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4 Oratoria-José Dávalos

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Sélo son hombre o mujer, verdadera- Prem ce eto R Coe) eee ee steed ee ea eee ced clisico: el ejercicio del arte de la oratoria. Doe ou MEM NER CR an Sen) OR em rosa y firme, dispuesta siempre a la ac- cién constructiva, Roe dee cea nN Re oR eT Soe imac ea cent eR aes east necesidades del aprendizaje oratorio a dos fundamentales: Stee en rete ek oes Pere ae en Rect emer meet ton sus trabajos, y practicar de continuo la expresién de ecm ee Rea see ene mete ea el nteamiento que hace de la relacién entre el bien decir SRC en meter mean Matec ccterer Mrs c to iata. Y dado que sélo puede bien actuar el que es bueno, Pees ee aon R on wm CMU me Tir ue eee eaten cere cc Mer uu gados a desarrollar una serie de virtudes innatas pero no realizadas, y cuya expresién armoniosa les sera preciso conquistar. Deer Mes tected ce Pe Re een een Rots ird afirmando dentro de si mismo dichas cualidades, hasta a es ee aCe nN Pier asec euet cs ecto SS 4 2 < Py ° JOSE DAVALOS ORATORIA PROLOGO RUBEN BONIFAZ NUNO EDITORIAL PORRUA 7 Reverie seo JOSE DAVALOS ORATORIA PROLOGO RUBEN BONIFAZ NUNO SEGUNDA EDICION EDITORIAL PORRUA ‘AV, REPUBLICA ARGENTINA, 15 MEXICO, 2011 Porria, 2010, Derechos reservados, © 2011, por ‘José Divatos Las caracteristicas de esta ediciéu son propiedad de EDITORIAL PORRUA, S.A. de C.V. — 8 Av. Repiiblica Argentina, 15, 06020 México, D.F. Queda hecho el depésito que marca la ley ISBN 978-607-09-0399-1 IMpRESO EN MEXICO A Ema, mi compatiera eterna Mis hijos: ‘Ma. Mercedes, Ma. Susana Emma Patricia José A Héctor Fis-Zamudio Jorge Carpizo Diego Valadés Mozart Victor Russomano Ruperto Patio Manffer César Esquinca Munoa PROLOGO Sélo es hombre verdaderamente aquel que al minio y el conocimiento de si mismo. En este libro se pro- pone, para lograr ese fin, un medio clisico: el ejercicio del arte de la oratoria. En efecto, a Jo largo de sus paginas se va conformando una imagen humana poderosa y firme, dispuesta siempre a la accién constructiva. "Acaso por considerar instil la exposicién de intrincadas normas retéricas, el libro prescinde de ellas y, como lo hace Cicerén, reduce las necesidades del aprendizaje oratorio a dos fundamentales: comprender a fondo a los grandes orado- res de todos los tiempos, por medio de un estudio minucioso y asiduo de sus trabajos, y practicar de continuo la expresion de la palabra hablada. Practicarla a solas; practicarla en com- pafifa; frente a grupos grandes o pequetios; practicarla con Tanta insistencia durante la vigilia, que esa prictica se pro Tongue hasta aduefiarse del estado de sueiio. ero el valor del libro se encuentra principalmente en hhace de la relacién entre el buen decir y el actuar como su consecuencia necesaria e inme- diata. Y dado que solo puede bien actuar el que es bueno, se exige previamente que el hombre adquiera esa virtud aprendiendo a decir bien. Para eso, estard obligado a desarrollar una serie de vir- tudes innatas pero no realizadas, y cuya expresion armo- niosa le seré preciso conquistar. Si tales virtudes parecen no habré que buscarlas haciendo como si fueran ya manifiestas; asi, si alguien es timido, habra de mostrarse valeroso; si es inseguro, tendra que presentarse como si fuera sereno y confiado; si vacila su certidumbre en la jus- apariencia de esa vacilacién y ofre- ‘para convencer a los demas, la de una plena convic- cién de que lo justo debe sefiorear el mundo. 1 xv PROLOGO De este modo, mediante el esfuerzo creciente por presen- tarse como valiente, sereno, confiado, justiciero, el orador ira afirmando dentro de sf mismo dichas cualidades, hasta llegar a poseerlas profunda y conscientemente y convertirse, por ‘iktimo, en hombre digno de llevar ese nombre. Esa es la noble leccién que se desprende del contenido de este libro, y que lo hace asumir su cardcter de consis- tente humanismo. Rubén Bont: NuXo INTRODUCCION Las palabras no han fracasado ni fracasaran nunca. Han fracasado y fracasaran siempre los que ignoran su alcance, su significaci6n y su estrategia Las palabras son vanguardia imprescindible de toda accién y de toda transformacién que tienda a romper mol- des envejecidos y trastos inservibles para la vida de hoy. Toda accion de alcances colectivos, que vaya a transfor- Imas, hombres y estructuras, busca el conta- gio y la polarizacién de voluntades; y, primero es palabra o nunca sera nada. Hablar bien en ptiblico no es un don que la naturaleza conceda a un ntimero limitado de escogidos. Es como rea- lizar cualquier owra actividad en nuestras vidas; todos po- demos desarrollar nuestras dotes, nuestras cualidades in- natas, latentes, con tal de que tengamos verdaderos deseos de hablar a la gent La palabra hablada tiene su mas alta expresion en la oratoria, que es el arte de transmitir ideas por medio de la palabra, para contribuir al desarrollo de la sociedad y ala realizacion plena del hombre. XVII Cariruto I IMPORTANCIA DE HABLAR EN PUBLICO. La palabra es vanguardia de toda acci6n. Las grandes ac- Giones, las que transforman de raiz, espiritus, hombres y estructuras, son suma de muchas voluntades hilvanac por la palabra. La oratoria es el arte de transmitir ideas por medio de ja palabra. Ideas de denuncia, ideas de transformaci6n, ideas de conviccién, ideas de compromiso, ideas de espe- ranza, Ideas que son espejo del alma de! orador. Por lo general juzgamos a las personas por su aparien- personal y por la forma en que se expresan. Impactan Ja recia presencia y la transparente elocuencia. El rio im- presiona por la fuerza con que rompe las pefias y por el canto de cascabeles con el que baja de la montatia Debemos pensar en la satisfacci6n, en el placer y en los beneficios que nos brindara el ejercicio de esta nueva ca- pacidad. Hay un encanto magico en este arte; plantarse frente a un auditorio y que ese auditorio ponga atencién a Jo que decimos. La confianza que nos dara en nosotros mismos, poder hablar y convencer a la gente. ‘Transmitir ideas por medio de la palabra no es ejerci- cio vano ni vacio pasatiempo; es un quehacer trascenden- te, un excelente medio de contribuir al desarrollo progre- sivo de la sociedad, al fortalecimiento de la comunidad y a la realizacién plena del hombre. Hablar en publico ciertamente es un privilegio, pero también es un compromiso. La capacidad del orador de levantar y encauzar voluntades, lo convierte en Ifder, en guia, Esta es la proyeccién de la oratoria: esta es la respon- sabilidad social del orador. Vivimos en una sociedad en la que faltan lideres. Todos podemos desa cualidades innatas, latentes, de hacerlo. lar nuestras dotes, nuestras tenemos verdadero deseo 4 JOSE DAVALOS Aprovechar las cualidades naturales y desarrollar con perseverancia las potencialidades que poseemos en cier- nes, en proceso de formacién; es el eterno proceso del hombre, por acabarse de hacer del cuerpo y del alma. Hemos de poner mucho cuidado en el cultivo de estas cualidades; la elocuencia