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LA LOGICA MOLECULAR DE LOS ORGANISMOS
VIVOS
Resumido de "Curso breve de Bioquímica" - Albert L. Lehninger- Ed. Omega S.A.
Los seres vivos están integrados por moléculas inanimadas que se ajustan a todas
las leyes físicas y químicas que rigen el comportamiento de la materia inerte. Sin
embargo los organismos vivos poseen unos atributos que no se encuentran en la
materia inanimada como son:
Complejidad y organización:
No
se
pude
Poseen estructuras internas complejas formadas por numerosas moléculas
complejas.
Cada una de las partes que componen la materia viva cumple un rol específico:
No
se
pude
Esto se cumple no sólo para las estructuras intracelulares, sino también para
los compuestos químicos de la célula (lípidos, proteínas y ácidos nucleicos).
Son capaces de extraer y transformar la energía de su entorno:
No
se
pude
El ser vivo utiliza materias primas sencillas para producir o transformar
energía, la cual es utilizada para edificar y mantener sus propias e intrincadas
estructuras.
Poseen la capacidad de duplicarse:
No
se
pude
El ser vivo posee la capacidad de reproducirse, elaborando copias exactas
de si mismo, logrando así la persistencia de sí mismo en nuestro planeta.
BIOQUIMICA DEL ESTADO VITAL
¿A qué se debe que moléculas inanimadas den origen a seres vivos?
Los filósofos medievales hubieran apelado al vitalismo, doctrina sin basamento
científico. La bioquímica actual estudia de que modo el conjunto de materias
inanimadas que constituyen los organismos vivos se influyen mutuamente para
mantener y perpetuar el estado de vida. Como los seres vivos están constituidos
por moléculas que ejercen entre sí interacciones específicas, debemos considerar
el concepto de que la biología es química. La biología es una “superquímica” que
comprende pero al mismo tiempo trasciende, los campos tradicionales de la
química.
Las moléculas que integran los organismos vivos no solamente se rigen por todos
los principios físicos y químicos familiares que gobiernan el comportamiento de la
materia inanimada, sino que, además ejercen acciones mutuas de acuerdo con otro
modo colectivo como la lógica molecular de la vida.
Existe un conjunto de "Reglas Fundamentales" o axiomas, que gobiernan la
naturaleza, la función y las interacciones de los tipos específicos de las moléculas
presentes en los organismos vivos, y les dotan de la capacidad de organizarse y
replicarse por si mismos.
BIOMOLECULAS:
La composición química de los seres vivos es, cualitativamente, muy diferente de la
del entorno físico en que viven.
La mayor parte de los componentes químicos de los organismos son compuestos
orgánicos de carbono en los que el elemento se halla relativamente reducido o
hidrogenado. Muchas biomoléculas orgánicas contienen también nitrógeno. Por el
contrario, los elementos nitrógeno y carbono no son abundantes en la materia inerte
y se encuentran en la atmósfera y en la corteza terrestre en formas inorgánicas
sencillas, tales como, dióxido de carbono, nitrógeno molecular, carbonatos y
nitratos.
Los compuestos orgánicos presentes en la materia viva muestran enorme variedad
y la mayor parte de ellos son extraordinariamente complejos;; las mas sencillas de
las células, las bacterias contienen gran número de distintas moléculas orgánicas.
Las proteínas y los ácidos nucleicos son moléculas complejas y solamente se
conoce la estructura de unas pocas.
Si consideramos ahora organismos mayores y más complejos como son los
animales y las plantas superiores hallaremos que también contienen proteínas y
ácidos nucleicos y en mucha mayor variedad;; cada especie de organismos posee
su propio conjunto de moléculas proteicas y de ácidos nucleicos químicamente
diferentes.
Parecería una empresa sin esperanza que los bioquímicos intentaran aislar,
identificar y sintetizar todas las diferentes moléculas orgánicas presentes en la
materia viva. Constituye una paradoja, sin embargo, que la inmensa diversidad de
moléculas orgánicas de los organismos vivos se puede reducir en último término, a
una casi absurda simplicidad.
Sabemos ahora que las macromoléculas de la célula se hallan formadas por
muchas moléculas sencillas, pequeñas unidades estructurales que se hallan ligadas
constituyendo largas cadenas.
