Enrique Pichon Riviere - El proceso grupal: estructura de una escuela
destinada a la formación de psicólogos sociales.
ESTRUCTURA DE UNA ESCUELA DESTINADA A LA FORMACIÓN DE PSICÓLOGOS
SOCIALES *
Propósitos y metodología
Toda psicología social, definida como ciencia que estudia los vínculos interpersonales y otras formas
de interacción, si no supera esta simple tarea, haciéndola direccional y significativa, tenderá a
estancarse y perder su sentido.
La psicología social se particulariza fundamentalmente por ser operativa e instrumental, con las
características de una interciencia cuyo campo es abordado por una multiplicidad interdisciplinaria
(epistemología convergente), de la cual deriva la multiplicidad de las técnicas.
Como ciencia del hombre en el campo de la praxis, no puede evitar esa exigencia sin caer en una
situación formal y estereotipada.
La psicología social es la ciencia de las interacciones orientada hacia un cambio social planificado. De
no ser así no tiene sentido y todos sus esfuerzos concluirán en un sentimiento de impotentización
como resultante de las contradicciones acerca de su aspecto operacional. Es una artesanía en el más
amplio sentido de la palabra, que tanto forma los elementos del cambio como prepara el campo en el
que se va a actuar. De allí van a surgir dos direcciones: una llamada psicología social académica, que
preocupada sólo por las problemáticas de las técnicas o de los tipos posibles de cambio, se siente
paralizada frente a su responsabilidad de realizar una síntesis de teoría y práctica.
La otra, la praxis, de donde surge el carácter instrumental y operacional en su sentido más real, se
resuelve no en un círculo cerrado, sino en una continua realimentación de la teoría, a través de su
confrontación en la práctica y viceversa (tesis-antítesis-síntesis). La experiencia de la práctica
conceptualizada por una crítica y una autocrítica realimenta y corrige la teoría mediante mecanismos
de rectificación y ratificación, logrando una objetividad creciente. Se configura así una marcha en
espiral, la que progresivamente va a capacitar el terreno de la mente para construir una estrategia y
una logística, que a través de la táctica y de la técnica instrumental dé carácter operativo a
planificaciones de distinto tipo para que el logro del cambio aspirado, que consiste en el desarrollo
pleno de la existencia humana a través de la modificación del hombre y la naturaleza, pueda
realizarse. La psicología social que postulamos apunta a una visión integradora del “hombre en
situación”, objeto de una ciencia única o interciencia, ubicado en una determinada circunstancia
histórica y social. Tal visión se alcanza por una epistemología convergente, en la que todas las
ciencias del hombre funcionan como una unidad operacional enriqueciendo tanto el objeto del
conocimiento como las técnicas destinadas a su abordaje.
Como unidad operacional, las ciencias del hombre así reunidas aportan elementos para la
construcción de un instrumento único al que llamamos ECRO, esquema conceptual, referencial y
operativo, orientado hacia el aprendizaje a través de la tarea. Este conjunto estructural y genético nos
permitió la comprensión horizontal (la totalidad comunitaria) y vertical (el individuo inserto en ella)
de una sociedad en permanente situación de cambio y de los problemas de adaptación del individuo a
su medio. Como instrumento es lo que permite planificar un manejo de las relaciones con la
naturaleza y sus contenidos en las que el sujeto se modifica a sí mismo y modifica el mundo en un
constante interjuego dialéctico.
* Trabajo presentado al Congreso Internacional de Psiquiatría Social, Londres, agosto de 1969 y
publicado en la Revista Argentina de Psicología, Año 1, n° 2, 1969.
Como escuela destinada a la formación de operadores en el campo de la salud mental incluimos en
dicho ámbito no sólo el análisis del proceso del enfermarse y las tareas correctoras, sino también
todos los trabajos de prevención, insistiendo particularmente sobre los vectores de aprendizaje y
comunicación, cuyas perturbaciones. son a nuestro juicio el origen de toda conducta desviada.