es un don hermoso y fragil como el cristal; su peor enemigo es la ociosidad. El orador nace y también se hace. Hablar bien en pi- blico es un don que esté al alcance de cualquier ser huma- no, Las cualidades basicas para ser orador son las siguien- tes: a) no estar privado del habla, no ser mudo, b) tener sentido comin, que es el mejor repartido del mundo, c) hablar con propiedad el idioma, d) querer ser orador; una vehuntad tycbraatable fara caer todos lw Gostacalon, y €) respaldar lo que se dice con lo que se hace. Ante la falta de seguridad en nosotros, no pensemos que el nuestro es un caso anormal, patol6gico. El temor nace de la falta de experiencia, que sélo se adquiere su- mando vivencias felices y superando fracasos. Cicerén dijo, hace dos mil aiios, que todo discurso pi- blico de verdadero mérito se caracteriza por la nerviosi- dad. Qué podemos sentir y decir nosotros. Frente al auditorio procedamos con confianza; al prin- cipio la serenidad puede ser aparente, luego ser real. Re- cordemos cuando éramos nifios cémo venciamos el miedo si tenfamos que cruzar un espacio obscuro. E] orador ha de dominar la accién y el sentimiento. La accién esta bajo el imperio directo de la voluntad, indirec- tamente regularemos el sentimiento. Hay que preparar de antemano lo que se va a decir; no podemos estar tranquilos si no sabemos lo que vamos a ‘exponer. El dominio del tema imprime autoridad a las pa- labras. Cuando disertamos sobre algo vivido, sobre algo que proviene de lo ms profundo del espirta, cuando el liscurso es la carne y los huesos del orador, no puede ha- ber fracaso. Cuando tengamos algo importante que decir, pongé- monos de pie; digamoslo enseguida, con valor, con preci- sién y con sencillez; luego sentémonos. (ORATORIA 5 La crisis general que padecemos también se manifiesta en la desconfianza sobre la validez de la palabra. Ganemos credibilidad, hablemos con franqueza y con naturalidad. Practicar, practicar, practicar. Esto es lo mas importan- te para adquirir confianza en la impensada capacidad que rota de la experiencia. A nadar se aprende nadando, a hablar hablando. En la practica es conveniente hablar ante un compa- ero, ante amigos, 0 estando nosotros solos, ante una vi- deograbadora. Grabemos el discurso una y otra vez para escuchar nuestra voz, ver nuestros ademanes y nuestros gestos. Esto nos permitir corregir los errores. Acostum- brémonos a mirar a los ojos de nuestro auditorio. La palabra es germen de accin. Toda acci6n antes fue palabra. Primero es palabra o nunca sera nada Practica: ‘Tomemos un trozo de lectura que nos agrade. Leémos- lo en voz alta y con pronunciacién clara. Luego aprenda- mos de memoria ese texto y repitémoslo con claridad, mo- dulando —masticando— bien las palabras, gesticulando y haciendo ademanes. Podemos hacerlo frente a compaiie- 10s, ante un espejo, ante una videograbadora. Que nues- tros amigos nos digan sus observaciones. Los mejores crf- ticos seran el espejo 0 la videograbadora. Nos darén gran ayuda para corregir nuestros errores. No nos espantemos ni nos preocupemos, poco a poco iremos encontrando el justo medio de nuestra voz, de nuestros gestos, de nuestros ademanes, de nuestro porte (el aspecto externo). Cariruto I COMO PREPARAR EL DISCURSO Necesitamos tener algo importante que decir, algo que deje huella en el auditorio, algo que no pueda quedar sin ser dicho. En la oratoria no hay reglas infalibles ni recetas magi- cas que sean validas para todos los casos. Enseguida for- mularemos algunas reflexiones que pueden resultar ttiles para la preparacion de un discurso. EI discurso ha de ser breve y directo; sin rodeos; al término del discurso no debe quedar sin decirse algo de lo que iba a abordarse. EI discurso es semejante a una con- versacion. Ha de poseer la estructura y Ia sencillez de una llamada telefénica: “Hola, écémo te ha ido? Te hablo para ‘esto (la raz6n del telefonema). Me dio mucho gusto salu- darte. Hasta lueg “Si breve y bueno, dos veces bueno”. Recordemos que esta enorme leccién la dicté dentro de una sorprendente brevedad Baltazar Gracian. El discurso ha de ser directo, Introduccién, corta e interesante, sin muchas conside- raciones entrar al tema, uno de los signos de nuestra época es que la gente tiene prisa, conviene observar la propaganda moderna, los spots, en a prensa escrita, en la radio, en la television. Desarrollo, claro y preciso, que lo que decimos quede tan claro como la luz del dia. Nosotros hemos estudiado y repasado el tema, lo hemos visto desde diferentes angulos el auditorio tal vez sea la primera vez que lo ha escuchado desde nuestra perspectiva ‘Comprobacién y refutacién, son ¢} momento de los argumentos, de las convicciones y de las verdades hechas palabra. Puede haber exposiciones en las que no haya ne- cesidad de probar o refutar algo, en este caso, con mayor raz6n, que el discurso esté construido con frases contun- dentes, 10 JOSE DAVALOS Conclusién, ¢s el momento en el que el orador, con cualidades de filésofo, de poeta y de actor, gana las volun- tades del auditorio. El orador persuade a su auditorio para que se decida a decir, hacer o no hacer algo. Fl final puede ser vibrante y por eso, en ese supuesto, recibe el nombre de peroracion Andie que sea cuerdo se le ocurriria edificar una casa sin antes planearla, o hacer un viaje sin punto de partida y de llegada. El discurso ha de tener un destino; si no fijamos un itinerario previamente, navegaremos a la deriva. La inspiracién del momento es un ingrediente mas de la oratoria, pero no puede ser el tinico. Los discursos que s6lo son inspiracién de la circunstancia resultan efimeros, son como huellas en la arena, como fuegos pirotécnicos; el canto de las aves que se lleva el viento. Napoledn decia que Ja guerra es una cencia en la que nada sale bien si previa- mente no se le calcula y medita. Esto es tan cierto en la actividad bélica como en el arte de hablar en publico. Al final del discurso el auditorio debe quedar con el grano de la cosecha, con el mensaje que le dio el orador. Los elementos esenciales del discurso son: el fondo —las ideas, el mensaje—, y la forma —el estilo de la ex- presién, el orden l6gico de la exposicién—. En la mente del orador ha de haber siempre tres objetivos indisocia- bles: agradar, convencer y conmover. El auditorio no sola- mente ha de decir: ti orador, tienes la razén; el discurso va dirigido a que el publico también diga: quiero hacer lo que ti me dices. Ni s6lo fondo ni tnicamente forma. Im- porta lo que se dice, pero también importa c6mo se dice. En la preparacién del discurso pueden sefialarse clos pun- tos bésicos: preparacién remota y preparacién inmediata. La preparacién remota consiste en observar la natura- leza, escuchar buena mtsica, desarrollar la expresion escri- ta —poemas, ensayos, discursos—, ver peliculas, asistir al buen teatro, hacer de la lectura un habito, acudir con es- piritu analftico a conferencias y mftines, aficionarse a leer periddicos, revistas, a escuchar, a oir y leer a los mejores oradores. Todo