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La Cueca Paceña Gamlp La Paz

La cueca paceña tiene sus orígenes en el siglo XVII cuando los colonizadores españoles trajeron diversos bailes como la jota aragonesa y el fandango español a América del Sur. A partir de 1820 en Perú, el fandango pasó a llamarse zamacueca y luego dio origen a la cueca actual como resultado de la mezcla de coreografías criollas, indígenas y africanas con influencias hispánicas. La zamacueca se expandió a países como Bolivia, Argentina y Chile en el siglo XIX
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La Cueca Paceña Gamlp La Paz

La cueca paceña tiene sus orígenes en el siglo XVII cuando los colonizadores españoles trajeron diversos bailes como la jota aragonesa y el fandango español a América del Sur. A partir de 1820 en Perú, el fandango pasó a llamarse zamacueca y luego dio origen a la cueca actual como resultado de la mezcla de coreografías criollas, indígenas y africanas con influencias hispánicas. La zamacueca se expandió a países como Bolivia, Argentina y Chile en el siglo XIX
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LA CUECA PACEÑA

PATRIMONIO CULTURAL INTANGIBLE DEL


MUNICIPIO DE LA PAZ
(LEY MUNICIPAL AUTONÓMICA Nº 010/2011)
Presentación

En ocasión de celebrar 464 años de la fundación de Nuestra Señora de La Paz y en el marco de “Octubre
Patrimonial 2012” programa cultural que lleva adelante la Dirección de Patrimonio Cultural y Natural,
presentamos esta edición sobre la Cueca Paceña como símbolo de identidad urbana mestiza.
GOBIERNO AUTÓNOMO MUNICIPAL DE LA PAZ
Desde finales del siglo XIX y principios del XX este baile recorrió varios caminos por América Latina y
Luis A. Revilla Herrero
particularmente por Bolivia, para convertirse en un emblema nacional. La cueca boliviana y la paceña son ALCALDE MUNICIPAL DE LA PAZ
una manifestación de música y baile tradicional, de expresión multicultural que une a los bolivianos como
expresión de mestizaje urbano. Es parte de la construcción de identidad de vastos sectores de la sociedad Walter Gómez Méndez
boliviana y forma parte de la cultura viva de nuestras distintas regiones. OFICIAL MAYOR DE CULTURAS

Ximena M. Pacheco Mercado


En esta publicación se busca identificar las distintas fuentes que han confluido en esta expresión de varios DIRECTORA DE PATRIMONIO CULTURAL Y NATURAL
países latinoamericanos y en nuestro caso, de varias regiones del país y en especial en la ciudad y el
departamento de La Paz. Carlos M. Gerl Pardo
JEFE DE UNIDAD PATRIMONIO INMATERIAL
E INVESTIGACIÓN CULTURAL
Con esta publicación se busca contribuir a promover su revalorización y reconocimiento como Patrimonio
Cultural de La Paz y de Bolivia. Al mismo tiempo, honramos a grandes compositores paceños que han escrito INVESTIGACIÓN Y CRÉDITO FOTOGRÁFICO:
cuecas emblemáticas que son parte del acervo musical boliviano. David Mendoza Salazar
TÉCNICO UNIDAD PATRIMONIO INMATERIAL
E INVESTIGACIÓN CULTURAL

Randy Chávez García


TÉCNICO UNIDAD PATRIMONIO INMATERIAL
E INVESTIGACIÓN CULTURAL

DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN:
Ysrael A. Mendoza Maldonado
TÉCNICO UNIDAD DE PATRIMONIO MATERIAL Y NATURAL

REVISIÓN Y EDICIÓN:
Pedro Susz K.
Walter Gómez Méndez DIRECTOR DE GOBERNABILIDAD
Oficial Mayor de Culturas
fotografía: Edwin Cazon
1. El origen de la Cueca

Desde el siglo XVII los colonizadores españoles trajeron en sucesivas oleadas desde
la península al continente diversas danzas como la Jota Aragonesa, la Sevillana, el
Minueto, el Fandango español, entre otros. Varios de estos bailes fueron adoptados en
los salones sociales de la aristocracia hispana. Asimismo, estas danzas recibieron el
aporte cultural de los africanos que llegaron en condiciones de esclavitud a la América
colonial e influyeron en la creación de diferentes bailes y estilos musicales (Vega, 1956).

