ARTE MISIONAL EN BOLIVIA
La colonización de América fue emprendida por sacerdotes católicos de distintas órdenes religiosas, que
llevaron a cabo una amplia labor evangelizadora. Entre las misiones de dichas órdenes destacaron las de
los jesuitas y franciscanos, y su labor en la Chiquitania boliviana. Los misioneros jesuitas llegaron al
territorio de los llanos orientales, lo que hoy es Bolivia, de 1582 a 1605 fundaron la misión de Chiquitos en
el año 1691 y permanecieron adoctrinando en las reducciones durante 76 años hasta su expulsión en 1767.
Instruyeron a los nativos de varias culturas chiquitanas y mojeñas, enseñándolas el arte de elaborar
cerámica a la manera europea, fabricar instrumentos musicales, tallar en madera, pintar los templos, etc.
Los misioneros lograron dividir el trabajo indígena en dos etapas: el trabajo dedicado a Dios (religioso) y el
trabajo dedicado a la comunidad (al Hombre; empezando por ellos mismos).
Los jesuitas llegaron a construir en varias regiones de las reducciones con una distribución especifica
imponentes templos, viviendas para los nativos y para los misioneros, escuelas para la enseñanza, talleres
para trabajar, además edificaciones y la gran plaza central al servicio de la comunidad.
Los templos de las misiones de la Chiquitania fueron construidos con techo a dos aguas sostenido por
inmensas columnas salomónicas talladas en madera y clavadas en el piso, las paredes fueron hechas de
adobe con la excepción del templo de San José de Chiquitos que está construido con piedras del lugar, por
lo cual perduro en el tiempo, salvo algunas restauraciones debido a ocasionales deterioros. Las fachadas
constan de una puerta principal, dos falsas ventanas y en la parte superior gran traga luz circular u ovoidal
en forma de flor y llevan decoraciones en relieve con pintura ornamental policromada sobre una base clara.
En el interior las paredes lucen decoraciones de flora y en los retablos relucen el fino tallado y el dorado del
pan de oro.
La Compañía de Jesús, bajo el mando de Ignacio de Loyola y por mandato del papa Paulo III, emprendió a
partir de marzo de 1540 la labor de fundar reducciones y evangelizar en las tierras del Nuevo Mundo así
como la incursión y descubrimiento de nuevos dominios. En Bolivia influyó fuertemente fue la búsqueda
de El Dorado, o el Gran Paitití, denominativos de una mítica ciudad de oro.
A finales del siglo XVII comenzó la creación de las misiones jesuitas en el territorio boliviano, esencialmente
en las regiones de Chiquitos, al norte del departamento de Santa Cruz, y en Moxos, ubicado en el territorio
del departamento del Beni.
Las misiones creadas en Chiquitos fueron:
San Francisco Xavier, fundada en 1691 por el jesuita José de Arce.
San Rafael, fundada en 1696 por los padres Zea y Herbas. La iglesia se construyó entre 1749 y 1753.
San José de Chiquitos, fundada en 1697 por los padres Felipe Suárez cerca de San Lorenzo de la
Barranca. En 1745 tenía 2375 indígenas reducidos siendo su rector Bartolomé de Mora.
San Juan Bautista, fundada en 1699.
Concepción, fundada en 1708 por el jesuita Lucas Caballero. Pasó a la administración civil en 1768.
San Miguel, fundada en 1721 siendo una de las reducciones más prósperas.
San Ignacio de los Zamucos, fue fundada en 1724 por los jesuitas Agustín Castañares e Ignacio
Chomé con un grupo de ayoreos y abandonada en 1745.
San Ignacio de Loyola, fue fundada en 1748 por el padre Miguel Streicher, quien reunió a chiquitanos
y a un grupo de ayoreos de la misión de San Ignacio de Zamucos.
Santiago, fundada en 1754.
Santa Ana, fundada en 1755, su iglesia fue terminada por los indígenas luego de la expulsión de los
jesuitas.
Santo Corazón, fundada en 1760, fue la última misión chiquitana.
La evangelización mediante el uso de la música renacentista y barroca tuvo gran acogida en la época y que
se ha desarrollado consecutivamente hasta la actualidad, dejando un legado propio.