esto queda en la mente y en el corazén ‘ORATORIA u del orador, es el bagaje del que extraera una y otra vez los elementos de sus disertaciones. Quien esté refido con la cultura que se olvide del pl cer de hablar en piblico. La oratoria es cultura. Es sintesis, , de artes, de técnicas, de vivencias personales, es caminar descalzo para percibir el alma de las personas, y de los pueblos El orador y el auditorio son los dos polos del discurso. Es indispensable prepararse en torno a los problemas y necesi- dades del publico, en lo que quiere la gente que se le hable. La palabra del orador adquiere valor precisamente cuando la recibe el auditorio. La respuesta del piblico es el mejor esti mulo que puede recibir quien habla para los demés. Tor raz6n natural, la gente suele estar mas rece cuando se le habla de sus preocupaciones cotidianas que de los grandes planteamientos abstractos 0 de innovadoras propuestas. El pueblo espera que se le hable de sus pro- blemas, que se denuncien las injusticias que padece, que se propongan soluciones, Los discursos que s6lo alimentan el ego del orador es hojarasca que pronto se apaga, no im- pactan a la gente. La preparacién inmediata consiste en reunir todas las ideas que se hayan recogido en la labor de consulta r da; se analizan esos pensamientos; se escogen los m se toman dos o cuando mas tres ideas; se desarrollat afinan y se integran en una unidad. Lo que resulte de esta seleccién de ideas seré lo que oftezcamos al auditorio. El discurso maduro es fruto de los mejores afanes del orador. Luego armonizar la preparacion remota y la inmediata, en donde se requiere un gran esfuerzo de creacién. Si en esta labor de repente nos asalia el desaliento, pensemos en lo gratificante que resultard ver en el rostro del audito- rio el interés por nuestras ideas y la coincidencia con nues- tos intereses. Hemos de obtener informacién sobre el péblico: né- mero, edades, escolaridad, ideologfa, aficiones artisticas y deportivas, nivel social, etcétera. Asimismo, es importante conocer las caracteristicas del lugar donde hablaremos: 12 Jose DAvALOS cién, amplitud, ventilaci6n, acts inaci6n. Sa- ber si hablaremos con micréfono o sin sstaremos de pie en una tribuna o sin ella, o sentados ante una mesa Conocer e| calendario de la poblacién, saber cuando la gente puede acudir a la conferencia, a escuchar el discurso; qué decepcionante debe ser para los org: evento que no acuda el pablico porque se vole6, por eje plo, al estadio de futbol para presenciar un partido, una fe de aniversario de la localidad. Hay una de la oratoria: primero, anunciar al pil a decir; segundo, decirselo; tercero, dicho. Insistir en una idea con lenguaje fresco y renovado, jamés seré ausencia de creatividad sino muestra de perse- verancia, En la pedagogfa, y la oratoria es pedagogia por excelen- cia, es indispensable la reiteracién de las ideas. Cuando es- tamos leyendo un libro, facilmente regresamos a la pagina j0, cuantas veces queramos. En una conferencia, orador no reitera sus ideas, nos queda mos sin puntos de referencia en nuestras reflexiones. Si el publico es generoso y destina parte de su tiempo a escuchar un discurso, el orador ha de poner su mejor ‘empefio para hacerle agradable ese espacio. Nunca esta demés introducir un trozo de poesia, natrar una anécdota, compartir una experiencia propia, decir un cuento que concrete la idea expuesta. El auditorio se sentird atendido J, compensado. Los buenos oradores affanzan sus i la mente del auditorio precisam con. sjemplos, con pardbolas, EI discurso ha de tener sello propio, ha de reflejar la individualidad del orador; no hay dos estrellas identicas. La pieza oratoria no debe parecer una receta de cocina sin destinatario, ha de ser expresién natural del orador, El discurso de mérito es reflejo, extensién del orador. Puede ser un excelente discurso el de una persona con conoci- mientos modestos pero con entusiasmo al hablar. Preparar el discurso es engarzar un collar de palabras, es templar el carécter en la reflexi6n, es buscar las razones que mueven al universo y al coraz6n de los seres humanos. ‘ORATORIA 13 Practica: Preparar un discurso para pronunciarlo ante sus compa- fieros, ante sus amigos. El discurso seguira una formula fé- Gil. Se dird con una marcada buena pronunciacién, con ges- tos y ademanes que el estudiante practic por su parte: Qué es lo que mas me gusta o qué es lo que més me interesa. Cémo logratlo, Pedir la cooperacién de los demas para conseguirlo. Cartruvo IIL ELEMENTOS INDISPENSABLES PARA HABLAR CON EXITO EN PUBLICO Antes de pronunciar un discurso es necesario tener equil brio fisico y espiritual. Para el eq fisico se requiere nte, no comer ni beber en dema- fa. Para el equilibrio espiritual es necesario relajar la men- te dsipartensiones y preocupaciones. Conseguit este es tado arm6nico antes de subir a la tribuna, es la mejor garantia del éxito. Los discursos se inician horas antes de ser pronuncia- dos. Para su equilibrio el orador necesita haber dormido Jo suficiente, no comer ni beber en exceso, desconfiar de los estimulantes. El equilibrio espiritual requiere de reposo de la mente, es necesario disipar las preocupaciones que pcdan restr clara Ing leas. El oradog depends de energta de su palabra y de la templanza de su cardcter. Cuando se habla en un lugar distante de la residencia, el oradorprocurarélegar por lo menos un dia antes, para exar tranquilo y repasar su intervenci6n cuantas veces sea posible. Sobran experiencias desafortunadas en las que el persona) bajando del avién, del autobiis 0 del automévil tiene que hablar. Esto hay que evitarlo siempre. itotio vera al or dor aturdido, ajeno al lugar, todavia no sabe en donde es El orador ha de cuidar su imagen. Una figura desa ada predispone al pit su contra. Una presencia desgarbada o una ves afalaria, consiguen que se mire al orador con curiosidad, pero no ‘con interés hacia sus palabras. El orador ha de lucir como una persona pulcra, interesante y seria. Aprender bien el discurso, escribir la estructura, co- mentarl irlo, esquematizarlo, “rumiarlo". Hay que conocer ideas centrales y memorizar el remate del se con una gu(a escrita, que contenga lo ‘a el discurso escrito, es necesario prepa- al auditorio, no a las hojas del escrito. Si es preciso leer el discurso, ha de tenerse bien enten tema y ensayada la entonacién y las pausas. Otra vez: no esclavizarse al texto de la exposicién. v7 18 JOSE DAVALOS En la mayorfa de los casos, una vez comenzado el dis- curso la tensién desaparece o al menos se atempera. El sufrimiento mayor lo experimenta el orador por su falta de percepcién. Si sufre es porque no ve claro lo que quiere ver. Ha de abrirse paso a través de los signos, hasta encontrar en el fondo el fruto que madura en las palabras. ‘Las ideas que se desarrollen han de pronunciarse de manera concisa y decidida. Los discursos de filigrana, que se enmarcan dentro del género del churrigueresco verbal, hoy solo podrfan verse con admiracién en la vitrina de al- gin museo. Hay que