Alrededor de 1820 en Lima, Perú, el Fandango pasó a denominarse Zamacueca, la


que en el siglo XVIII y la segunda década del siglo XIX dio origen a la actual Cueca,
como producto de la mezcla de las coreografías criollas utilizadas en las danzas
locales (negras, indígenas o mestizas) y las influencias hispánicas (Spencer, 2009:82).
Asimismo, según el músico y compositor chileno de la época, José Zapiola Cortés,
este baile llegó a Chile procedente de Perú, con elementos del Fandango, música
local efectuada sobre escalas mayores europeas; aunque en otras regiones de este
territorio, se desarrolló en tonos menores y aún bimodales.

Benjamín Vicuña Mackena mencionó que la Zamacueca tuvo origen afro y la consideró
como parte de los bailes interpretados en Quillota y Almendral, lugares de pernoctación
de los trabajadores zafreros de algodón en Chile. Describió un baile de pareja, hombre
y mujer, frente a frente, rodeados por un círculo de gente en el que giraban con gritos
de palmoteo acompañados de guitarras y cantos de los bailarines, que levantaban los
brazos, saltaban y daban vueltas adelante y atrás, separándose y volviéndose a juntar
(Aparicio, 2007:335).

De igual forma la Zamacueca se expandió a las jóvenes repúblicas de Argentina, Bolivia


y, en menor medida, a Ecuador, Uruguay, Paraguay y México (Spencer, 2007:70). Su
expansión también acompañó al proceso de las revoluciones independentistas y
la consolidación de los nuevos estados nacionales a partir de 1816 a 1825 (Aparicio,
2007). Los procesos independistas fomentaron el contacto intercultural en la región y
la circulación de bailes y géneros musicales.

“Y la Cueca, orgullosa mujer que se deja vencer por el deseo masculino en el


confín de un pañuelo” (Coco Manto).
Con la fundación de las jóvenes repúblicas americanas, la Zamacueca estuvo ampliamente difundida entre
los estratos sociales elitistas, siendo practicada en las fiestas de la alta sociedad como un baile de salón y de
pareja:

“La ubicuidad festiva de la zamacueca se vio facilitada por dos cuestiones importantes:
primero, por el hecho de que fuera un género ambiguo que podía figurar en una fiesta
masiva como música ‘popular’, en un cancionero, poesía lírica popular impresa o acto de
repentismo (payada) como ‘música folklórica’, o en una partitura como ‘aire nacional’ para
el salón; segunda, la coreografía del baile, que desde entonces hasta hoy busca retratar una
escena de conquista amorosa a través de movimientos semicirculares o circulares hechos
con pañuelo, invitando así a participar a la audiencia receptora con jaleos y gritos de ánimo
e incluso con interrupciones del baile, para improvisar versos” (Spencer, 2007: 72).

En cuanto a la danza y música de la Cueca, cabe citar el estudio realizado por el argentino Carlos Vega (1947),
que señala la aparición de la Zamacueca en Lima (1824), su expansión a Chile (un año más tarde), donde se
acortó el nombre a Cueca, y con este denominativo pasó al noreste argentino. En Bolivia fue conocida a inicios
de 1900 con el aporte del compositor chuquisaqueño Simeón Roncal, que produjo y difundió 20 cuecas a
partir de 1922 y aportó decisivamente a su consolidación en nuestro territorio.

