La Entrevista
La Entrevista
Introducción
La entrevista es una de las técnicas más utilizadas, siendo considerada por muchos autores como el método
de màs altos niveles en la búsqueda de información.
Superficialmente se puede considerar como una conversación interpersonal entre dos o más personas. Sin
embargo, en realidad es un acto de comunicación intensa cara a cara, más o menos voluntario.
En la entrevista se utilizan diversos canales de información, por lo que se le debe brindar tanta importancia
a la comunicación verbal como a la no verbal. Algunos autores consideran que se obtiene más información
válida a partir de la observación de aspectos no verbales (pausas, silencios, ritmo, entonación...) que pueden
hasta desmentir el contenido verbal. Basta con una entonación, un gesto o un cambio de posición
(información extraverbal) y el sentido del mensaje verbal puede calificarse como diferente al literal.
Resulta entonces evidente que, en el contexto de la entrevista, el investigador está convocado a concebir la
comunicación desde una óptica holística que tome en consideración la congruencia entre las señales
verbales y no verbales, para comprender y conocer al individuo en su totalidad. En función de esto, el
investigador debe estar muy atento no sólo de las señales que recibe, sino también y en ocasiones sobre
todo, de las que él transmite.
El entrevistador además de tener en cuenta la información verbal y no verbal que recibe del entrevistado,
debe darse cuenta de aquella que el mismo aporta, siendo posible el enviar mensajes contradictorios o
ambiguos. El realizar movimientos afirmativos con la cabeza, hablar despacio, postura atenta, contribuyen a
que el entrevistado sienta que es escuchado con interés dentro de un clima de confianza, seguridad y
comprensión; factores claves para el establecimiento de un buen rapport. Una actitud relajada y la expresión
de interés y solidaridad resultan más importantes para estimular el desarrollo de un tema que diez minutos
de argumentos y explicaciones. Todo movimiento o gesto del entrevistador es una acción técnica, por lo
que deben de ser cuidadosamente controlados.
El entrevistador debe poseer conocimientos de los factores psicológicos, sociales y ambientales que
intervienen en la comunicación, por tanto supone para el mismo el control consciente de varios elementos
simultáneamente, pues además de preparar la entrevista, la realiza y dirige debiendo en el transcurso de la
misma memorizar, hipotetizar, atender lo explícito e implícito, las emociones en el entrevistado y en sí
mismo.
Su importancia viene dada por la riqueza de datos que ofrece, por su flexibilidad para acomodarse al
propósito de la interacción y su eficiencia en una interacción natural cara a cara a partir del rapport
obtenido, el que alcanza valores como en ninguna otra técnica y contribuye a la realización exitosa de otras.
En sentido general resulta válido afirmar que los propósitos fundamentales que cumple una entrevista en el
área de la psicología son:
Diagnóstico: La búsqueda de información para conocer algo de una persona,. Fin asistencial, investigativo
etc.
Orientación: El ofrecimiento de información en que se le brinda a la persona información esencial para que
tome una decisión importante para el curso de su vida. El psicólogo actúa como consejero en cualquier
asunto, ha de orientar lo que le conviene o no al sujeto, no debe implantar nada de forma directiva o a la
fuerza. Esta tiene varias etapas que son 1- dar información sobre aspectos determinados, 2- atender dudas y
preguntas y 3- ver la reacción del sujeto ante la información
Terapéutica: El motivar o ayudar al cambio como ocurre en la propia entrevista de orientación en que el
profesional ayuda a la persona a elegir entre varias opciones que cambiarían en mayor o menor grado el
curso de su vida, siempre en aras de su óptimo funcionamiento y bienestar. Motivar al sujeto para que
modifique las conductas problemáticas. (sustituirlas por otras más adaptadas o suprimirlas). La relación
paciente-terapéuta es bastante estrecha con el objetivo común de salud mental del paciente. El entrevistador
aquí debe estar muy preparado para conseguir el objetivo terapéutico.
De contacto: Nos ayuda a describir al sujeto en su totalidad. Se utiliza en el primer contacto con el sujeto,
sirviendo para determinar si tiene un problema psicológico o no.
De investigación: Trata de llevar a cabo una entrevista con un gran nº de sujetos para un diseño de
experimentación. La información obtenida no recae directamente en cada sujeto, sino que llegamos a
conclusiones científicas (acepta o no hipótesis). Estos sujetos serán anónimos y seleccionados al azar (no
por iniciativa propia.
