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Este documento describe la caracterización social comunal en Venezuela. Señala que luego de la elección de Hugo Chávez en 1998, se inició un proceso para incentivar la participación ciudadana a través de los Consejos Comunales y Comunas. Estas experiencias buscaban transferir el poder al pueblo y superar el neoliberalismo. El documento analiza experiencias comunales internacionales para desarrollar el modelo venezolano.

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Este documento describe la caracterización social comunal en Venezuela. Señala que luego de la elección de Hugo Chávez en 1998, se inició un proceso para incentivar la participación ciudadana a través de los Consejos Comunales y Comunas. Estas experiencias buscaban transferir el poder al pueblo y superar el neoliberalismo. El documento analiza experiencias comunales internacionales para desarrollar el modelo venezolano.

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Caracterización Social de tipo comunal en Venezuela

A lo largo de la historia, en diversas partes del mundo, se han adoptado variadas


alternativas en la construcción de una sociedad democrática que motive e
incentive la participación directa y protagónica del pueblo en el ejercicio del poder.
Cada experiencia muestra características que las distancian de acuerdo a sus
condiciones de existencia, aunque todas comparten el objetivo de superar la
verticalidad, la representatividad y la típica jerarquización heredada e impuesta por
la reproducción del sistema de dominación burguesa. Desde la aprobación en
1999 de la Constitución en República Bolivariana de Venezuela, se dio inicio a un
proceso que ha incentivado la participación protagónica de la población a en todas
las esferas de la sociedad. La conformación de los Consejos comunales y las
Comunas, basados en experiencias pasadas de su implementación en otras
regiones, constituye un elemento clave para la reconfiguración del poder, a la vez
que representan una alternativa a las concepciones tradicionales occidentales.

Con el ascenso al poder político de Hugo Rafael Chávez Frías y la propuesta de


renombrar la nación venezolana a República Bolivariana de Venezuela se dio
inicio a un periodo cargado de transformaciones que influyeron, no solo dentro de
los límites fronterizos de dicha nación, sino también en la región suramericana. La
aprobación y promulgación de una nueva Constitución, que define dentro de sus
preceptos la participación protagónica del pueblo en el proceso de toma de
decisiones conducentes a lograr cambios en la organización política, económica y
social del país, constituye eje medular de la democratización de la sociedad
venezolana. En esa dirección, el presidente Chávez planteaba los fundamentos
generales para la conformación de Consejos comunales, como la célula básica de
la Comuna. Esta novedosa propuesta dada las condiciones de la Venezuela
bolivariana, vino a ser uno de los componentes esenciales para el proceso de
transición a un modelo que superara la limitaciones y contradicciones del
neoliberal. La propuesta, dirigida a la construcción de lo que Chávez denominó
"Estado comunal dentro de los marcos del Socialismo del siglo XXI", sobre la base
de los aportes de las experiencias aplicadas en otras regiones, permitió concebir a
las Comunas como el escenario propicio para el ejercicio del poder popular de
forma activa y protagónica. Era un proyecto dirigido a la edificación del Estado
Comunal, una forma de organización político-social que posibilitaría al pueblo el
ejercicio de poder de forma directa sobre la base del autogobierno comunal.
Sustentado en un modelo económico de propiedad social, constituyó una
propuesta de alternativa encaminada a superar el neoliberalismo instaurado en el
territorio. La idea fue desarrollada a partir de los pilares del llamado Socialismo del
siglo XXI.

Con la victoria chavista en el proceso electoral de 1998, su máxima dirección se


encontró con la necesidad de profundizar en los esquemas conceptuales de una
revolución llamada a materializarse en el cambio cultural y la trasformación del
heredado modo de producción. El análisis requirió una visión de Estado eficiente,
con un contenido y una práctica socialistas, que permitieran combatir la
corrupción, el burocratismo, el asistencialismo, la apatía política y otros aspectos
negativos del modelo neoliberal. Para lo cual se precisó una propuesta alternativa
que impulsara la reconceptualización y el reordenamiento de dicho sistema sobre
la base de la participación protagónica de la sociedad civil. Todo ello condujo al
proceso de conformación de las Comunas y los Consejos comunales.

