KUHN C Tratado de La Forma Musical PDF
KUHN C Tratado de La Forma Musical PDF
Clemens Kühn
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Indice
. Introducción ...........................................................,.......................... 9
B Movimiento ................................................................................. 33
Gregoriano .................................... .............................................. 34
Ockeghem-Josquin: varietas y soggello..................................... 39
Monteverdi: madrigal y «stile recitativo» .................................. 47
Vivaldi-Bach: Fortspinnung....................................................... 52
C Equilibrio .................................................................................... 58
Organum..................................................................................... 58
Música de danza ......................................................................... . 63
Período y frase ................. .............................. ......... .......... .......... 69
Mezclas ............................... ........................................................ 77
La forma Lied............................................................................. 81
Agrupamiento ........................................................:.................... 89
D Lógica......................................................................................... 94
Haydn-Beethoven: elaboración motívico-temática .................... 94
Brahms-Mahler-Schoenberg: la variación progresiva................ 101
Lutosl'awski·Boulez-Ligeti: construcción y expresividad ......... 113
5
Tmtado tú Ia/orma mldlcal
6
Prólogo
El libro
El autor •
Clemens Kühn, nacido en 1945 en Hamburgo, estudió allí músi-
ca para la escuela (Schulmusik), germanística, teoria musical y com-
posición, así como en Berlín musicología. En 1978 fue nombrado
profesor de teoría musical en la Hochschule der !Cünste en Berlín y
en 1988 pasó a la Hochschule fur Musik de Munich; desde 1997 po-
see la cátedra de teoría musical en la Hochschule fur Musik "Carl
Maria von Weber" de Dresde. Kühn es desde 1999 coeditor de la re-
vista especializada "Musiktheorie" y publicó, entre otras, una "Musi-
klehre" (Laaber 1981), "La formación musical del oído".
(9.' edición Munich y Kassel 2000, edición española 2(03), en la co-
lección "Barenreiter Studienbücher Musik" los volúmenes ' "Analyse
lemen" (3.' edición 1999) y "Historia de la composición en' ejemplos
comentados" 0998, edición española 2(03) y ha escrito para revistas
especializadas y enciclopedias numerosos ártículos dedicados a la te-
oría de la música, análisis y nueva música. .
7
Introducción
9
TraJado dI! Informa musical
10
Introducóón
11
mente al períoo() clásico, pero no a la formación de temas del barroco;
por otra parte, 'del período (o de la frase) se llega al rol)dó (o a la, so-
nata), pero nO a la fuga, cuya natUraleza es ' ajena a la constrUcción pe-
riódica. ' ' "
Estas consideraciones nos impulsaron a proceder aquí de un modo
completamente distinto: son his propias ideas formales y los propios
principios generadores de la forma -tanto en sus afmidades y en sus
transformaciones históricas como en sus diversas realizaciones concre-
tas a lo largo de la historia- los que proporcionan el marco general de
nuestra exposición. El arranque desde diferentes momentos formal-
mente decisivos pretende ofrecer un rep~o general de la naturaleZIJ .y
género de las configuraciones formales y del tipo de pensamiento mu-
sical que' Cristaliza en ellas.
12
Imroducdón
4_ Terminología
13
Tmlado tk lajonna mus/enl
14
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IntroducciÓn
S. Ejemplos
15
Tratado tk la forma nuLílalI
Los capítulos del libro son inteligibles por sí mismos: el lector pue-
de comenzar por donde le apetezca. No obstante, debe atender a las
referencias CIUzadas, en tanto que llamadas-puente que pretenden acla-
rar relaciones significativas.
Clemens KOHN
Berltn, abril de 1986
16
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A Conformación y coherencia
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TnJttuJo ek la forma musical
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A Conj0rmad6n 1 CoMrrncla
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Trotado de lo forma mUSIcal
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Á D:Jnformación y coherencia
21
menlación de la melodía y en el apoyo cambiante del riuno básico, en
el escaIomiento dinámico del continuo agrandamiento del aparato or-
qucstal y en el iDaudito efecto de la derivación annónica poco antes del
final. .
La repetición pura raramente se da en trechos largos; aunque, si
se I.a compone así, el riesgo de pobreza de tensión se equilibra con
una rotundidad extrema. La obra orquestal de Bernd Alois Zim-
mermann Musique pour les soupers du Roi Ubu IMúsica para las
cenas del rey Ubu] (1966) pretende describir el modo en que una
academia liberal, invitada a un banquete por el despótico rey Ubu,
desaparece al final por un escotillón. El último movimiento -Mar-
che du décervellage, marcha del descerebramiento- está montado a
partir de sólo tres citas: "Walkürenritb> [Cabalgata 'de las valki-
rias], de Wagner; Symphonie fantastique (Camino al lugar de eje-
cuci6n), de Berlioz, y el acorde inicial de Klavierstück IX [Pieza
para piano IX], de Karlheinz Stochkausen. Este acorde aparece en
Zimmermann un total de 631 veces, introducido en alternancia con
las citas de Berlioz y Wagner con una dinámica hasta «con tutta la
forza,.. Los ~6 últimos compases se basan en lá repetición inmise-
ricorde de acorde y ritmo (éste, a lo Berlioz). Nada se sigue de
esto, todo queda inexorablemente igual. La repetición bruta marti-
llea opresivamente la caída de la academia y, con ella, la de la libertad
artística.
iQué distintos resultan lenguaje y contexto, qué diferentes el efecto
y la repetición en sí!: el no-querer-continuar, como elevación hacia el
éxtasis delirante en Ravel, como expresión de la brutalidad desnuda en
Zimmcrmann. En la música minimalist(l (influida por el pensamiento
extraeuropeo), que desde la década de 1960 se contenta con unos po-
cos elementos cortos, un momento meditativo se hace repetición. Una
obra cláve de esta tendencia, compuesta en 1964. por el norteamerica-
no Teny Riley como perteneciente a la Nueva Música -por sus conse-
cuencias-, es In C [En Do]: La pieza consta de 53 fórmulas cortas
que han de ser ejecutadas, a voluntad y por cualquier número de ins- .
truÍnentos melódicos, en la sucesión dada.. A tal efecto, un piano ofre-
ce un pulso de corcheas, obligado para todo$,. con la continua re-
petición de los Do más agudos. Los intérpretes no comienzan si-
multáneamente, sino . que van enhebrándose uno tras otro (para
retirarse de la misma manera al final); avanzan de igual modo cada
número al siguiente, de forma independiente y escuchándose con aten-
22
ción entre ellos, de manera que siempre solapan varias fórmulas. Las
siete primeras' rezan ase:
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23
TraTado de la fontla musical
VARIANTE
Cad Philipp Emanuel Bach escribió en 1760 sus Sonalen mil veran-
derlen Reprisen [Sonatas con reexposición modificada), y seis y ocho
años más tarde, Kurze und leichle Klavierstüche mil veranderten Re-
prisen [Pequeílas piezas fáciles para piano con reexposiciones modifi-
cadas). En el siglo XVDl, reexposición quería decir ·repetición direcla,
fuese de una parte de la forma, que se daba acotada por marcas de re-
petición, o de fragmentos menores. En estas «Sonatas» y " Piezas para
piano» ciertos pasajes reaparecen de inmediato, pero lo hacen con una
conformación variada, como «reexposición modificada». Bach ha es-
crito, ha comp/lesto aquí lo que se correspondía con la praxis interpre-
tativa de su época; es decir, ha improvisado adornos en las repeticio-
nes -no escritas como reiteración-:
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La versión modificada mantiene· el curso armónico y las notas melódi- .
cas nucleares. Pero, al mismo tiempo, introduce una sensible anjma-
ción en la dlmica y en la circunlocución melódica, junto a dos peque-
ñas modificaciones del bajo.
24
A Conformación y coherencia
Por de pronto, los tiempos fuertes no están nada claros (¿se escucha
ji I Jm ji). El hecho de que el unísono de seis notas no. quede clara-
mente definido desde el punto de vista métrico, sino que esté ~en al-
gún lugar» y, de repente, «ahí», refuerza su energía lineal. En ella se _
basa el arrebato con que tales diseños atraviesan de una punta a otra
el ámbito sonoro, rodeando primero, al modo de una sensible, la tríada
de do menor (si ... do, fa "'-!!!lb la¡. ... ~; hasta que la presunta t6ni- _
_ca, do,_se destapa inesperadamente como integrante de la dominante
secundaria (c. 3). El movimiento transcurre por oleadas progresi-
Vanlente mayores y se despega cada vez más del do-si-do. Esto, y so-
bre todo el ritmo idéntico, es lo que vincula unas 'variariies 'con otras.
La energía -ritmica resulta tan poderosa que hasta el estancado ter-
25
cer compás sigue aludiendo a lo anterior -a pesar del grilpeto de la
n
variante rítmica (en la que centellea una vez más el do-si-do). fren-
te a !7 ) JI , y de la melodía que desciende contra cóiTienie-é-. LaS 'va-
riantes no son aquí ornaniet¡tos. como en Bach; no son ~e de una
modífitación avivada o intensificada. Atienden. más bien, a un "niás
allá de». a una propulsi6n del suceso (esto es lo que las diferencia),
pero también, al mismo tienipo. a una coherencia (esto es. lo que las
.relaciona). .
DIVERSIDAD .
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CARENCIA DE RELACIÓN
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B Movimiento
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Tnltado delaforma mllslcal
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Saludo y contestación se complementan el uno al otro como pregunta
y respuesta. Esta partición en dos, generadora de forma, caracteriza
también los tonos del salmo, que regulan la formulación del canto de '
los salmos. La articulación musical se corresponde con la del lenguaje: el
paralelismo lingüístico de un salmo encuentra su' expresión externa
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En su construcción, los tonos de salmo siguen una idea igualmente
simple y un tantosojuzgante: la melodía comienza con un disello ini·
cial ascendente, recita la primera mitad del versículo sobre la nota a la
que se llega con aquél, enlaza con la cesura tras la segunda mitad del
versículo y cae, con una fónnula cadencial que admite numerosas va·
riantes, hasta la nota ·final (finplis); configura así un bello y equilibra·
do arco de ascenso y descenso melódico (véase también el salmo 29).
La nota de recitación (repercussa} es característica del tono engolado
-por decirlo de algún modo-- con que se ejecuta el salmo. Técnica·
. mente considerada, dicha nota pennite la interpretación de versículos
de diferente longitud. Sin embargo, desde el punto de vista musical·
sensorial aporta una ligera intensidad a la declamación. (En el «Libera
me,. de su Requiem, Giuseppe Verdi ha reconfigurado de modo 'con·
movedor esta fonna de oración, a un tiempo .contenida .y apremiante.)
Así pues, las fónnulas gregorianas -diferenciadas por múltiples facto·
res- no deben malinterpretarse como un planteamiento mecánico petri·
ficado: cuando se apela a los santos de la Iglesia Con una misma fór·
mula reiterativa que oscila arriba y abajo,
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Tmlado de la forma musical
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El Introitus «Inclina hacia mí tu oído. oh Señor» (Graduale,'·p. 326)
confiere firmeza a su súplica de modo muy similar. La melodía co-
mienza elevándose vigorosamente desde una posición de reposo. con
.un gran impulso, para retraerse posteriormente hasta un movimiento
limitado-más intenso: .
36
B Movimiento
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Tmlado 4' mforma musical
lus, una línea melódica sin palabras, manifestaciones 'de 'alegna, sobre
la vocal fmal-a). Estos cantos están concebidos con menor precisión
que los antifonales. El texto también les' da pie para proceder así. Qe
igu3I forma que el cJúbilate. se expreSaba' con grandes 'ondas melódi-
cas, así también el Offertoriurn de la fiesta de la AsCensión de Cristo
transforma su manifestación de fe en dirección melódica (GradlUlle,p,
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juntame¡jte <;,on la melodía del versículo que enmarca, se introduce no
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Trofado de la forma musical
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Cada voz se halla rígidamente ligada a la que tienen enfrenle por una
identidad mel6dica.No-obstante, a la vista: del precepto de la varietas,
aquí se desliza ' algo nuevo: a saber," la repetici6n sobre la base de la
imitación y, sobre lodo -provocada a partir de aquélla-, la configura-
ci6n preestablecida de lo que se repite. Esta parte canónica muestra
tres giros melódico-rítmicos claramente delimitados: Et in unuln, Do-
mbl1J1lt y Ie.sum. ,Y: el pasaje imitativo del Credo de la Missa sine no-
mine de Ockeghem que damos a continuación introduce, por cada uni-
dad de texto, una idea nueva que va pasando a través de las distintas
voces, engranando sin cesuras unas con otras - (j) y <2> , y ® y @ se
solapan entre sí-; la reproducción melódica es imprecisa las más de
Iá's veces, pero, a causa del ritmo, resulta reconocible como imitación:
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, Además de los sacros, hacia 1660 so dieron tambi6n motetes profanos, llamados
motetes clvic~s. como piezas representativas para festividades civiles.
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Dentro de la multiplicidad contrapuntística, .
tales repeticiones son algo
excepcional que se traduce de forma inmediata en una intensiñcación
de la expresión. En el Agnus de su Missa «L'homme armé» sexti toni,
Josquin repite insistentemente la misma fórmula en el Miserere nobis.
Esta iteración de la repetición es una infracción calculada de la norma
de la varíetas. De este modo, aquélla se convierte en algo desacos-
tumbrado y poderosamente expresivo: en una intensificación extrema
de la imploración de misericordia:
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Ueoo el conz6n de látima yde .....lO)
Los afectos del texto dominan cada momento de esta puesta en músi-
ca (no otra cosa sucedía arriba, en el madrigal): en el grito Orfeo, la
nota culmen mi', largamente tenida, se .desplO'ma de repente, comO' en-
mudeciendO', cO'n un insusual saltO' descendente de sexta;' está además
el cambiO' bruscO' Mi mayO'r/sO'I menO'r, CO'D la falsa relación . sin ate-
nuar entre voz cantante y bajO' (sO'I,/sol); la frase de la mue~ de Eu-
rídice es precipitada, escueta, excitada (y, por tal motivo,. más enérgica
que una lamentación .extensa); queda cO'mO' símbolO' el silenciO' de la
pausa general ~ya aquí, cO'mO' sucederá PO'steriO'rmente, un tops retóri-
cO'·-de .representación de la muertc-; hallamO's también la inmovilidad
melódica, rítmica y armónica de un' «y así quedé yO'» cO'mo petrifica-
dO'; y, en el cursO' del descen.s o por terceras dCI bajO', mi¡,-do-Ia, la
«horrorizada,. confrontación de dO' menor y La mayor, con el ascensO'
cromático de la VO'Z cantante.
