Glaucopis 7
Glaucopis 7
GLAUCOPIS
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Año VII - Número 7 - 2001
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Dep. Legal: VG-344-1995 m
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Limiar
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las capitales y otras ciudades de España que forman parte de la CECEL; comen-
zamos a recibir algunas donaciones de material biblio y hemerográfico; organi-
zamos Conferencias, Concursos, Premios, Presentaciones de Libros y Actos de
Ingreso de nuevos Miembros.
Acaso el trabajo realizado pudiera haber sido mayor, pero en las circunstan-
cias atípicas en que vino desarrollándose, desde el año 1991 en que el Instituto
es creado, considero que es sumamente importante ya que, como decía nuestro
Vicedirector en el Limiar del BOLETÍN Nº 3, las “penurias y satisfacciones, logros
e atrancos mesturados todos, conforman la vida cotidiana de este Instituto”.
Fueron diez años de lento caminar, pero, evidentemente, los pasos fueron
firmes. Y prueba de ello es que este ejemplar del “GLAUCOPIS” que hoy esta-
mos leyendo, ya es el número siete.
Sirva este Limiar para dar la enhorabuena a la nueva Junta de Gobierno que
regirá los destinos de esta Entidad y desear también que los tiempos futuros sean
propicios para el Instituto de Estudios Vigueses, cuyo objetivo primordial y esen-
cia de su creación ha sido y es, el compromiso con esta tierra y su historia.
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tor Rematando o ano 1995, e nunha páxina semellante a esta, iniciaba a “Pre-
sentación” do GLAUCOPIS dicindo: “Coa lóxica e comprensible satisfacción,
abro as páxinas do número UN do BOLETÍN DO INSTITUTO DE ESTUDIOS
VIGUESES”. Hoxe, seis anos despois, debería iniciar este Limiar dicindo que,
coa lóxica e comprensible satisfacción abro as páxinas do último BOLETÍN co-
rrespondente o período de mandato da Xunta de Goberno que me honrei pre-
sidir durante oito anos. Xunto coa aparición deste BOLETÍN Nº 7, a actual Xun-
ta de Goberno cumpre o seu segundo período consecutivo de mandato, polo
que, regulamentariamente, debe cesar nas súas funcións.
O tempo pasado -que non sempre é mellor-, foi moi laborioso e, por mo-
mentos, de extrema dificultade para a consolidación desta Institución. Inicia
agora o Instituto outra etapa cunha nova Directiva e cuns novos Membros Nu-
merarios que nestes intres están a preparar o seu ingreso na Entidade.
Malia tódalas dificultades -a meirande delas, o non dispoñer do noso local
(coa súa biblioteca e hemeroteca), para o normal desenvolvemento das tarefas
propias dunha Institución como esta-, logramos editar sete números similares ó
BOLETÍN que hoxe temos entre mans; incorporamos cinco novos Membros
Numerarios; editamos cincuenta e sete publicacións; distribuimos as nosas
obras didácticas a tódolos Centros de Ensino públicos e privados da nosa Cida-
de e o seu entorno; intercambiamos algunhas publicacións monográficas con
Institucións de América, África, Asia e de países do resto de Europa; incorporá-
monos con plenos dereitos á Confederación Española de Centros de Estudios
Locales (CECEL), pertencente ó Consejo Superior de Investigaciones Científicas
(CSIC); acabamos de ser, nestes días, elixidos para ocupar unha das vocalías da
Xunta de Goberno desa Confederación; mantemos intercambios fluidos coas
cincuenta e cinco Entidades de tódalas capitais e cidades de España que for-
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XEOGRAFÍA
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HISTORIA
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Boletín I. E
PRÓLOG
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Vigo y la Masonería
PRÓLOGO
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INTRODUCCIÓN A LA MASONERÍA
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mal que ha surgido de algunas sociedades secretas, ha sido perversión de ciertos habrá de
principios que inicialmente eran puros y hasta santos; en el caso de la masonería decir, la
fue derivando de una asociación filantrópica a una entidad con objetivos políticos tado por
muy concretos (liberales en todo caso). La otra fecha es la de 1723. En este año la deseaba
masonería especulativa (influenciada por la Gran Logia de Inglaterra, cuyo fin per- hombres
seguía el conseguir un reglamento estable), adoptaría como cuerpo doctrinal las tuales y
Constituciones de Anderson de 1723. Escritas por dos pastores protestantes, John De e
Theophile Desaguliers y James Anderson, en ellas se explica cómo la catedral que un Ser S
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e ciertos habrá de construirse ya no será de piedra sino que será la Catedral del Universo, es
asonería decir, la Humanidad misma, en honor del Gran Arquitecto del Universo (represen-
políticos tado por la letra G). No habrá que pulir la piedra, sino al hombre. Estos pastores
e año la deseaban que la nueva masonería se convirtiera en el lugar de encuentro de los
fin per- hombres de cultura, o de los hombres que, al menos, tenían inquietudes intelec-
trinal las tuales y deseaban y buscaban la fraternidad, la igualdad y la tolerancia.
es, John De esta forma, la masonería del siglo XVIII en adelante cree abiertamente en
dral que un Ser Supremo, o Gran Arquitecto, para buscar un perfeccionamiento moral en-
tre distintas religiones, políticas y sociedades. Curioso contraste, ya que la ma-
sonería fue, y posiblemente siga siendo, la máxima enemiga del Trono y el Altar,
como demostró a través de la historia en su defensa a ultranza de la Libertad,
Igualdad y Fraternidad.
La historiografía moderna sobre el tema, defiende que no se puede hablar de
masonería sino de masonerías con su gran variedad de ritos (entendidos como
ramas específicas de la masonería...Escocés, de York, Francés, Mizraim, etc.).
Por lo tanto, rechaza una clara y constante conexión o funcionamiento como
una Orden Mundial. Aunque no puede rechazarse que la masonería mantuvo un
papel preponderante en el mundo institucional, financiero, político, religioso,
utilizando muchas veces las logias para trabajar y conseguir objetivos distintos y
contrarios al espíritu de la masonería.
Se insiste una y otra vez en que hablar de política y religión está prohibido en
las logias, pero los hechos nos demuestran que en algunas logias no sólo se ha-
blaba de política, sino que se tuvieron que dirigir desde ellas bastantes decisio-
nes que influenciaron enormemente en el devenir histórico de la humanidad.
Cómo, sino, se explicaría la Revolución Francesa, la Independencia de toda
América, la construcción de la Europa parlamentaria, la Revolución Rusa, la cre-
ación de Frentes Populares en la Europa de entreguerras, las masacres terroris-
tas de Italia inspiradas por la logia P-2 (Propaganda 2).
Es por ello que la masonería está envuelta en una aureola de oscurantismo,
conspiración, misterio y poder. Se les acusa a los profanos (que no son maso-
nes) de mantener viva una leyenda negra, que les obliga a permanecer en el
anonimato. Actualmente, la masonería ya no es tan hermética como en décadas
anteriores, aunque sigan trabajando en sus logias... una logia masónica ha de ser
el lugar en donde hombres de buena voluntad, anhelosos de perfeccionamiento
individual, trabajen como en un taller para mejorar las condiciones del mundo y
constituir simbólicamente un templo.
PRINCIPIOS MASÓNICOS
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s de las “Vivir honradamente; obedecer las leyes de su país; practicar la justicia; amar
a sus semejantes; trabajar incesantemente para el bienestar de la humanidad y
procurar alcanzar por medios pacíficos y progresivos su emancipación”.
antrópi-
pio cre- Francmasón es aquel que, reuniendo las condiciones exigidas y después de
ene por llenadas las formalidades necesarias para ello, es admitido como miembro de la
mismo y Fraternidad por la ceremonia de la iniciación (recibir la luz) e inscrito como tal
ciencia. en los registros de la Orden.
las na- Siguiendo los principios de la masonería en cuanto a sus hermanos, declaran
n tal de que aunque diseminados por todos los ámbitos de la tierra en número ilimitado,
los francmasones se hallan estrechamente unidos por los lazos de la solidaridad
y del amor fraternal; por esto se dan entre sí el nombre de hermanos. En todas
las circunstancias se deben mutuo apoyo y protección; deben ayudarse y soco-
rrerse moral y materialmente, aún con peligro de su vida, si importa. El franc-
masón es el ciudadano del universo.
La soberanía masónica reside en la universalidad de los miembros activos
que constituyen la Asociación. Esta soberanía se ejerce de conformidad con los
principios generales y universalmente observados, y se regula por las leyes
constitucionales adoptadas por las grandes agrupaciones formadas dentro de los
Estados, constituidas en autoridad por el sufragio de los francmasones que de
ellas forman parte, y sancionadas por el mutuo reconocimiento.
La francmasonería se gobierna por consejos (término que agrupa a los grados
capitulares, filosóficos y administrativos), soberanos y autónomos especiales, for-
mados por la reunión de las logias de un país, de un Estado o de una región, que
asumen todos los poderes y ejercen la suprema autoridad dentro de los límites de
sus respectivas jurisdicciones. Estos cuerpos, colocados en la cima de la jerarquía
masónica, y que en la genuina francmasonería se denominan Grandes Logias, en la
supermasonería de los Ritos y altos grados reciben distintas denominaciones, tales
como las de Grandes Orientes, Supremos consejos, Potencias Supremas, etc.; ejer-
cen su autoridad con entera independencia y separación unos de otros.
Para el ingreso de nuevos miembros en la francmasonería, además de las con-
diciones que universalmente se exigen a los candidatos, (he aquí las principales
condiciones que deben reunir los candidatos: ser varón, libre, honrado, de buenas
costumbres y gozar de sólida reputación entre sus conciudadanos; ser mayor de
edad o hallarse legalmente emancipado de la patria potestad por algún título cargo,
empleo u otra circunstancia eximente y que le haga responsable de sus actos. Dis-
frutar de posición honesta, que le asegure medios de decorosa subsistencia y po-
seer la instrucción suficiente para poder comprender los altos fines de la Orden y
sacar provecho de sus enseñanzas), se requiere que su admisión sea otorgada, me-
diante una información previa y minuciosa de sus antecedentes, y en virtud de va-
rias votaciones especiales. Estas votaciones tienen lugar en el seno de la logia en
que se deba tener lugar el ingreso, por sufragio de todos los francmasones regula-
res que se hallen presentes en las sesiones en que se verifique.
Los francmasones se reúnen formando pequeños grupos o asociaciones autó-
o oficial, nomas e independientes unas de otras, que se distinguen en general con el nom-
bre de talleres (sinónimo de logia o cuerpos superiores). Los talleres consagrados
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LA MASONERÍA GALLEGA
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necieron a su Orden el almirante Méndez Núñez (héroe del Callao), Narciso Mon-
turiol e Isaac Peral (inventores del submarino), entre otros. Por todo lo anterior,
Ferrol destacó como el máximo núcleo masónico de la simbiosis Masonería-Mari-
na. Anecdóticamente la logia Breogán Nª 16 del Grande Oriente Español, consti-
tuida el 1º de agosto de 1933 en Ferrol, estaba compuesta de 26 miembros, de los
culación que la mayor parte de los integrantes pertenecían a la Armada.
días. De- De la emigración de los gallegos no se libraron ni los masones. Tras la cruel
ol y Vigo represión franquista, la masonería gallega fue implacablemente perseguida, has-
cluso en ta que optaron por el exilio a países americanos (a Francia en menor medida),
ue perte- sobre todo a Méjico, que fue el país que acogió al mayor número de masones
gallegos. Por otra parte, Méjico es de los países latinoamericanos donde siempre
tuvo mayor implantación la francmasonería. La denuncia por pertenecer a la ma-
sonería, en el régimen del general Franco, era similar a la del falso converso o
judaizante, en el siglo XVI ante la Inquisición. Era sinónimo de cárcel, interroga-
torio, exilio en el mejor de los casos, y en caso ulterior el fusilamiento. La fobia
del general contra la masonería era sincera y visceral.
Las tres columnas clásicas (de los tres órdenes griegos), simbolizan en la ma-
sonería la fuerza, la sabiduría y la belleza, conceptos que, al igual que libertad,
igualdad y fraternidad, o los de la filantropía, beneficencia, etc., se emparenta-
ban con conceptos morales del cristianismo, al igual que la creencia en un Ser
Superior y Creador. Sin embargo, el 20 de abril de 1884, el Papa León XIII pu-
blica su encíclica Humanum Genus que condena la masonería. Tuvo gran tras-
cendencia en el mundo católico, de ahí que siempre fuesen incompatibles entre
sí. La masonería tuvo proselitismo, por el contrario, en la creación del socialismo
y movimientos independentistas de corte nacionalista (caso italiano, americano
o filipino). En Galicia se tradujo en el apoyo de la masonería a republicanos, so-
cialistas, monárquicos liberales, autonomistas, a pesar de la prohibición de in-
tervenir en política desde las logias.
Otra constante en la masonería gallega (me atrevería a decir que también en
la española y en la universal), es su diversificación en Ritos y en general enfren-
tadas entre sí las distintas obediencias. Obedeciendo a los cánones de la Orden,
sus manifestaciones iban encaminadas en lo social a la consecución de un lai-
cismo social, y, en su manifestación más palpable de cementerios civiles y es-
cuelas laicas. Secularización en todos los órdenes.
El desarrollo intelectual, la lucha contra la ignorancia, la búsqueda de la ver-
dad, la defensa de la razón... si los francmasones sostienen que estas son sus in-
tenciones, no podrían más que intentar atraer a sus talleres a la intelectualidad
gallega, aunque donde más consiguió hermanos fue en los años previos y en la
duración de la II República Española.
En el componente sociológico de los masones gallegos, sobre todo en el si-
glo XIX, dominaba la clase media y, entre ellos, profesiones liberales, funciona-
rios, comerciantes, propietarios y, sobretodo, oficiales del ejército. En el siglo XX
pasará a aumentar el número del proletario cualificado y políticamente muy
concienciado y pequeña burguesía.
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lante, gr. 18º; Grau, Clemente (1892-1893), Secretario Guarda Sellos, gr. 18º;
Mestre, Luis A. “Garibaldi” (1890), Orador pro tempore, gr. Iº; Santo, Diego
ndez, en (1892), Venerable Maestro; Salgado de Guevara, Gabriel “Jenner” (1891), gr. Iº.
ue “la fe-
se cons- - Oliva Nº 308 (1892/1894)
la logia Se instala oficialmente la Oliva Nº 308 del Grande Oriente Nacional de España, el
lar espa- 30 de marzo de 1892, otorgándole Madrid la carta constitutiva con fecha 25 de
ida e in- abril de ese mismo año. Debió ser el típico “taller” modesto de final de siglo, no
os “trián- llegando a superar su “cuadro lógico” la treintena de miembros. Sociológicamente
e debido nos encontramos con una sociedad eminentemente pequeño-burguesa con claros
legas. síntomas de proletarización, teniendo una edad media aproximada de 36 años. Si-
, serían: guió existiendo hasta el año postrero para la historia de su obediencia: 1896.
, prime-
- Triángulo Progreso de Vigo Nº 96 (1893-1894)
e la ma- Ricardo Miser y Viriato, inquieto y perseguido periodista tudense, “simbólico”
Grande Salomón, combativo laicista que llegaría a ser profesor y director del Colegio
a Virtud Laico de Vigo, procedía de Pontevedra, donde había desempeñado la direc-
ando so- ción del semanario republicano “El Látigo”. Miser preside el Progreso de Vigo
onces la Nº 96, “triángulo” homónimo al periódico que él mismo había fundado en
esta lo- 1891y que se imprimirá hasta el año 1894. En este momento, a raíz de la per-
ía ya es- secución de la que fue objeto por parte del elemento reaccionario vigués, se
denomi- vio forzado a tener que exiliarse en el vecino país de Portugal. Ricardo Miser y
nidos Nº Viriato, “Salomón”, fue Presidente gr. 3º.
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gran descalabro de fin de siglo. Aquella persecución antimasónica, ejercida desde gia),o tu
siempre por el reaccionario clericalismo de la iglesia católica, se vio reforzada por Defensa
el último gobierno del conservador Cánovas, ocasionando la disolución de la ma- que tení
yor parte de los “talleres” peninsulares. La Carnot (masón francés presidente de la los suble
III República francesa) Nº 192, fue en realidad, si nos atenemos al número total de nes, tod
sus miembros, un holgado “triángulo” formado por cinco masones, y tenemos - Decret
constancia de su funcionamiento durante los cuatro primeros meses del año 98. bolos
terios
- Ley de
LOGIAS MASÓNICAS DEL SIGLO XIX EN VIGO be las
VIGO - Ley de
1869 OLIVA E HIJOS DE HIRÁM Nº 12 - GODE 1940.
1870 HIRÁM Nº 51 - GOLU En u
1872-1895 OLIVA Nº / Nº 308 - GONE muy bie
188?-1893 NUEVA HIRÁM Nº 181 / Nº 8 / Nº - GONE/GOE/GLRG (Hasta 1889/ grandes
hasta 1890/ desde 1890)
1895 TRIÁNGULO ESPERANZA Nº 1 - FLLIIGG más tard
1895-1897 PAZ Nº 180 - GLSE miento m
1901 CARNOT Nº 192 – GLSE La re
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DESGLOSE DE LAS SIGLAS DE LAS OBEDIENCIAS CITADAS
1936, de
FLLIIGG (Gran) Federación de Logias Independientes Galaicas par, todo
GOLU Gran Oriente Lusitano Unido sones de
GODE Gran Oriente de España Práct
GOF Gran Oriente de Francia (1940-19
GONE Gran Oriente Nacional de España
GLRG Gran Logia (Simbólica) Regional Galaica tos de n
GLSE Gran Logia Simbólica Española (A. y P. Rito Oriental de Menphis y cia de la
Mizraim/Rito Nacional Español) sónica e
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Fuente: Alberto J. V. Valín Fernández lumnas
Desp
LA MASONERÍA EN VIGO EN EL SIGLO XX taller so
Compás
Tras la hecatombe masónica de finales del siglo XIX, los obreros (término la ciuda
que hace referencia a la generalidad de miembros de un taller), intentaron, a pe- laicistas
sar del fracaso, de consolidar el “triángulo” (mínima expresión de una agrupa- La Ca
ción masónica regular), en Vigo, entre 1910 y 1911, pero acabaron fracasando al rantizar
igual que fracasaron en otras ciudades gallegas. ña (GLE)
Pero el gran auge de comienzos del siglo XX se produjo en los últimos años Oriente
de la dictadura de Primo de Rivera, al igual que en el resto de España, alcan- Asimism
zando su mejor momento (como ya se ha dicho en varias ocasiones) en la II Re- mujeres
pública. El levantamiento de columnas (creación de una logia) se produjo de rios tipo
manera extraordinaria en toda la geografía gallega. jeres ma
Sin embargo, el 18 de julio de 1936 trastocó toda esta euforia masónica y mu- exclusiva
chas de las logias tuvieron abatimiento de columnas (definitivo cierre de una lo-
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BIBLIOG
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MELLOR,
VALÍN FE
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FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA
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nería, en el Despacho de Gracia y Justicia y otras de persecución de la maso-
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Revistas: “Año Cero”; “Más Allá”; “Próximo Milenio”.
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Don Juan Antonio de Acevedo Somoza había nacido “en la ciudad de Mon- - otra
doñedo, reyno de Galicia”, de donde era natural su padre, llamado como él, - un
mientras que su madre, Doña Juana Antonia Somoza era natural de Valladolid. dos cajo
El día 3 de abril de 1740 Don Juan Antonio de Acevedo Somoza otorgaba su de yerro
testamento en Madrid3. En aquel documento pide que, tras su muerte, su cuer-
- seis
po fuera “cubierto con mis vestiduras sacerdotales” y enterrado en la iglesia del
de roset
monasterio de la Santísima Trinidad Calzada “en la boveda de la Capilla de
Nuestra Señora de la Expectacion, de donde soi congregante”. Establece que el - seis
día de su entierro se le diga una misa cantada de cuerpo presente y en los días na enca
sucesivos, cien más, éstas rezadas. Declara que es capellán de “la Capellania que - dos
en la Sala Oratorio de la Congregacion del Patriarca San Phelipe Neri de segla- vox enc
res siervos de los pobres enfermos en el Real Hospital General de esta Corte”. La rrespond
citada capellanía había sido fundada por sus tíos Don Alonso de Acevedo y su corredo
esposa Doña Catalina González. - un b
Legaba diversas cantidades de dinero tanto a “las mandas forzosas y acos- hueso, p
tumbradas” como a sus criados y servidores. Mandaba al Hospital “de dicha mi - un
venerable congregacion de San Pedro”, dos espejos grandes con marcos de pe-
ral “para que se pongan en la sachristia de dicha iglesia, en la parte que tenga - un b
por mas combeniente la Congregacion”. Asimismo legaba a “dicha mi venerable y tres qu
congregacion de presviteros naturales de esta Corte”, dos escritorios, suyos pro- - una
pios que tenía en la sacristía del convento de la Trinidad Calzada “que los ube y llaves, n
herede de mis padres, para que dicho ospital use de ellos segun le pareziere - una
para el beneficio de dicho ospital, que asi es mi voluntad”. - una
Nombraba como heredera de todos sus bienes a su hermana Doña Inés María
de Acevedo, y en el caso que la citada señora falleciera antes que él, sería la Con- - otra
gregación del Hospital de San Pedro de presbíteros naturales de Madrid, la desti- - dos
nataria de su patrimonio. Por último instituía por sus testamentarios a su hermana, - seis
Doña Inés María, a su esposo, Don Juan Manuel de Samaniego, al presbitero Fran- - una
cisco López Sopuerta y al también clérigo Don Simón de San Martín.
Don Juan Antonio de Acevedo Somoza murió en Madrid 10 de abril de 1740, - un
iniciándose un día después la tasación de sus bienes4. De esta manera el 11 de - un
abril de 1740, Francisco Alonso Marchán “mercader de lienzos” valoraba la ropa - un a
blanca, donde se incluían camisas, calzoncillos, almohadas, sábanas, cortinas, rradura
toallas, manteles, colchones, mantas y pañuelos. - otro
El 12 de abril de 1740, Manuel Alonso “maestro ebanista y entallador que dijo 500 rs.
tiene su tienda y abitazion en la calle de la Luna, casas del conde de Sastago” ta-
- un
saba los muebles, entre los que destacaban dos papeleras cubiertas de nogal
llave, 40
con embutidos de palo santo y boj, valoradas ambas en 1000 reales de vellón.
- otro
- Primeramente dos espejos de peral labrados con las lunas, de tres quartas - dos
de alto y dos tercias de ancho, 240 rs. - una
- otros dos espejos de a tercia con sus marcos de pino dados de negro, 20 rs. - dos
- una cama de tablas con sus pies torneados de pino, 50 rs. - un
3. Archivo Histórico de Protocolos de Madrid (A.H. P.M.).- Protocolo = 15587, folº. 6-8. - uno
4. A.H.P.M. Protocolo = 15587, folº. 13-30. - un
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artista, salvo que el 29 de agosto de 1715 valoraba las pinturas que quedaron a
la muerte de Don Juan Rugerio5.
El 16 de abril de 1740, Lorenzo Cardona “mercader de libros que tiene su tien-
oldeada,
da y vive en la calle de Atocha frente del Colegio de Santo Thomas, casas de Ro-
many” tasaba la muy curiosa biblioteca de Don Juan Antonio de Acevedo Somo-
za, compuesta por un total de 228 tomos y con una temática muy variada.
quarenta
Ignoramos si el clérigo gallego siguió la carrera de derecho, pero si no fue así de-
bió ser muy aficionado a la jurisprudencia y ello queda demostrado por las nu-
os vesti-
merosas obras que poseyó sobre aquella materia, muchas de ellas escritas por los
or y que
más distinguidos jurístas, españoles y extranjeros , de los siglos XVI y XVII, tales
s. La co-
como Agustín Barbossa, Antonio Diana, Francisco Salgado de Somoza, Alfonso
pinturas,
de Acevedo, Tomás Carleval, Alfonso Olea, Alonso de Villadiego, Nicolás García,
ninguna
Gregorio López Madera, Gil de Castejón, Antonio Gómez, Juan Bautista de La-
n lienzo
rrea, etc. La teología estaba representada por obras de Manuel Ambrosio Filgue-
de cierta
ra, Herman Busembaum, Enrique Villalobos, Jaime Corella y Francisco Larrága.
Poseyó además las Confesiones de San Agustín, la Mística ciudad de Dios, de Sor
María de Agreda, las obras de Quevedo, Santa Teresa de Jesús y San Juan de la
ra y me- Cruz. Pero junto a obras de tan especial trascendencia, se encontraban otras mu-
cho mas lúdicas, como los Anales del mundo, de Martín Carrillo, las Obras líricas,
de Francisco Antonio Bances Candamo, el Teatro de los dioses de la gentilidad,
brazos, de fray Baltasar de Victoria, las Comedias y Autos sacramentales, de Calderón de
la Barca, los Coloquios satíricos, de Antonio de Torquemada, publicados en Mon-
0 rs. doñedo en 1553 y un bien curioso tomo de “entremeses, loas y vailes”, que de-
muestra la afición al teatro de Don Juan Antonio de Acevedo Somoza. Como
en el de- buen gallego que era, no podía faltar en su biblioteca las “Armas i triunfos, he-
chos heroicos de los hijos de Galicia”, del agustino orensano fray Felipe de la
Guarda, Gándara (Allariz 1596 - Madrid 1676), publicado en Madrid en 1662.
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- otro de a folio de Olea con expizilegio ympreso en Leon (Alfonso OLEA.- - dos
Tractatus de cessione jurium cum epicilegio, Lyon 1682), 50 rs. logia mo
- otro tomo de a folio repertorio a Olea Osoro, 24 rs. - dos
- otro de a folio Molina de privilegis ympreso en Leon, 33 rs. las mate
- tres tomos de a folio Bonazina Summa Moral ympreso en Venezia, 75 rs. - un
del conf
- un tomo Castel de leje et grazia, 36 rs.
- och
- un tomo Signodales de Toledo, 24 rs.
- un
- un tomo Medula de la theologia de Eusebio, 15 rs.
tino-hisp
- tres tomos de a folio Summa de filguera (Manuel Ambrosio FILGUERA.-
- un
Summa de casos de conciencia que se disputan en la teología moral, Madrid
te del ve
1667), 45 rs.
- un
- dos tomos Summa de Villalobos (Enrique de VILLALOBOS.- Summa de The-
ciones d
ologia Moral y canonica, Madrid 1645), 50 rs.
NADA Y
- un tomo papel de marquilla en pasta y tafilete Primazia de la santa Yglesia
- cino
de Toledo (Diego de CASTEJON Y FONSECA.- Primacia de la Santa Iglesia de
Toledo contra las impugnaciones de Braga, Madrid 1645), 90 rs. - dos
sis piis i
- dos tomos Cantero cathechist. Direct., 30 rs.
- un
- tres tomos Mistica ciudad de Dios (Sor Maria de AGREDA.- La mística ciu-
dad de Dios, Madrid 1670), 60 rs. - dos
habetum
- seis tomos flos santorum de Villegas (Alonso de VILLEGAS.- Flos santorum,
Toledo 1584), 270 rs. - dos
- cinco tomos ystoria de Santo Domingo de medrano, 100 rs. - un
- un tomo Anales del mundo de Carrillo (Martín CARRILLO.- Anales y memo- - dos
rias cronológicas que contienen las cosas sucedidas en el mundo, Huesca 1622), mentariu
50 rs. - dos
- un tomo Palafox exzelencias de san pedro (Juan de PALAFOX Y MENDO- Allegatio
ZA.- Excelencias de San Pedro, principe de los apostoles, Madrid 1659), 8 rs. natus gr
- un tomo Curia philipica añadido (Juan de HEVIAS BOLAÑOS.- Curia fiipica, - un
Lima 1603), 16 rs. ROJAS.-
tractatum
- un tomo Politica de Villadiego (Alonso de VILLADIEGO.- Instruccion politi-
ca y practica judicial, Madrid 1612), 14 rs. - un
- otra practica de Paz bien tratado (Cristóbal de PAZ.- Praxis eclesiastica, Va- - un
lladolid 1622), 16 rs. bienave
- otro Vaio praxis eclesiastica ympresion de Leon (Gómez BAYO.- Praxis ecle- - un
siastica y secularis, Valladolid 1639), 28 rs. de los v
- dos tomos garcia de veneficiis (Nicolás GARCIA.- Tractatus de beneficiis am- - un
plisimus, Zaragoza 1609), 45 rs. - otro
- quatro tomos en pasta las partidas de Gregorio Lopez ympresion de Sala- - otro
manca (Gregorio LOPEZ MADERA.- Las siete partidas del sabio rey Don Alfonso - otro
X nuevamente glosadas, Salamanca 1555), 180 rs.
- otro
Obras, M
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Promp-
e la ora-
ca y es-
ay Fran-
6 rs.
de qua-
abajo de
nuciosas
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Ó abeiro dos avances sociais e técnicos destes últimos anos veñen de multi-
plicarse as publicacións adicadas ó estudio do pasado do que hoxe é a cidade
de Vigo, non obstante en menor medida do que era de esperar en razón da súa
potencialidade económica. Compría, xa que logo, unha posta ó día dese caudal
bibliográfico, artellado dun xeito instrumental ó servicio de investigadores, pro-
fesionais do ensino, afeccionados e público en xeral.
Imos ofrecer un compendio de traballos editados ata hoxe en formato libro
ou como artigos en revistas especializadas referidos especificamente, en máis ou
menos grao, á historia de Vigo, dende as orixes ata a última posguerra; en total
case trescentas cincoenta entradas bibliográficas. Os criterios para a súa selec-
ción atenden á vixencia, mínimo de calidade -rigor, estructura- e que enchan un
oco temático, con independencia da orientación metodolóxica; quedan fóra,
polo tanto, os meramente anecdóticos e os que en puridade son fontes de épo-
ca imprensas (anuarios e diccionarios, memorias de viaxeiros, etc.).
Por imperativos de espacio omítense as publicacións das disciplinas afíns e
das chamadas ciencias auxiliares (xeografía, artes plásticas, filoloxía, etc.), así
como aqueles artigos cun contido que se repite ou compendia en obras poste-
riores, agás contadas excepcións de significativo valor historiográfico.
Converter esta bibliografía básica en exhaustiva requeriría unha revisión a
fondo por parte de especialistas nos diferentes eidos históricos, e proceder ó in-
ventario de multitude de traballos aparecidos nos medios xornalísticos, en revís-
tas de diversa índole e dos orixinais que permanecen ainda inéditos (teses uni-
versitarias, informes arqueolóxicos), ó tempo que se abrise ás outras ciencias
sociais. Un proxecto laborioso e a longo ou medio prazo que esixe disponibili-
dade de medios materiais e traballo en equipo, pero que conta con referentes
noutros lugares -inclusive máis miúdos- da xeografía hispánica.
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O Marco histórico-cultural
do Padre Sarmiento*
No ano 1784 contestaba KANT a pregunta ¿que é a Ilustración? –Was ist Auf-
klerung?– cunha reflexión sobre o uso libre da razón que emancipara ó home da
tutela das antigas crenzas1. Esta razón, a mesma que no Renacemento desenvol-
vera un espírito humanista enfrontado ó espírito teolóxico medieval, sería a base
dunha nova cultura forxada en esencia na baixa modernidade a partir dunha re-
volución metodolóxica que transformou o coñecemento humano facéndoo críti-
co e experimental2. Este novo método empírico feito de orde e precisión, de-
senvolvido polo pensamento matemático e xeométrico do século XVII, púxose
finalmente ó servicio das ciencias do home e da natureza3. Así, a finais do sécu-
lo XVII, a física newtoniana, a partir de feitos probados, fixa as leis da natureza
superando o racionalismo abstracto cartesiano4. Por esta mesma época LOCKE
redacta en dous tratados un novo código de política moderna e de entende-
mento humano coas súas virtudes de tolerancia, beneficencia e humanidade5.
* O presente traballo forma parte do Proxecto de Investigación Orixe e desenvolvemento histórico do de-
reito propio de Galicia (PGIDT 99SOCX3810) financiado pola Xunta de Galicia.
1. KANT, Beantuortung der Frage: Was ist Aufklerung (Berlín, 1784); Cfr. Was ist Aufklerung. Thesen und
Defínitionem (Stuttgart, 1978).
2. HALL, The Scientific Revolution 1500-1800 (Boston, 1956); KOYRE, From the closed world to the infinite
universe (trad. esp. Madrid, 1979).
3. HAZARD, El pensamiento europeo en el siglo XVIII (trad. esp. Julián Marías, Madrid, 1958); HILL, The
century of revolution 1603-1714 (Londres, 1961) PENNINGTON, Europa en el siglo XVII (Madrid, 1973).
4. NEWTON, Philosophiae naturalis principia mathematica (Londres, 1687; trad. esp. F. Rada, Madrid, 1987).
“Toda la dificultad de la filosofía parece consistir en que a partir de los fenómenos del movimiento, investiguemos
las fuerzas de la naturaleza y después, desde estas fuerzas, demostremos el resto de los fenómenos” (Prefacio).
5. LOCKE, Essay on human understanding (Londres, 1690). A súa divulgación europea veu propiciada pola súa
traducción francesa Essai philosophique concernant l’entendement humain (trad. de P. Coste, Amsterdam, 1729).
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Por último, e nas Universidades de Heidelberg, Halle, Gotinga, autores como “Con
Puffendorf, Thomasius, Wolff ou Heineccius, aplicando só a razón ó coñece- descrito
mento do dereito natural, acabaron por desliga-la lei humana da divina6. versal”.
