad de conocer (curiosidad).
- Ignorancia y falsas creencias.
- Desorientación.
- Temores y dificultades para establecer relaciones interpersonales.
- Conflicto con las figuras de autoridad.
- Pobre autoestima.
- Dificultad para expresar emociones.
- Falta de habilidad para resolver problemas.
- Crisis de desarrollo y crecimiento.
- Baja tolerancia a la frustración.
- Deseo de cambio o independencia.
- Limitaciones físicas y enfermedades crónicas.
- Confusión de valores.
FACTORES FAMILIARES.
Algunos de los factores familiares más comunes son:
- Desintegración familiar.
- Deficiente o inadecuada comunicación.
- Ausencia de manifestaciones afectivas.
- Conflictos y desacuerdos de la pareja.
- Figuras paternas ambivalente.
- Dificultad para aceptar los cambios de comportamiento de los hijos debido a su
crecimiento y desarrollo.
- Maltrato y ejemplos inadecuados a los hijos.
- Falta de convivencia.
FACTORES SOCIALES.
Algunas de las mayormente señaladas son:
- Problemas económicos y extrema pobreza.
- Desempleo e insuficientes opciones para la capacitación laboral.
- Insuficientes alternativas para la recreación y la práctica deportiva.
- Modas y penetración de estilos de vida a través de los medios masivos de
comunicación.
- Disponibilidad de drogas, inseguridad y corrupción.
- Migración y marginación.
- Falta de servicios públicos asistenciales.
- Insuficientes e inadecuadas opciones educativas.
- Negación e intolerancia de la comunidad hacia el problema.
- Información inadecuada sobre el problema.
SÍNTESIS CRIMINOLÓGICA.
El criminólogo para poder interpretar debe de buscar la síntesis, por
ejemplo, si lo que se necesita es estudiar la conducta antisocial de manera
general, se estaría hablando de estudiar la criminalidad y ya, sin embargo, la tarea
de un criminólogo es profundizar en la investigación buscando factores
criminógenos que podrían relacionarse con la conducta antisocial y de esta
manera dar una explicación más acertada.
Es por eso que la síntesis criminológica se entiende desde el momento en
el que se sabe que la Criminología es una ciencia que se forma y relaciona con
diversos componentes y para poder llegar a explicar de manera específica y
coherente una conducta antisocial se deben descomponer cada uno de ellos y
posteriormente llegar a una conclusión. Dicho autor establece que la Criminología
cuenta con varios componentes como anteriormente se menciona, algunos de
ellos y los principales son los siguientes:
1) Antropología Criminológica.
2) Biología Criminológica.
3) Psicología Criminológica.
4) Sociología Criminológica.
5) Criminalística.
6) Victimología.
7) Penología.
El consumo de sustancias químicas con efectos psicotrópicos ha sido una
constante histórica del ser humano y de su desarrollo cultural. La alteración de la
percepción de la realidad, estrategia en la que el recurso a las sustancias
psicotrópicas ha sido fundamental, constituye un intento del hombre para tratar de
conocer y explicar el funcionamiento de su entorno natural, bien mediante rituales
chamánicos, donde la figura del «sanador» solía ser importante, o adivinatorios y
festivos, que eran controlados por los hombres del círculo del poder de la tribu,
comunidad o pueblo en cuestión. De esta forma, el consumo de sustancias
psicotrópicas entronca con la vertiente antropológica de la cultura humana, y ha
ido parejo al desarrollo evolutivo de las distintas civilizaciones.
“LA RELACIÓN ENTRE EL CRIMEN Y LA
FARMACODEPENDENCIA”.
Hay una estrecha relación entre el uso de alcohol/drogas y la delincuencia,
pero esta relación es compleja. El consumo de drogas no conduce
inexorablemente a conductas delictivas, como robos, asaltos o violaciones, ni
siquiera entre las personas que las consumen regularmente o que han
desarrollado una adicción. Sin embargo, hay algunas personas en que el exceso
de alcohol/drogas está relacionado directamente con la delincuencia. Son muchos
los factores que pueden dar cuenta de este fenómeno: pobreza, trastornos de
personalidad, factores culturales y sociales, amigos consumidores o contacto con
la prisión. Estos aspectos sirven para comprender el riesgo de delincuencia y de
drogodependencia. La mayoría de los adictos son responsables penalmente de las
conductas delictivas cometidas relacionadas con la adicción, pero la adicción
puede en algunos casos socavar la libertad de la persona para controlar su
conducta.
El desenvolvimiento social que refleja la historia de la humanidad se ha
encontrado un negativo desarrollo en las actividades que se han llevado adelante
por el uso de las drogas; la experiencia nos indica como este problema
paulatinamente se ha observado más en las últimas décadas.
EL PROBLEMA SOCIAL.
En el desenvolvimiento social que refleja la historia de la humanidad, se ha
encontrado un negativo desarrollo en las actividades que se han llevado adelante
por el uso de las drogas; la experiencia nos indica como este problema
paulatinamente se ha observado cada vez más en las últimas décadas.
La delincuencia ha tenido una evolución cada vez mayor y esto repercute
en forma muy alarmante en el problema relativo al uso de las drogas. El problema
de la drogadicción socialmente se constituye como una de las bases donde llega a
un grado muy superior a la actividad delictiva. Los efectos de la drogadicción son
deprimentes, debido a las consecuencias que sufre el farmacodependiente, como
el embrutecimiento y la degeneración depresiva.
