Metabolismo de los Carbohidratos
Modelos Científicos Y Modelos Mentales
El término modelo presenta carácter polisémico (Moreira et al.; 2002;
Justi, 2006; Adúriz-Bravo, 2010; Lombardi, 2010). Estany (1993) señala: «...
hay una norma clara referente a la utilización del término modelo, a saber, no
utilizarla nunca sin antes delimitar en qué sentido se utiliza». El presente
trabajo no pretende hacer una revisión de la amplia variedad de significados y
sentidos de dicho término, pero requiere distinguir cuatro categorías diferentes:
El «modelo científico explícito» es un recorte y secuenciación de
contenidos complejos e imbricados que remiten a concepciones eruditas
presentes en textos o discursos tales como publicaciones, libros de textos,
exposiciones de clase, etc. Estos modelos científicos explícitos se expresan
mediante diversos lenguajes –verbal, gráfico, de fórmulas, matemático, etc.–,
que se complementan y retroalimentan para conformar explicaciones temáticas
(Garofalo, Alonso, & Galagovsky, 2014).
Así estos modelos científicos explícitos están constituidos por elementos
informativos, secuencialmente organizados, que son la interfase necesaria para
establecer la comunicación entre los sujetos expertos y los novatos. Para el
MHC se reconocen en la literatura numerosos modelos científicos explícitos,
entre los que se destacan los procesos de glucólisis, ciclo de Krebs y
respiración celular, que se encuentran en la bibliografía de referencia de la
asignatura Biología y que habían sido enseñados y tomados en la evaluación
parcial de los estudiantes de la muestra analizada en este trabajo (Garofalo,
Alonso, & Galagovsky, 2014).
Por otro lado, resulta interesante la definición de modelo mental como un
mecanismo del pensamiento mediante el cual un ser humano intenta
explicar cómo funciona el mundo real. Los sujetos expertos habrían
construido sus modelos mentales a lo largo de su formación profesional
específica, tras años de estudio y apropiación de los modelos aceptados por la
comunidad científica (Garofalo, Alonso, & Galagovsky, 2014).
Claramente estos modelos mentales difieren de aquellos que construyen
los estudiantes novatos a partir de recibir la enseñanza secuencial de partes de
los modelos científicos explícitos; los estudiantes novatos construyen en sus
mentes «modelos mentales idiosincrá-sicos» (Galagovsky et al., 2009; Garófalo
et al., 2013).Finalmente, en este trabajo definimos «modelos científicos ad hoc»
a tres entramados particulares de modelos científicos explícitos sobre el MHC
que permiten articular ideas químicas, bioquímicas y fisiológicas relevantes
sobre el tema (Garofalo, Alonso, & Galagovsky, 2014).
Es decir, indagar sobre estos modelos científicos ad hoc permitiría
detectar si el aprendizaje de diferentes modelos científicos explícitos
separados impediría a los estu-diantes construir en sus mentes estos
modelos integradores (Garofalo, Alonso, & Galagovsky, 2014).
Tres modelos científicos ad hoc integradores del tema metabolismo de
hidratos de carbono
En las clases universitarias observadas, se presentó gran cantidad de
información sobre el MHC, que se corresponde con el listado de temas de
textos, como el de Alberts et al. (2002), Campbell y Reece (2005) y Curtis et al.
(2008). Esta información incluyó los tradicionales modelos científicos explícitos
fundamentales del tema, y los estudiantes fueron posteriormente evaluados en
un examen parcial en el que se solicitaban respuestas de tipo semejante a las
que habían sido presentadas durante la enseñanza (Garofalo, Alonso, &
Galagovsky, 2014).
En el presente trabajo, la compleja temática del MHC fue organizada en
torno a tres modelos científicos ad hoc cuyas características fundamentales
dieran cuenta de enfoques fisiológicos y químicos subyacentes a cuestiones
biológicas. Es decir, estos tres modelos constituyen enlaces entre enfoques
bioquímicos y aquellos otros provenientes de la biología celular, que permiten
en conjunto interpretar los fenómenos fisiológicos macroscópicos implicados en
el MHC (Garofalo, Alonso, & Galagovsky, 2014)
Los modelos propuestos son los siguientes:
Modelo Fisiológico del Ciclo del Carbono en los Heterótrofos (MFCCHet)
Modelo Fisiológico de la Disponibilidad de Metabolitos (MFDMet)
Modelo Fisiológico de la Captación y Homeostasis de la Glucosa en
Sangre (MFCHGSang)
Conceptos principales de cada modelo
Modelo Fisiológico del Ciclo del Carbono en los Heterótrofos
(MFCCHet). Supone la comprensión de procesos de óxido-reducción de
compuestos de carbono pertenecientes a especies químicas que se encuentran
tanto en la atmósfera como en los organismos vivos (Garofalo, Alonso, &
Galagovsky, 2014).
