ADICCIONES
DESARROLLO INTERPERSONAL 3RO A
10 DE JULIO DE 2020
UNIVERSIDAD POLITECNICA DE GUANAJUATO
MIGUEL ECHEVARRIA VAZQUEZ
INTRODUCCION
Las adicciones se manifiestan por la imperiosa necesidad de continuar practicando una
conducta no saludable a pesar de las consecuencias negativas que conlleva. Habrá que tener
presente que, el aliciente por seguir desarrollando dichas conductas no saludables estará
referida a los efectos que se experimentan a modo de gratificación placentera, distorsionando y
evadiendo la realidad.
¿Cuáles son las características de las adicciones?
La adicción tendrá como característica ser una enfermedad, no solo por estar referida a la
alteración en el funcionamiento normal de un organismo, como ya quedó dicho; sino también
como enfermedad sistémica, en tanto que repercute en los distintos ámbitos inter e intra
personales de quien lo padece.
Otra característica de las adicciones es que aquello a lo que se es adicto puede ser o no algo
nocivo en sí mismo. Ya quedó claro que el abuso de substancias nocivas causa perjuicio en el
organismo por ellas mismas además de las consecuencias multifactoriales que traen consigo.
Sin embargo, en ocasiones la adicción podrá verse manifiesta en conductas malsanas respecto a
algo que en sí mismo no es malo, por ejemplo: el trabajo. El trabajo honesto a todas luces es
algo bueno de por sí, incluso la laboriosidad es una virtud; sin embargo no será algo bueno y
mucho menos una virtud cuando se use para enajenarse de la realidad, para buscar a toda
costa un incentivo económico o un reconocimiento moral para compensar alguna (s) otra
esfera de la vida en la que no tengamos reconocimiento o incluso enfrentemos dificultades
como lo podría ser la esfera familiar por la enfermedad de un hijo, o simplemente cuando
dejemos de dedicarles el tiempo debido.
Otra característica es la personalidad adictiva, ya que la adicción manifiesta solo es un síntoma,
como la fiebre en el caso de una infección de riñón. La adicción será signo de que habrá algo
más que atender y no solo la adicción misma.
DESARROLLO
¿Que es una adicción?
La adicción es una enfermedad, igual que las enfermedades cardíacas o el cáncer. No es una
debilidad. No significa que la persona adicta sea una mala persona. Le puede suceder a gente
de todo tipo y clase. No importa si la persona es rica o pobre. Ni donde vive. No importa si fue a
la universidad o no. La adicción puede sucederle a cualquiera, a cualquier edad. Pero las
probabilidades son mayores cuando una persona comienza a drogarse cuando es joven.
No todas las personas que consumen drogas se vuelven adictas. El cerebro y el cuerpo de cada
persona son diferentes y cada organismo reacciona a las drogas de manera distinta. No existe
ninguna regla que diga cuánto tardará una persona en volverse adicta: puede suceder rápido o
puede llevar tiempo.
La adicción puede adueñarse de la vida de una persona. Drogarse puede llegar a ser más
importante que la necesidad de comer o dormir. Conseguir y consumir más drogas puede llegar
a ser lo único en lo que piensa. La adicción puede reemplazar todas las cosas de las que antes
disfrutaba. Una persona adicta puede llegar a hacer casi cualquier cosa para seguir drogándose,
como robar o mentir.
Tipos de adicciones.
Todas las adicciones tienen una base prácticamente similar, de manera que se pueden
presentar los mismos síntomas en una adicción al tabaco, como a la cocaína o bien, a la comida
o a las nuevas tecnologías. Esto por llamativo que parezca es así ya que activa el mismo sistema
de recompensas (estimulación del sistema dopaminérgico mesolímbico) ya sea en una adicción
a una sustancia o conducta.
Adicciones de conducta: al juego, sexo, trabajo, Internet, sectas, religión, relaciones
(codependencia).
Adicciones de ingestión (química): alcohol, nicotina, cocaína, marihuana, opio, sedantes
e hipnóticos, anfetaminas, éxtasis y heroína. Adicciones de ingestión (comida): anorexia,
bulimia, comedor compulsivo.
El motivo por el que se genera una adicción.
La adicción, según todos convienen, está causada por otro problema más profundo de la
persona, al que no se siente capaz de enfrentarse. La estrategia que emplea para soslayar dicho
problema, es el consumo de la sustancia.