Entre 1767 y 1768 la Compañía de Jesús fue expulsada del Imperio español, quedando su labor incompleta
y abandonada. Aunque en Argentina, Paraguay y Brasil el trabajo hecho desapareció notablemente, en
Bolivia la obra se mantuvo y se desarrolló durante generaciones hasta la actualidad.
Las «Misiones jesuíticas del Chiquitos» fueron declaradas en 1990 Patrimonio de la Humanidad por
la Unesco. Señala la Unesco que, entre 1696 y 1760, seis conjuntos de reducciones (asentamientos de
indios cristianizados) inspirados por las ciudades ideales de los filósofos del siglo XVI, fueron fundadas por
los jesuitas en un estilo que aunaba la arquitectura católica con las tradiciones locales. Las seis que
quedan (San Francisco Javier, Concepción, Santa Ana, San Miguel, San Rafael y San José) son un
patrimonio vivo en el anterior territorio del Chiquitos.
ARQUITECTURA. -
Los cánones arquitectónicos y la distribución espacial de las misiones siguieron un esquema que fue
repetido con ciertas variaciones en el resto de las reducciones misionales. La Misión de San Xavier fue la
base de este estilo de organización, una estructura modular y una amplia plaza de entorno, en la cual se
concentraban la iglesia, el cementerio, las escuelas, los talleres y las viviendas.
El padre suizo Martin Schmidt fue el arquitecto y músico creador de las iglesias misionales, con un
estilo barroco mestizo. En la construcción destaca el uso de los materiales naturales del lugar como la
madera, que se usó en las columnas talladas, los púlpitos y cajonerías, y los altares bañados en oro. El
tallado de las imágenes fue una labor mestiza que continuó hasta la actualidad en talleres de formación.
La iglesia, compuesta de tres naves, tiene un techo forjado de madera simple, sostenido por columnas de
madera cuchi labrada, y horcones en las naves laterales, con un sistema estructural de madera casi
independiente de
los muros. Dicho tipo de madera posee una gran resistencia. Otros elementos, como el yeso, se usaron en
los decorados de revoques planos, ondulados y falsos para asemejar la construcción barroca
mediante volutas, cenefas y caracolas. El uso de la piedra volcánica es destacado en algunos enclaves.
La iglesia de la misión de San Rafael tiene ornamentos de oro y mica y en su altar lateral derecho se halla
la escultura más importante de las misiones de Chiquitos, la de la Virgen María.
En San José de Chiquitos la Unesco declaró Patrimonio Cultural de la humanidad al conjunto arquitectónico
de la iglesia, el campanario, la capilla mortuoria y las bóvedas, cuya construcción necesito de 5000
personas.
La iglesia de Concepción fue construida entre 1753 y 1756 por Martín Schmidt y reconstruida por Hans
Roth en 1975. La iglesia de San Miguel fue terminada en 1754 y entre 1979 y 1983 reconstruida. El altar de
la iglesia de San Ignacio de Loyola fue diseñado por el padre Martín Schmidt y fue conocido como el más
hermoso de la Chiquitanía.
IGLESIA
CHIQUITANA
DE
CONCEPCION
EN SANTA
CRUZ
Las grandes restauraciones de los templos de las misiones fueron realizadas por Hans Roth quien fue enviado a
Bolivia por la Compañía jesuítica de Suiza en 1972 concretamente a restaurar la Iglesia de San Rafael, pero
termino restaurando los otros importantes templos de la región Oriental. Su labor duro más de 20 años con la
colaboración de un equipo y gente de las poblaciones, para hacer relucir como joyas, las iglesias de los llanos
orientales y construir hospitales y obras para las comunidades de las comunidades de la Chiquitania.
Hans Roth; Nació en Suiza (1932- 1999), fue el arquitecto que estableció talleres de cerámica, carpintería,
herrería y de restauradores en las misiones chiquitanas, para dar fuente de trabajo a innumerables personas
que aprendieron estos nobles oficios.
Roth, restauro los templos: de San Miguel, Concepción, San Javier, Santa Ana, San José y San Rafael. Gracias a
este gran trabajo las misiones de la Chiquitania son consideradas como patrimonio de la cultural de la
Humanidad.
TEMPLO DE SAN
JOSÉ DE CHIQUITOS
(construido en
piedra)
TEMPLO CONSTRUIDO
CON LAS COLUMNAS
SALOMÓNICAS
(talladas en madera)