Estos procesos químicos son la forma en que la mayoría de los seres
vivos extraen del entorno la energía que les permite su supervivencia.El ciclo
incluye los procesos fotosintéticos de los autótrofos que transforman el CO2
atmosférico (especie totalmente oxidada del carbono) en compuestos
reducidos de carbono como, por ejemplo, los carbohidratos (Garofalo,
Alonso, & Galagovsky, 2014).
A su vez, las células de autótrofos y heterótrofos, mediante la respiración
celular, re-oxidan, controladamente, compuestos reducidos de carbono a
dióxido de carbono. Se libera la energía necesaria para sus procesos vitales,
cerrándose el ciclo con la consiguiente eliminación de CO2 a la atmósfera.
Modelo Fisiológico de la disponibilidad de Metabolitos (MFDMet). Supone la
comprensión de que las biomoléculas se construyen a partir de una serie
pequeña de precursores (compuestos químicos de pocos carbonos) que
permiten conectar entre sí las vías catabólicas y anabólicas (Garofalo, Alonso,
& Galagovsky, 2014).
Es frecuente que la enseñanza del MHC haga hincapié en la obtención
de energía proveniente de vías catabólicas como el glucolisis y la respiración
celular (Luz, 2008). Sin embargo, el estudio de procesos degradativos y
biosintéticos (como los incluidos en el MHC) debería comprenderse tanto
desde el punto de vista del requerimiento energético como de las estructuras
moleculares, que constituyen la materia involucrada en dichos procesos
(Garofalo, Alonso, & Galagovsky, 2014).
Entender la interconexión de las vías anabólicas y catabólicas significa
apreciar que la disponibilidad de metabolitos compartidos juega un rol
fundamental, y que esta depende, entre otros factores, del estado nutricional
del individuo. Modelo Fisiológico de la Captación y Homeostasis de la Glucosa
en Sangre (MFCHGSang). Supone comprender cómo el organismo capta e
incorpora la glucosa de los alimentos, y cómo la glucosa se distribuye
homogéneamente en la sangre pero es captada en forma diferencial por las
células de los distintos tejidos por mecanismos de transporte específicos
(Garofalo, Alonso, & Galagovsky, 2014).
Requiere la comprensión del carácter homogéneo pero fluctuante de la
glucemia mediada por la acción de las hormonas reguladoras de esta
concentración. Entender estos procesos ha demandado a los científicos la
elaboración de los conceptos de afinidad para los enzimas y sus
correspondientes sustratos, asociada a los valores fisicoquímicos de KM
(contante de Michaelis-Menten) y de Vmax (velocidad enzimática máxima), y
las relaciones de estos parámetros generales con los transportadores y
enzimas específicos en el contexto de MHC (Garofalo, Alonso, & Galagovsky,
2014).
La propuesta de estos tres modelos ad hoc ha requerido una revisión
histórica de los conceptos involucrados, verificándose que sus construcciones
demandaron mucho tiempo, hasta que se propusieron y acordaron respuestas
a las ingeniosas preguntas y originales experimentos, que guiaron la actividad
de científicos de renombre (Garofalo, Alonso, & Galagovsky, 2014).
El MFCCHet fue construido a lo largo de varios siglos, a partir de
preguntas iniciales tales como de dónde obtienen las plantas la materia
que genera su aumento de tamaño –planteadas por van Helmont, en el siglo
XVII–, y qué relación existe entre la combustión y la respiración –planteadas
por Priestley, Lavoisier y Laplace en el siglo XVIII (Garofalo, Alonso, &
Galagovsky, 2014).
Más cercanas a nuestros días, en la década de 1940, las investigaciones
de Calvin sobre la fotosíntesis permitieron detectar la secuencia de
reacciones químicas generadas por las plantas al transformar dióxido de
carbono gaseoso y agua en hidratos de carbono y oxígeno, proceso que en la
actualidad se conoce como ciclo de Calvin. Por su parte, el MFDMet implicó
conocer que los destinos metabólicos de la glucosa involucran el momento
nutricional por el que atraviesa un organismo (Garofalo, Alonso, & Galagovsky,
2014).
