Las Fuerzas del inconsciente en la personalidad
El inconsciente contiene impulsos y deseos que luchan por salir, pero cuya salida
podría constituir una fuente de angustia para el individuo. Las fuerzas del
inconsciente podrían descargarse de forma distorsionada o censurada, por
ejemplo, a través de los sueños o chistes. Aunque todo el ello es inconsciente, no
todo inconsciente es ello.
La dinámica y el desarrollo de la personalidad.
El término dinámica es más general; se refiere a los procesos que pueden o no
involucrar la orientación hacia una meta. La dinámica de la personalidad incluye la
adaptación o el ajuste del individuo a las demandas de la vida, de manera que tiene
implicaciones para la salud mental.
La importancia de la sexualidad:
En sus primeros trabajos, Freud percibía a la sexualidad como un proceso corporal que podía ser
entendido por completo bajo un modelo de reducción de la tensión. El objetivo de la
conducta humana era tan solo reducir la tensión creada por la acumulación de demasiada energía y
restaurar un estado de equilibrio. Los deseos sexuales podían ser comparados con el deseo de
eliminar una comezón. Sin embargo, conforme se desarrolló su trabajo, Freud comenzó a
enfatizar el carácter psicológico de los procesos mentales y la sexualidad. Su uso de la palabra
Libido para referirse a la energía emocional y psíquica derivada del impulso biológico de la sexualidad
atestigua este cambio en su pensamiento. El deseo de Freud de enfatizar el carácter psicológico de los
procesos mentales también se observa en el desarrollo de su concepto de impulso. Utilizaba una
palabra de origen alemana, trie, la cual ha sido traducida de forma variada como
instinto o impulso. En vista de que instinto se refiere a un patrón innato automático de actividad
característicos de los animales más que de los humanos, la traducción de la palabra impulso
(Bettelheim, 1982) parece más apropiada para la intención de Freud. UtilizoTrieb para
referirse a una representación psicológica o mental de una fuente corporal interna de excitación, una
forma de energía que no puede ser reducida ya sea a un aspecto corporal o a uno mental debido a
que combina elementos de ambos. En su concepto de impulso, Freud abandono un intento anterior
de reducir los procesos psicológicos a fisiológicos y también comenzó a resolver un
problema heredado de la filosofía cartesiana, en la creencia que una persona es más
que una persona, el filósofo Francés Rene Descartes (1596-1650), había dividido toda
la realidad en dos categorías separadas: Mente y Materia. La materia incluía todas las
sustancias materiales, inorgánicas y animadas, incluyendo los cuerpos humanos. Estos elementos,
sugirió Descartes, podían ser entendidos bajo leyes científicas. Lamente, que incluía a
todos los estados conscientes (pensamiento, voluntad, sentimiento, etc.), eran un segundo
tipo de sustancias que descartes creía no podían ser explicadas por leyes científicas.
Etapas psicosexuales
Etapa oral
La etapa oral ocupa aproximadamente los primeros 18 meses de vida, y en ella aparecen los
primeros intentos por satisfacer las demandas promovidas por la libido. En ella, la boca es la
principal zona en la que se busca el placer. También es la boca una de las principales zonas del
cuerpo a la hora de explorar el entorno y sus elementos, y esto explicaría la propensión de los
más pequeños a intentar "morderlo" todo.
Si se impide tajantemente que los bebés utilicen su boca para satisfacerse, esto podría
producir un bloqueo que haría que ciertos problemas quedasen fijados en el inconsciente
(siempre según Freud).
Etapa anal
Esta etapa se produciría desde el fin de la etapa oral y hasta los 3 años de edad. Se trapa de
la fase en la que se empiezan a controlar el esfínter en la defecación. Para Freud, esta actividad
está vinculada al placer y la sexualidad.
Las fijaciones relacionadas con esta fase del desarrollo psicosexual tienen que ver con la
acumulación y con el gasto, vinculadas con el espíritu ahorrador y la disciplina en el primer
caso, y con la desorganización y el derroche de recursos en el segundo. Sin embargo, según el
padre del psicoanálisis, estas dinámicas de gasto y ahorro no se expresarían solamente o
principalmente a través de la gestión del dinero.
Etapa fálica
Esta fase pulsional duraría entre los 3 y los 6 años, y su zona erógena asociada es la de los
genitales. De este modo, la principal sensación placentera sería la de orinar, pero también se
originaría en esta fase el inicio de la curiosidad por las diferencias entre hombres y mujeres,
niños y niñas, empezando por las evidentes disimilitudes en la forma de los genitales y
terminando en intereses, modos de ser y de vestir, etc.