buscar desde el primer momento una identificacién sincera con el pablico. ‘Tener presente que el 10 més corto entre dos seres humanos es una sonrisa. smo recuerdo aquella conferencia en la que el orador fue abundante en la introduccién, el piblico ya empezaba a dormirse. Cavs6 una sorpresa enorme cuando dijo a sus oyen- tes que ahora entraba a decir el asunto que iba a exponer. recomendable que cuando el orador se presente ante el piblico se diga a su interior, muy sentidamente: iQue dicha la mia de estar con ustedes! Sin decirlo con palabras, este sentimiento lo transmitira por sus poros al auditorio. Hablar al piiblico a partir de sus intereses, con un len- guajé medio, entre lo culto y lo comin. Es necesario usar el diccionario de sinénimos para hacer a un lado las’ pala- bras técnicas 0 las palabras “domingueras”. Debe crearse ‘un circuito en el que el ptiblico escuche lo que quiere saber, y el orador colme sus propositos y diga su verdad. Para esto sera titil la informacién que tengamos sobre el auditori Igualmente deben hacerse a un lado las palabras de dificil pronunciacién; nosotros sabemos cuales son esas palabras, de ahf la necesidad de tener a la mano un diccionario du- rante la preparacién “urso. Hay que convencer al ptiblico de la validez y de la via~ bilidad de nuestras propuss para lo es preciso to- car las fibras mas sensibles, accionar los resortes que hacen actuar al ser humano. ‘Que las ideas que digamos broten transparentes como el agua de un manantial. Tener presente que el orador ha meditado ampliamente sobre el tema, en tanto que el at- ditorio tal vez lo esté escuchando por vez primera. No pre- ‘ORATORIA 19 tender lucirse como erudito; decir las cosas con sencillez, de manera comprensible. orador habla es para que se le entienda, no para dejar la impresiOn de un personaje indescifrable. Recuerdo aquel alumno maravillado de uno de sus maestros en la universidad; decfa: es tan sabio que por mis esfuerzos que hago no entiendo lo que dice. El discurso ha de ser convincente, pero antes que todo crefble. La naturalidad y la franqueza, dan credibilidad a lo que se dice. En principio, el auchtorio tiene desconfianza, Ppt, ei0 el orador debe trabajar para conguistar esa cred jilidad, con naturalidad y franqueza en lo que dice. Hay cuatro elementos que el orador debe perfeccionar como parte de su formacién: el ademén, el gesto, el porte y Ia vor. Si la oratoria busca sacudir conciencias y encau- zarlas 6n, hay que sumar a la palabra el entusiasmo contagioso de la expresién corporal del orador. Elademan es el movimiento que el orador hace con las ‘manos y los brazos; ha de ser moderado. Sirve para subrayar la expresi6n oral; en este sentido puede ir de la suave brisa a la tormenta. Lo que ha de evitarse en todo caso son las, exageraciones que conducen al ridiculo, Noentiendo cémo el publico pueda comprender a un orador sin ademanes. El gesto, la expresi6n del rostro, debe coincidir con las palabras, de lo contrario la cara del orador se convertir’ en una mascara, que oculta al piiblico su verdadero rostro. La fuerza plastica de la cara est en la mirada; los ojos del orador han de ser ventanas por las que el piblico pueda atisbar hacia su alma. El orador ve a los ojos del auditorio como el piiblico ve a los ojos del orador. rte. Aspecto externo de una persona, es la buena disposicién, la presencia agradable, el trato amistoso, una sonrisa franca, es el lucimiento del orador. Es un elem gue ayuda a desperzar la simpata y a cautvar la atencion lel pablico. La vestimenta ha de ser sencilla y acorde a la ocasién. Aprendamos de la naturaleza que tiene siempre su indumentaria apropiada. Aqui la nota relevante es la sencillez del orador. La vozes la herramienta de quien habla, el discurso mas erudito dicho en tono monétono, produce aburrimiento, 20 JOSE DAVALOS La voz ha de tener ritmo. El discurso es como el arroyo, tiene rapids y también remansos. Utilizar el tono de una conversacion ordinaria, pero con un volumen tal que nos escuche todo el piiblico. Evitar el tono engolado o dema- siado solemne, los sonsonetes y el uso de est “este...”, "écémo se llama?", “éme entiende: Sobre todo cuando se emplea micréfono, cuidar que es bien colocado hacia la boca. Se tomaré como una atencién hacia el paiblico si se le pregunta si se escucha bien, alld, en este otro lado, 0 acé. Cudntas veces nos ha tocado estar en una conferencia, en un discurso, en donde el orador habla y habla aunque nadie lo esté escuchando bien. Es conveniente revisar anticipadamente el equipo de sonido para que funcione bien. Cuidado con el empleo de chistes y de expresiones hu- moristicas 0 jocosas; es caminar sobre arenas move que resulta gracioso en boca de uno, puede carecer de inge~ no en la boca de otro. En este terreno es frecuente ver como tropiezan hasta las grandes figuras. turales para decir chistes, adelante! La oratoria no es un , Mes , sin alma; es un acto de conviccién, es voluntad de compartir. ae El estudiante buscar una escuela primaria 0 secundaria para dar una plitica a nifios. Puede ser sobre un personaje de la historia, sobre algunos antecedentes historicos de la pobla~ cién en donde viven, sobre la importancia de adquirir el hé- bito de la lectura, sobre lo importante que les resultaré hablar en piblico, etcétera. Le dird a la autoridad del centro educa- vo que ser una plitca de diez minutos, por ejemplo. éPor qué hablar ante nifios? Porque es uno de los pa- blicos més dificiles. Ponen atencién o se distraen facilmente. Por lo general se piensa que es el auditorio mas facil. Esa es una idea erronea. Quien consigue mantener la atencién de los nifios diez o quince minutos, habré obtenido una gran victoria en su camino de ser buen orador. Recordemos la necesidad de rubricar lo que decimos con un cuento breve, con una fabula, con metaforas, con un trozo poético. Esta practica afianza las ideas. tenga dones na- io Cariruto IV COMO INICIAR ¥ COMO TERMINAR EL DISCURSO Vale la pena tener en consideracién puntos tan importan- tes como los siguientes: + Expresar con nuestra actitud Ia fe mos de estar ante stro auditorio. + Jamas comenzar diciendo que no tenemos la pre- paracién suficiente para decir nuestra conferencia © nuestro discurso. + Improvisar en voz alta todas las mafianas, por lo menos dos minutos, sobre un tema cualquiera dad que senti- El discurso y el bosque valen como conjunto. La efica- cia del discurso es amalgama de muchos elementos: entu- ién, tema interesante, orden en lo que se expone,aportacin de ideas, vivo deseo de servi belleza cn la forma de la exposicién, Sin embargo, el principio y el final ‘del momentos més importantes, del mismo modo que para el viajero de un avién son muy importantes el ascenso y la bajada del aparato. Con frecuencia las diez primeras palabras y las diez ‘iktimas valen por todo el discurso. El comienzo es deter- minante para captar la atencién del auditorio; el final es el momento de ganar voluntades y de darles cauce. El ini- cio del discurso tiene la magia de la esperanza; el