En el proceso de construcción musical y dancística de la Cueca, cada país o región aportó un estilo y
características propias, con el desarrollo de nuevos conceptos de identidad y de reconocimiento social. En
estas diferencias y similitudes con respecto a la Cueca, se puede señalar lo siguiente:

“…nadie nos quita a los chilenos la cueca, porque la cueca es de nosotros y resulta que
miramos en Bolivia, y tienen su flor de cueca y es tan de ellos como de nosotros ¡y son muy
similares! La cueca boliviana del sur de Bolivia es exageradamente ‘cuyana’; por ejemplo,
dicen ‘¡adentro!’ y nosotros creemos que el ‘¡adentro!’ es de acá nomás, argentino; o dicen
‘¡aro, aro!’ y resulta que lo dicen en Tarija y en Santiago. Los chilenos dirán ‘¡aro, aro,
aro! Es una cosa muy chilena’, se enseña como chilena y sin embargo se usa acá y allá.
Evidentemente hay una raíz más atrás que es la que une todo esto” (Parra, 2002; Sánchez,
2004:44).

Por otro lado, el antropólogo boliviano Mario Montaño Aragón señala que el término Cueca deriva de la voz
kinkongo kwa kwa, que significa pedazo de madera, como instrumento de percusión asociado al cajón. De
igual forma, otras investigaciones indican que esta danza fue conocida antiguamente con los nombres de
Malambo, Lariate, Calenda Mozamala y Zamacueca (Aparicio, 2007).

fotografía: Edwin Cazon


2. La Cueca en la diversidad boliviana

Según investigaciones, la Cueca boliviana fue una expresión de música y baile


practicada inicialmente en Sucre y La Paz, formando parte de las expresiones
culturales de la aristocracia. A inicios del siglo XIX en los vecindarios criollos de estas
ciudades predominaban las canciones españolas; sin embargo, en los vecindarios
populares se cantaban huayños y otras melodías indígenas. Prueba de ello es el álbum
del guitarrista y compositor José Bravo, quien desarrolló su obra entre 1840 y 1870,
que presenta 26 canciones de ascendencia hispánica y otras corrientes europeas;
aunque en menor medida tiene piezas de influencia americana más compleja: tristes,
bailecitos, una cueca, entre otros (Rossells, 2008:409).

La difusión de la Cueca se generalizó al iniciar el siglo XX, cuando varios autores


bolivianos crean aportes musicales importantes:

“…la descripción más objetiva de la naturaleza musical de la cueca


de aquella época la encontramos en los documentos manuscritos
reunidos en el álbum titulado: Aires Nacionales expresamente
arreglados para la distinguida señorita Esther Carvajal, realizado
en Sucre el año 1905, donde José Lavadenz transcribe seis cuecas
antiguas con los títulos: La Ñico Ñico, El Ayuyero, la Chinita, la
Carcajada, las Estrellas y la Pascualita. Con idéntico valor de
evidencia existe la partitura de la cueca “Recordándote”, aparecida
en la Revista Lira y Arte Nacional Nº 4 de la ciudad de La Paz…”
(Aparicio, 2007:337).

Después del aporte importante de José Lavadenz en 1905, siguieron las obras del
compositor chuquisaqueño Simeón Roncal, que en 1922 dejó una colección de 20
cuecas. Entre las piezas más populares de este volumen se encuentran: Huérfana
Virginia, Lágrimas, Raquel, Decepción, Amor, y la célebre Soledad. Otro compositor
destacado fue Miguel Ángel Valda, con las memorables Sed de Amor y Suspiros.
En el siglo XIX Bolivia presentaba un panorama de danzas criollas similar al del
resto de América, es decir, que gran parte de sus danzas y música tenían su origen
en bailes cortesanos europeos imperantes en el periodo Virreinal, expandidos
con la corriente de la moda hispano-criollo, como fueron los bailes de salón, de
pareja, suelta e independiente; pero con un fuerte sentido de galanteo entre
hombre y mujer. La más común de estas danzas fue la Mecapaqueña, el Bailecito
y la Cueca, éstas dos últimas caracterizadas por el uso del pañuelo, elemento
fundamental del coqueteo y galanteo.