2 Las sextas (menores) son dificil.. de cantar, en la polifonla vocal del Renacimiento
estaban prohibidas, respetando asl la cantabilidad. La inliacciÓD CClIlScienIl: de tales nor'
mas por porte de MontevenIi (quien las conoció a6n vivas y c:en:anas) Solnya lo atonneo·
lado de la exclamaciÓD,
50
B MovImlmlO
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{lna melodía cantable obtenida por secuenciación de un desarrollo de
terceras, un b. c. elaborado mediante imitación de la voz de canto, un
tray~to .armónicamente cerrado (los compases que siguen vuelven con '
una cadencia en Sol mayor), un tiempo y un esquema de compás cla-
ramente defmidos: este episodio arioso contrasta en todo con el recita·
tivo antes mencionado.
Tal diferenciación expresiva entre arioso y stile recitativo, entre
homofonía cantable y dec/amntoria, resultará tambit!n significativa
desde el punto de vista histórico-formal. Cabe así señalar, por un
lado, la futlira separación de aria y recitativo; este último. soporta en-
tonces la acción argumental, como recitativo secco (seco, en. italiano:
apoyado sólo por acordes), y se incardina en el ámbito de los afectos,
, El que una tonalidad (re menor) constituya aquí el marco generales una casualidad del
fragmento, y no un. obligación del 'lile ,"<ilativo.
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Trtlladc de laforma musical
VIVALDI-BACH: FORTSPlNNUNG'
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B.c. IJ ~ J ~
Bien fundamentada armónicamente"la música de Bach fluye formando
grandes cadenas melódico-contrapuntísticas. No es casualidad que, con
frecuencia, principie tras el ictus inicial del compás. Véanse, a modo
de ejemplo, los .comienzos de las Invenciones a dos voces en Do, do y
Fa. Bien es verdad que otras (en Mi~, mi, sol, la, Si~ Y si) parten des-
de este ictus. pero sólo como impulso para una voz aguda que salta
después de ~ o,. Estos inicios son como ligeros toques elásticos: una
52
D Movimiellfo
S3
Tratado dr laforma musical
An,.udOll. Fonspln""",
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Tratado de la jonlla nlmlntl
56
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57
e .Equilibrio
La idea fonnal del equilibrio apunta .a1 logro de situaciones com-
pensadas, tanto a pequeña como a gran escala. Mediante reapariciones,
concordancias y contrastes complenientarios, los diversOs fragmentos y
grupos de compases se relacionan entre sí y se .equilibran mutuamente.
La concordancia entre partes viene dada, sobre todo, ¡inr las analogías
rítmicas. En lugar de un movimiento fluyente, domina la articulación
en grupos y proporciones; en vez del flujo ilimitado, rige un factor de
persistencia. El equilibrio se manifiesta como orden, simetría y circu-
laridad [«redondez», planteamiento cíclico].
ORGANUM
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Trotado de faJOrtTW musical
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e Equilibrio
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2 Confonne la retórica, la repetición de grupos melódicos fue conceptuada (X)r los teóri-
cos como color (dcllatfn, coloración, adorno).
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Tralado cfe lnformll musical
.(6)
.(2) '(4)
I~m.- - ·---I--.I~
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MÚSICA DE DANZA
63
Son canciories danzables (ballelli), para cantar (lo que se corresponde
con. la preferencia de la época por la música vocal), tocar (una conce-
siÓn a la: emergente músic;¡ instrumental) y bailar (esto remite a su
proximidad a la citada música de danza):
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P. Attaingnant. Pavana (1530)
65
TraJado ulaforma musical
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Tlíllado de la forma musical
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68
e }tJp,ilibrilJ
PERIoDO y FRÁSE'
Período
Un período modelo comprende ocho compases (se da con frecuen-
cia la ampliación a 16) y reúne dos semifrases:" un antecedente y un
consecuente. Por otra parte, las semifrases constan de 2 + 2 c.ompases,
de ta~ modo que se produce un sistema de referencia progresivo: 2 -+
2 + ~ 4 .. 4 + 4 '" 8. Esta idea de complemelllariedad y concotlÚJlI-
cía -la correspondencia de 2 + 2, 4 + 4 compases- determina también
las relacirine~ motívicas y arm6nicas. El antecedente expone dos moti-
vos, a menudócontrastantes (a, b), que vuelven a aparecer en el con-
secuente. Armónicamente, el antecedente lleva a la tónica (T) a una
semicadencia de carácter abierto [suspensivo] sobre la dominante (O);
el. consecuente, de .carácter cerrado [conclusivo], y con su correspon-
diente motivo bmodificado (= b '), conduce de vuelta a la tónica. Por
ello, no resulta extraño que el consecuente presente la inversión armó-
nica (O· .. T) del antecedente (T .. O); concordancia motívica (a b I
a b') y oposición armónica (T Dio T) quedan así engarzadas en un
bello balance.
Por tanto, métrica, tratamiento motívico y iratamiento armónico ac-
túan en el período conjuntamente y de un modo muy particular: como
4 Vta5e tambitn el ejemplo de Haydn (2), en pIIginas 239 ss .
• Período y frase siguen siendo IÚminos equ!vOc:os en castellano. pues .tienden con·a
ceptos distintos segón los diversos usuarios. Préstese atención, por)o tanto, al empleo que
hace de ellos el.utor. (N. del T.) .
•~. Halb.flItu·(liteta1mcnte csemifrases1t; el autor no utiliza Halbperiode• .csemiperio-
do.: ante el tbmino semifrose, en lo sucesivo debe atend=e al contexto). (N. del T.)
69
TI'RIMO de Informa mllstr;al
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Estúdiense de nuevo, como elemento de comparación, los dos ejemplos de
Mozart de las ptginas 27 s., que concuerdan con eSte modelo. Ya la Pavana de
1530 citada en la ptgina 65 está construida a semejanza !le.un periodo. .
70
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.Las prolongaciones, o inserciones, o repeticiones de compases con-
ducen a este tipo de ampliad6n métrica interna, que resulta sumamen-
te atractiva. De un modo similar -pero más raramente-, el período
72
e Equillbriu
73
Tratado tkltt/OTma muskal
Frase
Es esencial al período el que los ce. 3 y '4 lio se limiten a repetir lo
que ya se ha dicho en los ce. 112. Con sus diversos grados de diferen-
cia u oposición, aquéllos satisfacen de inmediato la necesidad de cam-
bio. La repetición o la concordancia. ya en el propio antécedente, de-
temiinan un rumbo distinto. Por de pronto, se niega con ellas la
opción de algQ nuevo y las expectativas se dirigen en mayor medida a
lo que sigue, como sucede en el ejemplo de Schumann discutido en la
~gina 19: el consecuente, que satisface esas expectativas, presenta un
curso propulsivo y abierto. Esta idea formal queda representada por la
frase clásica. que puede concebirse históricamente como sucesora del
esquema de Fortspinnung (pp. 53 ss.) .
. Con un tipo modelo de ocho compases, la frase se ordena en 2 + 2
+ 4 compases:
1.. .van Beelhovcn. Sonata para piano en "sol m. op. 49. 1, primer J!M'vimiento
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74
e Eqlllllbrio
Los ce. 3/4 son uDa variante motíviea (c. 3: sin anaerusa; e. 4: salio
melódico de sexta, en vez de"cuarta) y armónica Ce: 4: subdominante,
en lugar ,d~ , domiDlinte) dlilosilos primeros: Erconsecuente va "más
allll: se suprimen las J.' pero el suspqante motivo crornlltico (voz supe-
rior, cc. 5/6) enlaza con los eC. 1-3 (fa,-sol); las voces inferiores que-
dan reducidlis rítmieamente a ji J yJ. pero el movimiento por cor-
cheas sigue fluyendo en la melodía. El curso por segundas' descen-
dente Te' ~ fa,' mantiene unidos los ce. 5-8; mediante el mi~' del c. 4,
c;l consecuente queda enlazado directamente al antecedente. El tipo
predominl!1lte es el consecuente de cuatro compases -i:omo en este
caso-, agrupados en I + l. + 2: esta ordenaci6n constituye, por así de-
cirlo, una «frase» en pequeño "dentro de la frase.
Según los "casos, la continuaci6n del consecuente puede ser rígida,
levemente propulsiva, como la anterior, o de evoluci6n que apunta a
un objetivo -así, el comienzo de la Sonata para piano en fa menor,
op. 2, 1, de Beethoven, obra maravillosa por su construcci6n fonnal-:
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Según el plan general, se trata de una frase: una vez más, su conse-
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CUen!e está planteado como I + 1 + 2 Y unificado por el curso de 'se-
gundas de la voz superior (si-la-sol). Antecedente: la secuencia de los
cc. 3/4 es típicamente de frase: Sin embargo, la armonización (la in-
versión de T ... DaD ... T) y la disposición motívica (dos ideas: tría-
da y retardo) se deben al prototipo de periodo. '
En relación con esto, estúdiese Mozart, Sonata para piano en Sol mayor, KV
283, primer movimiento, ce. 1-10: frase de diez compases. Los compases 2 +2
del antecedente corresponden a un peñodo, tanto desde el punto de vista armó-
nico (T O I O 1) como motívico (dos motivos distintos. a: , y b: ,
en la ,sucesión a b la b). El consecuente, repetido en los ce. 11·16, se han.
prolongado en 6 compases: los ce. 8/9, compuestos como htmiolia (los dos
compases de ! se agrupan en uno de l> constituyen una ampliación interna. Eli-
minemos por u'n momento los ce; 819 y comprobaremos lo ~deslusfrádo que
queda el consecuente con tan sólo 1 + 1 + 2: el curso inusitadamente métrico
de la hemiolia hace saltar la ichlic. unidad del antecedente.
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Según el plan general, estamos anie un""período: el consecuente es
marcadamente conclusivo (fundamental, en vez de posición de tercera;
final sobre el tiempo uno; acompañamiento con J J , en vez de J, en
el c~ 4)~ NIY obstante, las semifrases' son la reproducción pequeila a
escala "de una frase: 1 (motivo) más 1 (motivo en
inversión; en la in-
versión se cambia la dirección del intervalo, su ascenso-descenso) más
2 compases. La inversión motívica se corresponde aquí con la inver-
sión simultánea de la armonización a D .. T; Y el carácter abierto-de
continuación del grupo de dos coinpases "se ve subrayado por la am-
pliación del motivo (que se agita como liberado): el estrecho motivo
inicial se desparrama en dos terceras ascendentes.
En relación con esto, estúdiese: \.' Beethoven, Sonata para eiano en La ma·
yor, op. 2, 2, Scherzo, ce. I·S; 2.' Beethoven, Sonata para piano en sol menor,
op. 49, 1. Rondó, ce. J·8.
3. Superposiciones
L. van Beethoven, Sonata para piano en fa menor, op. 2, 1, segundo
movimiento, «Adagio»:
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79
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por su curso melódico descendente, el c. 3 queda configurado como el
l. La circularidad del perfodo se superpone a la direccionaJidad de la
.. frase; obs.érvese el modo e'!..9!!e la tendencia impulsiya aprovecha las
anacrusas. Jl .. m·.. m.rr:J.
Inversamente, un planteamiento de tipo frase puede quedar «cerra-
do» por una armonización tipo perfodo (semicadencia ... cadencia per-
fecta) (Beethoven, Sonata para piano en Sol mayor, op_ 31, 1, segundo
movimiento, cc. 1-8).
4. Potenciación
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e J!J¡uilibrio
9 - 16
En relación con esto, estúdiese: 1.0 Mozart. Sonata para piano en Re mayor,
KV 31 f, último movimiento. ce. 1-16; 2." Beethoven, Sonata para piano en S~
mayor. op. 22.último movimiento. ce. 1·18. El consecuente de 10 compase
está amp~iado exter~_;t.mente en otros dos: se trolla de una repetición adornada
de sus dos compases finales. que quedan así «abiertos» en posición de tercera.
Obsérvese concretamente, en el antecedente, el intercambio del cromatismo en·
tre melodía y acompañamiento; 3." Beetboven, Sonata para piano en Sol ma-
. yor, op. 49, 2, primer movimiento, ce. 2f·36.
LA FORMA LIEo'
81
Tratado de /o forma Musical
82
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e Equilibrio
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1 2
84
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_'q1±P'JIJ I ,.JtU!ff-t-qp±k?jjj:Ph-U:l$J
TradUcción libre de·la 1etn: El pequeño Juan se fue solo a ~rrer el ancho mundo. El bas-
. t6n y el sombrero le cafañ muy bien: iba la mar de conlell1o. Su madre lloró muclúsimo,
porque ya no vería m4s a su JuanilO. El niño pensó en todo esto y volvió a casa a toda prisa.
(N. del T.) .
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Trruado de IDforma musical
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AGRUPAMIENrO
89
7MkIdo • la/arma m,ulcol
91
Tmt"úo de la/orilla ",,,.(jet,1
ce. 1-12 ce. 13-22 ce. 23-40 ce. 41-56 cC.56-70 ce. 71-82 ce. 82-96187-93
12 CC. 12 ce.
22 cc. 18 ce. 16 cc. 15 cc. 16 cc. 7 cc.
Es, sobre todo, la estructuración annónica lo que actúa aquí como ele-
mento aclaratorio de la forma; el siglo XVlIl vio en ella el factor decisi-
vo de· la configuración formal. De modo comparable a la puntuación
92
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Tal concepción formal --que sirve como contrapeso a una indescripti-
ble riqueza inventiva y que apuesta en menor medida por la concen-
tración motívica- es absolutamente característica de Mozart y se man-
tiene cómo determinante de la forma en el curso posterior del mo-
vimiento (v. pp. 170 s.). Prevalece en ella un agrupamiento artístico
de las ideas musicales apoyado por la armonización, y no la deriva-
ción y el desarrollo obligados a partir de células motívicas en ocasio-
nes minúsculas: esto último es una conquista de Haydn que continuará
Beethoven. .