A razón, convertida en arma da nova cultura, faise crítica e universal, en- GASSET
frontándose a unha concepción do mundo profundamente marcada por máis vierte es
de mil anos de cristianismo. Coma se dunha onda laica do espírito libertario da cador”11
Reforma se tratase, esta razón, como apuntara Leibniz, provén dun norte xer- cirse qu
mánico capaz de adoutrinar a un mundo latino que a penas transmite outra luz remonta
cá tenue da tradición7. Dela nace unha nova civilización que por oposición a de Mayá
unha presunta escuridade anterior, semellante á noite gótica ou medieval dos que se c
renacentistas, coñécese en tódalas partes co nome de Ilustración ou as Luces: gar na E
Les Lumiers, I Lumi, Die Aufklerung, The Enlightenment, As Luzes. No constan- Carta fi
te peregrinar de Minerva sobre a terra, a luz pousou agora en Europa: “En sa- cosa qu
liendo de Europa todo se nos figura barbarie”, dirá FEIJOO e así, máis coma un ticias y l
espacio cultural ca coma un espacio xeográfico concreto, será concibida polos Un m
ilustrados españois8. pero sen
No século XVIII Francia non tiña un rei da importancia dos mellores déspo- toda a c
tas ilustrados, pero tiña unha clase media poderosa e era no punto de onde MORVIL
partían os raios das “luces”. Inmediatamente ó sur estaba España, inmellorable- paña en
mente situada, por cousa desta proximidade, para recibi-la influencia do con- nunha é
cepto laico da vida. Pero España era a nación que, desde había séculos, manti- nal, fací
vera con maior tesón a relixión católica no seu chan e a sostivera co seu ouro sitiva so
e co seu sangue no estranxeiro. Era tamén a nación onde os comerciantes e in- mación
dustriais foran perdendo importancia, desde o século XVI, mentres a súa no-
breza –unha das máis orgullosas de Europa– conservara a totalidade das súas 10. SAR
terras. Todo parecía indicar que –malia estar tan próxima ás luces– España non 11. OR
se vería iluminada por elas9. 12. ART
13. MA
cia, 1972) p
de M. Pese
Como sinala RODRÍGUEZ ARANDA no seu prólogo á trad. esp. (Madrid, 1987), p. 6: “La influencia de Locke en Es- ropeo y her
paña fue muy profunda. En todo el tiempo transcurrido desde Feijoo hasta Martí de Eixalá no hay un solo filósofo
que no acuse su huella. En el viraje cultural que experimenta España en el siglo XVIII, el filósofo inglés es un fac- 14. Rec
tor decisivo. De una parte, el ambiente se hallaba preparado para la recepción de esta nueva filosofía, debido a la en La Ilust
tradición escolástica española y a los rasgos comunes que poseía con ella la filosofía realista de Locke. Por otra par- 15. MA
te, el hecho de que el pensamiento español se moviera dentro de un ámbito de menor libertad que el francés fue 1782) p. 55
causa de que originara una verdadera revolución intelectual. La cultura española de ese siglo gira bruscamente, y la todo, en L
causa principal de ello fue Locke, unas veces directamente y otras a través de los enciclopedistas. Es significativo sur les rech
que incluso un poeta, Meléndez Valdés, dijera que al Ensayo sobre el entendimiento humano debería toda su vida miento pol
lo que supiera discurrir”. Véxase tamén, do mesmo autor, “La recepción y el influjo de las ideas políticas en Espa- ña, como p
ña”, en Rev. de Estudios Políticos (no sucesivo REPOL), 76 (1954) p. 115-130. ral, novas
6. THOMASIUS, Fundamenta iuris naturae et gentium (Halle-Leipzig, 1705), WOLFF, Elementa matheseos seus en Eu
universae (Halle-Magdeburgo, 1703-1715); Philosophia rationalis, sive logica (Frankfurt-Leipzig, 1728); Gesam- as uñas ó d
melte Werke Zweite Abteilung: Lateinische Schriften (Hildesheim-Nueva York, 1969); HEINECCIUS, Elementa Sobre o asu
philosophiae rationalis et moralis (Frankfurt del Oder, 1728); Elementa iuris naturae et gentium (Halle, 1738- que se le: “
Madrid, 1776) ; BOBBIO, Il diritto naturale nel secolo XVIII (Turín, 1947). tal que no
los espectá
7. CORONAS GONZÁLEZ, “El pensamiento jurídico de la Ilustración en España”, En História del pensa- sura en la E
ment jurídic, Tomás de Montagut (ed.) (Barcelona, 1999) p. 155. cación, coo
8. SÁNCHEZ AGESTA, “España y Europa en el pensamiento español del siglo XVIII”, en Cuadernos de la 16. “La
Cátedra Feijoo 2 (Oviedo, 1995) p. 3-27. cer otros li
9. HERR, España y la Revolución del Siglo XVIII (Madrid, 1975) p. 8. la razón qu
72
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es como “Con una obstinación as veces irritante –di SARRAILH10– la crítica europea ha
coñece- descrito a España como una país esencialmente discordante en el concierto uni-
. versal”. Pero non só estranxeiros adoptaron a posición negativa; ORTEGA Y
rsal, en- GASSET apunta: “cuando más se medita sobre nuestra historia, más clara se ad-
por máis vierte esta desastrosa ausencia del siglo XVIII. Nos ha faltado el gran siglo edu-
rtario da cador”11 e ARTOLA afirma: “sin temor de pecar de exagerados bien puede de-
orte xer- cirse que España no llegó a conocer siquiera el espíritu ilustrado”12. Se nos
outra luz remontamos ó propio século das luces, comprobamos cómo na correspondencia
sición a de Mayáns e Martí abundan as referencias á España bárbara e inculta13, ó tempo
eval dos que se cobra conciencia do apartamento desa revolución científica que tivo lu-
s Luces: gar na Europa do século XVII, como expresara JUAN DE CORTIADA na súa
constan- Carta filosófica-médico-chymica do 1687: “Que es lastimosa y aún vergonzosa
“En sa- cosa que, como si fuéramos indios hayamos de ser los últimos de recibir las no-
oma un ticias y luces propias que ya están recogidas por Europa”14.
da polos Un mesmo sentimento de desdén cara a esa España visiblemente decadente,
pero sen o afán rexeneracionista dos novatores valencianos, sería expresado con
s déspo- toda a crueza polos ilustrados franceses, desde MONTESQUIEU a MASSON DE
de onde MORVILLERS15, ese escuro publicista que coa súa pregunta sobre o haber de Es-
lorable- paña en Europa logrou sacudir como ningún outro a conciencia nacional. Así,
do con- nunha época de crise dos valores que durante séculos presidiron a vida nacio-
, manti- nal, facíase necesaria unha nova mentalidade que, superando a divagación sen-
eu ouro sitiva sobre as súas causas, se encarnase criticamente na realidade. Esta transfor-
tes e in- mación impúxoa para si FEIJOO como misión16. No seu papel de rexenerador
súa no-
das súas 10. SARRAILH, L’Espagne éclairée de la seconde moité du XVIII siécle (París, 1954) p. III-IV.
aña non 11. ORTEGA Y GASSET, “El espectador”, en Obras Completas II (Madrid, 1987) p. 600.
12. ARTOLA, Los afrancesados (Madrid, 1953) p. II.
13. MAYÁNS, Epistolario II, Mayans y Burriel, transcrición, notas e estudio preliminar de A. Mestre (Valen-
cia, 1972) p. 103; tamén en Epistolario IV, Mayáns y Nebot (1735-1742), transcrición, notas e estudio preliminar
de M. Peset (Valencia, 1975). Véxase a este respecto a serie de estudios reunidos por A. MESTRE, Influjo eu-
ocke en Es- ropeo y herencia hispánica. Mayans y la ilustración valenciana (Valencia, 1987).
olo filósofo
s es un fac- 14. Recolle a cita BALAGUER, “Ciencia e Ilustración: la incorporación de España a la revolución científica”,
debido a la en La Ilustración española (Alacante, 1986) p. 13 ss.
or otra par- 15. MASSON DE MORVILLERS, s.v. “Espagne”, en Encyclopédie méthodique, geographie moderne I (París,
francés fue 1782) p. 555-568. Sobre o estereotipo español de MONTESQUIEU vertido nos seus Lettres persanes e, sobre
amente, y la todo, en L’ Esprit des Lois (lib. XIX, cap. 10), moi influídos polos seus anteriores manuscritos, Considerations
significativo sur les rechesses de l’Espagne y Considerations sur les finances de l’Espagne, vid. DÍEZ DEL CORRAL, El pensa-
oda su vida miento político europeo y la monarquía de España (Madrid, 1983) p. 417 ss. Entre unhas cousas e outras Espa-
as en Espa- ña, como predica o tópico da época, convértese a ollos estraños no paradigma do país no que as ideas en xe-
ral, novas ou non tanto, non teñen difusión. Así o afirma de xeito tallante Voltaire a varios correspondentes
matheseos seus en Europa; ese Voltaire que puxera tantas esperanzas no Conde de Aranda, do que dicía que ía limarlle
8); Gesam- as uñas ó dragón da Inquisición, que el vía como un auténtico atranco para o progreso das ideas ilustradas.
, Elementa Sobre o asunto non faltaron tamén bromas populares, como a que se recolle na ópera Las Bodas de Fígaro, na
Halle, 1738- que se le: “Me comunican de Madrid que se ha establecido un nuevo sistema de libertad de prensa y que con
tal que no se hable de la autoridad, ni del culto, ni de política, ni de moral, ni de las gentes importantes, ni de
los espectáculos, se puede imprimir todo bajo la inspección de cuatro o cinco censores” [Cfr. SAVATER, “Cen-
del pensa- sura en la Europa Ilustrada”, en Censura e Ilustración. XX aniversario da Facultade de Filosofía e CC. da Edu-
cación, coord. Xosé Luis Barreiro et alii (Santiago, 1997) p. 33].
ernos de la 16. “Las obras de este sabio produxeron una fermentación útil, hicieron empezar a dudar; dieron a cono-
cer otros libros muy distintos de los que había en el país, excitaron la curiosidad; y al fin abrieron la puerta a
la razón que antes había cerrado la indolencia y la falta de sabiduría”, cfr. SEMPERE Y GUARINOS, Ensayo de
73
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da vida intelectual española repite unha e outra vez as súas dúas máis impor- A Ilu
tantes leccións: a experimentación nas ciencias e mailo espírito crítico nos asun- XVIII, p
tos intelectuais17, de maneira que se a palabra “enxeño” serviu para representa- cional á
la nosa cultura barroca, será agora o termo “crítico” o que defina a nova cultura conciliab
das luces á que Feijoo serve18. á virtude
Con erudición e bo xuízo, servido por un estilo que o P. Flórez cualifica de Sen emb
“inigualable” e que el mesmo define “como lo contrario de artificio, esto es, la unha pa
naturalidad, la abertura de ánimo, la sinceridad, el candor”, inicia na súa madu- distráen
rez unha obra vencedora de falsas crenzas, prexuízos e ignorancia que en pou- das, par
cos anos –os que van desde a aparición do Teatro Crítico Universal (1726) ata a mular g
última das súas Cartas eruditas y curiosas (1760)– modificará o panorama cultu- nes. Nu
ral español. sería ne
Gracias ó seu esforzado labor, este panorama ofrécese distinto cando Luzón, Non esq
Sarmiento, Torres, Mayáns, Flórez ou Isla, esta primeira xeración de homes do afirmam
dezaoito, asómase ós campos do saber19. De aí que, o devandito rector da Sor- pois de
bona descubra con sorpresa no século XVIII “el esfuerzo gigantesco de un pu- Deus me
ñado de hombres ilustrados y resueltos con toda la fuerza de su espíritu, con balanza
todo el impulso de su corazón, que quisieron dar a su país prosperidad y bie- estrado
nestar, cultura y dignidad”20. É cer
Así as cousas, na miña opinión non se pode caracterizar un movemento tan turia an
complexo como a Ilustración nunhas poucas frases, e cada historiador salienta ilustrado
un aspecto distinto. Emporiso, sen ánimo de entrarmos na polémica antes apun- despraz
tada, o que excedería amplamente os límites deste discurso, non hai dúbida de po semá
que no século XVIII España experimenta unha profunda alteración, aínda que emprego
con menor intensidade e cun claro atraso con respecto a outros países, e non é ata os n
menos certo que, aquí, os aires anovadores procederon do estranxeiro. Con a súa or
todo, convén non esquecer que a transición do antigo réxime ó mundo contem- de L’Eu
poráneo é unha das épocas máis críticas da historia de occidente e ningún país docume
europeo queda ó abrigo de contradiccións. Pénsese, en efecto, no anacronismo aclara-lo
das institucións, que permitía coexisti-las luces ideais de que se vangloriaba a está, sen
centuria coas reais das fogueiras en que se queimaban heréticos e bruxas –a úl- quivos,
tima delas foi queimada nada menos que en Suíza no 178221– e mesmo reos de ou en m
fútiles delictos no Berlín do 1823, trinta anos despois da proclamación dos de- Como
reitos do home22. pero no
creer, pe
una biblioteca española de los mejores escritores del reinado de Carlos III, 3 (Madrid, 1785-1789) p. 24. Xuízo
que completa o anterior de CAMPOMANES: “El prurito de contradecirle movió a muchos al estudio de mate-
rias que a no ser por esta causa les serían siempre desconocidas. El fruto consiguiente fue el de promoverse el 23. GO
buen gusto y generalmente en la nación desde entonces y enseñarse a tratar en la lengua materna todo géne-
ro de asuntos científicos”, cfr. Noticia de la vida y obra del M. Y R. P. [Link]. Benito Gerónimo Feijoo y Montene- 24. A. P
gro, Introducción ó tomo I del Teatro crítico (Madrid, 1769) p. XXIX. 25. MA
17. HERR, España, cit., p. 32.35, DELPY, Feijóo et l’esprit européen. Essai sur les idées-maitresses dans le canos 318
“Theatre critique” et les “Lettres érudites” (1725-1760) (París, 1936) p. 287 ss. Citamos po
siglo XVIII
18. LÁZARO, “Significación cultural de Feijoo”, en Cuadernos de la Cátedra Feijoo (no sucesivo CCF) 5, p. 21. ofrece, bau
19. Ibidem, p. 17. marla se ac
20. SARRAILH, L’Espagne, cit., p. IV. 26. Ibid
21. QUINTANO RIPOLLÉS, Curso de Derecho Penal I (Madrid, 1963) p. 46. 27. BEL
22. LISZT-SCHMIDT, Lehrbuch 25 (Berlín-Leipzig, 1927) p. 357, nt. 3. 28. J. M
74
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75
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plicar que a Feijoo lle ataque a clase segrar baixo capa de beatería e relixión, xio, equ
mentres que o apoian e defenden os agustinos e mailos xesuítas, ademais dos un descu
seus irmáns en relixión e mesmo o Sumo Pontífice29. Todo isto parece reflectir nosa rea
que ciencia e relixión van sempre da man no pensamento de Feijoo e no de Sar- mica com
miento. Sen embargo, o problema é moito máis complicado do que parece a e politic
simple vista, xa que cando xorde contradicción entre as crenzas da relixión e os integrad
descubrimentos científicos, a última palabra tena a fe, coa que ambos manteñen cupera a
unha fidelidade intransixente30. Sarmiento, ó igual có seu egrexio mestre, expo- Con
rá con rigor e con convicción as ideas que aboiaban no ambiente “mantenién- sentisen
dose constantemente dentro de las más severa ortodoxia”31. El mesmo faranos llantes, p
partícipes do seu catolicismo teimudo con estas frases contundentes: “Como turo. Sit
Catholico, que soy, he captivado siempre y captivaré, mi Entendimiento, in ob- E iso foi
sequium Fidei. Como Religioso, libremente he sugetado desde mi niñez, mi vo- sente e,
luntad y conducta, á mis legítimos superiores”32. días36. A
Outra das características arquetípicas do movemento ilustrado español é que sengana
non cuestiona o sistema político do Antigo Réxime, nin a súa estratificación so- centra-lo
cial, nin o poder absoluto do monarca. Pola contra, resáltao para convertelo nun que, com
instrumento de maior racionalidade e posibilitar, deste xeito, a feble e tímida ra ou no
modernización de España. En acertadas palabras de BARREIRO FERNÁNDEZ: vas sobr
“Mentres que a Ilustración Francesa desemboca na Revolución, a Ilustración Es- máis he
pañola faino no Despotismo Ilustrado. Por iso entre a Ilustración e o Liberalismo e sen co
non existe conexión xenética ningunha”33. baseánd
Tampouco a Ilustración galega vén a ser unha reproducción mimética da Ilus- poñe-lo
tración española. Mantén os mesmos factores fundamentais –racionalidade das in- dalas or
fraestructuras agrarias, adaptación da artesanía á producción da poboación rural, seu mes
reactivación do comercio exterior e interior, educación utilitaria, absolutismo re- desenvo
ticismo
do. Feijo
29. MARAÑÓN, “Vocación, preparación y ambiente biológico y médico del Padre Feijoo”, Discurso de re-
cepción na Real Academia Española, lido o 8 de abril do 1934 (Madrid, 1934)=Obras Completas 2 II (Madrid, tudiosos
1971) p. 126. Citamos por esta edición. Porqu
30. O propio FEIJOO constata: “Si la Experiencia y el Evangelio entrasen en oposición, yo daría un mentís bre sent
a mis ojos y a mis manos para creer en el Evangelio” (Cfr. Teatro Crítico, cit., VII, Discurso VI, XXIII p. 122). cría no p
31. O parágrafo entre comiñas constitúe a transcrición literal do pensamento de LÓPEZ PELAEZ, Los escri- pensado
tos de Sarmiento y el siglo de Feijoo (A Coruña, 1901) p. 158. Antolín López Peláez, que faleceu no 1918 sendo
arcebispo de Tarragona, metropolitano de Cataluña e primado das Españas, foi anteriormente preconizado
para a diocese de Jaca. Durante a súa mocidade ocupou, por oposición, a coenxía maxistral da catedral lu-
cense. Lector empedernido, os seus afáns investigadores polarizáronse nesa época basicamente en torno a as- 34. Lon
pectos históricos da Igrexa de Lugo e con esporádicas incursións ás obras de Feijoo e de Sarmiento. Con todo, ción polític
cómpre constatar que na súa faceta de historiador foi un autodidacta e tiña o mal costume de non indica-la pobo como
procedencia dos datos que ofrecía [Cfr. LÓPEZ VALCÁRCEL, s. v. “López Peláez, Antolín”, en Gran Enciclope- FONT, ilus
dia Gallega (en adiante GEG) 19, p. 160-161; para un elenco completo da súa producción bibliográfica, vid.: tribuido Di
Diccionario de Historia Eclesiástica de España (Madrid, 1972) s.v.]. duce al fin
32. SARMIENTO, Elementos Etymológicos según el Método de Euclides para averiguar por la Analógica al- ha hecho p
teración de la Lengua Latina y en todos sus dialectos, el primitivo origen de muchísimas voces, 1758, Colección en estos la
Medina Sidonia, Museo de Pontevedra, ms. TII, fol. 701. Este escrito de Sarmiento foi publicado en facsímile 35. BA
pola Universidade de Vigo (1997), cun estudio preliminar de PILAR ALLEGUE. Con anterioridade aparecera 36. PEN
publicado no Boletín de la Real Academia Española, XVIII (1931) p. 122-123. Existe otra edición posterior, gade: “Su s
concretamente de 1998 a cargo de J. L. PENSADO, auspiciada pola Fundación Pedro Barrié de la Maza. años treinta
33. BARREIRO FERNÁNDEZ, “O control ideolóxico na Galicia da Ilustración”, en Censura e Ilustración, un valor hi
cit., p. 140. das, sino e
76
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relixión, xio, equilibrio social entre as tres clases: nobiliaria, clerical e popular34– pero hai
mais dos un descubrimento da especificidade de Galicia que os leva a investigaren sobre a
reflectir nosa realidade e a se comprometeren con solucións galegas tanto na orde econó-
o de Sar- mica como na cultural. Dalgún xeito son os ilustrados os que “descobren” cultural
parece a e politicamente Galicia aínda que este descubrimento, ó non estar articulado nin
ión e os integrado nun discurso de reivindicación política, vai debilitándose ata que o re-
anteñen cupera a xeración do 46, nunha perspectiva xa liberal e reivindicativa35.
e, expo- Con todo, poucas persoas houbo no século XVIII que, como Sarmiento, se
ntenién- sentisen tan distantes do que os rodeaba, un século de luces, como moito bri-
faranos llantes, pero nunca duradeiras. Por iso tiña conciencia de que escribía para o fu-
“Como turo. Situación grave, pois corría o risco de quedar escuro ou morto no pasado.
o, in ob- E iso foi case o que lle aconteceu: daquela marchou moi por diante do seu pre-
, mi vo- sente e, hoxe, á hora de publicalo, queda un pouco postergado para os nosos
días36. Así as cousas, a diferencia esencial que o separa de Feijoo e outros “de-
ol é que senganadores das Españas” radicará en que mentres o sabio de Casdemiro vai
ción so- centra-lo seu labor en destruír prexuízos, falsas crenzas ou supersticións –aínda
telo nun que, como sinalaron algúns contemporáneos, ás veces os sostivera, os fomenta-
e tímida ra ou non os combatera–, e en difundir, de xeito “xornalístico” ou ensaístico, no-
ÁNDEZ: vas sobre as ciencias modernas, recorrendo para isto ás fontes de información
ción Es- máis heteróclitas ou indiscriminadas; Sarmiento, pola contra, atacando de fronte
eralismo e sen concesións os mesmos prexuízos, as falsas crenzas ou as supersticións e,
baseándose en fontes directas ás que lle aplica unha crítica rigorosa, aspira a
da Ilus- poñe-los alicerces culturais e institucionais para un renacemento do país en tó-
e das in- dalas ordes. Lonxe de Sarmiento, polo xeral, a axilidade nerviosa da pluma do
ón rural, seu mestre, a facilidade fluída para desenvolve-la maior variedade de temas con
ismo re- desenvoltura e de maneira alcanzable; lonxe de Feijoo, o rigor científico e o cri-
ticismo consecuente, a capacidade sistemática do esforzo intelectual prolonga-
do. Feijoo dirixíase ó seu público; Sarmiento, dirixíndose a unha minoría de es-
urso de re-
II (Madrid, tudiosos, lanzaba a frecha cara ó branco do futuro.
Porque non hai dúbida ningunha de que Sarmiento era “progresista” nun do-
a un mentís bre sentido, aspectos ámbolos dous propios do seu tempo: era un home que
II p. 122). cría no proceso histórico do ser humano racional sobre a terra, e era por isto un
Z, Los escri- pensador consciente de que coas súas críticas profundas do presente impulsaba
1918 sendo
reconizado
catedral lu-
torno a as- 34. Lonxe de cuestiona-lo sistema, a Ilustración galega non lle asigna á burguesía papel ningún na direc-
Con todo, ción política do país senón que reafirma ad nauseam a estructura do poder social e político concibindo ó
n indica-la pobo como suxeito pasivo da dinámica social porque, como expresamente dicía o Bispo de Lugo ARMANYÁ
Enciclope- FONT, ilustrado e fundador da Sociedade Económica desa cidade, “En este orden tan sabio, tan suave ha dis-
ráfica, vid.: tribuido Dios las varias clases de los hombres, dando a cada uno aquella suerte y aquel destino que nos con-
duce al fin general de la humana sociedad... A unos les ha hecho ricos para socorrer a los pobres, a otros les
nalógica al- ha hecho pobres para solicitar el socorro de los ricos. En aquellos ha querido ejercer la liberalidad, la caridad,
Colección en estos la paciencia, la santa resignación” (Cfr. Sermones II (Madrid, 1812).
n facsímile 35. BARREIRO FERNÁNDEZ, loc. cit. na nota 33.
aparecera 36. PENSADO, La educación de la juventud de Fray Martín Sarmiento (Santiago, 1984) p. 13, na que en-
n posterior, gade: “Su sitio natural hubiera sido entre una o dos generaciones posteriores a la que le cupo en suerte, los
Maza. años treinta del siglo siguiente hubiera sido justo, novedoso y necesario, hoy al declinar del siglo veinte cobra
Ilustración, un valor histórico y testimonial de modo diferente, ya que las etapas entrevistas, ahora han quedado supera-
das, sino en la totalidad, si en gran parte”.
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37. O respecto de Frei Martín ó rei é indiscutible. As ácidas e agresivas condenas son contra os interme-
diarios recadadores, contra os burócratas e contra os cortesáns políticos, pero nunca contra o monarca. As súas XVIII cuan
demandas á Coroa son de atención para informala e solicitar axuda dela. As inxustizas, aínda que non se lle en instituci
poden atribuír directamente ó soberano, son consecuencia do descoñecemento que este ten sobre os proble- pomanes”
mas que pesan sobre a nación e sobre os seus súbditos [Cfr. PILAR ALLEGUE, A Filosofía ilustrada de Fr. Mar- rrobora o a
tín Sarmiento (Vigo, 1991) p. 169-170]. personaje p
38. MOURE-MARIÑO, “La Galleguidad del Padre Sarmiento”, en Temas Gallegos (Madrid, 1979) p. 54. en absoluto
su propia i
39. FILGUEIRA VALVERDE, Ideas y Sistema de la Historia en Fray Martín Sarmiento, Discurso de ingreso nasterio de
en la Real Academia de la Historia (Madrid, 1981) p. 45. Campoman
40. FILGUEIRA VALVERDE, Fray Martín Sarmiento (1695-1772) (A Coruña, 1992, p. 23). rresponden
41. Como sinala FILGUEIRA VALVERDE: “Outra das máis “altas” amizades de Sarmiento foi a de Don Pe- tado y refo
dro Rodríguez de Campomanes, Conde de Campomanes, Decano do “Consejo de Castilla”, Asesor e Fiscal do 42. Com
“Consejo”, Presidente da “Real Academia de la Historia” (1764-1767), reelixido máis tarde. Aínda que Frei Mar- partidario d
tín non quixo pertencer a academias, a relación respecto a ela estableceuse sobre a colaboración de monxes su celda –e
nos traballos dun gran corpus de Documentación Histórica para o que fixo un “Plan”. Na colleita dos seus ma- obras que
nuscritos figura correspondencia a outros monxes. Foi esta unha circia amizade, por riba de discrepancias e Congreso I
dos receios, que espertaba nos medios eclesiásticos a “Regalía de amortización” do fiscal do Reino; coincidían 43. SAR
no amor á natureza e no interese polo artesanado. Cando morreu Sarmiento, Campomanes escribiu un dos
máis elocuentes e concisos eloxios do seu amigo” [Cfr. SARMIENTO, Epistolario, Filgueira Valverde-Fortes Alén 44. LLU
(eds.) (Santiago, 1995) p. 11]. PALACIO ATARD apunta: “En cualquier caso, fue en la primera mitad del siglo 45. MA
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dito con Insisto neste aspecto de asesor político xa que as pistas que o propio Sarmien-
tampou- to dá poden inducirnos a unha imaxe moi errada da súa acción real. Facelo podí-
u pensa- ao desgastar máis e influír menos42. Os seus dictames, ás veces, repítense como
pinamos recoñece cando lle contesta na tardía data do 1765 ó duque de Medina Sidonia:
er unha
“Pregúntame V.E. mi dictamen sobre mesta y no tengo nada que añadir a lo que
en diferentes ocasiones he tenido el honor de decir de V.E. y lo cual no es fácil re-
ducir a una carta. Así pues apuntaré aquí en resumen algunas razones que me han
hecho hacer el juicio que tengo de la mesta”43.
os interme-
ca. As súas XVIII cuando empezó a proliferar este tipo de tertulias. Algunas de estas tertulias eruditas no tardarían mucho
non se lle en institucionalizarse, como la que tenía lugar en la celda monástica del padre Sarmiento, a la que acudía Cam-
os proble- pomanes” [Cfr. Los españoles en la Ilustración (Madrid, 1964) p. 228]. A última biógrafa do conde asturiano co-
de Fr. Mar- rrobora o anterior nestes termos: “Sarmiento era benedictino como Feijoo, seguidor y colaborador suyo, pero
personaje poco común. Erudito por vocación, estudiaba, investigaba y escribía mucho; pero no le interesaba
p. 54. en absoluto publicar, como no le interesaban tampoco los cargos ni los ascensos. Escribía para sí mismo, para
su propia instrucción y para algunos amigos selectos, buena parte de los cuales solía acudir a su celda del Mo-
de ingreso nasterio de San Martín, donde Sarmiento fue lector de Teología Moral. Uno de sus amigos contertulios era
Campomanes, que sentía admiración y afecto por el benedictino con el que mantenía además frecuente co-
rrespondencia en el intercambio de información histórica” [Cfr. CONCEPCIÓN DE CASTRO, Campomanes. Es-
de Don Pe- tado y reformismo ilustrado (Madrid, 1996) p. 50].
e Fiscal do 42. Como sinala ÁLVAREZ BARRIENTOS: “En el plano de la reacción intelectual/sociedad, Sarmiento será
e Frei Mar- partidario de que el intelectual no entre en sociedad, ni en política. Quiere que esté al margen “escondido” en
de monxes su celda –en la que él tenía una tertulia como puso de manifiesto en estas cartas–, dando a la luz aquellas
os seus ma- obras que contribuyan al adelanto del país” [Cfr. “El hombre de letras español en el siglo XVIII”, en Actas del
epancias e Congreso Internacional sobre Carlos III y la Ilustración (Madrid, 1993) p. 423].
coincidían 43. SARMIENTO, Epistolario, cit., carta 175, p. 413.
biu un dos
Fortes Alén 44. LLUCH, Las Españas vencidas del siglo XVIII (Barcelona, 1999) p. 164.
ad del siglo 45. MANHEIM, Ideología y utopía, trad. esp. (México, 1941) p. 10.
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Con todo, ese “no se qué de vida frustrada” que MARAÑÓN albiscaba en Sar- prenta o
miento46, aínda non o abandonou nos nosos días e parece como se sobre a súa tempo e
eximia figura gravitase un fatum que obnubila no presente a súa auténtica di- trazo pe
mensión. Pasou o século XIX sen que ó noso gran monxe se lle dera a impor- está diri
tancia que merecía, logo de que en vida e durante todo o século XVIII fose tan cibi-la sú
admirado47. O século XX vai sendo máis xusto con el e, aínda que segue a ha- te a ami
ber persoas que non atopan nada interesante nos seus escritos, outras obteñen e tico e, s
obtemos das súas obras grandes ensinanzas, inxentes coñecementos con res- esta do
pecto á evolución mental e mesmo social de España nunha época importantísi- maior d
ma e, malia todo, ben pouco coñecida. Chegado é o tempo de que –seguindo o ¿Por
imperativo marañoniano48– sexa pagada a débeda que España contraeu hai máis RE MAR
de douscentos anos co noso sabio benedictino. tarse co
Ninguén mellor có profesor PENSADO para expoñérno-los motivos deste concaten
plurisecular descoñecemento da magna opera sarmientana. Nada no escuro re- apuntad
manso da súa cela, o “Século das Luces” arrodeou a súa obra dunha brillante né- ción da
boa, dunha auréola mítica de sabio oficial que chega ós nosos días conservando da Orde
os seus escritos case tan intactos e ignorados como o foron no seu tempo. Pere- manas a
ceron afogados entre un pasado de barbarie e aquel presente de charlatanería49. frecuenc
Só uns escasos amigos, pouco despois da súa morte, dedicáronse a recolle-los bargo y
seus escritos50. Foi deste xeito que da súa inmensa obra tan só viran a luz da im- mona, u
46. Non queremos deixar sen transcribi-las lúcidas palabras de MARAÑÓN a este respecto: “Hay un no se
qué de vida frustrada que se reduce en este gran español del siglo XVIII, que en el mundo se llamó Pedro José
García y Balboa, y en la religión Martín Sarmiento. Tenemos con él una deuda los españoles de ahora y se la
pagaremos cuando sea la ocasión propicia”. [Cfr. Las ideas biológicas del Padre Feijoo (Madrid, 1941) p. 147].
47. O embaixador de Venecia dixo na presencia de moitos, na súa última despedida para Roma, que “so-
lamente llevaba el sentimiento de verse privado del P. Sarmiento, cuya ciencia no había hallado en corte al- 51. Tod
guna y no satisfecho con este elogio, volvió algunos pasos atrás, obligado a su amor, a besar la puerta de su tico Univers
celda” (Cfr. Carta de J. Armona a Sarmiento desde Huelva a 12 de junio de 1761, Col. Dávila VI-VII, fol. 51 r). logética de
Frei Martín faleceu o 7 de decembro do 1772 “de sólo enfermedad natural de vejez y caducidad, a que había JOSÉ QUER
dado principio tres años antes, sin que se hubiere sujetado a médicos ni boticarios”, como consta no volume 52. En
1º dos seus manuscritos da Colección Dávila. Gardou sempre xaxúns e vixilias. Nunca usou anteollos. As exe- tro y discíp
quias foron solemnísimas. Celebráronse na suntuosa igrexa do mosteiro de San Martín de Madrid, onde foi en- sobre él pe
terrado na Capela do Cristo, presidida por una imaxe atribuída a Gregorio Fernández. Pronunciou a oración fú- tivo, apasio
nebre Frei Anselmo de Ovalle. O epitafio amósanos nitidamente a fama inxente de que gozou en vida: las cartas fa
“D.O.M. Martinus Sarmiento Calaicus, Monachus Benedictum. Congregat. Vallisoletanae, Abbas olim Rivipo- su maestro
pulensis, Ordinis Indiarumque Cronographus linguarum peritia, moribus, scientia ubique clarus, natus V. Ius vida”, que
Mart. MDCXCV. Denatus Matriti VII Idus Decembris MDCCLXXII. H. F. S. Bernardus Gayoso Abbas, ac monas- to espiritua
terium Divi Martini fratri dilectissimo F. C.”. A igrexa foi demolida baixo o reinado de José Bonaparte no 1809. Sarmiento,
A busca dos seus restos foi, de momento, infructuosa. (datos tomados de FILGUEIRA VALVERDE, Fray Martín 53. MO
Sarmiento, cit., p. 31-32).
54. As
48. Cfr. a nota 46. fonte concr
49. PENSADO, Fr. Martín Sarmiento, testigo de un siglo. Discurso pronunciado na solemne apertura do nunha epís
Curso Académico 1972-1973 (Salamanca, 1978) p. 9. desacougo
50. Transcorridos máis de dous séculos desde o falecemento do P. Sarmiento, aínda carecemos dun in- zones pues
ventario fiable de tódolos seus escritos: a única posibilidade de achegármonos a un exacto deslinde da fonte impresos su
máis primixenia dos seus textos é a denominada “Colección Medina Sidonia” [sobre os avatares desta colec- misiva apa
ción de manuscritos sarmientanos, vid. SANTOS PUERTO, “Paradero y descripción de la colección Medina Si- 55. Trá
donia”, en Actas do Congreso Internacional do Tricentenario de Fr. Martín Sarmiento (1695-1995) (en adian- hommes ou
te AS) I (Santiago 1997) p. 399 ss. Polo que respecta ós da súa copia posterior –a denominada “Colección teorías dos
Dávila”– vid. PENSADO, ibidem p. 17 ss]. dios de sub
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Un temor que para Francia era esaxerado pero non para España, posto que plos de
tódolos ilustrados desde Olavide a Artera e desde Campomanes a Arana viron a gas conv
sombra ou o corpo da Inquisición57. locomot
No tocante ó orgullo, ante todo debemos convir en que Sarmiento é un home Pero,
de sensibilidade pouco comunicativa58. El mesmo dinos: No seu c
Como Monge me ha costado poco el vivir solo, retirado y abstraído, de todo “cree qu
humano comercio, Civil, Político y Literario. Por aver vestido la Cogulla, y pro- idiotas”
fesado en este Monasterio de San Martín de Madrid debo residir aquí. Y aquí he to MARI
procurado formarme un desierto para vivir retirado: y tan gustoso que si viviese un aire
en unas Breñas. A tanto retiro ha sido consiguiente, que yo no pudiese meterme mento,
con ninguno”59. joo65. R
E xa no 1754 escribía desde Pontevedra que: “Hace ya más de 44 años que deles. N
me han transplantado desde esta villa al Monasterio de San Martín de esa Corte, son exc
en donde he gastado mi juventud sin salir apenas de un rincón, arrimado a una coidada
pared, como ostra y sin ejercicio de mi potencia locomotora”60. seus me
O Padre Feijoo dicíalle nunha carta: “Yo me pasmo, me confundo y me atu- familiar
rullo cuando contemplo que V.P. no piensa sino en meterse en su rincón y ce- recto, in
rrarse en su celda, hallándose en una edad flamante, con buena salud, que po- quera le
dría servir mucho a Dios y al mundo”61. Pero é o propio Sarmiento quen o razoa
nitidamente na súa misiva a Campomanes sobre a lingua galega62: “Escribo por-
que no tengo otra cosa que hacer viviendo tan solo y retirado, en mi rincón. Es-
cribo porque no tengo con quien hablar. Lo mismo hizo San Zacarías, que sien-
do mudo scripsit dicens (...) Escribo por conversar con alguno y quiero que me
hagan conversación de una mal tajada pluma, un tintero que necesita de aguja
de marear para hallar el punto en donde está sin tinta y un papel con los octa-
56. Reproducida en PENSADO, Fray Martín Sarmiento, cit., apéndice II. Con todo, Sarmiento leu xa a
obra, ou cando menos o confesa, o 7 de febreiro do 1767, cando lle escribe a Pedro Rodríguez de Campoma-
nes corroborando a súa negativa á posición dos avogados da Coruña que lle atribúen á Orde Benedictina, gran
propietaria, o atraso de Galicia: “Este autor (El amigo de los hombres) no es monje sino un secular francés mo-
derno, el cual afirma que toda Francia sería una selva impenetrable a no haber sido por los benedictinos, agri-
cultores de instituto, que lo desmontaron, cultivaron y amasaron. Lo mismo ha sucedido en España” (Epistola-
rio, cit., carta 208, p. 512).