Bernard, en el siglo XIX, esclareció que las sustancias resultantes de las
acciones químicas sobre los alimentos son absorbidas en el intestino, y que el
medio interno de un organismo se mantiene constante a pesar de los cambios
que ocurran en su entorno. Kasahara y Hinkle, en 1977, se preguntaron
cómo entran los nutrientes –como la glucosa– en las células, y descubrieron
el primer transportador de glucosa, aislado de membranas de eritrocitos
(Garofalo, Alonso, & Galagovsky, 2014).
Embden y Meyerhorf, en las primeras décadas del siglo XX, dilucidaron
cuál es la ruta metabólica que involucra la oxidación de la glucosa; mientras
que Krebs, para esa misma época, logró responder magistralmente cómo
concluye la oxidación de la glucosa generando el CO2 como producto de
la respiración celular, al proponer el ciclo de los ácidos tricarboxílicos, conocido
también por el nombre de este investigador (Garofalo, Alonso, & Galagovsky,
2014).
El MFCHGSang se basa en la comprensión de los mecanismos de
transporte a través de membrana y la distribución homogénea de glucosa en
sangre, aunque fluctuante según las condiciones nutricionales del individuo.
Bernard, en el siglo XIX, aisló glucógeno del hígado, mostrando que se
convertía en la glucosa sanguínea, y también descubrió el proceso de
gluconeogénesis (Lehninger, 1978) y, de esta forma, respondió al interrogante
que plantea la existencia de un suministro interno de glucosa cuando esta no
se ingiere (Garofalo, Alonso, & Galagovsky, 2014).
Por su parte, Banting et al. (1922), al descubrir la insulina, empezaron a
esclarecer cómo se regula tal suministro de glucosa. A su vez, las
investigaciones de Sols García y Crane, en 1947, acerca de la hexoquinasa,
sentaron las bases que posteriormente permitirían comprender cómo se
explica la captación diferencial de la glucosa, en las células de los distintos
tejidos. Además Sols, con sus trabajos sobre la fosfotructoquinasa, contribuyó
a comprender cómo se regula la oxidación de la glucosa de acuerdo a las
condiciones energéticas de la célula (Garofalo, Alonso, & Galagovsky, 2014).}
Absorción y Distribución de azúcares
Los carbohidratos de la dieta son digeridos en el intestino materno a
través de enzimas pancreáticas e hidrolasas. Los productos finales de la
digestión son D-glucosa, D-galactosa y D-fructosa. Estos monosacáridos son
absorbidos por los enterocitos maduros del duodeno y yeyuno. La absorción de
glucosa ocurre en dos etapas: co-transporte con Na del lumen intestinal al
enterocito con consumo de energía transporte facilitado hacia la sangre
mediante los transportadores de glucosa 2 (GLUT 2) sin incurrir en gasto de
energía (Osorio, 2002)
Los transportadores de glucosa existen en diferentes células como una
familia de proteínas similares (isoformas), con un 50% a 76% de similitud en la
cadena de aminoácidos. La galactosa es absorbida utilizando los mismos
mecanismos de la glucosa, mientras que la fructosa ingresa y abandona las
células absortivas del epitelio intestinal mediante difusión facilitada, y el
transportador encargado de llevarla al torrente sanguíneo es el GLUT 5, el cual
puede transportar también glucosa, pero muestra mayor actividad con fructosa
(Osorio, 2002).
Por razones aún desconocidas la fructosa se absorbe a mayor velocidad
cuando es ingerida como sucrosa que cuando se ingiere sola, a una de las
razones fundamentales para evitar la sucrosa y preferir el consumo de frutas o
zumos de frutas cuando se recomiendan ciertos tipos de dieta para reducción
de peso (Osorio, 2002).
Las propiedades de los transportadores de glucosa varían dependiendo
del tipo de tejido, en el hígado, la Km para el transportador de glucosa es
relativamente alto, comparado con el de los otros tejidos, favoreciendo el flujo
neto de glucosa al interior del hígado cuando la concentración de glucosa
sanguínea se incrementa después de la ingesta de alimento, o la salida cuando
los niveles en sangre disminuyen. Cuando se tienen niveles de glucosa entre
18 y 54 mg/dL, se produce respuesta hipoglucémica, los cuales son el
resultado de la disminución en el aporte de glucosa al cerebro (Osorio, 2002).
