LÍNEAS INSPIRADORAS DE LA
MISIÓN EDUCATIVA
EN LA PROVINCIA NORANDINA
LÍNEAS INSPIRADORAS DE LA
MISIÓN EDUCATIVA
EN LA PROVINCIA NORANDINA
Redactores:
Hno. Leonardo Yepes Núñez
Hno. Nelson Cardona Muñoz
Fotografías:
Obras Educativas Maristas | Perfiles Facebook
Marisol Mendoza
Kenia Navas
Alexandra Morales
Revisión:
Jaime Humberto Vera A.
Diseño y diagramación:
Agapito Gómez Medina
Editor:
Comunidad de Hermanos Maristas
Provincia Norandina
Impresor:
Moreno Ramírez Impresores S.A.S.
Calle 35 No. 19-26 | Tel. (1) 3380475
Bogotá D.C.
Agosto, 2021
Contenido
I. A manera de
introducción 3
“Vivamos el sueño de Champagnat”
7
II. Evangelización
Educamos evangelizando
III. Educación 29
Las escuelas Maristas,
centros de evangelización.
46
IV. Solidaridad
Educamos para la construcción
de una sociedad más justa y equita va
55
Conclusiones
64
Bibliografía
I
A manera de
introducción
“Vivamos el sueño de Champagnat”
3
A MANERA DE INTRODUCCIÓN
1 Maristas,
Hace algunos años, un grupo de Hermanos
directivos, docentes y varios asesores
externos plantearon la idea de construir un
Proyecto Educativo Provincial. El proyecto
pretendía sustentar la labor que como
educadores desarrollamos. En estos tiempos de
dificultad e incertidumbre consideramos mucho
más pertinente ofrecer unas líneas inspiradoras
de la misión educativa en la Provincia Norandina
que recurren a las fuentes originales del carisma y
la espiritualidad que heredamos del Padre
Champagnat y los primeros hermanos.
2 Este documento ofrece una oportunidad
entrañablemente generosa para colocar en
manos de directivos, educadores, estudiantes y
padres de familia que comparten nuestro
Carisma, una significativa representación de
orientaciones pedagógicas, que pretenden
iluminar la gestión de la tarea educativa en
aquellas obras y lugares donde nos hacemos
presentes como maristas de Champagnat a lo
largo y ancho de la Provincia.
4
A MANERA DE INTRODUCCIÓN
3 El documento nos invita a reafirmar el
importante rol que tiene la escuela
como institución educadora por
excelencia de la sociedad. Con las
orientaciones que se presentan en este
referente, los convocamos a realizar los
ajustes y cambios necesarios en los
proyectos educativos de nuestros
centros .
4Además de ello, se espera que con
estas orientaciones, se promueva de
m a n e r a e fe c t i va e l a p r e n d i z a j e
autónomo; el desarrollo significativo
de competencias en los estudiantes; el
desarrollo de habilidades de pensa-
miento y la investigación e innovación
educativa como herramientas impres-
cindibles en la adquisición y produc-
ción del conocimiento.
5
A MANERA DE INTRODUCCIÓN
5 inspiradoras
Marista de Champagnat, tienes en tus manos algunas líneas
de nuestro estilo educativo Marista en la
Provincia Norandina, que intentan plantear esta pregunta:
¿Qué tipo de respuestas debemos dar los maristas de
Champagnat a las necesidades de los niños y jóvenes que
Dios nos confía?. Creemos que para dar respuesta a la
pregunta inspiradora, es necesario sincronizar el
pensamiento en torno a tres conceptos que se desarrollan
en esta propuesta: Evangelización, Educación y
Solidaridad.
6 Para la elaboración de este trabajo, fueron tenidas en
cuenta las sugerencias y acciones de mejora realizadas a la
primera versión del “Proyecto Provincial de Educación”
2003-2006, y los resultados de algunas encuestas. Así
mismo, las experiencias del caminar como provincia en la
Comisión de Educación y la riqueza de los enfoques
pedagógicos actuales. No podemos dejar de agradecer a las
personas que a través de estos años ayudaron con sus
aportes y reflexiones en la elaboración del presente
referente.
6
II
Evangelización
Educamos evangelizando
7
EVANGELIZANDO
7La persona de Jesús de Nazaret fundamenta la vocación y la misión
de la Iglesia en el mundo: Proclamar el Evangelio a los hombres,
contribuyendo a la construcción del Reino de Dios sobre la tierra. La
Iglesia es enviada por Jesús para que, con la fuerza de su Espíritu,
revele a los hombres y mujeres el rostro de Dios-Amor y el sentido
de la vida humana. Evangelizar, es entonces, la identidad más
profunda de la comunidad eclesial, y para nosotros EVANGELIZAR,
ES y SERÁ la esencia de nuestra Misión Marista:
“Dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar”. Él nos soñó
maestros y catequistas que estructuraran todo su vivir
comunitario y personal desde la misión de evangelizar a
través de la educación de niños y jóvenes, especialmente los
más desatendidos. Con nuestra acción pastoral hacemos
realidad el anhelo de Marcelino Champagnat: “No puedo ver a
un joven sin decirle cuánto le ama Jesús”. (Instituto de
Hermanos Maristas, 2011, pág. 51)
8
EVANGELIZANDO
8 sentir
Nuestra misión se fundamenta en la experiencia de
y vivir el amor incondicional y gratuito de Dios
revelado en Jesús y su Evangelio. Esta es la base de
una Espiritualidad apostólica y mariana que anima el
compromiso personal con la construcción del Reino
de Dios. Seguimos a Jesús que nos llama a “amarnos
los unos a los otros” desde la especificidad del
carisma Marista que tiene sus fundamentos en la
fraternidad y la solidaridad. Consideramos que es una
opción de vida a la que vale la pena apostarle toda
nuestra dedicación y todos nuestros esfuerzos.
9
EVANGELIZANDO
A. Referente Antropológico
9 El término “antropológico” se refiere al estudio del ser
humano en la integralidad de su ser: dimensiones
biológica, psicosocial, histórica y espiritual. La
antropología cristiana resalta la igualdad de la dignidad
del ser humano debido a que fue creado a imagen y
semejanza de Dios. El misterio de la Trinidad nos invita a
vivir una comunidad de iguales en la diferencia.