57. LLUCH, Las Españas, cit., p. 167.
58. Sobre a súa reputación social di el mesmo: “¿Quién habrá que tenga alguna noticia de mi persona que
no esté imbuido al mismo tiempo de mil historias, necedades e impostura contra ella?” Posto a elixir entre todo
rúa ou todo cela, opta por isto último e non lle importa o xuízo das xentes. Para MARAÑÓN, o seu illamento,
a súa acritude e a defensa que fai desta revelan un psicópata depresivo, que concorda coa súa arquitectura
corporal gordecha ou pícnica; a súa teima de escribir e non publicar é patolóxica (Cfr. Las ideas biológicas, op.
cit., p. 144, nota 2).
59. Elementos etymológicos, cit., fol, 701, onde engade: “Soy como el más Rustico Aldeano, que no ve Gen-
te ni habla con ella, sino los días de Fiesta, quando viene a oir Missa. En esto justifico que la compañía no ha
de baxar de tres, como las Gracias: ni ha de subir de nueve como las Musas. Y esto no se puede componer
con que mi entendimiento haga número con los entendimientos de Veata o con Monipodios Literarios. Cada 63. Sem
uno estudie lo que más fuere de su Genio y Capacidad: que yo también hago lo mismo. Para esto, ni yo ne- Armona no
cesito meterme con muchos; ni que muchos se metan conmigo. Essos muchos pueden vivir y estudiar sin mi; “Carta a Ar
y por que yo no podré vivir, y estudiar sin ellos?”
64. MA
60. SARMIENTO, Epistolario, cit., carta 138, p. 311.
65. FEI
61. FEIJOO, Carta a Samos, setembro do 1740. ra a que os
62. SARMIENTO, Epistolario, cit., carta 203, p. 502. mún” (Ibid
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osto que plos de orígenes. Véase aquí porque mis cartas son prolijas, para suplir las lar-
viron a gas conversaciones que tendría sino fuese el alma sola, con cuerpo sin potencia
locomotiva, como la ostra y la lapa”.
un home Pero, sobre todo, Sarmiento despreza á xeneralidade dos seus semellantes.
No seu curiosísimo ensaio “El Porque no y el Porque sí”, proclama sen voltas que
de todo “cree que Madrid, la flor humana de España, está poblada por cincuenta mil
a, y pro- idiotas” e, polo tanto, non ve qué sentido ten escribir63. Como puxo de manifes-
aquí he to MARICHAL64, parece lóxico que Sarmiento lle dea á súa prosa, neste ensaio,
i viviese un aire quevedescamente fustrigador, como expresión da súa actitude de illa-
meterme mento, postura que contrasta de xeito notorio coa do seu amigo e mestre Fei-
joo65. Resulta de grande importancia a marca de carácter no estilo de cada un
ños que deles. No ermo da prosa castelá do século XVIII en España, os dous e mais Isla
a Corte, son excepcións significativas. Feijoo, paradigma da prosa académica, galicista e
do a una coidada. Sarmiento, pola contra, redacta “a feito”, escribe como fala. Velaí os
seus merecementos. Dise que, gracias a el, sabemos cómo era a expresión oral,
me atu- familiar dun home de letras do seu tempo. No seu epistolario campa ese aire di-
ón y ce- recto, intimista, valioso para o escudriñador da lingua pero atractivo para cal-
que po- quera lector. Ler a Sarmiento é escoitalo.
o razoa
ibo por-
cón. Es-
ue sien-
que me
de aguja
os octa-
o leu xa a
Campoma-
ictina, gran
rancés mo-
ctinos, agri-
” (Epistola-
ersona que
entre todo
u illamento,
rquitectura
ógicas, op.
no ve Gen-
añía no ha
componer
arios. Cada 63. Semanario de Valladares, VI. Sarmiento insistiu sempre na mesma argumentación e así lle escribía a
o, ni yo ne- Armona no 1761 que “España no está para imprimir, ni aún para saber, sino cada uno para sí mismo” (Cfr.
diar sin mi; “Carta a Armona del 15 de mayo de 1761”, en Col. Dávila VI-VII, fol. 46 v.).
64. MARICHAL, La voluntad de estilo (Madrid, 1971) p. 148.
65. FEIJOO –moi diferente nisto ó seu compañeiro de orde– é home de sensibilidade comunicativa, aspi-
ra a que os seus criterios sexan temporalmente operantes e, como el mesmo di, “sacrifica su pluma al bien co-
mún” (Ibid. p. 149).
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Plaza de la Princesa:Plaza de la Princesa 21/7/11 09:52 Página 85
Historias y fotografías
de la Plaza de la Princesa
1905. Tal vez una de las fotos más antiguas de la Plaza de la Princesa
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Vigo es como un gigante que siempre está creciendo, al parecer sin límites de primida
altura, para bien o para mal, pero ahí está, en movimiento continuo, con toda riormen
clase de problemas. En mi opinión creo que le falta una “batuta”, no olvidemos mas que
que la música amansa las fieras. jardines
La remodelación llevada a cabo en la Plaza de la Princesa y su entorno han En es
estado en el candelero con críticas para todos los gustos, entre el fin y el co- tura y a
mienzo del milenio.
Por mi parte, en vez de comentar, creo más placentero hacer un ensayo de la
pequeña historia de la Plaza, acompañado de muestras postales en blanco y ne-
gro y en color, como la vida misma, de mi colección de antiguas imágenes de
Vigo, donde las fotografías nos muestran las transformaciones que hubo duran-
te sus 185 años de existencia, período comprendido entre 1816 a 2001.
Y para mayor información sobre la historia de esta pequeña plaza recatada y
coqueta, reproducimos de la “Historia íntima de Vigo” (pág. 45), lo que escribió
el historiador vigués D. Amador Montenegro López:
“Trazada y construida esta Plazoleta en 1816, se llamó al momento de ser inau-
gurada “Plaza de la Pescadería “, ya que allí se celebraba la venta de esta mercan-
cía, así como el marisco, y dicen las crónicas que era una plaza muy bien surtida.
El entorno de la citada plazoleta estaba en realidad casi sin construir, excep-
to la casa que incluía el llamado Arco de Quirós, y alguna otra casucha de plan-
ta baja. Ya en 1832 se construyó en un solar con frente a esta plaza y en la Puer-
ta del Sol el segundo teatro que tuvo Vigo y que, como en otro lugar de este libro
decimos, se debió a la iniciativa de Don Norberto Velázquez.
En 1840 se instala en un solar con frente a la Plaza la Alondiga y, desde ese
momento, la plazoleta toma el nombre de Plaza de la Alondiga, y se terminó de
construir el edificio del Ayuntamiento que tenía su fachada posterior a esta pla-
zoleta y la principal a la Plaza Mayor, hoy de la Constitución.
El 11 de abril de 1852, se celebra la ceremonia de descubrir la lápida con el nom-
bre de Plaza de la Princesa, en nombre de Doña Francisca de Asís y de Borbón, hija
primogénita de Doña Isabel II, que luego ostentó el título de Condesa de Girgenti.
Conmovida España por el atentado del cura Merino, que asestó una puñalada sin
consecuencias a la Reina, Vigo en desagravio dedicó esta Plaza a su hija.
La planta actual de la plaza es la trazada en 1816 y la placa que da nombre
de la princesa, es la misma que fue colocada en 1852, aunque cuando la Repú-
blica fuera cambiada de nombre esta Plazoleta. El funcionario al que se ordenó
retirar la placa, que está colocada en el edificio que había sido teatro, y que se
llamaba Marcial Escobar de la Puente, se encontró con que la placa era de pie-
dra y por otro que no tenía gana alguna de destrozarla, la tapó con un revoque
de cal y arena, por lo que, al ser repuesto el nombre, bastó rascar el revoque para
que quedara la primitiva placa al descubierto.
Esta plaza tiene ya de antiguo en el centro una fuente que simboliza el escu- 1920.
do de la Ciudad y tenía agua que se consideraba muy buena de un manantial Puerta de
que constituía lo que se llamaba los antiguos viajes, y que era el agua que se su- imagen es
ministraba a las fuentes públicas antes de existir la traída de aguas. Esta fuente pegado al
de en 192
era muy concurrida por las chachas y aguadoras, que hacían el suministro a las su fundad
viviendas. En una de esas genialidades de algún edil de la Corporación fue su- paños Arb
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mites de primida como fuente, sacándole incluso el pilón que la rodeaba, aunque poste-
on toda riormente fue dotada de unos cañitos para que en ella pudieran beber las palo-
videmos mas que animan la Plaza. Posteriormente se dotó a la plaza de unos ridículos
jardines que lo único que hacen es ocupar es escaso espacio de la Plaza.
rno han En este lugar, durante las fiestas patronales, se celebran exposiciones de pin-
y el co- tura y artesanía “.
yo de la
co y ne-
enes de
o duran-
catada y
escribió
er inau-
mercan-
urtida.
r, excep-
de plan-
la Puer-
ste libro
1908. Lugar de las primeras paradas de coches de caballo en Vigo
desde ese
minó de
esta pla-
n el nom-
bón, hija
Girgenti.
lada sin
nombre
la Repú-
e ordenó
y que se
a de pie-
revoque
que para
el escu- 1920. Cusioso desfile del Regimiento de Murcia, con cañón de campaña incorporado, por la
anantial Puerta de Sol, con plano completo de la Plaza de la Princesa al fondo. En la parte izquierda de la
ue se su- imagen está la fachada principal de antiguo Ayuntamiento de Vigo, y en el fondo de la fotografía,
a fuente pegado al Arco de paso, estaba en principio una antigua tienda de comestible y estanco, y más tar-
de en 1920 se instaló la joyería y relojería “GERARDO” que aún permanece y rige un tataranieto de
tro a las su fundador. En la parte derecha la tienda de un afilador paraguero, y a contuación, el comercio de
n fue su- paños Arbones. En la esquina que está en la Puerta del Sol, el café Méndez Núñez.
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Trío d
1920. Un grupo de concejales frente a la entrada del Ayuntamiento, nos dan la impresión de Las ag
posar para la posterioridad. Aparecen los primeros árboles plantados en la plazoleta, más tarde se en aquella
cambiarán a camelias, y en la nueva remodelación, optaron por los árboles de antaño, y con la entre las a
ampliación de bancos de doble servicio. Alcalá, Do
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Trío de viguesas con pañuelos y toquillas, y la del centro con cestas de mimbre a la cabeza.
presión de Las aguadoras posan alrededor de la fuente, situada en el centro de la plaza, cuyas aguas eran
s tarde se en aquellas fechas de gran calidad, según crónicas de la época. Como curiosidad, informamos que
, y con la entre las aguadoras que ejercían este oficio, estaba la madre del hijo de Vigo, el Obispo de Madrid
Alcalá, Don Leopoldo Eijo Garay.
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1974. I E
Plaza de la Princesa esquina Puerta del Sol, lugar donde estaba situado el segundo te-
atro de Vigo, y más tarde fue instalado el Café Méndez Núñez.
Nue
de sello
precisam
más ni n
PICASSO
su famil
día se le
que ...”a
Otra perspectiva del referido edificio de Teatro y Café, primer plano de frondosas ca- ban para
melias y al fondo la Puerta del Sol. tierra de
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te-
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1975. Entre los muchos eventos artísticos, de pintura, escultura e incluso de exposiciones fila-
télicas, realizadas en la citada Plaza, esta fotografía “compuesta” corresponde al homenaje que no-
sotros, los filatelistas, brindamos al pintor Carlos Sobrino Buhigas, en su 90 aniversario y en la que
aparecen las imágenes del pintor, este cronista y el retrato del violinista Manolo Quiroga que, en
su día, pintó Sobrino. Conviene recordar que Carlos Sobrino ha sido profesor de dibujo y pintura
que impartió sabiamente sus clases a tres generaciones de vigueses.
El pin
biente rom
1995. Y termina nuestro ensayo que ratifica que el tiempo no se detiene y todo se transforma.
Esta foto es la del cambio de nuestra tan querida Plaza de la Princesa con la imagen del penúlti-
mo cambio, antiguo Ayuntamiento de la ciudad de Vigo, ahora transformado en la llamada “Casa
Galega da Cultura”
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iones fila-
e que no-
en la que
a que, en
y pintura
El pintor Urbano Lugris, tan vinculado a Vigo, nos legó esta pintura de bellas líneas y am-
biente romántico, de la Plaza de la Princesa.
ansforma.
el penúlti-
ada “Casa
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EPÍLOGO
Esta fotografía publicitaria tomada del “Catálogo de Vigo a través de un Siglo”, dirigido y edi-
tado por Don José Cao Moure, de la Real Academia Gallega, en los años 1922-23.
Monumental obra entorno a la historia y evolución de nuestra Ciudad, en múltiples aspectos y
registros, y un sin fín de joyas e imágenes para el recuerdo.
Representa al ángulo derecho de la Plaza de la Princesa, esquina a la emblemática Puerta del Sol,
que en la parte baja, estuvo el Teatro, el Café Méndez Núñez, el Banco Hispano Americano, la Oficina
del Reclutamiento durante la Guerra Civil Española del 1936-39, después “Almacenes el Pilar”, y ahora,
con motivo de la remodelación, se nos presenta en una nueva industria americana “Pizza Móvil”.
Y, añadiremos más sobre la plazoleta, no sólo se ha remodelado, sino que se ha recuperado más
espacio urbano como prioridad, sobre el paso del asfalto de la Puerta del Sol. Y recordando a Sha-
kespeare, diremos que la reforma de la Plaza de la Princesa: ¿Vale o no Vale?, esta es la cuestión.
Cerramos este opúsculo, rindiendo un personal homenaje al prolífero Pepe Cao, al que traté y fui
su amigo –del que fue en parte– quien me inició en el mundo del coleccionismo y amor a Vigo, al
obsequiarme muchas veces con viñetas que reproducían estampas de Galicia, del que él era edítor.
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El 14 de mayo de 1939, cuarenta y cuatro días después del final de la guerra ci-
vil, el gobierno del general Franco implantaba la cartilla de racionamiento, un do-
cumento que afectaría a toda la población y que daría derecho a recibir una serie
de productos racionados proporcionados semanalmente por la Comisaría de
Abastos ( llamada con mayor precisión “Comisaría de Abastecimientos y Trans-
portes” ). Entrábamos en los años cuarenta y con ellos llegaban las cartillas de ra-
cionamiento y el hambre. Se dijo entonces que había que racionar los alimentos y
que había que desarrollar una política económica autárquica destinada a lograr el
autoabastecimiento de productos alimenticios. Teóricamente, las cartillas de racio-
namiento tendrían carácter provisional, sólo para asegurar el abastecimiento a la
población mientras llegaban tiempos mejores. La medida provisional acabó siendo
una especie de larga condena que duró trece años, un mes y un día.
A pesar de lo dicho, no quiero ponerme demasiado dramático en este artículo
y quiero sustituir hasta donde sea posible el llanto por la risa. Así que, de la mano
de las viñetas de humor gráfico y de los chistes aparecidos en la prensa de Vigo
entre 1939 y 1952 (casi siempre, en el periódico “El Pueblo Gallego” ) , y de la
mano también de algunas coplas y chanzas inventadas por nuestros paisanos en
estas mismas fechas ( de las que supe a partir de las numerosas entrevistas que re-
alicé entre quienes fueron testigos y actores de aquellos años de cartillas, cupones
y estraperlo ), quiero que nos tomemos con humor esta mirada al pasado.
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Después de leer este par de líneas, lo primero que hay que aclarar es que no 2. DE LA
se trata en principio de un chiste aparecido en las páginas de “El Pueblo Galle-
go”, que será la fuente habitual, y salvo que se diga lo contrario, de donde los Cada
extraiga, sino del anuncio aparecido en el Boletín Oficial de la Provincia de Pon- miento,
tevedra el día 11 de mayo de 1939 que hacía pública la circular nº 111 del Go- Estas ca
bernador Civil de la provincia, Manuel Gómez Cantos. Vista la seriedad del que eran
asunto, lo segundo que hay que aclarar es que no se trataba de un anuncio diri- estos do
gido a las gallinas ( que, como todos sabemos, son animales “iletrados” y no sa- te, sema
ben leer ) anulándoles “su derecho a la libertad de circulación”, sino de que los después
productores y tenedores de las mismas no podrían comerciar con ellas fuera de los sigui
las fronteras de la provincia a fin de evitar el desabastecimiento en la carne y en lentejas,
los huevos de este preciado animal. Al año siguiente, el 18 de noviembre de garon a
1940, el mismo Boletín Oficial de la Provincia de Pontevedra, anunciaba una tre- cambio,
gua en esta norma de obligatorio cumplimiento, al menos en lo que se refiere a fruta fre
los huevos : “Desde el día 15 del actual podrán circular libremente los huevos El decre
por la provincia sin necesidad de autorización de ninguna clase”. naba la
Que el señor gobernador, como máxima autoridad de la provincia y respon- los may
sable mismo de la propia “Comisaría de Abastecimientos y Transportes”, tenía la (aunque
culpa de las restricciones que se sufrían era algo que quedaba claro en una co- tas, 100
pla que cambiaba la letra, pero no el ritmo, de aquella que cantaba la “Orques- 125 de c
ta Topolino” y que decía algo así como “Encima de las montañas, tengo un Como
nido” y que en la nueva versión venía diciendo : ( a vece
porte o
“Muy felices seremos tú y yo, culos se
sin azúcar, ni aceite ni arroz, cuando
pasaremos la noche en ayunas acudiera
por culpa del señor gobernador” siguient
de abril
Aunque la leche no estaba entre los productos racionados, sí lo estaba el
aceite, y siguiendo con los ritmos cantados por la “Orquesta Topolino”, circula-
ba una nueva versión de su célebre “Tengo una vaca lechera” que tomaba a gua-
sa el octavo de litro de aceite que repartía semanalmente por persona la “Comi- Cuan
sión de Abastecimientos y Transportes”: bitual er
lias bien
“Tengo una vaca en El Castro. con las
Es de la Junta de Abastos. el volum
Me da leche por el rabo, quiero d
cada semana, un octavo.
¡Tolón, tolón¡ ¡Tolón, tolón¡”
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llegaban a nada, con lo que quedaba con el tendero en situación de débito. Fi- cerdos o
jémonos en este diálogo humorístico entre un tendero y su cliente : ductos q
de ella e
“ - Tiene usted ya tomadas siete raciones adelantadas. No puedo cortarle nin- cionado
gún cupón. nómicos
- Entonces, recórteme el bigote.” el año 1
Riéndose de los propios cupones, encontramos algún chiste como éste, que “- En
el humorista sitúa en África, en donde también se supone que por qué no iba a - En
haber racionamiento :
En lo
“ - Estos cupones tan grandes de la cartilla, ¿para qué son? encareci
- Para los huevos de avestruz.” en El Pu
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bito. Fi- cerdos o árboles frutales, se veían limitados a las estrecheces marcadas por los pro-
ductos que se entregaban mediante la cartilla de racionamiento o a buscarlos fuera
de ella en el mercado negro, mercado que no estaba al alcance de los sueldos men-
arle nin- cionados. Así que la vida estaba muy cara : los precios subían, hasta niveles “astro-
nómicos” en el mercado negro, pero los salarios no lo hacían al mismo compás. En
el año 1948 aparecía este chiste en El Pueblo Gallego :
En los años finales del racionamiento, entre 1950 y 1952, y en relación con el
encarecimiento generalizado de la vida, aparecían chistes como los que siguen
en El Pueblo Gallego :
“- Una mujer compra tres docenas de huevos por ocho pesetas...-dice el profesor.
día. Seis - Perdone, señor profesor, ¿es un problema de aritmética o va a contar un cuento?”
ad, en 8
día. Cin- “Para contribuir a la campaña de abaratamiento vamos a tocar en tono más
Vigo las bajo-dicen un par de músicos en un concierto”.
los pre-
de las 25
uno por 4. DE LAS RESTRICCIONES EN EL VESTIR, EN EL CALZAR E, INCLUSO, EN EL “ALUM-
os del al- BRAR”.
n el cam-
podía ser Vestirse con cierta dignidad pasó a ser una tarea difícil en aquellos años de
ompraba escasez. En las casas se cosía mucho : las familias que se lo podían permitir pa-
ranja na- gaban a una modista, que venía a casa para confeccionar la ropa o hacer los
un bien arreglos convenientes ; en las familias donde esto no era posible, eran las muje-
a y aseo res de la casa las que se aplicaban en hacerlo ellas mismas. Con la ropa, como
higiéni- con la comida, se hacían verdaderos milagros. Los hermanos menores hereda-
no se las ban la ropa de sus mayores y se reutilizaba hasta límites que hoy nos imagina-
nes care- mos con dificultad : los abrigos y las chaquetas se volvían, como los cuellos de
al, vacas, las camisas ; de las partes menos gastadas de las prendas de los adultos se obte-
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nían cortes que servían para los más pequeños. En la ropa de estos últimos, las El rea
madres dejaban siempre las costuras bien cumplidas para poder soltarlas con- bién resu
forme los niños fueran creciendo. Los cortes sobrantes de tela se reservaban cedía de
para que cuando se desgastaran, por ejemplo, las coderas se pudiera echar una hasta qu
pieza de tela más sobre la zona dañada y aguantar así un año más con la misma primer u
prenda. La ropa se zurcía una y otra vez, se cogían los puntos de las medias reutilizab
(que al resultar caras, había mujeres que se pintaban alguna raya sobre la piel las prim
para simular que las llevaban puestas ) y se utilizaba cualquier retal para sacar caban a
de él una prenda. Podría decirse que todo se aprovechaba hasta que ya era ab- de trapo
solutamente inservible. Para que sepamos de qué precios estamos hablando, ve- las parro
amos lo que costaban en nuestra ciudad en1944 algunas prendas : un par de madera,
medias, 18 pts., la misma cantidad que podían costar unas bragas, unos calceti- y tallado
nes, una bufanda, una corbata o una camiseta ; unos calzoncillos, 24 pts. ; una oscilaba
falda, 33 pts., cantidad parecida a la que ascendía una blusa de mujer o un ca- pequeño
misón ; una combinación, 60 pts.; un vestido de mujer, 75 pts.; finalmente, pren- bién en
das como los pantalones de caballero, un jersey, una gabardina, un abrigo, una ( al mism
chaqueta, un pijama o una bata de casa sólo se podían encontrar por encima de por más
las 100 pts. e, incluso, por encima de las 200 pts. si alguna de estas prendas era unos pa
de lana o si se trataba de un traje ( en [Link], aquel antiguo comercio de con- jer y pas
fección regentado por el fallecido Joaquín Pérez Rico, que había llegado a nues- llero. Co
tra ciudad procedente de Benavente, apodado por las “malas lenguas” como “jo- costarían
dido pero risueño”, situado en el número 18 de la calle Policarpo Sanz, una los chist
gabardina de lana con goma se vendía en 1944 a 268 pts. ). Bueno, ya está bien el calzad
de hablar en serio. Veamos, a continuación algunos chistes aparecidos en El de la Ho
Pueblo Gallego durante los años del racionamiento en relación con lo caro que he podid
costaba vestir, el continuo reaprovechamiento de la ropa y lo habituales que lle-
garon a ser los robos de ropa : “¿Por
meno
“ En el cine
Ella. - ¡Es estupendo¡ “Pue
Él. - ¿Quién? ¿Roberto Taylor? comp
Ella. - No, el telón. ¡Se podían sacar ocho sábanas magníficas¡”
“Al d
“ Señora- ¿Pero cómo me trae usted once pañales de lavar si se llevó la docena? desilu
Lavandera-¡Non sei¡ Pero teña en conta a señora que istas telas novas encollen suela
moito.”
“- ¿Es
“- ¿Por qué duermes todo el día? -Dep
- Por no estropear el traje.”
En re
“- ¿Cuánto me va a llevar por el traje? las restri
- 1.200 pesetas. sejo apa
- Entonces, no me ponga usted bolsillos. No me van a hacer falta.” cual cu
Tamb
“- Dime alguna cosa que pertenezca al género común- tricas. S
- El abrigo de mamá, que también se lo pone mi hermanita.” 1950 en
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mos, las El reaprovechamiento hasta lo inservible afectaba también al calzado, que tam-
las con- bién resultaba ser muy caro si se adquiría en un establecimiento céntrico y no pro-
ervaban cedía del “reciclado” de otro par anterior. Las zapatillas, por ejemplo, se usaban
har una hasta que estaban hechas jirones y, si tenían suelas de goma, no se tiraban tras su
a misma primer uso : cuando se rompía la tela se le ponía una nueva y la suela original se
medias reutilizaba para dos o tres o quién sabe cuántos pares de zapatillas más. A veces,
e la piel las primeras zapatillas ni siquiera se compraban en un comercio sino que se fabri-
ra sacar caban a base de neumáticos desechados a los que se pegaban o cosían unos trozos
era ab- de trapo. Entonces, las suelas podían resultar eternas. Fuera del centro de Vigo, en
ndo, ve- las parroquias del ámbito rural, hombres y mujeres gastaban a diario calzado de
n par de madera, zuecos y almadreñas ( también llamadas “medreñas” ), calzado barnizado
calceti- y tallado a mano, más resistente y más económico, que se vendía a un precio que
ts. ; una oscilaba en 1946 entre las 10 y las 20 pesetas el par según su tamaño ( de formato
o un ca- pequeño, de cadete, de mujer y de caballero ). Por encima de estos precios, tam-
e, pren- bién en 1946, se podían comprar unas zapatillas de goma barnizada por 25 pesetas
igo, una ( al mismo precio que unas medias suelas o unas katiuskas ), unas botas de goma
cima de por más de 35 pesetas el par ( al mismo precio que unas zapatillas tipo tenis u que
ndas era unos patucos de bebé ), y ya rondarían las 100 pesetas unos zapatos de piel de mu-
de con- jer y pasarían de las 200 pesetas si fueran de este mismo material, pero para caba-
a nues- llero. Como curiosidad, añado que, también en torno a 1946, un par de cordones
omo “jo- costarían una peseta y un par de tacones de goma 8 pesetas. Y de la curiosidad, a
nz, una los chistes, fiel reflejo de la escasez, la carestía y el reaprovechamiento también en
stá bien el calzado. Salvo el primero y el último de los seleccionados, que proceden ambos
os en El de la Hoja Oficial del Lunes de los años 1948 y 1947 respectivamente, los demás los
aro que he podido leer en las páginas de El Pueblo Gallego entre los años 1945 y 1950:
que lle-
“¿Por qué lloran los cocodrilos si los sacrifican para hacer zapatos, y nada
menos que de 875 pesetas?”
“Pues voy en busca de un amigo que es cojo del pie izquierdo para
comprarnos entre los dos un par de zapatos.”
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poco a propósito de esta situación con la selección de chistes que siguen, extra- 7. DEL H
ídos de las páginas de El Pueblo Gallego y la Hoja Oficial del Lunes entre los
años 1945 y 1952 : Si hu
nónimo
“- Oiga usted, este pescado no está fresco. decían a
- Me extraña mucho, señora, porque ha llegado hoy. nosotros
- Entonces, es que ha venido a pie.” tos del p
a razón
“¿Por qué se vigila tanto la leche y se vigila tan poco el café?” tabernas
proporc
“- Es un té riquísimo, Purita : se diría que es café. bió en e
- No, pues es chocolate.” del mism
pequeño
“- ¿Qué va a ser?-pregunta el camarero. de los p
- Café- responde el cliente. La “Com
- ¿Solo?-pregunta el camarero. ción enc
- ¡Ojalá¡-exclama el cliente.” sen las n
mayo de
“Pues ahora te vas a jugar a la calle y como seas malo te doy chocolate del de los viern
ración.” pollo, ta
consum
“- Deme un litro de leche- dice el cliente enseñando el recipiente- ocasione
-Aquí no cabe más que medio litro-dice la lechera. unas 16
-Bueno, pues quítele el agua- dice el cliente.” para la m
tidez y,
“- ¿De modo que cuestan más las chuletas? bre que
-Sí, señora, ¡ como no llueve ¡ el último
trevisté
“Entre indios, le dice uno a otro : “Si vienes amistosamente, fuma la pipa de la cuerdo d
paz, pero si buscas guerra, fuma unos cigarrillos de “Ideales””.” llego en
entrevist
“ Ya sabe usted que al médico siempre hay que decirle la verdad. Dígame, gunos lu
¿dónde compra usted el tabaco rubio a 4 pesetas?” cha esta
“- ¿ H
-Oiga
-Ya l
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“ Escriba usted : “Joven, buen sueldo, porvenir brillante, casaría con mujer “ En
hacendosa que sufra de inapetencia”.” tra seis c
“ Unas criadas pasean en fila y uno le comenta otro : “Son las criadas del barrio. 8. DEL E
Están tan acostumbradas a hacer cola por el racionamiento que ahora pase-
an así los domingos”.” Ni de
lla de ra
“ Ante una selección de cuadros de paisajes, la mujer le comenta a su esposo : les y no
“Pepe, debemos comprar el que representa un campo de coles, que en estos cada fam
tiempos no debe haber ningún terreno sin cultivar”.” mencion
tendió p
“ Te juro, Elenita, que mientras me traigas todas las tardes un bistec de terne- miento
ra metido en un panecillo de pan blanco, mi corazón será fielmente tuyo.” entregab
ciado, s
“ – Este loro es un poco más caro, pero habla tres idiomas. vos para
-No me interesa. Es para asarlo.” a cambi
unos ex
“ - ¿No oyes los pájaros? La ba
-No me hables de ello, que me entra un apetito...” en 1941
hablé ) y
“ Estamos mi marido y yo indecisos entre ir dos meses a una playa de moda o cado ne
comprar una docena de huevos.” oficial, p
precios
“ – A las alubias, en unos sitios, les llaman judías ; en otros, les llaman habi- les de c
chuelas ; en otros, les llaman ... sos lo q
-Lo de menos es cómo les llaman. El caso es que acudan al llamamiento.” dad lam
propio c
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“ En vez de gallinas, me dedico a criar peces porque me han dicho que ponen
un millón de huevos al año.”
n mujer “ En casa de unos nuevos ricos, estos le abren a un invitado una caja que mues-
tra seis cucharillas : “Coja la cucharita que quiera y échese un poco de azúcar”.”
a, el pa- “ La novela que acabo de leer termina estupendamente. No sólo se casa la pro-
re usted tagonista sino que consigue una cartilla maquilera y acaba de molinera.”
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abituales “ - ¿Qué lleva usted en ese saco? Seguramente, artículos de estraperlo, ¿no?
más de- -¿Estraperlista, yo? No, señor. Soy un honrado ladrón profesional.”
ado “es-
primera “ Una gallina aparece compartiendo calabozo y uniforme con otras dos presi-
n a este diarias que se preguntan una a otra :
ada mo- -¿Por qué la han sancionado?
el grupo -Por poner los huevos a 15 pesetas la docena.”
edes del
e asumía “ – Vamos a ver, Pérez, su mamá compra 3 kilos de lentejas a dos pesetas el
s “muje- kilo, ¿cuánto tiene que abonar?
-Pues 150 pesetas porque mi mamá compra de estraperlo.”
itativa y
s del ra- “ ¿Me hace usted el favor de decir dónde está el matadero clandestino?”
imentos
. Los ca- “ - ¿Qué negocio proyectas ahora?
r necesi- -Vender lluvia de “estraperlo”.”
de todos
raperlis- “ Baile de trajes en casa de un estraperlista : ¿Cómo se le ocurre venir vestido de
las vías guardia? ¿No ve que cuando le vean, los demás invitados van a salir corriendo?”
a las es-
e máqui- “ – Entonces, ¿ya sabes bien lo que son animales carnívoros y animales herví-
ermitían boros?
antes de -¡Claro que sí¡
lugares -Pues bien, ¿cómo se llaman los animales que comen carne todos los días?
