Fumar debería estar prohibido en todos los lugares públicos
El uso del cigarrillo debería estar prohibido en aquellos lugares donde exista la presencia
de individuos no-fumadores y que no pretendan tener ningún tipo de relación con el
tabaco.
Hoy en día es muy común visualizar que en la sociedad están muy presentes las
comunidades de fumadores en los lugares de esparcimiento público, por lo cual se llega
a el debate de si es prudente prohibir el uso del cigarro en áreas públicas o no. Si bien
es sabido, que todos los ciudadanos son libres de realizar las actividades que se les
apetezcan aunque estas puedan atentar con su salud y bienestar, siempre y cuando
asuman la responsabilidad de sus actos y el daño que la utilización y consumo de este
tipo de productos trae consigo les afecte solo a los que lo practican; cabe admitir que el
fumar en un lugar público en el cual se encuentran personas de todas las edades, ya sea
que tengan enfermedades o no, llega a incomodar a los demás gracias al molesto y
desagradable olor y humo que los cigarrillos emiten, el cual se impregna tanto en la piel
del individuo como en la ropa que este usa, añadiendo el hecho de que todos sabemos
del daño que sufren los fumadores pasivos, los cuales son aquellos que inhalan el humo
que es exhalado por los consumidores o bien los fumadores activos, lo que genera
complicaciones en la salud al estar introduciendo componentes tan tóxicos y nocivos
como los que contienen los cigarrillo; entonces los fumadores activos estarían atentando
contra la integridad física de los no fumadores.
¿Qué tan poderosa es la adicción a la nicotina? “No es el león como lo pintan”, este
refrán se ha vuelto muy popular y representa la situación actual de los jóvenes, ya que a
medida que pasan los años, aumentan los casos de personas que piensan o creen que
fumar cigarros los hace ver "cool" y los hace sentir seguros, además de aumentar el ego
de estos. Debemos de tener en cuenta que, a pesar de las sensaciones satisfactorias,
de relajación y de placer que nos brinda el tabaco, solamente dañamos nuestra salud a
largo plazo propiciando la aparición de enfermedades crónicas que nos pueden llevar a
la muerte; es por esta razón que consideramos que no vale la pena pensar en pertenecer
a un grupo o encajar en la sociedad dañando nuestro cuerpo, ya que no nos trae consigo
ningún beneficio. La exposición del consumo de cigarrillos que se presenta por parte de
los adultos que lo practican hacia los niños o jóvenes al llevarlo a cabo en sitios públicos
les causa a estos una especie de curiosidad la cual los incitan a probar o consumir por
primera vez el tabaco. Los fumadores activos conocen el riesgo que conlleva tener una
adicción al cigarrillo, sin embargo la influencia que pueden llegar a tener en los niños es
sumamente grande, ya que los infantes tienen una capacidad de interpretar las
situaciones y llenarse de curiosidad, además de afectar de manera negativa la salud de
los pequeños haciéndolos más propensos a desarrollar enfermedades a muy temprana
edad. Muchas veces los jóvenes no fuman simplemente por mera curiosidad, sino que
también lo hacen para sentirse aceptados socialmente en un grupo determinado,
admirando de alguna forma las actitudes que tienen y viéndolos como modelos a seguir.
El consumo del tabaco es uno de los principales factores que intervienen en el capital
que el gobierno proporciona para el cuidado de la salud de los pacientes con
enfermedades ocasionadas por este producto. El gobierno mexicano invierte
aproximadamente más de 35 mil millones de pesos anualmente para este sector; dinero
el cual podría implementarse en el tratamiento de otras enfermedades, dado a que las
causadas por el tabaquismo pueden prevenirse evitando el uso del cigarro; agregando
el hecho de que una cajetilla de cigarrillos cuesta considerablemente un poco más de la
mitad del salario mínimo mexicano, dando por hecho que la adicción a ello, podría traer
complicaciones en el carácter económico de las familias del país, causando grandes
repercusiones en el ambiente social dado a que si el fumador es el pilar del ingreso
económico en su hogar, él inclinaría más su interés de gasto en su adicción que en el
bienestar de su propia familia causando problemas psicológicos a su alrededor.
Con frecuencia se nos señala que el tabaquismo es dañino para la salud de los seres
humanos pero jamás sobre el daño al medio ambiente que este vicio provoca. Para la
creación de los tan conocidos cigarrillos se necesita el tabaco, este proviene de una
planta la cual es una de las principales causas de la deforestación, siendo un 93% el
porcentaje de deforestación a causa del trabajo en los países más desarrollados, algunos
de estos países también utilizan madera para “curar” las hojas de tabaco. Según datos
de la Organización Mundial de la Salud, la madera de un sólo árbol rinde para curar el
tabaco de hasta 300 cigarrillos. La producción de esta mercancía no solo provoca la
deforestación sino que contamina tanto aire como agua gracias a los desechos químicos.