final de Ja pieza oratoria es el tiempo de las realizaciones, de su- mar voluntades y avanzar juntos —orador y auditorio— en busca de horizontes comunes. El principio y el final del discurso son los momentos més importantes. Busquemos un buen comienzo y una buena conclusion y no los sepa- Temos mucho. La introduccién 0 exordio ha de ser lo mas breve posi- ble. El orador ha de ser coherente con el ritmo apresurado 2 By {JOSE DAVALOS con que se vive, sobre todo en las grandes ciudades y, en consecuencia, aprovechar el tiempo de la mejor manera posible. Si hablamos de la falta de tiempo, quizas, de todo él auditorio, esto no nos autoriza a ser confusos; hemos de ser llanos y directos. Y una cuestion de central importan- cia: no debe quedar sin ser dicho algin punto de lo que se habfa planeado decir. ‘Comenzar el discurso con algo que atraiga la atencién, que despierte el interés, que nos identifique con el audito- nio. Pronunciar el comienzo con serenidad, calculando el efecto de cada palabra. Existen diferentes tipos de inicio, hay que buscar hasta encontrar el mas apropiado. Por ejemplo, compartir una experiencia personal; decir una cifra que impacte; un dato novedoso; una sentida narra- cién; un ejemplo que ilustre y no amerite explicaciones; una cita contundente de algin personaje famoso; explicat al puiblico cémo se relaciona el tema con sus intereses; re- crear un detalle rescatado de lo cotidiano, etcétera La introducci6n siempre ha de estar vinculada con el asunto que se desarrolla, del mismo modo en que se tejen, en que se eslabonan las frases de un poema. No dar vuel- tas para abordar el asunto que vamos a exponer; no hay tiempo que perder; hay que ir al grano, salir con llaneza al encuentro del pitblico. Cuantas veces el auditorio dice en su mente: lo que vas a decirnos, dilo, y siéntate. ‘Jamis iniciar un discurso con excusas como estas: ca- rezco de habilidad oratoria, desconozco e] tema, tuve poco tiempo para prepararme, o algun otro pretexto semejante. Todo esto ofende al publico, en vez de considerarse como un gesto de modestia, como un rasgo de sinceridad, se tomar como falta de responsabilidad y de respeto. Es frecuente la tentacién de iniciar con un chiste, con un cuento humoristico. iCuidado!, eso es como caminar por terreno pantanoso. Se reitera: si alguien se sabe con natural facilidad para las bromas, iadelante!, con tal de que no haga de su Seb una sesién de chistes; algiin asistente puede tomar la palabra para decir: Ya nos divertimos con sus humoradas, ahora diganos lo que nos iba a decir. La conclusion, también lamada epflogo o peroracién, s la corona del discurso. Las uiltimas palabras serén las ORATORIA 25 yue mayor nal debe planearse con anticipacién. El tino de quien pretenda improvis cl momento de estar frente al auditorio. Es aconsejable preparar mas de una terminacién, para estar en px Gad de optar por la que resulte mas adecuada a las ci tancias del momento. Conviene escribir y memorizar las palabras con las que se rematard el discurso. Busquemos tun buen comienzo y una buena conclusi6n, y no los sepa- remos mucho. En relacién con este punto del tema, viene las estalagmitas en el interior de una gruta. Son como el alfa y el omega del discurso. Es necesario practicar reiteradamente el final, siguiendo las ideas plasmadas en el papel, aun cuando no se r en forma idéntica cada ver que se promuncie. Con la préc- tica, el final quedar4 més natural, mas definido, para de- cirlo en su momento con firmeza y resolucién, Estas son algunas sugerencias para la terminacién: hacer ‘una sintesis precisa; enunciar la conclusién a la que segura- mente el auditorio ya ha llegado; arengar al ptiblico, exhor- tar a la accion; agradecer de coraz6n al auditorio su aten- G6n; hacer cdlido el final con un trozo de poesia, etcétera Es natural que no rematarfamos igual un discurso de campafia politica, que la intervencién en un homenaje péstumo, 0 la alegoria que se dirige a una quinceafiera. En la terminaci6n, con mayor raz6n olvidemos los re- gatos, los tonos de advertencia; no ser pesimistas, negat Yos, mucho menos catastrofistas. Hay que transmitir al au- ditorio sentimientos de entusiasmo, de optimismo, de fraternidad, de solidaridad. Procuremos finalizar en el punto culminante de una frase, cuando el auditorio esté més interesado, con deseo de continuar escuchéndonos, y no cuando comience a mirar con insistencia los relojes, deseando que nos callemos para poder retirarse. El prin- cpio del hartazgo Mega muy poco después de haber alcan- zado la cumbre del aplauso. Ha de evitarse rematar diciendo expresiones initiles, comunes © presuntuosas, como "es todo cuanto tenfa que , 26 JOSE DAVALOS decirles”, “creo que ya terminé”, “es todo por hoy”, “he dicho”, “salud”, etcétera. Cuando concluyamos, hagamoslo sin avisar, con la suavidad con la que llega la noche. En todo caso, podemos concluir con un sentido “muchas gracias”. EI comienzo del discurso es tafer de campanas con mensajes de esperanza. La terminacién del discurso es el inicio de una travesia por el derrotero que apunta el ora- dor; palabra hecha profecta. Recordemos y tengamos siempre presentes las siguien- tes ideas expuestas en este capitulo: Las primeras palabras y las diltimas, valen por todo el discurso. El principio y el final son los momentos mas im- portantes. Busquemos un buen comienzo y una buena con- clusién y no los separemos mucho. La introduccién, también denominada exordio, ha de ser lo ms breve posi eta y de relacién inmediata con el tema, Utilicemos un lenguaje sencillo. Digamos el comienzo con serenidad, midiendo cada palabra. Iniciemos el ditcurso con algo que atraiga la atencién, que despierte el interés del piblico. Por ejemp! mentario aparentemente casual, una narracién, un caso concreto, una frase contundente y clara, la cita certera de algan personaje famoso. Cuidar que haya vinculacién del comienzo con el tema. No es conveniente iniciar el discurso con disculpas 0 con chistes. La conclusi6n, también llamada epflogo 0 peroracién, es la corona del discurso. Es necesario estudiar y aprender de memoria las palabras finales. Las tltimas palabras son las que mayor tiempo duran en la mente del auditorio. El final ha de ser planeado con anticipaci6n. Se fraca- sard en toda la Iinea, si se pretende improvisar la termina- cién del discurso en’ el acto mismo en que se dice. Es conveniente preparar mas de una terminacién para decidir por la que resulte mas adecuada a las circunstan- cias del momento. Practiquemos reiteradamente el final conforme al plan que hayamos disefiado. Con la reiteraci6n podremos afi- narlo hasta que estemos satisfechos. Con esta préctica, el vr ORATORIA a7 final quedaré més definido y podremos decirlo con segu- ridad, con resolucién. "Jamas terminemos diciendo palabras initiles como “es todo lo que tengo que decir”, “creo que ya termi ada més por hoy”, “he dicho”. Cuando concluyamos hagamoslo kin anunciatlo, simplemente podemos terminar diciendo "muchas gracias”. ‘Dejemos en el auditorio