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Género fantástico

a) Es un género fantástico es un género narrativo basado esencialmente en los


rasgos fantásticos (aquello que imaginamos, ya sea posible como irrealizable). Suele ir
agrupado con otros géneros, como el de terror, ciencia ficción o aventura. Es aquel
relato que tiene elementos sobrenaturales y extraordinarios.

Se conoce como literatura fantástica a cualquier relato en que participan fenómenos


sobrenaturales y extraordinarios, como la magia o la intervención de criaturas inexistentes.
Se basa en lo irreal y causa un efecto de realidad, por lo que el lector encuentra una lógica
a lo que está leyendo. Por la suma de elementos reales y de elementos extraños e
inexplicables, hace vacilar entre una explicación natural o una sobrenatural y deja al lector
sumido en la incertidumbre.

Un cuento fantástico es, entonces, aquel en el que se narra una situación increíble,
elevada o ingeniosa. Donde las situaciones se exageran fuera de la lógica.

b)

c) Título: “El libro de arena”

Autor: Jorge Luis Borges

Género literario: Fantástico

Clase de cuento: Cuento corto del género fantástico

Narrador: Primera persona

Personajes: Vendedor de biblias y comprador

Marco: Departamento del personaje principal

Título: “Continuidad de los parques”

Autor: Cortázar

Género literario: Fantástico

Clase de cuento: Cuento corto del género fantástico

Narrador: Omnisciente

Personajes: Lector en el sillón, mujer amante y hombre amante

Marco: Cabaña en el bosque

d) 1- “…Thy rope of sands …”

“Una cuerda de arena”


2- Libro de arena:

- El vendedor de biblias: hombre alto, de rasgos desdibujados, aspecto era de pobreza


decente, vestido de gris y traía una valija gris en la mano y poseía escaso pelo rubio, casi
blanco, a la manera escandinava.

- Comprador: Hombre muy conocedor, hombre de mundo, jubilado y amante de las biblias
antiguas.

3- Trata sobre un sujeto misterioso, vendedor de biblias que le ofrece a un gran conocedor
de las mismas un libro adquirido en un lugar recóndito, asegurándole que es un libro
infinito. Siendo esto cierto, por lo que el comprador pudo comprobar – viendo que no tiene
ni principio ni final y las innumerables páginas poseen un orden aleatorio – se realiza el
negocio de compra a cambio de su jubilación y otro libro de prestigio que ya poseía. Una
vez que el personaje adquiere el libro es perturbado por la irracionalidad del mismo y del
hecho que existiera un libro infinito. Habiendo pensado en destruirlo después de haberse
obsesionado con él decide dejarlo en un lugar recóndito de una biblioteca en la calle
México, por donde no se atreve a pasar desde entonces.

e) Continuidad de los parques:

1- Fragmento que relata las acciones del protagonista al leer una novela: “Había
empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió
a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la
trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su
apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la
tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su
sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante
posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el
terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo
los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en
seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo
rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del
alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los
ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido
por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se
concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la
cabaña del monte.”

Fragmento que relata un fragmento de la novela que el hombre está leyendo: “Primero
entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo
de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él
rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión
secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se
entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante
corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba
decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante
como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro
cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares,
posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente
atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano
acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.

Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la
puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda
opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez,
parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del
crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no
ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del
porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la
mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto,
dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón,
y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de
terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.”

Fragmento donde se confunde lo que lee el protagonista con lo que ocurre realmente:
“[..] hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa.
Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no
estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus
oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería,
una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie
en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los
ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el
sillón leyendo una novela.”

2-  El fragmento en el que queda claro es el siguiente: “El puñal se entibiaba contra su
pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas
como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre.
Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y
disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario
destruir.”
e) Los cuentos leídos pueden ser considerados fantásticos porque a pesar de ser algo
imposible, el cuento logra que el lector valide la realidad del hombre que compra un libro
infinito y comprenda su situación, así como en el caso del cuento escrito por Cortázar,
logra que el lector se confunda entre una realidad y otra, generando en ambos casos, que
el lector se encuentre confundido y no encuentre explicación racional a lo que ocurre en las
narraciones, pero aún así valide lo que en ellas sucede.

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