LOS ADIOSES; JUAN CARLOS ONETTI
I. SINOPSIS DE LA NOVELA
La historia de un enfermo de tuberculosis, un famoso exjugador de basquetbol, que llega a
una ciudad de la montaña, donde irá al hospital a curarse, mientras mantiene dos relaciones
con mujeres distintas: una escribe en máquina, la otra a mano. Las cartas llegan a una
tienda regentada por un hombre que intentó reconstruir la realidad del paciente a través de
conjeturas propias y ajenas.
El dueño de la narración es el filtro inicial, el ángulo desde el que comienzan a construirse
las imágenes del "hombre", el enfermo de tuberculosis y el extraño; una historia que
mantiene siempre toda la subjetividad del narrador, sus deseos, su imaginación y sus
conjeturas se liberan en la recepción.
La novela "Los Adioses" de Juan Carlos Onetti es contada por un personaje de la historia.
En otras palabras, se comunica a los lectores a través de testigos. Este es descrito como un
ex tendero, observador e investigador de tuberculosis que vive en el pueblo desde hace más
de 15 años y lo observa todo desde su tienda, detrás de su mostrador.
Este, el contador, aunque parece ser una barrera para el mundo exterior, de hecho, observa
todo desde allí, esa es su forma de comunicarse con el mundo. Un ejemplo evidente es el
momento en el que se conoce la relación entre un hombre y las dos mujeres que le enviaron
cartas. En ese momento, descubrimos que a los lectores también nos engañaban las
conjeturas del protagonista, y estas conjeturas fueron optimizadas por la enfermera y la
criada del hotel donde se hospedaba el hombre.
Esta novela fue desarrollada a través del testimonio del almacenero, y quedó fascinado por
la historia de este exjugador de baloncesto. Pero esta observación no se limita al alcance del
almacén, sino que el narrador recopila datos de los comentarios de los aldeanos. Por lo
tanto, se forma a partir de un grupo de conjeturas y posibilidades no probadas, y el lector lo
considera verdadero al establecer una conexión creíble con el narrador.
Un ejemplo obvio tomado de la novela es:
“El doctor Gunz le había prohibido las caminatas; pero solamente usaba el
ómnibus para volver al hotel cuando llevaba en el bolsillo uno de los sobres
escrito a máquina. Y no por la urgencia de leer la carta, sino por la
necesidad de encerrarse en su habitación, tirado en la cama con los ojos
enceguecidos en el techo, o yendo y viniendo de la ventana a la puerta...”.
El narrador puede imaginar lo que está sucediendo, pero no puede percibirlo directamente.
Es el propio narrador imaginando al protagonista. Un ejemplo obvio citado en la novela es:
“Yo lo imaginaba solitario y perezoso, mirando la iglesia como miraba las
sierras, desde el almacén, sin aceptarle un significado, casi para
eliminarlos, empeñado en deformar piedras y columnas, la escalinata
oscurecida”
Se puede decir que el narrador tiene una "perspectiva externa". En otras palabras, el
narrador sabe menos que cualquiera de sus roles. Solo nos describe lo que ve u oye, pero no
tiene conciencia de lo real que está pasando.
El final de Los adioses plantea con toda claridad el fracaso de la interpretación de esta
comunidad que se construye a partir del punto de vista del almacenero y que culmina en la
figuración del lector como cómplice de la perspectiva desde la cual se narra la novela.
La derrota del rumor, los chismes y la especulación, es expresada en el momento en el que
el almacenero adquiere conciencia de esa subjetividad narrada, que termina por
atormentarlo y que lo orilla a imaginar la posible divulgación de la “equivocación” de la
comunidad, su propia equivocación y la del lector, una interpretación prejuiciada del
supuesto triángulo amoroso del ex basquetbolista con las dos mujeres:
Pensé hacer unas cuantas cosas, trepar hasta el hotel, y contarlo a todo el mundo,
burlarme de la gente de allá arriba como si yo hubiera sabido de siempre y me
hubiera bastado mirar la mejilla, o los ojos de la muchacha en la fiesta de fin de
año –y ni siquiera eso, los guantes, la valija, su quietud– para no compartir la
equivocación de los demás, para no ayudar con mi deseo, inconsciente, a la derrota
y al agobio de la mujer que no los merecía.
Toda interpretación está destinada a la equivocación, al fracaso; el triste fracaso que se
expresa en las voces que desde su propia subjetividad participan también en la incansable e
inaprensible voz de su comunidad; un nosotros fragmentado, magnífica amalgama de voces
escurridizas e inadvertidamente soberbias, sinceras y terribles a un mismo tiempo; un
nosotros a través del cual se enuncian los prejuicios y el esplendor de esa comunidad ya
rota por la modernizaciones y por la imposibilidad política y cultural de estar
armoniosamente juntos.
II. PERSONAJES
El enfermo de Tuberculosis ex jugador de basquetbol.
El almacenero, el personaje que dice, es un personaje-testigo; almacenador de
comestibles, palabras y miradas, el almacenero es el filtro a través del cual las
historias llegan hasta el lector.
El enfermo, el personaje que no dice, o el que dice lo que el narrador-almacenero
dice que dice.
Las dos mujeres que le escribían las cartas.
III. CRITICA
Con Los adioses nos entrega Onetti otro capítulo de su Incertidumbre; de su asombro, como
criatura, de lo falaz de la existencia, de esa pluralidad e indiferencia de soluciones vanas
que nos ofrece.
Con Los adioses ocurre al fin lo de siempre con cualquiera de las novelas o los cuentos de
Juan Carlos Onetti -qué fácil hablar indistintamente en esta ocasión-: la tranquilidad
desaparece, leer se torna un ejercicio diferente. Las conductas frías de sus personajes, los
escenarios que pisan, o simplemente intuyen, la prosa que esto nos acerca, produce el
mismo desasosiego que el placer furtivo, la emboscada feliz. (El pais, 1978)
Para Rodríguez Monegal, Los adioses "es una historia de amor y no de sexo". Esta
interpretación fue compartida por el crítico norteamericano James East Irby, quien califico
a Los adioses de "doble historia de amor". Tesis que figuro en forma de fajín alrededor de
la primera edición, pero que no convenció a Hugo Verani, para quien la novela está
construida alrededor de una "obsesiva enajenación: la vida del héroe - dice Verani- se
apoya en algo efímero, la juventud y la salud física, y la perdida de estas es la esencia de la
tragedia". (Entorno a los adioses, 1968)
IV. OPINION PERSONAL
Me parece una novela muy interesante en su narrativa ya que está narrada por un personaje
que pertenece a la historia y lo que vamos leyendo es lo que el supone pasa con las
personas es así que nos adentra a un mundo del que no sabemos nada, son simplemente
rumores, chismes y conjeturas que él hace.
Jenny Dayana Salazar Ruano