La didáctica que postulamos, fundada en el concepto de interciencia, emerge del ámbito de la
psicología vincular y podemos caracterizarla como interdisciplinaria y grupal, acumulativa, de núcleo
básico, instrumental y operacional.
La didáctica interdisciplinaria se apoya en la preexistencia, en cada uno de nosotros, de un esquema
referencial (conjunto de experiencias, conocimientos y afectos con los que un individuo piensa y
actúa) que adquiere unidad por medio del trabajo grupal, promoviendo simultáneamente en ese grupo
o comunidad un esquema referencial y operativo sustentado en el común denominador de los
esquemas previos.
Una de las clásicas definiciones de la didáctica es la de desarrollar aptitudes, modificar actitudes y
comunicar conocimientos. Estas funciones son cumplidas por la didáctica interdisciplinaria que educa,
instruye y transmite conocimientos, pero con una técnica que redunda en una economía del trabajo de
aprendizaje, ya que al ser acumulativa la progresión del desarrollo es geométrica.
Al hablar del abordaje interdisciplinario de una situación social entendemos que esta metodología
comprende el estudio en detalle, en profundidad y en el ámbito total, de todas las partes de un
problema. Allí se da la síntesis dialéctica entre texto y contexto. Surge de dicha definición la
necesidad de trabajar en grupos formados por integrantes de diversas especialidades que conciernen al
problema indagado. Se cumple así una de las leyes básicas de la técnica de grupos operativos ("a
mayor heterogeneidad de los miembros y mayor homogeneidad en la tarea, mayor productividad").
Llamamos a nuestra didáctica de núcleo básico, porque está inspirada en las conclusiones de las
investigaciones en el campo de la educación de los adultos que sostienen que la transmisión de los
conceptos universales que rigen cada disciplina específica hace posible una mayor velocidad,
profundidad y operatividad del conocimiento. El núcleo básico está constituido por esos universales y
el aprendizaje va de lo general a lo particular.
Es instrumental y operacional, porque el esquema conceptual, referencial y operativo, ECRO, así
constituido, es aplicable en cualquier sector de tarea e investigación.
Según esta didáctica, el aprendizaje se estructura como un proceso continuo, con oscilaciones,
articulándose los momentos del enseñar y el aprender que se dan en el alumno y en el docente como
un todo estructural y dinámico.
Hemos adoptado como instrumento primordial de tarea e indagación el grupo operativo,
fundamentándonos en el hecho, de que las ciencias sociales han centrado su interés en los últimos
años en los grupos restringidos o cara a cara, que, en su carácter de unidad básica de interacción y
sostén de la estructura social, se convierten también en unidad básica de trabajo e investigación.
El acontecer del grupo centra así la investigación del psicólogo social en el fenómeno universal de la
interacción, de donde surge el reconocimiento de sí y del otro en un diálogo e intercambio permanente
que sigue una trayectoria en espiral.
Los agrupamientos sociales se organizan en unidades con el objeto de adquirir mayor seguridad y
productividad, surgiendo en su seno la posibilidad de estudiar la red de comunicaciones, es decir, los
vínculos interhumanos que hacen posible la convivencia y la tarea en común.
La estructura y función de un grupo cualquiera, sea cual fuere su campo de acción, están dadas por el
interjuego de mecanismos de asunción y adjudicación de roles. Estos representan modelos de
conductas correspondientes a la posición de los individuos en esa red de interacciones, y están ligados
a las expectativas propias y a las de los otros miembros del grupo. El rol y su nivel, el status, se ligan
a los derechos, deberes e ideologías que contribuyen a la cohesión de esta unidad grupal.
Todo conjunto de personas, ligadas entre sí por constantes de tiempo y espacio y articuladas por su
mutua representación interna, se plantea explícita e implícitamente una tarea, que constituye su
finalidad. Podemos decir entonces que estructura, función, cohesión y finalidad, junto con un número
determinado de integrantes, configuran la situación grupal que tiene su modelo natural en el grupo
familiar.