De selección de personal: Cuando una empresa requiere de un psicólogo para elegir a un profesional que
tome un puesto de trabajo. El perfil que ha de tener el sujeto lo da la empresa y el psicólogo utiliza la
entrevista para seleccionar al sujeto que posea dicho perfil.
Para la búsqueda de información, como método de investigación, la entrevista asume una determinada
estructura, que va desde una entrevista de máxima estructuración regularmente conocida como entrevista
cerrada o estructurada, dirigida con formato muy parecido al de los cuestionarios cerrados, donde todo esta
pautado y preestablecido, hasta una entrevista abierta, sumamente flexible, con frecuencia conocida como
entrevista no directiva cuyo curso se determina por la propia naturaleza de la información que va
apareciendo sin haber preestablecido ningún propósito, pasando por un formato semiestructurado, que
ofrece una guía flexible que le permite al entrevistador, seguir un plan preestablecido pero a la par
introducir las posibles variaciones que se deriven del curso de la entrevista.
Podemos afirmar que la forma en que se estructura una entrevista depende, en lo esencial, de la
intencionalidad o propósito de la misma pero también depende de muchos otros factores coyunturales
como el contexto de la entrevista, su curso, la información relevante que vaya apareciendo, así como
también de las características personales del entrevistador y de su adhesión o no a determinada orientación
teórica, todo ello visto en su conjunto:
La entrevista estructurada es posiblemente la menos utilizada, salvo con propósitos investigativos y es, en
muchos aspectos, similar a un cuestionario con las ventajas de este instrumento, fundamentalmente el
control que el entrevistador asume durante toda la entrevista y la búsqueda de respuestas correspondientes a
categorías preestablecidas que pueden, incluso, ser codificadas y numéricamente procesadas. A su vez tiene
las desventajas inherentes a los instrumentos cerrados - e impersonales - que intencionalmente limitan lo
que pueda decir espontáneamente el entrevistado, no importa lo novedosa o valiosa que pueda ser esta
información, y se ajustan a lo preestablecido por el entrevistador quien previamente definió la información
que le interesaba encontrar.
Las entrevistas estructuradas requieren de un orden estricto, guía o "schedule" y entre otras exigencias
presuponen: el uso de preguntas cortas específicas, hacer las preguntas utilizando con exactitud el lenguaje
de la guía y la formulación de las preguntas en un orden preestablecido, a la par que idealmente se debe
disponer de un aparato categorial previamente elaborado que permita al entrevistador ubicar lo que la
persona dice o hace, en una de estas categorías.
En una entrevista semiestructurada, posiblemente la más eficiente y utilizada, también se construye o se
parte de una guía con una serie de preguntas preestablecidas, pero que en este caso constituyen una "guía
flexible" que el entrevistador puede manejar de acuerdo a la información valiosa, útil o novedosa que vaya
apareciendo, dándole a la persona entrevistada la opción de ser un participante mas, un "sujeto activo" en el
proceso de búsqueda de la información relevante.
La entrevista semiestructurada privilegia el intento de establecer "rapport" con el entrevistado y de aquí que
la entrevista siga los intereses y preocupaciones de este; de igual manera el orden y el modo de formular las
interrogantes es menos importante y siguen la "expertisidad" y la intención del entrevistador, permitiéndole
a este incursionar en informaciones interesantes que vayan apareciendo, a pesar de que ello implique cierto
alejamiento de los objetivos y propósito previamente establecidos. Esto, por supuesto, trae aparejadas las
desventajas de que el entrevistador pueda perder el control de la entrevista, si se deja atrapar por el
discurso de la persona entrevistada y se desentiende de su propósito inicial, así como que la información
puede ser difícil de ubicar dentro de un aparato categorial preexistente. Es por ello que mientras menos
estructurada sea una entrevista se requiere de mayores habilidades y de implicación y compromiso
profesional por parte del psicólogo, que permitan conservar la profesionalidad del proceso, en oposición a
convertirlo en una conversación habitual.
Es una de las técnica fundamentales que se utilizan para recoger información que no ha sido posible obtener
mediante la aplicación de otras técnicas diagnósticas (datos tanto objetivos como subjetivos), así como para
integrar indicadores obtenidas por dichas técnicas, cuya interpretación no hemos podido lograr.
Las transiciones dentro de la entrevista.
