los Meininger nos referimos a una compañía teatral que tenía su sede en el Teatro de la Corte10
de la ciudad de Meiningen (situada a orillas del río Werra y perteneciente al ducado de Sajonia-
Meiningen11) y cuya actividad se desarrolló fundamentalmente desde la toma de posesión del
Duque Jorge II en 1866 hasta prácticamente su muerte en 1914 (siendo su época de mayor
esplendor la correspondiente a las giras europeas realizadas entre 1874 y 1890).
La compañía, por tanto, fue promovida por el propio Duque Jorge II, que accedió al
poder tras la forzada abdicación de su padre Bernardo II en 186612. Nada más colocarse
al frente del ducado, Jorge II decidió sustituir al que hasta ese momento había sido el
encargado del Teatro de la Corte, el Barón von Stein13, y nombró intendant al autor
teatral Friedrich M. Bodenstedt. No obstante, debido a discrepancias estéticas, decidió
destituirle en 1870 nombrándose a sí mismo intendant14 para posteriormente designar,
en 1871, a Ludwig Chronegk como intendant y régisseur.
propio Duque Jorge II, que no obstante siempre quiso permanecer en un segundo plano
de puertas a fuera, como el verdadero director de escena que estableció los criterios
estéticos y estilísticos que dominarían las escenificaciones de la compañía.
los Meininger entre 1874 y 1890, las producciones
desde un punto de vista creativo deben de entenderse como el resultado de la
confluencia de tres personalidades: el Duque Jorge II, su tercera esposa la Baronesa
Helene von Heldburg17 y Ludwig Chronegk, régisseur e intendant de la compañía
durante esos años. Para intentar dilucidar el papel que cada una cumplió dentro de la
compañía, a continuación señalaremos las aportaciones de cada uno de ellos.
1. El Duque Jorge II, que tenía la última palabra en cuanto a todos los aspectos de
puesta en escena de las producciones se refería, fue el que propiamente determinó los
principios estéticos de los Meininger. A este respecto, disponemos de tres cartas,
recogidas en el libro de Grube, en el que el propio Duque expresa la mayoría de estos
criterios estéticos18. Además de a través de las cartas que enviaba a los sucesivos
intendant y régisseur del Teatro de la Corte de Meiningen y de sus intervenciones
directas en los ensayos, el Duque concretaba y establecía sus certidumbres escénicas
mediante numerosos bocetos19. Por medio de estos dibujos Jorge II no sólo diseñaba
tanto las escenografías20 como los vestuarios sino que también determinaba las
posiciones de los actores en escena y los efectos compositivos que, como veremos, con
ello pretendía conseguir.
2. La Baronesa Helene von Heldburg hacía las veces de dramaturgista y profesora de
interpretación y dicción. Desde su boda con el Duque en 1874 se convirtió en la
principal responsable de seleccionar los textos que se debían representar así como de
escoger la versión y/o traducción más idónea de los mismos o de realizar las
adaptaciones21 que fueran precisas. En este sentido, como veremos, a ella se debe que
los Meininger fueran reconocidos por su fidelidad y respeto a los textos originales.
Helene asimismo se encargó de instruir a los actores en lo referente a interpretación y
dicción. De esta forma, ella fue la responsable de que los actores de la compañía
adoptaran el estilo interpretativo grandilocuente propio de la escuela de Weimar22 y
que, como muchos testigos de excepción comentaron, no se correspondía con la estética
“realista” del resto de los elementos escénicos23. Asimismo Waldstein nos indica como
Helene “también supervisaba el departamento de vestuario para las actrices.
3. Ludwig Chronegk, que según Grube tenía una cultura bastante limitada,
era el encargado de concretar las ideas e indicaciones del Duque en las puestas en
escena. A través de una seguridad y determinación, que rozaba actitudes excesivamente
despóticas hacia lo actores25, era capaz de traducir las indicaciones del Duque, que
ignoraba gran parte de la jerga teatral, a órdenes concretas que los actores podían llevar
a cabo. A este respecto, Jorge II solía dirigirse a los actores indicándoles, anticipando
las famosas “circunstancias dadas” stanislavskianas, la situación en la que estaban los
personajes, para conseguir que éstos entendieran el contexto y actuaran en
consecuencia. Chronegk, por su parte, señalaba directamente a los actores de forma
precisa la posición, postura y actitud que debían adoptar
Ensayos
Los ensayos, que se desarrollaban durante entre veinte y veinticinco días para la
puesta en pie de una obra nueva, solían prolongarse de forma ininterrumpida entre las
cinco o las seis de la tarde y la medianoche. Era fundamental estar puntual al inicio de
los ensayos que solían comenzar con la compañía27 sentada en el patio de butacas y
Chronegk situado en el escenario dirigiéndoles unas palabras. Tras esta charla, los
actores ocupaban el escenario, sentándose a la derecha del mismo un actor veterano de
la compañía que hacía las veces de ayudante de dirección. En las primeras filas del patio
de butacas se sentaba Chronegk junto con un traspunte que transmitía sus indicaciones a
los actores más alejados situados al fondo de la escena. Jorge II también se sentaba,
junto con su esposa Helene, en el patio de butacas, aunque solía situarse en una posición
más alejada del escenario.