93
D Lógica
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Trotado de la/orma musical
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97
TmlDdo ekla/orma mtlSlcal
C.79
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Sin embargo, los grupos de dos compases (cc.3/4 y 718) no son me-
ras variantes .de una unidad de compás: después de una sola nota (J en
cc. 112) aparecen dos (c. 3) y luego tres notas repetidas (c. 7). De ma-
nera que el verdadero tipo de construcción del grupo de ocho compa-
ses sólo se pone de manifiesto cuando se lo .reduce a una versión sim-
plificada:
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D L6glcn
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99
Trotado úe k1 f ormo ml/sical
célula sencilla se extrae todo lo que sigue; y en este último caso, ob-'
servamos el trabajo con partículas de una unidad temática: son tres
posibilidades de la elaboración motívico-temática. Mientras que en el
ejemplo de Haydn fonnaci6n y tratamiento del motivo se hallan clara-
mente diferenciados, en Beethoven comienzan a engranarse: el tema
de su minué (como el de la Sonata en fa menor, v. p. 76) ya no cons-
tituye tan sólo un punto de arranque; sino que es él mismo el resulta-
do de una elaboración motívica '
Esta tendencia a la densidad del tema se esconde también iras la
derivaci6n contrastante; un procedimiento fundamental en Beethoven:
el contraste se obtiene por transformación, mediante la técnica com-
positiva, de la sustancia temática. Al tema de la Sonata en fa menor,
op. 2, 1, se le enfrenta algo después una idea distinta:
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principios>
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de BeethoovenJ,
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Berlín y Bonn, 1923).
100
En ambos casos se ha hecho derivar la segunda idea de la primera;
esto .es algo que Ponen de manifiesto, sobre todo, los factores rítmi-
cos~ Sin embargo, aquélla éonfigura un contraste de carácter, tanto por
tonalidad como por dirección del movimiento, acompañamiento y (en
el primer caso) articulación. Una primera cosa se transfonna en una
segunda, opuesta a la anterior y, sin embargo, semejante. Y por el he-
cho de que algo temporalmente posterior deriva de algo temponilmen-
te anterio¡', ·ese anterior que ya· contiene lo posterior de manera no ex-
plícita nos hace experimentar la el'olución en el tiempo: la derivación
contrastante subraya, más aún que el tratamiento motívico-temático, el
carácter de proceso del discurso musical.
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Trrrlado tk la [omlll m.u/c(ll
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103
Tratado de la f orma musical
serva todo esto:la segunda descendente (a) (que atraviesa todo el mo-
vimiento),el intervalo de tercera (b), la repetición de n0t8s (e)" el moti-
vo de tercera-segunda fat la/si la en el contorno melódico (d), el final
de la llamada de trompa, transfonnado en dOl sol si (e) -todo ello en
un delicado doble canto, con la trompa y el ~molo (de terceras-se-
gundas) 'de l~violas ' como telón de fóndO-', Segundo comienzo (2) .. a
modo de «consecuente», entrando con brillaniez una octava más aguda
y redondeándose abora hacia una melodía más compacta. Veintidós
compases más tarde., tercer comienzo (3): con una intensidad mayor,
la melodía se desdobla en un trenzado de los violines con ambas par-
tes igua1es en importancia; los violines primeros recogen la llamada de
trompa de la introducción (3.!' compás) y, en ese mismo momento (*),
los violines segundos vuelven a (2) con algunas variantes. Diez com-
pases después, otra apariencia distinta (4):
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104
D Lógica
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que incluye la repetición de notas; que, por su rítmica (m) y por su
curso melódico, !Jos recuerda vagamente algo ya conocido (en tanto
que el diseño rítmico n;- J. constituye una significativa novedad con
repercusiones motívicas); que recoge más adelante la llamada de la
trompa, al tiempo del descenso cromático por segundas de los instru-
mentos de viento (c. 83): ambos «temas» son claramente distintos y,
sin embargo, están misteriosamente hermanados. Sin embargo, (I) es
«tema» en.tan poca medida que no podemos clasificar á (2), (3) Y (4)
simplemente como sus «variantes». Sucede, más bien, que todo ello
no son sino famzas de representación de una idea temática que parece
ir cristalizando, ya. desde el comienzo, de modo cada vez más perfila-
do, pero que nunca acaba de concretarse definitivamente.
La forma es resultado de una continua transformación. Revisten el
.conjunto las disÍintaSaparieni:ias y ·posibilidades de una idea de terna
en· tomo· a 1a cual giran todas ellas, yendo en su busca una y otra vez.
El aura de la idea fluye torrencialmente por el tema durante todo el
movimiento, como su más íntimo factor de cohesión: su tono dulce y
105
7ivlado • ID formtl m.aiCIII
106
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107
Trotado de la forma musical
108
El nivel de oé/ava de las notas de la serie es arbitrario. Por tanto.
las notas 1/2 de la serie en que Amold Schoenberg fundamentó su
Blaserquintett [Quinteto de viento). op. 26 (1923),
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109
Tratado d~ la forma musfall
110
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El tema del primer movimiento (citado más arriba sólo hasta la mi-
tad), obtenido de la serie, .consigue un carácter temático completamen-
te distinto: no hay nada idéntico, salvo la propia sucesión abstracta de
sonidos. La articulación de este tema en dos partes· (1-617-12) sigue la
ya citada de la serie:
•
y al igual que el tema del movimiento final se presenta en variantes
siempre nuevas, así también los motivos de éste del primer movimien-
io se ven «variados progresivamente»: la sexta del comienzo del tema
es aquí .
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9 10 . 11 ·
Vla. Vibr: VIa.
PJ •
/
TmIDdo de /aformn mllslcnl
, En el C. 22 (panitura),la viola tendría que usar fal, en vez de fa, y la flauta contralto
si, en lugar de si~ (el si¡. suena ya en el grupo de siete notas).
118
D l6RicQ
..
. ... la -- ,.!
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si.
..i; --
SI.
.. .
----
si. _______
----
1.¡..........:.la. - - .'¡i!
sol--sol--sol--í¡
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Sol._ _,.-
fal --.aI -.-fal - -' I (morendo)
fa--fa --fa--fa---i ¡
mi -----:mi--mi --mi--mi f
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__-re - ·-te-·_.._
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C. 1 17 26 28 30 36 40 ... 67
_.
ámbito muy esirecho. .
o
-
"
(8)
--.1- ......... -
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RUF·
120
D V'l!.fCa
121
E . La herencia d.e.lo vocal
A11epo
122
E ln b~mtcla de lo poca!
'1 p ,
AIlqro moderato
PI'
P , ' I ft. ere vI t et ti WJ cm rt I Q
' . '.
123
Tratado de In forma mllsical
6 7 8 9
bién son concordantes. Con todo, en comparación con los cc; 4/5, las
dos voces superiores de los cc. 8/9 se ha!! intercambiado. El soprano
consigue entonces su característica clál¡sula (fórmula melódica condu-
siva), de sensible atónica: si comparamos con la posición de quinta
del principio, esto de aquí es una terminación bien marcada.
A finales del siglo XVIl, este tipo de forma singular retrocede ante
dos tipologías modelo, establecidas en Italia por Alessandro Scarlatti,
principalmente~ y en Francia por Jean-Baptiste Lull)': la sinfonía pre-
'clásica 'pre/lldio de la ópera se manifiesta como obertura italiana u
obertura francesa . Ambas son ternarias, pero presentan una sucesión
de tempi invertida y, lo que ,e s más importante, tina actitud éompleta-
mente distinta. La' obertura italiana sigue el esquema rápido (amenu-
do concertante) - lento (marcadamente armónico y gratamente canta-
ble) - rápido (con frecuencia de tipo danza). De jovial ligereza como
rasgo esencial, esta obertura vive del contraste complementario entre
el ímpetu entusiasta y una recatada solemnidad:
Presto
Oboes
+ uompetas
Cuerdas
+ b. c.
125
Trutado de In forma mlulcal
Presto
2.VL
2. VIa.
B.e._
126
E lA Mrrncfn dr lo ,/oenl
En Die Entfilhrung aus dem S¡miil [El raplo del Seirallo1, Mozan sigue aún
el esquema de la obertura italiana, con la forma A B A '. El enlace con la ópe-
ra se Je8liza allí de un modo bellísimo: la sección B de la obertura es al mis-
mo tiempo el concentrado del primer aria subsiguiente. Sobre la obcnura fran-
cesa, véansc las .cuatro oberturas para orquCSIa (suilts para "!'I~Ia) de Jobann
Sebastían Bach. Se llama .la· atenciÓn de los pianistaS sobre la Ouverturt nach
franltlsischer Arr [Obertura ala francesa] (BWV 831) o la Ouverture de la
Partíta 4, en Re mayor (BWV 828), de Bach.
o • • •
I .' ,
1'" Da - sta
"'- si. ba - sta
'" - si fin ten -do
11 .. II
• ... ~
"
I
..,
,
G. Manilli. Oderio da cAmera
127
Tnllado de la/arma musical
.. Un esquema compositivo con el que siempre nos encontramos, «la~ sonata de iglesia
de Corelli que sigue el esquema «Icnto-rápid<>-lento-rápido», va eStructurando'ordónada-
mente la realidad. Nos ",rerimos aquí sólo a las triosonatas op. l Y3 (tituladas expresiva-
m,m, «da chi....): de las 24 500ataS, apenas la mitad muestra este plan de tempi.
128
E la herencia tic lo vocal
.., • l' • •
Lo, que preserva las sonatas es su proximidad de origen a lo vocal.
En las partes rápidas ' resalta la soltura instrumental. En las lentas, por
el contrario, pervive aún el espíritu vocal - pese a que la parte solista,
casi el esqueleto vocal, aguarda las ornamentaciones improvisadas de
lo instrumental-. (Esta cantabilidad se mantiene incluso en compósi-
ciones ajenas a la triosonata, cuya estructura adop.tan. Véase', a modo
de ejemplo, la Invención a tres voces en M~ mayor de Sach, plantea-
da como un movimiento «a tre».) De aquí que deban cantarse estos
fragmentos de la «Sollata para violín» op. 5, 6, y de la triosonata op.
3, 2 (<<un dueto instrUmental de cámara», como pone de manifiesto la
comparación con el dueto de Giambattista Martini antes citado).
Grave
"
-
5 ,
•
D-
. Adagio
-JJ n , I -J J -" , -'-
-
, I I , ,
'" ¡,
-
.. " •
".7'S91'
• •• ••
1 5
~
Sin embárgo, el hecho de que aquí no hay texto obliga a usar otros
recursos para afianzar la forma. El primer movimiento de la triosonata
op. 3, 1, de Corelli, un pomposo «Orave», carece de -un «tema.. que ga-
rantice la coherencia. Lo que proporciona la cohesión es la repeti-
129
TrIllado tk lalorma mtlSlcal
ción de ritmos (el esquema con puntillo J. p. las corcheas del bajo), el
discurso lineal (compárese el recorrido' por segundas descendentes de
los ce. In y 3/4 del primer violín; do si¡. la sol (fa), con los tramos
imitativos en segundas descendentes de los ce. 5/6 y 9-11) Y un indi-
cio de reexposición (centro del c. IS-c. 17 = cc. 3/4, con intercambie
de voces en los vielines). Además, le que' actúa ceme elemento. de
cenfiguración fermal es, sobre todo., la armenía. Per medie de eIla se
producen' cuatro fragmentes de lengitud casi idéntica, acotados por ca-
dencias. Además de la tónica (1'), se alcanzan etras posicienes colin-
dantes: la deminante (D), De mayer, y la tenalidad relativa mener, re
=
mener (rT relativa menor de la tónica). Eslli sucesión T-D-rTcensti-
lUye un modele fundamental de la música bártoca, ún planteamiento
annónico que sustenta la forma:'
Gme
•• • • 3 • ••
•
•s •
• f • •• •s ." ,• :
1l
I • I •
14 J:
• •
: • , • s
, Vbse la significación de osto modolo para ol/ipo dui". (p. 178) y para 01 aria.da
capo_ (pp. 184 s.).
130.
E lA Iwrwncla tk Jo uocnJ
CONCERro
131
Tratado de la fonna mlls/cal
I I "
" I
:
" r
j
r
nune.,
J.
rr I
nu,c, rI
nunc~t
I
r ~rr
~J
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I
r I r r 1 • , I
.
o ¡e . 'u. dul . a. me . mo . - rI- I
8.c.
-
E La herencia de lo vocal
B.• •
au - lea schJa - fea
duei • mea noes - tros
ein.
o - ojos.
Wann UnJoolC
(Cuan - do
so ·Jassdas
nos deja ser
.Au -gen
!len
,vaücot<s
schIa - fen
duer - men nues - tms
'.
•
I I
_ _ doch
• •
H. SchOIZ, Wann lUlSere Auge. schlofe. ei. [Cuando ducnncn .uestros ojos). SWV 316
133
Trotado de la [ormo mrfSlcnl
Andante largo
134
E LA herencia de /o ,,'OCal
R1CERCAR,CANZONA,TOCCATA
I
1I .1 1 I .... ,
"
"'~ . -J.
(¿)
111 l[1 1 kili I ~
I r r!\.,<W
lJJJI A (DI J Q).J.j J
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4~ II:! : el 8
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38 r- • I 1 , 1 1
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1'1-J JJ1J.J 1 1. J .... 1
'l.'.' l · I • I J ~ . . " .
I . 1..,."
.136
E lA herencia de lo vocal
.-- J" ~:
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' ', ' ~ , "
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~
-" a " . -l í,-; .. ';'o " "a"uo
Ky-ri - e • - - Ic-i ~ia
137
Tmtodo de la forma musical
" .
IV .~
I I J ~ I
.....
I J
~
I I
• - . ........... ~
'
I
.. sol do r. .~ I sol . la
Por más que parezcan errátiCas, las series de acordes de este pequeño
fragmento son muy poco arllitrarias: tal como se indica en el ejemplo,
el curso de las fundamentales (la sucesión de, notas fundamentales de
los acordes) va cayendo por quintas, para embocarse finalmente en
una «cadencia» sobre ~e (sol-la-re); la coherencia lineal viene dada
138
. E La bnenciD d~ lo ''OCal
por el trazo de cuarta descrito por las notas que ocupan realmente el
bajo (re do la si la).