Las transiciones son recursos empleados para cambiar la dirección de la entrevista de forma que se ajuste a
los objetivos planteados por el entrevistador sin irritar al cliente, y tienen diferentes objetivos y divisiones.
Suaves: deben resultar inadvertidas y aparentar que la pregunta o comentario ha sido provocado por lo que
esta diciendo el cliente, siendo la nueva dirección una continuidad lógica de lo que se está tratando.
Moderada: implica un cambio más señalado, pero con la introducción de un elemento neutro que sirve de
puente y se permite la ilusión formal de que es la continuación lógica de lo expresado por el cliente.
Bruscas: son un cambio radical de la temática y se emplea cuando se desea evitar la angustia que el tema
crea al paciente, o cuando se estima necesaria.
Fases de la entrevista
"Por lo general, se piensa que las entrevistas tienen un principio, un desarrollo y un fin como cualquier
evento que se desarrolla a través del tiempo. Sin embargo, esta es una grande y excesiva simplificación, ya
que tales etapas "puras" pueden no estar presente o no ser distinguibles en todas las situaciones". (Bernstein,
1989)
Por lo que su separación asume sólo fines didácticos en tanto una puede imbricarse enormemente con las
otras, de aquí que la clasificación a que nos referiremos a continuación resulte válida tanto para cada
entrevista en cuestión, como para todo el proceso de entrevistar en su conjunto.
1.- La etapa inicial o introductoria presupone el establecimiento del "rapport", es decir, lograr la "sintonía"
entre entrevistador y entrevistado de modo tal que ambos se sientan cómodos el uno con el otro y entonces
la persona esté en disposición de brindar la cantidad y calidad de información requerida por el
entrevistador.
En el momento inicial de la entrevista, el investigador debe prestar atención a lo que está diciendo la
persona que atiende, evitando el lenguaje técnico y/o abstracto y haciendo tantas preguntas como sea
necesario para que queden plasmados claramente los contenidos de los mensajes que se están transmitiendo,
ofreciendo un contexto que demuestre el respeto y el genuino interés que siente por aquello que la persona
le está expresando, a la par que evita ridiculizarla o devaluar su discurso.
2.- La etapa de desarrollo de la entrevista debe constituir el contexto natural en que se cumplen sus
propósitos. Es aquí donde entran en juego las habilidades del entrevistador para no hacer del proceso un
inquisitorio interrogatorio del cual no sólo obtendremos información formal, sino que nos implicaremos en
un productivo acto de comunicación espontánea y de esclarecimiento conjunto de la significación de la
información que va apareciendo
3.- La etapa de conclusión o de cierre de la entrevista adquiere una importancia esencial, en tanto "afloja"
las tensiones que puedan haberse derivado de las discusiones en la etapa de desarrollo, sintetiza los aspectos
mas relevantes discutidos, prepara las condiciones para hacer mas eficaz una posible próxima entrevista e
incluso sirve para consolidar el rapport establecido.
Recogida manual
Durante la entrevista: en esta queda registrado la mayor parte de las expresiones verbales del sujeto y se va
a perder muy poca información. Sin embargo se pierde el contacto visual por lo que el sujeto puede sentirse
mal atendido.
Si se recoge una vez terminada la entrevista vamos a estar muy pendiente de el cliente, por lo que se
perderá muy poca comunicación no verbal. Pero solo recordaremos casi menos de la mitad de la
información que nos dé el sujeto.
Ante estas ventajas e inconvenientes del punto a y b, lo que hacemos es optar por una postura media ( mirar
con más frecuencia al paciente y apuntar algo después de la entrevista que se halla perdido en ese contacto
visual.
Recogida mecánica
Frecuente. Puede ser con magnetófono o con vídeo, en ambos casos hay que pedirle permiso a los sujetos.
Magnetófono: con este se registra toda la información verbal, pero no se registra la información no verbal.
Vídeo: este en cuanto a recogida de información es el más ventajoso pues no se pierde ni información
verbal ni no verbal, sin embargo produce reactividad en el sujeto.
Es importante que el entrevistador dedique un tiempo después que concluya la entrevista al análisis de lo
sucedido: ¿en que media logre lo que me propuse?, ¿Cuáles fueron las informaciones mas relevantes que se
obtuvieron?, ¿Qué confirma y que contradice mis expectativas?, ¿Hacia donde debo conducir mis esfuerzos
en la próxima entrevista?,.... y otras interrogantes mas que se convertirán en la guía de la siguiente
entrevista.