Vigo, a la -¡Estraperlistas¡”
NFE, los
traían a “ – Señor González, dígame qué es el hombre.
s puntos -Un animal racional, bípedo, que empieza en el colegio y acaba en el estraperlo.”
tren, se
e encar- “ En el infierno : Desde hoy en vez de usar el aceite para freír seres estúpidos
jóvenes lo venderemos de estraperlo.”
por don-
de Cha- “ – No te olvides de traerme cigarrillos, aunque sean de estraperlo- le dice la
Un ferro- esposa al esposo, que se va a las Cruzadas, en plena Edad Media.
a”, da fe -De eso no sé si encontraré porque todavía no se ha inventado el raciona-
ue en el miento- le contesta el esposo.”
el viaje,
ósito es- No quiero terminar este artículo sin expresar mi agradecimiento a todas las
on café. personas que entrevisté para que me dieran noticia de sus experiencias y re-
nían sus cuerdos de aquellos años de hambre y miseria y, especialmente, a D. Andrés
ros, que Martínez-Morás y Soria, que gracias al celo con que su familia llevó las cuentas
la mer- en aquellos años hoy podemos saber con certeza lo que costaban las cosas en-
al fenó- tre 1943 y 1951 al leer los dietarios que él conserva.
nuestra
nas de El
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Non foi ata o Trienio cando, coa lei do 3 de marzo de 1823, se lexislou en de aboli
contra do señorío territorial da nobreza ó obrigar ós antigos Señores xurisdiccio- tipo de
nais a presentar os títulos de adquisición dos seus dominios e regulamentarse o riais. Po
proceso xudicial a seguir. No obstante, a pesar de que esta lei foi algo máis lon- de claro
xe do establecido en Cádiz, na practica as cautelas que atopamos para defender tratos fo
a propiedade territorial fronte á contestación dos pobos, sobre todo o non esta- de xusti
blecemento dun prazo para presentar os títulos, e máis a pronta irrupción dos En ef
Cen Mil Fillos de San Luís fixeron que as súas repercusións fosen moi pequenas vasto m
no que a un despoxo efectivo de terras se refire. Outra cousa foi o incremento mais ob
do non pago e dos pleitos protagonizados polos pobos na procura de conseguir A imp
a propiedade das súas terras, algo que, polo demais, xa acontecera trala primei- to no fe
ra lei do 1811. Fernand
O 4 de febreiro de 1837 volveuse a por en vigor a lei de abolición de señorí- gran cen
os de 1823, o que facía previsible un desenlace do proceso negativo para os in- presenta
tereses da nobreza. Mais os tempos non axudaban a unha solución tal: a guerra lición de
contra o carlismo esixía a non creación de novos frontes de conflicto e a procu- to popu
ra de compromisos amplos dentro dos grupos que se estaban a integrar na nova reintegra
clase dos propietarios. Así chegamos á lei do 26 de agosto de 1837, unha lei que O esq
foi totalmente favorable ós intereses dos Señores pois aínda que no artigo pri- se invoc
meiro establece a obligatoriedade de presentar os títulos nun prazo de dous me- diz, susp
ses o articulado posterior vai encamiñado case exclusivamente a establecer ex- sentasen
cepcións: o artigo cuarto, por exemplo, exceptúa a aqueles señoríos que cia de q
sufrisen algún xuízo de reversión con sentencia favorable ó Señor, o que supu- clara. Es
ña lexitimar as sentencias dos tribunais do Antigo Réxime. Chegouse case ó ab- nos que
surdo no artigo terceiro, cando os lexisladores sinalaron que quedaban exentos rias parr
todos aqueles casos nos que se “presumiese” que se trataba dunha propiedade sías de I
particular. Segundo isto nos futuros litixios xudiciais a proba a presentar pola que ana
defensa non tiña por que ser o título de adquisición, aceptándose documentos enfronto
de séculos anteriores como apeos ou allanamentos sen cuestionarse cal era o vía por
orixe real dese señorío territorial nin o valor das testemuñas de persoas que, en ción de
canto vasalos, se atopaban claramente coaccionadas. en solita
En definitiva, a problemática aberta no 1823 ó esixirse á presentación dos títu- mente te
los de adquisición quedou pechada dun xeito favorable ós Señores no 1837 ó es- Aínda
tablecérense toda unha serie de excepcións que facían imposible o cumprimento bre todo
do que nun principio parecía o espírito da lei3. Por se todo isto fora pouco aínda
quedaban os tribunais, a xurisprudencia, totalmente dominada polos vellos secto-
res privilexiados fusionados coa burguesía agraria no grupo dos propietarios4. 5. Isto
Sen embargo, a importancia de todas estas medidas de carácter lexislativo (1985: 510
mén os ato
debe ser valorada en función das consecuencias que desencadeou. Dun lado as abordaron
antigas comunidades de vasalos fixeron unha interpretación ampla do decreto Aínda que
do en Galic
(Fontana L
de Forais d
3. En María Jesús Baz (1996: 233-236) e Ángel García Sanz (1985: 45) atopamos dous bos resumes sobre a diminución
lexislación liberal encamiñada á abolición dos señoríos. resante o tr
4. Tódolos autores que valoraron a actuación da xustiza falan dunha xurisprudencia conservadora que do- bert sinala
minaba nas dúas primeiras instancias (tribunais de primeira instancia e Audiencias Territoriais) pero, sobre con conces
todo, no Tribunal Supremo (Blesa Cuñat, 1974: 251; Clavero, 1982: 125; Robledo Hernández, 1984: 38). tablecido p
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toda a xeografía galega sendo este un fenómeno xeneralizado, tamén observa- Montene
ron un claro predominio en número e intensidade da provincia de Ourense so- desde o
bre as demais6. Atopámonos diante da continuación dun longo proceso de loita creto de
que ten as súas raíces máis profundas no século XVI. munidad
En xeral, na gran maioría dos pleitos ata o de agora analizados pola historio- madas p
grafía, e tamén nos que aquí veremos, os campesiños non puideron conseguir Estes
sentencias favorables ós seus intereses, sendo isto unha mostra máis de que a cia de O
revolución liberal española non representou ningunha mellora significativa para tenegro
a poboación rural galega, limitándose a consolidar o dereito de propiedade das iniciais
vellas clases posuidoras e a fomentar os intereses da burguesía terratenente. O nou a “c
labor do poder xudicial pode calificarse como de extremadamente parcial e ri- De fe
goroso cos veciños. En numerosas ocasións sucedéronse os arrestos e os em- pándono
bargos de bens. anterior
En definitiva, os grupos sociais privilexiados conservaron a súa posición du- que por
rante o desenvolvemento da revolución liberal, tanto gracias a unha lexislación gostro,
moi favorable ós seus intereses, que coas leis de 1837 desfixo a presunción fa- Sanguñe
vorable ós pobos aberta polo decreto de abolición de señoríos do Trienio, como (xurisdic
a unha xurisprudencia aínda máis conservadora e totalmente orientada cara á bían á C
defensa dos intereses de clase dos grupos propietarios. Aínda que como mal cendían
menor mantiveron o dominio útil da terra, a derrota das comunidades campesi- cias á p
ñas na loita antiseñorial da primeira metade do século XIX foi un feito: desco- suposto
ñecemos a contía das rendas abolidas despois de 1811 pero tódolos traballos e No 1
as nosas propias investigacións apuntan a que foron moi escasas e a que o que prestació
realmente aconteceu foi que o foro amparou vellas prestacións señoriais de cla- que se l
ro orixe xurisdiccional. Ramón Villares expresouno moi ben cando afirmou que dicían te
o foro na crise do Antigo Réxime fixo algo máis que sobrevivir, integrándose no que deb
marco xurídico burgués e regulamentando as relacións entre Señores e labregos, O ple
unhas relacións que pasaron a considerarse como relacións privadas de propie- se e unh
dade dividida co que podían ser aceptadas dentro da estratexia legalista de abo- con aco
lición do feudalismo pola que se optou en España (Villares Paz, 1985: 177)7. de 1818
A Casa de Valladares non foi allea a este movemento contestatario protagoni- dos en c
zado polos pobos. Tanto os marqueses de Valladares como os donos da Casa de ó pago
Como
6. Isto foi algo que tamén aconteceu nos pleitos antiseñoriais do Antigo Réxime. As causas están relacio- mellor e
nadas coa fortaleza da organización concellil, a existencia de foros colectivos ou a forte presión señorial, non cer que
dubidando os Señores en atribuírse o directo dominio de todo o territorio das súas xurisdiccións (Saavedra Fer-
nández, 1982: 218 e 1993: 448-449). condoná
Carlos Velasco ó analizar unha gran masa de pleitos antiseñoriais recollidos no Arquivo Histórico do Rei- sións de
no de Galicia se da conta de que a maior intensidade conflictiva deuse nunha área moi determinada do país, bregas a
a conformada polas xurisdiccións do nordeste ourensán e o sur de Lugo, é dicir, as terras situadas nas dúas
marxes do río Sil (Velasco Souto, 1995: 20). carácter
Na tese de doutoramento de María Jesús Baz vemos como dentro dos estados da Casa de Alba o de Mon- maba de
terrei foi, con moito, o máis problemático, mentres no centro e no norte de Galicia atopamos outro tipo de
problemas menores, como, por exemplo, os referidos ó pago do decimo en palla e tamén do decimo da pata-
ca, que afectaba á cotización dos arrendamentos, e ó recurso tradicional ó obscurecemento e ó non pago nas 8. “Ple
conxunturas depresivas, o que daba lugar a demandas por atrasos. A autora remata afirmando que a distinta Mos 93. Ar
conflictividade que se atopa segundo o estado señorial do que falemos resposta á xeografía señorial e conflic- 9. D. R
tiva xestada e consolidada na Idade Moderna (Baz Vicente, 1996: 253-263). tenegro, ap
7. Pedro Ruiz Torres (1984: 23-92) tamén demostrou a importancia da enfiteuse en terras valencianas no Montenegr
contexto da revolución liberal. dole algun
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observa- Montenegro (no 1833 unironse por vía matrimonial) tiveron que respostar, xa
ense so- desde os primeiros momentos inmediatamente posteriores á aprobación do de-
de loita creto de abolición de señoríos de 1811, a demandas promovidas por unhas co-
munidades campesiñas que deixaron de pagar ó considerar que as rendas recla-
historio- madas polos seus Señores tiñan orixe na xurisdicción.
onseguir Estes pleitos iniciais afectaron principalmente ós señoríos situados na provin-
e que a cia de Ourense, en concreto ó de Celme, unha xurisdicción posuída polos Mon-
iva para tenegro que tiña unha fonda tradición pleiteante que arrancaba dos momentos
dade das iniciais da Idade Moderna e que se apoiaba no que Pegerto Saavedra denomi-
nente. O nou a “conciencia histórica” dos concellos (Saavedra Fernández, 1982: 228).
cial e ri- De feito esta tradición continuara ó longo de toda esa etapa histórica, ato-
os em- pándonos no arquivo dos marqueses de Valladares con pleitos inmediatamente
anteriores ó decreto das Cortes de Cádiz. No 1795 o conde de Motezuma tivo
ción du- que por na Real Audiencia unha demanda contra veciños dos lugares de Con-
xislación gostro, San Miguel, Penelas, Ordes, Celme, Forxas, Raposeiras, Casares, Valín,
nción fa- Sanguñedo, Pitelos, Fontefría, Candas (todos na xurisdicción de Celme) e Orille
o, como (xurisdicción de Celanova) pola súa oposición a pagar a renda foral que lle de-
a cara á bían á Casa de Celme, da que o conde era titular neste momento. Os atrasos as-
mo mal cendían a unha cantidade bastante importante, 30.269 reás, froito das resisten-
ampesi- cias á paga rexistradas nos cinco anos anteriores8. A resolución do pleito, por
: desco- suposto, foi completamente favorable ós intereses do Señor.
ballos e No 1811 os veciños do recen abolido couto de Celme negáronse a pagar as
e o que prestacións e rendas que, xa con problemas, se lle viñan cobrando, reclamando
s de cla- que se lles presentasen os documentos xustificativos dos dereitos territoriais que
mou que dicían ter os Montenegro sobre o couto de Celme e alegando que tódalas rendas
dose no que debían entregar a esta Casa procedían do señorío xurisdiccional.
abregos, O pleito seguiu pendente despois da restauración do absolutismo chegándo-
propie- se e unha sentencia definitiva, pronunciada polo correxedor de Rairiz de Veiga,
de abo- con acordo dun asesor comisionado ó efecto pola Real Audiencia, o 3 de xullo
77)7. de 1818, sentencia na que os pobos e colonos opostos ó pago foron condena-
otagoni- dos en costas, aínda que, coa chegada do Trienio, estes continuaron negándose
Casa de ó pago e propuxeron unha nova demanda.
Como consecuencia a estratexia da Casa tivo que mudar, decidíndose que o
án relacio- mellor era chegar a concordias individuais cos veciños que se avisen e recoñe-
ñorial, non cer que as terras que traballaban eran do directo dominio dos Montenegro e
avedra Fer-
condonándolle por elas boa parte duns atrasos que comezaban a acadar dimen-
ico do Rei- sións demasiado grandes para que as depauperadas economías das familias la-
da do país, bregas as puidesen afrontar9. Aínda no caso de as rendas efectivamente fosen de
s nas dúas
carácter xurisdiccional ou tivesen ese corrompido orixe a concordia as transfor-
o de Mon- maba de inmediato en rendas xuridicamente contractuais.
tro tipo de
mo da pata-
n pago nas 8. “Pleito con los vecinos de Congostro por oposición a pagar la renta a la casa de Celme. 1795”. Marq.
e a distinta Mos 93. Arquivo Municipal de Vigo, en adiante A.M.V.
al e conflic- 9. D. Ramón Baños, do barrio de Carballal en Santa María de Congostro, escribe a D. Antonio María Mon-
tenegro, apoderado para pleitos de Dona Joaquina Ponte de Montenegro, nai e titora de Dona Joaquina de
ncianas no Montenegro, solicitándolle o perdón de parte das súas débedas, “demostrandole sus sentimientos, e implorán-
dole algun perdon, a causa de ser la deuda crecida y los tiempos escasos de numerario”. Ó final rebáixanselle
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A solución parcial deste conflicto, a paz social que non a reintegración ós facer qu
Montenegro das rendas adebedadas, só puido chegar despois da volta ó poder embargo
de Fernando VII e dentro do contexto político da Década Omnimiosa, cando foi para os
posible a xeneralización do recurso ó apremio militar. solicitan
Neste caso particular o recurso á forza semella estar xustificado xa que os la- pagar, x
bregos de Celme foran máis alá da vía xudicial e levaron a cabo un auténtico suspend
motín popular aproveitando unha visita da súa antiga Señora, “digalo si nó el do no n
memorable y escandaloso cerco puesto a la Casa de Celme por mas de seiscientos Real Au
hombres de instinto feroz a tiempo que se hallaba dentro la actual señora Mar- gos xud
quesa entonces niña de cuatro años con su madre y dos sacerdotes que las pregaba
acompañaban teniendolas en esta agonía tres mortales días y salvandolas la tes de a
maña con que se ha podido avisar al comandante de armas de Orense que subió los tiemp
a Celme con ochenta hombres dispersando tal salvage turba”10. na dificu
Despois destes acontecementos multiplicaranse os allanamentos e concordias rendas a
feitas polos veciños de Celme a favor da Casa. Nestes documentos repítense uns que no o
argumentos e un esquema bastante semellantes ós que observamos na concor- metalico
dia entre D. Ramón Baños e os representantes da Casa de Montenegro: comeza- En re
ran a pleitear contra os seus antigos Señores “mal aconsejados y seducidos por Casa de
Avogados y ottros sugetos de insana moral”11, fan allanamento formal a pagar as visión da
súas rendas como procedentes do señorío territorial, solicitan que Dona Joaqui- ducción
na Ponte y Montenegro lles condonase parte da súa débeda e que lle deixase minio te
entregar a cantidade convida en varios prazos e pídenlle que lles devolva os retrasar
bens que lle foran rematados xudicialmente a consecuencia da súa resistencia a É do
cumprir as distintas sentencias12. do seño
A pesar de todo isto a Casa de Montenegro nos anos trinta aínda non conse- eran súa
guira cobrar a maior parte dos atrasos adebedados polos veciños. Así, sucéden- dicalizac
se as Reais Provisións e as Sobrecartas emitidas pola Real Audiencia ordenando que aca
a estes campesiños limiás que cumprisen as súas sentencias, pagando á familia nun can
as cantidades nas que foran condenados. Nas Reais Provisións menciónanse rendas t
acordos privados anteriores nos que se establecían distintos prazos para pagar nivel de
eses atrasos, uns prazos que, polo xeral, eran incumpridos polos labregos. Ante concord
esta situación os representantes da Casa solicitan de novo o apremio militar para dos 246
ban sen
589 reás, importe duns recibos de froitos civís e contribución de guerra, resultando alcanzado en 1.820 reás, tir de 18
isto é, condónanlle o 24,44% da débeda. Tamén se conceden facilidades para o pago ó establecérense dous percepto
prazos. Por último o antigo vasalo, desde ese momento indiscutiblemente colono, obrígase a pagar a renda
como o fixeran os seus antergos “sin perjuicio dela demanda ordinaria o de propiedad, y delo que se decrete,
y haya decretado por el gobierno legislativo y executivo”. “Condonación de una parte de atrasos a un colono. 13. “Re
Santa María de Ordes. 28-III-1821. Domingo Antonio López (partido de Monterrei)”. Marq. Mos 95. 14. “Re
10. “Suplica del procurador del marqués de Valladares en pleito con los vecinos de Celme y más pueblos. gumentos
Ginzo de Limia, 30-VII-1861”. Marq. Mos 95. A.M.V. tancia de l
11. “Allanamiento. 24-IV-1826. Escribano de Su Magestad y de Número de Xironda. D. Domingo Antonio para pago
López”. Marq. Mos 95. A.M.V. 15. “Co
12. “Y mediante tiene entendido quela preindicada señora Dª. Joaquina, ha usado con ottros sus renteros 16. Peg
y colonos de este juzgado, de clemencia, y venignidad, concediendoles la sattisfacion delos atrasos, hasta el año de Galicia
de veinte y quatro a plazos, y dentro del termino quele señaló, y al mismo tiempo dejarles ottra vez los vienes Estamos de
raices que se les han vendido judicialmente, y despues han recaido en ella, espera y suplica a la misma se dig- rais se rest
ne hacer igual gracia con el otorgante”. “Allanamiento. 24-IV-1826. Escribano de Su Magestad y de Número de vendo, hou
Xironda. D. Domingo Antonio López”. Marq. Mos 95. A.M.V. rendas (Saa
116
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ación ós facer que os seus antigos vasalos pagasen ou para que se fixesen efectivos os
ó poder embargos xudiciais. A resposta por parte dos debedores sempre foi satisfactoria
ando foi para os intereses da Casa, allanándose ó pago, aínda que, sen embargo, á vez,
solicitan que se lles concedese “espera”, un marxe máis amplo de tempo para
ue os la- pagar, xa que non podían afrontar de inmediato esas obrigas. Os Montenegro
uténtico suspenden a execución da sentencia pero os campesiños continúan perseveran-
si nó el do no non pago. En consecuencia, os donos do directo solicitaban Sobrecartas á
iscientos Real Audiencia para conseguir que lle pagasen ou para levar adiante os embar-
ora Mar- gos xudiciais. Ante isto os campesiños insisten nos mesmos argumentos que em-
que las pregaban ante os representantes da Casa, “cuyas cantidades, asi liquidadas an-
dolas la tes de ahora con el apoderado de las misma no han satisfecho por la escased de
ue subió los tiempos, y lo haran lo mas pronto que puedan”13. Á vez poñen moito énfase
na dificultade de monetizar a súa producción para afrontar a satisfacción das
ncordias rendas adebedadas, “procuraran satisfacer lo mas pronto que puedan, siempre
ense uns que no obtengan espera de la sra. que pide, y no lo tienen hecho pr. la escased de
concor- metalico”14.
comeza- En resume, atopámonos diante dun círculo de estratexias pechado no que a
idos por Casa de Montenegro caía na súa propia trampa, unha trampa tecida ó buscar a di-
pagar as visión da comunidade labrega mediante os acordos privados nos que concedía re-
Joaqui- duccións dos atrasos e esperas a cambio do recoñecemento dun cuestionable do-
deixase minio territorial. Os campesiños aprenderan a manexar ese mesmo recurso para
volva os retrasar máis e máis a resolución dun conflicto que xa duraba dúas décadas.
tencia a É doado atopar un gañador neste xogo, e non foron precisamente os donos
do señorío territorial: os Montenegro obtiñan a proba do que as terras do couto
n conse- eran súas, uns documentos que poderían usar nunha hipotética situación de ra-
ucéden- dicalización da revolución liberal pero, a cambio, tiñan que aturar uns atrasos
denando que acadaban niveis moi perigosos e que convertían á administración de Celme
á familia nun cancro, nun estado que absorbía constantemente recursos do resto das súas
iónanse rendas tanto pola forte suma que había que gastar en pleitos como polo altísimo
ra pagar nivel de impagos. Para darnos conta mellor da magnitude destes atrasos, nunha
os. Ante concordia firmada no 1856 entre a Casa de Celme e varios veciños disenos que
itar para dos 246.000 reás que resultaron da liquidación xudicial de atrasos no 1827 esta-
ban sen cobrar a mediados do XIX 217.000, ou sexa, o 88,21%15. Ademais a par-
1.820 reás, tir de 1817 os prezos agrarios inician un acusado descenso que prexudicaba ós
rense dous perceptores de cargas en especie16.
gar a renda
se decrete,
un colono. 13. “Real provisión y sobrecarta reunidas. Santiago 21-VIII-1830”. Marq. Mos 95. A.M.V.
14. “Real provisión y sobrecarta de la Real Audiencia. Santiago 21-VII-1830”. Marq. Mos 95. A.M.V. Uns ar-
ás pueblos. gumentos moi semellantes ós anteriores en “Sobrecarta de S.E. los sres. del Rl. Tribunal de La Coruña a ins-
tancia de la sra. Dª. Joaquina Ponte de Montenegro, como madre de su hija otra Dª. Joaquina Montenegro,
go Antonio para pago de deudas por renta atrasada de la casa de Celme. 19-VII-1830”. Marq. Mos 95. A.M.V.
15. “Concordia. Ginzo da Limia, 24-XI-1856”. Marq. Mos 95. A.M.V.
us renteros 16. Pegerto Saavedra ten sinalado as dificultades polas que atravesaron moitas economías señoriais do sur
asta el año de Galicia ante a xeneralización dos impagos trala aprobación do decreto de abolición dos señoríos de 1811.
z los vienes Estamos de acordo só parcialmente con este autor cando afirma que despois do Trienio a paga das rendas fo-
sma se dig- rais se restableceu tendendo a situación a normalizarse. En efecto, esta foi a tendencia pero, como estamos
Número de vendo, houbo estados señoriais que tiveron que continuar afrontando atrasos moi importantes no pago das
rendas (Saavedra Fernández, 1993: 449).
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Para os campesiños a situación era a inversa, xa que a pesar de que entregaran diencia
ós procuradores dos seus antigos Señores as probas definitivas que xustificarían o xuíces d
seu dominio directo sobre as terras en disputa, non pagaban os atrasos e ían con- morte e
servando unhas terras que, sen eles, non lle servían para nada ós Montenegro. A xasen c
fin de contas xa desde os tempos dos irmandiños os Señores tomaran consciencia riba pre
de que non se habían de alimentar de carballos nin de terras ermas17. Os veci
Aínda que en Ourense foi onde se rexistraron maiores cotas de conflictivida- facción
de antiseñorial, a Casa de Montenegro non foi a única dentro das que remataron pia Real
conformando o marquesado de Valladares onde os Señores tiveron que sufrir O m
problemas deste tipo. que as p
O decreto de abolición de señoríos de 1811 tamén fixo espertar ós colonos Valladar
das Rías Baixas. Deste xeito, algúns veciños de San Paio de Navía e Santa Eula- lugares e
lia de Alcabre moveron no 1816 ante a Real Audiencia un pleito contra D. Fran- as libera
cisco Xavier Martínez Noguerol, marqués de Valladares, político liberal e depu- mente e
tado en Cortes no Trienio, argumentando que a renda denominada ración, berano C
cobrada por este personaxe, tiña orixe no señorío xurisdiccional. recurría
En Santa Eulalia de Alcabre e San Paio de Navía a renda ración consistía no xia com
pago en determinadas fincas da quinta parte da producción de pan e viño. En Este
San Andrés de Valadares os campesiños que cultivasen fincas suxeitas á tamén co Xavie
chamada renda ración tiñan que entregar a decima parte do que cultivasen, non mento d
só dos grans e do viño senón de todo tipo de productos. Do 1
A Casa saíu moi ben parada deste litixio, xa que non só acadara que a Xusti- vantaron
za Ordinaria da vila de Vigo emítese no primeiro xuízo unha sentencia na que se dunha r
lles garantía o pagamento desta pensión como se en realidade fose unha renda Nin n
de orixe territorial18, senón que esta sentencia logo foi confirmada pola Real Au- res prom
dos polo
17. Vexamos algunhas mostras practicas disto: desta an
Manuel Pérez, veciño de Forxas, debía 1.124 reás procedentes de impagos forais de 1811 a 1824 e ademais Desd
as costas dos pleitos. O 31 de decembro de 1856 a Casa de Valladares consegue que a Audiencia Territorial de lladares
A Coruña revocase a súa declaración de pobreza, aceptada por esa mesma sala o 9 de setembro do mesmo
ano. En virtude diso o 3 de xuño de 1857 practicouse un embargo xudicial dos seus bens, adxudicándoos ó tal e com
único postor que se presentou, D. Manuel Alonso de la Sainza, pola cantidade de 2.300 reás. Poucos meses cións xu
despois, o 4 de novembro de 1857, Novoa vendeulle os bens embargados ó marqués de Valladares, arrendán- pero no
doos este inmediatamente, o 4 de decembro do 1857, ó propio embargado, Manuel Pérez, polo espacio dun
ano e unha pensión de 16 ferrados de centeo ademais do que xa lle pertencía por directo dominio á Casa de rendas e
Celme. Despois dun ano sen tentar o deshaucio o arredendador nin o arrendatario facerlle saber a volta dos
bens entederase que prosigue o arrendamento ata que algunha desas circunstancias suceda. Pérez debía dar- creto de inc
lle ós terreos de cultivo o “uso y costumbre de buen labrador”. Datos extraídos de “Adjudicación hecha por el ba que un
juzgado de Ginzo de Limia, a Dn. Manl. Novoa de la Sainza de 19 partidas de bienes en Forjas por valor de cima dos fr
1.124 rs. y 26 mrs. procedtes. de renta foral a la casa de Celme, y costas de la demanda de dha. cantidad con- a entregaba
tra Manl. Pérez. (14 Julio de 1857)”. Marq. Mos 95. A.M.V.; “Compra que hizo la casa al citado Novoa de los in- terrogatorio
dicados bienes en la propia cantidad (14 noviembre 1857)”. Marq. Mos 95. A.M.V. e “Arriendo que hizo la casa da freguesí
al Manl. Pérez a quien pertenecieran los mismos bienes, por solo el termino de un año, cuyo concluye en 4 de Meira y Saja
dice. de 1858, en renta de 16 fers. de centeno, además de la que les pertenezca por directo dominio a la pro-
pia casa de Celme (4 dice. 1857)”. Marq. Mos 95. A.M.V. 19. Arq
Exactamente o mesmo proceso repítese cos bens de varios labregos mercados por D. Francisco Vilariño en 20. “Va
pública subhasta e logo vendidos de novo á Casa por 4.000 reás. “Adjudicación hecha por el juzgado de Gin- 21. De
zo de Limia a D. Francisco Vilariño de varias partidas de bienes. Ginzo, 25-X-1858”. Marq. Mos 95. A.M.V. e varios veci
“Venda de los bienes anteriores de D. Francisco Vilariño a la Casa de Valladares. Ginzo, 14-III-1861”. Marq. foral tivera
Mos 95. A.M.V. gar as súas
18. Polo menos no caso de San Andrés de Valadares o orixe xurisdiccional desta renda está amplamente do- lladares. “D
cumentado. A Real Cédula outorgada por Fernando VI no 1748 a favor da duquesa de Atrisco liberándoa do de- Mos 95. A.M
118
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tregaran diencia no 1818 e, ademais, de facermos caso ás queixas dos labregos ante os
carían o xuíces da “fonte limpa”, os representantes do marqués fixeron baixo ameaza de
ían con- morte e de coerción militar que os peritos comisionados polo xuíz de Vigo ta-
negro. A xasen como de ración terreos inicialmente non suxeitos a esta prestación. Por
nsciencia riba pretendían cobrar o quinto de tódolos froitos e non só dos de pan e viño.
Os veciños protestaban tamén polo nomeamento dun escribán “íntimo y dela
ictivida- facción del dicho señor marqués” e remataron acusando de parcialidade á pro-
mataron pia Real Audiencia19.
ue sufrir O mordomo e administrador da Casa defendeuse destas acusacións dicindo
que as prestacións contestadas tiñan un claro orixe territorial e que o marqués de
colonos Valladares tiña establecido un contrato cos labregos polo que lles cedía o útil dos
nta Eula- lugares en litixio a cambio do quinto da producción. Ademais, e en liña coas ide-
D. Fran- as liberais do seu defendido, sinala que a parte contraria interpretaba exclusiva-
e depu- mente en función das súas “miras e ideas criminales” os “sagrados Decretos del So-
ración, berano Congreso Nacional”. Como en case todos estes pleitos a parte dos Señores
recurría ó argumento de negar credibilidade á palabra dos veciños, unha estrate-
sistía no xia común a outras nobrezas (López Cadarso, 1996 e Baz Vicente, 1997).
viño. En Este pleito quedou resolto antes da chegada do Trienio a favor de D. Francis-
á tamén co Xavier Martínez Noguerol e, polo de agora, non atopamos ningún rexurdi-
sen, non mento do mesmo en datas posteriores.
Do 1820 ó 1823 foron os veciños de San Andrés de Valadares os que se le-
a Xusti- vantaron contra a renda ración, aínda que deste pleito só temos novas a través
a que se dunha referencia indirecta nunha demanda de 186320.
ha renda Nin nese momento nin na década dos sesenta, cando os veciños de Valada-
Real Au- res promoveron de novo outro pleito contra o pago das racións, foron secunda-
dos polos campesiños de Navía e Alcabre, que tamén estaban suxeitos ó pago
desta antiga prestación señorial.
e ademais Desde a década dos trinta ata mediados dos cincuenta os marqueses de Va-
erritorial de lladares puideron disfrutar das súas rendas relativamente tranquilos. É certo que,
do mesmo
icándoos ó tal e como xa acontecía no Antigo Réxime, houbo que seguir emprendendo ac-
ucos meses cións xudiciais contra colonos illados que non pagaban ó día as súas rendas,
, arrendán- pero non rexistramos accións de pobos e parroquias enteiras cuestionando as
spacio dun
o á Casa de rendas e prestacións cobradas pola Casa de Valladares21.
a volta dos
debía dar- creto de incorporación e recoñecendo o seu señorío sobre as freguesías de Valadares, Saxamonde e Meira sinala-
echa por el ba que un dos dereitos señoriais que os Sarmiento de Valladares tiñan neste couto era a facultade de cobrar a de-
or valor de cima dos froitos ou ración sobre parte das fincas da parroquia. Había terreos que non pagaban ración e outros que
ntidad con- a entregaban ó Cabido de Santiago. Non se debe confundir esta renda señorial co decimo xa que segundo os in-
a de los in- terrogatorios xerais do Catastro de Ensenada en San Andrés de Valadares tódolos labregos entregábanllos ó abade
hizo la casa da freguesía. “Copia de la Real Cédula otorgada por Fernando VI, confirmando las jurisdicciones de Valladares,
uye en 4 de Meira y Sajamonde a D. Fernando Gayoso, Arias y Ozores, Conde de Amarante. 25-I-1748”. Vall.13. A.M.V.
io a la pro-
19. Arquivo Histórico do Reino de Galicia, Veciños 15.155/8. Citado de Velasco Souto, 1995: 30-33.
Vilariño en 20. “Valladares. Pleito sobre la renta ración. 1863-1902”. Marq. Mos 41. A.M.V.
do de Gin- 21. Dentro da provincia de Ourense, que seguiu na vangarda da conflictividade, destacar o pleito contra
5. A.M.V. e varios veciños do lugar de Toro, en Laza, que traballaban o chamado foral dos Afonsos. O cabezaleiro do dito
861”. Marq. foral tivera que por xuízo contra parte dos levadores solicitando ó tempo prorrateo por que se negaran a pa-
gar as súas cotas do ano 1840 dicindo que nin eles nin os seus antecesores pagaran nunca nada á Casa de Va-
amente do- lladares. “De Pedro de Castro a Manuel Baamonte, administrador da Casa en Xinzo. Laza, 20-XII-1843”. Marq.
doa do de- Mos 95. A.M.V.
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A mediados do década dos cincuenta conxugáronse unha moi negativa con- redenció
xuntura económica e o establecemento dos progresistas no poder e, ante isto, qués de
atopamos unha nova xeira de pleitos cuns plantexamentos moi semellantes ós Sentenci
que vimos no Trienio Constitucional: as comunidades campesiñas nunhas ac- Nemb
cións desenvoltas en conxunto deixan de pagar e recorren á xustiza para de- dade ca
nunciar, seguindo o artigo cuarto do decreto do 6 de agosto de 1811, o primei- Deste
ro da lei de 3 de marzo de 1823 e o artigo primeiro e onceavo da lei do 26 de no xuzg
agosto de 1837, as rendas percibidas polos seus antigos Señores, agora converti- argumen
dos en propietarios, como de orixe xurisdiccional, solicitando que estes presen- as conco
tasen os títulos de adquisición que demostrasen que se trataban de terras posuí- rras do
das en virtude do seu señorío territorial22. afrontar
En Celme a situación na que se atopaba a Casa non mellorara moito. A pro- sentenci
ba máis concluínte do efecto erosivo que estaba a ter a resistencia continuada incorpor
dos labregos témola no 1856, cando os representantes dos Valladares plantexan se condé
ó marqués que a mellor solución era chegar a un acordo cos colonos que pasa- bregos c
se polo perdón dos atrasos, que aínda non puideran ser cobrados desde os anos á la volu
vinte, e pola redención dos forais. ba el res
As condicións atópanse recollidas nun escrito que lle presentou o seu adminis- cia”25. A
trador en Xinzo no mes de novembro dese ano: debían outorgar unha escritura na podían p
que se pactase a redención de toda a renda ó tipo de 700 reás fanega, puidendo Esta
convir incluso o tipo de 600 reás/fanega, de calquera xeito era unha capitalización moita m
moi favorable para os labregos23; a redención só podía verificarse por forais com- gada de
pletos; como as escrituras forais eran moi antigas e o deslinde das fincas moi difí- recoñec
cil outorgaríanse outras novas sen aumento da renda de tal xeito que os forais te26. Apa
sempre estivesen entre 5 e 15 fanegas e tivesen límites ven coñecibles; renunciase dos títul
polos colonos a calquera acción que afecte ó dereito a percibir a renda, excepto a cións qu
ademais
una cos
Carlos Velasco no seu estudio sobre a conflictividade antiseñorial en Galicia ata a década dos trinta desta-
ca a presencia constante dos cabezaleiros nunha serie de conflictos xudiciais que lle afectaban directamente. mientra
O desempeño da súa función era moi incomoda, sobre todo nas épocas de crises cando os seus veciños po- que dem
dían decidir resistir colectivamente á satisfacción das súas obrigas. Nesta circunstancia, e coa ameaza de em-
bargo sobre os seus propio bens, só tiñan dúas opcións: librarse do cargo propondo outro candidato, negan-
do ser o cabezaleiro ou declarando ignoralo ou enfrontarse ó lado do propietario da terra ós seus veciños, 24. “Co
facendo fronte ás repercusións que esta actitude puidese ter para el ó perder os beneficios que a boa convi- pueblos. G
vencia proporcionaba a calquera labrador (axuda mutua nas tarefas do campo ou, sinxelamente, ruptura dos
lazos da boa veciñanza). Facemos nosas as verbas de Carlos Velasco cando sinala que estes personaxes do 25. “Es
mundo rural vivían nesta época“entre a espada e a parede” (Velasco Souto, 1995: 26-28). 26. Ad
22. Carlos Velasco pensa que non foi ata a apertura democrática do Sexenio Revolucionario cando o cam- señoríos fo
pesiñado recuperou a súa conflictividade, falando de “pervivencia larvada” nos anos anteriores, adaptándose libertades p
ás condicións de dureza represiva imposta polos moderados (Velasco Souto, 1995: 104-105). Aínda que consi- to alhaga a
deramos moi acertado ese concepto de “pervivencia larvada” estamos máis de acordo coa cronoloxía que pro- muy bien a
pón María Jesús Baz, para quen foi a partir do bienio progresista, da metade da década dos cincuenta, cando sobre la ma
o campesiñado galego comezou a cuestionarse de novo o estado de cousas en canto á propiedade da terra defiendo”.