10 De otra parte, nos acogemos al llamado de la Iglesia
Católica:
“Cada ser humano está llamado a la comunión en razón de
su naturaleza creada, a imagen y semejanza de Dios (cfr
Gén 1, 26-27). Por tanto, en la perspectiva de la
antropología bíblica, el hombre no es un individuo aislado,
sino una persona: un ser esencialmente relacional. La
comunión a la que el hombre está llamado implica siempre
una doble dimensión: vertical (comunión con Dios) y
horizontal (comunión entre los hombres). Resulta esencial
reconocer la comunión como don de Dios como fruto de la
iniciativa divina realizada en el misterio pascual.”
(Congregación para la Educación Católica, 2007)
10
EVANGELIZANDO
11 En una época marcada por la injusticia social, la práctica de
Jesús fue decisiva para resignificar la dignidad de la
persona: tuvo singular misericordia con los pecadores (cf.
Lc 7,36-50; Jn 8,11) … no dio importancia a la enfermedad
como problema religioso (cf. Lc 5, 12-16; Jn 9; Mc 2)…, dio
valía a los niños como personas (cf. Mc 10, 13-16), entre
otros.
12 Para lograr este objetivo de formar al ser humano desde la
propuesta del Evangelio de Jesús, consideramos
pertinente tener en cuenta las dimensiones del
aprendizaje señaladas por la UNESCO:
“La educación a lo largo de la vida se basa en cuatro pilares:
aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir
juntos, aprender a ser.
12.1. Aprender a conocer, armonizando una cultura
general suficientemente amplia con la posibilidad
de profundizar los conocimientos a través de las
distintas materias. Lo que supone aprender a
aprender para poder aprovechar las posibilidades
que ofrece la educación a lo largo de la vida.
11
EVANGELIZANDO
12.2. Aprender a hacer a fin de adquirir no sólo una
calificación. Se trata de una competencia que
capacite al individuo para hacer frente a gran
número de situaciones que se le presentan en
la vida y a trabajar en equipo. De igual forma,
aprender a hacer en el marco de las distintas
experiencias sociales y de trabajos que
pueden desempeñar los jóvenes y
adolescentes. Las situaciones del contexto
social exigen una preparación para el mundo
del trabajo desde el campo profesional y
también desde las artes y los oficios, así como
la generación de emprendimientos. Es un
aprender a hacer que posibilita el sustento
económico y el bienestar social.
12.3. Aprender a vivir juntos desarrollando la
comprensión del otro y la percepción de las
formas de interdependencia, realizar
proyectos comunes y prepararse para tratar
los conflictos, respetando los valores del
pluralismo y la comprensión mutua. Es un vivir
con los otros donde prime la cultura de la paz.
12
EVANGELIZANDO
12.4. Aprender a ser para que se desarrolle
mejor la propia personalidad y cada uno
esté en condiciones de obrar con
creciente capacidad de autonomía, de
juicio y de responsabilidad personal. Con
tal fin, no menospreciar en la educación
ninguna de las posibilidades de cada
individuo: memoria, razonamiento,
sentido estético, capacidades físicas,
aptitud para comunicar, actitud para
servir, etc.
12.5. Mientras algunos sistemas educativos
propenden por dar prioridad a la adquisi-
ción de conocimientos, en detrimento de
o t r a s fo r m a s d e a p r e n d i z a j e, e s
fundamen-tal concebir la educación
como un todo. En esa concepción deben
buscar inspiración y orientación las
reformas educativas, tanto en la
elaboración de los programas como en la
definición de las nuevas políticas
pedagógicas.” (Delors, 1996, pág. 109)
13
EVANGELIZANDO
B. Referente Cristiano
13 Labásicas:
educación Marista ha de remitirse a sus fuentes
Jesús y su Evangelio; el patrimonio
Marista; y la realidad de nuestro mundo. Esto
conlleva tres tareas a realizar en el servicio
educativo que prestamos:
13.1. Acercarnos a Jesús y su mensaje mediante
el estudio, la meditación y la oración de los
textos evangélicos.
13.2. Interpretar nuestro mundo con toda su
riqueza y su miseria, a fin de generar
caminos de esperanza por un futuro digno.
Dios nos ha llamado amorosamente a la
existencia en una realidad específica y
global que nos determina. Es dentro de esta
realidad en donde respondemos a ese
llamado a desarrollar y trabajar por una vida
digna.
13.3. Reconocer en la realidad el nuevo rostro de
Jesús y del mundo. Recrear y actualizar la
perspectiva fundacional de Marcelino para
encarnar en éste nuestra propuesta
educativa.
14
EVANGELIZANDO
C. Jesús y su Evangelio
14 deJesús nos revela una nueva imagen
Dios. Desde él, presentamos y
aceptamos a nuestro Dios como el
Señor de la VIDA, el Ser Providente y
Padre amoroso, cuya mayor gloria es
que todos los seres humanos tengan
v i d a a b u nd a n te y v i va n co mo
Hermanos. Jesús es el fundamento
y el centro de nuestra educación.
15 afirmamos
Abiertos a un mundo secularizado,
en Jesús la manifesta-
ción plena del Padre que por acción
del Espíritu ha sido llevado a la
plenitud humana, por eso es el H o
de Dios. Resaltamos su significación
humana y divina, válida para toda
persona sin importar su raza,
creencia o condición.
15
EVANGELIZANDO
16 Episcopado
Compartimos lo expuesto en la V Conferencia General del
Latinoamericano y del Caribe.
“El proyecto de Jesús es instaurar el Reino de su Padre. Por eso
pide a sus discípulos: “¡Proclamen que ha llegado el Reino de los
cielos!” (Mt 10, 7). Se trata del Reino de la vida, es la propuesta de
Jesucristo, ahí está el contenido fundamental de su misión, una
oferta de vida en plenitud para todos. Por eso la doctrina, las
normas, las orientaciones éticas, y toda la actividad misionera de
la Iglesia; debe dejar transparentar esta atractiva propuesta de
una vida más digna en Cristo para cada hombre y para cada
mujer.” (Consejo Episcopal Latinoamericano, 2007, pág. 194)
17 Acorde con lo propuesto en nuestra Misión Educativa Marista:
“Fieles a nuestra misión de evangelizar a través de la educación y
con el fin de ayudar a los alumnos a armonizar fe, cultura y vida,
buscamos maneras explícitas de alimentar su fe personal y su
compromiso social” (Comisión Internacional Marista de Educación, 1998,
pág. 29). “La educación, en su sentido más amplio, es nuestro
marco de evangelización: en escuelas, en programas sociales y
pastorales, y en encuentros informales. En todos ellos
ofrecemos una educación integral, sustentada en la visión
cristiana del desarrollo personal y humano.” (Comisión Internacional
Marsista de Educación, 1998, pág. 19).