Las células se encuentran en un estado de actividad incesante. Para
mantenerse "vivas", las células dependen de reacciones bioquímicas complejas
y muy coordinadas. Los carbohidratos son una fuente importante de la energía
que impulsa estas reacciones(Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
En el Capítulo 8 se discuten las vías de generación de energía en el
metabolismo de los carbohidratos. Durante la glucólisis, una vía antigua que se
encuentra en casi todos los organismos, se captura una cantidad pequeña de
energía al convertir una molécula de glucosa en dos moléculas de piruvato. El
glucógeno, una forma de almacenamiento de glucosa en los vertebrados, se
sintetiza por glucogénesis cuando la concentración de glucosa es alta y se
degrada por glucogenólisis cuando el aporte de glucosa es insuficiente
(Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
La glucosa también puede sintetizarse a partir de precursores distintos
de los carbohidratos por medio de reacciones denominadas gluconeogénesis.
La vía de las pentosas fosfato permite a las células convertir la glucosa-6-
fosfato, un derivado de la glucosa, en ribosa-S-fosfato (el azúcar que se utiliza
para sintetizar los nucleótidos y los ácidos nucleicos) y en otras clases de
monosacáridos. En esta vía también se produce NADPH (fosfato de
dinucleótido de nicotinamida y adenina), un agente reductor celular importante
(Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
La síntesis y la utili zación de la glucosa, el combustible principal de la
mayoría de los organismos, son el centro de cualquier exposición sobre el
metabolismo de los carbohidratos. En los vertebrados, la glucosa se transporta
en la sangre por todo el cuerpo. Cuando las reservas de energía celular son
bajas, la glucosa se degrada por la vía glucolítica. Las moléculas de glucosa
que no se requieren para producir energía inmediata se almacenan en forma
de glucógeno en el hígado y en los músculos (Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
La satisfacción de los requerimientos de energía de muchos tejidos (p.
ej., el encéfalo, los eritrocitos y las células de los músculos esqueléticos en
actividad) depende de un flujo ininterrumpido de glucosa. Según sean las
necesidades metabólicas de la célula, la glucosa también puede utilizarse para
sintetizar, por ejemplo, otros monosacáridos, ácidos grasos y determinados
aminoácidos (Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
Glucólisis
Se cree que la glucólisis, un conjunto de reacciones que ocurren en
todas las células, es de las vías bioquímicas más antiguas. Tanto las enzimas
como el número y los mecanismos de los pasos de la vía son muy semejantes
en las procariotas y en las eucariotas. Además, la glucólisis es un proceso
anaerobio, que debió ser necesario en la atmósfera carente de oxígeno de la
Tierra pre-eucariota. En la glucólisis, que también se denomina vía de Embden-
Meyerhof-Parnas, cada molécula de glucosa se divide y se transforma en dos
unidades de tres carbonos (piruvato) (Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
Durante este proceso se oxidan numerosos átomos de carbono. La
pequeña cantidad de energía que se captura durante las reacciones
glucolíticas (alrededor del 5% de la total disponible) se almacena de forma
temporal en dos moléculas de ATP (trifosfato de adenosina) y una de NADH
(deshidrogenasa del dinucleótido de nicotinamida y adenina) por cada triosa. El
destino metabólico subsiguiente del piruvato depende del organismo que se
considere y de sus circunstancias metabólicas (Lehninger, Cox, & Nelson,
2014).
