Antes de realizar el devocional toma un tiempo y lee 1 Samuel 22-24
"Jehová, pues, será juez, y él juzgará entre tú y yo. Él vea y sustente mi causa, y me defienda de tu
mano."
1 Samuel 24:15
El libro de 1 Samuel presenta un contraste asombroso entre David y Saúl. A medida que la historia
avanza, se vuelve cada vez más claro que David es justo y Saúl es inicuo. David es manso y humilde
(Salmo 131:1). Saúl es vengativo y orgulloso (1 Samuel 14:44; 18:9). David está lleno de fe en Dios
(Salmo 4:8; 37:11). Saul solo puede confiar en sus propios recursos porque sabe que el Señor lo ha
abandonado. Es en este capítulo donde la justicia de David brilla a través de los más resplandecientes
hombres de fe en la Biblia.
A David se le presenta la oportunidad de matar a Saúl (1 Samuel 24). Incluso pareció ser la providencia
de Dios lo que le dio la oportunidad de hacer esto. Nadie hubiera cuestionado la acción de David, David
habría sido reivindicado por ser justo. Pero acá el dato más importante: a David no le preocupaba
principalmente cómo lo veían los demás; solo le preocupaba lo que Dios pensaba de él. Por eso no
levantaría la mano contra el ungido del Señor.
Sería bueno para todos nosotros enfrentarnos a nuestros enemigos de esta manera. Nuestros amigos
dirán que tenemos justificación para atacar a nuestros enemigos, nuestros amigos nos dirán que Dios
está de nuestro lado y que tenemos razón en nuestras actitudes y acciones negativas hacia aquellos que
nos han hecho daño. Sin embargo, al final del día no importa lo que nuestros amigos piensen de
nosotros o cómo evalúen nuestras actitudes o acciones.
El único cuya opinión es importante debería ser el Señor. Así que pregúntese ... ¿Dios realmente quiere
que usted tome venganza de sus enemigos?
Jesús enseñó en el sermón del monte: Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que
os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que
seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que
hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No
hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de
más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está
en los cielos es perfecto. (Mateo 5:44-48)
Oremos juntos: Padre, sabemos que al final juzgarás a nuestros enemigos y nos reivindicarás por nuestra
justicia. Recuérdanos esto cuando alguien haya hecho algo contra nosotros para que podamos tratar a
nuestros enemigos de la manera correcta de acuerdo con tu Palabra.