Según A. Rojas y R.
Corral (2001) favorecer la dinámica del aprendizaje a partir de la utilización de
técnicas y medios eficientes es uno de los objetivos de la Tecnología Educativa. Aunque a la
misma se le criticó en la década de los 80’ del pasado siglo, la absolutización de los medios como
única manera de enseñar, “hoy en muchos países esta tendencia ha evolucionado favorablemente
hacia la comprensión de que la tecnología sirva de apoyo al trabajo del hombre y sea una vía para
potenciar a las alumnas y alumnos, sin que pueda ser sustituido el papel decisivo de los docentes
en este empeño.” (J. Zilberstein, 2002: 25).
La tecnología educativa contemporánea “considera no sólo los medios de enseñanza, de forma
aislada sino su lugar y función en el sistema, junto con el resto de los componentes del proceso de
enseñanza (...) su objetivo es el de garantizar la práctica educativa en su dimensión global y
favorecer la dinámica del aprendizaje.” (A. Rojas y R. Corral, 1999: 28) En la actualidad adquiere
especial relevancia el desarrollo de los medios de enseñanza con el surgimiento de formas de
enseñanza distintas a la presencial como por ejemplo, la educación a distancia, la abierta, la auto
educación, la educación permanente, entre otras. En este sentido se ha demostrado (A. Martínez -
Aparicio y M. Navarro, 2001) que las experiencias de educación a distancia basadas en las
Tecnologías de la Información y las Comunicaciones tienen mayor efectividad en procesos de
enseñanza aprendizaje para graduados universitarios. Las TIC, usadas como recurso didáctico del
profesor e instrumento para el aprendizaje del alumno, potencian la labor del primero como usuario
de medios para enseñar, mostrar y de esta forma facilitar y mejorar el proceso de enseñanza
aprendizaje y a la vez pueden contribuir a que el estudiante se convierta en un ente activo de las
mismas, utilizándolas para conocer, analizar y valorar la realidad. En este sentido pueden llegar a
ser no sólo medios de información sino medios para la expresión y creación personal (J. de Pablos
Pons, 1992).
La introducción de las TIC en la enseñanza puede favorecer la interacción dirigida de los
estudiantes con los nuevos contenidos estimulando así su papel protagónico, el desarrollo de sus
propias estrategias de aprendizaje, el recibir ayudas, el hacer búsquedas de información, el
interactuar con representaciones de procesos en movimiento, lo que en otras condiciones sería
muy difícil o imposible de lograr (J. Zilberstein, 2002).
Según Carlota Pérez (2002), la humanidad se encuentra actualmente en el “punto
de viraje” de una transformación tecnológica sin precedentes. Al período de
instalación de las TIC que tuvo lugar en los últimos treinta años –con su cortejo de
“destrucción creativa” y de generalización de un nuevo paradigma social, la
sociedad de la información y del conocimiento– puede seguir un tiempo de
implementación y de florecimiento del pleno potencial del nuevo paradigma
triunfante. En el análisis de la investigadora, el período intermedio en que nos
encontramos –el “viraje”– estaría marcado por inestabilidad, incertidumbre, fin de
“burbujas especulativas” y recomposición institucional1
Según Cacheiro (2014), se denominan TIC al conjunto de tecnologías que permiten la
adquisición, producción, almacenamiento, tratamiento, comunicación, registro y presentación
de informaciones, en forma de voz, imágenes y datos contenidos en señales de naturaleza
acústica, óptica o electromagnética. Las TIC incluyen la electrónica como tecnología base que
soporta el desarrollo de las telecomunicaciones, la informática y el audiovisual, pero también
incorporan toda una serie de elementos innovadores al servicio de la educación y el aprendizaje
significativo.
Las TIC desde el punto de vista pedagógico, como lo señala Mendoza (2018), es una
de las innovaciones más importantes en el campo de la educación, porque “ha
permitido ganar un espacio legítimo en todo el contexto educativo en el ámbito
mundial. En este orden de ideas, el uso de la tecnología en la educación ha sido clave
para el desarrollo y la creación de tecnologías educativas en la acción cotidiana en las
aulas” (p. 5).
Dado que las TIC son tan sólo instrumentos y herramientas que pueden formar parte
de los componentes curriculares como recursos pedagógicos, su uso y aplicación en
la educación no es estandarizado. Para autores como Sunkel, Trucco y Espejo (2014),
su empleo depende, en gran medida, de la capacidad y habilidades de todos los
actores involucrados en la acción formativa, estudiantes y docentes, principalmente; y
de las interacciones que éstos tengan con los recursos electrónicos en el aula. Las
TIC en las prácticas pedagógicas ayudan a desarrollar competencias en los
estudiantes en base a las exigencias del mundo actual y por ello se necesita estar
altamente capacitado para enfrentar los retos de la educación del siglo XXI.
Por otro lado, actualmente la globalización en todas las áreas hace más importante la
ejecución de los procesos cognitivos para el desarrollo creatividad como un recurso;
pues esto implica el hallazgo y soluciones a problemas; es más, a cada instante
buscamos o descubrimos algo para progresar. Es por eso que la creatividad se
convierte en un factor integrado al desarrollo de una sociedad. Hablar de creatividad
en el ámbito educacional es hoy una necesidad incuestionable para los docentes que
aspiran a alcanzar la excelencia profesional.
Actualmente, en el ámbito educativo, Muntaner (2017) refiere que las TIC abren paso
a nuevas posibilidades, lo que enriquece de manera notable el proceso de enseñanza
aprendizaje, promoviendo nuevas prácticas pedagógicas acopladas a las TIC. Tanto
el docente como el estudiante del siglo XXI está en la obligación de capacitarse y abrir
camino a la nueva sociedad de la información, pues esta era digital ha invadido todas
las áreas de actividades del ser humano, y una de las más importante es la
educación.
Conforme crece el ámbito de la educación, se vuelve necesario incorporar propuestas
innovadoras que fomenten la calidad educativa. Se requiere conocer la realidad donde
se desee implementar las TIC con el fin de identificar las características y
competencias de sus usuarios para realizar una evaluación informada sobre las
necesidades de ese contexto (Vega y Hederich, 2015). Es por esta razón, que el
docente debe estar preparado para estos cambios, plantear nuevas alternativas para
que la enseñanza sea más práctica a través de las TIC. Por ello se hace
imprescindible que el docente logre detectar las áreas de estudios que requieren más
uso de las nuevas tecnologías, y así conocer las habilidades y destrezas de sus
estudiantes y obviamente las competencias que pueden alcanzar.
Según Cacheiro (2014), es evidente que las nuevas tecnologías están estrechamente
ligadas con los acontecimientos de la sociedad, es por esta razón que su buen uso y
aplicación dependerá de las estrategias que se utilicen dentro del proceso de
enseñanza-aprendizaje, con la finalidad de propiciar creatividad, innovación y el
desarrollo de habilidades y destrezas de una forma versátil.
Augusto C, Páez H, Terán O, Toscano R (2014). Aplicación de las TIC en la
educación superior como estrategia innovadora para el desarrollo de
competencias digitales. Campus Virtuales. Revista Científica de Tecnología
Educativa, III (1) ISSN: 2255- 1514.
Balta, N. y Tzafilkou, K. (2018). Using Socrative software for instant formative
feedback in physics courses, Educ Inf Technol, doi:10.1007/s10639-018-9773-8
Muntaner, J. J. (2014). Prácticas inclusivas en el aula ordinaria. Revista de Educación
Inclusiva, 7(1), 63-79. Recuperado de
[Link]