En los organismos anaerobios (aquellos que no utilizan oxígeno para
generar energía), el piruvato puede convertirse en productos de desecho como
etanol, ácido láctico, ácido acético y moléculas semejantes. Utilizando oxígeno
como aceptor electrónico terminal, los organismos aerobios, como los animales
y los vegetales, oxidan por completo el piruvato para formar CO2 y H2O en un
complejo mecanismo escalonado, conocido como respiración aerobia
(Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
- La glucólisis, que consta de 10 reacciones, sucede en dos fases:
1. La glucosa se fosforila dos veces y se fracciona para formar dos
moléculas de gliceraldehído-3-fosfato (G-3-P). Las dos moléculas de ATP que
se consumen durante esta fase son como una inversión, debido a que esta
etapa crea los sustratos reales de la oxidación en una forma que está atrapada
dentro de la célula (Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
2. El gliceraldehído-3-fosfato se convierte en piruvato. Se producen
cuatro moléculas de ATP y dos de NADH. Debido a que se han consumido dos
ATP en la primera fase, la producción neta de mol écul as de ATP por molécula
de glucosa es dos. La vía glucolítica puede resumirse en la siguiente ecuación:
D-Glucosa + 2 ADP + 2 Pi + 2 NAD+ ~ 2 piruvato + 2 ATP + 2 NADH + 2 H+ +
2 H2O (Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
Reacciones de la vía glucolítica
Las 10 reacciones de la vía glucolítica son las siguientes:
1. Síntesis de glucosa-6-fosfato. Justo después de entrar en una
célula, la glucosa y otras moléculas de azúcar se fosforilan. Este proceso
impide el transporte de la glucosa hacia afuera de la célula y aumenta la
reactividad del oxígeno en el éster fosfato resultante. Numerosas enzimas,
denominadas hexocinasas, catalizan la fosforilación de las hexosas en todas
las células del organismo (Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
2. Conversión de la glucosa-6-fosfato en fructosa-6-fosfato. Durante
la reacción 2 de la glucólisis, la aldosa glucosa-6-fosfato se convierte en la
cetosa fructosa-6-fosfato por medio de la isomerasa de fosfoglucosa (PGI) en
una reacción fácilmente reversible. Esta transformación hace que el C-l del
producto de fructosa esté disponible para la fosforilación (Lehninger, Cox, &
Nelson, 2014).
3. Fosforilación de la fructosa-6-fosfato. La fosfofructocinasa-1 (PFK-
1) cataliza de forma irreversible la fosforilación de la fructosa-6-fosfato para
formar fructosa-1, 6-difosfato. La inversión de una segunda molécula de ATP
tiene varios fines (Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
4. Escisión de la fructosa-1, 6-difosfato. La fase 1 de la glucólisis
finaliza con la escisión de la fructosa-l, 6-difosfato en dos moléculas de tres
carbonos: gliceraldehído-3-fosfato (G-3-P) y fosfato de dihidroxiacetona
(DHAP). Esta reacción es una escisión aldólica, de ahí el nombre de la enzima:
aldolasa. Las escisiones aldólicas son inversas a las condensaciones aldólicas
que se describen en la página 166. En las escisiones aldólicas los productos
son un aldehído y una cetona (Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
5. Interconversión del gliceraldehído-3-fosfato y del fosfato de
dihidroxiacetona. De los dos productos de la reacción de la aldolasa, sólo el
G-3-P se utiliza como sustrato para la reacción siguiente de la glucólisis. Para
que la otra unidad de tres carbonos entre a la vía de la glucólisis, la triosa
fosfato isomerasa cataliza la conversión reversible del DHAP en G-3-P. Tras
esta reacción, la molécula original de glucosa se ha convertido en dos
moléculas de G-3-P (Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
6. Oxidación del gliceraldehído-3-fosfato. Durante la reacción 6 de la
glucólisis, el G-3-P se oxida y se fosforila. El producto, el glicerato-1, 3-
difosfato, contiene un enlace de alta energía fosfoanhídrido, que puede
utilizarse en la siguiente reacción para generar ATP (Lehninger, Cox, & Nelson,
2014).
7. Transferencia del grupo fosfato. En esta reacción se sintetiza ATP
al catalizar la fosfoglicerato cinasa la transferencia de un grupo fosfato de
energía elevada del glicerato-l ,3-difosfato al ADP. La reacción 7 es un ejemplo
de fosforilación en nivel del sustrato. Debido a que la síntesis de ATP es
endergónica, requiere una fuente de energía. En las fosforilaciones en nivel del
sustrato se produce el ATP debido a la transferencia de un grupo fosfato desde
un sustrato con un potencial elevado de transferencia de grupo fosfato (l ,3-
difosfoglicerato) para producir un compuesto con menor potencial de
transferencia (ATP) y por tanto G < O (Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
8. Interconversión del 3-fosfoglicerato y del 2-fosfoglicerato. El
glicerato-3- fosfato tiene un potencial bajo de transferencia de grupo fosfato.