16
EVANGELIZANDO
D. María.
18 María, mujer sencilla de Nazaret,
madre de Jesús, peregrina de la
fe y abierta siempre al Espíritu,
es para la familia Marista, modelo
y símbolo en el que recogemos un
conjunto de valores que
adquieren hoy una significación
nueva. La vemos como mujer,
como madre y como esposa,
convertida en hermana nuestra
en la fe, y capaz de orientar de
modo nuevo el mensaje de Jesús
y nuestra misión educativa.
17
EVANGELIZANDO
19 De acuerdo con Su Santidad Juan Pablo II:
“La misión educativa de María, dirigida a un H o tan
singular, distinto a otros seres humanos, presenta
algunas características particulares con respecto al
papel que desempeñan las demás madres. Ella
garantizó condiciones favorables para que se
pudieran realizar, los dinamismos y los valores
esenciales del crecimiento. El hecho de que en Jesús
no hubiera pecado exigía de María una orientación
siempre positiva. Además, aunque fue su madre quien
introdujo a Jesús en la cultura y en las tradiciones del
pueblo de Israel, será Él quien revele, desde el episodio
de su pérdida y encuentro en el templo, su plena
conciencia de ser el H o de Dios, enviado a irradiar la
verdad en el mundo, siguiendo exclusivamente la
voluntad del Padre. De “maestra” de su H o, María se
convirtió así en humilde discípula del divino Maestro,
engendrado por Ella.” (Juan Pablo II, 1996).
18
EVANGELIZANDO
20 consigo
El estilo de María implica un modelo de relación con el otro,
mismo y con Dios.
“Como rasgo característico de nuestra identidad, el
ser maristas nos pone delante de la gran verdad del
papel fundamental de la mujer en la preservación,
ayuda y logro de la plenitud humana. En María de
Nazaret se admira a la mujer fuerte, dispuesta de
manera total y abierta a enfrentar todas las
dificultades concretas de la vida e inspirar con amor a
quienes le rodeaban, a construir un entorno mejor.
También resaltamos su fe en Jesús a pesar de las
dificultades, su amor solidario hacia todos los que
seguían a su H o, y a todos los seres humanos que
buscaban en Jesús una palabra de esperanza y
solución a sus necesidades concretas. Por eso
decimos que, de Ella aprendimos que para educar a los
niños y jóvenes hay que amarlos a todos por igual,
estar abiertos a la verdad, al bien y a la fe incondicional
a la Palabra de su H o. De ella y Marcelino heredamos
los rasgos distintivos que nos dan identidad como
modelo educativo vigente y actual.” (Universidad Marista de
Guadalajara, 2018, pág. 19).
19
EVANGELIZANDO
E. Identidad de la Escuela
Católica
21 “La identidad católica de la escuela está
marcada por la fuerza de esta verdad: Lo
que nos une es Jesucristo, el Señor, el
Maestro por antonomasia. Podremos ser
muy diferentes, pero es el Maestro quien
nos convoca, nos une y nos reúne. Como
se indicó en el I Foro de reflexión sobre la
escuela católica: Nuestra escuela es
católica por su carácter claramente
c o n fe s i o n a l e n J e s u c r i s t o c o m o
fundamento, y si dice buscar una
educación integral es “porque en Cristo, el
hombre perfecto, todos los valores
humanos encuentran su plena realización
y de ahí su unidad” Este es el carácter
específicamente católico de la escuela”.
(Vida Nueva Digital, Colombia, 2011).
20
EVANGELIZANDO
22 La expresión “Escuela católica” está llena de contenidos
vitales y de invaluables experiencias que hacen que deje de ser
un imaginario un tanto etéreo, para cobrar vida en personas e
instituciones concretas de nuestro continente americano.
“Al sustantivo escuela, se le puso el adjetivo católica, para
afirmar que es universal y como tal, abierta a todos, esto
es, incluyente, “de todos y para todos”: de cualquier raza,
lengua, credo, condición socioeconómica, estado físico,
género, filiación política, etc.; apertura y universalidad que
no hay que confundir con desorientación, neutralidad o
indiferencia para negociar lo que es genuino y suyo”. (Vida
Nueva Digital, Colombia, 2011)
23 “De la identidad católica, en efecto, nacen los rasgos
peculiares de la escuela católica, que se “estructura” como
sujeto eclesial, lugar de auténtica y específica acción
pastoral. Ella comparte la misión evangelizadora de la
Iglesia, y es lugar privilegiado en el que se realiza la
educación cristiana. En este sentido, Las escuelas
católicas son al mismo tiempo lugares de evangelización,
de educación integral, de inculturación, solidaridad y de
aprendizaje, de un diálogo vital entre jóvenes de religiones
y de ambientes sociales diferentes” (Congregación para la
Educación Católica, 2007)
21
EVANGELIZANDO
F. Marcelino y su carisma
en nuestros días.
24 del
“Todo auténtico carisma es una gracia
Espíritu Santo que se nos confía
para construir y unificar la Iglesia
como Cuerpo de Cristo. Nosotros
creemos que el carisma de Marcelino
es un don para la Iglesia y el mundo,
que estamos invitados a seguir
desarrollando, mediante una partici-
pación cada vez más activa en él.
Nuestra espiritualidad define y expre-
sa este carisma, al encarnarse en cada
lugar y momento de la Historia.” (Agua de
la Roca, 2007, pág. 25)
25 seguir
“Marcelino es nuestra inspiración para
a Jesús. En él encontramos un
modelo de vida cristiana que nos
conmueve, nos seduce, nos impulsa
cada día a superarnos en el segui-
miento del único Maestro” (Instituto de
Hermanos Maristas, 2009, pág. 33).
22
EVANGELIZANDO
26 Champagnat,
“Ser hoy seguidores de Cristo al estilo de
significa comprometerse
con las tres dimensiones fundamen-
tales cristianas y maristas: la misión, la
vida compartida y la espiritualidad”
(Instituto de Hermanos Maristas, 2009, pág. 34).
“Nuestra misión es contribuir a que
las nuevas generaciones descubran
el rostro de Dios y tengan vida en
abundancia. Siguiendo las huellas de
Champagnat, también nosotros
debemos responder al grito de los
Montagne que tenemos alrededor.
No podemos ver un niño sin amarle y
decirle cuánto le ama Dios” (Instituto de
Hermanos Maristas, 2009, pág. 41).
23
EVANGELIZANDO
G. Referente pastoral
en el centro educativo Marista.
27 En términos generales, pastoral “es la identidad más
profunda de la comunidad eclesial. La iglesia es enviada por
Jesús para que, con la fuerza de su espíritu, revele en los
hombres el rostro de Dios Amor” (Comisión Internacional de Pastoral
juvenil Marista, 2011, pág. 51).