Poramplificación formal, de este tipo de piezas surge, la toccata. Le
queda como rasgo propio el juego cuasiimproyisatorio ,con acordes y
recorridos virtuosistas. Pero al mismo' tiempo, mediante 'una técnica '
, bastante rigurosa, ese jugueteo alegre es refrenado y obligado a adop-
tar una forma definida: en la mayóría de las toccatas de Frescobaldi,
planteadas según el modelo del ricercar, resulta característica lá imita-
ción de pequeños diseños. SÚ' roccata nona (del primer libro de toc-
catas; 1637) muestra muy bien la contraposición estilística de elemen-
tos relacionados y elementos cuasiimprovisatorios, el enfrentamiento
...
entre rigor (delrieercar) y libertad (de la taccara):
C. 9
•
. .
139
F Afecto y drama
tS
(a,
WK l. Re'
I Fuga (del 1aL, huida -de unas voces res~ a otras-) fue inicialmente una me-
ra denominación del estilo canónico de escritura. Hasta. el siglo XVIII se definfa el
canon como una forma de fuga especffica y «consecuente_ (juga in cOIU.qu.~). _
1 1111 = primero y segundo vohlmencs de Dos WohJ"m~ri.rt. Klavier (WK) [El
clave bicn tempenIdol. de J. S. BlICh; -R!: =fuga en R!: mayor (inicial maydscula =
fuga en tonalidad mayor; inicial minllscula =fuga en tonalidad meoor).
140
F AJcctoydmma
AIl _. . , ,'
- -
WK ¡,si
FUGA
WKI,Do
aparecen también temas de comportamiento ¡itstru~ntal-danzable: •
142
F A/«to y dmmn
'h'V"
WKI. r.
i i t t I~r r f~rl'er f' lE
encontramos «sujetos» cuya grave dignidad y corte vocal se relacionan
con el ricercar:
WKl,si WKI.Mi
, . Las fugas doblos pueden combinar desde el principió sus dos temas -cOso de La gran
fuga final del Passacaglia para órgano en do menor, de Bacb- O colocarlos lUlO Iras O/ro
-asr, en las fugas en sol menor y en Si mayor del WK 11-. (Sus soluci.ODCS son distintas: el
segundo telllll de l. fuga.n soll menor, con enltada en el c. 61, es tratado inicialmenle wlo,
al iguil qué el primero; ambos temas se unen apartirdel c. 97. En la fugae(\Si mayor el se-
gundo tema se une al primero en el c. 28 y ambos permanecen vinculados hasta el final.)
143
Trotado de /alorma musical
. ' ,
w-.mr~IC
I
Toa...n mi m. (BWV 914). fusa '
3 ~.~.
Dux .
r l' frr Erf (1161
. - conlrapunlo obligado
145
De este modo se genera entonces coherencia tonal: todo el tercer com-
pás está aún en ~ menor; sólo el cuarto conduce hacia fa menor, por
vea de su dominante (Do mayor). La verdad es que el inicio del comes
tiene armónicamente un doble sentido: su t6nica de s~ menor, vista
desde fa menor, es al mismo tiempo la subdominante; esta significa-
ción funcional alternativa posibilita el tránsito suave hacia fa menor.
(Los temas que admiten respuesta real no necesitan tal modificación
conciliadora del comes. En la fuga en Do mayor· arriba citada resulta
en cualquier caso la misma alternativa armónica: el Do mayor inicial
del comes es, simultáneamente, subdominante de Sol mayor.)
La respuesta tonal equivale, por tanto, a V ... 1: si el dux d~.staca al
principio la quinta (V) de la tonalidad, en el comes le replica entonces
la tónica (1) de la tonalidad principal. (Esto sólo es aplicable a la pri-
mera quinta o a las que se suceden de forma inmediata.' Las posterio-
res quintas del tema ya no se ven afectadas: de lo contrario, la entrada
de la tonalidad de dominante se vería bloqueada y, como consecuen-
cia, quedarfan anuladas la diferencia y hi tensión fundamentales entre
dux y comes.) .
Comes
Dux (M~m.l
. , V6ase WK 1, S~ el com.. ':'sponde aqu( tonalmente a la.r dos quinlaSIniciales del dwc
(separadas portan sólo una bordadúra); eUopangarantiiar, por un lado, la unidad tonal del
compás 5 (S~ mayor) y, por ocro, para preservar el contorno melódico.
146
F AfeclO J' dmmtr
Comco
. j (c!oI m.) .
~~,
, .~1:t41J]¡:PJ
e...,. . _101: ~
Esnldiense algunos temas, y sus respuestas, del WK: 1: Re, re, Fa, fa, Sol,
sol, 1.4. La 111: do, re, m~ Mi, Sol, sol, La, S~ Sugerencia: extraiga el dux
correspondiente, determine cómo habtÍa de contestarse, escriba la respuesta y
.1
compmla con texto de Bach.
'2. En la fuga .a tres voces; a dux-comes les sigue otra 'Vez el dux
en la tercera voz (si se trata de cuatro o cinco voces, se van incorpo-
rando comes, o comes y dux, y ·asf sucesivamente). Dado que el comes
es,tá en la dominanteN grado y que el· siguiente dux welve a entrar
en lá tónica; sdia de establecer una mediación entre ambos planos ar-
mónicos. Las 'fugas en re menor y en Si mayor del WK II utilizan un
147
Tmtado do la[onna muslcol
,1'IIIí e
WK I~ Mi
n í r I[' r FO" r r IFrF'rL (re ~FI .14 e,
l>wt (bajo)
Esta fuga en M,i inayor es a cuatro voces: después del dux (contralto)
sigue, como siempre,. el comes (soprano, c. 5). La primera sección'
(también llamada exposición, en desafortunada analogía con el movi-
miento de sonata) concluye cuando todas las voces -cuatro, en este
caso- han expuesto el sujeto. Con el fin de experimentar sonoramente
la eclosión de una primera exposición, es estrictamente necesario eje-
cutarla en un instrumento: observaremos así cómo se produce un en-
tramado pJagado' de relaciones, a partir del crecimiento de una red de
voces cada' vez más 'densa. Una sonata de Beethoven «está ahí» sin
más preámbulos; una fuga de Bach va haciéndose.
La primera exposición es, por norma, completa: el tema recorre su-
cesivamente todas las voces (en una fuga a .tres aparece, por tanto,
tres veceS).,Enoeasiones hay entradas de más: por ejemplo, cuando,
, Eme Durchfiihrung (<<primera cxposiciÓll») en el original. Siguiendo los usos del ale-
mán, KUhn difcrtDCia enlre Durchfiihnmg -exposición en /afuga- y Exposition -exposi-
ci6n tn IoformIJ de movimi~nto d~ sonata-. y es este último vocablo el que el autor consi-
de{ll seguidamente de uso .desafOllÚna<lo»cuando se h3bla de la fuga. cietiamence. la
sustantivación de durchfiihrm -verbo que denolA .conducir a InlVés de» o .hacer pasar
por»- resullAmuy adeeuada parareferirse al discurso lineal ejel conlnlpunto. En castellano
no es aplicable esIa difereuc:iación terminológica -en consecuencia. tampoco rcsul lA des-
afortunado el empleo de exposición para la fuga-, de modo que recurrimos aqur, 'por una
solá vez. a traducir Durchfiihrung por';'cci6n, a !in de hacer inteligible la aclaración ~bre
nomenClalunlque KUhn ofreCe onu;, pirmteSis. En 10 sucesivo, seráel contexto el que dis-
tinga enlre los origi~ Durchfiihntng y Exposition. (N. del T,)
148
F .1fi'l°W l' drrm",
en un caso a tres voces, una :voz saca a colación el tema por cuarta
V,e l N/K 1, Si¡,: cuarta entrada en el c., 13 del soprano). Por el contra-
rio, las demás exposiCiones son en su mayoría incompletas: el tema no
pasa por todllS las voces. También es frecuente que aparezca aislado
en una' sola voz, de tal forma que el término exposición pierde todo
sú sentido: la presencia diferenciada del tema troquela el cuel]lO y la
densidad de la fuga. Además, una fuga obtiene su carácter y color
propios de la sucesión tonal de: las ulteriores exposiciones. No existen
reglas vinculantes en relación, con esto.
Se puede pasar por tonalidades relacionadas de cerca con la original
como si las tales constituyesen por sf mismas amplias regiones esta-
bles. Por razones de Claridad ofrecemos aquí sólo las estaciones tona-
les, y no el tipo de exposición (... = giro hacia. ..):
149
Tratado d(' la f orma musical
i . J lao UtU f
Aumentación rítmica:
c. 19 (bajo)
~~' bl! 1
WK u. Do
roer Clf I r I,I~~, Sr r re Ir J re El 1('
Disminuci6n rítmica:
WKD.Mi
En el estrecho. las entradas del tema se solapan: antes de que una voz
haya presentado el tema completo entra ya, junto a ella, otra voz; el
TrUlrgen de entrada y el intervalo de entrada: -distancias rítmica e in-
1;0
F ~f!C'o ydramn
151
Tratado de la fo nllD /IIuslcal
WK l. Do
(do) (sj~) (mil)
(fa)
152
F A¡t!Cto y dramd
So\'lATA
Modelo e idea
153
TrPttulo tklaforma ml/slcaJ
Adagio
ro..
41 j: 11
ml~
p
, ,ourl
J
J
AIIe¡ro ...
4G 'p
PI'
,lIt ¡HIFttté r 1Ft
p
154
F 1!eclOyd",mQ
f (do m.)
•.
La estructura puede contrastar en el grado de unidad (o de estabilidad .
armónica). La Sonata en Sol mayor, op. 14, 2, de ~eethoven, comien-
za con una frase -cosa característica en 'Un comienzo de sonata que
luego se abre y se desarrolla-; el antecedente -notablemente indefini-
do desde el punto 'de vista métrico- se dispone según 2 (1 + 1) + 2
compases (en secuenciación), y el consecuente, que realiza un ligero
Fonspinnung, se mantiene cohesionado mediante ·el correspondiente
curso por segundas (8 partir del c. 6; do si la sol fat sol):
155
Tmlado de Ja[CJI"mII ",usical
Por el contrario, el. segundo tema se organiza como periodo; sus semi-
frases son semejantes a la frase en el aspecto motívico (repetición y sc-
cuenciaci6n del motivo de terceras), y el consecuente, inOlÍvicamente
idéntico, invieÍ'te la annonía del antecedente (en Re mayor: T .. O):
, Este hecho fundamental -<:1 curso desde la t6nica inicial hacia la dominante o
hacia el relatiyo mayor (en caso de modo menor)- conserva el modelo annónico de
la pielO de suile barroca. de l. que deriY6. tanto ann6nic. como formalmente. el
movimiento de sonata clásico (Y. pp. 178 ss.) . .
156
¡: Afecto y drama
eme. . if
157
TrtJlQdo de ID formo musical
CTac.
11
1;
I
en Re m.:
T D T D T.
"sit9 IJ,
T podaI
J¡ I J..
Exposición.
·····:········ .... ··· .. ·....·.... ·....··.... ·....·..·.... ·..1 ¡..·............~·-·_..··.. ·;-_.._·..·..··....·-..·-i r ....·--·_...._..__·¡
J.",.,ña .tkri\IQCÍ6n· . r /tina resolución grupo JintÍT
·confinna:
Mayor: T • D D
Menor: • Rt .Rt
.. liS
~I, ,Ir
.
'r' -
'~'
- '-
'
- - .,
d' 'd
' .
_-¡-- ,
,.. -
y por fin (c. 121), con un esJreCho fraseQ de dos ·en dos, tal que da la
.;.
1m I ~ -
.. - :.. ,
.
4V
.
~12S
r'
'
- ......
I ro.
-
Recxpos~i6n
- ..
•
.l
• Recmrdese que KUhn no considera adeCuado el rmnino iransicwft. (N. del T.)
. 159
Tlllftldo de la fo rma mllslcal
en Re ni.: (01, s , T
T~ ____ ~~ ________ ~ ________
160
F AfeeJo J' clrom(l
Su sol menor inicial marca la pauta en .Ia sonata en Sol mayor: hasta
la recuperación de Re mayor, el desarrollo deambula por el ámbito del
~. El antecedente del segundo teina (c. 74) y el primer compás de su
consecuente suenan en Si~ inayor. Se da entonces una sorprendente
desviación,..9ue produce un gran alejamiento: las voces superiores se
aferran a J. ), el bajo asciende cromáticamente basta la¡. -justo lo con~
trario de lo que hizo con anterioridad, en los compases 67-69, donde
se deslizó de sol a fa-:
c. 81 84 .86 89 91
l..1' M. ReM.
(Jl~ = s"
soI.m.
D)
Do M,
1
fa m.
(11 D)
161
TrrIIado tk la forma musical
- 41 B 11· S .. ~.
~ C. 74.
•
(JI ~ D) "t
Mi
RC.99
8.
OomiaanlC
(1\ D) '-U)'lT-.D'1
t (desccaso quiD.as) - - - '
t
3. El desarrollo, «abierto» en lo que concierne a la dominante,
empuja hacia la tónica de la reexposición. He aquí un elemento extra-
ordinario del movimiento de sonata: la reexposici6n es objetivo (del
desarrollo) y nuevo comienzo (de la exposición). todo en uno.
La reexposición recapitula la exposición. No obstante, tras el acon-
tecimiento del desarrollo, y transcurrido cierto tiempo, contempla la
exposición con otros ojos. Anula la contraposición armónica de ésta:
el segundo tema aparece también en la tonalidad principal (Sonata en
Sol mayor: cc. 153 ss.); en los movimientos de sonata en modo menor
se. presenta asimismo en la tonalidad mayor de igual nombre o en to-
nalidades cercanas (un tema en mayor de la exposición no siempre se
deja formular en modo menor). De aquf que se cambie el pasaje que
sigue al primer tema y que deriva de él, pues en la reexposición con-
duce a otra tonalidad. (En la Sonata en Sol mayor lleva ahora hacia la
dominante, Re mayor, en lugar de hacia la dominante secundaria, La
mayor. como anteriormente. Para que esto pueda suceder de manera
análoga a la exposición se introducen .tres compases, 137-139: con el
giro hacia la subdominante, vuelven a facilitar el ascenso sin interrup-
ciones del bajo.) Por.su parte. el grupo final corrobora el equilibrio ar-
mónico alcanzado, realizando ahora una cadencia sobre la tonalidad
principal. . . ..