sentimientos de entusiasmo y coptimismo. Procuremos finalizar en el punto culminante Ge una frase, dejando al auditorio interesado en lo que estamos diciendo, con voluntad de seguir escuchéndonos y no con el deseo de que ya nos callemos. El punto del hartazgo llega muy poco después de haber alcanzado la cumbre del aplauso. Estas son algunas sugerencias para terminar: emplear palabras de una autoridad en la materia; resumir breve- Inente los puntos principales que hemos tratado; exhortar a la accién; brindar una galanteria sincera al auditorio; Gitar un trozo poético apropiado; producir la exaltacion Gal fnimo; conduir suavemente; dear un sencillo y sentido “muchas gracia: Practica Hablar ante nifios de primaria o de secundaria. Expli- cares la importancia de aprender a hablar en publico. De- cirles el formato del discurso que hemos visto, facil y, en- tendible: Apuntar la parte medular de un problema; decir cual es la solucién més adecuada; pedir la participacién de todos para resolver ese problema. Hacer ver a los estudian- tes la importancia del comienzo y la del final. Ponerles ejemplos. Cariruto V COMO DESPERTAR LA ATENCION DEL AUDITORIO Para tenerlo presente: + Debo vivir, decia un joven a Voltaire. No veo la ne- cesidad, le respondid el filésofo. + Lo que despierta el interés de las personas es ellas, mismas + Escuchemos atentamente a quien nos habla; enton- ces nos tendran por personas de conversacién agra- dable, aunque hayamos hablado poco o nada. Del capitulo anterior: + Las diez primeras palabras y las diez Gltimas valen por todo el discurso. r comenzar pidiendo disculpas 0 diciendo chistes. + Para terminar, quitemos expresiones ititiles como “es todo lo que tengo que decir”, “creo que ya ter~ ‘nada més por hoy”, “he dicho”, “salu Simplemente podemos d i inalizar el discurso en el punto culminante de una frase, cuando el auditorio esté interesado en seguir escuchandonos y no con el deseo de que ya nos callemos. No podremos descubrir la estrella més brillante de una noche sin mirar al firmamento. No podremos encontrar la primera luz del alba si damos la espalda al horizonte. Sin remedio, el viento dispersaré las palabras del orador si al comienzo no logra captar la atencién del auditorio. El orador tiene un doble objetivo al estar frente al pi- blico: ganarse la atencién inicial y retener ese interés du- rante el discurso. Ha de utilizar toda su cretividad para conseguir que se le escuche no s6lo por cortesia, sino con 31 32 {JOSE DAVALOS rador ha de ser imén que atraiga hacia sf el auditorio. {curso que mueve, que arrebata y subyuga es el dis. curso pleno de vida, de fuego. Puede faltarle pulimento, puede faltarle elegancia, pero si tiene vigor, contagiaré entu- siasmo al auditorio. El calor se crea cuando nos preparamos hasta tener un mensaje que nos interese comunicar, que no estamos tranquilos si no Jo decimos. La oratoria es semejante a un mosaico que tiene ele- mentos filos6ficos, poéticos y de arte dramatico. Son las bases del discurso que va a trascender. Son los sustentos del orador que en verdad quiere persuadir, conmover y agradar. Palsbras con razones, palabras con belleza, pala- bras que impulsan a la acci6n. Utilizar un estilo variado que rompa la monotonfa, que sea un abanico de expresiones, como el arco iris. Hablar a la inteligencia, acudir a la fantasfa; asociar las ideas con imagenes; atender a la se de los seres humanos; emplear mi nes) fresca y variada; vestir con sobriedad; modular el vo- lumen de la voz, como cambia de intensidad y de direccién Miremos cémo el arroyo no tiene un cauce li- uniforme su murmullo. 10s las palabras técnicas cuando nos dirigimos a rrio no especializado en el tema que se desarrolla ‘Tampoco utilicemos palabras de dificil pronunciacién ni de significado equivoco, porque en vez de causar admira- cién provocaremos desconcierto. Hay que tener a la mano un diccionario de sinénimos que nos ayude a si icar el lenguaje, nos resultard de gran uilidad en Tos repasos fr nales tervencién. La exposici6n ha de ser accesible hasta para las perso- nas de mas modesta preparacién. José Mardi, el libertador cubano, expresaba sus ideas en tin lenguaje tan sencillo, que aun los nifios las entendian. Un orador que habla con tecnicismos 0 con lenguaje “s6lo para expertos", por mas sabio que sea no conseguir’ hacerse entender del pablico; hablamos para comunicar. Desechar expresiones que restan vitalidad al discurso, como “yo digo que...”, “es mi personal punto de vista”, “es ORATORIA 33, jodesto parecer”. En el auditorio no faltar4 quien ga: (Huy!, es tu parecer. La timidez, el apocamiento y | expresiones de duda quitan seguridad y confianza en lo gue se dice. El auditorio quiere orientacién, consejo, guta, no incertidumbre. La confianza en la expresién imprime autoridad a las palabras. Asegurémonos siempre de que el tema que vamos a tratar esté en nuestra mente tan claro como la luz del dfa; y que esa claridad se haga patente en la exposici6n, Prever todas las posibles objeciones e impugnaciones que pudie- ran hacerse a nuestras afirmaciones y propuestas, para an- ticipar la respuesta. ‘Desde un punto de vista diddctico, conviene sefialar posibles dudas o inquietudes del y desvanecerlas con argumentos contundentes. El marino desde que se hace a la mar se prepara para la tormenta, lo cual no es pesimismo sino prevision. Repitamos las ideas més importantes, pero no en forma textual; cada amanecer tiene algo que lo hace diferente, irre- petible. Reiterar ideas en forma idéntica provoca tedio; la sensacién de caminar en circulo, sin avanzar, agota, desespera, aniquila y rompe el vinculo entre el orador y el auditorio. La repeticion de las ideas centrales es un elemento in- sustituible de los buenos discursos; elocuencia es reitera- cién. Una idea se puede expresar en muchas formas; la imaginaci6n es una cantera infinita. En la lectura de un documento, de un libro, si algo no queda claro existe la posibilidad de releer las lineas no comprendidas. Esta ven- ‘aja no la tenemos al escuchar un discurso, una conferencia, ano ser que el orador repita los puntos fundamentales. Apuntalemos los conceptos abstractos con ejemplos con- retos, con casos evidentes. Los mejores oradores apoyan las ideas principales con anécdotas, extraen trozos de la real, ejemplifican con pasajes de la trayectoria de prest dos personajes, evocan los recuerdos y atisban el porveni Mucho del quehacer del orador esta en decir con sen- cillez lo complejo, con belleza lo comiin, con sabor lo que parece insfpido. Para convencer hay que estar convencido. 