RESUMEN SCHMITT EL CONCEPTO DE LO POLITICO
1. El concepto de estado supone el de lo político. El estado es el status político de un
pueblo organizado dentro de unas fronteras territoriales. El estado representa un
determinado modo de estar de un pueblo, el modo que contiene en el caso
decisivo la pauta concluyente, él es el status por antonomasia.
Casi siempre lo político se equipará con lo estatal, o se refiere al Estado. Por eso
el Estado se muestra como algo político y lo político como algo estatal, un círculo
vicioso que no satisface a nadie.
Un estado total basado en la identidad de estado y sociedad, no se desinteresa de
ningún dominio real y está dispuesto a abarcarlos todos. En esta modalidad de
estado todo es potencialmente político y la definición de estado no se caracteriza
por ser distintita de lo político.
Primera definición de Estado: es la forma7status de un pueblo, guarda para si la
decisión de lo más importante (el monopolio de la decisión soberana)
2. Para definir el concepto de lo político, se deben analizar cuáles son las categorías
específicamente políticas, lo político tiene sus propios criterios que operan de
manera especial. La distinción política específica, aquella a la que puede
reconducirse cualquier acción y motivo político, es la distinción amigo y enemigo.
No deriva de ningún otro criterio, el sentido de la distinción amigo-enemigo es
marcar el grado máximo de intensidad de una unión o separación, de una
asociación o disociación.
El enemigo político no es necesariamente malo, no quiere decir que sea enemigo
económico, incluso puede tener ventajas hacer negocios con él. Simplemente es
el otro, el extraño, es existencialmente distinto.
- Es una distinción autónoma. No se deduce de otro ámbito de la vida humana.
- Hace referencia a la praxis efectiva de los enemigos o de los amigos.
- Son existenciales. Solo existe en el momento.
- Enemigo es aquel que pone en riesgo mi existencia
- El enemigo no es una instancia psicológica, no puede ser subjetiva, es una
cuestión de hecho.
- En enemigo es un enemigo público, grupos de personas, es el enemigo del
pueblo.
Cuando una cuestión en cualquier momento se convierte en enemigo (pone en
riesgo la existencia) se convierte en política.
3. Estos conceptos no se los debe reducir a una instancia psicológica privada e
individualista, tomándolos como expresión de sentimientos o tendencias privadas.
Los pueblos se agrupan como amigos y enemigos y esta oposición sigue estando
en vigor y es una posibilidad real para todo pueblo que exista políticamente.
El enemigo es el conjunto de hombres que eventualmente se oponen
combativamente a otro conjunto de hombres análogo. Solo es enemigo el enemigo
público.
Dentro del Estado entendiéndolo como una unidad política organizada que decide
sobre amigo y enemigo, surgen conceptos secundarios de lo político.
Todo concepto político es polémico, vienen de un enfrentamiento que pierde
validez con el tiempo.
El termino político aparece muchas veces como equivalente a propio de la política
de partidos, aquí hace su función el estado, el estado funciona como una instancia
superior dentro de sí mismo. Cuando en un estado las diferencias entre partidos
políticos se convierten en las diferencias políticas a secas, es que se ha alcanzado
el grado extremo de la escala de la política interior, ya quien decide una
confrontación armada no son los amigos o enemigos, sino el estado. Siempre
tiene que estar dada esa condición de lucha para que haya política.
Guerra es una lucha armada entre unidades políticas organizadas y guerra civil es
una lucha armada en el seno de una unidad organizada. El armamento es el
medio para producir la muerte física de personas.
Los conceptos de amigo, enemigo y lucha adquieren su sentido real por el hecho
de que están y mantienen una conexión con la posibilidad real de matar
físicamente. La guerra es la realización extrema de la enemistad.
La definición de lo político no es belicista o militarista, ni imperialista o pacifista y
no establece como idea social la guerra. La guerra posee sus propias reglas y
estrategias y todo ello presupone que está dada previamente la decisión política
sobre quien es el enemigo. La guerra no es objetivo de la política, pero constituye
su presupuesto y siempre está dado como posibilidad real.
La distinción amigo y enemigo no significa que eternamente un pueblo será
enemigo de otro o que la neutralidad no sea posible. El concepto de neutralidad se
encuentra bajo el supuesto último de la posibilidad de agruparse como amigos o
enemigos. Pero si solo existiera neutralidad en el mundo no solo no existiría la
guerra, sino que desaparecería cualquier política.
Solo en la lucha real se hace patente la consecuencia extrema de la agrupación
política según amigos y enemigos, es por esta posibilidad extrema como la vida
del hombre adquiere su tensión específicamente política.
