¿Qué son los satélites naturales?
Un satélite natural es un cuerpo celeste que orbita alrededor de otro cuerpo
más grande y que lo acompaña en el movimiento de traslación. Los satélites
naturales que orbitan los planetas son llamados “lunas” (algunos planetas tienen
varias lunas en su órbita). Los únicos que no tienen satélites naturales son
Mercurio y Venus.
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Muchos científicos sostienen que los planetas y otros cuerpos de gran tamaño
pueden haber adquirido sus satélites naturales al capturarlos por la atracción
gravitacional. Es decir, que algunas lunas solían moverse a través del espacio, de
manera independiente y, cuando pasaron cerca de un cuerpo de
mayor densidad y tamaño, comenzaron a formar parte de su órbita.
En otros casos, como en el de la Luna terrestre, fue originada a partir de un
gran impacto entre un asteroide y el planeta Tierra. Las rocas y el polvo
resultantes de la explosión del choque se esparcieron por el espacio y luego se
agruparon y formaron la Luna, ubicada lo suficientemente cerca de a Tierra como
para quedar atrapada en su órbita.
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Características de los satélites naturales
Los satélites naturales también ejercen fuerza de gravedad sobre el planeta que orbitan.
Los satélites naturales pueden variar en cuanto a su composición, tamaño, forma,
etc. Sin embargo, tienen ciertas características en común:
Se mueven en la órbita de un cuerpo celeste mayor, debido a la fuerza de
gravedad proveniente de él.
Suelen ser cuerpos sólidos y, por lo general, no tienen una atmósfera
notoria.
Sus órbitas pueden ser regulares o irregulares.
Su fuerza de gravedad afecta al planeta que orbitan (en el caso de la Tierra,
la gravedad de la Luna provoca la suba de las mareas).
Tanto los planetas como los satélites naturales, tienen su propia fuerza de
gravedad. Si bien la de los planetas es mayor (lo que hace que mantengan al
satélite en su órbita), el satélite también ejerce cierta influencia sobre el planeta.
Tipos de satélites naturales
Los satélites naturales se clasifican en:
Satélites pastores. Aquellos que se ubican en los anillos de un planeta, en
especial, de los planetas “gigantes” o “exteriores” del Sistema Solar.
Satélites coorbitales. Aquellos que conforman dos o más satélites en la
misma órbita de un planeta.
Satélites asteroidales. Aquellos, en general pequeños, que giran alrededor
de asteroides.
Los satélites naturales también se clasifican por su tipo de órbita, que puede ser:
Regular. Aquellos satélites que mantienen una órbita constante alrededor de
otro cuerpo celeste, es decir, en un mismo sentido que el planeta.
Irregular. Aquellos que mantienen órbitas muy alejadas respecto del planeta
que orbitan y que suelen ser elípticas e inclinadas.
Satélites naturales en el Sistema Solar
Además de sus anillos, Saturno tiene 61 lunas confirmadas.
En el Sistema Solar hay alrededor de 160 satélites naturales confirmados y
otro centenar aún en estudio.
El primero en detectar que otros planetas también tenían lunas fue Galileo Galilei,
quien en 1610 pudo reconocer las cuatro lunas más grandes de Júpiter, planeta
que cuenta con la mayor cantidad de satélites naturales (al menos 69, detectados
hasta ahora). En segundo lugar, se encuentra Saturno con 61 lunas confirmadas.
Los planetas, los asteroides y los cometas que orbitan alrededor de
diferentes estrellas, como el Sol, también pueden ser considerados satélites
naturales.
El Sistema Solar tiene ocho planetas confirmados y millones de planetas menores,
asteroides, cometas y otros cuerpos celestes que orbitan alrededor del astro
luminoso. Todos ellos pueden ser considerados, de alguna manera, satélites
naturales.
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