34 JOSE DAVALOS Elorador sélo puede despertar interés en lo que dice, si el primer interesado es él mismo. Hemos de evitar los regaflos; en vez de sacudir con- ciencias suelen herir la susceptibilidad del auditorio; generan molestia y rechazo. Es recomendable hacer con- trastes; exponer, por ejemplo, dos situaciones similares, en las cuales en una se triunfo y en la otra se fracas6. Practica Explicar a nifios de un centro escolar la importancia de aprender a redactar. La expresion oral se pule escribiendo. Comenzar con una frase, luego con un parrafo. Asi surge el gusto por escribir y por leernos a nosotros mismos. Este esfuerzo se dirige a despertar el interés de los demas en Vale la pen: en la practica ante nifios, porque es un auditorio inquieto, se puede distraer con el menor detalle. Quien consigue éxito hablando ante nifios, quien ie su atencién, por ejemplo, por diez minutos, va por el buen camino. Capfruvo VI CONTENIDO DEL DISCURSO Para recordar + La sinceridad y la autenticidad dan credibilidad al orador. + Reiteremos las ideas més importantes pero de ma- nera diferente. + Asociar las ideas con imagenes: demos ejemplos, metdforas, anécdotas, hechos de la vida real, etcé- tera. + El discurso que jala va de coraz6n a corazén, més que de cerebro a cerebro. En la oratoria, como en muchas otras manifestaciones de la cultura, importa tanto la forma como el fondo. Re- sultan igualmente importantes el tema y la exposici6n. El contenido del discurso jams debe subordinarse a los as- pectos formales. Algunos oradores, sobre todo en el ambito de la orato- ria de concurso, suelen privilegiar a la forma sobre el fon- do; es como preocuparse més por la envoltura que por el regalo mismo. Que el continente no prevalezca sobre el contenido. Si el orador tiene un mensaje anténtico, que esté arrai- jo en su mente y en su corazén, y si siente necesidad vital le compart, hay muy pocts posibiidades de facaat La buena preparacion del discurso diluye los temores, pues el discurso sera expresion de las reflexiones, los de- seos y las experiencias del orador. Vale la pena repetir esta definicin sustancial: la oratoria es el arte de transmitir ideas por medio de la palabra. Esto es, la arcilla de que estan hechos los discursos se lama ideas. Ideas de convicci6n, ideas de wransformacién, ideas de proyeccién. Palabras de verdad, palabras de profe 37 38 JOSE DAVALOS bras de esperanza. Ideas y palabras de compromiso. Ideas, convicciones, verdades: este es el contenido del discurso que ha de trascender. La oratoria de hoy es directa; el discurso actual ha de ir al grano. Sin descuidar el aspecto estético, hay que ir a la esencia de nuestra intervencién. Decir con belleza algo .portante ha de ser el propésito del orador. No son oratoria las palabras huecas que suenan her- ‘moso pero que nada dicen. También es bello el tafier de la campana, pero es fugaz, se lo lleva el viento sin que lo podamos retener més que un momento. Como una de las formas supremas de la pedagogfa, la oratoria ha de ser un servicio de orientaci6n a la colectiv dad. Discursos efectistas que sélo aspiran al aplauso, dis cursos sin ideas, palabras sin germen de accién, son abundante material que tiene repletos los basureros de la historia. Muchas veces al terminar un mitin, una conferencia 0 una entrevista, se pregunta desconcertado el auditorio: y finalmente équé se dijo?, écual fue el mensaje del orador? ‘Arroyo sin agua, odre vacio, noche sin luceros; estas son las imagenes de un discurso desprovisto de Viento y paja, palabras sin sentido. Nada entregé el ora- dor; nada recibié el auditorio. Nada es el resultado luego de tantos empetios, después de tantas esperanzas. Si el publico se congrega en torno de un orador es con Ja finalidad de escuchar un mensaje. Quien suba a la tri- buna, que no descienda sin haber sembrado, al menos, tuna idea en la mente del auditorio. ‘Aun cuando se tenga dominio pleno del tema, conviene escoger s6lo dos o tres ideas y desarrollarlas en forma ade- cuada. Si se abordan muchos puntos, aunque todos sean importantes, no se dir nada en concreto. De nada sirve que el orador sea una autoridad en el tema, sino se ocupa de lo que el auditorio quiere saber. pueblo espera que se hable de sus problemas, de sus ca- rencias, de sus suefios; que se denuncien las injusticias que padece, que se propongan soluciones. A estos reclamos debe orientarse el discurso. ‘ORATORIA 39 El valor de un discurso se mide por el impacto que causa, jamés por su duracin. Hay una pregunta clave para Wiehe costae tel dceaces: fut a te que oe pam quedar sin ser dicho? Esta es la pauta para suprimir lo accesorio; toda la atencién han de merecerla las ideas centrales. Es falta de prevision cuando al orador se le agota el tiempo que tenia asignado, sin haber expuesto las ideas fundamentales. Desde el comienzo de nuestra intervencién, hagamos de cuenta que el piblico nos interroga con agudeza y de manera imperativa: ¢por consiguiente?, éen conclusién?, den sintesis qué? Este es el espacio de las ideas basicas. Expresar las ideas con entusiasmo, con pasién, sin doble- ces, €s siempre atractivo para el auditorio; pero para que calen hondo han de estar sustentadas, respaldadas, por la verdad. El pablico aprecia la denuncia valiente, pero sabe distinguirla de la mentira, de la calumnia y de la ofensa gratuita del lenguaje que utilice el orador, nunca lograra expresar otra cosa que lo que es. El mejor mensaje del ora dor es su vida. La palabra convence, el ejemplo arrastra. Se dice que nos pierde hablar mucho y hacer poco; lo que en realidad nos extravia es hablar mal. Hablar con ideas es ya un modo de hacer. Las palabras de vida y de sustancia son simiente de acci Si el artista plasmara en un lienzo al orador, la imagen mas objetiva seria la de un sembrador de granos rebosan- tes de ideas. El orador es sembrador de inquietudes, sem- brador de estrellas. ‘Un maestro con frecuencia nos decia en la universidad: mas que desear ensefarles algo, me interesa sembrar en ustedes inquietudes. Un discurso, una conferencia, una clase, valen por las ideas que contengan; impactan por el entusiasmo con que se digan. Pocas ideas bien expuestas se comprenden bien; un discurso atiborrado de ideas es semejante al aguacero que no humedece, no penetra en la tierra. Esta estructura de discurso no falla: mostrar que algo esta mal; decir como se puede remediar; pedir la coopera- cin del pablico para resolverlo, 40 JOSE DAVALOS Practica: Hablar ante un grupo de jévenes sobre lo importante que es aprender a hablar en piblico. Durante la exposi- cién hacer hincapié en adquirir el habito de la lectura, Para hablar es necesario tener qué decir. Ese bagaje se for- ma principalmente con la lectura. También explicar que no podemos leer todos los libros que se publican sobre las diferentes materias, por tanto tenemos que seleccionar los mejores libros para nuestras lecturas. Los profesores pue- den auxiliarnos en este aspecto. Seguramente atraer4 a los Jovenes oir que se les hable sobre los beneficios que repre- senta saber hablar ante la gente. Decirles la necesidad de combatir el desdnimo. Que se imaginen el interes que pondré el publico cuando empiece a oitlos. Que tomen en cuenta que hablarén de lo que interesa, y de lo que ser ttil al auditorio. Insistirles que los buenos discorsos van de mente a mente y de corazén a coraz6n. Carirruco VII PARA HABLAR EN LA RADIO Y EN LA TELEVISION Para recordar: + Al preparar un discurso hay que plantearse la