Critica al pacifismo: dice que el pacifismo incurre en 2 contradicciones. Si el
pacifismo es tan fuerte que los pacifistas hacen una guerra con los no pacifistas, el
hecho de hacer la guerra ya no es pacifista. Hacer una guerra por la paz no es
pacifista, en todo casi sería una guerra preventiva. Las guerras por la paz han
demostrado ser más brutales que las tradicionales.
4. Si se llegara a agrupar de acuerdo con el criterio amigo-enemigo a la humanidad
entera partiendo de la oposición entre burgueses y proletarios, formado Estados
proletarios y Estados capitalistas, eliminando con ello todas las demás
agrupaciones de amigos y enemigos, el resultado sería que se pondría de
manifiesto la plena realidad de lo político que contenían estos conceptos en
apariencia puramente económicos.
Cualquier agrupación de amigos y enemigos independientemente del ámbito
donde se dé, sea religiosa, económica, moral etc., es algo tan fuerte que cuando
estas agrupaciones son creadas pasan a segundo plano los criterios económico,
religioso o moral y dicha agrupación queda sometida a las condiciones de una
situación política. Es política siempre cualquier agrupación que se orienta por
referencia al caso decisivo. por eso la agrupación humana siempre marca la pauta
y es soberana es decir que tiene la competencia para decidir en el caso decisivo.
Cualquier organización que tenga la competencia de decidir en el caso decisivo
(esto es tener en sus manos el monopolio de la decisión final, es decir de elegir
quien es amigo y quien es enemigo) se convierte en la unidad política soberana.
Esta soberanía es la soberanía del Estado.
Critica al pluralismo: el pluralismo niega la soberanía del Estado, niega la unidad
soberana del Estado, es decir, su unidad política y pone en relieve que cada
individuo desarrolla su vida en diferentes asociaciones sociales, es miembro de
una comunidad religiosa, de una familia, de una nación, de un sindicato, de un
club y de muchas otras asociaciones que lo vinculan a una pluralidad de obligación
y lealtades, sin que se pueda decir cuál de estas asociaciones es soberana. Cada
una puede ser la más fuerte de diferente manera. Esto puede ser cierto, pero toda
teoría pluralista que no sea al final un federalismo desconoce para que esta el
Estado. No explica para que existe el Estado ni por qué, pueden llegar a ser
teorías malintencionadas de disolución del Estado. No existe ninguna asociación o
sociedad política, solo hay una unidad política y una comunidad política que es el
Estado que decide en caso de conflicto y determina la agrupación decisiva de
amigo y enemigo.
La unidad política es por su esencia la que marca la pauta, sean cuales sean las
fuerzas de las que extra sus motivos psicológicos últimos. Cuando existe, es la
unidad suprema, esto es, la que marca la pauta del caso decisivo.
Para el pluralismo el Estado se convierte en otra asociación entre muchas más, es
un tipo especial de sociedad como una asociación entre otras. Pero, ¿por qué los
hombres forman una asociación política entre otras asociaciones?
Esta teoría pluralista del estado toma sus motivos de dominios conceptuales como
religión, económica, liberalismo, socialismo, etc. E ignora el concepto central de
toda teoría del estado que es el de lo político y ni siquiera se ocupa de la
posibilidad de que el pluralismo de las asociaciones pueda conducir a una unidad
política de naturaleza federalista; se queda pura y simplemente en un
individualismo liberal, ya que se limita a confrontar una asociación con otra al
servicio del individuo libre y de sus libres asociaciones y confía la resolución de
todo problema o conflicto a la decisión del individuo.
En realidad, no existe ninguna asociación o sociedad política; lo que hay es solo
una unidad política, una comunidad política. Frente a las otras asociaciones tiene
un carácter decisivo, si se degrada, se degrada también lo político. El pluralismo al
acabar con la unidad, destruye también lo político.
5. El Estado como unidad política tiene la legitimidad del ius belli (determinar en el
momento que sea necesario y por propia decisión, quien es el enemigo y como
combatirlo). Como unidad determinante tiene una competencia aterradora, la
posibilidad de declarar la guerra y en consecuencia de disponer de la vida de las
personas, el ius belli implica tal capacidad. Una capacidad doble, por un lado,
requiere que miembros de su propio pueblo maten y mueran y, por otro lado, la
capacidad de matar personas que se encuentran del lado enemigo. La aportación
de un Estado normal consiste en producir dentro del Estado una pacificación
completa, procurar la paz, la seguridad y el orden para que haya un presupuesto
que es necesario para que las normas jurídicas tengan vigencia. Esta pacificación
interna de la a su vez la capacidad al Estado para que determine el enemigo
interior (en Roma se conocía como bostis: formas de proscripción, destierro
ostracismo, de poner fuera de la ley, de declarar a alguien enemigo dentro del
Estado; formas automáticas o de eficacia regulada judicialmente por leyes
especiales).