Como fragmento final suplementario, al movimiento -en Sol mayor
se le agrega wia pequeña cOda (ce. 187.ss.). Una vez más resuena en
ella el primer tema. ahora de forma más condensada, en un l1ltimo
adiós: el ·final definitivo queda subrayado por esta fórmula armónica,
de la que ya tratamos más arriba: T (O') s D T
162
F A/«lOydmmtl
Aclqio . •
rrutti) f:\ . f:\ (Cuerdas + F,,) p FiI '-'- . ...8 a
4'°) rJf IHl ~F@!I1JJI;&r(i" j
AUeJl'O
, (CuenIu)
f'u t l'
J ) I J J J @ ª I J J J J. Ira
--- ------- ,
J. Haydn o Sinfonía en Re m. o ndm. 104
AcIailO moIto
f"'P
El centro tonal -Do mayor-
i l' es
circundado, no enunciado explícita-
I ~.
163
Trufado de la forma muslCflI
•• l'
r LJ
r
I
~.J
164
F Ajt'ClO ydramtl
Annon(a y forma
165
1m/ado de la forma ,lUlSlcal
..... {L .. ~ .......
•
•. , und hlB - ·Jieh stin - ken weil. es d~m lie - ben OOtt ge -
(._ y coa. hedor horrible. porque as' apetece a nuestro amado Dios.]
:t .c::::i",, ' ,
"
~. ., • '* r
B.t.
.
':' '.~ • "r
" •
.•
Sea en las grandes líneas del recorrido formal,' sea en los detalles, en
la música tonal mayor-menor de 10$ siglos XVII a XIX la armonía tiene
el rango de configuradora de la fonna.
Así pues, la forma de movimiento de sonata, de la que hablaremos
aquí ampliamente, es tan sólo ejemplificaci6n de este significado ge-
neral de la armonía. Los movimientos de sonata de 1) Haydn, 2)
Mozan y 3) Beethoven, y por último. pero no menos importante, 4) la
retrospectiva histórica, conflffi)an la existencia previa de fuerzas arm6-
nicas que regulan el curso y relaciones de las secciones formales.
1. Los movimientos de sonata del clasicismo temprano están es-
tructurados a partir de lo armónico: los proceSos armónicos articulan y
afianzan su forma. El primer movimiento de la Sonata para piano en
Sol mayor, Hob. XVI/S, de Haydn, del año 1766, tiene una «exposi-
ción" de 16 compases:
• HlijJlich.o en el originaL Knhn juega con el te.to del fnlgmenio que of= en
el ejemplo (.6ase ilustración: hlijJlich ,,¡oho [horrible pestilencia, hieden horri-
blemente)). (N. del T.) , , ,. ' ' '
166
F Af«toydrrrmtr
_ _ <¡o·
',-
.11 .. 12 • 13
~
. I
. 'fI.JJ.
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A este tema cantable de 16 compases se le oponen entonces unas ex-
citadas srncopas -<omo en la exposición del tema secundario de Do
mayor (c. 41), también de 16 comp3ses'-: quedan' como detel'nlinantes
de la forma el equilibrio -según proporción y afecto- y la correspon-
170
F A/«IOldmma
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formal:
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172
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Exposici6n
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43_·_ SO si S2 S3 S5 56/51 59
Reexposici6n
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Temática, annonía y forma son plentamente congruentes.
3. Cuando en la reexposición del movimiento en Sol mayor de
Beethoven (op. 14, 2) ~el que tratamos anteriormente-, el segundo
tema aparece asimismo en la tonalidad prini:ipa/, se anula ciertamente
el contraste armónico de la exposición, peJ:O no la diferencia de temas:
resulta más que evidente que lo decisivo es el hecho armónico, el
equilibrio tonal. (En los movimientos en modo menor, este equilibrio
armón"ico afecta con. más fuerza al. nervio .temático. A fin de cuentas,
también el segundo tema en Mil. mayor de la Sonata en do menor, op.
lO, 1, .de Beethoven .-citado en página 155- aparece en la reexposi·
ción en la tonalidad principal, do menor: el cambio de género tonal,
sobre todo, lo acerca en carácter al primer terna.)
Por este motivo, la armonfa se percibe ligeramente susceptible. En
algunas exposiciones de Beethoven, el segundo terna n.á aparece en la
tonalidad. de dominante o en la relativa mayor. En el primer movi·
miento de la Sonata para piano en Sol mayor, op. 31, 1, no está en el
,Re mayor «normal", sino en la lejana tonalidad de Si mayor, a distan·
cia de tercera de la original:
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173
Tralodo de /ojorma mfl.slcol
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op. 1S, de Schuben y sobre la Sonata para piano en si menor, de Uszt (pp. 219 ...).
174
F #,ecto y dmmn
17;
Tralado de la [onna musical
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17
176
F Afeclo y dmma
177
G El acontecimiento
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178
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do ejemplarmente en el .Gravo» de la Triosonata op. 3. 1. de Corelli (v. p. 131).
179
Tratado de/a[onna musical
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El movimiento tiene dos secciones y cada una de ellas ha de repe-
tirse (al igual que gran número de movimientos de sonata más tardíos
prescriben aún la repetición de exposición y de desarrollo/reexposi-
.ción); El curso armónico se ajusta a la norma de la pieza de suite en
modo menor (como posteriormente en movimientos de sonata): la pri-
mera sección lleva a la relativa mayor (Fa mayor) y, desde ahí, la se-
gunda vuelve a la tónica -pasando por la dominante, LlI· mayor-o Una
vez más, los grupos de cuatro compases demarcan las etapas armóni-
cas (algo comparable al movimiento de Haydn de las páginas 166 s.):
c. 4, tónica; C. 8, relativa mayor en posición de tercera; c. 12,caden-
cia interrumpida con retardo (posición de tercera); ce. 15/16, cadencia
conclusiva sobre la relativa mayor, en posición de octava. ·LlI se-
gunda sección queda dispuesta de forma concordante cQn la ante-
rior: C. 20 (análogo a tónica de C. 4), relativa mayor; C. 24, semica-
dencia a la dominante; C. 28 (como en c. 12), tónica en posició\l de
tercera; CC. 31/32, cadencia conclusiva sobre la tónica, en posición de
octava. Quedan así engarzados unos compases que realizan un juego
de Fortspinnung articulado en pequeños fragmentos y que reúnen lo
181
Tmltldo de klfonrur mllslcal
Pieza de suite
Movimiento de sonata
Uno ~ los muchos ejemplos de ~o esla cuarta de las "Wilrttember-
gisehenSonaten» [Sonatas de W!lrttembcrg] (1744), de Carl Philipp
Emanucl Bach. Su movimiento inicial en_Si¡, mayor sigue el esquema
de pieza de su/te y coritien~, en lá segunda s~cci6n, ll¡ preceptiva ca-
dencia sobre la tonalidad relativa de la tónica (sobre sol menor). In-
mcdiatamente desput5 -de esta cadencia -y casi de repente, preparada
sólo incidentalmente por la -downante Fa mayor que se insinúa en el
bajo- -entra la reexposici6n en la tóniCa: -
182
G El acontecimiento de la 1'l'IfeX/X1Sklólr
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Este tipo de comportamiento puede verse muy bien en composiciones distin- ..,
!aS de la' suit. y la sonata. Estódiese,. como elemento de comparación, la Inven-
ci6n a dos voces en Mi mayor, de lobann Sebastian Bach. Está compuesta en
forma de pieza de sui,.. La primera secci6n -un esquema de Fonspinnung (8
= 4 + 4 compases de antecedente Fonspinnung sec~encial, cadencia canelusi-
va}- conduce a la dominante; la segunda secci6n, que con sus 42 compases tie-
ne una longitud doble que la anterior, comienza como la primera y lleva de
vuelta a la t6nica. Sin embargo, la cadencia que se inserta en el c. 42 sobre la
tonalidad de sol menor -relacionada a la tercera con la principaI- es una cesura
que sirve como señal: en el c. 43 comienza la reo.posición de la primera seco
ci6n, con el consiguiente intercambio d. voces (las voces superior e inferior
cambian sus lugares) y con transposici6n a lIJ quinta (compárense, compás a
compás, los ce. 9 SS., doj-Faj-Si-Mi..., con su transposición en los ce. SI ss.,
f.,~Si-Mi-La...). .
ARIA DA CAPO
2 Vhse tambi~ l• ...exposición modifiCada. de Car\ Philipp Emanutl Bach (p. 24).
183
Trotado tú la f orma musical
B.c.
184
G El aCO/lteclmil!/lto de la reex[1OSic/dl1
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Compárese un aria de Bach' con esta de Pergolesi; veremo~ así sus pe-,
culiaridades de forma aún más
clara (simultáneamente, ello nos pon-
drá de manifiesto las características del cambio estilístico hacia el cla-
sicismo en el entorno de '1740); en Bach, escalonamiento polifónico
de las voces y sucesos armónicos ' complejos; en Pergolesi, ligereza es-
tructural y una armonía abarcable a simple vita. El armazón de la
composición de, Pergolesi se reduce a ' una estructura a ' dos voces
transparente-sencilla que sigue ciuninos armónicos simples. Rige la be-
lIeza !le una melodía 'viable y comprensible 'por s( sola; una ingravi-
dez «sin bajo» sustenta' el e!lcanto de esta-música. El aria de Pergole~i
no exige nada (comó las arias de Bach); simplemente cautiva a quien
la escucha ,' ' ,
189
TralQdo de lo forma IIt,ISiatI .
190
enfáticamerite Por el cambio de iempo, poi sUaire recitativo y, sobre
todo, por la annonía, mediante el giro frigio si-Doj. Este giro suele
utilizarse en la mlÍsica vocal ,como s(mbolo ,armónico tk una pregun-
ta'.En la mlÍsica instrumental ' conserva el cllnlcter interrogativo: en
los compases 3/4 del ,fragmento de Beetboven de la página 25 se ve
intensificado armónicamente por la sucesión dominante secundaria
(con quinia rebajada en el bajo)-dominante: ',
(e-moll)
4: :
Su rasgo distintivo es el paso de semitono en sentido descendent~
en el bajo (en Pergolesi, ré .. dot; en Beethoven, l~ "sol). Sin em-
bargo, con otro sentido y otra intención, l,a fórmula originalmente
conclusivo adquiere el carácter de suspensiva. A saber: si echamos un
vistazo retruspectivo a! sistema mayor-~nor, a la sucesión subdomi-
nante menor (s) con tercera en el bajo-dominante se·le puede dai una
interpretaci6n distinta; pensándo en la menor:
191
Tratado de /alarma musical
se abren con este tipo de giro al movimiento que les sigue: la entrada
de este último en la tonalidad principal se convierte así en obligada
respuesta formal.)
De otra parte. el primer acorde se vería intensificado por la altera-
ción ascendente de la sexta ~bre el bajo (de re a ret). que es la fun-
damental de s (en el ejemplo de Beethoven. ~ en vez de fa). Esta in-
tención de carácter sensible convierte a la subdominante menor
funcional en una dominante secundaria; pensando en la menor: domi-
nante secundaria [si] re, faj la con quinta rebajada en el bajo (fa en
lugar de faj):
ler ti
La tendencia acrecentada hacia la dominante refuerza más aún su ca-
rácter de cesura, la cual reclama un complemento y una continuación.
En eI" aria de Pergolesi. tras la pregunta se encuentra 'el giro frigio.
192
G El aCOlllt'Clmlenlo de la rt'e\poslclú"
193 '
menudo el uno al otro, de tal forma que la armonía se mantiene en
pleno flujo durante cierto tiempo. .
Por óltimo, la configuración tem4tica. es formalmente decisiva. El
ritomello expone un complejo temático fmnemente trazado -por lo
general, un esquema de Fortspinnung; el rilomello de las páginas
S3 ss., del Concierto para vioün op. 3, 6, de Vivaldi, nos lo muestra
de manera ejemplar-o Los episodios, más bien sueltos, enfrentan una
idea propia a la del rilomello, o realizan un Fortspinnung de ~ste, o
bien despliegan un virtuosismo a menudo brillante a base de diseños
temáticamente libres. En el citado Concierto op. 3, 6, de Vivaldi, el
primer.solo repite el antecedente del rilomello (Ac), para realizar a
continuación un breve Fortspinnung a partir de él:
4pl_fll~.fiíiiif
f ü@r,rrUl t
Alternancia de !Uni y solo (de recurrencia variable), ordenamiento y
mediación armónicos, plan~ento ' tem4tico 'de ritornello y episodio:
~tos son, con su plena libeÍ1Jd organizativa, los factores. formales de-
cisivos. .' .
194
G FJ aconlrdmie'do.la reexposfcl6n
(R=rl/ormllo;
dula a ...).
* = ruorrudlo abreviado y/o modiflC8do; E = episodio; .... mI>-
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RONDÓ
El regreso tris algo distinto: tal es la idea básica del rondó; compa-
rable ida del movimiento de concierto tardobarroco. De igual modo
que en este último el ritome/lo reaparece entre los episodios, así tam-
bién el estribillo inicial vuelve .en aquél entre distintas coplas [CO"-
p/ets]. Se conservan en ello antiguos usos popúlares: la .danza en co-
rro, con alternancia de grupos de baile y parejas aisradas -los
. coup/ets-, ·y los cantos de ronda, en los que alternan coro ..::que ·repite
el estribillo- y cantantes solos.
19;
Tratado de la j onna nlllsfcal
A B A C A D A
Estrib. Copla 1 Estrib. Copla 2 Estrib. Copla 3 .. ', ... Estrib.
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Tratado d~ la [arma musICal
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G El nconl«lmlnlto de Itr mxposfcl6n -
Estribillo
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TrattUlo de Ja forma musical
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PI) ..J .. .J
', : - ' 1'1' Estribillo r· J .. ,
. , . . .
