Unidad Educativa Bolívar
Nombre: Jhonny Ariel Tasna Andachi
Curso: 1 B.G.U A
Tema: Fabulas
Los dos viajeros y el oso
Dos amigos iban caminando por el bosque cuando de pronto se les
apareció un oso.
Uno reaccionó inmediatamente y subió a lo más alto de un árbol, lejos del
alcance del depredador. El otro, sin tiempo para huir, apostó por tirarse en
el suelo y fingir estar muerto.
A este último se acercó el oso, quien lo olió durante unos segundos y se
detuvo cerca del oído del hombre, como si le estuviese diciendo algo.
Realmente el oso olía con determinación, para ver si el hombre estaba vivo.
Pero resulta que este contenía su respiración, pues había oído decir
muchas veces que los osos no tocan a los cadáveres.
Cuando el oso se marchó, el primero de los hombres bajó del árbol y tras
comprobar que su compañero estaba bien le preguntó qué le había dicho el
oso.
Este, sin dudarlo, le dijo que el oso le aconsejó no viajar más en el futuro
con supuestos amigos que huyen siempre del peligro, abandonando a los
demás.
Los dos enemigos
Dos enemigos viajaban en un mismo barco. Se odiaban profundamente,
por lo que uno iba en la popa mientras el otro estaba en la proa.
De repente y contra todo pronóstico se formó una fuerte tormenta que
irremediablemente haría sucumbir la nave. Consternado, el hombre que
iba en la popa preguntó al capitán: -¿Sabe usted que parte se hundirá
primero?
A lo que el aludido respondió: Suele hundirse siempre primero la proa y
luego el resto del barco.
-Entonces moriré feliz, pues veré a mi enemigo sucumbir antes que yo –
ripostó el hombre de popa.
Esto molestó mucho al capitán, que no podía comprender cómo existen
hombres mezquinos, que prefieren disfrutar del sufrimiento de otros,
aunque los odien, antes que preocuparse por su propia estabilidad.
Las dos amiguitas
Había una vez dos avestruces que eran muy amigas.
Sin embargo, contrario a su rutina habitual, decidieron jugar un poco para
divertirse, lo cual ocasionó una seria discusión entre ellas, pues ambas
querían ser la que impusiera el juego.
-Jugaremos a lo que yo diga –decía una.
-No, es a mí a quien corresponde ese derecho –ripostaba la otra.
Así, ninguna de las dos cedía hasta que ciertamente riñeron con fuerza,
enemistándose por muchos días.
Pasada la euforia del desencuentro, los avestruces decidieron hacer las
paces y dialogar sobre lo que había pasado. Civilizadamente y conversando,
coincidieron en que la decisión del juego a seguir la alternarían por día, de
forma que las dos tuviesen los mismos derechos y deberes.
De esta manera no riñeron nunca más, y cuentan quienes las ven que todos
los días juegan amistosamente.
Los cuatro novillos y el león
Había una vez cuatro novillos que siempre andaban juntos. Eran muy
buenos amigos y su férrea unidad los hacía fuertes y los protegía de
posibles depredadores que merodeaban por el área.
Uno de estos últimos era el león, que temía a los novillos porque
sabía que nada podía hacer contra cuatro de ellos.
Sin embargo, un día el león se levantó más listo que nunca y pensó que si
dividía a los amigos, podría enfrentarlos uno por uno, vencerlos y
devorarlos.
Así, se dio a la tarea y comenzó a instigar de lejos la desunión, diciendo
ofensas a cada uno de los novillos, despertando la envidia entre ellos y
poniéndolos en contra, los unos a los otros.
No tardó el depredador en conseguir sus objetivos. Logró que cada novillo
se sintiese mal con sus amigos y los fue matando uno por uno.
Segundos antes de morir, cada novillo comprendió el secreto de su otrora
fuerza, que mantenía alejado el peligro: la amistad y la unión.
Se dejaron llevar por bajas pasiones y como consecuencia perdieron su
poderoso escudo.
Los lobos y los perros
Los lobos y los perros se llevaban muy mal entre ellos. Los primeros vivían
para hostigar los rebaños del hombre, y los segundos para protegerlos.
Un día, los lobos dijeron a los perros:
-Somos muy parecidos. Entonces, ¿por qué en vez de pelearnos no nos
ayudamos?
-¿Cómo así?-preguntaron los canes domésticos.
-Miren-explicaron los salvajes, -la única diferencia que nos separa es que
nosotros somos libres y ustedes viven en cautiverio, para servir al hombre,
proteger sus rebaños, aguantar sus órdenes y conformarse con los huesos
que les dan, mientras ellos disfrutan de la jugosa carne. Por eso les
proponemos aliarnos todos. Nos dejan entrar a los rebaños, y nosotros
compartiremos el botín con ustedes.
Luego de la explicación de los lobos, los perros reflexionaron por unos
segundos y accedieron.
Mas cuando los salvajes entraron a los establos y rebaños, lo primero que
hicieron fue matar a los perros y luego se llevaron tanta carne como
pudieron.
Maltrechos y a punto de morir, todos los perros comprendieron que habían
sido engañados.
Se habían dejado llevar por cantos de sirena, pasando por alto aquello que
dice que nunca se puede traicionar a los que realmente nos ayudan y
confían en nosotros.
El águila y la zorra
Contra lo que dicta la naturaleza, un águila y una zorra, que eran muy
amigas, decidieron vivir juntas.