La guerra civil implica la disolución del Estado como unidad política organizada, y
decidirá sobre el destino de esa unidad.
El ius vitae ac necis, (la competencia para disponer de la vida y la muerte de un
hombre bajo la forma de una sentencia capital) puede ser atribuido a alguna
entidad distinta de la unidad política a diferencia del ius belli que no puede ser
transferido, pues se perdería su soberanía estatal. Este poder sobre la vida física
de las personas eleva al Estado por encima de cualquier otro tipo de sociedad o
comunidad.
No hay ninguna razón o argumento que justifique matar a otras personas, el único
argumento racional es el de la legitima defensa. No hay guerras justas, las guerras
siempre son políticas.
Mientras un pueblo exista en la esfera de lo político, tendrá que decidir por sí
mismo quien es el enemigo, eso es lo que legitima su existencia política, si no
posee la capacidad de hacerlo o no tiene la voluntad deja de existir políticamente.
El sentido de la guerra está en que se haga contra un enemigo real.
Critica al pacto Kellogg de 1928: un Estado puede declarar que condena la
guerra como medio para resolver conflictos y que renuncia a ella como
instrumento de política nacional, pero con ello no renuncia a la guerra como
instrumento de política internacional, ni condena o destierra a la guerra en general.
Hay una serie de reservas y excepciones por las que existe la norma: en primer
lugar, la reserva de la propia existencia del Estado y la legitima defensa, la reserva
de los pactos y alianzas contraídos, la reserva del derecho a subsistir libre e
independientemente. En segundo lugar, estas reservas no constituyen meras
excepciones de la norma, sino que le dan sentido a la norma, no restringen las
obligaciones sino marcan la norma. En tercer lugar, mientras el Estado sea
independiente decide siempre por sí mismo si se da o no alguno de esos casos de
reserva. Y finalmente, en cuarto lugar, no es posible desterrar la guerra en general
sino solo a ciertas personas, pueblos, Estados, clases sociales, religiones, etc. las
reservas que ponen los Estados a ese tratado lo vuelven inútil. A los que se
declaran enemigos mediante la declaración de destierro. La condena de la guerra
le da un nuevo sentido a la distinción amigo-enemigo. Si desaparece esta
distinción, desaparece la vida política en general. Ningún pueblo puede renunciar
a esto por proclamaciones solemnes. Al declarar que no se conocen enemigos, se
está poniendo del lado del enemigo, pero no suprime la distinción amigo-enemigo.
Al “renunciar” a la guerra, un pueblo lo que hace es que aparezca otro pueblo que
le exima de responsabilidades y asuma su protección contra los enemigos
exteriores y en consecuencia asuma su dominio político. El protector es quien
determina quién es el enemigo basándose en el nexo de protección y obediencia.
la única forma por la cual se pueden aplicar acciones jurídicas es por la protección.
La razón por la cual el Estado tiene el ius belli es porque protege a las personas,
este es el fundamento del Estado. El protego ergo obligo (protejo luego obligo), es
el cogito ergo sum (pienso luego existo) del Estado.
6. La existencia de un Estado presupone la existencia de un enemigo, es decir de
otro Estado, el mundo el pluralista en ese sentido, en el de una pluralidad de
Estados, un pluriuniverso. No puede haber un Estado mundial que abarque toda la
tierra y toda la humanidad. El mundo político es un pluriuniverso. Por esta razón
toda teoría del estado es pluralista (diferente al concepto de pluralismo explicado
en el apartado 4), si existiese una unidad política universal desaparecería la
política y el Estado.
Critica al concepto de humanidad: la humanidad no puede hacer la guerra
porque carece de enemigo, al menos en este planeta. El concepto de humanidad
excluye al de enemigo. Cuando se da una guerra en pro de la humanidad es una
guerra en la que un estado pretende apropiarse de un concepto universal con el fin
de identificarse con su adversario.
La humanidad es un instrumento muy útil para las expansiones imperialistas. La
humanidad no es un concepto político y no le corresponde tampoco unidad o
comunidad política, ni posee status político.
7. Toda teoría política tiene en su base una concepción negativa o positiva de la
naturaleza del ser humano, no necesariamente bueno o malo. La oposición entre
las teorías autoritarias y anarquistas tienen esta distinción de la naturaleza del ser
humano.
Las teorías liberales parten de la base de que el hombre es bueno por naturaleza y
se orientan contra la injerencia del estado, sin hacerlas ver como anarquistas.
Para los liberales la bondad del hombre es un argumento que ayuda a poner al
Estado al servicio de la sociedad, lo que significa que la sociedad posee un propio
orden en sí misma y que el Estado le está subordinado, la sociedad lo controla con
mucha desconfianza y lo sujeta a límites estrictos.