La técnica de grupos creada por nosotros, llamada de grupos operativos, se caracteriza por estar
centrada en forma explícita en una tarea que puede ser el aprendizaje, la curación (en este sentido
abarca a los grupos terapéuticos), el diagnóstico de las dificultades de una organización laboral, la
creación publicitaria etcétera. Bajo esta tarea explícita subyace otra implícita, que apunta a la ruptura,
a través del esclarecimiento, de las pautas estereotipadas que dificultan el aprendizaje y la
comunicación significando un obstáculo frente a toda situación de progreso o cambio.
La tarea consiste entonces en la elaboración de dos ansiedades básicas, miedo a la pérdida(Ansiedad
depresiva) de las estructuras existentes y miedo al ataque (ansiedad paranoide) en la nueva situación,
proveniendo esta última de nuevas estructuras en las que el sujeto se siente inseguro por carencia de
instrumentación. Estas dos ansiedades, coexistentes y cooperantes, configuran la situación básica de
resistencia al cambio que debe ser superada, en el grupo operativo, en un acontecer grupal en el que se
cumplen los tres momentos dialécticos de tesis, antítesis y síntesis, por un proceso de esclarecimiento
que va de lo explícito a lo implícito. La unidad de trabajo que permite realizar dicho esclarecimiento
está integrada por el existente (material aportado por el grupo a través de un miembro cualquiera que
cumple en ese momento la función de portavoz), la interpretación realizada por el coordinador o
copensor del grupo y el nuevo emergente, conducta nacida de la organización de distintos elementos,
acontecimiento sintético y creador que aparece como respuesta a esa interpretación. Toda
interpretación, en este tipo de grupos, como en la tarea terapéutica, tiene el carácter de una hipótesis
elaborada acerca de la fantasía grupal. No apunta a la exactitud, o mejor dicho no se evalúa con un
criterio tradicional de verdad sino en términos de operatividad, en la medida que permite o favorece la
ruptura del estereotipo.
El coordinador cumple en el grupo un rol prescripto: el de ayudar a los miembros a pensar, abordando
el obstáculo epistemológico configurado por las ansiedades básicas. Opera en el campo de las
dificultades de la tarea y la red de comunicaciones. Su instrumento es el señalamiento de las
situaciones manifiestas y la interpretación de la causalidad subyacente. Se integra en un equipo con un
observador por lo general no participante, cuya función consiste en recoger todo el material,
expresado verbal y preverbalmente en el grupo, con el objeto de realimentar al coordinador, en un
reajuste de las técnicas de conducción.
La constatación sistemática y reiterada de ciertos fenómenos grupales, que se presentan en cada
sesión, nos ha permitido construir una escala de evaluación básica, a través de la clasificación de
modelos de conducta grupal. Esta escala es nuestro punto de referencia para la construcción de
interpretaciones. El primer vector de dicha categorización incluye los fenómenos de afiliación o
identificación con los procesos grupales, pero en los que el sujeto guarda una determinada distancia,
sin incluirse totalmente en el grupo. Este primer momento de afiliación, propio de la historia de todo
grupo, se convierte más tarde en pertenencia, una mayor integración al grupo, lo que permite elaborar
a los miembros una estrategia, una táctica, una técnica y una logística. La pertenencia es la que hace
posible la planificación. La cooperación consiste en la contribución, aun silenciosa, a la tarea grupal.
Se establece sobre la base de roles diferenciados. Es a través de la cooperación como se hace
manifiesto el carácter interdisciplinario del grupo operativo y el interjuego de lo que más adelante
definiremos como verticalidad y horizontalidad. Hemos llamado pertinencia a otra categoría, que
consiste en el centrarse del grupo en la tarea prescripta, y en el esclarecimiento de la misma. La
calidad de esta pertinencia se evalúa de acuerdo con el monto de la pretarea, la creatividad y la
productividad del grupo y sus aperturas hacia un proyecto.
La comunicación que se da entre los miembros, quinta categoría de nuestra escala, puede ser verbal o
preverbal, a través de gestos. Dentro de este vector tomamos en cuenta no sólo el contenido del
mensaje sino también el cómo y el quién de ese mensaje; a esto llamamos metacomunicación. Cuando
ambos elementos entran en contradicción se configura un malentendido dentro del grupo.