(Baz Vicente, 1996: 265). blos. Ginzo
23. Deica 1890 nos cadernos da administración do duque de Alba o prezo das redencións efectuadas nos 27. “Ta
lugares de Amoexa, Xián e Arnego era uniforme, de 200 reás por ferrado de centeo redimido. Era o mesmo en la poses
prezo que regulaba na administración de Deza-Ulloa en 1873-74 e que seguiu nos anos seguintes. Isto viña a pueblos y t
supor unha capitalización da renda ó 4,5%. En Chantada na etapa 1921-1924, co movemento agrarista exer- particular”
cendo unha moi forte presión social, as rendas en centeo seguíronse redimindo a 200 reás/ferrado (Villares blos. Ginzo
Paz, 1982: 338-339). Tendo en conta que as fanegas de Celme tiñan cinco ferrados por cada ferrado redimido 28. “Su
desta xurisdicción da Limia habería que pagar entre 120 e 140 reás. Ginzo de L
120
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iva con- redención; serían perdoados os 217.000 reás de atrasos que se lle debían ó mar-
nte isto, qués de Valladares segundo liquidación xudicial practicada en virtude de Real
antes ós Sentencia de 1827 e reclamados despois con Reais Provisións e Sobrecartas24.
nhas ac- Nembargantes todo parece indicar que na xurisdicción de Celme a comuni-
para de- dade campesiña non aceptou os acordos que propoñía a Casa.
primei- Deste xeito, no 1858 atopamos un novo pleito contra os marqueses de Valladares
o 26 de no xuzgado de primeira instancia de Xinzo da Limia. Os veciños repiten os mesmo
onverti- argumentos que xa empregaran no primeiro xuízo, coa única novidade de xustificar
presen- as concordias e os allanamentos da década dos vinte, nos que recoñecían que as te-
s posuí- rras do couto eran propiedade dos Señores, pola elevada débeda que tiñan que
afrontar e, sobre todo, pola presencia dunha compañía de tropas para executar as
. A pro- sentencias. Segundo o propio promotor fiscal do xuzgado de Xinzo, que defendía a
ntinuada incorporación do señorío territorial do antigo couto de Celme ó Estado pedindo que
antexan se condénase á Casa a reintegrarlle o valor das rendas percibidas desde 1837, os la-
ue pasa- bregos chegaran a ese tipo de acordos por que “no sometiendose en todo y pª. todo
os anos á la voluntad de su señora y á las condiciones que quisiese imponerles no les otorga-
ba el respiro de los plazos y el perdon que se proponían é impetraban de su clemen-
adminis- cia”25. Ademais, non todos confesaran e as declaracións dos que así o fixeran non
ritura na podían prexudicar ós novos pleiteantes nin, moito menos, ós intereses do Estado.
uidendo Esta vez os argumentos empregados polos marqueses de Valladares tiñan
alización moita máis consistencia. Podían basearse nunha sentencia executariada promul-
ais com- gada despois da abolición das xurisdiccións privadas e, sobre todo, en tódolos
moi difí- recoñecementos de dominio feitos polos veciños de Celme na década dos vin-
os forais te26. Aparte disto, contra o artigo cuarto da lei de 1837 que esixía a presentación
nunciase dos títulos de adquisición argumentaban que estaban comprendidos nas excep-
xcepto a cións que recollía o resto do articulado, especialmente na do artigo terceiro27, e,
ademais, recorrían ó mesmo dereito común, segundo o cal, “el que prueba que
una cosa ha pertenecido á su padre tiene en su favor la presuncion de ser suya
rinta desta-
ectamente. mientras no se acredite lo contrario”. Polo tanto, eran os veciños os que tiñan
veciños po- que demostrar que eses terreos non eran propiedade da Casa28.
aza de em-
ato, negan-
us veciños, 24. “Condiciones pª. la transacion entre el sr. Marques de Valladares y sus contribuyentes de Celme y otros
boa convi- pueblos. Ginzo de Limia, 3-XI-1856”. Marq. Mos 95. A.M.V.
uptura dos
sonaxes do 25. “Escrito del fiscal. Ginzo de Limia. 22-VII-1861”. Marq. Mos 95. A.M.V.
26. Ademais o procurador dos marqueses de Valladares tiña bastante claro que a lexislación liberal sobre
ndo o cam- señoríos fora realizada para defender os intereses dos propietarios. A parte contraria desexaba “elevar nuestras
daptándose libertades patrias a un cataclismo; a este estado de desmoralizacion llamado vulgarmente socialismo que tan-
que consi- to alhaga al pueblo incauto...pero cabalmente ni nos hallamos en este desgraciado orden de cosas que vendria
ía que pro- muy bien a la contraria para así conseguir su intento, sino que las diferentes leyes de abolicion de señorios que
nta, cando sobre la materia hay, son la bonacible nabe que conduce á puerto de salvacion á las muy ilustres personas que
de da terra defiendo”. “Suplica de la parte del marqués de Valladares en pleito con los vecinos de Congostro y más pue-
blos. Ginzo de Limia, 4-IV-1861”. Marq. Mos 95. A.M.V.
tuadas nos 27. “Tampoco están obligados los poseedores a presentar los títulos de adquisición para no ser perturbados
a o mesmo en la posesion de los predios rusticos y urbanos y de los censos consignativos y reservativos que estando sitos en
Isto viña a pueblos y territorios que fueron de su señorío jurisdiccional les han pertenecido hasta ahora como propiedad
arista exer- particular”. “Suplica de la parte del marqués de Valladares en pleito con los vecinos de Congostro y más pue-
do (Villares blos. Ginzo de Limia, 4-IV-1861”. Marq. Mos 95. A.M.V.
o redimido 28. “Suplica de la parte del marqués de Valladares en pleito con los vecinos de Congostro y más pueblos.
Ginzo de Limia, 4-IV-1861”. Marq. Mos 95. A.M.V.
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Coruña Pero neste xuízo estaban en xogo moitas máis cousas e iso vese perfecta-
dares. O mente na demanda dos labregos. Os procuradores destes denuncian que ata ese
o de ca- momento non se levantaran contra os marqueses polo medo que tiñan a un se-
rtunida- ñorío que perdera tal denominación, pero que, na practica, seguía tendo ó seu
ado con- executor sobre os campos de Valadares: o propio cura, nomeado pola Casa e
ntencias responsable da administración dos intereses da mesma.
a a ten- Ademais, no 1860 moitos campesiños foran expropiados de varios terreos e
stacións casas para facer a estrada de Gondomar, autorizando a administración ó mar-
ancia de qués para que cobrase dúas decimas partes das indemnizacións que se lle habí-
176)29. an dar ós labregos: unha por laudemio e a outra por ración.
xudicial Por riba, no que a parte dos veciños denuncia como un auténtico programa
tradicio- de intesificación da presión señorial desenvolto a mediados do século XIX, os
dades.... marqueses de Valladares pretendían facerse coa propiedade de tódolos montes
e augas desta extensa parroquia, algo non recollido expresamente na Real Cé-
ecidiron dula do 1748, que especificaba bastante polo miúdo os dereitos señoriais da
u antigo Casa e que, neste punto, só sinalaba que os Señores non podían “imponer a los
ada ren- vecinos, que son i fueren de ellas contribuciones de caza, pesca, cortas de leña,
arqueses fabricas” e que debían deixar que os veciños os aproveitasen libremente. A con-
clusión é clara para Tomás R. Calderón, o procurador da parte dos veciños, “y en
era o da verdad, al presenciar tales demasias parece que los tiempos han desandado mu-
qués de cho en la miserable Galicia”31.
s encla- Nembargantes, ó tratarse dun señorío universal, a pesar da opinión do pro-
estiona- curador dos veciños, o máis probable e que en efecto o dereito patrimonial que
erse coa a Coroa tiña en principio sobre montes e augas fose cedida ós Señores de Valla-
nde a ra- dares, aínda que, como vemos na Real Cédula, sempre respectando á súa vez o
colecti- dereito dos veciños ó aproveitamento. Establecese, deste xeito, unha moi com-
dereitos plexa situación na que converxían, no caso concreto das augas correntes, ata ca-
0. tro dominios: o orixinario do Rei, o do Señor, o útil que correspondía colectiva-
veciños, mente á comunidade de veciños e o útil que, por debaixo do anterior, tiña cada
ia Terri- labrego en función da terra que tivese e da localización desta (cada finca regá-
de Za- base a partir dunha determinada levada)32.
declara- A Casa de Valladares podía presentar varios argumentos, aínda que, sobre
diccional todo, centrábase nun: en 28 escrituras forais concertadas cos veciños desde o
rincipais
ue se lle 31. Ó tempo denunciaba a pasividade do promotor fiscal do xuzgado de Vigo, segundo o artigo 13 da lei de
en Vala- señoríos do 1837 obrigado a ser parte en tódolos pleitos e expedientes que se entablen sobre o cumprimento desa
lei sen necesidade de xuízo de conciliación previo, “Y es de estrañar que el Ministerio público, tan solicito siempre
en defender los derechos del Estado contra las justas demandas de los pueblos, aun aquellas que llevan el sello de la
ley y de la razón pública, sea tan indulgente con esas absurdas pretensiones, que no descansan en ningun princi-
pio de justicia, y que hieren de muerte a centenares de familias ¿Qué se pretende con tal proceder? ¿Trasplantar los
blo después vecinos de Valladares á la Ysla de Cuba ó hacerles de peor condicion que los esclavos que alli gimen?”. Nun primei-
ores y vasa- ro momento o ministerio fiscal inhibiuse, pero despois apoiou en todo as reivindicacións dos veciños, tal e como
del Tribu- fixera no pleito de Celme. “Valladares. Pleito sobre la renta ración. 1863-1902”. Marq. Mos 41. A.M.V.
32. Os decretos das Cortes de Cádiz de 6 de agosto de 1811 e 19 de xullo de 1813 aboliron a condición
ones, Colec- patrimonial da auga, de tal xeito que os titulares do dominio útil recibían automaticamente o dominio directo,
ondientes á quedando liberados do pago de calquera tipo de censos enfitéuticos ou prestacións señoriais. Xa trala restau-
Real Cédula ración absolutista, a Real Cédula do 15 de setembro de 1814 establecía que calquera podía proceder ó apro-
rnando Ga- veitamento das augas sen necesidade de acadar autorización ou establecemento oneroso dos Señores xuris-
diccionais, quedando convertidos en plenos propietarios (Maluquer de Motes, 1985: 282-284).
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1552 ata o 1780 incluíran no clausulado que, ademais da renda foral normal, os A Au
colonos estaban obrigados a pagarlle a decima ou ración así como o laudemio e de casac
a loitosa. Tamén se daban en foro anacos de monte, recoñecendo o afórante se absol
que era en virtude de pertenceren ó estado de Valladares os montes da parro- denar p
quia. Polo tanto, existía unha contractualización destes dereitos señoriais que ti- A par
ñan que ser recoñecidos como provenientes de contratos de particular a parti- varon a
cular, a pesar das máis que sospeitosas afinidades coas racións cobradas en pesiños
freguesías veciñas polo cabido de Tui e do recollido na Real Cédula de Fernan- qués d
do VI confirmatoria da xurisdicción. O artigo terceiro da lei de 1837 daba forza significa
de título e proba de propiedade ás cartas forais. A propia natureza das racións que vim
proporcionaba á parte da Casa liñas de defensa xa que este era un canón dima- ración. N
nado das terras e non das persoas. algunha
Os montes, en efecto, eran de dominio territorial do marquesado e as novas Valladar
roturacións debían facerse con permiso e pagando a ración. E non só polas es- vier Mar
crituras forais senón por que D. Francisco Javier Martínez podía presentar unha bida tiñ
comunicación do 21 de xaneiro de 1862 da administración de propiedades e de- xurispru
reitos do Estado na provincia de Pontevedra facendo notar ó Gobernador que os lle corre
montes da parroquia de Valadares eran propiedade do marqués, xa que no ex- prende
pediente incoado entón polo concello de Lavadores non se pedía, en concepto se chég
de común dos veciños, a excepción de ningún monte da parroquia. Por iso o que pag
Gobernador de Pontevedra decretara que a propiedade dos máis de 21.000 fe- O ba
rrados de montes abertos que existían en Valadares eran da Casa. algo me
Isto sucedía nun contexto, o creado pola revolución liberal coa súa defensa do tes pleit
individualismo posesivo e o seu rexeitamento da propiedade colectiva por “im- a xuízo
perfecta” (Grossi, 1986: 19), no que os campesiños galegos vían como a nova le- e indem
galidade non recoñecía os montes veciñais, despoxándoos a favor dos concellos, como as
e no que se comezaba a definir a crise do modo tradicional de aproveitar o mon- que seg
te, sendo substituída a explotación comunal por unha progresiva individualiza- cos mar
ción. A Real Orde do 22 de maio de 1848 non recoñecía diferencia “entre los mon- cepto de
tes del común de los pueblos y los del común de los vecinos” e advirte, ademais, que novos in
os veciños non estaban autorizados para proceder ós aproveitamentos “sino por acto de
medio de los Ayuntamientos” (Balboa, 1988: 197-198 e 202). Ramón
A indemnización á Casa polos terreos expropiados fora aprobada pola admi- o 1897,
nistración, polo que era totalmente legal No 1852
A sentencia do xuzgado de primeira instancia do Partido de Vigo non puido o “quin
ser peor para os veciños de San Andrés de Valadares. Pronunciouse pola confir- Ó me
mación da renda ración como provinte de señorío territorial, por que tiña orixe tra a Ca
en contratos de particular a particular. Os antigos Señores de Valadares non es- no apro
taban obrigados a presentar os títulos de adquisición por que xa sufriran o xuí- cas da L
zo de incorporación e de reversión (artigo cuarto da lei do 26 de agosto de
1837), co que a propia Real Cédula confirmatoria presentada polos veciños era
título suficiente. O dominio das augas e dos montes estaba garantido por “in- 33. Era
maior rede
memorial posesión”, e estes non se poderían reducir a “mansa cultura” sen o
34. “Se
permiso dos marqueses e polo canón pactado. De todo isto inducíase que a in-
35. “De
demnización cobrada polos terreos expropiados para a construcción da estrada nominada
eran conforme a dereito. 36. “Es
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Deste xeito, no 1863 varios veciños desta parroquia con fincas en ambas mar- O xu
xes denuncian ós marqueses de Valladares por dicir ter dereito a que os regan- qués de
tes da parte superior do río deixasen chegar a corrente ata o punto de Viloura, “conced
xa na parroquia de Santa María de Castrelos, onde existía un oco de pedra por campos
medio do cal se abastecía o pazo da Labandeira, deixando á vez que o resto da Territori
auga fluíse cara Castrelos e cara á freguesía de Beade. Isto tódolos días da se- rable ás
mana desde o mes de xuño ata o 8 de setembro excepto os xoves e os sábados, bilidade
cando a Casa de Montenegro tiña dereito a aproveitar toda a auga do Eijón para jón, iso
o cultivo das fincas da Labandeira e de Castreliños37. Os regantes da parte supe- En de
rior do río dicían que por costume tódolos días, excepto xoves e sábados, eles ficultade
regaban aproveitando uns enxeños denominados peiraos, que servían para al- talmente
macenar a auga, e que a Casa da Labandeira e as parroquias de Castrelos e Be- betapas
ade só dispuñan da auga sobrante a da que saía dos manantiais que se ían in- ourensá
corporando río abaixo ó Eijón, “reconociendo este derecho y posesión la casa de Modern
Labandeira, al subir sus mayordomos, criados y dependientes por el rio para ce- calificar
lar o poner espedicta su corriente, nunca pasaron del punto de Viloura o boque- sentand
te colocado en el mismo respetando de este modo los cierros ó peiraos del rio que En C
impedian bajar las aguas”38. portable
Este era un problema que tiña precedentes, pero cos veciños de río abaixo. tiva a re
O 26 de agosto de 1723 D. Antonio Felix Tavares de Sotomaior, dono do pazo ciais no
da Labandeira, introduciu querela contra varios veciños de San Pedro de Sárdo- da divisi
ma, por que desde tempo inmemorial esta Casa estaba en posesión de regar os Montene
xoves e sábados con toda a auga do río Eijón a finca da Labandeira. O xoves 5 nos alla
de agosto, posiblemente ante os problemas que tiñan as súas colleitas, os de- e isto ta
mandados impediranlle violentamente o uso da auga. O allanamento chegou no conxunt
1725. No 1815 os representantes da Casa de Montenegro denunciaron a catorce por que
veciños de Sárdoma e Castrelos polo mesmo motivo: por tentar impedir o apro- el. Isto f
veitamento exclusivo da auga neses días. En 1844 a Casa de Valladares tivo que Limia op
volver a demandar a tres veciños por quitarlle a auga o xoves 25 de xullo. favorabl
Polo tanto, estamos diante dun pleito que se disputou ó mesmo tempo que o tando p
anterior, de maior importancia, no que os labregos de Valadares tentan disputar aproveit
non a propiedade senón o uso da auga á Casa, baseándose as dúas partes no que lle
costume. O asunto tiña moita relevancia, sobre todo para os campesiños, por arrendam
que para o cultivo do millo, absolutamente maioritario nestas terras, era impres- lativos,
cindible ter capacidade para regar no período estival. Tentaban loitar contra o En V
“duro privilegio” que supuña deixar que os marqueses puidesen controlar o uso realmen
da auga do Eijón, mediatizando así a súa capacidade para producir e, moi posi- risprude
blemente, podendo beneficiar ós seus colonos situados río abaixo, en Castrelos, ron o po
con intereses comúns coa Casa ante a acción dos regantes de Valadares e que, perdero
nese momento, non pleiteaban con ela, algo que, como vimos de ver, si fixeran dos mon
ó longo dos séculos. nón que
mento d
37. No Antigo Réxime, cando o pazo era da familia dos Tavares parece que estes cultivaban directamente marques
esta finca, á vez que tiñan un muíño arrendado que precisaba a auga. No século XIX esta era aproveitada para
regar os xardíns e para que se abastecesen dela os foreiros ós que os Valladares cederan parte destes terreos.
“Petición de los vecinos de Valladares. La Coruña, 14-XII-1863”. Vall. 10. A.M.V. 39. “Pe
38. “Petición de los vecinos de Valladares. La Coruña, 14-XII-1863”. Vall. 10. A.M.V. 40. “Pl
126
A conflictividade:A conflictividade 21/7/11 09:55 Página 127
bas mar- O xuzgado de primeira instancia de Vigo, como non, fallou a favor do mar-
s regan- qués de Valladares, o que para o procurador da parte contraria era tanto como
Viloura, “concederle un odioso privilegio, dejando reducidos ala esterilidad todos los
edra por campos que en la estension de un legua atraviesa el rio Eijón”39. Na Audiencia
resto da Territorial os donos do pazo de Castrelos tamén acadaron unha sentencia favo-
s da se- rable ás súas pretensións, aínda que especificando que isto non afectaba á posi-
sábados, bilidade de que os labregos de Valadares regasen as súas terras coa auga do Ei-
ón para jón, iso si, sen extinguir por completo o curso do río40.
te supe- En definitiva, a lei de abolición de señoríos do 1811 abriu unha etapa de di-
dos, eles ficultades nos antigos coutos xurisdiccionais da Casa de Valladares, fundamen-
para al- talmente en Valadares e Celme. Á súa vez podemos dividir esta fase en dúas su-
os e Be- betapas: unha ata os anos trinta, cun evidente protagonismo da xurisdicción
e ían in- ourensán que tiña tradición pleiteante xa moi arraigada desde a primeira Idade
casa de Moderna, e a outra, despois dunha interfase que seguindo a Velasco podemos
para ce- calificar como de “pervivencia larvada”, a partir da década dos cincuenta, pre-
o boque- sentando moita intensidade ó fronte de Valadares.
l rio que En Celme as condicións que desde 1811 tivo que aturar a Casa foron inso-
portables, chegando en ocasións puntuais á axitación tumultuaria e sendo efec-
abaixo. tiva a resistencia dos labregos independentemente de que as sentencias xudi-
do pazo ciais non se pronunciaran ó seu favor. Deste xeito, conseguiron anular a táctica
e Sárdo- da división da comunidade e de contractualización das cargas emprendida polos
regar os Montenegro baseándose nos acordos privados de recoñecemento de dominio e
xoves 5 nos allanamentos, sempre en espera de mellores condicións para pleitear pero,
, os de- e isto tamén ten a súa importancia, non pagando nunca nada, xa por que a mala
egou no conxuntura llo impedise, xa polas súas dificultades para conseguir numerario, xa
catorce por que querían facerlle ver ós donos do directo que lles era mellor renunciar a
o apro- el. Isto fixo que nunha data tan ceda como 1856 os administradores da Casa na
tivo que Limia optasen pola solución da redención, propondo unhas condicións bastante
lo. favorables para os campesiños. Aínda a pesar de que estes non aceptaron, op-
o que o tando por seguir a vía dos pleitos, os marqueses non estaban en condicións de
disputar aproveitar a súa victoria tendo que seguir cedendo ós mesmos labregos as terras
artes no que lle foran embargadas xudicialmente, utilizándose para elo contratos de
ños, por arrendamento co fin de elevar a presión rendista sobre os que, só en termos re-
impres- lativos, podemos calificar como perdedores.
contra o En Valadares, a pesar da experiencia do Trienio, a contestación antiseñorial
ar o uso realmente forte comezou nos cincuenta. Foi entón cando aproveitando unha xu-
moi posi- risprudencia anterior, aínda que referida a unha institución eclesiástica, tantea-
astrelos, ron o poder dos seus antigos Señores. O resultado non puido ser peor, non só
s e que, perderon en tódolos puntos da demanda principal (renda ración, propiedade
i fixeran dos montes e das augas da parroquia, indemnizacións polas expropiacións) se-
nón que tamén saíron derrotados nos litixios colaterais, referidos ó aproveita-
mento das augas do Eijón e, sobre todo, á extensión do dominio territorial dos
rectamente marqueses de Valladares, e polo tanto do seu dereito a cobrar racións, a toda a
eitada para
tes terreos.
39. “Petición de los vecinos de Valladares. La Coruña, 14-XII-1863”. Vall. 10. A.M.V.
40. “Pleitos, del marquesado de Valladares, sobre las aguas de Castrelos, y otros varios”. Vall. 10. A.M.V.
127
A conflictividade:A conflictividade 21/7/11 09:55 Página 128
parroquia. Por iso temos que concluír que aquí, e a pesar da reducción da ren- CLAVERO
da a unha cantidade fixa de millo e a falta dunha valoración da incidencia da re- 1982
sistencia soterrada que puido seguir ás sentencias tal e como sabemos que su- COT I CA
cedeu en Celme, a contestación xudicial protagonizada polos pobos 1983
prexudicounos gravemente estendéndose o dereito de propiedade da Casa a
uns bens que no Antigo Réxime non eran seus. Isto, sen ningunha dubida, foi FONTANA
consecuencia do peso político da familia e do seu control sobre as institucións 1974
que administraban xustiza41. Aquí temos as dúas claves do tema: por unha ban- GARCÍA C
da o poder social dos propietarios permitiulle facer que a lexislación abolicio- 1980
nista fose moi suave e mediatizada en función dos seus intereses, pero é que,
ademais, a súa identidade de clase cos xuíces e, sobre todo, o funcionamento GARCÍA S
das redes clientelares e caciquís facían que a xustiza estivese ó seu servicio. 1985
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41. As fontes mencionan con certa frecuencia os métodos utilizados para controlar a xustiza polas cliente- 1985
las de Elduayen, ó servicio dos Valladares. Por exemplo, no que se refire á xustiza municipal, González Besa-
da, gobernador provincial, advírtelle a Elduayen que ó ser ascendido o xuíz do partido de Redondela podían 1993
xurdir problemas coas propostas de xuíces municipais, polo que, “convendría que apurase V. á su recomen-
dado que viene a sustituirlo para que él las haga, por que el actual Juez Municipal que en la interinidad se en-
cargará del juzgado nos es adversario”. “De Sabino González Besada a José Elduayen. (23-IV-1891)”. Vall. 7.
A.M.V. Noméase un xuíz pertencente á clientela dos Bugallal que “no ha de fallar á lo que se indique”. “De Sa- SILBERT,
bino González Besada a José Elduayen. (3-V-1891)”. Vall. 7. A.M.V. Noutra dille que, “ no se ocupa de los jue-
ces municipales de Vigo porque sabe que el amigo Cadabal lo arreglará todo con Trigo”. “De Sabino González
1979
Besada a José Elduayen. (3-V-1891)”. Vall. 7. A.M.V. Máis referencias ó tema en Castro Pérez, 1999: 13-14.
128
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132
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Destacaremos como principales a dos viejos caminos que cruzan estas tierras.
El primero recorre la Parroquia de Sur a Norte, procedente de Morade, en la an-
tigua estrada de Baiona y nos conduce hasta Boca de la Groba y de allí continúa
hacia el valle de O Rosal, por tieras de Santa María de Oia.
El segundo camino tiene su inicio en el Puente de la Ramallosa, en la estrada
conocida de antiguo como de La Barca de Goián y en Viso de Calvos parte el ra-
mal que a través de Monteiro, Lousado, Cabaleiros y San Cibrán, llega al valle de
Tebra. A la altura de Lousado (en tierras de la vecina Parroquia de Borreiros),
nuevo desvío que, cruzando el Río de La Groba, en el barrio de Urgal, pasa por
A Figueira, Cividá, Porta Mian, Puexa y continúa hasta el límite parroquial en A
Costa de Quelle, siguiendo este viejo camino enlosado, hasta Campo Grande y
Burgueira, ya en la jurisdición de Santa Maria de Oia.
Relacionamos a continuación el entorno toponímico de estos caminos, si-
guiendo idéntico curso al detallar ambos recorridos dentro de la Parroquia.
Desde Morade:
PEDRA QUEIMA; GUILLADE; CAEIRO; SORREGO; LAVANDEIRA: PEREIRO;
COSTA; SEÑORIÑAS; PAÇON; SARTAL: CAMPIÑO; CIVIDA; CODESAL; ESCAMPA-
DO; FONTE DA EIRES; CANABAL; BESADIÑA; CASTELIÑO; ESTIVADA; FONTE-
LOUREIRA; BOUZA VELLA; TOMBO DE BEIRO; POMBEIRA; VALSOREI-
RA;LOMBA; COSTA DA GRANXA; OS CAMPOS; AS CALVEIRAS; COTO DA
GROBA; SAN XOAN DA GROBA; REGUEIRA ESCURA y BOCA DA GROBA.
Desde Urgal:
A FIGUEIRA; CANIZOS; BARREIRAS; CAMPOS; POXEIRA; CORTIÑADAN; TEM-
PERAN; COSTA DO MALAGO; CRASTO; PORTA MIAN; CHAN DE BIEITO; PORTO;
RIO DOS BOIS; PUEXA; AVEAS; CHAN DE CEBOLEIRO; GRICHOUSO y QUELLE.
Los títulos precedentes, los hemos contrastado con los relacionados en el Real de
Legos (Catastro Marqués de la Ensenada), no hallando diferencias apreciables.
Relacionamos a continuación la titularidad microtoponímica, que recordemos,
de toda la Parroquia de Belesar, en dos relaciones: BELSAR A, relativos al agro y
habitat. BELSAR B, que recoge lo correspondiente al territorio montesino.
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SIA
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BIBLIOGRAFIA
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INTRODUCCION:
1. Soneto de Diego San José, preso del penal de la Isla de San Simón.
137
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Moaña, Cangas, Bouzas, Samil, Baiona, etc) , mientras que por el naciente la an- nitencia
gostura de Rande cede pronto su lugar a la amplia, y normalmente plácida, en- otro pre
senada de San Simón. Esta abrigada ensenada recibe su nombre de las islas (y la rebeli
no isla porque realmente son un pequeño archipiélago de cuatro pequeñas aflo- de San S
raciones rocosas) que a modo de un barco encallado se encuentran a la vera de gunas a
la playa de Cesantes, tan cerca pero a la vez tan lejos (poco más de 300 mts) de món “La
tal modo que la flecha de arena que de esta playa sale en dirección a la islas no Orge Qu
las consigue alcanzar, dotándolas así de un cierto aire de soledad y de un as- los que
pecto aislado que no parece conjugar muy bien con su entorno ribereño más in- ditas pro
mediato que muestra muchos núcleos de habitación. otras inf
Tal vez haya sido este recogimiento físico el que llevó a la isla a ser un lugar es- de los Ju
cogido para, en repetidas ocasiones, albergar congregaciones de ermitaños y frai- los cem
les que al fundar allí sus monasterios y capillas buscaban un lugar donde la sole- mayor a
dad y la belleza favoreciesen tanto la oración como el recogimiento ya que en este A tod
lugar ambas cosas serían muy fáciles de conseguir. La hermosura que siguen pre- perando
sentando aún hoy en día las islas, con ese cierto aire de abandono, no deben ha- plement
cernos olvidar que también fueron el escenario de violentos y sangrientos sucesos, dirigido
algunos de ellos asociados a las razzias y saqueos que los marinos ingleses ejer-
cieron durante las innumerables expediciones de guerra que llevaron a cabo por
estos andurriales y que acabaron, normalmente, con la profanación del lugar y la DESCRIP
destrucción de todo lo destruíble. Pero con todo hubo un hecho mucho más san-
griento, a la vez que mucho más reciente, que vivieron estas islas y que son el mo- “... ha
tivo de este estudio y fue este el drama que sufrieron en esta isla varios miles de illa de S
prisioneros partidarios de la República durante los años 1.936 y 1.943 cuando a re- malecó
sultas de la infausta guerra civil que sacudió a este país la isla fue convertida en dá ido
cárcel provisional o, de forma mucho más clara, en campo de concentración en la
que muchas gentes perdieron sus años, sus esperanzas y, lo que es más terrible, Realm
sus vidas, por el simple hecho de simpatizar o luchar por la legalidad vigente en una gran
esos años, o sea por estar al lado de la República. queñas i
La información con que contamos para conocer el funcionamiento del penal na playa
de San Simón lo debemos sobre todo a los testimonios de algunos presos que conjunto
recogieron por escrito sus memorias y vicisitudes en la misma; en primer lugar la direcc
está la obra de Evaristo Antonio Mosquera que en “Cuatro años a bordo de oeste- ;
una isla” cuenta sus vivencias desde su llegada a la misma, en octubre de 1.936, se encue
hasta que salió en libertad vigilada el 11 de agosto de 1.940; está en segundo lu- San Ant
gar el conjunto de recuerdos escritos bajo el nombre de “De Cárcel en cárcel” norte-su
en la que el preso madrileño Diego San José cuenta sus vivencias en diversas ñas aflor
cárceles franquistas terminando en la isla de San Simón en la que estará desde ca o tam
diciembre de 1.940 hasta el final del funcionamiento del lazareto como penal ya ta un cr
que este sería uno de los últimos presos en salir de San Simón pues lo haría el naufragó
11 de febrero de 1943 momento en el que salió para terminar condena en la cár-
cel de Vigo. Además de estas dos vivencias personales contamos con el trabajo
de A. Caeiro, Juan A. González y Clara Mª de Saá que en el libro “Aillados (a
memoria dos presos de 1.936 na illa de San Simón)” recogen innumerables
recuerdos y testimonios de varios de estos presos (con un importante acopio de
fotografías, que ayudan a ilustrar este período, y de diferentes documentos pe- 2. Mén
138
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te la an- nitenciarios) así como la inclusión de un escueto pero muy interesante diario de
cida, en- otro preso, Bienvenido Lago Cid que cuenta sus vivencias desde el comienzo de
islas (y la rebelión militar en Villagarcía (20 de julio de 1936) hasta su estancia en la isla
ñas aflo- de San Simón como preso terminando el 12 de marzo de 1937. También tiene al-
vera de gunas aportaciones destacables el trabajo sobre la historia de la Isla de San Si-
mts) de món “Las islas de San Simón (aproximación a su historia)” de José Antonio
islas no Orge Quinteiro. A todos estos datos aportados de primera mano por algunos de
e un as- los que allí sufrieron cautiverio nosotros hemos incorporado informaciones iné-
más in- ditas procedentes de los expedientes carcelarios que aún se conservan, así como
otras informaciones procedentes ,principalmente, de los Registros de Defunción
ugar es- de los Juzgados de Vigo, Lavadores y Redondela y de los libros de Ingresos de
os y frai- los cementerios de Pereiró y Puxeiros, los cuales nos han permitido tener un
la sole- mayor acercamiento al drama humano que aconteció en el penal de San Simón.
e en este A todos aquellos reclusos que vagaron por la isla penando su cautiverio, es-
uen pre- perando su juicio, esperando el cumplimiento de la condena de muerte o, sim-
eben ha- plemente, muriendo de pena, hambre y miseria, a la memoria de todos ellos va
sucesos, dirigido este trabajo.
ses ejer-
abo por
ugar y la DESCRIPCION DE LA ISLA:
más san-
n el mo- “... hai un ar tétrico, parado, insidioso que adensa entre a ramaxe da
miles de illa de San Simón. Algo sobrecolle o ánimo cando se desembarca no seu
ndo a re- malecón. É a memoria dos defuntos, é a presencia da morte, que non se
ertida en dá ido do sitio ...”2
ón en la
terrible, Realmente cuando hablamos de la isla de San Simón no estamos hablando con
gente en una gran precisión porque realmente de lo que estamos hablando es de cuatro pe-
queñas islas muy próximas entre sí y que se localizan muy cerca de la redondela-
el penal na playa de Cesantes. La más grande de todas ellas, y que da nombre a todo el
sos que conjunto, es la isla de San Simón ,con unos 272 mts en su eje mayor - que está en
er lugar la dirección norte sur- por 133 metros en su eje menor – este en dirección este a
ordo de oeste- ; hacia el lado norte y unida hoy en día por un pequeño puente de piedra
de 1.936, se encuentra la segunda en tamaño, la invocada como isla de San Antonio o de
undo lu- San Antón ( de forma más o menos circular con unos 98 m en su eje mayor, el
cárcel” norte-sur, y 67 en el este-oeste); después y en sus proximidades están dos peque-
diversas ñas afloraciones rocosas que son, al norte, la isla de San Bartolomé (o Piedra Blan-
á desde ca o también llamada Lobeira) y al sur la del Santo Cristo o Cobreiro (que presen-
penal ya ta un cruceiro que conmemora el trágico suceso acontecido por una barca que
haría el naufragó el 22 de agosto de 1950 y que se engulló a gran número víctimas).
n la cár-
l trabajo
ados (a
merables
opio de
ntos pe- 2. Méndez Ferrín, X. L. en “ Faro de Vigo” 3 de noviembre de 1997, pág. 2.