Existe una ausencia de datos históricos acerca de la expansión de la Cueca


en ciudades como Oruro, Cochabamba y Tarija, pero se tiene certeza de que la
importancia política, económica y comercial de Sucre, Potosí y La Paz, fueron el
factor determinante para la difusión de la Cueca en esas ciudades. Actualmente,
la Cueca boliviana es el reflejo de las características de la diversidad cultural, que
se traducen en diferentes matices sobre una estructura musical común.

La Cueca paceña, al igual que la potosina y la chuquisaqueña, está asociada


con un aire de elegancia señorial y galanteo. Mientras que las cuecas de
Cochabamba, Tarija y del Chaco son mucho más “pícaras”, ágiles y alegres.
Por otro lado, una Cueca fuera de serie, ya que su acompañamiento solamente
consiste en percusión y canto, es el Baile de la Tierra o también denominado
Cueca Negra, que forma parte de la cultura afroyungueña boliviana. Por último,
se encuentran las cuecas que aparecen como complemento coreográfico de
otras danzas folklóricas, como es en el caso de la Diablada o la danza de los
Ch’utas.

fotografía: Edwin Cazon


3. La Cueca paceña
Primeramente, a inicios del siglo XX los criollos fueron quienes aceptaron la Cueca
en sus elegantes bailes de salón; después, los mestizos la admitieron en sus fiestas
sociales. Asimismo, el sector del “cholaje señorial” (grupo social con estatus) la
adoptó y recreó como un baile de salón en sus fiestas familiares y sociales.

Existe evidencia de que la élite occidentalizada bailaba la Cueca que luego la


adoptaron los mestizos:

“La cueca fue el baile de preferencia de la aristocracia, durante


el coloniaje y en los primeros años de la república. La aparición
de la mazurca y del vals, la relegó a las clases populares; sin
embargo, cuando cansa en una diversión la rigidez de aquellos
bailes exóticos y se apodera de los concurrentes el entusiasmo y
deseo de mayor movimiento y animación, se hace indispensable
la cueca” (Paredes, 1970:144).

La Cueca paceña está intrínsecamente ligada al cholaje señorial, donde las cholas
combinaban la pollera con botas ceñidas a la moda europea, blusa de seda fina
adornada con encajes y mantas, y sombreros importados del exterior (Candia,
1992), a diferencia de la nueva clase social popular –de la burguesía chola- post 52
que se apropia de la misma:

“La cueca paceña desde 1900 viene con su vestimenta, entra el


varón con su tongo, porque la cueca es danza citadina, danza de
salón, danza del cholaje. ...es otra chola, más picaresca que la
de ahora. La que era de hace cuarenta, cincuenta, sesenta años
atrás, era más conservadora, claro es una evolución. La chola de
hace unos sesenta, ochenta años, no es la misma que la de ahora,
¡no! ...esta chola de 1920, 30, 40, era chola de la ciudad. Era de
más alcurnia y con más porte. En cambio esta chola que viene es
más del área rural, que deja el rebozo rápidamente y se pone la
manta, se pone más color y meta ahí…” (Farfán, 21-08-09).