El sexto vector nos refiere a un fenómeno básico, el de aprendizaje. Se logra por sumación de
información de los integrantes del grupo, cumpliéndose en un momento dado la ley de la dialéctica de
transformación de cantidad en calidad. Se produce un cambio cualitativo en el grupo, que se traduce
en términos de resolución de ansiedades, adaptación activa a la realidad, creatividad, proyectos,
etcétera.
Incluimos como categoría universal de la situación de grupo el factor telé, definido por el profesor
Moreno como disposición positiva o negativa para trabajar con un miembro del grupo. Esto configura
el clima, que puede ser traducido como transferencia positiva o negativa del grupo con el coordinador
y los miembros entre sí. Señalamos como situación central del grupo operativo la actitud ante el
cambio que se modifica en términos de incremento o resolución de las ansiedades depresiva o
paranoide, de pérdida y ataque, coexistentes y cooperantes en tiempo y espacio. Esto implica para el
operador que cuando detecta en la situación grupal uno de esos dos miedos como lo manifiesto, su
interpretación incluirá al otro como lo subyacente.
Nuestra insistencia acerca del carácter central de la situación de estereotipo o resistencia al cambio se
liga, dentro del esquema conceptual, referencial y operativo según el que pensamos y actuamos, a la
postulación sostenida por mí en el año 1945 en una síntesis de una teoría general de las neurosis y
psicosis, acerca de la existencia de un núcleo depresivo patogenético que se da en intensidades
diferentes en el individuo normal, neurótico o psicótico. Ese núcleo depresivo está vinculado a la
situación de nacimiento y desarrollo, y es responsable de la pauta estereotipada de conducta como
resultante de una situación de estancamiento en el proceso de aprendizaje de la realidad y de deterioro
de la comunicación, viciando el abordaje del objeto de conocimiento y situación de tarea.
El fundamento teórico acerca de la operatividad del grupo que sigue la técnica descripta está dado por
nuestra teoría de la enfermedad única, apoyándose en los conceptos de situación depresiva básica, de
posición esquizoparanoide -punto de partida de la discriminación y el pensamiento- de la estereotipia
de las técnicas del yo, en la teoría del vínculo y la noción de grupo interno. Nuestro esquema
conceptual, referencial y operativo está constituido, sobre todo en su aspecto genético, histórico y
estructural, por las ideas de Freud y Melanie Klein, mientras que en el aspecto social nos apoyamos en
K. Lewin, cuyo método es doblemente experimental:
a) Es un esfuerzo para hacer práctica la experimentación sociológica, y b) tiende a una forma nueva
de experimentación: "La investigación activa" (action research).
La adaptación activa a la realidad y el aprendizaje están indisolublemente ligados. El sujeto sano, en
la medida en que aprehende el objeto y lo transforma, es decir, que hace ese aprendizaje operativo, se
modifica también a sí mismo entrando en un interjuego dialéctico con el mundo en el que la síntesis
que resuelve una situación dialéctica se transforma en el punto inicial o tesis de una antinomia que
deberá ser resuelta en este continuo proceso en espiral. En tanto se cumple este itinerario -objetivo y
del grupo-, la red de comunicaciones es constantemente reajustada y sólo así es posible reelaborar un
pensamiento capaz del diálogo y de enfrentar el cambio.
Otros fenómenos que se dan en el acontecer grupal con una reiteración tal que nos permite
considerarlos emergentes universales son: el secreto grupal, ligado a lo que llamamos también
misterio familiar, perturbador de la comunicación, pues este acontecimiento secreto, sea cual fuere su
significado real, se carga con sentimientos y fantasías de culpabilidad.
Son emergentes universales las fantasías del enfermarse, de tratamiento y de curación, así como la
situación triangular que dentro de nuestro esquema referencial, conceptual y operativo sostiene la
teoría del vínculo. Entendemos éste como una situación bicorporal y tripersonal, ya que como
mecanismo de interacción debe ser captado corno una Gestalt que incluye un tercero, el que en la
teoría de la comunicación funciona como ruido y en el aprendizaje como obstáculo epistemológico.