No obstante lo dicho, el clasicismo intervino, sobre todo, en el cpn-
tenido del rondó. Porque el rondó encadenado es, de principio, ilimita-
do y abierto: el número de coplas es libre y no se toma en considera-
200
G El QcolIl«imlelllO de 10 1T!f!:XJJOSicKW
Rondó
Estrib. Copla I Estrib. Copla 2 Estrib. Copla 3 = I Estrib.
A B A C A B A
Ifovimiellto de sonata
201
Tralado de laforma musical
A B A C
cc. 1-16 cc. 16-49 . cc. 50-63 ce. 64-94
Fonna Lied Basado en Acortado en ~ deAyB
(8 + 4 + 4 cc.) A (cc. 819). consecuente.
Centro tonal: Por sorpresa, Centro tonal:
Mi~ mayor Si ~ mayor (D) hacia: do menor (rT)
A B' A Coda
cc. 95-110 cc. 110-143 ce. 144-167 ce. 167-184
Centro tonal: Variado y Evocación de C
Mi ~ mayor (T) ampliado despedida de A
202
H La idea de 10 cíclico
203
en Der WalUÚlrer, de Schubert, se recuperan antes del final los compa-
ses 16-22 (<<Ich wandle still, bin wening froh ... » [Camino con calma,
. no estoy muy contento...]). El Lied estrófico variado sirve de nexo en-
tre ambos tipos, tendiendo puentes fluidos hacia el esquema compues-
to: conserva, en esencia, la melodía inicial, pero se permite variacio-
nes que atienden al texto, como en la tercera estrofa .de .Die Forelle
[La 'trucha1,de Schubert ("Doch endlich ward dem Diebe die Zeit zu
lang.:... (Y, al fin, tuvo el ladrón tiempo de sobra ...]). .
. 2. .Tras los tres tipos formales se perfila una línea que va de lo
popular a lo artificial. Lás canciones populares . son Lieder éstróficos.
Sólo la canción artística se impone la exigencia de la diferenciación;
cuando un Lied artístico está compuesto estróficamente es porque as-
pira al aura del carácter de la canción popular: actitud y forma se con-
dicionan mutuamente.' De las 20 canciones de Die sch6ne Müllerin
[La bella molinera1, de Schubert, apenas ocho son Lieder estróficos
puros; otro más es un Lied estrófico variado (Triinenregen [Lluvia de
lágrimasl, con la cuarta estrofa modificada): el motivo de inspiración
Popular del ciclo -un mozo de molino en curso de aprendizaje, cuyo
amor por la hija del molinero se ve frustrado- encuentra en ello s.u fa-
chada musiClli. En el Winterreise [Viaje invernal], de Schubert, no hay
ni un 'solo Lied estrófico: el peregrinaje sin escapatoria de un vaga-
bundo carente de hogar que medita sobre su amor perdido excluye
toda referencia popular. ..
En un ciclo de este tipo, el Lied singular se ubica en un entorno de-
terminado del que difícilmente puede ser eliminado sin daño'. ';Am
Brunnen vor dem Tore,. [En la fuente de la puerta) es una canción es-
trófica familiar a todo el mundo, especie de prototipo del cantar popu-
lar que trata de los sueños, de la añoranza, de un calor acogedor. El
que las estrofas segunda y tercera del texto cambien de tono nos habla
de la «noche avanzada», de «oscuridad» y «vientos fríos» y de un
irrealizáble«du fándestRuhe ·don.. [allí encontrarías la paz] -esto no
lo percibe la melodía, siempre igual--. Uniformizado en su ingenuidad-
belleza, el Lied pierde aquella profundidad de la que estaba dotado
originalmente. Der Lindenbaum [El tilo], del Winterreise de Schubert,
I Esto es aplicable al Ued Utrsticodcsdtel siglo XVIII. En"el siglo·XVII, aria no significa
sino c;anc:i6n estrófica -aso de las·.an_ de la conocida. colección ú nuo•• mu.s;CM
(1601 J, de Giulio Caccini, que son cantos en el nUevo estilo solista;!> de.las arias. solo
de Adam Kriegor (1 643-1666J, Licdcr eslIÓficos eón b. c. (U.derd. bajo con/;nuo))-.
A ellos no Se vinc:uIa necesariamente .-¡en modo alguno!- una actitud básica de cañcter
po,,,dar, tampoco se aspira"a tal cosa. . . .
204
H La id«t de Jo ckHco
'¡s\1l J --;J J
EnIGmulg [EspantDJ(a:.
FfF I t
1.44,103)' .
J .J A 1-
205
Tratatlo de Informn 1tlllslcal
206
H ÚJ Idoo ,le lo cíclico
[ ... mas ni
C. 9
207
lo que se conrmna despu~ eS La mayor (ce. 2-4). La mayor actúa como domi-
nante de Re mayor (3), Re may~r como dominante de Sol ma.y oi (4).:. ' .
MISA
208
misa no es ya s610 una parte funcional de la liturgia. Su unidad fun-
damentada musicalmente la aparta hacia un mundo cerrado en s{
mismo y carga<!o de significación: la misá se convierte en obra de ¡\rte
musical . .
El compositor está obligado a una melodía dada (cantus firmus,
~breyidado c. f.), que es punto de relación con el ordinarium . .filo obs-
tante, aquél puede. someterse a ésta en muy distintos · grados, según
nos ponen de manifiestó dos misas de Josquin: en la forma de tratar el
nive/. de vinculaci6n libremente elegido, el compositor determina la
magnitud. y el tipo de su libertad de creador. . .
La tardía· Missa "Pange lingua»,' de Josquin, se basa en el himno
gregOriano del mismo nombre; es decir, que el. con'espondiente c. f. da
su nombre a toda una misa. El himno conSta de seis versículos:
f (5)
Da"
.. .
"
.
"
.
.'
(6)
I MM
.
a .. ir ?a Mi ií 11
f'~C ~tus
... 6'
ven.:is se· ne· ro . si Rex el· fu • dil , •• ti - um
209
TraJado de In forma ml/S/cal
Ky - ri e e .. .. lei .. son
, En =Iidad, aqul no hay todavla «compases. (v. p. 64); si nos ",ferimos. laedición
pr.iclica de la misa, este concepto sólo sirve para que nos entendamos con mayoTfacilidad.
210
H la Idt!a de lo ckllco
f
~ -
e
I a a' I
lei-
JJ" I J. J J j I J" ; I In" I J. o
son
o ... ..... v
(la .,1 fa. re mi)
211
Según la tradición antigua (v. p. 59), estas notas continuamente recu-
rrentes se colocan como· c. f. en el tenor. En tales misas de cantus fir-
mus (misas de tenor), el c. f. funciona: como espinazo format en el
que encuentra apoyo la trama contrapuntística de laS · otras voceS. Así,
cuanto más frugal es el c. f. tanto más estrechamente ·quedail fijados
los márgenes de la composición. Josquin se permite apenas cinco no-
. taso Resulta fascinante cómo se arranca, de la extrema limitaci6n, la
extrema riqueza de la configuiación final. Son cinco noias en el tenor:
se dan con o sin repetición de algunas de ellas, deslindadas sin inte-
rrupción de los eventos nuevos subsiguientes o separadas de ellos me-
diante silencios de distintos iamaños -su representación es, PÓf tanto,
muy diversa-:; átravesadas rápidamente o recorridas por valores· más o
menos amplios; colocadas en las voces central, superior o inferior. en
una texturá de plenitud variable; con perfil bien destacado (a) o inte-
gradas en acordes (b):
(al
M a.
.. ..,...
11
r-
(b)
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M
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lDe-) - Vi . U • (blOlh)
213
Tratado de lafon"a musicnl
11 I
ItI Po
lA
- trem om - ni ~ .po
- ':[-' - tenl
r. - - - - - - - 1I,.mll
,
Resulta extraño, en principio, que Josquin tome co.mo base una serie
neutra de notas justo en una misa. Claro está que ello nos prueba, sen-
cillamente, la primacía de una voluntad de creación musical. Después
de que la misa se revelase de una vez como obra. musical y de que se
la eximiese de su compromiso exclusivamente litúrgico, se suprimió
también su obligación a un patrón gregoriano. El hecho c;le que se hu-
biese creado un vínculo musical resultaba más c;lecisivó que el con qué
se había creado: además de cantos gregorianos (como el "Pange lin-
gua,.), en el siglo XVI se tomaron también como modelo melodfas
profanas, o incluso grupos de notas libres elaborados precisamente' a
partir del sistema lonal. Tales cambios de fundanientación fonnal son
menos un indicio de secularización (así se los suele valorar) que ex-
presión de una creciente independencia musical. En este sentido, la
misa de parodias· del Renacimiento tardío va mucho más allá. Toma
ésta como modelo toda una composición polifónica de autoría propia
o ajena: un motete, un madrigal, una chanson francesa TOdas las par-
tes de la misa se basan en la composición elegida. A menudo, tal
composición se canta en el «Kyrle» de fotIna relativamente fiel -po-
dríamos decir que para ofrecer una primera presentación de la mis-
ma-, mientras que las partes siguientes pueden triltarla deníodo tan
libre que el original queda casi irreconocible (con adiciones, elimi-
naciones, cambios, inversiones, combinaciones arbitrarias, etc.) .
• En general,parodia alude al uso de composiciones profanasen la mósicaeclesiástica.
(N. del T_)
2 14
H La Idett de lo cfcllco
Esto ya no tiene nada que ver con la «liturgia», sino sólo con la con-
figuración musical: el modelo elegido tiende a elucubraciones creado-
~ con las qué el eomP,Ositot podía demostrar su oficio contrapuntísti-
co y 'su sentido de la forma. En principio, no es algo distinto de lo
que sucede posteriormente cuando Bach realiza versiones"de concier-
tos de Vivaldi, o cuando Brahms escribe sus Varia/ionen über ein
Thema von Schumann [Variaciones sobre un tema de, Schumann): se
trata de música sobre otra música.
El hecho de que tras el cambio estilístico acaecido hacia 1600 se
haga retroceder, hasta abandonarla, la vinculación a un cantus Jirmus
significa la pérdida de Ji¡ unidad cíclica inmediata. Pero también, al
mismo tiempo, la ganancia de una absoluta libertad de configuración
formal que saca provecho de lo que la actitud y el texto del ordina-
rium ofrecen ya de por sr. Porque, segón su actitud, las partes de la
misa se agrupan en tomo al «Credo», que actúa como centro,
Ky ri e _ _ e-le . son
:40 'na no - bis po "m
215
el dogma de I~ ascensi6n) o globalmente-: desde las últimas misas de
Joseph Haydn" el final de «Gloria» y «Credo» se ~ta C\>l1 una fuga; .el
«Benedictus» 'constituye un punto medio de carácter Iirico; el «Et ín-
, carnatus est... » del "Credo" -misterio de la encamáci6n de Cristo- es
el punto culnúnante de la a.bstraccióo' íntima, núcleo n¡fstico de la, sec-
ci6n central de la misa; (Encontriunos en ello algo muy lejano: en la
, Missa "Pange lingua», de Josquin, eSta parte del texto quedaeriérgi-
camente difertnciada del entorno polif6nico por una sencilla ' monodía.
Es justamente ahí donde las misas de: Anton Bruckneremplean sus
colores armónicos más chispeantes y mágicos.) '"
Simultáneamente, la configuración del texto reclama una forma mu-
sical análog¡¡. «Kyrie,..."Christe»-«Kyrie» sugiere el esquema AB A"'.
Eo el «Sanctus», el "Hosanna in excelsis" recurrente incita a una repeii-
ci6n Ijteral. La triple súplica del «Agnus" lleva a penSaren el corres-
Pondiente esqúcma ternario. «Glona» y «Credo» presentan abundancia
de texto: son partes verdaderamente difíciles desde el punto de vista
formal. La invocación de piedad que tan curiosamenie interrumpe la
alabanza del «Glori3l> (" ... qui tollis peccata mundi, miserere nobis»),
t6mesela' como. se quiera, puede convertirse en ,un punto' de inflexi6n
realzado expresivamente y dar· pie; por ello, a una re'exposición de la
primera secci6n. En el «Gloria» de la Misa de la coronación de
Mozart, esta parte, con sus divagaciones arm6nicas y su final en la do-
núnanle, tiene todas las trazas de un «desarrollo» (ce. 77 ss.). La reex-
posici6n abreviada de los compases .135 ss. queda en la tonalidad prin-
cipal:el «tema secundario» (c. 57, . «Domine Deus»), el) otros tiempos
en la donúnante, se halla ahora ' en lat6nica, Do mayor (c. 173), modi~
ticado melódicamente; con los compases 65-77 -que cadencian sobre
Sol mayor- se corresponde,. por la magnitud de su volumen, el «grupo
final,. del «Amen» (c. 181), que confirma el Do mayor y que aún ela-
bora a continuaci6n una coda de seis compases: los enfoques de la for-
ma de movinúenlo de sonata. mantienen cohesionado este «Gloria».
En el "Credo» (al margen del .Et incamatus est»); la cantidad y
multiplicidad de dogmas rehúsan cualquier soporte. También aquí se
impone entonces una .voluntad fonnal estrictamellte musical, frente a un
, texto litúrgico.en el que apenas encontrámos apoyo. Hay treS soluciones
que aparecen ~teradamente:
Mazar!, "Ciedo» de la Misa de la coronación. La idea introductoria
reapam:e como éStribilio (ce. 36, 72, 114), Por este motivo,- íextos'Me-
rentes a.pareceJi con lJI!lI configuraci6n musical igual o sinúlar: lá músi-
ca vocal participa ase de la idea delrond6. '
216
H lA Mm de /o cfclico
f V
. .,¡~h S' r IV r
ere do. <JO do
SINF'oNÍA' Y SONATA
217
Trrtrado de la[orma musical
, Cuode lJIs Sonataspant piano en Fa mayor, op. 54; en.Famayor,op. 78,enmi menor,
op. 90, yendo menor, op. 111, de Boethoven.
218
H La idea de lo cícllai
219
TnltadoiklafomUl mlu/cQ1
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•1 AlIearo
Ib)- - JI . -
220
H La idf!d tk lo ck llco
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. ~ '!' .- ~ .~
I VI I . VI I .
c. 47 (Mi m.J .
~.Upp n; IJ U1.8? -
repite, en consecuencia (ce. 70-82), los compases 1-13 (de manera que
la ulterior reexposición puede suprimirse tanto más fácilmente) e in-
cluye en sí mismo una sección de desarrollo que destaca del resto.