Así pues, Las ideas de Chávez sobre la conformación del poder comunal son
apreciables en sus discursos a partir de la reforma constitucional en 1999. No
obstante, las primeras acciones en esa dirección fueron ejecutadas
aproximadamente tres años después, pues se hizo ineludible el estudio de las
experiencias comunales, identificar sus principales características, sus funciones y
potencial, para convertirse en la contrapartida del neoliberalismo.

Entonces fueron analizadas la implementación de las Comunas en diversos países


como referentes teóricos y prácticos con el objetivo de construir el sistema teórico-
metodológico que guiaría el proceso en Venezuela. La génesis de esta
denominación se remonta a la Edad Media, donde se les consideraba comunas a
las ciudades italianas que se constituían independientes del señor feudal. Desde
ese periodo fueron las implementaciones de esta unidad administrativa en países
como Italia, Bélgica, Colombia, Países Bajos, Polonia, Luxemburgo, Francia,
Chile, Suiza, Dinamarca, entre otros (Romero, 2012). Resultado del estudio, se
identificaron los componentes fundamentales que han estado presentes,
independientemente del objetivo o la finalidad de la implementación de las
comunas, en las naciones mencionadas: la política, lo territorial, lo social, lo
organizativo, lo productivo, la defensa integral de la patria.

Cada uno de estos elementos brindó aportes para la construcción de dichas


organizaciones locales en Venezuela, no obstante, a las limitaciones que, en
experiencias anteriores, opacaron la participación de las masas en el ejercicio del
poder. En la mayoría de las experiencias tomadas como objeto de estudio, la
estructuración comunal se mantuvo solo como división político-administrativa y no
como instrumento de transferencia de poder a los ciudadanos. En los casos en
que poseían algún tipo de derecho administrativo, sus funciones se limitaron a la
labor económica, lo que provocó tendencias igualitaristas, deshumanizadoras, de
corrupción, acaparamiento y enriquecimiento de los "elegidos" por el pueblo para
dirigirlos desde la Comuna. A la vez que se reprodujo el esquema de imposición
de los líderes desde "arriba", no así por un proceso natural y democrático de la
libre elección por los ciudadanos que la integraban. Lo que pretendía erigirse
como el medio, el espacio propicio para la participación, ejecución, control y
solución a los problemas locales desde las bases populares se comportó, en la
mayoría de los casos, como un mecanismo de coerción e instrumento para la
concentración del poder. Sin embargo, no fueron pocas las características de
dichas experiencias consideradas positivas y tomadas por el gobierno chavista
para la posible edificación de un nuevo tipo de poder de carácter democrático.

Las organizaciones comunales analizadas mostraron la posibilidad de estructurar


la división político-administrativa, en correspondencia con los elementos histórico-
culturales de cada agrupación humana y no reducido a factores económicos. Esto
permitiría una articulación de la sociedad civil con el Estado, en la que la primera
pudiera participar protagónicamente en el ejercicio del poder, a la vez que permite
conocer los problemas de cada localidad y darles solución con mayor inmediatez.

Una vez identificados los referentes teóricos y extraídos los aspectos aplicables a
las condiciones de Venezuela para la implementación de las Comunas, el
gobierno bolivariano comenzó con la instrumentación de un conjunto de normas
legales para la creación de una estructura que permitiría la objetivación de la
transferencia de poder al pueblo. Fueron sintetizados en el Proyecto Nacional
Simón Bolívar (PNSB) los preceptos constitucionales y el programa nacional de
desarrollo, con el que se pretendía lograr la transición socialista. El programa
contiene diversos objetivos que responden a periodos determinados, pero se
señalan aquellos estrechamente vinculados con la construcción del poder
comunal.