“La Pastoral Educativa es el conjunto de esfuerzos que
hace la Iglesia por reflexionar y llevar a la práctica el
mensaje del Evangelio y sus exigencias en el sector de la
educación en todas sus formas. La Pastoral Educativa
acompaña al hombre tal como él es, como ser apto para
educarse, desde la niñez hasta la edad adulta avanzada”
(López, 1994).
Por ende,
“La finalidad de toda Pastoral Educativa en la Iglesia es,
en último término, lograr que la Comunidad Educativa
haga la síntesis entre fe y cultura y entre fe y vida, y por
este medio se llegue a la renovación de la sociedad”
(López, 1994).
24
EVANGELIZANDO
28 sistema
La pastoral es la columna vertebral que da sentido a todo el
y proyecto educativo. Hablar, pues, de un Centro en
Pastoral, es hablar de la pastoral en la totalidad de los procesos
y proyectos del Centro, es la ambientación, el clima de
convivencia cristiana que se crea. Es facilitar la realización del
proyecto de vida personal y comunitario según el evangelio.
“La escuela Marista no hace de la pastoral una actividad
ocasional, sino una acción continua, dirigida a toda la
Comunidad Educativa en procesos pastorales, educativos y
administrativos. Revela, desde la misión Marista, la acción
salvadora de Jesús, comprometiéndose a anunciarla y vivirla.
(Instituto de Hermanos Maristas, 2008).
29 Es así que,
“la Escuela Marista, es un lugar de aprendizaje, de vida y de
evangelización. Como escuela, enseña a los alumnos a
aprender a conocer, a hacer, a vivir juntos, a ser feliz. Como
escuela católica, es un lugar de comunidad en el cual se vive y
se transmite la fe, la esperanza y el amor y en el que los alumnos
aprenden progresivamente a armonizar fe, cultura y vida.
Como escuela católica de tradición Marista, adopta el principio
de Marcelino de educar a los niños y jóvenes a la manera de
María” (Comisión Internacional Marista de Educación, 1998).
25
EVANGELIZANDO
30 yLabuenos
Escuela Marista pretende formar «buenos cristianos
ciudadanos», en expresión del propio
Marcelino Champagnat. “Presenta a María como modelo
de educadores y educandos en su predilección por la
sencillez, amor al trabajo y la vida de familia” (Instituto de
Hermanos Maristas, 2014). Opta por un modelo de educación
integral que abarca todos los ámbitos de la vida
personal, familiar, social, profesional y todas las
dimensiones de la persona.
26
EVANGELIZANDO
H. Evangelizamos educando
y educamos evangelizando
31 La Escuela Marista tiene una clara
misión: “Dar a conocer a Jesucristo y
hacerlo amar”. Nuestro objetivo es
formar a las personas integralmente
como “Buenos cristianos y buenos
ciudadanos”.
“Ayudamos a los niños y a los jóvenes
a crecer en cada etapa de su
desarrollo humano, sin importar la
fe que profesen ni el nivel de bús-
queda en el que están. Es un
proceso de humanización, para que
lleguen a ser personas íntegras y
esperanzadas, con responsabilidad
social y capaces de aportar trans-
formación al mundo del que forman
parte” (Misión Educativa Marista, 1998).
27
EVANGELIZANDO
32 “Jesús de Nazaret, nuestra Buena Madre y
Champagnat nos inspiran una concepción y estilo de
evangelización que comulga con las realidades de los
sujetos y del mundo, presentando a Jesús como
Maestro divino, modelo de humanidad plena y fuente
inspiradora de vida, convivencia y presencia
profética en el mundo. Somos llamados a seguirlo, a
vivir su estilo de vida, su modo de creer, promoviendo
una evangelización liberadora y comprometida con
la transformación social. Para eso, asumimos como
características de la evangelización Marista el
servicio, la justicia y la paz; el testimonio de la
comunión eclesial; el diálogo intercultural, ecuméni-
co e interreligioso; el anuncio de Jesucristo y de su
mensaje; y la celebración de la vida y de la Palabra”
(Subcomisión de Formación de Directivos Maristas de América,
2013, pág. 13).
33 con
El sentido de la evangelización es promover el encuentro
Jesucristo. Eso no es algo abstracto, pues Jesús es el
camino por el cual los niños y jóvenes pueden tener la
experiencia del amor de Dios en sus vidas para seguirlo,
como discípulos misioneros, a partir de su proyecto de
vida en las diversas realidades en las que están insertos.
28
III
Educación
Las escuelas Maristas,
centros de evangelización.
29
EDUCACIÓN
34 evangelización,
El centro educativo marista es el lugar de aprendizaje, vida y
espacio donde se enseña a: Aprender,
Conocer, Hacer, Vivir juntos y Ser.
Bajo esta concepción, queremos actualizar el pensamiento
del Padre Champagnat:
“Educar es motivar el desarrollo integral de la persona,
cultivando todas sus dimensiones. Es facilitar al joven la
consecución de los valores que lo humanizan y persona-
lizan, tales como la sociabilidad, la solidaridad, la libertad,
la responsabilidad y la trascendencia, de esta manera se
consolida el ideal educativo de formar "buenos cristianos y
virtuosos ciudadanos” (Provincia Marista Cruz del Sur, s.f.).
35 las
“Educar a un niño no se reduce a enseñarle a leer, escribir y darle
primeras nociones de las materias de la enseñanza primaria.
Tales conocimientos serían suficientes si el hombre hubiera
nacido sólo para este mundo. Pero el hombre tiene otro destino:
el cielo, Dios. Y para el cielo y para Dios hay que educarlo. Educar
a un niño es, pues, hacerle consciente de ese destino maravillo-
so y sublime y poner a su alcance los medios para conseguirlo.
En definitiva, se trata de hacer del niño un buen cristiano y un
honrado ciudadano.” (Marcelino Champagnat. Furet, 1979).
30
EDUCACIÓN
36 deSansuMarcelino y los primeros Hermanos, a partir
práctica pedagógica dieron origen a un
estilo educativo propio. Por eso cuando
nosotros, los Maristas, hablamos de “Estilo Edu-
cativo Marista”, hacemos alusión, precisamente,
al carácter propio, al modo de actuar y ser, de
educar, de esa característica y personalidad que
infundimos viviendo y educando. Es, pues, un
estilo de vida como sentido de identidad, de
idiosincrasia, de testimonio, de trabajo, de
relacionarnos, de vivir, de ser, de educar, de
dejar huella grabada en el corazón, huella que se
marca con el ejemplo y testimonio de lo que
somos y hacemos, con el amor que nos quema
por dentro. Presentamos y representamos,
pues, un estilo educativo transmitido a través de
unos rasgos pedagógicos actualizados al
tiempo, a la realidad cotidiana y a nuestros desti-
natarios. Este estilo educativo tiende entonces a
la formación de personas felices, sensibles,
críticas, éticas, solidarias y transformadoras de
la realidad, que estructuran su proyecto de vida
desde la impronta de la identidad Marista.
