Partenogénesis.
Forma de reproducción donde no interviene la fecundación. Es un fenómeno muy frecuente en
muchos insectos, por ejemplo: áfidos (pulgones), cóccidos (guaguas), algunos coleópteros, etc.
En algunas especies es el único modo de reproducción y en otras se alterna con la forma
sexual.
Clasificación de la partenogénesis
De acuerdo con su descendencia puede ser: arenotosis, telotosis y anfitosis.
La arenotosis
Se produce cuando la generación o descendencia se compone exclusivamente de individuos
masculinos, por ejemplo la abeja.
La telotosis
Se produce cuando la generación o descendencia se compone exclusivamente de individuos
femeninos, por ejemplo el pulgón.
La anfitosis
Es aquella en la cual de los huevos no fecundados se obtienen individuos masculinos y
femeninos; por ejemplo: las generaciones sexuadas de los áfidos (pulgones). De acuerdo con la
periodicidad con que se realiza, puede ser: casual o normal.
Casual
Cuando los individuos se reproducen normalmente por vía sexual, y sólo en algunos casos el
huevo no fecundado se desarrolla y tiene descendencia. Este fenómeno se observa en algunas
mariposas. En algunos casos la partenogénesis casual puede ser provocada artificialmente por
medio de irritaciones mecánicas, térmicas o eléctricas, aplicadas a los insectos.
Normal
Cuando el óvulo se desarrolla sin fecundación. Atendiendo a sus características se divide en:
facultativa y obligatoria.
Facultativa Cuando la hembra puede dar origen a huevos fecundados que dan lugar a hembras
o a huevos no fecundados que producen machos, por ejemplo la abeja.
Obligatoria Se caracteriza por la ausencia total, o por la existencia muy poco frecuente, de
individuos masculinos, y por tanto, toda la reproducción es asexual. Este fenómeno se observa
en algunas mariposas, escarabajos, etc.
Viviparidad
En este tipo de reproducción los huevos se desarrollan dentro de la hembra, la cual produce
ninfas o larvas. Una forma especial de viviparidad es la ovoviviparidad donde los huevos hacen
eclosión poco tiempo después de puestos, como consecuencia de haber comenzado el
desarrollo en el interior de la hembra.