 Democracia revolucionaria participativa y protagónica: este propósito está


basado en la construcción de una nueva sociedad dirigida a lograr la
suprema felicidad del pueblo bolivariano, sobre la base de la participación
activa y masiva de todos los venezolanos en los procesos de toma de
decisiones, para alcanzar la explosión del Poder comunal.
 Necesidad de conformar un modelo productivo socialista dirigido a la
creación de empresas de producción social, consideradas el germen y el
camino hacia el socialismo del siglo XXI, aunque no se elimina la
posibilidad de mantener empresas estatales y empresas capitalistas
privadas.
 Construcción de una nueva geopolítica nacional: debería propiciar una
equitativa distribución de la población como herramienta para la adecuación
de los centros de poder, lo que permitiría combatir la sobrepoblación urbana
y el abandono del campo.

En correspondencia con ello, las comunas comenzaron a conformarse como la


estructura sociopolítica y económica del siglo XXI, encargadas de conducir a
Venezuela a la transición a un nuevo sistema político que trascienda los marcos
del capitalismo. Con su implementación quedaron creadas las condiciones para la
articulación, desde las comunidades, de múltiples y heterogéneos tipos de
organización social, dirigidas a generar una nueva arquitectura política que amplía
la participación popular en la trasformación social, además de erigirse como
espacio para la consolidación de una nueva cultura política.

La comuna bolivariana fue concebida como una totalidad que contendría en su


estructura la célula básica del proceso: los consejos comunales. Estos están
dirigidos a la unificación comunal y contienen dos escalas. La primera comprende
lo comunitario, que corresponde al espacio vital de las personas y sus familias. Se
define por los propios ciudadanos que se reconocen como parte de una unidad de
relaciones interpersonales diarias y en la que las familias ocupan la escala
superior. Mientras que lo comunal se define como la integración de comunidades
colindantes, con características funcionales y estructurales comunes. Es el
eslabón superior a la comunidad. No son organizaciones populares que se
decreten, sino que propicia la participación y organización a partir de la
identificación colectiva de los habitantes de esas localidades. En ambos casos, las
opiniones y planteamientos en favor de la transformación de la vida de los
habitantes son fundamentales para diseñar propuestas viables y sustentables.

Se da inicio a la instrumentación de otros mecanismos encaminados a potenciar el


poder comunal. En el 2001 se conforma el Plan de Desarrollo Económico y Social
de la Nación (2001-2007) que marca las directrices para la construcción de la
nueva organización popular, en el cual el Estado se concebía como facilitador del
proceso. El 12 de junio de 2002 se aprobó la Ley Consejos Comunales de
Planificación Pública, la cual crea el marco jurídico para la incorporación de la
ciudadanía al ejercicio de la planificación y gestión públicas. Proceso que culminó
con la promulgación de la Ley de Consejos Comunales. En correspondencia con
el Plan de Desarrollo... se instrumentó un sistema de participación en diferentes
sectores deficitarios y de gran demanda en la población.

La creación de gerencias comunitarias (2001-2002) en todas las filiales


hidrológicas, dirigidas a fomentar la participación comunitaria, propició la creación
del Comité de Agua y los Consejos de Planificación y Coordinación del Sector
Agua y Saneamiento. Dos años más tarde comenzó a consolidarse las Mesas
Técnicas de Agua, proceso que culmina en 2004 con la conformación de 6 600
organizaciones de esta índole, participantes en el diseño y planificación de
políticas públicas para la gestión de los servicios, mediante la administración,
operación y mantenimiento de los acueductos.

A su vez, la puesta en marcha de los Comités de Tierra Urbana permitió la entrega


de títulos de propiedad de tierra a aquellos venezolanos que durante varios años
crearon urbanizaciones y barriadas en terrenos que no les pertenecían. Acción
respaldada por el artículo 168 de la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela de 1999. Estos Comités de Tierra Urbana se erigieron como instancias
de participación social en el proceso de regulación de tierra, legitimada
socialmente en los espacios comunitarios, especialmente por la elección de sus
miembros en las Asambleas de Ciudadanos y Ciudadanas con una participación
de al menos el 50 % de las familias. Se expresó en las comunidades populares
con un número mayor de 200 viviendas, lo que garantizó los niveles de
participación, consenso y gobernabilidad.