fotografía: Edwin Cazon


Como bien señala José Farfán, Director del Ballet Fantasía Boliviana, al representar la En la Guerra del Chaco (1932-1935) la Cueca tuvo una recreación musical, transformándose
Cueca paceña los elencos folklóricos se remontan a esos años para evocar un imaginario en un discurso patriótico que avivó y exaltó la moral de los soldados. Tal fue la influencia
de categoría y de elegancia citadina, que guarda distancia con el actual cholaje, compuesto que incluso el destacamento militar 111 pasó a denominarse la Cueca:
por migrantes aymaras y sus descendientes. Si la Morenada puede considerarse como
símbolo de ascenso social del actual cholaje, parece que la Cueca de principios del siglo “El día de hoy han partido nuevamente al Chaco para continuar
XX tenía una connotación semejante para ese sector de aquel entonces, que fusionaba la prestando sus servicios profesionales en la actual campaña los
ascendencia europea con las costumbres locales, aunque identificándose más con esta doctores Ezequiel L. Osorio, Presidente del Instituto Médico Sucre,
última. y el Dr. Armando Solares Arroyo, Director del Instituto de Vacuna
Antivariolosa del mismo. Ambos marchan a cumplir sus deberes de
En un principio, la Cueca fue escuchada en armonio o piano, al que acompañaba el bolivianos con el más sano y acrisolado patriotismo, abandonando
violín; poco después fue efectuada en arpa y guitarra; posteriormente en bandas de sus hogares y situación profesional. En esa ocasión, aparece la Cueca
bronces y, finalmente, las pequeñas orquestas o ensambles denominadas estudiantinas “Destacamento 111” que es cantada con mucho sentimiento por los
tradicionales la interpretaron con varios instrumentos, entre los que se encontraban componentes del regimiento: “mañana me voy, muy lejos de ti... etc.”
mandolinas, guitarras, charangos, quenas, acordeones o concertinas, orquestas que (Céspedes, 2005:77).
surgieron a partir de 1892, y también a las primeras instituciones de enseñanza musical
boliviana. Después del conflicto bélico y de la Revolución de 1952, cuando los miembros del
cholaje señorial se convirtieron en los “mestizos-occidentales” de hoy en día, la Cueca
“Después de estrenarse el primer teatro de espectáculos en la ciudad de boliviana, y en especial la paceña, empezó a ser generalizada en el sector popular actual,
La Paz en 1847, la creación de la Sociedad Filarmónica de Sucre en 1834, es decir, entre los cholos-mestizos (aymara-descendientes), que la incorporaron en sus
la Estudiantina Paceña en 1892, la Escuela Militar de música fundada prestes, matrimonios, bautizos y otros acontecimientos sociales.
en 1904 y el Conservatorio Nacional de Música en 1907, dirigidas por
músicos extranjeros y posteriormente por directores bolivianos, éstas Entre los más importantes compositores de la Cueca paceña, se encuentran: Alberto
se convirtieron en importantes centros de enseñanza y formación de los Ruiz Lavadenz (1898-1949), quien escribió Infierno Verde, Claveles Rojos (en coautoría
más destacados músicos y compositores, que más tarde se preocuparon con Gilberto Rojas) y Ladrona del Alma Mía; Manuel Elías Coronel (1896-1977), autor de
de estructurar la vertiente musical de nuestra patria” (Béjar, 2011). Cholita Paceña y Marujita, entre otras; Adrián Patiño Carpio (1895-1960), compositor
de Cuerpo de Caballería y Aviador Alarcón; Néstor Olmos Molina (1929-2006), autor
Otro aspecto en la difusión de la música Cueca fueron los medios de comunicación de Rosa Carmín, Tus Ojos y Arbolito y; Julio Bracamonte (1947-1995), compositor de las
social que jugaron un rol importante desde 1930. Instituciones radiales como la Nacional cuecas Para tu Mirar y Sueños (Rojas, 1989).
e Illimani promocionaron conciertos de música mestizo-urbana, influenciando a los
sectores del cholaje paceño: la nueva clase en ascenso, que fue deleitándose del baile
aristocrático, dándole popularidad, estilo propio y una estética diferente.

Asimismo, las famosas retretas musicales comenzaron a partir de 1860 (Soux, 2002) y
continuaron hasta la década de 1950. En la plaza Murillo y la Alameda (actual paseo El
Prado) las bandas militares interpretaban marchas militares, kaluyos, fox-trots, Cueca
paceña, entre otros aires nacionales. En estos años destaca el notable aporte de la Banda
Municipal de La Paz, creada en 1948 y denominada “Eduardo Caba” en 1953, en homenaje
a ese insigne compositor; así como el aporte de otras bandas militares en la difusión de la
música popular, cuando el folklore aún era discriminado por la clase alta paceña.
4. La representación simbólica de la Cueca