Además, Freud relacionó esta fase con la aparición del "complejo de Edipo", en el que los
niños varones sienten atracción hacia la persona que ejerce el rol de madre y sienten celos y
miedo hacia la persona que ejerce el rol de padre. En cuanto a las niñas que pasan por esta
etapa del desarrollo psicosexual Freud "adaptó ligeramente la idea con Complejo de Edipo
para que englobas a estas, a pesar de que el concepto había sido desarrollado para que
cobrase sentido principalmente en los varones. Fue más tarde cuando Carl Jung propuso
el complejo de Electra como contraparte femenina al Edipo.
Etapa de latencia
Esta fase empieza hacia los 7 años y se extiende hasta el inicio de la pubertad. La etapa de
latencia se caracteriza por no tener una zona erógena concreta asociada y, en general, por
representar una congelación de las experimentaciones en materia de sexualidad por parte de
los niños, en parte a causa de todos los castigos y amonestaciones recibidas. Es por eso que
Freud describía esta fase como una en la que la sexualidad queda más camuflada que en las
anteriores.
La etapa de latencia ha estado asociada a la aparición del pudor y la vergüenza relacionada con
la sexualidad.
Etapa genital
La etapa genital aparece con la pubertad y se prolonga en adelante. Está relacionada con los
cambios físicos que acompañan a la adolescencia. Además, en esta fase del desarrollo
psicosexual el deseo relacionado con lo sexual se vuelve tan intenso que no se puede reprimir
con la misma eficacia que en etapas anteriores.
La zona erógena relacionada con este momento vital vuelve a ser la de los genitales, pero a
diferencia de lo que ocurre en la fase fálica, aquí ya se han desarrollado las competencias
necesarias para expresar la sexualidad a través de vínculos de unión de carácter más
abstracto y simbólico que tienen que ver con el consenso y el apego con otras personas. Es
el nacimiento de la sexualidad adulta, en contraposición a otra ligada solo a las simples
gratificaciones instantáneas y obtenidas mediante actividades estereotípicas.
Componente de personalidad
Conforme a la escuela y el modelo de pensamiento del psicoanálisis,
especialmente de los estudios de Sigmund Freud (1856-1939), la personalidad
de los individuos está conformada por tres factores importantes que operan en
conjunto y por separado:
El Yo. También conocido como lo consciente o la consciencia, es el
componente de nuestra mente del cual más percepción tenemos, ya que está
constantemente diciéndonos dónde estamos y haciendo qué, o cómo estamos.
Ello implica tanto la percepción del mundo externo, como los pensamientos y el
mundo interior. Su función es brindarnos un Principio de realidad respecto a la
existencia.
El SuperYo. Comprendido como el conjunto de interiorizaciones que definen el
«deber ser» sobre a nosotros mismos, es decir, es la instancia en donde se
encuentran grabadas las leyes existenciales, sociales, culturales, etc., que
provienen del exterior, y que sirven para brindarnos un Principio de
perfeccionamiento respecto de nosotros mismos.
El Ello. Identificado como el inconsciente de Freud (aunque no son sinónimos),
se refiere al contenido bloqueado o reprimido de nuestra mente, que se vincula
con nuestras necesidades primarias y biológicas, como la alimentación,
la reproducción, etc. Está encargado de brindarnos el Principio del placer.
Los mecanicismos de defensa
Los mecanismos de defensa son aquellos mecanismos, principalmente
inconscientes, que los individuos emplean para defenderse de emociones o
pensamientos que producirían ansiedad, sentimientos depresivos o una herida
en la auto-estima si llegasen a la consciencia.
Se les suele clasificar como primarios o secundarios en función del momento de
su aparición en el desarrollo del ser humano. Cuanto más primaria es una
defensa, más pertenece a las primeras épocas de la vida y más tiende a negar la
realidad. Cuanto más secundaria es una defensa, más pertenece a épocas tardías
del desarrollo y más suele preservar el criterio de realidad.
Los mecanismos de defensa son una parte íntegra del funcionamiento psíquico
de todo individuo y sólo se les considera patológicos cuando se abusa de ellos o
cuando son demasiado rígidos. Existen mucha clasificaciones de los
mecanismos de defensa, aquí nos basaremos en el libro de diagnóstico
psicoanalítico de McWilliams (2011)
Validación Empírica de los conceptos psicoanalíticos
La validación empírica es el análisis y evaluación de la realidad clínica. En esta fase se
lleva a cabo el estudio sobre cada una de las intervenciones objeto de estudio en la
práctica clínica enfermera. La validación clínica se hace un poco más compleja, al ser
necesario, no solamente el estudio de si las actividades incluidas en cada una de las
interven131 CAPÍTULO 5: METODOLOGÍA APLICABLE A LAS NORMAS NE AI
ciones corresponde con la realidad clínica, sino también la identificación de los
términos con la manera de nombrar y, por tanto, de entender cada una de las
actividades, así como de la intervención en su conjunto. Debido a lo comentado en el
párrafo anterior, el estudio constará de dos etapas: 1.o Terminológica. 2.o Clínica (o de
ejecución de la intervención).