Como tal, es un mal candidato para la síntesis posterior de ATP. Las células
convierten el glicerato-3- fosfato con su éster fosfato de baja energía en
fosfoenolpiruvato (PEP), que posee un potencial de transferencia de grupo
fosfato excepcionalmente elevado. En el primer paso de esta conversión
(reacción 8), la mutasa de fosfoglicerato cataliza la conversión de un
compuesto fosforilado en C-3 en uno fosforilado en C-2 a través de un ciclo de
adición/eliminación de dos pasos (Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
9. Deshidratación del 2-fosfoglicerato. La enolasa catalizala
deshidratación del glicerato-2-fosfato para formar PEP. El PEP posee un
potencial de transferencia de grupo fosfato mayor que el glicerato-2-fosfato
debido a que contiene un grupo enol-fosfato en lugar de un éster fosfato
simple. La razón de esta diferencia queda clara en la siguiente reacción. Los
aldehídos y las cetonas tienen dos formas isoméricas. La forma eno! contiene
un doble enlace carbono-carbono y un grupo hidroxilo (Lehninger, Cox, &
Nelson, 2014).
Los en 0- les se encuentran en equilibrio con la forma ceto más estable
que contiene el carbonilo. La interconversión de las formas ceto y enol, que
también se llaman tautómeros, se denomina tautomerización. Esta
tautomerización está restringida por la presencia del grupo fosfato, igual que la
estabilización de resonancia del ion fosfato libre. Como consecuencia, en la
reacción 10 está muy favorecida la transferencia del fosfato al ADP (Lehninger,
Cox, & Nelson, 2014).
10. Síntesis de piruvato. En la reacción final de la glucólisis, la cinasa
de piruvato cataliza la transferencia de un grupo fosfato desde el PEP al ADP.
Se forman dos moléculas de ATP por cada molécula de glucosa. El PEP se
convierte en piruvato de manera irreversible porque en esta reacción la
transferencia de un grupo fosfato de una molécula con alto potencial de
transferencia a otra con bajo potencial ocurre con una pérdida de energía libre
excepcionalmente grande. Esta pérdida de energía libre se relaciona Con la
conversión espontánea (tautomerización) de la forma enol del piruvato a la
fonna ceto, más estable (Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
Destinos del piruvato.
En términos de energía, el resultado de la glucólisis es la producción de
dos moléculas de ATP y dos de NADH por cada molécula de glucosa. El
piruvato, el otro producto de la glucólisis, es aún una molécula con abundante
energía, que puede producir una cantidad sustancial de ATP. Sin embargo, el
que pueda producirse más energía o no depende del tipo celular y de la
disponibilidad de oxígeno (Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
En condiciones aerobias, la mayoría de las células del cuerpo convierten
el piruvato en acetil-CoA, que es el sustrato entrante para el ciclo del ácido
cítrico, una vía anfibólica que oxida por completo dos carbonos para formar
CO2, NADH y FADH2. (Una vía anfibólica funciona tanto en los procesos
anabólicos como en los catabólicos (Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).)
El sistema de transporte electrónico, una serie de reacciones de
oxidación-reducción, transfiere electrones desde el NADH y desde el FADH2
hasta el 02 para formar agua. La energía que se libera durante el transporte de
electrones está acoplada a un mecanismo que sintetiza ATP. En condiciones
anaerobias se impide la oxidación posterior del piruvato (Lehninger, Cox, &
Nelson, 2014).
Energética de la glucólisis
Durante la glucólisis, la energía liberada cuando la glucosa se degrada a
piruvato se acopla a la fosforilación de ADP, con un rendimiento neto de dos
ATP. Sin embargo, la evaluación de los cambios de energía libre estándar de
las reacciones individuales,no explica la eficacia de esta vía. Un método más
útil para valorar las variaciones de energía libre considera las condiciones (p.