La Cueca es una danza de pareja en la que se plasman los roles de género, en parte
idealizados, de la sociedad boliviana. En la escenificación del baile, el hombre corteja a
la mujer, la que finge negarse a su propuesta, escapándose y escondiéndose detrás del
pañuelo (especialmente en la quimba). El hombre representa la parte activa, es el que
conquista, persigue y escenifica su hombría mediante zapateos y un porte varonil. La mujer
luce elegancia y demuestra un comportamiento recatado, de acuerdo con la visión de mujer
decente (Melhuus 1996). Es un juego amoroso que parece ser inspirado en el romanticismo
europeo del siglo XIX, que borra cualquier alusión a la sexualidad y fertilidad, diferenciándose
claramente de las danzas rituales autóctonas que suelen ser bastante alusivas.

En esta relación de pareja se comunican a través del baile de la Cueca, imaginando un cortejo
tal vez amoroso o de conquista:

“Se enfrenta la pareja, suena la música expresiva comienza el canto; los


bailarines avanzan y retroceden agitando pañuelos. El hombre con una
mano en la cadera y con la otra batiendo el pañuelo acosa a su pareja, ésta,
coquetona, se hace la indiferente y esquiva, baila seguida de aquel que
obstinado la asedia. Dan vueltas enteras y medias vueltas, zapateando y
haciendo girar el hombre su pañuelo por sobre la cabeza de la mujer, o lo
baja al nivel de sus rodillas, o hasta arrastrarlo por el suelo. La bailarina con
la vista baja y calculados movimientos que al mismo tiempo parecen atraer
a su perseguidor o rehusar de él, se desenvuelve con gracia provocativa y
sensual. El hombre se impacienta; despliega toda su habilidad coreográfica;
redobla su donaire, se pavonea, ondula, zapatea, hasta que aquella, con
cierta incitante languidez se da por vencida, le tiende la mirada y se para en
medio de los palmoteos y hurras. El galán se hinca de rodilla a los pies de su
dama y termina el baile” (Paredes, 1970:144-145).

Hablando de la representación binaria entre hombre y mujer podría decirse que la Cueca
aporta una “cristalización de roles de género” (Polhemus, 1993). El baile de la Cueca no
solamente es una expresión que escenifica una configuración de identidad de género entre
hombres y mujeres, sino es también el sentido y significado del rito social que se adquiere
en el contexto de la fiesta, ya sea en un preste, bautizo o matrimonio, así como la música, el
verso, la relación social y el contenido cultural que se presentan.
fotografía: Edwin Cazon
5. Estructura coreográfica

En el proceso de consolidación de la Cueca, hubieron muchos aportes en la


composición musical y coreográfica que realizan los ballets folklóricos. En la
composición musical es muy importante el aporte que ha realizado Manuel Elías
Coronel Ponce (1896-1977), músico paceño que compuso la emblemática Cueca
llamada Cholita Paceña y Cochabambinita, que marcaron un hito en el desarrollo
musical de este género.

La Cueca se ha consolidado como baile paceño, cobró mayor fuerza y


preponderancia en todo el país y en todos los sectores sociales a partir de la
composición Viva mi Patria Bolivia, obra del maestro Apolinar Camacho en 1939.
Esta pieza musical fue popularizada en 1963, cuando la selección de Bolivia logró
el campeonato sudamericano de fútbol. Este fue un momento glorioso para los
bolivianos y paceños, que vivieron el momento, corearon y bailaron la Cueca en
la ciudad de La Paz como una muestra clara de patriotismo y nacionalismo.

En su composición musical el baile de la Cueca puede definirse en una estructura


planteada en un compás de 6/8, que tiene una duración de hasta 48 compases,
con valores de corchea de alrededor de 72 M.M. (Ayllón, 2010:4).

En cuanto a la coreografía, casi todas las cuecas poseen en Bolivia, la siguiente


estructura principal:

Introducción. La pareja, hombre y mujer, se acomoda frente a frente, tomando el


pañuelo y predisponiendo el cuerpo para el baile.

