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La antropología y la psicología son ciencias que tienen como objetivo de estudio
del hombre. Las dos estudian del ser humano, pero se apoyan entre sí para poder
realizar sus trabajos separadamente. Estos son campos interdisciplinarios y
estudian a los seres humanos a través de diferentes puntos de vista, los
psicólogos se encargan de entender que no todas las personas tienen las mismas
creencias, costumbres y valores y que dependiendo de su cultura varia en su forma
de pensar, actuar y ver las diferentes situaciones de la vida. La antropología, en
cambio, siempre estudia al ser humano como ser que es producto de la sociedad
en la que vive, cultura, etnocentrismo, relativismo cultural, diversidad cultural,
integración cultural, etc y que se encuentran en la base de toda sociedad. Es así
que entre antropología y psicología existe esta relación entre cultura y la psique
humana ya que la cultura es el medio de Inter conducta, Los eventos psicológicos
basan sus rangos conductuales que son: variables y de productos estructuras
orgánicas, referencias a objeto, además de reaccio9nes a eventos y sus
respectivos productos. Por lo tanto, se podría decir que la antropología y la
disciplina psicológica se enlazan
creando nuevos conjuntos de ideas que le ofrecen nuevas perspectivas y
oportunidades de relación al hombre con el mundo, además le brinda posibilidades
de diversidad social e intercambio de conocimiento. Cabe aclarar, que estos
hechos no significan que el hombre pierda su autonomía y esencia, por el
contrario, le ayudan a enriquecer sus relaciones individuales y sociales
desde una mirada antropológica y psicológica.
Para el siglo XX, se puede decir que el devenir de la Antropología
Psicológica involucra referentes académicos que pretenden construir espacios
educativos incluyentes y extensos que enriquezcan el dialogo y la participación de
cada individuo, tratando de no caer en la pérdida de identidad individual. Montero
(1979) señala que ya desde los tiempos de Herodoto y hasta nuestros días
podemos hablar de la tendencia de los pueblos a distinguir a los individuos que las
integran, presentándoles con modos de ser y actuar específicos que hacen que
sean diferentes a los de otras culturas. (Moro, 1996)