31
EDUCACIÓN
A. Características del
Estilo Pedagógico Marista
37 Así, el Estilo Pedagógico Marista, se concibe como aquel que
permite dar las pautas para que nuestros niños, niñas y
jóvenes aprendan desde una pedagogía humanizadora. El
espíritu Marista, brinda un conjunto de orientaciones que le
dan a la labor educativa unas características distintivas:
Pedagogía integral.
37.1. Entendemos que debe promoverse la formación del ser
humano, desde sus dimensiones cognitiva y emocional,
integradas estas en su dimensión espiritual. Es decir,
“No sólo se interesa por el aprendizaje, la adquisición
de datos, las destrezas y los hábitos, sino que atiende
a toda la persona. Nuestros primeros Hermanos ya
hacían referencia a "Educar todo el niño". Hoy este
principio sigue orientando nuestro servicio
educativo evangelizador. Intentamos una educación
que acompañe a cada uno, según sus necesidades y
que favorezca el ambiente humano para la
maduración individual” (Provincia Marista Cruz del Sur, s.f.).
32
EDUCACIÓN
Pedagogía inspirada en María.
37.2. María es el modelo perfecto del educador Marista.
Promovemos el rescate de lo femenino y de su visión
del mundo, reconocemos en María la educadora de
Jesús, nuestra compañera de camino y la perfecta
discípula. Por ello la damos a conocer y la presenta-
mos a los niños y jóvenes como modelo a seguir. La
catequesis y las celebraciones que exaltan su nombre
son espacios propicios para acrecentar su devoción
entre nuestros maestros, padres de familia y
estudiantes.
Pedagogía de la presencia.
37.3. Considera la relación de cercanía como el medio más
importante para generar valores. Se refiere a la
presencia amiga de los educadores que hacen
propuestas coherentes con los intereses de los
estudiantes, y que sugieren opciones de fe y de vida.
Esta pedagogía de la presencia implica estar
acompañando a los niños, niñas y jóvenes en el
desarrollo de sus dimensiones espirituales, cogniti-
vas, sociales y físicas. Presencia que permite conocer
mejor al alumno y colocarse de parte del más débil y
menos favorecido.
33
EDUCACIÓN
Pedagogía desde la sencillez.
37.4. Implica “descender” a la situación del niño
o de la niña, adolescente o joven, ser
cercano sin perder la autoridad ni nuestro
rol de educadores que trasluce senti-
mientos de alegría, espontaneidad,
sinceridad y respeto. En esta caracterís-
tica es importante tener en cuenta el
contexto de cada uno de los niños, de
manera que se puedan identificar las
necesidades y fortalezas que permiten el
crecimiento del estudiante.
Espíritu de familia.
37.5. Se traduce por el trato simple y dialo-
gante, por la acogida cariñosa y partici-
pativa de todos los miembros de la
Comunidad Educativa. Sobre la base
del respeto a la dignidad y las individua-
lidades de las personas; se crea un
ambiente propicio para superar todo
aquello que nos aleja del otro y así se
genera confianza como condición para
construir la comunidad.
34
EDUCACIÓN
Amor al trabajo.
37.6. El proceso educativo ha de integrar una maduración de la
capacidad laboral, entendida como recreación de nuestro
mundo y de nuestra propia persona. Toda actividad
educativa es actividad creativa, y ha de buscar un
adecuado nivel de calidad y eficiencia, tanto material
como relacional o intelectual. Nuestros centros han de
enseñar a la juventud a descubrir la dignidad del trabajo y
han de generar hábitos de trabajo que exigen creatividad,
constancia y esfuerzo.
Pedagogía para la solidaridad.
37.7. Nacimos de una experiencia evangélica de solidaridad. El
Padre Champagnat nos motivó a dar una respuesta ante
una carencia humana. Brota desde ahí, nuestra propia
respuesta a las situaciones actuales de marginación.
Estamos, pues llamados a caracterizarnos por una particular
sensibilidad frente a las situaciones de pobreza, límites e
injusticias que surgen dentro de la comunidad y en el entorno
social. Ello inspira nuestro estilo pedagógico, marcado por la
preferencia al más débil, por la delicadeza, por la entrega
generosa, por la no discriminación, por el saber disimular las
dificultades ajenas.
35
EDUCACIÓN
Pedagogía para la interioridad
y la relación con Dios.
37.8. Como María, que "guardaba todo en su
corazón" y supo interceder por
quienes amaba, los educadores
maristas creamos un espacio para
acoger en la oración a nuestros
alumnos y hablarle de ellos a Dios.
Nuestra confianza radica, no solo en
e l esf u e r z o q u e h a ce mo s p a ra
enseñar, sino en la bondad del Padre
que nos llama a esta vocación.
38 Partiendo de las características propias de
nuestro estilo educativo, somos conscientes
que estas le dan identidad y norte a nuestra
misión. Las instituciones educativas también
deben atender las exigencias legales y
administrativas de cada país. La conjugación de
estos dos elementos tiene como propósito
garantizar la calidad de la educación que
ofrecemos en nuestros centros.
36
EDUCACIÓN
B. Identidad del Centro Educativo Marista
39 soy
Cuando se habla de identidad, se hace alusión a ¿Quién
yo?, ¿Quiénes somos?, ¿De quién es este Centro o a
quién pertenece?, ¿Cuál es su característica principal?,
¿Por qué se distingue?, ¿Hacia dónde se orienta?, ¿Qué
aspecto es importante entre los miembros y de este
Centro?, ¿Qué compromisos tiene? La identidad de un
Centro viene dada por la identidad de aquellos que la
dirigen y orientan, y por la identidad del ente al que
pertenece el Centro. Hablar entonces de identidad, es
hablar de lo que somos, de lo que hacemos y de ¿para qué
educamos? He aquí algunas características y rasgos de la
escuela Marista:
39.1. Presenta clara y explícitamente a Jesús de Nazaret
y el Proyecto de Dios para cada ser humano como
experiencia que da sentido pleno a la vida.