Los Comités de Salud surgieron con el objetivo de promover la participación de


todo el pueblo bolivariano, de forma organizada, en la primera fase de la Misión
Barrio Adentro. Su objetivo fue garantizar el acceso a los servicios de salud de
toda la población. Esta es una de las misiones que se desarrollaron en Venezuela
en función de revertir el déficit en la asistencia social, resultados de la aplicación
de políticas neoliberales en los gobiernos anteriores al de Chávez. Se pueden
destacar otras misiones dedicadas a alfabetizar y elevar el nivel de escolaridad de
los venezolanos como son: Misión Ciencia, Misión Ribas, Misión Robinson I y II,
Misión Sucre; así como otras que permitieron el acceso a bienes y servicios, a la
posesión de la tierra, entre otros: Misión Guaicaipuro, Misión Hábitat, Misión
Mercal, Misión Miranda, Misión Negra Hipólita, Misión Vuelvan Caras, Misión
Zamora.

Modelo Productivo Social del siglo XXI

El socialismo es una ideología la cual ha logrado desde su surgimiento grandes


adeptos en el plano de las ciencias sociales y la ciudadanía en general. Sus
banderas de querer luchar por la igualdad social, la justicia y estar a favor de los
desvalidos indudablemente le han granjeado apoyo de buena parte de la
sociedad. Es lógico que, al pretender defender tan nobles ideales, consigan tantos
seguidores. Se ha convertido más que en un sistema coherente de planteamientos
científicos, en una religión con promesa del paraíso en la tierra. Sin embargo, las
realidades han sido bien diferentes a lo establecido dentro de esa ideología.
Científicamente ha sido comprobado en reiteradas oportunidades que las tesis de
una economía colectivizada, sin mercado y controlada por el Estado solamente
logran acabar con el aparato productivo y traer penuria a la población. Tal fueron
los casos de Cuba y la Unión soviética.

Para el año 2005, Hugo Chávez hablaba de “Socialismo del siglo XXI” y situaba en
el concierto de los países latinoamericanos, un concepto para reflexionar sobre
sus bases teóricas y su articulación a procesos sociales concretos. Como
sabemos, Marx no dejó un cuerpo teórico ni modelo acabado sobre la transición
hacia el socialismo y la sociedad comunista, es decir, dejó un campo abierto que
le toca construir a cada pueblo y sociedad. En este sentido, estudiar y comprender
la transición hacia la sociedad socialista y comunista, tanto en el plano teórico
como lo realizado en el proceso histórico concreto, cobra importancia para
establecer continuidades, rupturas, errores y aciertos hacia un horizonte de
desarrollo pleno de los seres humanos y los pueblos.

Rescatar críticamente este legado e identificar las diversas modalidades y


expresiones que dan cuenta del socialismo, especialmente la denominación de
“Socialismo del Siglo XXI” a través de la visión de Hugo Chávez, es parte de las
reflexiones y aprendizajes que deben hacerse, no solo por la importancia y
protagonismo de su trayectoria política, sino también a la luz de la situación
político-económica y social que ha vivido la República Bolivariana de Venezuela,
después de su muerte.