si- guiente pregunta: Qué queremos que sienta, piense ¥ quiera el auditorio cuando terminemos de decir el discurso? iscurso de hoy es directo, tiene que ir al grano. Tener presente el consejo de Baltazar Gracian: si bueno y breve dos veces bueno. + De nada sirve que el orador sea una autoridad en el tema si no se ocupa de los problemas que atafen al publico, de sus carencias, de sus inquietudi + Quitemos expresiones que debi como: “es mi modesta opini6n’, “es mi punto de vista". Digamos las ideas con resolucién, con con- vicci6n, con seguridad. Las reflexiones que se han expuesto en los anteriores capitulos tienen aplicacién para cuando se habla por radio © por televisién. Veamos algunos aspectos especificos, que es conveniente considerar cuando se habla a través de esos medios de comuni ion. El quehacer del orador adquiere sentido en la medida en que tiene un auditorio que lo escucha. La gran pene- tracién de los medios de comunicacién coloca al orador frente a un auditorio numeroso y heterogéneo, lo que hace més fecundas sus palabras. Mientras més buenas semillas arroje el sembrador al vientre de la tierra, mejores espigas adomnaran el huerto. Un aspecto peculiar en estas modalidades de la orato- ria, es que quien habla es escuchado por el piblico, gene- ralmente, desde la jidad del hogar. Las personas abren las puertas de sus casa a quienes ellas desean. Un orador tedioso, opaco o enredado, segu- 8 4 {JOSE DAVALOs ramente no ser bienvenido. Sino consigue ganar la vo- in duda sera cambiado el canal o la estaciOn. E] publico es mas exigente si cuenta con opcio- nes. Coloquemos los pies sobre la tierra y pensemos que s6lo somos una mas de las alternativas. El orador debe ir fisica y anfmicamente motivado. Es la nica forma de suplir la falta de calor humano que propor- ciona la cercanfa del pablico, ausencia que se suele resentir en el estudio de televisién o en la cabina de la radio. radio, los ademanes y los gestos dan configura. cién a lo que decimos; hacen que la voz adquiera y los matices naturales de la expresién. Quien habla debe desarrollar su exposicién imaginando un auditorio y que ese piiblico esté atento escuchandolo. Es un error conside- rar ociosa la actuacién porque el piiblico no esté mirando al orador. éAcaso la cascada detiene su majestuosa caida cuando llega la noche y nadie la contempla? yucha calidez a las intervenciones por la radio y la \6n, entablar un didlogo imaginario con el audi ne plantear preguntas colocindose en el lugar dé Rr lico, para en seguida darles contestacién o sugerir so- luciones. Cudntas veces he asistido a conferencias 0 discur- sos en los que el orador se basa en preguntas a las que va dando respuesta. Esta experiencia rinde magnificos resul- tados para quien habla por radio o television. Evitar la abundancia de fechas y de de cifras; hay que tomar en cuenta que lo que decimos por radio, por lo ge- neral es escuchado mientras se realizan otras actividades en el hogar, en el trabajo, en el transporte, etcétera. ‘No podemos dejar nuestra exposicién a la posil de sintesis del auditorio, variadas condiciones en que nos escucha. U! lenguaje accesible y sobrio para explicar ideas concisas 0 abstractas. En la radio valen oro las frases cortas. La television es, hoy, el medio de mayor impacto para auditorio. No hay que desperdiciar las oportu- nidades que se tengan de comunicarse con el gran publico de este medio de difusién. Procurar, al maximo, no leer lo que decimos en ta levision. Si existe imperiosa necesidad de leer, que sea lo rr ‘ORATORIA 45 estrictamente indispensable. No hace falta memori: discurso, con tal de que se tengan bien aprendi ideas principales y la estructura de la sin considerar los avances tecnol6gicos que permiten la de espontaneidad. En la television no cabe la exposi- cién extensa; la medida del tiempo es el segundo. Supri- lo superfluo, lo trivial, lo que resulta obvio; centrarse importante. Elegir una o dos ideas centrales y expre- sarlas con brevedad, seguridad, sabor y colorido. Las palabras de mas, con el proceso de edici6n, suelen acabar en el cesto de los desperdicios. Entre mas breves seamos, menos margen de accién dejamos a los tijeretazos. Hay que decir s6lo el mensaje, decirlo con entusiasmo. Hacer la exposicién convincente, digna de crédito. A pe- sar de la escenografia, las luces, el maquillaje y el oropel del medio televisivo, el orador ha de presentarse ante el piibl con rostro natural y franco, que inspire confianza. Expresar los hechos en forma clara, con razonamientos bien construidos. Un método valioso es este: sefialar un pro- blema, subrayar el punto relevante, marcar el camino de la solucién e invitar al auditorio a la accién para resolverlo. 1a plaza pblica o el espacioso salon de actos permi- ertad en los movimientos del cuerpo, de los brazos, en el volumen de la voz, en los gestos. En ia tele- en cambio, el pufio en lo alto es probable que fuera de foco”. No se debe suprimir la emotividad en la television, pero ha de ser expresada en forma me- surada: una mirada, un gesto, el énfasis en una frase. Hay que tomar en cuenta todas las circunstancias. No ver permanentemente a la lente de la camara; pode- ‘mos encontrar en | a ica oportunidad si est4 programada una sesi6n de preguntas y respuestas; po- demos decir una pregunta y enseguida la respuesta, y asi secesivamente. La praetica, la critica, la autocritica y la recti- ficacién de errores irén consolidando nuestra experiencia. La camara de televisi6n lo registra todo, lo amy todo (los labios, el cabello, los dientes, el vestido, etcétera).. 46 JOSE DAVALOS No gesticular demasiado ni hacer aspavientos; vestir con discrecién y presentar una imagen pulera. La cmara es un entras permanezcamos en la sala de filma- ingreso hasta la salida, comportémonos la lente nos estuviera enfocando todo el tiempo. Si el auditorio le permite al orador trasponer el umbral de su hogar, qué le impide penetrar a su mente y mover su voluntad. Es conveniente insistir en que mientras la gente oye 0 ve su juego favorito, no debe programarse la intervencién de uni orador, de un conferencista. Mientras se permanece en el estudio, pensar que la chmara nos esté enfocando. Igual sucede en la radio, pen- sar que nuestra voz esti pasando al aire. No cuenta estos detalles, en audntos aprietos se han grandes personalidades. Cudnto ha costado a quien no toma en cuenta esta circunstancia. Practica: Preparar un discurso de diez minutos, sobre el tema que desee cada quien. Pueden prepararlo conforme a este esquema: Sefialar un problema, subrayar el punto relevante, apuntar el camino para resolverlo, invitar para que todos colaboren en la solucién. Este discurso se va a decir ante el ptiblico que cada uno escoja, estudiantes, trabajadores, campesinos, colonos, etcétera. Lo van a decir sin leerlo. Pueden llevar una hoja de papel en la que estén escritas las palabras claves que indiquen las ideas centrales. Cariruvo VIII LA PARTICIPACION EN UN DEBATE PUBLICO

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