ej., el pH y las concentraciones de metabolitos) en las que operan en realidad
las células (Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
Las variaciones de energía libre medidas en los eritrocitos indican que
sólo tres reacciones (la 1, la 3 y la 10) poseen valores de ~G significativamente
negativos. Estas reacciones, catalizadas (respectivamente) por la hexocinasa,
la PFK-l y la piruvato cinasa, para todos los fines prácticos son irreversibles; es
decir, cada una se produce hasta completarse en el sentido en que están
escritas (Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
Los valores de las reacciones restantes (la 2 y de la 4 a la 9) son tan
cercanos a cero que operan cerca del equilibrio. En consecuencia, estas
últimas reacciones son fácilmente reversibles; las variaciones sutiles de las
concentraciones de los sustratos o de los productos pueden alterar la dirección
de cada reacción (Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
No es sorprendente que en la gluconeogénesis (Sección 8.2), la vía por
la que puede generarse glucosa a partir de piruvato y de otros sustratos
específicos, participen todas las enzimas glucolíticas excepto las que catalizan
las reacciones 1, 3 Y 10. La gluconeogénesis utiliza enzimas diferentes para
evitar los pasos irreversibles de la glucólisis (Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
Regulación de la glucólisis
La velocidad a la que opera la vía glucolítica está controlada en primer
lugar por la regulación alostérica de tres enzimas: la hexocinasa, la PFK- j Y la
cinasa de piruvato. Las reacciones catalizadas por estas enzimas son
irreversibles y pueden activarse o desactivarse por medio de efectores
alostéricos. En general estos últimos son moléculas cuyas concentraciones
celulares son indicadores sensibles del, estado metabólico de una célula y
algunos son moléculas de producto (Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
Por ejemplo, la hexocinasa se inhibe por el exceso de glucosa-6-fosfato. Varias
moléculas relacionadas con la energía actúan también como efectores
alostéricos. Por ejemplo, una concentración elevada de AMP (un indicador de
una producción baja de energía) activa a la PFK-I ya la cinasa de piruvato. Por
el contrario, una concentración elevada de ATP (un indicador de que están
satisfechas las necesidades metabólicas de la célula) inhibe ambas enzimas
(Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
El citrato y la acetil-CoA, que se acumulan cuando hay abundancia de ATP,
inhiben la PFK-I y la cinasa de piruvato, respectivamente. La fructosa-2,6-
difosfato, producida por la modificación covalente de la PFK-2 inducida por
medios hormonales, es un indicador de concentraciones elevadas de glucosa
disponible y activa alostéricamente la PFK-l. La fructosa-I ,6-difosfato que se
acumula activa la cinasa de piruvato, proporcionando un mecanismo de control
de alimentación positiva (es decir, la fructosa1, 6-difosfato es un activador
alostérico) (Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
La glucólisis también es regulada por las hormonas peptídicas glucagon e
insulina. El glucagon, liberado por las células ex del páncreas cuando la
glucemia es baja, activa la función fosfatasa de la PFK-2, con lo que reduce la
concentración de fructosa-2,6-difosfato en la célula. Como resultado,
disminuyen la actividad de la PFK-I y el flujo a través de la glucólisis. En el
hígado, el glucagon también desactiva la cinasa de piruvato. Los efectos del
glucagon, inducidos por la unión a su receptor en las superficies de las células
diana, son mediados por AMP cíclico (cAMP) (Lehninger, Cox, & Nelson,
2014).
Este último es un segundo mensajero producido a partir de ATP en una
reacción catalizada por la ciclasa de adenilato, una proteína de la membrana
plasmática. Una vez sintetizado, el cAMP se une a la cinasa de proteínas A
(PKA) Y la activa. La PKA inicia entonces una cascada de reacciones de
fosforilación/desfosforilación que modifican las actividades de un conjunto
diverso de enzimas y de factores de transcripción. Los factores de transcripción
son proteínas que regulan o inician la síntesis de RNA al unirse a secuencias
específicas de DNA llamadas elementos de respuesta (Lehninger, Cox, &
Nelson, 2014).
GLUCONEOGÉNESIS
La gluconeogénesis, la formación de moléculas nuevas de glucosa a
partir de precursores que no son carbohidratos, ocurre principalmente en el
hígado. Estos precursores son el lactato, el piruvato, el glicerol y determinados
cetoácidos a (moléculas que derivan de los aminoácidos). En determinadas
situaciones (Le., acidosis metabólica o inanición) el riñón puede producir
pequeñas cantidades de glucosa (Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).
Entre las comidas se mantienen concentraciones sanguíneas adecuadas
de glucosa por medio de la hidrólisis del glucógeno hepático. Cuando se agota
el glucógeno hepático (p. ej., por un ayuno prolongado o por ejercicio vigoroso),
la vía de la gluconeogénesis proporciona al organismo la cantidad de glucosa
adecuada. El cerebro y los eritrocitos dependen exclusivamente de la glucosa
como fu ente de energía (Lehninger, Cox, & Nelson, 2014).