RESUMEN UNIDAD 3
STEFANY JIMENEZ BOLAÑO
ADMINISTRACIÓN DE EMPRESAS
En un mundo cambiante y fuertemente impactado por la pandemia y sus secuelas,
reaparece este libro clásico de la literatura jurídica latinoamericana y, en particular,
de la contratación bancaria en Colombia que, como en cada una de sus ediciones
anteriores, ha sido revisado cuidadosamente a lo largo de todas sus páginas.
Esta circunstancia, sumada a la validez de las nociones fundamentales
enriquecidas en un continuo proceso de investigación durante más de 40 años, le
dan a la séptima edición de esta obra una completa y decantada madurez y una
frescura derivada del nacimiento de nuevas y cambiantes manifestaciones en el
mundo de la actividad bancaria, estimuladas, especialmente, por los avances
tecnológicos. “Hemos afirmado desde hace muchos años que ‘la banca
contemporánea es tecnología’”, señala su autor, Sergio Rodríguez Azuero, socio
fundador de CMS Rodríguez-Azuero.
La presencia de emprendedores que amenazan con ocupar espacios tradicionales
de la banca, la aparición de nuevos medios de atesoramiento y de pago, como las
criptomonedas, y la clara tendencia en el derecho comparado a proteger al
consumidor financiero marcan muchos de los cambios introducidos en el libro.
La bancarización es un fenómeno de dimensiones globales en plena expansión.
Cada vez más personas tienen la posibilidad de acceder a los servicios
financieros. Nuestro país no ha sido ajeno a este proceso de creciente integración
de la banca en la vida diaria. Durante el siglo XXI los avances tecnológicos, la
producción en escala y las necesidades del mercado, más el uso de los medios de
pago electrónico para las transacciones determinan que los contratos bancarios
cobren cada vez mayor relevancia y se celebren en forma masiva sumando
nuevos segmentos sociales al sistema bancario argentino. El derecho no puede
permanecer indiferente, debe acompañar estos cambios, contribuyendo a que el
acceso, uso y calidad de estos servicios se efectúe en un marco de seguridad
jurídica. Con la sanción del nuevo Código Civil y Comercial se avanza hacia ese
sentido. El desafío de este trabajo es contribuir al análisis de las disposiciones
generales aplicables a la contratación bancaria
Como lo expresa el título de estas líneas, se pretende aquí presentar —y solo eso
— estos particulares contratos, que por primera vez son tratados en la legislación
de fondo de manera sistemática. Es que a excepción de la cuenta corriente
bancaria del Código de Comercio, al resto de los principales contratos que son
ahora tipificados por el Código Civil y Comercial de la Nación se le aplicaban
normas de los contratos de mutuo o depósito, por ejemplo, que se encuentran
legislados en el Código Civil y anteriormente, como así también en normas
reglamentarias, tales como decretos del Poder Ejecutivo y circulares emitidas por
el Banco Central de la República Argentina. En sí, los denominados “contratos
bancarios”, identificados como una categoría o especie dentro de los contratos
comerciales o de empresa, tienen un lugar destacado en el mercado y en la vida
cotidiana de las personas en general, cuando estas integran —en la mayoría de
los casos— el circuito formal de la economía. Esto se traduce en innumerables
operaciones que las entidades bancarias realizan diariamente con sus clientes, los
que se dividen o clasifican básicamente en dos sectores o tipos que conforman las
llamadas cartera comercial y cartera de consumo o vivienda. No se debe perder
de vista que además de los caracterizados como clientes, es decir, aquellos que
celebran contratos con los bancos, también existen otros sujetos que no lo son,
dado que se trata de simples usuarios o consumidores de servicios bancarios,
como es el caso de aquellos que concurren a pagar distinto tipo de obligaciones
tributarias, a efectuar depósitos en cuentas de clientes del banco (para cumplir,
por ejemplo, obligaciones pactadas en otros contratos), pagar facturas
comerciales o relacionadas con servicios públicos (teléfono, energía eléctrica, gas
etc.). Los contratos que dan origen a este comentario, son también considerados
como “contratos de empresa”, porque el banco —sujeto cuya participación es de
carácter necesario para su válida celebración4— naturalmente lo es, porque “tiene
por objeto esencial y típico el manejo y la intermediación del crédito en forma
profesional y permanente” . Desde esta perspectiva, es evidente que “la empresa
bancaria, es, ante todo, un círculo de actividad regida por la idea de organización
del empresario” , quien hace de la concertación de operaciones bancarias .Estas
entidades ofrecen a sus clientes y al público en general, una actividad profesional,
con la que lucra de manera habitual y lícita. Además, a pesar que la unificación ha
hecho desaparecer la clasificación legal de contratos civiles y comerciales, se
debe agregar que estos pactos son por su esencia, de índole mercantil (como
género) y bancarios-financieros (como especie), caracterización que todavía
mantiene vigencia por diversas razones significativas. Esto es así, porque al igual
que sucedió en Italia con el Código Civil que también produjo en su momento la
unificación de las obligaciones civiles y comerciales. Por su parte, las normas de
fondo sobre la actividad bancaria y financiera en general, como aquellas que las
reglamentan, integran a su vez el llamado derecho bancario, compuesto por “el
conjunto de normas jurídicas, públicas y privadas, que regulan la relación entre las
bancas, cliente bancario y la autoridad de control (en nuestro caso, el Banco
Central de la República Argentina). A ello se debe sumar la naturaleza
fundamentalmente financiera de las operaciones bancarias (depósito a plazo o a la
vista, préstamos, descuentos, cuentas corrientes, cajas de ahorro) que, cuando
son realizadas profesionalmente por el banco, forman parte inescindible del
mundo de los negocios (intercambio de bienes y servicios) que integran y
caracterizan a la vez a la actividad comercial propiamente dicha. En resumen, de
lo que se viene expresando en forma acotada y de modo introductorio, se puede
advertir que el contenido de estos contratos está representado por las operaciones
bancarias. La operación bancaria desde el ámbito del derecho, debe ser entendida
“como negocio jurídico, como contrato concluido por el Banco en el
desenvolvimiento de su actividad .Siguiendo esta línea de pensamiento, el
contrato bancario resulta ser “el esquema jurídico de la operación bancaria “Más
adelante al tratar la denominación dada por el Código Civil y Comercial a este
grupo de contratos, ampliaremos sobre el tipo o clase de operaciones que en la
actualidad comprende y lleva adelante la actividad bancaria. Retomando lo
planteado al inicio sobre la relevancia de estos contratos, se debe tener en cuenta
que en esta particular materia se encuentra comprometido directamente el interés
público. Esto es así, porque el objeto fundamental de la actividad bancaria es “la
intermediación dineraria y crediticia habitual y realizada en forma de empresa
entre la oferta y la demanda de recursos financieros, los que son captados
(captación de ahorro público) e incorporados al patrimonio de los bancos, para
luego ser colocarlos y transferirlos a otros sujetos de crédito. Y no podía ser de
otra manera, máxime cuando la “función característica de los bancos consiste en
ser mediadores en el tráfico de dinero” Su materia prima está compuesta por los
recursos financieros, insumo básico e insustituible para permitir el otorgamiento de
créditos en todas sus formas y, con ello, posibilitar el crecimiento y desarrollo de la
economía de una nación