139
laisla de los muetos:laisla de los muetos 21/7/11 09:57 Página 140
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Postal antigua de la isla de San Simón vista desde Cesantes zaron a
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La placidez del lugar y la proximidad al puerto de Vigo hizo que en el siglo quier ale
XIX se escogiese el lugar (por indicación del médico vigués Nicolás Taboada gran núm
Leal) para la construcción de un lazareto en la que los abundantes barcos que los cuart
llegaban al puerto de Vigo y a sus inmediaciones hicieran las consabidas cua- lle Maga
rentenas cuando se corría el riesgo de traer algún marinero o pasajero con posi- empezar
bilidad de una enfermedad contagiosa. Sobre los restos de los edificios que de- todo y m
jaban constancia de la presencia de comunidades religiosas se construyeron traba en
diversas instalaciones que fueron utilizadas de forma continuada desde su inau- detencio
guración en 1842 hasta 1927, teniendo épocas de funcionamiento intensivo, y allí tamp
dramático, como cuando fue la repatriación de los vencidos soldados proceden- nuevos a
tes en 1898 de la isla de Cuba falleciendo no pocos en la isla3. do a eso
tenido a
cosas co
DE COMO LA ISLA SE CONVIRTIO EN UN PENAL: aunque
saporte p
A partir de 1915, y debido a los avances médicos y sanitarios conseguidos, el la- Prepa
zareto de San Simón fue dejando de tener trabajo al no llegar apenas barcos con ne- cual son
cesidad de establecer cuarentenas por lo que se decidió cerrarlo como tal y sus ins- nales de
talaciones fueron completamente abandonadas a partir del año 1927, aunque esto expedici
no excluyó que en diversos momentos se pensase utilizar el lugar para diferentes esta por
funciones distintas de su anterior empleo (al principio en una base de hidroaviones los prim
4. Mart
3. Giráldez Lomba, A. “El año del “Desastre. 1898 en Vigo” Instituto de Estudios Vigueses , págs. 216 y si- 5. Abad
guientes siguientes.
140
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para la Marina, luego se pensó construir una colonia de verano para vacaciones de
escolares, más tarde en una residencia para huérfanos de la marina mercante, etc).
Cuando en julio de 1936 el golpe de Estado propiciado por un grupo de milita-
res fracasó para convertirse en una cruentísima guerra civil -que tiñó de sangre las
tierras españolas durante tres años-, las cárceles de Vigo y de sus alrededores co-
menzaron a llenarse, rápidamente, de presos; aquellos que en los primeros mo-
mentos decidieron enfrentarse con las armas en la mano en desigual combate con-
tra los alzados fueron detenidos, pero junto a ellos también lo fueron todos aquellos
que mostraron simpatías por el régimen legalmente establecido, así como también
todos los cargos políticos que lo representaban o todos aquellos que manifestaban
una significancia obrera importante; y no contentos con todo ello incluso fueron de-
tenidos aquellos infelices que cometieron la torpeza de manifestar algún tipo de co-
mentario adverso a la causa de los rebeldes. En poco tiempo los detenidos eran ya
cientos (al nuevo Frontón vigués sito en la calle María Berdiales son enviados más
de quinientos detenidos el día 30 de julio escoltados por una sección de guardias de
asalto4 por estar la cárcel repleta) y eso a pesar de que grupos de falangistas con la
ayuda inestimable de algunos militares y guardia civiles (sobre todo del temido Te-
niente de este cuerpo Francisco Rodríguez conocido más popularmente por “el Ra-
bioso”, presente en gran parte de los fusilamientos llevados a cabo por las nuevas
autoridades pero también colaborador en no pocos “paseos” de detenidos) comen-
zaron a disminuir su número pegándole un tiro en la cabeza en las terribles noches
de aquel cálido verano junto a las tapias de un cementerio o en la cuneta de cual-
el siglo quier alejada carretera5. Pronto la cárcel de Vigo se vio pequeña para albergar a tan
Taboada gran número de detenidos, por eso hubo que echar mano a otros lugares diversos,
cos que los cuarteles de la guardia civil (mismo en sus cuadras como sucedía en el de la ca-
das cua- lle Magallanes), en el castillo del Castro, en los cuartelillos de falange que pronto
on posi- empezaron a surgir por todas partes, en el local de las monjas del Seijo, pero sobre
que de- todo y muy pronto, con una siniestra fama, en el Frontón de pelota que se encon-
ruyeron traba en la calle María Berdiales; pero ni aún así se daba abasto, máxime cuando las
su inau- detenciones se llevaban también a cabo en las aldeas y villas de los alrededores y
nsivo, y allí tampoco tenían donde detenerlos y se complicó más aún cuando el celo de los
oceden- nuevos amos del orden de la ciudad de Pontevedra emuló al de los de Vigo. Debi-
do a eso hubo que buscar nuevos lugares “provisionales” donde albergar a tanto de-
tenido a la espera de que fuesen juzgados (pues normalmente se querían hacer las
cosas con el aparente tufillo de legalidad que parecían dar los juicios sumarísimos)
aunque no siempre se esperaba tanto tiempo antes de darle a los detenidos un pa-
saporte para la eternidad.
os, el la- Preparadas a toda prisa las instalaciones básicas de la isla de San Simón (para lo
con ne- cual son enviados algunos penados desde los centros de detención de Vigo ya a fi-
sus ins- nales de septiembre) aprovechando la infraestructura del lazareto, llega la primera
que esto expedición de penados en la madrugada del día 15 de octubre; estaba compuesta
iferentes esta por cien presos6 (parece ser que este era el número de presos más habitual en
oaviones los primeros traslados masivos) y otros grupos en los días siguientes procedentes, al
4. Martín Rubio, A. D. “Paz, Piedad, Perdón y Verdad” Ed. Fénix, pág. 327.
s. 216 y si- 5. Abad Gallego, X. C. “Morir en Lavadores” en Boletín del Instituto de Estudios Vigueses Nº 6, pág. 131 y
siguientes.
141
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142
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10. González, J. A., Caeiro, A. e de Saá, C. M. “A vida na illa” en El Correo Gallego del día 7 de abril de
1.991, págs. 42 y 45.
11. González, J. A., Caeiro, A. e de Saá, C. M. “Op. cit.” pág. 42
143
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mente durante los primeros meses, cuando la prisión preventiva era algo habi- cabo. Po
tual, por lo que esta situación prácticamente no duró más allá del mes de di- ros mom
ciembre de 1.936. También podían estar dentro de este grupo de presos aque- empresa
llos detenidos que llegaron a ir a juicio pero su causa fue sobreseída y cino de
alcanzaron con ello su libertad, estas excarcelaciones fueron llevándose a cabo parece q
principalmente durante la primera mitad del año 1.937. Cesante
El segundo grupo de excarcelados correspondía a aquellos presos que tras nuel Say
cumplir condena salían en régimen de libertad vigilada hacia sus lugares de ori- una casa
gen o donde se decidiese por la autoridad competente; la mayoría de los pena- detuvo;
dos en San Simón estaban condenados por delitos tales como “rebelión mili- de fuga.
tar”, “auxilio a la rebelión”, “tenencia ilícita de armas y explosivos”, etc. jes que
por lo que la mayoría de las penas impuestas iban desde los doce años y un día en ella y
hasta la de 30 años con lo que, en principio, tardarían mucho tiempo en cumplir mente e
sus condenas, aunque se puede observar que a partir del año 1.939 muchas de vincial d
las penas fueron revisadas y acortadas permitiéndosele a muchos presos salir zález y
bajo libertad vigilada antes de tiempo con la condición de presentarse regular- explicac
mente ante el alcalde de su pueblo o en el cuartelillo de la guardia civil quienes intento
tenían que certificar su buen comportamiento; este tipo de excarcelaciones em- El últ
pezaron a abundar a partir del año 1.940 incrementándose conforme se iba acer- miento,
cando la fecha del cierre del penal de San Simón, lo cual aconteció a mediados mento,
del mes de marzo de 1.943. po se ex
Luego estaba el grupo de los presos que eran enviados a otros penales para de reclu
que allí cumpliesen su condena; esta circunstancia fue bastante abundante y se mismo d
dio a lo largo de todo el período de vigencia de San Simón como penal, aunque ras próx
hubo momentos precisos en los que se observa un movimiento especialmente se- seguram
ñalado de grandes contingentes de reclusos; algunos presos llegaron a entrar y sa- es muy
lir sucesivamente de este penal en diversas ocasiones. El ritmo de excarcelaciones, sos que
sobre todo para otros penales, también tuvo sus ciclos con momentos de grandes nemos e
concentraciones de salidas, como puede ser el primero de ellos localizado hacia la tiempo
primera mitad de 1.937 momento en que muchos presos son enviados, principal-
mente, al penal navarro de San Cristóbal, o también cuando durante el mes de
marzo de 1.939 muchos presos salen para diversas cárceles (especialmente un LAS INST
gran contingente de ellos lo hace para la temida prisión de Astorga) para dejarle
sitio a un importante grupo de presos sexagenarios y septuagenarios que comien- Tan p
zan a llegar a San Simón esos mismos días; otro momento en que se concentra un reclusió
gran número de bajas es la segunda mitad de Enero del año 40 en que varios cien- cumplie
tos de presos (sobre todo vascos) son enviados al campo de concentración de tomó la
Camposancos y, en menor medida, a la vecina cárcel de Figueirido (parece estar la más g
asociado este hecho a la vía de agua que sufrió por estas fechas el barco-prisión como lu
“Upo Mendi” que lo dejó completamente inoperativo como lugar de reclusión por formó e
lo que la isla se vio muy reducida para soportar un número tan crecido de reclu- penitenc
sos); en los últimos tiempos de funcionamiento de San Simón muchos reclusos tructuras
son enviados a centros próximos a su localidad, sobre todo cuando se trataba de cer un s
presos de edad avanzada, que así podían solicitarlo.
Otra forma de salir de la isla estaría asociado a la huida de la misma, empre- 12. Mo
sa difícil como lo atestigua el escaso número de casos en los que esta se llevó a 13. Go
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go habi- cabo. Por lo que sabemos la primera tentativa fue llevada a cabo en los prime-
s de di- ros momentos, en concreto el 5 de diciembre de 1.936, siendo intentada esta
os aque- empresa por dos jóvenes presos, Manuel Sayar Orellán -marinero de 30 años ve-
seída y cino de Corrubedo- y Rufino Miranda Cabral -marinero de Cangas de 21 años- ;
e a cabo parece que Rufino tuvo grandes dificultades para cruzar a nado hacia la playa de
Cesantes, a pesar de la ayuda de su compañero de fuga, y murió ahogado; Ma-
que tras nuel Sayar Orellán, exhausto, llegó a la playa presentándose a pedir ayuda en
s de ori- una casa cercana desde donde se le dio aviso a la Guardia Civil que pronto lo
os pena- detuvo; parece ser que a los pocos días este recluso fue fusilado por el intento
ón mili- de fuga. También hay una referencia de un preso fugado que aprovechó los via-
os”, etc. jes que hacía la motora que aprovisionaba al penal desde Vigo para esconderse
y un día en ella y escapar, aunque no sabemos ni la fecha ni el nombre del preso, sola-
cumplir mente el dato que era asturiano;12 por último una escueta nota de la Prisión Pro-
uchas de vincial de Pontevedra del 7 de enero de 1.945 habla de Gerardo Gutiérrez Gon-
sos salir zález y Manuel Aria Díaz evadidos el 21 de febrero de 1.940, sin dar más
regular- explicaciones al respecto,13 por lo que debemos suponer que se trata del último
quienes intento de fuga ocurrido en la isla .
nes em- El último de los modos de abandonar la isla de San Simón sería por falleci-
ba acer- miento, método que lamentablemente fue bastante empleado pues, hasta el mo-
mediados mento, hemos documentado la muerte de, al menos, 517 reclusos (en este gru-
po se exceptúan los presos de San Simón que fueron llevados fuera del centro
les para de reclusión para ser fusilados y el de los prisioneros que fueron sacados del
nte y se mismo de forma irregular y que fueron asesinados en las cunetas de las carrete-
aunque ras próximas; si tuviéramos en cuenta este contingente de reclusos el número
mente se- seguramente aumentaría en más de una cincuentena). Este número de muertos
rar y sa- es muy importante ya que supone aproximadamente el 10% del total de los pre-
aciones, sos que sufrieron condena en este lugar, y la cifra es mucho más aterradora si te-
grandes nemos en cuenta que la mayoría fallecieron después de la guerra en el lapso de
hacia la tiempo comprendido entre octubre de 1.940 y octubre de 1.941.
rincipal-
mes de
ente un LAS INSTALACIONES:
a dejarle
comien- Tan pronto como se vio la necesidad de emplear el lazareto como lugar de
entra un reclusión se llevaron a cabo una serie de pequeñas reformas para que el lugar
ios cien- cumpliese de la mejor forma posible su función penitenciaria. En primer lugar se
ación de tomó la decisión de segregar el lazareto en dos zonas claramente diferenciadas:
ece estar la más grande de las islas, la de San Simón, por cuestiones obvias se destinó
o-prisión como lugar de reclusión, mientras que la aledaña isla de San Antonio se trans-
sión por formó en el lugar de habitación de la guarnición que controlaba a la población
de reclu- penitenciaria. Los arreglos llevados a cabo fueron mínimos ya que las infraes-
reclusos tructuras del lazareto podían servir tal cual eran, lo único perentorio era estable-
ataba de cer un sistema de vigilancia que evitase la huida de los presos, labor que ya es-
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taba garantizada por la insularidad del recinto y por las traidoras corrientes que
lo circundaban -sobre todo cara la playa de Cesantes-, estos lugares de vigilan-
cia se establecieron en base a la construcción de una serie de garitas de madera
(6) colocadas sobre altos pontones y que se encontraban alrededor de la isla en
aquellos lugares donde la visibilidad era mejor, como sucedía en los diversos es-
pigones o atracaderos y en los lugares donde torcía la línea de costa del islote,
siendo construidas hasta 7 de estas garitas14 .
El edificio principal del recinto, que constaba de tres plantas y se hallaba en
la zona más elevada y soleada de la isla dominando todo el entorno, fue el lu-
gar escogido como vivienda del director y lugar donde se centralizaban las fun-
ciones burocráticas de administración del penal (1), también sirvió como lugar
de residencia de algunos de los presos más relevantes y que eran fruto de un
trato preferente por parte de las autoridades, entre ellos estaban algunos de los
presos que llevaban a cabo estas labores burocráticas (en tiempos de funciona-
miento del lazareto parece ser que este lugar era el que estaba habilitado como
hospital del mismo). En dirección sur a este edificio se encontraba otro, de una
sola planta y muy acristalado, que sirvió como cocina y comedor y donde pare-
ce que se estableció, también, la enfermería (2); enfrente del comedor se en-
contraba la capilla (3) de la isla dedicada, como no podía ser de otra forma, a
San Simón; la pequeña capacidad del recinto sacro, suficiente para una pequeña
congregación de religiosos pero insuficiente para una población reclusa tan
grande -que por grado o por fuerza tenía que asistir a los oficios religiosos como
parte de la pena que tenía que ser purgada- hacía que se aprovechase la llanura
elevada donde se encontraba la capilla para ser utilizada como púlpito al aire li-
bre desde el que exhortar a los presos. Se encontraban también varios edificios
alargados (4) que sirvieron como lugar de habitación de los presos y lugar de Tenie
recuento, viviendo en estos locales hacinados (los presos formaban en una es- son los
pecie de compañías que emulando el esquema militar estaban compuestos por y como
una cifra próxima al centenar, en concreto la media rondaba los 80 y sabemos, prisione
por ejemplo, que en enero de 1.939 había en San Simón 13 de estas compañías) A pa
barracon
“... os pavillóns do lazareto de San Simón estaban distribuidos como ción ni
salas de hospital ...... no edificio que tiña máis salas eran oito, que era o ella vari
edificio que daba ó oeste da illa... alí había oito salas, en cada salón ha- lerna qu
bía oitenta, oitenta persoas durmían en cada sala, así que había nese desperfe
edificio só seiscentos e pico, seiscentos e pico homes. Durmían en tres fi- lanzado
las, é dicir, a cabeza para a parede dun lado , outros doutro e outros no de aque
medio, ós pes duns. Cando había que saír ó sevicio ás veces pisábanse ridos. E
pernas, ás veces cabezas... aí pisábase de todo.... tiñamos trinta e oito Cruz Ro
centímetros de anchura para durmir...”15 de impo
tructura
ción de
para la
Cobres
14. Fernández Santander, C. “Alzamiento y Guerra Civil en Galicia (1.936-1939)” Ed. do Castro, pág. 332
15. Testimonio de Heriberto y Piñeiro en “Aillados .....” , págs. 19-30. 16. Far
146
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ntes que
vigilan-
madera
a isla en
ersos es-
el islote,
llaba en
ue el lu-
las fun-
mo lugar
o de un
s de los
unciona-
do como
de una
de pare-
r se en-
forma, a
pequeña
lusa tan
os como
a llanura La isla de San Simón y las principales instalaciones del penal
al aire li-
edificios
ugar de Teniendo un lugar aparte había un grupo de presos , los llamados cabos, que
una es- son los que al servicio de los oficiales de prisiones imponían un poco de orden
stos por y como pago por ello conseguían un trato preferente de parte de los oficiales de
abemos, prisiones.
mpañías) A partir de 1.938 la llegada masiva de presos fue tal que hubo que construir
barracones portátiles que no presentaban muy buenas condiciones de fabrica-
s como ción ni de edificabilidad como lo demuestran los destrozos que produjeron en
e era o ella varios temporales que se abatieron sobre la isla, siendo el más grave la ga-
lón ha- lerna que el 14 de febrero de 1.941 afectó a la ría de Vigo provocando graves
ía nese desperfectos “... en la isla fueron derribados con tal violencia que al ser
tres fi- lanzados contra los diversos pabellones en que se encuentran los presos
tros no de aquel lugar, ocasionaron derrumbamientos con los consiguientes he-
ábanse ridos. En la mañana del domingo fue a aquella isla la ambulancia de la
a e oito Cruz Roja local, prestando curación a cerca de 30 heridos, siete de ellos
de importancia y el resto leves...”16. Otros lugares importantes en la infraes-
tructura penitenciaria de la isla eran la central eléctrica que permitía la ilumina-
ción de la misma, los muelles de embarque (9) siendo usados , principalmente ,
para la llegada de penados o visitas procedentes de Cesantes o San Adrián de
Cobres el del lado este y el muelle occidental que era donde atracaban los em-
pág. 332
16. Faro de Vigo del día 16.2.41
147
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barques procedentes de Vigo; en el del lado oriental , que era el de las visitas , EL PERSO
se encontraba el locutorio (5) donde se producían las entrevistas entre presos y
familiares “... semejante a los de todas las prisiones y como ellos horrendo, El pe
en el que se situaban los visitantes a un lado, y a otro los internos, con un a Institu
espacio intermedio que vigilaba un guardián, teníamos que hablar a gri- de form
tos, formándose un terrible guirigay que a mí me producía más bien tor- pasar en
tura que satisfacción ...” 17, con el tiempo y si la relación del preso con las au- za así co
toridades era buena la entrevista se hacía libremente dentro del recinto isleño. El prime
También hay que dejar constancia de dos lugares importantes y que eran los dos buenas
principales paseos de la isla; una población reclusa que apenas tenía más obli- zamient
gaciones que participar en los recuentos diarios, escuchar las consignas políticas vincia d
y asistir a conferencias y actos religiosos tenía mucho tiempo libre que solían sional e
aprovechar paseando por los escasos lugares de la isla ; dos de ellos eran los pero de
preferidos, “el paseo de los mirtos” que desde el lateral de la capilla terminaba del méd
en una rotonda mirador :“... en pequeños grupos paseábamos nosotros los nar a lo
reclusos rumiando nuestros comentarios o nuestras lamentaciones, así pedirle
nació aquella palabreja de origen desconocido: “traquinar” con la que algún o
expresábamos nuestros sentimientos de enlace con la gente de fuera, con complot
nuestros amores, con nuestras familias y hasta con la esperanza de li- 1.936 m
bertad y triunfo ...” 18 y la denominada “Avenida de Teruel”, llamada así en ho- sumarísi
nor de la ofensiva republicana sobre esta ciudad que permitió recuperarla para lado el
la República llevando a muchos presos la esperanza de que cambiase el curso de pañeros
la guerra y llegase pronto su deseada excarcelación. Parec
Las instalaciones, como ya indicamos, se completaron en el año 1.938 con el de prisio
fondeado del barco vasco “Upo Mendi” que sirvió como instalación aneja pero Director
con unas condiciones francamente más penosas estando habilitado como tal a do Lago
partir del 21 de octubre y que estaría operativo hasta finales de 1.939 en que, y luego
como ya dijimos, una vía de agua lo dejó inservible para su función; todos los también
testimonios que tenemos del “Upo Mendi” hablan de unas condiciones da salu- Pastor V
bridad pésimas que eran por comparación infinitamente inferiores a los que por lo m
“disfrutaban” los penados con destino en la isla: “...no Upo durmiamos nas ción de
adegas, abaixo fixeron unhas escaleiras para subir e baixar, había ra- go de d
tos a moreas, a moreas, e eu o primeiro día non fixen máis que estar fre- sencia,
gando. As pulgas invadíannos, bueno.... e púñannos a matar pulgas, e subdirec
quedabamos sós matando pulgas dúas ou trescentas pulgas. As pulgas guno de
levantábannos en peso.. ” 19. también
En cuanto al resto de instalaciones decir que el agua procedía de tierra firme Cacho y
y era llevada a la isla por medio de una tubería subterránea; además contaba la lo Rey Á
isla también con un depósito localizado junto al local de las oficinas . impresió
y luego
período
miento e
ministra
17. Mosquera, E. A. “Op cit.” pág. 18 José Acu
18. Mosquera, E. A. “Op cit “ pág. 18 Para
19. Testimonio de Puente en “Aillados .....” pág. 36 de funci
148
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visitas , EL PERSONAL:
presos y
rrendo, El penal de San Simón estaba bajo la autoridad de un Director perteneciente
con un a Instituciones Penitenciarias, que salvo el caso del primer director -que lo hacía
r a gri- de forma esporádica- residía en la isla con su familia; en San Simón llegaron a
ien tor- pasar en los 77 meses de funcionamiento como penal varios directores con pla-
n las au- za así como otros varios que actuaron como directores accidentales o interinos.
o isleño. El primero de los directores fue el famoso Fernando Lago Búa que gracias a las
n los dos buenas referencias que consiguió del general Mola, una vez proclamado el “Al-
más obli- zamiento” , consiguió ser nombrado Jefe provincial de las prisiones de la pro-
políticas vincia de Pontevedra, por lo que debido a su amplia labor solo de manera oca-
e solían sional estaba en la cárcel de San Simón. Su presencia en el cargo fue muy breve
eran los pero dejó una profunda huella ya que se valió de su cargo para, en compañía
rminaba del médico del penal (Fernando Bustelo) y de algunas otras personas, extorsio-
tros los nar a los presos más pudientes para, con la pretensión de tramitar su libertad,
nes, así pedirle grandes sumas de dinero llegando, incluso, a cambiar su lugar por el de
la que algún otro infeliz en las listas de los que iban a ser paseados. Descubierto el
ra, con complot y para que sirviese de escarmiento fue detenido el 14 de noviembre de
a de li- 1.936 mientras estaba en San Simón y llevado a Vigo en donde se le instruyó un
í en ho- sumarísimo consejo de guerra que lo condenó a la pena de muerte, siendo fusi-
arla para lado el 5 de enero de 1.937 en el castillo del Castro junto con uno de sus com-
curso de pañeros de fechorías, Fernando Bustelo.
Parece ser que después estuvo en el cargo como director accidental un oficial
8 con el de prisiones que fue Pelegrín González (Don Pelegrín) que actuó como “Jefe” o
eja pero Director Accidental en varias ocasiones; la primera tras la detención de Fernan-
mo tal a do Lago Búa y hasta principios de 1.937 (parece ser que hasta el mes de marzo)
en que, y luego también actuó como tal desde finales del año 39 hasta julio del año 40;
odos los también ejerció el cargo de manera accidental otro Oficial de Prisiones, Claudio
da salu- Pastor Valero (conocido como Don Claudio) que estuvo al frente del presidio
los que por lo menos durante los meses de octubre y de noviembre 37. Tras la deten-
mos nas ción de Lago Búa y después de la interinidad de Pelegrín González ocupó el car-
abía ra- go de director don Carlos Hidalgo que lo ocupó, con algunos periodos de au-
tar fre- sencia, hasta el fin de la guerra civil (las ausencias eran suplidas por el
ulgas, e subdirector o administrador del centro penitenciario Joaquín Fernández o por al-
pulgas guno de los oficiales de prisiones, pues además de los dichos anteriormente
también estuvieron llevando a cabo esas funciones administrativas Constantino
ra firme Cacho y don Evencio); luego el puesto de Director fue ocupado por Don Cami-
ntaba la lo Rey Ávalos (desde agosto de 40 hasta febrero del 41) que dejó una agradable
impresión entre muchos reclusos por su talante benévolo y su trato casi paternal
y luego Miguel Cuadrillero Angulo desde Marzo del 41 hasta noviembre del 42
período en el que impuso de nuevo una gran disciplina y un mayor distancia-
miento en el trato con los reclusos. Destituido este del cargo gestionó como ad-
ministrador los últimos meses de funcionamiento del centro un preso llamado
José Acuña Lamas.
Para el buen funcionamiento del penal era necesaria la presencia de otro tipo
de funcionarios entre los que podemos destacar el puesto de médico; en un pri-
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mer momento fue nombrado como funcionario del Penal en calidad de médico- nían bas
oficial Fernando Bustelo, pero esta plaza solo se dotó al principio ya que este de ellos
fue ejecutado por corrupción manifiesta y confabulación , entre otros, con el di- ban a co
rector y no se habilitó a nadie para el cargo encargándose de ello diversos mé- gras po
dicos reclusos como fue el caso de Celestino Poza, su hijo también llamado Ce- contaba
lestino pero más conocido por Tino, el médico del Grove Jacobo Otero, Luis najes de
Fernández Sanguino Morales (médico de Talavera de la Reina), ......... que no capellán
solo aplicaron sus servicios sanitarios en la isla (cuidando de las pequeñas do- varez, a
lencias o accidentes de los reclusos) sino que también llegaron a atender a los como el
oficiales de prisiones allí destinados; indicativo de la inexistencia de médico ofi- padre N
cial es el hecho de que durante mucho tiempo no se expedían certificados ofi- tianizar,
ciales de defunción hasta enero del año 1.941, por lo que los partes de defun- conduct
ción eran simples papeles a mano en los que se indicaba el nombre y el
momento de la defunción, sin ningún tipo de firma ni de indicación de quien lo
cubría; en los meses de enero y febrero de ese año dicha función ,seguramente
por el incremento de defunciones, recaerá en José Fuentes Romero que ocupa-
ba el cargo de Médico-Forense del Juzgado Decano de Vigo que es el encarga-
do, por lo menos, de firmar los certificados de defunción de los presos de la isla,
por lo que su actuación en la isla no podía ser a tiempo completo; esta situación
se solucionó a partir de mayo de 1.941 en que ya aparece dotada la plaza de
médico del penal en la figura de Jesús Valverde Gutiérrez que ya firma los par-
tes de defunción como “médico oficial del cuerpo de prisiones, con destino en
la colonia penitenciaria de la Isla de San Simón”. Para
También estaban presentes en el penal los oficiales de prisiones de los que del pena
aunque no sabemos con exactitud el número de ellos, conocemos algunos de soldado
sus nombres así como su actitud hacia los presos; algunos con una tendencia de vigila
bastante comprensiva y bondadosa como la de Claudio Pastor Valero “... algo metro d
borrachín pero de ideas liberales, lo que se notaba en su llano trato” 20, a recluir
Don Evelio “muy serio austero y justiciero al que todos respetábamos que se l
...”21, otros en cambio tenían un trato más distante e incluso, en ocasiones, vio- te el nom
lento como Antonio López, Alvaro Cunqueiro, Ramón Cajaraville, Villafante, isla esta
Santiaguito, Emilio Basterra., Enrique de Gregorio, Segundo Alvarez Iglesias, Vi- de los p
cente Otero Couselo, Miguel Carreira Castro, Padín, un tal Boris Karlof, “o coxo ta el año
de Cambados”, etc. gar de a
También podemos incluir aquí, aunque no fueran exactamente funcionarias, algo ya
las componentes de una pequeña comunidad de monjas de las Hermanas de la
Caridad; esta comunidad estaba compuesta por seis monjas siendo la superiora
sor Pilar Lomero Villanueva, oscense de origen, sor Vicenta Miguel Folgado, va- LOS PRE
lenciana, sor Rosario Gómez Guitiérrez, santanderina, sor Modesta Cordeiro San-
tos, de Cangas, sor Aquilina Cajete Fernández, ourensana, y sor María Martínez A pes
Patiño, de Coruña, que ejercían algunas labores como eran las de ayudar en la para dar
enfermería, en el racionamiento de las provisiones, etc, a las que los presos te- tado o q
cernos p
150
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médico- nían bastante aprecio por su solícita ayuda e incluso por la defensa que hacían
que este de ellos a la hora de enfrentarse a los trapicheos que los funcionarios practica-
on el di- ban a costa de la alimentación de los presos, llegando incluso a repartir sus ma-
sos mé- gras posesiones entre los mismos 22. En el campo religioso el penal también
ado Ce- contaba con la existencia de capellán, cargo por el que pasaron diversos perso-
ero, Luis najes de catadura y relación con los presos muy distintas, como fue el caso del
que no capellán vasco don Cirilo, de don Aquilino Alonso Martínez o de don Serafín Ál-
eñas do- varez, aunque en ocasiones los presos sufrieron catecumenados especiales
der a los como el que de forma habitual en los primeros tiempos llevó a cabo el terrible
dico ofi- padre Nieto. La función de estos capellanes era tanto la de cristianizar, o recris-
ados ofi- tianizar, a los penados así como la de emitir los necesarios certificados de buena
e defun- conducta imprescindibles a la hora de salir en libertad.
bre y el
quien lo
ramente
ocupa-
encarga-
e la isla,
ituación
plaza de
los par- Certificado de buena conducta emitido en la Isla de San Simón.
stino en
Para completar el elenco de personas que participaban en el funcionamiento
los que del penal hay que indicar que la vigilancia estaba a manos de una compañía de
unos de soldados al mando de un capitán que hacían el control apostados en las garitas
ndencia de vigilancia que rodeaban la isla de San Simón y que también recorrían el perí-
“... algo metro de la misma por parejas; al anochecer se obligaba ,tras el toque de queda,
ato” 20, a recluirse en los barracones prohibiéndose el deambular fuera de ellos, por lo
ábamos que se les daba el alto y había que conocer el santo y seña del día (normalmen-
nes, vio- te el nombre de una provincia española). Los soldados que hacían guardia en la
llafante, isla estaban acuartelados en la vecina isla de San Antón, por lo que la presencia
sias, Vi- de los presos en tal isla estaba vedada, por lo menos así debió de acontecer has-
“o coxo ta el año 1.941 en el que ya no debía de funcionar la isla de San Antón como lu-
gar de acuartelamiento pues algunas referencias de los presos mencionan como
onarias, algo ya habitual su estancia en dicha isla 23 .
as de la
uperiora
ado, va- LOS PRESOS:
eiro San-
Martínez A pesar de que San Simón fue concebido como centro de reclusión provisional
ar en la para dar cabida al número creciente de presos políticos asociados al golpe de Es-
resos te- tado o que se fueron generando a lo largo de la guerra civil esto no debe de ha-
cernos pensar que solo estuvo ocupado por presos políticos , ya que sabemos que
151
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entre ellos ,y ya desde los primeros momentos, fueron enviados algunos presos Provi
comunes, con delitos más o menos graves según los casos; el número de presos
comunes se incrementó con la llegada del gran contingente de los “sexagenarios” Albacete
Alicante
y “septuagenarios” que, como ya indicamos, comienzan a entrar en gran número Almería
a partir de marzo de 1.939, ya que eran enviados de los penales de origen por su Asturias
edad y no por sus circunstancias penales; con todo el número de presos comunes Ávila
siempre fue insignificante; por lo tanto entre los presos acusados de rebelión mili- Badajoz
tar había otros acusados de crímenes tan diversos como eran los de robo, homici- Barcelona
Burgos
dio, corrupción de menores, abusos deshonestos ,etc. Cáceres
Aunque en diversos trabajos el número de presos que pasó por el penal de Cádiz
San Simón se dice que superó los 4.000 24 parece que realmente el número fue Castellón
notablemente mayor ya que, si seguimos los expedientes carcelarios de este es- Ciudad Re
tablecimiento, observamos que a la altura de finales de enero del año 1.943 Córdoba
Coruña, A
(apenas dos meses antes de que el centro quede clausurado) ingresa el recluso Cuenca
que hace el número 5.616, aunque parece que en ningún momento llegaron a Granada
coincidir al mismo tiempo más de 2.000. Guadalaja
Dentro de los reclusos internados en la isla se podían dar diversas circuns- Guipúzco
tancias jurídicas ya que estaban desde los simples detenidos sin formación de Huelva
Huesca
causa -que muchas veces quedaban en libertad sin juicio porque se estaba a la Jaén
espera de recibir informes de sus actitudes benévolas frente al “Movimiento Na- León
cional”-; de estos sabemos que algunos apenas pasaban en San Simón más que Lleida
unos cuantos días esperando la tan ansiada documentación mientras que otros,
en cambio, podían llegar a tener que esperar varios meses; evidentemente los
presos que conformaban esta categoría abundaban a lo largo de los primeros
meses de la guerra civil para ir escaseando conforme se inició el año 1.937, para
poco después desaparecer completamente, una vez que el engranaje judicial de
los rebeldes funcionó a pleno rendimiento. Luego estaban aquellos que se en- persona
contraban en situación preventiva mientras esperaban el momento del juicio, difícil an
para lo cual también podían llegar a esperar meses (no era raro para ello espe- grandes
rar entre tres y cinco meses); luego estaba el grupo de los condenados en juicios visión c
de guerra sumarísimos (algunos de ellos condenados a pena de muerte y en sos que
caso de que esta no fuera conmutada –como solía ocurrir habitualmente duran- 1) Un p
te los primeros años de la guerra civil- podían estar esperando en la isla que lle- món
gase el momento del cumplimiento de la misma que, salvo excepciones, solía pació
acontecer en un lugar distinto, ya que solo en una ocasión parece que fueron 1.937
ejecutadas sentencias de muerte en la isla); otros en cambio recibían condenas proce
de reclusión, la mayoría de estas condenas solían ser superiores a los 12 años y teved
podían llegar hasta la de cadena perpetua siendo las condenas más habituales las vi
las de 20 o 30 años, en este caso podían cumplir aquí en San Simón la condena, rar la
de la misma forma que otros muchos venían de otras partes del territorio espa- de lo
ñol a terminar de cumplir la condena aquí pues este era uno más de los penales para
en que iban purgando su culpa de adhesión a la República y no era raro que buna
muchos reclusos sufriesen, como castigo extra, un largo periplo que los llevase la ma
por diferentes cárceles de toda la geografía peninsular. teved
24. Orge Quinteiro, J. A. “Las islas de San Simón “aproximación a su historia” Excma. Diputación de Pon- por e
tevedra, pág. 128. cació
152
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153
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3) Esta t
cipio
de pr
la- y
gada
Institu
les de
nasen
o sea
25. Lar
Provincias de origen de los presos de San Simón (según el censo de 1.940). págs. 518 y
154
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mo de la 2) Este segundo momento comprendería desde finales del verano del 37 (más en
víctimas concreto desde inicios de septiembre) hasta prácticamente finales de la guerra
ro de re- civil (finales de febrero del año 1.939). Es en estos momentos cuando la pobla-
d y que ción reclusa de San Simón alcanza sus más altas cotas pues la afluencia de nue-
malmente vos reclusos (sobre todo tras la caída del frente de Gijón y la detención de mi-
había en les de personas que huían por mar del avance nacionalista) hizo que San Simón
s del ve- y otros penales gallegos (Camposancos, Oia, Rianxo, Celanova, Figueirido, etc)
los pre- tuviesen que recibir presos de este frente norte a raudales25. En el caso de San
on algu- Simón hubo que habilitar barracones portátiles para esta nueva clientela y no
aunque siendo esto aún suficiente se decidió incrementar la capacidad con una prisión
nzaron a flotante (método muy empleado durante la guerra civil en ambos bandos por la
s frentes facilidad de habilitarlos y la comodidad de garantizar la seguridad de los mis-
por mo- mos) para lo que se trajo desde el puerto de Bilbao el vapor “Upo Mendi” (se
ro de as- trataba este de un vapor de mediano tonelaje, de 9.000 TM de registro que per-
e con el tenecía a la firma vasca Sota y Aznar que contaba ya con más de 20 años de ser-
oca en la vicio y que fue utilizado desde el momento de la caída de Bilbao en manos de
ninsular, las fuerzas nacionalistas, julio de 1.937, como buque prisión) que traía en sus
os de los bodegas un cuantioso cargamento de presos, principalmente vascos, o por lo
menos juzgados en tribunales militares habilitados en Euskadi una vez caído el
frente norte. Las bajas que se dieron entre los presos en esta fase fueron princi-
palmente por cumplimiento de condenas de muerte - pues parece que los pa-
seos y sacas clandestinas de presos no se realizaron ya más tras principiar el año
37- o por traslado de contingentes de presos a otros centros de reclusión. Den-
tro de esta fase podemos ver como dos momentos diferenciados , estando uno
comprendido entre mediados del año 37 y mediados del año 38 - en que la ma-
yoría de los recién llegados son asturianos, santanderinos y leoneses, asociado
esto a la caída del frente de Asturias y a los juicios a que son sometidos muchos
de los que intentaron huir por mar de la represión nacional -; la segunda fase se-
ría durante la segunda mitad del año 1.938 cuando llegan cientos de presos pro-
cedentes de cárceles vascas (sobre todo de la de Bilbao) que son alojados prin-
cipalmente en el barco “Upo Mendi” que se convierte en cárcel anexa a San
Simón (aunque en los expedientes carcelarios de estos presos pone claramente
que se les envía a la prisión flotante y no a la isla de San Simón).