39.2. La Iglesia a través del Instituto de los Hermanos
Maristas ofrece a la sociedad y a las familias que
deseen, una educación cristiana para sus h os, a
través de la escuela confesional católica, siempre
respetando los otros credos religiosos.
37
EDUCACIÓN
39.3. La escuela Marista se inserta en la pastoral eclesial y en el
sistema educativo nacional.
39.4. Consciente de su misión, la Escuela Marista cultiva una
educación, según el modelo de hombre que presenta el
Evangelio y los valores humanos en todos los niveles.
39.5. Creemos en el hombre como valor supremo de la creación y en su
capacidad de descubrir el bien y la verdad; que asume como un
proyecto una permanente conquista de sí mismo como sujeto y
autor de su propia historia.
39.6. Cultiva la formación ecológica siendo conscientes que hacemos
parte de la madre tierra, en ella vivimos y nos desarrollamos
como seres vivientes y a ella le debemos respeto, cuidado y
conservación como obra de Dios.
39.7. Como congregación Marista reconocemos y valoramos la visión
de nuestro fundador, para quien no existían fronteras en su
misión educativo-evangelizadora, por eso, estamos llamados a
ver en todo niño y joven un h o de Dios y un hermano universal:
“Todas las diócesis del mundo entran en nuestros planes”. En
fidelidad al contexto en que vivimos, experimentamos una
particular llamada a reforzar nuestro sentido de pertenencia a un
Instituto de dimensión internacional.
38
EDUCACIÓN
C. Actores de la Comunidad Educativa
40 La realización concreta de nuestra
misión apostólica se centra principal-
mente en la Escuela Católica. En ella, los
Educadores maristas (Hermanos y
laicos), junto con alumnos, padres de
familia, exalumnos, personal adminis-
trativo y de apoyo, construimos la
comunidad educativa Marista.
41 Al interior de esta Comunidad Educativa
se favorece el desarrollo integral de los
educandos según el plan de Dios.
Formamos a nuestros estudiantes en la
madurez evangélica y en la humaniza-
ción de todas las relaciones en las que
participan. Así, pues, la Comunidad
Educativa de la escuela Marista asume el
anuncio explícito de los principios evan-
gélicos; como el elemento fundante de
su misión.
39
EDUCACIÓN
42 El camino o medio para construir esta Comunidad
Educativa, es la participación, entendida como un
proceso en constante realización. Este proceso se
sustenta en:
42.1. La corresponsabilidad, asumiendo los
compromisos en los niveles en que cada uno
deba hacerlo, de acuerdo con las leyes, y
procedimientos y normas internas.
42.2. La subsidiariedad, respetando las compe-
tencias asignadas a cada uno de los cargos.
42.3. La representatividad, haciéndose cada cual
presente en los medios de gestión o gobierno
a los que tiene acceso, bien sea personal-
mente, o por medio de sus representantes.
42.4. La globalidad, procurando que las acciones y
los criterios que las ordenan mantengan una
perspectiva de conjunto.
40
EDUCACIÓN
43 sentirse
Es por esto que, todos los miembros del Centro deben
gozosamente llamados a compartir y a alentar la
vivencia de la misión y espiritualidad Marista según las
diversas responsabilidades asumidas, ya sean de gestión,
animación, docencia o servicio. Presentamos a continua-
ción, los estamentos fundamentales que componen la
Comunidad Educativa Marista:
Los directivos.
43.1. “De manera especial, a los directivos de nuestras
escuelas se les pide que sean personas con visión, que
puedan proponer y testimoniar los valores maristas y
guiar a los demás para que vivan según ellos. Más que
ningún otro, ellos son la figura de Champagnat en la
comunidad escolar, animan y reflejan la espiritualidad
apostólica Marista con optimismo y confianza” (Comisión
Internacional Marista de Educación, 1998, pág. 32).
Reciben de la entidad titular, la delegación del servicio
de la autoridad, entendido como compromiso de
orientación y animación, y responden, en la instancia
local, ante la Comunidad Educativa, el Estado, la entidad
titular local y provincial.
41
EDUCACIÓN
Los estudiantes.
43.2. Son la razón de ser de la Escuela Marista ya
que ellos son los destinatarios, al igual que
constructores y productores de nuevos
conocimientos, fruto de todo nuestro mutuo
acontecer pedagógico. Siguiendo las huellas
de Champagnat, ellos y nosotros debemos
responder al grito de los Montagne que
tenemos alrededor: “No podemos ver un niño
sin amarle y decirle cuánto le ama Dios.”
(Instituto de Hermanos Maristas, 2009, pág. 41)
Las familias.
43.3. “Los padres de los alumnos son los primeros
responsables de la educación de sus h os;
nosotros fieles a sus procesos formativos,
nos sentimos colaboradores en esta difícil y
apasionante tarea. La confianza de los
padres depositada en nuestras escuelas, y el
reconocimiento por parte del Centro de que
los padres son los primeros educadores,
hacen que la colaboración mutua sea
imprescindible” (Colegio Marista San Rafael, s.f.).
42
EDUCACIÓN
Los educadores.
43.4. Los educadores son, por su relación cercana
a los alumnos, fuerzas vivas de la educación.
Por eso están llamados a una opción clara
frente al Proyecto Educativo Marista, impli-
cándose en la construcción constante de los
Proyectos Educativos locales. Como educa-
dores maristas procuran ser profesionales
competentes, no contentándose con la
simple transmisión de contenidos académi-
cos sino buscando ser auténticos educa-
dores – evangelizadores.
“Esto significa, para el educador, alcanzar un
adecuado nivel de conocimientos, de
especialización y actualización en técnicas y
recursos dentro de sus prácticas educativas
para dar respuesta a las necesidades
actuales. Junto con esto se le pide que ayude
a discernir y jerarquizar los valores auténti-
cos, que promueva relaciones humanas
significativas y profundas en el ambiente
escolar, y que sea capaz de integrar, a partir
de las disciplinas que imparte, la fe, la cultura
y la vida” (Provincia Marista Cruz del Sur, s.f.).
43
EDUCACIÓN
Los colaboradores administrativos y
de apoyo.
43.5. Son aquellos que ayudan al
cumplimiento de la misión
Marista desde oficinas adminis-
trativas, en actividades de
limpieza, de mantenimiento, de
recepción, de comunicaciones;
cada uno de ellos se siente
partícipe de la tarea educativa
que acontece en la escuela.
La dedicación de todas estas perso-
nas, el sentirse en una obra común, la
presencia junto a los niños y jóvenes,
convierten su trabajo en un espacio de
particular valor educativo. Se les pro-
pone, por tanto: integración, colabora-
ción, espíritu de servicio solidario,
cordialidad, estima, respeto mutuo y
responsabilidad.