En las proteínas sólo se encuentran 20 tipos de aminoácidos diferentes, pero están
ordenados en muchas secuencias distintas, de modo que forman numerosos tipos
de proteínas.
Además, los 20 aminoácidos distintos constituyentes de las proteínas y los cinco
nucleótidos diferentes que integran los ácidos nucleicos son idénticos en todas las
especies vivientes. El reducido número de moléculas sencillas, sillares estructurales
con que están construidas todas las macromoléculas, poseen otra sorprendente
característica: cada una de ellas desempeña diversas funciones en las células
vivientes y algunas son extremadamente versátiles que realizan buen número de
funciones. Los aminoácidos no sólo actúan como sillares de construcción de las
moléculas proteicas, sino también como precursores de las hormonas, los
alcaloides, las porfirinas, los pigmentos y otras muchas biomoléculas. Las
mononucleótidos no sólo constituyen las unidades fundamentales de los ácidos
nucleicos sino que actúan también como coenzimas y moléculas transportadoras
de energía. Podemos ver que en la organización molecular de la célula existe una
simplicidad fundamental: los millares de macromoléculas diferentes que la forma
están constituidas por sólo unas pocas moléculas sencillas. Podemos ver que la
identidad de cada una de las especies de organismos está preservada por su
posesión de un conjunto distintivos de ácidos nucleicos y de proteínas.
TRANSFORMACIONES ENERGETICAS EN LAS CELULAS VIVAS
La complejidad molecular y la ordenación estructural de los organismos vivos, en
contraposición al azar que reina en la materia inerte, tiene unas implicaciones
profundas para el físico científico. La segunda ley de la termodinámica establece
que los procesos físicos y químicos tienden a aumentar el desorden o el caos en el
mundo, es decir su entropía.
La primera Ley de la Termodinámica establece que la energía no puede crearse ni
destruirse. Los organismos vivos absorben una forma de energía que le es útil en
las condiciones especiales de temperatura y presión en que viven y entonces
devuelven al ambiente una cantidad equivalente de energía. La energía útil que
toman las células se denomina energía libre y se define como el tipo de energía
capaz de realizar trabajos a temperatura y presión constante.
Los organismos vivos crean y mantienen su ordenación esencial, a expensas de su
entorno, al que transforman haciéndolo cada vez más desordenado y caótico.
Utilizando el lenguaje termodinámico, los organismos vivos son sistemas abiertos
porque intercambian materia y energía con su entorno. La característica de los
sistemas abiertos es que no se hallan en equilibrio con su entorno.
Los organismos vivos se hallan en estado estacionario que es cuando un sistema
abierto la velocidad de transferencia de materia y energía desde el entorno al
sistema se halla compensado por la velocidad de transferencia de materia y energía
hacia el exterior del sistema.
Las células vivas son muy eficaces en la manipulación de la energía y de la materia.
La maquinaria de transformación de energía de las células vivas está construida por
entero con moléculas orgánicas relativamente frágiles e inestables, incapaces de
resistir temperaturas elevadas, corrientes eléctricas intensas o concentraciones
extremas de ácidos o de bases. La célula viva es, por tanto, esencialmente
isotérmica;; en un instante determinado todas sus partes tienen prácticamente la
misma temperatura. La célula viva es una máquina química isotérmica.
REACCIONES QUIMICAS EN LAS CELULAS VIVAS
Las células pueden actuar como máquinas químicas, porque poseen enzimas,
catalizadoras capaces de aumentar mucho la velocidad de reacciones químicas
específicas. Las enzimas son moléculas proteicas muy especializadas elaboradas
por las células a partir de aminoácidos sencillos. Cada enzima solamente puede
catalizar un tipo específico de reacción química. En milésimas de segundo pueden
catalizar secuencias de reacciones muy complejas, las cuales requerirían días,
semanas o meses de funcionamiento en el laboratorio químico.
Las reacciones catalizadas enzimaticamente tienen lugar con un rendimiento del
100% y no hay subproductos.
Los organismos vivos pueden llevar a cabo de modo simultáneo, muchas
reacciones individuales diferentes sin perderse en un mar de subproductos inútiles.
