Acompañamiento Espiritual para La Elaboración de Duelos
Acompañamiento Espiritual para La Elaboración de Duelos
Consideraciones:
Descuidar el duelo puede provocar malestar interior, estados depresivos,
una evocación obsesiva del desaparecido, un estrés no habitual y, como
consecuencia, dificultades en el propio comportamiento en la vida. Tarde o
temprano, negar el propio duelo genera un malestar y una culpabilidad
malsana, como si el trauma sufrido hubiese dejado cardenales en el alma.
Muchas personas sufren la influencia de una sociedad reacia a la muerte y
al duelo, opuesta a vivir su desarrollo. Por ello para calmar su estrés y
malestar intentan, involuntariamente, fugarse de su dolor, evadirlo, con
adicciones como el exceso de medicación, de televisión, de bebida y
muchas otras más. Si la negación social de la muerte y del duelo prevalece,
¿qué decir de la suerte de las propias personas que están de duelo? Se
sienten mal recibidas en una sociedad que parece haber decidido «no darse
por enterada» ante estas realidades ya bastante penosas de vivir. En medio
de una sociedad refractaria a la muerte, los miembros de una familia que
acaban de perder a un ser querido no saben ya cómo comportarse y
evolucionar en su situación de duelo. Nuestra sociedad ha perdido una
sabiduría antigua: la de reconciliar la vida con la muerte.
Objetivo:
Acompañar a la persona en situación de duelo. Suscitar la esperanza y consuelo
en quien vive el duelo Cuando se consigue cicatrizar la herida, el recuerdo del
difunto deja de provocar dolor en el alma de quienes lo amaron. Sin duda, siempre
se tendrá conciencia de la pérdida sufrida. Y el recuerdo del ser amado continuará
siendo importante y altamente valorado, pero sin que provoque ya un estado de
sufrimiento. Vivir el duelo es soltarse, establecer con la persona desaparecida un
nuevo tipo de relación. Es salir transformado de la experiencia y con una mayor
sabiduría en todo cuanto a la muerte se refiere.
No se trata de psicoterapia, -si se llegara a presentar un caso de duelo demasiado
complicado se aconsejaría recurrir a la consulta con un profesional de la salud
mental-. Se trata de acompañar y dirigir las sesiones, bajo los principios de la
espiritualidad y las técnicas para el manejo de duelos por pérdida de un ser
querido. Aunado a lo anterior, se practicarán los ejercicios de San Ignacio de
Loyola, que han demostrado ser fundamentales para un mejor conocimiento de sí
mismo, un profundo encuentro personal con Dios y los frutos de la consolación:
alegría, Paz, gozo, amor, esperanza, devoción...
Temas:
I. El duelo
1. Las etapas del duelo.
2. Resistencias posibles.
3. Bloqueos al proceso del duelo.
4. Diversos factores que pueden influenciar en la evolución de un duelo.
5. Buscar un sentido a la pérdida
6. El sentido del sufrimiento