Encuentros. Existen dos encuentros en los cuales la pareja avanza hacia el


centro donde se miran y se encuentran para luego dar media vuelta y ponerse
otra vez frente a frente.

Cambio de lado. En el tercer acercamiento la pareja no retrocede a su lugar, sino


pasa al otro lado dando media vuelta.
Quimba. La quimba es el momento del máximo coqueteo en el que el
bailarín persigue libremente a la mujer, y ella lo esquiva por varias veces
escondiendo su rostro detrás del pañuelo. Los pasos son pequeños y
rápidos, yendo de un lado para el otro. Cuando se trata de una fiesta (no de
una representación escénica), la quimba puede interrumpirse por el “aro,
aro”, una pausa abrupta en la que ingresan bebidas y el brindis de rigor
que tiene que tomarse en tiempo rápido y vaciando el vaso (en seco) para
luego continuar el baile.

Final. La última etapa del baile de la Cueca llega con zapateos fuertes y
enérgicos, que terminan con la pareja frente a frente.

Complemento. Después del zapateo final, la pareja guarda el pañuelo y


comienza el huayño mestizo (“el chairito” como popularmente se conoce),
un ritmo alegre y vivaz que complementa el baile.

Hasta aquí se ha descrito la estructura básica de la Cueca, que se conserva


hasta la actualidad. Los ballets folklóricos le dan mayor vistosidad a esta
secuencia hasta convertirla en un juego muy libre de idas y venidas entre
las parejas, manteniendo el cortejo entre enamorados y la conquista de
la mujer que es el sentido de la danza. En todo eso, el pañuelo juega un
rol esencial, porque cumple con la misma función que tenían los abanicos
en los minués europeos (baile para dos personas) con los que se emitían
señales secretas de deseos amorosos.

Los profesores de danza suelen expresar que en la Cueca es el pañuelo


quien “habla”, abriéndose como un abanico. Para conseguir tal efecto
recomiendan agitarlo en forma de ocho, sea un ocho acostado o sea un
ocho que se aleja y retrocede al cuerpo, debiendo ser ejecutado con un
movimiento de la muñeca que no afecte el movimiento del brazo, que más
bien debe mantenerse quieto, desenvolviendo movimientos amplios.

fotografía: Edwin Cazon


6. El Baile de la Tierra o Cueca Negra

En la cultura afroyungueña existe una danza conocida como el Baile de la Tierra


o Cueca Negra. Este baile es acompañado con tambores y se escuchan coplas,
una especie de relatos sobre la condición de la pareja, de casados o bien de
hechos que afectan a la comunidad. Este ritmo y baile es interpretado y ejecutado
cuando terminan los trabajos agrícolas y, asimismo, en los matrimonios junto al
huayño afroboliviano.

La Cueca Negra puede ser considerada como un baile ritual que forma parte
de la ceremonia de paso como es el matrimonio afroboliviano. Al respecto, el
Sr. Desiderio Vázquez, señala: “El matrimonio negro es un baile diferente, es
una especie de cueca y huayño, cuando inicia la ceremonia primero bailan los
novios, seguidamente se invita a todo el público que acompaña a los novios. En
el baile de la tierra intervienen dos cajas grandes (tambor mayor) y el coro mixto.
La estructura formal del baile de la Tierra es la siguiente: introducción, primera
parte, segunda parte y la repetición de la primera parte” (Quispe 1993: 174).

fotografía: Edwin Cazon


7. La Cueca como expresión del mestizaje boliviano

La Cueca como música y baile es una expresión simbólica surgida de varias vertientes, como la española,
afro y criolla-mestiza, que posteriormente fue transformada y adoptada por la clase chola mestiza de élite del
siglo XIX y principios del XX. De esta manera, la Cueca pasó de ser una danza representativa de la oligarquía
terrateniente y minero feudal, a formar parte de las chicherías, picanterías y fiestas populares paceñas pre y
post de la Revolución de 1952. Primeramente interpretada en piano, luego por estudiantinas tradicionales y
luego por grupos folklóricos que incorporaron los charangos y quenas para difundirla en los espacios urbanos
hasta el día de hoy.