Pero resulta curioso analizar por qué, para alcanzar esta finalidad, cada adicto elige un tipo de
droga diferente. En este sentido, podemos decir que existen diferentes tipos de consumidores
en función de los efectos que persiguen con el consumo de sustancias psicoactivas. Los que
buscan activación, riesgo, o poder, sentirán predilección por los excitantes, como la cocaína, la
nicotina, o la cafeína. Parecidas sensaciones pueden encontrarse con el desarrollo de ciertas
actividades laborales que impliquen ese mismo nivel de riesgo, como invertir en bolsa, o
aquellos empleos que conllevan mucha actividad, como los relacionados con la hostelería.
Aquellos que desarrollaron una adicción en su búsqueda de tranquilidad, calma, y soledad,
seguramente emplean depresores, como la morfina, la heroína, o la marihuana. Quienes
pretendían liberarse de prejuicios para, por ejemplo, relacionarse «mejor» socialmente,
encontrarán en el alcohol una sensación de falsa seguridad y desinhibición, pese a que éste sea
un depresor del sistema nervioso, que a las pocas horas llevará a la persona a sentir sueño y
cansancio. Por su parte, consumirán habitualmente LSD y alucinógenos aquellos que tratan de
experimentar una realidad alterada, alucinar.
¿A nivel psicológico porqué es tan placentero usarlo, consumirlo o comprarlo?
La mayoría de las drogas afectan el circuito de recompensa del cerebro inundándolo del
neurotransmisor dopamina. Este sistema de recompensa controla la capacidad del cuerpo de
sentir placer y motiva a la persona a repetir las actividades necesarias para prosperar, tales
como comer y pasar tiempo con sus seres queridos. La sobreestimulación del circuito de
recompensa causa el estado de euforia o “high” intensamente placentero que puede llevar a
consumir drogas una y otra vez.
Para ajustarse al exceso de dopamina a medida que la persona continúa consumiendo drogas,
el cerebro disminuye la producción natural de dopamina o reduce la capacidad de las células
del circuito de recompensa de reaccionar a ella. Esto disminuye la euforia que la persona siente
en comparación con lo que sintió la primera vez que consumió la droga, un efecto conocido
como tolerancia. Es probable que consuma más droga en un intento de sentir la misma euforia.
También puede suceder que sienta menos placer con otras cosas de las que antes disfrutaba,
como comer o realizar actividades sociales.
¿Qué relación tiene la mercadotecnia?
Uno de los éxitos más claros de un mercadólogo es lograr que un producto o servicio sea bien
recibido en el mercado. Las métricas de éxito en el trabajo diario están ligadas a la aceptación,
ventas y participación de mercado, nos valemos de muchas estrategias para llegar a la meta,
entre ellas, esfuerzos de branding, Brand awareness, compra de medios, social media por
mencionar algunos. Sin embargo, el factor que promete hacer la diferencia hoy día es crear
ciclos de adicción o estrategias para formar hábitos.
Todos los consumidores están rodeados de productos y servicios que buscan crear hábitos; sin
embargo, algunos son más obvios que otros. Nuestros smartphones son el epítome de este
movimiento, mediante alertas, notificaciones y estímulos contantes los consumidores se pasan
pegados a la pequeña pantalla de su móvil. Google hace lo mismo con su buscador, también
Amazon apuesta por esta estrategia, con la entrega de beneficios “a la medida” en el buzón de
email.
¿En qué momento puede dejar de ser una adicción?
Entender la adicción desde esta perspectiva de desarrollo neurológico ofrece mucha esperanza.
En primer lugar, como otros problemas de aprendizaje, por ejemplo, el trastorno de déficit de
atención con hiperactividad o la dislexia, la adicción no afecta la inteligencia en general.
En segundo lugar, esta visión sugiere que la adicción distorsiona las decisiones, pero no elimina
totalmente el libre albedrío: después de todo, nadie se inyecta frente a la policía. Esto significa
que los adictos pueden aprender a tomar acciones que mejoren su salud, como utilizar jeringas
limpias, como lo hacía yo. Hay investigaciones que muestran que tales programas no solo
reducen el contagio de VIH, sino que también ayudan a la rehabilitación.
Reconocer que la adicción es un trastorno del aprendizaje puede también ayudar a dar por
terminada la discusión sobre si la adicción debe ser tratada como una enfermedad progresiva,
como afirman los expertos, o como un problema moral, una creencia que se refleja en nuestra
continua criminalización de ciertas drogas.
Existen tratamientos médicos de apoyo para liberarse de una adicción.
Sí, la adicción es un trastorno tratable. Las investigaciones sobre la ciencia de la adicción y el
tratamiento de los trastornos por el consumo de drogas han llevado a la creación de métodos
basados en la investigación que ayudan a las personas a dejar de consumir drogas y retomar
una vida productiva, un proceso al que se llama recuperación.
¿Se puede curar la adicción?