3) Esta tercera fase, la más dramática, comenzó los últimos días de febrero y prin-
cipios de marzo del año 39 una vez finalizada la guerra -con la llegada masiva
de presos de edades muy avanzadas procedentes de toda la geografía españo-
la- y durará hasta el momento en el que el penal será desmantelado. Esta lle-
gada de reclusos ancianos fue el resultado de una visita del Director General de
Instituciones Penitenciarias Miguel Cuervo a la isla, visita llevada a cabo a fina-
les del año 1.938 y en la que creyó ver en la isla un lugar idílico para que pe-
nasen sus culpas los presos ancianos que saturaban las cárceles de todo el país,
o sea que gran parte del drama que vivió la isla fue motivado en principio por
25. Laruelo Roa, M. “La libertad es un bien muy preciado” Ed. “En la estela de Aldebarán”, C.D. anexo
págs. 518 y siguientes.
155
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lo que el Director creyó que era una obra de misericordia. Las bajas que se die- MORIR E
ron en estos años fueron básicamente por traslado a otros penales, por fina-
lización de las penas (pues una vez acabada la guerra muchas de ellas serán Toda
revisadas y notablemente reducidas) y, sobre todo, debido a la gran mortali- que, a p
dad que habrá entre los reclusos de edad avanzada de la isla. otros pe
mente p
Salvo en los primeros momentos -en los que el contingente de presos era ma- ensenad
yoritario de la provincia de Pontevedra (muchos de ellos de la misma Ponteve- cialmen
dra, Vigo o alguna de las villas del entorno)- un porcentaje muy grande de la po- que deb
blación reclusa era gente que procedía del mundo rural, siendo en su mayoría trechos
asalariados y, de forma mayoritaria, gentes del campo; en el censo que se llevó ron env
a cabo en el penal en el año 1.940 los reclusos que se dedicaban a las labores del mal
del campo superaban bastante la mitad del total, habiendo también otro tipo de casos-. C
asalariados en otros campos laborales como albañiles, carpinteros, peones cami- de preso
neros, mineros, etc; en cambio el grupo de presos que podrían considerarse de de infor
las clases medias (muchos de ellos de procedencia urbana) era muy escasos (co- les adela
merciantes, maestros, militares, industriales, funcionarios públicos). se encon
como ej
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Gráfica de las profesiones de los presos de San Simón (según el censo de 1.940).
bemos,
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26. San
27. Rod
reclusa” en
28. Lar
156
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157
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talidad que se dio en el penal de San Simón; en el penal de San Cristóbal, Nava- camión
rra, se habla de 328 muertos durante estos años (con una mayor concentración ra de nu
entre 1.941 y 1.942), en la cárcel de Almendralejo –Badajoz- se baraja el número que llev
de 144 presos, en su mayoría muertos de hambre o epidemia, entre el mes de ju- cuando
lio de 1.940 y noviembre de 1.941; en las tres cárceles de Toledo (Ocaña, Talave- zareto
ra y Toledo capital) la cifra es de 680 muertos, dándose la mayoría de las defun- sajero,
ciones en 1.941,29 y así se podrían señalar otros ejemplos similares. que los
La mortalidad de la isla se desarrolló de forma continua a lo largo de toda la víctimas
existencia del penal como tal, pero tuvo momentos excepcionalmente álgidos siones, m
sobre todo durante el año 1.941, y de forma más precisa entre noviembre de nieron
1.940 y octubre de 1.941, lo cual no debe ser tenido en cuenta como algo ex- simpáti
cepcional de esta cárcel sino que, por lo que sabemos, ese fue un año trágico que ven
para los penales de toda España 30 ya que en las prisiones se incrementaba es- ve tamb
pecialmente la penuria que sufría toda España, ya que era el triste momento de día sali
la “España del hambre”. Las referencias que se conservan de los presos son te- pues se
rribles : “... el año 1941 quedará en el recuerdo de todos los presos de Es- libertad:
paña como una verdadera pesadilla. Especialmente el invierno, la pri- pedíam
mavera y el verano, padecimos un hambre bestial, que condujo a la tates sa
muerte y a la tuberculosis a un enorme número de detenidos. En Pam- bilo.......
plona estuvimos sometidos durante muchos meses a un pequeño cazo todos p
de arroz cocido en agua, sin la menor grasa, durante el día, y otro cazo el lugar
idéntico por la noche. Por la mañana nos daban un cazo de agua calien- asesinad
te que casi nadie bebía ....” 31 ros, Edu
Los presos que fallecieron en este penal de San Simón se pueden dividir en Castellan
tres grandes categorías. Por una parte están aquellos que estando presos en la Este tipo
isla fueron “paseados”, o sea que con el pretexto de que iban a ser llevados a aunque
otra cárcel, o incluso de que iban a ser liberados, eran sacados, normalmente a Bienven
horas muy intempestivas, y llevados a algún descampado donde eran asesina- to pero
dos; después estaba el grupo de los presos condenados en juicios sumarísimos de preso
a la pena de muerte y en la isla esperaban su trágico desenlace, por lo que sa- del sur d
bemos solían pasar los últimos momentos “en capilla” ingresados en la enferme- la veraci
ría hasta que una lancha motora los venía a buscar para llevarlos hasta el casti- procede
llo del Castro que era el lugar habitual de las ejecuciones legales; después está expedie
el caso de los presos que por diversos motivos fallecían en la propia isla de su apert
San Simón, motivos que no siempre se podían denominar como “naturales”. muy difí
Vendría en primer lugar el caso de los “asesinados” sin juicio; sobre este con- cho Bien
tingente no tenemos datos concretos pero sabemos que los hubo y que no eran guiente
pocos como lo parecen confirmar los datos que aportaron algunos de los supervi- nalia: “..
vientes. Esta eliminación de gente comenzó incluso antes de que los presos llega- collía e
sen a la isla como nos lo confirma un testimonio que hace referencia al traslado de pois, lev
un preso procedente de la cárcel provincial de Pontevedra y habla de como “... un
32. Mo
29. Juliá, S. (coordinador) y otros “Víctimas de la Guerra Civil” Ed. Temas de Hoy, pág. 297 y siguientes. 33. Mo
30. Juliá, S. (coordinador) y otros “Op. cit.” págs. 294 y sigs. 34. Mo
31. Leiva , J. E. “En nombre de Dios y de Franco” Ed. Unión Socialista Libertaria, recogido en Torres, R. 35. Lag
“Los esclavos de Franco” Ed. Oberón , pág. 96. 36. Tes
158
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al, Nava- camión militar llevaba un buen rato estacionado frente a la puerta trase-
ntración ra de nuestra prisión, en él embarcó al fin un recluso condenado a muerte
número que llevaba un libro bajo el brazo e iba fumando un puro, parecía alegre
es de ju- cuando subió al camión y nosotros pensábamos que sería conducido al la-
Talave- zareto .... pero nunca llegó al destino que suponíamos, pues el pobre pa-
s defun- sajero, fue fusilado en algún siniestro paraje ...”32 pero lo más habitual era
que los asesinos acudiesen a buscar sus trofeos a la isla donde seleccionaban a sus
e toda la víctimas para después acompañarlos hasta algún lugar recóndito aunque en oca-
álgidos siones, muy pocas el infeliz podía salvarse: “... un día fuerzas incontroladas vi-
mbre de nieron a buscar, sin duda para “pasearlo” a un joven compañero muy
algo ex- simpático: Búa.... pero aquella vez fracasaron los malos propósitos de los
o trágico que venían a buscar al joven Búa, porque el inolvidable médico de El Gro-
taba es- ve también interno D. Jacobo Otero, certificó, que estaba enfermo y no po-
mento de día salir de la isla....”33; otras veces la saca era de forma mucho más engañosa
son te- pues se le daba la apariencia de una ruin farsa de la concesión de la tan ansiada
s de Es- libertad: “.... recuerdo un mediodía de una soleada mañana en la que des-
la pri- pedíamos con fuertes abrazos a doce internos que cargados con sus pe-
jo a la tates salían en libertad. Iban sonrientes y la escena era de emocionado jú-
n Pam- bilo........ pero aquel puñado de infelices no iba hacia la libertad como
ño cazo todos pensábamos...”.34, al día siguiente, 7 de noviembre de 1.936, aparecían en
ro cazo el lugar de Concheiras, muy cerca de Rande, los cadáveres de 9 de estos infelices
calien- asesinados con un tiro en la cabeza (eran estos José Pérez Prol, Manuel Balleste-
ros, Eduardo Alonso, Leopoldo Piñeiro Pérez, Manuel Lustres Rivas, Víctor Fraiz
vidir en Castellanos, Siro Moralejo Santos, Vicente Bautista García y Manuel Norés Portela).
os en la Este tipo de “puestas en libertad” parece que se llevó a cabo en más ocasiones
vados a aunque la documentación conservada no sea muy amplia; con todo el recluso
mente a Bienvenido Lago Cid, preso en la isla desde los primeros momentos, en un escue-
asesina- to pero muy interesante diario que llevó a cabo indica la saca de diversos grupos
arísimos de presos y que luego aparecían muertos por las diversas cunetas de las carreteras
que sa- del sur de la provincia;35 lamentablemente no siempre hemos podido documentar
nferme- la veracidad de esos casos, ni tan siquiera si en todos los casos se refería a presos
el casti- procedentes del penal de San Simón (lamentablemente apenas se conservan los
ués está expedientes de los presos que entraron en el penal en los primeros momentos de
a isla de su apertura ). En cuanto al número de muertos de este grupo de “asesinados” es
les”. muy difícil de determinar aunque tal vez pueda cifrarse en varias docenas ; el di-
ste con- cho Bienvenido Lago Cid nombra entre noviembre de 1.936 y marzo del año si-
no eran guiente unos 50 casos de presos que sufrieron la misma penosa y mortal parafer-
supervi- nalia: “..a iso do anoitecer, pois, poñíanos na praia, onde a Garda Civil os
os llega- collía e os traía para o cárcere de Redondela. Do cárcere de Redondela,
slado de pois, levábanos para a cuneta ...”36.
o “... un
32. Mosquera, E. A. Op cit. Pág. 59
iguientes. 33. Mosquera, E. A. Op cit, págs. 96-97.
34. Mosquera , E. A. Op. cit., págs. 66-67
n Torres, R. 35. Lago Cid, B. recogido en “Aillados .......” págs. 156 y siguientes.
36. Testimonio de Barros en “Aillados......” pág. 22
159
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Viene luego el grupo de los penados de San Simón que fueron “fusilados” caso de
tras la celebración de un consejo de guerra. Muchos de los presos que estaban del año
en este penal pasaron por el trance de un consejo de guerra y dada la severidad nocemo
con la que actuaban los jueces y fiscales la mayoría acusados de “rebelión mili- que fue
tar”, “sedición”, “tenencia de armas de guerra o explosivos” o “ayuda a la rebe- del año
lión militar” sufrieron penas muy elevadas que pocas veces bajaban de los 15 o rece que
20 años y que otras muchas alcanzaban a la cadena perpetua o, incluso, la pena Búa ejec
de muerte. Muchos fueron los que salieron de la isla para el pelotón de ejecu- sos tam
ción, entre ellos destacar un importante contingente de presos asturianos que condena
capturados cuando huían cara Francia sufrieron consejo de Guerra en el penal presos a
de Camposancos.37 Bastantes de ellos esperaron el cumplimiento de la fatal sen- llevadas
tencia en la isla, funcionando como capilla de espera la enfermería del centro; el de marz
número de presos que terminaron tan trágicamente sus días esperando el triste nos de
desenlace es muy difícil de determinar. De lo que sí tenemos constancia es que nestas fe
en una única ocasión la pena de muerte fue aplicada dentro del recinto de la del 24 d
isla, tratándose en este caso de un grupo de 7 presos asturianos (a pesar de que ma mon
se les llamaba asturianos realmente lo eran sólo 4 de ellos ya que uno era de la lancha
provincia de Logroño, otro de la de Toledo y otro de la de León) que en el ama- embarc
necer del día 5 de agosto del año 1.938 fueron llevados al vecino islote de San sadas e
Antonio y fusilados, siendo posteriormente enterrados dentro del recinto del pe- tor... leí
queño cementerio de la isla, siendo, seguramente, los únicos nuevos inquilinos Al poco
que recibió ese camposanto durante los años de funcionamiento del penal; en la humana
memoria de los presos quedó grabado ese suceso “... resulta que unha maña, en la Et
ás seis da mañá, escóitase movemento. Entonces o meu irmán espertou e Vend
espertoume ..... e viu que baixan, que era un capitán de Asalto e non sei causas,
se doce gardas. Baixaron os seis no medio dos ... e leváronos para alá, é rales”.
dicir, ían para a illa pequena..... Entonces óese baixar as escaleiras, que con
¡plumba!, ¡plumba!.... ó pouco tempo óese unha descarga....... parece ser primero
que fusilaron primeiro a tres, E os tres primeiros estaban de pé, coloca- este con
dos, e un tiña un pito na boca .... Cando empezaron: -¡Firmes! ¡Apunten! claro pic
¡Fuego! ¡ Tarrarrarrarrás!. O de aquí (sinala a súa dereita e a súa es- una con
querda). Ou este e mais este (sinala á súa dereita e mais a si mesmo, ou ciones d
sexa, o do centro). Un quedou de pé. Eu non sei. Agora non me acordo se Si no
era o do medio, o da esquerda ou o da dereita. Caeron os outros dous e dríamos
outro quedou de pé. O único que lle caeu foi o pito .... ¡bum! (fai sinal coa que tien
man da caída do pito). E así quedou. E veu o capitán que mandaba o pe- culosis)
lotón, púxolle a pistola na fronte e ... ¡Plam! ... ”38 (eran estos infelices José rieron a
Álvarez García, Francisco Casal Sánchez, Bernardino Fernández Velázquez, Fer- mia) has
mín García Álvarez, José González Iglesias, Isaías González Miguel y Gregorio asociada
Mateos Maroto). Además de en esta ocasión sabemos que hubo otros casos de sos -aun
fusilamientos de presos aunque siempre llevados a cabo fuera del penal; no co- ta de mu
nocemos en detalle de quienes se trataba pero, entre otros, podemos indicar el do por l
39. Ab
37. Laruelo Roa, M. “Op. Cit.” págs. C. D. Anexo págs. 518 y sigs. 40. Ab
38. Testimonio de “Reisiño” en “Aillados .....” págs. 32-34. 41. San
160
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silados” caso del preso Rufino Miranda Cabral que fue ejecutado a principios de enero
estaban del año 1.937, unas semanas después de haber intentado una frustrada fuga; co-
everidad nocemos también el caso del marinero de Coia, Secundino González Querol,
ón mili- que fue llevado hasta la base naval de Ríos donde fue fusilado el día 5 de enero
la rebe- del año 1.937 39 (por cierto mientras esperaba en capilla en la cárcel de Vigo pa-
los 15 o rece que compartió celda con el antiguo director de San Simón Fernando Lago
la pena Búa ejecutado ese mismo día en el castillo del Castro). Además de estos dos pre-
e ejecu- sos también parece que estuvieron esperando el cumplimiento de la funesta
nos que condena otros muchos presos, como parece que sucedió con algunos de los
el penal presos asturianos fusilados en el monte del Castro en las ejecuciones múltiples
atal sen- llevadas a cabo los días 2 de julio del año 1.937 (un total de 30 presos) o del 16
entro; el de marzo del año 1.939 (en este caso fueron 10 presos), o alguno de los paisa-
el triste nos de la zona de Vigo y sus alrededores que fueron fusilados en diversas fu-
a es que nestas fechas como fueron las del 10 de diciembre de 1.936 40 (13 presos) o la
to de la del 24 de febrero de 1.937 (10 presos) . En todos estos casos parece que de for-
r de que ma monótona se repetía siempre el mismo protocolo: “.... llegaba esta en una
era de la lancha motora .... al poco tiempo dejaba de trepidar aquel . Era que la
el ama- embarcación había atracado en el muelle .... y en seguida un ruido de pi-
e de San sadas en la escalera ... vuelta de llaves, descorrer de cerrojos ... el Direc-
del pe- tor... leía una lista que llevaba en la mano ... iban saliendo los infelices ...
quilinos Al poco, volvía a oírse el ruido de la motora alejándose para llevar su
al; en la humana carga a Vigo, en cuya fortaleza del Castro ... hacían su entrada
a maña, en la Eternidad ...”41
ertou e Vendría por último el contingente más numeroso, el de los muertos por otras
non sei causas, evidentemente no podemos hablar en sentido estricto de “causas natu-
a alá, é rales”. Se trata de todos ellos del contingente mortuorio más numeroso y del
aleiras, que contamos con mayor información (no siendo con todo excesiva esta). Lo
ece ser primero que nos llama la atención es la evolución que sufre la mortalidad en
coloca- este contingente a lo largo de la vida efectiva del penal, ya que se observa un
punten! claro pico en la primera mitad del año 1.941 (lo que, como ya comentamos, fue
súa es- una constante en todos los penales españoles) aunque haya un goteo de defun-
smo, ou ciones de forma constante desde mediados de 1.938.
ordo se Si nos fijamos en detalle en las causas de muerte que padecieron los presos po-
dous e dríamos dividirlas en 6 grandes grupos, siendo el primero el de las enfermedades
nal coa que tienen que ver con las vías respiratorias (neumonías, bronquitis, gripes, tuber-
ba o pe- culosis) que alcanzan un total de 43 casos, estando luego el grupo de los que mu-
ces José rieron a resultas de problemas con el aparato urinario (básicamente nefritis y ure-
uez, Fer- mia) hasta un total de 46 casos; un tercer grupo estaría compuesto por las muertes
Gregorio asociadas al sistema circulatorio y a los problemas cardiacos con un total de 112 ca-
casos de sos -aunque hay que señalar que en no pocos de estos casos junto a la causa estric-
; no co- ta de muerte (colapso, cardiopatía, etc) suele venir asociada la coletilla de “motiva-
ndicar el do por la senectud” por lo que podrían ser considerados en el grupo de muertes
161
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Si en
derar qu
Evolución de las muertes en el penal de San Simón.
buenas.
ciados al aparato digestivo, en el que entrarían básicamente diarreas, colitis y gas-
troenteritis, con un total de 45 casos. Después vendría el grupo -numéricamente el
más amplio con una clara ventaja sobre los demás- que es el que podríamos llamar
de forma eufemística como “casos de muerte por debilidad excesiva” (de hecho en
algún parte aparecen así mencionados) con un total de 189 casos, entre los que es-
tarían incluidos los casos de anemias, caquexias, astenias, avitaminosis, etc.
El último de los grupos sería el de muertes violentas en el que además de los 7
fusilados indicados anteriormente estarían varios casos de ahogamientos (aparecen
reflejados 3 en los registros de defunción a los que hay que añadir el caso de Ma-
nuel Lazara Abellán que aporta Carlos Fernández Santander 42) -que podrían tratar-
se tanto de intentos de fuga, accidentes o mismo suicidios-; luego están los suicidios
por ahorcamiento (al menos aparece documentado claramente en los registros de
defunciones como tal un caso pero las referencias que tenemos hablan de que es-
tos suicidios no eran excepcionales “ ... no debía extrañarnos pues, que al cabo
de algún tiempo, aparecieran colgados de los árboles de la Isla, los cuerpos
de algunos de aquellos desdichados, que así quisieron terminar voluntaria-
mente con su vida, antes de soportar una triste agonía y por fin morir ...” 43
aunque no siempre debieron de aparecer reflejados como tales suicidios por las
42. Fernández Santander, C. “Op. cit.” pág. 336. Llamam
43. Mosquera, E. A. “Op cit.” pág. 103 pa
162
laisla de los muetos:laisla de los muetos 21/7/11 09:57 Página 163
efunción connotaciones que podría esto sugerir sobre la situación de los reclusos en el pe-
cimiento nal); por último están los accidentes que así podrían ser considerados un par de ca-
r mucho sos más ( por caídas con fractura de cráneo o por heridas diversas).
erte aso-
de los 7
aparecen
o de Ma-
an tratar-
suicidios
istros de
que es-
al cabo
cuerpos
untaria-
rir ...” 43
por las
Llamamiento del Inspector Provincial de Prisiones, Fernando Lago Búa , solicitando materiales
para las cárceles de la provincia (“El Pueblo Gallego” del 9 de septiembre de 1.936)
163
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pero suponemos que no eran muy buenas, no siendo muy abundantes las me- alimenta
dicinas (si ya de por si faltaban en la España de la guerra y, tal vez peor aún, de sé entre
la postguerra, peor sería la situación en los centros de reclusión donde se haci- Atónito
naban los vencidos de la “Nueva España” surgida tras el 18 de Julio) fruto de fuego e
esta situación estarían la peticiones publicadas a principios de agosto y septiem- su ham
bre de 1.936 por el Director Provincial de Prisiones –dirigidas principalmente a especial
médicos y farmacéuticos- solicitando todo tipo de recursos sanitarios para las su- la memo
perpobladas cárceles; con todo lo lamentable que pudiese estar la situación sa- derame
nitaria en San Simón desconocemos si esta llegaba a ser tan penosa como la que moto re
presentaban las enfermerías de otros centros, como podía ser la del Destaca- nando d
mento penal de El Pasteral (Girona) del que un recluso contaba “..... las dos condum
fórmulas magistrales casi exclusivas de nuestro galeno eran un ladrillo que la D
caliente para uso externo y agua con sal para uso interno. Para las lu- el sadis
xaciones, torceduras, magullamientos, dolores musculares, etc.,un ladri- agonía
llo caliente. Para trastornos estomacales, intestinales, dolores de cabe- inmund
za, etc., un vaso de agua con una cucharada de sal común. Y en los casos El tem
más rebeldes, una aspirina ...” 44 . La situación real con todo sería que no de- era la qu
bía de haber mucho material médico puesto que en la prensa continúan apare- nes gira
ciendo de forma reiterada diversos llamamientos del Director de la Prisión de mente r
Vigo a los médicos de la zona para que generosamente proveyesen de medici- tras mu
nas a los botiquines de los penales de Vigo45.
Además de por la nula asistencia sanitaria que se les prestaba la causa princi-
pal de muerte, o que influyó notablemente en su incremento, fue la mala ali-
mentación que soportaban como se puede observar en el gran número de muer-
tes derivadas de problemas alimentarios (caquexias, enteritis, avitaminosis,
astenias, etc). El hambre fue una constante habitual en la isla a lo largo de toda
su existencia como penal; en los primeros momentos era más llevadera debido
a que la mayoría de los presos eran de la zona próxima a la isla (básicamente de
la provincia de Pontevedra), por lo que podían tener la suerte de recibir paque-
tes alimentarios de sus familias durante las visitas de estos, incluso se daba el
caso de que algunos de los presos más acaudalados llegaban a prescindir total-
mente de la comida del penal y la mandaban traer desde Redondela “... viña a
traer todos os días a comida a un señor de León. Un señor de León, rico,
que non quería comer o rancho, e elas, como tiñan fonda en Redondela,
“A Cueva” parece que era ... levábanlle a comida todos os días ...” 46. Pa-
rece que desde siempre la comida era mala y escasa, por lo que los presos solí-
an recoger croques y almejas en los arenales próximos para saciar el hambre, lo
que muchas veces les provocaba trastornos gástricos; también se llegaron a es-
tablecer por parte de los mismos pequeños huertos en algunas zonas de la isla,
pero otras veces el hambre era tan acuciante -especialmente entre los reclusos
más ancianos y procedentes de lejanas provincias que no podían contar con nin-
gún tipo de ayuda exterior- que había que buscar otras formas alternativas de
164
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las me- alimentación “... una vez al salir de la Oficina, un extraño aquelarre divi-
aún, de sé entre los pedruscos que por detrás de la cocina bajaban hacia el mar.
se haci- Atónito pude darme cuenta de lo que pasaba: ¡Aquellos ancianos hacían
fruto de fuego entre las rocas y asaban ratas! Que luego se comían para aplacar
septiem- su hambre....” 47; la impresión que causaban estos pobres infelices tenía que ser
mente a especialmente lamentable de forma que quedó como un recuerdo imborrable en
a las su- la memoria de los que los vieron “ ..... varios centenares de viejos – verda-
ción sa- deramente harapos humanos – muchos de ellos sin otra ropa que el re-
o la que moto recuerdo de una chaqueta y un pantalón de dril y ...... ¡ estaba fi-
Destaca- nando diciembre! Formados en filas de dos a dos, recogían el miserable
las dos condumio – que, sin exageraciones, hubiera rechazado un perro- con
ladrillo que la Dirección General de Prisiones y el Patronato de la Merced tenían
a las lu- el sadismo de matarles lentamente . Algunos de ellos, por ahorrarse la
n ladri- agonía lenta, cuando no les observaban los funcionarios, arrojaban la
e cabe- inmunda bazofia en los regueros de los árboles ....” 48.
s casos El tema preferente de conversación entre los presos, como no podía ser otro,
e no de- era la que tenía que ver con la comida “ ...el tema de nuestras conversacio-
n apare- nes giraba siempre sobre motivos gastronómicos. Nos dábamos mutua-
isión de mente recetas de magníficos guisos, que mandaríamos cocinar a nues-
medici- tras mujeres, si algún día éramos libres y resistíamos al hambre...” 49
a princi-
mala ali-
de muer-
minosis,
de toda
debido
mente de
r paque-
daba el
dir total-
viña a
ón, rico,
ondela,
” 46. Pa-
sos solí-
mbre, lo
on a es-
e la isla,
reclusos
con nin-
tivas de
Lista de productos para un menú carcelario del penal de San Simón.
165
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Conforme fue pasando el tiempo, la guerra fue alargándose y los presos em- traer, de
pezaron a proceder mayoritariamente de zonas más alejadas, la comida fue em- lo que p
peorando, el hambre fue incrementándose y la posibilidad de recibir alimentos vió para
de los familiares se fue desvaneciendo; la contratación de las provisiones de- víveres s
pendía directamente del Director del Centro que en ocasiones negociaba a la la motor
baja con sus precios y calidades sanitarias para obtener pingües beneficios par- En cu
ticulares, como ocurrió en la época de la dirección de Miguel Cuadrillero,50 por ya que l
lo que la comida además de escasa solía no estar en muy buenas condiciones , era muy
“...deronnos unhas latas de xoubas e á metade deles empezoulles un sa- de ellos
rabullo. Unha urticaria tremenda, e veu o veterinario, o veterinario. Re- dad se c
coñeceu e dixo que as sardiñas estaban malas. Entón veu un saco de General
pan, ou dous, e recolléronse as latas a cambio do pan, pero o pan xa especie
tiña tres días e algúns ... eu tiña dúas latas ou tres e déronme catro ba- mento d
rras, para compensar o importe de tal, pero claro , ese pan comíase. y cansad
¡Como non había outro!...”51 . espectá
Entre los documentos conservados en el Archivo de Instituciones Penitencia- para ar
rias de la provincia de Pontevedra hemos localizado un interesante documento tragado
que nos da una idea bastante aproximada de lo que tenía que ser la alimenta- des que
ción del penal, ya que se trata de una lista con los alimentos que formarían par- a ferve
te de un rancho diario, en este caso el que correspondería al día 23 de agosto lles os p
del año 1.939. Si nos fijamos en este documento y calculando que si se mantie- Si no
nen los datos -como dijimos anteriormente y con los datos que tenemos para dan una
enero y septiembre del año 39 habría sobre 1.000 presos en la isla y cerca de un buen
700 en el “Upo Mendi”- se observa que el número de kilos de patatas debe de biendo
estar en una relación bastante aproximada al número de penados que hay en (que ap
ese momento, por lo que la cuantificación debía de ser diariamente a kilo de pa- lanos, ca
tata por recluso; luego el resto de los ingredientes en tan bajo número deberían los caso
ser considerados como meros acompañantes en la “caldeirada” resultante, pues bastante
calculando ese total de 1.750 presos los 80 kilos de carne (incluyendo en este importa
término lo que denominan “carne” y el “tocino”) corresponderían, apenas, 45 pone má
gramos, y eso contabilizados antes de la cocción, por lo que sería mucho menos cho más
la cantidad real. El rancho una vez confeccionado en las cocinas se repartía en zapatero
tres grandes potas ante las que los presos hacían largas colas desde muy pronto siones (
con la vana intención, algunos, de repetir vez lo cual a veces molestaba a los ofi- fesiones
ciales que podían actuar entonces con gran contundencia : “... viron que que- holero,
daba pouca,¡entón había unha loita! E o Padín, o gardián Padín .... che-
gou alí, púxose de pé e ... ¡Praaa! (dalle unha patada a unha pota
imaxinaria... e repite os xestos como vai narrando) ¡Ó chan!... se ves o
espectáculo daqueles vellos collendo o rancho aquel que caeu no chan,
naquela terra, disputándose a comida ... algo que impresiona...”52 . Los
víveres llegaban todos los días desde Vigo en una motora que hacía el servicio
desde el Náutico de Vigo hasta la isla, viaje este que servía en ocasiones para
166
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sos em- traer, de forma clandestina, algún diario que permitía a los presos enterarse de
fue em- lo que pasaba fuera de los estrechos límites de la prisión, así como también sir-
imentos vió para la fuga de un preso de origen asturiano, ya que para la descarga de los
ones de- víveres se utilizaba la mano de obra de reclusos que tenían que entrar dentro de
aba a la la motora para coger los sacos de alimentos.
cios par- En cuanto a la edad de los muertos podemos ver como es bastante elevada
o,50 por ya que la edad media de los mismos era de 63 años, aunque la gama de edades
ciones , era muy variable extendiéndose desde los 19 hasta los 80 años aunque solo 53
un sa- de ellos eran menores de 60 años lo que redunda en la idea de que la mortali-
rio. Re- dad se cebó con los presos más ancianos, refutando la idea que tuvo el director
aco de General de Prisiones Miguel Cuervo de que su estancia en este penal sería una
pan xa especie de obra de caridad. El estado que presentaban estos presos ya en el mo-
atro ba- mento de su llegada era terrible, hombres de edad que derrotados, hambrientos
omíase. y cansados de peregrinar de cárcel en cárcel llegaban llenos de miseria : “... o
espectáculo era denigrante.... aqueles homes, que eran de sesenta anos
nitencia- para arriba .... eran uns auténticos derrotados, vellos sucios, vellos es-
cumento tragados. Eran tantos os piollos que traían que nunhas caldeiras gran-
limenta- des que había, á parte das que tiñan para facer o rancho, poñían auga
rían par- a ferver , e botaban as roupas daqueles homiños alí. Claro, quedában-
e agosto lles os piollos na cabeza, quedábanlles os piollos nas partes .....” 53.
mantie- Si nos fijamos en las profesiones de estos presos muertos veremos que guar-
mos para dan una estrecha relación con las que nos muestra el censo de 1.940 (de hecho
cerca de un buen número de ellos estaban aún vivos cuando se realizó dicho censo) de-
debe de biendo señalar la importancia del contingente asociado al cultivo de la tierra
hay en (que aparecen en las fichas bajo acepciones tan diversas como jornaleros, horte-
o de pa- lanos, campesinos, obreros del campo, labradores, etc) aunque en la mayoría de
deberían los casos parecen corresponder a asalariados del campo -sobre todo cuando
te, pues bastantes de ellos procedían de provincias donde los latifundios eran aún muy
en este importantes- ya que el número de estos campesinos alcanza los 211 lo que su-
enas, 45 pone más del 50 % de las profesiones conocidas dentro de este contingente. Mu-
o menos cho más lejos numéricamente viene el grupo de los mineros (15), albañiles (11),
partía en zapateros (10), marineros (8), seguidos en menor número de otro tipo de profe-
y pronto siones (comerciantes, carpinteros, guardias civiles, etc ) y entre ellos otras pro-
a los ofi- fesiones hoy en día bastante escasas cuando no inexistentes (esquilador, alco-
ue que- holero, carrero, alpargatero, talabartero, redero, espartero, etc).