La idea esbozada en la "Fantasía» de Schubert es rescatada por la
monumental Sonata para piano en si menor (1853) de Franz Liszt. Los
movimientos del ciclo abandonan aquí 'su anterior independencia. Se
entretejen en un verdadefO movimiento único: la multiplicidad de mo-
vimientos se disuelve realmente -en un «monomovimiímto». De ese
modo, las partes del ciclo de la sonata («AlIegro»-<<AdagiolH(Scher-
zo»-«AlIegro») se equiparan de forma efectiva con las de la forma de
movimiento de sonata (exposición-<lCS8lTOlIo-reexposición).
221
TmIado de klforma musical
do al efecto conclusivo de ~sta {ce. 729 ss. -v. ce. ~19 ss.-). El comienzo
emerge de la introducción lenta (ce. 1-7); sus compases 213 señalan tambi~n
(tnulsponados) el final (ce. 7SO-7S4). . . .. . . .
Temas de la exposición; tema principal ani~lado en dos partes (ce. 8-17);
un seguodo tema (c. 105); el tema de los ce. 153 ss., segunda idea secundaria
por SU carácter y rango, se obtiene por aumeoto del tema principal· (ce. 14 ss.).
Tam¡'i~ otlas veces se llevan a cabo cambios característicos: compárense los
ce. 9-13 con su incursión eo el lirismo a partir del c. 124 y con su transforma-
ción en arrebato entusiasta de tonos conclusivos en los ce. 682 ss., la robustez
de elaboración de los ce. 153 ss. con los ce. 255 ss.; o· los ce. 105 ss. con los
escindidos y «peSaDte. 0<;, 297 ss.
La parte central (ce. 347-459) es un montaje libre, expresivo y rapsódico de
temas de la exposición (c. 349 y, de nueve>, 433. = .153/363 = 105/394 = 331).
La Sonata puede y debe renunciar a un «desarrollo» tal como ~ste se conci-
be normalmente; puede, porque exposición y feexposición están ya dominadas
por la t~oica del desarrollo, en una perroan';nt. elaboración y metamorfosis
del tema principal; debe, porque la parte central actúa al mismo tiempo como
«Adagio. del ciclo de la sonata. La exposición funciona ·simultáneamente como
«Allegro. del ciclo y la reexposici6n es, a la vez, su «Finale•. Podríamos pre-
sumir un .Scbeno. en los ce. 460 ss. -la verdadera reexposición entrar!. en-
tonces sin que lo percibi~os (c. 523 = 25)-. Un enfoque de este tipo resul-
taria menos crefble; pues la ya citada introducción lenta (ce. 453-459) y la
conformación de los compases siguientes (ce. 460-467) señalan inequívocamen-
te la «reexposición•.
222
H La Idea de lo cíclIco
VARIACIÓN
223
'TirIlado de lajomra musical
ttaC.
224
H la kka de lo r:fcliro
\"aro - t
Cantabile "
. . 2 ", .;..-
fp " '
226
H la Idea de lo efe/leo
" (!)
... .
227
TtTItado _la/onn!l musical
, l '
I
I ,
12" r IJ J J J F j J J
Esto sobrevive en las formas de variación barrocas de la chacona y
del pasacaglia, pariente de la anterior. Un bajo os/ina/o de fondo sir-
ve de soporte a Il!$ formulaciones ' cambiantes de ¡as voces superiores;
el bajo fundameriIa y, a,la vez; articúla la forma; , ,-
Frente a esto;' en la Chacona en Sol mayor de Georg Friedrich Han-
del podemos hablar de ,«tema,con variaciones ... El primer tetracordo
del bajo (so.l-fai-nú~re), ~qj¡e}~aeh~cia V, figura,entre his fómiulas del
bajo de la variación barrocá;' en este' caso, ' el bajo regresa a 1. Sobre
esIa base, HiIlIdel crea un tema cantable y cerrado eri sí mismo:
, .
228
H la Idea di! lo de/ko
v. ..
,,- ...... .
ru
.....
...
~
!L' r I~ ~~~.
t:=I:::I
~:~ ~
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¡¡ -
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!L. ~ '!L -e: ~ -. 7CL, I
T
3. · lnterpre.taci6n y desarroUo. El tema, como globalidad, no en-
tra 'eIÍ la variación: ·si se superpOne el
tema a lá correspondiente varia-
ción . sus 'conienido$ no se, corresponden. Las variaciones, vinculadas
229
Trotado de laforma musical
unas a otras sólo por su común punto de partida, apuntan más allá, in-
terpretan el tema cada una a su respectiva manera. Es decir; utilizan y
elaboran los sillares temáticos. .
En las Treinta y tres variaciones sobre un vals de Diabetli, op. 120,
de Ludwig van Beethoven, hay elementos del vals que señorean las
·L ~
1" p - ,
,
~_.~
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~ '!' 1'- ~ . -~ ~'!'
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.. . .. . ... ~
230
H La Idea de lo cíclico
Anim~
4~i Fl' f f li
""
Tema (comienzo) (Final.) c. 170
Ir
la ida inicial 1sr 'r
como lema multiplicativo en torno al que se gira imperturbablemente:
r'11 será secuenciada, variada, invertida...) El
tema .di pie a las asociaciones, a un fantaseo casí improvisatorio . .
5. . Variaciones sin tema. «Exposici6n» y «variaci6n» no .van
por separado. No existe al principio ningún tema que revele, más ade-
lante, su fascinante cantidad de posibilidades. El propio comienzo es
tan s610·, y ya entonces, una de las formulaciones posibles, una «¡iri-
mera variaci6n ... Todo lo que sucede forma parte y es fragmento de
un proceso dI! variaci6n. .
Los compositores, por ello, o bien renuncian a títulos tradicionales
(como «Andante con variazioni») o se limitan a hablar de «variacio-
nesio. El tercer movimiento del Sexteto en .Sol mayor, op. 36 de Jo-
hannes Brahms -un flujo ininterrumpido de «variaciol1es sin tema»-
231
TrrJlado M /a¡omuz musical
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'1¡1t/
.. ; (2)"
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232
. ~ '''''''''~ -
H la idea de lo ct,Jlco
SUlTE
233
danza [Nachdanrzl (Hupfauj),' saltarina y de compás ternario. Una pa-
reja de piezas del siglo XVI como la pavana y la gallarda presentan la
misma proporción; en muchos casos se conserva el uso .(tradicional-
mente improvisatorio) de alcanzar la segunda de ellas como versión en
compás ternario de la primera:
ts+J ;.J
Pavana
,
1
ti
1t.". ñU (' 1 ..
i
rJ_1,1
Thomas Morley (1551-1603)
Padouana [= Pavana]
.---...
41~ r r r rr r 1" 11' r 1" Ir r
f. G.¡liartla [e Gallarda]
d.dr . ~ pJ!~l
Allemande
r
fe r ro ro ro F r Ir- P F
Tripla 1= versión en compás temario]
Hay una serie de cuatro danzas que, durante la segunda mitad del
siglo XVII, se convinió en basse normativa de la suite. (El que proce-
dan de distintas naciones prueba de fonoa espectacular el rango adqui-
rido en la época por la música de danza artificial.") La pareja contras-
tante se mantiene como allemande-courante (acordes ocasionales
evocan aún el antiguo procedimiento de la derivación). Queda aquélla
complementada por sarabanda y giga, que contrastan, una vez más,
en lempo. Todas las piezas tienen estructura binaria (v. p. 178); y .
todas poseen, junto a un tipo fijo de compás, diertas características
distintivas:
23;
Tmtado lk Iafonna musical
Sarabonda ' J~
..
63t~ .---
(espallola)
grave y solemne, ~
:B,~;III~F~F~~fil.~!3
r . ~§::~§E~r~
compú temario (3/4, 3n.),
nonnalmcote sin anacrusa.
Rasgo carai:tcristico:
acento sobre ei ségundq
tiempo (rinno típico: J J. »)
Giga
. Bach. SuilC francesa en Mí m.
II,,*- - ..
(inglesa) nlpida; ,
'.'
compú de 6/8 en la 1"
mayor palte de los
-.........¡
• ~ . .
-
H la idM de lo cíclico
. =---
:)1 e U I roO j r I ~ cm Fu I r V J r I~np;
Bach. Suitc para violonchelo en Do m. . .
y la musette, cuya melodía giratoria queda sustentada por una nota pe-
dal de tipo bordón:
A~
GI,olte 11 o. la M.seue
:.;- . . ~
.J J .J ..1. 1; .J ; J J .J J .J J I
237
Tratado de kr[ormn mllslcnJ
1 2 3 . . 4
b
Tónica Dominante Dominante Tónica
238
1 Condicionantes y libertad
" '
f.
es el final anticipado (ce. 7/8) del tema principal que sigue. Más ade-
lante, .J. fJ continúa siendo motívicamente significativo y la fórmula '
armónica reaparece en los puntos angulares de aiticulac;ionformal:
tniS el desarT9llo (gratamente interpretable ahora en un doble sentido:
el compás con la dominante prolonga armónicamente el desarrollo,
pero desde el punto de vista temático estamos ya en el comienzo de la
reexposición) y al fmal del movimiento. .
Al comienzo del cuarteto se coloca ... iun final!; la obra empieza
como si acabase de terminar.
239
Trrltado tú lo forma musical
1 2 ,.
6 7 8 9
.. p
El forte del principio 'no es un acento dinámico, sino métrico -la ana-
crusa debe tener el efecto de tiempo «lino» del compás-:-; JJ I J J se
aCorta a JJ;: -i:l compás temario bascula hacia Otro binario, hasta que
el sforzpto {c. 4) pone nuevamente en cIaro, con toda energía, dónde
está el verdadero tiempo «uno~. Estos incordios métricos se corres-
ponden' coritoda una ocurrencia formal: el compás conclusivo regular
cae eri el agujeró del silencio; el compás 9 también es echado a un
lado por la .:.inesperada- dominante, y la tónica s610 'aparece en el
compás 10. ' ' .
3. El Cuarteto en Mi¡. mayor, op. 33, 2, acaba con un rasgo cómi-
co que hace sonreír: se sugiere un final que no se lleva a efecto y se
da entrada a un comienzo que no continúa. El tema del «Finale» apa-
rece de nuevo al final -cortado limpiamente en grupos ' de dos com-
pases-:
P. O.
! l' "~Iatttl
P. O. P. O.
1
~ffll Ui p" I! I
,~h ,,' , P. O.
'
240
I Condicionantes y IibnttJd
Aun siendo voluntario, .el oyente p~ume el final del tema (*) como
conclusión del ,,~inale" -sólo quien conoce la partitura sabe la pausa
general colindante, que se prolonga por /Tes compases más, es mera-
mente un silencio-. Por tanto, el nuevo comienzo a modo de eco ·es
un doble golpe de efecto: ni cuenta uno (;on él, ni tiene continuación.
No es sino pocos segundos .después cuando el sorprendido oyente
...que ya ¡ieneen el oído la éontinuación melódiea- se percata de que
le han tomado el pelo. El «FinaJe» queda abierto: sólo en el oído del
que escucha sigue sonand~ .aqueUo que ya ha callado.
foRMA COMPUESTA
241
comienza ahóra con toda 'claridad desde el.punto de vista sintáctico
(como período modulante)
.
y' florece .por fin mel6dicamente:
' .. .
(a)
4" ( E al J u- 0
ro 1J
54
(b)
~. .
• I r J f4 l. ~ #. 4 . .'
Cada cosa implica la otra: (a).es consecuencia del comienzo, compen-
SÍlción de una tangibilidad «temática» a la .que se renunció al princi-
pio; (h) es consecuencia de (a), abandono de un cantar redondeado
que ya quedó anticipado en esta primera idea. . El modelo de la forma
de movimiento de sonata nos falla aquí. El «pÍimer tellll\lt es más bien
una presentación del material (en principio aún no redactado) como
configuración temática. El «verdadero" primer.tema se presenta como
segundo, pero se revela como ' elemento de 'una sección d~ d~no:
dado su carácter cantable y su sintaxis cadencial; (a) funciona cierta-
mente como un «segundo tellll\lt, pero esto queda contradicho por su
posición, por la armonía (relativo menor) y por su continuación modu-
lante. El posible segundo tema se. resiste, según 18$ reglas habituales,
a tal denominación: por situación y armonía (dominante), (h) actúa
242
1, CondicIOnantes y libertlld
243
Trafado d. Úl forma musical
El tema secundario (c. 41) se instrumenta con dos oboes 'y fagot,
como trío de viento a la francesa (v. p. 86, nota al pie). El desarrollo
es introducido nuevamente por el solo (concertino) de un modo seme-
jante al concierto -tras el tutti del grupo cadencial-, y deja a los dos
violines solistas concertando a la manera del doble concierto (cc. 78
ss.). En la reCxposición se introduce un episodio del primer violín so-
lista, tomado por sorpresa en modo menor (ce. 112-118) -es como un
pequeño fraglllento de concierto solista...
Las formas se solapán de un modo muy sugerente, sin que ninguna
de ellas predomine sobre la otra: el movimiento es, en un mismo y
único momento, concierto y sinfonía, movimiento de sonata y movi-
miento de collCierto, de rasgos barrocos y clásicos.
244
I Condicionantes y ';~ad
P p/Pfpf
245
TmUulo d, lalorma musical
~ .. "mUir
IfQUltlRrr
Tercer movimiento, tema de la «fug3JO:
)
I e
La propia «fuga,., movimiento fuera de 10 común, bace burla de toda
norma. Se entremezcla aquí el arioso (variado) -en brusco contraste
de los caracteres..,. El nuevo comienzo de la fuga, abora en 5'01 mayor,
se orienta s610 paulatinamente hacia la tonalidad de partida, 14 mayor
-yen ese mismo momento (c. 174), deja de ser una fuga: el tema se
transforma en melodía del bajo, emparrado de diseños de semicor-
cheas-. La «fug3JO se trueca en «sonatalt y la polifonía, cada vez más
cIaram~ en melodía y acompañamiento:
246
I Condlckmanlps y ¡Ibnrnd
1" tt V
.,...
~~
v ,.. ...