Este grave problema de la farmacodependencia que azota como una llaga
incurable o un cáncer que aumenta continuamente, a toda la humanidad, ha sido
contemplado sobre todo en las últimas décadas en forma cada vez mas
acrecentada, y se han desprendido de ellos algunas condiciones específicamente
importantes.
Para poder analizar el grave problema de la farmacodependencia, es
precios indagar situaciones importantes que resultan ser cómo se ha desarrollado
socialmente, cuáles son las causas y cuáles son los efectos de la
farmacodependencia y ver la posible solución a la prevención de este grave
problema, así estamos estableciendo el remoto histórico del uso de las drogas que
muy a menudo se empleaba en actividades históricamente distintas a la
actualidad; no en vano Orellana, nos dice: “En la actualidad las drogas más
comunes, que representa un grave riesgo a la salud al lado de las bebidas
alcohólicas, son la marihuana, la heroína y la cocaína. Un fenómeno alarmante se
ha venido presentando, un incremento constante cada vez más acelerado del
consumo de estas drogas, pasa a la cifra de las sanciones penales y de la repulsa
social”.
La problemática de la farmacodependencia da lugar a extender una
temática de mucho mayores dimensiones, por ende, en materias especializadas,
el estudiante de Criminología podrá analizar determinantemente este grave
problema.
LA PROBLEMÁTICA DELICTIVA.
La condición que campea en el primer apartado todavía es de orden
negativo, subsiste el desarrollo de la farmacodependencia por muchas
condiciones. Pero una de ellas la encontramos precisamente en el renglón de
orden económico, pues sabido es que detrás de la compleja entretela que trafica
con los estimulantes, se mueven grandes cantidades de dinero y esto hace
presupuestar como todo el movimiento en torno a este problema semeja a un
pulpo con grandes contactor internacionales, por donde se desplazan grandes
cantidades de dinero para la solución de los problemas en que pueda caer el que
viva de la ilícita actividad de la farmacodependencia.
El segundo problema de la farmacodependencia contemplado a través del
delito, es como surgen actividades delictivas de sujetos bajo los efectos de los
estimulantes; en la exploración de los datos personales se encuentran en los
síntomas que nos determinan la honda raíz de los fenómenos de la drogadicción.
Establecemos que México se ha transformado en un país en donde se
trafica con la droga aparte de consumirse, por ello el grave problema de la
farmacodependencia nos lleva a
contemplar la absoluta necesidad de un
efectivo tratamiento, que establezca una
prevención en mérito a la condición
humana de entender el grave problema que
representa la degeneración de la raza.
ACTIVIDADES CRIMINALES.
El sujeto bajo los efectos de la droga, pierde noción, según se ha
establecido, de su existencia en el mundo y cree, como los mismos subjetos lo
aserveran, que entran en otro mundo donde todo le es fácil, esto hace
presupuestar que la idea del crimen se puede llevar adelante más eficazmente,
por eso se han encontrado casos de sujetos que han cometido actividades
delictivas sexuales en menores, que cuando en la prisión están ya desintoxicados,
creen inexplicable su conducta socialmente reprochable; otros sujetos más buscan
los estimulantes que pueden fácilmente obtener para lograr llevar adelante una
acto delictivo; presupuesta condiciones que establezcan en forma determinante, la
subsistencia del crimen originado por el uso de estupefacientes o psicotrópicos.
La actividad delictiva se manifiesta aún mas no solo por el uso de las
drogas, sino por lo que se conoce como el síndrome de abstinencia, pues, así
como la droga en su uso le produce actividades convulsivas, cuando se abusa
excesivamente, también la dependencia establece la posibilidad de que la
abstinencia le produzca tales signos en posibles actividades de orden delictivo.
Un factor determinante y a la vez humano, es establecer la problemática
relacionada con la prevención, esto ha sido tratado en infinidad de ocasiones.
Rodríguez Manzanera nos dice que debe de refrenarse la creencia de que las
drogas hacen daño, que hay que hacer ver a los jóvenes, que la droga les puede
causar incapacidades, que no es un auxilio y que no acrecenta las funciones
psíquicas ni auxiliar en las depresiones.
A pesar de las circunstancias establecidas, creemos que lo podemos
contemplar con nuestra experiencia, todo joven que cae en las garras del vicio se
transforma en un sujeto con todas las posibilidades de una conducta negativa,
mas aún, aparte de ser un ser despreciado socialmente, entra en una etapa
degenerativa que fundamentalmente conmueve en forma humana a atenderlo y
comprenderlo, practicar actividades humanas, tratar de prever la
farmacodependencia, todos estamos en ello, nos compete a todos actuar.
La preocupación por el grave problema de la criminalidad producida por los
sujetos intoxicados, y cuya conducta es originada por la farmacodependencia, fue
contemplada y pretende establecer más que la reacción estatal en relación con el
crimen, una condición mas humana que determine que el actuar del Estado está
justificado, en una condición que pueda delimitarse como mas justa y humana en
medida, a una autentica prevención a la condición delincuencial a que nos hemos
referido.
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