Como todos sabemos, para el cultivo de la mayoría de las plantas son necesarios
pesticidas y fertilizantes los cuales terminan en el agua, contaminándola. Creemos que
habrás visto millones de colillas de cigarros esparcidas por el suelo, dichas colillas
terminan siendo arrastradas por el agua de las lluvias hasta las alcantarillas pasando a
la fuente de agua potable que contaminan, otra de las consecuencias de desechar los
cigarros por el suelo es causada cuando no son apagados del todo, al estar aun
encendidos y si llegasen a tener contacto con un objeto inflamable es posible que se
inicie un incendio contribuyendo a la contaminación del aire y a la deforestación. Aunque
sea un lugar curioso de encontrar, cabe la posibilidad de observar colillas de cigarrillo
por los mantos acuíferos ganando que los animales que los habitan los confundan con
comida llevándolos a una muerte, la que termina por alterar el ciclo ecológico. Sin
embargo, debes notar que estos problemas pueden nacer de la poca cultura del ser
humano por cuidar el medio ambiente, en respuesta a esto te mencionamos que a pesar
de que el fumador tenga una “cultura ecológica” el solo hecho de que los cigarros existen
presenta un peligro para nuestro ambiente (y más si son producidos en masa como en
la actualidad.) Estos objetos creados a partir de diversas sustancias tóxicas representan
la mayor causa de basura en el mundo además de que tardan alrededor de 25 años en
degradarse. Un informe reciente de la Ocean Conservancy muestra que los cigarrillos y
las colillas de estos son la principal causa de basura en los océanos y playas
representando el 32% de la basura.
El que el uso del tabaco provoque daños en el organismo ha servido para dejar
evidencias sobre los efectos en la salud que ocasiona el tabaquismo tanto activo como
pasivo, lo que nos hace ver cómo es que no importa si eres tú quien fuma o si es alguien
más, siempre que estés expuesto a este producto y sus derivados, trae consecuencias
tanto a corto, como a largo plazo.
Hacia finales de los años cincuenta y principios de los sesenta, comités gubernamentales
revisaron y evaluaron la evidencia acumulada, lo que dio como fruto conclusiones
definitivas durante los primeros años de esa última década; el proceso de revisión dentro
de los Estados Unidos, después de evaluar la evidencia, originó una serie de
conclusiones sobre la relación de fumar de forma activa con enfermedades específicas
mediante los informes de inspección sanitaria llevados a cabo con el paso de los años,
los cuales han expresado cómo el fumar activamente trae enfermedades como el cáncer
de vejiga (el cual puede ser reducido en un 50% si se interrumpe el hábito de fumar),
enfermedades cerebro-vasculares como la embolia (que es la tercera causa de en
Estados Unidos), enfermedades broncopulmonares como la bronquitis, la cual aumenta
el riesgo de la muerte, además de que origina una variedad enorme de tipos de cáncer;
esofágico, de riñón, de la laringe, de pulmón, oral, pancreático, la úlcera péptica o la
morbilidad respiratoria. Esto nos hace ver todo lo que puede llegar a causar algo tan
pequeño como un cigarrillo.
En cuanto a los fumadores pasivos, la Inspección Sanitaria de los Estados Unidos de
América (1986) y el National Research Council, del mismo año y país, revisaron las
evidencias relativas a la salud de los niños y cualquier tipo de fumador pasivo. Los
efectos adversos de exposición al humo del tabaco pueden ir desde la prevalencia
incrementada de afecciones respiratorias, el decremento dentro de la función pulmonar,
el aumento dentro de la frecuencia de bronquitis y neumonía o la tos crónica y las flemas,
hasta la severidad creciente de episodios y síntomas de asma, además del riesgo de su
aparición, enfermedades cardiacas en adultos, o incluso el síndrome de muerte repentina
de infante.
La OMS ha decretado el 31 de mayo como el "Día Mundial sin Tabaco", representado
por la imagen de un cenicero y una rosa, en donde se resaltan los riesgos para la salud
que están vinculados al consumo de este producto, promoviendo políticas y/o campañas
para ayudar a que la gente concientice y se reduzca este hábito. La exposición al tabaco
en cualquiera de sus formas es la principal causa de defunción en todo el mundo, pero
lo peor es que es prevenible; hoy en día el consumo de tabaco mata a uno de cada diez
adultos a nivel global, lo que muestra cómo es que la gente, al momento de fumar, deja
a un lado su salud física y mental con tal de conseguir ese "placer" momentáneo que a
largo plazo acaba con su vida.
En sí, el consumo del cigarrillo es algo absurdo, su práctica sustentada en el hecho de
que brinda una especie de bienestar o placer después de fumarlo no vale en lo absoluto
la pena a comparación de la enorme cantidad de daños a la salud tanto física como
mental, afectándolas en una infinidad de áreas que terminan siendo inservibles, lo que
pone al fumador tanto activo como pasivo en una posición susceptible a la presencia de
estos padecimientos que llevan al individuo a un estado crítico, además de que una
adicción al consumo de estas sustancias puede llevar a la presencia de complicaciones
en el ámbito económico, ya que el adicto puede llegar a dejarlo todo de un lado por ese
sentimiento de "armonía". Todos estos factores, además del daño que el consumo
masivo de cigarrillos le trae al medio ambiente, nos muestra a la realidad a la que están
expuestos los no-fumadores, que incluye desde otros adultos que cuidan bien de su
salud, hasta jóvenes y niños en pleno desarrollo, los cuales pueden llegar a considerar
el fumar cigarrillos como símbolo de "madurez", creyendo que la reputación entre las
personas de su edad aumentará al entrar en esta red de problemas. Es por ello que el
uso del tabaco puede ser permitido en espacios privados, donde solamente se
encuentren personas que lo lleven a cabo, pero su consumo dentro de espacios que
tengan la presencia de individuos que no desean ni están interesados en tener un mínimo
contacto con esta sustancia y los problemas que van de la mano con la misma, debe
estar 100% prohibido, ya que esto contribuye a que personas de todas las edades se
expongan a consecuencias de magnitudes determinantes para su futuro y calidad de
vida.