Waldstein nos indica que normalmente Jorge II, Helene y Chronegk se reunían antes
de que comenzaran los ensayos para analizar la obra y discutir y concretar las líneas
fundamentales de la puesta en escena (que eran determinadas en primera instancia por el
propio Duque). A este respecto, cabe destacar, no obstante, que no se realizaba un
libreto de dirección con anterioridad a los ensayos, sino que poseyendo como único
punto de partida los bocetos realizados por el Duque y las discusiones previas entre éste
y sus colaboradores, se solían decidir las cosas, teniendo Jorge II la última palabra,
sobre la marcha a pie de escenario. Asimismo antes del comienzo de los ensayos, el
Duque mandaba realizar, siguiendo sus bocetos, la escenografía, el vestuario, la utilería
y el mobiliario que serían utilizados en la representación y debían estar presentes desde
el primer ensayo.
El primer día de ensayos se intentaba pasar la obra completa con el fin de que todos
pudieran tener una visión general y fuera posible detectar los puntos más débiles28. En
ensayos sucesivos se trabajaba cada escena por separado, para posteriormente pasar a
ensayar actos completos y finalmente transitar la totalidad de la obra en diversos
ensayos generales.
Como ya hemos comentado, durante los ensayos, Jorge II siempre tenía la última
palabra aunque, no obstante, cuando se producía una discrepancia con sus
colaboradores, no dudaba en ordenar que se probaran las diferentes soluciones.
Ragos esteticos-
- El respeto al texto
Uno de los rasgos característicos de los Meininger es su respeto al texto escrito por el autor. Este
extremo podemos analizarlo tanto desde un punto de vista meramente textual como puramente
escénico.
Si nos centramos exclusivamente en la parcela dramatúrgica, es evidente que gracias
a los criterios textuales de la Baronesa Helene von Heldburg, los Meininger se
caracterizaron por utilizar versiones de los textos muy fieles a los originales. En la
época y en el ámbito alemán era habitual que se utilizaran diversas adaptaciones
escénicas que la tradición había establecido como las pertinentes pero que sin embargo
traicionaban las intenciones originales del autor y mutilaban muchas escenas.
-. La fidelidad histórica y textual de la escenografía, el vestuario y la utilería
La escenografía, los elementos de mobiliario, el vestuario y la utilería se diseñaban intentando
respectar las sugerencias del texto y reflejar fielmente el marco geográfico y temporal en el que se
desarrollaba la acción del mismo. Para conseguir este fin, Jorge II, que era el encargado de hacer
todos los diseños a este respecto a través de dibujos, disponía de un gran archivo tanto gráfico
como textual, gracias al cual podía documentarse (ayudado por su propia esposa) a cerca de los
usos de temporalidades o geografías distintas a las suyas propias.
- La búsqueda del realismo ilusorio
Como acabamos de ver, no hay la menor duda de que una de las finalidades
principales del Duque a través de sus escenificaciones era, en la medida de los posible,
hacer sentir al espectador que efectivamente se encontraba presenciando los
acontecimientos que se narraban en vez de una mera recreación de los mismos.
- La dirección de las muchedumbres
Uno de los aspectos que más se alabó en la época fue la maestría con la eran dirigidas las grandes
muchedumbres de extras que eran empleadas en algunos de los momentos más espectaculares de
los montajes de los Meininger
- Los criterios compositivos y la dirección de la atención del espectador.
Como el propio Duque nos indica y muchos de sus bocetos atestiguan, la distribución de los
diferentes elementos escénicos (en especial los actores y los dispositivos escenográficos) en sus
puestas en escena estaba conducida por una serie de criterios compositivos. Éstos consistían
fundamentalmente en:
- Evitar la monotonía y la regularidad, huyendo de las composiciones centradas y simétricas y
buscando una desigual distribución de los elementos en las tres direcciones del espacio.
- Evitar las alineaciones y paralelismos entre los elementos escénicos siempre que fuera posible.
- Promover, cuando no hubiera más remedio, únicamente alineaciones oblicuas de los elementos
escénicos con respecto a la línea del arco del proscenio, huyéndose en cualquier caso de las
perpendiculares y las paralelas.
Estos criterios compositivos buscaban, en nuestra opinión, cumplir tres objetivos principalmente:
- Dar una mayor vitalidad a las composiciones.
- Promover la impresión de que los elementos habían sido distribuidos en el escenario de una
forma natural para potenciar la sensación de realismo ilusorio. Es decir, “disimular”, en definitiva,
que habían sido distribuidos de una forma consciente y dirigida.
- Facilitar una dirección de la atención del espectador en virtud de la dinámica de la puesta en
escena.
El control de la atención del espectador era una de las grandes preocupaciones de Jorge II.
-La utilización de la iluminación, la música y los efectos de sonido
Aunque no tenemos muchos datos al respecto, parece que la iluminación en los montajes de los
Meininger cumplía un papel importante, siendo utilizada tanto para generar atmósferas como
para dirigir la atención del espectador sobre determinados elementos escénicos. En este sentido
cabe destacar que los Meininger utilizaron tanto iluminación por gas como eléctrica e incluso
Grube nos describe una escena de María Estuardo de Schiller que estuvo iluminada únicamente
por la luz proveniente de un candelabro situado sobre una mesa-
- La trasgresión
Sería pintoresco no nombrar una de las aportaciones que los Meininger realizaron y que consistió
en la presentación de textos de autores contemporáneos, tales como Ibsen, Fitger, Björnson o el
español Echegaray. Amén de su encomiable labor de intentar dar a conocer a algunos de los que
serían sobresalientes representantes del movimiento naturalista, tales como Ibsen o Björnson,
hay que reconocer una cierta valentía y espíritu trasgresor por parte de Jorge II, al no dudar en
reflejar sobre la escena ciertos pasajes que la moral de la época no consideraba que debían ser
mostrados.