44
EDUCACIÓN
Los exalumnos.
43.6. El exalumno Marista está llamado a ser expresión
vital de los valores propuestos en nuestros Centros.
Deseamos llegar a ellos mediante un acompaña-
miento que les facilite el contacto enriquecedor con
la espiritualidad. En la medida en que opten por ella,
los exalumnos están invitados a colaborar, de una
manera eficaz, en la obra educadora del Centro,
individualmente o conformando grupos formales
que los identifiquen.
A todos, sin excepción, como Comunidad
Educativa, nos corresponde aportar dinamismo,
creatividad, ilusión y buen espíritu para velar por
el desarrollo del proyecto educativo-evangeliza-
dor que nos convoca y nos une como partes
activas.
45
IV
Solidaridad
Educamos para la construcción
de una sociedad más justa y equita va
46
SOLIDARIDAD
44 perseverante
“La solidaridad es la determinación firme y
de comprometerse con el bien común,
es decir, con el bien de todos y cada uno, porque
todos somos verdaderamente responsables de
todos, interdependientes” (Red Interamericana de
Solidaridad Marista, 2012, pág. 84). La solidaridad se hace
visible cuando está abierta a todos, no excluye, no
discrimina por razones de cualidades, dinero,
religión… “La propuesta de la Buena Nueva de Jesús
consiste en la praxis de la solidaridad fraterna que
libera a los sujetos en una relación de permanente
confianza con el Padre” (Red Interamericana de Solidaridad
Marista, 2012, pág. 65).
47
SOLIDARIDAD
A. Desde nuestros orígenes
y tradición Marista
45 cuando
Marcelino rompe los esquemas de la época
se esfuerza por conseguir la
igualdad de oportunidades, en una de sus
cartas señalaba: “He comprendido la
urgente necesidad de crear una sociedad
que pueda dar a los niños de los pueblos la
buena educación que otras Congregaciones
dan a los de las ciudades, pero con coste
inferior”. Sin lugar a dudas Marcelino se
adelanta a los tiempos y busca dar una
solución al “problema” de la educación de su
época. Problema que a juzgar por los hechos
hoy se ha acrecentado y agudizado. En la
actualidad, la educación es un privilegio, por
tanto, los que viven en la frontera de la
sociedad no tienen acceso a una educación
completa ni de calidad. Colaborar o crear
instancias eficientes para fomentar y
patrocinar la educación en solidaridad es
uno de los pilares de la congregación.
48
SOLIDARIDAD
46 particular
Estamos llamados a caracterizarnos por una
sensibilidad frente a las situaciones de
pobreza, límites e injusticias que surgen dentro de la
comunidad y el entorno social. Ello inspira un estilo
pedagógico marcado por la preferencia al más débil,
por la delicadeza, por la entrega generosa, por la no
discriminación, por el saber disimular las dificul-
tades ajenas. Atender a los alumnos que presentan
problemáticas es crear estructuras de apoyo, grupos
de recuperación, acompañar pacientemente a quien
“camina con ritmos diferentes”.
47
Como Centro Marista nos enraizamos en la realidad
humana, cultural, social, nacional y latinoamericana
en la que estamos insertos, descubriendo sus
valores auténticos, iluminándolos y enriquecién-
dolos, desde el Evangelio de Jesús de Nazaret. La
misma realidad que nos define y que nos marca
objetivos para la escuela, nos mantiene en una
actitud de “salida” y nos compromete en la
construcción de la paz, de la justicia y de la
solidaridad.
49
SOLIDARIDAD
48 Podemos afirmar que en las instituciones
Maristas formamos personas que son
felices sirviendo a los demás. Queremos
que allí donde se encuentren promuevan la
igualdad y la integración de otros con
menos posibilidades que ellos. Así pues, se
hace necesario que en nuestras obras
educativas:
48.1. Sea posible la integración de todos los
alumnos, especialmente la de los que
tienen menos oportunidades.
48.2. Se valore equitativamente el trabajo
de los alumnos de acuerdo con su
realidad, esfuerzo personal, entre
otros, desterrando discriminaciones
o privilegios.
48.3. Se provoque la reflexión crítica sobre
la realidad de la injusticia en la
sociedad para que nadie sea
m a n i p u l a d o n i có m p l i ce po r l a
indiferencia o el silencio.
50
SOLIDARIDAD
48.4. Se desarrolle la sensibilidad,
compartiendo con los demás:
preocupaciones, iniciativas y
proyectos que repercutan en
bien de los otros, comenzando
por los más próximos.
48.5. Se fomente la solidaridad para
con los pobres, los marginados,
las víctimas de desigualdades o
los que sufren las consecuen-
c i a s d e es t r u c t u r a s d es e -
quilibradoras o injustas.
48.6. Se logre aportación de trabajo
propio, generosidad, espíritu de
servicio y colaboración, para
construir una sociedad más
humana.
51
SOLIDARIDAD
49 laSomos educadores comprometidos con
promoción de la justicia en el ámbito
local, nacional e internacional, a través de
campañas solidarias concretas y a través
del día a día en cada asignatura,
aprovechando los recursos que nos
proporciona el currículo. Evitamos un tipo
de pedagogía que produzca una formación
egoísta, que sólo busque el triunfo
personal. Frente a ello, queremos formar
personas preocupadas por los demás,
solidarias con los más necesitados, que
sean: “El Rostro y las manos de la tierna
misericordia del Señor” (Instituto de Hermanos
Maristas, 2019). De acuerdo a lo anterior, nos
unimos como escuela Marista al Instituto
comprometiéndonos a:
49.1. “Promover los derechos de los niños
y jóvenes desde todos los ámbitos,
defendiendo estos derechos ante
los gobiernos, organizaciones no
gubernamentales y otras institucio-
nes públicas” (Instituto de Hermanos
Maristas, 2009, pág. 41).
52
SOLIDARIDAD
49.2. “Participar en programas cuyo fin sea formar
personas que se especialicen en la evangelización de
los niños y jóvenes pobres y trabajen con ellos” (Instituto
de Hermanos Maristas, 2009, pág. 41).
49.3. “Incluir en nuestro currículo el conocimiento de
experiencias que favorezcan la sensibilización ante
las necesidades de los niños y jóvenes pobres” (Instituto
de Hermanos Maristas, 2009, pág. 42).