En términos masivos, el concepto “Socialismo del siglo XXI” adquirió difusión


mundial a partir de su mención por el entonces presidente de Venezuela, Hugo
Chávez, el año 2005:
En dicho discurso adquieren relevancia valores que se encuentran en las
antípodas de los promovidos por la sociedad capitalista como el egoísmo, el
consumismo y el individualismo. Algunos de los valores que destacan son la
solidaridad, el amor, el sacrificio por los otros y la igualdad, los cuales no son
formales ni abstractos, sino que concretos. Estos poseen puntos de encuentro con
las enseñanzas del cristianismo. Chávez lo expresa claramente cuando señala
que, Estamos infectados de los valores viejos, del egoísmo, del capitalismo, de la
fragmentación de la sociedad. Nos envenenaron desde niños. Vamos por ese
veneno y vamos a hacernos un exorcismo Ustedes tienen que comenzar desde
abajo, potenciando el amor social, la conciencia del deber social, así lo resumo.
Los socialistas debemos ser portadores del amor, de la vida del cuerpo colectivo,
de la mente colectiva, de la solidaridad, del compromiso y de la conciencia del
deber social; y ustedes deben ser mucho mejor que nosotros, mil veces mejor que
nosotros, el ejemplo de verdaderos revolucionarios socialistas Nosotros
defendemos la propiedad social, la propiedad del pueblo, la propiedad personal, la
propiedad honesta, la propiedad de tu trabajo, la propiedad de tu vivienda, la
propiedad de ti mismo, la propiedad de tus bienes personales, la propiedad
familiar, la propiedad comunal.

En la primera etapa de la Revolución Bolivariana, la mayoría de los incentivos


financieros, fiscales, cambiarios, compras públicas y asistencia técnica, entre
otros, fueron dirigidos a enfrentar la problemática del desempleo a través de la
reactivación del aparato productivo existente, conformado mayoritariamente por
empresas mercantiles, las cuales reproducen el modo de producción capitalista
que es precisamente el que se quiere superar en esta nueva etapa de la
Revolución Bolivariana.
La satisfacción plena de las necesidades básicas y esenciales de la población en
el Socialismo del Siglo XXI necesita la construcción de un nuevo modelo
productivo, cuyo fin sea el desarrollo humano integral en lugar de lucro, la
ganancia y la rentabilidad. Un nuevo modelo productivo en el que la gente, en
lugar de relacionarse para intercambiar mercancías, lo hace para satisfacer sus
necesidades.

Para profundizar la construcción de un nuevo modelo productivo, el comandante


Chávez dio instrucciones bien precisas para reorientar y concentrar el impacto de
esta amplia y poderosa gama de incentivos en función de la conformación de un
tejido de empresas que sean portadoras de las nuevas relaciones socialistas de
producción. Reorientar el impacto de los diferentes incentivos de las políticas
públicas para ponerlos al servicio de la construcción del nuevo modelo productivo
es una tarea urgente y prioritaria que  debe emprenderse a partir de la unidad de
criterios que asegure una acción coherente y articulada del nuevo Estado
socialista;  al cual le corresponde impulsar un cambio radical en las relaciones
sociales de producción, la transformación de la estructura sectorial del aparato
productivo y el desarrollo armónico y proporcional de las diferentes regiones del
país.
Sobre este último punto, Chávez articula el “Socialismo del siglo XXI” con lo que
denomina el “árbol de las tres raíces” o el triángulo conformado por tres de los que
considera los más grandes pensadores y revolucionarios de América Latina y
Venezuela: Simón Rodríguez o Samuel Robinson, Simón Bolívar y Ezequiel
Zamora, con quienes recupera las ideas de supranacionalismo, unidad
latinoamericana, dignidad y soberanía para el pueblo.

Chávez reconoce la herencia de las luchas del pasado de los venezolanos por su
liberación, así como la necesidad de recobrar esta memoria histórica. Las raíces
propias y enseñanzas de los héroes nacionalistas para aportar a las luchas del
presente, en el camino hacia el socialismo; De Simón Rodríguez o llamado de
Samuel Robinson, Hugo Chávez rescata lo que denomina el Modelo Robinsoniano
que significa la necesidad de no copiar modelos de otras sociedades, De Simón
Bolívar dirá que es el Modelo Bolivariano, trae el espíritu del libertador de América
del sur, liberador del despotismo y constructor de una sociedad justa y nueva.
Chávez, así, retoma algunos fragmentos de Bolívar, A su vez, Chávez rescata la
figura de Ezequiel Zamora, protagonista de la Revolución venezolana de 1858 y el
Estado Federalista. Al respecto, señala: La inspiración del general Zamora viene
de las mismas raíces: robinsoniana y bolivariana. Su discurso lleva el mismo sello
de la gran disyuntiva existencial. Inventó los mecanismos de la insurrección
campesina de 1846, para errar y volver a inventar la forma de conducir la
Revolución de 1858.