Thomas Paine formula que, la sociedad es el resultado de la regulación racional
de nuestras necesidades, el Estado es el resultado de nuestros vicios. El
liberalismo niega el Estado y lo político. En realidad, no es una teoría del Estado ni
una idea política. Aunque es cierto que el liberalismo no ha negado radicalmente al
Estado tampoco ha hallado una teoría positiva, ni una reforma propia del Estado,
sino que ha vinculado la política a una ética y lo ha sometido a lo económico. Ha
creado una doctrina de la división y equilibrio de los poderes, un sistema de trabas
y controles que no se puede calificar como teoría del Estado.
Siguiendo con la naturaleza del hombre, desde el momento en el que la esfera de
lo político se determina en última instancia por la posibilidad real de que exista un
enemigo, las representaciones y argumentaciones sobre lo político difícilmente
podrían tomar como punto de partida un “optimismo” antropológico sobre la
naturaleza del hombre.
8. El liberalismo arrastra consigo una singular y sistemática transformación y
desnaturalización de todas las ideas y representaciones de lo político.
Del concepto puro de liberalismo individualista no se puede llegar a obtener una
idea específicamente política. El liberalismo propone una crítica a la política, no es
una política liberal de carácter general. La teoría del liberalismo se refiere
puramente a la lucha entre el poder y el Estado y aporta una serie de métodos
para controlar ese poder en pro de la protección de la libertad individual y la
propiedad privada. Convierte al Estado en un compromiso y a sus instituciones en
válvulas. El pensamiento liberal ignora al Estado y a la política de manera
sistemática. Crea una desconfiada crítica frente al Estado basada en que el
individuo debe ser siempre terminus a quo (limite a partir del cual) y terminus ad
quem (límite hasta el cual). El pensamiento liberal no pretende nunca el sacrificio
de la propia vida. Para el individuo como tal no existe enemigo al que combatir por
vida o muerte si él no lo quiere personalmente, obligarlo a luchar contra su
voluntad, seria falta de libertad y violencia. Toda la crítica liberal se dirige hacia la
violencia y la falta de libertad.
Toda amenaza a la libertad, a la propiedad privada o a la libre competencia es
violencia, y por lo tanto, es mala. Para el liberalismo el Estado simplemente debe
garantizar las condiciones de libertad y apartar cualquier aspecto que pueda
amenazarla.
El liberalismo de esta manera tiene toda una serie de conceptos desmilitarizados y
despolitizados. Estos conceptos liberales se mueven siempre entre la ética y la
economía y desde allí aniquilar lo político como violencia invasora. La lucha se
convierte en competencia, el lado espiritual en discusión. En lugar de los opuestos
de guerra y paz, aparecen la competencia eterna y la eterna discusión. El Estado
se convierte en sociedad. El pueblo como unidad política se convierte en por un
lado en público interesado culturalmente y por el otro lado en personal laboral o
empresarial y en masa de consumidores. Dominio y poder se convierten en
propaganda y manipulación de masas. Todas estas distinciones en pro de someter
al Estado y la política a una moral individualista y a categorías económicas que las
despojan de su sentido especifico.
El liberalismo reconoce naturalmente la autonomía de los diversos ámbitos de la
vida humana, especializándolos y en algunos casos extremos aislándolos por
completo. El ámbito autónomo considerado como más relevante, la autonomía de
las normas y leyes de lo económico, se impuso con la resolución del que no se
deja incluir a error por nada ni nadie producción y consumo, precios y mercado
tienen su propia esfera y no pueden ser dirigidos por ninguna otra.
Desde siempre el pensamiento liberal ha usado contra el Estado el concepto de
violencia.
Conclusiones:
- Reconoce al liberalismo como fuerza política
- El liberalismo transforma y desnaturaliza todas las ideas y representaciones
políticas.
- El liberalismo encarna procesos que se han despolitizado y neutralizado,
ámbitos de la vida humana que no está del todo mal, lo que no está bien es
que encubra esta despolitización y neutralización y luego las use con fine
políticos.
- Miente deliberadamente.
- El liberalismo puro y coherente no puede tener una teoría política y una teoría
del Estado
- Solo existe una crítica liberal a la política, pero no tiene una teoría política ni de
fundamento del Estado.
- El liberalismo se mueve entre la economía y la moral
- Necesita aliarse con otras teorías para suplir lo que no puede
- El centro del liberalismo está en la propiedad, trata de eliminar a la política
como fuerza invasora y confiere definiciones diferentes a cada concepto
político, todo esto para someter al Estado y a la política a una moral
individualista y en categorías económicas, despojándolos de su sentido
especifico.
- El liberalismo no reconoce la autonomía de la política.
- El mundo no se va a despolitizar, la economía se va a politizar. El imperialismo
económico dispone de medios técnicos para infringir la muerte física, para
usarlos si es necesario, con un nuevo vocabulario pacifista.