De esta forma fijaron su hogar en un mismo árbol. El águila anidó arriba
con sus polluelos, mientras que la zorra lo hizo con sus crías en un gran
hueco-madriguera que había abajo.
Sin embargo, la amistad no duró mucho.
Un día la zorra salió a buscar comida para sus hijos y el águila, muy
hambrienta, fue a la caza de uno de los zorruelos, al que atrapó y
despedazó para dar de comer a sus pequeños.
Cuando la zorra regresó se enfadó mucho por la traición, pero no tenía
como vengarse. Sufrió su pérdida y se sintió impotente, al no poder hacer
nada.
Pasaron pocos días y la espera de la zorra fue premiada. Una víscera
caliente que el águila llevó a su nido provocó un fuego, que hizo caer a
todos los polluelos al suelo, ya que eran muy pequeños para volar.
No corta ni perezosa, la zorra los mató a todos y los compartió con sus
hijos, demostrándole al águila cuán alto es el precio que la vida cobra
cuando se traiciona una amistad sincera.
El oso y el floricultor
Un oso y un floricultor vivían en la más absoluta soledad.
Un día salieron a caminar cada uno por su lado, para ver si encontraban a
alguien que les hiciese compañía
Así, se encontraron y aunque la primera reacción fue temerse, tal como
dicta la naturaleza, decidieron entablar una amistad para hacerse mutua
compañía.
Todo funcionó de maravilla por algunos días. El oso cazaba para los dos, y
el hombre se encargaba de conversar lo suficiente y trabajar para hacer las
jornadas animadas.
Sin embargo, un día el hombre dormía profundamente y una mosca
perturbaba su sueño. Molesto por la afrenta del minúsculo animal para con
su amigo, el oso dio un terrible zarpazo al bicho, que estaba posado en el
rostro del hombre. Con ello dio muerte a la mosca, pero también al pobre
floricultor, cuya soledad lo llevó a obviar que vale más un enemigo listo, que
un amigo torpe.
Los lobos y los carneros
Unos lobos estaban ansiosos por devorar un rebaño de carneros, pero los
perros que protegían a estos lo impedían.
Astutamente, los lobos engañaron a los carneros y les dijeron que los canes
domésticos eran los causantes de la enemistad entre ellos. Les explicaron
que los lobos eran más fuertes que los perros, y que si les entregaban a
estos, ellos los quitarían de en medio para que reinase la paz y la amistad.
Ingenuos como eran, los carneros hicieron lo que les pidieron los lobos,
para percatarse luego de su grave error. Perecieron uno por uno a los
ataques de los depredadores, pero ya era muy tarde para comprender que
no se puede traicionar a aquellos que nos protegen y ayudan.
El perro y la corneja
Había una vez una corneja que con frecuencia ofrecía sacrificios a los
dioses.
Un día invitó a la ceremonia a un perro, quien le preguntó sin pudor
ninguno:
-¿Por qué malgastas recursos en sacrificios para los dioses? ¿Acaso no
sabes que no gozas de su favor y por eso tus presagios no son escuchados
por nadie?
Ante tal requerimiento la corneja replicó:
-Precisamente por eso lo hago. Tan alejados están de mí que necesito
llamarlos intensamente para ver si algún día acuden.
Desde ese momento el perro comprendió que uno no puede cejar en su
empeño, si es racional, hasta conseguir lo que quiere.
Fábulas de la amistad
La amistad se convierte en un valor importante de la vida de cada uno. En nuestro día a día necesitamos
amigos por ello debemos saber cómo hacerlos y conservarlos. En muchas ocasiones podemos tener
problemas con nuestros amigos pero finalmente, no debemos de dejar que se acabe una amistad por cosas
insignificantes.
Una manera fácil y clara de explicar la amistad es a través de los cuentos, de los relatos y sobre todo de
las fábulas sobre la amistadcuya moraleja final está destinada a explicar el funcionamiento y la
perseverancia en formar parte de la vida de nuestros amigos a pesar de los problemas que puedan llegar
por el camino. Una buena amistad no se detendrá por nada.
Las fábulas de la amistad están plagadas de moralejas sobre este valor tan importante de nuestras vidas.
Las fábulas es una herramienta con la que podemos educar y enseñar a los niños, y no tan niños, a
diferentes valores de la vida, como el que tratamos en este artículo. Todos los niños deben saber que los
amigos es una parte importante de nosotros y en muchas ocasiones será un pilar para los obstáculos del
día a día.
Las fábulas que cuentan con moraleja de la amistad no son muchas, pero las que existen son
primordiales porque nos enseñan la importancia de conservar estas personas que se preocupan por
nosotros a cambio de nada. Por ello, queremos en esta web enseñarte diferentes fábulas para amigos que
son perfectas para que puedas explicar a tus pequeños lo importante de este valor tan importante llamado;
amistad.
Existe una fábula de un león y un ratón, dos seres muy diferentes entre ellos pero que su amistad y lealtad
le permite vivir sin peligros en la naturaleza porque siempre estará el uno y el otro para ayudarse
mutuamente.
Si hacemos repaso a nuestra memoria, seguramente encontraremos en el camino un momento de nuestra
infancia donde alguien nos contó estas conocidas historias protagonizada por pequeños animales que
hablan y que con el paso del tiempo hemos olvidado, pero su moraleja siempre se nos ha quedado grabada
en la memoria. Así son las fábulas, son relatos cortos donde te contarán lo que está bien y lo que está mal
de una manera divertida, para que siempre lo tengas presente.