La Cueca se ha convertido en una danza urbana, ya que las grandes transformaciones sociales no fueron
suficientes para influenciar al sector indígena. Esto se debe a factores culturales como también al sistema
educativo e ideológico, que aún distingue entre el mundo rural y urbano. La práctica de la Cueca como música
y baile sólo se ha difundido entre sectores populares del mestizaje urbano del país, de los nuevos cholos,
como imaginario de la nueva nación.

En este proceso social se repite la reapropiación de bailes señoriales de parte de clases emergentes, que
reinventan una tradición musical como medio de ascenso social. Los cholo-mestizos del Gran Poder son
quienes incluyeron a la Cueca en sus matrimonios, bautizos, challas de casas, prestes, entre otros. Asimismo,
desde el 2004 la Cueca fue incorporada a la Entrada Folklórica Universitaria, representada por el Centro
Cultural Illapa, perteneciente a la carrera de Lingüística de la UMSA (Cajías, 2009: 285).

Otro fenómeno social en relación a la difusión de la Cueca es la promoción y puesta en escena artística que
hacen los elencos de baile folklórico y musical. Esta representación inicialmente fue realizada por el Ballet
Folklórico Nacional, una entidad estatal cuya puesta en escena influyó en la transformación de la Cueca en un
símbolo de patriotismo. Este ejemplo fue tomado por gran parte de los ballets folklóricos o compañías de baile
que han instituido la Cueca e incluyen en sus programas y presentaciones una estampa de todas las regiones.

En esta misma línea, desde hace varios años las ciudades de La Paz y El Alto han promovido festivales y
encuentros de Cueca con participación exclusiva de elencos de baile. A través de su constante presencia
mediática, los ballets folklóricos también han construido ciertas visiones acerca de la Cueca, presentándola
como una danza señorial, un legado del glorioso pasado.

Sin duda, la Cueca es una danza que merece mayor difusión y revalorización cultural entre el común de la
gente, como un elemento unificador entre las diferentes clases sociales, en vista de que su diversidad y su
origen reflejan la identidad del Estado Plurinacional y multicultural como es nuestra Bolivia.
8. Conclusiones

La Cueca en Bolivia es una expresión de la diversidad y multiculturalidad, que se


manifiestan regionalmente en las ciudades de: Tarija, Chaco, Sucre, Cochabamba,
Oruro, Potosí y La Paz; así también en la cultura afroyungueña.

La Cueca paceña es una expresión boliviana, herencia y legado cultural del


mestizaje y del cholaje señorial, un emblema cultural vivo y vigente, que se recrea
constantemente en los sectores populares y cholo-mestizos como baile de pareja
en ceremonias familiares, prestes de festividades folklóricas y aniversarios cívico-
patrióticos departamentales.

La Cueca paceña es un símbolo del mestizaje paceño, revalorizado y promocionado


por los grupos de baile artístico, intérpretes y compositores musicales, como un
emblema de unidad en el marco de la diversidad multicultural boliviana.

Mediante Ley Municipal Autonómica Nº 010, de fecha 31 de octubre de 2011, el Gobierno


Municipal de La Paz ha decretado: 1. La Declaración de Patrimonio Cultural
Intangible del Municipio de La Paz a la Cueca Paceña. 2. La Declaración del 19 de
octubre de cada año como “Día de la Cueca Paceña” en el Municipio de La Paz.
Bibliografía
Ayllón, Luis 2011 Etnicidad, poder y género en las danzas del altiplano boliviano. Disertación de
2008 La cueca. La Paz: Mimeo doctorado. Viena: Universidad de Viena.
Academia de Danza y Ballet Folklórico “Chela Urquidi” Spencer Espinosa Christian
s/f La cueca, origen, evolución y características actuales. La Paz: Mimeo. 2007 Cien años de zapateo. Apuntes para una breve historia panamericana de la
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