.... che-
a pota
e ves o
o chan,
”52 . Los
servicio
nes para
167
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pueden
vez en
Profesiones de los presos muertos en San Simón. mento s
mente in
Salvo
También es interesante observar el origen de los reclusos muertos que nos vaban d
confirma básicamente la procedencia de los presos sexagenarios que trajeron cuando
para San Simón en el que se puede claramente observar como el mayor núme- veía un
ro de presos muertos procede de Andalucía con 161 muertos (destacando clara- más que
mente las provincias de Málaga, Jaén y Granada), seguida de Castilla la Mancha sos-méd
con 70 muertos (destacando aquí Ciudad Real y Toledo), luego Aragón con 46 que aco
(principalmente de la provincia de Huesca) y Asturias con 39 (curiosamente As- había m
turias con un porcentaje muy grande de internados en el penal a principios de fección
1941 y que suponían el 17% del total tiene menos número de muertos que las terminad
provincias andaluzas o que Castilla la Mancha que numéricamente no eran tan estas fun
abundantes); por el contrario las comunidades de Canarias y Baleares no tuvie- de form
ron presos muertos (en el citado censo del 40 solo hay constancia de un preso parece a
procedente de Tenerife) y de otras comunidades los porcentajes son también introduc
notablemente bajos (en comparación con las anteriormente citadas), sirva como propia y
ejemplo el caso del País Vasco, Valencia o, incluso, Galicia (mientras que en al- el trabaj
gunos casos como los del País Vasco y los de Valencia puede deberse a que los los lleva
presos originarios de allí eran porcentualmente escasos en el caso de Galicia del serv
rio de P
168
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pueden deberse a que por la proximidad geográfica los presos podían contar, de
vez en cuando, con un paquete de alimentos que podía funcionar como ele-
mento salvador, además el número de presos sexagenarios gallegos era notable-
mente inferior al de otras comunidades).
Salvo en los casos de muerte violenta o desenlace imprevisto el paso que lle-
que nos vaban de forma irremediable los que morían en la isla siempre era el mismo;
trajeron cuando las condiciones del enfermo llegaban a un extremo trágico en el que se
r núme- veía un pronto y fatal desenlace eran llevados a la enfermería del penal donde
do clara- más que las medicinas los que trataban de confortarlos eran el cariño de los pre-
Mancha sos-médicos y de las monjas que los atendían en sus últimos momentos; una vez
n con 46 que acontecía la defunción se procedía a registrarla, pero como hasta 1.941 no
ente As- había médico titular que pudiese confirmarla simplemente se procedía a la con-
ipios de fección de un minúsculo papel donde se hacía constar la muerte del recluso de-
que las terminado, la hora, fecha y, a veces, el posible motivo; cuando se hace cargo de
eran tan estas funciones el forense judicial de Vigo los informes tienen ya un marchamo
no tuvie- de formalidad, que se observa no solo en que ya van firmados sino que también
un preso parece aumentar el espacio de papel habilitado para tal fin. Luego se procedía a
también introducir al difunto en el ataúd de madera, que por cierto era de elaboración
va como propia ya que eran confeccionados con unas tablas por penados algo hábiles en
ue en al- el trabajo de la madera, y se procedía a informar al lanchero del penal para que
que los los llevase hasta la playa de Cesantes donde eran recogidos por los funcionarios
Galicia del servicio funerario de Vigo encargado de realizar el traslado hacia el cemente-
rio de Pereiró, no sin antes dejar por escrito constancia de la recepción del cadá-
169
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ver determinado; esta labor de traslado de los difuntos desde la isla al embarca- podía es
dero de Cesantes era aprovechado por algunos presos que ayudaban al traslado lugar a
para tener relaciones extraordinarias con las familias, lo que a alguno le sirvió ayuntam
para tener un rudimentario vis-a-vis 54; cuando el número de muertos era grande menterio
(como ocurrió en los meses centrales de 1.941) los ataúdes con su miserable car- tal estip
ga de despojos humanos se amontonaban en un cobertizo de madera en la isla ción de
hasta el traslado a tierra firme que a veces no se hacía diariamente sino cada dos albergas
días para así poder abaratar costos. El trasiego de muertos era tal que empezó a Parec
preocupar, primero a los vecinos de Redondela -en la creencia de tal mortalidad ción de
llevaban
Lavador
do a los
este mis
moment
construi
No a
ta buroc
aquellos
do infor
tos al pe
so se le
muerto
Carta del Alcalde de Vigo al Director de Instituciones Penitenciarias (25 de junio de 1.941) 55
170
laisla de los muetos:laisla de los muetos 21/7/11 09:57 Página 171
941) 55
171
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De los 517 muertos que hemos contabilizado sabemos que 381 fueron ente-
rrados en el cementerio vigués de Pereiró, 133 en el de Puxeiros, 7 en el propio
cementerio de la isla de San Antón (se trata de los fusilados asturianos comen-
tados anteriormente), 1 en Redondela (correspondiendo a un preso ahogado
mientras intentaba escapar), 2 en el cementerio de Pontevedra (por correspon-
der a dos reclusos enviados por su gravedad al hospital provincial) y 2 más en
los que no consta el lugar por lo que este ha de ser considerado como desco-
nocido. Como vemos entonces la mayoría de los entierros se produjo entre los
cementerios de Pereiró y de Puxeiros. El primero de ellos sería el que en buena
lógica les correspondería al pertenecer la isla de San Simón al ayuntamiento de
Vigo, por lo que salvo unos cuantos casos (los fusilados en la isla y el preso fu-
gado que se ahogó) los entierros se hacían en Pereiró en la zona dedicada a los
entierros de la beneficencia o gratuitos; debido a que el ritmo de entierros era
constante y que se incrementó en tal cantidad a partir de 1.941 se decidió, tras
la frustrada solicitud de crear un cementerio nuevo para los reclusos en Cesan-
tes, que fuesen enterrados en el cementerio de Puxeiros, que a pesar de no co-
rresponder hasta ese momento al ayuntamiento de Vigo tenía mucha más capa-
cidad al ser de reciente construcción (pues había sido bendecido el 8 de
noviembre de 1.930) por lo que podemos observar que Pereiró fue empleado
hasta mediados de junio del año 1.941 momento en el que van para el de Pu-
xeiros, solo habiendo una excepción la de Antonio Mur Fábregas que a pesar de
morir el día 18.2.41 fue para Puxeiros en vez de ir para el de Pereiró como co-
rrespondería a esas alturas.
El 5 de febrero de 1.943 moría Joaquín Ballabriega Peralta un labrador de la lo-
calidad oscense de Lastanosa, tenía 63 años y la causa de su muerte fue “endocar-
ditis”; a este pobre infeliz le cupo el dudoso mérito de ser el último preso de San
Simón que murió en este centro de reclusión; apenas un mes después el penal se
cerraba definitivamente, marchando los supervivientes unos a sus casas en situa-
ción de libertad vigilada y otros a diferentes penales a terminar de purgar su cul-
pa como enemigos del nuevo régimen; pero parece que tanto en unos como en
otros presos quedó como una huella imborrable el recuerdo de su estancia en la
Colonia Penitenciaria de la Isla de San Simón , “la isla de los muertos”.
172
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1. “La mujer, como no tiene más carrera que el matrimonio, se casa así que se le presenta la ocasión, y
cuanto antes mejor. Los padres suelen tener una impaciencia (…) por colocar a sus hijas..”. Recogemos esta
cita de Concepción Arenal en uno de sus escritos de finales del siglo XIX. Arenal, C., La mujer del Porvenir.
Madrid 1895, p.92.
173
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Cuadro nº 1
Fuente
ras X. M.,
Hem
dos por
sectores
podemo
drón, m
tivas, las
Fuente: Elaboración propia a partir del Padrón Municipal de Habitantes de Vigo de 1910.
bajadora
Es casi l
En el
2. Como señala Wall, R., “ La contribución de las mujeres casadas a la economía familiar bajo distintos sis- ral del a
temas familiares: algunos ejemplos de mediados del siglo XIX a partir del trabajo de Frederick Le Play” Boletín tante. En
de la Asociación de Demografía Histórica. XII 2/3, 1994. pp. 183-197
luto. La
3. Un interesante trabajo de contraste entre un censo obrero de 1919 y el padrón municipal de habitantes
de Sabadell de 1920, permite a Enriqueta Camps reconocer múltiples ocupaciones realizadas por mujeres que parroqu
en el padrón aparecían registradas con la profesión de “labores”. No hemos podido consultar el trabajo de tareas se
Camps, pero recogemos la reseña en Sanz Gimeno, A., Ramiro Fariñas, D., “IV Congreso de la ADEH, los re- la media
tos de la Demografía Histórica: los fenómenos demográficos del pasado, presente y futuro. Una apuesta por la
creatividad y el análisis” Boletín de la Asociación de Demografía Histórica. XIII-3. 1995. pp. 95-127
4. El Padrón Municipal de Habitantes de Vigo de 1910, consultado en el Archivo Municipal de Vigo (PAD 6. En n
21-22), es fuente fundamental en nuestro análisis. te podrían
5. En nuestro análisis por sectores de actividad, no tenemos en cuenta a las jornaleras que potencialmen- can. En las
te podrían ocuparse en cualquiera de los sectores y de las que ignoramos el trabajo concreto al que se dedi- población
can. En las parroquias su número llega a superar al de las empleadas en tareas primarias (sería un 50% de la 12,6% de la
población activa femenina), en la ciudad el número de jornaleras sería mucho más reducido (constituiría un 7. Beir
12,6% de las mujeres activas). 1970.
174
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Fuente: Elaboración propia a partir del Padrón Municipal de Habitantes de Vigo de 1910 y Bei-
ras X. M., Op cit. pp. 192-193 y 196-197.
Hemos comparado nuestro estudio a través del padrón con los datos aporta-
dos por Beiras sobre la media gallega7. La distribución del trabajo femenino por
sectores de actividad del núcleo urbano de Vigo nada tiene que ver con la que
podemos observar para Galicia. En los resultados obtenidos por medio del pa-
drón, mientras el sector terciario agrupa a más de las fl partes de las mujeres ac-
tivas, las ocupadas en el sector primario no llegan a constituir un 2% de las tra-
1910.
bajadoras y el sector secundario representa a una 5ª parte de las mujeres activas.
Es casi la tendencia inversa a los datos aportados por Beiras.
En el caso de las parroquias, los porcentajes hallados sobre la población ru-
istintos sis- ral del ayuntamiento de Vigo y la media recogida para Galicia se aproximan bas-
ay” Boletín tante. En ambos casos, es el sector primario el que exhibe un predominio abso-
luto. La proporción de mujeres ocupadas en tareas agropecuarias en las
habitantes
mujeres que parroquias viguesas es ligeramente superior a la media gallega. En cambio, las
trabajo de tareas secundarias presentan un porcentaje superior en los datos observados en
EH, los re- la media elaborada sobre Galicia.
uesta por la
Vigo (PAD 6. En nuestros análisis por sectores de actividad, no tenemos en cuenta a las jornaleras que potencialmen-
te podrían ocuparse en cualquiera de los sectores y de las que ignoramos el trabajo concreto al que se dedi-
encialmen- can. En las parroquias su número llega a superar al de las empleadas en tareas primarias (sería un 50% de la
ue se dedi- población activa femenina), en la ciudad el número de jornaleras sería mucho más reducido (constituiría un
50% de la 12,6% de las mujeres actiavs).
stituiría un 7. Beiras, X.M., Estructura y problemas de la población gallega A Coruña: Estudios del Banco Noroeste,
1970.
175
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Cuadro nº 3 La de
urbano
POBLACIÓN ACTIVA FEMENINA POR SECTORES DE ACTIVIDAD. 1910. hay más
un 13,7%
tal de p
más de
me peso
no pued
una med
menina
casos lo
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos obtenidos en Beiras X. M., Op. cit. pp. 192-193
y 198-199.
Fuente: Elaboración propia a partir del Padrón Municipal de Habitantes de Vigo de 1910.
8. Ver
tura. Institu
176
El trabajo femenino:El trabajo femenino 21/7/11 09:58 Página 177
eo urba- Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del padrón municipal.
miendan
Dentro de la población activa femenina empadronada en la ciudad el sector
primario presenta un carácter “residual”. Todas las mujeres que podemos en-
globar en el sector primario son labradoras y suponen un 25 % del total de agri-
cultores empadronados en el núcleo urbano. Viven más bien en las calles limí-
trofes de la ciudad en donde trabajan huertas y pequeños campos particulares
cuyos productos probablemente se destinen tanto al propio consumo como a la
venta en los mercados locales.
La proporción de mujeres empleadas en el sector secundario alcanza a 1/5
parte de la población activa femenina. Se trata de trabajadoras asalariadas que
desempeñan muy diferentes ocupaciones.
El total de mujeres que se empadronan como trabajadoras y obreras de las fá-
bricas suponen una cifra ridícula, solamente son ocho las mujeres que podría-
mos contabilizar como trabajadoras de establecimientos fabriles. No obstante es
indiscutible la presencia de importantes contingentes de trabajadoras en las fá-
bricas salazoneras y conserveras. Las mujeres constituyen mano de obra impres-
1910.
8. Ver Capel, R.Mª, El trabajo y la educación de la mujer en España (1900-1930). Madrid: Ministerio de Cul-
tura. Instituto de la Mujer, 1986. p.48
177
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178
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merosa pre-
odemos ci-
Romero Ma-
dad y huel-
las mujeres
studios so-
nde la par-
a en 1899 y
do un inte-
n Vida Ga-
ndo para la Fuente: Elaboración propia a partir de los datos recogidos en la Matrícula Industrial del Ayun-
e Reformas tamiento de Vigo de 1910.
Barcelona:
179
El trabajo femenino:El trabajo femenino 21/7/11 09:58 Página 180
Como vemos, más del 50 % de las empresas con titulares femeninas están ción y je
vinculadas a la hostelería. Las mujeres son propietarias del 20% de los bodego- moción
nes y tabernas, y de un 25% de los hospedajes que contribuyen en la matrícula Las s
industrial. roso reg
Al sector hostelero le siguen las tiendas de alimentación y abastecimiento, un 46 %
como las abacerías, que presentan un 21% de propietarias femeninas. Un tercer ciario. R
tipo de comercios regentados por mujeres sería el de venta de textiles, confec- especial
ción y ropas hechas (un 42% de los establecimientos de este tipo pertenecen a de muje
mujeres), mercerías y paqueterías (en donde un 40% tienen titular femenina), peran el
venta de calzado, etc. trones s
Al frente de ciertos negocios, con menor presencia numérica, predominan las consent
mujeres. Así sucede con los comercios de aceite y vinagre, 5 de los 9 estableci- parecen
mientos son regentados por mujeres, y las tiendas de baratijas donde 2 de la 3
existentes son propiedad de mujeres.
Un hecho significativo es que las mayores contribuyentes femeninas en la
matrícula industrial lo hacen en calidad de “Viuda de...”. Se trata de empresas
heredadas tras la muerte del cónyuge en donde la gestión y dirección pudiese
encontrarse más bien en el grupo familiar que en la nueva titular de la misma.
El número de propietarias y rentistas empadronadas en el núcleo urbano es
de 55, se trata de un colectivo que en algunos casos a pesar de inscribirse como
propietarias en el padrón, pueden ser propietarias de algún tipo de empresa.
En cuanto a las funcionarias, las únicas que podemos incluir en este grupo de
profesiones son las mujeres que se dedican a la enseñanza: 1 maestra superior,
3 maestras y 8 profesoras. Suponen el 44,4% del total de profesores empadrona-
dos en el núcleo urbano. En cambio, cuando utilizamos el padrón para analizar
la educación impartida a domicilio por profesores particulares, la situación se in-
vierte y el predominio femenino es casi absoluto, de los 6 profesores privados,
5 son institutrices.
La educación podría ser también la ocupación de un buen número de las 74
religiosas empadronadas en la ciudad y pertenecientes a las cuatro congregacio-
nes existentes en el Ayuntamiento de Vigo.
La presencia femenina tanto entre las profesiones liberales, como en los gru-
pos de intelectuales y artistas se limita a una mujer que se inscribe en el padrón
municipal como artista.
La mayor parte de las trabajadoras empadronadas en la ciudad, son trabajadoras
asalariadas. Acudiendo nuevamente al cuestionario realizado por Alejandro San Fuente
Martín para la Comisión de Reformas Sociales, hemos podido conocer mejor algu-
nas de estas ocupaciones y de las condiciones en las que se desarrollan17. Las s
La mayoría de las mujeres activas empadronadas en el núcleo urbano de Vigo Como h
desempeñan actividades relacionadas con el servicio doméstico, sirvientas, cria- cedente
das, doncellas, niñeras y amas de cría suman un total de 694 mujeres. La pre- tevedra
sencia de sirvientas o criadas en el hogar constituye un evidente síntoma de te el nú
prestigio social. Dentro del servicio doméstico las trabajadoras viven diferentes total de
situaciones, siendo un colectivo que goza de muy poca cohesión, la especializa-
17. Ya nos hemos referido al mismo informe con anterioridad, aparece reproducido en Nash, M., op. cit.
pp. 99-104 y 315-342.
180
El trabajo femenino:El trabajo femenino 21/7/11 09:58 Página 181
de las 74
regacio-
los gru-
padrón
ajadoras
dro San Fuente: Elaboración propia a través del Padrón Municipal de Habitantes de Vigo de 1910.
jor algu-
Las sirvientas originarias del propio ayuntamiento suman un total de 103.
de Vigo Como hemos visto la mayoría son foráneas, destaca el número de sirvientas pro-
tas, cria- cedentes de otros ayuntamientos gallegos, sobre todo de las provincias de Pon-
La pre- tevedra y Ourense. Entre las extranjeras ocupadas como sirvientas es importan-
oma de te el número de originarias de Portugal, llegan a representar más del 17 % del
ferentes total de portuguesas empadronadas en la ciudad de Vigo.
ecializa-
M., op. cit.
181
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El tra
EL TRABAJO FEMENINO EN LAS PARROQUIAS RURALES madas c
pesar de
Cuadro nº 7 en las p
agrupan
POBLACIÓN ACTIVA POR SEXOS. VIGO-PARROQUIAS. 1910. El se
residen
desemp
tivo y co
ductos e
de tarea
en much
en las fá
E
Fuente: Elaboración propia a partir del Padrón Municipal de Habitantes de Vigo de 1910. ayuntam
doras a
En las parroquias rurales la presencia femenina entre la población activa es pueden
mucho mayor que en la ciudad. Ya hemos señalado que el trabajo femenino en servera.
el medio rural no tiene las connotaciones negativas que se dan en el entorno ur- cas con
bano, el trabajo de las mujeres en tareas agrícolas no está mal visto desde la
perspectiva sociocultural del momento, se considera el trabajo en el campo
como parte o complemento de las actividades domésticas propias de las muje-
res. El hecho de que tan sólo un 8,8% de las mujeres empadronadas en las pa- 18. Ver
rroquias seleccionadas en nuestro análisis declaren dedicarse a las labores, indi- 19. Rec
te comenta
ca el importante papel desempeñado por las mujeres en el contexto laboral y otras son m
económico de las parroquias rurales viguesas. Entonces a
182
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es lleva-
e consti-
ibre con
erta fre-
partido-
mercio y
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del padrón municipal.
183
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dencia d
LA PROSTITUCIÓN FEMENINA EN EL VIGO DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX
Entre los problemas que presenta el padrón como fuente documental, uno de
los principales es la ausencia de cierto tipo de profesiones. Si el número de traba- OR
jadoras de fábrica es ridículo, otras profesiones ni siquiera se registran en el pa-
drón de habitantes. Nos referimos a ocupaciones más delicadas desde el punto de
vista social, como las actividades relacionadas con el ejercicio de la prostitución.
Desde finales del siglo pasado las autoridades municipales viguesas intentan
regular la práctica de la prostitución con la finalidad de controlar los brotes y la
transmisión de enfermedades de tipo sexual20. En el Archivo Municipal de Vigo
podemos encontrar una serie de fuentes documentales que proporcionan una
valiosa información respecto a la prostitución en Vigo.
Para 1910, encontramos en el Registro General de Higiene una Relación de
las Casas de Prostitución de esta ciudad con expresión de los nombres de las
amas y sus respectivas mujeres, calles y números21. Se trata de un documento in-
completo en él podemos recoger ciertos datos sobre 25 establecimientos dedi-
cados a la prostitución. Utilizamos esta relación para obtener alguna información
sobre el grado de instrucción de las prostitutas inscritas. En estos 25 locales de
prostitución ejercen un total de 90 prostitutas de las cuales sólo 29, es decir un
32%, saben leer y escribir.
Hacía 1913, el problema de la transmisión y contagio de enfermedades vené-
reas, es alarmante, sobre todo entre marineros y soldados22. El control sobre los
locales de prostitución se convierte en una necesidad. La preocupación de las Fuente
autoridades municipales se intensifica, entre 1913 y 1915 se elabora un Registro
Sanitario de Prostitutas23. Una fuente documental de gran riqueza y precisión,
gracias a la cual hemos podido conocer mejor el mundo de la prostitución en el Un 4
Vigo de las primeras décadas del siglo XX. destacan
El Registro Sanitario de Prostitutas recoge un total de 388 prostitutas y 47 pro- del resto
pietarias de casas de prostitución. Las edades de las prostitutas varían entre los resante
20 años de la más joven y los 37 de la mayor, el 95,2 % son mujeres con edades agrupan
comprendidas entre los 20- 30 años, más del 63% tienen entre 23 y 24 años.
20. El primer reglamento elaborado en Vigo con esta finalidad data de 1867 y lamentablemente se ha perdido.
Con la intención de unificar la reglamentación municipal, se dicta en 1908 el primer reglamento general con vi-
gencia estatal. Ver Fernández González, M., “Aproximación a la prostitución y su reglamentación en Vigo durante
el primer tercio del siglo XX”. Boletín del Instituto de Estudios Vigueses. Vigo, 1998. pp.69-86.
21. Consultamos el Registro General de Higiene en el Archivo Municipal de Vigo, carpeta SAN-BEN, 5.
22. Ver Fernández González. “Aproximación a la prostitución…op. cit. P. 70-71.
23. Archivo Municipal de Vigo, SAN-BEN, 32.
184
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los sec- En cuanto a la procedencia de las prostitutas registradas, solamente 17 son ori-
ional (3 ginarias del propio ayuntamiento de Vigo. Entre las extranjeras encontramos 2
una pre- francesas y 1 alemana; caso aparte son las prostitutas de origen portugués, suman
y el co- un total de 71, es decir un 18,6 % de todas las prostitutas recogidas por el Registro
Sanitario, y proceden mayoritariamente de la zona norte del país vecino.
En el siguiente cuadro podemos ver las principales provincias de proce-
dencia del resto de prostitutas inscritas en el Registro Sanitario.
Cuadro nº 8
uno de
de traba- ORIGEN GEOGRÁFICO DE LAS PROSTITUTAS GALLEGAS Y ESPAÑOLAS.
n el pa- VIGO 1913-1915.
punto de
tución.
intentan
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n de las Fuente: Elaboración propia a partir del Registro Sanitario de Prostitutas (Vigo 1913-1915).
Registro
recisión,
ón en el Un 49,8 % de las prostitutas recogidas en el Registro Sanitario son gallegas,
destacan sobre todo las procedentes de la provincia de Coruña. Las prostitutas
47 pro- del resto del Estado suponen un 25,7 % de las recogidas por el Registro, es inte-
entre los resante señalar como las provincias de Madrid, Sevilla, Valladolid y Salamanca
n edades agrupan a casi el 50% de las mismas.
ños.
ha perdido.
eral con vi-
igo durante
BEN, 5.
185
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Cuadro nº 9 BIBLIOG
BEIRAS,X
CAPEL, R
FERNÁND
FREIRE LE
GIRÁLDE
GIRÁLDE
Fuente: Elaboración propia a partir del Registro Sanitario de Prostitutas (Vigo 1913-1915).
SOUTO G
WALL, R.
186
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187
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FUENTES DOCUMENTALES
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jara. Sólo bastaba con evaporar una cierta cantidad de cloroformo. El número de Las m
moscas que acudía variaba notablemente de unas veces a otras. La mayor abun- jas exist
dancia se daba en los meses de otoño, sobre todo en octubre y noviembre.
Más tarde comprobamos que sucedía algo parecido evaporando otros com- II.- Labo
puestos alifáticos clorados, aunque no con la misma intensidad. Tal es el caso tro de la
del tricloroetileno. En la
Las observaciones duraron mucho tiempo, pero como no nos dedicábamos a departam
la investigación entomológica, la clasificación del díptero no estuvo a nuestro al- cuatro d
cance. Para salir de dudas pedimos ayuda a nuestro profesor de Biología, el Ca- El extrac
tedrático de la Universidad de Santiago, Prof. Dr. Luís Iglesias. Había m
Cazamos varios ejemplares del insecto y se los remitimos. Para ello se empleó tanales a
un vaso de precipitados de 250 ml, forma alta, con una pequeña cantidad de Velázque
éter. Con cuidado se aplicó la boca del frasco así dispuesto, sobre los insectos ten alma
que corrían por los vidrios de las ventanas. Después de revolotear varios segun- sas, don
dos, morían o caían anestesiados durante algún tiempo. En estas condiciones se
llevaban a un frasco que cerrábamos perfectamente. En otros envíos, siguiendo III.- Lab
las instrucciones del Prof. Iglesias, hemos introducido las muestras en frascos Antes
conteniendo serrín de corcho, ligeramente empapado en éter, cerrándolos luego do dicho
herméticamente. halla ais
Nos asombró la gran capacidad de esta mosca para detectar el cloroformo a la Cruz
distancias enormes y a concentraciones pequeñísimas. También nos llamó la daban h
atención la selectividad del estímulo, ya que aparecían sólo ejemplares de una de trasa
especie, como antes señalamos.
Las observaciones no se efectuaron con regularidad, pero se mantuvieron in-
termitentemente durante más de treinta años, a veces con grandes intervalos en- CONTAC
tre unas y otras. Lo más destacado que se ha recogido lo indicamos a continua-
ción. En este espacio de tiempo, falleció el Profesor Iglesias, no habiendo En el
podido contactar luego con especialistas en dípteros en nuestra región. festándo
Al no conocer el nombre científico de la especie, la empezamos a denominar perienci
MOSCA DEL CLOROFORMO, dada su particular apetencia por esta sustancia, 40 ml d
que quizá confunde con otras de importancia vital para ella, como determinadas rradas (
feromonas (atracción sexual) o ciertos alimentos. de entr
de unos
boca de
LUGARES DE OBSERVACION diámetr
y media
I.- Laboratorio de control del Instituto Bioquímico Miguel Servet. Coia-Vigo. acercar
Estaba situado este laboratorio, en la primera planta del edificio dedicado a la res. Un
preparación de productos farmacéuticos, ya indicado. Todavía existe el inmue- roform
ble, totalmente reformado interiormente y que es hoy el Instituto Municipal de los ven
Educación. Da a las calles de Tomás A. Alonso y Chouzo, a pocos metros de la guen co
Plaza de Eugenio Fadrique, en la que desemboca la calle de A Coruña. Acom
Los ventanales principales por donde entraban las moscas están orientados al ejempla
norte, y son abatibles en parte. La cara oeste del edificio daba a unos solares sin (I). Se t
edificar y en ella estaba situado el extractor de gases de la vitrina donde se prac- Escatof
ticaban las evaporaciones. ahora e
190
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mero de Las moscas penetraban, o por el hueco del ventilador, o por pequeñas rendi-
or abun- jas existentes en los ventanales señalados.
mbre.
os com- II.- Laboratorio de análisis situado en el edificio de “Galerías Durán”, en el cen-
el caso tro de la ciudad de Vigo.
En la cuarta planta del inmueble número 29 de la calle de Velázquez Moreno,
bamos a departamentos 7 y 8, estaba situado el laboratorio. Tenía seis grandes ventanales,
estro al- cuatro de ellos orientados al noreste y dos al suroeste; estos últimos no se abrían.
a, el Ca- El extractor de gases de la vitrina para evaporaciones, daba también al noreste.
Había mucha luz en este laboratorio, lo mismo que en el anterior, dando los ven-
empleó tanales a un espacio despejado de una manzana de casas limitada por las calles de
idad de Velázquez Moreno, Príncipe, Policarpo Sanz y Colón. En este espacio interior exis-
insectos ten almacenes y tiendas, en el nivel inferior, y a él dan los patios traseros de las ca-
s segun- sas, donde a veces se depositan provisionalmente basuras domésticas.
iones se
guiendo III.- Laboratorio Municipal de Vigo.
frascos Antes de su traslado a la Casa Consistorial en la Plaza del Rey, estaba ubica-
os luego do dicho laboratorio en la primera planta del edificio de Sanidad Exterior, que se
halla aislado, en las proximidades de la Estación Marítima y frente al edificio de
formo a la Cruz Roja en la calle de Cánovas del Castillo. Los ventanales del laboratorio
lamó la daban hacia la indicada Estación Marítima, a pocos metros del mar, en el muelle
s de una de trasatlánticos, siendo su orientación norte-noroeste.
eron in-
alos en- CONTACTOS CON EL PROFESOR IGLESIAS Y CLASIFICACION DE LA MOSCA
ontinua-
abiendo En el mes de diciembre de 1961, nos hemos dirigido al Prof. Iglesias mani-
festándole nuestro asombro por lo observado y, más concretamente, por una ex-
nominar periencia que habíamos realizado: A las nueve de la mañana, se extendieron
ustancia, 40 ml de cloroformo en dos cápsulas de porcelana, con las ventanas ce-
minadas rradas (laboratorio I). A las once horas, aparecieron las moscas, tratando
de entrar por la única comunicación existente con el exterior: un orificio
de unos dos centímetros cuadrados en el vidrio roto de un ventanal y la
boca del ventilador de la vitrina de gases de unos treinta centímetros de
diámetro, obturada en su mayor parte por la hélice del mismo. A las once
y media de la mañana entró la primera de las moscas que habíamos visto
go. acercarse a través de las ventanas, y a las tres de la tarde había centena-
ado a la res. Una vez dentro, la inmensa mayoría no sigue avanzando hacia el clo-
inmue- roformo, sino que se queda corriendo de abajo arriba en los cristales de
cipal de los ventanales citados. Al llegar al marco caen, se posan más abajo y si-
os de la guen corriendo hacia arriba.
Acompañando esta descripción, se le enviaron al Profesor Iglesias, varios
ntados al ejemplares de la mosca. A mediados de enero de 1962, se recibió la contestación
lares sin (I). Se trataba de un Díptero Acalíptero, posiblemente de la familia de los
se prac- Escatofágidos o de los Celópidos. Le parece un insecto no citado hasta
ahora en España y pide nuevos ejemplares.
191
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mbre del Como puede verse la mosca aparece en gran abundancia en el otoño de
conser- 1977; durante más de diez años no nos ha llamado especialmente la atención,
nuevos hasta que en los últimos años del siglo, a pesar de haberla llamado varias veces
ático de evaporando cloroformo, no apareció en el laboratorio II.
mez Me-
ís, logra
Iglesias, CARACTERISTICAS MAS DESTACADAS, QUE HEMOS APRECIADO
ero Fu-
es de la - Su tamaño es parecido al de la mosca doméstica, distinguiéndose perfecta-
ueño ta- mente los ejemplares de la variedad gravis de la parvula.
a, F. var. - El color es parduzco, contrastando fuertemente con el de la mosca doméstica
y el tamaño de la cabeza es relativamente más pequeño.
- Cuando se posa tiene ligeramente levantada la parte anterior del cuerpo, for-
mando un ángulo de unos 20º con la horizontal.
- Al microscopio, se aprecia una gran cantidad de pelos, principalmente en pa-
tas y alas.
a lo lar- - En la venación de las alas, también al microscopio, se puede ver claramente
que casi la celda anal, así como la vena que la cierra, que es larga y no arqueada,
s analíti- característica de los Celópidos. En reposo, las alas montan una sobre otra.
a indica- - En cuanto a sus costumbres hemos de señalar que prefiere correr sobre los vi-
termina- drios de las ventanas, que volar libremente en el ambiente. Su carrera por los
vidrios suele ser en línea recta, siempre hacia arriba, mostrando gran actividad,
como se ha dicho antes. Al llegar al marco de la ventana, cae a la parte infe-
rior y empieza de nuevo la carrera, lo que nos recuerda el suplicio de Sísifo.
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Muchas veces nos hemos hecho esa pregunta. Los Celópidos son una peque-
ña familia de Dípteros que comprende unas treinta especies, aproximadamente.
Se las llama “moscas de las algas marinas”, debido a que sus larvas se alimentan
de las que están en putrefacción en los cordones litorales. El Profesor Iglesias
nos decía en una de sus cartas que estas moscas le recordaban a las que había
visto en las playas de Vigo pululando entre las algas. También nosotros recorda-
mos una mosca similar a ésta, aunque no podemos asegurar fuera la misma es-
pecie, en enormes montones de algas que se habían acumulado en La Guardia
para usos industriales, hace más de treinta años. Como pasó mucho tiempo y no
fueron retiradas, empezaron a pudrirse y una gran cantidad de moscas proliferó
entre ellas.
Pero los laboratorios I y II, donde se ha detectado esta especie, aunque cer-
ca del mar, distaban de él uno o dos kilómetros. El III estaba a unos 500 metros
. En los tres casos la zona marítima más próxima es zona portuaria, donde no
hay grandes acumulaciones de algas marinas en putrefacción.
Nos inclinamos a creer que, al menos parte de las moscas observadas, vivían
en las basuras domésticas, aunque procedieran originalmente de la costa. Solo
así se explica la relativa rapidez con que aparecían después de evaporado el clo-
roformo. En muchos domicilios, entonces, las basuras se depositaban en los pa-
tios y no se tapaban convenientemente.
CONCLUSIONES
194
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peque-
amente.
imentan
Iglesias
ue había
recorda-
isma es-
Guardia
mpo y no
proliferó
que cer-
0 metros
onde no
s, vivían
sta. Solo
o el clo-
n los pa-
E SEÑA-
LOS IN-
RCE EL
A EN ES-
denomi-