Porque la tónica mayor, Mi mayor, en el compás 8,es -al mismo tiem-
po dominante del la menor del compás 1: las primeras variaciones en-
garzan unas con Olras mediante un movimiento armónico circular.
Tal como solía suceder en el siglo XVIII, al principio se incrementa
la aceleración rítmica; la variación 4 (c, 33) evoca la sarabanda .-ton
su característico J ! J>-; las ~de la variación 11 (c. 73) san el
último peldaño de la disminución rítmica. Sin embarg(), la cadena de
variaciones de ocho compases está articulada en UR esquema de agru-
pamiento que puede interpretarse como · tipo movimiento de sonata:
como sección de desarrollo hallamos aquí la parte central, Uiiéa y am'
plia (ce. 97-IZ8 ~ variaciones 14-16). La ~xposición = variación 17
quedarealtada en el c . 129 con un pathos sinfónico; las variaciones
25 (c. 193), 26 y 27 .:..como variaciones de variaciones (a saber, de 1,
2 y 3)- llevan adelante la reexposición. El «Finale" se halJa .cerrado,
en el sentido de la intensificación sinfónica, por una grandiosa coda (a
partir del c. 253).
Desde el punto de vista de los últimos años del siglo XIX, lo arcaico
(la antigUa praxis del osnlUJto), con sus correspondientes procedimien-
tos y rasgos antiguos (aceleración rítmica; tratamiento acórdico del
247
Tmlodo de la forma /IIusical
, U
[T D
l •; I mr rr rU I~r 'ID'
D T]
1
248
1 Co"diciona"tes y libertad
INDIVIDUALIZACIÓN
249
son todo menos originales: sil plano básico se da tambi4!n .en otras
muchas piezas. Tal como suele suceder en las piezaS ·líricaS para pia-
no, la individualidad se halla aqlÚ en la idea y el rnCnslIje po4!tiéos, no
en la fonna (aunque está presente ac¡1Ú .un detalle particular: la reexpO-.
siciÓD del grupo inicial de och~ compases da . la sensación de ser un
compás más largo, pues el movimiento por corcheas se adelanta al
antepenúltimo compás ~I compás 18, que se corresponde coil el 7, se
escucha como «penúltimo,. compás...). . .
La diferenciacidn y el reflllamiento de todos los recursos del len-
guaje es tan sólo la consecuencia de una progresiva individualización:
se dan el recalentamiento cromático y la posibilidad de combinaciones
armónicas libres -hasta el punto de arruinar la tonalidad mayor-menor
al comienzo del siglo XX-, la disolución de las correspondencias rít-
micas en prosa musical (p. 107)" el abandorió de patrones sintácticos
como frase y período o la renuncia a modelos formales. Por último,
en la actualidad ya no existen -o todavía n~ una forma y un lenguaje
de validez general. Hay cuatro ideas que n.os permiten profundizar en
esto y establecer ciertas distinciones: I
251
Tmlado rk la jónna muskal
252
I úJ1/tllclonalllt!S lli~r1ad
Adagio
,1 111 ti.
~
A ....
I'P~ ~ t::l' l:iI - ,
, = ,= -
~ , 1'l ,
I~ .. -'
PI'. ¡¡. ..
- ."
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~ ItÍ
1 • I'P <::=-
.
.pizz. SCnlplC
, !!t
, r .~
•
'\
I .p
Crtsc. _ •
crtsc. _
253
TrrIIado tk la forma musical
254
J Condicionantes)' libertad
mo. Por eso, su entrada (c. 29) es como un shock: si la ml1sica qu~
ba anteriormente al margen .del tiempo -por decirlo de alguna mane-
ra-,ahora lo haee perceptibie de modo abrupto...
4. Desde la perspectiva del siglo xx, el ejemplo de Schubert es·
turbadoramente actual: la composición serial aguzó la conciencia de su
rango musical -apremiada por el problema de organizar el tiempo-.
La música minimalista proporciona una nueva experiencia del tiempo
(pp. 23 s.). Entre los compositores, han sido principalmente el pensa-
miento y la forma de componer de Bernd Alois ZimmerÍnann (1918·
1970) los que más se han visto marcados por reflexiones filosóficas
sobre el tiempo.
El «tiempo», en Schubert y en el siglo xx. Por lo demás: la isorrit-
mia del siglo XIV (p. 115 s.) vuelve a encontrarse tambi6n en Wolf-
gang Fortner, cuya obra The Creation (1957) acaba con un amplio
«Amen isorylhmique». El contrapunto del Renacimiento y el barroco
resucita en la polifonía multiestrato de Gyllrgy Ligeti (pp. 120 s.). De
igual forma que ·Ia policoralidad del siglo XVII hace de la música un
arte del espacio (p. 131), la inclusión de éste llega a ser determinante
en las obras del siglo xx -caso de Ives (p. 31), o de la obra de Stock-
hausen «Gruppen» ftir drei Orchester [«Grupos» para tres orquestas)
(1955-1957), en la que éstas se sitúan alrededor del oyente-. El libre
«hacer fantasía» del barroco y el clasicismo, la Iibertad- del bajo conti-
nuo, los excursos de la cadencia solista del concierto: el rel)ovado in-
terés por la improvisación enlaza con tradiciones ya enterradas.
Los ejemplos podrían incrementarse: cosas muy. distantes entre sí ~
acaban encontrándose, por más que se individualicen lenguaje y for-
ma. En la ·música más reciente se incluye la anterior (sea por oposi-
ción, continuación, transformación o redescubrimienio), de igual modo
que la música más temprana ofrece ·posibilidades para la más tardía. .:
Bernd Alois Zimmermann ha sabido ver esto, g1oha1mente, de un modo
arrollador y hasta vertiginoso: «Así pues, hago música con Bach cuan-
do la hago con Frescobaldi, toco Strawinsky cuando toco Pergolesi, y
Sweelinck cuando interpreto a los virginalistas, y Attaignant cuando
estoy con Couperin; el barroco en Hindemilh, lo hindú y 10 javanés en
Messiaen, lo folclórico en Bartók: iqué inversión de conceptos l ¿Es
entonces . más importante ser el 1l1timo que ser el primero? Pués, bien
pensado, ¡sí!».
Relación de obras citadas
én el texto
111'" numeros en l."UI'lilVIl UlOICIlD eJelllplOs mlWClUesJ
257
TtaltJdo MIa formo mtUiaJI
258
Relacll", dr obrru citadas ' " rl ~XfO
2.° m.: 80
Re rn.-op. 31, 2, l." m.: 122, 17S
Sol m. op. 49, 1, I."~; 74
Fmale:79 .
Sol M. op. 49, 2, l." oi.: 81
. 2.· m.: 78
~M.op.S3,1.·m.: 96,164,174,176
Fa M. op. 54: 218 n.
Fa m. op. 57,1.· m.: 100
2.' m.: 87
Fa' M. op. 78: 164,218 n.
Mi ~ M. op. 81a, l.- m.: 164
Mi m. op. 90: 71,218 n.
Si ~ M. op. 106; l." m.: 176
Mi~M.op. 109:223,252
La ~ M. op. 110, FinaIe: 246 s.
Dom.op.III:96,218n.
Variaciones:
Fa M. op. 34: 223 s. ,
Mi~M.op. 3S: 228
32 Varo Do m.: 226
Varo Diabelli: 230 s:
Bet¡, Alban Concierto p. violín: 113
Cuab'O piezas para cIar. + piano: lOS
Sonata p. piano: 177
•
Su/te ltrica, 3.- m.: 113
Berio, Ludano Sinfonía: 32
Boulez, Pierre Le Maruau sans MaUre, 6.' m.: 116 ss.
Brahms, lohannes Sexteto Sol M. op. 36, 3." m.: 232
l.' Sinfonía Do m.; FinaIe: 101 s.
4.' Sinfonía Mi m., l." m.: 103
Finale, 246 s.
Sonata p. piano Do M., l." m.: 175
Bruckner, Anton S.' Sinfonía Si ~ M.: 219
lJull,John Variaciones sobre Veni creaJor spiritus:
227s. .
Caccini, Giulio Le 1J/I01Ie musiche: 204 n.
Chopin, Fr6ieric Preludio Re ~ M. (del op. 28): 20
Corelli, Arcangelo Concerto grosso op. 6. ntlm. 7, Andante:
134
259
TmttJdo de /4 for.nlR musiCAl
260
Relación de ooms cUodlU corl ft Ie:xto
261
Trakzdo dI/ lajonna musical
262
Erstarrung: 205 s.
Heidenrlislein: 203
IhrBild: 82 s.
Trilnenregen.: 204
Wasseiflut: 205
Misas:
La~M.:217
Mi~M.: 217
Quinteto de cuerda Do M.; 2.° m.:
252 s.
SchUtz, Heinrich . Symphoniae Sacrae: 123
Wann unsre Augen schlafen ein: 133 s.
Schumann, RobCrt Ciclos de Lieder:
Dich/erliebe: 206, 207
Frauenliebe und -Ieben: 206 s.
Uederkreis (sobre H. Heine): 207
Escenas de niños: 18 s., 85, 249
Impromptu (de Hojas de álbum, op.
124): 18
Lieder:
Hor ich das Uedchen Klingen: 123
Morubrach/: 89 .
Nun hasl Du mir den ers/en Schmu7.
gelan: 206 s.
4.' Sinfonía Re m.: 219 s.
Variaciones Abegg: 231 s.
Stockhausen, Karlheinz «Gruppen» filr drei Orchester: 25S
Hymnen: 32
Trojahn, Manfred \.' Sinfonra: 223
Verdi, Giuseppe Requlem (<<Libera melÓ): 35
Viadana, Ludovico Concerti ecc/esiastici: J32
Vivaldi, Antonio El o/año (de las Cuatro estaciones):
194
Conciertos:
Do M., p. flauta: 194
Do M., p. 2 trompetas: 194
La m. op. 3, 6, p. vioJ(n, \.- m.: 52 s.,
194s.
Webem, Anton 2.' Cantata op. 31, moyo final: 1\3
Seis bagatelas, op. 9: 108
263
Tratado de /alorma musical
264
Índice analítico
accompagnato: 52 , carencia de relación: 17, 29 ss.
acorde(s): 36, 121, 140 n', 229 S" chacona: 228
afectos: 47 SS., 140-142, 170, 171. 184, ciclo: 204 SS., 208, 218, 219, 222, 223,
226 225,226 '
- unidad de: 25, 27,141,169,198 cíclica (obra): 203 SS., 234, 236, 237
agrémenlS: 237 cláusula: 125
agrupamiento: 89 SS., 94 cluster: 249
alealOriedad: 250,25J coda: 86, 162, 164,201,221,222,226,
allemande: 235 227
ampliación coberencia: 17, 26
- externa: 73. 80, 81. 90 co1lage: 32
- inlerna: 72,77, 127 color: 61 n., 116
antecedente comes: 145 ss.
- de la frase: 74 ss. compás: 63, 64
- del esquema de FortspinJUuog: 56.s., - ahogo del: 91
183, 190 . composición de timbres: 120,249
- del periodo: 69 SS., 109, 153, 154 concenino: 134,243
antifonal: 36 ss., 137 concerto: 131 ss.
. aiia: 51 s.• 183 SS., 204 n., 206 , e- 'grosso: 134 s.
- da capo: 183 ss. concierto: 243,247 s.
ariosO: 52 - solista: 134,247 s.
asimema: 69 movimienlO de: 52, 192., 194, 195,
,"menlación: 97,13.6,151 198.201,244
forma de movimiento de: 192 ss.
Barlorm: 89 . conciertos para el paseo: 25 1
bajo continuo: 47,127,131 conclusivo (grupo): v. Final (grupo)
-de 1amenlo: 114,143 configuración: 58 '
- ostinato: 228, 247 conformación: 17
basso conlinuo: 47 consecuente: 69 SS., 109, 154
bourrée: 237, 238 contradicción: 114 s. .
reacción «a la contra»: 76 s.
cambio: 18 S., 74 S., 223 contrapunto (de la fuga): 144 s.
canción: v. Liéd contraste: 17, 25, 27 SS., 56 S., 63, 100,
- popular: 204 249 '
canon: 40 55.,120,140 n.', 229 contrasujelO: 145, 147
- de proporciones: 40 copla: 194 ss., 244
cantata: 127 courante: 235
.:. de cúnara: 127, 128 .. CWII!eIo de cuerda: 140, 153 S., 218
cantus firmus:209, 212, 215, 227 . curso por segundas: 75 ss., 129s., 1435.,
canzona: 136 s~ .. 156s.
capriccío: 135 s•. cruzamiento de frases: 90 ss.
265
TraJDdo tk la /orma mlulcaI
266
India ",",mico
267
TmtJJdo de lo forma musical
sinfonfa: 123 ss.;217 S., 153 S., 217 SS., taJea: 116
237,244,249 tema: 94 s., 105, 110, 118, 143 SS.,
soggello: 44 SS., 135 S., 142 155 SS., 169, 223, 228 SS., 234,
solosooata: 129.. . 240 ss. -
sonata: 128. 140 S., 148 S. , 153 ss., lenor: 59
218 SS., 244, 246 . toccata: 123, 137 ss.
- a solo: v. SolosOIUlta transición: 156 s.
- a tres: v. Trioso1lllla trasdanza: 234
- de clmanI: 128, 233 lIfo: 85 S., 237
. - de iglesia: 128, 135 triosonata: 127 SS., i34. 140
- fonna de movimiento de: 153 SS.,
l66ss.. 177,216 S., 219 s., 221 s., variación: 223 SS •• 247 s.
243,245,249 - dé carácter: 224 s.
- movimicnto ·de: 77, 178 SS., 218 .., - figurativa: 224 s.
221 s.. 244, 246 - progresiva (en desarrollo): 101 ss.,
- rondó de: .v. Rondó tk sonaJa 110 ss .• In, 219 S-o 223
stile recitativo: 49ss. - serie de variaciones: 82. 95
suile: 178, 233 ss. variante: 17,24 ss .• 39. 62. 95. 101' s.,
- forma de pieza de: 178 ss. 105,223.238
- pieza de: 156 n., 184,2445. varietas: 39 SS., 64
sujeto: 142 s.. f51 verso de órgano: 137
268
Referencias bibliográficas
Pan continuar este estudio y profundizaren él. se =micnda los siguientes artículos
y libros: .
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