Los sentimientos de inseguridad e incertidumbre ligados a las ansiedades básicas, particularmente a
las situaciones de pérdida, constituyen elementos de la vida grupal. En todo grupo emergen ideologías
que determinan la aparición de enfrentamientos entre subgrupos.
Llamamos ideología, siguiendo a Schilder, a los sistemas de ideas y connotaciones que los hombres
disponen para orientar su acción. Pensamientos más o menos conscientes con gran carga emocional
que sin embargo son considerados por sus portadores como resultado del raciocinio. Su análisis
constituye uno de los pasos de la tarea grupal. Esto nos conduce al análisis semántico o de su
formulación y al análisis sistémico que aborda la estructura interna de la ideología y su ambigüedad
que se manifiesta en forma de contradicción. Es por eso que el análisis sistemático de las
contradicciones, expresado a través de individuos y subgrupos que tienden a llevar a la tarea grupal a
una estéril situación dilemática que funciona como defensa ante la situación de cambio, constituye
una de las tareas fundamentales del grupo operativo y de toda investigación social.
En esta trayectoria el grupo debe configurar un esquema conceptual, referencial y operativo de
carácter dialéctico donde las contradicciones referidas al campo de trabajo deben ser resueltas en la
misma tarea grupal.
El ECRO es el punto focal del aprendizaje general, permitiéndonos integrar a través del grupo las
experiencias que permitirán, la instrumentación, ya que siguiendo lo señalado por Freud y
reformulado por K. Lewin toda indagación coincide con una operación. La praxis en la que teoría y
práctica se integran en una fuerza operativa, instrumento de transformación del hombre y del medio,
está en la base del método.
El desarrollo de un esquema referencial, conceptual y operativo común a los miembros del grupo
permite el incremento de la comunicación intragrupal ya que, de acuerdo con la teoría de la
información, lo que permite que el receptor comprenda el mensaje emitido por el transmisor, a través
de operaciones de codificación y decodificación, es una semejanza de esquemas referenciales. En este
proceso de comunicación y aprendizaje observamos que el grupo sigue un itinerario que va del
lenguaje común. al lenguaje científico. Este paso es de vital importancia ya que es inútil elaborar un
pensamiento científico si no se parte de la comprensión y análisis de las fuentes vulgares del esquema
referencial.
Hemos mencionado el carácter interdisciplinario de los grupos. Esto nos permite reiterar uno de los
principios básicos de la técnica operativa: a una mayor heterogeneidad de los miembros,
heterogeneidad adquirida a través de la diferenciación de roles en la que cada miembro aporta al
grupo todo el bagaje de sus experiencias y conocimientos, y una homogeneidad en la tarea lograda por
sumación de la información, la que adquiere el ritmo de una progresión geométrica, enriqueciendo
como parcialidad a cada uno de los integrantes y como totalidad al grupo, se logra una productividad
mayor.
Según enunciamos al comienzo de este trabajo, los mecanismos de asunción y adjudicación de roles
desempeñan en el acontecer grupal un papel fundamental. El grupo se estructura sobre la base de un
interjuego de roles. De éstos nos interesa destacar principalmente tres, dada la importancia que
adquieren en la vida del grupo. Son: el rol de portavoz, el de chivo emisario y el de líder. Estos roles
no son estereotipados sino funcionales y rotativos. Con el concepto de portavoz abordamos lo que se
puede considerar uno de los pilares de nuestra teoría. Portavoz de un grupo es el miembro que en un
momento denuncia el acontecer grupal, las fantasías que lo mueven, las ansiedades y necesidades de
la totalidad del grupo. Pero el portavoz no habla sólo por sí sino por todos, en él se conjugan lo que
llamamos verticalidad y horizontalidad grupal, entendiendo por verticalidad lo referido a la historia
personal del sujeto, y por horizontalidad el proceso actual que se cumple en el aquí y ahora en la
totalidad de los miembros. El portavoz puede desempeñar su rol en virtud de que se da en él una
articulación entre su fantasía inconsciente -fantasía que sigue un modelo primario- y el acontecer del
grupo en que se inserta. Ese encaje permite la emergencia del material que debe ser interpretado. La
interpretación tomará esos dos elementos: el vertical y el horizontal. Debe ejemplificar, a través del
problema enunciado por el portavoz en su verticalidad, la situación de todos los miembros del grupo
en el aquí y el ahora y en relación con la tarea.