Del mismo modo, Hugo Chávez, no solo recupera para el Socialismo del siglo XXI
como saberes el árbol de las tres raíces, sino también incorpora entre sus fuentes
elementos inéditos para la tradición del pensamiento de izquierda-marxista del
siglo XX, como es la gesta heroica de los pueblos originarios frente a la resistencia
de los españoles y el pensamiento heterodoxo de Martí y Mariátegui, junto al
legado de las enseñanzas de las revoluciones socialistas del siglo XX: Sólo por el
socialismo lograremos los cambios verdaderos, y la revolución que hay en
América Latina tiene de todo, y tiene una profunda carga socialista.

En otras palabras, el modelo de desarrollo socialista bolivariano que se sustenta


en el Ecosocialismo que no es otra cosa que un desarrollo ecológico, sustentable
y sostenido en el tiempo fundamentada en la revolución ideológica, política,
cultural y económica enmarcada en la igualdad social.
En torno a ello el mandato del comandante Supremo Hugo Chávez al respecto es
contundente: Construir e impulsar el modelo económico productivo ecosocialista,
basado en una relación armónica entre el hombre y la naturaleza, que garantice el
uso y aprovechamiento racional, óptimo y sostenible de los recursos naturales,
respetando los procesos y ciclos de la naturaleza. Desde luego, este quinto gran
objetivo histórico, convoca a sumar esfuerzos para el impulso de un movimiento
de carácter mundial para contener las causas y revertir los efectos del cambio
climático que ocurren como consecuencia del modelo capitalista depredador.
En fin, el Ecosocialismo, se constituye como la doctrina política de desarrollo
integral que respeta los recursos de la Naturaleza, con el fin de aprovecharlos en
el desarrollo endógeno de la colectividad; para Bansart A (2012) el ecosocialismo
integra el ideal socialista de justicia social
y la preocupación por unas relaciones equilibradas del ser humano con la
naturaleza de la cual forma parte.
A su vez O’Connor J.  lo define como aquellas teorías y movimientos que intentan
subordinar el valor de cambio al valor de uso, mientras organizan la producción
según las necesidades sociales y los requisitos para la protección del
medioambiente natural (socialismo ecolico). En pocas palabras la combinación del
ecologismo y el socialismo presenta una serie de puntos comunes que ayudan a
comprender más claramente las ideas entorno al ecosocialismo, estos aspectos
comunes son los valores de la igualdad social, la preservación de los patrimonios
naturales, uso racional de la naturaleza y el rechazo al consumismo que expanden
los modos de producción que destruyen el equilibrio de la naturaleza.
El ecosocialismo  se plantea como modelo alternativo, pero a su vez implica
profundas transformaciones en las cuales están inmersas el renunciar a
determinadas necesidades creadas en torno al consumismo propio del modelo
capitalista y trascender o avanzar hacia una planificación social, ecológica y
democrática que implica: la creación de nuevos modos de producción en función
de las necesidades comunitarias, sus potencialidades y la preservación del
ambiente; igualmente, requiere generar cambios de los estilos de vida, desarrollar
energías alternativas, transformar las relaciones sociales e impulsar  y
democratizar la propiedad colectiva de los medios de producción
En la última década Venezuela ha orientado su desarrollo en el modelo de
desarrollo humanista y ecológico en la teoría de la post modernidad, no en vano el
Presidente Chávez planteaba profundizar el proceso revolucionario bolivariano
socialista, mediante la conformación, la activación y el desarrollo de los consejos
comunales, salas de batallas y las comunas, donde éstas tendrían que orientarse
forzosamente hacia la transformación estructural del Estado y del modelo de
civilización capitalista dominantes, alterándolos significativamente, de modo que
las diferentes instituciones públicas se conviertan en escenario propicio para el
pleno ejercicio de la democracia participativa y protagónica.

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