49.4. “Promover el servicio de voluntariado Marista en
apoyo de nuestra misión, motivando los integrantes
de la Comunidad educativa para que se ofrezcan a
trabajar en nuevos campos de apostolado que los
necesiten, y estén dispuestos a movilizarse en
situaciones de emergencia” (Instituto de Hermanos
Maristas, 2009, pág. 43).
49.5. “Identificar aquellos que son excluidos y desplazados
(migrantes, refugiados…), hacernos presentes entre
ellos y apostar decididamente por defender su
dignidad y buscar su inclusión” (Instituto de Hermanos
Maristas, 2017, pág. 15).
53
SOLIDARIDAD
49.6. “ I m p l e m e n t a r d e m a n e r a
decidida y proactiva políticas
de protección de la infancia
contra todo tipo de abuso, en
coherencia con los acuerdos
internacionales que defien-
den los derechos de los niños y
jóvenes” (Instituto de Hermanos
Maristas, 2017, pág. 15).
49.7. “Desarrollar iniciativas de
empoderamiento de los niños
y jóvenes ”. Lo cual significa ver
el mundo desde abajo, desde el
nivel de los excluidos y olvida-
dos de este mundo, tal como lo
vieron María y Marcelino.
(Instituto de Hermanos Maristas, 2017,
pág. 15).
54
V
Conclusiones
55
CONCLUSIONES
50 Entendemos la Educación al estilo Marista
como
“Un lugar de aprendizaje, de vida, de
eva n g e l i z a c i ó n ” d o nd e s e e n s e ñ a “a
aprender, a conocer, a hacer, a vivir juntos y a
ser”; “un lugar de comunidad en el cual se vive
y transmite la fe, la esperanza y el amor,
donde se aprende progresivamente a
armonizar fe, cultura y vida” (Misión Educativa
Marista, 1998, pág. 27).
Esta concepción exige que al desarrollar
nuestros proyectos y prácticas pedagógicas se
respeten y reconozcan las capacidades y
c i rc u n s t a nc i a s pe rs o n a l es , fa m i l i a res ,
religiosas o económicas de cada uno.
51 Este estilo educativo tiende entonces, a la
formación de personas felices, sensibles,
críticas, éticas, solidarias y transformadoras de
la realidad, que estructuran su proyecto de vida
desde la impronta de la identidad Marista.
56
CONCLUSIONES
52 poder
“La historia de Marcelino Champagnat es un ejemplo del
renovador de la acción de Dios en la historia de los
hombres” (Comisión Internacional Marsista de Educación,
1998, pág. 14). Creemos que la Comunidad de los Hermanos
Maristas nace como un don del Espíritu Santo a la Iglesia en
servicio a la Humanidad. Este carisma, otorgado por Dios a
través de Marcelino y constituido como una nueva forma de
vivir el Evangelio, ha sido adaptado y actualizado por cada
generación de maristas desde los primeros Hermanos,
quienes nos lo han transmitido como una preciosa
herencia. Nos corresponde ahora encarnarlo en los
diferentes ámbitos y en las diversas situaciones en las que
estamos presentes.
53 elementos
El carisma, entendido también como el conjunto de
configuradores de identidad espiritual,
ofrece las características particulares de nuestro
modo de ser seguidores de Champagnat, que deben
ser interpretadas y vividas en consonancia con las
exigencias del mundo de hoy: Presencia y amor a Dios;
confianza en Él; amor a Jesús y su Evangelio; vida al
estilo de María; espíritu de familia; vivencia de la
sencillez; amor al trabajo.
57
CONCLUSIONES
54 del
De igual manera, una constante actualización
carisma Marista exige mantenernos en
permanente escucha a los “signos de los
tiempos” cambiantes, dinámicos y flexibles, a
través de procesos continuos de investigación
y análisis de la realidad, para estar “atentos a
las llamadas de nuestro tiempo, a los anhelos y
preocupaciones de la gente, especialmente de
los jóvenes” (Instituto de Hermanos Maristas, 2011, pág.
35) . De manera particular, nos sentimos
interpelados por un cambio de paradigma en
donde el conocimiento, los nuevos lenguajes y
formas de comunicación e información, las
tecnologías y la innovación, entre otros
factores, nos exigen un discernimiento
permanente.
55 evangelizadora,
Como estructura y soporte de la propuesta
solidaria y educativa Marista
se identifican tres factores a partir de los
cuales se generan los criterios que dan unidad
e integralidad a la misión Marista en nuestra
Provincia. Estos son: Comunidades Fraternas;
Presencia Integral evangelizadora, educativa y
solidaria y Gestión Directiva Marista.
58
CONCLUSIONES
A. Comunidades fraternas.
56 cia
“Entendidas desde el sentido profundo de la experien-
cristiana, de una comunidad de fe que vive a Jesús
de Nazaret, que se reúne en torno a él, e iluminados por
su presencia, aceptan la invitación al seguimiento
como una forma de hacer visible el carisma Marista en la
Iglesia universal”. (Instituto de Hermanos Maristas, 2016, pág. 2).
59
CONCLUSIONES
B. Presencia integral evan-
gelizadora, educativa y
solidaria.
57 Hermanos
Esta integralidad, desarrollada por
y laicos, debe ser un
compromiso de toda presencia Marista
como una unidad indisoluble. Exige
discernir en forma permanente la
manera de hacerse realidad y tiene
presente elementos organizativos,
conceptuales, legales, filosóficos,
pedagógicos y epistemológicos.
60
CONCLUSIONES
61
CONCLUSIONES
C. Gestión Directiva Marista.
58 Es el conjunto de procesos organizados, sistemáticos,
continuos e interrelacionados, orientados al desarrollo
de la misión, que permiten la mejora continua y fortalecen
la dinámica institucional en las distintas presencias
maristas; movilizando los dos factores anteriores y las
dimensiones planteadas en los fundamentos del
presente documento. En ese sentido, todo su accionar
debe ser coherente con los valores del Evangelio y del
carisma Marista.
62
CONCLUSIONES
59 enLograr que estas líneas inspiradoras se hagan realidad
nuestro día a día, implica contar con personas que se
caracterizan por su iniciativa, creatividad, compromiso
y un alto sentido de identidad y pertenencia con los
principios y valores propuestos.
60 integral
Este documento inspirador, se articula desde la relación
entre evangelización, solidaridad y educación,
como una invitación a hacer realidad el llamado a cons-
truir “Un Nuevo Comienzo”; que dé vitalidad y viabilidad a
los Maristas de la Provincia Norandina, de cara al siglo XXI
que transcurre, siendo siempre fieles a la tradición
bicentenaria de la que somos todos herederos.
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Dar a conocer a Jesucristo
y hacerlo amar.
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de nuestra vocación.