Las necesidades, las ansiedades y las fantasías enunciadas por el portavoz y su manera de formularlas
hacen referencia a su historia personal, en tanto que el hecho de que las formule en un momento dado
del acontecer grupal señala el carácter horizontal del emergente.
Un miembro de un grupo, siguiendo el proceso natural de adjudicación y asunción de roles, se hace
depositario de los aspectos negativos o atemorizantes del mismo o de la tarea, en un acuerdo tácito en
el que se compromete tanto él como los otros miembros. Aparecen entonces los mecanismos de
segregación configurándose otra de las situaciones significativas: la de chivo emisario. Otro miembro
en cambio, siempre por el mismo proceso, puede hacerse depositario de aspectos positivos del grupo y
obtiene un liderazgo que se centrará en una o varias de las categorías ya enunciadas (pertenencia,
cooperación, etc.). Sin embargo, ambos roles, el de líder y chivo emisario, están íntimamente ligados,
ya que el rol de chivo surge como preservación del liderazgo a través de un proceso de disociación o
splitting necesario al grupo en su tarea de discriminación. Agregamos
a estos tres roles el de saboteador que es, habitualmente, el liderazgo de la resistencia al cambio. El
principio de complementariedad debe regir el interjuego de roles en el grupo; esto permite que sean
funcionales y operativos. Cuando aparece la suplementariedad, invade al grupo una situación de
competencia que esteriliza la tarea.
La sesión de grupo se desarrolla en tres momentos temporales: apertura, desarrollo y cierre.
Los emergentes de apertura deben ser cuidadosamente registrados por el observador y el coordinador,
ya que todo ese material va a ser retrabajado durante la sesión y es dable observar cómo reaparece ya
modificado en el momento del cierre.
En términos de trabajo grupal podemos distinguir tres instancias: la pretarea, en la que se ponen en
juego las técnicas defensivas del grupo movilizadas por la resistencia al cambio y destinadas a
postergar la elaboración de las ansiedades que funcionan como obstáculo epistemológico. La tarea
consiste precisamente en este abordaje donde el objeto de conocimiento se hace penetrable a través de
una elaboración que implica la ruptura de la pauta estereotipada que funciona como estancamiento del
aprendizaje y deterioro de la comunicación. El proyecto surge cuando se ha logrado una pertenencia
de los miembros; se concreta entonces una planificación.
El grupo se plantea objetivos que van más allá del aquí y ahora, construyendo una estrategia destinada
a alcanzar dicho objetivo. Pero dentro de ese aquí y ahora podemos interpretar que este proyecto,
como todo mecanismo de creación, está destinado a superar la situación de muerte o de pérdida que
vivencian los miembros cuando a través de la realización de la tarea advierten la posibilidad de la
separación o finalización del grupo.
Enunciados ya los universales que rigen la vida del grupo operativo, señalamos que la interpretación
del coordinador debe orientarse generalmente sobre estas situaciones universales en una formulación
que incluye siempre lo vertical del portavoz y lo horizontal del grupo.
Para terminar queremos señalar que esta técnica de grupo operativo fue creada por nosotros en el año
1946 cuando, estando a cargo del Servicio de Adolescentes del Hospital Neuropsiquiátrico de
Hombres de la Ciudad de Buenos Aires, se hizo necesario formar con un grupo de pacientes un
equipo de enfermeros para el Servicio.
Las técnicas operativas se utilizan en la actualidad no sólo en la formación de psicólogos sino también
en la creación publicitaria, el trabajo institucional, la formación de líderes, el estudio de la dirección e
interpretación teatral. En síntesis, en todas las situaciones en que el grupo cara a cara pueda
convertirse en una unidad operativa de tarea.
El implacable
interjuego..