Al igual que sucede con otras enfermedades crónicas, como el asma o algunas enfermedades
cardíacas, el tratamiento de la drogadicción por lo general no constituye una cura. Pero es
posible manejar la adicción en forma satisfactoria. El tratamiento permite que las personas
contrarresten los efectos perjudiciales de las drogas en el cerebro y el comportamiento y
recuperen el control de su vida.
Efectos económicos de las adicciones.
Aparte del daño psicológico que podemos hacer a nuestros familiares si decidimos utilizar
sustancias estupefacientes, hay una cuestión muy sencilla relacionada con la droga y que tal vez
se pasa más por alto en las campañas de prevención: el dinero.
Las drogas no son baratas. Sí, es cierto que están al alcance de cualquiera si uno sabe dónde
comprarla, pero ahí radica la cuestión: estos materiales tienen un precio. Y gastar una parte del
sueldo en ellas tiene una serie de consecuencias en el ciudadano, sobre todo si termina
cayendo en la adicción, hecho bastante habitual cuando uno comienza a tomar drogas con
cierta frecuencia.
Sustancias como la cocaína, la heroína o la marihuana siguen las leyes del mercado, por lo que
los factores socioeconómicos influyen a la hora de establecer un precio. Dado que el Estado no
puede intervenir en su distribución, no hay una política de precios mínimos o máximos, por lo
que pueden producirse monopolios y oligopolios en determinadas regiones, llevando así a
posibles situaciones que terminan disparando los costes para los compradores.
Mi plan de acción para liberarme de mis adicciones.
Mas que nada mi adicción o vicio más fuerte es el alcoholismo, ya que consumo mínimo 3d
días por semana alcohol todo el año. Eh tratado muchas veces de dejar de tomar por mi
misma voluntad, pero nunca exitosamente. Ha pasado por mi mente llevar acabo un
tratamiento psicológico para poder liberarme de mi alcoholismo, pero muchos familiares y
amigos me han comentado sobre un juramento que se hace en una iglesia ya que yo soy de
religión católica.
Esto consiste en firmar un papel dentro de las oficinas de tu iglesia local y jurar ante el
nombre de dios no volver a consumir cierta sustancia a la cual eres adicto. Probablemente
esta alternativa sea un poco ridícula para muchas personas, pero mi fe en dios es muy
grande y comprometerme con el seria una buena idea.
CONCLUSION
El consumo de drogas, legales e ilegales, constituye un problema de salud pública muy
importante. Los riesgos y daños asociados al consumo varían para cada sustancia.
Además, es necesario tener en cuenta las variables personales como el grado de conocimiento
o experiencia del usuario, su motivación, etc. y las propiedades específicas de cada droga, así
como la influencia de los elementos adulterantes.
Estas consecuencias son muy diversas y pueden subdividirse en:
Sociales
Los adictos a drogas, con frecuencia se ven envueltos en agresiones, desorden público,
conflictos raciales, marginación, etc. Cuando se comienza a necesitar más a las drogas que a las
otras personas pueden arruinarse o destruirse las relaciones íntimas y perderse las amistades.
Se puede dejar de participar en el mundo, abandonar metas y planes, dejar de crecer como
persona, no intentar resolver constructivamente los problemas y recurrir a más drogas como
"solución".
El abuso de las drogas puede también perjudicar a otros, por ejemplo: el dinero con que son
pagadas las drogas puede privar a la familia de satisfacciones vitales como comida o ropa. El
discutir los problemas y situaciones de la adicción puede generar conflictos familiares. Las
reacciones violentas a las drogas pueden llevar al usuario a cometer asaltos e incluso
asesinatos. Si una mujer embarazada toma drogas sin control médico puede ocasionar
malformaciones genéticas en el nuevo ser que está en gestión.
Legales
Abusar de las drogas es contra la ley. Los ofensores (tanto los que experimentan como los que
se dedican al consumo de drogas) corren el riesgo de tener que pagar multas y/o ser
encarcelados. Un arresto puede significar vergüenza, interrupción de los planes de vida,
antecedentes penales. Ciertas drogas pueden desencadenar una violencia incontrolable y
conducir al usuario a crímenes que son severamente punibles por la ley.
Económicas
Dado el ingente volumen de dinero que mueve el mercado de las drogas y el narcotráfico, tanto
los consumidores como los países contraen importantes deudas; se crean bandas organizadas;
se produce desestabilización económica nacional, etc. El uso continuo de drogas puede ser muy
caro, ya que sus costos se elevan a cientos y, en ocasiones, a miles de dólares por año. Para
sostener su hábito muchos usuarios recurren al crimen.