EL PRINCIPIO DE LA COMPLEMENTARIDAD ESTRUCTURAL
Las moléculas enzimáticas tienen que combinarse con sus sustratos durante el ciclo
catalítico, y el centro activo de la molécula de la enzima solamente aceptará como
sustratos aquellas moléculas que se adapten a él, con una complementariedad casi
perfecta. Los centenares de reacciones químicas, catalizadas enzimáticamente no
se realizan de modo independiente unas de otras sino que están relacionadas entre
sí y constituyen muchas secuencias diferentes de reacciones consecutivas que
poseen intermediarios comunes, de modo que el producto de la primera reacción
se convierte en el sustrato o reactante de la segunda y así sucesivamente. Esta
ordenación determina diversas consecuencias biológicas importantes.
Una de ellas consiste en que tales sistemas de reacciones químicas se canalicen
por rutas específicas;; otra es que las reacciones secuenciales hacen posible la
transferencia de energía química en condiciones isotérmicas.
Las células vivas pueden dividirse en dos grandes clases según el tipo de energía
que obtienen de su entorno. Las células fotosintéticas utilizan la luz solar como
principal fuente de energía: la energía radiante es absorbida por el pigmento clorofila
y transformada en energía química. Las células heterotróficas aprovechan la
energía de las moléculas orgánicas muy reducidas, ricas en energía, que obtienen
de su entorno, como la glucosa.
El trifosfato de adenosina o ATP, actúa como el transportador de energía más
importante en las células de todas las especies vivientes. La función biológica
específica del sistema ATP-ADP como nexo de unión entre dos grandes redes de
reacciones enzimáticas en la célula, es posible gracias a una serie consecutiva de
reacciones químicas.
AUTORREGULACION DE LAS REACCIONES CELULARES
La conexión de reacciones catalizadas por enzimas, en secuencias de reacciones
consecutivas, hace posible canalizar ordenadamente los millones de reacciones
químicas que se suceden en las células, de modo que las biomóleculas específicas
necesarias para la estructura y función celulares tengan lugar en cantidades y
velocidades adecuadas para mantener el estado estacionario normal. La velocidad
de una reacción específica en una porción de la compleja red de reacciones
enzimáticas de la célula puede ser controlada o modulada por las velocidades de
las reacciones de otra parte de la red. Algunas enzimas de la célula, especialmente
las que se hallan al comienzo de una secuencia de reacciones o en un punto de
ramificación de la secuencia, actúan como enzimas "reguladores";; son inhibidas por
el producto final de la secuencia de reacciones
Las células vivas poseen, además, la capacidad de regular la síntesis de sus propios
catalizadores.
Tales propiedades de autoajuste y autoregulación son fundamentales para
mantener el estado estacionario de la célula viva y son esenciales para su eficacia
en la transformación de la energía.
AUTOREPLICA DE LOS ORGANISMOS VIVOS
La propiedad más notable de las células vivas es su capacidad de reproducirse con
fidelidad casi perfecta, no solamente una o diversas, lo que ya sería bastante
notable sino por centenares y millares de generaciones. Los símbolos en que está
codificada la información poseen las dimensiones de partes de simples moléculas
de A.D.N.
La notable capacidad de las células vivas para preservar su información genética
es el resultado de la complementariedad estructural.
Una hebra de A.D.N. actúa como patrón par ala réplica enzimática de otra hebra de
A.D.N. estructuralmente complementaria.
La molécula de A.D.N. escindirse con frecuencia, pero es reparada con rapidez y
automáticamente. No es frecuente que se produzcan errores o mutaciones.
La información unidimensional del A.D.N. es transferida a la información
tridimensional inherente a los componentes macromoleculares de los organismos,
gracias a la traslación de la estructura del A.D.N. a la estructura proteica.
Una célula es un sistema abierto isotérmico que se ensambla, ajusta y
perpetua por si misma. El sistema está constituido por muchas reacciones
orgánicas consecutivas y ligadas, promovidas por unos catalizadores
orgánicos producidos por la célula;; opera según el principio de máxima
economía de partes y procesos, asegurando su precisa autorréplica mediante
un código molecular lineal
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